Mihai Eminescu y Emil Cioran, o la nostalgia como sabiduría
Abstract
Se propone un recorrido por la noción de nostalgia presente en el pensamiento poético de emil cioran y mihai eminescu a través de la exploración de la dimensión ontológica de la fatalidad y la otredad que ésta alberga.
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Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [535] MIHAI EMINESCU Y EMIL CIORAN, O LA NOSTALGIA COMO SABIDURÍA Pablo Javier Pérez López, Universidad de Valladolid. Resumen: Se propone un recorrido por la noción de Nostalgia presente en el pensamiento poético de Emil Cioran y Mihai Eminescu a través de la exploración de la dimensión ontológica de la Fatalidad y la Otredad que ésta alberga. Abstract: This paper tries to show a retrospective of the notion of Longing present in the poetic thought of Emil Cioran and Mihai Eminescu through the exploration of the ontological dimension of Fateful and Otherness that it contains. La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta, o sea lo que ellas son estrictamente. María Zambrano En el seno del pensar poético, trágico, las fronteras de la filosofía, de la sabiduría se amplían hasta no poder dejar de comprenderse como un pensar mítico, alegórico, simbólico por ser esencialmente sentido y vivido, biográfico, personal, vivencial, propio de una mismidad que se enfrenta al mundo desnudo. En él, en el pensar poético, en el pensar que vuelve a la vida, que celebra la tragedia de la vida, lo universal y lo subjetivo se funden en el instinto poético, en el momento de la poesía, del acto artístico. La filosofía convertida, re-convertida en Literatura, en mentira lúcida, en poema vivido y viviente se comprende como narración de una conciencia enferma, como libro de viajes sobre diferentes paisajes de la propia alma. Transitar así una senda de sensaciones y paisajes, conquistar la vida y la existencia se hace el destino del pensador-poeta, del hombre lúcido que vive la vida literariamente y muestra la sabiduría acumulada en los diversos caminos recorridos. En el continente del pensamiento trágico hay dos grandes países unidos por un istmo que hace de puente natural entre sus almas. Afirmadores y Negadores de lo trágico moran en sus territorios. Hay un modo de pensamiento trágico que aceptando la lucha trágica entre Eros y Logos, entre Razón y Vida, entre el Amor y la Muerte muestra, construye una filosofía del fragmento, de la pluralidad. Un pensamiento encarnado, enraizado en la angustia, en la congoja, en la agonía, en la tristeza, en el dolor, en el instinto suicida, en la voluntad de Nada, en la desdicha, en el desasosiego, en la desadaptación, y en la locura, un pensar donde las ideas inundadas de vida estallan y aúllan. En definitiva un pensamiento sumergido en el fango cálido del ser humano, del animal humano. Se trata de un pensar, de una filosofía comprendida como expresión de un temperamento, de una mismidad, una biografía con ideas, una tristeza, un
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [536] sufrimiento que medita, que re-flexiona (se ve a sí misma –muy a su pesar- en el espejo de la conciencia) y se convierte en sabiduría. Un pensar zurcido con dudas, un escepticismo entreverado con pesimismo real, decepción y voluntad de aniquilación, una voluntad extática, mística, profundamente religiosa. Un pensar que se aleja del pensar abstracto que se asienta sobre una voluntad de infancia, que huye de la lucidez para refugiarse en la sombra, un pensar que se atreve a mezclar los pensamientos con los pesares haciendo del dolor una forma del conocimiento, del sentir trágico de la existencia. La filosofía se concibe así ebria, apasionada e irremediablemente biográfica, es decir irrenunciablemente poética. El poeta se nos aparece así como aquél que nos hace habitar poéticamente una lengua y nos invita a ser un entre que camina entre la ficción del ser y del no ser. En este pensar hay tres regiones que se cruzan, se solapan y se celebran como instauradoras. Se trata de la Nostalgia, la Fatalidad y la Otredad. Proponemos aquí un paseo a través de todas ellas, del pensar trágico, de la Sabiduría poética de la mano de la Nostalgia y de la Nostalgia presente en el alma de dos rumanos muy particulares y por ello mismo profundamente universales: Mihai Eminescu y Emil Cioran. Hablar de Nostalgia en dos rumanos, no parece casual ni fortuito.Parece poder hablarse del pueblo rumano como un pueblo triste, escéptico, pesimista, fatalista… pero sobre todo melancólico. Esto se muestra en su lengua, cristalizadora de la forma de sentir de un pueblo. En la lengua rumana pervive un término que aún significando nostalgia, nostalgia cotidiana y metafísica, va más allá hasta hacerse casi intraducible como la Saudade portuguesa. El dor podría comprenderse como clave de la identidad rumana y como otro recoveco en el gran mapa universal/particular de la nostalgia donde la Sehnsucht, la enyorança, la saudade, la morriña, la melancolina… son puertos clave. En un breve texto titulado “Los secretos del alma rumana, El “dor” o la Nostalgia.” 1 Cioran caracteriza el dor, la particularización rumana de la 1 Cioran, Emil, “Los secretos del alma rumana, El «dor» o la Nostalgia.” en Ejercicios Negativos, Taurus, 2007. “Vivir continuamente a la espera, en lo que todavía no es, es aceptar el desequilibrio vital que supone la idea de futuro. La nostalgia es una forma de superar el presente. La vida sólo tiene contenido en la violación del tiempo.La obsesión del más allá es la imposibilidad del instante. Y esta imposibilidad es la nostalgia misma.” “La palabra rumana dor es una de estas expresiones, de una frecuencia grata y tiránica, que expresan todas las indeterminaciones sentimentales de un alma. Significa nostalgia. Sin embargo, ningún equivalente puede plasmar su sustancia específica. Crece sobre un fondo de sufrimiento y se desarrolla, grácil, sobre el abatimiento de un pueblo, ajeno a la felicidad.” “Toda la poesía popular [rumana] está imbuida de ella. […] es la confesión poética de un alma que se busca a sí misma. Infinitamente más extendido entre los campesinos que entre los intelectuales, nace de la tierra. La doina, que es la poesía popular que mejor expresa la resignación melancólica del dor, es un lamento, matizado por la resignación y la aceptación del destino.” “El dor consiste precisamente en sentirse eternamente lejos de casa” “Diríase que el alma no se siente ya consustancial al mundo.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [537] Nostalgia. El dor supone negar el presente asumiendo el dolor o queriendo huir de él hacia el pasado o el futuro, supone un vivir en lo Otro, en la aceptación de lo fatal, un lamento, una queja, una resignación…la misma que se exhibe en las doinas. 2 El dor es en palabras de Cioran, la negación del coraje trágico, la afirmación de la negación, “sentirse eternamente lejos de casa”. La expresión de un exceso de alma, de sentir, de palpitar…el exceso de alma frente al exceso de yo y de pensamiento (propio de la Modernidad). Este exceso de alma, propio del Oriente, del Oriente de Europa, y también del grupo ibérico, de la periferia de lo europeo funda un sentir trágico de la existencia. No es extraño que aproximando Dor y Saudade, el alma lusíada y el alma dacia resulten almas gemelas. Es, el dor, la palabra que identifica al pueblo, expresión popular y a la par profundamente metafísica, expresión con diversos matices, derivada del dolor latino, que incluye el deseo, la nostalgia, la pena, el padecimiento y por ende la pasión, el morir de amar y un colmar… Pero además muestra, como ha dicho Mircea Eliade 3 , la unión con el Cosmos, con lo universal y la despersonalización propia de todo estado extático (éxtasis) y Entonces sueña con todo lo que ha perdido. Es la negación del coraje trágico, del abandono en el combate.” “El dor es la vitalidad de un pueblo, asentado en lo indefinido: en él se expresan los instintos extraviados en el alma y olvidadizos de su poder. Los rumanos tienen un exceso de alma: sólo se encuentran en el umbral del espíritu.” “Los rumanos tienen un exceso de alma […] En Occidente se vive el drama de la inteligencia; en el sudeste de Europa, el del alma. A uno y otro lado, a trancas y barrancas. […] Los unos han malgastado su alma: los otros no saben qué hacer con ella. Todos estamos igualmente lejos de nosotros mismos.” 2 La doina, que bien podría emparentarse con el fado, es la expresión lírica popular rumana que tiene como temática o trasfondo esencial la nostalgia (Dor) y la relación directa con la Naturaleza (Cosmos). 3 Cf. Eliade, Mircea, «Dor» Nostalgia rumana, El Español, Semanario de la política y del espíritu, año II, nº 27, página 6, Madrid, 1 de mayo de 1943.“El caso de la dor rumana es otro absolutamente. Como saudade, en portugués, dor es la palabra que más plenamente caracteriza al pueblo rumano. No es una palabra creada por eruditos ni por ninguna escuela mística. No es tampoco, un sustantivo que por azar se encuentre en el lenguaje vulgar, como por ejemplo, Sehnsucht, o sobre todo, en la poesía, como melancolía y nostalgia. Es, por excelencia, la expresión popular, de origen netamente popular y con una circulación amplísima en todas clases de la sociedad rumana. Si se quisiese encontrar una ínfima diferencia entre saudade y dor, está en la fuerza de circulación del vocablo rumano. Es difícil hablar media hora con un campesino rumano sin oír pronunciar la palabra dor. Etimológicamente deriva el término del latín, de dolor, y los diccionarios lo traducen así: 1) deseo ardiente (p. ej. mi-e dor de casa, tengo un deseo ardiente de casa); 2) nostalgia (p. ej. dor de tara, «mal du pays», en francés; «Heimweh», en alemán); 3) tener pena de alguna cosa o de alguien (a duce dorul cuiva); 4) pasión, amor (p. ej. a muri de dorul cuiva, morir de amor por alguien; a se uita cu dor, mirar con pasión; il lovea dorul de Joanna, sentía (él) despertar su pasión por Juana; 5) satisfacer el deseo de alguien (de vrei tu sa-mi faci pe dor, si tú quieres satisfacer mi ardiente deseo), […]”“La solidaridad entre el Hombre y el Cosmos adquiere, en esta canción, graves y trágicos acentos. El sufrimiento es tal, que basta su
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [538] expresión para destruir toda la vida en la naturaleza circundante.”“Dor expresa el estado de alma indefinible de quien no está satisfecho con el presente, de quien no puede vivir el instante que transcurre y se siente atraído por el pasado, por un lugar distante, por un paisaje de ensueño. Dor no tiene únicamente por causa la soledad; es el sentimiento agravado por la soledad misma, debido a la ausencia del ser amado. Ausencia que destruye el cumplimiento de un destino, que impide al ser el integrarse a la vida con toda su plenitud. Dor no es siempre la «nostalgia de alguna cosa»; se sufre de dor, independientemente de cualquier causa exterior precisa. El ser entero sufre de dor; es un destierro del alma, una profunda melancolía, que revela, quizá, la condición del hombre en el Cosmos. En este caso, dor alcanza un valor metafísico e incluso religioso; traduce la tristeza del hombre separado del Creador, la vacuidad del ser humano abandonado en el mundo. En cierto modo dor se transforma en la fórmula patética de la condición humana de la soledad amargada por el sentimiento de que nos faltó algo, de la vida fallida, de la pérdida de ventura. Muchas canciones populares rumanas comienzan por una invocación, una especie de diálogo con el dor. «Ma, dorule mai!» «Oh, tú, mi dolor!» Es una fórmula frecuente en esos cantares.Dor se personaliza, se anima de vida propia, y el hombre se dirige a él exactamente como a una persona.Los diálogos con el dor, son de una espontaneidad y frescura intraducibles.A veces, el alma sencilla de los campesinos envía el dor allí donde cree que procede su melancolía.” “El campesino rumano imaginó incluso un país lejano, perteneciente a la geografía fabulosa, en donde se encontraban «los Palacios de Dor»: Curtile Dorului. Allí era donde se inscribía en tablas la historia de todos los amores, los nombres de todas las doncellas que despertaban pasiones, que provocan dor en el corazón de los hombres. Esos «Palacios» son el imperio del dolor. Estamos en presencia de una personificación mística del dor, que se considera como el Eros Universal. Ya no es un desdoblamiento del ser humano que sufre de amor o de aislamiento, es un personaje místico, autónomo, la encarnación universal del dor.” “Dor anima la poesía y la música popular rumanas. También la hallamos en la alta poesía. Pocos poetas rumanos habrá que hayan dejado de dedicar por lo menos una poesía al dor. Una de las más bellas poesías del gran Eminescu se intitula: Mai am un singur dor... «Sólo tengo ahora un deseo...».«En la paz de última hora/ No me abran la sepultura/ En tierras de junto al mar./ Los bosques quiere mi alma/ Se abran para descansar/ Y que el cielo sereno cubra/ El agua profunda y calma...»Citamos tan sólo algunos versos de esta magnífica poesía de Eminescu, en que el poeta consiguió, con su genio profundamente rumano, dar vida a la dor en esta expresión de su deseo de descanso en el seno de la naturaleza; nostalgia de encontrar, por la muerte, a su gran familia cósmica: los astros, los vientos, el mar, los árboles y las flores, anhelo que se puede identificar en las poesías populares rumanas más genuinas.” “A pesar de esta «vocación poética» por excelencia, la palabra dor continúa teniendo una circulación enorme en el lenguaje corriente. No perdió nada de fuerza ni de espontaneidad popular. Subsiste como el vocablo del pueblo por antonomasia, y se nutre de todas las experiencias del hombre normal. No solamente indica los sentimientos complejos del amor y de la soledad, sino los deseos concretos de la voluntad firme. Un rumano no dice tan solo: Mi-e dor de tine, «tengo dolor de ti» (te amo); sino que también dice: Mi-e dor de iarba verde, «quiero ver las verdes hierbas» (tengo nostalgias camperas), o: Mi-e dor de un din bum!, «sediento estoy de buen vino».Aun siendo una palabra rica en valores metafísicos –sentimiento de soledad cósmica, deseo ardiente de cualquier cosa real o irreal, etc.,– dor no pierde el contacto con lo real, está enraizada con lo concreto. Sea lo que fuere, «pasión o deseo», «sed o hambre» de experiencias tangibles, todo esto se expresa en rumano por el término que hemos analizado, que se convierte en la expresión total del deseo, del sentimiento que implica al ser humano
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [539] dramático-trágico. Superación, pues del presente, afirmación del Ser entero como un complejo ente enfermo que sufre el dolor, (dor), la voluntad, la pasión, el padecimiento, la lucha entre el Amor y la Muerte. Dor manifiesta la tristeza del hombre separado del Absoluto, la vacuidad, el abandono, la desesperanza, la vida concebida como error, una itinerancia, un peregrinar, un atravesar una soledad poblada de deseos y presencias ausentes. Los hombres que sienten dor son aquellos que con mayor sabiduría pueden hablar de la vida y de la proximidad entre la felicidad y la tristeza, el triunfo y el fracaso, la pérdida y el encuentro, el Amor y la Muerte, lo universal y lo particular, lo espiritual y lo carnal, el alma y el cuerpo, la carne y el hueso, la metafísica y la vida. Cioran que quiso participar de la lucidez, que no pudo dejar de participar de la lucidez, del límite, de la racionalidad, de la mesura, del equilibrio, de lo razonable, de lo pensable, de todo aquello que se trasluce en el espíritu francés 4 al que llegó emigrado de sí mismo y su alma originaria, no pudo renunciar al fatalismo rumano que corría por su carne y sus huesos, que habitaba en él, como una enfermedad contagiada en el nacimiento. No pudo renunciar al dor, al desarraigo, a la ausencia de casa, a la lejanía de lo propio y lo deseado. No pudo, en definitiva, renunciar a la Nostalgia, al existir extático, a la Decepción, al escepticismo y al paradójico pesimismo que hace amar, quizá sin quererlo, la vida (odio la vida por amor a ella, dijo Fernando Pessoa a través de Bernardo Soares). No pudo dejar de escuchar la Ausencia. “Escucho la Ausencia” 5 , nos dice, porque no pudo librarse de él mismo, acaso sea eso la Nostalgia, la aceptación del hastío de la identidad y la necesidad biológica de la Otredad pasada y futura, una superación espacial de la tristeza, una acción dentro de la tristeza -que sólo es pasiva-. La Melancolía es el orgullo de la tristeza, su trasmutación alquímica en orgullo, virtud, sabiduría y voluntad de novedad ontológica. Se trata de afirmar el “orgullo de la derrota”. La sabiduría se oculta así en aquél que aprende a ser perdedor. 6 en la integridad de su complejo. Cuando un rumano dice que siente dor por algo, téngase la certeza de que en ese momento desea ese algo con todo su ser, íntegramente, con el cuerpo y con el alma, con carne y hueso, en la feliz y rigurosa expresión unamunesca.” 4 “Los franceses, desde su nacimiento, han permanecido en su tierra, han tenido una patria física e íntima que han amado sin reservas y no han humillado mediante comparaciones, no han estado desarraigados en su país, no han vivido el tumulto de una nostalgia insaciable. Tal vez sea el único pueblo de Europa que no conoce la nostalgia, que es una forma de la alta plenitud sentimental infinita.”Cioran, Emil, Sobre Francia, Siruela, Madrid, 2011, pp. 36-37. 5 Cioran, Emil, Ejercicios Negativos, Taurus, Barcelona, 2007, p. 147. 6 “Una sola cosa importa: aprender a ser perdedor.”Cioran, Emil, Del inconveniente de haber nacido, Taurus, 1981, p. 112.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [540] Y esa Nostalgia, Melancolía, Dor, Saudade…nace precisamente de nuestra conciencia asumida como fatalidad 7 , de la imposibilidad de desenmarañar las telas de araña que teje la existencia en las esquinas de nuestra alma. Por ello en Cioran hay una superación de la Filosofía comprendida como abstracción, pues ésta acaba con la inquietud metafísica de un alma y funda una universalidad que no parte de la individualidad de un hombre concreto donde la experiencia subjetiva se eleva a la universalidad 8 . Cioran huye de la Filosofía porque la Filosofía sistemática acaba con la contradicción, con la paradoja, con el dolor, con la singularidad y por lo tanto con la Vida. 9 La Filosofía poética, el conocer poético supone salir de nosotros mismos, un abandonarse, un fundirse, un olvidar el yo maldito de la Filosofía Moderna. Es el poetizar la liberación del yo pues acepta la identidad como pluralidad, como alteridad conquistada como dispersión directa de la subjetividad en la universalidad. 10 7 “Vivir con la conciencia aguda de la fatalidad, de nuestra propia impotencia ante los grandes problemas que no podemos plantearnos sin implicarnos en ellos trágicamente, equivale a enfrentarse directamente con la interrogación capital que se erige ante este mundo.” Cioran, Emil, En las cimas de la desesperación, Tusquets, Barcelona, 2009, p. 123. 8 “¿Acaso la experiencia subjetiva no nos eleva al nivel de la universalidad, como el instante al de la eternidad?” Ibíd., p. 128. 9 “¿Cómo consagrarse a la filosofía abstracta a partir del momento en que se siente en sí mismo el desarrollo de un drama complejo en el cual se amalgaman un pensamiento erótico y una inquietud metafísica torturadora, el miedo a la muerte y una aspiración a la ingenuidad, la renuncia total y un heroísmo paradójico, la desesperación y el orgullo, la premonición de la locura y el deseo del anonimato, el grito y el silencio, y el entusiasmo y la nada? Además, esas tendencias se amalgaman y evolucionan en una efervescencia suprema y una locura interior, hasta la confusión total. Ello excluye toda filosofía sistemática, toda construcción precisa. Hay muchos seres que han comenzado por el mundo de las formas y han acabado en la confusión; esos seres no pueden ya filosofar más que de manera poética. Pero cuando se alcanza ese grado de confusión, sólo importan los suplicios y las voluptuosidades de la locura." Ibíd, p. 101. “Hay dos clases de filósofos: los que meditan sobre ideas y los que lo hacen sobre ellos mismos. La diferencia entre silogismo y desdicha… Para un filósofo objetivo, solamente las ideas tienen biografía; para uno subjetivo sólo la autobiografía tiene ideas. Se está predestinado a vivir próximo a las categorías o a uno mismo. En este último caso la filosofía es la meditación poética de la desdicha.” Cioran, Emil, El ocaso del pensamiento, Tusquets, Barcelona, 2006, p. 74. 10 “El lirismo representa una fuerza de dispersión de la subjetividad, pues indica en el individuo una efervescencia incoercible que aspira sin cesar a la expresión. Esa necesidad de exteriorización es tanto más urgente cuanto más interior, profundo y concentrado es el lirismo. ¿Por qué el hombre se vuelve lírico durante el sufrimiento y el amor? Porque esos dos estados, a pesar de que son diferentes por su naturaleza y su orientación, surgen de las profundidades del ser, del centro sustancial de la subjetividad, en cierto sentido. Nos volvemos líricos cuando la vida en nuestro interior palpita con un ritmo esencial. Lo que de único y específico poseemos se realiza de una manera tan expresiva que lo individual se eleva a nivel de lo universal. Las experiencias subjetivas más profundas son así mismo las
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [541] Y paradójicamente la Nostalgia, la Melancolía, como estado profundo de la conciencia y el dolor de su lucidez, fomenta, ese instante poético donde se fusionan el yo y el mundo, donde se hace filosofía directa, sensitiva, directamente con las telas del alma…donde al inundarnos de las presencias de lo ausente, donde al escuchar lo ausente sentimos directa y poéticamente sus esencias, aquello que fueron, son y serán a través de las huellas esenciales que dejaron en nosotros. En ese momento hacemos filosofía poética, una fenomenología poética que instaura una captación de esencias. Somos más sabios cuando añoramos algo o a alguien y sabemos (y saboreamos) las trazas esenciales de su ser tal como quedaron esparcidas sobre nosotros. Y sin embargo este expandirse de la existencia en el acto melancólico nos señala la proximidad con la Nada y el Vacío, la Vida y la Muerte, la Presencia y la Ausencia. Cuanto más aguda es la conciencia que se tiene de la infinitud del mundo más se intensifica el sentimiento de su propia finitud, nos dice Cioran. El abandono del yo hacia la Selva inabarcable de lo Otro da cuenta de nuestra insignificancia al tiempo que nos alza al reino insobornable de una existencia literaria. La Nostalgia se configura así como la mayor de las sabidurías al comprenderse como la Resurrección de lo perdido, de lo ausente, de lo muerto.La Nostalgia es por tanto el viaje aceptado hacia lo Otro, la inclusión del éxtasis en la Sabiduría, un salir fuera de lo lleno, un quedarse dentro del vacío 11 , una instauración de eternidades zurcidas con instantes verticales y religiosos. La aceptación de la Nostalgia como sabiduría y del pensar poético como guía del conocer inauguran un pensar donde pensar y sufrir pueden ligarse en una aporía irresoluble. 12 Y esta Nostalgia que niega el presente no nace de un pesimismo 13 sino de una decepción. Decepcionado con la vida Cioran aprende a apreciarla más a través de más universales, por la simple razón de que alcanzan el fondo original de la vida. La verdadera interiorización conduce a una universalidad inaccesible para aquellos seres que no sobrepasan lo inesencial y que consideran el lirismo como un fenómeno interior, como el producto de una inconsistencia espiritual, cuando, en realidad, los recursos líricos de la subjetividad son la prueba de una gran profundidad interior.”Cioran, Emil, En las cimas de la desesperación, op.cit, pp. 14-15. 11 “El éxtasis es una presencia total sin objeto, un vacío lleno. Un estremecimiento atraviesa la nada, una invasión de ser en la ausencia absoluta. El vacío es la condición del éxtasis, como el éxtasis es la condición del vacío” Cioran, Emil, De lágrimas y de santos, Tusquets, Barcelona, 2008, p. 63. 12 “Los pensamientos, alimentados con sufrimiento, se vuelven aporías, ese claroscuro del espíritu” Ibíd, p. 62.“«El sufrimiento es la única causa de la conciencia» (Dostoievski). Los hombres se dividen en dos categorías: los que han comprendido eso y los demás” Ibíd, p. 99. 13 “No son los pesimistas, sino los decepcionados, los que escriben” Cioran, Emil, Cuadernos, Tusquets, Barcelona, 2004, p. 179.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [542] la lectura de los pesimistas 14 y se siente fascinado por la posibilidad liberadora del suicidio –y la posibilidad de no haber nacido-. La negación trágica que está en el seno del acontecer nostálgico está lleno de un deseo de afirmación impotente 15 , de una voluntad de búsqueda del sentido del sinsentido 16 (un acto religioso: religare). La Nostalgia, profunda, enraizada en el cuerpo y el alma supone la aceptación de la insatisfacción del ser hombre 17 . Es el deseo atávico de un regresar, de un paraíso perdido 18 , es el cordón umbilical con lo primitivo, con el regazo originario, cordón imprescindible también en todo hacer artístico, en toda existencia artística. La melancolía, la nostalgia por tanto, por primitiva, por originaria, por estar enraizada en las grutas de la existencia, por suponer una comunicación con lo misterioso, lo esencial perdido o deseado desde el dolor y la presencia de la ausencia supone un acto religioso. Pero una religiosidad que no necesita un absoluto, es un “delirio estético” 19 que se basta a sí mismo, que se nutre de sí mismo 20 , un soñar despierto, un espejo hecho de ausencias. 14 “Cuanto más leo a los pesimistas, más aprecio la vida. Tras leer a Schopenhauer, reacciono como un novio. Schopenhauer tiene razón cuando afirma que la vida no es más que un sueño. Pero incurre en una inconsciencia grave cuando, en lugar de estimular las ilusiones, las desenmascarar haciendo creer que existe algo fuera de ellas. ¿Quién podría soportar la vida si fuera real? Siendo un sueño, es una mezcla de encanto y de terror a la cual sucumbimos” Cioran, Emil, De lágrimas y de santos,op.cit, p. 101. 15 “No hay negador que no esté sediento de algún catastrófico sí.” Cioran, Emil, Del inconveniente de haber nacido, Taurus, 1981, p. 109. “Todo cansancio esconde una nostalgia de Dios” Cioran, Emil, El ocaso del pensamiento, Tusquets, Barcelona, 2006, p. 225. 16 “El pesimista debe inventarse cada día nuevas razones de existir: es una víctima del “sentido” de la vida” Cioran, Emil, Silogismos de la Amargura, Tusquets, Barcelona, 2007, p. 21. 17 “La tragedia del ser humano, animal exiliado en la existencia, reside en el hecho de que los elementos y los valores de la vida no pueden satisfacerle. Para el animal, la vida lo es todo; para el hombre la vida es un signo de interrogación. Signo de interrogación definitivo, pues el ser humano no ha recibido nunca ni recibirá jamás respuesta a sus preguntas. No sólo la vida no tiene ningún sentido, sino que no puede tenerlo.”Cioran, Emil, En las cimas de la desesperación, op.cit, p. 180.“El hombre no está satisfecho de ser hombre. Pero no sabe hacia qué regresar, ni cómo volver a un estado del que ha perdido todo recuerdo claro. La nostalgia que tiene de él constituye el fondo de su ser, y a través de ella comunica con lo más antiguo que subsiste en él.”Cioran, Emil, Ese maldito yo, Tusquets, Barcelona, 2000, p. 106. 18 “Devorado por la nostalgia del paraíso, sin haber conocido un solo acceso de fe verdadera” Ibíd, p. 198 “Yo no soy de aquí; condición de exilio en sí; en ninguna parte me encuentro en casa: absoluta falta de pertenencia a nada. El paraíso perdido: mi obsesión de todo instante” Cioran, Emil, Cuadernos, op.cit, p. 21. “Sólo hay una Nostalgia: la del Paraíso. Y tal vez la de España” Ibíd, p. 33. 19 “La melancolía es una religiosidad que no precisa de lo Absoluto, un deslizamiento fuera del mundo sin la atracción de lo trascendente, una tendencia por las apariencias del cielo
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [543] Y esta voluntad de vacío, tan propia de Cioran se manifiesta en el deseo simbólico y decepcionado de la Muerte, del infinito, se trata en definitiva de un estoicismo sui-generis, de un escepticismo que santifica la única de las certezas, la Nada, convertida en faro del viaje del existir. La Melancolía por tanto se nutre del “dolor del tiempo” y es como el halo vaporoso del tiempo, como el surco que sobre el ser deja el cabalgar del tiempo entretejido irremediablemente con nuestra existencia. 21 La melancolía es el máximo grado de la escalera del poeta, su ascenso al cielo, su acceso al interior del mundo y al de la propia existencia 22 . Se trata de aceptar el juego inocente del devenir y de hacer del sueño un vuelo suicida, una sabiduría kamikaze. La melancolía hace florecer la realidad de lo irreal, como un “excedente ontológico de la realidad” 23 . En definitiva la melancolía necesita la valentía de la desnudez y la soledad. Un poblar la soledad de ausencias presentes. Una voluntad de soledad concebida como el único amor asumible 24 . La soledad del melancólico le acerca a lo divino, a la soledad cósmica, en palabras de Cioran, la soledad propia de Dios, la soledad que no enseña a estar solo, desarraigado, lejos de cualquier parte e incluso de nosotros mismos, pero también, y sobre todo, la soledad que enseña a ser único 25 , que te devuelve el reflejo de tu propia autenticidad, de tu propia mismidad, de tu id-entidad (perdida). Es posible que la mayor de las melancolías sea la de la Libertad, la nostalgia que siente todo ser que sabe que nacer es quedar atrapado, que “ser es estar pero insensible al símbolo que éste representa. Su posibilidad de prescindir de Dios (si bien cumple las condiciones iniciales para aproximarse a El) la transforma en un placer que satisface su propio crecimiento y sus flaquezas repetidas. Porque la melancolía es un delirio estético, suficiente en sí mismo, estéril para la mitología. En ella sólo encontrarás el arrullo de un sueño, porque no genera ninguna imagen que no sea su etérea desintegración.” Cioran, Emil, El ocaso del pensamiento, op.cit, p. 42.“Mientras tenemos el sentimiento del misterio, conservamos implícitamente una dimensión religiosa. Pues ser religioso es sentir el misterio, incluso fuera de toda forma de fe” Cioran, Emil, Cuadernos, op.cit, p. 234. 20 “La melancolía se alimenta de sí misma, de ahí que no pueda renovarse” Cioran, Emil, Ese maldito yo, op.cit, p. 101. 21 “La melancolía: halo vaporoso de la Temporalidad” Cioran, Emil, El ocaso del pensamiento. op.cit, p. 23. 22 “La melancolía es el límite de poesía que podemos alcanzar en el interior del mundo. No sólo contribuye a nuestra elevación, sino también a la de la propia existencia. Esta se ennoblece conforme avanza hacia la irrealidad, y ese devenir se debe más que nada a la proximidad de un estado onírico”, Cioran, Emil, Ibíd, p. 221. 23 “La irrealidad es un excedente ontológico de la realidad.” Ídem. 24 “No hay que renunciar nunca a la soledad, nos insta Cioran. La soledad es el único amor que nos podemos permitir” Ion Agheana, en Cioran, el pesimista seductor, Cañeque y Grau, Sirpus, Barcelona, 2007, p. 170. 25 “La soledad no te enseña a estar solo, sino a ser único”, Cioran, Emil, El ocaso del pensamiento, op. cit, p. 11.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [550] Sólo así Padre, podría yo ser capaz de agradecerte que me hayas dado la suerte de vivir en el mundo. Para pedir tus favores, no doblo las rodillas y la frente, Hacia el odio y las maldiciones querría persuadirte, Sentir que, por tu respiración, mi respiración se para Y que en este apagar eterno desaparezco sin dejar huella.” [Mihai Eminescu, La oración de un Dacio, en Poesías, Cátedra, Madrid, 2004] d) “Quousque eadem? “¡Que sea maldita para siempre la estrella bajo la que nací, que ningún cielo quiera protegerla, que se disperse por el espacio como un polvo sin honra! Y el instante traidor que me precipitó entre las criaturas, ¡sea por siempre tachado de las listas del Tiempo! Mis deseos no pueden ya compadecerse con esta mezcla de vida y de muerte en que se envilece cotidianamente la eternidad. Cansado del futuro, he atravesado los días, y, sin embargo, estoy atormentado por la intemperancia de no sé qué sed. Como un sabio rabioso, muerto para el mundo y desencadenado contra él, sólo invalido mis ilusiones para excitarlas mejor. Esta exasperación, en un universo imprevisible -donde empero todo se repite-, ¿no tendrá fin jamás? ¿Hasta cuando repetirse a uno mismo: "Execro esta vida que idolatro"? La nulidad de nuestros delirios hace de nosotros otros tantos dioses sometidos a una insípida fatalidad. ¿Por qué insurgirnos aún contra la simetría de este mundo cuando el mismo Caos no podría ser más que un sistema de desórdenes? Pues nuestro destino es pudrirnos con los continentes y las estrellas, pasearemos, como enfermos resignados, y hasta el final de las edades, la curiosidad por un desenlace previsto, espantoso y vano”. [Emil Cioran: Breviario de podredumbre. Madrid, Taurus, 1992, p. 275.] Pablo Javier Pérez López, C/. San Antolín, nº 11, 47009. Valladolid. [email protected]om