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El barroco y sus máscaras: Vida y sucesos de la Monja Alférez

Areta Marigó, Gema

Abstract

También existieron en el mundo fronterizo de las Indias mujeres rebeldes que lucharon por la integridad de una parte de su ser. La Vida y sucesos de la Monja Alférez es sin lugar a dudas uno de los casos más interesantes de simulación barroca, porque con el disfraz llegó el escándalo y una teatralidad imposible de soportar. La confesión de Catalina de Erauso ejecuta ese doble movimiento propio de una vida en confusión y dispersión: el de huida de sí, y el de buscar algo que le sostenga y aclare. (Así lo enseña al menos María Zambrano). Como alegoría fundamental, la imposibilidad de guardar el secreto y los efectos de una comunicación controlada por la jerarquía.

Full text

El ba oco y sus másca as: Vida y sucesos de la Monja Al é ez Gema A e a Ma igó Uni e sidad de Se illa También exis ie on en el mundo on e izo de las Indias muje es ebeldes que lucha- on po la in eg idad de una pa e de su se . La Vida y sucesos de la Monja Al é ez es sin luga a dudas uno de los casos más in e esan es de simulación ba oca, po que con el dis- az llegó el escándalo y una ea alidad imposible de sopo a . La con esión de Ca alina de E auso ejecu a ese doble mo imien o p opio de una ida en con usión y dispe sión: el de huida de sí, y el de busca algo que le sos enga y acla e. (Así lo enseña al menos Ma ía Zamb ano). Como alego ía undamen al, la imposibilidad de gua da el sec e o y los e ec- os de una comunicación con olada po la je a quía. “El a es i no copia: simula, pues no hay no ma que in i e y magne- ice la ans o mación, que decida la me á o a: es más bien la inexis encia del se mimado lo que cons i uye el espacio, la egión o el sopo e de esa simulación, de esa impos u a conce ada: apa ece que egula una pulsión goyesca en e la isa y la mue e.”1La au obiog a ía de Ca alina de E auso gi a al ededo de ese so p enden e caso de simulación que ue su p opia ida, con e sión cosmé ica de muje en homb e, ascinación po la másca- a, el camu laje, po desapa ece de un mundo pa a apa ece en o o, simu- lac o de una o ma y un modelo que ocul a al e dade o suje o, ambién de un ex o cuyas o mas es án con enidas en o as o mas, poé ica de la obs- cu idad y del desci amien o cons an e, de ol idos, silencios y epe iciones, deco ación ea al de un mundo que como el ba oco es á de e minado po las leyes de la me amo osis. La His o ia de la Monja Al é ez, Doña Ca alina de E auso, esc i a po ella misma ue publicada po p ime a ez en Pa ís en 1829 po Joaquín Ma ía Fe e , una segunda edición e ía la luz en Ba celona en 1838. En el “P ólogo” comen a habe se se ido pa a su edición del ex o de un ma- nusc i o que había pe enecido a su amigo don Felipe Bouza, di ec o del Depósi o Hid og á ico de la Ma ina de Mad id. El manusc i o con el í ulo Vida y sucesos de la Monja Al é ez, Doña Ca alina de E auso, doncella na u al de San Sebas ián, en Guipúzcua, esc i o po ella misma había sido copiado a su ez de o o exis en e en la Real Academia de la His o ia, en la 1 Sa duy, Se e o: Ensayos gene ales sob e el Ba oco, México, 1987, pág. 55. Tomo LVI, 1, 1999 241 colección de Manusc i os de Indias del sabio au o de la His o ia del Nue o Mundo, don Juan Bau is a Muñoz, quien al inal de su cuade no decla a habe lo copiado en Se illa, 24 de mayo de 1784, de un omo pe enecien- e al poe a y d ama u go del siglo XVIII Cándido Ma ía T igue os (1737- 1801). El conjun o de copis as Fe e -Bouza-Muñoz y T igue os p o ocó una acalo ada discusión sob e la pa e nidad li e a ia del ex o; el comen a- io sob e la alsi icación, de endido po Menéndez Pelayo,2no alcanzó sin emba go la discusión his ó ica sob e la igu a de Ca alina de E auso: la edi- ción de Fe e incluía en un apéndice p uebas documen ales i e u ables como la pa ida de bau ismo y nume osos ce i icados, memo iales, pedi- men os, es amen os, ca as o dec e os eales que dan e de la exis encia eal de nues o pe sonaje. A la edición de Fe e se suman los dos manusc i os encon ados po Ped o Rubio Me ino3en el A chi o Capi ula de Se illa, copiados segu a- men e po el mismo amanuense pe o con di e encias no ables con el ex o de Fe e y que p esuponen la exis encia de una posible uen e común de ambos. El p ime manusc i o nos o ece la p ime a pa e de la au obiog a- ía (la segunda pa e menos conocida discu e en Nue a España4) incluidos el eg eso a España y el pos e io iaje a Roma; el segundo cie a su ela- o en el capí ulo 11, del que sólo se pone el í ulo y el suma io. Como en el dia io del p ime iaje de C is óbal Colón, en el ex o de Vida y sucesos subyace el o iginal au óg a o de Ca alina de E auso, esc i u a oscilan e que p esupone la exis encia de una p ime a pe sona5dialogando 2 En su opinión el ex o ue o jado po Cándido Ma ía T igue os “conocido po o as alsi i- caciones li e a ias y que enía cie o alen o pa a ellas. El manusc i o que copió Muñoz en Se illa y que imp imió Fe e e a suyo y nadie ha uel o a e le ni se conoce ningún o o. Los anac onismos y e o- es geog á icos de la elación son palpables y odo induce a c ee que T igue os compuso la no ela aliéndose de las elaciones imp esas en el siglo XVII (dos di e sas en la Biblio eca Nacional) y de o os documen os ela i os al Pe ú.” “Ca a del 16 de ene o de 1904, a don Ca melo Echega ay”, Bole ín de la Biblio eca de Menéndez Pelayo, 1925, pág. 369. 3 Rubio Me ino, Ped o: La Monja Al é ez Doña Ca alina de E auso. Dos manusc i os inédi- os, Se illa, 1995. 4 Un manusc i o nos in o ma que en 1630 el gene al Miguel de Chaza e a la lle ó como al é- ez a la p o incia de Nue a España (el despacho u o luga el 21 de julio); F ay Diego de Se illa en ca - a a Don Ignacio de Góngo a esc ibe que en 1645 Ca alina de A aujo (en onces An onio de A aujo) “ enía una equa de mulas en que conducía con unos Neg os opa a di e en es pa es”; una elación mexi- cana in o ma que eje ciendo el o icio de a ie o yendo pa a Ve a C uz mue e en 1650 en Qui lax la. 5 El na ado u iliza habi ualmen e el “pasa” o “pa e” de un si io a o o en los epíg a es de los capí ulos, en e a una única sección del capí ulo XX en el que apa ece “Emba qué i pasé a Ca - agena”, Vida y sucesos de la Monja Al é ez, Edición de Rima de Vallbona, A izona S a e Uni e si y, Tempe, 1992, pág. 115. U iliza emos és a edición, la más comple a que se conoce has a el momen o, como base de nues a lec u a. Jun o al ex o apa ecen publicados los siguien es apéndices: (1) “No as inales del manusc i o de Cándido Ma ía T igue os”, “Copia de Juan Bau is a Muñoz co ejada el 24 de GEMA ARETA MARIGÓ Anua io de Es udios Ame icanos 242 con esa o a dis an e y e ce a que iccionaliza un discu so, lo ein en a y lo deja comple amen e abie o. De la in e elación en e e dad y icción (en e el masculino y el emenino) nacen p o undos anac onismos y e o es his ó- icos: como la echa de su nacimien o en 1585 (la pa ida bau ismal indica 1592),6la echa consignada en el í ulo del manusc i o de la Real Academia de la His o ia donde se lee Vida i sucesos de la Monja Al é ez, o Al é ez Ca a ina, D.ª Ca a ina de A aujo doncella, na u al de San Sebas ián, p o- incia de Guipúzcua. Esc i a po ella misma en 18 de Sep iemb e de 1646 ol iendo de las Indias a España en el galeón San Jose , Capi án And és O ón, en la lo a de Nue a España, Gene al D. Juan de Bena ides, Gene al de la A mada Tomás de la Raspu u, que llegó a Cádiz en 18 de no iemb e de 1646, cuando en el in e io y en el capí ulo co espondien e se señala la pa - ida pa a España en el año de 1624. Y po úl imo que el discu so na a i o se ex ienda dos años más, has a 1626 en Nápoles. Fue p ecisamen e en 1626 cuando Ca alina de E auso p esen a su Pedimen o al ey Felipe IV y un memo ial an e el Consejo de Indias. En el o igen de la esc i u a del ex o, o su ela o a e ce os, pudie a es a el impul- so básico de la glo ia y la consiguien e de ensa de la ama, p opias —como ha señalado Ma io He nández Sánchez-Ba ba— de la ac i ud exis encial de los c onis as de Indias y de la apa ición de “una cons an e aigal, p o un- da, y pe manen e: la polémica, la discusión, el a aque, la co ección de los da os, la c í ica de plan eamien o, de desa ollo, de p o agonismo.”7Sin emba go, la ida de Ca alina de E auso (y el e ec o que és a iene sob e los signos) es á condicionada undamen almen e po el hábi o de a ón con el que además desa olló su pa icula inclinación a las a mas, mo i o po el mayo de 1784” ; (2) “Documen os manusc i os de la Real Academia de la His o ia de Mad id co eja- dos con los del A chi o Gene al de Indias” ; (3) “Pa ida bau ismal de Doña Ca alina de E auso y o os documen os ela i os a la Monja Al é ez”; (4) “Tes imonio de Gil González Dá ila”; (5) “Relaciones: las dos de España de 1625 y la de México de 1653”; (6) His o ia Gene al del Reino de Chile, Capí ulo XXXVII; (7) “Poesía y Tea o inspi ados en algunos momen os de la ida de Ca alina de E auso”; (8) The nun ensign by James Fi zmau ice-Kelly. 6 Rima de Vallbona ano a en una lis a odos los e o es c onológicos que apa ecen en el manusc i o con sus espec i as co eciones de acue do con di e en es documen os his ó icos, “In o- ducción”, Vida y sucesos..., pág. 14. 7 He nández Sánchez-Ba ba, Ma io: His o ia y Li e a u a en Hispanoamé ica, Valencia, 1978, pág. 32. Ca alina de E auso, So Juana Inés de la C uz y So Jose a F ancisca del Cas illo ue on las es g andes esc i o as au obiog á icas del Ba oco de Indias, su condición eligiosa pa ece media- iza la ealización de un sabe au o- e lexi o, o denado, disciplinado y je á quico, que o maba pa e de los eje cicios ecomendados habi ualmen e po el con eso . La sub e sión de es e discu so di igido posee en nues as esc i o as dis in as a gumen aciones. Teniendo como modelo emblemá ico la hagio- g a ía cada una de ellas iolen a de o ma sui gene is el diseño de es e impo an e modelo cul u al. Violencia, iolación. EL BARROCO Y SUS MÁSCARAS: VIDA Y SUCESOS DE LA MONJA ALFÉREZ Tomo LVI, 1, 1999 243 cual ue a Roma a suplica a su San idad el Papa U bano VIII licencia pa a que “pudiese anda en axe de homb e”, licencia que ambién aslada ía al Rey y al Consejo de Indias, jun o a “los quinien os pesos de a ocho ea- les de en a po su ida en las p o incias del Pe ú, en pinsión sob e enco- mienda de Yndios”. Su es imonio apa ece po lo an o complicado con un p oblema de géne o y las consecuencias que és e p o ocó no en ella sino en los o os, esa “ a a limpieça con que ha i ido y bibe”, p eocupación que se ecoge en una de las es elaciones sob e la Monja Al é ez que añade Rima de Vallbona a su edición, dos españolas de 1625 y una mexicana de 1653. En la p ime a de ellas, llamada Relación p odigiosa de las g andes hazañas, y ale osos hechos que na muge hizo en qua en a años que si ió a Su Majes ad en el Reyno de Chile y o os del Pe ú, y Nue a España, en á i o de Soldado, y los hon osos o icios mili a es que ubo a mas, sin que uesse conocida po al muge , has a que le ue ue za descub i se, leemos lo siguien e: “Y assí en es e co o papel apun a é lo que en el discu so del iempo que si ió al ey, Nues o seño , le sucedió, no p e endiendo en es o mino a su hon a (pues es digna de alabança) an es se ajan los discu sos que de ella se hizie on a los p incipios de su ausencia, con que quedan sa is echos sus pad es, y mani ies a su hon a, pues lo es á an en e a como se puede en ende de semejan e muge , que a iendo sido an a onil, no a ía de o ce po camino ágil con emíneas ob as.”8 Como ecue da Ca alina de E auso: “Pa í de Géno a a Roma. Besé el pie a la Sanc idad de U bano, e e íle en b e e, i lo mejo que supe, mi ida y co idas, mi sexo, i i ginidad: i mos ó Su San idad ex aña al caso i con a abilidad me concedió licencia pa a p osegui mi ida en hábi o de hom- b e, enca gándome la p osecución hones a en adelan e, i la abs inencia en o ende al p óximo, emiendo la ulción de Dios sob e su mandamien o, Non occides, i bol íme.”9 Las a en u as de Ca alina de E auso, “ ida y co idas” es án enma - cadas po el dis az de a ón, hecho acaecido en el p ime capí ulo, y la obligación que u o de descub i se como muje an e el obispo de Gua- manga ay Agus ín de Ca ajal, la e elación del sec e o y la con esión del caso ocu idas en el capí ulo XX, úl imo en el manusc i o de la Real Academia de la His o ia que en la edición de Fe e ue di idido debido a su ex ensión en seis capí ulos más. C eemos po lo an o que el au én ico o igen del ela o de Ca alina de E auso eside en la exposición au obiog á- 8Vida y sucesos..., págs. 160-161. 9 Ibídem,págs. 122-123. GEMA ARETA MARIGÓ Anua io de Es udios Ame icanos 244 ica de un p oceso selec i o es ic amen e de e minado po el caso: e da- de o o igen no elesco de una esc i u a que in en a escla ece y de e mina su p opia leyenda.10 Además de los dos e a os pic ó icos que se conse an de Ca alina de E auso, el ealizado po F ancisco C escencio en I alia en 1626 y el pin a- do po F ancisco Pacheco en 1630 en Se illa, con amos con nume osas desc ipciones li e a ias de su igu a. En una ca a que Ped o del Valle le en ía a su amigo Ma io Schipano encon amos la siguien e desc ipción: “Ella es de es a u a g ande i abul ada pa a muge , bien que po ella no pa ezca no se homb e. No iene pechos: que desde mui muchacha me dixo ha e hecho no sé qué emedio pa a seca los i queda llanos, como le queda on: el qual ue un emplas o que le dio un Y aliano, que cuando se lo puso le causó g an dolo , pe o después, sin hace le o o mal, ni mal a amien o, su ió el e ec o. (...) En e ec o, pa ece más capón que muje .”11 En el p ime capí ulo Ca alina nos cuen a que nació en San Sebas ián, hija del Capi án Miguel de A aujo y de Ma ía Pé ez de Gala aga y A ce. Pe enece a una amilia acomodada y nume osa:12 “C iá onme mis Pad es en su casa con o os mis he manos has a ene cua o años. En el de 1589 me en a on en el Con en o de San Sebas ián el An iguo de dicha illa, que es de Monjas dominicas, con mi ía D.ª U sola de Sa aus e, he mana de mi mad e, P io a de aquel Con en o, donde me c ié has a ene quince años, i en onces se a ó de p o esión.”13 10 Los pa alelismos es uc u ales con El Laza illo de To mes son ob ios. Jun o a la in luencia pica esca hab ía que ano a ambién la ue e p esencia d amá ica del ex o; eco demos que en la come- dia de Lope de Vega no es ex año encon a muje es dis azadas de a ón. Apun a ambién que en el capí ulo III Ca alina de E auso asis e un día de ies a a e una comedia, en en ádose con un al Reyes que le impedía e co ec amen e. 11 Vida y sucesos..., pág. 128. 12 En di e en es ex os apa ecen los siguien es nomb es: Juan e Isabel que ue on bau izados en la misma pa oquia de San Vicen e Má i de San Sebas ián, en 1590 y 1591 espec i amen e. Ma ía Juana y Jacin a que, jun o con Isabel, p o esa on y mu ie on en el con en o de las dominicas de San Sebas ián. F ay Diego Rosales en su His o ia Gene al del Reyno de Chile, capí ulo XVIII, comen a que Ca alina se c ió en el con en o con dos he manas suyas “llamadas la una Isabel de E auso y la o a Ma ía de E auso” (Vida y sucesos..., pág. 179.) En el pue o de la Concepción Ca alina se encuen a con su he mano el Capi án Miguel de A aujo “aunque no le conocía, ni ha ía is o, po que pa ió de San Sebas ián pa a es as pa es siendo yo de dos años, enía no icia dél, sino de su esidencia.” (Ibídem, págs. 55-56). En su Pedimen o al Consejo de Indias in o ma de la exis encia de es he manos: Miguel, F ancisco y Domingo (Ibídem,pág. 133). Reg esando de las Indias a Cádiz, Ca alina in o ma que el Gene al de la a mada D. Fad ique de Toledo enía en su se icio a “dos he manos míos, que allí conocí” (Ibídem,pág. 117). En 1629 su he mana Ma iana le comp a a Ca alina las legí imas ma e na y pa e - na (Ibídem,pág. 155). En un Pedimen o de 1640 an e el T ibunal de Co egimien o de Guipúzcua se in o ma de la mue e de Miguel, F ancisco, Ma ín y Domingo (Ibídem,pág. 155). 13 Vida y sucesos..., págs. 33-34. EL BARROCO Y SUS MÁSCARAS: VIDA Y SUCESOS DE LA MONJA ALFÉREZ Tomo LVI, 1, 1999 245 Aunque ni la echa, el nomb e de su ía, ni el ca go son co ec os, podemos asegu a que es e hecho ma ca ía su ida pa a siemp e. Del o - men o que pa a ella supuso es e encie o nace su o o yo, ambién el deseo i e enable de “anda i e mundo”, de oma dis ancia donde nega un o i- gen y con e i el dis az en au én ica iden idad. La ma a illa de las Indias ue edi icada sob e una inmensa es a egia seduc o a, el deseo se ía in ini amen e más impo an e que la p opia eali- dad, la ambigüedad de las o mas (su amane amien o, mes izaje, mezcla o he e ogeneidad) mues a una esc i u a cuya ex e io idad supone, como ha señalado Edua do Subi a s, el secues o de la palab a p opia, el silencio undacional “con apa e del nomb e ins au ado: es la e adicación b u al del e e en e, del o o, de su nomb e y de su ealidad comuni a ia, espi i- ual e his ó ica. Es el silencio que e ige el Nue o Mundo, las Indias Oc- ciden ales o Amé ica como el con inen e acío.”14 El con lic o de la iden idad excluyen e y ep esi a bajo la imposición de nomb e p o oca, has a su llegada, odo un a e de la desc ipción du an- e el siglo XVI; el XVII se ab e con la g an u opía he menéu ica del Inca Ga cilaso de la Vega, el escla ecimien o ilológico como base de la es au- ación simbólica y social. Del nomb e impues o (y el no- econocimien o de lo exis en e) se pasó a la ijación de la memo ia his ó ica o al y es au a- ción de su pasado. Me a ó icamen e el p oyec o li e a io de Ca alina de E auso pa ece segui es e mismo p oceso, al hábi o de monja le sucede el dis az de a ón, el p ime o icio de paje y un nue o nomb e en España, F ancisco de Loyo- la. Al hace se soldado y en ola se en el ejé ci o de Chile se con ie e en el Al é ez Alonso Díaz Ramí ez de Guzmán, según cons a en el Pedimen o al Consejo de Indias, Al é ez Díaz le llama su he mano Miguel poco an es de mo i . En la úl ima pa e de su ida pasa a llama se An onio de E auso, con al nomb e e mina sus días en la Nue a España.15 Todos es os nomb es, in en ados y deseados po ella, se oponen al alias con el que se á econo- cida a pa i de la e elación de su condición de muje . 14 Subi a s, Edua do: El con inen e acío. La conquis a del Nue o Mundo y la conciencia mode na, Mad id, 1994, pág. 332. 15 F ay Diego Rosales dice que mien as andu o en España se llamó Juan de A iola y E auso (Vida y sucesos..., pág. 180); Gil González Dá ila dice que en la gue a se llamó Ped o de O ibe (Ibídem,pág. 157). En el es amen o de 1611 su pad e incluye a Ca alina en e sus hijas bene iciadas, en cambio su mad e en 1622 la incluye en e sus hijos a ones a o ecidos (“P ólogo” de José Be uezo a su edición de 1959, Pamplona, Edi o ial Gómez, pág. 21.) GEMA ARETA MARIGÓ Anua io de Es udios Ame icanos 246 “Pa ece que el caso se di ulgó i e a inmenso el concu so que allí acudió sin pode se escusa la en ada a pe sonages, po más que yo lo sen ía i Su Ilus ísima ambién. (...) Co ió la no icia de es e suceso po odas las Yndias, i los que an es me ie on i des- pués supie on mis cosas, se ma a illa on en odas las Yndias. (...) En amos en Lima ya de noche, i sin emba go no podíamos ale nos de an a gen e cu iosa que enía a e a la Monja Al é ez.”16 La imposición de es e nomb e, cu ioso híb ido donde se man iene la aíz eligiosa de su ans o mismo y el único y al pa ece excluyen e mo i- o mili a de su condición a onil, p o oca la memo ia de su ida y la con- siguien e es i ución de su pasado como muje -homb e. Con quince años, es ando en el año del no iciado (en su manusc i o ella niega se Monja p o esa17) u o una eye a “con una Monja p o esa lla- mada D.ª Ca a ina Alizi, que iuda en ó i p o esó, la qual, que e a obus- a, i yo muchacha, me mal a ó de manos, i yo lo sen í.”18 Como consecuen- cia de es e suceso, que según comen a F ay Diego Rosales en su His o ia Gene al del Reino de Chile “ ino a ca ga una pesadumb e y sen imien o al, que dexándose lleba de una ehemen e is eza y en ación se salió del Monas e io”19 buscando e ugio en un bosque ce cano. “Ti é no sé po dónde, i ui a da a un cas aña que es á ue a i ce ca, a las espaldas del Con en o, i acogíme allí; es u e es días, azando i acomodándome i co ando de es- i : co é i híceme de una basquilla de paño azul conque me hallaba, unos calzones de un aldellín e de de pe pe uan, que aía debaxo, una opilla i polainas: el hábi o me lo dexé po allí po no e qué hace de él. Co éme el cabello i échelo po allí, i pa í la e ce a noche, i eché no sé po dónde, i ui colando caminos i pasando luga es po me 16 Vida y sucesos... , págs. 112-113. 17 En las dos elaciones españolas de 1625 y en la mexicana de 1653 se a i ma que Ca alina de E auso p o esó. Sin emba go ella comen a habe espe ado dos años y cinco meses que de España llega a “ azón bas an e de cómo no e a yo, ni había sido Monja p o esa”, mani ies a una nega i a explí- ci a a se ence ada en un con en o po que “no enía yo o den ni eligión, i que a aba de ol e me a mi pa ia, donde ha ía lo que pa eciese más con eni me pa a mi sal ación.” (Ibídem,págs. 114 y 115). Fue a o no monja lo cie o ue que supo u iliza hábilmen e su pasado eclesiás ico pa a e i a una mue - e segu a. Ca alina de E auso, pe ec a conocedo a de la ins i ución eclesiás ica, solici a a menudo su ampa o y p o ección. En segundo luga hab ía que des aca la ayuda que ecibe en a ios en en a- mien os de compa io as ascos. 18 Ibídem,pág. 34. 19 Ibídem,pág. 180. En su e sión Ca alina al ae le a su ía un b e ia io de su celda e en un cla- o colgadas las lla es del con en o, inge una pequeña indisposición, se e i a y eg esa a la celda de su ía “ omé allí una ije as i hilo, i una aguja; omé unos eales de a ocho que allí es a an, omé las lla es del con- en o y salí, i ui ab iendo pue as y empa exándolas, i en la úl ima que ue de la calle, dexé mi escapula io, i salí a la calle, sin ha e la is o, ni sabe po dónde echa , ni adónde i .” (Ibídem,pág. 35). F ay Diego Rosales da una e sión un an o dis in a, Ca alina espe a una noche a que su he mana Ma ía es u ie a en la po e ía pa a pedi le las lla es y lle á selas a la p io a, huyendo en onces (Ibídem,pág. 180). EL BARROCO Y SUS MÁSCARAS: VIDA Y SUCESOS DE LA MONJA ALFÉREZ Tomo LVI, 1, 1999 247 alexa , i ine a da a Vi o ia que dis a de San Sebas ián ce ca de 20 leguas, a pie i can- sada, i sin ha e comido más que ye bas que opa a po el camino.”20 El p ime eco ido la lle a po ie as de Vi o ia, Valladolid, Bilbao, San Sebas ián, Se illa y Sanlúca de Ba ameda, luga donde se emba ca pa a Indias como g ume e en el galeón que di igía un ío suyo. Has a en on- ces ha desempeñado el o icio de paje, ha sido “bien a ada y es ida”, sigue obando pequeñas can idades y ha es ado en la cá cel un la go mes. La e- p esen ación de su modelo masculino ha con ado además con dos espec a- do es de excepción: ni su pad e ni su mad e han podido econoce la. De Ca agena de Indias pasa a Panamá (capí ulo II) donde abando- nando su incipien e ca e a mili a po la ida ci il se con e i á en c iado, mayo domo y ges o de la hacienda de Juan de U quiza, me cade de T ujillo. En el capí ulo III (Pue o de Pai a, illa de Saña) se inica la se- cuencia es uc u al cuya epe ición en cí culos concén icos cada ez más amplios da á luga al úl imo caso. Como si se a ase de una maque a na a- i a Ca alina de E auso lucha y hie e o ma a al oponen e, se e ugia en la Iglesia, es condenada, el seño Obispo in e cede po ella ( as la ayuda decisi a de su amo), pa a mos a inalmen e sus encan os a oniles en los p eámbulos y ca icias del juego amo oso. En es e capí ulo su amo decide casa la con su dama, D.ª Bea iz de Cá denas, “él mi a a a ene nos segu os, a mí, pa a se icio, i a ella, pa a gus o, i pa ece que eso a ado en e los dos aco da on, po que después que ui a la Yglesia es i uído, salía de noche e i a a casa de aquella seño a, i ella me aca icia a mucho, i con son de emo de la Jus icia me pedía que no bol iese a la Yglesia de noche, i me quedase allá, i una noche me ence ó i se decla ó en que a pesa del diacho ha ía de do mi con ella, i me ap e ó en es o an o, que hu e de ala ga la mano i sali me: i dixe luego a mi amo que de al casamien o no ha ía que a a , po que po odo el mundo yo no lo ha ía.”21 La misma es uc u a se epi e en los capí ulos IV y V de T ujillo a Lima ( iolencia- e ugio-juego de cue pos), es a ez se en eda con las cuña- das de su nue o amo “i más con una, que más se me inclinó, solía yo más juga i isca : i un día, es ando en el es ado peinándome acos ado en sus aldas i andándole en las pie nas, llegó acaso a una exa po donde nos ido, i oyó a ella que me decía que uese al Po osí i buscase dine os, i nos casa íamos. Re i óse, i de allí a un poco me llamó, i me pidió i omó cuen- as, i despidióme, i uime.”22 Es a segunda enuncia a un comp omiso amo- 20 Vida y sucesos..., págs. 35-36. 21 Ibídem,pág. 47. 22 Ibídem,pág. 51. GEMA ARETA MARIGÓ Anua io de Es udios Ame icanos 248 oso de e mina su ca e a mili a en Chile, encon ándose “desacomodada i muy emo a de a o ”, y aunque su amo Diego de Sola e in en e pe sua- di la ella man iene su “inclinación de anda i e mundo”. En el capí ulo VI comienzan los episodios de conquis a y coloniza- ción de las Indias; Ca alina pa icipa en las campañas de Chile y ob iene, al ecupe a ale osamen e la bande a de su compañía, el í ulo de al é ez. Su ida de a mas se ex iende has a el capí ulo X, aquí se cie a ese g an cí - culo i al que p o ocó la imposición de un nomb e compues o, la conjun- ción de dos o mas de ida cuyo deseo a mónico se encuen a en la base comunica i a de su acción li e a ia. Es en onces cuando se e ugia en casa de la seño a iuda D.ª Ca a ina de Cha es “la más p incipal i cuali icada, según decían, que ha ía po allí”, encub iéndola y negando “ o almen e sabe del caso” an e el Alcalde que solici a su con esión.23 Es a segunda ama, po su nomb e y su na u al pen- dencie o es una po en e imagen especula . Has a aho a Ca alina ha seduci- do o se ha dejado seduci , pa a abandona a su dama cuando llega el momen o del comp omiso. Es la p ime a ez que “ i me como un oble” se man iene a su lado, incluso su i á o u a en el po o. La a en a y pos e- io enganza de D.ª Ca a ina de Cha es con a alguien supe io (se gol- peada con un chapín po D.ª F ancisca de Ma molejo, muje de D. Ped o de And ade, sob ino del Conde de Lemos / habe le co ado, o mandado co - a el os o con una na aja) supone un ac o es i u o io de aquella p ime a eye a en la que Ca alina “ ue mal a ada de mano, y yo lo sen í” po una monja p o esa (y iuda) llamada D.ª Ca a ina Alizi. F en e a su p opia hui- da se encuen a la imagen de D.ª Ca a ina de Cha es en su casa, sen ada en el es ado espe ando, y su alien e con esión, “Una na aja, i es a mano”. Después de ma a de una es ocada a un me cade de Se illa en Cha - cas (capí ulo XI) y a un po ugués en Piscobamba, se sen enciada a mue - e y sali absuel a de la ho ca milag osamen e (capí ulo XII), Ca alina de E auso ol e á a p o ege a una muje en el siguien e capí ulo cuando se e 23 La ansición pa a llega a es e capí ulo X se ealiza en el capí ulo VII, después de ma a a su he mano Miguel en el capí ulo an e io Ca alina huye po el desie o de Chile, cansada y descalza (“llo é y pienso que ue la p ime a ez”) ecala en Tucumán donde es acogida po una iuda mes iza muy ica que se empeña en casa la con su única hija “una Neg a ea como unos diablos, mui con a ia a mi gus o que ue siemp e de buenas ca as.” (Vida y sucesos..., pág. 70) Mien as en e iene a su india se comp ome e ambién con la sob ina del P o iso del Obispo D. An onio de Ze ban es. Al poco iem- po desapa ece sin deja as o. La o ágine de nomb es c í icos no iene ya ningún lími e y se co es- ponde con el que pa a los demás se i á de sopo e de una iden idad absolu amen e in en ada po ellos. Quizás ese ue su g an camu laje, un apodo que pa a ella no signi icaba más que un posible e ugio, una mu alla donde gua ece se. EL BARROCO Y SUS MÁSCARAS: VIDA Y SUCESOS DE LA MONJA ALFÉREZ Tomo LVI, 1, 1999 249