Democracia y crisis en América Central: el caso de Costa Rica
Full text
L
Democ acia y c isis en Amé ica Cen al: el caso de
Cos a Rica
Oli ie Dabène | Uni e sidad de Niza (F ancia) [*]
a Amé ica Cen al de los años '90 es más homogénea de lo que jamás lo ha sido en
el cu so de su his o ia. Todos sus países es án hoy en día democ a izados y hacen
en e a las mismas di icul ades económicas y sociales. Es a homogeneidad ha hecho
posible la c eación de un sis ema de in eg ación cen oame icana (SICA), en el que se
encuen an Gua emala, El Sal ado , Hondu as, Nica agua, Cos a Rica y Panamá. Al
mismo iempo, la in eg ación o alece la con e gencia de las economías y las polí icas
pues as en ma cha, y de es a mane a p og esa la in e dependencia en la egión.
A la is a de la his o ia, es a si uación es del odo excepcional. De hecho, desde las
independencias ob enidas en 1821, Cos a Rica ya cons i uía una excepción a la egla de
ines abilidad polí ica y del au o i a ismo que p e alecía po odos lados. La esencia
democ á ica de su égimen polí ico ha sido, sin duda, exage ada; pe o eso no quie e
deci que ese país no haya sido po mucho iempo una "isla", una "Suiza" en Amé ica
Cen al.
Es e abajo se es ue za en explo a , p ime o, algunas a iables que puedan explica
es e ca ác e excepcional. Analiza luego la c isis de los años '80, que con ibuyó a
hace desapa ece esa excepcionalidad. Finalmen e, concluye con un ápido balance de
la si uación, y sugie e que, en cues ión de egímenes polí icos, Amé ica Cen al se ha
ap oximado a Cos a Rica an o como és a lo ha hecho a sus ecinos.
¿Cómo explica la excepcionalidad cos a icense?
Cos a Rica, el país más democ á ico de Amé ica La ina [1], no puede se en é minos de
éxi o democ á ico. Los in en os que en es e sen ido se e ec ua on han hecho p og esa
muy poco la explicación de la o iginalidad del país, y con ecuencia han esul ado casi
au ológicos: Cos a Rica es un país democ á ico po que eúne cie o núme o de
c i e ios que de suyo de inen la democ acia (débiles di e encias sociales, cul u a
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consensual, elecciones lib es, e c.). Aho a bien, la lúcida obse ación de Cos a Rica en
los años '80 pone en e idencia la mane a en la que un país debe sabe , llegado el
momen o, sac i ica un poco de democ acia pa a p ese a su es abilidad, sal ando las
apa iencias con el in de p ese a el escapa a e que gene a su éxi o. Exis e, pues, una
lógica de es abilidad que es menes e pone de elie e. La es abilidad democ á ica de
Cos a Rica pa ece se deudo a an o de una sociedad ci il poco con lic i a como de un
Es ado ins umen o de una dominación e icaz. De un lado, la c ecien e igidez de la
dis ibución social pa ece aún hoy compensada po una cul u a polí ica de es abilidad.
Del o o, la insis encia pues a sob e la dominación simbólica engend ó una democ acia
pe o ma i a, en la que los mecanismos de mo ilización o ganizada eac i an el
consenso sob e la legi imidad del égimen. Esos dos ángulos del polí icos po a iba y
po abajo, se án abo dados a con inuación.
Una cul u a polí ica de es abilidad
Es a cul u a polí ica de es abilidad, de la que e oca é las ca ac e ís icas más
sob esalien es, imp egna las o mas de mo ilización, los mecanismos de mediación y
las ins i uciones. Y se halla asimismo a opada po la iden idad de los de en ado es del
pode .
Sin cae en un de e minismo educcionis a, según el cual la pob eza y el aislamien o de
los p ime os colonos hab ían engend ado un Es ado de espí i u libe a io,
indi idualis a y democ á ico, no es menos cie o que la cul u a polí ica cos a icense
es más una cul u a de comp omiso que una cul u a de en en amien o. Aún hoy, es a
cul u a es el esul ado de un cie o es ilo de elaciones sociales emp anamen e
es ablecidas, en unción de las ca ac e ís icas de la es uc u a social del país he edadas
del pe íodo colonial, y con o ma las conduc as polí icas de los ac o es.
Cos a Rica he edó de la his o ia una es uc u a social ela i amen e equilib ada. Su
si uación geog á ica "en e con inen es y en e océanos" no la p edes inaba a con a
con un poblamien o indio de impo ancia; sin emba go, el elie e acciden ado ence ó
de odos modos a los p ime os colonos en las ie as del alle cen al, donde
sob e i ie on en la mise ia du an e ce ca de es siglos. Con a iamen e a la mayo ía
de los demás países de Amé ica Cen al, la independencia, adqui ida sin iolencia a
a és de un dec e o en iado po Gua emala en 1821, no p o ocó ningún
[2]
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eo denamien o social . El es ablecimien o de la economía del ca é en los años de
1830 p o ocó, en cambio, una e dade a e olución social. A las desigualdades del
o den simbólico, que exis ían du an e la colonia en e algunas amilias a is óc a as y el
es o de la población, se añaden, en lo sucesi o, las di e encias económicas. Asis imos a
la apa ición de una nue a clase social de ca e ale os que se en iquecen ápidamen e.
Sin emba go, la economía de ca é se adap a muy bien a las plan aciones de mediana
ex ensión, y no se desencadena ningún p oceso de empob ecimien o de las masas
campesinas. Todo lo con a io, el nue o es ilo en las elaciones sociales en e el pa ón
y sus peones es el ca ac e ís ico de una elación clien ela . La solida idad en e el
pa ón -que necesi a de mano de ob a y de ese as en ga an ía pa a sus ac eedo es
ingleses- y el peón -que ap o echa los ele ados sala ios que o ece el pa ón,
conse ando su pequeña pa cela (Vega Ca ballo, 1982) [3]- es necesa ia. O a e apa
impo an e de la es uc u ación his ó ica de la sociedad cos a icense, la e olución de
1948, p o ocó una eo ien ación adical de las es a egias de desa ollo, que u o po
consecuencia la in lación de las capas medias [4]en un pe íodo en el que el ago amien o
de la on e a ag ícola ce aba un canal de ascenso social.
F u o de es a e olución social, la cul u a polí ica de los cos a icenses desac i a oda
oma de conciencia de in e eses de clase. Desde la época colonial -en la que el
uncionamien o de edes de ayuda mu ua condicionaba la supe i encia-, y la edad de
o o del ca é -segunda mi ad del siglo XIX-, en la que se mul iplica on las edes
clien ela es, los cos a icenses ienden a la búsqueda del comp omiso an es que al
en en amien o. La men alidad del campesino del siglo pasado es á oda ía muy
p esen e en los cos a icenses [5]. Cuando en los años '50 la oliga quía pa e nalis a de
los ca e ale os cede su luga al Es ado-p o idencia, el clien elismo como al pe i ió. El
pa ido de Libe ación Nacional (PLN), que domina la ida polí ica del país desde 1957,
oma el luga del pa ón adicional en su papel de mediado y modela un clien elismo
de Es ado.
Muchos asgos cul u ales pa icipan de es a cul u a del comp omiso. Así, los
cos a icenses p e ie en más bien la bu la o el "cho eo" [6] a las ep obaciones
iolen as. La mane a que ienen de oma las decisiones, o mejo dicho, de e i a una
decisión que pueda se pe judicial pa a una de las pa es conce nien es, es ambién
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ípico de una cul u a del comp omiso ("palanganeo")
[7] . Pe o el componen e más
in e esan e de es a cul u a polí ica es p ecisamen e el p o undo apego de los
cos a icenses a la democ acia. Sin emba go, no se la pod ía imagina como una
sociedad i uosa e imp egnada de los alo es democ á icos. Aun cuando la ape u a
democ á ica ue p ecoz [8] , odo el siglo XIX es á ma cado po la ines abilidad y un
ela i o au o i a ismo. Su e en la democ acia mani ies a, más bien, un sos én di uso al
égimen polí ico que desde 1948 les asegu a paz y p ospe idad. En el momen o en que
la c isis económica pone en cues ión ein a años de p og eso social, el ema del
an icomunismo en a con ue za den o de la cul u a polí ica cos a icense, aunque sin
la in ole ancia ca ac e ís ica de o as la i udes.
Sea la que ue e, si bien es cie o que es a cul u a polí ica p opicia la luidez de las
elaciones sociales, no obs an e desde hace algunos años los hábi os cul u ales p opios
de las di e en es capas sociales se a i man cada ez más como e dade as conciencias
de clase. Los abajado es en si uación p eca ia, los ob e os de los palme ales, los
asala iados de los sec o es medios (p o eso es, empleados de banco, unciona ios de
ins i uciones au ónomas, e c.) desa ollan e lejos co po a i os que a es iguan la oma
de conciencia de in e eses comunes. La homogeneidad de la sociedad cos a icense de
los años '70 ha cedido su luga a una segmen ación del ejido social.
Sin duda, en azón de es as modes as endencias al en en amien o polí ico, los
cos a icenses no han conocido mo ilizaciones his ó icas espec acula es. La his o ia
o icial sólo gua da es echas:
* En 1856 el pueblo debió mo iliza se con a el in aso no eame icano William
Walke . Es o cos ó la ida al 10 % de la población y engend ó el nacimien o de una
conciencia nacional, al ompe las leal ades pe i é icas que p e alecían has a en onces.
* En 1889 el pueblo se suble ó con a los audes elec o ales y, o zando al p esiden e
que salía a espe a el e edic o de las u nas, i mó el ac a de nacimien o de la
democ acia cos a icense [9] .
* Finalmen e, en 1948, una gue a ci il puso in a la co upción del " égimen de los
ocho años" [10] .
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La his o ia del mo imien o ob e o es ambién pob e en echas impo an es. Se ienen
en cuen a gene almen e dos: el año 1920, en el que una huelga gene al den o de los
alle es a ancó la jo nada de ocho ho as, y el año 1934, en el que o a g an huelga en
el sec o banane o ca apul ó al pa ido comunis a [11] .
Hoy, cada g upo social se ca ac e iza po una o ma de mo ilización espon ánea
especí ica. El en ío de una "pe ición" al p esiden e de la República, ampliamen e
publici ada en los pe iódicos, se ha cons i uido en a ma a o i a de los sec o es
emp esa iales. El bloqueo de las ca e e as cons i uye o a o ma de mo ilización
u ilizada po los p oduc o es de ce eales (descon o mes con los p ecios que les o ece
el gobie no) y po municipios en e os que se aíslan pa a exigi abajos de
in aes uc u a [12] . Las huelgas y mani es aciones son ela i amen e nume osas, pe o
poco e icaces. En i ud de una legislación des a o able al de echo de huelga, ce ca del
70 % de los pa os son decla ados ilegales [13] . Po úl imo, los mo imien os de los
p eca ios, an o u ales como u banos, se mul iplican en el país desde ines de los años
'70.
La pa icipación legal, en o ma de o o o de adhesión a una o ganización sindical, deja
una imp esión ambigua. Las al as asas de pa icipación elec o al indican cie amen e
"una mani es ación de comunión" al égimen, pe o al mismo iempo no cabe duda de
que se a a ambién de un o o clien ela que soca a la leal ad cí ica. Los índices de
sindicalización p og esa on mucho has a los años '80 [14] , pe o es a e olución no debe
ocul a el decli e del sindicalismo en p o echo de o a o ma de o ganización: el
solida ismo [15] .
Los mecanismos de mediación de Cos a Rica conceden una conside able a ención a las
demandas p oceden es de las capas medias, po la mediación de los pode osos
sindica os del sec o público [16] , así como a las del sec o pa onal, que disponen de
una mul i ud de o ganizaciones [17] . En an o esos sec o es es án casi asociados al
eje cicio del pode [18] , las demandas popula es - ie as y i ienda- son igno adas
ue a de las campañas elec o ales. Es os sec o es ol idados pueden, con odo,
bene icia se de una inmensa ed de mediación in o mal (pad es, amigos, amilia,
ecinos), que con o man una sue e de pa ido polí ico in isible g acias al cual
nume osas demandas son sa is echas. Dado que en es e pequeño país de menos de es
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millones de habi an es, el banque o o el abogado puede se amigo del limpiabo as, con
el cual b omea odos los días, los cos a icenses ienden siemp e a busca una solución
indi idual a sus p oblemas, y cul i an sus elaciones. La o ganización pa ida ia se
ca ac e iza po una bipola ización desequilib ada. Desde 1948, la ida polí ica gi a
al ededo del PLN (dos p esiden es PLN al e na on comúnmen e con un p esiden e
an i-PLN), lo que ue za a los demás pa idos a de ini se en elación a aquél. La
oposición de de echas es á en pe pe ua búsqueda de iden idad, mien as que la de
izquie das se encuen a débil y di idida. Es a si uación se explica po el p agma ismo
del PLN y po su capacidad pa a ecupe a las o ien aciones ideológicas de sus
ad e sa ios, a los que pod ían, en un momen o his ó ico dado, a ae al elec o ado
( e o mis a has a el in de los años '70, an i-es a is a hoy en día). De es a mane a, la
oposición pie de el consenso que gana [19] . No obs an e, si pudo deci se que el PLN
ue el pa ido de las clases medias, al con undi a los iniciado es de un p oyec o de
desa ollo con sus e en uales bene icia ios, se ía más jus o deci hoy que el PLN es un
pa ido de gobie no al se icio de la es abilidad del égimen, a semejanza del PRJ
mexicano.
En e es e sis ema de pa ido ela i amen e alejado del pueblo y la p og esi a
sus i ución de los sindica os po las asociaciones solida is as [20] , p esenciamos una
degene ación de los p ocesos de mediación. Los p og esos de la ideología solida is a,
basados en la a monía social, dejan al abajado solo en e a su empleado y libe an a
es e úl imo de oda o ganización poli izada. Se da así un e o no a la si uación del siglo
pasado, cuando el peón, sólo en e a su pa ón, dependía de él pa a su bienes a . Aun
cuando el p oceso de mediación unciona a de mane a sa is ac o ia pa a las clases
subal e nas, sus ei indicaciones end ían muchas di icul ades pa a conc e a se en
polí icas públicas en an o el apa a o ins i ucional y bu oc á ico pe manezca
inmo ilizado. La cul u a de es abilidad se mani ies a de mane a ca ica u esca en las
ins i uciones polí icas.
Las ci cuns ancias his ó icas de la apa ición del égimen de 1949 explican, en pa e,
es a si uación de bloqueo. Figue es, el encedo de la gue a ci il de 1948, es de o ado
en las elecciones po una asamblea cons i uyen e en 1949. Además, los cons i uyen es
he edan una adición de excesi o p esidencialismo y de co upción del pode
legisla i o [21] . Es, pues, pa a ellos muy sen ido el elabo a un sis ema complejo de
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pesos y con apesos que o o guen pode osas p e oga i as a los pode es de con ol, en
an o con ie en a los di e en es cen os del pode equi a i as acul ades de bloqueo.
Las p e oga i as del p esiden e son, pues, ela i amen e débiles en el con ex o
la inoame icano, aunque sob e es e pun o se ía menes e p ecisa que el
in e encionismo del PLN en e 1948 y 1978, así como la imponen e: igu a de José
Figue es ( es eces p esiden e du an e el pe íodo), han o iciado de segunda
cons i ución. En es e con ex o, el pode legisla i o de 1949 p e ió nume osos cen os
de pode pa alelo, si iéndose an e odo de la au onomía de las colec i idades
e i o iales y c eando ins i uciones adminis a i as au ónomas [22]
En suma, debido al juego de las ins i uciones, de las al e nancias polí icas y del sis ema
de despojos, se desa olla una si uación de au o egulación ecíp oca al halla se las
di e en es ue zas polí icas una as o a, ya eces simul áneamen e, en posición de
con olado y de con olado. Es e empa e ins i ucional o ece un cuad o ideal pa a la
búsqueda de un comp omiso que p oduzca un máximo de ganado es y un mínimo de
pe dedo es. Una ilus ación de es e enómeno es la o al in e pene ación en e las
o mas de concepción polí ica, adminis a i a e indus ial p esen es en los cí culos
di igen es [23] .
Exis e en Cos a Rica una clase di igen e homogénea
[24] y pe ec amen e bien
in eg ada [25] , que siemp e ha sabido di e si ica sus ac i idades, y que cons i uye una
nebulosa en la que la in ensidad y la ecuencia de las elaciones en e los miemb os o
los clanes más bien cimien an unidad que dela an compe encia. Po lo demás, el
anclaje polí ico de es a clase di igen e ni siquie a es es able. Así, po ejemplo, Rod igo
Mad igal Nie o, p esiden e de la Cáma a de Indus ia en 1959, en el momen o de la
adopción de la "Ley de p o ección y de desa ollo indus ial" (¿p óximo pues al PLN?),
inculado a odos los sec o es ac i os (p ensa, come cio, indus ia, inanzas y
se icios), dipu ado y p esiden e de la Asamblea legisla i a bajo el es anda e
Coalición Unidad del P esiden e Ca azo (an i-PLN, 1978-1982), pudo se después
minis o de asun os ex e io es de A ias (PLN).
¿Una democ acia pe o ma i a?
La es abilidad democ á ica de Cos a Rica no se debió solamen e a al cul u a ya ales
mecanismos de desa iculación de las demandas (explicación "desde abajo"), sino
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ambién a una legi imación muy e icaz del pode (explicación "desde a iba"). A
menudo se cali ica a F ancia como una "República del discu so", y desde F ançois Fu e
sabemos el papel jugado po la Re olución F ancesa en es e p oceso (Fu e , 1978).
Cos a Rica ambién ha conocido un acon ecimien o capi al, y po azones simila es. La
gue a ci il de 1948 es impo an e, más que po el nue o o den sociopolí ico pues o
en su luga , po la in e p e ación de la his o ia del país que és e o iginó. Pues lo que se
juega en 1948 no es la ic o ia de los in e eses de las clases medias (según una más
que discu ible acionalización e ospec i a), sino la elabo ación de una nue a ó mula
de legi imación del pode . Es a nue a ó mula polí ica [26] , es e "g an discu so" de la
legi imación (Lyo a d, 1979) ue e o nado po el Pa ido de Libe ación Nacional,
cons i uido en 1951, que es desde en onces el g an ac o de la ida polí ica
cos a icense [27] .
Desde es a época, Cos a Rica ha sido maes a en el a e de la p opaganda polí ica.
Siemp e se insis e demasiado en la impo ancia de la p opaganda en los egímenes
au o i a ios (el an icomunismo en Pa aguay y Chile, el an iyanquismo en Cuba), pe o
no lo bas an e sob e es e enómeno en la democ acia. Sin emba go, hemos de ene en
cuen a que la p opaganda es ca ac e ís ica de los egímenes que buscan a aigo. En
es e sen ido, la F ancia de la e ce a epública nos p opo ciona un ilus a i o ejemplo.
Es a p opaganda no se mani ies a bajo el aspec o de un adoc inamien o; oma más
bien eac i ación pe manen e del consenso. El eje cicio de la democ acia es á
cons an emen e pues o en ma cha en Cos a Rica según un escena io que a ía en el
g ado de la coyun u a.
La p opaganda o icial saca p o echo de múl iples apoyos [28] . Su p incipal igu a es el
p esiden e de la República. Figu a ene ada po odos, comp endida po la oposición,
eje ce una unción de pe sonalidad de la democ acia. Caso omnip esen e en es e país
de educidas dimensiones, g acias a sus ecuen es iajes po el in e io y a sus
nume osas alocuciones ecogidas po los pe iódicos, la adio y la ele isión, se
man iene de hecho en con ac o di ec o y pe manen e con el pueblo. Además, con
ecuencia se p esen a acompañado del A zobispo de San José y, du an e los años '80,
del embajado de Es ados Unidos, comple ando la íada "Democ acia-Dios-Es ados
Unidos", que ga an iza la p ospe idad del país. Así, el o den sociopolí ico, del cual
Es ados Unidos es ga an e, es á sac alizado, y oda oposición esul a ana ema izada. La
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democ acia cos a icense, p oduc o de la his o ia y emanación de la idiosinc asia
nacional, es un des ino. Aquellos que la amenazan es án condenados al acaso, pe o
con iene es a ale a a in de que J su en a i a de deses abilización no p oduzca
demasiados daños [29].
T as el p esiden e, el gobie no alimen a la p opaganda o icial poniendo a ención en
en ol e las polí icas públicas con una amplia publicidad. No exis e un "Minis e io de
la Mo ilización y del Desa ollo de los Recu sos Humanos" -como pudo exis i en
Jamaica con Manley en 1977 (Kau man, 1985)-, enca gado de la educación polí ica,
pe o el "Minis e io del Gobie no y de la Policía" juega ese papel. De es a o ma, a a és
de una Di ección Nacional del Desa ollo de las Comunidades (DINADECO), que
supe isa una ed de Asociaciones de Desa ollo dis ibuidas po odo el país, al
Minis e io puede eje ce e icazmen e una unción de socialización has a el ni el local.
Pod íamos ambién oma el ejemplo del Minis e io de Educación, que se ha lle ado
has a un e cio del p esupues o de la nación [30] , y que impone cada año un p og ama
obliga o io de ac os cí icos muy nume osos. Aquí, oda ía, el mensaje iende a da una
isión inalis a de la his o ia del país, a a és de es hazañas: la de 1856 (de ensa de
la sobe anía nacional con a el ilibus e o Walke ), la de 1889 (ad enimien o o icial de
la democ acia) y la de 1948 (gue a ci il pa a de ende la democ acia con a el
"calde o- comunismo") [31] .
De común acue do con el P esiden e y el gobie no, los nume osos g upos de p esión
que es án casi asociados al eje cicio del pode , pa icipan ambién de es e amplio
es ue zo de p opaganda. Las o ganizaciones pa onales son pa icula men e ac i as en
es e e eno, po ejemplo inanciando ecuen es campañas de in o mación cí ica en
los medios de comunicación, y conside ándose deposi a ias de au o idad mo al pa a
in e eni en la ida polí ica. Sin duda, el ejemplo más ípico al espec o es el de la
Coalición de Inicia i as pa a el Desa ollo (CINDE). En o ma pa alela a su papel
económico, se do ó de mane a explíci a de un p og ama i ulado "Mo i ación y
comunicación", des inado a mo iliza a la opinión pública sob e emas que mezclan
siemp e hábilmen e e e encias a la democ acia ya las o ien aciones económicas (del
es ilo "la emp esa p i ada p oduce la libe ad").
Fue a de los cí culos di igen es, las ins ancias de mediación (pa idos polí icos,
sindica os, o ganizaciones) poseen un papel p eponde an e en la mo ilización o icial.
A auca ia. Año 1, Nº 1 P ime semes e de 1999
[31] 1987 se añadi á, cie amen e, a aquellas es echas impo an es, como año en el
que el es o del mundo ha econocido inalmen e el ca ác e excepcional de Cos a Rica
al a ibuí sele el P emio Nobel de la Paz a su p esiden e A ias.
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