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La posverdad a debate [Introducción]

Ballesteros-Aguayo, Lucía; Bermúdez Vázquez, Manuel

Abstract

Vivimos en la era de la posverdad en las que simples opiniones se imponen como verdades absolutas sin disponer claramente de las herramientas indispensables para dirimir los grandes dilemas que nos plantea un mundo tecnificado, globalizado e hipercomunicado. Es por ello por lo que le ofrecemos al lector este interesante monográfico como el resultado que investigadores de diversas nacionalidades, instituciones investigadoras y universidades han llevado a cabo, a fin de someter la verdad a debate.

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— 9 — LA POSVERDAD A DEBATE os actitudes impelen al ser humano al conocimiento: la curiosidad y la admiración, las mismas que Aristóteles precisaba en el origen de la filosofía. Y desde entonces, todo el pensamiento occidental se lanzó a la búsqueda de explicaciones capaces de satisfacer el ansia intelectual característica de las mentes más inquietas por encontrar las verdaderas razones que subyacen tras los fenómenos naturales, más allá de las explicaciones fabulosas basadas en mitos y dioses con las que el curioso se manejaba en una etapa prefilosófica anterior. Y desde entonces también, muchos han sido los esfuerzos por deslindar las explicaciones basadas en las supersticiones de aquéllas que, aunque en sus inicios se redujeran a tímidos esfuerzos para resolver problemas prácticos, fueron convirtiéndose con el paso del tiempo y la perseverancia de los más avezados, en sólidos argumentos racionales de difícil refutación. Baste con pensar la distancia que separa el primitivo racionalismo naturalista de Tales de Mileto por demostrar el origen de todo basándose únicamente en la observación, de las demostraciones más sofisticadas de la paradoja de Rusell o el álgebra de Boole. Si la historia del pensamiento ha avanzado a pasos agigantados se lo debemos, sin lugar a dudas, a los que nunca se resignaron a aceptar un conocimiento acrítico y pusieron bajo sospecha el acervo cultural, pasándolo por el tamiz de la razón. Recurrir a la razón es pues el requisito indispensable para el desarrollo de las capacidades humanas. Pero la razón se expresa en el discurso y se transmite de generación en generación, de ahí que debamos deslindar cuidadosamente la tradición que culmina en verdaderos conocimientos de la estéril, transitoria e infructuosa transmisión de errores, o, lo que es peor, de errores con apariencia de verdad -hacer fuerte el argumento débil, dirán los sofistas-, porque lo grave es que en nuestras sociedades avanzadas el desarrollo de los medios técnicos difusores de gran cantidad de información en un brevísimo espacio temporal, favorece su aceptación acrítica e irreflexiva. D — 10 — Vivimos en la era de la posverdad en las que simples opiniones se imponen como verdades absolutas sin disponer claramente de las herramientas indispensables para dirimir los grandes dilemas que nos plantea un mundo tecnificado, globalizado e hipercomunicado. Es por ello por lo que le ofrecemos al lector este interesante monográfico como el resultado que investigadores de diversas nacionalidades, instituciones investigadoras y universidades han llevado a cabo, a fin de someter la verdad a debate. Comenzamos nuestra andadura con el análisis de José Carlos Ruiz Sánchez de la Universidad de Córdoba en el que nos muestra su cautela a la hora de aceptar ciegamente muchas de las verdades que se difunden desde los mecanismos del poder, pues lo hacen utilizando la emoción como el elemento vertebrador de su difusión, lo que conduce a crear un caudal de noticias basadas en posverdades favorables a sustentar el poder. Superarla requiere el uso del pensamiento crítico como medida cautelar a la hora de su completa aceptación. También es posible crear estereotipos que favorezcan el odio hacia determinados colectivos si utilizamos noticias falsas, o parcialmente verdaderas. El estudio de casos arroja interesantes conclusiones acerca de la función de los medios de información y divulgativos como portadores de estereotipos, prejuicios y noticias falsas –las fakes news son expresiones de la posverdad-, tal es el caso que ha llevado a cabo Julio Otero Santamaría de la Universidad de Sevilla, en el que pone en juego “la interpretación de Serbia como culpable de los conflictos de los Balcanes” a partir de las noticias falsas o sesgadas difundidas por los medios de comunicación. Lógicamente eso sucede si utilizamos una retórica no argumentativa, por lo que Javier-Eladio Guzmán Villanueva de la Universidad de Córdoba propone establecer una clara diferencia entre una Retórica con fines espúreos e interesados -más propia de la persuasión que de la argumentación y proclive a la aparición de posverdadde una Retórica argumentativa que se utiliza como herramienta útil para desmontar la falsedad. Manuel Bermúdez Vázquez y Elena Casares Landauro de la Universidad de Córdoba reparan en la necesidad de llevar a cabo una reflexión crítica a propósito de la libertad -que consideran hoy imprescindibleal estar “sometida a numerosos vaivenes analíticos, a fuertes presiones políticas” y a una sociedad fuertemente consumista. Así, desde el análisis de diversos ejemplos, proponen subvertir la, mal llamada “sociedad de la información” -que a su juicio conduce a una aporía-, por una sociedad en la que pueda ejercerse la libertad, superando sus amenazas. — 11 — Finalmente y como resultado de todo lo expuesto, estudiar la incidencia de la posverdad en procesos judiciales pudiendo incluso llegar a socavar el Estado de Derecho es lo que aborda el trabajo riguroso del estudio de casos de Inés Méndez Majuelos y Sandra Pérez Castañeda de la Universidad de Sevilla y de la Universidad de Granada respectivamente, donde además abordancon minuciosidad “el análisis de la naturaleza de la posverdad” con objeto de desvincularla de la verdad y de la opinión. Con todo ello estamos convencidos de que el monográfico que el lector tiene en sus manos contribuirá decididamente a crear el debate que el individuo actual requiere y que el desarrollo global exige. Lucia Ballesteros-Aguayo Universidad de Sevilla Manuel Bermúdez Vázquez Universidad de Córdoba