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Carmelitas Descalzas en la Sevilla moderna , 1575-1583. Historia de una comunidad de mujeres

Jáuregui Cruz, María Mercedes

Abstract

El 18 de mayo de 1575 Santa Teresa de Jesús salió de Beas y partió hacia Sevilla para fundar el convento de carmelitas descalzas de San José del Carmen. La estancia de la reformadora en la ciudad hispalense es muy conocida, pero no la vida de las demás religiosas que vinieron con ella y las primeras que tomarían el hábito. El propósito de esta aportación es estudiar la historia de la comunidad de religiosas que habitó este convento, quienes sufrieron intervenciones inquisitoriales y otros acontecimientos que pusieron en peligro su existencia. María de San José Salazar, la primera priora del convento, fue una escritora, poetisa y humanista cuya obra fue olvidada premeditadamente durante siglos debido a la persecución que sufrió dentro de su propia orden. Su figura, recién rescatada de la penumbra, es uno de los ejes centrales del presente trabajo. A lo largo de estas páginas conoceremos la visión personal e íntima de los protagonistas de estos sucesos puesto que nos valdremos de sus escritos, debidamente contrastados con la documentación que se nos ha conservado.

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1 CARMELITAS DESCALZAS EN LA SEVILLA MODERNA, 1575-1583. Historia de una comunidad de mujeres. Trabajo Fin de Grado, Grado en Historia Línea: Historia social y religiosa de la España Moderna. Autora: María Mercedes Jáuregui Cruz Tutor: José Jaime García Bernal Dpto. de Historia Moderna Universidad de Sevilla 2022 2 Índice. Resumen y palabras clave. ...................................................................................................... 2 PRIMERA PARTE. Introducción y contexto. ....................................................................... 3 1.1. Estado de la Cuestión. El estudio de la conventualidad femenina. ............................. 3 1.2. Recuperación de la memoria de María de San José y los herederos de la reforma de Teresa de Jesús. ................................................................................................................... 7 1.3. Justificación, Objetivos y metodología. ...................................................................... 12 1.4. Nota sobre la citación. ................................................................................................ 14 1.5. Breve contexto. ........................................................................................................... 15 1.5.1. La Orden en Sevilla. ............................................................................................ 15 1.5.2. Apunte sobre la clausura femenina: la limitación de la aplicación de los dictámenes tridentinos. ................................................................................................. 19 SEGUNDA PARTE. Los inicios de la comunidad de carmelitas descalzas. ........................ 22 2.1. Historia de una fundación. ......................................................................................... 22 2.1.1. De Beas a Sevilla: un cambio de rumbo en el itinerario fundacional. ................ 23 2.1.2. Mayo y junio de 1575. Problemas con la licencia. ............................................... 25 2.1.3. De julio 1575 a enero 1576. La ofensiva de los calzados. .................................... 28 2.1.4. De enero a abril de 1576: el proceso inquisitorial. .............................................. 31 2.1.5. Abril y mayo de 1576. Compra de la casa en la calle Pajería. ............................ 36 2.2. Priorato de María de San José. .................................................................................. 38 2.2.1. Las nuevas vocaciones. ........................................................................................ 38 2.2.2. La intromisión del confesor y la destitución de María de San José. ................... 45 2.2.3. Restitución de María de San José y los últimos años de su estancia en Sevilla. . 49 TERCERA PARTE. Análisis y conclusiones. ...................................................................... 55 FUENTES ............................................................................................................................. 61 Fuentes de archivo. ........................................................................................................... 61 Impresos y manuscritos. ................................................................................................... 61 Fuentes editadas. ............................................................................................................... 62 BIBLIOGRAFÍA. ................................................................................................................. 62 ANEXOS ............................................................................................................................... 67 Anexo 1: Relación de las primeras religiosas en el Convento de San José del Carmen. ..... 67 Anexo 2: Relación de las primeras prioras........................................................................... 73 Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 2 Resumen y palabras clave. El 18 de mayo de 1575 Santa Teresa de Jesús salió de Beas y partió hacia Sevilla para fundar el convento de carmelitas descalzas de San José del Carmen. La estancia de la reformadora en la ciudad hispalense es muy conocida, pero no la vida de las demás religiosas que vinieron con ella y las primeras que tomarían el hábito. El propósito de esta aportación es estudiar la historia de la comunidad de religiosas que habitó este convento, quienes sufrieron intervenciones inquisitoriales y otros acontecimientos que pusieron en peligro su existencia. María de San José Salazar, la primera priora del convento, fue una escritora, poetisa y humanista cuya obra fue olvidada premeditadamente durante siglos debido a la persecución que sufrió dentro de su propia orden. Su figura, recién rescatada de la penumbra, es uno de los ejes centrales del presente trabajo. A lo largo de estas páginas conoceremos la visión personal e íntima de los protagonistas de estos sucesos puesto que nos valdremos de sus escritos, debidamente contrastados con la documentación que se nos ha conservado. On May 18, 1575, Saint Theresa of Jesus left Beas and journeyed to Seville to establish the convent of discalced carmelites of Saint Joseph of Carmen. The stay of the reformer in the city of Seville is well known, but not so are the lives of the other nuns who came with her, nor those of the first ones to take the habit there. The purpose of this contribution is to study the history of the religious community that inhabited this convent, which suffered inquisitorial interventions and other events that endangered their existence. Mary of Saint Joseph Salazar, the first prioress of the convent, was a writer, poet and humanist whose work was deliberately left in obscurity for centuries due to the persecution she suffered within her own order. Her figure, recently rescued from the darkness, is one of the central axes of this work. Throughout these pages we will get to know the personal and intimate vision of the protagonists of these events, since we will make use of their writings, duly contrasted with the documentation which has survived to our times. Palabras Claves Carmelitas Descalzas, Santa Inquisición, Santa Teresa de Jesús, Jerónimo Gracián, María de San José Salazar, Convento de San José del Carmen de Sevilla. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 3 PRIMERA PARTE. Introducción y contexto. 1.1. Estado de la Cuestión. El estudio de la conventualidad femenina. La tarea de determinar la metodología y enfoque de este trabajo no ha sido fácil dadas las dificultades encontradas en el acceso a las fuentes y la multitud de velos que se presentan cubriendo la realidad histórica escondida en las crónicas y los textos de los contemporáneos. Sin embargo, el trabajo histórico sobre la conventualidad femenina ha tenido un considerable impulso en las últimas décadas gracias a diversos autores que, superando estas barreras, han conseguido sacar a la luz las realidades políticas y sociales de los claustros, en particular, y del fenómeno conventual en general. Esta corriente historiográfica, además, no se limita al marco de lo institucional, sino que también se extiende necesariamente por la perspectiva de la historia social, de la historia política y de la del poder, alejándose de la presunción decimonónica de que los conventos femeninos eran solo una exclusa social, una forma de apartar definitivamente del mundo a la mujer en religión. El convento reproduciría en su interior las desigualdades sociales de la época y además constituía un vértice fundamental en la inmensa red de relaciones filiales y de interés en el ámbito local y general. A ello sumamos que, por lo general, el fenómeno fundacional respondería no solo a necesidades devocionales sino también a intereses particulares de las élites, así como a las diferentes aspiraciones de las órdenes religiosas que a menudo entrarían en conflicto. El siglo XVI estaría marcado en este aspecto por el crecimiento del número de fundaciones, por el fenómeno de la recolección y la descalcez y por los dictámenes del Concilio de Trento, contexto en el que se entiende el presente trabajo. Las publicaciones entorno a la conventualidad en España en la Edad Moderna desde mediados del pasado siglo hasta la actualidad han sido mayoritariamente muy locales y particulares, teniendo un enfoque histórico-artístico en su mayoría, siendo muy recientes los intentos de hacer una presentación general del fenómeno. Indispensables son los trabajos de Enrique Martínez Ruiz 1 y, por supuesto, Antonio Domínguez Ortiz 2 . Sobre el recorrido historiográfico entorno a la religiosidad de las mujeres en la España moderna 1 Enrique Martínez Ruiz et al., El peso de la Iglesia. Cuatro siglos de Órdenes Religiosas en España (Madrid: San Sebastián de los Reyes, Actas, 2004). 2 Antonio Domínguez Ortiz., La sociedad española en el siglo XVII (Madrid: Consejo superior de investigaciones científicas, Instituto Balmes de sociología, Departamento de historia social, 1970). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 4 Marión Reder Gadow realizó un excelente trabajo de síntesis que llega hasta el año 2000 3 . En esta aportación Reder Gadow se tomó la triple tarea de sintetizar las fuentes de la historia utilizadas por los historiadores, reconocer las aportaciones historiográficas más significativas y señalar las dificultades y carencias que presenta este ámbito de estudio. No podemos detenernos en el análisis de todos estos autores y aportaciones, pero resumiéndolo mucho podemos decir que este ámbito historiográfico ha sido construido poco a poco mediante aportaciones de temática muy acotada y que su introducción en el análisis histórico se produjo tras la tímida y paulatina apertura de las propias órdenes, timidez fruto de la comprensible duda de que la información encontrada en los conventos fuese tratada con rigor científico. Destaca en este aspecto la iniciativa de las monjas cistercienses, quienes abrieron el debate sobre el monaquismo y publicaron sus conclusiones 4 , y la de las hermanas carmelitas, que celebraron en Pamplona el centenario de Santa Teresa e impulsaron los estudios sobre ella 5 . Se sumaron más ordenes a la lista y se empezaron a celebrar coloquios y conferencias en las cuales se tocaría el tema del monacato femenino, tomando estos estudios un gran impulso. Destacable fue también la aportación de la monja concepcionista Sor Nieves Díez Miranda, quien rompió resistencias y consiguió celebrar un congreso sobre su propia orden 6 . La respuesta científica a partir de entonces fue muy prolífica y siguieron sucediéndose estos enriquecedores encuentros, celebrándose en 1993 el I Congreso Internacional del monacato femenino en España, Portugal y América, 1492-1992, por iniciativa de la Universidad de León con motivo de la celebración del V centenario del descubrimiento de América 7 . Podría seguir mencionando más de estas interesantes reuniones, pero todo ello ya está compilado en el trabajo de Marión Reder Gadow, solo deseo destacar lo importante que fue la iniciativa de las propias órdenes (en especial de las monjas y religiosas) y la relación que se produjo entre estas y la comunidad científica. Aun así, 3 Marion Reder Gadow, “Las voces silenciosas en los claustros de clausura”, en Cuadernos de Historia Moderna 25 (2000), monográfico:279-355. 4 María Pilar Millaruelo, María Esperanza Suñol, et al, Conversaciones sobre el monaquismo: en el XV Centenario del nacimiento de san Benito, (Tarragona: Federación de Monjas Cistercienses de España, Abadía de Poblet, Impr. Monástica, 1980). 5 García de la Concha, Víctor, Olegario González de Cardedal, Teófanes Egido Martínez (dir), Actas del I Congreso Internacional Teresiano, Salamanca 1982. Santa Teresa en Navarra. IV Centenario de su muerte 1583-1983 (Salamanca: Universidad Pontificia; Madrid Ministerio de Cultura, 1983). 6 La Orden Concepcionista, Actas del I Congreso Internacional, León, 8 al 12 de mayo de 1989, Monasterio de la Purísima Concepción (León; Universidad de León, 1990). 7 Paniagua Pérez, Jesús, María Isabel Viforcos Marinas (coord.), Actas del I Congreso Internacional del monacato femenino en España, Portugal y América, 1492-1992 (León: Universidad de León, Servicio de Publicaciones, 1993). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 5 Reder Gadow advierte de la desproporción aún existente entre los estudios de las ramas masculina y femenina de las órdenes, debido en parte a las dificultades de conciliación que presenta el estudio histórico de las fuentes y los deberes de la vida conventual, dado que por lo general los archivos se encuentran en el interior de la clausura, aunque poco a poco se está logrando una cierta apertura 8 . En las últimas décadas del siglo pasado se dio un salto en el estudio de los cenobios femeninos, pero aún se observan muchas carencias e inconvenientes, por ejemplo la necesidad de otorgar a estos estudios un enfoque mucho más íntimo y humano, el conocimiento de estas comunidades desde un punto de vista social, incidiendo en su ritualística, relaciones de poder, composición social, jerarquía, entretenimientos lúdicos, creación literaria y musical, trabajos manuales como el bordado, el dibujo, la encuadernación… También sería interesante el análisis de las relaciones entre diferentes conventos, el traslado de religiosas, las diferentes funciones sociales que cumplían las comunidades en su entorno local, etc. Estas carencias están siendo respondidas por voces innovadoras como la de Ángela Atienza López, Cristina Segura Graiño 9 , Elena Catalán Martinez 10 y Asuncón Lavrín 11 , quienes junto a otros investigadores ha conseguido dar un vuelco historiográfico en este aspecto. No podemos dejar de mencionar el libro Tiempo de Conventos 12 de Atienza, una obra que se aleja de la mera historia institucional o eclesiástica convencional y que aborda la expansión de la conventualidad desde la historia social y del poder, revalorizando además el protagonismo de las mujeres, muchas veces apartadas a un segundo plano. Este libro está destinado a ser un clásico de obligada referencia en este ámbito de estudio. No faltarían tesis doctorales como la de María del Rosario Bueno 8 Véase, por ejemplo, María del Carmen Gómez García, Mujer y Clausura. Conventos Cistercienses en la Málaga Moderna (Málaga: Universidad de Málaga, 1997); María Leticia Sánchez Hernández, El Monasterio de la Encarnación de Madrid, un modelo de vida religiosa en el siglo XVII (San Lorenzo de El Escorial: Escurialenses, 1986). 9 Es imposible realizar una única referencia de esta prolífica investigadora, pero citaré: Cristina Segura Graíño, “Las monjas de Jesús María de Andújar. Primer convento femenino de San Francisco de Paula”, en Los Reinos Peninsulares en el Siglo XV. De lo vivido a lo narrado. Encuentro de investigadores: En homenaje a Michel García, coord. por Francisco Toro Ceballos, Cristina Moya García (Andújar: Ayuntamiento de Andújar, 2015), 287-293. 10 De nuevo, imposible elegir. Véase este artículo por los paralelismos que traerá con el presente trabajo: Elena Catalán Martínez, “Los difífices comienzos del Carmelo descalzo en Calahorra, historia de una superación”, Brocar: Cuadernos de investigación histórica, nª 40 (2016): 63-82. 11 De esta autora podemos mencionar: Asunción Lavrín, Santa Teresa en los conventos de monjas de Nueva España, en Hispania Sacra, Vol.67, Nº136 (2015): 505-529. 12 Ángela Atienza López, Tiempos de conventos: una historia social de las fundaciones en la España moderna (Madrid: Marcial Pons, 2008). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 6 Valdivia 13 , una tesis que analiza las obras de Maria de la Cruz, escritora y mística que vestía el hábito de carmelita descalza. No me gustaría terminar este apartado sin mencionar la perspectiva de género 14 , implícita e ineludible en el estudio de la conventualidad femenina, la cual no puede ser menos que uno de los pilares fundamentales de este tipo de trabajos. Este término y otros similares han sido evitados por algunos autores dada la connotación política que muchos detractores se han empeñado en darle, de modo que se ha optado por omitirlos para alejar cualquier sospecha de militancia. Sin embargo, considero que en el caso del estudio del fenómeno religioso y sus instituciones la utilización de este enfoque se hace mucho más importante dada la regularización doctrinal y jurídica que se hace en torno a la relación entre ambos géneros, sin aceptar por lo general términos ambiguos o intermedios. Largo es el debate terminológico sobre la forma correcta de llamar a esta corriente historiográfica, y dado que no hay espacio en este trabajo para introducirse en él, apostaré por la sencillez. Debemos dejar claro que hacer historia sobre la mujer no implica un posicionamiento político, es solo una metodología que a veces se debe adoptar para tratar de rellenar los vacíos que la disciplina ha dejado en su trayectoria. En definitiva, para estudiar a la mujer en religión es necesario considerar su relación con la parte masculina de su congregación u orden, y viceversa. Soledad Gómez Navarro resume esto muy bien alegando al hecho de que “las mujeres en religión, pues, viven solas pero no están solas” 15 . Gómez quiere resaltar con esto la dependencia e influencia que se establecía entre la parte masculina y la femenina de la orden a través de figuras como los definidores, visitadores, padres provinciales y confesores, siendo este último el eslabón más cercano y que dará mucho de qué hablar en el estudio que se nos presenta. Para repasar la evolución de la historia de las mujeres desde las universidades españolas remito al excelente artículo de Cristina Segura Graiño, la cual señala que a pesar de los avances en la investigación la mujer en la disciplina sigue considerándose un factor “accidental”, 13 María del Rosario Bueno Valdivia,“Maria de la Cruz O.C.D (1563-1638): mujer, escritora y mística”(Tesis doctoral, Universidad de Sevilla, 2015). 14 Entiéndase esto como el estudio de las mujeres y la feminidad en respuesta a las carencias que ha presentado la disciplina a lo largo de su recorrido, siendo necesaria la revisión y reinterpretación de muchos de los postulados asumidos en torno al papel de la mujer en la Historia. Destaco las aportaciones de: Uxia Otero-González, “Historia, mujeres y género. De una historia sin género a una historia de género”, en Historiografías: revista de historia y teoría, no17 (2019): 27-50; Marión Reder Gadow, “El género en la historia”, en Etnia y género: la cultura occidental en los últimos tres siglos, coordinado por María Antonia Bel Bravo (Jaén: Universidad de Jaén, 2002), 111-128. 15 Soledad Gómez Navarro, “Mujeres en Religión en la España Moderna”, en Ariadna, nº21 (2010): 83- 106. Ejemplar dedicado a Actas IV Jornadas de Historia Cardenal Portocarrero, " el poder religiosocultural y socio-económico de conventos y monasterios. Santa Clara en la Historia de Palma del Río". Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 7 secundario, sin ser reconocidas como sujeto social 16 . Doble estigmatización sufre la mujer en religión, por su condición de mujer y por su vocación (hoy en día más incomprendida que nunca), puesto que a menudo se asume que una vez vestido el hábito las religiosas desaparecían del mundo y, por lo tanto, dejaban de ser un factor activo de la historia. Nada más lejos de la realidad. 1.2. Recuperación de la memoria de María de San José y los herederos de la reforma de Teresa de Jesús. Siguiendo con las publicaciones de Ángela Atienza, la totalidad de ellas han contribuido de forma incalculable a esta rama de la disciplina, pero en lo que nos atañe en el presente trabajo cabe destacar las dedicadas a determinadas figuras históricas que tras siglos de oscuridad y silencio vuelven a salir a la luz: se trata de mujeres como María de San José (nombre en religión, Salazar en el siglo), priora de los conventos de Sevilla y Lisboa, figura fundamental de la reforma teresiana y extraordinaria escritora de la cual hablaremos de forma extendida más adelante 17 . Veo necesario dedicar unas palabras a los trabajos realizados sobre Maria de San José Salazar dado que fue un personaje clave en la historia de la orden y del convento sevillano, del cual trata mi aportación. La recuperación de sus escritos y su figura, aún muy reciente, es fundamental para la revisión de la historia de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Sus obras serán una de las fuentes principales para comprender los primeros años del convento de San José del Carmen de Sevilla. Atienza no ha sido la única ni la primera autora que ha puesto en valor a esta figura. A comienzos del siglo pasado Manuel Serrano y Sanz la sacó de la oscuridad en su Biblioteca de Autoras Españolas 18 . Recientemente ha sido estudiada desde la perspectiva literaria e intelectual por otros autores como Maria Pilar Manero Sorolla 19 o Sonya Herpoel 20 , aunque desafortunadamente no fue incluida en la extensa enciclopedia 16 Cristina Segura Graiño, “Cómo construimos la Historia de las Mujeres desde las Universidades españolas”, en Del ayer al mañana. La historiografía de la historia de las mujeres, del género y del feminismo, Revista de historiografía (RevHisto), nº 22 (2015): 255-271. 17 Ángela Atienza López (ed), Mujeres entre el claustro y el siglo: Autoridad y poder en el mundo religioso femenino, siglos XVI-XVII (Madrid: Silex, 2018). 18 Manuel Serrano y Sanz, Apuntes para una Biblioteca de Autoras Españolas (Madrid: Atlas,1975). 19 Maria Pilar Manero Sorolla, “La biblia en el carmelo femenino: la obra de María de San José (Salazar)”, en Actas del XII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, editado por Jules Whicker, (Birmingam: Departament of Hispanic Studies of University of Birmingham, 1998), 52-58. 20 Sonya Herpoel,“Sainte Therèse et le Libro de recreaciones (1585)”, en Écrire sur soi en Espagne: Modèles et écarts: Actes di IIIe colloque international d´Aix-en-Provence (Aix-en-Province: Publicatións Université de Provence, 1988), 45-46. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 8 biográfica femenina de Mujeres en la historia de España 21 y tampoco en el Dizionario Carmelitano 22 . En el aspecto biográfico y social han sido importantes las contribuciones de María José de la Pascua 23 , Isabel Morujao 24 o Alison Weber 25 , entre otros que citaremos a lo largo del trabajo. Pero nada de ello habría sido posible sin el trabajo de religiosos de la orden y otros miembros del clero que desde el siglo pasado han realizado una revisión histórica de los primeros años del carmelo descalzo, reivindicando a aquellos protagonistas de la reforma que fueron olvidados o denostados en la historia oficial de la orden, especialmente a Maria de San José, Jerónimo Gracián y Ana de Jesús. Entre los más clásicos autores encontramos al padre Silverio de Santa Teresa (O.C.D), quien no solo tomó la tarea de adentrarse en la cronística y apartar muchos de los velos que la cubrían, sino que además consiguió rescatar del olvido algunas obras de María de San José y del padre Gracián 26 . Más tarde apareció Simeón de la Sagrada Familia (O.C.D) para reivindicar las obras de la religiosa, y desde entonces su recopilación ha sido usada para la realización de múltiples estudios sobre su literatura y figura histórica 27 . También de obligada referencia es la revisión histórica en realizada por Anselmo Donazar Zamora 28 . Todo ello fue fruto de una catarsis que se produjo dentro de la orden durante el siglo pasado, llegando el Definitorio General a emitir una disculpa en el año 1999 por los graves castigos impuestos en vida y durante la muerte a María de San José, a Ana de Jesús y a Jerónimo Gracián, siéndole a este último revocada la expulsión de la orden. En el año 2000 el Definitorio 21 Cándida Martínez et al., Mujeres en la historia de España: Enciclopedia biográfica (Madrid: Planeta, 2007). 22 Emanuele Boaga, Luigi Borriello (dir), Dizionario Carmelitano (Roma: Città Nuova, Enciclopedie e dizionari Grandi Opere, 2008). 23 María José de la Pascua, “Poder y guerra en la familia carmelita: el testimonio de una voz silenciada (Maria de San José-Salazar, 1578-1603)”, en Familias, élites y redes de poder cosmopolitas de la monarquía hispánica en la edad moderna (siglos CVI-XVIII), editado por Francisco Sanchez-Montes González et al (Granada: Editorial Comares, 2016), 219-251; Stacey Schlau, “Poetry as/and Community: The Verses of Two Spiritual Daughters or St.Teresa”, en Calíope, 22.2 (2017):119-43. 24 Isabel Morujao, “Entre duas memórias: María de San José (Salazar) O.C.D. Fundadora do primeiro Carmelo descalço”, en Península, nº0 (2003): 242-260. 25 Alison Weber, “Monjas melancólicas y confesores melancólicos en la vida y obras de María de San José Salazar”, en Mujeres entre el claustro y el siglo: Autoridad y poder en el mundo religioso femenino siglos XVI-XVII, coord. por Ángela Atienza López (Madrid: Silex, 2018), 37-53. 26 Las obras concretas de este autor se citarán más adelante. 27 Simeón de la Sagrada Familia (ed.), Escritos Espirituales, María de San José Salazar (1548-1603), (Roma: Postulación General O.C.D, 1979). 28 Anselmo Donazar Zamora, Principio y fin de una reforma. Una revolución religiosa en tiempos de Felipe II (Bogotá: Ediciones Guadalupe, 1968). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 15 1.5. Breve contexto. 1.5.1. La Orden en Sevilla. No hay espacio en este breve trabajo para comentar en profundidad los orígenes legendarios e históricos de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, y es realmente una lástima dado que toda orden tiene una impronta propia, un carácter, que solo puede explicarse bien si consideramos su recorrido histórico. A pesar de esta deficiencia, que espero que el lector perdone, trataremos de no dejar nada indispensable atrás. Los inicios de la Orden parecen remontarse al siglo XII, a un grupo de ermitaños que vivían en el Monte Carmelo (en hebreo Har ha'Karmel) y que tomaron como inspiración espiritual al profeta Elías 56 . El patriarca de Jerusalén San Alberto les dio la regla con la que deberían vivir entorno al 1209, aprobada por el papa Honorio en el 1226. Con la forzada marcha de tierra santa, aquel grupo de ermitaños tomaron conciencia de su peculiaridad y adaptaron su forma de vivir a los diferentes lugares del continente europeo. Ante las nuevas necesidades, la Santa Sede otorgaría la mitigación del 1247, modificaciones del modo de vida que asemejaría a los carmelitas a otras órdenes mendicantes (permitiendo el establecimiento en ciudades, incentivando la vida en común, mayor importancia del coro etc). Cuenta la tradición que en este contexto de crisis de identidad por los cambios el prior general de la orden, San Simón Stock, tendría una visión donde la Virgen le entregaría el Santo Escapulario. A partir de ese momento el escapulario sería signo de identidad, de aceptación divina, de vinculación y de salvación para la orden y los cristianos devotos a la Virgen del Monte Carmelo. La orden se expandiría como nunca antes en su historia 57 . Las crónicas carmelitas parecen estar de acuerdo en que durante los siglos XIV y XV la observancia de la orden se fue relajando, sus valores e identidad parecían ir desdibujándose. Habría intentos de reformas, como el de fray Jacobo de San Alberto en 1413, pero este y otros intentos no cuajaron e incluso se siguió mitigando la Regla aumentando la permisividad y las licencias en la vida regular. El padre general Juan Soreth trató de acabar con lo que consideraba una degradación, propuesta que aprobó Calixto III, y además fundó la rama femenina de la orden por la bula Cum Nulla de Nicolás V en 1452. Con esta bula se transformaron los beaterios que ya existían ligados 56 Referencias a San Elías en la Biblia: 1 Kgs 17;18;19. 57 Joaquín Smet, Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen I, traducción y preparación de la edición española por Antonio Ruiz Molina (Madrid; Editorial Católica, BAC 510, 1990), 26. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 16 al carmelo en conventos de religiosas con votos completos. Pero en España y en muchos lugares la reforma del Carmelo solo llegaría en la segunda mitad del siglo XVI de la mano de Teresa de Jesús, cuyas propuestas se asemejarían a las de Jacobo de San Alberto 58 . En España la expansión de la orden fue tardía y septentrional en un principio, determinada en el Capítulo General de 1246. La primera casa en Andalucía fue en Gibraleón, Huelva, fundada en el 1300 por los Infantes de la Cerda. Ya desde la conquista de Sevilla, en tiempos de Fernando III y de Alfonso X, se establecerían en la urbe muchas órdenes, siendo los primeros los benedictinos y la Orden de la Trinidad. Un poco después vendrían los franciscanos, los mercedarios y los predicadores. En el 1301 los cistercienses se instalarían en Santiponce y en el 1314 los agustinos, a extramuros de la ciudad. Eran muchas las órdenes que ocupaban la ciudad cuando a mediados del siglo XIV, en el 1358, los carmelitas de Gibraleón fundaron un convento en la zona de la antigua Laguna de la Feria, actual Alameda de Hércules, lugar donde estaban las órdenes militares de Calatrava, Santiago y San Juan de Acre, además del Monasterio de San Clemente. Este primer convento carmelita sería llamado después la “Casa Grande”. Luego la orden fundaría en Escacena del Campo (1416) y Écija (finales del s. XV), creándose la Provincia Bética en 1499 59 . Permitámonos dar un salto temporal. Eran ya tiempos de Teresa de Jesús cuando el padre Juan Bautista Rossi (Rubeo), general de la Orden del Carmen desde 1564, se propuso visitar las provincias españolas con poder de comisario apostólico para cumplir con los objeticos del Capítulo de Roma, en el cual fue nombrado. Estas visitas provinciales generaron mucha expectación puesto que los anteriores generales de la orden no solían visitar los territorios españoles, y menos Andalucía. La visita a Sevilla fue en 1566, un 22 de septiembre. Cuenta P. Rodríguez Carretero que la visita provocó una oleada de fervor devocional entre los habitantes por lo extraordinario de su persona y las indulgencias que concedía a los fieles, como cartas de hermandad. Era, pues, no solo una orden conocida en la ciudad, sino seguida y querida por gran parte de la población 60 . 58 Leticia Verdú Berganza. “La arquitectura carmelitana y sus principales ejemplos en Madrid (siglo XVII)”. Tesis Doctoral, Universidad Complutense, Madrid 2002, p.17. 59 Ismael Martínez Carrero, “Los Carmelitas en Sevilla. 650 años de presencia”, en Órdenes y congregaciones religiosas en Sevilla, coordinado por Enrique Barrero González, Ismael Martínez Carretero (Sevilla; Ateneo de Sevilla y Fundación Cajasol, 2008), 123-125. 60 Ismael Martínez Carrero, “Los Carmelitas en Sevilla… Óp. Cit. 144-1147. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 17 Ni siete años pasaron cuando el carmelo descalzo llegó a Sevilla. Pero ¿Qué fue la reforma descalza en el carmelo? Teresa de Jesús es considerada la iniciadora de la reforma descalza en la orden, aunque muchos autores prefieren denominarla directamente como la fundadora de una nueva orden. Su primer paso fue fundar el Convento de San José de Ávila en 1562. Reinaba en España Felipe II y en Europa la reforma protestante había enraizado para siempre en el continente bajo diversas formas, fragmentando la cristiandad, potenciando numerosos conflictos que tendrían un marcado carácter confesional, confundiéndose la deriva religiosa y política de tal forma que no podrían diferenciarse la una de la otra. Era aquel el contexto del accidentado e intermitente Concilio de Trento, que finalizaría en 1563 dando paso al fenómeno que tomaría el nombre de Contrarreforma (si bien sus expresiones artísticas, intelectuales y políticas ya eran una realidad). El anhelo de un tipo de espiritualidad más íntima, una estricta observancia, un contacto directo con Dios, la vuelta a los orígenes del cristianismo, la reacción a la herejía, la depuración de las costumbres y su control (sobre todo su control) … eran ideas que resonaban en todas las órdenes, con mayor o menor efecto. Nacían así ramas descalzas y recoletas en diversas órdenes, muy similares en principios, como la Orden de los Hermanos Menores Descalzos entre los franciscanos (1495), la Congregación de los hermanos reformados y descalzos de la Orden de la Santísima Trinidad (1599), la Orden de Agustinos Recoletos (1588), etc. Los orígenes de estos movimientos quizás se encuentren en grupos de religiosos descontentos que llevaban su vida de oración al extremo en comparación con sus correligionarios, comenzándose a usar el término recollecti para referirse a ellos. La reforma teresiana tuvo la peculiaridad de ser la primera iniciada por una mujer, consolidada mientras ella vivía, aunque no sin enormes dificultades. Las razones de su éxito fueron muchas, pero quizás la más importante fue su habilidad para estrechar relaciones con gente notoria del grupo de poder dominante en aquel momento, (el partido de “los castellanos”), con las élites urbanas, con los regidores de las villas… También trató de ganarse a los teólogos y grandes letrados, para que no quedase duda de la fidelidad de su reforma a la ortodoxia 61 . Volviendo a Sevilla, habían pasado siete años desde la visita del general Rubeo a esta ciudad, nueve desde que Teresa fundó su primer convento. Ese año de 1574 los padres Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián) y Ambrosio Mariano de San Benito 61 José Martinez Millán, “El movimiento descalzo en los Siglos XVI y XVII”, en Libros de la Corte, nº extra 3 (2015): 101-120. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 18 (Azzaro) fundaron el primer convento de carmelitas descalzos de Sevilla. Tenía Gracián poderes de vicario y visitador en Andalucía, delegados por el dominico Francisco de Vargas, pero no contaba con la licencia del general Rubeo, lo que provocaría problemas en el seno de la orden que no harían más que crecer. Gracián deshizo el convento de San Juan del Puerto y fundó uno nuevo en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios que había cedido el arzobispo Cristóbal de Rojas Sandoval. Tuvieron, como era de esperar, problemas con clérigos naturales y con los mininos franciscanos, pero el arzobispo benefició la fundación. El padre Mariano, por su parte, asistió al arzobispo en sus deudas. El propio Gracián nos habla de esta fundación en su obra Peregrinación de Anastasio: “ (…) fundamos el de Sevilla en una ermita de Nuestra Señora de los Remedios que nos dió el Arzobispo, no sin gran contradicción de nuestros Padres Calzados, que pretendían no poder nosotros fundar conventos de Descalzos sin licencia del General Calzado, y también tuvimos pleito con unos clérigos que alegaban no podernos dar el Arzobispo aquella ermita, porque tenía ciertos árboles que podían dar renta a un beneficio eclesiástico de un clérigo que lo tenía por suyo, y también los frailes Mínimos de San Francisco de Paula sobre la distancia de las casas. Todo esto se allanó con el favor de Dios y del arzobispo de Sevilla, don Cristóbal de Rojas, que nos favoreció; y en agradecimiento de esta buena obra trató el padre Mariano de desempeñarle, que tenía muchas deudas” 62 . Diego Ortiz de Zuñiga, por su parte, le dedicó también unas líneas en sus Annales: “En el año 1573 entró en Sevilla con feliz pie la reforma y descaldez de nuestra Señora del Carmen, viniendo á ella el Padre Fray Gerónimo Gracian de la Madre de Dios, varón insigne en virtud, y el Padre Fr.Ambrosio Mariano, que hospedados primero en la casa grande de su Religion Calzada, para fundar de nuevo fueron, no sin las dificultades que ofrecen tales entradas (y mas quando de entre los mismos hay fuertes repugnancias) (…)” 63 . Noemi Cinelli señala, además, la singular y estrecha relación que desde los inicios tuvo este convento con el río Guadalquivir, siendo las inundaciones y la humedad una de las causas principales del traslado de este en 1649 a un lugar más elevado. Esta misma 62 Silverio de Santa Teresa (ed.), Obras del P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, Tomo III (Burgos: Monte Carmelo, B.M.C, 1833), 185-186. 63 Diego Ortiz de Zuñiga, Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble… Óp. Cit. 61-63. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 19 autora expone las diferentes y contradictorias versiones que existen sobre el origen de la ermita, tema en el que por desgracia no podemos adentrarnos 64 . Había en Sevilla, pues, tres conventos carmelitas cuando Teresa de Jesús llegó: La Casa Grande del Carmen (1358), de calzados; el convento de los Remedios (1574), de descalzos; y el Monasterio de la Encarnación (1513), de calzadas, que estaba en la actual Plaza del Pumarejo. Se sumaría en 1575 la fundación que nos toca analizar en el presente trabajo, el Convento de San José del Carmen, de descalzas. Más tarde se fundaron otros dos: el Colegio del Ángel de la Guarda (Santo Ángel) en 1587, de descalzos; y el Monasterio de Santa Ana, cuyo origen fue una comunidad de calzadas en Paterna fundada en 1537 por religiosas de la Encarnación, que tuvieron que mudarse a Sevilla en 1594. En el siglo XVII se fundarían el Colegio de San Alberto (en 1602, de calzados) y el convento eremítico de Santa Teresa (en 1641, de descalzos). 1.5.2. Apunte sobre la clausura femenina: la limitación de la aplicación de los dictámenes tridentinos. Como bien expresa José García Oro, “el mundo religioso femenino fue sacudido fuertemente por los vendavales reformistas del siglo XVI”, queriéndose establecer la clausura estricta de las monjas, la progresiva desaparición de los grupos de religiosas más independientes y el sometimiento de todas al orden diocesano o a las ramas observantes 65 . Partimos de los dictámenes del Concilio de Trento, finalizado en 1563 tras décadas de retrasos, interrupciones, enfrentamientos y largas deliberaciones. Tradicionalmente este evento se ha considerado la reacción definitiva a las derivas protestantes, la reafirmación de la institución en sí misma. Discutido es, por otro lado, el éxito o la aplicación real de los dictámenes de Trento a la luz de los estudios más recientes, que parecen sugerir la existencia límites en la recepción social de estos dictámenes. Ángela Atienza reflexiona sobre ello, concluyendo que todo se desenvolvió en una dinámica de represión, corrección y resistencias, siendo imposible la implantación total del nuevo paradigma ideado en Trento 66 . Si esto ocurrió en todos los niveles de la sociedad, Ignasi Fernández Terricabras 64 Noemi Cinelli, “El convento de los Remedios”, en Fondos y Prodecencias: Bibliotecas en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla: exposición virtual 2013, coord. Eduardo Peñalver Gómez (Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2013), 266-273. 65 José García Oro, “Felipe II: ¿Reforma Española o Reforma Tridentina?”, en Historia de la Iglesia en España, tomo III-1º, dir. Ricardo García-Villoslada, José Luis González Novalín, Antonio Mestre Sanchis, Vicente Cárcel Ortí, Manuel Sotomayor, Isidro G. Bango Torviso, Tarsicio de Azcona, y Rafael Benítez Sánchez Blanco. (Madrid: Editorial Católica, 1979), 332-334. 66 Ángela Atienca López, “De reacciones, de tolerancias, de resistencias y de polémicas. Las «grietas» de la Contrarreforma y los límites del disciplinamiento social”, en Hispania, nº 248 (2014), vol. 74: 651-660. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 20 se centra en la recepción que tuvo Trento en el proyecto político de Felipe II, evidenciando el conflicto de poderes que acarreó su implantación 67 . Como veremos, este trasfondo será muy importante para explicar la deriva interna de la orden carmelita. Cabría señalar aquí el papel jugó Teresa de Jesús, pues su reforma fue una reforma de clausura y, sin embargo, su figura histórica fue bastante rupturista e incómoda para su propia orden y para su época. Teresa de Jesús abanderó una reforma espiritual e institucional dirigida a la vida contemplativa, tanto para hombres como para mujeres, pero en el caso de las mujeres esto iba acompañado de la clausura estricta y de un retiro absoluto del mundo, asumiendo la debilidad intrínseca de su género… O al menos esto parece mostrar en sus escritos, pero es necesario matizar. Alison Weber habla de la “retórica de la humildad”, una serie de fórmulas diplomáticas que usarían Teresa de Jesús y otras autoras mediante las cuales enfatizaban su “debilidad· o “ignorancia” femenina, pero que en realidad no respondía a una creencia real en la limitación de sus aptitudes, sino que más bien era una forma de no alertar a los letrados y varones de la orden y así hacerse oír 68 . Si bien no podemos negar que eran hijas de su época, esta teoría cobra bastante sentido si contrastamos estas declaraciones con los hechos reales y con otros escritos íntimos de las mismas monjas, dónde a menudo aparecen reivindicaciones bastante adelantadas a su época. En cuanto a la clausura, los términos que ideó Teresa de Jesús, si bien pueden parecernos demasiado restrictivos a nuestros ojos, realmente eran muy novedosos y ofrecían a la comunidad mucha libertad en materia de gobierno interno (aunque siempre bajo la jurisdicción de la rama masculina). Ejemplo de ello era la libertad de elección de sus confesores, siendo este el eslabón más cercano a la vida interna de la comunidad y, a veces, el más problemático 69 . Por supuesto la obediencia siempre se imponía, pero gracias a algunas fórmulas de las Constituciones y a la buena diplomacia de las prioras las comunidades podían llegar a ser bastante independientes, actuar por su cuenta e, incluso, ir en contra de las decisiones de la jerarquía de la orden. Esto fue, como se puede imaginar el lector, bastante molesto para aquellos que se esforzaban en someter a esas monjas “rebeldes” 70 . Y aun cuando la clausura se impuso en su forma más 67 Ignasi Fernández Terricabras, Felipe II y el clero secular. La aplicación del concilio de Trento (Madrid: Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 2000). 68 Alison Weber, Teresa d´Avila e la retorica della femminilità, (Firenze: Le Lettere, 1993), 47. 69 J. Urkiza, “La libertad de confesores: una de las claves para el entendimiento de la madre Teresa y de su herencia (en testimonios y vida de Ana de San Bartolomé)”, en Historiografía del Carmelo teresiano. Actas del Simposio Internacional OCD, ed. por Dámaso Zuazua (Roma: IHT Teresianum, 2009), 441-484. 70 María J. De la Pascua, “La carmelita María de San José (Salazar), una priora rebelde”, en Mujeres entre el claustro y el siglo… Óp. Cit. 53-81. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 21 restrictiva, no logró imponerse el silencio absoluto sobre las religiosas, quienes desde sus celdas se harían escuchar 71 . El caso de las carmelitas descalzas es peculiar, puesto que fueron muchas las que tomaron la pluma para defender sus constituciones frente a quienes pretendían modificarlas 72 , y fueron a menudo castigadas y corregidas, como le ocurrió a María de San José. Ella misma, a pesar de su indiscutible espiritualidad y su más que demostrada obediencia, escribiría su versión de los sucesos acontecidos en la orden sin apenas omitir detalles en sus obras, y aun utilizando esa “retórica de la humildad” no le tiembla el pulso al señalar a sus perseguidores 73 . Dedica incluso un poema que merece la pena leer con detenimiento, pero por motivos de espacio me veo obligada a citar solo algunos de sus versos: “¡Somos mujeres! Pregunto: ¿Cómo seremos oídas? ¡Menos nos oirán caídas en los males que barrunto! 74 Y en unas cartas escritas desde Lisboa a las prioras de Ávila y Valladolid se expresa así: “Cuatro años á que callo y sufro, y obedezco a los más duros y ásperos mandatos contra mi honrra abrazándolos con alegría; mas aora no callaré” 75 . 71 Véase: Ángela Atienza López, “Autoridad moral y resistencia ejemplar. La defensa del orden y la soberanía en los claustros femeninos”, en Mujeres entre el claustro y el siglo… Óp. Cit. 103-125. 72 Aunque citada ya, véase: María José de la Pascua Sánchez ,“Poder y guerra en la familia carmelita, el testimonio de una voz silenciada (María de San José- Salazar, 1578-1603)” en Familias, elites y redes de poder cosmopolitas de la Monarquía Hispánica en la Edad Moderna, eds. F. Sánchez Montes, J.Lozano Navarro y A. Jiménez Estrella (Granada: Editorial Comares, 2016), 219-251. 73 Ángela Atienza López, “Una voz femenina en la historia de la tolerancia: María de San José-Salazar. El sabio gobierno de la diversidad”, En Historia de la tolerancia en España, eds. Ricardo García Cárcel y Eliseo Serrano (Madrid: Ediciones Cátedra, 2021), 223-243. 74 Poema de María de San José, Redondillas, fechado en Lisboa en 1586. Recogido en Simeón de la Sagrada Familia, Escritos Espirituales… Óp. Cit. 512. El texto autógrafo se encuentra en la B.N.E. Signatura MSS/2176, folios del XX (recto) al XXIV (vuelto). Está corregido por la misma autora y anotado por el P. Lorenzo de la Madre de Dios (Gracián). 75 Carta publicada en: Juan Luis Astigarraga, “Páginas de María de San José (Salazar). Hallazgo del original en su «Instrucción de novicias»”, en Ephemerides Carmelitacae, nº 29 (1978): 469-506. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 22 SEGUNDA PARTE. Los inicios de la comunidad de carmelitas descalzas. 2.1. Historia de una fundación. He dedicado la primera parte de esta pequeña aportación a la introducción, el estado de la cuestión, la justificación y el contexto. Una vez superadas estas cuestiones generales en el primer bloque, en el segundo expongo la historia de la comunidad de descalzas en orden cronológico desde 1574 hasta 1583. Pero antes considero importante realizar una anotación previa sobre la figura de Teresa de Jesús: Conocida es la ingente bibliografía que existe sobre Santa Teresa de Jesús, se ha escrito tanto que puedo decir sin temor a equivocarme que hay tantas “Teresas” como libros se han hecho de ella, pues la complejidad de esta figura histórica da pie a multitud de interpretaciones. Así, tenemos a la Teresa mística, la andariega, la fundadora, la reformadora, la fuerte, la débil, la encantadora, la encantada… Incluso la feminista, como algunos autores han sugerido 76 . Si debo tomar un prisma a través del cual mirarla para este trabajo ese será el de la Teresa de las cartas, una visión que ya fue explorada por Teófanes Egido 77 . Sería esa Teresa tierna y emocional, pero también pragmática, prudente y conocedora de sus circunstancias, religiosa pero no alejada de la política de su tiempo y de los movimientos de su Orden, los cuales muchas veces logró controlar a través de su red de amistades e influencias. Fue una mujer con múltiples facetas que a menudo pasan desapercibidas en el esplendor de los altares, pero para un trabajo como el que se nos presenta será necesario bajar a esta Santa del altar y contemplarla en su faceta más humana y terrena. Esto, lejos de desvirtuarla, creo que añade una nueva luz a esta extraordinaria figura. Como señala José Antonio Álvarez Vázquez, “nunca se presentó como «ignorante» de las cosas del mundo, sino como conocedora de las «leyes del mundo»; conocimientos y experiencias que trató de transmitir a sus prioras y a los miembros de la orden masculina” 78 . Creo que Teresa de Jesús no necesita más presentación, pues es archiconocida entre creyentes y no creyentes. 76 Carmelo de Jesús, “Santa Teresa de Jesús y la Mujer”, en Ceiba, Vol. 7, nº 12 (1983): 5-12. 77 Teofanes Egido López, “Santa Teresa y sus cartas, historia de los sentimientos”, en Hispania Sacra, Vol. 67, nº136 (2015): 401-428. 78 José Antonio Álvarez Vázquez, Trabajos, dineros y negocios. Teresa de Jesús y la economía del siglo XVI (1562-1582) (Madrid: Editorial Trotta, 2000), 18. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 23 2.1.1. De Beas a Sevilla: un cambio de rumbo en el itinerario fundacional. Era el año 1575. La crónica carmelitana de Francisco de Santa María afirma que Sevilla fue “el huerto de Getsemaní de Teresa” 79 . No era para menos: no fue fácil la fundación del convento de carmelitas descalzas, a pesar de las numerosas invitaciones que recibió y la predisposición que había tenido el arzobispo Cristóbal de Rojas con los descalzos. Para empezar, no fue fácil el viaje, durante el cual padeció la fundadora de una calentura seria debido a las altas temperaturas. Tampoco fue de su agrado la decisión de fundar en Sevilla, ya que ella deseaba fundar en Caravaca. Debido a algunos problemas con las licencias que debían llegar, Teresa de Jesús pensó volver atrás una vez fundado el convento de Beas para visitar la Corte. Estaba la decisión tomada cuando fue a su encuentro el padre Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián), quien asistió a la fundación de Beas y a quien se le debe el cambio de rumbo en el itinerario fundacional. Lo cierto es que Teresa no deseaba fundar en provincia andaluza al estarle prohibido por el padre general Juan Bautista Rossi (Rubeo) fundar fuera de las Castillas, pero resultó que Beas estaba en Castilla según lo civil, pero era provincia andaluza en lo eclesiástico. Según cuenta ella misma, si lo hubiese sabido nunca hubiese fundado allí 80 . El padre Gracián era visitador apostólico delegado desde 1573 y en 1574 pasaría a ser vicario provincial de los descalzos y visitador apostólico de los calzados en Andalucía, de manera que tanto Teresa de Jesús como las demás religiosas en Beas le debían obediencia. Allí, en Beas, coincidieron los cuatro: Ana de Jesús, María de San José, Teresa de Jesús y Jerónimo Gracián. Ana de Jesús quedaba como priora para Beas, María de San José acompañaba a Madre Teresa y estaba destinada a ser priora de la siguiente casa (Caravaca) y Gracián se encontraba de camino a Madrid ya que había sido llamado por el nuncio Niccolò Ormaneto. El encuentro entre Teresa de Jesús y Jerónimo Gracián, cuenta ella, era esperado y deseado por ambos 81 , pero cuando el comisario apostólico se percató de que las religiosas se encontraban bajo su jurisdicción les hizo prometer obediencia y quiso que Teresa se dirigiese a fundar a Sevilla. El arzobispo de Sevilla Cristóbal de Rojas había favorecido a la Orden y a los descalzos, instalados en la ciudad desde 1574, y el P. Gracián pensaba que las descalzas no tendrían problemas para 79 Francisco de Santa María Pulgar, Reforma de los Descalços de N.S. del Carmen… Óp. Cit. 520-521 80 Tomás Álvarez, Santa Teresa, Obras Completas… Óp. cit. A partir de ahora, para simplificar la citación, me referiré a la obra concreta de Teresa de Jesús y al capítulo al que corresponde la cita, dando por hecho que se trata de la edición de Tomás Álvarez. En este caso quedaría: Las Fundaciones, cap 24, párrafo 4 (pp. 988-989). 81 Las Fundaciones, cap.24, párrafo 1 (pp. 987-988). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 24 conseguir ayuda económica y asentarse. Teresa de Jesús obedeció, creándose entre ellos un fuerte vínculo. Aun así, ella no callaría sus pocas ganas de partir a Sevilla, en una carta fechada el 11 de mayo en Beas dice “Por mí me ha pesado y aún no gustado mucho ir con este fuego a pasar el verano en Sevilla” 82 . Cuenta la crónica que Gracián, como prueba de obediencia, instó a Teresa a preguntar a Dios sobre a dónde debía ir, recibiendo ella la respuesta divina de que debía ir a Madrid. A pesar de esa revelación, Teresa decidiría ir a Sevilla, obedeciendo al P. Gracián, puesto que “en obedecer no puede aver yerro ni engaño, i en las revelaciones si” 83 ¿Fue realmente así? Lo cierto es que Gracián dejaría por escrito algunas de las pruebas a las que sometería a la religiosa, tal y como él cuenta en sus Scholias, “Como me reconoció y obedeció por Perlado, procuré con muchas veras mortificarla” 84 . Estas curiosas (y hasta crueles) pruebas de obediencia no son descritas por ella misma en Las Fundaciones, pero sí describe en sus Relaciones una visión en la que Cristo uniría las manos de ambos y un mes después, en una ermita de Écija camino a Sevilla, volvería en la intimidad a jurar obediencia al P. Gracián para toda su vida 85 . Sobre este voto de obediencia en la intimidad profundiza fray Tomás de la Cruz (O.C.D), quien deja caer que algún fin debía perseguir Teresa de Jesús para dejar por escrito este voto tres veces de su mano, con correcciones y anotaciones de ella misma 86 . Partió de Beas el 18 de mayo y llevó consigo a María de San José, Isabel de San Francisco, María del Espíritu Santo, Leonor de San Gabriel, Isabel de San Jerónimo, y Ana de San Alberto (en el futuro priora en Caravaca). Acompañándolas iban el capellán Julián de Ávila, el caballero de Alba Antonio Gaytán y un fraile descalzo que Teresa no nombra, el cual la crónica llama padre fray Gregorio Nacianceno 87 (Martínez), que en Beas había tomado el hábito a manos del padre Gracián. El viaje, nada ameno, dio su fin el 26 de mayo de 1575 y se alojaron provisionalmente en una casa de alquiler conseguida por fray Ambrosio Mariano de San Benito (Azzaro), situada en la Calle de las Armas 82 Cta. 80 a don Álvaro de Mendoza, en Ávila. Beas, 11 mayo 1575 (pp.208-210). 83 Francisco de Santa María Pulgar, Reforma de los Descalços de N.S. del Carmen… Óp. Cit. 521 84 Juan Luis Astigarraga, “Escolias del P. Jerónimo Gracián a la vida de Santa Teresa compuesta por el P. Rivera”, en Ephemerides Carmeliticae nº32 (1981/2): 343-430. La narración de Beas se encuentra entre las páginas 389-395. 85 Relación 40, párrafo 2 y 5 (pp. 1164-1167). 86 Tomás de la Cruz, “Voto de Obediencia de Santa Teresa y sus tres relatos autógrafos”, en Ephemerides Carmeliticae 15 (1964/1): 155-176. 87 Las Fundaciones, cap 24, párrafo 5 (p.980); Francisco de Santa María Pulgar, Reforma de los Descalços de N.S. del Carmen… Óp. Cit. 521 Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 31 estuviese avisado y reprendiese a los frailes a su llegada 120 . Gracián también hizo su parte: justo antes de navidad los excomulgó, publicándolo en las iglesias Sevillanas. Parece ser, además, que Gracián tuvo que ver en que Teresa no pudiese cumplir con la orden del general de retirarse a un convento, obligándola a quedarse en Sevilla. María de San José también hizo lo suyo persuadiéndola 121 . El 24 de noviembre Teresa escribe una memoria para que la lleve consigo Ana de San Alberto, quien fue nombrada priora de Caravaca por el P. Gracián, y parte hacia allí ese mismo día 122 . La carmelita partió con el P. Ambrosio de San Alberto y con el lego Miguel de la Columna, encontrándose en Malagón con las monjas destinadas a Caravaca. Cuenta María de San José que aquella navidad fue solitaria y que ni siquiera habrían tenido quien les oficiase si no fuese porque apareció Garciálvarez, un clérigo que venía de la misa celebrada en el convento de clarisas de Santa María de Jesús, que viendo la iglesia de San José vacía se ofreció a dar la misa 123 . Garciálvarez ayudaría en más ocasiones a la comunidad y acabaría siendo su confesor. 2.1.4. De enero a abril de 1576: el proceso inquisitorial. Los primeros meses de 1576 no fueron menos tormentosos. La novicia que había entrado en septiembre de 1575 abandonó sin avisar el convento y, compinchada con un clérigo, denunció a Teresa de Jesús y a Isabel de San Jerónimo a la Inquisición. Todas las fuentes apuntan a que la denunciante fue María del Corro, y aunque no nos ha llegado el nombre del clérigo todo apunta a que debió ser un confesor antiguo de la propia exnovicia. Sobre estos hechos ha quedado documentación inquisitorial que ha sido analizada por Enrique Llamas Martinez 124 y Álvaro Huerga 125 , a la cual nos remitiremos. También nos ha llegado el relato de la madre María de San José, del P. Jerónimo Gracián y de otros contemporáneos que fueron testigos y cuyas declaraciones fueron inmortalizadas en los procesos de beatificación 126 , a los cuales no podemos pedir que sean imparciales. Las 120 Monumenta Historica Carmeli Teresiani. Documenta primigenia. Vol. 1 (1956·1577) (Roma: Instituto Histórico Teresiano, 1873). Doc. 97, p. 261. Nuncio Ormaneto a Ptolomeo Galli, secretario de Gregorio XIII. Madrid 22 de diciembre 1575. 121 Cta. 98 a la M. María Bautista, en Valladolid. Sevilla, 30 de diciembre 1575 (pp.252-255). “No me ha dejado el padre visitador salir de aquí que por ahora manda más que nuestro reverendísimo; no sé en qué parará”. 122 Cta. 95 a la M. Ana de San Alberto, en Sevilla. Sevilla, 24 de noviembre 1575 (pp.246-247). 123 Silverio de Santa Teresa (ed.), Procesos de beatificación y canonización de Sta. Teresa de Jesús, tomo 2 (Burgos: El Monte Carmelo, BMC 19, 1935), 146-147. Declaración del padre Garciálvarez. 124 Enrique Llamas Martínez, Santa Teresa de Jesús y la Inquisición Española, (Madrid: CSIC, 1972). 125 Álvaro Huerga, Historia de los Alumbrados. IV, los alumbrados de Sevilla (1605-1630), (Madrid: Fundación Universitaria Española, 1988), 112-136. 126 Silverio de Santa Teresa (ed.), Procesos de beatificación… Óp. Cit. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 32 cartas de la propia M. Teresa también arrojan algo de luz. A pesar de la parcialidad de gran parte de la documentación, puesta en conjunto y contrastada nos puede dar una idea bastante aproximada de lo que pudo pasar. María de San José describió así a la acusadora: “En este tiempo había entrado en nuestra casa una gran beata, tenida por muy santa, y no pudiendo sufrir nuestra vida, acordó, sin saberlo nuestra Madre ni ninguna de nosotras, de concertar su ida por medio de unos clérigos, que por consolarla, nuestra Madre daba licencia que la confesasen; y salida la pobrecita, por excusar su defecto, acordó acusarnos a la Inquisición, diciendo que teníamos cosas de alumbradas” 127 . Quizás las acusaciones no habrían tenido más trascendencia si no fuese su contexto, en plena alarma por los focos alumbristas 128 , aspecto en el que profundiza mejor Álvaro Huerga. La documentación demuestra que efectivamente la acusación giraba entorno a unas supuestas “prácticas de alumbrados” que las descalzas harían en la comunidad, que según María de San José no eran más que malentendidos: “Entre las cosas que presentó por malas era que como éramos pobres y no teníamos tantos velos, y otras veces por se descuidar las hermanas y no los traer, para cubrirse para ir a comulgar tomábanlos unas de otras. Dijo que era por ceremonia. Teníamos la ventanita de la comunión en un patio que estaba lleno de sol, y por librarnos de él y estar más recogidas, en acabado de comulgar cada cual se arrimaba a su rincón o pared, vuelto el rostro a ella. Decía que era por ceremonia. Y otras muchas cosas de ese tono, con mil mentiras y testimonios que a nuestra santa Madre levantó” 129 . Nótese que Teresa de Jesús no menciona el incidente en sus Fundaciones, quizás por piedad a esa mujer o por no dar más importancia a lo que, según el P. Gracián y M. María de San José, fue todo un escándalo en la ciudad. El P. Gracián dice así: “(…) yo no padecí poco, porque me daban en rostro gentes principales el haber traído a Sevilla las monjas Descalzas, como si fueran herejes, y cuando me quería consolar con la madre Teresa, ella me afligía más porque reía mucho y gustaba del padecer” 130 . 127 Ramillete de Mirra, 295. También en: Libro de Recreaciones, novena recreación, 206. 128 Mientras realizaba las últimas correcciones mi trabajo se publicó el libro de Antonio González Polvillo, La Congregación de la Granada, Profecía y milenarismo en la Sevilla del Renacimiento y Barroco (Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, Colección Historia, nº386, 2022). Esta sociedad también sufrió de acusaciones similares y finalmente fue desarticulada. 129 Ibídem. 130 Silverio de Santa Teresa (ed.), Obras del P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, Tomo III (Burgos: Monte Carmelo, B.M.C, 1833), 201-202. A partir de ahora, para facilitar la lectura, asumiremos que utilizaré la edición del P. Silverio para las obras de Jerónimo Gracián y referenciaremos solo la obra en cuestión y la página: Peregrinación de Anastasio, 201. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 33 Algo parecido expresa María de San José, asegurando que fueron públicamente calumniadas y que los calzados no ayudaron a suavizarlo 131 . Puesto que otros autores ya analizan en profundidad el proceso inquisitorial, me permitiré sintetizar en este aspecto para poder extenderme en otras cuestiones de menor talla, pero igualmente interesantes. Según Enrique Llamas, el proceso seguramente tuvo la siguiente génesis: Lo más probable es que se iniciase antes de que la novicia saliese del convento, explicando ello la discreción con la que los inquisidores se tomaron la investigación en un primer momento. Habría sido el clérigo quien realizase la acusación formal, informado por María del Corro, y ella la ratificaría y ampliaría. Recibidas las denuncias de la novicia y del clérigo que la asistía, los inquisidores sevillanos (los licenciados Carpio y Páramo) a fecha del 23 de enero de 1576 cursaban una carta al Consejo de la Inquisición de Madrid 132 . La acusación estaba enfocada en Teresa de Jesús e Isabel de San Jerónimo, por “doctrina nueva, supersticiosa, de embustes y semejante a los alumbrados de Extremadura”. Los inquisidores hacen referencia a múltiples testificaciones recogidas contra las carmelitas y ponen especial interés en el libro que menciona el “segundo testigo” (seguramente el clérigo), que sin duda era el Libro de la Vida de Teresa de Jesús, que en ese momento ya se hallaba en manos de la Inquisición. Los inquisidores actuaron con sumo cuidado para no alertar a las monjas: “no procedimos a examinar a los contestes por ser algunos dellos cómplices y los demás del mismo monesterio, y no podemos hacer sin que viniese a noticia de las reas”. Esto nos da a entender que María del Corro y otros acusadores aún estaban dentro de la comunidad o en contacto con ella, sin que las carmelitas sospechasen la denuncia ¿Quién más testificó contra ellas? Pues Llamas sospecha que, a instancias de María del Corro, otras religiosas influenciadas por ella, como pudo ser Beatriz de la Madre de Dios. De hecho, la madre María de San José, asegura que María del Corro intentó convencer a Beatriz de salir del convento 133 . El Consejo de la Inquisición contestó a los inquisidores sevillanos ordenando el inicio de los exámenes y el proceso, incidiendo en la necesidad de examinar a Isabel de San Jerónimo, e indicando que el libro de la M. Teresa ya estaba siendo examinado. Este interés por Isabel de San Jerónimo quizás se debió a que el Consejo pensaba encontrarse ante otro caso de “religiosa alucinada”, los cuales fueron muy cuidados por la Inquisición 131 Libro de Recreaciones, novena recreación, 207. 132 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, leg. 2.946. Estudiado por Enrique Llamas Martínez, Santa Teresa de Jesús y la Inquisición… Op. Cit. 54-137. 133 Ramillete de mirra, 301. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 34 en aquel siglo. Tristemente no podemos detenernos en analizar este fenómeno de las “religiosas alucinadas”, que sin duda es un conglomerado de recelo doctrinal, intereses, misoginia y padecimientos psicológicos debidos a las condiciones de vida a las que estas mujeres a menudo eran sometidas. En el caso de Isabel de San Jerónimo hay suficientes testimonios que hablan de su radicalidad a la hora de llevar a cabo ciertos ejercicios religiosos. Parece ser que fue examinada en 1573 por Juan de la Cruz al creerse que su padecimiento se debía a un mal de los demonios 134 . A pasar de todo, tanto Teresa de Jesús como María de San José la tuvieron en gran cuidado y estima. El modo de proceder de los inquisidores, según cuentan los testimonios de María de San José, Jerónimo Gracián, Leonor de San Gabriel y la propia Teresa, fue escandaloso en cuanto a que se presentaban con caballos y mulas a deshoras, a la vista de todos, ayudando a propagar los rumores por la ciudad. Al parecer la posibilidad de encarcelar a Teresa o a alguna de sus monjas fue puesta sobre la mesa. Finalmente no fue así, aunque Llamas sospecha que sí fueron sacadas del convento para testificar ante la Inquisición en algún momento, o al menos eso parece indicar la documentación. A su vez, el tribunal de lo ordinario también realizó su propio proceso. No conservamos el informe ni la autoconfesión de Teresa de Jesús, pero sí conservamos dos memoriales que la madre fundadora dio al P. Rodrigo Álvarez 135 , de la Compañía de Jesús y consultor del Santo Oficio, a modo de confesión general pero enfocada en sus experiencias espirituales. Para Enrique Llamas, esto no fue solo una confesión al uso, fue escrito a modo de ratificación en el marco del proceso inquisitorial, una forma más de probar su inocencia y la veracidad de su testimonio 136 . Fue el P. Gracián quien la obligó a dicha confesión general, pero estando él enfrascado en los asuntos de la orden finalmente realizó la confesión con el jesuita, quien en un principio se mostraba muy desconfiado y receloso, de nuevo por motivo de los numerosos casos de “religiosas alucinadas” que él mismo había tenido que examinar. Finalmente Teresa, con ayuda de otro jesuita sevillano al cual ya había acudido por el asunto de su sobrina Teresita, logró ganar la opinión favorable del P.R.Álvarez. 134 Cta. 51 a la madre Inés de Jesús, en Medina. Ávila, hacia 1573 (p.148). “Mi hija: mucho me pesa de la enfermedad que tiene la hermana Isabel. Ahí les envío al santo fray Juan de la Cruz, que le ha hecho Dios merced de darle gracia para echar los demonios de las personas que los tienen (…)”. 135 Sobre Rodrigo Álvarez véanse los trabajos de: Antonio González Polvillo, “El jesuita y confesor de Santa Teresa de Jesús, Rodrigo Álvarez: características y genealogía de su espiritualidad”, en Hispania Sacra vol. 64 nºº29 (2012): 141-186; Fernando Javier Campese Gallego, “Rodrigo Álvarez, SJ (1523- 1587). El sucesor del profeta”, en Jerónimo Zurita, nº85 (2010): 207-228. 136 Enrique Llamas Martínez, Santa Teresa de Jesús y la Inquisición… Óp. Cit. 105-123. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 35 En lo que concierne a la comunidad de descalzas, fue examinado sobre todo su estilo de vida carmelita y la práctica de la oración mental. El P. Luis de Santander en los procesos 137 habla de que el foco de la investigación se puso precisamente en la doctrina de la fundadora y en el modo de vida que las carmelitas descalzas habían elegido tener. A pesar de haber pasado más de diez años desde que se inició la reforma descalza en la orden aún había recelos, en especial con las monjas, por querer llevar una vida contemplativa radical y en contacto directo con Dios. La aspiración de estas monjas de alcanzar un alto grado de oración y perfección espiritual tuvo que ser bastante molesto para los que creían que las mujeres no contaban con esa capacidad (que no eran pocos), y a ello se sumaba la extraordinaria personalidad de Teresa de Jesús. En opinión de muchos teólogos y letrados de la época, era más probable que las experiencias místicas y realizaciones espirituales de aquellas monjas y beatas fueran fruto de la locura o de influencias demoniacas, no de un verdadero contacto con la divinidad. Parece ser que no fue poco el daño que sufrió la comunidad de carmelitas descalzas debido al proceso inquisitorial: a pesar de que fue demostrada la inocencia de las carmelitas descalzas, los rumores en la ciudad no cesaron, y dentro de la comunidad tuvo que ser muy lento el proceso de reparación del daño. Mientras tanto ¿Qué pasaba en el seno de la orden? Recordemos que antes de Navidad el P. Gracián había publicado las descomuniones de los calzados sevillanos. Teresa de Jesús había recibido la orden de recluirse en un convento de su elección, orden que le impidió obedecer el P. Gracián y María de San José le había persuadido de que no era conveniente irse durante el proceso inquisitorial por parecer aquello una huida premeditada. El 15 de enero de 1576 los calzados firmaron finalmente la obediencia al nuncio y al P. Gracián. El P. Gracián narra las visitas que hizo a los calzados y calzadas, calificando de escandalosas algunas de las prácticas contra la pobreza y la castidad que tuvo que corregir 138 . Durante la visita, que duró hasta el 1 de abril, depuso cargos y nombró a gente afín. También hizo al convento de Sevilla el único de la provincia en acoger el noviciado, trasladó y perdonó a algunos frailes, ajustó las cuentas de la casa, etc. Haber obtenido la obediencia no le libró de calumnias y varios sustos. Había rumores 137 Silverio de Santa Teresa (ed.), Procesos de beatificación… Óp. Cit. Declaración del P. Luis de Santander, 165-168. 138 Juan Luis Astigarraga (ed.), Epistolario (Roma; Monumenta histórica Carmeli Teresiani 9, 1989), Cta. De Jerónimo Gracián en Sevilla 9 febrero 1576 a Nicolás Ormaneto, nuncio de España. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 36 de que pretendían envenenarlo 139 . María de San José cuenta que también llegaron las calumnias a las descalzas, con las cuales tuvieron que vivir bastante tiempo 140 . 2.1.5. Abril y mayo de 1576. Compra de la casa en la calle Pajería. A pesar del proceso inquisitorial y la guerra fría que se vivía en la Orden, tras los nubarrones de principios de año parece ser que las limosnas y los benefactores ayudaron a la comunidad a remontar. Uno de los grandes apoyos del convento, como ya hemos referido, fue el prior de las Cuevas Hernando de Pantoja 141 . Recordemos que Lorenzo de Cepeda llevaba tiempo asistiendo a su hermana desde que llegó a Sevilla y él será quien entregue 400 ducados al contado para la compra de la nueva casa, aunque tendría que refugiarse en el Convento del Carmen para evitar ir a la cárcel puesto que en las escrituras aparecía como fiador y el fisco exigiría a las descalzas el pago de la alcabala. La escritura se firmó el 5 de abril, estando ubicada la casa en la calle Pajería (actual Zaragoza), eran “unas casas principales, con su casa, huerta y caballeriza y escritorio y patio y salas altas y bajas, con su jardín y con todas sus pertenencias”, perteneciente al racionero Pedro Pablo y a sus hermanos, de valor de 6.000 ducados. Firmaron como fiadores Lorenzo de Cepeda, Pablo Matías (carenero, de origen corso) y Juana de Chávez. Pablo Matías era un vecino rico de Triana cuya hija, Bernarda de San José, tomaría el hábito el 21 de marzo de 1577. Juana de Chávez, ya enviudada, era la madre de Beatriz de la Madre de Dios, primera novicia del convento, y ella misma sería novicia y tomaría el hábito. Junto a los 400 ducados de Lorenzo, cada año se pagarían 400 más además de la alcabala, que tras un recurso la justicia falló en contra de la comunidad (unos 300 ducados) 142 . Estando las escrituras firmadas aún les surgió un inconveniente más con la casa: “quien la tenía no la quería dejar, y los frailes franciscanos, como estaban junto, vinieron luego a requerirnos que en ninguna manera nos pasásemos a ella” 143 . Los franciscanos pensaban que tenían derecho a no permitir que se instalase nuevo convento cerca del suyo, lo que se llamaba “privilegio de las canas”, algo que a los calzados no les era extraño ya que el P. Gracián también tuvo problemas por ese mismo motivo en los Remedios. No se 139 Cta. 98 a María Bautista, en Valladolid. Sevilla, 30 de diciembre 1575 (pp.252-256). 140 A lo largo del Libro de recreaciones, novena recreación y Ramillete de Mirra se pueden leer muchas alusiones sobre estos rumores que circulaban por la ciudad. 141 Libro de Recreaciones, recreación novena, 222. 142 Escritura de venta en Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla. No he encontrado la ubicación exacta de este documento, pero se encuentra transcrito en: Silverio de Santa Teresa, Obras Completas de Santa Teresa (Burgos: Monte Carmelo, 1919), en el apéndice documental, 218-232. También lo podemos encontrar en: María Luisa Cano Navas, El Convento de San José… Óp. Cit. 205-208. 143 Las Fundaciones, capítulo 25, párrafo 6 (pp. 998-999). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 37 detuvieron las descalzas, en la madrugada del 1 de mayo se mudaron a la casa de la calle Pajería, aunque de momento solo serían Teresa de Jesús, María de San José y otras dos acompañadas de Gracián para no ser advertidas. Lorenzo las siguió asistiendo económica y físicamente para habilitar la casa 144 . A Teresa le quedaba aún una última penitencia en Sevilla: dejarse retratar por fray Juan de la Miseria por orden del P. Gracián. No fue de su agrado ni la idea ni el resultado, pero las hermanas la convencieron. Este retrato aún se conserva en el convento y fue expuesto recientemente en la exposición Imago Mundi, organizada por el CICUS 145 . Cuenta Gracián que Teresa de Jesús, el verse retratada, dijo “Dios te perdone, fray Juan, que ya que me pintaste me has pintado fea y legañosa” 146 . Este será el único cuadro pintado en vida de la M. Teresa. El P. Gracián no estaría presente en el traslado definitivo a la nueva casa el 3 de junio por estar enfrascado en los escabrosos asuntos de la orden: El general Rubeo nombró el 10 de diciembre de 1575 a Jerónimo Tostado como visitador, reformador y comisario general de la orden. No era “el Tostado” (como lo apodaría Teresa) amigo de la reforma descalza. A su vez, había vuelto uno de los mensajeros enviados por el Carmen para obtener un breve revocatorio, pero a pesar del sigilo ya había llegado la noticia a oídos del P. Gracián y este fue a Madrid a prevenir al nuncio. Mientras tanto, fray Agustín Suárez, provincial que había sido depuesto por el P. Gracián, apartó a los superiores nombrados por este y formó capítulo en Écija. Se llevó a cabo el traslado definitivo a la nueva casa con toda la pompa que Teresa de Jesús quería evitar. El confesor de la comunidad, Garciálvarez, junto a Hernando de Pantoja y el arzobispo quisieron dar solemnidad al acto, trayendo el Santísimo Sacramento, adornando la casa y llamando a multitudes. En este momento sucedió una anécdota bastante conocida de la biografía de Teresa, y fue que al arrodillarse ella para recibir la bendición del arzobispo, el arzobispo se arrodilló a su vez ante Teresa. Escribiría la M. Teresa a Ana de Jesús, priora en Beas, sobre esto 147 . Otro suceso extraordinario cuenta la propia fundadora, y fue el accidente que hubo con la pólvora de la artillería usada que se prendió y llegó a los tafetanes que colgaban de la casa, pero ni estos ni el 144 Las Fundaciones, capítulo 25, párrafo 9. (pp. 999-1000) 145 Imago Mundi, libros para tiempos de barbarie y civilización. Exposición abierta entre el 10 de noviembre de 2021 y el 25 de febrero de 2022, en CICUS, sala EP1, C/Madre de Dios nº1, Sevilla. 146 Peregrinación de Anastasio, 202. 147 Cta. 107 a Ana de Jesús, en Beas. Sevilla, mediados de junio 1576 (pp.282-283). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 38 artillero que se encontraba en el lugar recibieron daño alguno. Parece ser que sí quedó una marca negra en el muro, por lo que algunos presentes lo consideraron un milagro 148 . Esa misma noche Teresa de Jesús salió de Sevilla acompañada de Lorenzo y sus sobrinos. Dejaba la fundadora la casa asentada, pero aún había que pagar las deudas. Al parecer vinieron a socorrer a la comunidad, de nuevo, Hernando de Pantoja, el mismo arzobispo y el confesor Garciálvarez. 2.2. Priorato de María de San José. 2.2.1. Las nuevas vocaciones. Con la marcha de M. Teresa a Malagón, María de San José quedó al frente de la comunidad definitivamente. A pesar de eso, la correspondencia entre la priora de Sevilla y Teresa sería continua e intensa, siendo las cartas que se conservan fuentes valiosísimas para continuar con nuestra narración. La primera carta que les escribe desde Malagón está fechada el 15 de junio y en ella recuerda a María del Espíritu Santo, a Leonor de San Gabriel (“mire que me regale a San Gabriel, que estaba muy boba en mi venida”) y a Isabel de San Francisco, a la cual encomienda “que sea buena historiadora para lo que pasare de los freiles”. También habla de su sobrina Teresita, la cual parece apenada por abandonar la comunidad sevillana, “casi no cenó aquella noche que venimos”. Pide “que me escriba por todas las vías que pudiese para que yo sepa siempre como están”, también pide que se le informe de como avanza el pleito de la alcabala, que se encomienden a Garciálvarez y que le digan si el P. Gracián llegó a Sevilla. En esta carta hay escrita una anotación de la propia María de San José, “tengo que escribir a la Madre cómo ha de entrar su madre de Beatriz: que nos envíe licencia de nuestro Padre. Y a Malagón por el adorno para profesar” 149 . La novicia Beatriz Chávez y su madre Juana aún no habían profesado, y las dotes que traerían serían vitales para pagar las deudas de la comunidad. En una carta fechada pocos días después M. Teresa les aconseja: “paréceme sería bien nuestro Padre ordenase que hiciese luego Beatriz profesión, por muchas causes, y la una por acabar con tentaciones” 150 . La siguiente carta conservada, fechada el 2 de julio, fue escrita en respuesta a una misiva de María de San José la cual no se nos ha conservado. M. Teresa indica a la priora: 148 Las Fundaciones, cap. 25, párrafo 13 (pp. 1001-1002). 149 Cta. 109 a la M. María de San José, en Sevilla. Malagón, 15 de junio 1576 (pp.289-291). 150 Cta. 110 a la M. María de San José, en Sevilla. Malagón, 18 de junio 1576 (pp.291-293). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 39 “El concierto no deje de pasar adelante, aunque no haya mucha seguridad en lo porvenir; porque es recia cosa andar con pleito, en especial al principio. Procuremos pagar presto eso a mi hermano, digo lo de la alcabala, que harto cuidado traigo y más que tenía allá, o tanto, de esa casa” 151 . En esta carta Teresa remitía otras dos escritas por Lorenzo y Teresita, las cuales tampoco se conservan. Hace referencia también al mal de estómago que sufre Leonor de San Gabriel. A continuación M. Teresa saca a la luz a otra gran benefactora de la comunidad, Inés Delgado, vecina de Triana, a la que menciona junto a Juana Chavez. La intensa correspondencia continua: el 11 de julio M. Teresa escribe de nuevo, esta vez preocupada por el estado de salud de María de San José. Indica también que está respondiendo a las cartas de las otras hermanas de Sevilla. En esas cartas las hermanas hablaron de la fiesta que se celebró por la octava del Santísimo Sacramento (Corpus), que Garciálvarez les oficiaría 152 . En otro orden de cosas, a Teresa le alegra el concierto al que se ha llegado sobre la alcabala, del cual habla María de San José en el Libro de Recreaciones: “Luego otro día nos vinieron a ejecutar por el alcabala (…) y se alcanzó se esperase algún tiempo, que no fue poco” 153 . En esta carta del 11 de julio y en todas las que le siguen Teresa insiste de que se le informe de lo que va pasando con los calzados 154 . El 7 y 9 de septiembre Teresa vuelve a escribir dos cartas: le interesa saber sobre las vocaciones y las finanzas del convento. También encomienda a María de San José la misión de hacer de intermediaria con el P. Gracián, “tenga mucho cuidado de escribirme lo que pasa, cuando nuestro padre no pudiere, y de darle mis cartas y recaudar las suyas”. Menciona que Jerónimo Tostado ha ido a Portugal, “nos ha librado Dios del Tostado”, y también habla de la vocación de Teresita, su sobrina. Pero lo más significativo de esta carta, en lo que nos concierne, es la cantidad de información que ofrece Teresa sobre las vocaciones del carmelo sevillano: Profesa el día 20 de este mismo mes Beatriz de la Madre de Dios, su madre Juana lo hará al año siguiente, pero M. Teresa se queja de “no ser más de mil y quinientos ducados los de su madre de Beatriz, aunque ella es tal que sin 151 Cta. 112 a la M. María de San José, en Sevilla. Toledo, 2 de julio 1576 (pp.295-298). 152 Sobre la celebración del Corpus en Sevilla recomiendo encarecidamente ver: María Jesús Sanz, “La procesión del Corpus en Sevilla, influencias sociales y políticas en la evolución del cortejo”, en Ars Longa, nº16 (2007). En este trabajo la autora indica que la fiesta del Corpus en Sevilla durante el siglo XVI se encontraba en un momento de gran esplendor por la riqueza de la ciudad, esto cambiaría en el siglo XVII al trasladarse el comercio indiano a Cádiz y por la peste de 1649. 153 Libro de Recreaciones, novena recreación, 221-222. 154 Cta. 114 a la M. María de San José, en Sevilla. Toledo, 11 de julio 1576 (pp.300-303). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 40 nada se gana mucho”. Recordemos que Juana era fiadora en las escrituras de la casa. Continua: “Respondiendo a lo que dice de pagar los censos y vender ésos, está claro que sería muy gran bien ir quitando carga. Si se juntade el dote de Bernalda, digo de Pablos, y llegasen a tres mil ducados, no los dejaría de tomar. Háblenle primero personas de autoridad. Cuando pusieron esa condición, me dijo el padre Mariano que no iba nada, que, aunque se pusiese, lo habían de tomar, porque no era justicia otra cosa. Infórmese de todo, antes que quitado el censo se quede con el dinero en casa. Hable con unos y con otros el padre Garciálvarez y trátelo con nuestro padre (…) Plega a Dios que en lo de Leonor no se disminuya; dígame cómo anda, que yo no estoy nada satisfecha de su entendimiento, y qué se hace de su parte” 155 . Bernarda profesó ese año como Bernarda de San José, hija de Pablos Matías, uno de los fiadores en las escrituras de la casa de la calle Pajería. Leonor era otra candidata, prima de Beatriz, que profesó como Leonor de San Ángelo (o Santángelo) el 18 de agosto de 1577 156 . Esta carta nos da detalles muy relevantes sobre los censos y el papel de los padres descalzos y Garciálvarez como consultores e intermediarios. Carlos Ros nos da un detalle clave: Beatriz, Juana y Leonor trajeron de limosna unas casas de Triana que rentaban tributo perpetuo de cien ducados al año 157 . Esto es muy importante, ya que nos indica que el convento tendría rentas ya desde 1576, abandonando rápido el ideal de pobreza radical por las necesidades del momento. Desarrollaremos este punto más adelante. Sabemos también que la hermana de Juana, una mujer de avanzada edad, quedaba como portera, pero no nos han llegado detalles de ella. En la misma carta menciona la vocación de “Fanegas” (Vanegas), refiriéndose a la que tomará el nombre de Mariana de los Santos: “Harto recio es tomar ahora sin nada a ninguna; sólo se puede sufrir tomándola por solo Dios, que no se ha tomado ahí ninguna de limosna, y Él nos ayudará, y quizás traerá a otras porque se haga esto por El (…) mire, amiga, muy mucho en esto de no se arrojar a tomar monjas” 158 . 155 Cta. 120 a la M. María de San José, en Sevilla. Toledo, 7 de septiembre 1576 (pp.318-319). 156 Este dato sobre la fecha de profesión de Leonor de San Ángelo lo ofrece Tomás Álvarez en la anotación a pie de página de la transcripción de dicha carta. Carlos Ros lo contradice indicando que profesó en agosto de 1576, no en 1577. Personalmente veo más probable que las tres parientes entrasen en fechas cercanas, puesto que se cuentan sus dotes como un conjunto, no por separado. 157 Carlos Ros Caballar, La hija predilecta… Óp. Cit. 101. Dato extraído del Libro de Profesiones del Convento de San José del Carmen. 158 Cta. 120 a la M. María de San José, en Sevilla. Toledo, 7 de septiembre 1576 (pp.318-319). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 47 a una persona para que pudiese a través de él comunicarse con el nuncio o con el rey, pero ella no tomó esa ayuda. En cuanto a los nuevos memoriales llegados a la Inquisición: “Acudieron a la Inquisición con los memoriales que he dicho, y estaban ya los mantos en casa, porque entendieron, en llegando allá los papeles, luego nos mandarían ir (…) Al fin, como debían de ser las cosas como las que la otra dijo, que ya las habían averiguado, no hicieron caso de ellas” 194 . Esta versión de los hechos que nos da M. María coincide con la que ofrecen el P. Gracián y Teresa de Jesús 195 , y también con la documentación inquisitorial que se conserva 196 . El memorial acusatorio no se ha encontrado, pero a través de los diferentes testimonios y retractaciones podemos hacernos una idea de su contenido 197 . En general vendrían a repetir las acusaciones del primer proceso inquisitorial, ya archivado, además de levantar nuevas sospechas sobre la relación inapropiada del P. Gracián con las monjas descalzas. En la retractación de Margarita de la Concepción hace una relación de estas acusaciones: que el P. Gracián bailase desnudo en el convento, que hubiese conductas obscenas entre él y la pequeña Teresita, que la M. María y el P. Gracián tuviesen una relación licenciosa, que M. Teresa y otras monjas salieron de la clausura en ropa seglar, que para castigar a una la hicieron desnudar, y muchas cosas más de ese estilo. La retractación de Beatriz de la Madre de Dios es similar pero más escueta. Coinciden las retractaciones de Leonor de San Gabriel e Isabel de San Francisco en que fueron coaccionadas por Garciálvarez. Volviendo al momento en el que M. María fue depuesta, ella nos narra una situación que, de ser cierta, bien podríamos calificar de maltrato: “Cuando por la ciudad le decían las cosas que he dicho, venía luego a darme una mano con una furia increíble. Y cuando me mandaba llevar delante de sí, comenzaban las hermanas un llanto como si me llevaran delante algún juez que me sentenciara (…) que me llamaba Judas entre los apóstoles, lobo en piel de oveja, revoltosa y otras cosas peores, con tantos gritos que hacía temblar y que se allegase gente a nuestra iglesia, adonde se ponía a veces para hacer aquellas represiones con la puerta abierta (…) En acabando esto me mandaba tornar a la celda, donde mandaba que nadie me hablase, privada de voz y lugar (…) y hacía carnicería con mil excomuniones y preceptos, todos para destrucción 194 Libro de Recreaciones, novena recreación, 216-217. 195 Cta. 283 al P. Hernando de Pantoja, en Sevilla. Ávila, 31 de enero 1579 (pp.737-741). 196 Enrique Llamas Martínez, Santa Teresa de Jesús y la Inquisición… Óp. Cit. 137-219. 197 Podemos encontrar las transcripciones en Enrique Llamas Martínez, Santa Teresa de Jesús y la Inquisición… Óp. Cit. El autor copia estos documentos del Leg. 1063, II, 17 del A. H. N de Madrid. Al parecer estuvieron en poder del P. Gracián, que los guardaba para defenderse. El P. Silverio de Santa Teresa también copió estos documentos. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 48 de la casa y la hacienda de una señora que había muerto, que nos había dejado (en medio de estas gritas) de valor más de seis mil ducados, y como las pobres monjas no podían tratar conmigo ni tenían con quién tomar parecer, padecíase mucho más de lo que se puede decir” 198 . En la declaración de María de San José conservada en el Archivo Histórico Nacional (AHN) ella alude a la intervención de otro padre, el jesuita Gaspar de Hoyos, que también hizo estragos en el convento y mortificó a María de San José con acusaciones de herejía. Beatriz de la Madre de Dios, por su parte, utilizaría su nuevo cargo de priora para obligar a María a comer carne, aunque cierto es que el médico se lo había indicado al padecer de enfermedad del corazón. Y si esto pareciese un gesto de cuidado, dice M. María, más tarde se revelaría que era otra forma de ganar un castigo para ella por parte del provincial, que la llamaría “relajada” por llevar esa dieta. En la declaración también da el dato de que eran en ese momento 17 religiosas en el convento, la mayoría muy jóvenes y novicias. En la declaración de Mariana de los Santos se dan detalles del priorato de Beatriz: quiso mandar a Castilla a las cuatro que llegaron para fundar, pero antes las metió en ermitas, les quitó los oficios y se los dio a las que habían entrado en el convento esos últimos años, haciendo a Mariana sacristana. Entre otras cosas, añade que Beatriz salía de la clausura y procuraba que las confesiones que no eran con Garciálvarez fueran con padres calzados. Según Mariana, ni orar por la orden las dejaba 199 . Teresa de Jesús, por su parte, sufrió mucho esta situación de las descalzas de Sevilla y la reclusión de los padres Gracián, Antonio de Jesús y Mariano (Nicolás Doria no había sido apresado). Decidió escribir una carta a las descalzas de Sevilla, remitida por Hernando de Pantoja, que más bien parece dirigida a las cuatro monjas castellanas: “Ánimo, ánimo, hijas mías; acuérdense que no da Dios a ninguno más trabajos de los que puede sufrir y que está Su Majestad con los atribulados (…) Oración, oración, hermanas mías, y resplandezca ahora la humildad y obediencia en que no haya ninguna que la tenga a la vicaria que han puesto vuestras caridades, en especial a la madre priora pasada” 200 . En esta misma carta dice haber visto los memoriales del proceso. Por otro lado, el P. Gracián era examinado por el nuncio, quien en contra de su voluntad tuvo que admitir comisarios jueces elegidos por el rey. Gracián refutó las acusaciones contra él, pero 198 Libro de Recreaciones, novena recreación, 217-218. 199 Estas retractaciones y declaraciones están recogidas en el trabajo de Enrique Llamas Martínez, Santa Teresa de Jesús y la Inquisición… Óp. Cit. 203-219. 200 Cta. 284 a las carmelitas descalzas de Sevilla. Ávila, 31 de enero 1579 (pp.742-745). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 49 decidió asumir el castigo para aplacar al nuncio Filippo Sega y que este se dejase guiar por los comisarios jueces y otros que proponían la provincia descalza separada. El castigo era, entre otras penitencias, la retirada de sus oficios, la reclusión en Alcalá de Henares y la prohibición de intercambiar cartas. Esto dio sus frutos, el 1 de abril de 1579 el nuncio firma el dictamen de hacer provincia descalza, gobernando ambas ramas un vicario general, Ángel de Salazar, mientras se hacen los trámites en Roma, de modo que los provinciales de Castilla y Andalucía eran revocados. Con esto terminó la tribulación en el convento de descalzas de Sevilla. Beatriz de la Madre de Dios fue destituida, no sabemos los detalles, y fue nombrada Isabel de San Jerónimo como priora 201 . Durante este tormentoso año profesaron Blanca de Jesús María (21 de enero) y Jerónima de la Madre de Dios (3 de febrero), la prima de Garciálvarez. Entraron como novicias María de Jesús, Juana de San Bernardo y las hermanas Inés de San Eliseo y María de San Pablo, aportando 1.100 ducados entre las dos 202 . 2.2.3. Restitución de María de San José y los últimos años de su estancia en Sevilla. Se alcanzó la separación oficial de la provincia descalza por el breve Pia consideratione, pero María de San José hace notar que no habría sido posible sin las monjas de la orden: fue una mujer la fundadora y fueron los conventos de monjas los que sufragaron los gastos de los enviados a Roma a hacer las gestiones de la separación: “Y no se hace en él mención de nuestra Madre, ni de que ella fundase primero las monjas ni diese principio a los frailes por pedirse esta gracia en tiempos revueltos, y que por causa de haber comenzado y continuado esta obra mujer, muchos la menospreciaban y daban mal nombre (…) y la casa de las monjas de Sevilla depositaron juntos setecientos ducados que de una herencia nos enviaron de Indias. Pudiéronse con éstos remediar hasta estar hecha la repartición, y quedaron por nuestra parte trescientos, que fue más que otra ninguna. Esto digo por que se vea cómo nuestra santa Madre ayudó y fue el todo con sus monasterios, y lo que los freiles deben a las monjas, y lo que a la casa de Sevilla se le debe y es la que más afligida ha sido, mas bien se ve es por mis pecados, y la de Lisboa lo comienza ya a ser por estas yo en ella” 203 . 201 Carlos Ros Carballar, La hija predilecta… Óp. Cit. 154. El autor observa que en el Libro de Gastos del convento aparece la firma de Isabel de San Jerónimo como priora, y Leonor de San Gabriel e Isabel de San Francisco como clavarias, desde abril hasta julio de 1579. 202 Carlos Ros Carballar, La hija predilecta… Óp. Cit. 145. Dato del Libro de profesiones del convento. 203 Libro de Recreaciones, novena recreación, 220; Pueden verse referencias a esto en la Cta. 331 A la M. María de San José en Sevilla. Malagón, 8-9 de febrero 1580 (pp.863-868). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 50 Uno de los temas recurrentes en las cartas de Teresa de Jesús a partir de mayo de 1579 es lograr la concordia en la comunidad y la reinserción de Beatriz de la Madre de Dios. Pide oración y perdón para ella y para la Hna. Margarita, entendiendo que tales ingenios y maldades fueron más obra del demonio que de ellas. Advierte de que no es conveniente que ninguna deje el hábito, que es mejor dejar pasar el tiempo, y que “no se les muestre ningún género de desamor, antes la regale más”. Aconseja que de ninguna forma se les deje hablar sin una acompañante de escucha, ni confesar con nadie que no sea descalzo, y que tengan algún oficio dentro de la casa para evitar malos pensamientos 204 . También regaña a María de San José por no querer volver a ser priora: “Y a vuestra reverencia, mi hija, déjese ahora de perfecciones bobas en no querer tornar a ser priora ¡Estamos todos deseándolo y procurándolo, y ella con niñerías, que no son otra cosa! Este no es negocio de vuestra reverencia sino de toda la Orden (…)” 205 . Creo que M. Teresa no pudo hablar más claro: la orden necesitaba que María de San José volviese a ser priora y haga de informadora e intermediaria, como siempre hizo. Tan solo cuatro días después de esta carta el vicario general la restituiría, seguramente por mediación de Teresa, y el año siguiente sería reelegida por unanimidad. Estos últimos años de priorato de María de San José fueron pacíficos en comparación con los anteriores. Las cartas de Teresa de Jesús vuelven a ser nuestra fuente principal para conocer cómo se desarrolló la vida interna de la comunidad desde 1579 a 1583. Cinco cuestiones preocuparían a las descalzas durante estos años: las nuevas vocaciones, los brotes epidémicos en la ciudad, la búsqueda de una nueva casa más adecuada, el pago de la deuda con Lorenzo de Cepeda y, cómo no, los asuntos de la orden. Sobre las nuevas vocaciones, se mencionan a las que tomarían el nombre de María de San José e Isabel de Santa Febronia, ambas hermanas de Blanca de Jesús María e hijas de Enrique Freire y Leonor de Valera 206 . Estas profesarían en 1583 y 1586 respectivamente. Sin embargo, a Teresa le preocupaba que ya fueran 20 monjas en la casa y, por tanto, no se pudiese aceptar a otra 207 . Por Navidad profesaron Juana de San Bernardo y Arcángela de San Miguel 208 . La solución que M. Teresa encontró fue enviar dos monjas sevillanas a la fundación que Juan de la Cruz y ella habían estado preparando 204 Cta. 294 Isabel de San Jerónimo y María de San José en Sevilla. Ávila, 3 de mayo 1579 (pp.762-770). 205 Cta. 301 A la M. María de San José en Sevilla. Ávila, 24 de junio 1579 (pp.787-790). 206 Cta. 304 A la M. María de San José en Sevilla. Ávila, 22 de julio 1579 (pp.796-799). 207 Cta. 319 A la M. María de San José, en Sevilla. Malagón, finales de diciembre 1579 (pp.832-837). 208 Cta. 330 A M. María de San José, en Sevilla. Malagón, 1 de febrero 1580 (pp.856-863). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 51 para Granada. De esta forma la comunidad podría tomar más religiosas “y pagarme ha más presto, que harto de mal se me hace irme de aquí a Burgos y no dejar encomenzada la capilla de mi hermano” 209 . Para ese momento Lorenzo había muerto sin que se le devolviese lo prestado y M. Teresa reclamaba la cuantía para su capilla. Las descalzas de Sevilla enviarán a María de San Pablo y a María de Jesús, que irían a la fundación granadina en 1582. En Sevilla se vivirían dos momentos históricos por estas fechas: los brotes de peste y el levantamiento de los moriscos (verano de 1580). En ambos casos, las descalzas se libraron de las consecuencias, aunque algunos familiares de estas murieron por las epidemias 210 . Otra cuestión eran las enfermedades que padecían, recayendo la supriora Leonor de San Gabriel y María de San José. M. Teresa le enviaría una curiosa memoria para elaborar píldoras para el mal de corazón 211 , pero a su vez ella contrajo el famoso “catarro universal”, lo que la obligó a guardar reposo. Murieron muchos del entorno teresiano: Francisco Salcedo, Maria de Jesús (Yepes), Catalina Álvarez … En Sevilla murió el P. Soto. Teresa de Jesús sobrevivió y parece ser que las hermanas de Sevilla no enfermaron, aunque sí lo hizo el P. Gracián. Por otras causas murió en 1581 Cristóbal de Rojas Sandoval a los 78 años, asistiéndole en su muerte el P. Gracián. Otro tema recurrente en las cartas es, por supuesto, la economía de la casa. Teresa dio instrucciones al P. Doria para que atendiese en estos menesteres a las descalzas sevillanas, y sería él el que haría de mensajero en muchas ocasiones 212 . A finales de 1579 y principios de 1580 M. Teresa se enfadaría con María de San José y le escribiría una carta “terrible” que no se nos ha conservado, tras la cual pediría perdón al leer la humilde respuesta de la priora de Sevilla. La razón de su enfado era que M. María se entrometió en las cuestiones de otra comunidad, la de Malagón, contradiciendo a M. Teresa. En una de estas cartas dice: “No sé como dice vuestra reverencia que el padre fray Nicolao la ha revuelto conmigo” 213 , lo que nos hace sospechar que el Doria había acrecentado de alguna forma la discusión. En cuanto a la deuda con Lorenzo, en un principio las descalzas pensaban utilizar una heredad que les había llegado de las Indias 214 , sin embargo Lorenzo moriría antes de que esta deuda se saldase, el 26 de junio de 1580, tras lo cual M. Teresa 209 Cta. 418 A la M. María de San José, en Sevilla. Ávila, 28 de noviembre 1581 (pp. 1068-1069). 210 Cta. 405 A la M. María de San José, en Sevilla. Villacastín, 5 de septiembre 1581 (pp. 1035-1036). 211 Cta. 412 A la M. María de San José, en Sevilla. Ávila, 8 de noviembre 1581 (pp. 1052-1059). 212 Cta. 318 Al padre Nicolás Doria, en Sevilla. Malagón, 21 de diciembre 1579 (pp.826-832). 213 Cta. 319 A la M. María de San José, en Sevilla. Malagón, finales de diciembre 1579 (pp.832-837). 214 Ibídem. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 52 pediría el dinero que se le debía para levantar la capilla para su hermano en San José de Ávila. Las descalzas trataron de pagar una parte, pero a pesar de las instrucciones precisas que dio M. Teresa para el envío de los ducados estos fueron a parar a manos de Horancio Doria, hermano de Nicolás Doria, quien los retuvo para resarcirse de los préstamos hechos a los descalzos. Teresa acabaría enviando a un mensajero especial, Pedro de Tolosa, para llevarse lo que quedaba de la deuda 215 . Continuando con los negocios de la comunidad, M. María seguiría empeñada en buscar una nueva casa más adecuada, y a pesar de las primeras resistencias de M. Teresa finalmente comenzó a ceder, pero con una condición: “ni de ningún fraile ni de nadie no se fíe; ya ve la burla que nos hubieran hecho” 216 . La vida espiritual de la comunidad iría sanando lentamente, no sin algunos nuevos brotes de excesos protagonizados por Beatriz de la Madre de Dios e Isabel de San Jerónimo, aunque todo quedó bajo control 217 . Las descalzas de Sevilla trasmitirían algunas dudas sobre las Constituciones a M. Teresa: la primera es sobre la recreación que Teresa de Jesús introdujo después de las completas, cosa que chocaba con la prescripción que había en la Regla de silencio absoluto, de lo cual Teresa indica que “se hace como suele”; la segunda duda era sobre la clausura, indicando M. Teresa que la sacristía que salía a la iglesia se debía cerrar con tabique y que no se saliese ni a cerrar la puerta de la calle, pues según los dictámenes de Gregorio XIII (De sacris Virginibus) esto era motivo de descomunión, debían para ello de servirse de alguien o del sacristán. En esta misma carta también hablaría de su libro Castillo Interior, que se encontraba en el convento sevillano y que el padre Rodrigo Álvarez había pedido leer 218 . Esta indica a la priora que lea al padre la postrera morada, tras lo cual el jesuita escribió el 2 de febrero de 1582 con su letra una nota al final del manuscrito dando su beneplácito. Mientras tanto el P. Gracián consiguió la libertad por mediación del rey, fue elegido prior de los Remedios y poco después comisario y visitador de los conventos de descalzos de Andalucía. El 3 de marzo de 1581 comenzó en Alcalá de Henares el primer Capítulo en el que serían oficialmente provincia separada. Como era de esperar, el P. Gracián fue elegido primer provincial y se promulgaron las constituciones. Este capítulo fue sufragado por el propio rey. A finales de este mes M. Teresa escribe a M. María: 215 Cta. 412 A la M. María de San José, en Sevilla. Ávila, 8 de noviembre 1581 (pp. 1052-1059). 216 Cta. 331 A la M. María de San José, en Sevilla. Malagón, 8-9 de febrero 1580 (pp.863-868); Cta. 335, Malagón, 3 de abril 1580 (pp.874-878). 217 Cta. 357 A la M. María de San José, en Sevilla. Valladolid, 25 de octubre 1580 (pp.928-932). 218 Cta. 412 A la M. María de San José, en Sevilla. Ávila, 8 de noviembre 1581 (pp. 1052-1059). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 53 “Ahora, mi hija, puedo decir lo que el santo Simeón, pues he visto en la Orden de la Virgen nuestra Señora lo que deseaba; y así les pido y les ruego no rueguen ni pidan mi vida, sino que me vaya a descansar, pues ya no les soy de provecho” 219 . Para ella todo quedaba hecho, aunque no dejó de atender hasta su muerte los asuntos de la orden y los de sus conventos. Debemos dar especial mención a unas palabras que dedicó M. Teresa a María se San José el 17 de marzo de 1582: “(...) Vuestra reverencia lo dice tan bien todo que, si mi parecer se hubiera de tomar, después de muerta la eligieran por fundadora, y aún en vida muy de buena gana, que harto más sabe que yo y es mejor; esto es decir verdad. Un poco de experiencia la hago de ventaja; mas de mí hay ya que hacer poco caso, porque se espantaría cuán vieja estoy y cuán para poco, etc” 220 . Así, como si de un testamento se tratase, Teresa de Jesús expresó su deseo de que María de San José fuese su sucesora. Esta no fue la última carta que recibió la priora de Sevilla, la última que se nos conserva fue escrita el 14 de julio de 1582, aunque esta no tenía ningún matiz de despedida 221 . En la noche del 4 de octubre de 1582, día de San Francisco de Asís, moría Teresa de Jesús en Alba. Coincidió con el reajuste de calendario de Gregorio XIII, de modo que el día siguiente fue 15 de octubre, celebrándose su funeral. Se la enterró con prisa en un hueco del coro con demasiado material para evitar que su cuerpo fuese exhumado y llevado a otro lugar. M. María de San José escribió un lamento profético: “Mas ¿qué haremos, Madre y señora nuestra, que ahora comienza nuestra pelea? Ahora se arman los enemigos contra nosotras; y tanto con más ánimo y coraje, cuanto nos ven solas y sin tal capitana. Ahora se conjura el infierno contra esta pequeña manada” 222 . No sería en Sevilla, sino en Lisboa, donde María de San José continuaría su lucha. Antes de ello, durante los últimos días de 1582 conoció a Jean de Brétigny, quien más adelante será el promotor de la expansión de los carmelitas descalzos en Francia. También empezó a escribir su Libro de Recreaciones por encargo de Gracián. La expansión de la orden por tierras lusitanas había comenzado en 1581 con la fundación en Lisboa del 219 Cta. 385 A la M. María de San José, en Sevilla. Palencia, finales de marzo 1581 (p. 995). Este fragmento ha sido trasmitido por la propia M. María en su obra Ramillete de Mirra, 312. 220 Cta. 435 A la M. María de San José, en Sevilla. Burgos, 17 de marzo 1582 (p. 1104). Fragmento transcrito notarialmente por deseo de M. María de San José. 221 Cta. 457 A la M. María de San José, en Sevilla. Burgos, 14 de julio 1582 (p. 1140-1141). 222 Ramillete de Mirra, 312. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 54 convento descalzo de San Felipe, cuyo nombre era alusión a la coronación de Felipe II como rey de Portugal. Fue el padre Mariano su primer prior y, apremiado por el cardenal Alberto, (sobrino del rey, hijo de la emperatriz María) volvió a Sevilla para recoger a algunas monjas y fundar con ellas un convento de descalzas en Lisboa. Irían María de San José para ser priora, Mariana de los Santos, Blanca de Jesús e Inés de San Eliseo. Las acompañarían Enrique Freire, Pedro Cerezo y los padres Gracián, Antonio de Jesús, y Ambrosio Mariano. Fue Pedro Cerezo, conocido benefactor del convento, quien pagó el viaje. Salieron el 10 de diciembre de 1583, rumbo a una nueva fundación donde padecerían más trabajos y persecuciones. Pedro Cerezo fue también quien participó en la compra de la actual casa en el barrio de Santa Cruz, cuya documentación se conserva en el Archivo Conventual y fue transcrita por María Luisa Cano Navas. Estas casas que conforman el actual convento fueron compradas el 14 de mayo de 1586, cuando María de San José ya no estaba en Sevilla y era priora Isabel de San Francisco. Ante el escribano Francisco de Vera, Alonso de Paz vendió a la comunidad estas casas por valor de 12.600 ducados de oro en dos plazos y cargadas con dos tributos, siendo un tercer tributo redimido. Habían sido del banquero Pedro de Morga, cuyo negocio había quebrado como muchos otros en 1575. El Vicario Provincial de la Orden, Juan de la Cruz, dio su licencia desde Granada. Pedro Cerezo Pardo aparece como fiador y pagador, dio 6.000 ducados de plata y 200 para una lámpara que debía estar delante del Santísimo Sacramento, además de otros objetos de orfebrería. Fue él quien tomó posesión de las casas en nombre de la comunidad 223 . Juan de la Cruz vino a Sevilla para encargarse del traslado, quedando este acontecimiento registrado en una carta que escribió a Ana de San Alberto 224 . 223 Los documentos referentes a la compra de la casa en el barrio de Santa Cruz se conservan en el archivo conventual y fueron transcritos en: María Luisa Cano Navas, El convento de San José… Óp. Cit. 209-217. 224 Carta de San Juan de la Cruz a la Priora de Caravaca, en Silverio de Santa Teresa (ed), San Juan de la Cruz: Llama de Amor Viva. Cautelas. Avisos. Cartas y Poesías (Burgos: El Monte Carmelo, Biblioteca Mística Carmelitana, tomo 13, 1923), 256-257. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 55 TERCERA PARTE. Análisis y conclusiones. Debo confesar que me ha sido muy difícil encontrar la forma de expresar las conclusiones de este trabajo. Estaba por darme por vencida cuando en uno de mis paseos vi la curiosa procesión de la Virgen del Carmen de Calatrava por las aguas del Guadalquivir, de camino a presidir el pregón de las Glorias de este año 2022 en la Catedral. Recordé entonces una anécdota que omití en las primeras correcciones del trabajo, que fue el desafortunado incidente que tuvieron las hermanas carmelitas en su viaje desde Beas a Sevilla, cuando trataron de cruzar las aguas del río y, de alguna forma, la barca que llevaba el carro acabó sin maroma ni remos. La fuerza del agua era tal que algunos de los que se prestaron a tirar para evitar que la barca se perdiese acabaron de bruces contra el suelo. Después de un largo tira y afloja, el barco encalló en un arenal y las descalzas pudieron seguir su camino hacia Sevilla 225 . No puedo evitar ver este incidente como un presagio de lo que sucedería una vez llegadas a la ciudad, pues se vieron como en una pequeña barca sin maroma ni remos, a merced de las tempestuosas derivas de la orden y de su tiempo. Ya hemos visto la enorme influencia que tuvo el conflicto con los calzados en el devenir del convento, hasta el punto de poner en riesgo su existencia, y cómo las diferentes acusaciones e intromisiones afectaron a la vida espiritual de la comunidad. No dedicaré este último apartado a resumir de nuevo todo el contenido de mi trabajo, me parece más interesante abrir el debate sobre la fiabilidad de las fuentes que he utilizado, qué objetivos he conseguido cumplir y qué cuestiones quedan en suspense. Sobre las fuentes, he basado gran parte de mi aportación en los textos de los contemporáneos, que no son objetivos ni pretenden serlo. Su valor, de hecho, radica en esa parcialidad, ya que resulta interesante estudiar la intencionalidad de estos escritos y los recuerdos personales que plasmaron los autores. Podemos encontrar diferencias notables en la forma de narrar los hechos, siendo un ejemplo de ello la escasa importancia que Sta. Teresa de Jesús le dio al proceso inquisitorial frente al relato detallado que ofrece María de San José o el espanto que transmite el P. Gracián. No me atrevo a adentrarme en el análisis de la cronística, pues ya advierte Angela Atienza sobre el complejo trabajo publicístico e historiográfico que llevaron a cabo las órdenes religiosas desde mediados del siglo XVI y cómo las crónicas de convirtieron en herramientas perfectas para esos 225 Las Fundaciones, cap. 24. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 56 fines 226 . La construcción de la historia institucional nunca era casual, se seleccionaban los elementos con mucho cuidado y era casi obligatoria la introducción de prodigios que legitimasen y reforzasen el sentimiento identitario. Esto se acentúa en las narraciones fundacionales, donde casi siempre podemos encontrar milagros, así como dificultades que eventualmente logran ser superadas por intervención divina. Teresa de Jesús, por ejemplo, dedica todo un capítulo de sus Fundaciones a describir la vocación de Beatriz de la Madre de Dios, primera novicia del convento, afirmando que la joven padeció multitud de calamidades antes de tomar el hábito y que presenció la aparición de un hombre misterioso que se asemejaba a San Elías 227 . Hay que aclarar que este capítulo fue escrito antes de los desafortunados sucesos que protagonizó esta misma hermana, después de los cuales M. Teresa se desengañó. Sin embargo, para la mayoría de los hechos narrados a lo largo de este trabajo hemos contado con documentación adicional que nos ha permitido contrastar y valorar la veracidad de estas fuentes, y creo que podemos concluir que existe evidencia suficiente para determinar a grandes rasgos la cronología y las causas de los acontecimientos. Por otra parte, el género epistolar ofrece detalles que no puede ofrecer otro tipo de fuentes por la presunta intimidad en la que se transmitían los mensajes, revelando secretos que nunca verían la luz en una obra destinada a ser difundida. Aún con todo, mi trabajo se trata más bien de una aproximación a través del relato personal de los protagonistas, con todas las limitaciones que esto conlleva. El mayor logro de esta investigación se encuentra quizás en las últimas páginas del trabajo, más allá de la bibliografía, y se trata de los anexos que he elaborado compilando los datos de todas las fuentes utilizadas. Se trata de una relación de las religiosas que han vivido en la comunidad entre 1576 y 1636, para la cual me he valido de documentación inédita y de la ayuda personal de las hermanas carmelitas descalzas residentes en el convento, quienes con el Libro de Profesiones en mano me ofrecieron datos valiosísimos. No he acabado mi exposición aquí, aún quiero realizar una conclusión sobre la economía de este convento, puesto que considero que no he ofrecido una síntesis en este 226 Angela Atienza López, “Lo prodigiosos y lo maravilloso en los relatos de las fundaciones conventuales. La memoria barroca de los orígenes”, en Memoria de los Orígenes, el discurso históricoeclesiástico en el mundo moderno, coords. José Jaime García Bernal, Clara Bejarano Peciller (Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2019), 119-138. 227 Las Fundaciones, cap. 26. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 63 − Atienza López, Ángela. “Autoridad moral y resistencia ejemplar. La defensa del orden y la soberanía en los claustros femeninos”. En Mujeres entre el claustro y el siglo: Autoridad y poder en el mundo religioso femenino, siglos XVI-XVII, ed. Ángela Atienza López, 103-125. 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Es un folio doble puesto al principio del Libro de Profesiones del archivo conventual. Me ofrecieron esta transcripción las propias hermanas carmelitas residentes en el convento. No incluyo la transcripción íntegra puesto que considero que deben ser las propias hermanas quienes, si así lo desean, lo publiquen por algún medio. He contrastado estos datos con diversas fuentes: las trascripciones que realizan Antonio Martín Pradas e Inmaculada Carrasco Gómez en el libro dedicado a Juana de la Santísima Trinidad 239 , se trata de un manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid y toma el título de Vida de la Venerable Madre Sor Juana de la Santísima Trinidad 240 ; la aportación de Matías del Niño Jesús (OCD) 241 , quien recoge las profesas hasta el año 1581; Carlos Ros Carballar, quien a lo largo del libro que dedica a María de San José ofrece datos recopilados del Libro de Profesiones del convento 242 ; la obra Santa Teresa en casa, Teresa de Jesús en conventos de Andalucía, Badajoz y Tánger, compuesta por la Hna. Mirta Inés de Jesús Lozano 243 ; y por último con las propias obras y cartas de Santa Teresa de Jesús, del P. Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián) y de la M. María de San José (Salazar), las cuales han sido citadas a lo largo del trabajo. Verá el lector que he incluido a las religiosas que profesaron en otros conventos pero que vivieron en este, y decidí no incluir a María del Corro puesto que no llegó a profesar. He añadido, además, datos sobre sus vidas como algunos apellidos, el nombre de los progenitores, hechos relevantes de sus vidas, traslados a otros conventos, etc. Por lo tanto, esta tabla es de elaboración propia y ha sido compuesta por diversas fuentes. 239 Antonio Martín Pradas, Inmaculada Carrasco Gómez, Sor Juana de la Santísima Trinidad… Óp. Cit. 240 También he consultado el documento original. Localización: Biblioteca Nacional, sección Raros y Manuscritos, signatura 8.693, Tomo XIII, microfilm nº7.594, expedientes nº60,61 y 62, folios 480-499, 502-510. 241 Matías del Niño Jesús, “Cómo dejó Santa Teresa sus Carmelos”, En Teresianum 39, 1988/2, 497-512. 242 Carlos Ros Carballar, La hija predilecta… Óp. Cit. 243 Mirta Inés de Jesús Lozano (coord.), Santa Teresa en casa: Teresa de Jesús en conventos de Andalucía, Badajoz y Tánger, (Sevilla: Federación Virgen del Carmen, 2015). Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 68 Profesión. Descripción. Sta. Teresa de Jesús (Ahumada) 3/9/1534 Natural de Ávila, Fundadora de la Orden. Fundaría este convento en 1575 y permanecería en él un año. La correspondencia con la M. María de San José y las demás religiosas que dejó en Sevilla sería muy intensa, siempre se interesó y aconsejó sobre los asuntos del convento. Madre María de San José (Salazar) 1570, Malagón Natural de Toledo. Primera priora, vino con Sta. Teresa. En 1583 irá a fundar el convento de San Alberto de Lisboa. Murió en 1603 a sus 55 años, en Cuerva. Madre Leonor de San Gabriel (Mena) 1570, Malagón Natural de Ciudad Real. Fue supriora y tornera, vino con Sta. Teresa. Fue la enfermera de Teresa de Jesús en Sevilla. Fue a la fundación de Córdoba, luego la llevaron a Sanlúcar la Mayor donde se le tomó declaración para los procesos de beatificación de Teresa de Jesús en 1596. Finalmente volvió a Sevilla y murió el 11 de febrero de 1614. Isabel de San Jerónimo (Urena y Bacca) 1569, Medina del Campo Natural de Toledo. Vino con Sta. Teresa y será acusada junto a ella ante la Inquisición. Irá a reformar el convento de calzadas de Paterna del Campo (Huelva) en octubre de 1576, volviendo en diciembre de 1577. Irá a la fundación de San Alberto de Lisboa en 1585244. Madre Isabel de San Francisco (Narro y Vega) 21/9/1574, Toledo Natural de Villacastín, Segovia. Vino con Sta. Teresa. Fue cronista para Santa Teresa en el convento sevillano. Irá a reformar el convento de calzadas de Paterna del Campo (Huelva) en octubre de 1576, siendo priora y volviendo en diciembre de 1577. Volvería a Sevilla y también tendría el cargo de priora. En 1590 fue enviada a fundar el convento de descalzas de Sanlúcar la Mayor, más tarde volvió a Sevilla. Las crónicas dicen que murió en Alba245. Madre Ana de San Alberto (Salcedo) 1569, Malagón Natural de Malagón. Vino con Sta. Teresa. Marcha en noviembre de 1575 para fundar en Caravaca. Fue la primera monja enviada por Santa Teresa para fundar en su nombre. María del Espíritu Santo (Cordovés y Pavía) 1570, Malagón Vino con Sta. Teresa. Fue supriora. Teresa de Jesús (Ahumada, conocida como Teresita o Teresa la Quiteña) 1582, Ávila Nacida el 25 de octubre de 1566 en Ecuador. Siendo aún niña llegó a Sevilla con su padre Lorenzo de Cepeda en 1575 y haría vida dentro del convento con la comunidad. Se iría con su padre y su tía Teresa de Jesús en 1576. Iniciará el noviciado en Ávila en 1581. Murió el 10 de septiembre de 1610 con 44 años. Se la recuerda como la primera carmelita americana. Beatriz de la Madre de Dios (Chaves) 20/9/1576 Natural de Sevilla, fue la primera novicia del convento. Le dio el hábito Sta. Teresa y le dedicó un capítulo en sus Fundaciones246. Sus acciones provocaron la destitución de 244 Los datos sobre las religiosas que fueron a Lisboa pueden encontrarse en: Belchior de Santa Ana, Chrónica de Carmelitas Descalzos. Particular do Reino de Portugal e Provincia de Sam Filipe, Tomo 1, (Lisboa: Officina de Henrique Valente de Oliueira, 1657), 123-135. Su firma aparece en la Santa Concordia que firmaron los conventos de San Alberto y la Anunciada, transcrita en esta misma crónica y en las páginas 43 y 44 de la edición de las obras de María de San José de Simeón de la Sagrada Familia. 245 Mirta Inés de Jesús Lozano (coord.), Santa Teresa en casa… Óp. Cit. 150. 246 Fundaciones, cap. 26. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 69 M. María de San José y fue vicaria unos meses. Muere el 29 de diciembre de 1624 a los 86 años. Margarita de la Concepción 1/1/1577 De velo blanco. Hija de Juan Ballesteros y de María Pérez. Recién profesa, se unió a la reforma del convento de calzadas de Paterna del Campo (Huelva) en enero de 1577, volviendo en diciembre de 1577. Estuvo implicada en los problemas que causó Beatriz de la Madre de Dios. Irá a la fundación de San Alberto de Lisboa en 1485 y muere en Portugal. Ana de San Alberto 20/1/1577 De velo blanco. Hija de Gregorio Sánchez y Catalina Rodríguez. Murió en Portugal. Bernarda de San José 21/3/1577 Quizás de velo blanco247. Profesó en cama, justo antes de fallecer. Hija de Pablo Matías, carenero, quien firmó como fiador en la compra de la primera casa, y María Gutiérrez. M. María de San José le dedicó unas palabras en sus Recreaciones248. Leonor de San Ángelo 18/8/1577 Natural de Hinojos. Prima de Beatriz de la Madre de Dios, hija de Francisco Chávez y Francisca Bernal. Fue una de las enviadas a fundar el convento de carmelitas descalzas de Sanlúcar la Mayor en 1590. Murió allí en 1620 a los 43 años de profesión. Mariana de los Santos 10/11/1577 Natural de Sevilla. Hija de Diego Vázquez y Ana Benegas. Su declaración en el segundo proceso inquisitorial que sufrió la comunidad fue muy importante. Iría a la fundación de Lisboa con M. María de San José en 1584, murió allí. Juana de la Cruz 10/11/1577 Natural de Triana, Sevilla. De velo blanco. Hija de Juan Asencio y Leonor de Chaves. Madre de Beatriz de la Madre de Dios. Firmó como fiadora en la compra de la primera casa. Madre Blanca de Jesús María249 21/1/1578 Natural de Lagos, Portugal. Hija de Enrique Freire y Leonor de Valera, primeros y grandes benefactores del convento. Iría a la fundación de Lisboa con M. María de San José en 1584. Acompañaría a M. María en su viaje a Cuerva en 1603, cuando es exiliada, y vuelve a Sevilla tras esto. Muere el 4 de marzo de 1638 a los 82 años, 62 de hábito250, a las 10 horas de un martes251. Madre Jerónima de la Madre de Dios 3/2/1578 Natural de Sevilla. Hija del licenciado Diego de Alcázar y Beatriz Bueno. Fue priora. Murió el 10 de marzo de 1606, a los 28 años de profesión. Madre María de Jesús 10/6/1578 Natural de Sevilla. Hija de Sebastián López e Isabel Ruiz de Ojeda. Fue a la fundación de Granada y de allí a Sanlúcar la Mayor donde fue priora, volviendo a Sevilla más tarde y muriendo en esta ciudad el 10 de julio de 1616 a los 60 años, 40 de hábito. 247 En la transcripción de la Memoria de las religiosas que han profesado (…) no se indica que fuese hermana de velo blanco, pero en un manuscrito transcrito en la obra de Antonio Martín Pradas e Inmaculada Carrasco Gómez sí indica que lo fue. A partir de ahora, para facilitar la lectura y simplificar la citación, me referiré a él como “el manuscrito conservado en la B. N”. 248 Libro de Recreaciones, novena recreación, 224-227. 249 El manuscrito conservado en la B. N la nombra como “madre”, pero en la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) no aparece ninguna referencia a que hubiese sido priora. 250 La transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) fecha su muerte el 3 de marzo. 251 La hora y el día de la semana son dos datos que me ha ofrecido la Hna. Inés de Jesús del Libro de Profesiones. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 70 Inés de San Elíseo 25/7/1579 Natural de Sevilla. Hija de Luis Hernández e Inés de Morales. Hermana de María de San Pablo. Iría a la fundación de Lisboa con M. María de San José en 1584. Murió a los 56 años en Lisboa. Madre María de San Pablo 25/7/1579 Natural de Sevilla. Hija de Luis Hernández e Inés de Morales. Hermana de Inés de San Elíseo. Fue a la fundación de Granada en 1582, pero en 1590 fue enviada a fundar el convento de descalzas de Sanlúcar la Mayor donde fue priora. Volvió a Sevilla y murió en esta ciudad el 10 de enero de 1625 a los 66 años, 46 de hábito252. Juana de San Bernardo 21/12/1579 De velo blanco. Hija de Andrés López y Elvira Cabello. Murió un 10 de septiembre de 1529. Arcángela de San Miguel 10/1/1580 De velo blanco. Hija de Alonso Núñez y Ana de Queban. Se trasladó al convento de San Alberto de Lisboa en 1585. Murió a los 49 años de hábito en Lisboa. María de la Cruz253 15/1/1581 De velo blanco. Hija de Juan de Céspedes y de Filipa de la Cruz. Murió en Sevilla el 3 de abril de 1609. Juana de la Concepción 26/3/1581 Hija de Alonso Ortega y Beatriz de Medina. Murió en Sevilla, no sabemos en qué fecha. Jerónima de la Corona 21/3/1581 Hija de Gonzalo de Hervás y Ana de Esquivel. Murió el 14 de julio de 1605254. Madre María de San José (Freire) 1/1/1583 Hermana menor de Blanca de Jesús María, hija de Enrique Freire y Leonor de Valera, primeros y grandes benefactores del convento. Fue prelada tres veces. Murió el 10 de diciembre de 1627 a los 62 años, 48 de hábito. María de Jesús 21/12/1583 Hija de Juan de Uceta y Antonia Bernal de la Puebla. Fue a la fundación de Granada en 1582, pero en 1590 fue enviada a fundar el convento de descalzas de Sanlúcar la Mayor. Murió en el 30 de abril de 1640 a los 75 años, 60 de hábito. Luisa de Jesús 21/12/1584 Hija de Alonso de Carmona y María Vázquez. Se trasladó al convento de San Alberto de Lisboa en 1585. Murió en Lisboa a los 75 años, 54 de hábito255. Isabel de Santa Febronia (Freire) 8/4/1586 Hija de Enrique Freire y Leonor de Valera, hermana de María de San José (Freire) y Blanca de Jesús María. María de la Visitación 20/7/1586 Hija del licenciado Antonio de Rivadeneira e Isabel Hurtado. Fue por supriora a la fundación de Córdoba y allí murió. Mariana de Jesús 4/10/1586 Hija del contador Domingo de Gamara e Isabel Carreño. Murió el 28 de diciembre de 1637 a los 71 años, 52 de hábito. Andrea de San Gabriel 28/7/1587 Natural de Alcalá de Henares. Hija del licenciado Antonio de Rivadeneira e Isabel Hurtado. Fue supriora. Murió el 10 de enero de 1619 a los 48 años, 32 de hábito256. 252 La transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) indica que el año de su muerte fue en 1629. 253 Esta religiosa no aparece en la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) pero si en el manuscrito conservado en la B. N. 254 En la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) se indica que murió en 1609. 255 Su firma aparece en la Santa Concordia que firmaron los conventos de San Alberto y la Anunciada. 256 Esta fecha es indicada por la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…), pero entra en contradicción con el manuscrito conservado en la B.N, el cual fecha la muerte de esta religiosa el “postrero de diciembre año de 1618”. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 71 María de la Asunción 28/7/1587 Natural de Umbrete. De velo blanco257. Hija de Alonso Nuñez y Ana de Guevara. Fue a la fundación de Baeza y de Jaén, allí murió. Mariana de San Pedro 28/7/1587 Natural de Umbrete. De velo blanco258. Hija de Alonso Marín y Ana Nuñez. Murió en el convento sevillano, no sabemos la fecha. María de la Encarnación 8/1/1589 Natural de Toledo. Hija de Hernando de Cervantes y Ana Méndez. Murió el 18 de diciembre de 1634 con 68 años, 45 de hábito. Madre Juliana de la Madre de Dios 25/12/1590259 Natural de Madrid. Hija del secretario Diego Gracián Alderete y Juana de Antisco (Dantisco), hermana menor del P. Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián). Entró en la comunidad siendo niña. Fue maestra de novicias en el tiempo en el que entró Juana de la Santísima Trinidad, Duquesa de Béjar. Fue priora varias veces y murió en el cargo de vicaria el 28 de agosto de 1621 con 47 años, 39 de hábito. Madre Catalina de San Agustín 14/9/1591 Natural de Zafra. Hija de Francisco Rodríguez Zambrano e Inés Mejías. Fue priora. Murió el 29 de agosto de 1617 a los 67 años, 27 de hábito. Aldonza del Espíritu Santo 2/2/1600 Natural de Granada. Hija de Alonso de Alcaraz y Beatriz de Herrera. Murió el 4 de febrero de 1620 a los 47 años. Madre Isabel de la Presentación 25/3/1601 Natural de Sevilla. Hija del contador Baltasar de Montalvo y Leonor de Moscoso. Tomó el hábito el día de San José un año antes de profesar y fue priora tres veces. Murió el 4 de diciembre de 1653 a los 68 años. María de San José (Soto) 25/3/1601 Natural de Sevilla. De velo blanco. Hija de Francisco de Mesa y Ana de Soto. Entró dos años antes de su profesión. Murió el 7 de diciembre de 1632. María Magdalena de Christo 9/9/1602 Natural de Sevilla. Hija de Gaspar González Castillo y Beatriz de Pineda Ponce de Leon. Entró el 24 de agosto un año antes de su profesión. Murió el 6 de diciembre de 1654. Josefa de la Concepción 30/3/1603 Natural de Triana, Sevilla. De velo blanco260. Hija de Diego Rodríguez y Catalina de Bonilla. Murió en mayo de 1650. Leonor de San Alberto 30/1/1604261 Natural de Sevilla. Hija de Diego Caballero de Cabrera y Catalina Niño. Tomó el hábito víspera del año nuevo del año 1603. Murió el 2 de julio de 1642 a los 79 años, 39 de hábito. Madre Magdalena de Jesús 29/1/1605262 Natural de Sevilla. Hija de Francisco de Medina y Beatriz Carrillo de Mendoza. Entro el 6 de enero del año anterior. Fue prelada dos veces y fue fundadora del convento de Sanlúcar de Barrameda, murió allí el año de 1644 a los 66 años, 40 de hábito. 257 En la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) no se indica que fuese de velo blanco. 258 Ídem. 259 Sospechaba que debía existir algún error en el documento original o en la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…), pues según las Constituciones las religiosas no podían profesar con 8 años de edad. Al consultar el manuscrito conservado en la B.N este dice textualmente “entró a la edad de 8 años”. La Hna. Inés de Jesús me explicó esto: no se puede decir que Juliana y Teresita profesaran siendo niñas, sino que entraban a vivir en la comunidad con un régimen especial. 260 En la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) no se indica que fuese de velo blanco. 261 En la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) aparece la fecha del 6 de enero de 1609. 262 En la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) aparece la fecha del 29 de enero de 1609. Carmelitas Descalzas en la Sevilla Moderna. María Mercedes Jáuregui Cruz. 72 Catalina de San Ángelo 8/1/1606 Natural de Écija. De velo blanco263. Hija de Pedro de Maqueda y Marina de Montilla. Murió el 9 de marzo de 1652 a los 76 años, 48 de hábito. Ana Clara de la Corona264 8/10/1606 Natural de Sevilla. Hija de Juan de Maldonado de Saavedra y Antonia de Mendoza. Fue priora del convento de Écija. Murió el 2 de febrero de 1662 a los 73 años de edad y 56 de religión265. Inés de San Francisco266 3/2/1608 Natural de Sevilla. Hija de Pedro Ortiz de la Cerda e Isabel de Saavedra. No sabemos la fecha de su muerte. Inés de Santa Teresa 21/10/1617267 Natural de Sevilla. Hija de Juan Zarco de Amaya y María de Lara. Murió el 4 de abril de 1656. Madre Catalina de Jesús María 6/10/1618 Natural de Sevilla. Hija de Pedro Cerezo Pardo y Constanza de Ayala. Fue priora. Murió el 26 de octubre de 1652. María del Nacimiento268 12/3/1620 Natural de Sevilla. Hija de Diego de Colindres Puerta y María de Tapia Vargas. No sabemos la fecha de su muerte. Madre Juana de la Santísima Trinidad 19/4/1624 Natural de Guadalajara. Duquesa de Béjar. Hija del Duque del Infantado Don Íñigo Diego López de Mendoza y de la Duquesa Doña Luisa Enríquez de Cabrera. Tuvo un noviciado de cuatro años y cuatro meses y tomó el hábito el día de la Expectación de Nuestra Señora, cuatro días después de morir su marido el Duque de Béjar. Fue priora en el convento sevillano y fundadora del convento de carmelitas descalzas de Écija, así como priora en aquella casa. Murió allí el día de San Mateo, 21 de septiembre de 1653 a los 77 años y 34 de hábito. Ana María de Jesús269 14/3/1627 Natural de Sevilla. Hija de Pedro Gómez de Acosta y Ana de Rivera. No sabemos la fecha de su muerte. Juana de la Concepción270 18/12/1627 Natural de Huesca. Hija de Gabriel de Segura y Juana de Huerta. No sabemos la fecha de su muerte. Isabel María de San Jerónimo 10/5/1629 Natural de Sevilla. Hija del Jurado Antonio Núñez Sarmila y Beatriz Núñez de Paredes. Murió el 1 de enero de 1642 a los 32 años y 14 de hábito. María del Espíritu Santo271 20/1/1630 Natural de La Rambla. Hija de Pedro de Navas y Catalina de Roa. No sabemos la fecha de su muerte. María de San José (Jiménez)272 15/2/1635 Natural de Loja. De velo blanco. Hija de Alonso de Perea y Ana Jiménez. No sabemos la fecha de su muerte. 263 La transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) no indica que fuese hermana de velo blanco. 264 En la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…), entre las hermanas Catalina de San Ángelo e Inés de Santa Teresa pone “en 8 de octubre de 1606 profesó en este convento la Madre Ana Clara de la Corona n”, y se encuentra tachado. En el manuscrito conservado en la B.N aparece su profesión, aunque no indica que hubiese sido priora. 265 La fecha de su muerte es un dato que me ofreció la Hna. Inés de Jesús del Libro de Profesiones. 266 Esta religiosa no aparece en la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…), pero sí aparece su profesión en el manuscrito conservado en la B.N. 267 La transcripción de la Memoria de las Religiosas (…) indica que la fecha de profesión fue el 2 de octubre de 1607. 268 Esta religiosa no aparece en la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…), pero sí en el manuscrito conservado en la B.N. 269 Esta religiosa no aparece en la transcripción de la Memoria de las Religiosas (…), pero sí aparece su profesión en el manuscrito conservado en la B.N. 270 Ídem. 271 Ídem. 272 Ídem.