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Imitaciones de cerámica de barniz negro procedentes de las excavaciones del Patio de Banderas del Real Alcázar de Sevilla: estudio tipológico

Ramos Suárez, María José

Abstract

Análisis técnico y morfológico de las imitaciones en pasta gris de la cerámica Campaiense Itálica procedente de la excavación del Patio de Banderas (Real Alcázar de Sevilla) durante las campañas arqueológicas 2009 y 2010. Dicho estudio se centrará en los conjuntos cerámicos contextualizados estratigráficamente, siendo complementado por el análisis de las piezas que aparecen fuera de contexto.

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SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 IMITACIONES DE CERÁMICA DE BARNIZ NEGRO PROCEDENTES DE LAS EXCAVACIONES DEL PATIO DE BANDERAS DEL REAL ALCAZAR DE SEVILLA: ESTUDIO TIPOLÓGICO IMITATION BLACK GLAZE POTTERY FROM THE EXCAVATIONS OF THE PATIO DE BANDERAS OF THE REAL ALCÁZAR OF SEVILLA: TYPOLOGICAL STUDY MARÍA JOSÉ RAMOS SUÁREZ* Resumen: Análisis técnico y morfológico de las imitaciones en pasta gris de la cerámica Campaiense Itálica procedente de la excavación del Patio de Banderas (Real Alcázar de Sevilla) durante las campañas arqueológicas 2009 y 2010. Dicho estudio se centrará en los conjuntos cerámicos contextualizados estratigráficamente, siendo complementado por el análisis de las piezas que aparecen fuera de contexto. Palabras clave: Cerámica de barniz negro, Imitaciones en pasta gris, Patio de Banderas, Nino Lamboglia. Abstract: Technical and morphological analysis of autochthonous grey paste imitations of the italian black-glaze pottery. Specifically we will focus our attention on the pottery discovered during the Patio de Banderas (Royal palace of Seville) archaeological excavations. The aim of this paper is to study the pottery ensembles next to their stratigraphical context. Nevertheless we will include the pieces without a clear stratigraphical context. Key words: Black-glaze pottery, Grey paste imitations, Patio de Banderas, Nino Lamboglia. El conjunto cerámico que vamos a tratar aquí procede de la excavación arqueológica realizada en el Patio de Banderas del Real Alcázar de Sevilla, en concreto, durante las campañas de los años 2009 y 2010. Dicha excavación continúa actualmente en activo, por lo que antes que nada quisiéramos agradecer al director de dicha intervención, el Dr. Miguel Ángel Tabales Rodríguez el habernos facilitado el acceso al material y a cualquier tipo de documentación necesaria para ello. La compleja estratigrafía de esta excavación abarca desde los niveles más antiguos de ocupación de Sevilla hasta el mismo siglo XX, manteniéndose una ocupación prácticamente de forma ininterrumpida. No obstante en este trabajo nos centraremos en la segunda fase republicana, fechada entre el 50 y el 25 a.C., y en la primera fase imperial, documentada entre el 15 a.C. y el 20 d.C., ya que es en ellas donde aparecen las imitaciones de Campanienses. Finalmente quisiéramos agradecer también al Dr Enrique García Vargas, profesor de la Universidad de Sevilla, sin cuya ayuda no habría podido llevarse a cabo este trabajo. HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN La primera que vez que aparece el término estruscocampaniense es en 1879, en un artículo publicado por Gamurrini, en el que se estudiaba por primera vez este material (Gamurrini 1879). En los años cincuenta del siglo XX se produce un hito en el estudio de la cerámica campaniense, ya que es en 1952 cuando el investigador Nino Lamboglia publica su clasificación * Universidad de Sevilla Recepción: 1 de febrero de 2012. Aceptación: 23 de marzo de 2012 90 MARÍA JOSÉ RAMOS SUÁREZ SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 preliminar, en la que lleva a cabo una exposición ordenada de los datos recopilados, realizando para ello una primera tipología ordenando las producciones itálicas de Campaniense en A, B y C, a las que denomina producciones universales (Lamboglia 1952). No obstante, es Morel el primero que habla de la necesidad de definición de talleres locales, dándose cuenta de que la mayoría de los estudios se centran en cuestiones formales, apenas considerando las características técnicas. En esta nueva línea, Morel publica una obra en 1969 sobre un taller de producción local anterior a la difusión de la Campaniense A. Este taller se corresponde con la producción de las Pequeñas Estampillas, denominado así por su característica decoración (Morel 1969). Es así como comienzan a surgir una serie de obras que se centran en las producciones locales, estudiándose algunas producciones que, en las zonas receptoras, parecían imitar los tipos formales y decorativos de la cerámica campaniense de procedencia itálica, pero que se diferenciaban de ésta en sus características técnicas. Sin embargo, muchos de estos trabajos que tenían como finalidad diferenciar las producciones locales de barniz negro se centraron en las manufacturas itálicas, siendo este el caso de de Balland con su obra sobre el taller de las asas de orejas en la zona etrusca (Balland 1969), la de Pasquinucci sobre la cerámica de Volterra (Pasquinucci 1972), el monográfico de Py sobre la cerámica de barniz negro de Nages (Py 1976), o las obras de Pedroni sobre la cerámica de Cales (Pedroni,1990 y 2001). Esta línea de investigación también se advierte en el simposio celebrado en 1998 en Ampurias, al que asistieron los principales investigadores del momento, en el que los puntos más importantes fueron la identificación de las diferentes producciones, las fechas de producción y difusión de las mismas. No obstante, ya se atisbaba una creciente preocupación por las producciones de imitación, aunque tan solo se les dedicaba un apartado al final del cuestionario y de la mesa redonda junto a la campaniense C (Aquilué, García y Guitart 2000: 377) Finalmente es de destacar, en este sentido, la tabla redonda Imitatio Vasaria, que fue celebrada en 2003 en Tarragona, que reunió un notable número de investigadores de la zona catalana, aragonesa, levantina e incluso de la Galia. El objeto de estudio de dicho congreso era la definición de las distintas producciones de imitación, entre ellas las imitaciones en pasta gris, contando con al menos catorce intervenciones, lo que nos indica un deseo por los investigadores de indagar en las producciones peor conocidas, las imitaciones regionales (Roca y Principal 2007) CONTEXTO ARQUEOLÓGICO DE PROCEDENCIA DE LAS PRODUCCIONES DE IMITACIÓN DEL PATIO DE BANDERAS. El espacio que actualmente ocupa el Patio de Banderas, parece haber sido en el siglo I a.C. una zona portuaria de la Hispalis romana, como indican los restos materiales, tanto cerámicos como constructivos documentados en dicha excavación, como veremos a continuación (Tabales 2010: 87). Esto también viene sugerido por la existencia de una serie de epígrafes que parecen proceder de los alrededores del Alcázar y que encajan bien en un ambiente portuario, ya que menciona a los scapharii y a otras corporaciones relacionadas con el comercio fluvial o marítimo (Blanco 1984: 133-135). Estos restos se corresponden con la segunda fase romano-republicana del Patio de Banderas, fechada entre el 50 y el 25 a.C. En este momento encontramos una serie de estructuras que ocupan prácticamente toda la superficie excavada de la zona septentrional de los sondeos XIV y XV, e inclusive en el sondeo XVI, formando dos edificios separados por un pequeño callejón con sentido norte-sur bajando la pendiente del promontorio, debido al desnivel hallado justo en la zona central del Patio de Banderas. Ambos edificios están construidos en “opus africanum”, formado por pilares de sillar de piedra arenisca en el sondeo XV y de piedra ostionera en el XIV, estando almohadillados la mayoría de ellos. Estos pilares se encuentran unidos por lienzos de mampostería trabajada medianamente regular, y en su mayoría de piedra caliza. Todo este conjunto queda trabado con barro y mejorado con cal. Ambas edificaciones están compuestas por una gran cantidad de estructuras murarias que forman estancias que llegan a conservar los 2.50 metros. Estos lienzos son identificados con las unidades 1666, 1679, 1685, 1691, 1704, 1715, 1821, 1824, 1830, 1850, 1882, 1904, 1916 y 1928. Por la gran calidad que muestran los aparejos, se piensa que los muros identificados como 1704 y 1715 podrían ser las fachadas de ambos edificios de cara al callejón del que hablábamos anteriormente. Las dos edificaciones se desarrollan de norte a sur por gran parte del espacio excavado, adaptándose a la topografía del terreno, caracterizado en este momento por un desnivel hacia el sur, estando más acentuado en el parte central del patio, como ya se dijo anteriormente. No solo ha sido posible la identificación de este tránsito norte-sur, sino también de una posible zona de paso este-oeste, debido igualmente al hallazgo de la fachada sur del edificio del occidental, y de otro edificio construido en “opus quadratum”, el cual trataremos posteriormente. 91IMITACIONES DE CERÁMICA DE BARNIZ NEGRO PROCEDENTES DE LAS EXCAVACIONES DEL PATIO DE... SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 La otra construcción significativa que encontramos en esta fase cronológica ha sido documentada como unidad 1897, hallada en el sondeo XVI, en concreto en los sectores H e I, así mismo como en el sector C del sondeo XV. Consiste en una alineación de sillares este-oeste, con una longitud máxima documentada de 5.85 metros, anchura de 1.20 metros y altura máxima documentada de 1.99 metros. La técnica constructiva con la que se lleva a cabo es el “opus quadratum”, con aparejo de sillares escuadrados de piedra alcoriza, colocados a soga y tizón en hiladas alternas y con algunas cuñas del mismo material en las llagas que parecen colocadas en seco. Aunque no conocemos la función de este edificio, parece claro que convive cronológicamente con el la construcción de “opus africanum” ubicada en la zona septentrional de la excavación. Así quedaría formado el tránsito este-oeste frente a la fachada meridional del edificio de “opus africanum”, y la construcción de “opus quadratum”. Una posible explicación a la funcionalidad del edificio la encontramos en la coincidencia exacta en la alineación vertical de las distintas hiladas de sillares, lo que lleva a los autores de la excavación a interpretar dicho extremo como la jamba de un acceso en dirección norte sur a través de este muro (Tabales 2010: 65-67) El otro de los contextos estratigráficos en el que también encontramos imitaciones de Campanienses en pasta gris se corresponde con la primera fase imperial, datada entre el año 15 a.C. y el 20 d.C. Las unidades estratigráficas en cuyo análisis nos centraremos son los paquetes de rellenos que elevan las cotas de uso del edificio de “opus africanum”, ya que tan solo han sido documentados en la zona norte de la excavación. Según el equipo de investigación del Real Alcazar de Sevilla encargado de la excavación del Patio de Banderas, estos rellenos se relacionan con una primera etapa de reformas del edificio nombrado anteriormente, ya que los materiales cerámicos hallados arrojan una cronología posterior a la de los procedentes de los niveles de cimentación (Tabales 2010: 83) GRUPOS TÉCNICOS El conjunto claramente mayoritario con respecto al resto ha sido identificado como grupo nº 1. Este, presenta una pasta calcárea, con una tonalidad que va del gris claro al gris oscuro debido a una cocción reductora. Así mismo consta de una matriz arenosa de grano fino, medianamente depurada, en la que pueden observarse a nivel macroscópico algunas vacuolas redondeadas y alargadas, de tamaño medio o pequeño. En cuanto a los desgrasantes, con bastante abundancia pueden encontrase los puntos blancos opacos, muy pequeños y de forma redondeada. De manera dispersa, es posible observar unos puntos negros opacos, los cuales son angulosos y muy pequeños. Así mismo, citar la existencia de unos puntos grises y opacos, los cuales aparecen con forma tanto redondeada como angulosa y tienden a ser muy pequeños y frecuentes. En menor frecuencia que los grises, encontramos unos puntos brillantes, plateados y angulosos, los cuales podrían corresponderse con mica. Algunas piezas constan de puntos marrones redondeados muy dispersos, aunque de tamaño medio y pequeño, por lo que son fácilmente visibles. Al igual que en el caso anterior, tan solo algunas piezas constan de unos puntos transparentes muy dispersos, los cuales presentan un tamaño muy pequeño y forma angulosa (Figura 1) En cuanto al tratamiento recibido por este conjunto cerámico destaca un barniz negro, el cual parece haber sido bruñido posteriormente. Este, es de muy escasa calidad, ya que se descascarilla con gran facilidad habiendo piezas que lo han perdido en su totalidad y otras en las que apenas se conserva. Como subgrupo del anterior, y por tanto catalogado como grupo 1.A, encontramos una serie de ejemplares cuya pasta es similar a la que acabamos de describir, pero que presenta un barniz muy distinto. Este es de tono marronáceo y bastante denso aunque poco adherente. A pesar de presentar una serie de pérdidas Figura 1. Pasta cerámica tipo 1. 92 MARÍA JOSÉ RAMOS SUÁREZ SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 repartidas por toda la superficie, suele conservarse mejor en el interior de los fragmentos, aunque también tiende a cubrir la zona externa de los fondos. Así mismo, consta de muy poco brillo, otorgando a las piezas un aspecto mate (Figura 2) Este subgrupo lo encontramos mayoritariamente en la fase tempranoimperial, de la que proceden cuatro de las seis piezas registradas en toda la estratigrafía, siendo tan solo una de las piezas de la segunda fase romana republicana y quedando la última de ellas descontextualizada. Esta cronología tan tardía con respecto a la cerámica campaniense junto con la gran afluencia de Terra Sigillata Itálica de barniz rojo en este momento, hace que quizás estemos ante intentos de emulación de barniz rojo aunque manteniendo la tradicional producción en pasta gris, lo que produciría los tonos marronáceos o castaños que caracterizan el barniz que recubre estas piezas. Como grupo nº 2, y posiblemente procedente de una tradición de producción distinta a la de las imitaciones de Campaniense en pasta gris, se ha catalogado una sola pieza, la cual ha sido incluida en el presente trabajo porque responde a una forma típica del repertorio Campaniense, como es la Lamboglia 6. Este fragmento procede de la segunda fase republicana, etapa en la que la presencia de las distintas producciones de campaniense B alcanza su cenit, al menos en la zona ya excavada del Patio de Banderas. Al igual que en el resto de las imitaciones locales la pasta es de naturaleza calcárea, presentando en este caso dos colores, ambos prácticamente en la misma proporción, siendo estos el beige claro y el gris claro, provocados posiblemente por una cocción oxidante. Mismamente, consta de una matriz muy poco depurada y con algunas vacuolas redondeadas de tamaño medio. De entre los distintos componentes destacan por su gran abundancia unos puntos de color gris, marrón claro y marrón oscuro que presentan un tamaño medio-grande, los cuales parecen corresponderse con el cuarzo opaco. En menor cantidad encontramos puntos blancos opacos, de tamaño pequeño o mediano y que tienen forma redondeada. Muy dispersos en cambio son los puntos negros angulosos y opacos de tamaño pequeño, así como los puntos brillantes plateados y dorados, los cuales son también opacos y tremendamente pequeños. Posiblemente estemos ante una pasta típica del Valle del Guadalquivir, y por tanto de producción local (Figura 3) En cuanto al revestimiento que le fue aplicado, se trata de un barniz marronáceo más oscuro que el del subgrupo 1.A expuesto anteriormente, con tonos más claros en la parte externa de la pieza y con muy poco brillo. Es bastante denso, con un buen estado de conservación, a excepción de las líneas de torno y de carena, donde se concentran las escasas pérdidas existentes. También con un solo ejemplar ha sido documentado el grupo identificado como nº 3, el cual ha sido individualizado por las características técnicas que presenta y por que parece responder a una imitación local de la producción gaditana de Kuass, en concreto a una forma 26 de Lamboglia. Figura 2. Pasta cerámica tipo 1.A, subgrupo del anterior. Figura 3. Pasta cerámica tipo 2. 93IMITACIONES DE CERÁMICA DE BARNIZ NEGRO PROCEDENTES DE LAS EXCAVACIONES DEL PATIO DE... SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 Esta pieza consta de una pasta de naturaleza calcárea, presentando lo que parece ser una cocción tipo “sándwich” ya que puede observarse en ella un núcleo interno marrón, y dos franjas externas de color naranja oscuro, ocasionados seguramente por un proceso de cocción oxidante. Así mismo, se trata de una pasta muy poco depurada, con gran cantidad de desgrasantes y bastantes vacuolas alargadas. En ella pueden apreciarse una serie de componentes, de entre los cuales los más abundantes son los puntos transparentes y los de color marrón claro opaco. Estos, de tamaño mediano o grande, suelen ser angulosos, existiendo también algunos de forma redondeada. También muy abundantes son los puntos blancos opacos, redondeados y muy pequeños. En una cantidad considerablemente menor es posible encontrar los puntos negros opacos, los cuales son muy pequeños y con forma angulosa. Como característica interesante recalcar la gran cantidad de puntos brillantes, tanto dorados como plateados que contiene y que posiblemente se traten de mica (Figura 4). Con respecto al barniz o engobe que presenta esta pieza, es de una tonalidad marrón rojiza, muy perdida que solo cubre la superficie interna de la pieza, sin resto alguno de dicho elemento en la zona externa de la base. El último grupo técnico identificado entre las producciones locales es el nº 4, del que también ha sido hallado un solo ejemplar. Al igual que en los casos anteriores presenta unas características técnicas muy diferentes a las que tienen las típicas producciones locales de pasta gris. Sin embargo, hemos decidido incluir dicha pieza por cuestiones morfológicas y decorativas, ya que se trata de una base con círculos incisos acanalados que parece responder a la forma 8b de Lamboglia (UE 1818-nº 1518). Presenta una pasta calcárea, de tonalidad anaranjada muy clara, por lo que posiblemente haya recibido una cocción oxidante. Así mismo consta de una matriz arenosa, de grano fino, bastante depurada y con algunas vacuolas redondeadas de pequeño tamaño. Entre sus componentes podemos observar unos puntos negros extremadamente pequeños, angulosos y opacos, los cuales son medianamente frecuentes. En mayor abundancia encontramos unos puntos blancos opacos, algo mayores que los anteriores y con forma redondeada. Con cierta frecuencia aparecen una serie de puntos rojos prácticamente diminutos, redondeados y opacos, los cuales tienen las mismas características que unos puntos de color marrón claro. Finalmente, también podemos observar en dicha pasta puntos brillantes tremendamente dispersos, los cuales son angulosos y muy pequeños (Figura 5). Figura 4. Pasta cerámica tipo 3. Figura 5. Pasta cerámica tipo 4. 94 MARÍA JOSÉ RAMOS SUÁREZ SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 También el barniz es muy singular, de color rojizo anaranjado, escaso brillo y algunas iridiscencias. Asimismo se caracteriza por ser bastante diluido, conservándose mejor en la superficie interna, donde las pérdidas se concentran en la decoración de líneas acanaladas, a diferencia de la zona externa donde estas se reparten por toda la superficie, dejando a la vista el color claro que caracteriza a esta pasta cerámica. FASE REPUBLICANA II (50-25 A.C.). IMITACIONES EN PASTA GRIS DE CERÁMICA DE BARNIZ NEGRO. Antes de comenzar con el análisis propio de las imitaciones quisiéramos exponer el contexto material en el que aparece dicho conjunto, ya que de lo contrario hablaríamos de un estudio descontextualizado de esta cerámica. Las unidades que se corresponden con dicha fase han sido catalogadas como 1692, 1712, 1713, 1818, 1791, 1807, 1808, 1892, 1893, 1894, 1911, 1920, 1921 y 1932. Estas unidades, al igual que las estructuras pertenecientes a este momento, se documentan en gran parte de la superficie excavada, estando presentes en los sondeos XIV, XV y XVI. Al margen de estas unidades, es importante destacar un depósito fundacional del edificio de sillares, identificado cono la unidad 1879, que presenta un conjunto de ungüentarios helenísticos del tipo Oberaden 19/ C5 de Muñoz datados desde finales del S. II a.C hasta época augustea. Entre el resto de unidades contemporáneas, nombradas anteriormente, es destacable la abundancia de las ánforas itálicas de tipo Dressel 1A, con una presencia muy minoritaria de las variantes Dressel 1B y 1C. En cuanto a las ánforas de producción local, destacan las formas romanizadas, como son las ovoides del Guadalquivir 1, 4 y 5 de la tipología de Rui de Almeida que aparecen ya en el siglo I a.C. Igual de relevantes son las ánforas de tradición turdetana, entre las que sobresale la forma Pellicer D, presente en el repertorio local hasta época inicial del imperio romano. En lo que respecta a las ánforas de origen gaditano, como en el caso del Valle del Guadalquivir, también están presentes las formas romanizadas, aunque en este caso con tan solo un fragmento del tipo Dressel 7-11 cuyo inicio se ha datado hacia mediados del siglo I. a.C. Más abundantes son las formas de tradición púnica, entre las que hay que nombrar el tipo 7.4.3.3. de Ramón o Mañá C2b bastante frecuentes en esta fase. La cerámica de producción turdetana también está presente en este momento, la mayoría de las urnas pintadas responden a la variante tardía de la forma Escacena IX, que perdura hasta los primeros decenios del siglo I d. C. Por su parte los lebrillos presentan bordes triangulares vueltos o redondeados, típicos de esta producción tardía. Así mismo ha sido hallado algún cuenco de borde indiferenciado. Muy abundante en este contexto es la cerámica de cocina gris local, una gran diversidad de variantes, entre las que destacan las ollas con bordes de perfil triangular o redondeado, las imitaciones de ollas itálicas, las cazuelas de borde ranurado y de cuerpo troncocónico invertido y estrecha base con pie anular. En cuanto a la cerámica de mesa, es importante remarcar el hallazgo de varios fragmentos de vajilla de mesa de barniz rojo, que ha sido identificada como Eastern sigillata A, procedente de la zona sirio-palestina y se trata de una de las últimas vajillas tardo helenísticas. Se documenta su llegada a la Península ibérica hacia hacia mediados del siglo I a.C. Con respecto a la cerámica de paredes finas, hay que mencionar su escasa presencia, encontrándose tan solo las formas I, II y III de Mayet, datadas a mediados del S. I a.C. En este mismo siglo son datados los escasos fragmentos de lucernas que aparecen, siendo identificadas las formas Dressel 1 y Dressel 2/3. Resaltable por su diversidad y abundancia en esta fase es la cerámica común, con un aumento de importaciones itálicas con respecto al momento anterior. Junto con los platos Vegas 14, comienzan a documentarse platos de borde bífido, como Torre Tabernera 4.10, fechado en la primera mitad del siglo I a.C. Igualmente están presentes los platos de engobe rojo pompeyano Luni 1 y Luni 2-4; ambas formas comienzan a producirse a finales del siglo II a.C., sin embargo la segunda de las formas no es común en el sur de la península hasta mediados del siglo I a.C, mientras que la forma Luni 1 se data hasta el final de época augustea. Las tapaderas encontradas también responden a esta cronología encuadrada entre finales del siglo II a.C. y mediados del I a.C, se corresponden con las formas Celsa 80.7056 y Burriac 38,100. En cuanto a la cerámica común de origen local, vemos como junto a la cerámica de tradición turdetana comienza a configurarse un nuevo repertorio de carácter romano. Este es el caso de las jarras de borde exvasado y moldurado, de los lebrillos con un borde desarrollado al exterior y un pequeño escalón al interior, y de las cazuelas con perfil sinuoso y el borde horizontal y recto Igualmente, es el momento en el que aparecen las 95IMITACIONES DE CERÁMICA DE BARNIZ NEGRO PROCEDENTES DE LAS EXCAVACIONES DEL PATIO DE... SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 primeras imitaciones de los morteros itálicos Emporiae 36.2 (Vargas, Vázquez y Maestre 2010: 13-25). Finalmente, en lo que respecta a la cerámica Campaniense itálica, hay que destacar la abundancia de las diferentes variantes de la Campaniense B con respecto a la Campaniense A. En lo concerniente a este último grupo, cabe subrayar como las producciones tardías han sustituido a las clásicas, de las que encontramos algunos ejemplares como la Lamboglia 36 o la forma 27 ab de la misma clasificación, aunque lo más probable es que se trate de cerámica residual, ya que la fase clásica de la Campaniense A finaliza su producción en torno al 100 a.C. En cambio, la presencia de la cerámica Campaniense A Tardía es mucho mayor, conformando uno de los grupos más numerosos de cerámica de barniz negro en esta fase, ya que su momento de producción y distribución concuerda con las cronologías aportadas para esta segunda fase republicana. La forma que más encontramos en esta producción tardía es el vaso 31b de Lamboglia, aunque el repertorio de formas es muy completo, estando presentes la copa 8B de Lamboglia, el plato de la forma 5, su variante 5/7 y el bol F 2983 catalogado por Morel. En cuanto a la Campaniense B, encontramos diversos grupos de producción, de entre los cuales el más abundante es el procedente de Cales, siendo también el que presenta una tipología más completa, pudiendo encontrar en él prácticamente todo el repertorio típico de la Campaniense B. Otro de los grupos destacados es el conocido como b-oide, que se diferencia del anterior por tener unas características técnicas de peor calidad, y en el que tan solo han sido documentadas la forma Lamboglia 1, el plato Lamboglia 5 y la copa de la forma 2 de la misma tipología. Por último, también se documentó la presencia de la Campaniense etrusca, aunque de manera muy escasa, ya que tan solo fueron recogidos dos fragmentos, uno adscribible a la forma 4 y el otro a al plato 5/7. Todo este conjunto de producciones de Campaniense B comienza en la segunda mitad del siglo II a.C. (Las producciones etruscas hacia el 150 a.C., el resto alrededor del 125 a.C.) manteniéndose durante prácticamente todo el siglo primero, finalizando su producción y distribución hacia el año 25 a.C, cuando el barniz negro comienza a ser sustituido por el barniz rojo en los mercados mediterráneos. Es por ello por lo que entre las imitaciones que analizaremos a continuación abundan sobre todo las formas propias de la Campaniense B. Una de las imitaciones más destacables es la del plato catalogado como forma 5 por Lamboglia, presente mediante dos fragmentos. El primero de ellos se corresponde con una base (UE 1911-nº 2187, Figura 6) la cual aparece con un esquema decorativo inciso propio de dicho plato de círculos concéntricos sobre el fondo interno. Esta pieza se encuentra barnizada y posiblemente bruñida, tomando el barniz tonos castaños en la parte externa del fondo, quizás debido a una cocción defectuosa, característica bastante común entre muchas de las piezas de imitación local barnizadas. Este mismo tono acastañado lo encontramos en el fragmento documentado como nº 484 de la UE 1892 (Figura 6), el cual consiste en un fondo sin base, ya que se ha perdido dicha parte del plato. Como elemento principal de esta pieza, hay que destacar la decoración que presenta, consistiendo en un círculo acanalado inciso en el que se inserta una losange estampillada, la cual es medianamente común entre el repertorio decorativo de la Campaniense B, a pesar de no haber encontrado ninguna pieza de procedencia itálica con este tipo de decoración. Serán más las piezas de imitación las que presenten este tipo de estampillado, aunque desafortunadamente la gran mayoría pertenecen a estratos posteriores o simplemente aparecen descontextualizadas. Este tipo de decoraciones se relacionan con la fase tardía de la producción calena, generalizándose sobre todo a partir del primer cuarto del siglo I a.C (Pedroni 2001: 196-201), por lo que no es de extrañar que fueran adoptadas por los talleres locales. Se documentan tres ejemplares de imitación de la copa Lamboglia 2, igualmente muy común entre las diferentes producciones de procedencia itálica. De estas piezas, dos son bordes (UE 1791-nº 677 y UE 1808-nº 1104), fácilmente reconocibles gracias al perfil característico de esta forma, mientras que el último fragmento corresponde a un galbo carenado (UE 1893-nº 638), el cual ha sido identificado como tal por criterios morfológicos y por el módulo de pequeño tamaño que presenta, propio de la forma 2 de Lamboglia. Es preciso recalcar igualmente el hecho de que a las tres piezas se les haya aplicado un bruñido como tratamiento superficial, pareciendo no presentar resto alguno de barniz, aunque una de ellas ha perdido prácticamente todo el bruñido (UE 1808-nº 1104), dejando a la vista la pasta cerámica en casi toda la superficie de la pieza. También con tres piezas ha sido hallada una forma cuya identificación nos crea serias dudas. Dos de los fragmentos son bordes (UE 1893-nº 637 (Figura 6) y UE 1911-nº 2186 (Figura 6)), presentando este último un barniz de color castaño, mientras que en el primero aún puede apreciarse el bruñido que recibiría en su momento. El fragmento restante es un galbo carenado, que presenta el mismo barniz que la pieza nº 2186 de la UE 1911. Dichos fragmentos pertenecen a diferentes 96 MARÍA JOSÉ RAMOS SUÁREZ SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 piezas de una misma forma que no podemos determinar con seguridad, ya que los tipos con los que parecen guardar cierta vinculación son la forma 8a de Lamboglia en Campaniense B, la forma 28 ab de Lamboglia en Campaniense A o la forma Conspectus 8 en Terra Sigillata Itálica negra o aretina de barniz negro. El hecho es que estos fragmentos, presentan algunas diferencias morfológicas con la forma 8a de Lamboglia, de la que además se han encontrado paralelos originales en este mismo contexto (UE 1818-nº 1509 y UE 1921-nº 1695). Sin embargo, mientras que esta forma del repertorio de la Campaniense B presenta una pared convexa y sin carena, en las piezas que estamos tratando se observa un fondo carenado del que nace una pared exvasada prácticamente rectilínea con labio diferenciado, lo que nos hace centrarnos en las otras dos posibilidades. Hemos encontrado algún paralelo de estos ejemplares, identificado como una imitación de Lamboglia 28ab, por lo que en tal caso estaríamos hablando de una imitación de Campaniense A. Es cierto que en este caso las diferencias morfológicas son menores, sin embargo nos encontramos con un problema cronológico, ya que esta forma se data entre el final del S. III a.C. y la mitad del siglo II a.C, mientras que las piezas que estamos estudiando provienen de un contexto de entre los años 50 a.C. y 25 a.C. por lo que no concuerdan los datos cronológicos, siendo la única explicación a este hecho el que se traten de piezas residuales. Por esta razón, proponemos la identificación de estas piezas halladas en el Patio de Banderas como posibles imitaciones de la forma Conspectus 8.1, de la producción de Terra Sigillata Itálica negra o Aretina de barniz negro, debido a que se corresponden tanto morfológicamente como cronológicamente ya que esta forma se fecha entre los años 30 y 10 a.C. aproximadamente (Roca y Fernández 2005: 51 y 94). Sin embargo no nos atrevemos a dar por seguro dicha identificación debido a que no se ha encontrado ningún ejemplar original de la citada forma en el Patio de Banderas. No obstante, es importante remarcar la existencia de un mayor número de imitaciones locales pertenecientes a esta forma, aunque en este caso en contextos posteriores, en los que se ve aumentada levemente la presencia de la Terra Sigillata Itálica Negra, conjunto entre el que no se ha documentado ningún ejemplar original de la copa Conspectus 8, si bien, esto no significa que no pudiera ser hallado en un futuro. Sin ningún tipo de problema ha sido identificadas la forma 7 de Lamboglia y la forma catalogada como 127 por M. Pasquinucci, ambas representadas por un fragmento cada una, tratándose de un borde en el caso de la forma Lamboglia 7 (UE 1920-nº 1531, Figura 6) y de una base en lo que respecta a la copa Pasquinucci 127 (UE 1894-nº 928, Figura 6). En el primero de ellos se aprecian aún restos de un barnizado de color castaño, aunque muy perdido, mientras que en el segundo el tratamiento superficial aparece muy deteriorado, por lo que no nos atrevemos a afirmar que estuviese bruñido originalmente. Como ya vimos anteriormente, existe tan solo un paralelo contemporáneo de la forma 7 en producciones itálicas, en concreto procedente de los talleres de Cales (UE 1911-nº 2184), por lo que parece ser un plato poco demandado tanto en producciones de importación como locales. En cuanto al fragmento de copa Pasquinucci 127, no encontramos ningún paralelo dentro de nuestros contextos del siglo I a.C. avanzado. Sin embargo, sí que ha sido hallada una base de esta misma forma fuera de contexto (Seg1682), así como un borde que conserva el arranque del asa (UE 1683-nº 1606). Este último, procede de un contexto algo posterior al que estamos tratando en este apartado. Ambos fragmentos de procedencia itálica pertenecen a los talleres de Cales, y se trata de producciones de bastante calidad. En cuanto a las imitaciones de Campaniense A, nos encontramos con dos piezas: la primera de ellas, es un borde (UE 1818-nº 1512, Figura 6) adscribible a la forma Morel 113, que será la que sustituya a la forma 25 de Lamboglia durante el siglo I a.C. El segundo de los fragmentos se corresponde con una base que probablemente sea una imitación de la forma 31 de Lamboglia (UE 1692-nº 2098, Figura 6). Creemos igualmente que estamos ante el subgrupo 31b de esta forma, ya que éste concuerda mejor cronológicamente con el contexto del que procede nuestra pieza, además de tratarse de la forma en Campaniense A con más ejemplares hallados en esta segunda fase romana-republicana del Patio de Banderas. Por último, hay que decir que esta pieza ha perdido cualquier resto de posible tratamiento superficial, por lo que no podemos saber si en su origen fue barnizada o bruñida, o si tuvo algún tipo de decoración pintada, como es típico entre las producciones itálicas de la forma 31b. De esta fase proceden igualmente cuatro fragmentos a los que no ha sido posible adscribir ninguna forma con claridad: el primero de ellos es una base (UE 1807nº 864, Figura 6) y el segundo un borde (UE 1692-nº 2097, Figura 6). Ambos han perdido cualquier resto de un posible tratamiento exterior, y no han podido ser identificados morfológicamente debido al estado de fragmentación en el que se encontraban las piezas. Los dos fragmentos restantes son dos galbos (UE 1818-nº 1513 y nº 1514), ambos presentan restos de haber recibido un bruñido como tratamiento superficial, además de poder apreciarse en la pieza nº 1513 restos de un 97IMITACIONES DE CERÁMICA DE BARNIZ NEGRO PROCEDENTES DE LAS EXCAVACIONES DEL PATIO DE... SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 Figura 6. Imitaciones pertenecientes a la segunda fase republicana. 50-25 a.C. 104 MARÍA JOSÉ RAMOS SUÁREZ SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 Figura 9. Imitaciones fuera de contexto estratigráfico. 105IMITACIONES DE CERÁMICA DE BARNIZ NEGRO PROCEDENTES DE LAS EXCAVACIONES DEL PATIO DE... SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 y se encuentran bruñidos, a excepción de documentado como nº 369 de la UE 1889 (Figura 10), el cual consta de un barniz negro de mala calidad como tratamiento superficial. Además, esta última pieza presenta un disco de apilamiento en la zona interna de la pieza de color marronáceo y un esgrafiado en su zona externa. (Figuras 8 y 9) CONCLUSIONES Tras el análisis de las piezas de imitación en estratigrafía pensamos que este conjunto surge durante la segunda mitad del siglo I a.C, lo que parece indicarnos una adopción por la población indígena de las formas romanas en dicho momento, en este caso concreto, del repertorio de formas de la cerámica Campaniense. Esto concuerda con otras zonas del noreste de la Península Ibérica, en las que este tipo de producciones comienzan a aparecer también en este momento (Aquilué, García y Guitart 2000: 377-387). Así mismo, queremos subrayar la continuación de este grupo en la primera etapa imperial del Patio de Banderas, ya que el conjunto de imitaciones disminuye muy poco con respecto a la etapa anterior, a diferencia del resto de producciones itálicas, en el que el descenso es mayor. La mayoría de las formas presentes en este periodo podían encontrarse igualmente en el precedente, lo que podría indicarnos el mantenimiento de la producción de dicho conjunto, aunque a menor escala que en la segunda fase republicana. En cuanto a los aspectos formales, la mayoría de las imitaciones responden a formas del repertorio de la Campaniense B, algo lógico por el momento de difusión y producción de ambos grupos. Tan solo algunos fragmentos muy minoritarios son adscribibles a formas de Campaniense A, lo que nos hace pensar que se tratarían de los últimos ejemplares de la fase tardía de dicha producción, que finaliza hacia el año 50 a.C. No obstante, nos encontramos con una forma que por cronología y por algunos aspectos formales parece que se corresponde con imitaciones en pasta gris de la forma Conspectus 8, en Terra Sigillata Itálica, ya que aunque no se han encontrado ejemplares originales, si que tenemos constancia de la presencia de Terra Sigillata Figura 10. Imitación documentada como 1889-369 en su zona externa e interna. En la primera podemos ver el esgrafiado mencionado en el texto y en la segunda los restos del disco de apilamiento central. Figura 11. Imitación documentada como 1889-376. En la imagen se puede observar tanto la decoración losángica estampillada como el barniz o engobe rojizo de mala calidad que recuerda a las producciones Peñaflor. 106 MARÍA JOSÉ RAMOS SUÁREZ SPAL 21 (2012): 89-106 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.06 Itálica de barniz negro o Aretina de barniz negro en el Patio de Banderas. Finalmente, es igualmente destacable la abundancia de este tipo de producciones en el Patio de Banderas, mientras que en el resto de las excavaciones de Sevilla son mucho más escasas. Según J. J. Ventura, este tipo de imitaciones parecen corresponderse con el tipo D Marroquí (Aquilué, García y Guitart 2000: 383), lo que tendría sentido si la actual zona del patio de Banderas formara parte de una infraestructura portuaria a la que llegaran las diferentes importaciones para posteriormente ser redistribuidas. En el caso de que, como pensamos, se tratara de una producción local de alcance regional, también sería lógica su ubicación en un sector portuario, ya que podría haber sido exportada a zonas cercanas. BIBLIOGRAFÍA AQUILUÉ ABADÍAS, X.; GARCÍA ROSELLÓ, J. y GUITART DURAN, J. (eds) (2000): La ceràmica de vernís negre dels segles II i I a.C: Centres productors mediterranis i comercialització a la península ibèrica. Mataró. BALLAND, A. 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