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Guggenheim: imagen y valor

Laborda Yneva, José

Abstract

Por una vez más, la imagen del siglo concluye con la imagen del Guggenheim a través de la cual el autor desentraña las intenciones y los procedimientos del nuevo capitalismo para establecer su poder.

Full text

GUGGENHEIM. IMAGEN Y VALOR José Labo da Y ne a Po una ez más, la imagen del siglo concluye con la imagen del Guggen- heim a a és de la cual el au o desen aña las in enciones y los p ocedi- mien os del nue o capi alismo pa a es ablece su pode . La ía del Ne ión ha asis ido a lo la go de los úl imos cien años al anscu so de cuan as ci cuns ancias caben en el desa ollo del capi alismo. Su sua e paisaje de e des cambian es se io ans o mado p og esi amen e po el e ec o humean e y ansg eso de las nue as ace ías alimen adas con el mine al de Somo os o, he ede as de las secula es e e ías ascas. El úl imo e cio del siglo pasado io cambia el paisaje de la ía y el alan e de sus gen es, bu gueses ascos emp endedo es y eme gen es que p ecisa on el concu so de una mano de ob a u al y ajena, sin cuali icación ni u u o en su luga de o i- gen. El in e és de la indus ia asca ecibe desde en onces oleadas de emig an es, ajenos po comple o a cualquie ci cuns ancia dis- in a de su necesidad de abaja . Se p oduce así el con as e é nico que exace ba las p emi- sas del nacien e nacionalismo, pa ícipe de señala di e encias en e quienes se conside a- han deposi a ios de las adiciones de la ie a y la amilia y el es o de los nue os habi an es de la ie a ascongada. C ecimien o indus ial, nue a iqueza, p open- sión de la ecien e a is oc acia del dine o al en- noblecimien o e ec i o, o o gado en algún caso po los úl imos ba bones a los emp esa ios más a ines, y nacionalismo ue on sín omas de una nue a si uación que io nace la aza o denada y ecléc ica del p ime ensanche de Bilbao y los núcleos esidenciales de la ma gen de echa de la ía, Guecho, Negu i, Algo a, mues as pa- en es del deseo de no o iedad de sus habi an- es. Su gen ambién en onces los ba ios ob e- os de la ma gen izquie da, Ses ao, Ba acaldo, Po ugale e, hacinados e insanos, ge men ine i- able de un socialismo absolu amen e con a- pues o al nacionalismo y el capi alismo. Han sido más de cien años en los que las ci - cuns ancias se han combinado de al o ma -LXI- 61 ASTRAGALO, 13 (1999) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1999.i13.08 A qui ec o y c í ico de a qui ec u a, es di ec o de la Cá ed a de A qui ec u a de la Ins i ución Fe nando el Ca ólico, (Za agoza) CSIC. 62 que, a a és de la obse ación a en a de la e olución de la ía del Ne ión puede adi i- na se la his o ia polí ica, económica, an opo- lógica y a qui ec ónica del país asco indus- ial. Po que es el conjun o de esos ac o es el que nos exp esa con cla idad los momen os de auge y de c isis, de a ianzamien o y de duda, supe ada y amo izada ya con c eces en nues- o iempo la indisc iminada explo ación de los ecu sos ma e iales y humanos que o ja- on el p og eso de lo que ino en denomina se el G an Bilbao. La ía ac ual es es imonio elocuen e de las nue as opciones que el capi alismo es capaz de asumi , ago adas las ías iniciales que lo hicie on posible. Se a a de un con inuo a án de enacimien o de la o e a del consumo en busca de opo unidades inexplo adas, nue as como las masas ob e as del p incipio de siglo; po el con a io, es una nue a co ien e abie - amen e colonizado a, ex anje a y supedi- an e, a la que el al i o nacionalismo asco se acoge, so p enden emen e, con ilusionada con icción. La ía e su gi así en su o illa el museo Guggenheim y su con enido, palab a o a de la ciudad que lo acoge, mo o hipo é- ico del u u o de un complejo conglome ado de olun ades y acabada mues a de la pe idia económica, a qui ec ónica y p opagandís ica de nues o iempo. Has a aquí la exposición azonada de los he- chos; pe o ¿qué más supone el museo Gug- genheim? Nos encon amos en onces con la disyun i a en e e alua su a qui ec u a como p oduc o ne o del capi alismo di igido a la ob- ención de bene icio o supone en ella alo es e as capaces de apo a endimien o econó- ne amen e a qui ec ónicos, u o de la e olu- mico, sea cual sea su o igen y des ino. Po eso ción de la o ma con empo ánea. esul a an di ícil pa a quien no pe enece a ese mundo compagina la imagen delibe a- damen e é nica y acial de las campas nacio- nalis as, eple as de exal ación pa ió ica y de e e encias ances ales, con los nue os com- p omisos capi alis as suceso es de la dañada capacidad indus ial. Se a a de un nue o capi alismo, que ha en- con ado en la icción del a e con empo áneo su más acabada exp esión. No se a a ya de p oduci ma e ia y con ella log a lógico bene- icio; se a a, en cambio, de p oduci sensa- ciones supues amen e cul u ales, sólidamen e apoyadas en el ensueño. Apa ece en onces una nue a co ien e mig a o ia expansi a y con a- minan e, ajena de nue o a lo acial. Pe o es a ez ese lujo no esul a subo dinado ni sumiso En el p ime caso, hab emos de con eni en la sob eabundancia ma e ial de su imagen ex e- io e in e io , e idencia inmode ada de su á- ci a innecesa iedad. Pa ece como si esa exal a- ción de la ma e ia quisiese encub i la endeble calidad de su esencia. Ma e ia deseosa de que su apa iencia consiga p oduci una sue e de encan amien o capaz de anula con su p esen- cia cualquie a isbo de duda sob e su necesi- dad y ele su componen e de icción. Se a a, sin duda, de una nue a o ma de ensalza a i- icialmen e el espacio, p oduci p opaganda a cos a del e ec o de la desmesu a, ac i udes am- bas en comple a conco dancia con la al a de pudo capi alis a. Se a a de una en a a g an escala, una ope ación sin p eceden es en Es- paña de á ico de imagen. Es la dis o sión del -LXII- p oduc o en a as de la g andilocuencia; algo a lo que nos iene acos umb ados la ac i ud in- aso a no eame icana, pe o que esul a o- da ía poco ecuen e en la adición eu opea, a la que sus p opias aíces impiden mani es a con én asis semejan e lo que no posee elación con lo in angible. En Eu opa lo come cial o- da ía no ha in adido del odo la adición es- pacial de lo ese ado al espí i u, descono- ciendo acaso que las o mas ese adas secu- la men e a lo anscenden e es án siendo obje o de ap opiación c ecien e po pa e de quienes, ca en es de his o ia y de p eceden es es ables, desean mani es a su necesidad de exal a lo e íme o a a és de los nue os em- plos del consumo y la mi i icación de la nada. Tan sólo una apues a po la ansg esión espa- cial, deseosa de ob ene endimien o. Pe o, ¿po qué España ha esul ado elegida pa a ese come cio?, ¿po qué Vizcaya?, ¿po qué no o o país u o a egión? Nos encon a- mos en onces con una e iden e ope ación de con eniencia come cial con isos cla os de colonialismo. Colonialismo basado en un e i- nado ap o echamien o de la necesidad. Viz- caya, Vascongadas, p ecisaba a oda cos a e- cupe a se de su pos ación, an os años ad e - ida y p olongada; necesi aba ol e , de algún modo, a signi ica en España una a anzada de p og eso como lo ue du an e an os años has a hace aho a casi ein a. Su égimen polí- ico le p opo ciona hoy una independencia económica casi o al del es o de España; pe o ¿qué hace con esa independencia? Na u al- men e, e a p eciso hace algo que no ue a po- sible en cualquie o a pa e del país. La ac i- ud nacionalis a no sólo signi ica apego po las ci cuns ancias p opias, sino ambién la- en e y al ez in olun a io echazo po las ajenas. Po eso su ge una nue a necesidad de encon a di e encias, símbolos dis in os, ca- paces de demos a al mundo que lo ascon- gado de hoy necesi a con u gencia encon a una iden idad eno ada, más allá de la aza, el clima, el paisaje y la e ec i a independencia polí ica. Hacía al a una ope ación de g an en- e gadu a, lo más no o ia posible, cuan o más di e en e mejo . No bas an los ecu sos a cai- cos del iejo nacionalismo é nico; el nue o nacionalismo desea hace de la no edad su bande a, sin ene en cuen a el con as e que pueda p oduci se en e su ma cado anac o- nismo in elec ual y su deseo de encon a ó - mulas que log en a ae la a ención de quienes oda ía no habían epa ado en su con inua lu- cha po encon a la iden idad. Nos pa ece que no necesi aba nada semejan e el nacionalismo asco; y, segu amen e, quie- nes de e as sien en el apego a la ie a y a la cos umb e han de encon a se cuando menos desazonados po la mane a de a on a el u- u o que mani ies an esos nue os in é p e es de las esencias ascas. Y ienen azón, po que el sis ema económico libe al, sob e odo el no eame icano, nada o o ga que no haya eci- bido ya con c eces. La sagaz pe cepción de esos p omo o es de ilusión y acío que son quienes manejan los con aminados eso es del come cio del a e con empo áneo, ha sa- bido cap a el deseo de aspasa el umb al de la di e encia demos ado po el nue o nacio- nalismo asco. Enseguida inicia on un e i- nado p oceso de ap oximaciones sucesi as, dilaciones in encionadas y a gucias come cia- - LXIII- 63 ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672 64 les mani ies as que induje an a la cu iosidad da ía el segundo aspec o que an es apun ába- p ime o, a la alo ación de la posibilidad más mos, los alo es a qui ec ónicos del edi icio, a de, y al deseo incon enible después. Todo compleja amalgama en e lo simbólico, lo ci - un episodio alaz de some imien o de olun a- cuns ancial, lo a bi a io y lo supues amen e des, p on o a ap o echa a su a o las ci - necesa io pa a el p oceso e olu i o de la a qui- cuns ancias añadidas de búsqueda de di e en- ec u a con empo ánea. De nue o nos encon- cia que en es e caso concu ían. amos an e la exal ación de los alo es capi a- Una ez más el capi alismo ha iun ado y ha log ado hace cons ui a expensas ajenas uno de los más dispa a ados ejemplos de la a qui- ec u a con empo ánea pa a albe ga en él p o- duc os p opios cuyo alo se unda an sólo en o as ope aciones semejan es, endogámicas, ambién basadas en la icción. Nunca an es se había imaginado una ic o ia semejan e en el come cio del a e, una ope ación mundial- men e econocida como uno de los casos más e inados de la pe idia capi alis a. El museo es de us edes -indican los nue os socios-, las colecciones nues as; us edes deben co e con los gas os de man enimien o que supone mos a las y paga nos además un canon po odo ello. ¿Y si el in e és decae? En onces -p osiguen- noso os e i a emos nues os señuelos y busca emos o o luga donde expo- ne los. A cambio, us edes han is o cumplido su deseo de se di e en es y, du an e unos años, han conseguido da se a conoce y ecibi miles de isi an es que con ibuyen a compen- sa les los gas os y que, además, eco en su que ida ie a. ¿No es eso su icien e? Te mi- nado el acue do -concluyen-, les queda su museo pa a que us edes lo u ilicen como con- side en con enien e. lis as donde los símbolos, caducada ya la esen- cia p imigenia de la a qui ec u a como a gumen o de la necesidad de habi a y de ha- ce del espacio una espues a a la e olución de la cul u a, apa ecen manipulados en a as de la con eniencia. Nue os alo es ma e iales y e í- me os han sus i uido en nues o iempo los em- peños cons an es su gidos de la ín ima necesi- dad del homb e de domina los p ocesos de la c ea i idad y hace de ellos luga es excepcio- nales donde sólo lo excepcional enga cabida. Ya no cabe elaciona lo excepcional con la búsqueda de los espacios des inados a lo inma- e ial. Los sis emas cons uc i os y los ámbi os in e io es de los emplos de Occiden e, desde la an igua G ecia has a la Re olución ancesa, más y más pe eccionados en su con inuo de- seo de encon a la excelencia, ca ecen ya del signi icado que los hizo posibles. Nue os c i- e ios han sus i uido al acue do, an es uná- nime, de o o ga al espacio el alo inhe en e a su unción ma e ial o inma e ial. Apa ecen así nue os ámbi os cuya g andilocuencia cobija nue os alo es empo ales con la misma o pa- ecida magni icencia que en o o iempo ex- p esa a alo es pe manen es. Es la dis o sión su gida de la manipulación in e esada de los símbolos, en a as del p oceso de ob ención de En semejan es é minos eside una de las espe- nue as uen es de luc o, basada ya en el bene- anzadas expec a i as de la ac ual ía del Ne - icio oda nue a ape encia del ac ual sis ema ión y de algunas de sus gen es. Pe o queda o- de alo es. Espacios semejan es a los an e io - -LXIV- men e conside ados pe manen es, que hoy alo es que siemp e le ue on p opios, canee- con ienen p oduc os po comple o p escin- diendo a la c ea i idad una al e na i a iable, dibles. Nue as ca ed ales del consumo y la íe- lejos de la dis o sión in encionada de la o ma. ción, cons uidas po quienes han hecho del Nues a a qui ec u a ac ual ha supe ado con dominio del espacio una o ma más de mani- c eces su a án de pa icipa en el iempo que le es ación capi alis a. Una espues a anómala, que sólo cabe elacio- na con lo ci cuns ancial, con lo mudable. Es- pacios donde se suceden los p ocesos di e sos del uso, una ez amo izado el in que los io oma o ma. Cualquie cosa iene cabida en ellos; apa ecen an e noso os como excelsos con enedo es del acío, sin o o a gumen o uncional ni o gánico que su p opia y pe u- lan e abundancia ma e ial. Espacios que se undan en su capacidad de p oduci el asom- b o de quienes al ez no conocen los ecu sos c í icos necesa ios pa a alo a la a qui ec u a. Es la ci cuns ancia cambian e la que los hace posibles, la indi e enciación p emedi ada de su imagen caó ica, el paula ino alejamien o de la sociedad del ap ecio po la azón de las cosas y po la es abilidad en el c i e io del jui- cio. Todo es posible con al de que esul e ca- paz de p oduci la so p esa que la sociedad ac- ual necesi a, habi uada al has ío c ecien e de la sob ein o mación y la p isa. La a qui ec u a con empo ánea o ece así una c ecien e endencia a sob es ima lo a bi a io, pe didos sus alo es esenciales e incluida en e los ac o es p imo diales del consumo. No cabe ya busca en la a qui ec u a es abilidad y ans- cendencia; la a qui ec u a no puede se sino un esul ado del pulso social inducido hoy po los sis emas económicos que odo Jo dominan. Po eso esul an an imp oceden es y nos álgicas las ac i udes que claman po la ecupe ación de los es p opio; más aún, se ha is o ebasada po los alo es alsamen e in elec uales que la hacen posible. Es el cul o po lo innecesa io, po el e- inamien o ecnológico sin jus i icación alguna. A anza en écnica y en concep o, ¿hacia dónde? Hacia o mas innecesa ias que necesi- an p ocesos cons uc i os an innecesa ios como imp escindibles pa a se posibles. Fo - mas alea o ias que mul iplican el cos o de su pues a en p ác ica, log ando así un nue o a ance en el p oceso de uso de una ecnología cada ez más compleja sin jus i icación alguna, como no sea la p opia necesidad capi alis a de demos a p epo encia pa a p oduci el asom- b o y ob ene luc o de ello. Todo ello iene en la a qui ec u a del Guggen- heim su más acabada mani es ación. Fo mas, ma e iales, supues os encuen os con las suge- encias que e oca el luga , la ue za del paisaje, e e encias ic icias a p ocesos indus iales des- conocidos, a ba cos insóli os a ados en las aho a plácidas aguas de la ía del Ne ión. Sa- bemos que los esul ados de las cosas no obe- decen casi nunca a una sola causa; pe o, en es e caso, las ci cuns ancias se han combinado de al o ma que han conseguido p oduci un edi i- cio imposible de imagina en cualquie o a pa e del mundo. Ha hecho al a pa a ello el co- lapso del secula p oceso indus ial de Vizcaya; el nue o concep o di e encial del nacionalismo ascongado, basado en una di e encia más de- seada cuan o más os ensible; la sagacidad colo- -LXV- 65 ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672 66 nizado a del capi alismo no eame icano, capaz de ap o echa cualquie ci cuns ancia pa a lo- g a sus p opósi os; la c ecien e ascinación su- ge ida po el equí oco me cado del a e con- empo áneo in e nacional; la c ecien e pé dida de los alo es esenciales de la sociedad occi- den al, media izada y consumis a; la concu en- cia de un a qui ec o cuya ayec o ia se dis in- gue po su ac i ud ensimismada, escul ó ica, in- necesa ia y a bi a ia, de la que el Guggenheim esul a se su más acabada y ex ensa mues a, siemp e deseada po él e impedida has a aho a en o os ámbi os segu amen e más p uden es; el c ecien e in lujo de la in o má ica en la solu- ción geomé ica de p oblemas an es insolubles y comple amen e es é iles en sus esul ados; la posibilidad ac ual de aplicación de p ocesos ecnológicos y ma e iales más y más complejos a la cons ucción de o mas g a ui as, imposi- bles no sólo de cons ui sino de dibuja y p o- pone en o o iempo; la capacidad económica necesa ia pa a su aga los gas os que odo ello conlle a y la olun ad polí ica de que así sea, su gida, sin duda, del ambién insóli o sis ema económico de la comunidad au ónoma asca, den o del no menos so p enden e sis ema au- onómico español. Muchas ci cuns ancias, ¿no c een? Pe o, ¿qué iene que e odo ello con la ía del Ne ión? Tan sólo el emplazamien o del edi icio. Sin emba go, ése es su o igen, y el es o son mues as e iden es de la capacidad del hom- b e pa a encon a soluciones complejas a cues iones que no lo son an o. A ello cabe añadi oda ía la suges ión que lle a consigo la di usión de unos alo es cul u- ales que nues o iempo ha decidido deben se ap eciados po odos, pese a su es ingido in- e és gene al. Y es que el a e con empo áneo ha dejado hace iempo de supone una cues ión de suge encia c ea i a. El complejo mundo de la exp esión a ís ica ha supe ado con c eces las expec a i as sociales y espe anzadas que die on luga a la e isión del a e académico y bu gués decimonónico y se plasma on en la i upción de las angua dias de las p ime as décadas del siglo xx. La exp esión con empo ánea, po el con a io, supone un enma añado espec áculo donde casi odo es posible siemp e que consiga el necesa io apoyo de la c í ica. Ac i udes hedonis as, ensimismadas, p o undamen e an i- sociales y eli is as se combinan con mues as decaden es que nos lle an a eco da sob ecogi- dos el e o no a iempos pasados en que las a - es se ec eaban an sólo en su p opio delei e. Es la imagen incie a de la sociedad a domo- dema la que se nos mues a a menudo con odo su componen e de pe ulan e sin azón. Todo ello sume gido en uno de los me cados más olá i- les que puede imagina la economía occiden al, donde la co ización no depende de la calidad, ni an siquie a del esul ado, sino de p omociones y apoyos muchas eces incon esables. Y eso, que sepamos, poco iene que e con la cul u a posi i a. Se a a an sólo de la ascinación que p oduce el espec áculo, el ala de o ganizado pa a el asomb o de quienes oda ía disponen de capacidad de so p esa y suponen que esa o ma de exp esión excede de su comp ensión. Hemos eco ido el museo Guggenheim con de enimien o ex e io e in e io du an e su cons ucción y después de su ape u a pública; hemos e aluado su en o no, sus ma e iales, sus soluciones cons uc i as, sus alsedades, -LXVI- sus g andilocuencias, sus dis unciones. He- mos comp obado que sus colecciones apenas incluyen mues as ap eciables del a e con- empo áneo asco, pese a se como edi icio el emblema de oda una ac i ud ascongada. Su isi a nos p oduce un con inuo e ec o de ie a colonizada en la que, jun o a iaje os, u is as, cu iosos, dile an es y esnobs de oda p oce- dencia, anscu en en e admi ados e inc édu- los g upos de isi an es p oceden es de los iajes o ganizados po los ayun amien os as- - :/ ,-- > ~ ~ 1 [ cos del in e io , en que ciudadanos no males, amilias en e as en aizadas en la ie a asca, ac o es esenciales de cuan o el nacionalismo o icial p edica, con as an os ensiblemen e con la imagen a i icial y dispa a ada del edi i- cio. Se es ansplan ados po un momen o desde su en o no na u al al é igo de la equí- oca ascinación con empo ánea. Segu a- men e en ello es iba el éxi o del empeño, en la di usión pública y democ á ica de lo que hoy en endemos po cul u a. - l_ - - - l ~~ -LXVII- 67 ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672 Ae opue o de Kansai. Na e la e al. Renzo Piano, A q. -LXVIII-