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La música es un lenguaje universal de comunicación

Rodríguez Romero, Juan

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VAINART Revista de Valores e Interrelación en las Artes Nº DOI: https:/dx.doi.org/10.12795/va-in-art.2021.i03.06 pág. - 89 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 3 -- Año 2021 La música es un lenguaje universal de comunicación Music is a universal language of comunication Juan Rodríguez Romero Conservatorio Superior de Música "Manuel Castillo" de Sevilla La Música es un lenguaje universal, y sobre todo comunicación. De nada serviría si no proporcionara la función social por la que debe regirse. Desde el primer momento de la vida, el niño llora: es su primer canto natural. Sin embargo, nadie le enseñó. Es una consecuencia de su naturaleza. De esta manera intenta expresar algo: comunicar a la sociedad que ya existe. Igual que en la naturaleza todo se mueve con los contrastes establecidos, sin necesidad de cambio produciendo el interés y evitando lo monótono, por ejemplo, la noche y el día, las diferentes estaciones: primavera, verano, otoño e invierno; las olas del mar en sus constantes variantes de bajamar y pleamar, etc. La inspiración y espiración en el hombre. . . tantas maneras de producir tensiones y distensiones en su vida: ríe y llora, goza y sufre, etc., etc., todo esto es RITMO. Es el palpitar de su corazón que presenta sensaciones, y se acelera en las emociones fuertes, y se relaja en el descanso. Este es el primer elemento que representa y exige el lenguaje musical: vivir. En la música, como en el cosmos, se necesita un orden, que va variando con las épocas, con las costumbres y tradiciones, pero siempre debe marchar adelante, al igual que una vida cualquiera humana va necesitando el pulso de su corazón en movimiento. En la música occidental, incluso en la también llamada clásica, esta manifestación de pulsos se manifiestan en binarios o temarios, o bien, en la combinación de ambos. El elemento natural es el SONIDO. Las vibraciones que según el número de éstas por segundo determina una altura (convencionalmente. 440, aunque ha ido cambiando de menos a más desde el barroco a nuestros días igual al sonido "LA" de la escala, sonido del diapasón) El segundo importante es la horizontalidad, comunicar dentro de ese ritmo sus deseos e inquietudes. Debe decir lo que quiere y en la música esto se traduce en la MELODÍA, el elemento sonoro continuado, lineal, el hilo conductor de lo que quiere decir, pedir o manifestar. Lo que se traduce en el CANTO, o canción Juan Rodríguez Romero pág. - 90 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 3 -- Año 2021 con la que demuestra la expresión sea con texto o sin él, pero con el carácter apropiado. El tercer elemento constructor es la verticalidad, los sonidos simultáneos, el ropaje que enlaza los acordes apropiados el estilo del objeto deseado, orientados por la ARMONIA correspondiente. Todo esto se ha ido manifestando a través de la historia, y se ha ido convirtiendo en ARTE. El arte espiritual, el que no se toca ni se ve, pero se siente. Es vivo solo en el momento en que se produce. El compositor ha enviado al cosmos todo su proceso viviente, impreso en el papel mediante símbolos, a través de la historia más o menos tradicionales, (Pentagrama, figuras, silencios, signos expresivos, etc.) pero que con el tiempo han ido evolucionando, y perfeccionándose, aunque siempre inexactos. De ahí la libertad de interpretación. Aquí el intérprete recoge del cosmos lo ya realizado por el compositor y lo transmite al público. Se establece el auténtico misterio del arte de la música. EL TRIÁNGULO COMPOSITOR-INTERPRETE-OYENTE. ¿Dónde está la diferencia entre música llamada clásica, y música pop o similares, y de algún modo solo dedicada a los jóvenes? Creo que hay solamente dos tipos de música: una, buena, y otra, mala. Llámese clásica, (la que por sus valores artísticos van por encima del tiempo y se hace actual, por ejemplo, Bach, Mozart, u otros, al igual que un cuadro de Velásquez, Goya, etc.) y de ocasión o moderna. Buena, es la que comunica, la que transmite, la que emociona, la que contiene los elementos propios de un edificio con una base constructiva, y es capaz de expresar los mejores sentimientos; y, mala, la que según todos los indicios no tiene por dónde cogerla, y aburre. Y si, además, no tiene base técnico-constructiva, es como un edificio sin cimientos: se cae por su propio peso. Más o menos, lo mismo que si después de un discurso de ambiente soñoliento le preguntas al orador: ¿qué quieres decir, charlatán? El lenguaje de comunicación ha sido nefasto y negativo. Entre la música buena, existe también la música funcional, la que va cambiando con los tiempos, renovándose en sus vestimentas sonoras y costumbres, pero, sobre todo, debe tener esa función social necesaria; la que une, fomenta y anima las relaciones humanas.