Paisaje urbano histórico, aplicación de la recomendación en el centro histórico del distrito central de Honduras
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1 PAISAJE URBANO HISTÓRICO aplicación de la recomendación EN EL CENTRO HISTÓRICO DEL DISTRITO CENTRAL DE HONDURAS Antonio Jesús García Fernández julia rey pérez | Ángel L. González Morales máster en arquitectura y patrimonio histórico 2017/2018 | Marph 18 universidad de sevilla
PAISAJE URBANO HISTÓRICO aplicación de la recomendación EN EL CENTRO HISTÓRICO DEL DISTRITO CENTRAL DE HONDURAS Antonio Jesús García Fernández julia rey pérez | Ángel L. González Morales máster en arquitectura y patrimonio histórico 2017/2018 | Marph 18 universidad de sevilla
García, A. (2018). Paisaje Urbano Histórico. Aplicación de la Recomendación en el Centro Histórico del Distrito Central. Trabajo fin de máster. Marph 18. Universidad de Sevilla. Autor: Antonio Jesús García Fernández Tutores: Julia Rey Pérez y Ángel L. González Morales Universidad de Sevilla Noviembre, 2018 Autoría portada: Antonio J. García Fernández Autoría imágenes sin créditos: Antonio J. García Fernández, 2017 Autoría imagen de la página 12: Daniel Martínez, 2017 A mi familia y amigos por estar, a mis tutores por su apoyo, a la maravillosa gente de Honduras.
Vista del Centro Histórico del Distrito Central de Honduras y del Cerro Juana Laínez desde el parque la Leona. Fuente: elab. propia, 2017..
ÍNDICE glosario 11 1 | antecedentes 13 1.1 | INTRODUCCIÓN AL TEMA Y JUSTIFICACIÓN 15 1.2 | caso de estudio: el centro histórico del distrito central de honduras 19 1.3 | hipótesis y objetivos 29 1.4 | METODOLOGÍA 31 2 | marco teórico 37 2.1 | LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO URBANO. DEL MONUMENTO AL PAISAJE URBANO HISTÓRICO 39 2.2 | la recomendación sobre el paisaje urbano histórico 49 2.3 | EL ESTADO de LA RECOMENDACIÓN sobre EL PAISAJE URBANO HISTÓRICO 53 3 | fase I. caracterización del chdc. ESTUDIOS GENERALES 57 3.1 | marco geográfico 59 3.2 | marco socioeconómico y cultural 69 3.3 | marco normativo 81 3.4 | patrimonio inmaterial 87 4 | fase I. caracterización del chdc. ESTUDIOS ESPECÍFICOS 91 4.1 | evolución urbano-histórica 93 4.2 | patrimonio edificado 135 4.3 | percepción ciudadana 205 5 | fase Ii. valoración patrimonial 215 5.1 | identificación de valores y atributos 217 6 | fase iii. evaluación de las vulnerabilidades y amenazas 233 6.1 | análisis dafo 235 7 | fase iv. resultados 241 8 | conclusión 251 9 | referencias 257 10 | plano anexo 267
10 11 glosario AMDC – Alcaldía Municipal del Distrito Central CAC-UNAH – Centro de Arte y Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras CHDC – Centro Histórico del Distrito Central GCHDC – Gerencia del Centro Histórico del Distrito Central SIG – Sistemas de Información Geográfica GCHDC – Gerencia del Centro Histórico del Distrito Central GPHUS – Guía del Paisaje Histórico Urbano de Sevilla IAPH – Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico IHAH – Instituto Hondureño de Antropología e Historia INE – Instituto Nacional de Estadística INVA – Instituto Nacional de la Vivienda MDC – Municipio del Distrito Central METROPLAN – Plan de Desarrollo Metropolitano del Distrito Central MIN – Museo Identidad Nacional ODS – Objetivos de Desarrollo Sostenible PCI – Patrimonio Cultural Inmaterial PNUD – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PUH – Paisaje Urbano Histórico
12 13 1 | antecedentes
14 15 1.1 | INTRODUCCIÓN AL TEMA Y JUSTIFICACIÓN CONTEXTO En la actualidad vivimos en un mundo completamente globalizado donde la lógica del mercado neoliberal dicta el devenir de las sociedades. Las políticas capitalistas vigentes a nivel global, priman al crecimiento macroeconómico por encima de los derechos y el bienestar de las personas y su hábitat. De este modo, vemos como la mayor parte de la población vive sometida por un sistema que busca su máximo lucro a cualquier coste, provocando un aumento de las desigualdades y un alto índice de pobreza. Además, cabe destacar las repercusiones que estos procesos provocan en el medio ambiente a través de la explotación de los recursos naturales que consumimos de manera indiscriminada, en un planeta el cual da claros síntomas de agotamiento. Todo esto, ha generado un éxodo masivo hacia las ciudades en busca de oportunidades para poder sobrevivir, especialmente en los países “en vías de desarrollo”. Esto, sumado al crecimiento demográfico producido por el aumento de la esperanza de vida y otros factores hace que nos encontremos ante un aumento exponencial de la población urbana, convirtiendo a la especie urbana por primera vez en la historia de la humanidad como la población predominante en el mundo. Este aumento de la población urbana viene acompañado de un avance desmedido de la urbanización mundial que en la mayoría de los casos ni está planificada ni es inclusiva, generando graves problemas de inequidad entre los ciudadanos y de agresión a la naturaleza. Esto, lejos de estabilizarse irá a más en un futuro inmediato pues, según previsiones de las Naciones Unidas, “la población urbana mundial prácticamente se duplicará para el año 2050, lo que hará de la urbanización una de las tendencias más transformadoras en el siglo XXI. Las poblaciones, las actividades económicas, las interacciones entre lo social y lo cultural, así como las repercusiones ambientales y humanitarias se concentran cada vez más en las ciudades, y ello plantea enormes problemas de sostenibilidad” (NACIONES UNIDAS, 2016, p.3).
16 17 En este contexto, las ciudades se encuentran en el foco principal de atención debido a los fuertes cambios de adaptación a los que se verán sometidas, capaces de destruir su concepción actual y su patrimonio urbano. Y es que, los procesos de urbanización masiva, los cambios demográficos, el cambio climático, la liberalización de los mercados a nivel mundial, el turismo de masas y la explotación del patrimonio en el contexto global actual originan cambios drásticos en las dinámicas de las ciudades. Éstas, sufren un proceso de mercantilización voraz de sus espacios y usos, desarrollándose en la mayoría de las ocasiones de una manera incontrolada capaz de arrasar con todo. Frente a esta mecánica destructiva de las relaciones comunitarias y del medio urbano y natural, el patrimonio urbano se erige como un recurso esencial en la labor de contrarrestar este fenómeno y mejorar la habitabilidad de las ciudades y la cohesión social. El patrimonio urbano es poseedor de un gran valor social y cultural el cual genera sentido de pertenencia y de cohesión consiguiendo identificar al ciudadano con el lugar, pues éste es el testimonio vivo de los procesos y estratificaciones ocurridos en la ciudad, así como la acumulación de tradiciones y saberes a lo largo de su historia por las diferentes culturas (UNESCO, 2011). Y es que, si la globalización provoca que todas las ciudades acaben asimilándose unas a otras, el patrimonio actúa como el elemento diferenciador que consigue hacer únicas a las ciudades (WHITRAP & City of Ballarat, 2016, p.6). En este contexto, en los últimos años se han desarrollado una serie de documentos internacionales que abordan esta línea de pensamiento. AGENDA 2030 para el desarrollo sostenible En primer lugar, las Naciones Unidas aprobaban en septiembre de 2015 el documento “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”. Este documento se define en su preámbulo como “un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad” (NACIONES UNIDAS, 2015, p.1), una afirmación que deja entrever el contenido y las líneas de acción del documento en el que su visión de futuro aboga por “un mundo cuyos hábitats humanos sean seguros, resilientes y sostenibles … donde se respeten las razas, el origen étnico y la diversidad cultural” (NACIONES UNIDAS, 2015, p.4). Bajo esta premisa se enumeran 17 objetivos (ver fig. 1) y 169 metas indivisibles unas de otras para alcanzar la citada visión de un mundo mejor y un desarrollo sostenible para todos. Dentro de estas líneas cabe destacar la inclusión por primera vez de la cultura y el patrimonio como impulsores y facilitadores del desarrollo sostenible. De este modo, dentro del Objetivo 11 “Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” se destaca el uso del patrimonio cultural y natural como una de las condiciones clave para alcanzar un desarrollo sostenible. Esto queda reflejado particularmente en la meta 11.4 “Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo” (NACIONES UNIDAS, 2015, p.25). NUEVA AGENDA URBANA. hábitat iii Posteriormente, la aprobación en octubre de 2016 de la Nueva Agenda Urbana en la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III)” celebrada en Quito ratifica y apoya los 17 ODS. En esta, se reconoce que “la cultura y la diversidad cultural son fuentes de enriquecimiento para la humanidad y realizan un aporte importante al desarrollo sostenible”. En este sentido, el documento se compromete a aprovechar el patrimonio cultural y natural de forma sostenible, incluyendo por supuesto los conocimientos y las artes tradicionales y destacando el papel que desempeñan en la revitalización y rehabilitación de zonas urbanas. Además, se incide en la importancia de incluir la cultura y el patrimonio como componentes prioritarios a la hora de elaborar las estrategias de planificación y de gestión de las ciudades con el fin de protegerlo de los efectos destructivos del desarrollo urbano a la vez que promueve el uso sostenible de los espacios arquitectónicos, Fig. 2 Portada de la Nueva Agenda Urbana aprobada en la Conferencia de Hábitat III celebrada en Quito. Fuente: Naciones Unidas. Fig. 1 Imagén de los 17 ODS establecidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible por las Naciones Unidas. Fuente: Naciones Unidas.
30 31 1.4 | METODOLOGÍA Para alcanzar este objetivo general es necesario conseguir una serie de objetivos específicos relacionados con los diferentes pasos que propone el enfoque del PUH y referidos al caso de estudio. De este modo, los objetivos específicos tendrán una doble vertiente vinculada muy estrechamente la una a la otra. Por un lado, tendrán la función de generar conocimiento en torno al objeto de estudio para contribuir a alcanzar los objetivos que propone la aplicación de la “Recomendación”. Por otro lado, contribuir a alcanzar el objetivo general aportando datos y experiencias prácticas para ayudar a dilucidar si efectivamente los tres primeros pasos del enfoque del PUH facilitan la generación de conocimiento y la identificación de los valores del patrimonio urbano para su posterior integración en los planes de desarrollo como establece la hipótesis de partida de esta investigación. Así, los objetivos específicos referidos al caso de estudio son los siguientes: - Incrementar y sistematizar el conocimiento sobre la configuración del paisaje urbano histórico del CHDC a través de la caracterización del mismo, conociendo el contexto en el que se emplaza el objeto de estudio, su evolución y sus características para proporcionar una base sólida de conocimiento sobre la que poder basar la identificación de los atributos y valores patrimoniales que configuran su paisaje. - Poner en valor al CHDC y su patrimonio urbano, a través de la identificación de valores y atributos, para su integración en los planes de gestión y desarrollo de la ciudad a través de la identificación de atributos y valores. - Evaluar las vulnerabilidades y los riesgos a los que se encuentran sometidos los atributos y valores patrimoniales que configuran el PUH para conocer que zonas o elementos presentan mayor riesgo y merecen una atención especial. - Involucrar a la población en los procesos de participación ciudadana en los temas que atañen a la gestión de su ciudad con el fin de dar un paso en fortalecer la gobernanza urbana incorporando en las diferentes fases de la investigación su visión y sus deseos en relación a la valoración del patrimonio urbano y su conservación. El planteamiento del trabajo viene precedido, como se ha citado anteriormente, por una situación global de agravio hacia las personas, el patrimonio y el entorno natural. Este contexto ha sido denunciado por la propia Naciones Unidas a través de sus dos documentos más recientes como son la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana de ONU-Hábitat firmada en Quito. Ante esta situación, es necesario encontrar nuevos métodos de trabajo que se enfoquen en mejorar la calidad de vida de las personas a través del patrimonio. En este sentido, la UNESCO propone el uso de la “Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico” para trabajar desde una visión patrimonialista en los planes de desarrollo sostenible de las ciudades. Bajo esta premisa, la investigación se centra en el ámbito que afecta directamente a la academia como actor en el proceso de múltiples interlocutores que es la “Recomendación”. Como generador de conocimiento, la academia se distingue por su labor principalmente en los tres primeros pasos de la “Recomendación”, pasos que corresponden a lo que Veldpaus define como el “understand context” (Veldpaus, 2015, p.75). Por este motivo, y debido a las limitaciones que supone la aplicación de un caso práctico en un trabajo académico, la investigación de este trabajo se centra en analizar si la aplicación de los tres primeros pasos del enfoque del PUH facilita la generación de un conocimiento patrimonial holístico de las ciudades que sirva como herramienta para la integración del patrimonio en los planes de desarrollo como queda establecido en el objetivo general de este trabajo. Debido a que el objetivo general es analizar la funcionalidad de un enfoque de trabajo a través de un caso práctico, la metodología desarrollada para abordar la presente investigación -como no podría ser de otra manerase basa en las directrices que propone la UNESCO a través de la “Recomendación”. Adaptada al contexto local, como así
32 33 propone la “Recomendación”, la metodología de trabajo desarrollada también se nutre de otras aplicaciones piloto de la “Recomendación” ya implementadas y abaladas por la UNESCO, especialmente el caso de Cuenca en Ecuador (Rey, 2017a) y el de Ámsterdam (WHITRAP & City of Ballarat, 2016, pp.51-55). Así mismo, la experiencia desarrollada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) para la caracterización del paisaje urbano de Sevilla en la Guía del Paisaje Histórico Urbano de Sevilla (GPHUS) (IAPH, 2015) ha influido notablemente en la metodología desarrollada para abordar la fase de caracterización del caso de estudio. Para la ejecución de la metodología, de las cuatro herramientas que establece la “Recomendación” -participación ciudadana; científicas y de planificación; normativas; financierasla investigación se apoya dos de ellas. Las herramientas científicas y de planificación y en las de participación ciudadana. Estos dos grupos de herramientas son los que guardan un mayor vínculo con los tres primeros pasos de la “Recomendación”, además no dependen de la intervención de otros actores externos a esta investigación como pueden ser la administración pública o entidades financieras privadas como pasa en el caso de las herramientas financieras o los sistemas normativos. En resumen, la metodología basa su estructura en la propuesta realizada por la UNESCO, aplicando los tres primeros pasos de la “Recomendación” y dos de sus herramientas. Para desarrollar las diferentes fases que componen la metodología de esta investigación ha sido imprescindible la realización de una estancia en terreno en la cual se han adoptado los siguientes procedimientos metodológicos: recomendación sobre puh metodología investigación paso 1. mapear recursos paso 2. alcanzar consenso paso 3. evaluar la vulnerabilidad fase I. caracterización fase ii. valoración patrimonial fase iii. EVALUACIÓN vulnerabilidades fase iV. resultados - Revisión documental. Se ha realizado una amplia recopilación y análisis documental en referencia al tema de estudio como al caso de estudio. Para ello se ha recurrido tanto a medios digitales como físicos. Por su importancia en el desarrollo de la investigación destaca la aportación documental ofrecida por la Biblioteca del Instituto Hondureño de Antropología, el Archivo Nacional de Honduras y el Archivo Municipal del Distrito Central. - Trabajo de campo. Debido a la falta de información documental en muchos de los ámbitos de estudio, el trabajo de campo ha desarrollado una labor fundamental en la investigación. Entre las actividades realizadas en el trabajo de campo destacan: el levantamiento de un inventario de 293 inmuebles con características patrimoniales no contemplados en el inventario oficial; la revisión de los 199 inmuebles inventariados; el desarrollo de entrevistas no estructuradas con diferentes actores locales para obtener un conocimiento más cercano del objeto de estudio; la realización de diferentes recorridos por la ciudad. - Análisis de planimetrías y fotografías históricas. La gran transformación sufrida en la ciudad en las últimas décadas sumado a la escasa información documental de las transformaciones urbanas y en las edificaciones ha requerido que, para comprender la evolución, el crecimiento y la configuración del objeto de estudio en las diferentes épocas haya sido primordial el análisis pormenorizado y vinculado de cartografía y fotografías históricas. - Realización de procesos participativos. En consonancia con la “Recomendación” y los documentos internacionales se han incorporado los procesos participativos a la metodología de trabajo. De este modo, se han desarrollado dos talleres para conocer e incorporar la percepción que tiene la ciudadanía en las diferentes fases de la metodología. Estos talleres toman su base metodológica de los implementados en la aplicación del PUH en Cuenca (Rey, 2017a). - Sistematización y análisis de datos en Excel y GIS. Para la óptima gestión de la extensa información obtenida en el trabajo de campo y en la revisión documental se ha recurrido al uso de programas informáticos de hojas de cálculo como Excel y de Sistemas de Información Geográfica (SIG) como QGis. Excel ha posibilitado gestionar y analizar una gran cantidad de información que posteriormente se ha incorporado en SIG, una Fig. 7 Comparativa entre los pasos propuesto por el enfoque del PUH y la metadología desarrollada para esta investigación. Fuente: elab. propia.
34 35 fase I. Caracterización Esta fase corresponde a la aplicación del primero de los pasos de la Recomendación; llevar a cabo amplios estudios e inventarios de los recursos. El objetivo de esta fase de trabajo es generar la base de información con la inclusión de los recursos naturales, culturales y humanos que sirve como punto de partida para tener una visión global del objeto de estudio y como paso esencial para la implementación de los siguientes pasos. Para ello, en esta fase se realizan un conjunto de estudios temáticos con el objetivo de caracterizar al objeto de estudio, conocer las particularidades que lo configuran y como ha evolucionado. Debido a la imposibilidad de abarcar desde una sola disciplina y en un trabajo académico un estudio pormenorizado de todos los ámbitos que conforman el PUH, la fase de caracterización se ha dividido en dos bloques: uno de estudios generales donde se abarcan diferentes ámbitos desde una perspectiva global y otro de estudios específicos relacionados con la disciplina de la arquitectura y la participación ciudadana en los que se entra en mayor profundidad. Estudios generales: -MarcoGeográfico. - Marco Socioeconómico y Cultural. - Marco Normativo. - Patrimonio Inmaterial. Estudios específicos: - Evolución Urbano-Histórica. -PatrimonioEdificado. - Percepción Ciudadana. fase Ii. valoración patrimonial Esta fase corresponde a la aplicación del segundo paso de la Recomendación; alcanzar un consenso sobre los valores a proteger. El objetivo de esta fase es identificar cuales son los atributos y valores que caracterizan al CHDC y merecen ser conservados para mantener la identidad cultural y contribuir a un desarrollo sostenible y humano del centro histórico. Para ello, en esta fase se realiza la identificación de los atributos y los valores que configuran el PUH del CHDC siguiendo las categorías de atributos y valores empleadas en la implementación de la “Recomendación” en Ámsterdam (WHITRAP & City of Ballarat, 2016, pp.54-55). Además, esta identificación se realiza desde la perspectiva de tres actores: la administración pública a través de sus inventarios y sistemas de protección, la ciudadanía mediante los talleres de percepción ciudadana desarrollados y la academia gracias a los resultados obtenidos en la fase de caracterización. fase Iii. evaluación de las VULNERABILIDADES y amenazas Esta fase corresponde a la aplicación del tercer paso de la “Recomendación”; evaluar la vulnerabilidad de los valores ante las presiones a las que están sometidos. El objetivo de esta fase es identificar las amenazas, peligros y vulnerabilidades a las que están sometidos los valores que configuran el PUH, apoyándose en los resultados del trabajo realizado en la fase de caracterización y en la valoración patrimonial. Para ello se emplea el método de análisis DAFO en el que se reflejarán las debilidades y amenazas que afectan a los valores y atributos y se esbozan algunas fortalezas y oportunidades de los mismos. Con esta fase se obtiene la base de información para conocer cuales son los principales problemas que afrontan los atributos para la conservación del patrimonio del objeto de estudio y que deben ser considerados con una atención especial en la gestión urbana. FASE IV. resultados Esta fase no se corresponde con ningún paso específico de la “Recomendación”, sino que actúa a modo de epílogo cuyo objetivo es realizar un diagnóstico sobre el cumplimiento de los objetivos y reflejar los resultados de la investigación. poderosa herramienta para digitalizar, estructurar y usar la información generando una base de datos gráfica personalizada para esta investigación. - Elaboración de cartografía. A través de la información recabada se han elaborado cartografías que han colaborado a mejorar el análisis de la información y a la muestra de resultados.
36 37 2 | marco teórico
38 39 2.1 | LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO URBANO. DEL MONUMENTO AL PAISAJE URBANO HISTÓRICO En este apartado se abordará la evolución y el desarrollo que ha sufrido la conservación urbana desde sus orígenes, centrada en la conservación de los grandes monumentos, pasando por la inclusión de los entornos urbanos y el aprecio por la ciudad histórica hasta la concepción holística actual de la ciudad y el patrimonio urbano como un todo que funciona en constante evolución y en un incesante intercambio de actividades sociales. Para ello será necesario remontarnos a los orígenes de la conservación y hacer un recorrido a través de los autores más influyentes y las distintas cartas internacionales elaboradas en relación a la conservación urbana. EL MONUMENTO HISTÓRICO El interés y la preocupación por la conservación pública del patrimonio es una idea propia de nuestro mundo contemporáneo. Para hallar el origen de esta será necesario que nos remontemos hasta la Revolución Francesa y el nuevo orden social que esta estableció. La Revolución Francesa supuso una fractura y un rechazo radical con el pasado y con el orden preestablecido por las elites hasta la fecha: la monarquía, el clero y el feudalismo. Este rechazo se tradujo en una serie de “actos vandálicos” contra los símbolos que estas elites representaban, pues no tenían cabida en la nueva identidad nacional que se estaba forjando. Sin embargo, mientras se derribaban estatuas, incendiaban iglesias o demolían monumentos por orden o con el consentimiento del comité revolucionario, el mismo aparato revolucionario dictaba los primeros decretos jurídicos en materia de conservación de monumentos el 3 de marzo de 1791. Este incluía criterios para la conservación de monumentos condenados en virtud de su interés para la historia de la nación, su belleza estética y el aprovechamiento como valor pedagógico para el arte y la técnica. Estos decretos conforman así el germen de las doctrinas y los procedimientos que se desarrollarían posteriormente en los siglos XIX
40 41 y XX para la protección de los monumentos históricos (Choay, 2007, pp.85-95). Al mismo tiempo, la humanidad se veía envuelta en un proceso radical de transformación tecnológica, económica y social que cambiaría la configuración del entorno humano, urbano y natural para siempre, la Revolución Industrial. Esta supuso una ruptura drástica en la continuidad temporal de los modos de vida y de producción de la ciudad, basados hasta entonces en la tradición y el trabajo manual. La concepción de las ciudades clásicas como tejido desordenado delimitado por murallas en recintos cerrados desaparece y da paso a la ciudad ordenada que se expande con un crecimiento vertiginoso por todo el territorio. Este modelo de vida de la era industrial venía acompañado de unas nuevas necesidades de movilidad, higiene y salubridad que las ciudades viejas con sus calles estrechas y tortuosas no estaban preparadas para soportar. En unos casos se producían demoliciones de amplias capas de tejido urbano y de las murallas para dar paso a las grandes avenidas y espacios abiertos que representaban la victoria de la idea de progreso y desarrollo instaurado por la mentalidad burguesa. En otros casos quedaba relegada al olvido y entraba en una dinámica decadente de abandono y degradación absoluta (González-Varas, 2016, pp.23-25). Gracias al avance tecnológico que supuso la Revolución Industrial, las actuaciones destructivas a las que fue sometida la ciudad cobraron una magnitud sin precedentes. Quizás, el máximo representante de estas actuaciones, imitado posteriormente en otras partes del mundo, se encuentre en la figura de Georges-Eugène Haussmann y su plan de renovación de París para adaptarla a la vida moderna desarrollado entre los años 1850 y 1870. Con la idea de rediseñar la ciudad para dar cabida a las nuevas avenidas y espacios abiertos se arrasaron barrios enteros, destruyendo grandes extensiones de tejido urbano. Sin embargo, los grandes monumentos históricos sobrevivieron a este plan, aunque totalmente aislados de su contexto urbano. Esta conservación de los grandes monumentos inmerso dentro del proceso de modernización de la ciudad responde al despertar de una conciencia crítica que frente a la destrucción de la ciudad vieja y al abandono y deterioro a la que estaba sometida, abogaba por la conservación de los grandes monumentos nacionales como hitos de expresión histórico-artísticos y símbolos de la identidad nacional. La creación de la Commission des Monuments Historiques, los profundos inventarios realizados por Ludovic Vivet y Prosper Merimée a mitad del siglo XIX, la creación por William Morris de la Sociedad para la Protección de los Edificios Antiguos o las proclamas de intelectuales tan destacados como Víctor Hugo y Honoré de Balzac ejercieron una gran influencia en la formación de esa conciencia crítica que frente a la degradación y deterioro del patrimonio exigía su conservación, una lucha víctima aún de su época pues como hemos mencionado anteriormente se centraba en los grandes monumentos y olvidaba las capas urbanas de tejido menor que articulaban y significaban al conjunto de la ciudad. Ante el grave estado de deterioro en el que se encontraban los monumentos y esta nueva conciencia crítica que abogaba por su conservación se hizo necesaria la creación de una disciplina que se encargara de la conservación y restauración de los edificios surgiendo así la disciplina de restauración de monumentos. La restauración como disciplina estaba necesitada de profesionales con conocimientos históricos, técnicos y metodológicos especializados en los monumentos históricos. Sin embargo, esas habilidades y conocimientos pueden materializarse obteniendo resultados verdaderamente dispares en la práctica pues se deben a la doctrina y los valores seguidos a la hora de intervenir en los monumentos (Choay, 2007, p.132). Así, esta nueva disciplina fue objeto de discusión desde bien temprano debido al enfrentamiento producido por el surgimien- to de dos corrientes de pensamiento en constante colisión acerca de cómo actuar en el patrimonio: una plenamente intervencionista y otra radicalmente opuesta a esa intervención. Sin duda la corriente que contó con más seguidores en la práctica de la restauración de monumentos fue la liderada por Eugène-Em- manuel Viollet-le-Duc (1814-1879) que vio cómo prácticamente toda Europa copiaba e instauraba su modelo. Para Viollete-le-Duc restaurar un edificio no es realizar acciones de reparación o mantenimien- to, para él la restauración de un monumento conlleva devolver a este a un estado mayor de plenitud y esplendor en el cual el monumento hallaba al fin su estado ideal y completo, incluso aunque este nunca hubiera existido. Para recuperar el estado completo del monumento estudiaba el edificio buscando en la continuidad arquitectónica el camino a seguir en la intervención para quitar añadidos de estilos posteriores que perturbaban su integridad y enturbiaban la pureza y la imagen de unidad de estilo. Para ello sometía al monumento a intervenciones de reconstrucción de partes destruidas o incluso se terminaban las partes inacabadas, actuación sujeta a hipótesis en muchas ocasiones desarrollando así intervenciones de restauración en estilo (González-Varas, 2015, pp.148-149).
42 43 Radicalmente opuesto a esta corriente, encontramos en la figura de John Ruskin (1819-1900) a uno de los máximos defensores de la época en la preservación de la ciudad histórica y sus valores originales. Quizás su mayor aporte al pensamiento occidental del patrimonio fue precisamente su acérrima defensa de la autenticidad de los monumentos. Muy crítico con la restauración de monumentos en busca de recuperar un estado original practicada por Viollet-le-Duc, para Ruskin “la restauración supone el destrozo más absoluto que un edificio puede sufrir; un destrozo del que no cabe recoger restos; un destrozo acompañado de una descripción falsa de lo destruido. No nos dejemos engañar en asunto tan importante; es imposible, tan imposible como levantar a un muerto, restaurar nada en arquitectura que haya sido grande o hermoso” (Ruskin, 2014, p. p.172). Ruskin apuesta a su vez por una mirada romántica de los monumentos en la que la belleza no reside en sus materiales si no en el la edad y el paso del tiempo sobre estos “la mayor gloria de un edificio no está en sus piedras ni en su oro. Su gloria está en la edad… en las paredes que han sido largamente bañadas por transitorias oleadas de humanidad… es en ese dorado de lustre temporal donde hemos de buscar la luz verdadera, el color, la preciosidad de la arquitectura; mientras un edificio no haya asumido ese carácter… no puede estar dotado de todo lo que estos poseen de lenguaje y de vida” (Ruskin, 2014, p.166) posicionándose así por respetar la autenticidad espiritual y material de los monumentos a través de la conservación preventiva, “cuídese oportunamente de sus monumentos y no tendrá que restaurarlos” (Ruskin, 2014, p.173). En constante oposición a la Revolución Industrial, Ruskin criticaba la modernización y la destrucción que esta originaba. Este veía a la ciudad preindustrial como uno de los legados más importantes de la historia y un pilar para el desarrollo social y cultural. Con este enfoque romántico, contribuyó notablemente al desarrollo de una visión patrimonial sobre la ciudad histórica (Bandarin & Oers, 2014, p.39). Frente a estas dos corrientes que marcaron el debate de gran parte del siglo XIX, Choay destaca la incorporación a finales de siglo de una visión más matizada y más profesionalizada gracias a los avances aportados por la arqueología y la historia del arte que puso en cuestión la hegemonía ejercida hasta ese momento por la doctrina desarrollada por Viollet-le-Duc. Camillo Boito (1835-1914) condenando los excesos de las restauraciones en estilo realizadas por Viollet-le-Duc y alejándose de las posiciones radicales de la teoría de Ruskin, supo extraer una síntesis de las mejores aportaciones realizadas por cada corriente, formulando un conjunto de directrices para la restauración que han servido como base esencial para las posteriores reformulaciones que se han realizado. De este modo, a Ruskin le debe su respeto absoluto por la autenticidad y entender al monumento como un documento histórico del que no se ha de prescindir de ninguna de las aportaciones realizadas en las distintas épocas, posicionándose así contra las amputaciones ejecutadas por Viollet-le-Duc, así como las reconstrucciones en estilo que realizaba. De este último rescataba la prevalencia del presente sobre el pasado y la legitimidad de la restauración, eso sí, siempre y cuando los métodos de conservación, consolidación, mantenimiento y demás actuaciones menos agresivas hubieran fracasado. Otra de las aportaciones importantes a la teoría de la restauración fue reclamar que los añadidos necesarios realizados en las intervenciones de restauración fueran fácilmente distinguibles y no llevaran a confusión (Choay, 2007, pp.139-142). Sin duda, una de las mayores aportaciones a la concepción del patrimonio fue la realizada por Alos Riegl (1858-1905) en su libro publicado en 1903 El culto moderno a los monumentos. En este aborda un análisis crítico de la noción de monumento histórico y realiza una ambiciosa reflexión sobre el conjunto de actitudes y comportamientos vinculados al monumento. Con este trabajo Riegl es el primero que define al monumento histórico mediante la asignación de los valores adquiridos a lo largo de su historia (Choay, 2007. p.142). Estas reclamas originaron la apreciación de valores culturales, históricos y artísticos asociados a las ciudades históricas bajo una mirada romántica y pintoresca de la misma gracias a su poderosa capacidad evocadora. González-Varas denomina a este movimiento que lucha frente a los efectos provocados por el crecimiento indiscriminado de la ciudad moderna como un movimiento culturalista pues a la vez que estaba liderado por una élite cultural agrupada en asociaciones culturales y comisiones de monumentos defendían la preservación de los valores propios de la alta cultura de la ciudad histórica. Si bien es cierto que centraron su defensa en los grandes monumentos, gracias a la oposición a los planes de ensanche y a las amputaciones de las capas de tejido urbano emergió la consideración por preservar el ambiente histórico de los cascos antiguos y sus cualidades perceptivas (González-Varas, 2016, p.26), aunque esto aún queda lejos del reconocimiento patrimonial de la ciudad histórica como conjunto.
44 45 El camino para el desarrollo de la práctica de la conservación urbana y el abordaje de la ciudad histórica como un elemento patrimonial se vio facilitado gracias al aporte de la teoría desarrollada por Camilo Sitte (1843-1903) en su obra “Construcción de ciudades según principios artísticos” de 1889. Sitte estableció a la ciudad histórica como un modelo estético y una fuente de inspiración para el diseño, entendiendo por primera vez a la ciudad como un continuo histórico que debe ser comprendido para establecer reglas y modelos de crecimiento (Bandarin & Oers, 2014, pp.44-45). Años más tarde, Patrick Geddes fue más allá de la valoración estética desarrollada por Sitte para entender la ciudad como un organismo en constante evolución. En este, se produce una constante interacción entre los componentes físicos y sociales, donde cada generación deja su huella en la componente física. Para Geddes la transformación urbana está determinada por la memoria, las trazas y las asociaciones colectivas. Así, en su obra las “Ciudades en evolución” de 1915, considera por primera vez la importancia que tiene el espíritu del lugar para el ordenamiento urbano. Aspectos importantes para la concepción de las ciudades y de la conservación urbana que serían reconocidos en la segunda mitad del siglo XX como reacción al urbanismo funcionalista y antihistoricista desarrollado por el Movimiento Moderno (Bandarin & Oers, 2014, pp.47-49). Precisamente, el gran adversario que enfrentó la conservación urbana fueron las ideas introducidas por el Movimiento Moderno y los CIAM. Con una visión totalmente funcionalista y antihistoricista de la ciudad, el enfoque de los CIAM supuso un cambio radical y favoreció la destrucción de la ciudad tradicional (Bandarin & Oers, 2014, pp.54-55). Liderados por Le Corbusier (1887-1965), este llegó a proponer en 1925 el “Plan Voisin”, un plan no ejecutado que pretendía arrasar con el tejido urbano de París -conservando los grandes monumentos como la torre Eiffel, el Sacré-Coeur, Notre-Dame o el Arco del Triunfo- y reemplazarlo por edificios en altura estándares (Choay, 2007, p.174). De hecho, las ideas de desarrollo urbano de los CIAM serían una de las mayores influencias en el urbanismo internacional a lo largo del siglo XX, especialmente en países en vías de desarrollo. Para Giovannoni la ciudad histórica es un monumento con un tejido vivo y valor de uso. En su libro “Vecchie città ed edilicia nuova” de 1931 muestra la influencia ejercida por la obra de Sitte a la hora de enfrentar la ciudad histórica. Giovannoni establece una teoría basada en tres principios fundamentales: la ciudad histórica debe ser integrada con el resto de la ciudad, no se puede entender un monumento histórico si se le amputa su entorno urbano y permite realizar ciertas demoliciones y reconstrucciones parciales siempre que no sean engañosas (García, 2016, p.47). Esta teoría pionera supuso para intervención urbana en centros históricos una serie de principios fundamentales que serían el preámbulo de las intervenciones desarrolladas en Italia tras la Segunda Guerra Mundial (González-Varas, 2016, p.30). De este modo, su teoría es considerada la base de la conservación urbana, de hecho, es a Giovannoni a quien se le atribuye el uso del concepto de “patrimonio urbano” por primera vez (Choay, 2007, pp.175-180). Así, los principios de la teoría de Giovannoni se ven reflejados en la “Carta de Atenas” de 1931, de la que fue uno de sus redactores. La carta incorpora dos componentes novedosos para la ampliación del concepto de patrimonio como son el valor de uso y la consideración del ambiente, lo que supone un primer paso para la incorporación del valor paisajístico en el patrimonio (Rey, 2017b, pp.37-38). De este modo, y respetando al monumento como una obra histórica que no se debe proscribir, la carta recomienda “mantener, cuando sea posible, la ocupación de los monumentos que asegure su continuidad vital, teniendo en cuenta, sin embargo, que el nuevo destino sea tal que respete el carácter histórico y artístico” (ICOMOS, 1931, p.1). En referencia al ambiente, la carta recomienda “respetar en la construcción de los edificios el carácter y la fisonomía de la ciudad, esencialmente, en la proximidad de monumentos antiguos, casos para los cuales el ambiente debe ser objeto de atención particular” (ICOMOS, 1931, p.2). La Segunda Guerra Mundial supuso un periodo convulso en Europa. Tras esta, las ciudades experimentaron un proceso de transformación en el que se derribaron numerosas áreas históricas para dar respuesta a las nuevas condiciones marcadas por las grandes presiones inmobiliarias, el aumento de vehículos privados y el fuerte proceso de migración rural hacia las ciudades. Ante esta situación, muchos países comenzaron a aplicar políticas de conservación. El movimiento conservacionista se vio reforzado internacionalmente gracias a la creación de organizaciones como la UNESCO, ICOMOS, ICOM e ICCROM. Todo esto propició establecer un sistema de principios y cartas internacionales que tendría su origen en la “Carta Internacional para la Conservación y Restauración de los Monumento y Lugares” de 1964, conocida como la “Carta de Venecia” (Bandarin & Oers, 2014, pp.79-81). LA CIUDAD HISTÓRICA
46 47 Hasta entonces, el patrimonio había evolucionado incorporando a la cuestión histórica-artística nuevos conceptos como el valor de uso, valor simbólico -utilizado para vehicular la identidad nacional- o la consideración de la arquitectura menor que conforma el entorno de los monumentos. La consideración de la arquitectura menor se debía a su relación con el monumento que al valor propio de las sociedades que lo habitaban (Rey, 2017b, p.38). Sin embargo, esta situación cambia a raíz de la “Carta de Venecia”. Esta establece en su artículo I: La noción de monumento histórico comprende la creación arquitectónica aislada así como el conjunto urbano o rural que da testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa, o de un acontecimiento histórico. Se refiere no sólo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo una significación cultural (ICOMOS, 1964, p.1) Con esta declaración se da paso a la incorporación de nuevos valores como la tradición constructiva o el valor social -ambos vinculados a valores inmateriales y simbólicosque prestan atención a las edificaciones que conforman el tejido histórico (Rey, 2017b, p.39). Esto provoca la incorporación de las clases populares en la valoración patrimonial, vinculada históricamente a las clases burguesas. Con la “Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural” adoptada por la UNESCO en 1972 se introducen términos como la conservación colectiva, el progreso, la difusión del saber, la implicación de los estados y el beneficio de los pueblos. Términos novedosos que responden a un contexto en el que se producen fenómenos de destrucción del patrimonio asociados a la evolución de la vida y las presiones (Rey, 2017b, p.40). Esta convención supuso una mejora en la conservación por tres motivos: se estableció un sistema legal internacional para acoger los distintos principios; se establecieron categorías diferenciadas entre patrimonio cultural y patrimonio natural, traspasando el concepto de patrimonio como un objeto delimitado; y se estableció un sistema de responsabilidad internacional encargado de velar por la conservación y el seguimiento del patrimonio con Valor Universal Excepcional (Bandarin & Oers, 2014, pp.84-85). Aunque no se hace referencia directa a la ciudad histórica, esta queda contemplada en la categoría de conjuntos: “grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia” (UNESCO, 1972, p.2) Sin embargo, la preocupación por las zonas urbanas históricas era algo latente. Por ello, en 1976 se aprueba en Nairobi la “Recomendación relativa a la Salvaguarda de los Conjunto Históricos y su Función en la Vida Contemporánea”. Considerada un texto fundamental en la conservación urbana (Bandarin & Oers, 2014, p.89), aporta elementos relevantes como: la integración de los conjuntos históricos en la vida colectiva; la consideración del conjunto histórico y su medio como un todo coherente en el que se comprenden las actividades humanas, la estructura espacial y las zonas circundantes; la intervención basada en principios científicos y con especial atención a mantener la armonía y la estética entre los diferentes elementos; la preocupación por el impacto del urbanismo moderno y la posible destrucción del medio y de las relaciones visuales que se ejercen hacía y desde las ciudades con el medio; o el valor que atesoran los centros históricos frente a la universalización de las formas en todo el mundo (UNESCO, 1976). En 1987 ICOMOS publica la “Carta Internacional para la Conservación de Ciudades Históricas y Áreas Urbanas Históricas” en Washington. Esta pretende complementar a la “Carta de Venecia” de 1964. Dedicado exclusivamente a las zonas urbanas históricas, la carta destaca a estas zonas como la expresión de los valores de las civilizaciones urbanas tradicionales. Esto surge en un contexto en el que el desarrollo urbano surgido de la era industrial degrada y destruye el patrimonio de las sociedades. La carta se centra establecer los principios, objetivos, métodos e instrumentos para la práctica de la conservación urbana. En relación a la valoración, introduce elementos interesantes como la relación entre la población y área urbana o entorno, el vínculo entre elementos materiales y espirituales, así como la relación entre la forma urbana y la forma de los edificios. La carta apuesta por la realización de planes de conservación locales que logren una relación amónica entre el conjunto de la población y el área urbana y donde la mejora del hábitat debe ser uno de los objetivos básicos de la conservación. Poniendo de este modo a la ciudadanía como elemento principal (ICOMOS, 1987, pp.1-3). Posteriormente, documentos como el “Documento de Autenticidad de Nara” de 1994 o la “Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial” de 2003 contribuyeron a afrontar la conservación del patrimonio abandonando en cierto grado la visión eurocéntrica del siglo XX y atendiendo a la diversidad cultural y al papel que desempeña el patrimonio inmaterial en la identidad (Bandarin & Oers, 2014, pp.93-94).
48 49 2.2 | la recomendación sobre el paisaje urbano histórico Así, la Recomendación tiene como objetivo “definir los principios operativos necesarios para asegurar modelos de conservación urbana que respeten los valores, tradiciones y ambiente de los diferentes contextos culturales” (Bandarin & Oers, 2014, p.20). De este modo, el PUH es tanto un nuevo concepto, una nueva forma de entender las ciudades históricas y su relación con el resto de la ciudad y el territorio, como un enfoque de trabajo con herramientas para orientar la gestión del cambio de las ciudades. el concepto La UNESCO define al Paisaje Urbano Histórico (PUH) como: La zona urbana resultante de una estratificación histórica de valores y atributos culturales y naturales, lo que trasciende la noción de “conjunto” o “centro histórico” para abarcar el contex- to urbano general y su entorno geográfico. Este contexto general incluye otros rasgos del sitio, principalmente su topografía, geomorfología, hidrología y características naturales; su medio urbanizado, tanto histórico como contemporáneo; sus infraestructuras, tanto superficiales como subterráneas; sus espacios abiertos y jardines, la configuración de los usos del suelo y su organización espacial; las percepciones y relaciones visuales; y todos los demás elementos de la estructura urbana. También incluye los usos y valores sociales y culturales, los procesos económicos y los aspectos inmateriales del patrimonio en su relación con la diversidad y la identidad (UNESCO, 2011). Con este concepto, la UNESCO amplía la comprensión del entorno urbano añadiendo una visión territorial al concepto general de las áreas urbanas históricas, prestando una mayor atención a la función el paisaje urbano histórico En las últimas décadas, la discusión ha centrado su foco de atención en las tendencias de urbanización sin precedentes que está ocurriendo a escala global (Rey & González, 2018, p.101). A este respecto son numerosos los documentos internacionales que se hacen eco de esta preocupación como se refleja en la “Agenda 2030” o en la “Nueva Agenda Urbana” tratadas en el primer capítulo de esta investigación (NACIONES UNIDAS, 2015, 2017). La propia UNESCO en colaboración con otras organizaciones internacionales dedicadas a la conservación abrió a principios del siglo XXI un debate para poner a examen los principios de conservación urbana. Entre ellos, el “Memorándum de Viena” supone un intento por actualizar el paradigma moderno de conservación urbana. Preocupado por los desafíos que el desarrollo urbano implica, el Memorándum propuso la noción de Paisaje Urbano Histórico, concepto que ha sido revisado en la actualidad. La tendencia a abarcar una visón amplia del patrimonio urbano y del desarrollo sostenible queda reflejado en el Memorándum y la posterior “Declaración sobre la Conservación del Paisaje Urbano Histórico”. Tras esto, ICOMOS puso sobre la mesa un debate sobre la idea de PUH del que se concluyó era necesario “el desarrollo de unas herramientas de gestión que ayuden a identificar, evaluar y mitigar el impacto de las políticas, planes e intervenciones propuestos en los conjuntos urbanos” (Bandarin & Oers, 2014, pp.105-110). Así, en 2011 la UNESCO publica la “Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico”. Esta se enmarca en la labor de preservar y mejorar la calidad del medio en el que viven las personas, reconociendo a las ciudades como organismos vivos y dinámicos sometidos a continuas presiones y transformaciones. Por ello, busca establecer herramientas para aunar la conservación del patrimonio urbano en los planes de desarrollo con un enfoque integrado de gestión urbana para orientar los cambios en las ciudades históricas.
62 63 orografía La topografía y su relieve tiene una influencia directa sobre el territorio, es la base física sobre la que se asientan los demás componentes. Así, la visibilidad y escenografía de los lugares queda determinada en gran parte por el relieve del territorio (Gómez y Riesco, 2010, p.43). El relieve posee una gran capacidad para evocar en la memoria los paisajes urbanos. En muchas ocasiones se convierte en una de sus principales características como pueden ser los casos de Granada, Rio de Janeiro, Quito o Cusco. Algo similar ocurre en el Distrito Central de Honduras, donde su paisaje urbano queda fuertemente marcado por un relieve lleno de contrastes debido a la presencia de múltiples cerros y quebradas. El Distrito Central se asienta en un valle con el fondo localizado a 930 msnm y rodeado de numerosos cerros pertenecientes a la Sierra de Lepaterique, dentro de la Cordillera Sur de Honduras. Con una altitud media de 990 msnm, la ciudad presenta una orografía muy irregular debido a la presencia de numerosos cerros con picos que llegan a alcanzar los 1300 msnm. En la zona norte de la ciudad se sitúa el CHDC. Este está asentado en la zona más baja del valle junto a la cuenca del río Choluteca y rodeado por el Cerro Juana Laínez al sureste, el Cerro el Berrinche al oeste y el Cerro el Picacho al norte. Catalogado como zona a conservar en la declaración del CHDC como Monumen- to Nacional (Acuerdo No 527, 1995), el Cerro Juana Laínez es uno de los principales elementos naturales presente en la ciudad. Destaca por su gran masa forestal y su singular relieve, siendo un importante elemento configurador e identitario del paisaje urbano (ver fig. 8 y 9). Otro de los elementos con abundante masa forestal que destaca en la orografía de la ciudad es el Cerro el Picacho que con una altitud de 1.327 msnm corona la ciudad. La configuración topográfica es clave en la definición del PUH del Distrito Central. Con un territorio irregular lleno de cerros, la ciudad no presenta grandes espacios de planicie salvo los ocupados por el centro histórico de Comayagüela y parte del centro histórico de Tegucigalpa junto a la cuenca del río Choluteca. Estas características topográficas se manifiestan en la distribución de las calles y de las viviendas en la ciudad, provocando que el ámbito urbano se disperse escarpando las laderas de los cerros para amoldarse al territorio. Una de las principales características de la geomorfología de la ciudad es la presencia de numerosas fallas en los cerros, lo que se suma a la inestabilidad que presenta el sustrato de las laderas de muchos de estos cerros. De este modo, en épocas de fuertes lluvias es común la formación de correntias de aguas superficiales y subterráneas que provocan el deslizamiento de tierras en las laderas de los cerros. Estas zonas vulnerables contienen, en muchas ocasiones, asentamientos humanos pertenecientes a los estratos sociales empobrecidos. En la mayoría de los casos, los asentamientos se han producido sin la planificación urbana y estudios estructurales necesarios. En este sentido, las laderas del Cerro el Berrinche próximas al centro histórico están identificadas como zona de riesgo. Varias han sido las ocasiones en las que su terreno a cedido a la acción del agua. En 1998, las fuertes lluvias ocasionadas por el Huracán Mitch provocaron el deslizamiento de las tierras lo que origino el derrumbe de la ladera y con esto el de las casas que estaban asentadas en ella. Fig. 9 Vista de gran parte del Distrito Central y su orografía realizada desde el Cerro el Picacho. En esta se puede apreciar a la izquierda de la foto el Cerro Juana Laínez, en el centro al CHDC, a la derecha el Cerro el Berrinche. Fuente: elab. propia, 2017.
64 65 grandes intervenciones urbanas para su mejora, las clases populares que habitan Comayagüela se sienten en el olvido, rememorando esa brecha existente entre las dos ciudades. La hidrografía también guarda una estrecha interacción con otras capas del medio físico. La erosión provocada por los cauces fluviales a lo largo de millones de años ha contribuido a configurar la orografía del área que ocupa el Distrito Central. Por otra parte, la vinculación con la climatología trae consigo consecuencias en los ríos como son las inundaciones. Estas, al igual que el río en sí, suponen un límite natural para la disposición de los asentamientos. En el Distrito Central, ambas riberas del río se encuentran urbanizadas sin respetar los márgenes naturales para la crecida del río con presencia de carreteras y edificios, convirtiendo a esta área en una zona de riesgo (ver fig. 12 y 13). En este sentido, han sido múltiples las inundaciones producidas por las crecidas del Río Choluteca a lo largo de la historia. Volviendo al caso del Huracán Mitch en 1998, la gran cantidad de lluvia caída en muy poco tiempo, más el taponamiento del río provocado por el deslizamiento y derrumbe del Ce- Fig. 11 Dos de los recursos naturales que mayor influencia tienen en la configuración del PUH. En primer plano se apreccia la unión del Río Choluteca y el Río Chiqui- to, reflejandose en el agua el contrastes de esta unión. Al fondo a la izquierda se aprecia el Cerro Juana Laínez, la mayor área natural conservada en el ámbito de estudio. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 10 El Río Choluteca actua como límite natural dividiendo históricamente a las ciudades de Tegucigalpa y Comayagüela. Fuente: Daniel Marínez, 2017. hidrografía El agua es un recurso esencial para el desarrollo de la vida humana y como tal marca la conformación y la ubicación de los asentamientos humanos. Son muchos los ejemplos de asentamientos originados en torno al aprovechamiento de recursos hídricos para la subsistencia. Y es que, la hidrografía posee una capacidad propia para organizar el territorio generando límites naturales que condicionan la presencia y ubicación de asentamientos, así como el desarrollo de su infraestructura, la actividad humana y los usos del suelo (Gómez & Riesco, 2010, p.41). De este modo, un río es un elemento diferenciador en la configuración de un paisaje urbano. En este sentido, el Río Choluteca y sus afluentes actúan como límites naturales que determinan la configuración del PUH del Distrito Central. Este río atraviesa la ciudad de sur a norte actuando como una frontera natural que divide históricamente a las ciudades de Tegucigalpa y Comayagüela. El Choluteca es fruto de la unión de tres ríos justo en las inmediaciones del CHDC, el Río Grande, el Río Chiquito y el Guacerique. Estos ríos condicionaron la ubicación de los primeros asentamientos que, en busca de tener acceso directo a recursos hidrográficos para la subsistencia y el mantenimiento de la vida humana y la actividad minera, se dispusieron en las inmediaciones del río. Posteriormente, con el proceso de crecimiento y expansión de la ciudad establecieron los límites que no se podían sobrepasar y orientaron el crecimiento de la ciudad hacia otras direcciones comenzando la invasión de los cerros. Dependiendo de la naturaleza del cauce fluvial, un río puede actuar paralelamente entre dos espacios separados como un elemento de conexión y un elemento disruptor que dota de distinto carácter a los espacios (Gómez & Riesco, 2010, p.41). A lo largo de la historia, las dos ciudades han estado estrechamente conectadas a través del río creando una relación de dependencia mutua. Sin embargo, la inexistencia de un puente que conectara con fluidez los dos asentamientos hasta el año 1821 contribuyó a mantener el carácter diferenciado que se les había otorgado en su origen. Así la ciudad de Tegucigalpa, destinada para la población española y las clases pudientes, experimentaba un mayor desarrollo y crecimiento que su vecina Comayagüela, área sometida a la tutela de Tegucigalpa y destinada para la población indígena y el cultivo. Este carácter diferenciado -entendiendo su consecuente evolución y adaptación a los nuevos tiemposentre las dos ciudades originada por la presencia del río sigue presente en la identidad de ambas ciudades en la actualidad. Mientras que en Tegucigalpa viven las clases altas y media de la sociedad y se realizan
66 67 climatología La climatología tiene una fuerte presencia en la configuración del PUH. Influenciada por la latitud y altitud del territorio, así como por su relieve y vegetación, la climatología determina las características y los usos del suelo, la flora y fauna existente, la disponibilidad de agua, el crecimiento vegetativo y demás aspectos de la componente natural (Gómez & Riesco, 2010, p.40). De este modo, repercute tanto en la configuración del propio medio físico como en las formas de vidas que se desarrollan en él. Ubicado entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador, el Distrito Central tiene un clima tropical. Este se divide principalmente en dos estaciones invierno y verano. La mayor diferencia existente entre ambas épocas es la lluvia. El verano abarca desde mayo hasta octubre y es la época de lluvias, siendo junio y septiembre los meses en los que se producen mayores precipitaciones. Las temperaturas se establecen en torno a una media de 25ºC y máximas de 30ºC. Por su parte, el invierno corresponde a la época seca y va desde de noviembre a abril, siendo enero y febrero los meses más secos del año. Las temperaturas son ligeramente menores que en la época de lluvias, fijándose en una media de 21ºC y con mínimas de 14ºC. Esta variación climática entre las dos épocas influye drásticamente en la percepción del paisaje natural desde el ámbito urbano, modificando la cantidad de agua presente en los cursos fluviales y la vegetación de los cerros. Por otra parte, la climatología es el origen de una serie de fenómenos naturales extremos que tienden a repetirse cíclicamente. Estos fenómenos naturales poseen un gran poder de transformación y destrucción en un corto periodo de tiempo. En este sentido, en una región con clima tropical -como es el Distrito Centraldonde los eventos climáticos extremos traen consigo fuertes lluvias y huracanes, la Fig. 12 Viviendas edificadas a orilla del Río Chiquito, frente a la Antigua Penitenciaria, sin guargar los márgenes de seguridad frente a las posibles crecidas del río. Fuente: elab. propia, 2017. leyenda zona de riesgo cerro juana laínez delimitación ch ampliación ch límites barrios Fig. 13 En la pág. de la izquierda. Representación de la zona de riesgo en caso de producirse una crecida del río. Fuente: elab. propia, basado en los datos de la AMDC, 2018. rro del Berrinche, originó un aumento desmesurado del caudal del río provocando una de las mayores inundaciones acontecidas en la ciudad. Este fenómeno arraso con los márgenes urbanizados del río provocando numerosos daños materiales y humanos. En la actualidad, el río no funciona como espacio de recreación ni es un elemento integrador para la ciudad. Aunque sirve de conexión física entre ambas ciudades, lo cierto es que la población vive de espaldas a él, debido en gran parte al alto grado de contaminación y deterioro que presenta provocado por el abandono y vertido de residuos.
68 69 3.2 | marco socioeconómico y cultural demografía Para poder entender cómo se estructura la población de la ciudad es necesario hacer una revisión de como ha sido el crecimiento que esta ha experimentado en la historia. Para ello, con los datos obtenidos de censos oficiales, Memorias de Gobernación y bibliografía existentes tanto en el Archivo Nacional de Honduras como en la biblioteca del IHAH, se ha elaborado una tabla resumen (ver fig. 15) y una gráfica que refleja la tendencia del crecimiento. De este modo, en la curva que representa la evolución del crecimiento demográfico experimentado por la ciudad a lo largo de su historia se pueden identificar a grandes rasgos tres fases diferentes de crecimiento poblacional (ver fig. 16). climatología se convierte en un agente fundamental en la configuración del PUH. De hecho, según el Índice de Riesgo Climático Global, Honduras es el país más afectado por estos eventos en el periodo que va desde 1997 a 2016. De los datos de este informe se extrae que los eventos climáticos extremos causan mayores daños en los países empobrecidos (Eckstein, Künzel, & Schäfer, 2017, p.4). A este respecto, Oxfam señala que: A pesar de que tradicionalmente se considera la naturaleza como la principal causante de estos desastres… el factor humano es el que convierte el impacto de un fenómeno natural extremo, como por ejemplo un ciclón, en un desastre humanitario de magnitudes… la gravedad de un desastre está determinada por la subyacente vulnerabilidad de las personas (Europa Press, 2008). En esta línea, las mayores consecuencias de la climatología en el Distrito Central la sufren la población de bajos recursos, la que se encuentra asentada sin planificación urbana en las cuencas de los ríos, en quebradas y en cerros sin estabilidad estructural. Fig. 14 Consecuencias del Huracán Mitch sobre el Río Choluteca al paso por el Distrito Central en 1998. Fuente: http://www.latribuna.hn/2018/06/20/20-anos -del-mitch-honduras-con- creta-mejoras-considera- bles-disminucion-del-ries- go/ La ciudad es un sistema complejo y diverso que surge y se desarrolla debido a la interacción entre múltiples factores. Esta, conforma un hábitat compuesto por diferentes capas de recursos naturales (orografía, hidrografía, climatología) y construidos (inmuebles, infraestructuras) y por las sociedades que en ella habita. Son estas sociedades y su interacción con la historia, condicionadas por los recursos naturales de su localización, las que dotan a la ciudad de sus características distintivas y la convierten en lo que es (Di Pace, Martín, & Herrero, 2004). Por tanto, las sociedades y las actividades humanas que se desarrollan en la ciudad, con sus características distintivas en lo cultural, lo económico y lo social, son una de las bases en las que se apoya la configuración del PUH. En este sentido, el presente apartado trata de aportar algunas de las características de los sectores sociales que habitan el CHDC.
70 71 0 200.000 400.000 600.000 800.000 1.000.000 1.200.000 1.775 1.825 1.875 1.925 1.975 2.015 progresión del crecimiento poblacional AÑO POBLACIÓN 1.777 5.739 1.881 16.171 1.815 8.071 1.901 1.930 28.949 1.910 29.789 1.935 47.075 1.950 76.499 1.940 57.998 1.961 99.948 1.988 305.387 1.974 164.941 2.001 850.227 1.157.509 2.013 585.686 1.889 15.504 Fig. 15 Tabla resumen del número de población del Distrito Central (Tegucigalpa y Comayagüela antes de la anexión) en los diferente años censados. Fuente: elab. propia, 2018, basado en las Memorias de Gobernación, Censos Oficiales y bibliografía que obran en el Archivo Nacional de Honduras y la Biblioteca del IHAH y en los datos del INE. Fig. 16 Gráfica del crecimiento poblacional experimentado por el Distrito Central desde el año 1.777 hasta la actualidad . Fuente: elab. propia, 2018. Con el fin de hacer coherente la comparación del crecimiento poblacional entre las distintas épocas, en los datos expuestos antes de la formación oficial del Distrito Central se muestran los datos absolutos de sumar la población de Tegucigalpa y Comayagüela como un solo ente. La primera de las fases comprende desde el inicio de la gráfica hasta el año 1880, corresponde al periodo colonial y a la primera fase del periodo republicano antes del traslado de la capital a Tegucigalpa. En este periodo, se observa un número de población bajo con un crecimiento población leve y sostenido en el tiempo en torno al 1% anual. Y es que, a pesar de la actividad minera producida en Tegucigalpa y Comayagüela estas no eran centros urbanos de gran relevancia para la colonia en la región centroamericana por lo que no albergaban sedes administrativas que atrajesen mayor población. Con este hándicap, el desarrollo experimentado en la región era menor que en otras ciudades cabeceras. De hecho, ninguna de las dos ostentaba el título de ciudad durante el periodo colonial. La segunda fase abarcaría desde el año 1880 a 1940. En el periodo republicano, con el traslado de la capital a Tegucigalpa en 1880 se puede observar una mayor tendencia de crecimiento poblacional en la curva demográfica. Con prácticamente el doble de población que en el periodo anterior, el ritmo de crecimiento se aumenta considerablemente hasta una media aproximada de algo más de un 2% anual. La capital trajo consigo un mayor poder político y adquisitivo para la ciudad con el que afrontar infraestructura y mejorar las condiciones de vida. Las nuevas ideas de higienización de la ciudad se plasmaron en la labor de los distintos gobiernos preocupados por el control de enfermedades y la mejora de la higiene y salubridad de la ciudad, llegando a crearse para ello un Consejo de Salubridad Pública en 1.14 (Memoria de Gobernación y Justicia 1913-1914, 1914, p.44) y posteriormente un Departamento de Ingeniería Sanitaria en 1926 (Casco, 1927, p.262). Todo esto contribuyó notablemente al aumento de la población. Finalmente, la tercera fase de crecimiento poblacional abarca desde 1940 hasta la actualidad. Esta fase es la de mayor crecimiento poblacional, con un ritmo de crecimiento anual en torno al 6% hasta finales de la década de los 80, la ciudad llega prácticamente a duplicar su población cada 15 años. Tras esta década, el ritmo de crecimiento se reduce y se establece en una media del 3% anual. Esta fase coincide en primera estancia con la entrada del desarrollismo y el periodo moderno en Honduras y posteriormente con la globalización. Con este periodo, se produce una ruptura del modelo rural tradicional del país. Las ciudades comienzan a ser polos de atracción laboral para la población rural que huye de la pobreza en busca de mejores oportunidades para subsistir. Esto se traduce en un proceso continuo de migración rural hacia la ciudad, donde la población migrante se encuentra con verdaderos obstáculos para su asentamiento y se generan nuevos círculos de pobreza urbana ligados a un desenraizamiento del territorio que habitan. Además, el avance en medicina y el aumento de la esperanza de vida fortalecen este crecimiento. En la actualidad, según el último censo levantado oficialmente por el INE en 2013, el Distrito Central tiene una población de 1.157.509 habitantes de los cuales 1.005.729 se concentran en el área urbanizada que ocupa la capital siendo así la ciudad más poblada del país con un 14% de la población total. Del total de habitantes residentes en el Distrito Central, un 78,44% han nacido en el municipio mientras que un 20,86% proviene de la migración interna del país y solo un 0,71% de población extranjera. En cuanto al rango de edad, la población presenta una estructura joven donde el 36,25% de la población tiene menos de 18 años mientras que solo el 4,4% supera los 65 años (INE, 2013). En referencia al origen étnico, el 51% de esta población se considera mestizo mientras que un 20% no sabe contestar su origen étnico y otro 20% dice no tenerlo (Maier, Ceballos, & Valle, 2012). En cuanto al CHDC, incluyendo la zona de ampliación propuesta por el IHAH y la GCHDC, son 12.904 personas las que viven en los barrios que lo componen, 7.501 mujeres y 5.853 hombres. Con una densidad poblacional de 7.820 habitantes/km², el CHDC presenta una ocupación bastante menor que el resto de la ciudad donde la densidad media es de 10.331 habitantes/km².
72 73 leyenda 46 - 219 219 - 393 393 - 566 566 - 740 740 - 913 913 - 1086 1086 - 1260 1260 - 1433 1433 - 1607 1607- 1780 1780 - 1954 1954 - 2127 delimitación ch ampliación ch límites barrios Estos datos muestran un bajo índice de población residencial en el CHDC si se comparan con los 28.949 habitantes censados en el año 1910 (ver fig. 15), año en el que la huella urbana de la ciudad aún no había sobrepasado los límites que marca el actual CHDC incluyendo su ampliación. Si bien, para hacer esta comparación es preciso puntualizar varios datos. Por una parte, posiblemente en el censo de 1910 se incluye un porcentaje de población rural que residía cercana al ámbito urbano. Pero por otra, la ciudad llegó a ocupar la extensión del actual CHDC en la década de los años 20 (Navarrete, 2016, p.48), siendo la población censada en el año 1930 de 47.075 habitantes, un número muy superior a la población residente actualmente en el CHDC. En el análisis de la distribución de la población residente en el CHDC se destaca que esta no se encuentra repartida homogéneamente por todos los barrios del centro. En el caso del centro histórico de Tegucigalpa, la población tiende a concentrarse en los barrios periféricos, especialmente hacia la zona noreste, quedando prácticamente la zona central carente de uso residencial. Mientras que en el caso de Comayagüela tiende a equiparse, siendo los barrios de El Obelisco y El Calvario los que cuentan con menor población debido a la presencia de varios edificios de carácter netamente institucional (ver fig. 17). En este sentido, en Tegucigalpa se puede comprobar como barrios de no muy grandes dimensiones como La Ronda (990 habitantes) o La Leona (1605 habitantes) tienen respectivamente hasta seis y diez veces más población que un barrio grande y céntrico como es el barrio el Centro de Tegucigalpa (158 habitantes). De este modo, mientras que la parte céntrica de la ciudad cambió su carácter residencial por el comercial, los barrios periféricos han conseguido mantenerse relativamente ajenos y conservar su uso residencial. Según la Dra. Lara, esto guarda una estrecha relación con el proceso de degradación y abandono sufrido por el centro desde la década de los sesenta hasta finales del siglo XX, lo que se tradujo en un traslado de la población hacia las nuevas zonas de expansión urbana, aumentando la inseguridad ciudadana (Lara, 2016, pp.25-26). ACTIVIDAD humana. social, económica y cultural La interacción de la actividad humana con el espacio urbano modela las formas de vida que se desarrollan en el mismo y contribuye a configurar el PUH. La consideración de los procesos sociales, económicos y culturales como elementos de importancia dentro de la con- Fig. 17 En la pág. de la izquierda. Poblacíon residencial por barrios del CHDC. Fuente: elab. propia, 2018, basado en los datos del último censo de población oficial de 2013 elaborado por el INE.
74 75 servación del patrimonio urbano forman parte de la visión holística que aporta la Recomendación para la preservación de los valores comunes (UNESCO, 2011). En este apartado se exponen las principales actividades que se dan vida en el CHDC y las cuales son elementos fundamentales del PUH. En la actualidad, el CHDC concentra en horario laboral un gran número de actividades vinculadas con instituciones gubernamentales y bancarias, con el transporte público, con escuelas de educación y especialmente con el comercio (BID, 2013, p.357). Esta intensa actividad convierte al CHDC en uno de los principales espacios de interacción de la ciudad que atrae a población de todas partes de la ciudad. Y es que según la GCHDC, la Plaza Central es uno de los sitios más visitados del país y por ella transitan unas 5.000 personas por hora (Cálix, 2016). Sin embargo, su intensa actividad diaria se transforma completamente cuando entra la noche. La predominancia de usos dedicada al comercio y a la actividad institucional sumada al bajo carácter residencial, provocan que cuando esta actividad cesa el centro quede prácticamente sin uso y por tanto sin vida. En el Distrito Central, el 73% de la población económicamente activa trabaja en el sector del comercio de bienes y servicios (BID, 2016, p.94). En el CHDC se concentra gran parte de esta actividad comercial de la ciudad, formal e informal, siendo así la actividad protagonista en la vida del centro. Con el abandono residencial del CHDC comenzado en la década de los sesenta, el centro histórico ha visto alterarse paulatinamente los usos y las actividades desarrolladas en él, los comercios tradicionales han sido sustituidos por tiendas de bajo coste donde las principales actividades son la venta de alimentos, restaurantes de comida rápida, tiendas de ropa usada y talleres de vehículos (Lara, 2016, p.25-28). Con un gran número de mercados populares de propiedad municipal y privada, gran parte de la actividad comercial se concentra en la zona de los mercados de Comayagüela, una extensa zona en el área norte del centro de Comayagüela donde se concentran los mercados de San Isidro, Colón, Las Américas, Álvarez, Primera Avenida, Calle Real y La Isla que conviven con una intensa actividad de comercio informal que ocupa las calles. Si bien existe una mayor concentración de comercio informal en torno a la zona de los mercados de Comayagüela y los de San Miguel y Los Dolores en Tegucigalpa, este es itinerante y tiene una fuerte presencia en el CHDC, originándose en cualquier acera del centro. El empelo informal, especialmente vinculado al comercio, representa una tasa del 51,4% -muy por encima del umbral del 20% establecido como máximo para ser sostenible- y en la mayoría de los casos está relacionado con empleos precarios, sin protección social y de alto riesgo. Sin embargo, hay que destacar que el empleo informal es el único medio que garantiza la subsistencia de muchas familias (BID, 2016, p.95). Por otra parte, multitud de edificios gubernamentales, municipales y entidades bancarias se encuentran en el CHDC, especialmente en el centro de Tegucigalpa. Estos atraen diariamente al centro por una parte a numerosos empleados públicos que vienen a cumplir su jornada laboral y por otra parte a la población que necesita realizar trámites en estas instituciones. Una situación similar se desprende en el caso de las escuelas de educación. Con una alta concentración de escuelas en el centro, son muchos los alumnos que se desplazan hasta este desde el exterior recibir la educación formal. Esto se debe en parte a las posibilidades de conexión que ofrece el transporte público de la ciudad con el centro. De hecho, el transporte público supone otra de las actividades características del centro ya que la red vial Fig. 18 Puesto comercial ubicado dentro del mercado de la Primera Avenida de Comayagüela. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 19 Puesto de comercio informal de venta de fruta y verdura establecido en la acera en el barrio de los Dolores, Tegucigalpa. Fuente: elab. propia, 2017.
76 77 de la ciudad tiene un sistema radial con origen en el centro lo que provoca que la mayoría de las rutas tengan parada en el centro y con ello un mayor tránsito de personas. Esto sumado a la superposición y sobreoferta de las líneas de transporte provoca un congestionamien- to de las calles del centro (BID, 2013, p.355). Por otra parte, el CHDC acoge gran parte de la vida cultural desarrollada en la ciudad, ya que en este se encuentran la mayoría de los museos y teatros de la ciudad. Si bien es cierto que debido a problemas de inseguridad y transporte, la mayor parte de la actividad cultural relacionada con estos espacios se concentra en el horario laboral, cabe destacar la labor que se está ejerciendo por parte del Museo de la Identidad Nacional (MIN), el Centro de Arte y Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (CAC-UNAH) y de la recién inaugurada Casa Quinchon para revitalizar culturalmente el centro, tanto en horario diurno como nocturno, mediante la promoción de diversas actividades culturales y de fomento del patrimonio que dotan al centro de vida. Finalmente, muchas de las actividades que se desarrollan en el centro histórico tiene una relación directa con el ocio. Del “Diagnóstico Socioeconómico” elaborado en 2012 se extrae que un 17% de la población visita el CHDC por diversión y entretenimiento y un 50% de estos prefieren el parque Central como espacio de recreación (Maier, Ceballos, & Valle, 2012, p.344). En este sentido, es común observar la alta concentración de personas interactuando en este lugar, especialmente en los días que se organizan actividades como ferias artesanales, desfiles musicales o conciertos. Fig. 20 Vendedor ambulante de fruta en el barrio Abajo, Tegucigalpa. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 21 Apropiación del espacio público por parte del comercio informal en el puente Soberanía Nacional que une la zona de los mercados de Comayagüela con el centro histórico de Tegucigalpa. Fuente: elab. propia, 2017. Zonas conflictivas En un país donde el índice de pobreza se sitúa por encima del 60%, la desigualdad social se sitúa en el sexto puesto del ranking mundial y experimenta una de las mayores tasas de violencia del mundo, se producen una serie de dinámicas y procesos urbanos que generan un alto grado de conflictividad social. Estos se localizan en determinados espacios de la ciudad alterando sus dinámicas, en un proceso de degeneración del espacio que si no es atendido adecuadamente puede confluir en una marginalización del lugar. En este sentido, en el Distrito Central y en su centro histórico existen diversos procesos de mayor o menor intensidad que siguen esta línea en lo que se pueden definir como zonas conflictivas que impactan en el PUH (ver fig. 23). La seguridad ciudadana es uno de los problemas estructurales de la ciudad que mayor conflictividad social genera. Con múltiples robos, asaltos con violencia y una de las tasas de asesinatos más alta del mundo, la inseguridad ciudadana repercute notablemente en las dinámicas de vida de la ciudad extendiéndose por todo el territorio e imposibilitando que en ciertas zonas la vida se desarrolle con normalidad. La mayoría de estos crímenes están vinculados a la presencia de las maras, organizaciones de pandillas criminales que imponen su ley, cobran impuesto de guerra a comerciantes y a conductores de autobuses y utilizan los territorios ganados para la venta de drogas (Meléndez, 2016). Según Jan Gehl: Una ciudad segura se obtiene al aumentar la cantidad de población que resida y circule dentro del espacio urbano. Si una ciudad desea alentar a sus habitantes a que caminen, debe tener atractivos para ofrecer, tales como la posibilidad de hacer trayectos cortos, tener espacios públicos atractivos y una varie-
78 79 dad de servicios disponibles. Estos elementos incrementan la actividad y la sensación de seguridad dentro de los límites de una ciudad, ya que hay más observadores en los edificios circundantes, que a su vez están interesados por los movimientos que suceden en la calle (Gehl, 2014, p.6). En este sentido, la intensa actividad laboral y el gran flujo de personas que transitan en horario diurno por el CHDC lo convierten en un espacio más seguro que otras zonas de la ciudad. Sin embargo, por la noche la baja carga residencial y la falta de actividades nocturnas transforman al CHDC en un espacio sin vida donde la percepción de inseguridad se incrementa exponencialmente. Por otra parte, la gran aglomeración de pequeños comercios a los que extorsionar y su imagen degradada y desorganizada convierten a los mercados de Comayagüela en el ámbito perfecto del centro histórico para el establecimiento de la actividad de las maras. De hecho, en la actualidad existe una disputa por el control de la zona de los mercados de Comayagüela (El Heraldo, 2017). Otra de las dinámicas urbanas que mayores zonas de conflictos genera está vinculada al comercio informal y la usurpación del espacio público. Ligado estrechamente a la falta de oferta laboral y como modo de subsistencia, el comercio informal supone la única salida para gran parte de la población, como ya se ha citado anteriormente. Si bien el asentamiento del comercio informal genera en todo el centro histórico un fuerte impacto privando de espacio al peatón -el cual ya se encuentra bastante castigado por la predominancia del coche en la vía pública-, este impacto se multiplica especialmente en el entorno de los mercados de Comayagüela. En esta zona, la actividad ejercida por el comercio informal predomina sobre la de los propios mercados, apropiándose del espacio público con la implementación de estructuras en la vía para el establecimiento de puestos callejeros. Esto provoca una situación de hacinamiento en algunas calles imposibilitando directamente el tránsito de personas. De este modo, algunas calles han sido completamente ocupadas llegando a quedar cubiertas para convertirse en una especie de galerías que conectan unos edificios con otros. Esta situación de aglomeración e informalidad se traduce en una mala gestión del espacio y una deficiencia en las instalaciones lo que ha provocado numerosos incendios en los últimos años («Incendio consume puestos en mercado de Comayagüela», 2015). Por otra parte, el CHDC presenta un grave conflicto social que queda relativamente invisibilizado y que afecta a una población especialmente vulnerable como es la niñez. A este respecto, es común ver Fig. 22 Ocupación del espacio público por parte del comercio informal en las calles de los mercados de Comayagüela. Fuente: elab. propia, 2017. leyenda Comercio informal resistol prostitución delimitación ch ampliación ch mercado comayagüela Fig. 23 En la pág. de la derecha. Ubicación física de las zonas conflictivas asociadas a los procesos y dinámicas urbanas que provocan conflicto social. Fuente: elab. propia, 2018.
80 81 3.3 | marco normativo en determinadas zonas del centro a grupos de niños inhalando una botella de plástico o deambulando por las calles. Estos niños son llamados resistoleros debido al nombre del pegamento industrial que inhalan, el Resistol. El consumo de esta sustancia conlleva a un rápido deterioro de la salud y a unas condiciones de marginalidad social y abandono escolar. Este pegamento induce una gran dependencia al que lo consume, lo que provoca que la rutina diaria sea conseguir el pegamento e inhalarlo. En la mayoría de los casos, las causas que originan esta situación están vinculadas al maltrato familiar y a la pobreza urbana. Esta dinámica genera dos problemas diferenciados; el más evidente es el deterioro de la salud y la marginalidad social que provoca en una población vulnerable; por otro lado, la presencia en la calle de estos grupos generan una sensación de inseguridad por su apariencia y por los asaltos que llevan a cabo para poder comprar el pegamento (Palomo, 2016). Finalmente, otra de las dinámicas que genera espacios de conflictividad en el CHDC es la existencia de prostitución callejera. Visible durante todo el día, es al llegar la noche cuando la vida en el centro desaparece y se transforma en un espacio deshabitado cuando generan las mayores dinámicas de conflicto. Pasando largas horas de la noche a la intemperie de la calle, estas mujeres se encuentran expuestas a continuos procesos de violencia por parte de asaltantes, clientes e incluso como denuncian de la propia policía (Unidad Investigativa, 2017). En los últimos tiempos, el parque Central se ha establecido como uno de los principales focos de prostitución de la ciudad con la presencia de hasta 180 mujeres. Pero no solo se concentran en torno al parque Central, también se destaca la presencia en las inmediaciones de la plaza de Los Dolores, el parque La Libertad y el parque el Obelisco (Redacción, 2017). Fig. 24 Tráfico vehícular, peatón y comercio informal se dan lugar en el mismo espacio en la 1ª calle de Comayagüela, entre edificios de gran carga patrimonial con un avanzado estado de deterioro Fuente: elab. propia, 2017. En las intervenciones realizadas dentro del ámbito urbano, las herramientas normativas son las que marcan los límites y las líneas de actuación. De esta manera, poseen un gran poder a la hora de conservar el patrimonio y gestionar los cambios en la ciudad. Conocer su estructura y los criterios que establece en materia de patrimonio es esencial para comprender las transformaciones y el estado de protección del patrimonio urbano en el CHDC. Con este objetivo, en este apartado se destacan las características principales de las dos normativas patrimoniales de mayor rango que afectan al objeto de estudio, una de carácter nacional (Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación) y otra municipal (Reglamento de Manejo del Centro Histórico del Distrito Central). LEY PARA LA PROTECCIÓN DEl PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN La Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación fue aprobada el 29 de diciembre de 1997 mediante el Decreto 220-97. Aplicable a todo el territorio nacional, esta Ley tiene el objetivo de defender, conservar, reivindicar, rescatar, restaurar, proteger, investigar, divulgar y trasmitir los bienes que constituyen el Patrimonio Cultural de la Nación a las próximas generaciones. Para ello, el estado faculta al IHAH como la institución encargada de garantizar la protección y la conservación del patrimonio mediante la aplicación de esta ley. En ella se le encomienda la elaboración y actualización de un inventario con los bienes patrimoniales de la nación. Por otra parte, será la responsable de realizar estudios de investigación, realizar dictámenes y autorizar las intervenciones que puedan poner en peligro el patrimonio cultural (Decreto 220-97, 1997). En el artículo 2, la ley realiza una clasificación del Patrimonio Cultural en las siguientes categorías:
94 95 evolución de la huella urbana 1578 -1730 periodo colonial leyenda 1578 - 1730 1730 - 1821 1821 - 1890 1890 - 1930 1930 - 1950 1950 - 1965 1965 - 2018 Cerro Juana Lainez Fig. 30 Evolución de la huella urbana del Distrito Central. Fuente: elab. propia basada en cartografías y fotografías históricas . Fig. 31 En las páginas siguientes. Detalle de la evolución de la huella urbana en el ámbito del CHDC y su entorno urbano próximo. Fuente: elab. propia basada en cartografías y fotografías históricas . 1730 - 1821 periodo colonial 1821 - 1890 periodo republicano 1890 - 1930 periodo republicano 1930 -1950 periodo Republicano 1950 - 1965 periodo Moderno 1965 - 2018 periodo Moderno
96 97
98 99 1578 Real de Minas de Tegucigalpa 1579 Alcaldía Mayor de Minas de Honduras f.s. XVI Convento de San Francisco m.s. XVII Convento e Iglesia de la Merced 1730 Comienza el medio Siglo de Oro 1768 Villa San Miguel de Heredia de Tegucigalpa 1765 Catedral de San Miguel de Tegucigalpa 1786 Intendencia de Comayagua 1821 Independencia 1815 Iglesia de los Dolores 1812 Independencia de Comayagua 1780 Decrecimiento económico, Casa Real de Rescates 1818 Puente Mallol 1502 Llegada españoles a Honduras 1569 Primeros mineros por la región periodo colonial | 1578-1821 Los españoles llegaron a tierras hondureñas por primera vez en el año 1502, generándose entre los años 1520 y 1542 un intenso periodo de lucha y de conquista en la región de Centroamérica (Navarrete, 2012, p14). Este periodo se tradujo en una merma demográfica de la población indígena de la que nunca se pudo recuperar la región de Honduras. A medida que la conquista iba avanzando se fueron produciendo las primeras fundaciones de centros urbanos con el fin de controlar y explotar las regiones conquistadas, Trujillo (1525), Choluteca (1526), San Pedro Sula (1536), Gracias (1536) y Comayagua (1537). La mayoría de estas fundaciones seguían un modelo de traza urbana simple con un marcado carácter geométrico. Este consistía en el trazado de calles paralelas y entrecruzadas formando cuadras. Sin embargo, las primeras normas urbanísticas dictadas desde España no se dan hasta el año 1573 con las Nuevas Ordenanzas de Descubrimiento y Población de Felipe II. Compuesta por 148 artículos, las Ordenanzas dedican veinticuatro de ellos a especificar la forma urbana que deben tener las fundaciones como su localización, la forma de realizar el trazado de las calles, la distribución de las plazas o las dimensiones de las viviendas (Solano, 1990, pp.39-42). Estas ordenanzas perpetuaron el trazado geométrico de las fundaciones. De este modo, las nuevas poblaciones se organizaban en torno a una plaza central libre -del tamaño de una cuadra enteraque se encontraba flaqueada por la iglesia, el cabildo municipal, la casa del cura y de la autoridad y espacios para el comercio. De la plaza central debían salir las cuatro vías principales de crecimiento orientadas de norte a sur y de este a oeste, dando como resultado la característica forma de damero reconocible actualmente en las ciudades. Estas ordenanzas también hacían referencia a la creación de reducciones donde agrupar a los indígenas dispersos por las montañas en conjuntos urbanos con su propia iglesia y cabildo indígena. Sin embargo, a la vez que se iban formando los principales centros urbanos fueron apareciendo una serie de asentamientos poblacionales secundarios -ligados en la mayoría de las ocasiones a la actividad mineraque no siempre podían implementar las ordenanzas. Estos asentamientos surgían de forma espontánea, en zonas con una topografía irregular y sin llevarse a cabo una fundación formal. De hecho, muchos de ellos acababan siendo despoblados cuando de la actividad minera cesaba. Debido a estas características, estos asentamientos presentan un modelo irregular donde el trazado de damero se aplicaba parcialmente adaptándose a las necesidades del terreno (Solano, 1990, p.169). Este es el caso de Tegucigalpa de la que no
100 101 existe documento que acredite su fundación y que nació como Real de Minas de Tegucigalpa, denominación que se le daba a las explotaciones mineras. Según Martínez, la ciudad nació al azar con casas aisladas unidas por senderos y poco a poco con la progresiva actividad minera fue atrayendo mayor población (M. F. Martínez, 1982). Debido a la falta de documento que atestigüe la fundación del Real de Minas, no se conoce la fecha exacta de la formalización del asentamiento minero. Sin embargo, existen documentos donde se mencionan el establecimiento del Real de minas de Tegucigalpa y por los que la mayoría de los historiadores coinciden en establecer la oficialización del asentamiento en el año 1.578 (Aguilar, 2004, p.5; Martínez, 1982, p.20; Navarrete, 2012, p.16; Oyuela, 1989, p.19; Reina, 1981, p.20), fecha que se ha adoptado institucionalmente desde el año 1.977 (Jerez, 1981, p.18). Hasta ese momento la sede política y administrativa de la provincia de Honduras se situaba en Comayagua -de- pendiente de la Capitanía General de Guatemala-, pero debido a la riqueza que generaban las minas y a los intereses e influencia que se ejerció desde Guatemala, en 1579 se creó la Alcaldía Mayor de Minas de Honduras -conocida posteriormente como la Alcaldía mayor de Tegucigalpa-, dividiendo el territorio en la Gobernación de Honduras y la Alcaldía Mayor que establecería su sede en el Real de Minas de Tegucigalpa (Gómez, 1999, p.66-67). Al mismo tiempo el Rey encomienda a la orden franciscana de frailes que organicen las primeras reducciones indígenas de la zona con el fin de adoctrinar a la población indígena que vivía dispersa en la montaña (Martínez, 1982, pp.62-63). La política colonial tendía a la segregación espacial entre los españoles y los indígenas. Para ello se establecieron reducciones de indígenas en los llamados pueblos de indios. En estos pueblos se concentraba a la población indígena como una forma de tenerlos controlados y poder usarlos como mano de obra (Taracena, 1998, p.78). Para poder alojar a los frailes que practicarían este adoctrinamiento, a finales del siglo XVI se construye el Convento y la Iglesia de San Francisco la cual fue reconstruida en 1735 (M. Martínez, 1992, pp.115-116). Con el establecimiento de la Alcaldía Mayor se comenzaron a aplicar algunas de las directrices de las Ordenanzas como la distribución de calles, plazas y solares en forma de cuadrícula y el establecimiento de una Plaza Mayor desde la que crece la urbe con los espacios reservados para la iglesia, la casa del cura y de la autoridad alrededor de dicha plaza. Como asentamiento minero, el Real de Minas ocupaba una posición periférica respecto a las ciudades principales como Guatemala o Comayagua por lo que experimentó un desarrollo urbano mucho menor y más pausado lo que provocó que las dimensiones del Real de Minas durante buena parte del periodo colonial fueran reducidas. Para 1621, el Real de Minas contaba con poco más de cien habitantes (Aguilar, 2004, p.7). La presencia del Convento de San Francisco al este de la Plaza Mayor propició que población española se asentara mayoritariamente en el espacio dispuesto entre la Plaza Mayor y el Convento de San Francisco lo que causó el surgimiento del barrio la Plazuela (Aguilar, 2010, pp.42-43), aunque este barrio no se corresponde con las limitaciones actuales. A mitad de siglo XVII, se construye el Convento y la Iglesia de la Merced. De este modo la ciudad experimenta una pequeña expansión hacia el sur de la Plaza Mayor. El crecimiento urbano en este siglo era lento, el Real de Minas contaba con pocas calles y los espacios urbanos eran los vinculados a sus tres edificios religiosos, la Plaza Mayor, la Plaza de San Francisco y la Plaza de la Merced. Por otra parte, a la otra orilla del Río Choluteca comenzaba a desarrollarse levemente lo que actualmente es Comayagüela. Este asen- Fig. 32 Iglesia y convento San Francisco en el siglo XIX. Fuente: Tegucigalpa ayer, Tegucigalpa hoy, Oscar Acosta, 2011.
102 103 Fig. 34 Mapa de la jurisdicción con los ejidos que se le otorgan a la villa de San Miguel de Tegucigalpa. Es el primer plano que se realiza de Tegucigalpa. Fuente: Archivo de Indias, Sevilla, 1763. tamiento se había destinado originalmente para la ubicación de las reducciones indígenas que abastecía de mano de obra a los españoles de Tegucigalpa por lo que no se había realizado fundación ni se habían trazado calles. La población vivía dispersa y la mayor parte de ella se dedicaba a la agricultura para abastecer al Real de Minas por lo que su desarrollo urbano estuvo condicionado a las necesidades de este. La dinámica de desarrollo de Tegucigalpa como centro urbano secundario se vio alterada en el siglo XVII gracias al descubrimiento de nuevos argentífero con una alta productividad. Este descubrimiento originó que el Real de Minas viviera un esplendor económico que el historiador Martínez a definido como el “medio Siglo de Oro”, especialmente entre los años 1730 y 1780 (Martínez, 1982, p.27). Gracias a las rentas de la actividad minera se dispuso de fondos para invertir en el mejoramiento urbano como el empedrado de las dos calles perimetrales a la Plaza Mayor en dirección al Convento de San Francisco o la siembra de árboles en la Plaza Mayor (Aguilar, 2004, pp.7-8). A este siglo pertenece la construcción de algunas de las mayores edificaciones históricas que se conservan en la actualidad como: la Iglesia Los Dolores, la Iglesia del Calvario, la Catedral, la Casa de los Rescates -actual Biblioteca Nacional- o la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Comayagüela. Todo esto impulsó el desarrollo y crecimiento del Real de Minas extendiendo su núcleo urbano hacia el oeste de la Plaza Mayor. De hecho, esta bonanza atrajo por primera vez a artesanos de Comayagua y Guatemala como al arquitecto guatemalteco Gregorio Nacianceno Quiroz, responsable de la edificación de la Catedral, primer edificio de Tegucigalpa diseñado por un arquitecto. Con este proceso, Tegucigalpa deja de ser un asentamiento formado por casas aisladas para comenzar a dotarse de una verdadera estructura física que le hacen merecer alcanzar un rango jerárquico mayor (Navarrete, 2012, p.47). Ante este buen clima de bonanza económico, en 1762 el capitán General de Guatemala el Mariscal de Campo don Alonso Fernández vi- Fig. 33 Catedral de San Miguel entre el año 1889 y 1893. Fuente: Primer Anuario Estadístico correspondiente al año 1889, Antonio R. Vallejo, 1893.
104 105 Fig. 35 Centro de la Villa de Tegucigalpa, 1807. Plano que obra en el Archivo Nacional de Guatemala. Fuente: Tegucigalpa y su trazo urbano de Juan Manuel Aguilar, 2004. Fig. 36 Ilustración de la Plaza Mayor de Tegucigalpa a mediados del S. XIX. De izq. a der: Iglesia de la Limpia Concepción, campanario del Convento San Francisco (al fondo), Catedral de San Miguel. Fuente: Exploraciones y aventuras en Honduras, William Wells, 1854. sita el Real de Minas. Según Martínez, en su estancia queda prendado por la belleza del lugar y de sus construcciones de dos plantas. Ante las peticiones de las familias españolas accede a ascender al Real de Minas de Tegucigalpa a la categoría de Villa nombrándola como la Villa de San Miguel de Heredia de Tegucigalpa (Martínez, 1982, pp.25-42). Concediéndose definitivamente el título el 17 de julio de 1768 (Consejo del Distrito Central, 1953). El reconocimiento como villa dota a Tegucigalpa de un estatus político propio otorgándole ejidos (ver fig. 34) y su primer Cabildo, lo que supuso un aumento de prestigio en la jerarquía urbana de la provincia de Honduras que le permitía empezar a competir con otras villas de mayor antigüedad como Comayagua (Navarrete, 2012, pp.42-45). Para Barahona, la vida en el Real de Minas estaba marcada por la industria minera y el comercio ligado a la exportación de minerales donde premiaba el lucro a las tradiciones y costumbre. Esto originó que la población se distanciase de los cánones religiosos impuestos por la colonia contribuyendo notablemente a la difusión del mestizaje en la región. Por otra parte, el crecimiento de la actividad minera supuso un aumento de la población afrodescendiente que la colonia esclavizaba para la explotación de las minas. Sin embargo, la sociedad colonial seguía siendo terriblemente clasista por lo que esta población vivía dispersa fuera del núcleo urbano. (Barahona, 2002, pp.177-198). De hecho, en escritos de 1742 se define a la línea que une a las ermitas del Calvario y los Dolores como la frontera que divide a las dos poblaciones, la Tegucigalpa de los españoles y la del resto (Aguilar, 2004, pp.54-55). A partir de 1780 la extracción de plata en las minas empieza a decaer para años más tardes llegar casi a una paralización de la actividad minera. Esto junto a una época convulsa para la corona terminó con la reorganización de la provincia de Honduras y la anexión de Tegucigalpa a Comayagua, desapareciendo la Alcaldía Mayor y perdiendo la autonomía tras dos siglos. Aunque esta situación fue revertida a los pocos años (Martínez, 1982, pp.28-42). En todo el periodo colonial Comayagüela había sido una población compuesta mayoritariamente por indígenas rurales que proveían a Tegucigalpa de productos agrícolas y mano de obra doméstica para los españoles y los criollos. Como se ha citado, la sociedad colonial tendía a segregar espacialmente por lo que durante todo este periodo mantuvo su carácter de pueblo de indios. Además, a esto se le sumaba el hándicap de contar con una frontera natural como el Río Choluteca sin la existencia de puentes que comunicaran fluidamente las dos poblaciones. De este modo, la diferencia étnica y la falta dificultad de acceso entre las dos poblaciones retrajo el desarrollo del conglomerado urbano en Comayagüela. Sin embargo, esta situación comienza a cambiar a raíz de la finalización del Puente Mallol en 1821. Con la construcción del Puente Mallol se crea un nexo directo entre ambas ciudades y Comayagüela comienza a tener un gran impulso en su desarrollo urbano atrayendo a población criolla que se asienta por primera vez a la otra orilla del río. Así, se empiezan a construir grandes casonas en la zona cercana al Puente Mallol y el ámbito urbano se expande en torno a la inaugurada Calle Real (Oyuela, 1989, p.67). A finales del periodo colonial las dimensiones del núcleo urbano de Tegucigalpa eran reducidas. Estructurada en torno a la Plaza Mayor, la ciudad formal ocupaba apenas ocho calles de este a oeste, desde el Convento de San Francisco hasta la línea que marca la ubicación de la Iglesia Los Dolores, y cuatro calles de norte a sur desde la Av. Jerez hasta el río. Dentro de Tegucigalpa la segregación social se reproducía en la estructura urbana, así mientras que las zonas destinadas para las clases sociales altas en torno a la Plaza Mayor presentaban una mayor densidad edificatoria con viviendas de entidad que guardaban una línea homogénea, las zonas destinadas fuera de la ciudad formal a las clases bajas presentaban una gran dispersión con edificaciones pequeñas y dispares y con gran parte de las cuadras destinadas al cultivo. Por su parte, Comayagüela comenzó su extensión urbana a finales de la colonia desde el Puente Mallol hasta la Iglesia de la Inmaculada Concepción en torno a la Calle Real, vía de comunicación principal de Tegucigalpa con el exterior. Fig. 37 En las siguientes páginas. Fotografía de la Av. Cervantes antes del año 1889. En ella se aprecia el paisaje de Tegucigalpa heredado del periodo colonial. Viviendas con cubiertas de teja y alero y ventanas enmarcadas con reja. A la derecha se aprecia la Antigua Casa de Rescates, actual Biblioteca Nacional, antes de sufrir la intervención y remodelación ejecutada ten la última década del s. XIX. Fuente: Primer Anuario Estadístico correspondiente al año 1889, Antonio R. Vallejo, 1893.
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108 109 periodo republicano | 1821-1949 Honduras obtiene la independencia de España en el año 1821, ese mismo año se concede el título de ciudad a Tegucigalpa en honor a su patriótica firmeza en la defensa de la Independencia (Consejo del Distrito Central, 1939b, pp.11-12). Sin embargo, y a diferencia de otras regiones de América, la independencia de Honduras fue alcanzada mediante la firma de un acta en un proceso sin una gran lucha social. Para Barahona, este proceso fue un traspaso del poder político de la colonia a las élites criollas. Estas élites trataron de establecer sin éxito un proyecto de nación ya que este buscaba beneficiar los intereses de estas élites sin ajustarse a la realidad hondureña, donde el 90% restante de la población estaba compuesto por mestizos, indígenas y afrodescendientes (Barahona, 2002, pp.55-62). Tras casi medio siglo de intentos de crear un proyecto de nación estable, la Reforma Liberal iniciada en 1876 por el gobierno de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa supuso un primer asentamiento para la organización de la estructura del estado. Con un pensamiento nacionalista de gestión pública, el proyecto reformista buscaba modernizar el aparato del estado mediante la creación de instituciones sociales y políticas que rompieran con la herencia colonial. Sin embargo, este proyecto seguía manteniendo un carácter elitista y no estaba impulsado por la lucha de un movimiento social de base (Barahona, 2002, pp.248-249) lo que supuso que se siguiera segregando a la sociedad según su clase social. Con la implementación de la Reforma Liberal se produjo el traslado de la capital de Honduras de Comayagua a Tegucigalpa en el año 1880, después de múltiples intentos fallidos para realizar el traslado efectivo de la capitalidad. El traslado de la capital significó un cambio radical en el devenir de la ciudad. Desde la independencia Tegucigalpa no había experimentado grandes cambios urbanos conservando prácticamente la totalidad de su estructura e imagen colonial, debido en gran parte al periodo de inestabilidad que vivió el país desde entonces. Por su parte, Comayagüela había desarrollado un leve crecimiento urbano con el trazado de la Primera Avenida y de algunas calles en torno a la Calle Real, alcanzando el rango de Villa de Concepción en 1849 (ver fig 41 y 42). Con estas características la nueva capital se asemejaba más a una villa colonial que a una capital de estado que representase las nuevas ideas de modernidad de la Reforma Liberal. Su modelo urbano colonial no estaba preparado ni para difundir los ideales modernos a las masas ni para albergar la infraestructura gubernamental de un país que además buscaba romper con la herencia del pasado. Por ello, con el traslado de la capital 1912 Teatro Manuel Bonilla 1926 Hospital San Felipe y expansión hacia el este de la ciudad 1935 Puente Carías, anexión barrio Morazán a Tegucigalpa 1919 Planeamiento de ensanche fuera del límite del CHDC 1949 Fin dictadura Carías y de la Reforma Liberal 1938 Distrito Central 1933 Inicio dictadura Carías 1849 Villa de la Concepción 1821 Independencia 1880 Tegucigalpa capital de la República 1915 Poblamiento de la Leona y la Cabaña 1882 Transformación urbana, expansión de la ciudad hacia el oeste, renovación de parques, Hospital General de la República. 1897 Comayagüela ciudad 1876 Inicio de la Reforma Liberal
110 111 se inició un proceso de transformación urbana en Tegucigalpa que se desarrollaría durante todo el periodo republicano, reconfigurando el paisaje heredado del periodo colonial. Para Navarrete, las transformaciones realizadas por la Reforma Liberal tomaron su base ideológica de corrientes europeas como el urbanismo, el higienismo y la arquitectura neoclásica. Con la arquitectura neoclásica se buscaba proyectar una imagen de progreso y desarrollo en la ciudad. Estas corrientes rompían con el modelo urbano colonial y fueron usadas para simbolizar la implantación de la modernidad en la capital del estado (Navarrete, 2016, pp.43-44). La introducción en la ciudad de estas corrientes ideológicas marcaría el desarrollo urbano implementado institucionalmente durante todo este periodo. A semejanza de los procesos desarrollados en Europa, la Reforma Liberal articuló su discurso hegemónico en torno a la construcción de edificios monumentales que buscaban legitimar y cargar de identidad y simbolismo la creación del estado-nación. En este sentido, en las primeras décadas de capitalidad se realizaron numerosas obras monumentales -el Hospital General de la República (ver fig. 38), la Escuela de Medicina, la Penitenciaria Central o el Cementerio General entre otrospara dotar de equipamientos urbanos a la ciudad que contribuyeron a transmitir los nuevos ideales como. Sin embargo, esta transformación mantenía un marcado carácter elitista que no se trasladó a la realidad de la mayoría de la población la cual siguió reproduciendo los modelos tradicionales heredados. De hecho, ante esta situación la Municipalidad dictó en 1919 unas ordenanzas de ornato y obras públicas -bajo castigo de multa para los contraventores- en las que se establecía la obligatoriedad de implementar las nuevas corrientes estilísticas en las edificaciones que se interviniesen (Municipalidad Tegucigalpa, 1920, p.4) aunque sin demasiado éxito. De este modo, la antigua herencia colonial seguía influyendo en el desarrollo de la ciudad. Para el nuevo gobierno la intervención y transformación de los espacios públicos también sirvió como altavoz para transmitir los nuevos ideales de la nación. Para ello todas las antiguas plazas coloniales fueron transformadas en parques y renombradas rindiendo memoria a la joven República. Como lugares de fuerte interacción humana, los parques fueron el espacio elegido por la República para la celebración de numerosas ceremonias y festividades. De esta manera, los parques actuaban como espacios de recreación y esparcimiento, contribuyendo a forjar la idea de una vida moderna diferente a la desarrollada por la sociedad colonial. Para ello, en los nuevos parques Fig. 38 En la pág. de la derecha. Fotografía del Hospital General de la República, actual Museo de la Identidad Nacional, entre los años 1889 y 1893. Edificio referente de la inclusión del neoclásico y las corrientes historicistas en Honduras. Fuente: Primer Anuario Estadístico correspondiente al año 1889, Antonio R. Vallejo, 1893.
112 113 fue común el uso de una distribución geométrica del espacio incorporando mobiliario urbano como fuentes, quioscos, bancos, farolas y esculturas monumentales (ver fig. 39). Del mismo modo, las intervenciones en las calles también formaron parte de las transformaciones emprendidas por la reforma. En este sentido destaca la inauguración del paseo Guanacaste, una artería arbolada que servía a la vez como espacio de recreo para la población y como vía de conexión entre la ciudad y el camino a las minas (ver fig. 40). En estos primeros años de capitalidad el interés por mejorar la imagen de la ciudad llevo a la construcción de edificios destinados para ubicar el mercado con el fin de concentrar la alta presencia de comercio ambulante que ocupaba los renovados espacios públicos. Para ello se construyó el mercado Los Dolores en Tegucigalpa y el mercado San Isidro en Comayagüela (Lozano, 2014, pp.78-80). Posteriormente, en la segunda década del siglo XX el aumento de la población provocó la sustitución del mercado de Los Dolores por uno Fig. 39 Fotogtrafía de la antigua Plaza Mayor reconvertida en el Parque Morazan, entre los años 1889 y 1893. En la fotografía se puede apreciar la reconversión en parque realizada por la Reforma Liberal. De fondo se puede apreciar la tipología constructiva de edificios del periodo colonial presentes en el entorno del parque durante las primeras décadas del periodo republicano. Fuente: Primer Anuario Estadístico correspondiente al año 1889, Antonio R. Vallejo, 1893. Fig. 40 Paseo Guanacaste inaugurado a finales del siglo XIX. Fuente: Archivo Nacional de Honduras, 1902. de mayores dimensiones y estilo moderno y la creación del mercado San Miguel en la zona del Guanacaste (Municipalidad Tegucigalpa, 1922, p.9). Otra de las ideas incorporadas por la reforma que influirían notablemente en el desarrollo urbano de la primera mitad del siglo XX fue el higienismo. De este modo, durante las primeras décadas del siglo XX, los distintos gobiernos mostraron una gran preocupación por el mal estado en el que se encontraba la higiene de la ciudad. La escasez de infraestructura para abastecer a la población de servicios básicos como el agua potable o el saneamiento condicionaban la calidad de la salubridad de la ciudad generando continuos casos de epidemias. En este sentido los distintos gobiernos invirtieron esfuerzos en mejorar la red de saneamiento mediante la instalación de nuevas cloacas, aunque no fueron suficientes y prácticamente solo tenían la posibilidad de conectarse la población adinerada y con acceso fácil a las mismas (Brizio, 1918, pp.13-14).
126 127 urbano. Por una parte, la ciudad histórica es sometida a un proceso de terciarización, abandono y degradación. Por otra parte, la expansión urbana presenta dos patrones: el desarrollo de la ciudad formal mediante la creación de nuevas urbanizaciones con servicios y el desarrollo de la ciudad informal mediante la ocupación del terreno sin acceso a servicios. A partir de la mitad del siglo XX, el modelo urbano de la capital estuvo influenciado por las ideas desarrolladas por el Movimiento Moderno. Con una visión funcional de la ciudad, la ciudad histórica era considerada un lugar obsoleto que no se adaptaba a las necesidades de la nueva sociedad de masas y cuyo diseño debía ser renovado. Así, en la ciudad histórica se concentraron las nuevas instituciones gubernamentales y las actividades comerciales y de servicios. En el plano urbano esto se tradujo en la destrucción de edificios históricos -algunos de gran valorque fueron sustituidos por nuevos edificios vanguardistas adaptados a los nuevos usos, imponiendo una estética moderna a la antigua ciudad histórica. La mayor parte de esta transformación se concentró en torno a los espacios principales de la ciudad, el Parque Central y el Paseo Liquidámbar. En este sentido, la ciudad histórica sufrió un proceso de terciarización de sus usos en detrimento de su carácter residencial que, sumado a la aparición de las nuevas colonias residenciales en el exterior, condujo a un despoblamiento de la antigua ciudad en la década de los 60 y los 70. Esto supuso el paulatino abandono y deterioro del centro histórico y la apropiación de este por el comercio informal a partir de la década de los 80 y los 90. Como se ha citado, la expansión de la ciudad experimentó dos fenómenos para afrontar el problema del crecimiento urbano y la escasez de viviendas: la ciudad formal con acceso a servicios y la ciudad informal sin servicios ni estabilidad. La ciudad formal basó su sistema en la creación de urbanizaciones con producción de viviendas en serie gracias a la industrialización de los procesos de construcción y el uso de materiales modernos. Sin embargo, la producción de la ciudad formal tuvo dos variantes muy diferenciadas en cuanto a los destinatarios. Por una parte, el Estado actuó como agente promotor desarrollando una política de viviendas de interés social para la población de bajos recursos a través de la creación del Instituto Nacional de la Vivienda (INVA). Por otra parte, los promotores privados ampliaron la oferta con viviendas en urbanizaciones destinadas para los sectores con mayor poder adquisitivo (Caballero, 2010, p.76). Así, desde la década de los 50 aparecieron las primeras urbanizaciones promovidas por el Estado para dar solución a la carencia de vivienda para las clases sociales de renta baja. Entre ellas se destacan la colonia 21 de Octubre y la Kennedy como las precursoras de este modelo. En otro sentido, fruto de la acción privada aparecieron nuevas colonias diseñadas por arquitectos de renombre en el país como Mario Valenzuela como las colonias del Prado, Reforma o las Lomas del Guijarro (Aquiles, 2017, pp.21-23). Estas colonias dotadas de amplias calles y viviendas cómodas con acceso a los servicios, simbolizaban los tiempos modernos por lo que atrajeron el desplazamiento de la población de la ciudad histórica hacia estas nuevas centralidades. La ausencia de planificación urbana para el crecimiento provocó que estas nuevas urbanizaciones no formaran un conjunto coherente de ciudad, encontrándose dispersas en el territorio con amplios espacios vacíos entre muchas de ellas. Para el año 1964 con la construcción de las nuevas urbanizaciones formales la ciudad había experimentado un gran crecimiento. Este se oriente hacia el norte ocupando las laderas del cerro el Picacho y Fig. 48 Cartografía del Distrito Central, 1964. El área sombreada representa la zonas zonas urbanas con mayor densidad de población. En el plano se puede apreciar el rapido crecimiento urbano experimentado por la ciudad y la presencia de nuevas colonias. Fuente: Mapa Turístico de Tegucigalpa, D.C., Instituto Geográfico Nacional, 1964.
128 129 hacia el este y oeste. En la fig 48 se puede observar el crecimiento de la ciudad que en apenas 14 años llego casi a duplicar su huella urbana. Las manchas grises representan las zonas de alta concentración poblacional. Se puede observar como colonias destinadas a vivienda social -como la colonia 21 de Octubre, la mancha gris de densidad ubicada en el margen derecho del planose ubican en zonas aisladas al exterior de la ciudad, lo que dificulta la conexión de la población con el resto de la ciudad incidiendo en la desigualdad y la segregación urbana. Por otra parte, el surgimiento de la ciudad informal tiene su base en la falta de oportunidades para la población empobrecida. El gran aumento de población, la ausencia de planificación urbana para gestionar dicho crecimiento, el monopolio en la tenencia de tierras y la escasez de viviendas provocó la especulación y el encarecimiento de las tierras para su urbanización. Estos hechos fueron el origen del desencadenamiento de lo que se ha denominado invasiones urbanas, organización colectiva para el establecimiento de asentamientos urbanos en terrenos no urbanizado que tratan de obtener el derecho a una vivienda y a los servicios que el sector público y privado no les proporciona. El Estado prohibió estas invasiones y trato de dar solución a través del INVA, sin embargo, estos sectores empobrecidos -muchos de ellos provenientes de la migración rural y en situación de subempleoquedaban excluidos de los planes de vivienda social al no garantizar una estabilidad económica. La mayoría de estas invasiones se realizaban en las salidas de la ciudad, quebradas y orillas de los ríos o en las laderas de los cerros, ubicándose en zonas vulnerables al riesgo. En muchas ocasiones las invasiones eran desalojadas por la policía, pero tras el desalojo esta se volvía a producir, en el mismo lugar o en otras zonas, hasta llegar a estabilizarse y formar una colonia. En la década de los 60 se realizaron las primeras invasiones de importancia, sin embargo, no sería hasta la década de los 70 y los 80 cuando las invasiones se convirtieron en una verdadera tendencia alterando por completo la estructura de la ciudad. Ante Fig. 49 Asentamientos informales consolidados en el Distrito Central. Fuente: elab. propia, 2017.
130 131 Fig 50 En la pág. de la izquierda. Contraste de la segregación y fragmentación urbana entre los asentamientos producidos por la ciudad informal y por la promoción privada de las clases altas. Fuente: elab. propia, 2017. esta tendencia masiva, las invasiones pasaron a realizarse en cualquier espacio libre de la ciudad (Caldera, 1992, pp.25-54). Todos estos procesos contribuyeron al crecimiento desordenado de la ciudad donde era común la alternancia de grandes espacios vacíos frente a asentamientos de alta densidad en zonas vulnerables provocados por las invasiones urbanas. Ante esta situación, en el año 1975 se pone en marcha la primera planificación urbana de verdadera entidad para la ciudad, el Plan de Desarrollo Metropolitano del Distrito Central (METROPLAN). Este plan pretendía realizar el reordenamiento del crecimiento de la ciudad y planificar el futuro desarrollo, pero se encontró con un crecimiento desbordado de la ciudad que no cesaba y ante la imposibilidad de afrontar los gastos para la dotación de servicios a los asentamientos informales. Sin embargo, el plan si consiguió incidir en la zonificación de la ciudad y en la reestructuración y el desarrollo de la red vial, dos cambios de gran incidencia en la reconfiguración de la ciudad. Con el plan se amplían las dimensiones del Parque Central y se peatonaliza las calles aledañas y el Paseo Liquidámbar que junto a los nuevos edificios vanguardistas se convierte en la principal arteria comercial del centro. La zonificación del plan relega a la ciudad histórica a una función comercial y de oferta de servicios. Mientras, en la periferia de la ciudad, se construyen grandes avenidas con modernos centros comerciales que se comunican con las nuevas colonias residenciales de las clases económicas de ingresos medios y altos, dotándolas de todo tipo de servicios. (Salomón & Galo, 1988, pp.310-312). La construcción de grandes avenidas, centros comerciales, nuevas urbanizaciones residenciales y el traslado de las sedes del Estado fuera del centro histórico, bajo las líneas de acción del METROPLAN, va generando poco a poco el surgimiento de nuevas centralidades en las que se asientan las clases sociales altas y medias. A su vez, la población no para de crecer, en el año 1988 el Distrito Central cuenta con 585.686 habitantes y 850.227 habitantes en el 2001. Ante la ineficacia de la planificación urbana del estado para dar solución habitacional a los sectores con escasos recursos, este aumento de población es absorbido por la ciudad informal. En las décadas de los 80 y los 90, el 60% de la población del Distrito Central vive en asentamientos informales con escaso acceso a servicios básicos como el agua potable (Navarrete, 2017, p.56). En este contexto, en la década de los 90 se implementan una serie de medidas neoliberales de privatización y liberación del mercado, entre ellas la desaparición de la producción social de vivienda. Con estas medidas el Estado se aparta de la regulación y control del crecimien-
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134 135 4.2 | patrimonio edificado clasificación arquitectónica A diferencia de otras ciudades del país, como puede ser el ejemplo de Comayagua y su imagen colonial ciertamente uniforme, la arquitectura del CHDC no responde a una corriente estilística única ni predominante sobre las demás. Por el contrario, su imagen urbana presenta un amplio abanico de construcciones donde los estilos arquitectónicos se entremezclan entre sí por toda la trama urbana y los diferentes volúmenes y alturas de las edificaciones rompen la horizontalidad del tejido urbano. Precisamente, estas características son la seña de identidad de la arquitectura del CHDC. El Distrito Central cuenta con un inventario de bienes inmuebles realizado por el IHAH donde se recoge la arquitectura valorada y que debe ser protegida. Este inventario contiene tanto edificaciones como espacios públicos de la ciudad, pero en lo que atañe a este estudio, se consideran los 199 inmuebles presentes dentro de los límites del CHDC y en sus áreas de influencia próximas. En el inventario se aportan diversos datos, entre ellos la composición material de los inmuebles y una descripción física de los edificios. Sin embargo, el inventario no establece parámetros para realizar una clasificación de los inmuebles, lo que dificulta la interpretación del proceso arquitectónico desarrollado en la ciudad. Para abordar el presente estudio y comprender la estructuración de la arquitectura del CHDC se ha realizado una clasificación arquitectónica en base a dos parámetros diferenciadores: su tipología arquitectónica y el periodo histórico al que corresponde. Para ello, se ha desarrollado un análisis de los 199 inmuebles inventariados por el IHAH. Sin embargo, este inventario se considera insuficiente para abarcar y comprender la diversidad del patrimonio edificado presente en el CHDC, por lo que se ha complementado con un levantamiento propio de 293 inmuebles desarrollado para esta investigación, entre los que se han contemplado los 26 inmuebles propuestos por el CACUNAH. Está clasificación se apoya en el análisis y el cruce de infor- to y desarrollo de la ciudad dejándolo en manos de los mecanismos de mercado. Esto genera las condiciones para la expansión de la pobreza urbana y la explosión de los problemas sociales derivados de la hiperurbanización de las periferias: degradación social, malas condiciones sanitarias, carencia de servicios públicos, falta de oportunidades laborales y generación de círculos de violencia bajo el control de las maras (Navarrete, 2016, pp.49-50). El incremento de la violencia a finales del siglo XX lleva a la segregación urbana a su mayor exponente con la aparición de los barrios cerrados. Estos son espacios urbanos en los que se han impuesto vallas de seguridad que restringen el paso a los no residentes, privatizando el espacio público y generando islas desde las que obviar la realidad de la ciudad. Para Secchi, estos barrios junto con los barrios pobres son la representación espacial de las políticas de exclusión características de la nueva sociedad (Secchi, 2015, p.50). En definitiva, tras este periodo el Distrito Central pasa de ser una ciudad pequeña con una estructura urbana bien definida a convertirse en una gran ciudad dispersa con problemas de acceso a los servicios públicos y con asentamientos en zonas de riesgo. Las nuevas funciones sociales, fruto de la entrada de la globalización y el neoliberalismo, repercuten gravemente en el estado de conservación del centro histórico el cual pierde su función como espacio principal de interacción social y recreación en detrimento de las nuevas opciones de ocio que ofertan los grandes centros comerciales que proliferan por toda la ciudad. Esta situación sume al centro histórico en un avanzado estado de deterioro que es aprovechado por el comercio informal y por las grandes franquicias para colonizar el espacio y reproducir sus modelos frutos de la globalización que transforman la ciudad histórica rompiendo su identidad y reproduciendo patrones internacionales. Para evitar la destrucción del mismo y reconociendo su valor patrimonial, en el año 1994 el CHDC es declarado Monumento Nacional, aunque este nombramiento no ha sido acompañado de políticas de conservación y desarrollo efectivas. Todos estos fenómenos contribuyeron a la fragmentación y segregación de la ciudad por clases donde los sectores con mayores recursos gozan de todas las comodidades mientras la gran masa de población carece de seguridad física y de acceso a los servicios públicos. Esta situación consolida el modelo de desarrollo de la ciudad, por un lado, la ciudad formal de las clases acomodadas llena de posibilidades y por otro lado la ciudad informal, desestructurada y sin servicios que, en definitiva y haciendo referencia al poema de Galeano, es la ciudad de “los nadies”. Fig. 51 En la páginas anteriores. Vista panorámica de parte del Distrito Central desde el cerro el Picacho. Fuente: elab. propia, 2017.
136 137 mación entre la documentación archivística, bibliográfica, cartográfica y fotográfica existente y los datos obtenidos en la realización de un trabajo de campo en el que se han inspeccionado visualmente los inmuebles. Este inventario supone una fase inicial en la clasificación arquitectónica de los inmuebles, basada en sus características históricas, urbanística, arquitectónica y materiales. Siendo por tanto preciso realizar en un futuro un estudio pormenorizado de cada uno de los inmuebles. La selección de estos dos parámetros para realizar la clasificación arquitectónica responde a varios factores. Por una parte, la ciudad y sus edificios son testimonios de su época. En este sentido, los periodos históricos ayudan a ubicar a los edificios en un contexto temporal asociado a unas condiciones sociales, culturales y políticas específicas. Estos periodos -Colonial, Republicano y Modernose corresponden a los establecidos en el estudio de la evolución histórica-urbana del Distrito Central. Como se ha destacado en el estudio pertinente, cada uno de los periodos estuvo fuertemente marcado por diferentes conceptualizaciones del desarrollo que se materializaron en la arquitectura de la ciudad. Por otra parte, la tipología arquitectónica sir- ve para clasificar los inmuebles en grupos fácilmente identificable según la función para la que se construyeron. La morfología del edificio depende de su tipología arquitectónica, cada una de ellas representa una concepción y tiene sus propias necesidades, así la función del edificio condiciona que se reproduzcan patrones comunes en su construcción, volumen y distribución espacial. De este modo, cada tipología transmite un significado a la sociedad a través de su morfología: en ocasiones este es exaltado intencionadamente, como es el caso de la arquitectura religiosa; y en otras es coyuntural y adaptado a las posibilidades y necesidades, como es el caso de la arquitectura popular. Aunque se han limitado con fechas concretas los distintos periodos históricos en coherencia con los principales hitos que motivaron los cambios y los distintos procesos sociopolíticos experimentados por la ciudad, establecer de forma estricta una frontera en esos años para todos los casos sería impreciso pues la concepción ideológica asociada a cada periodo no se modifica abruptamente. En este sentido, existen algunos ejemplos de edificaciones pertenecientes conceptualmente al periodo moderno que se adelantan en algunos años a las fechas establecidas para el inicio de dicho periodo, pero que debido a sus características fácilmente asociables han sido considerados dentro del periodo moderno. Las tipologías consideradas para la clasificación son: Fig.52 En la pág, de la izquierda. Plano de situación de los inmuebles inventariados y los no inventariados. Fuente: elab. propia, 2018. leyenda Inventariado no inventariado plazas y parques delimitación ch ampliación ch
138 139 total total % I institucional 38 8 % religiosa 12 2 % 12 doméstica burguesa 162 33 % 129 doméstica Popular 255 52 % 25 i % 15 % 6 % 64 % 13 % 29 N.I 0 33 230 n.i % 3% 0 % 11 % 78 % 9 Terciaria 25 5 % 4 2 % 21 7 % total 492 100 % 199 100 % 293 100 % cuadro resumen de inmuebles analizados según la tipología a la que pertenece. Fig. 53 Cuadro resumen de la clasificación del patrimonio edificado según su tipología. Contabilizados en sumatorio total y desglosado en inventariados o no inventariados. Fuente: elab. propia, 2018. - Arquitectura Institucional. Integrada por los edificios desarrollados por parte del poder político -tanto estatal como localpara albergar su propia estructura y para la dotación de servicios públicos. El poder político, junto a las instituciones religiosas, ha sido históricamente uno de los principales agentes generadores de edificios reconocidos patrimonialmente. Esta tipología es referente en la aplicación y difusión de los grandes estilos arquitectónicos de cada época. Con una fuerte carga simbólica, la arquitectura institucional busca ser un transmisor de la imagen del estado a través de la ejecución de edificios con diseños, formas y volúmenes predominantes y persistentes en el tiempo. - Arquitectura Religiosa. Integrada por los edificios desarrollados por las instituciones religiosas y vinculados a ellas. Representante de muchos de los edificios más distintivos y perdurables de las ciudades en la historia, la arquitectura religiosa conforma una tipología fácilmente reconocible que no ofrece equívoco. Dedicada al culto, esta arquitectura cumple la función de transmitir los sentimientos religiosos a través de su morfología. De este modo, la monumentalidad, la espacialidad y el uso de la luz son utilizados para evocar sensaciones y sentimientos religiosos en los usuarios. leyenda Institucional Religiosa Doméstica burguesa Doméstica popular terciaria plazas y parques delimitación ch ampliación ch Fig. 54 En la pág. de la derecha. Plano de situación del patrimonio edificado según su tipología. Fuente: elab. propia, 2018.
140 141 - Arquitectura Doméstica Burguesa. Integrada por las viviendas desarrolladas por la burguesía y las clases medias y altas de la sociedad. Según Secchi, desde la burguesía y las clases medias se ha practicado históricamente una política de distinción. Esta se ha plasmado físicamente en los diversos espacios donde la burguesía se define como clase y construye su propio capital social y cultural. Extendiéndose desde la vivienda hasta los principales espacios de sociabilidad mundana (Secchi, 2015, pp.45-48). En este sentido, la arquitectura doméstica perteneciente a esta tipología presenta una evidente distinción en su morfología respecto a la arquitectura doméstica popular. Mayormente influenciada por las corrientes estilísticas de turno, la arquitectura doméstica burguesa ejerce -gracias a su posición económica- un discurso de distinción en la vivienda frente a las clases populares a través del estilo arquitectónico, la ornamentación, la volumetría, la calidad de los materiales y las técnicas constructivas. - Arquitectura Doméstica Popular. Integrada por las viviendas desarrolladas por las clases populares y las clases sociales empobrecidas. En “Espacios de sociabilidad y arquitectura tradicional”, Agudo hace una disertación acerca de la arquitectura no vinculada a los grupos de poder. En ella se cuestiona la denominación con la que se hace referencia a ella: arquitectura popular, tradicional, vernácula, modesta, etc. Agudo destaca como el uso de la definición de arquitectura popular ha sido comúnmente usado para recrear una imagen homogénea de pueblo compuesto por sociedades formadas por un conjunto de individuos sin categorías diferenciadoras, representando de este modo una definición ambigua e inconexa. Para el autor, en la mayoría de las ocasiones en las que se utiliza el término arquitectura popular se hace referencia a una arquitectura dependiente de su medio natural y su proceso histórico, donde los modelos de hábitat, técnicas constructivas, materiales y demás son compartidas por diversos sectores sociales adaptadas a sus posibilidades. En este caso el autor apuesta por emplear los términos arquitectura tradicional o vernácula. Además, Agudo destaca como en la mayoría de las ocasiones en las que se emplea el término arquitectura popular no se consideran cuestiones relacionadas con las condiciones socio económicas de estos grupos sociales. Así, comúnmente el uso del término arquitectura popular no ha hecho referencia precisamente a las viviendas de las clases populares, una arquitectura olvidada, que con toda probabilidad conforma una de sus principales manifestaciones socioculturales (Agudo, 2012, pp.65-66). Es precisamente en este último sentido en el que se perfila la tipología de arquitectura doméstica popular en la presente investigación. Coincidiendo en que la arquitectura tradicional es compartida por diversos sectores sociales y que es dependiente de su medio histórico y natural, la elección de arquitectura doméstica popular responde a la consideración de una de las tipologías más representadas y olvidadas en la ciudad. Esta es representación de las formas de vida de un amplio abanico de la población y constituye una de sus mayores manifestaciones socioculturales, más en una ciudad donde históricamente ha existido y existe una fuerte segregación social. - Arquitectura Terciaria. Integrada por los edificios desarrollados por el sector privado para ofertar servicios a la población: comercial, financiero, hotelero o turístico entre otros. Estos edificios son diseñados para el desarrollo de una actividad económica concreta por lo que mediante su morfología buscan facilitar la funcionalidad del edificio. Si bien, en algunos casos, estos edificios compaginan el uso para actividad económica y el uso residencial. Desarrollada por el sector privado para la búsqueda de la generación de ingresos económicos, la arquitectura terciaria también utiliza la morfología de los edificios para transmitir una imagen comercial. En este sentido, muchos de los edificios son representativos en cuanto a diseño, volumetría, calidad en la ejecución e incluso la innovación arquitectónica. Del análisis estadístico de los inmuebles según sus tipologías se extrae principalmente un dato revelador: la poca apreciación de la arquitectura popular por parte de las administraciones. Mientras que en los inmuebles inventariados predomina la tipología de arquitectura doméstica burguesa con un 64%, la arquitectura popular ostenta tan solamente un 13%. Este dato contrasta al compararlo con el nuevo levantamiento de inmuebles realizado para esta investigación en el que el 78% de los inmuebles considerados se incluyen dentro de la tipología de arquitectura doméstica popular. Esta escasa presencia de la arquitectura popular en el inventario puede residir en la valoración de los inmuebles desde una visión estética que busca la singularidad y monumentalidad del bien en particular sin prestar atención al conjunto. Así, en el cómputo general la arquitectura popular representa un 52% y la arquitectura burguesa un 33%, unos datos más acordes con la representación histórica de las características sociales de la ciudad. Por otra parte, la pertenencia de la mayor parte de los inmuebles al periodo republicano se relaciona con que el gran proceso de desarrollo urbano del CHDC se produjo en esa época.
142 143 total total % I periodo colonial 24 5 % institucional 10.2 % 1 religiosa 91.8 % 9 doméstica burguesa 81.6 % 5 doméstica popular 61.2 % 2 terciaria 00.0 % 0 periodo republicano 406 83 % 174 institucional 26 5.3 % 25 religiosa 30.6 % 3 doméstica burguesa 145 29.5 % 119 doméstica popular 232 47.2 % 23 Terciaria 40.8 % 4 periodo moderno 58 12 % 8 institucional 11 2.2 % 3 Religiosa 00.0 % 0 doméstica burguesa 91.8 % 5 i % 9 % 0.5 % 4.5 % 2.5 % 1.0 % 0.0% 87 % 12.6 % 1.5 % 59.8 % 11.6 % 2.0 % 4 % 1.5 % 0.0 % 2.5 % 17 N.I 0 0 3 4 0 236 1 0 26 209 0 50 8 0 4 n.i % 2 % 0.0 % 0.0 % 1.0 % 1.4 % 0 % 81 % 0.3 % 0.0 % 8.9 % 71.3 % 0.0 % 17 % 2.7 % 0.0 % 1.4 % 7 cuadro resumen de inmuebles analizados según el periodo histórico al que corresponde. Fig. 55 Cuadro resumen de la clasificación del patrimonio edificado según su periodo y su tipología. Contabilizados en sumatorio total y desglosado en inventariados o no inventariados. Fuente: elab. propia, 2018. Fig. 56 En la pág. de la derecha. Plano de situación del patrimonio edificado según su periodo y tipología. Fuente: elab. propia, 2018. doméstica popular 17 3.5 % 0 terciaria 21 4.3 % 0 TOTAL 492 100 % 199 0.0 % 0.0 % 100 % 17 21 293 5.8 % 7.2 % 100 %
144 145 periodo colonial | 1578-1821 La arquitectura desarrollada durante el periodo colonial bebe de los conceptos importados por los colonizadores españoles y en algunos casos de Europa. Esta se basó principalmente en una actividad reproductiva de las edificaciones a través de sistemas constructivos tradicionales de arquitectura menor. Sin embargo, existieron diversos factores -como el carácter provincial de la arquitectura, las condiciones de dependencia, la diferencia cultural, el uso de materiales constructivos diferentes, la influencia del medio natural o la inexperta mano de obraque le atribuyeron un carácter específico y diferenciador a la arquitectura colonial más allá de la simple reproducción (Gasparini, 1983, p.163). En el Reino de Guatemala, el poder político residía en la capital Santiago de Guatemala lo que contribuyó a la concentración en esta ciudad de gran parte de los recursos para su propio desarrollo y por tanto la estancia de arquitectos y artesanos. Esto situó a Santiago de Guatemala como el referente en el desarrollo de edificaciones y en la difusión de las corrientes estilísticas que influenciaron a todo el reino y lo dotaron de una cierta unidad, apreciándose patrones comunes en las edificaciones de las distintas ciudades adaptas a sus capacidades económicas (Luján, 1997, p.167). Como se ha destacado en el estudio anterior, durante la mayor parte del periodo colonial Tegucigalpa y Comayagüela mantuvieron una situación periférica en el reino. Su establecimiento como asentamiento minero y sus limitadas dimensiones le hicieron ostentar una categoría urbana menor que las ciudades cabeceras del reino. De hecho, el máximo rango que alcanza Tegucigalpa es el de villa en el año 1768. Todo esto se tradujo en una escasa profusión de arquitectura durante la mayor parte del periodo. Sin embargo, la bonanza económica desarrollada en el siglo XVIII supuso un impulso para la aparición de nuevas edificaciones -práctica- mente la totalidad de las edificaciones que se conservan del periodo colonial son del siglo XVII- y trajo consigo la llegada de los primeros arquitectos y artesanos procedentes precisamente de Santiago de Guatemala y de Comayagua (Martínez, 1982, p.39). Esto contribuyó a la profesionalización de las construcciones y con ello la aparición de edificaciones de mayor entidad. Aun así, Tegucigalpa seguía siendo una villa y sus capacidades eran menor a las de las ciudades principales por lo que sus edificaciones seguían encontrándose en un rango menor a las desarrolladas en ciudades como Santiago de Guatemala o Comayagua.. leyenda institucional religiosa dom. burguesa dom. popular plazas y parques delimitación ch ampliación ch Fig. 57 En la pág. de la izquierda. Plano de situación del patrimonio edificado del periodo colonial según tipología. Fuente: elab. propia, 2018.
158 159 ARQUITECTURA DOMÉSTICA POPULAR Durante el periodo colonial, en el ámbito urbano la segregación social quedó reflejada -además de por la ubicación de las viviendas- a través de la materialización de la arquitectura doméstica. Asentadas en las areas periféricas al núcleo urbano consolidado, las clases populares -compuesta prácticamente en su totalidad por la población racializadadesarrollaron una tipología de arquitectura doméstica mucho más modesta y de menor volumen que la ejecutada por la burguesía. Estas edificaciones son un reflejo de las condiciones de vida de las clases populares. En contraposición al reparto de terrenos realizado para las clases acomodadas, las viviendas populares se encontraban en cuadras divididas en múltiples parcelas. Las viviendas presentaban fachada a una sola calle y solían estar encajonadas unas con otras. Las dimensiones de la superficie edificada eran limitadas y la distribución era lineal en el sentido de la calle. Dependiendo de las dimensiones de las cuadras, algunas viviendas disponían de un pequeño patio trase- Fig. 71 Inmueble de arquitectura popular. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 72 Muro realizado con la técnica de bahareque. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 73 En las páginas siquientes. Inmuebe de arquitectura doméstica popular realizado con bahareque, ubicado en las zonas periféricas al núcelo urbano colonial. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 74 Abajo. Ejemplo de arquitectura doméstica popular junto al barrio popular en el periodo colonial de la Hoya Fuente: elab. propia, 2017. ro o de un pequeño terreno que solía estar destinado para el cultivo o la crianza. Ejecutadas por las propias clases populares, esta arquitectura aprovecha sus propias capacidades tecnológicas y se nutre de los recursos básicos que le ofrece el medio natural. Así el uso del adobe para los muros es un material constructivo habitual en las viviendas populares, aunque en esta tipología de viviendas las dimensiones del muro son mucho menores que en las viviendas burguesas. Sin embargo, cabe destacar el uso de técnicas prehispánicas utilizadas por las comunidades indígenas como el bahareque. Este sistema consiste en una estructura mixta de madera, cañas y barro con paja (ver fig. 72), utilizada para el levantamiento de los muros (Gutiérrez, 1997, p.355). La cubierta se resuelve a dos aguas con tejas de barro y estructura de madera. El estilo de las fachadas guarda una correlación con la arquitectura doméstica en cuanto a la sencillez de su forma y la disposición del alero como coronación. Sin embargo, la altura de los techos, así como las dimensiones de los vanos de las puertas y ventanas, es considerablemente menor y carecen de ornamentación alguna como balcones, portadas o remates pétreos.
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162 163 periodo REPUBLICANo | 1821-1949 Desde la declaración de independencia hasta finales del siglo XIX, la arquitectura no mostró evolución en Tegucigalpa y Comayagüela. Esta se seguía desarrollando íntegramente bajo los preceptos heredados del periodo colonial. Sin embargo, a finales del siglo XIX se producen dos fenómenos vinculados entre sí que transforman la imagen de la ciudad. Por una parte, en 1880 se traslada la capital de Honduras de Comayagua a Tegucigalpa. Esto supone un impulso en el crecimiento urbano de la ciudad y en la aparición de números edificios que colocan a Tegucigalpa en la primacía urbana del país. Por otra parte, se introduce con fuerza el discurso liberal en la mentalidad política hondureña a través de la Reforma Liberal implementada por el presidente Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa. La reforma busca la creación del estado-nación a través de la modernización de las estructuras de poder y mediante la ruptura y la oposición a la herencia colonial. Estos dos fenómenos tuvieron en la arquitectura un simbolismo especial, ya que esta se usó como medio para transmitir los nuevos valores democráticos de la Republica en contraposición a la época colonial. En Latinoamérica, la arquitectura neoclásica tuvo una gran aceptación en las nuevas naciones independientes debido a que fue asociada a los valores republicanos propugnados por la Revolución Francesa (Cetto, 1983, pp.180-181). En este contexto y a semejanza de lo ocurrido en distintos países latinoamericanos, con la Reforma Liberal se impone el uso de la arquitectura neoclásica en la ciudad a la que posteriormente se le añadirán diversos estilos historicistas. En las edificaciones existentes se eliminaron elementos característicos de la arquitectura colonial como los escudos reales de las fachadas, los balcones y los ventanales que daban a la calle y las cubiertas con aleros que fueron acortados y sustituidos por pretiles con decoraciones geométricas (Junta de Andalucía, 2013, p.105). Sin embargo, la aparición de los primeros edificios neoclásicos en Latinoamérica se realizó al final del siglo XVIII, aún en el periodo colonial (Gutiérrez, 1997). La llegada de la nueva concepción de la arquitectura a Tegucigalpa prácticamente un siglo después, revela de nuevo una situación periférica de la ciudad respecto a las corrientes imperantes en los principales centros urbanos de los países del continente y por ende una menor entidad en sus edificaciones. leyenda institucional religiosa dom. burguesa dom. popular Terciaria plazas y parques delimitación ch ampliación ch Fig. 75 En la pág. de la izquierda. Plano de situación del patrimonio edificado del periodo republicano según tipología. Fuente: elab. propia, 2018.
164 165 Fig. 78 Portada del antigo Palacio Nacional, con introducción de elementos arquitectónicos academicistas. Fuente: elab. propia, 2017. ARQUITECTURA INSTITUCIONAL Tras la ruptura con la sociedad colonial, el poder religioso y de la corona es sustituido por el estado y los valores de la república. Si en la sociedad colonial la monumentalidad arquitectónica la acaparaban los edificios religiosos y el barroco, en la república son los edificios institucionales y el neoclásico los que toman el relevo, reflejando el traspaso de poder y los nuevos valores republicanos a través de su arquitectura. Para Vargas y López, las élites de poder latinoamericanas adoptaron el neoclásico como la expresión física de su concepción de desarrollo de la sociedad, jugando así un papel ideológico y político en la construcción de las nuevas naciones donde la arquitectura neoclásica representaba el proceso de laicización de la cultura. Para ello se construyeron numerosos edificios monumentales con la intención de propagar una imagen de prosperidad y cultura que poco se adecuaba a la realidad, donde amplias masas de la sociedad se encontraban marginadas por los privilegios de las clases dominantes (Vargas & López, 1983, pp.190-192). Esta situación se aprecia en Tegucigalpa a raíz del traslado de la capital con la Reforma Liberal en 1880. A semejanza de esto procesos desarrollados en el resto de Latinoamérica e influenciados por los movimientos europeos, la Reforma Liberal articuló su discurso en torno a la construcción de edificios públicos monumentales y la adopción del neoclásico como arquitectura oficial. Para Méndez, en la arquitectura desarrollada en el periodo republicano se pueden identificar dos tradiciones asociadas a la influencia ejercida por dos arquitectos italianos: Emilio Montessi (1880-1920) y Augusto Bressani (1910-1949) (Méndez, 2017, pp.133-134). Estos arquitectos fueron los encargados de ejecutar la mayoría de los edificios públicos de su época desde donde renovaron la tradición arquitectónica de la ciudad. Montessi, quien ejerció la figura de Arquitecto de Gobierno creada por el gobierno de Soto (Navarrete, 2016, pp.44-46), fue el responsable de la introducción del neoclásico en la ciudad a través de la modificación de fachadas y de la construcción de nuevos edificios institucionales de importancia como el antiguo Hospital General (ver fig. 77) – fue reconstruido y ampliado como Palacio Nacional tras ceder la estructura, actualmente es el Museo para la Identidad Nacional (ver fig. 78 y 79)-, la Escuela de Medicina -Correo Nacional (ver fig. 76)-, la portada del Cementerio General, el Teatro Nacional Manuel Bonilla o la primera fase de la Penitenciaría Central. La arquitectura institucional de esta fase se caracterizaba principalmente por ser de una sola planta y tener una ancha fachada a la que se le incorporaba una sucesión simétrica de elementos decorativos como: pilastras adosadas, ventanas con molduras y pretil recto decorado geométricamente. La entrada principal se situaba principalmente en el eje central de la fachada -o en su defecto en una esquina ochavadaflanqueada por uno o dos pares de columnas clásicas que impregnaban en el edificio un aire de monumentalidad (Méndez, 2017, pp.134-135). Sin embargo, la mayor incidencia que tuvo este movimiento fue la incorporación de estos nuevos elementos arquitectónicos que modificaron la arquitectura a nivel estético, pues a nivel constructivo se continuaron empleando el adobe y la madera como principales materiales de construcción -con un escaso uso del mármol y la piedra rosada- y la distribución arquitectónica en torno a patios interiores heredada del periodo colonial. Posteriormente, Bressani introduce nuevas corrientes historicistas que complementan al neoclásico predominante de la época. Aunque se conserva el uso de los elementos arquitectónicos introducidos por Montessi, Bressani experimenta con las formas para conjugar diver- Fig. 76 Correo Nacional. Entrada por esquina ochavada. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 77 Antiguo Hospital General. Inmueble original ejecutado por Montessi. Fuente: Primer Anuario Estadístico correspondiente al año 1889, Antonio R. Vallejo, 1893.
166 167 Fig. 79 Antiguo Palacio Nacional tras la remodelación del antiguo Hospital General. Actualmente Museo para la Identidad Nacional Fuente: elab. propia, 2017. sas corrientes historicistas y modernistas que dan un carácter totalmente ecléctico a su arquitectura (Méndez, 2017, p.139). Con Bressani la arquitectura de la ciudad gana en monumentalidad y volumen, se construyen edificios monumentales de más de una planta, se modifica la distribución de los espacios y se introducen nuevas técnicas y materiales constructivos, donde destaca especialmente por su simbolismo el uso de la piedra rosada extraída de las canteras de Tegucigalpa. El perfeccionamiento del tallado de la piedra juega un papel fundamental en los edificios ejecutado por Bressani convirtiéndose en una seña de identidad en la arquitectura de la capital. Este, alcanza su máximo esplendor en obras como el Palacio de Comunicaciones Eléctricas (ver fig. 81), donde la fachada completa esta realizada con piedra rosada, o la Antigua Casa Presidencial (ver fig. 80), donde destaca el uso decorativo de la piedra rosada en las molduras de los arcos ojivales de las ventanas, en las columnas con arcos apuntados de la entrada y patio o en los balcones. En una de las últimas obras institucionales de Bressani, el Palacio del Distrito Central (ver fig. 83), se puede observar el asentamiento Fig. 80 En la pág. de la derecha. Antigua Casa Presidencial. Fuente: elab. propia. Fig. 81 En las páginas siguientes. Palacio de Comunicaciones Eléctrica. Fuente: elab. propia, 2017.
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170 171 Fig. 82 Teatro Nacional Manuel Bonilla. Fachada transformada a mitad del siglo XX sigueindo la influencia de Bressani. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 83 En la pág. de la derecha. Palacio Distrito Central. Fuente: elab. propia, 2017. del uso de elementos arquitectónicos en la arquitectura de la ciudad como: las columnas clásicas en el eje de entrada al edificio para enfatizar la monumentalidad, pilastras, balaustradas, frontones en las ventanas o el uso cornisas dentadas. El Palacio del Distrito Central sustituía al antiguo cabildo, su inauguración sirve para comprobar como el discurso rupturista con el pasado colonial y la búsqueda de propagar una imagen moderna y de progreso del país seguía vigente a finales del periodo republicano. Del boletín oficial de la época se extrae: Con la edificación e inauguración del Palacio del Distrito Central, monumento arquitectónico que honra a la ciudad capital, se puede establecer el más profundo y significativo símbolo: la sustitución del pasado, arcaico, herrumbroso de pasiones y prejuicios, por el porvenir que se abre brillante a todos los horizontes, bajo la luz de una era de renovación y de esperanza que brota por igual hasta los más dilatados ámbitos del país (Consejo del Distrito Central, 1939, p.2).
172 173 Fig. 84 Arriba. Iglesia María Auxiliadora. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 85 En la pág. de la izquierda. Palacio Arzobispal. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 86 Abajo. Logia Masónica. Fuente: IHAH, 2014. ARQUITECTURA RELIGIOSA Durante el periodo republicano, la ruptura con la iglesia como institución de poder se tradujo en una escasa proliferación de inmuebles religiosos en la época. De hecho, mucho de los edificios religiosos del periodo colonial cambiaron su uso religioso por un uso civil. La arquitectura religiosa desarrollada en el periodo republicano siguió las corrientes historicistas y las técnicas constructivas empleadas tras la introducción de la Reforma Liberal. De hecho, el Palacio Arzobispal es obra de Augusto Bressani y en él se reconoce su sello en la conjunción de estilos y el uso de elementos recurrentes en sus edificaciones como el almohadillado de piedra rosada en la parte inferior del edificio o balcones abalaustrados entre otros. De este modo, en la arquitectura religiosa republicana se aprecia el mayor uso de la piedra como material de construcción y la presencia de elementos academicistas en las fachadas como columnas clásicas, pilastras, cornisas y pretiles elaborados, grandes ventanales con arcos de medio punto o rebajados enmarcados con molduras de diseño.
174 175 ARQUITECTURA DOMÉSTICA BURGUESA Con el traslado de la capital, las políticas liberales y el consecuente establecimiento de Tegucigalpa como el principal núcleo urbano del país, la ciudad adquirió una posición más relevante que se tradujo en un asentamiento y proliferación de la burguesía. Esta, ejerció un evidente discurso de distinción a través de la morfología de sus grandes y estilizadas viviendas frente a las modestas viviendas de las clases populares. Influenciadas por los estilos y la monumentalidad de los nuevos edificios públicos, la burguesía desarrolló una arquitectura doméstica basada en las diferentes corrientes historicistas, donde las tradiciones iniciadas por Montessi y Bressani en los edificios públicos tuvo su continuidad. A pesar de los cambios conceptuales en la arquitectura, en un inicio el diseño de la distribución de las viviendas siguió bajo la influencia de la casa patio colonial. Así, la inmensa mayoría de las viviendas burguesas de finales del siglo XIX y principios del XX se desarrollaron siguiendo la distribución espacial de vivienda en torno a un Fig. 87 Restaurante Duncan Maya. Ejemplo de arquitectura doméstica burguesa. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 88 Ejemplo de arquitectura doméstica burguesa. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 89 Actual Museo del Hombre Hondureño. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 90 Museo de Francisco Morazan. Fuente: elab. propia, 2017. patio interior que cumple una función social. Sin embargo, la nueva mentalidad liberal y el eminente carácter urbano que se le quería impregnar a la capital si que transforma la estética y la funcionalidad de dichas viviendas perdiendo así el espacio de los traspatios para el uso productivo. Aun así, existen varias viviendas de nueva construcción ubicadas en áreas externas a la antigua ciudad colonial que reproducen la estética arquitectónica de la vivienda colonial con cubierta de alero, pilar esquinero y vanos de piedra rosada (ver fig. 88). La primera oleada de estas viviendas se da en las últimas décadas del siglo XIX. Por una parte, se produce una transformación de antiguas viviendas coloniales a las que se les renueva la imagen adaptándola al estilo neoclásico imperante en los primeros años. Por otra parte, se edifican nuevas residencias con una impronta clásica en sus fachadas fruto de la influencia ejercida por la arquitectura institucional ejecutada por Montessi como el antiguo hotel Mac Arthur, el restaurante Duncan Maya (ver fig. 87) o la casa Museo Francisco Morazán (ver fig. 90) entre otros. Posteriormente, los aportes estilísticos
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192 193 Fig. 106 Banco Central Honduras. Fuente: elab. propia, 2017. por Le Corbusier, el diseño del Palacio Legislativo supuso una revolución arquitectónica en la ciudad (Junta de Andalucía, 2013, p.117). Junto al Palacio Legislativo, el Banco Central de Honduras (ver fig. 106) y el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola BANADESA complementaron la adopción institucional de la arquitectura moderna en la década de los 50. Con estos edificios se introducen novedades como la modificación de la distribución espacial, incorporando plantas bajas diáfanas; la superación de las tres plantas de altitud; la división del inmueble en varios volúmenes; el uso de nuevos materiales como el hormigón, el acero o el vidrio, nuevos elementos como pilotes o parasoles y nuevas tecnologías de construcción; la ausencia de elementos ornamentales en las fachadas; la incorporación de fachadas totalmente acristaladas; y la preocupación por integrar los edificios en el espacio público. Posteriormente, edificios como el Instituto Hondureño de Seguridad Social (ver fig. 107) o el Anexo del Banco Central de Honduras marcan una nueva innovación en la arquitectura de la ciudad al conjugar diferentes volúmenes entremezclados que buscan optimizar la funcionalidad del edificio y proyectan formas y líneas muy estilizadas. Fig. 107 En la pág. de la derecha. Instituto Hondureño de Seguridad Social Fuente: elab. propia, 2017.
194 195 ARQUITECTURA DOMÉSTICA BURGUESA Con la densificación del CHDC, el estado obsoleto del centro histórico para la nueva concepción de un urbanismo donde el espacio y el vehículo ganan protagonismo y la expansión de la ciudad fuera del núcleo urbano mediante la construcción de residenciales exclusivos, son responsables del proceso del abandono residencial del CHDC y con ello de la escasa proliferación de arquitectura doméstica burguesa durante el periodo moderno en el ámbito de estudio. Aun así, en las primeras décadas del periodo moderno se desarrollaron algunos edificios de esta tipología especialmente ubicados en las inmediaciones del barrio La Leona, lugar en el que se se establecieron viviendas de grandes dimensiones con jardín privado, ubicadas cerca de la zona central y con unas vistas privilegiadas de la ciudad. Constructivamente, estas viviendas se adaptan a los nuevos materiales y las nuevas tecnologías de construcción, desarrollando viviendas con varios pisos de altura, de grandes dimensiones superficiales y adoptando estilos de la arquitectura moderna. Fig. 108 Antigua casa de Triburcio Carías Andino. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 109 Inmueble ubicado en La Leona. Fuente: IHAH, 2014. Fig. 110 Inmuebles de arquitectura popular moderna. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 111 Inmuebles de arquitectura popular en las laderas del cerro el Picacho. Fuente: elab. propia, 2017. ARQUITECTURA DOMÉSTICA POPULAR En el ámbito de estudio, la mayor parte de esta tipología se asentó en las laderas del cerro el Picacho, ubicándose en un terreno accidentado con una topografía irregular. En las últimas décadas, esta arquitectura ha sido reconocida como arquitectura de remesas debido a que en el mayor de los casos son edificadas con las remesas que envían familiares desde Estados Unidos. Esta arquitectura está condicionada por las escasas dimensiones de los lotes y la citada topografía. Usualmente es necesario el uso de muros de contención para la cimentación debido al desnivel del terreno lo que permite edificar varias plantas de altura. Otra característica de estas construcciones es el cerramiento de los techos con losas de hormigón armado que dejan la posibilidad de aumentar su altura en un futuro cuando se disponga de recursos (Piedrasanta et al., 2010, p.79). Sin embargo, estas construcciones están realizadas informalmente y ejecutadas sin formación profesional (Junta de Andalucía, 2013, p.133). Tienen un estilo totalmente diverso en el que es característico un vuelo en la primera planta hacía la calle para ganar espacio.
196 197 ARQUITECTURA TERCIARIA Con la modernización del estado, el aumento de población y el paso del Distrito Central a un sistema económico basado en la oferta de servicio y consumo, el CHDC se ve sometido a un continuo proceso de terciarización de sus uso y espacios. Debido al auge de esta nueva economía, y a la falta de capacidad de la infraestructura de la ciudad para darle soporte, se da una producción de arquitectura terciaria diseñada específicamente para satisfacer estas necesidades. La arquitectura terciaria se desarrolla bajo las nuevas concepciones de la arquitectura moderna y el funcionalismo presentes en la ciudad desde mitad del siglo XX. Gracias a su función como contenedor en el desarrollo del mercado económico, el diseño de esta nueva arquitectura adquiere un carácter importante como imagen empresarial y es fruto de grandes inversiones de dinero para su construcción. De Fig. 112 Edificio Midence Soto. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 113 En la pág. de la derecha. Antiguo edificio Tan Sahsa. Fuente: elab. propia, 2017.
198 199 ESTADO DE CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO EDIFICADO En este apartado se analiza el estado de conservación en el que se hayan los inmuebles inventariados y no inventariados considerados en este estudio. Este estudio se basa en analizar el estado de conservación físico de los inmuebles sin atender a los daños producidos por las intervenciones modernas que han modificado espacialmente muchos inmuebles, pues son múltiples las intervenciones realizadas en los inmuebles y requeriría de un estudio en mayor profundidad. La valoración de los inmuebles se realiza mediante una inspección organoléptica de los mismos y en ella se diferencias tres niveles de estados de conservación, siendo el nivel 1 el de mejor conservación y el nivel 3 el de peor. Esta inspección es de carácter general atendiendo principalmente al estado de conservación de las fachadas y cubiertas, pues debido al extenso número de inmuebles considerados y a que gran parte de los inmuebles son de propiedad privada no se ha podido acceder a su interior. Sin embargo, de los inmuebles inventariados se dispone de una mayor información gracias a los datos de las inspecciones realizadas por el IHAH y la GCHDC. Del total de inmuebles analizados, solamente el 27% de estos se encuentra en el nivel uno con un aparente buen estado de conservación. Este dato contrasta con el 62% de inmuebles que se encuentran en el segundo nivel de conservación -el cual si no se interviene puede devenir en un aumento de la degradación del inmueble y un posible traspaso al tercer nivel de conservación- y un 11% en el peor nivel de conservación. De estos datos se extraen que un 73% de los inmuebles analizados se encuentran en un estado de conservación deficiente. En el desglose de los inmuebles analizados en las categorías de inmuebles inventariados y no inventariados se observa una fuerte variación entre ambas categorías especialmente en los niveles de conservación 1 y 2. En este sentido, mientras que en los inmuebles inventariados el porcentaje de inmuebles pertenecientes al nivel 1 de conservación aumenta 11 puntos por encima de la media situándose en un 38%, en los inmuebles inventariados el porcentaje de inmuebles en este nivel se reduce al 20%. En cuanto al nivel 2 ocurre una reacción similar, pero con los valores invertidos. En este caso los inmuebles inventariados reducen el porcentaje en 12 puntos de la media general mientras que los no inventariados aumentan en 9 puntos el número de inmuebles en el nivel 2. Estos datos muestran una descompensación del estado de conservación entre las dos categorías de lo que se extrae que los inmuebles inventariados preseneste modo, la arquitectura terciaria no solo atiende a la funcionalidad de sus espacios, sino que presta especial atención al diseño y la estética del inmueble. En la arquitectura terciaria del Distrito Central se encuentran tres patrones principales en cuanto a la forma de los inmuebles. Por una parte, existen pasajes comerciales de un solo volumen de mayor extensión que altura, entre las dos y tres plantas. Por otra parte, se encuentran edificios compuestos de dos volúmenes, una base de gran superficie y pocos pisos de altura sobre la que se eleva una torre de grandes dimensiones (ver fig. 112). Y finalmente, torres en altura de un solo volumen uniforme o con voladizo en la primera planta (ver fig. 113 y 115). En todos ellos la planta inferior se encuentra diáfana en su interior y con grandes vanos abiertos en los muros exteriores que sirven como escaparates. La planta baja es destinada al uso comercial mientras que las plantas superiores son para uso como oficinas o en algunas ocasiones compaginado con el uso residencial. Debido a su función, estos edificios buscan ganar en luminosidad, por ello se puede observar grandes franjas horizontales de ventanas en ellos. Fig. 115 Edificio Cantero. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 114 Edificio Quinchon León. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 117 Inmueble inventariado en estado de abandono al que se le ha derrumbado parte de la cubierta y del muro tras unas lluvias. Fuente: Susan Reyes, 2018. Fig. 116 Inmueble inventariado deteriorado y en estado de abandono. Fuente: elab. propia, 2017.
200 201 inmuebles institucional religiosa doméstica burguesa doméstica popular terciaria cuadro resumen de inmuebles analizados según su estado de conservación. Fig.118 Cuadro resumen del patrimonio edificado desglosado por tipología y en inventariados o no inventariados según su estado de conservación. Fuente: elab. propia, 2018. 492 132 27 % 305 62 % 55 11 % 38 924 % 23 61 % 616 % 12 542 % 758 % 00 % 162 69 43 % 74 46 % 19 12 % 255 35 14 % 191 75 % 29 11 % 25 14 56 % 10 40 % 14 % Total bueno b % regular r % malo m % inmuebles institucional religiosa dom. burguesa dom. popular terciaria leyenda bueno Regular malo plazas y parques delimitación ch ampliación ch Fig. 120 En la pag. de la izquierda Plano del estado de conservación en el que se encuentra el patrimonio edificado. Fuente: elab. propia, 2018. - Nivel 1. Conservación buena. Inmuebles que presentan un estado aparente de buena conservación y/o con leves desperfectos superficiales. - Nivel 2. Conservación regular. Inmuebles que presentan un avanzado estado de degradación que afectan de manera incipiente a la integridad de su materialidad y/o sufren problemas con el cerramiento de las cubiertas. - Nivel 3. Conservación mala. Inmuebles con daños graves que afectan a la integridad de su materialidad y/o tiene parte de su estructura dañada o en peligro inminente de derrumbe. Fig. 119 Gráfica del patrimonio edificado total y desglosado por tipología ,según su estado de conservación. Fuente: elab. propia, 2018. 0 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% inventariados no inventariados 199 75 38 % 96 48 % 28 14 % 293 57 20 % 209 71 % 27 9 %
202 203
204 205 tan un porcentaje de conservación mayor que los no inventariados. Por otra parte, al desglosar el total de inmuebles analizados según su tipología se observa como la arquitectura institucional y especialmente la arquitectura doméstica popular son las que se encuentran en peor estado de conservación. Así, mientras que la arquitectura religiosa, doméstica burguesa y terciaria presentan entre un 42% y un 56% de inmuebles en el nivel 1 de conservación, la arquitectura institucional presenta un 24% y la doméstica popular un 14% solamente. Por otro lado, destaca como la arquitectura institucional es la que tiene un mayor porcentaje de inmuebles en el peor nivel de conservación. Esto se puede observar en inmuebles como el antiguo edificio de la ENEE o en un edificio emblemático -con el mayor nivel de proteccióncomo es la antigua Penitenciaría General la cual se encuentra en un verdadero estado de ruina y continua degradación (ver fig 121 y 122). Añadir que durante el transcurso de esta investigación varios edificios inventariados han sufrido graves desperfectos debido a varios incendios y por la acción de la lluvia. Fig. 122 Estado actual de la antigua Penitenciaría General. Fuente: elab. propia, 2017. Fig. 121 En las páginas anteriores. Fachada de la antigua Penitenciaría General. Fuente: elab. propia, 2017. 4.3 | percepción ciudadana talleres de percepción ciudadana La población civil del Distrito Central es la usuaria directa del CHDC. Esta población es la que habita, usa y da vida el CHDC por lo que su participación en procesos vinculados al desarrollo y la conservación del centro histórico es fundamental para alcanzar un desarrollo comunitario y sostenible. Conocer lo que la población piensa y siente respecto a su centro histórico, su paisaje y su patrimonio urbano es de especial importancia para realizar una investigación mucho más acorde a la realidad del contexto, más inclusive cuando se realiza desde una visión externa. En este sentido y en concordancia con los últimos documentos internacionales a los que se ha hecho referencia en esta investigación -especialmente a la Recomendación de la UNESCO la cual incluye la participación ciudadana como una de sus cuatro herramientas fundamentalesse han realizado dos talleres participativos con la población para conocer su percepción sobre el CHDC. Con la realización de estos talleres se pretendía por una parte obtener una visión del centro histórico más completa y cercana a las necesidades y deseos de los ciudadanos y por otra parte incluir sus resultados en la investigación, tanto en la fase de caracterización como en la identificación de atributos y valores a conservar y en el análisis de las vulnerabilidades. Incluyendo así a la ciudadanía como uno de los actores del proceso de generación de conocimiento. Como se ha citado anteriormente, en el transcurso de esta investigación se han realizado dos talleres participativos para conocer la percepción ciudadana del centro histórico. La realización de estos talleres ha sido posible gracias a la vinculación de esta investigación con la elaboración del Plan Maestro del CHDC. Esto ha permitido por una parte contar con un soporte para incitar a la ciudadanía a participar en los talleres y por otra, contar con la colaboración de distintas entidades locales. Sin embargo, cabe resaltar que el proceso par-
206 207 ticipativo desarrollado en estos talleres se vincula exclusivamente a un trabajo de identificación y diagnóstico colaborativo donde se realiza un trabajo conjunto entre ciudadanía y técnicos que compete a los tres primeros pasos de la Recomendación que se abarcan en esta investigación. El primero de estos talleres se realizó en el CAC-UNAH de Comayagüela con una asistencia de 33 personas y el otro se realizó en el Museo del Hombre Hondureño de Tegucigalpa con una asistencia de 44 personas. Estos talleres han consistido en la realización, mediante una serie de actividades, de una identificación colaborativa de los elementos de identidad que se desean conservan y de los elementos anómalos que se deben corregir para mejorar la conservación y desarrollo del CHDC. Estos talleres perseguían los siguientes objetivos: - Implicar a la ciudadanía en el proceso de diagnóstico del centro histórico del Plan Maestro. -Reflexionarindividualycolectivamente sobre la percepción del centro histórico y sus valores. - Construir colectivamente un conocimiento basado en el patrimonio urbano. -Identificar elementos claves que merecen ser protegidos y conservados. - Interiorizar las opiniones de la ciudadanía sobre cuestiones a considerar para mejorar la conservación del patrimonio cultural y natural. - Obtener información y datos para la integración en el diagnóstico. Para lograr los objetivos planteados para los talleres fue necesario realizar un trabajo previo de campo tanto para la organización del taller como para la convocatoria de asistentes, con el objetivo de garantizar un éxito de convocatoria y en el desarrollo de los talleres. Ante todo se deseaba la participación de la población civil por lo que los talleres fueron realizados los sábados en horario de mañana para poder contar con la disponibilidad de la ciudadanía. En relación a la convocatoria de los talleres, la asistencia a los talleres era abierta, aunque se requería una inscripción previa con el fin de conocer el número aproximado de asistentes a los talleres y poder realizar una organización óptima de los mismos. Para ello se dispusieron dos líneas de trabajo complementarias. Por una parte, se realizó un cartel informativo para publicitar ambos talleres. Estos carteles se colgaron físicamente en distintos puntos claves del centro histórico y se publicaron en las redes sociales del Plan Maestro y de entidades locales con una gran presencia en el ámbito de estudio que prestaron colaboración como: GCHDC, CAC-UNAH, Arqtuar Colectivo de Arquitectura Social, ConSUR, la Comisión Ciudadana del Centro Histórico del Distrito Central y Vuelve al Centro. En este cartel se solicitaba la inscripción previa mediante correo electrónico. Por otra parte, gracias a la colaboración de estas entidades se contactó con distintos actores locales de diferentes organizaciones sociales y barriales del CHDC que a su vez contactaron con vecinos de los barrios. Así, asistieron a los talleres participantes de todas las condiciones: población civil, vecinos del centro, personas que trabajan en el centro, así como trabajadores de entidades cuya función está relacionada con el CHDC que asistieron a título personal. ACTIVIDADES Para el diseño de los talleres se ha tomado como base la metodología -adaptada a las necesidades del contextodesarrollada en los talleres realizados por la Universidad de Cuenca de Ecuador en la implementación de la Recomendación de la UNESCO. La metodología importada de la experiencia realizada en Cuenca se basa en una “metodología participativa que responde a los principios básicos de Fig. 124 Asistentes al taller de percepción ciudadana realizado en Tegucigalpa compartiendo opiniones sobre el CHDC. Fuente: Lee Marín, 2017. Fig. 123 Cartel publicitario de los talleres de percepción ciudadana. Fuente: Arturo Suarez y Susan Reyes, 2017.
208 209 escucha activa, devolución, reflexión y acción conjunta, enmarcados en un proceso integral, participativo, sinérgico y continuo” (Rey, 2017a, p.111). Para ello se realizaron una serie de actividades, estableciendo dinámicas donde todos y todas pudiesen expresar su opinión. Las actividades desarrolladas en el taller fueron: reconocimiento individual de elementos identitarios de la ciudad; búsqueda a través de los sentidos de elemento identitarios; determinar anomalías a través de los sentidos; identificar colectivamente los elementos identitarios en un plano. Tras cada una de estas actividades se realizó una pequeña puesta en común para compartir opiniones y conocimientos acerca de lo tratado. Con la primera actividad se buscaba conocer los elementos del centro histórico con los que los participantes se sentían más identificados. En este sentido se destacaron principalmente: los distintos espacios públicos compuestos por las plazas, calles y parques, con especial incidencia en el Parque Central; la arquitectura histórica, la arquitectura religiosa, la Catedral y el Teatro Manuel Bonilla; los mercados y la vida social que se desarrolla en ellos; y elementos físicos del medio natural que hacen referencia a la orografía de la ciudad como el Cerro Juana Laínez o el Cerro el Picacho. Así se oyeron frases especialmente relacionadas con la vida en los espacios públicos y con la arquitectura histórica como: “el centro histórico es un espacio donde se desarrolla una vida social, religiosa y familiar propia de nuestra sociedad”; “el Parque Central y la Catedral son un punto de reunión para muchas personas, allí se desarrollan conversaciones agradables y enriquecedoras en un ambiente único”; “el centro me hace sentirme en otro tiempo, por su gente, sus edificios antiguos y sus calles estrechas que me hacen pensar en cómo vivía la gente”; “la tipología de casas y los edificios representativos de cada época dan la sensación de hacer un recorrido por la historia”; “los mercados representar a la mayor parte de la ciudad, están llenos de gente luchadora y alegre” o “me gusta caminar por lo callejones, en especial los que salen a la Leona, me da la sensación de no estar en una ciudad tan caótica, el movimiento se desacelera”. Con la actividad dos se buscaba dar un paso más y potenciar la búsqueda de elementos de identidad más allá de los elementos habituales que se destacan en primera instancia. Para ello se utilizó la dinámica desarrollada por la Universidad de Cuenca en la que se trabaja la búsqueda de elementos identitarios que se desean conservar a través de cada uno de los cinco sentidos. Así, a los elementos que ya habían aparecido en la actividad anterior se les añadieron otros nuevos como: la comida tradicional; la música tradicional; la perso- Fig. 125 Realización de la actividad de identificación de elementos de identidad. Taller Comayagüela. Fuente: Lee Marín, 2017. nalidad de los ciudadanos y sus conversaciones cotidianas en el desarrollo de la vida comunitaria; tradiciones vinculadas con el culto religioso; elementos del medio natural como las aves, los arboles y el río; el paisaje de la ciudad y el territorio que se puede contemplar desde el parque de la Leona o el Cerro el Picacho; inmuebles patrimoniales y materiales vinculados a la arquitectura tradicional muy característicos de la ciudad como la piedra rosada o el adobe. Para optimizar toda la información obtenida en las dos primeras actividades se ha realizado una sistematización de los datos agrupándolos por categorías (ver fig. 127). De esta sistematización se extrae que los elementos con los que más se sienten identificados los participantes están relacionados con los espacios públicos con un 28%, seguido del patrimonio edificado con un 22%, la gastronomía con un 17% y el medio físico con un 15%. Estos resultados se han representado gráficamente en un plano con el fin de conocer los espacios con los que los ciudadanos se sienten más vinculados (ver fig. 128). Para ello se han representado los elementos mediante círculos de colores de mayor o menos tamaño dependiendo de la frecuencia acumulada en el computo total. De esto se extrae que la mayor concentración de elementos diferentes se encuentra en el Parque Central y su exten- Fig. 126 Asistentes al taller de percepción ciudadana realizado en Comayagüela compartiendo opiniones sobre el CHDC. Fuente: Lee Marín, 2017.
222 223 estético tiempo - Los atributos naturales como el Cerro Juana Laínez, el Cerro el Picacho o el río Choluteca se erigen como elementos destacados en la configuración del paisaje urbano incorporando importantes rasgos de belleza natural en el medio edificado. - La propia ubicación del asentamiento sobre el terreno irregular le genera un carácter particular y unos valores estéticos al permitir la conexión visual entre diferentes espacios urbano y entre medio edificado y medio natural. - La presencia de árboles y vegetación en los parques y plazas aportan belleza al espacio público al naturalizarlo y mejorar la armonía entre medio construido y naturaleza. - La arquitectura patrimonial del CHDC, sus diseños, sus formas, sus conceptos arquitectónicos, albergan calidad artística, caracterizando y dando belleza a la imagen del CHDC, conteniendo ejemplares de alto valor estético y siendo parte de la historia de la arquitectura de la ciudad y del país. Algunas asociadas a autores como Montessi y Bressani en la arquitectura historicista y Valenzuela en la arquitectura moderna. - La arquitectura doméstica popular, aunque no posee elementos arquitectónicos o artísticos de entidad destacables, en su conjunto adquieren un importante valor estético generando áreas de cierta homogeneidad que generan una imagen particular. Y es que, como destacaba Ruskin, la arquitectura doméstica modesta con su continuidad y contigüidad constituye el tejido urbano y es la que hace que una ciudad no se reduzca a la suma de sus grandes edificios y adquiera una entidad propia (Choay, 2007, p.165). - La piedra rosada utilizada históricamente para realzar las fachadas e introducir elementos decorativos en ella aporta valores estéticos característicos de la arquitectura de la capital. - El CHDC es la zona más antigua de la ciudad, específicamente el área del Parque Central y el convento de San Francisco es la zona donde se originó el asentamiento en torno al año 1578. - La traza urbana y la configuración y distribución de los lotes de las cuadras y de los espacios públicos, de la ciudad colonial y de la ciudad republicana, son atributos de periodos históricos que reflejan el desarrollo de la ciudad histórica. - El CHDC posee valor de antigüedad en atributos resaltables de la arquitectura que datan del periodo colonial (1578-1821) y del periodo republicano (1821-1949) y que han experimentado el paso del tiempo convirtiéndose en parte de la memoria de la ciudad que reflejan los modos de vidas del pasado. valores tradicionales histórico científico - El CHDC y sus atributos son el reflejo de los hechos históricos, los procesos de desarrollo, la estructuración urbana, la adaptación al medio natural y los intercambios de valores humanos acaecidos en la ciudad a lo largo de la historia que dan significado a la ciudad, por lo que posee un inmenso potencial para conocer el pasado y cómo se relaciona con el presente. Nacida como asentamiento minero -los cuales la mayoría acababan desapareciendo- en el periodo colonial, fue la sede de la Alcaldía Mayor de minas de Honduras, siendo así el principal núcleo urbano minero de Honduras y desvinculándose del control de la provincia de Honduras ejercido por Comayagua. Posteriormente, en el periodo republicano fue declarada capital y con ello se convirtió en el principal centro urbano del país. Siendo además la sede de la implementación de la Reforma Liberal y con ello de la transformación del país desde la sociedad colonial a la nueva sociedad republicana. Finalmente, en el periodo moderno, fue de nuevo el epicentro de los procesos de cambio en el país con la modernización del estado y la entrada del estado desarrollista. Con todo esto, la traza urbana, la distribución espacial entre espacio construido y el vacío de plazas y parques utilizado para configurar la estructura urbana y su expansión, las vías de comunicación históricas o la arquitectura, sus estilos y su tipología son el testimonio de la historia, de su proceso de desarrollo y de la transformación de la ciudad, lo que potencia el conocimiento sobre el pasado atestiguando la importancia del CHDC en la configuración del país. - El CHDC y su entorno próximo es el área en el que se ha desarrollado la práctica totalidad de la vida urbana de la ciudad hasta pasada la mitad del siglo XX. - Los 199 inmuebles inventariados más los 293 inmuebles aportados por esta investigación son el testimonio de la evolución de los estilos arquitectónicos desarrollados en la ciudad a lo largo de la historia en sus diferentes periodos. Siendo muchos de ellos responsables de la introducción de nuevos estilos arquitectónicos en el país. - Los inmuebles con piedra tallada tienen el valor científico asociado a la técnica del tallado de la piedra perfeccionada a raíz de las obras de arquitectura institucional desarrolladas en el periodo republicano, destacando en esta técnica el Palacio de Comunicaciones o la Antigua Casa Presidencial. - La arquitectura de los periodos colonial y republicano, especialmente la arquitectura doméstica, y en mayor grado la popular, tienen el valor científico asociado a las técnicas de construcción artesanal como la construcción en adobe, la técnica de bahareque o las cubiertas de madera y teja, ligada a los materiales disponibles en el territorio, ejecutados por los propios usuarios y heredados de generación en generación. valores tradicionales
224 225 social ecológico - El CHDC y sus atributos son testimonios del pasado y del presente, son representantes de la identidad cultural de la ciudad y del sentido de pertenencia y orgullo a la ciudad. - De la vida comunitaria, la función recreativa y cultural del CHDC vinculada a sus espacios públicos -parques, plazas y Paseo Liquidámbar-, así como de la función ceremonial del Parque Central, se derivan valores comunales vinculados a la interacción de la actividad humana y el fortalecimiento del tejido social, creando espacios comunitarios de sociabilidad y de experiencias colectivas que generan cohesión social y sentido de pertenencia al lugar. - La vida que se desarrolla en los mercados derivada de sus usos tradicionales y de su función actual forman parte de la memoria colectiva pasada y presente de la comunidad, destacándose como un elemento de orgullo para la ciudadanía y con un alto valor antropológico relacionado con los modos de vida cotidianos. - La gastronomía tradicional, desarrollada mayoritariamente en los mercados, presenta un fuerte valor de orgullo en la comunidad. Actúa como transmisora de saberes del pasado al presente y es empleada especialmente para actos festivos. - Los espacios religiosos del CHDC, especialmente la Catedral, son referentes en el sentimiento religioso de la población católica de la ciudad y de ellos se derivan diversas tradiciones como la celebración de la Semana Santa y sus alfombras de serrín en el CHDC. - La arquitectura doméstica burguesa y popular son el testimonio del proceso histórico de jerarquización y segregación social por clases desarrollado en la ciudad. Cada una de estas tipologías son la constancia de los modos de vida y organización de las distintas clases sociales por lo que constituyen un testimonio fundamental para comprender la estructuración social de la ciudad y poner en valor el patrimonio de toda la comunidad. - Elementos naturales como el Cerro Juana Laínez, el Cerro el Picacho, el Río Choluteca o los árboles y vegetación en los espacios públicos naturalizan el espacio urbano albergando valores ecológicos y contribuyendo a introducir algo de armonía entre lo construido y el entorno tanto en el propio espacio urbano como en las relaciones visuales que se generan desde este con los elementos naturales, como las vistas desde el parque y el barrio la Leona, las gradas, el Parque Central o la pala de los Dolores. - Los métodos de construcción tradicionales presentes en la arquitectura de los periodos colonial y republicano como la construcción en adobe o la técnica de bahareque se identifican con métodos de construcción ecológicos y sostenibles con el medio ambiente. valores comunitarios político económico - El CHDC es el testimonio de las ideas y las estrategias políticas empleadas para realizar el desarrollo urbano de cada periodo. Así el periodo colonial estuvo basado en el trazado en forma de damero y la distribución de espacios públicos junto a edificios religiosos y para cumplir funciones de mercado asociada a las ordenanzas de Felipe II. Por otra parte, en el periodo republicano, el desarrollo de los espacios públicos estuvo vinculado a la generación de espacios de sociabilidad acordes a los nuevos modos de vida importados de la Francia republicana. Finalmente, el periodo moderno se basó en una visión desarrollista donde lo antiguo era considerado obsoleto y debía ser remplazado. - El rol educativo que juega el CHDC, especialmente la arquitectura institucional y los espacios públicos, a la hora de magnificar y glorificar a líderes políticos y su gestión. Así, durante el periodo republicano, el CHDC fue usado para legitimar los ideales introducidos por la Reforma Liberal. En este sentido el espacio público y especialmente la arquitectura institucional jugaron roles importantes para la transmisión de ideas políticas y la inclusión de los nuevos valores estéticos en la ciudad y el país. En el mismo sentido, durante el periodo moderno, se empleo el urbanismo y la arquitectura institucional para propagar una imagen de modernidad y prosperidad buscando asemejarse a los modelos internacionales. - Los inmuebles de la arquitectura institucional pertenecientes a los tres periodos actúan como emblemas representativos de la ciudad. - El CHDC cumple función de uso y utilidad diaria para los ciudadanos de la capital. Así, es un centro de generación de actividad económica, especialmente vinculada al comercio y los servicios, que representa un componente importante de la economía de la ciudad. - Su alta actividad laboral y el surgimiento de una revitalización del centro histórico por parte de la administración y de empresas privadas generan intereses inversionistas en la compra y adaptación de inmuebles para uso comercial en el CHDC. - En el ámbito de la industria del turismo, su presencia es testimonial por lo que tiene un escaso valor económico. -La mayoría de los inmuebles cumplen una función, por lo que presentan valor de uso actual reglado por el mercado y la actividad que se desarrolla. - Algunos de los inmuebles del CHDC están en abandono y se encuentran fuera del valor de uso del mercado, de los que destaca la antigua Penitenciaría Nacional, la cual se encuentra en estado de ruina. Esta ha perdido su función original y representa un importante inmueble del patrimonio nacional protegido con la máxima categoría. Existe un movimiento ciudadano vinculado con su recuperación y la propuesta de dotar al espacio de un uso sociocultural lo que le genera un valor atribuido por la ciudadanía a su existencia y a su uso deseado valores de procesos
226 227 ATRIBUTO IDENTIFICACIÓN ATRIBUTOS TANGIBLES Y VALORES ecológico económico ciudad.social academiaciudadaníaciudadaníaciudadaníaadmin.político tiempoestético histórico científico PIEDRA ROSADA elemento edificatorioobjeto TANGIBLE ciudadaníaciudadaníaciudadanía catedral EDIFICIO ciudadaníaciudadaníaciudadanía iglesia los dolores ciudadaníaciudadaníaciudadanía biblioteca nacional ciudadaníaciudadaníaciudadanía museo para la identidad nacional ciudadaníaciudadaníaciudadanía correo nacional ciudadaníaciudadaníaciudadanía antigua casa presidencial ciudadaníaciudadaníaciudadanía teatro manuel bonilla ciudadaníaciudadaníaciudadanía palacio legislativo ciudadaníaciudadaníaciudadanía plaza los dolores elemento URBANO ciudadaníaciudadaníaciudadanía puente mallol ciudadaníaciudadaníaciudadanía cerro juana laínez elemento NATURAL ciudadaníaciudadaníaciudadanía cerro el picacho ciudadaníaciudadaníaciudadanía río choluteca ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. institucional colonial CONJUNTOÁREA ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. religiosa colonial ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. dom. burguesa colonial ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. dom. popular colonial ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. institucional republicana ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. religiosa republicana ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. dom. burguesa republicana ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. dom. popular republicana ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. terciariarepublicana ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. institucional moderna ciudadaníaciudadaníaciudadanía arq. terciaria moderna ciudadaníaciudadaníaciudadanía traza urbana área ciudadaníaciudadaníaciudadanía parque central ciudadaníaciudadaníaciudadanía paseo liquidámbar ciudadaníaciudadaníaciudadanía parque la leona ciudadaníaciudadaníaciudadanía parque la concordia ciudadaníaciudadaníaciudadanía caller real ciudadaníaciudadaníaciudadanía av. gutemberg - av. la paz ciudadaníaciudadaníaciudadanía otros parques y espacios públicos ciudadaníaciudadaníaciudadanía centro histórico estratificaciónpaisaje ciudadaníaciudadaníaciudadanía VALORES COMUNITARIOS ciudadaníaciudadaníaciudadaníaVALORES PROCESOS VALORES TRADICIONALES IDENTIFICADOR ATRIBUTOS CATEGORÍAS Fig. 135 Tabla valores y atributos tangibles. Fuente: elab. propia, 2018.
228 229 ATRIBUTO ecológico económico ciudad.social academiaciudadaníaciudadaníaciudadaníaadmin.político tiempoestético histórico científico PERIODO COLONIAL CONCEPTObienes relacionados INTANGIBLE ciudadaníaciudadaníaciudadanía PERIODO REPUBLICANO ciudadaníaciudadaníaciudadanía PERIODO MODERNO ciudadaníaciudadaníaciudadanía ADAPTACIÓN CIUDAD AL MEDIO IRREGULAR RELACIÓN ESPACIAL ciudadaníaciudadaníaciudadanía CÁRACTER Y ATMÓSFERA BARRIO LA LEONA CARÁCTER ciudadaníaciudadaníaciudadanía CÁRACTER Y ATMÓSFERA BARRIO GUANACASTE ciudadaníaciudadaníaciudadanía CÁRACTER Y ATMÓSFERA BARRIO LA RONDA ciudadaníaciudadaníaciudadanía CÁRACTER Y ATMÓSFERA BARRIO LA CABAÑA ciudadaníaciudadaníaciudadanía USO Y FUNCIÓN MERCADOS USO Y FUNCIÓNSOCIAL ciudadaníaciudadaníaciudadanía FUNCIÓN CULTURAL Y RECREATIVA DEL CHDC ciudadaníaciudadaníaciudadanía FUNCIÓN CEREMONIAL PARQUE CENTRAL ciudadaníaciudadaníaciudadanía GASTRONOMÍA TRADICIONAL SABERES, TRADI., COSTUMBRES ciudadaníaciudadaníaciudadanía OFICIOS TRADICIONALES ciudadaníaciudadaníaciudadanía SEMANA SANTA, ALFOMBRAS SERRÍN ciudadaníaciudadaníaciudadanía RELACIONES VISUALES CIUDAD-ENTORNO NATURAL RELACIÓN CONTEXTUAL ciudadaníaciudadaníaciudadanía VIDA COMUNITARIA DEL CHDC COMUNIDAD ciudadaníaciudadaníaciudadanía PROCESO DE ADAPTACIÓN A CAPITAL DE ESTADO DESARROLLOPROCESO ciudadaníaciudadaníaciudadanía VALORES COMUNITARIOS ciudadaníaciudadaníaciudadaníaVALORES PROCESOS VALORES TRADICIONALES IDENTIFICADOR ATRIBUTOS CATEGORÍAS IDENTIFICACIÓN ATRIBUTOS INTANGIBLES Y VALORES Fig. 136 Tabla valores y atributos intangibles. Fuente: elab. propia, 2018.
230 231
232 233 6 | fase iii. evaluación de las vulnerabilidades y amenazas
234 235 6.1 | análisis dafo Tras haber realizado la identificado los valores y los atributos del objeto de estudio que deben conservarse, esta fase trata de analizar la vulnerabilidad y las amenazas a las que se enfrentan estos atributos para su conservación como establece el paso 3 de la “Recomendación”. Para ello, se ha empleado el sistema de análisis DAFO en el que por una parte se estudian las debilidades y las fortalezas y, por otra parte, las amenazas y oportunidades. Así, las debilidades y fortalezas son cuestiones intrínsecas al objeto en sí mismo y las amenazas y oportunidades son producidas por el contexto exterior. Con esto se analiza la vulnerabilidad a los que se enfrenta el PUH del CHDC y que ponen en peligro sus valores patrimoniales. Además, se esbozan algunas fortalezas y oportunidades a modo de líneas que podrían ser empleadas para una futura siguiente fase que continuara con la implementación del paso 4 de la “Recomendación” y que queda fuera del objeto de esta investigación. Del análisis se extrae que el CHDC y sus atributos presentan un estado de deterioro avanzado donde el alto grado de degradación impacta negativamente en la apreciación de sus valores. De este modo, sus valores patrimoniales no se encuentran realzados a primera vista lo que repercute en su valoración patrimonial, en su conservación y en la propia calidad del espacio urbano. La escasa consideración de un patrimonio global, el proceso de abandono al que fue sometido el CHDC en las últimas décadas del siglo XX y primera del XXI, los problemas económicos de la ciudadanía y una deficiente gestión urbana son los principales causantes de los problemas que presenta el PUH del CHDC. Fig. 137 Inmuebles en altura insertados en contexto de inmuebles de baja altura que impacta en la percepción dle paisaje. Fuente: elab. propia, 2017.
236 237 debilidades debilidades - El alto grado de deterioro, contaminación y abandono en el que se encuentra el Río Choluteca provoca que el río actúe como elemen- to disruptor del CHDC y la población viva de espaldas a él poniendo en peligro sus valores. - El medio urbanizado en las inmediaciones del río sin respetar el margen para sus posibles crecidas y la carencia de protocolos para la reducción de riesgos ante fenómenos naturales extremos convierte a esa zona en vulnerable ante los posibles efectos climáticos. - La alta terciarización de los barrios centrales de Tegucigalpa y Comayagüela -mientras se muestra un bajo índice de población residente en esta áreagenera que durante el horario laboral exista una gran afluencia de personas en este espacio, pero que a partir de las 19 horas cuando termina la actividad comercial, este espacio se quede desolado y se incremente la inseguridad. - Los altos niveles de pobreza urbana y segregación social, en torno al 60% de la población vive en el umbral de la pobreza, afectan directamente a la calidad de vida y con ello a la conservación del patrimonio en general y específicamente al patrimonio edificado pues no disponen de dinero para realizar intervenciones en la mejora de las viviendas. - Un sector de la población no ha estado nunca o no utiliza el CHDC para nada. Esta población tiene una percepción del centro como un espacio altamente inseguro y no consideran su valoración patrimonial como un reclamo. - La existencia de zonas conflictivas derivadas de actividades como la drogadicción, el alcoholismo, la violencia o prostitución callejera afectan a la calidad social de ese espacio. - La carencia de itinerarios amigables para el peatón a excepción del Paseo Liquidámbar, el cual precisamente es el espacio con mayor actividad humana y el preferido por la población para pasear. - Alto congestionamiento de tráfico privado y de un deficiente sistema de transporte público, generando estrés, ruido y contaminación en el centro. - Abandono y deterioro del espacio público, con grandes socavones en las aceras, en ocasiones con una profundidad de casi un metro. - Alta contaminación visual generada por: publicidad, concentración de cableado eléctrico aéreo, acumulación de basura, heces y orina en los espacios públicos. - Existencia de barreras arquitectónicas y alta obstaculización de la acera con postes de luz y otros elementos del mobiliario urbano que imposibilitan el tránsito e impactan negativamente en la percepción del paisaje - La existencia de inmuebles con características patrimoniales sin inventariar y proteger. Esto se da especialmente en el caso de la arquitectura doméstica popular. - Un alto porcentaje de inmuebles patrimoniales se encuentran en un estado de conservación deficiente. Así, un total del 73% de inmuebles estudiados en esta investigación se encuentran en un estado avanzado de degradación. En el caso de los inmuebles inventariados este porcentaje se reduce a un 62%. A grandes rasgos existen varios causantes generales que contribuyen al mal estado de conservación del patrimonio arquitectónico. Por una parte, la falta de valoración del patrimonio menos “monumental” -especial- mente el vinculado con la actividad residencial, y mayormente los pertenecientes a la arquitectura popular- y la falta de sensibilización al respecto de su valor e importancia, provoca la idea en una capa de la sociedad de que los edificios patrimoniales son edificios viejos y obsoletos que es mejor sustituir. Así se dejan muchos edificios inventariados a su suerte a la espera de que se derrumben. Esta concepción de la modernidad arrastrada desde los años 50 en adelante con la entrada de la arquitectura moderna es causante de gran parte de la pérdida del patrimonio. Por otra parte, la falta de intervención y mantenimiento en el patrimonio residencial se debe a la escasez de los recursos económicos de los propietarios de las viviendas. Además dafo debilidades fortalezas de estas causas, la ausencia en la normativa de criterios de intervención en restauración basados en las cartas internacionales, posibilita que se produzcan daños al bien en los procesos de restauración. A esto hay que sumar la falta de cualificación técnica por parte de los operarios en materia de restauración de bienes patrimoniales. De este modo, es corriente ver restauraciones en las que se usan materiales incompatibles como es el uso del cemento sobre fábricas de adobe. - La afección producida por la modificación tipológica de la arquitectura histórica abriendo nuevos vanos y modificando los existente para instalar escaparates en inmuebles reconvertidos a comercios y la edificación de los patios tradicionales realizada en la segunda mitad del siglo XX. - Muchos de estos inmuebles destinados a viviendas no cumplen los requisitos de habitabilidad básica para poder desarrollar una vida digna. - Escasa valoración de la arquitectura doméstica popular, la cual representa un gran porcentaje del tejido urbano del CHDC y es el testimonio de los modos de vida de una gran parte de la población. - Existencia de edificios en altura insertados aisladamente en zonas con inmuebles de una o dos plantas. Estos edificios impactan negativamente en la percepción del paisaje urbano y en las relaciones visuales que se ejercen con el territorio. - Carencia de estrategias patrimoniales de desarrollo para el CHDC hasta la elaboración del Plan Maestro. - Existencia de dos elementos naturales con alta concentración de vegetación, como el Cerro Juana Laínez y el Cerro el Picacho, de fuerte valor identitario para la población. Estos elementos además de naturalizar el paisaje funcionan como espacios de ocio gracias a los parques públicos que poseen. - Concentración de población residente y desarrollo de vida comunitaria en los barrios periféricos del CHDC como la Leona, la Ronda, el Guanacaste en Tegucigalpa o el barrio Concepción en Comayagüela. - Gran identificación cultural de la ciudadanía con la vida desarrollada en los mercados y su gastronomía tradicional. - Fuerte desarrollo de actividad humana e interacción social en el CHDC en horario laboral. - Concentración de gran parte de la actividad cultural de la ciudad en el CHDC. - Gran potencial para la ciudadanía de los espacios públicos del centro, especialmente el Parque Central y el Paseo Liquidámbar, como referentes en la identidad de la población como espacios de ocio, sociabilidad, recreación y de celebración donde se generan diversas actividades socioculturales. - Gran cantidad y diversidad de tipologías de inmuebles patrimoniales. Entre ellos se encuentran muchos de los inmuebles más representativos del país. Por otro lado, existe un gran número de inmuebles de arquitectura doméstica popular que permiten establecer una lectura patrimonial del CHDC y de sus clases populares y la segregación social alternativa a la oficial del CHDC como capital del desarrollo. dafo
238 239 amenazas amenazas - Los deslizamientos de tierras y la destrucción de asentamientos humanos -como lo ocurrido en el Cerro el Berrinchedebido a la existencia de múltiples fallas, los asentamientos precarios en suelo no apto para la urbanización y la acción de las fuertes lluvias. - La alta frecuencia de fuertes lluvias en un corto periodo de tiempo y otros fenómenos naturales extremos que provocan daños en el patrimonio como los derrumbes de los muros de varios inmuebles inventariados -en- tre ellos la Biblioteca Nacionalocurridos en 2017. Siendo Honduras el país más afectado por estos eventos climáticos en el periodo de años entre 1997 y 2016. - La existencia de posibles proyectos especulativos de fuerte impacto y transformación del espacio natural, diseñados para el Cerro Juana Laínez o el Río Choluteca. - La tala de árboles en el CHDC empeora la percepción ciudadana sobre el centro y afecta a la propia resiliencia del CHDC frente a los efectos del cambio climático. - La paulatina pérdida de la gastronomía tradicional, sustituida por comida rápida. - Excesiva presencia de restaurantes de comida rápida, tiendas de ropa usada o talleres de vehículos. - Gran concentración y ocupación del espacio público por el comercio informal en diversas zonas del CHDC -especialmente en torno a los mercados de Comayagüela entre la 3ª y 6ª avenidallegando a instalar estructuras para los puestos en la vía pública que acaban privatizando el espacio. Sin embargo, hay que tener presente que la presencia de comercio informal va ligado estrechamente al alto nivel de población que subsiste del comercio informal como única opción para ganarse la vida, por lo que cualquier actuación de intervención debe ser consciente de esta realidad. - La inseguridad ciudadana de la ciudad y el control de los mercados de Comayagüela por las maras. - Débil y desactualizada ley “para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación” en relación con las cartas internacionales. Además, no aporta herramientas ni criterios para facilitar y garantizar una correcta tutela del patrimonio. - El “Reglamento de Manejo del Centro Histórico del Distrito Central” es muy permisivo en cuanto a las actuaciones permitidas en los inmuebles inventariados. Por una parte, la valoración de los inmuebles es muy baja, teniendo solamente un 20% de los inmuebles inventariados en las tres categorías de protección más importantes -A (M.N), A y B- de un total de seis categorías. Además, la categoría C -un 51% del total de inmuebles inventariadospermiten realizar intervenciones de eliminación parcial para dar paso a una nueva construcción en el interior conservando solamente la fachada. Esto puede dar lugar a un proceso de fachadismo en la ciudad en el que se altere completamente la configuración y el sentido de estos inmuebles. Máxime cuando la mayor parte de los inmuebles que se encuentran en esas categorías no destacan por poseer fachadas especialmente resaltables, sino que sus valores se derivan de una serie de características más allá de su fachada y de su contribución a configurar el paisaje urbano. Por su parte, la categoría D -un 27% del total de inmuebles inventariadoses aún más permisiva. Esto sitúa a un alto porcentaje de inmuebles en una posición relativa de desprotección. - La consideración en el “Reglamento de Manejo” de los espacios urbanos en la misma categoría que los inmuebles dificulta la protección y gestión de estos espacios pues las medidas de actuación están diseñadas para la arquitectura. - La realización de intervenciones en inmuebles históricos poco respetuosas en la que se modifican elementos o se utilizan materiales perjudiciales como el cemento o pinturas plásticas en muros de adobe o sobre elementos decorativos de piedra rosada. O se sustituyen muros de adobe por materiales nuevos como los bloques de hormigón -los cuales presentar peores rendimientos en conforte térmico a la vivienda y de sostenibilidad-. dafo amenazas oportunidades - Permisión institucional para la sustitución en inmuebles inventariados de cubiertas de teja tradicional -donde precisamente la cubierta de alero es uno de los elementos configuradores de la arquitectura de la ciudad- en mal estado por planchas prefabricadas que simulan una cubierta de teja. - El proceso de desarrollo e inversión en el que se encuentra la ciudad puede acometer actuaciones perjudiciales para el patrimonio. Existe una presión inmobiliaria para la inversión en el CHDC, de entre las que destaca la construcción torres de aparcamientos. Por una parte, la construcción de edificios en altura impactaría fuertemente en la percepción del paisaje. Por otra, dedicaría gran parte del espacio y del uso del CHDC a cumplir una función de mero almacenamiento de vehículos. - La ejecución de proyectos urbanos con escasa consideración al espacio patrimonial, beneficiando a la utilización del coche sobre la calidad del medio y de las personas, como el diseño de la vía rápida que atravesaría el centro junto a la orilla del río y que afectaría directamente a la integridad de elementos patrimoniales protegidos con el mayor rango y del propio río. - Débil estructura de las instituciones encargadas de velar por la conservación del patrimonio -IHAH y GCHDC- que no permite desarrollar una labor efectiva por sobrecarga de trabajo. - Escasa existencia de documentación científica sobre el CHDC. Presenta una carencia de estudios patrimoniales que aborden el centro histórico y que sirvan de base para realizar gestiones acordes con el valor patrimonial del centro. En este sentido, el inventario de inmuebles se antoja insuficiente e incompleto. También la inexistencia de inventarios para el patrimonio inmaterial perjudica por una parte su conocimiento y por otra ponen en una situación de peligro su conservación. Por otro lado, la ausencia de planes de gestión urbana del centro histórico que planifique las intervenciones ejecutadas contribuye a que estas impacten en el PUH y en sus valores. - El mejoramiento natural del Río Choluteca y su integración y conexión con la ciudad puede generar un gran espacio natural de sociabilidad y esparcimiento en pleno centro histórico. - Aprovechar la vida comercial de los mercados y su potencial como elemento de identidad cultural para realizar un desarrollo sostenible del mismo, implementando políticas para mejorar las condiciones laborales de las personas dedicadas al comercio informal, diversificando sus usos y fortaleciendo la gastronomía tradicional. - Aprovechar el impulso de la inversión pública y privada para abordar una rehabilitación integral del CHDC que mejore la calidad del hábitat creando espacios seguros, incentivando el carácter residencial del mismo, rehabilitando el patrimonio, regulando y restringiendo el tráfico rodado, aumentando los itinerarios amigables para el peatón, fortaleciendo la vida cultural, diversificando los usos y los horarios para crear vida nocturna en el centro después de las 19 horas. - Realizar políticas públicas de rehabilitación que incentiven la intervención de los usuarios en la mejora de sus viviendas podría por una parte impulsar la revitalización del tejido urbano y por otra contribuir a mejorar la habitabilidad básica de muchas viviendas que se encuentran en un estado precario. - Aprovechar el vínculo de la ciudadanía con los espacios públicos del CHDC y su uso recreativo para incentivar y fortalecer al CHDC como un lugar referente para el esparcimien- to y el ocio en la ciudad de las distintas clases sociales frente al uso segregado y privatizado que suponen los centros comerciales de la ciudad. - Aprovechar y fomentar la actividad y el esfuerzo que desde entidades como el MIN, CAC-UNAH o Casa Quinchon se están desarrollando para revitalizar y fortalecer la vida cultural y social del CHDC. - Mejorar la asignación de niveles de protección y actuación a los inmuebles inventariados e incluir a nuevos inmuebles. dafo
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254 255 tand context” (Veldpaus, 2015, p.75). Estos tres primeros pasos están relacionados con la función que puede desempeñar la academia de generación de conocimiento mientras que los tres últimos pasos dependen directamente de la aplicación por parte de las instituciones públicas. Si bien la investigación se ha encontrado ciertas limitaciones, estas se deben intrínsicamente al hecho de abordar un enfoque multidisciplinar desde una sola disciplina. Así la implementación de los tres primeros pasos de la “Recomendación” se revela como una poderosa herramienta de gestión para generar una amplia base de conocimiento del objeto de estudio, facilitando enormemente su gestión patrimonial y su disposición para la integración y establecimiento de estrategias de conservación y desarrollo. Es decir, la implementación de los siguientes pasos de la “Recomendación”. Esto supone un cambio en el enfoque de la gestión patrimonial, centrándose en gestionar el cambio de las ciudades para conservar los valores patrimoniales e incentivar un desarrollo humano y sostenible. Con esto, casos como el del CHDC -donde la presión de las transformaciones puede impactar de nuevo negativamente en la ciudadmuestran la necesidad imperante de implementar instrumentos como la “Recomendación” de forma integral por parte de las administraciones públicas. Integrando así la conservación del patrimonio cultural y natural en la gestión urbana y el desarrollo sostenible. Poniendo el foco en la mejora de la calidad del hábitat y de vida de los ciudadanos, reduciendo la inseguridad y generando ciudades amigables para todos. Para ello, es imprescindible realizar el proceso en conjunto con la ciudadanía. Su participación y apropiación es la única forma de garantizar un desarrollo comunitario y sostenible. De este modo, la participación de la ciudadanía juega un doble papel, por una parte, aporta una poderosa visión en la identificación y valoración patrimonial y, por otra parte, su implicación como un actor con voz y voto legitima el proceso de desarrollo.
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