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Representación que hace a S. M. la Diputación Provincial de Sevilla contra la Audiencia Territorial de la misma : por el modo injusto y anticonstitucional con que ha fallado en las causas formados á los reos de cospiración D. Pedro Grimarest y otros

Sevilla (Provincia). Diputación Provincial

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REPRESENTACION / QUE HACE AS. M. LA DIPUTACION PROVINCIAL DESEVILLA CONTRA LA AUDIENCIA TERRITORIAL DE LA MISMA, Por el modo injusto yanticonstitucional con que ha fallado en las causas formadas álos reos de conspiración D. Pedro Grimarest yotros* IMPRENTA DE DONA MARTA DEL CARMEN PADRINO. a3ode i82 r . WOI'O Al A'áZ'lll-'VJ >1 .2 A30AH 3UQ yramau? /lihdot vLomxaaiaka aetwjo ¿L MO' i;: ít ai?/:/ .: ;¿. , AH&l fcJ. Ütt ©ttp •- ‘»v Kíü- >i» »* h. -.o'.oa k'to'i *;kM iM#ü- ' . SEÑOR: Ji .>a Diputacin» provincial de Sevilla, cuyos deseos se dirigen solo ála consolidación del sistema constitucional yal bienestar de la Nación entera, no ha podido menos de lamentar amargamente los abusos del poder judiciario, que si no se cortasen con mano fuerte yenérgica ,nos arrastrarían derechamente ánuestra desolación yruina. Ya la Diputación clamó en otra ocasión al soberano Congreso nacional sobre la necesidad de tomar cierras Í4> medidas* radicales que exigía imperiosamente la conducta desordenada yanticonstitucional de muchos de los Jueces yMagistrados :pera lejos de haber servido álo menos de freno tan justas súplicas para los que pudiesen temer en algún modo sus re- •*4. v/ )lí. ^ sultados ,los escándalos se han reproducido en términos de haber escitado la indignación de los pueblos ,ycomprometídose alguna vez la pública seguridad. Oiganse sino las quejas de todos los ciudadanos, yse verá cual es el concepto que generalmente merecen los tribunales ,yla desconfianza que solo han podido inspirar los hechos de que los delitos quedan impunes de que no se administrapronta ycumplidamente ]ajusticia. Aun las mis-fttao autoridades municipales de loa pueblos suelen desmayar en la persecución de los crímenes por el temor que generalmente reina de que no cayendo la segur de la ley sobre el malvado ,puedan ser algún dia objeto de sus venganzas yvíctimas de su celo por el cumplimiento de sus principales deberes. Pero donde mas se han separado los tribunales de] sendero recto, donde mas han insultado la opinión yhollado los derechos inviolables de la sociedad y U) el decoro de la magistratura, ha sido en las causas de mas gravedad éinfluencia ,como son las de conspiración yotras de esta especie. No hablará la Diputación de lo acaecido endas Testantes provincias ,si bien los eternos entorpecimientos de la causa de Elfo-, la sentencia del canónigo Barrio ,yotros muchos egemplares ofrecen datos suficientísimos para creer que el poder judicial se ha conjurado contra la Nación, yque sus ataques se dirigen ácontrariar yneutralizar los nobles esfuerzos con que ha sabido adquirirse su libertad ,ysostenerla ádespecho del despotismo. Hablará sí con Telacion áesta provincia ,yde hechos cuya notoriedad es tal ,que no hay un cnlo ciudadano a— ios ignore-Das causas últimas de conspiración formadas contra el general D. Pedro Grimarest, D. Isidoro Mir yotrosí, yfalladas poco ha en grado de vista por la Audiencia territorial ,ofrecen un testimonio harto sensible de la existencia de los males indicados ydel conflicto y angustia que devora el corazón de los verdaderos patriotas. Porque ¿quién, Señor, no se llenará de amargura al ver que unos reos, que están convic- («> :op yaun confesos muchos de ellos de haber maquinado contra su patria, de haber intentado provocar la guerra civil ,yáquienes la opinión pública ha señalado constantemente como víctimas de la justicia ,habían deencontrar acogida en un tribunal que ha osado profanar el nombre sacrosanto ae la ley para infringirla ymenospreciarla ?La Diputación no cree propio de sus atribuciones y conocimientos el hacer un análisis prolijo de los vicios legales de que adolecen las sentencias dadas en dichas causas, vicios que hombres conocedores en. ía materia no ha.n dudado atribuirles ;pero no le es posible desentenderse dei escándalo universal que han producido, yde la herida mortal que acaba de hacerse álas libertades patria* 7*1 sistema constitucional que felizmente nos gobierna. Bajo el pretexto de no haber sido competente el juez de primera instancia que había conocido de ellas, sin embargo de que el tribunal mismo ha reconocido su jurisdicción ya mandándole proseguir en la substanciación ,ya decidiendo recursos interpuestos por los reos ,ódenegando consultas hechas por el juez, ysiguiendo por todos sus trámites la segunda ins- (.7 > tancia hasta admitir pruebas de nuevos documentos- en el proceso de Grimarest, se han repuesto las causas yexigido la responsabilidad átres jueces* para dar armas álos reos en la nueva instrucción de los sumarios ,é. inspirar temor álos funcionarios que deben perseguir álos conspiradores* Semejantes procedimientos han alarmado la expectación pública ,yha sido necesario todo el celo ytesón de las autoridades militar ypolítica para contener los efectos de la indignación popular, que ámanera de un torrente impetuoso amenazaba romper los diques de la moderación ydel sufrimiento. El pueblo ha visto que se ha mirado en poco su felicidad ysalvación ,que por el capricho óinjusticia de UO *ribunal han on impunes sus mayores enemigos ;yen fin que no pueden considerarse estos hechos tan aislados ,cuando hasta ahora han obrado á su salvo los adversarios del sistema ,yno ha descargadoí el brazo de la justicia sobre un solo conspirador.. Son varias las causas de conspiración que se han prevenido en esta provincia *muchas las que se han formado por expresiones alarmantes óexpendido!* de proclamas ypapeles subversivos ,y .'7 <iempre óhan salido absueltos los réos ,cómo en hs de D. Juan Martínez yD. Antonio Arboleya, yarest ,la del presbítero D. Juan Domínguez Vázquez yconsortes sobre reuniones sospechosas yotras ;óse ha rebajado ]a condena impuesta por el juez de primera instancia áotra muy leve ,como en la causa de Joaquín Vázquez ,convencido de haber querido sobornar áun cabo yun soldado del batallón de la Constitución para atraerlos álos facciosos ;la del alguacil Francisco Alonso por palabras sediciosas; la de D. Antonio \aldivia por haber enviado una carta áOsuna ron rmtiolae ypoples alarmantes; la de Antonio del Castillo por haber prorumpido ála puerta del teatro de esta ciudad en voces oubv*rjn -vs,c?Hf0. curando concitar al pueblo, en la que la Audiencia disminuyó la condena desde ocho años de presidio auno solo, yotras mas que sería prolijo referir. Y¿será posible, Señor, que los buenos puedan permanecer tranquilos ,cuando parece que no se procura otra cosa sino el triunfó de la depravación yel descontento ydesolación de los verdaderos ¿mames de la libertad ydel drden? jAh Señor: es natural en un pueblo a¿i como en los individuos el instinto de su propia conservación ,ysu moderación ypaciencia suelen tener límites. ¿Y cuánto no es de temer este momento ysi las autoridades no saben inspirarle confianza ,si los tribunales ,. lejos de ser los protectores de sus derechos ,le presentan las cadenas en que va envuelta su violación yperpetua ruina ?líe aquí por que la Diputación se atreve áclamar enérgicamente contra la conducta' de tales magistrados ,solicitando un pronto yeficaz remedio. De otro modo ,los malos cobrarán alien- to ,yredoblarán sus esfuerzos para consumar sus proyectos criminales. Entrer*"^ 1*» franouilidad pública se halla altamente comprometida ,yla vigiiw«^í<) (jg¡ ucki,,» no político ydemas autoridades serian ciertamente ineficaces ,si los amantes de la Constitución llegasen ádesesperanzar del alivio dt los males que les aquejan. Dígnese pues V. M. de oir los sinceros voto» de esta Diputación, añada un nuevo testimonio de su constante adhesión ála causa de la libertad y de los deseos que como Rey constitucional le animan. Conozcan asu pesar los magistrados prevan-