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Trabajo Fin de Grado Facultad de Filosofía Grado de Estudios de Asia Oriental “Análisis sociolingüístico de la influencia de la literatura japonesa sobre la percepción infantil de la realidad” Estudiante: Elena García Francés Tutor: Rafael Abad de los Santos Año Académico: 2023-2024
1 Índice
2 Resumen Este trabajo de fin de grado tiene como objetivo principal examinar cómo la cultura japonesa influye en el desarrollo personal de los niños, y cómo estos adquieren y perpetúan diversas preconcepciones sociales que afectan de manera duradera su relación con el mundo y la comprensión de su individualidad. Utilizando la teoría sociocultural de Lev Vygotsky como marco teórico y analizando diversas obras del corpus narrativo japonés, el estudio busca ofrecer una aproximación al estudio sociocultural de Japón, destacando los valores e ideas que guían las interacciones sociales en el archipiélago nipón. El análisis se centra en cómo la población infantil japonesa comprende su entorno, formulando hipótesis sobre las razones por las cuales la cultura japonesa se presenta como una idiosincrasia distintiva a nivel global. Además, se propone una explicación del comportamiento de la sociedad japonesa, con un enfoque particular en la concepción de la individualidad y las múltiples capas que conforman el ideal femenino en Japón. Este trabajo ofrece una visión integral de las dinámicas sociales y culturales que configuran la identidad y el comportamiento de los niños en Japón, proporcionando una base sólida para futuras investigaciones en el campo del desarrollo cultural y la socialización en contextos diversos. Palabras Clave: Sociedad japonesa, Sintoísmo, Mitología, Lev Vygotsky, Dinámica social, Representación de la mujer, Representación del “yo”, Expresión de las emociones en Japón Summary The main aim of this dissertation is to examine how Japanese culture influences children's personal development, and how children acquire and perpetuate various social preconceptions that have a lasting impact on their relationship with the world and their understanding of their individuality. Using Lev Vygotsky's sociocultural theory as a theoretical framework and analysing various works from the Japanese narrative corpus, the study seeks to offer an approach to the sociocultural study of Japan, highlighting the values and ideas that guide social interactions in the Japanese archipelago. The analysis focuses on how the Japanese child population understands its environment, hypothesising the reasons why Japanese culture is presented as a globally distinctive idiosyncrasy. Furthermore, an explanation of the behaviour of Japanese society is proposed, with a particular focus on the conception of individuality and the multiple layers that make up the feminine ideal in Japan. This work offers a comprehensive overview of the social and cultural dynamics shaping children's identity and behaviour in Japan, providing a solid foundation for future research in the field of cultural development and socialisation in diverse contexts. Key Words: Japanese society, Shintoism, Mythology, Lev Vygotsky, Social Dynamics, Representation of women, Representation of the “self”, Emotional expression in Japan.
3 1. Introducción 1. 1. Objetivo El presente trabajo de fin de grado tiene como objetivo examinar cómo, debido al papel fundamental de la cultura en el desarrollo personal de los niños japoneses, estos no solo adquieren, sino que también perpetúan diversas preconcepciones sociales que influyen de manera duradera y esencial en su forma de relacionarse con el mundo y en la expresión y comprensión de su individualidad. De esta forma, a través del análisis de diversas obras pertenecientes al cuerpo narrativo japonés y la aplicación de la teoría sociocultural de Lev Vygotsky, se pretende realizar un acercamiento al estudio sociocultural de Japón con el propósito de comprender los principales valores e ideas que guían las interacciones sociales en el archipiélago nipón. En consecuencia, el objetivo final de este trabajo no se limita a discernir cómo la población infantil japonesa comprende el mundo y a formular una hipótesis preliminar sobre las razones por las cuales la cultura japonesa se presenta como una idiosincrasia ante el mundo, sino que también busca proponer una posible explicación al comportamiento de la sociedad nipona, realizando un particular enfoque en la concepción de la individualidad, las capas que conforman el ideal femenino japonés y la compresión de las emociones. 1. 2. Metodología Fuentes Para poder realizar la redacción del siguiente trabajo nos hemos centrado en el estudio de las principales y primeras corrientes de pensamiento que estuvieron presentes en el archipiélago, siendo estas el confucianismo, el budismo y el sintoísmo. Sumado a esto, y a modo de punto de partida para elaborar nuestro análisis, emplearemos los estudios de Lev Vygotsky, más concretamente su teoría sociocultural del Desarrollo Cognitivo. Lev Vygotsky (1896-1934), en ocasiones también escrito como Vygotski, fue un destacado psicólogo soviético aclamado por sus investigaciones y teorías relacionadas con el desarrollo cognitivo y la educación, si bien es cierto que también se debe su fama a sus aportaciones en el campo de la neuropsicología. De esta forma, aplicaremos la teoría del Desarrollo Cognitivo a un cuerpo narrativo, formado por dos mitos, una leyenda y un cuento popular, los cuales han sido extraídos de varias fuentes publicadas, entre las que encontramos el Kojiki, considerada la primera obra histórica
4 de la cultura japonesa, el libro Kwaidan: Stories and Studies of Strange Things, el cual fue redactado por el famoso periodista y traductor Lafcadio Hearn y la recopilación Cuentos y Leyendas japoneses cuyo autor es anónimo. Método Para poder estudiar y analizar la forma en la que los niños japoneses se aproximan a su realidad realizaremos una breve explicación de las principales corrientes de pensamiento que han influenciado la base de la cultura japonesa, a lo que le seguirá una pequeña explicación de la Teoría sociocultural del Desarrollo Cognitivo de Vygotsky. Siendo estos dos apartados el núcleo de nuestro marco teórico. En lo que respecta a la base sobre la cual nos basaremos para poder estudiar las ideas y valores de la cultura japonesa, emplearemos como modelos significativos elementos del cuerpo narrativo japonés. Más concretamente, realizaremos un comentario de dos mitos (los cuales poseen como protagonistas a Izanagi e Izanami y a Amaterasu y a Susanō), una leyenda (centrada en la historia de la “Yuki Onna”) y un cuento popular llamado “El Viejo que hacía florecer los árboles”. Para finalizar, realizaremos la presentación y análisis de los principales valores que afectan a la población japonesa, siendo estos la percepción de la individualidad, la percepción de la mujer y la comprensión de las emociones en la sociedad japonesa, referenciando distintos pasajes y aspectos notorios extraídos de las distintas narraciones previamente comentadas.
5 1. 3 Marco Teórico 1. 3. 1. El mito en Japón, aspectos a tener en cuenta antes de comenzar. En lo que respecta al concepto de mitología en el contexto de la cultura japonesa, este se presenta como un término complejo y único en su clase. Si bien es cierto que la base sobre la cual se sostiene esta rama posee elementos mitológicos y propios del folclore japonés, la naturaleza de los primeros textos “mitológicos” japoneses es característica, particular y se remite al mero origen de los textos históricos del país. En términos generales, se considera que los textos principales que constituyen la mitología japonesa (o 日本神話 nihon shinwa en japonés) son los Fudoki, el Kojiki y el Nihon Shoki, redactados principalmente entre los siglos VII y VIII. Los Fudoki, en primer lugar, se describen como registros geográficos y etnográficos compilados por orden imperial en el siglo VIII. Dichos documentos oficiales organizaban y registraban información de cada región abarcando temas que iban desde la organización de los topónimos y los productos hasta la fertilidad de la tierra, el origen de los propios topónimos y las tradiciones folclóricas, siguiendo las características y reglas establecidas en el sistema penal Ritsuryō. Si bien se mantenía el idioma utilizado en los papeles utilizados en la corte imperial japonesa, el cual era el chino tradicional, el estilo de escritura difería dependiendo de la región. No obstante, cabe aclarar que la única copia completa que se conserva de estos documentos procede de la zona de Izumo, aunque también existen colecciones incompletas, con omisiones y defectos, de las áreas de Hitachinoku, Harima, Bungo y Hizen (Shimonaka, 1955). El Kojiki (古事記), por otro lado, también conocido en Occidente por el nombre completo de Kojiki, Records of Ancient Matters (título otorgado por su primer traductor al inglés Basil Hall Chamberlain en 1882) o denominado también en Japón como Furukotofumi (McDowell y Brown, 2009, pág. 190), consiste en una obra originalmente dividida en tres volúmenes que narra la historia de Japón desde su creación hasta el siglo VII. Esta obra se publicó en el año 712 con el doble objetivo de legitimar la casa imperial frente a las ambiciones de otros grupos aristocráticos y el de crear una imagen de identidad propia japonesa, frente a la imponente presencia china. Una de las justificaciones que otorgó la familia imperial para su redacción se sustentó precisamente en las distintas fuentes que se utilizaron para su creación: las cuales fueron las
6 compilaciones particulares que mantenían las distintas familias nobles de la época. Debido a su heterogeneidad a la hora de describir la realidad, la casa imperial afirmó que el Kojiki se encargaría de corregir y eliminar la corrupción que se había apoderado de dichos documentos (Philippi, 1969). No obstante, cabe aclarar que la única información que se posee sobre el proceso de compilación del Kojiki procede del mismo prefacio del libro, por lo que no podemos estar seguros del grado de veracidad de esta justificación, aspecto que los estudios en la actualidad tienen en cuenta “The events recorded had been simplified and distorted in the collective memory and were heavily encrusted with legend and myth” (Philippi, 1969, pág. 4). Por último, el Nihon Shoki (日本書紀), también denominado Nihongi (日本紀), consiste en una recopilación de los sucesos históricos de Japón publicado ocho años más tarde que el Kojiki, en el 720. Este documento se dividió en 30 volúmenes en los que se describe el origen de Japón desde la época de los dioses hasta la emperatriz Jitō, considerada la gobernante número 41 de la casa imperial y la tercera emperatriz en la historia japonesa. A pesar de haber sido encargado en la misma época y por la misma entidad, el emperador Tenmu, y haberse basado en cierta medida en el Kojiki, el Nihon Shoki posee ciertas diferencias con respecto a este primero. La más notoria de estas diferencias es el idioma empleado para su redacción. Mientras que el Kojiki, a excepción de la introducción la cual se escribió en chino, se redactó empleando una escritora innovadora para su época denominada bunten 1 (文典) la cual se difería de la más popular escritura literaria coetánea denominada bungo (文語); el Nihon Shoki, por otro lado, se redactó completamente en chino tradicional, conocido como bungenbun (文言文). Esta forma innovadora de redacción oficial empleada en el Kojiki implicó la reconfiguración de la estructura simbólica de la historia japonesa, y contribuyó a la defensa de la autonomía japonesa como nación independiente (el cual era uno de los motivos por el cual se incentivó desde un inicio la redacción de la obra). A través de este distanciamiento con la nación china, Japón demostró su capacidad de poder registrar sus propias crónicas, siendo que las obras previas sobre la historia japonesa eran proporcionadas exclusivamente por dicho país (Licausi Pérez, 2017, pág. 20). 1 El bunten consiste en un tipo de japonés clásico, sin embargo, se diferencia del bungo al no ser el japonés propio empleado en la literatura clásica.
7 De esta forma, los textos clave que hoy en día se consideran las principales fuentes de información de la mitología japonesa se crearon con la intención de servir de registros históricos, y hasta 1945, es decir hasta la disolución del imperio de Japón, se empleaban en los colegios como materiales esenciales para el aprendizaje y estudio de la historia del país. Esta categorización del Kojiki y del Nihon Shoki como textos históricos provocó que los propios historiadores y arqueólogos los considerasen como fuentes históricas fiables (Abad, 2020, pág. 44-45). Por lo que, debido al reciente cambio en la concepción de los textos sagrados históricos japoneses, encontramos que en la actualidad se está llevando a cabo una reevaluación de los conceptos y acontecimientos que explicaban el origen del país hasta el periodo Nara. Por consiguiente, antes de avanzar, es pertinente resaltar que si bien estos relatos fueron redactados y estudiados como textos que explicaban las crónicas del país de manera completamente verídica, también es cierto que estos fueron creados con el objetivo de legitimar el poder de la nueva casa imperial, y para hacerlo se empleó parte de la religión autóctona ya presente en la sociedad, el sintoísmo. Por lo que, si bien la distinción entre textos históricos y míticos facilita la comprensión de la cultura japonesa y abre un nuevo campo de estudio y acercamiento para los arqueólogos e historiadores, esta distinción tampoco habría sido imprescindible para la realización de este trabajo, pues como señala el historiador australiano Keith Windschuttle (1942-X), “narrative history is neither valuefree nor objective but is charged with ideology” (Windschuttle, 1996, pág. 93). 1. 3. 2. Las distintas fuentes de influencia en la mitología japonesa: el confucianismo, el taoísmo y el sintoísmo Ya desde el inicio de las primeras civilizaciones, momento en el que el desarrollo científico aún era incipiente y la supervivencia se basaba en la caza, la agricultura y la pesca, la humanidad buscaba comprender su realidad a través de diversas formas de conocimiento, entre las que destacaba la religión. Esta, a modo de bálsamo para tanto sus preocupaciones como inquietudes, proporcionaba respuesta a preguntas fundamentales como el origen del universo o el propósito de la vida humana. Como resultado de dicha influencia y poder sobre las poblaciones de las distintas civilizaciones, la religión se acabó por convertir en un instrumento de dominio usado por las élites gobernantes, quienes la utilizaban para tanto legitimar su autoridad como para asegurar la prolongación de su soberanía.
8 Teniendo esto en cuenta, el estudio de las religiones que han ejercido una gran influencia en las diferentes etapas del desarrollo de una sociedad resulta casi vital para poder comprender los sistemas de valores y la forma en la que una cultura interactúa con el mundo. Por ello, a continuación, abordaremos un breve resumen de las religiones y corrientes de pensamiento que poseyeron una gran influencia en los inicios del desarrollo de la cultura y cosmovisión del archipiélago japonés. En el caso concreto de Japón, si bien es cierto que en la actualidad encontramos tres corrientes religiosas y de pensamiento muy integradas e influyentes: el cristianismo, el budismo y el sintoísmo, solo las dos últimas serán foco de nuestro estudio. Esto se debe a que, en el caso del cristianismo, esta no llegó a poseer una presencia significativa en el país hasta una época reciente 2 , por lo que su influencia en los pilares de valores que conforman la cultura nipona no se asemeja a la de las otras dos religiones. En referencia a lo previamente mencionado, en la antigüedad las ideologías religiosas no solo servían como medios para comprender la realidad, sino que también eran utilizadas por las instituciones de poder para justificar su superioridad y soberanía. Así, esta dualidad en las funciones de las creencias religiosas propició la importación, adaptación y fusión de diversas religiones e ideologías que se introducían en el país, integrándose con múltiples elementos del imaginario colectivo a lo largo de la historia según convenía a las clases altas. Esta amalgama de creencias y mitologías, aplicada al contexto japonés, se ejemplifica con el confucianismo y el budismo. Aunque originarios de países extranjeros, estos sistemas de pensamiento aportaron perspectivas significativas tanto a la cultura como a la religión autóctona de Japón, el sintoísmo. Esta influencia no sólo condujo a la creación de corrientes de pensamiento únicas en Japón, como una rama particular del budismo, sino que también transformó y amalgamó ideologías dentro de la propia estructura social y política del país, resultando en la formación de una "sociedad únicamente única" (Schmidt, 2003). Comenzando con el confucianismo 3 , este ingresó a Japón desde China como una corriente política, en contraste con el budismo que se introdujo como religión. Su adaptación a 2 La primera presencia cristiana en el archipiélago se señala en el año 1549 d. C, con la llegada del misionero jesuita San Francisco Javier a la ciudad de Kagoshima, en la isla de Kyūshū al sur del archipiélago japonés. (Francisco, 1968, pág 11) 3 Si bien es cierto que de manera generalizada se suele acuñar el término de religión al confucianismo, lo cierto es que la naturaleza de esta forma de pensamiento es un “dilema fundamental para los sinólogos y estudiosos de las religiones” (Ríos, M. E., 2014, pág. 219) y sigue siendo objeto de debate en la actualidad.
15 1. 3. 4. La teoría de la educación de Lev Vygotsky A lo largo de la historia, la curiosidad humana que ha buscado entender su entorno ha impulsado la documentación y el análisis de los sucesos del mundo que nos rodea. Uno de los campos más fascinantes para los pensadores ha sido el estudio del cerebro y cómo este interactúa y comprende el mundo a su alrededor. Dentro de dicho proceso de interpretación de la realidad, la idea de la sociedad ha sido un tema esencial y recurrente en los ensayos de los filósofos, desde Sócrates y Platón hasta nuestros días. Por lo que, la idea de que el ser humano es por naturaleza un ser social, se remonta a los inicios de la filosofía, y la noción de que nuestra identidad se forma en interacción con los demás ha sido ampliamente discutida y desarrollada en la comunidad de filósofos y académicos. Ya sea en el ámbito de la educación o en reflexiones sobre la esencia humana, el concepto del "otro" y la sociedad ha sido el centro de numerosos tratados, teoremas y análisis. Este foco en la influencia de la cultura y la sociedad en el “yo” también fue explorado por Lev Vygotsky, un destacado psicólogo cuya obra abordó profundamente la interacción entre el individuo y su entorno social. Vygotsky nació en noviembre de 1896 en Orsha, una ciudad al oeste del Imperio Ruso situada en la actual República de Bielorrusia. En 1917 vio por terminado sus estudios de derecho en la Universidad Estatal de Moscú, en donde abarcó una amplia gama de disciplinas, incluyendo la sociología, la lingüística, la psicología y la filosofía. No obstante, no fue sino hasta 1924 que inició su incursión en el ámbito de la psicología a través del Instituto de Psicología de Moscú, en donde finalizó sus estudios con una disertación sobre la psicología del arte. Tras recuperarse de una grave tuberculosis, Vygotsky comenzó a indagar en temas como el lenguaje, la atención y la memoria, con la colaboración de sus discípulos, entre los que destaca, por ejemplo, Alexei Leontiev, psicólogo del desarrollo y filósofo que desarrolló la teoría de la actividad (Vygodskaya, 1995). Vygotsky, apodado el "Mozart de la Psicología" 10 por su profunda erudición y por la intensidad de su breve vida como pensador, abordó la psicología desde una perspectiva sociocultural, destacando la importancia del lenguaje y los instrumentos cognitivos en el pensamiento humano. Además, argumentó que las relaciones humanas y el contexto social son 10 Título otorgado por Stephen Toulmin debido a sus profundas ideas, su gran variedad de conocimientos y la intensidad de su breve vida como filósofo y pensador (Rodríguez Gómez, 2018)
16 cruciales para el desarrollo individual, y enfatizó el papel de la educación y la mediación social en la expansión de las capacidades de aprendizaje. Sumado a esto, sostuvo que los instrumentos cognitivos son también herramientas capaces de transformar el pensamiento y expresar las distintas visiones del mundo de cada individuo. De esta forma, en el siguiente apartado pasaremos a realizar una pequeña explicación sobre su principal teoría de la educación, pues será a través de esta que realizaremos el análisis de los distintos cuerpos narrativos pertenecientes al imaginario colectivo japonés. La Teoría Sociocultural del Desarrollo Cognitivo de Lev Vygotsky Según su teoría, la cual explica en su libro Mind in Society: Development of Higher Psychological Processes publicado por medio de Harvard University Press en 1978, Vygotsky afirma que el desarrollo cognitivo de los niños está influenciado por tanto los factores sociales y culturales, como por la interacción con otras personas, el lenguaje y las herramientas culturales. De esta forma, Vygotsky creía que los niños aprenden mejor en colaboración con otras personas, a través de las interacciones sociales y la instrucción guiada realizada por tanto padres como profesores. Los principales conceptos que hay que tener en cuenta para poder comprender de manera general su teoría son: la relación entre pensamiento y lenguaje, los procesos psicológicos, la ley de la doble formación y las tres zonas de desarrollo. En primer lugar, según este psicólogo bielorruso, la relación entre pensamiento y lenguaje se basa en un tipo de correspondencia en donde ambos factores se encuentran estrechamente interconectados y, como consecuencia, se influencian mutuamente. Para él, si bien es cierto que las raíces de ambos procedimientos inician en puntos diferentes del desarrollo de los niños, a medida que estos se van complejizando a través de las distintas interacciones con el entorno, estos procesos se interceptan, creando una conexión basada en el intercambio de información. Vygotsky afirma así, que el pensamiento aparece en una etapa prelingüística, y el habla se da en una etapa preintelectual. No obstante, una vez ambos cursos mentales se unen, el pensamiento pasa a ser verbal, y el lenguaje pasa a ser racional. De esta forma, el lenguaje no solo es una herramienta de comunicación, sino que también desempeña un papel crucial en la formación y el desarrollo del pensamiento, el cual moldea e impulsa la aparición del concepto del “yo” y la individualidad.
17 En consonancia con las distintas etapas del desarrollo del pensamiento y el lenguaje que Vygotsky identifica, este teórico postula la existencia de dos categorías de procesos psicológicos: los elementales y los superiores. Considerando su comprensión de los procesos psicológicos como aquellos que rigen las funciones mentales destinadas a regular la conducta humana y a facilitar la adaptación al entorno, Vygotsky define los procesos elementales como aquellos que se manifiestan en las primeras etapas de la vida y son compartidos tanto entre diferentes culturas como entre diversas especies. Entre estas actividades se encuentran la memoria, las funciones sensoriales y perceptivas, así como la motivación (Baquero, 1996). En contraste, los procesos psicológicos superiores (también conocidos por la abreviación PPS) surgen a través de la interacción y la internalización de las prácticas sociales que caracterizan la vida en sociedad, convirtiéndolos en fenómenos intrínsecamente sociales. Dentro de esta categoría de los PPS, Vygotsky distingue dos subtipos: los rudimentarios y los avanzados. Los PPS rudimentarios los concibe como aquellos que se adquieren de forma natural mediante la inmersión en la cultura de un país, tales como el idioma o las normas sociales. Por otro lado, los PPS avanzados los identifica como aquellos procesos que no pueden ser adquiridos únicamente mediante la interacción social, sino que requieren un proceso educativo estructurado y una instrucción deliberada para su adquisición (como lo serían los aprendizajes específicos de la escritura, las matemáticas, etc). La forma a través de la cual Vygotsky explica el desarrollo de los PPS se manifiesta en la “Ley de Doble Formación” o “Ley Genética General del Desarrollo Cultural”. Esta ley se define de la siguiente manera: En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero, a nivel social, y más tarde, a nivel individual; primero entre personas (interpsicológica), y después, en el interior del propio niño (intrapsicológica). Esto puede aplicarse igualmente a la atención voluntaria, a la memoria lógica y a la formación de conceptos. Todas las funciones psicológicas se originan como relaciones entre seres humanos (Vygotsky, 1979, p. 94). En otras palabras, Vygotsky sostiene que las funciones mentales, como la atención voluntaria, la memoria lógica y la formación de conceptos, se originan en la interacción social antes de internalizarse a nivel individual. Estas habilidades cognitivas se adquieren primero a través de la participación en actividades sociales compartidas con otros individuos (nivel
18 interpsicológico) y luego se internalizan dentro de la mente del niño (nivel intrapsicológico), convirtiéndose en parte de su funcionamiento cognitivo individual. Este proceso de internalización implica que las funciones psicológicas que originalmente se desarrollan en el ámbito social se integran gradualmente en la estructura mental del individuo, lo que contribuye al crecimiento y la maduración de su pensamiento y comprensión del mundo. Por lo tanto, para que pueda existir un “yo” este debe estar primero integrado en una sociedad. A partir de estas interacciones sociales, los niños pueden ir adquiriendo distintas herramientas y procesos mentales que les permitirán en un futuro tener los conocimientos necesarios para poder crear una identidad propia. Vygotsky explica este proceso de aprendizaje mediante las zonas de desarrollo, el cual divide en dos secciones. En primer lugar, encontramos la zona real, en donde el niño (o en este caso también referido como el alumno) posee conocimientos sin la necesidad de haber interactuado con otras personas. En segundo lugar, se encuentra la zona próxima, la cual está formada por aquellos conocimientos que el niño/alumno puede adquirir mediante las interacciones sociales. De manera separada pero no independiente, Vygotsky distingue la zona potencial. Alberto Félix Labarrere, profesor titular del Magíster en Psicología Educacional de la Universidad de Santo Tomás en Santiago, explica esta zona como: El concepto de zona de desarrollo potencial remite a la distancia conocida entre lo que el sujeto puede hacer solo y lo que puede lograr mediante la guía, o la cooperación del otro, en la solución de cierto problema, o ejecución de una tarea (Labarrere, 1996, p. 34). Por lo tanto, el concepto de zona de desarrollo próximo hace referencia a la brecha entre lo que un individuo puede lograr de manera independiente y lo que puede alcanzar gracias a la ayuda o colaboración de otras personas en la resolución de un problema o la ejecución de una acción. Dentro de estas zonas de desarrollo, la labor de padres, docentes y compañeros (a quienes Vygotsky denomina pares) es esencial e indispensable para el buen desarrollo y crecimiento del alumno. Por ello, las personas que ayudan a la adquisición de las habilidades necesarias para poder valerse en sociedad, Vygotsky las categoriza como “andamiajes”.
19 El término "andamiajes", según la Real Academia Española, puede poseer dos definiciones: en primer lugar, se puede entender como “un conjunto de andamios” (Real Academia Española, 2014, definición 1), que a su vez se definen como “armazón de tablones o vigas puestos horizontalmente y sostenidos en pies derechos y puentes, o de otra manera, que sirve para colocarse encima de ella y trabajar en la construcción o reparación de edificios, pintar paredes o techos, etc.”; en segundo lugar, el diccionario oficial de la lengua española también los explica como una “estructura desde la que se organiza y se configura una construcción intelectual, política, teórica, etc., la cual también se puede describir como armazón” (Real Academia Española, 2014, definición 2). En el contexto educativo, los andamiajes se entienden como “estructuras provisionales, aportadas por el docente o los pares más capacitados, que sirven de apoyo al estudiante en la construcción de los nuevos aprendizajes, las cuales son retiradas una vez que el estudiante es capaz de funcionar de manera independiente” (Delmastro, 2008). Siguiendo esta segunda definición, Vygotsky afirma en su teoría que todos los andamiajes, personificados tanto por profesores como por padres y pares, deben ser temporales. Estos deben utilizarse durante el proceso en el que el niño aprende las distintas habilidades, y deben ser adaptados a cada individuo para maximizar sus capacidades
20 2. El cuerpo narrativo japonés como caso de estudio. Los textos antiguos como fuente indispensable de información: el Kojiki como texto fiable. Desde los albores de la humanidad, incluso antes de la invención de la escritura, la especie humana ha estado profundamente inmersa en una reflexión inquisitiva sobre los fenómenos que la rodean. A través de relatos y narraciones orales, se han transmitido de generación en generación diversas hipótesis y creencias, procurando dar sentido y explicación a los eventos del entorno. La aparición de la escritura marcó un hito en este proceso, pues no solo permitió la continuidad de estas historias, sino también su fijación y recopilación, asegurando así su perpetuidad. Al examinar las ideologías y formas de pensamiento de diversas culturas, se observa la gran relevancia de la transmisión escrita en las primeras civilizaciones. Los primeros textos hallados en numerosas culturas reflejan los distintos enfoques que los individuos adoptaban para comprender y enfrentarse a su realidad circundante. Mediante la escritura, se puede obtener una visión amplia y detallada de la vida en las antiguas civilizaciones. Un ejemplo claro de esto es la capacidad de afirmar con certeza la existencia de una sociedad organizada y jerarquizada. Esta aseveración se fundamenta en los requisitos necesarios para el desarrollo de la escritura. Su emergencia está asociada a una civilización avanzada y próspera, en la cual existen segmentos de la población liberados de la necesidad imperiosa de trabajar en la agricultura para subsistir. Estos individuos disponen de tiempo libre, lo que les permite dedicarse a la reflexión y, consecuentemente, desarrollar sistemas de escritura para documentar sus conocimientos y teorías. Como resultado, “las principales personas pensantes estaban formadas por sacerdotes, artesanos, artistas, burócratas y reyes” (Barraza Ibarra, 2011, p. 96). Otro aspecto relevante es el papel fundamental que desempeñaba el comercio en estas civilizaciones. La escritura era indispensable para registrar las transacciones comerciales, gestionar inventarios y fijar precios, facilitando así la organización y expansión de las actividades comerciales. Este hecho se ve respaldado por las primeras evidencias de escritura encontradas en tablillas de barro utilizadas por los comerciantes del Oriente Medio hace aproximadamente 5.000 años, las cuales servían para llevar registros comerciales y contables (Barraza Ibarra, 2011).
21 Por lo tanto, considerando que los textos abordan tanto temas cotidianos como aspectos políticos y religiosos, podemos afirmar que a través de ellos es posible comprender los valores y opiniones sociales que influían en las personas de otras civilizaciones o que vivieron en otros continentes y épocas históricas. Retomando las palabras de Windschuttle, “narrative history is neither value-free nor objective but is charged with ideology” (Windschuttle, 1996, p. 93). En conclusión, reiterando la cuestión previamente planteada sobre la autenticidad de los textos antiguos recopilados en obras como el Kojiki o el Nihon Shoki, podemos afirmar que tanto en términos históricos como en cuanto a su fiabilidad como fuentes de información sobre las creencias e ideologías de la antigua sociedad nipona, estos textos pueden ser empleados como base de estudio para el análisis de la cultura del archipiélago japonés. Caso de estudio 1: Los mitos de “Izanagi e Izanami” y “Amaterasu y Susanō”: Mito de Izanagi e Izanami: “Now the spirits of heaven all commanded the mighty one He Who Beckoned and the mighty one She Who Beckoned with mighty words, proclaiming: “Make firm this drifting land and fashion it in its final form!” And so proclaiming, they gave them a jeweled halberd of heaven to aid them in this undertaking. So the two spirits stood on the floating bridge of heaven, and when they lowered the jeweled spear to stir the sea below, its brine sloshed and swished about as they churned it. When they pulled it up, clumps of salt dripped down from its tip to pile up into an island. This is Self-Shaped Isle. Descending to this island from heaven, they found a mighty pillar of heaven and a spacious hall.
22 Now the mighty one He Who Beckoned turned to the mighty one She Who Beckoned and questioned his sister, saying: “How is your body formed?” She replied, saying: “My body is empty in one place.” And so the mighty one He Who Beckoned proclaimed: “My body sticks out in one place. I would like to thrust the part of my body that sticks out into the part of your body that is empty and fill it up to birth lands. How does birthing them in this way sound to you?” The mighty one She Who Beckoned replied, saying: “That sounds good.” And so the mighty one He Who Beckoned proclaimed: “Well then, let us walk around this mighty pillar of heaven and then join in bed.” So they pledged thus, then straightaway he proclaimed: “You circle from the right to meet me, I will circle from the left to meet you.” So they pledged thus and then circled around it. The mighty one She Who Beckoned spoke first, saying: “What a fine boy!” The mighty one He Who Beckoned spoke after her, saying: “What a fine girl!” After they had each finished pledging themselves to each other, the mighty one He Who Beckoned chided his sister, saying: “No good will come of the woman speaking first.” Nonetheless, they consummated their marriage and made a limbless Leech Child, placed it in a reed boat, and set it out to sea.
23 Next they made Froth Isle. This too they did not count among their children.” (Heldt, 2017, pp. 55-56) Mito de Amaterasu and Susanō: “Now Rushing Raging Man spoke, saying: “If that is how it will be, I would speak with the great and mighty spirit Heaven Shining before I go into exile.” When he went up to heaven, all the mountains and rivers boomed and the land shook. And so, hearing this clamor, the great and mighty spirit Heaven Shining was alarmed and proclaimed: “The reason my mighty brother has come up here is surely not a good one. He must want to seize my land.” And so saying, she straightaway undid her mighty hair and swiftly parted it into two mighty looped locks to her left and right in the manner of a man. Around these mighty looped locks she wrapped long strands strung with many curved pendants; also in her mighty wreath of vines and on both her mighty arms. Over her back she slung a quiver filled with a thousand arrows; by her side she strapped on a quiver filled with five hundred arrows. Her bow arm was guarded by a stern bracer of bamboo. Brandishing aloft the upper end of her bow, she stomped hard on the firm-packed ground of the courtyard, kicking clods of earth up to her thighs with the ferocity of a stern man, as though they were a light flurry of snow. Stamping her feet fiercely, she waited for her brother and then questioned him, saying: “Why have you come?” The mighty one Rushing Raging Man replied, saying: “Your servant has no ill intentions. It’s only that the great and mighty spirit commanded me with mighty words to tell him why I was weeping and wailing.
24 “Therefore, I replied:” “‘Your servant wants to go to the land of his mother, that is why he weeps.’ “And so he proclaimed: “‘You shall not live in this land!’ “And so saying, he expelled me with a spirit expulsion. Thus I have only come here thinking to inform you that I am now going into exile, that is all. I have no other intentions.” And so the great and mighty spirit Heaven Shining proclaimed: “If that is so, how am I to know your intentions are pure and clear?” Now the mighty one Rushing Raging Man replied, saying: “Let us swear sacred oaths and make children.” (Heldt, 2017, pp. 75-76) Ideas principales a tener en cuenta de ambos mitos: Como se puede observar, el estilo de expresión a la hora de narrar los acontecimientos es muy similar en ambos fragmentos lo cual nos permite poder realizar un análisis simultáneo de ambos mitos, y de ahí es posible extraer varias ideas de gran relevancia. En primer lugar, analizar la forma en la que la concepción sintoísta de la distribución de los mundos, la cual comprende la división del mundo en tres planos diferentes de realidad, se puede ver no solo en los elementos físicos mencionados, sino también en los propios verbos empleados para describir los actos de los personajes. En el fragmento del mito de Izanagi e Izanami, observamos la referencia tanto al “floating bridge of heaven” como al “mighty pillar of heaven”. Estas dos estructuras aluden a la concepción sintoísta que establece que el mundo terrenal, denominado "Tierra Central de las Planicies de Juncos" (Ashihara no Nakatsukuni 葦 原中国), se encuentra entre “La Alta Planicie Celestial” (Takama no Hara 高天原), que es el ámbito donde residen las deidades, y “El País de las Tinieblas” (Yomi no Kuni 黄泉國),
31 nuevamente, pero solo consiguió destruir el mortero en su rabia cuando no obtuvo el oro que esperaba. Cuando el anciano fue a recoger el mortero prestado, el vecino codicioso le devolvió un saco con cenizas en su lugar. Las cenizas del mortero destruido, al ser esparcidas por el anciano, hicieron florecer los árboles desnudos en pleno invierno, lo que provocó la admiración del señor de la provincia. En contraste, cuando el vecino intentó replicar el milagro con las cenizas restantes, solo causó un desastre, envolviendo al señor y sus acompañantes en una nube de polvo. El señor, indignado, perdonó al vecino pero le advirtió que debía cambiar su comportamiento o enfrentaría severas consecuencias. Con el tiempo, la anciana pareja se volvió aún más feliz y su fortuna continuó creciendo. El vecino, arrepentido, finalmente cambió su actitud y se convirtió en una persona más amable y generosa. Juntos, las dos familias vivieron en armonía, recordando siempre a Shiro y honrando su memoria con oraciones y pastelillos de arroz en su tumba, contribuyendo a la paz y prosperidad de toda la aldea. (Texto original Anónimo, 1982, pp. 11-18 ) Ideas principales a tener en cuenta: De este modo, nos enfrentamos a un cuento popular que, en su esencia, marca una clara diferencia con los mitos y la leyenda previamente discutidos. Aunque las narrativas anteriores abordaban tramas diversas, compartían elementos o conceptos similares, como la representación de la figura femenina. Sin embargo, este cuento popular presenta un enfoque completamente distinto. Mientras que los mitos y la leyenda buscaban transmitir ideas relacionadas con las interacciones sociales, como las relaciones familiares (en los mitos) y el ideal de feminidad (en la leyenda), el cuento se adentra en el manejo adecuado de las emociones personales. A lo largo de la historia, se exploran las “emociones apropiadas” y las “emociones inapropiadas” que determinan el éxito y la fortuna de una persona en el futuro.
32 En este contexto, el anciano emerge como el protagonista principal de la historia, personificando todas aquellas acciones que se consideran correctas y necesarias para alcanzar la prosperidad en la vida. Por otro lado, la mujer del protagonista no desempeña un papel destacado en la narrativa debido a que en este momento de la historia de Japón ya se ha llevado a cabo la consolidación del rol femenino en la sociedad japonesa, lo que la relega a una participación limitada a lo largo del relato. De esta manera, el personaje femenino se convierte en el epítome de la idealización de lo femenino, donde se espera que una mujer sea vista pero no escuchada. En contraste con el protagonista principal, se encuentra el vecino codicioso, quien encarna todas aquellas emociones y acciones consideradas incorrectas. Sin embargo, durante su momento de redención, el vecino codicioso también asume otro papel que, aunque no es central para la trama, resulta indispensable para la comprensión de la sociedad japonesa: la relevancia de la jerarquía social. Esta jerarquía constituye la base de toda interacción en la sociedad del archipiélago y se representa claramente en el acto de redención del villano. En dicho momento, el primer acto "correcto" que realiza el vecino codicioso es disculparse, llorar y arrepentirse por haber agraviado al señor de la provincia. Así, este puede comenzar su camino hacia la buena conducta y la redención una vez que ha aceptado su lugar en la jerarquía social. En lo que respecta a las emociones y su división entre “correctas e incorrectas” o “apropiadas e inapropiadas” podríamos afirmar que todas aquellas emociones y reacciones sentidas y realizadas por el anciano son aquellas que nos conducirán, a través del camino de la buena conducta, hacia la fortuna y la alegría. Por otro lado, las acciones y emociones cometidas y manifestadas por el vecino codicioso tan solo nos traerán desgracias y arrepentimientos. A lo largo de la historia, a pesar de las tragedias que le ocurren a la pareja de ancianos, estos en ningún momento muestran enfado, ira o resentimiento. Es más, en ningún momento llegan a recriminarle al vecino por su comportamiento o le exigen nada por el mal que este ha cometido. De esta forma, el anciano vive su vida sin interferir en las acciones de los demás (pues como se ve al final de la historia, el único que puede juzgar las acciones del vecino es el señor de la provincia, pues este es superior jerárquicamente hablando), se lamenta por sus desgracias pero no se hunde en ellas. Sumado a esto, otra característica muy notoria y conocida de la sociedad japonesa que se aprecia en el cuento es el deseo de querer pasar desapercibidos. Pues si bien los ancianos
33 tienen dolor al morir su perro o están alegres cuando descubren que el mortero puede hacer oro al romper los granos de arroz, la pareja no hace grandes cambios en su vida, pues continúa viviendo en la misma casa y no hacen ningún revuelo (el máximo acontecimiento en la historia es la alegría del anciano al ser capaz de hacer florecer los árboles). Así, a través de la noreacción de los ancianos, se transmite la idea de no sobresalir y no hacer un gran alboroto ya sea para bien o para mal. Un ejemplo de esto se da en el momento en el que el anciano va a recuperar el mortero que le había prestado a su vecino. Cuando este último lo recibe de manera grosera, y le informa del estado del mortero (el cual fue consumido por las llamas), el anciano “estaba desolado. Primero miró a su vecino y luego al horno. No había cólera en su corazón, sólo una honda tristeza”. De esta forma, a pesar de que el vecino no solo había roto el último recuerdo de su amado perro, sino también una muy buena fuente de ingresos, el anciano en ningún momento se enfada, frustra o le ataca; es más, unas líneas más tarde el propio anciano afirma con resignación: “¡Hombre insensible y sin sentimientos!, pero ¿qué se le va a hacer? Nada, no, nada puede devolvérmelos” (Anónimo, 1982, pág. 16). En contraposición, todas las acciones del vecino solo le llenan de tristeza y rabia. Como consecuencia, los actos cometidos por el vecino (la adulación, los halagos, la falsedad) y las emociones que este experimenta (la rabia, la envidia, los celos, la avaricia) representan todas aquellas acciones y sentimientos que no solo se alejan del camino de la "buena conducta", sino que también actúan como impedimentos para que la buena fortuna y la alegría penetren en su vida.
34 3. Aplicación de la Teoría del Desarrollo al cuerpo narrativo En el estudio de las culturas y su influencia en el desarrollo personal y social, Japón ofrece un caso fascinante debido a la combinación de valores y prácticas que moldean la identidad de sus ciudadanos desde la infancia. A través de las teorías de Vygotsky sobre el desarrollo cognitivo y las influencias culturales, y el análisis de las percepciones de género y los valores de respeto, podemos obtener una visión profunda de cómo estas fuerzas convergen para formar la sociedad japonesa. Este apartado explora tres aspectos clave: el desarrollo del autoconcepto y la individualidad mediante la internalización del diálogo externo, la evolución de la percepción de la mujer en la sociedad japonesa a lo largo de la historia, y el impacto de la forma japonesa de representar y experimentar las emociones. Cada uno de estos elementos, veremos, destaca cómo la cultura japonesa promueve la cohesión social y el bienestar grupal, a menudo a expensas de la expresión de la individualidad y la independencia. La representación del “yo” y la individualidad dentro del contexto social japonés En primer lugar, y retomando los estudios y teorías de Vygotsky, este sostiene que a partir de las interacciones sociales, los niños son capaces de desarrollar su autoconcepto. De esta manera, a través de sus experiencias cotidianas, los niños aprenden a internalizar el diálogo externo. Vygotsky denomina esta internalización como habla egocéntrica, cuyo grado de desarrollo depende del contexto cultural y las experiencias de aprendizaje particulares de cada niño. Además, considera que este primer punto de creación de la individualidad es crucial para el desarrollo cognitivo infantil. Como resultado de la significativa influencia de tanto las experiencias como de las diversas demandas y necesidades experimentadas por el niño, se produce una variabilidad tanto en el ritmo como en el grado de desarrollo del habla egocéntrica en los infantes. Este fenómeno puede llegar a conducir a la emergencia de una diversidad en el desarrollo personal dentro de los miembros de una comunidad, lo que a su vez resaltaría la heterogeneidad a nivel internacional.
35 Siguiendo su teoría, a mayor demanda y experiencias un niño vive, podemos afirmar que el lenguaje egocéntrico no solo se desarrollará de manera más prematura sino que también conseguirá un grado de complejidad más elevado. Debido a esto, resulta una hipótesis lógica el afirmar que los niños japoneses experimentan un desarrollo del habla egocéntrica más acelerado que el que se da en otros países del mundo. Esta precocidad en el desarrollo se puede atribuir a las responsabilidades y tareas más complejas que se les asignan desde una edad temprana a los niños de la sociedad nipona. Por ejemplo, muchos niños japoneses son responsables de ir y volver solos del colegio a casa, el cual no es un trayecto corto llegando a durar hasta una o varias horas, lo que conlleva una autonomía sin par y una toma de decisiones que estimularían el desarrollo del habla egocéntrica de manera más acelerada. Además de los aspectos mencionados anteriormente, otro valor fundamental que los niños japoneses adquieren desde una temprana edad es el respeto, una característica por la cual Japón es reconocido mundialmente en la actualidad. Este valor no solo se enseña a través de los numerosos rituales que los niños japoneses practican desde su niñez, sino que también se refleja en los cuerpos narrativos de la cultura nipona. En los mitos, por ejemplo, se destaca el respeto hacia los mayores, el cual se honra mediante la piedad filial. El hecho de que deidades poderosas, capaces de crear países y generar terremotos, respeten los valores de la piedad filial y actúen conforme a lo que se les ha ordenado, es un factor que los niños internalizan inconscientemente. Si las deidades mismas cumplen con estos valores, las personas comunes no pueden hacer menos que seguir su ejemplo. En el cuento de “El Viejo que hacía florecer los árboles”, el respeto se manifiesta de manera más sutil y en dos formas diferentes. En primer lugar, se observa el respeto por las decisiones del prójimo; a pesar de las malas acciones del vecino codicioso, el anciano no lo juzga, reprende ni recrimina, mostrando así un respeto absoluto por las acciones de los demás. Esta aceptación de las acciones del otro llega al extremo de que el anciano no solo no expresa ningún enfado, sino que se lamenta de sus propias acciones. Tras la muerte de su amado perro, el anciano dice: “Shiro, mi pobre Shiro, ¡qué cosa tan terrible te ha ocurrido! ¿Podrás perdonarme? ¿Podrás perdonarme mi cruel error?” (Anónimo, 1982, pág. 13). _____________ En segundo lugar, la interacción que se da entre el vecino y el señor de la provincia refleja otra forma de respeto: solo el señor, quien ocupa una posición jerárquica superior, tiene el derecho
36 de juzgar y reprender al vecino codicioso. Esto subraya que el respeto no solo implica no inmiscuirse en los asuntos ajenos, sino también aceptar la jerarquía social como un aspecto natural y esencial de la convivencia. Por ende, a los niños no solo se les otorga una autonomía a una edad temprana, especialmente si lo comparamos con otros países, como aquellos situados en Europa, sino que también se les instruye a no solo no inmiscuirse en los asuntos ajenos, sino también a aceptar la jerarquía social como un aspecto natural y esencial de la convivencia. De esta forma, la convivencia entre iguales en Japón se podría describir con los refranes españoles “cada uno en su casa y Dios en la de todos” y “haz bien y no mires a quién”, mientras que el respeto se podría describir con el dicho “quien obedece no se equivoca” y “en boca cerrada no entran moscas”. Como consecuencia de esta autonomía funcional e internalización del respeto hacia el otro, los niños japoneses, y en general la sociedad japonesa, poseen una gran capacidad de leer el ambiente y saber actuar de acuerdo a ello. En japonés esta habilidad se denomina 空気を読 む (kūki wo yomu), la cual se puede traducir como ser capaz de “leer entre líneas”, siendo 空 気 (kūki) aire o atmósfera y 読む (yomu) leer. Debido a esta habilidad, y como respuesta a la necesidad de respetar al otro, la sociedad japonesa ha evolucionado hasta desarrollar una mentalidad colectiva con una mente colmena, en donde el bien del grupo es más relevante que el bien individual. La representación de la mujer: la dualidad del ideal femenino en Japón En lo que respecta a la visión de la mujer, encontramos dos corrientes contrarias que establecen dos formas de representar a la mujer: por una parte, se encuentra el sintoísmo, el cual lo podríamos definir como una corriente neutral e igualitaria, y por otro lado estaría el confucianismo, el cual es plenamente patriarcal. De esta forma, Japón posee una situación única en lo que respecta a la visión de la mujer, pues si bien es cierto que en sus inicios se puede considerar que Japón era un país que no miraba el género a la hora de decidir gobernante, esta situación cambió de manera drástica tras la introducción del confucianismo en las capas sociales y políticas del país en el siglo VII.
37 Hiratsuka Riachō, una periodista, activista, budista y líder feminista oriental, afirmó en la primera revista de literatura japonesa creada por y para mujeres “In the beginning, woman was the sun. An authentic person. Today she is the moon. Living through others. Reflecting the brilliance of others.” (Ambros, 2015). En este fragmento, Hiratsuka hace referencia a la diosa japonesa del sol Amaterasu quien, como ya hemos mencionado anteriormente, gobernaba sobre la Alta Planicie Celestial y estableció el linaje de la familia imperial japonesa. De esta forma, y retomando lo mencionado anteriormente, podemos afirmar que tras la aparición de los Narabikami (双神) en los comienzos de la historia y sociedad japonesa, la división entre los roles de género no estaba tan marcada como la encontramos en la actualidad. Uno de los principales motivos que llevó a esta inversión de la concepción del hombre y de la mujer, y de la reducción de la independencia femenina, podría ser la introducción del sistema confuciano. A lo largo de la historia, el confucianismo ha delineado y moldeado de manera significativa la posición y los roles asignados a las mujeres en estas sociedades, estableciendo paradigmas que han perdurado a través de los tiempos y que, hasta el día de hoy, continúan siendo objeto de reflexión y cuestionamiento. Una de las principales características de la visión confuciana respecto a las mujeres es su subordinación frente a la figura del hombre. Esta noción se fundamenta en la creencia de la superioridad masculina y en la consiguiente expectativa de que las mujeres deben someterse y servir a los hombres en todos los ámbitos de la vida. Esta percepción ha generado una serie de implicaciones en la vida de las mujeres en las sociedades confucianas, que van desde restricciones en su acceso a la educación formal hasta limitaciones en su participación en la esfera pública. En el marco de este pensamiento, la perspectiva confuciana espera que las mujeres desempeñen roles tradicionales, centrados principalmente en la esfera doméstica. Este aspecto se puede apreciar de manera clara tanto en la leyenda de la “Yuki Onna” como en el cuento de “El Viejo que hacía florecer los árboles”. En la leyenda, O-Yuki es descrita como la perfecta nuera, la cual es tímida, tiene hijos, es linda y se encarga de las tareas del hogar, como el coser. Por su parte, en el cuento la mujer del anciano solo es mencionada de pasada, convirtiéndola en un elemento más del trasfondo de la historia. Por lo tanto, podemos afirmar que la principal función de la mujer en ambas narraciones se reduce a ser esposas y madres, responsables de
38 mantener el hogar y cuidar de los hijos. Esta expectativa de sumisión y obediencia hacia sus esposos refuerza la idea de que las mujeres deben estar subordinadas y no cuestionar la autoridad masculina. Por su parte, en el contexto del sintoísmo, las mujeres han ocupado un papel indiscutible en la construcción de las tradiciones japonesas. Una de las funciones más destacadas que desempeñan las mujeres en el sintoísmo se encuentra en la figura de las miko (巫女), quienes se erigen como las doncellas sagradas de los santuarios. Estas miko ejercen como mediadoras entre los espíritus y la humanidad, sirviendo como puentes que conectan ambos mundos. Dentro de la rica mitología sintoísta, encontramos figuras femeninas de gran relevancia, como Amateratsu, la venerada diosa del sol, o Himiko (卑弥呼), quien se destaca como una de las primeras reinas chamán de Japón, ocupando un lugar central en la fe y en el imaginario colectivo. Asimismo, otras deidades como Benten, representación de la buena fortuna en forma de mujer dragón, e Inari (稲荷), la diosa del arroz que a menudo se manifiesta en la forma de una zorra en muchos santuarios, contribuyen a enriquecer el panteón religioso sintoísta sin tener mayor relevancia su género. Sin embargo, la llegada del siglo VII marcó un cambio significativo en las dinámicas sociales y religiosas de Japón. Aunque esta época presenció una amalgama incipiente de creencias budistas y sintoístas, la introducción de una estructura social más patriarcal podría conllevar a una disminución del poder y la influencia de las chamanas y sacerdotisas del santuario. Por lo tanto, las mujeres ya no tendrían acceso a ocupar puestos oficiales en los santuarios, y las miko se verían relegadas principalmente al mantenimiento y la preservación de las prácticas religiosas, evidenciando así un cambio en la dinámica de género dentro del contexto religioso sintoísta. Si nos fijamos en las sociedades que reflejan tanto los mitos, la leyenda como el cuento, podemos ver que estos tres relatos describen tres momentos de la historia de Japón, siendo que van de más antiguo a más moderno. Gracias a esta progresión podemos ver cómo fue evolucionando la percepción de la mujer en la sociedad japonesa. Mientras que en el Kojiki nos muestra una ambivalencia, presentando una mujer a veces sumisa y a veces poderosa, la evolución de su carácter fue en detrimento hasta llegar a ser solo una figura secundaria (en el cuento) que solo es mencionada de pasada.
39 En consecuencia, al considerar la influencia significativa de la cultura en la formación de la identidad individual, y al examinar la representación de la mujer en las narrativas japonesas, resulta comprensible que las niñas japonesas puedan mostrar una personalidad más reservada y tímida en su interacción social pública, mientras que pueden exhibir una firmeza de carácter más marcada en el ámbito del hogar y la familia. La expresión y represión de las emociones como una herramienta de cohesión social Por último, en lo que respecta a las emociones estas, a diferencia de lo que estamos acostumbrados en Occidente, suelen ser mostradas con timidez, pues los ciudadanos buscan ante todo preservar la armonía y la suavidad en todos los aspectos relacionados con las interacciones y la convivencia en sociedad. De esta forma, la comunicación emocional se da de manera mucho más reservada, evocada con el objetivo de preservar el equilibrio y la cohesión social (Kubo, 2015). Como consecuencia de la utilización de las emociones como herramienta para mantener y asegurar el bienestar social, la sociedad japonesa ha desarrollado un sistema de diferenciación que divide las expresiones y actitudes entre la “verdadera personalidad” y la “máscara social”. La verdadera personalidad se denomina honne (本音 “el verdadero sonido”), mientras que la máscara social se denomina tatemae (建前 "la construcción de delante"). Este sistema no solo permite que los individuos adopten una “máscara” para convivir en armonía social, sino que también lo generaliza y normaliza. Contrario a lo que podría pensarse, tatemae no implica únicamente la adopción de una fachada falsa para agradar a los demás, sino que, en realidad, este concepto se originó con la intención de no herir los sentimientos del receptor (Chaparro Vargas, 2020). De este modo, tatemae se ha ido convirtiendo en una práctica de cortesía y consideración, fundamental para el mantenimiento de relaciones sociales armoniosas. La distinción entre honne y tatemae refleja la profunda influencia del colectivismo en la cultura japonesa. La preferencia por la armonía grupal sobre la expresión individual subraya la importancia del tatemae en las interacciones diarias, especialmente en contextos laborales y sociales. La población japonesa entiende que al mantener las verdaderas emociones en privado
40 se contribuye a la estabilidad y cohesión del grupo, minimizando el conflicto y promoviendo un ambiente de respeto mutuo. Un ejemplo ilustrativo de la relevancia del tatemae se encuentra en el cuento “El Viejo que hacía florecer los árboles”. En esta narrativa, el anciano protagonista no recrimina las acciones del vecino codicioso, permitiendo así que este último comprenda la gravedad de sus actos a través de la reflexión personal. Este enfoque facilita un cambio genuino en el comportamiento del vecino, que surge de una autocomprensión interna.. __________________ La práctica de tatemae del anciano evita la ruptura de la armonía dentro de la comunidad y promueve un cambio de comportamiento en el vecino de manera orgánica. Así, apoyándonos en la dualidad que se nos presenta con las acciones de honne y tatemae, podemos afirmar que la gran mayoría de las emociones expresadas por la población japonesa se realizan con la idea de la armonía grupal y la permanencia de la interdependencia social. Sin embargo, los japoneses no solo muestran una distinción con el resto del mundo en la forma en la que expresan sus emociones, sino que también encontramos un enfoque diferente en los motivos por los cuales la sociedad del archipiélago japonés se puede llegar a molestar o incluso avergonzar. Por ello, para poder explicar dicha situación única de Japón, pasaremos a comentar un estudio llevado a cabo por un equipo de psicólogos dirigido por Boiger y publicado en en el 2013 en la revista Personality and Social Psychology Bulletin bajo el título “Condoned or Condemned: The Situational Affordance of Anger and Shame in the United States and Japan”, el cual realiza una comparación entre la percepción de la ira y la vergüenza tomando como sujeto de estudio a la población estadounidense y la japonesa. De esta forma, este estudio tuvo como objetivo comprender cómo se perciben y expresan estas emociones en ambas culturas, así como identificar los desencadenantes de cada una. Según los resultados, en la sociedad estadounidense la ira tiende a manifestarse principalmente en respuesta a situaciones que atentan contra los derechos individuales, pues “angering situations in the United States are promoted in line with the necessary concerns and tasks of an independent self that needs to cultural negotiate personal autonomy within close relationships”. Por otro lado, en Japón, la ira se enfatiza más en situaciones en las que se violan normas sociales o se transgreden expectativas sociales, en “situations in which others were not making an effort to act considerately” (lo cual se podría referir como no han demostrado suficiente tatemae).
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