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La hora exacta de Carlos García Fernández

Duque Gimeno, Aquilino

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LA HORA EXACTA DE CARLOS GARCIA FERNANDEZ * po AQUILINO DUQUE GIMENO Hacia 1948 o 1949 se celeb ó en la Audiencia de Se illa la is a de un p oceso que susci ó g an expec ación. Tal ez sea aquél el espec áculo ju ídico más no able que yo haya p esenciado jamás, do- blado como es aba además de conno aciones polí icas. El acusado e a el alcalde y je e local del Mo imien o de un pueblo de la pe i e ia se illa na , ca go al que acumulaba el de je e del Sindica o de la A li - men ación. E an años de acionamien o y de penu ia y el homb e abusó de su ca go. La eacción del gobe nado ci il de la p o incia ue ulminan e. En aquellos iempos, los gobe nado es ci iles no se andaba11 con con emplaciones con los alcaldes. Hallándose en Alme- ía el popula Ce eo , en el siglo Celes ino Fe nández O iz, u o que i pa a un asun o al Gobie no Ci il y, al en a en el despacho del gobe nado , io a un quídam en un incón y uel o hacia la pa ed. El gobe nado le acla ó a Celes ino, al e su ca a de ex añeza: -Es el alcalde de X, que me ha hecho una as ada y lo en go ahí cas igado. La is a de que hablo a ajo mucho público po el p es igio p o e- sional de los le ados. La de ensa del acusado co ió a ca go de don Adol o Cuélla , especialis a en causas di íciles, y su b illan e in o me se ab ió con la consabida me á o a del le ado que se saca del pecho el co azón y lo pone a una al u a donde no le alcancen los al ile azos • Leído po Aquilino Duque Gimeno el 27 de Ene o de 1995 . 122 AQUILINO DUQUE G IM ENO de la pa e con a ia, y mon ó la de ensa sob e la p oli e ac ión de Cajas de ondos públicos y sob e la insu iciencia co ona ia del acusa- do. E an en e ec o an as las C¿ jas, según Cuélla , que el unciona io más p obo se encon aba con las manos ha s a el codo en alguna al meno descuido, sob e odo si padecía del co azó n. El iscal ue Gon - zález Ma iño; de abogado del Es ado ac uó Cadenas Camino, ex go- be nado ci il , pa ien e po cie o del poe a L eó n Felipe y del o e o Am1za, y com o acusado p i ado in e ino el ju ídico del Ai e Ma- noli o La He a en ep esen ación de la Falange, que se pe so nó co mo acusado a de su indigno je e local. En la cuad illa de Cuélla des a- caba, en p i me luga po su es a u a, Ca li as Ga cía Fe nández, su pasan e núme o uno. Du an e a ios años Ca li os Ga cía Fe nández ue pa a mi so la- menle eso: aquel pasan e de don Adol o Cuéll a que enía lo s mis- mos anda es que mi compañe o de cu so Pe ico Ruiz-Be dejo y un ic de cuello y cabeza que le hi zo me ece de Mon e o Gal ache el emoque e de «cacho o de ji a a». El ic de Ca li os e a el mi smo del polí ico i aliano Ugo La Mal a y de la S a. Juana Vo g , p ime a di ec o a que u o la Casa Ame icana de Se i ll a. Es a seño a ue a un concie o o cena de gala en I álica o en Cas illeja de Guzmán y a la uel a se ajo en su «haiga» a algunos in i ados, en e e ll os don Juan La i a. Llega on a e ados y La i a es um ió el sen i gene al di- ciendo: -¡Ca ay con es a seño a! ¡Conduce el au omó il co mo Manole- e; mi ando al endido!- Pe o pasó po Se illa Ge a do Diego y caye on en mis manos iejos núme os de la e is a Mediodía, y Ca li as Ga cía Fe nández dejó de se aquel pe sonaje de juzgados de Daumie pa a con e í se - me en el más jo en de los poe as que yo admi aba y el p ed il ec o en Se illa del jándalo inmo al. Desde en onces u e on ecuen es nues- as coincidencias, no cie amen e en los pasillos de los ju zgad os, s in o en las salas de con e encias. Conse o un a o og a ía del salón de ac os del A en eo en la que es oy yo diciendo e s os y de ás de mí en la p esidencia, Beca Ma eas, lanqueado po un La ón co n len es ahumados, y dos a eneís as jó e nes: Jo sé Jesús Ga cía Díaz , con l os años «Pepi o Ca amel os>>, y Ca los Ga cía Fe nández. Ya en onces sabía yo muy bien que Ca li as no e a uno de esos e si i- cado es en que an p olí ica es nues a ciudad, sino un poe a sóli do , enju o, p o undo y eca ado y un con e sado do ado de una su il i o ní a. Po aquel en onces ino asladado de Cádiz a Se illa, co mo LA HORA EXACTA DE CARLOS GARC IA FERNANDEZ 123 delegado de Educación Popula , el cama ada Ga cía Ce nuda, pad e de la pe iodis a Pila Cemuda, y Beca comen ó que, cla o. es aba is o que un ca go así se lo u ie an que da a un alangis a. Ca li as dijo que e a na u al que se lo die an, pues e a un ca go de cinco mil pese a s, ya que los ca gos de ein e mil se ese aban pa a los mo- ná quicos. Dio media uel a pa a i se y añadió, o ciendo el cuello: «Po cie o, la amilia Beca es la única a la que un ey le haya ega- lado una isla». La Real Academia Se illana de Buenas Le as iene miemb os nume a ios. p eeminen es, co espondien es, ul imamen e hono a- ios y desde hace muchísimos años, un ausen e. Ese ausen e, don Ignacio Ma ía de Lojendio, dejó de se lo po unas ho as g acias a mí. pues u e la pe eg ina ocu encia de pedi le que con es a a a mi discu so de ing eso. Aquel acon ecimien o colmó un sueño an - iguo de Ca los Ga cía Fe nández, po el a ec o que nos p o esaba a los dos p o agonis as, como me dijo po elé ono, ya que sus achaques de sa lud, ya i e e sibles, le impidie on hon a nos co n su asis encia. Muchas eces se habló de celeb a algunas de nues as jun as o - dina ias en el domicilio de algunos nume a ios impedidos, pe o nun- ca se hizo nada. aunque algún colega, más po c is iano que po aca- démico. ue a a isi a a Ca los Ga cía Fe nández a lo la go de los años en que de día a día su ida se apagaba. El len o y la go de e io o de la salud de Ca los Ga cía Fe nández lo u o apa ado de los es Juga es de la polis en que anscu ió su ida: el o o, el ágo a, Ja academia. A mí me ocó echa lo de menos en es a úl ima, pues ue on con adas las sesiones en que pudimos coincidi . Tal ez la más b illan e ue a la del ing eso solemne de Joaquín Ca o Rome o, ya la Academia en su laman e sede de los Pinelos de la que conse o un documen o g á ico y sono o. A a és de las placas, las bandas, Jos co dones, las condeco aciones, las me- dallas, la se e a so ana de Al a ez Seisdedos, el dedo enlu ado y la luenga y ní ea ba ba de Sánchez de la Cues a, con su is oso uni o - me de en o chados y galones, c uzaba el paso, claudican e ya, de Ca los Ga cía Fe nández mien as -¡oh, u u ismo de sus e sos ju - enile s!- «En lo al o de las o es/ los elojes mas icaban,/ con sus dien es eng anados/ en el ai e. la ho a exac a».