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La expresión de las relaciones espaciales de inferioridad en los orígenes del castellano escrito

Moral del Hoyo, Mª Carmen

Abstract

El presente estudio analiza la expresión de las relaciones locativas no abstractas de inferioridad en la documentación notarial privada burgalesa del Corpus Histórico del Castellano Norteño, con el objetivo de profundizar en la morfosintaxis de los orígenes del castellano escrito en torno a la primitiva Castilla entre los siglos X – XIII. Se estudian las construcciones latinas (sub, subtus, subter), las híbridas (in fondon de) y las romances (so, sos, en fondón de) para concluir la debilidad de so en la expresión de la locación de inferioridad literal a favor de un valor de proximidad ‘cerca de, junto a’, en el que también incurre sobre, la competencia de los sintagmas con fondón y la ausencia de construcciones relacionantes con deyuso.

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ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 LA EXPRESIÓN DE LAS RELACIONES ESPACIALES DE INFERIORIDAD EN LOS ORÍGENES DEL CASTELLANO ESCRITO LA EXPRESIÓN DE LAS RELACIONES ESPACIALES DE INFERIORIDAD EN LOS ORÍGENES THE EXPRESSION OF SPACE INFERIORITY RELATIONS IN THE ORIGINS OF WRITTEN CASTILIAN SPANISH María Carmen Moral del Hoyo Universidad de Cantabria [email protected] ORCID: 0000-0001-5915-5443 Recibido: 30.08.19 Aceptado: 17.10.19 Publicado: 29-12-2019 Resumen El presente estudio analiza la expresión de las relaciones locativas no abstractas de inferioridad en la documentación notarial privada burgalesa del Corpus Histórico del Castellano Norteño, con el objetivo de profundizar en la morfosintaxis de los orígenes del castellano escrito en torno a la primitiva Castilla entre los siglos X – XIII. Se estudian las construcciones latinas (sub, subtus, subter), las híbridas (in fondon de) y las romances (so, sos, en fondón de) para concluir la debilidad de so en la expresión de la locación de inferioridad literal a favor de un valor de proximidad ‘cerca de, junto a’, en el que también incurre sobre, la competencia de los sintagmas con fondón y la ausencia de construcciones relacionantes con deyuso. Palabras clave: Morfosintaxis histórica del español, relaciones espaciales de inferioridad, latín, castellano medieval, relacionantes locativos. Abstract The present paper analyses the expression of non-abstract locative relations of inferiority based on the Burgos private notarial documentation from the Historical Corpus of Northern Castilian Spanish, with the aim of studying in depth the morphosyntax of the origins of the Castilian Spanish written in the primitive Castile between 10th and 13th centuries. The results of the study of Latin (sub, subtus, subter), hybrid (in fondon de) and romance constructions (so, sos, in fondón de) lead us to conclude that (i) the use of so is weakened with regard to the expression of the location of literal inferiority to give way to a proximity value ‘near, next to’, which is also acquired by sobre; (ii) the existence of a competition of so with fondón and (iii) the absence of relational constructions with deyuso. Keywords: Spanish Historical Morphosyntax, Spatial relations, Latin, Old Castilian, Locative Prepositions and Adverbs. 110 María Carmen Moral del Hoyo ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 1. Introducción y corpus de análisis Este trabajo continúa explorando la expresión de las relaciones locativas que se articula en la documentación notarial privada de los cenobios burgaleses de San Salvador de Oña (SSO) y Las Huelgas de Burgos (LHB) alojada en el Corpus Histórico del Castellano Norteño (CORHEN), con el objetivo de profundizar en la morfosintaxis de los orígenes del castellano escrito en torno a la primitiva Castilla1 en una etapa (siglos X – XIII) que transita del latín hacia la consolidación del romance como código vehicular. Lejos de configurar esta coexistencia de códigos una alternancia nítida en documentos y/o escribanos que optan exclusivamente por uno y otro, es bien sabido que la práctica escrituraria regular de los scriptores medievales evidencia una mezcla en tipos y grados distintos que, si bien ha dado lugar a una extensísima bibliografía y a interpretaciones cruzadas del doble eje latín-romance y oralidad-escritura2, todavía precisa de aproximaciones empíricas basadas en los comportamientos particulares de cada scriptor. Así, Torrens (2018), con el trasfondo teórico de los estudios sincrónicos sobre el contacto de lenguas3, ha realizado un detallado análisis de la producción de tres escribanos que signan diplomas desde finales del siglo XII hasta mediados del XIII en los mismos centros de escritura que configuran nuestro objeto de estudio para demostrar, estudiando las variantes latinas y romances que se entrecruzan en sus distintos escritos, que, en este periodo previo a la instauración del romance, encontramos notarios que redactan sus documentos íntegramente en latín, con posibles inserciones puntuales en romance o con secuencias completas de hibridismo latinorromance; otros optarán por una distribución clara entre el latín para las fórmulas más tradicionales y el romance o, más generalmente, el hibridismo para el dispositivo; otros, los menos, redactarán en latín o en romance textos completos o secciones perfectamente delimitadas (Torrens 2018: 88). Lo importante es que ese hibridismo debe limitarse preferiblemente “a la mezcla o alternancia de latín y romance sin distribución funcional evidente”, que “cuando se produce en una secuencia textual larga […] puede identificarse como una variedad lingüística diferenciada de las dos originarias” y que no es (solo) la consecuencia de un mal conocimiento del latín por parte de estos sino, sobre todo, una elección consciente y deliberada que […] garantiza el valor instrumental y sociocultural de la tradición discursiva del documento dispositivo, 1 El interés por la documentación primitiva del castellano norteño está en la base de la creación de este corpus CORHEN, dirigido por Mª Jesús Torrens, compuesto por documentos notariales convenientemente datados y localizados en este entorno, editados con garantías filológicas desde los criterios de la red CHARTA, y de los análisis ulteriores que, desde el grupo GHEN, estamos llevando a cabo con la finalidad de conocer mejor la caracterización lingüística de este ámbito de tanta trascendencia para la historia del español, desde las primeras muestras del romance (vid. Torrens 2016, Moral del Hoyo 2019). 2 Cfr., entre otros, Bustos (2000), Gimeno Menéndez (2004), Pons Tovar (2009), Montaner (2012), Banniard (2013), Torrens (2018). 3 Vid. también Monteagudo (2007). 111 La expresión de las relaciones espaciales de inferioridad en los orígenes ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 su autoridad, pero sin comprometer la comprensión de su contenido (Torrens 2018: 88). De ahí la conveniencia de incorporar esta perspectiva al análisis de las categorías lingüísticas en documentación notarial de esta etapa, más aún cuando, como es el caso de los relacionantes locativos, su aparición está constreñida, con pocas excepciones, a la dispositio, el segmento diplomático donde se especifican y desglosan los bienes que son objeto del negocio jurídico y donde más patente es el empleo temprano de tal hibridismo (Montaner 2012, Torrens 2018). Igualmente relevante es considerar la tipología documental puesto que la presencia de documentos notariales no dispositivos (inventarios, relaciones de bienes,…), que sirven para dejar constancia de un hecho pero no para crear este hecho jurídicamente y tienen una naturaleza eminentemente descriptiva (Canellas 1979: 73), también influye en la presencia del hibridismo4. Como ya hiciéramos en Moral del Hoyo (2018), para el estudio de la expresión de la posicionalidad nos adherimos a la terminología y a la perspectiva planteada por Octavio de Toledo (2014, 2016) (perspectiva integradora que también es la de García-Miguel 2006 o Espinosa 2010) en sus estudios de referencia sobre la dinámica de los relacionantes locativos en la historia del español. El autor, bajo la etiqueta relacionante locativo, trata de manera integral, por su compleja dinámica interactiva, las distintas posibilidades construccionales que localizan entidades en el espacio en forma relacional: preposiciones, adverbios espaciales con un término o complemento (nominales o referenciales), locuciones prepositivas y locuciones adverbiales asimilables a los adverbios nominales. En nuestro primer análisis, centrado en los relacionantes locativos de superioridad, las conclusiones a las que llegamos demostraban que la expresión ‘A sobre/ encima de B’ en el corpus estudiado se repartía, fundamentalmente, entre las preposiciones super/sobre y la construcción prep. + sum(m)o(a,s)+ (de) + SN / prep. + somo + (de) + SN, con ciertas restricciones cuantitativas y construccionales iniciales hasta su progresiva igualación5, así como posibles preferencias geográficas para ciertas configuraciones como el uso preposicional de somo, vinculado al área palentina6. 4 Gutiérrez Pichel (2007, 2009) estudia cómo se imbrican el latín y los primeros testimonios escritos del gallego en este tipo de documentos. 5 Hasta el siglo XIII, prep.+ sumo + de era casi sistemática con términos que implican una altura vertical, limitación que no estaba operativa con super. Por su parte, la preposición romance sobre se documentaba una vez en 1156 en SSO pero no volvía a emplearse hasta 1254 porque la forma latina operaba hasta 1223. Una mayor presencia, desde 1202, tenía sobre en LHB. La forma romance en somo aparecía en SSO en 1129 y superaba a sobre locativo en este subcorpus, al contrario de lo que ocurría en LHB. En esta etapa, se comprobaba la progresiva igualación entre ambas expresiones, una vez somo había culminado la exteriorización de la entidad A sobre B al combinarse ahora normalmente con términos no verticales (superficies o terrenos), como sobre. Con todo, no se documentaba todavía con superficies de horizontalidad continua como cuerpos de agua, vías de comunicación o términos que expresan límite. 6 En estos usos, somo introduce directamente el término sin precisar la preposición de, como en: “una fazuela de eredat en somo la serna de tras los huertos, con sus entradas que vós avedes en somo la 112 María Carmen Moral del Hoyo ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 Sin duda, los datos apuntalaban la observación de Octavio de Toledo por la que la construcción que terminó generalizándose para la expresión de la posicionalidad vertical, encima (de), estaba restringida dialectalmente en esta centuria: La diferencia entre las secuencias con somo y con cima no es tanto gramatical […] cuanto variacional, en concreto dialectal: hasta el final del siglo XIII, somo fue la opción centrooriental (navarroaragonesa […], riojana y de la Castilla primitiva, Álava y la Montaña hasta Campoo […]) y cima la occidental (gallegoportuguesa, asturleonesa y, probablemente, del límite oeste de Castilla) (Octavio de Toledo 2016: 46). Pues bien, el objetivo ahora es describir las formas que expresan las relaciones locativas (no abstractas) de inferioridad de un término A respecto a otro B (‘A bajo/ debajo de B’) teniendo en cuenta las respectivas elecciones en los códigos latín y romance o en la variedad híbrida, por un lado, y las posibles diferencias entre la documentación de SSO y LHB, por otro. El desglose de los documentos estudiados por centro y segmento temporal dibuja una tabla como esta: Tabla 1. Corpus de análisis: distribución de documentos por siglos y centros de escritura Siglo SSO LHB X 925-1000 4 ― XI 1001-1050 5 ― 1051-1100 12 ― XII 1101-1150 17 ― 1151-1200 46 24 XIII 1201-1250 71 165 1251-1300 95 36 ― ― 250 225 2. Relacionantes de inferioridad (latín e híbridos) 2.1. Sub / subtus / subter El uso de sub para expresar la localización de una entidad respecto a otra bajo la que se alinea conceptualmente está muy restringido en el corpus, a diferencia de su profuso empleo para relaciones abstractas. serna de tras los uertos” (SSO 1278). Y ello porque los ejemplos expurgados por otros autores pertenecían a Palencia, lo mismo que los ejemplos detectados en diplomas de SSO y LHB, donde la localización o el escribano apuntaban hacia idénticas coordenadas. 113 La expresión de las relaciones espaciales de inferioridad en los orígenes ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 En los documentos de SSO, sub aparece en 1096, 1177 y 1202 lo que representa un exiguo 2,4% (3 casos frente a 124) de esta partícula frente a su valor abstracto, datado ya en el 944. Aparece en la dispositio, cuando se describe la ubicación de la(s) entidad(es) que es objeto de transacción, expresando una relación posicional estática entre dos términos no necesariamente contiguos en un eje interpretado como vertical (vendo / doy / cambio X [que está] so Y): 1. Est una terra sub Sancta Maria circa Munio Feles; alia circa Domínico Dídaz (1096) 2. et I terram a Congusta; et I vineam que dicitur sub carrera; et I terram que dicitur de Otero (1177) 3. et alteram ter<r>am sub Peña, ex una parte, filii Ferrari (1202) La documentación de LHB comienza en la mitad del siglo XII (1159) por lo que el primer ejemplo de sub se retrasa hasta 1180 si bien, de nuevo, 47 de los 50 empleos de esta preposición son abstractos —e imbricados preferentemente en fórmulas diplomáticas fijadas7—. Las tres excepciones en las que sub presenta la posición concreta de una entidad respecto a otra (el 6%) están, precisamente un mismo documento no dispositivo de 1230 que desglosa una heredad: 4. Ista est la hereditate de Petro Sabastiane […]: las casas sub lo camino in sulco de Peidro Díaz […] sub lo palomare, altera terra in sulco de Petro Repostero e coge I almud […] sub Ribilla, una vinea in sulco de filios doña Juliana (1230) Frente a sub, la variante reforzada subtus8 es la habitual cuando los escribanos recurren al código latino y no se testimonia en ningún uso abstracto de modo que ambas formas configuran una suerte de reparto en los valores abstracto (sub) y locativo —no abstracto— (subtus). En SSO, aparece 3 veces en una copia del XIII sobre un diploma del 822 (5) que podría localizarse en el entorno alavés. La distancia temporal de la copia hace sospechosa cualquier asignación de sus rasgos lingüísticos al original; además, no es hasta el umbral del XII, en 1102, cuando subtus vuelve a documentarse, fecha a partir de la cual se data con cierta asiduidad y límite en el 1224 (6-16), coincidiendo con el ocaso documental de super. 5. et alia sinera ad Fonte Rege, et tercia sinera subtus Sancte Marie et alia circa prato […] et alia ferranne super illa fonte et alia subtus via, et agro subtus villa, et cum vicinos hereditate (822, copia del XIII; Iohannes) 6. Nostros palacios quam habemus en Quintaniella subtus Villa de Suso, iusta rivulum que descendit (1102) 7 El 90%, en la fórmula de datación sub era. 8 Esta “variante reforzada del latín imperial, se impuso en la Romania central sobre el clásico sub. El mayor cuerpo fónico con relación a este último y la mayor claridad expresiva consiguiente explican parcialmente esta sustitución” (Neira 1972: 250). 114 María Carmen Moral del Hoyo ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 7. via que discurrit ad Castriello; et I terra subtus Peñueco iuxta via publica (1129) 8. et illud solar est iuxta Sancte Marie subtus era, ab omni integritate (1165) 9. una terra que est in loco nominato subtus casa de Iohanne Apostoli (1175) 10. et I terram in término de los Majolos, subtus domos de Petro Munioz (1177) 11. illud parral totum quod est subtus ecclesiam Sancte Marie, iuxta viam publicam […]; et illud linar cum suo solar quod est subtus stratam viam que vadit ad Prado […]et ortum quod est subtus domum Petri Pelagii; (1198a, 1998b) 12. nostram vineam quam habemus in Villa Rivaldo subtus la cabaña (1200) 13. al moral de Quintaniella duos pedacios, unum subtus via et alium supra viam; (1200) 14. in loco qui dicitur las Matas, subtus viam stratam, iuxta terra filiis Martín (1211, Petrus Giraldi) 15. III modios e cuarteros de trigo; la de subtus villa, III modios de trigo (1212) 16. duos pedacios in la serna subtus ecclesiam Beati Martini. (1224) En LHB, solo 2 casos en 2 documentos, ambos de 1202: 17. filiis Ferdinandus Petri de Zumel; alia terra est subtus pontem, adlatus del calze et del río (1202) 18. habetis in Pampliega la Vieja, la terra qui es subtus Sancti Martini, unde sunt allatanei (1202, Iohannes de Riolazedo) La mayoría de los ejemplos de sub y subtus introducen un N (micro)toponímico o un término poblacional genérico (villa) y los valores asimilados de casa, iglesia — sea romance o latín el código seleccionado para ambos N—, pues en estas voces se entrecruzan las acepciones como unidades arquitectónicas y como elementos organizadores del espacio rural, configurando el núcleo de diversas propiedades (Isasi, Ramosy Sánchez 2017: ∫2.2.2). Así, los términos preferentes con los que se combinan sub/subtus son: edificaciones (domus, ecclesia, cabaña / pontem) y lugares (genéricos o específicos: villa, Santa María / domus, ecclesia). Además, se emplea con N que expresan elevaciones (peña, peñueco) y límites o caminos (carrera, camino, (strata) via). De esta lista se desprende que el uso locativo de sub/subtus con el valor literal de ‘bajo, debajo de B’ no es siquiera el usual porque la relación de A y B no implica verticalidad. Se puede suponer que, en el caso de las elevaciones (peña, peñueco) y aún de las edificaciones, los términos localizados se sitúan en puntos bajos de los referentes a los que alude el nombre, referentes todos ellos que, en mayor o menor medida, comportan cierta altura o elevación. No obstante […] no puede implicar una ubicación real justo “debajo de” la realidad física a cuyo nombre se antepone (García Sánchez 2002: 160). 115 La expresión de las relaciones espaciales de inferioridad en los orígenes ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 Pues bien, si no podemos interpretar la locación expresada por sub/subtus como un punto inferior en un eje siquiera en esos términos en los que hay presupuesta una idea de verticalidad, menos aún con N de nula elevación como los (micro)topónimos, específicos o genéricos (villa, iglesia, …), o las vías de comunicación, de extensión horizontal. El valor preferente es, pues, el de ‘proximidad, cercanía < al pie’, derivado primario del valor etimológico adlativo de sub (‘hacia arriba’; Bassols 1956; García Sánchez 2002, 2017; Espinosa 2010; Octavio de Toledo 2016) y el más frecuente en la toponimia (García Sánchez 2002, 20179). En este sentido, el estudio de los relacionantes locativos de superioridad también reveló el empleo en el corpus de super con valor aproximativo y no estrictamente vertical (Moral del Hoyo 2018) y alternan, pues, en la documentación, subtus/super con idénticos términos: subtus/super + ecclesia, domos, Peñueco, Santo X, … Frente al empleo habitual de subtus, la forma reforzada subter10 se testimonia una sola vez en el corpus, y ya en el XIII: 19. II pedazo<s>, I super carrera, alium subter carreram de circa a carrera (SS, 1208) Coincide la excepcionalidad y la combinatoria de este relacionante con los únicos empleos locativos en el corpus de supra, que aparece cuatro veces, todas en el sintagma supra via, alternando con super + carrera(m) / caminum. El que haya más variabilidad de relacionantes latinos precisamente con estos términos de caminería, que representan una horizontalidad continua, puede estar indicando que aquí se superpone otro valor más al de mera proximidad: el de rebasamiento11. La expresión binomial de (19), I super carrera, alium subter carreram podría indicar, entonces, cada uno de los lados por los que se produciría este rebasamiento, interpretados en vertical desde el punto de vista del hablante12. Con todo, la búsqueda en los documentos notariales incorporados a CORDE de subter apunta a un uso cuantitativamente muy limitado en general y, en particular, con función prepositiva13. 9 El uso del elemento so/su- en topónimos donde su significado no denotaba inferioridad había causado interpretaciones diversas que resultan poco adecuadas a la luz de la mera etimología, según este autor. 10 “La lengua latina […] derivó de adverbios i. e. las preposiciones post, praeter, subter, contra” (Bassols 1956: 226). 11 Supra ya tenía este valor en época clásica (Bassols 1956: 250), y fue adquirido también en latín tardío por super, a partir del cual se interpreta una verticalidad figurada en el plano (Octavio de Toledo 2016: 28). 12 No en vano, se ha comprobado en el corpus de San Salvador de Oña cómo “las menciones de vías de comunicación se producen por lo general […] en pasajes de señalamiento de límites” (Isasi, Ramos y Sánchez 2017: 99). 13 Apenas 3 ejemplos en el Becerro Gótico de Cardeña y el Cartulario de San Millán de la Cogolla. 116 María Carmen Moral del Hoyo ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 2.2 In fondon de (<fŭndŭs)14 Notable será el uso de sintagmas con el sustantivo fondón para expresar inferioridad en las variantes romances. Sin embargo, cuando el código no es romance estable, lo que encontramos es una secuencia híbrida en la que se mantiene la forma latina de la preposición (in) e incluso, en un caso, se intenta recrear la declinación del sustantivo según el régimen esperado (in fondone); un sustantivo que, sin excepción, se escribe ya con la apertura vocálica romance de ambos núcleos silábicos (fondon y no fund-)15. Octavio de Toledo (2016: 69) confirma que “existen ya ejemplos tempranos en los que la secuencia en fondón de relaciona la entidad del término con otra independiente situada a distinta altura, en este caso en una posición inferior” si bien en nuestros diplomas documentamos su uso con val y vega (21-22), N que además no se emplean con otros relacionantes locativos de inferioridad, en los que podría interpretarse todavía el significado agregado y en fondón de representar, así, la parte inferior de ambos terrenos (valle y vega) por comportar el propio significado de los mismos la idea de profundidad o bajura. Tanto las fechas como el hibridismo de la fórmula son indiciarios de que se trata en el corpus de un relacionante eminentemente romance “relatinizado” en su parte más reconocible, la preposición. 20. In Navas IIos pedazos in fondón del prado […] A fondón de Villa Abal, I solar (SS, 1208) 21. terram que est in la serna de la call, in fondón de Val de Ramiello (SS, 1211) 22. in fondone de vega, una terra in sulco de filios Iohanne Díaz (LH, 1230) Por otro lado, en un documento de Oña de 1229, fundo se emplea como adjetivo del N vico. Se inserta en la descripción de los testigos del acto documentado en los que a cada nombre propio se añaden notas identificativas bien respecto de su cargo u oficio, bien respecto de su procedencia geográfica. Es en este último caso en el que leemos (23): 23. et Petro presbitero de Viziana, et Iohanni de fundo vico, et Iohanni Petri (Oña, 1229). 14 Hay dos documentos que incorporan la fórmula ad fundus terram/terre, que aparece en los diplomas castellanos en los que un propietario otorga el derecho de cultivo de alguna tierra a un cultivador que debe efectuar en ella determinadas plantaciones (Gibert y Sánchez 1953): “illam nostram terram quam habemus in Llanos, quam vobis dederat Dominicus camerarius, ad fundus terram in concambium pro illa terra” (SSO, 1204); “ut plantes eam et facias in ea vineam ad fundus terre sicut mos est istius patrie” (SSO, 1205). Lapesa (LHP, s.v. fondo), sin embargo, cita un documento de SSO de 1107 con la construcción “qui posuit eam a fundos terra” como parte de los ejemplos derivados del latín fundus a los que da el significado de “parte trasera, espaldas de una heredad”. 15 Como ocurre en todos los ejemplos que da Lapesa en LHP (s.v. fondon, fondone). 117 La expresión de las relaciones espaciales de inferioridad en los orígenes ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 No localizamos ningún ejemplo similar de esta combinación en los corpus de referencia y, en el mismo documento, leemos la variante Dominico Petri de Busto, et Gundissalvo Petri de vico inferiori. Por lo tanto, podría tratarse de una latinización del muy frecuente Barrio de Yuso en el que el copista, frente a otros topónimos, es capaz de reconocer y reinterpretar la “equivalencia latina” de los elementos del compuesto16. 3. Relacionantes locativos (romance) 3.1. So En 1127 testimoniamos el primer ejemplo locativo en SSO, otro caso en 1135 y nada más hasta 1201 y 1202, con tres ejemplos saltuarios en 2 documentos; no es hasta 1243 cuando su empleo se hace más constante. Como ocurría con sub, el uso más frecuente de so en esta documentación es abstracto (el 89% de los casos en el sigloXIII)17. 24. molino de don, iuxta via publica; alia faza so el Peñueco; alia ante el molino de Requexo (1127) 25. pro XXXI morabetino<s> unum partum so la Ribiella (1202) 26. Esto es el heredamiento partido: una tierra so un solar que coge IIII tabladas (1254, Joán Pérez) 27. la nuestra serna que jaze so el pedrueco que está entre Gayangos (1272) 28. la nuestra serna que avemos aquende Pino so la carrera, assí como tiene […] el parral de Pedro Pérez de Terminón a arriba so la carrera, con la tierra del ortolano (1276) 29. que está so la vuestra casa en la pedrera (1278) En LHB, el primer ejemplo es de 1180 y el uso regular ocurre desde 1223 (coincidiendo con la estabilidad de sobre). Su uso locativo es, a diferencia de SSO, significativamente más frecuente que el abstracto (76,9%). 30. de illa nostra propria terra quam habemus so el soto, qui es adlatos (1180) 31. e un villar so Santa María e otra tierra so Sant Martín, aledaños […] so Sant Martín, aledaños […] so Sant Martín, aledaños […] so Sant Martín, […] so Sant Martín […] so el huerto, aledañas […] so Sant Martín […] so la linde, aledaños […] so el huerto entre lo nuestro […] so Palaçiuelos (1223, Lop) 32. vuestra tierra que es so la puente de Bembibre (1227, Lop) 33. que avedes en sulco de la nuestra serna so las viñas de Sant Cristóval (1228) 34. viñas quam habemus el uno so la <...>alla (1228, Don Domínico) 35. altera faza so la fonte de S<ancti> Martine (1230) 36. et de la fuent; et otra tierra so la casa que coje VIII almudes (1231) 16 Vico como ‘centro de población’ y ‘alquería’ (Nieto Ballester 1997: 360), está presente en los diplomas de Oña desde el siglo XI (Isasi, Ramos, Sánchez 2017). 17 De ellos, el 67,2% lo son de la fórmula meterlo so otro señorío, empleada desde 1247. Además, en construcciones del tipo: so esta renda, so la postura, so la condición. 124 María Carmen Moral del Hoyo ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2019.v33.i01.07 Philologia Hispalensis 33/1 (2019) 109-124 __________ (2016). Los relacionantes locativos en la historia del español. Berlin, Alemania: De Gruyter. Pato, E. (2008). Competencia, homofonía y pérdida de gramática: la historia de las preposiciones cabe y so en español. Tinkuy: Boletín de investigación y debate, 10, 14-27. Pérez, M. (1985). El latín de la cancillería castellana. (1158 - 1214). Salamanca, España: Universidad de Salamanca. Pons Tovar, M. (2009). El problema de la fragmentación del espacio lingüístico latino: una aproximación de estudio. AnMal Electrónica, 26, 147-162. Recuperado de http://www. anmal.uma.es/numero26/06_protorromance.pdf. Sánchez Lancis, C. E. (1990). Estudio de los adverbios de espacio y tiempo en el español medieval. (Tesis doctoral). 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