Los cabildos hispánicos de canónigos regulares de la obediencia de San Rufo de Avignon (siglos XI- XV)
Abstract
Los canónigos regulares de San rufo de avignon, después de 1039, fueron los primeros representantes de las comunidades sacerdotales que, como modelo permanente, continuo y exportable, siguieron la regla de san agustín como norma fundamental y concreción más evidente de las disposiciones evangélicas al respecto. este trabajo estudia su implantación en la península Ibérica a partir de 1069 y su presencia, tras los diversos avances y más o menos frustrados intentos a lo largo de toda la alta edad Media, en algunos destacados monasterios.
Full text
HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 LoS cabILDoS HISpáNIcoS De caNóNIgoS reguLareS De La obeDIeNcIa De SaN rufo De avIgNoN (SIgLoS XI-Xv)1 THe HISpaNIc cHapTerS of reguLar caNoNS of SaINT ruf of avIgNoN (11TH-15TH ceNTurIeS) José Antonio CAlvo Gómez Instituto español de Historia eclesiástica. roma universidad católica de ávila [email protected] Resumen: Los canónigos regulares de San rufo de avignon, después de 1039, fueron los primeros representantes de las comunidades sacerdotales que, como modelo permanente, continuo y exportable, siguieron la regla de san agustín como norma fundamental y concreción más evidente de las disposiciones evangélicas al respecto. este trabajo estudia su implantación en la península Ibérica a partir de 1069 y su presencia, tras los diversos avances y más o menos frustrados intentos a lo largo de toda la alta edad Media, en algunos destacados monasterios. PAlAbRAs ClAve: reforma gregoriana, cabildos, canónigos regulares, San agustín, San rufo de avignon. AbstRACt: The regular canons of Saint ruf of avignon, after 1039, were the first communities of priest which, as a permanent, continuous and exportable model, followed the rule of Saint augustine as a fundamental norm and clear realization of the evangelical provisions for their life. This work studies their implantation in the Iberican peninsula after 1069 and their presence, after various advances and some frustrated attempts, throughout all the High Middle ages, in some prominent monasteries. KeywoRds: gregorian reform, chapters, regular canons, Saint augustine, Saint ruf of avignon. 1. este trabajo ha sido realizado con la ayuda del centro español de estudios eclesiásticos anejo a la Iglesia Nacional española de Santiago y Montserrat en roma en el marco de los proyectos de investigación del curso 2013-2014. HID 41 (2014)
76 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 1. intRoduCCión en 1039, se fundó la congregación de canónigos regulares de San rufo de avignon, veinte años antes de que el sínodo de Letrán de 1059 recomendara la vida común y la comunidad de bienes de todos los clérigos occidentales. a partir de aquel momento, primero en Italia y francia, y luego en todos los países de europa, surgirán miles de comunidades que, según f. petit2, superaron las 2500 a lo largo del siglo XII. el anhelo permanente de reforma y de retorno continuo a las fuentes, a la vita apostolica primitiva, a la comunidad de los Hechos de los apóstoles, precipitó entonces en la obra y ministerio de algunos pastores medievales. Si, hasta el siglo XI, la reforma se hizo presente sólo con ralentizada frecuencia, como pequeñas islas en un mar dilatado de corrupción, no faltaron a lo largo de los siglos quienes mantuvieran encendida la llama de la renovación. en aquella estela renovadora, este trabajo analiza la implantación de los canónigos regulares de San rufo en la península Ibérica después de 1069. antes de la celebración del sínodo romano de 1059, habían surgido ya algunas comunidades de vida común, apartadas de la regla de aquisgrán del año 8163 que, sin embargo, la superaron en sus pretensiones reformadoras y, en su relectura de la regla de san agustín, se adelantaron a la normativa que pretendió universalizar el papa Nicolás II (1058-1061) para todos los clérigos de la Iglesia occidental. con el tiempo, estos cabildos dieron lugar a grandes congregaciones de canónigos regulares entre las que destacó San rufo de avignon, la primera que, después de 1039, llegó a concretar una estructura permanente y exportable en la Iglesia occidental4. La primitiva recopilación de las costumbres de San rufo mostró claramente que el servicio litúrgico constituyó, en esta iglesia, una de sus principales ocupaciones. La vida común comportó los mismos elementos que ya se observaban en el claustro, como la escuela, y el hospicio, así como los oficios devocionales sin la asistencia de los monjes. 2. f. petit. La réforme des prêtes au Moyen-Âge. Pauvreté et vie commune. parís, 1968. 3. La regla del concilio de aquisgrán del año 816, según las tesis de san crodegango, obispo de Metz, desaparecido el año 766, obligaba a vivir en común a todos los clérigos dedicados a la asistencia pastoral; pero, a diferencia de las tesis de san agustín, obispo de Hipona, les permitía conservar la propiedad privada, lo que, en la práctica, supuso graves inconvenientes a lo largo de la plena edad Media europea, sobre todo durante el siglo X y la primera mitad del XI. 4. J. becquet. “canonici regolari di San rufo”, en: Dizionario degli istituti di perfezione, vol. II. roma 1975, pp. 123-124. en este santuario en los arrabales de la ciudad francesa de avignon, se conservaban supuestamente las reliquias del mismo san rufo, su primer obispo, mártir, discípulo de san pablo (rm 16, 13), hijo de Simón de cirene, que san Marcos nombra en su evangelio (Mc 15, 21), y que parece había sido convocado en roma por san Ignacio de antioquía, junto al que murió el año 107, bajo el imperio de Trajano. en 1039, el obispo diocesano autorizó la instalación en esta iglesia de cuatro de los canónigos de la catedral que, a semejanza de los clérigos de Narbona, deseaban llevar una vida más austera y marcar distancia con las disposiciones del concilio de aquisgrán del año 816. vid. D. Misonne. “La législation canoniale de Saint-rufe d´avignon à ses origines. règle de saint augustin et coutumier”, Annales du Midi 75 (1963), pp. 471-489.
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 77 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 en la segunda mitad del siglo XI, San rufo representó el modelo de una observancia canonical tradicional (ordo antiquus) adaptada a las aspiraciones del tiempo, que incluyó como novedad la vida común y el desprendimiento individual de los bienes, según el modelo de los Hechos de los apóstoles. a partir de 1100, estas disposiciones consuetudinarias fueron recogidas por el abad Lietberto y difundidas por numerosas catedrales y capítulos de canónigos a lo largo y ancho de la vieja europa, desde alemania hasta portugal, incluida buena parte de la Hispania reconquistada. La posición geográfica de la comunidad canónica, transferida a valenza en 1158, y la presencia de san bruno, que fuera después consejero de urbano II (1088-1099), contribuyeron al éxito destacado que encontró su propuesta entre las comunidades canonicales a principios del siglo XII. La consolidación definitiva de la primacía de San rufo se alcanzó con el ascenso al Solio pontificio de un canónigo de este monasterio, el inglés Nicolás breakspeare, adriano Iv (1154-1159). para entonces, la abadía contaba ya con más de un centenar de filiales por toda europa, con diversos niveles de relación. Según el modelo benedictino, la adopción de las costumbres de San rufo en las comunidades canónicas europeas obligó a sus respectivos abades a la visita de obediencia a la casa madre, donde recibieron las preceptivas confirmaciones. el abad de San rufo tuvo también derecho de visita de las comunidades de la congregación, lo que, con el tiempo, generó algunas dificultades. además, las costumbres de San rufo fueron acogidas por otras congregaciones que no establecieron con la casa madre ninguna relación de dependencia. San rufo tenía tres superiores distintos: el obispo, el prior mayor y el prior claustral5. el obispo era el verdadero superior de la comunidad; a él y a sus sucesores les prestaban obediencia los canónigos. el prior mayor compartía los poderes del obispo: uno u otro recibían a los novicios y les admitían a la profesión; pero el prior mayor actuó siempre en nombre del obispo. el prior claustral suplía al prior mayor en sus ausencias. en este orden, el capítulo no tuvo propiamente poderes jurídicos, sino que fue, fundamentalmente una reunión ascéticolitúrgica. a finales del siglo XI, la congregación de Marbach (1090), y luego los canónigos de San víctor de parís (1108), aplicaron las normas avignonenses como modelo de vida un poco menos riguroso que aquel que había sido propuesto en Springiersbach en 1072 que universalizaron con fuerza los seguidores de san Norberto de Xamen (1080-1134) y la congregación premonstratense (1120), llamado ordo novus. Sin embargo, parece un poco exagerado hablar de la “orden de San rufo”, si se quiere expresar algo más que la lista de aquellas comunidades de canónigos regulares que, en un momento de su historia, recibieron de la abadía avignonense, primero, y luego de la de valenza, sus costumbres, sus ritos, y sólo 5. J. álvarez gómez, Historia de la vida religiosa, vol. II. Desde los canónigos regulares hasta las reformas del siglo XV. Madrid 1989, pp. 38-39.
78 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 excepcionalmente la designación de sus superiores o cualquier otra forma de control administrativo o espiritual6. 2. los CAnóniGos ReGulARes en lA PenínsulA ibéRiCA algunas de las congregaciones más importantes de canónigos regulares, surgidas en centroeuropa y en el próximo oriente en el contexto de la reforma gregoriana, se implantaron con cierta rapidez en los territorios de la península Ibérica que, en la lucha por la hegemonía contra el Islam, iban siendo integrados, paulatinamente, en el espacio jurisdiccional de los reinos cristianos7. Las cuatro congregaciones con una presencia más relevante en la península Ibérica, durante los siglos XI al XIII, fueron la de San rufo de avignon, los canónigos del Santo Sepulcro de Jerusalén, los canónigos de premostré y los canónigos regulares del hábito de San antonio de vienne. Las comunidades de la obediencia de San rufo y del Santo Sepulcro de Jerusalén se establecieron predominantemente en los territorios de la corona de aragón. Las primeras casas de los canónigos avignonenses fueron catalanas. Los sepulcristas, por su parte, inician su presencia en la península Ibérica en torno a la casa de calatayud. pero la implantación de estas órdenes alcanzó pronto todos los territorios hispánicos. La congregación de San rufo de avignon se expandió ampliamente en la península Ibérica. Jesús álvarez habló de unas 350 canónicas e indicó que todas las catedrales de españa y portugal adoptaron las costumbres de avignon durante mucho tiempo, extremo que parece un poco exagerado, pero que revela la influencia que llegó al alcanzar esta primera comunidad internacional de canónigos regulares8. el papa adriano Iv (1154-1159) pidió al rey alfonso vII la protección para ellos9. al poco, en 1162, la iglesia de Santa Leocadia, en Toledo, se convirtió en cabildo de regulares y se le entregó como donación la iglesia madrileña de Santa María de atocha. el sínodo de castromorel de 1157, según el tono de la carta pontificia, mandó que los canónigos de San rufo fueran honrados y reverenciados en todo el reino10. uno de los primeros y más importantes cabildos de los canónigos regulares de San rufo, después de San Jaime de calaf y de la catedral de vic, estuvo en la 6. a. carrier. Coutumier du XIe siècle de l´Ordre de Saint Rufe en usage à la cathédral de Maguelone. Sherbrooke, 1950, pp. 10-30. en 1760, San rufo no contaba más que con 33 religiosos, concentrados en nueve comunidades canónicas, todas francesas. Doce años después, en 1772, la Santa Sede vio inviable otra salida y dispuso la secularización de la orden y la unión de sus bienes a los de la congregación de San Lázaro, de acuerdo a las indicaciones de la comisión para los regulares. 7. J. álvarez gómez, pp. 46-50. 8. Ibid. p. 38-39. 47. 9. a. Linage conde. “reorganización de la vida común del clero. canónigos regulares. premonstratenses”, en: r. garcía villoslada (dir). Historia de la Iglesia en España, vol. II-1. La Iglesia en la España de los siglos VIII-XIV. Madrid, 1982, pp. 406-426. 10. T. Moral. “bases para una historia de prémontré en españa”, Analecta Praemonstratensia 44 (1968), pp. 282-309.
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 79 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 iglesia catalana de Santa María de besalú. Le siguieron San adrián de besós, Santa María de Tarrasa, y otros muchos monasterios de esta región, como egara, San Juan de las abadesas, Santa María de Marmella, y los cabildos de las catedrales de Lérida, gerona, la Seo de urgel, vic y Tortosa11. en el reino de castilla, además de la catedral del burgo de osma, donde conoció esta forma de vida el fundador de la orden de predicadores, santo Domingo de guzmán, son rufonianos los monasterios de Santa Leocadia y San vicente de la Sierra, en Toledo. en León, en 1155, el cabildo de San Miguel de escalada se adscribió a la abadía francesa. con el tiempo, todas las catedrales catalanas y otras muchas de los reinos peninsulares se convirtieron en filiares de San rufo, aunque la documentación de esta primera hora no resulta excesiva12. esta institución es una de las órdenes canónicas menos conocidas, a pesar de ser una de las más importantes13. 3. los CAbildos hisPAnos de CAnóniGos ReGulARes de sAn Rufo podemos estudiar con más detalle algunos de estos cabildos de canónigos en cuya peripecia vital resulta más evidente la formación de la conciencia regular en la península Ibérica. el orden establecido, según la cronología a la que hemos tenido acceso, que señalamos entre paréntesis, permite conocer este proceso de implantación de la reforma rufoniana en los territorios de la obediencia cristiana. el monasterio de San Jaime de Calaf (1069), en la comarca de anoia, diócesis de vic, se erigió, hacia 1069, según la regla de San rufo de avignon, junto a la iglesia de San pedro, que ya existía en 104014. años después, la vizcondesa guilla y su hijo ramón folc, el llamado obispo intruso de urgel (1092-1095), lo unieron como priorato al cabildo regular de San vicente de cardona. La catedral de Vic (1080) fue erigida como cabildo de canónigos de aquisgrán el año 888 de la mano del obispo gotmar (886-889) con un intento de reforma importante durante el episcopado de guadamir (948-957)15. La vida canónica regular, de acuerdo a las constituciones del monasterio de San rufo de avignon, 11. J.M. Martí bonet. Historia de las diócesis españolas, vol. II. Barcelona, Terrassa, Sant Feliu de Llobregat, Gerona, Madrid, 2006 (en adelante: J. M. Martí). 12. a. carrier. Abbayes et prieurés de l´Ordre de Saint Rufe. roma 1933. 13. v. garcía Lobo. “La congregación de San rufo en el reino de León”, Hispania sacra 30 (1977), (en adelante: v. garcía Lobo) pp. 111-142; Id. “exención y jurisdicción eclesiásticas de San Miguel de escalada”, Hispania sacra 29 (1976), pp. 5-25. 14. e. Zaragoza pascual. Catàleg dels monestirs catalans. barcelona, 1997, (en adelante: e. Zaragoza) pp. 56-57. vid. a. pladevall. Els monestirs catalans. vitoria, 1974, (en adelante: a. pladevall) pp. 56, 272; J. Serra vilaró. Pretiosa sive caputbrevium monasterii castri cardonensi. barcelona, 1916; Id. El castillo de Cardona. cardona, 1954; J. villanueva. Viage literario a las iglesias de España, vol. vIII. Madrid 1850, p. 177; e. Zaragoza pascual. “Documentos inéditos referentes a la reforma monástica en cataluña durante la segunda mitad del siglo XvI (1555-1600)”, Studia monastica 19 (1977), (en adelante: e. Zaragoza. Documentos) pp. 93-203. 15. r. ordeig i Mata. Els orígens històrics de Vic (segles VIII-X). vic, 1981; v. pascual i rodríguez. Vic: una ciudat en el decurs de la historia. Montserrat, 1988.
80 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 fue implantada en esta sede catedral por el obispo berenguer Sunifred de Lluçà (1078-1099) en 1080, que también contribuyó en la extensión de esta nueva forma de vida en los monasterios de San Juan de las abadesas, Manresa, Manlleu, Santo Tomás de riudeperes, Santa María de estany y Santa María de Lluçà, su tierra natal16. La reacción contra esta medida procedió de los canónigos seculares de la sede catedralicia, lo que provocó su expulsión, acusados de rebeldía, y la implantación definitiva de la vida regular por la introducción de canónigos jóvenes para los que se escribió una regla de acuerdo a las constituciones avignosesas. con motivo de la expulsión de los canónigos de San Juan de las abadesas por ricardo, legado papal, el obispo de vic los recibió en su diócesis de donde, una vez reformados y reconciliados, los remitió, de nuevo, a su viejo cabildo ya transformado en regular. el monasterio de Santa María de Besalú (1084), en gerona, fue uno de los primeros asentamientos de la observancia de San rufo en la península Ibérica. u. chevalier17 recogió un diploma, fechado el 26 de septiembre de 1084, por el que el conde bernardo de besalú donó este monasterio al abad de San rufo. Su origen se situó en la fundación que hizo Miró, conde y obispo de gerona, el año 97718. Inmediatamente lo sometió a la protección de la Santa Sede y le entregó la regla de aquisgrán, que observó hasta finales de septiembre de 1084. Su jurisdicción se extendía por el territorio de besalú y el valle de bas, con algunas iglesias parroquiales y el monasterio de San cornelio y Santa María Magdalena del Monte. en el siglo XI fue sede del efímero obispado de besalú19. Hasta la reforma del conde bernardo, en 1084, el monasterio aquisgranense llevó por título el de San Miguel y San ginés. pero la oposición de los canónigos obligó al conde de besalú a fundar una nueva comunidad reformada junto a la iglesia de Santa María, en su propio castillo, que había sido consagrada en 1055, al tiempo que dejó extinguir la vieja comunidad del monasterio de San Miguel y San ginés20. en 1114, el obispo berenguer Dalmau (1113-1146) de gerona confirmó la erección de la nueva canónica y la donación que se hizo al cabildo de San rufo, 16. e. Zaragoza, p. 244; a. pladevall, pp. 18, 56, 60, 92, 247. 17. u. chevalier. Codex diplomaticus Ordinis Sancti Rufi Valentiae. valence, 1981, pp. 5-6. 18. e. Zaragoza, pp. 47-49. vid. a. Merino-J. de la canal. España Sagrada XLIII. Madrid, 1819, p. 341; f. Monsalvatje. Noticias históricas, vol. II. olot 1890, pp. 77-91; vol. XIv. olot 1904, pp. 191- 196; a. pladevall, pp. 170-171. 19. vid. J.M. Marquès planagumà. “La Iglesia de gerona”, en: J.M. Martí, pp. 461-683. en las páginas 480-481 explica que el conde de besalú, cuyos límites jurisdiccionales se extendían más allá de los de la diócesis de gerona, mantuvo una política eclesiástica propia, por lo que no parece extraña su pretensión de disponer de una diócesis propia. el conde bernardo Tallaferro obtuvo la erección de esta sede del papa benedicto vIII (1012-1024) en 1017. La capital de esta diócesis debía situarse en San Juan de las abadesas, cuya comunidad de religiosas fue disuelta bajo acusaciones inciertas; pero el obispo gaufredo careció de clero incardinado alguno y de dotación propia. al morir el conde Tallaferro en 1020, el prelado aprovechó la ocasión que se le brindó de pasar al obispado de cascasona y, sin obispo ni clero propio, la diócesis desapareció. 20. La iglesia románica, de tres naves, desapareció en 1746. Todavía se conservan las dependencias monacales. un tímpano con el pantocrátor y el Tetramorfos fue trasladado a pedralbes, donde hoy puede admirarse, todavía.
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 81 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 con la aprobación del conde de barcelona. el papa pascual II (1099-1118) ratificó estos extremos en 1115 y el nuevo monasterio de Santa María se convirtió en un centro de referencia para la reforma gregoriana en cataluña21. el priorato de San Cornelio y Santa María Magdalena del Monte (1084), en besalú, dependió del monasterio de Santa María, situado en la parroquia de Sant privat del bas, en la diócesis de gerona22. fue confirmado por el papa gregorio v (996-999) el año 998 para la atención pastoral de los habitantes de puigsaclam. en el siglo XII, cuando Santa María de besalú fue erigida como cabildo de canónigos regulares de san agustín, según la disciplina de San rufo de avignon, este se convirtió en priorato de aquel, hasta el siglo XvI, en que, entregado en encomienda, desapareció la vida regular23. San Adrián del Besós (1086-1092) fue confiada a los canónigos de San rufo por bertrán, obispo de barcelona (1086-1095), que había sido canónigo del cabildo de la provenza y formador del también canónigo san oleguer, luego prior de San adrián, de San rufo, abad de este monasterio, obispo de barcelona y arzobispo de Tarragona24. el obispo bertrán fue uno de los grandes reformadores de la Iglesia de barcelona y, a pesar de su oposición a la exención de los monasterios de San cugat del vallés y de San Lorenzo del Monte, que pretendían someterse a la autoridad directa del papa, implantó con agrado los proyectos reformadores que había conocido durante sus años de canónigo en San rufo. el 10 de enero de 1114, por bula de pascual II, el monasterio de San adrián de besós se convirtió en un priorato del cabildo de Santa María de Terrassa, donde había sido trasladada su comunidad en 1112. La erección de la colegiata regular de San adrián de besós, como luego la de Tarrasa (Santa María de Égara), fue uno de los signos más importantes de que la reforma gregoriana se estaba haciendo presente en la diócesis de barcelona. Después de la erección, según las disposiciones de San rufo, del monasterio de San adrián de besós, propiedad del cabildo de barcelona, el obispo bertrán (1086-1095) reformó la catedral barcelonesa de la Santa Cruz y Santa Eulalia 21. La canónica, que poseía un interesante conjunto de reliquias, entre ellas una de la vera cruz, fue secularizada en 1592 cuando contaba, solamente, con un prior y cinco canónigos quienes, en 1746 pasaron a ocupar la iglesia parroquial de San vicente hasta la definitiva supresión durante el abadiato de odó Soler (1810-1824). con relación a besalú y a sus iglesias y monasterios, en particular el de Santa María, por oposición al benedictino cenobio de San pedro, vid. g. boto valera. “La iglesia de San pere de besalú (girona) o el valor representativo de la arquitectura en un monasterio suburbano”, Codex aquilarensis 19 (2003), pp. 74-101; N. gallego aguilera. Santa Maria de Besalú. Arquitectura, poder i reforma. Segles X-XII. girona, 2007; e. Zaragoza pascual. “La fundació del monestir de San pere de besalú i la congregació benedictina claustral tarraconense”, Analecta sacra tarraconensia 81 (2008), pp. 5-18. 22. e. Zaragoza. Documentos, p. 164. e. Zaragoza, pp. 144-145. 23. en 1592, el papa clemente vIII (1592-1605) secularizó el monasterio, que hundió en el siglo XIX. Las imágenes de la iglesia fueron entonces trasladadas a la iglesia parroquial de San privat, donde hoy subsisten. Su iglesia, en la actualidad, se conoce como la ermita de Santa Magdalena del Monte. 24. v. garcía Lobo, pp. 5-6; e. Zaragoza, pp. 198-199. vid. S. puig y puig. Episcopologio de la sede barcinonense. barcelona, 1939, pp. 133-153; J. vives. “olegario u oleguer”, en: Diccionario de historia eclesiástica de España, vol. III. Madrid, 1973, col. 1804.
82 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 (1086-1095) y entregó a sus canónigos, entonces aquisgraneses, las mismas reglas y disciplinas que se observaban en el cabildo regular de la provenza25. La catedral de barcelona había sido erigida durante la etapa visigoda. Se conoce la presencia de canónigos en esta sede antes del año 711, que siguieron las disposiciones de los concilios III y Iv de Toledo26. Tras la restauración de la sede, los canónigos aceptaron la regla de aquisgrán, que ya se observaba en el año 878. Se conoce una nueva reforma disciplinaria en el año 945 que perduró hasta el pontificado de bertrán. Los 39 canónigos de barcelona, de los cuales 13 eran presbíteros, 13 diáconos y 13 subdiáconos, observaron la vida regular hasta finales del siglo XIv, con especial incidencia durante el episcopado de san olegario (1115-1137), que había sido prior de San adrián de besós y abad de San rufo de avignon. Hacia 1390, probablemente durante el episcopado del obispo Joan ermengol (1389-1408), quien durante el cisma se había puesto del lado de benedicto XIII, el papa Luna, una nueva reforma, en horas bajas de la vida regular, secularizó el cabildo y dispuso la distribución de las rentas de acuerdo a diferentes estatutos y disciplinas. La iglesia de San Celoni (1088), situada a los pies del Montseny, en la diócesis de barcelona, fue donada en 1088 por guillén Humbert de Sesagudes a la abadía de Santa María de estany en tiempos del obispo bertrán de barcelona (1086-1095), gran impulsor de la vida canónica regular y de la regla de San rufo en cataluña, donde había sigo canónigo27. en 1151, según la documentación, en esta iglesia fue erigido un cabildo propio de canónigos regulares, según la regla de avignon, que subsistió como priorato bajo la dependencia canónica Santa María de estany hasta 1532, en que se secularizó. La iglesia, en malas condiciones, llegó casi arruinada a finales del siglo Xv y, sobre sus ruinas, en el siglo XvIII, se levantó la iglesia de San Martín, sede actual de la parroquia de la villa de San celoni. La iglesia y el monasterio de Santa María de Solsona (1090), en los confines de la antigua diócesis de urgel, en el extremo oriental de la provincia de Lérida, fueron erigidos, en el año 906, por el conde Suñer28. este lugar fue regido por una comunidad de clérigos, bajo las directrices de un prior, según la regla de aquisgrán, lo que se constata con seguridad a partir del año 1037. Se conoce la existencia de una segunda iglesia, de estilo prerrománico, consagrada el año 977, que fue sustituida por una tercera, consagrada el año 1070 y remodelada a lo largo del siglo XII. en el año 1090, la comunidad de canónigos aceptó la regla de San rufo bajo el gobierno de un prior que, en 1409, durante el ministerio de pere Torrent (1409- 25. vid. a. fàbrega. Diplomatari de la catedral de Barcelona, vol. I. barcelona, 1991, doc. 23, 30, 99, 302, 319. 26. e. Zaragoza, p. 37; a. pladevall, pp. 52, 92. 27. e. Zaragoza, p. 199. vid. M. aventín i puig. “La villa mercat de Sant celoni”, L´Avenç: revista de història i cultura 188 (1995), pp. 48-53; J. colomina i coll. “La rectoria vella de Sant celoni”, Monografies del Montseny 8 (1993), pp. 71-80; S. farnés Julià, g. Marí i brull. “els pergamins dels segles XIII i XIv dels fons Sant celoni de l´arxiu Historic provincial de franciscans de catalunya”, Acta historica et archaeologica mediaevalia 26 (2005), pp. 255-262; J. vilageliu. Les parròquies rurals de Sant Celoni. Sant celoni, 1981. 28. e. Zaragoza, pp. 214-215.
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 83 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 1428) al frente del cabildo, obtuvo el título de abad. Se levantó entonces un claustro románico, hoy desaparecido, un refectorio para la comunidad regular y una iglesia románica de tres naves con transepto que, en el siglo XIII, durante el prolongado ministerio del prior ponce de vilaró (1265-1302), fue demolida para dejar paso a una cuarta construcción, de planta gótica, que ha llegado a nuestros días. el obispo y el conde de urgel favorecieron continuamente esta comunidad, lo que permitió que su patrimonio alcanzara regiones amplias y enriquecidas. algunos de sus priores llegaron a ser embajadores regios, lo que contribuyó, todavía más, al engrandecimiento del cabildo. por decreto de clemente vIII, el cabildo fue secularizado en 1592. Sobre este mismo espacio comunitario, el primero de agosto del año siguiente, fue erigida la nueva sede catedralicia que, desde aquella hora, rige la nueva diócesis de Solsona, extendida sobre buena parte de las comarcas centrales de cataluña29. el cabildo de San Vicente (1092-1095), en cardona, fue erigido por mediación del obispo folc II de cardona cuando era electo de urgel (1092-1095) 30. al renunciar a aquella sede, donde se le conoce como “el obispo intruso”, fue designado obispo de barcelona (1096-1099), desde donde pudo dar un impulso definitivo a la reforma gregoriana en cataluña. como obispo de barcelona asistió al concilio de gerona de 1097 y fundó nuevas comunidades reformadas según los principios del pontificado de gregorio vII. el cabildo regular de Santa María de Manresa (1098) fue erigido, en la capital del bagés, cerca de la confluencia de los ríos cadener y Llobregat, en torno a la iglesia de Santa María, donde ya existía una comunidad sacerdotal desde finales del siglo IX, cuando guifredo el velloso (840-897) restauró la diócesis de vic31. el obispo gotmar (886-899) favoreció esta comunidad que consolidó la presencia cristiana en la llamada Marca Hispánica, en lucha intermitente contra el Islam. el año 940, durante el ministerio del obispo Jordi (914-947), en un momento de esplendor comunitario, se consagró una nueva iglesia que, sin embargo, sucumbió pocos decenios después bajo el azote de las algaradas musulmanas de 1002. Hubo de ser restaurada casi desde la raíz, con una nueva consagración hacia 1020. el obispo berenguer Sunifred de Lluçá (1078-1099), con la colaboración del prior bernat de Santa María de estany, introdujo definitivamente la regla de san agustín según los usos de San rufo, aunque sin una dependencia jurídica de la 29. vid. a. bach. Col.lecció diplomàtica del monestir de Santa Maria de Solsona, Penedès i altres llocs del comtat de Barcelona (s. X-XV). barcelona, 1987; J. benet. La diòcesi de Solsona. barcelona, 1904; D. costa i bofarull. Memorias de la ciudad de Solsona y su Iglesia, vol. I. barcelona, 1959; a. Llorens. La Mare de Déu del Claustre de Solsona. Solsona 1966; M. riu. La canonica de Santa Maria de Solsona, precedent medieval d´un bisbat modern. La Seu d´urgell, 1980; e. Zaragoza. “Los monasterios de canónigos regulares de San agustín en cataluña”, Revista Agustiniana 37 (1996), pp. 661-721. 30. vid. J.M. Martí, p. 101. 31. e. Zaragoza, p. 137. vid. a. benet i clarà. Diplomatari de la ciudat de Manresa (s. IX-X). Manresa, 1994; J.M. gasol. La seu de Manresa. Monografia històrica i guia descriptiva. Manresa, 1978; J. Sarret. Història religiosa de Manresa: esglésies i convents. Manresa, 1924; e. Zaragoza. Documentos, p. 169.
90 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 el monasterio San Pedro de Cubelles (1155), en la comarca del garraf, en la diócesis de barcelona, ya existía en el siglo XII como priorato dependiente de Santa eulalia del campo56. así continuó hasta finales del siglo XvI, en que fue secularizado. Su iglesia perduró hasta el siglo XIX en que sufrió la ruina y, junto a los restos del monasterio, desapareció bajo el impulso urbanizador de finales del siglo XX. el monasterio de San Miguel de Escalada (1155) fue el único cabildo de canónigos de la obediencia de San rufo radicado en el reino de León. Su interés se centra en constituir uno de los pocos casos en que la observancia rufoniana, en estrecha dependencia de la abadía madre de toda la congregación, se mantuvo a lo largo de casi cuatro siglos57. en concreto, esta historia de dependencia de la abadía leonesa se inició el 16 de diciembre de 1155 cuando el emperador alfonso vII y su hermana doña Sancha, titular del monasterio, del infantado de León, hicieron donación de escalada a la mencionada abadía francesa, que la mantuvo vinculada hasta principios del siglo XvI. el monasterio pertenecía, desde 1050, al Infantado de León. el padre fita58 apunta a la intervención del gran promotor de la observancia rufoniana, san olegario, y de doña berenguela, hija del conde barcelonés, y primera esposa del rey leonés, en el proceso de donación a la abadía borgoñona. La influencia de dos papas de San rufo, anastasio Iv (1153-1154) y adriano Iv (1154-1159), habría provocado también un cierto ambiente que podríamos llamar pro-rufoniano, sin duda proclive a este tipo de donaciones. Las relaciones de escalada con la abadía de San rufo fueron intensas por los lazos jurídicos de dependencia, pero no sólo. existió entre ellas un importante trasvase humano, que se mantuvo hasta el siglo XIv, una aportación y despertar cultural en la escritura, el ámbito pastoral, la cura de almas de impronta exclusiva59. Incluso la propia organización eclesiástica del monasterio, añade garcía Lobo, y las iglesias que dependían de él recibió de francia su esquema, sus privilegios y exenciones, etc., cuyas consecuencias se proyectarán mucho más allá del tiempo que duró en escalada la observancia rufoniana60. 56. a. pladevall, p. 51; e. Zaragoza, p. 87. 57. v. garcía Lobo. “el beato de San Miguel de escalada”, Archivos leoneses 66 (1979), pp. 205-270; Id., “San Miguel de escalada y el obispado de astorga”, Astorica 16 (1997), pp. 173-188. 58. f. fita. “San Miguel de escalada”, Boletín de la Real Academia de la Historia 32 (1898), pp. 375-376. 59. S. royer de cardinal. “el prior pedro de Solís y su actuación en San Miguel de escalada (s. Xv)”, Fundación 7 (2004-2005), pp. 127-140. 60. vid. M. Deforneaux. Les françaises en Espagne aux XIe-et XIIe siècles. parís, 1949; J. fuente crespo. “regestos de documentos de San Miguel de escalada insertos en el fondo del monasterio de Triaños”, en: M.c. Díaz Díaz, M. Díaz de bustamante, M. Domínguez garcía. Escritos dedicados a José María Fernández Catón, León, 2004, pp. 507-544; H. Larrén Izquierdo, “aspectos visigodos de San Miguel de escalada (León)”, Antigüedad y cristianismo 3 (1986), pp. 501-513; Id. “San Miguel de escalada. Trabajos arqueológicos 1983-1987”, Numantia 3 (1990), pp. 217-240; M. pérez gonzález. “el fuero de San Miguel de escalada (León). edición crítica del texto latino y su traducción medieval”, Boletín de la Real Academia de la Historia 206 (2009) 537-557.
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 91 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 La catedral de Lérida (1156) fue erigida por traslado del obispo y de los canónigos de roda de Isábena en 1156, momento en que también aceptaron la regla y usos de San rufo de avignon, pero sin dependencia jurídica de esta abadía francesa61. el obispo guillén pérez de ravidats (1143-1176), que había sido canónigo arcediano de la catedral de roda, entregó al cabildo regular unos nuevos estatutos en los que fijó el número de los canónigos en veinticinco, vestidos con el hábito de san agustín, con obligación de asistir a la catedral, todos juntos, al menos en la fiesta de la asunción de la virgen, el 15 de agosto. pérez de rivadats participó en la conquista de Lérida, el año 1149, junto al conde de barcelona, ramón berenguer Iv, al conde de urgel, ermengol vI, conde de urgel, los caballeros del Temple y los soldados almogávares. Inmediatamente trasladó la residencia oficial episcopal a Lérida. el 30 de septiembre de aquel año de 1149, la mezquita, que ocupaba el espacio de la catedral cristiana-visigótica de San vicente, fue transformada en la nueva catedral leridana, bajo la advocación de la asunción de Santa María. guillem pérez de ravidats, además de redactar las nuevas constituciones diocesanas, recibió los diezmos y primicias de los frutos de las tierras leridanas, siempre con el consentimiento de ramón berenguer Iv, quien le concedió todas las mezquitas con sus bienes para convertirlas en iglesias. en la organización de la nueva catedral, trasladó de roda a Lleida las dignidades del pallars, ribagorça, benasque y Terrantona, y el decanato; y dotó la enfermería de la seo con los diezmos de la iglesia de granja d’escarp. De su ministerio episcopal se mencionan otras actuaciones, como la mediación que hizo entre el arzobispo de Zaragoza, el abad de San Juan de la peña y los canónigos de San rufo. a su muerte, el 17 de diciembre de 1176, se esperó todavía un tiempo para enterrarlo en la nueva catedral, cuyas obras estaban en marcha. Hasta 1812, en que desapareció bajo el efecto de la explosión del fuego francés, reposaba en la capilla de las Nieves, con el recuerdo de ser el gran impulsor de la reforma gregoriana en Lérida. el cabildo catedralicio fue secularizado en 1325, durante el episcopado de ramón de avignon (1324-1327), quien había sido canónigo regular en el monasterio de Montearagón62. el monasterio de San Rufo de Lérida (1156) fue erigido sobre una propiedad, a las afueras de la ciudad, que el conde de barcelona, ramón berenguer Iv, entregó, en 1152, al abad Durand de San rufo de avignon. en aquel 1156 ya funcionaba como priorato del cabildo de avignon y al año siguiente, por un tiempo, se le agregaron las casas de San pedro de Terrassa y Santa María de besalú63. en 1348, a causa de la peste Negra, el monasterio quedó desierto, y se integró en la propiedad de la mitra leridana hasta que, en 1588, la cartuja de Scala Dei fundó allí el monasterio de ara coeli, luego trasladado, en 1592, al antiguo convento de 61. a. pladevall, pp. 52, 55, 59, 60; e. Zaragoza, p. 131. 62. J. bergós. La catedral vella de Lleida. barcelona, 1925; L. borrás. Efemérides del obispado de Lérida. Lérida, 1911; J. Lladonosa. Santa Maria l´Antiga i la primitiva canonja de Lleida (1149- 1278). poblet, 1970. 63. a. pladevall, pp. 56, 59, 60; e. Zaragoza, pp. 133-134.
92 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 los dominicos de butsènit. Hoy apenas quedan algunos restos del ábside y partes de unas naves en ruinas donde escasamente se distinguen algunas columnas dobles y ciertos capiteles lisos que, en tiempos, soportaron los arcos apuntados que se construyeran en algún momento del siglo XIII. La iglesia de Santa Leocadia (1162), en Toledo, fue convertida en cabildo de canónigos regulares y donada a la iglesia madrileña de Santa María de atocha. La iglesia conserva parte de la fábrica mudéjar, con un acusado ábside y una torre del siglo XIII, copia de la toledana de San román, y modelo para las de Santo Tomé, San Miguel el alto y San pelayo Mártir. Según la tradición, el templo fue erigido sobre el solar de la casa de santa Leocadia, martirizada el año 304 en la persecución de Diocleciano. esta iglesia, de donde habían sido trasladados los restos de la mártir a mediados del siglo vIII hasta oviedo, vio regresar el cuerpo de santa Leocadia en 158764. existe otra tradición en torno al cristo de la vega, junto al río, extramuros de la ciudad, en que se situaría la basílica de Santa Leocadia, donde habrían tenido lugar los concilios visigodos65. pero la historia de los canónigos regulares, no obstante esta tradición, debe vincularse al templo de Santa Leocadia que se localiza todavía hoy en la parte alta de la ciudad66. al sur de Tarragona, en la comarca del baix camp, en el valle de Siurana, junto a la montaña de la Mola o de Santa bárbara, estuvo situado el cabildo de San Miguel de Escornalbou (1165). el rey, a instancias del arzobispo de Tarragona, entregó el lugar al canónigo Juan de Sant boi para que erigiera aquí una iglesia dedicada a san Miguel y un cabildo al que entregó la regla de San rufo de avignon, que se observaba entonces en la catedral tarraconense67. en 1240, se consagró la iglesia románica, de una sola nave, sin crucero, con una hermosa portada en la que se abren dos ventanas y un extraordinario rosetón. además, se construyó un claustro del mismo estilo hoy ampliamente reformado. La comunidad regular estuvo formada por seis canónigos, sometidos al capítulo de Tarragona, que eligió al prior de San Miguel hasta que, en 1219, Honorio III reservó la elección al arzobispo metropolitano. el monasterio fue suprimido en 1574 cuando, tras un largo periodo de decadencia económica y vocacional, apenas subsistía un canónigo en el cabildo regular68. 64. a. fernández collado. “el regreso a Toledo de las reliquias de san eugenio y Santa Leocadia”, Memoria Ecclesiae 35 (2011), pp. 469-483. vid. p. cutanda. Santa Leocadia de Toledo. Toledo, 1927; M. Hernández. Vida, martirio y traslación de la virgen y mártir santa Leocadia. Toledo, 1591. 65. p. de palol. “resultados de las excavaciones junto al cristo de la vega, supuesta basílica conciliar de Santa Leocadia de Toledo: algunas notas de topografía religiosa de la ciudad”, en: Concilio III de Toledo: XIV Centenario (589-1989), Toledo, 1991, pp. 187-832. 66. I. ralero. “La solera en la sombra. el valor de lo antiguo en un espacio sagrado: la basílica de Santa Leocadia o la ermita del cristo de la vega”, en: J. Martín Sánchez-J-c. vizuete Mendoza (coord). Sacra loca toledana: los espacios sagrados en Toledo. Toledo, 2008, pp. 531-560. 67. a. pladevall, pp. 356-359; e. Zaragoza, p. 96. 68. en 1580, el monasterio fue cedido a los hermanos menores de san francisco y, en 1686, a los franciscanos observantes, quienes erigieron un colegio seminario de misioneros populares para enviarlos a américa. en 1835, con la exclaustración, fue abandonado y arruinado, hasta que, en 1920, el prócer eduardo Toda y güell lo compró, lo restauró, y lo entregó de nuevo al arzobispado de Tarra-
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 93 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 entre las provincias de Toledo, Madrid y ávila, al sur de gredos, se alzó el monasterio de San Vicente de la Sierra (siglo XII), que tuvo canónigos regulares de San rufo69. este lugar debe su nombre al mártir san vicente, hermano de las también santas mártires Sabina y cristeta, enterrados en un mausoleo en la basílica abulense que lleva su nombre. Hay algunos estudios parciales, pero su historia definitiva está todavía por hacer70. el monasterio de Santa María (1221) fue erigido en la villa de caselles del bagés, en la diócesis de vic, por los señores de fals y algunos canónigos de Santa María de estany71, que se rigieron por la regla de avignon. a finales del siglo Xv desapareció el cabildo regular y un canónigo de estany conservó la jurisdicción sobre este lugar. a finales del siglo XvIII, sus rentas se unieron definitivamente a las de la catedral de vic. en la actualidad se conserva la iglesia, consagrada por bernat calvo en 1235, como parroquial de la villa72. La primera iglesia, hoy destruida, de castellterçol, en el vallés oriental, diócesis de vic, fue consagrada en 1111, y vinculada a la protección de la familia Xatmar73. en 1322, Jaime I vendió la jurisdicción de la villa a la abadía de Santa María de estany, momento en que este monasterio, sobre una nueva fábrica, erigió el priorato regular de San Frutos de Castellterçol (1322), según las disposiciones de avignon. en 1592 fue secularizado con los demás monasterios regulares por decreto de clemente vIII. 4. ConClusión Los agentes de la reforma gregoriana reordenaron de tal manera la estructura eclesial que fortalecieron las condiciones más favorables que históricamente se habían dado para que se extendiera e internacionalizase con decisión la propuesta de san agustín para la vida del clero, materializada con extraordinaria rapidez en forma de canónicas y congregaciones a lo largo y ancho de buena parte de europa gona, que lo puso en venta sin demasiado éxito. años después, pasó a manos del empresario Josep M. Llopis y luego al banco urquijo. Desde 1983 es propiedad de la Diputación de Tarragona, que lo gestiona como espacio turístico, para acomodo de huéspedes. vid. M.a. balliu badia. “el castell-monestir de Sant Miquel d´escornalbou”, Unicum 1 (2002), pp. 40-45; c. barraguer. Las casas de religiosos en Cataluña durante el primer tercio del siglo XIX, vol. I. barcelona, 1906; J. papio. El colegio seminario del Arcángel San Miguel de Escornalbou. barcelona, 1765; p. Sanahuja. Història de la seràfica provincia de Catalunya. barcelona, 1958; e. Toda. Història d´Escornalbou. Tarragona, 1926; J. villanueva. Viage literario a las iglesias de España, vol. XX. Madrid, 1851, pp. 166-167. 69. J.f. rivera recio. La Iglesia de Toledo en el siglo XII (1086-1208). Toledo, 1976, pp. 191-199. 70. a. calvo Díaz. “La abadía de San vicente de la Sierra (Toledo). aportación documental para su estudio histórico”, en: Primer congreso de historia de Castilla La Mancha, vol. v. Musulmanes y cristianos, la implantación del feudalismo. Toledo, 1988, pp. 237-247; J. Sánchez gil. “comunidades religiosas en la Sierra de San vicente”, Historia 16 389 (2008), pp. 93-105. 71. e. Zaragoza, p. 67. 72. J. Traserra. Ressenya històrica del monestir de l´Estany. vic, 1920. 73. e. Zaragoza, p. 71.
94 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 de la baja edad Media. el resultado fue un fenómeno nada menor, que alcanzó incluso a las comunidades canónicas del Santo Sepulcro que permanecieron en Tierra Santa desde principios del siglo XII hasta la caída de San Juan de acre en 1291, a mitad de camino entre los canónigos regulares y los caballeros cruzados de las órdenes de caballería. en conexión con la reforma gregoriana y las exhortaciones de san pedro Damiani (1007-1072), la península Ibérica experimentó en el siglo XI uno de los mayores movimientos de transformación y centralización de su historia. Imbuida en pleno proceso de repoblación y reconquista, encontró en la vida regular la respuesta que exigieron las necesidades más perentorias de la evangelización de la frontera. También en españa, el gran siglo de los canónigos regulares fue el siglo XII. Se impuso la vida comunitaria en la mayoría de los cabildos catedralicios y colegiatas, y el rey aprovechó su influencia para consolidar algunas de sus posiciones en la esfera internacional. Sin embargo, la evolución general de la historia de la Iglesia y un cierto proyecto contrario, favorecido por obispos y abades partidarios de la propiedad privada, hicieron que, con el paso del tiempo, en muchos cabildos se establecieron dos mesas: una episcopal o abacial y otra capitular, de acuerdo a los cánones del concilio nacional de palencia de 1100. Las comunidades se independizaron de las congregaciones y, al poco, después de procesos más o menos complejos y de conflictos de difícil solución, llegaran a la secularización de sus miembros y de la propia comunidad. estas nuevas comunidades estuvieron formadas por canónigos seculares más acordes a las circunstancias que impuso la Iglesia en los siglos XIII y XIv, después del periodo avignonense. otras formas de vida religiosa se hicieron presentes y compitieron con las instituciones monásticas y canonicales: las órdenes mendicantes. Solamente, en el siglo Xv, se advirtió, en europa, un breve resurgir de los canónigos regulares, pero nunca con la misma fuerza que habían experimentado a lo largo de los siglos XI y XII. La edad Moderna contempló el nacimiento de los llamados “clérigos regulares”, al tiempo que reservó el concepto de “canónigos regulares” para los ya escasos herederos intelectuales de la reforma gregoriana. La fundación de la orden de los clérigos regulares, o teatinos, por san cayetano de Thiene, en 1524; de los clérigos regulares de San pablo, o barnabitas, en 1530; y de la compañía de Jesús, o jesuitas, en 1534, inició una etapa radicalmente distinta, impulsada fundamentalmente después del concilio de Trento (1545-1563) con una nueva relevancia en la vida de la Iglesia europea y en la evangelización de los territorios de américa, áfrica y asia.
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 95 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 5. biblioGRAfíA utilizAdA albert i corp, e. Les abadesses de St Joan. barcelona, 1965. álvarez gómez, J. Historia de la vida religiosa, vol. II. Desde los canónigos regulares hasta las reformas del siglo XV. Madrid, 1989. aventín i puig, M. “La villa mercat de Sant celoni”, L´Avenç: revista de història i cultura 188 (1995), pp. 48-53. bach, a. Col.lecció diplomàtica del monestir de Santa Maria de Solsona, Penedès i altres llocs del comtat de Barcelona (s. X-XV). barcelona, 1987. balliu badia, M.a. “el castell-monestir de Sant Miquel d´escornalbou”, Unicum 1 (2002), pp. 40-45. barraguer, c. Las casas de religiosos en Cataluña durante el primer tercio del siglo XIX, vol. I. barcelona, 1906. baucells, J. “els monestir del bisbat de barcelona durant el pontificat de ponç de gualba (1303-1334)” en: II col.loqui d´història del monastique catalá, vol. I. poblet 1972, pp. 65-197. bayerri, e. Historia de Tortosa y su comarca, vol. vII. Tortosa, 1960. becquet, J. “canonici regolari di San rufo”, en: Dizionario degli istituti di perfezione, vol. II. roma 1975, pp. 123-124. benet i clarà, a. Diplomatari de la ciudat de Manresa (s. IX-X). Manresa, 1994. benet, J. La diòcesi de Solsona. barcelona, 1904. bergós, J. La catedral vella de Lleida. barcelona, 1925. blanch, J. Arxiepiscopologi de la Santa Església Metropolitana i Primacial de Tarragona, Tarragona, 1951. borrás, L. Efemérides del obispado de Lérida. Lérida, 1911. boto valera, g. “La iglesia de San pere de besalú (girona) o el valor representativo de la arquitectura en un monasterio suburbano”, Codex aquilarensis 19 (2003), pp. 74-101. calvo Díaz, a. “La abadía de San vicente de la Sierra (Toledo). aportación documental para su estudio histórico”, en: Primer congreso de historia de Castilla La Mancha, vol. v. Musulmanes y cristianos, la implantación del feudalismo. Toledo, 1988, pp. 237-247. cardona y rosell, f. de. “Historia y leyenda en el castillo de cardona”, Boletín de la Asociación Española de Amigos de los Castillos 20 (1958), pp. 3-12. carrier, a. Abbayes et prieurés de l´Ordre de Saint Rufe. roma, 1933. —. Coutumier du XIe siècle de l´Ordre de Saint Rufe en usage à la cathédral de Maguelone. Sherbrooke 1950. casas Nadal, M. “La documentación del monestir de St. vicens de cardona (1200- 1250) conservada a l´arxiu parroquial de St. Miquel”, en: Jaime I y su época, vol. III. Zaragoza 1979, pp. 111-119. chevalier, u. Codex diplomaticus Ordinis Sancti Rufi Valentiae. valence, 1981. codina, J. El monestir de Santa Maria de l´Estany. barcelona, 1926. colomina i coll, J. “La rectoria vella de Sant celoni”, Monografies del Montseny 8 (1993), pp. 71-80.
96 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 costa i bofarull, D. Memorias de la ciudad de Solsona y su Iglesia, vol. I. barcelona, 1959. cutanda, p. Santa Leocadia de Toledo. Toledo, 1927. Danés, J. La vall i el monestir de St. Joan de les abadesses. barcelona, 1912. Deforneaux, M. Les françaises en Espagne aux XIe-et XIIe siècles. parís, 1949. fàbrega, a. Diplomatari de la catedral de Barcelona, vol. I. barcelona, 1991. farnés Julià, S., Marí i brull, g. “els pergamins dels segles XIII i XIv dels fons Sant celoni de l´arxiu Historic provincial de franciscans de catalunya”, Acta historica et archaeologica mediaevalia 26 (2005), pp. 255-262. fernández collado, a. “el regreso a Toledo de las reliquias de san eugenio y Santa Leocadia”, Memoria Ecclesiae 35 (2011), pp. 469-483. fita, f. “San Miguel de escalada”, Boletín de la Real Academia de la Historia 32 (1898), pp. 375-376. fuente crespo, J. “regestos de documentos de San Miguel de escalada insertos en el fondo del monasterio de Triaños”, en: M.c. Díaz Díaz, M. Díaz de bustamante, M. Domínguez garcía. Escritos dedicados a José María Fernández Catón, León, 2004, pp. 507-544. gallego aguilera, N. Santa Maria de Besalú. Arquitectura, poder i reforma. Segles X-XII. girona 2007. garcía Lobo, v. “el beato de San Miguel de escalada”, Archivos leoneses 66 (1979), pp. 205-270. —. “exención y jurisdicción eclesiásticas de San Miguel de escalada”, Hispania sacra 29 (1976), pp. 5-25. —. “La congregación de San rufo en el reino de León”, Hispania sacra 30 (1977), pp. 111-142. —. “San Miguel de escalada y el obispado de astorga”, Astorica 16 (1997), pp. 173-188. gasol, J.M. La seu de Manresa. Monografia històrica i guia descriptiva. Manresa, 1978. Hernández, M. Vida, martirio y traslación de la virgen y mártir santa Leocadia. Toledo, 1591. Ief, a. “San Juan de las abadesas”, en: Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. III. Madrid, 1973, col. 1645. Junyent, e. El monasterio y el claustro de Nuestra Señora del Estany. vic, 1960. —. El monastir de Sant Joan de les Abadesses. barcelona, 1976. Lacuesta contreras, r. “Diferentes intervenciones en el conjunto monumental del castillo y la colegiata de cardona”, en: IV Simposi sobre restauració monumental: ¿restaurar o conservar?, barcelona, 1996, pp. 301-308. Lamert, a. “barcelone (diocese de)”, en: Dictionnaire de Histoire et Géographie Ecclésiastiques, vol. vI. parís, 1932, pp. 676-677. Larrén Izquierdo, H. “aspectos visigodos de San Miguel de escalada (León)”, Antigüedad y cristianismo 3 (1986), pp. 501-513 —. “San Miguel de escalada. Trabajos arqueológicos 1983-1987”, Numantia 3 (1990), pp. 217-240.
Los cabildos hispánicos de canónigos regulares... 97 HID 41 (2014) 75-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 Linage conde, a. “reorganización de la vida común del clero. canónigos regulares. premonstratenses”, en: r. garcía villoslada (dir). Historia de la Iglesia en España, vol. II-1. La Iglesia en la España de los siglos VIII-XIV. Madrid, 1982, pp. 406-426. Lladonosa, J. Santa Maria l´Antiga i la primitiva canonja de Lleida (1149-1278). poblet, 1970. Llobet i portella, J.M. “Joan Llobet, pintor de Lleida, autor d´un retaule de l´església de Sant pere dels arquells (1427-1428)”, Seu vella: anuari d´hisòria i cultura 2 (2000), pp. 175-178. Llorens, a. La Mare de Déu del Claustre de Solsona. Solsona, 1966. Martí bonet, J.M. Historia de las diócesis españolas, vol. II. Barcelona, Terrassa, Sant Feliu de Llobregat, Gerona, Madrid, 2006. Merino, a.-canal, J. de la. España Sagrada XLIII. Madrid, 1819. Misonne, D. “La législation canoniale de Saint-rufe d´avignon à ses origines. règle de saint augustin et coutumier”, Annales du Midi 75 (1963), pp. 471-489. Monsalvatje, f. Noticias históricas, vol. II. olot, 1890; vol. XIv. olot, 1904. Moral, T. “bases para una historia de prémontré en españa”, Analecta Praemonstratensia 44 (1968), pp. 282-309. Morán. J. Les holilies de Tortosa. Montserrat, 1989. Nadal, J.M. “La colegiata”, en: Albelda: la vida de la villa, Huesca, 1999, pp. 166-172. o´callahan, r. Episcopologio de la Santa Iglesia de Tortosa. Tortosa, 1928. ordeig i Mata, r. Els orígens històrics de Vic (segles VIII-X). vic, 1981. palol, p. de. “resultados de las excavaciones junto al cristo de la vega, supuesta basílica conciliar de Santa Leocadia de Toledo: algunas notas de topografía religiosa de la ciudad”, en: Concilio III de Toledo: XIV Centenario (589-1989), Toledo, 1991, pp. 187-832. papio, J. El colegio seminario del Arcángel San Miguel de Escornalbou. barcelona, 1765. pascual i rodríguez, v. Vic: una ciudat en el decurs de la historia. Montserrat, 1988. pérez gonzález, M. “el fuero de San Miguel de escalada (León). edición crítica del texto latino y su traducción medieval”, Boletín de la Real Academia de la Historia 206 (2009) 537-557. petit, f. La réforme des prêtes au Moyen-Âge. Pauvreté et vie commune. parís, 1968. pladevall, a. “el priorat de Sant pere dels arquells, a la Segarra. Notícia històrica i relació d´un plet que va sostenir amb poblet”, Scriptorium populeti 3 (1970), pp. 58-83. —. Els monestirs catalans. vitoria, 1974. puig y puig, S. Episcopologio de la sede barcinonense. barcelona, 1939. ralero, I. “La solera en la sombra. el valor de lo antiguo en un espacio sagrado: la basílica de Santa Leocadia o la ermita del cristo de la vega”, en: J. Martín Sánchez-J-c. vizuete Mendoza (coord). Sacra loca toledana: los espacios sagrados en Toledo. Toledo, 2008, pp. 531-560.
98 JoSÉ aNToNIo caLvo góMeZ HID 41 (2014) 75-98 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2014.i41.03 riu, M. La canonica de Santa Maria de Solsona, precedent medieval d´un bisbat modern. La Seu d´urgell, 1980. rivera recio, J.f. La Iglesia de Toledo en el siglo XII (1086-1208). Toledo, 1976. royer de cardinal, S. “el prior pedro de Solís y su actuación en San Miguel de escalada (s. Xv)”, Fundación 7 (2004-2005), pp. 127-140. Sanahuja, p. Història de la seràfica provincia de Catalunya. barcelona, 1958. Sánchez gil, J. “comunidades religiosas en la Sierra de San vicente”, Historia 16 389 (2008), pp. 93-105. Sánchez, J. El archiepiscopologio de Luis Pons de Icart. Tarragona, 1954. Sarret, J. Història religiosa de Manresa: esglésies i convents. Manresa, 1924. Serra vilaró, J. El castillo de Cardona. cardona, 1954. —. Pretiosa sive caputbrevium monasterii castri cardonensi. barcelona, 1916. Toda, e. Història d´Escornalbou. Tarragona, 1926. Torrent, D. Manlleu, Croquis para su historia. vic, 1893. Torres amat, f. “Égara (Tarrasa) y su monasterio de San rufo”, Boletín de la Real Academia de la Historia 33 (1898), pp. 5-30. Traserra, J. Ressenya històrica del monestir de l´Estany. vic, 1920. vilageliu, J. L´església parroquial de Sant Celoni. San celoni, 1980. —. Les parròquies rurals de Celoni. Sant celoni, 1981. villanueva, J. Viage literario a las iglesias de España, vol. vIII. Madrid 1850, vol. XX. Madrid, 1851. vives, J. “olegario u oleguer”, en: Diccionario de historia eclesiástica de España, vol. III. Madrid, 1973, col. 1804. Zaragoza pascual, e. “Documentos inéditos referentes a la reforma monástica en cataluña durante la segunda mitad del siglo XvI (1555-1600)”, Studia monastica 19 (1977), pp. 93-203. —. “La fundació del monestir de San pere de besalú i la congregació benedictina claustral tarraconense”, Analecta sacra tarraconensia 81 (2008), pp. 5-18. —. “Los monasterios de canónigos regulares de San agustín en cataluña”, Revista Agustiniana 37 (1996), pp. 661-721. —. Catàleg dels monestirs catalans. barcelona, 1997. fecha de recepción del artículo: junio 2014 fecha de aceptación y versión final: julio de 2014