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El Alfar de Rabatún (Jerez de la Frontera, Cádiz) y la producción de ánforas y cerámica común en la campiña del Guadalete en época altoimperial romana

García Vargas, Enrique Alberto; López Rosendo, Ester

Abstract

La excavación del año 2003 en el yacimiento de Los Villares-Montealto, permitió excavar en extensión una amplia zona artesanal de época altoimperial romana. Se trata de un alfar que era conocido en la bibliografía como Rabatún, por ser este el nombre que recibe el pago situado en la falda del cerro en la ladera del Cerro de Montealto, pero del que no se conocían por hallazgos esporádicos más que producciones de ánforas Beltrán II B. Los trabajos efectuados en el yacimiento han permitido detectar estructuras correspondientes a dos fases distintas de producción en las que se fabricaron ánforas Dressel 9/10; Oberaden 83, Dressel 10B (primera fase) y Beltrán IIB (segunda fase), además de cerámicas comunes. La primera fase se fecha sobre la base de las cerámicas finas de mesa en la primera mitad del siglo I d. C., mientras que la segunda, con los mismos elementos, ocuparía los años finales del siglo I d. C. y la primera mitad del siglo II d. C. Es posible que el alfar siguiese activo en otro lugar de la finca Los Villares en la segunda mitad del siglo II d. C. produciendo Beltrán II B. evolucionadas y Puerto Real 1.

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SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 1. INTRODUCCIÓN En 1936 ingresaron en el Museo Arqueológico de Jerez de la Frontera dos ánforas romanas completas donadas por el marqués de Campo Real como procedentes del Pago de Rabatún, concretamente de las laderas del cerro de “Montealto”. Una de ellas, en perfecto estado de conservación, fue publicada primero por M. Beltrán Lloris en su libro pionero sobre las ánforas romanas en España (Beltrán 1970) y luego por uno de nosotros (García Vargas, 1998, p. 420 lám. 199, 406, lám. 2) en un trabajo monográfico sobre la producción de ánforas romanas en el área gaditana. En ambos casos, la asignación tipológica de la pieza se hacía en el seno de las producciones que se han dado en llamar Beltrán IIB, cuyos Resumen: La excavación del año 2003 en el yacimiento de Los Villares-Montealto, permitió excavar en extensión una amplia zona artesanal de época altoimperial romana. Se trata de un alfar que era conocido en la bibliografía como Rabatún, por ser este el nombre que recibe el pago situado en la falda del cerro en la ladera del Cerro de Montealto, pero del que no se conocían por hallazgos esporádicos más que producciones de ánforas Beltrán II B. Los trabajos efectuados en el yacimiento han permitido detectar estructuras correspondientes a dos fases distintas de producción en las que se fabricaron ánforas Dressel 9/10; Oberaden 83, Dressel 10B (primera fase) y Beltrán IIB (segunda fase), además de cerámicas comunes. La primera fase se fecha sobre la base de las cerámicas finas de mesa en la primera mitad del siglo I d. C., mientras que la segunda, con los mismos elementos, ocuparía los años finales del siglo I d. C. y la primera mitad del siglo II d. C. Es posible que el alfar siguiese activo en otro lugar de la finca Los Villares en la segunda mitad del siglo II d. C. produciendo Beltrán II B. evolucionadas y Puerto Real 1. Palabras clave: Alfar romano, ánforas, cerámica común, ladrillos, tégulas Abstract: The digging season carried out in 2003 in the site of Los Villares-Montealto allowed for the open area excavation of a substantial manufacturing quarter dating to the Early Roman Empire. It was the pottery workshop known in the literature as Rabatún, after the estate on the hillside of Cerro de Montealto, of which only amphorae of the Beltrán II B type were previously known, due to the sporadic nature of finds. The excavation of the site uncovered features corresponding to two production phases, producing amphorae of the Dressel 9/10, Oberaden 83 and Dressel 10B types (first phase) and Beltrán IIB type (second phase), along with other coarse wares. According to the fine table wares found, the first phase must date to the first half of the 1st Century A. D., whereas the second would fall in the late 1st and the first half of the 2nd century A. D. It is possible that the workshop remained active in a different location within the estate of Los Villares in the second half of the 2nd century A. D., engaged in the production of amphorae of the evolved Beltrán II B and Puerto Real 1 types. Key words: Roman pottery workshop, amphorae, coarse wares, bricks, tegulae. EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA COMÚN EN LA CAMPIÑA DEL GUADALETE EN ÉPOCA ALTOIMPERIAL ROMANA THE RABATÚN KILN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) AND THE PRODUCTION OF AMPHORAE AND COMMON POTTERY IN THE GUADALETE COUNTRYSIDE DURING OF EARLY ROMAN EMPIRE ENRIQUE GARCÍA VARGAS* ESTER LÓPEZ ROSENDO** * Universidad de Sevilla. ** Universidad de Cádiz.. 282 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 límites cronológicos generales se sitúan entre la primera mitad del siglo I y finales del II d. C., con indicación en el segundo caso (García Vargas 1998: 188) de que el ánfora en cuestión procedía de un centro de producción cerámica, de una figlina o alfar situado en el área inmediata del núcleo urbano actual de Jerez de la Frontera. Este alfar fue incluido por L. Lagóstena Barrios y D. Bernal Casasola (2004: 60) en su catálogo de los talleres cerámicos de la provincia de Cádiz con el topónimo Rabatún-Bodegas Croft, señalando que se ubicaba en el km. 637 de la Nacional IV y atribuyéndole igualmente la producción de ánforas de la forma Beltrán IIB, para lo cual remitían a las ánforas del Museo de Jerez recogidas en la escasa bibliografía anterior. Dichas ánforas Beltrán IIB eran, en efecto, los únicos testimonios que permitían caracterizar morfológica (y cronológicamente) las producciones de Rabatún hasta que a comienzos del año 2004 las obras de urbanización del área, derivadas del proyecto de construcción de una promoción de viviendas, obligaron a la delimitación y excavación entre febrero de 2004 y julio de 2005 del yacimiento de Los Villares-Montealto, situado en el interior de una extensa parcela de 210.557 m2 del cual el alfar romano de Rabatún no constituye sino un sector, ubicado en la ladera meridional del llamado Cerro de Montealto. Se pudo entonces ampliar la información estratigráfica y cronotipológica de la figlina de Rabatún, gracias a la excavación en la citada ladera de diversas estructuras altoimperiales destinadas a la elaboración de ánforas, cerámica común y materiales de construcción que correspondían a dos fases cronológicas claramente diferenciadas; la primera de ellas, se fecha entre el cambio de Era y mediados del siglo I d. C. y la segunda entre fines del siglo I y mediados del II d. C., momento en el que el área artesanal es amortizada por una necrópolis, aunque como se verá más adelante, es posible que la producción cerámica se trasladara a otro sector del alfar, que continuaría en actividad hasta época antonina tardía o severiana. Serán las estructuras correspondientes al alfar romano de Rabatún y las producciones cerámicas en él elaboradas las que centrarán nuestro interés en este trabajo, lo que no nos exime, desde luego, de realizar una somera descripción del yacimiento en el que se localizan (cf. López Rosendo 2007). 2. EL YACIMIENTO DE LOS VILLARES-MONTEALTO El alfar de Rabatún constituye, como se ha indicado, un sector, el nororiental, de un yacimiento arqueológico más amplio que recibe la denominación de “Los Villares-Montealto”. Localizado al noroeste de la ciudad de Jerez (Fig. 1), entre las bodegas Garvey y las instalaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, se accede a él a la altura de la intersección entre la Nacional IV y la carretera a Trebujena y Mesas de Asta. En el yacimiento se distinguen dos zonas diferentes, una baja al SO denominada “Los Villares” y un pequeño cerro al NE con una cota de 90 m. s.n.m. llamado “cerro de Montealto”, en cuya ladera meridional, conocida como “Pago de Rabatún”, se encuentra el alfar. El topónimo Rabatún parece derivar del árabe ribat-al-Yun y haría referencia a la existencia en las cercanías de un puesto de vigilancia y defensa medieval, asociado a un camino de acceso a la ciudad islámica de Xeret. El cerro de Montealto constituye el punto topográfico de mayor altura en la población actual de Jerez, lo que justifica que sobre él se construyera el pasado siglo los nuevos depósitos de agua que abastecen a la ciudad. A nivel geológico, su sustrato está constituido por margas terciarias, conformadas en el Mioceno Superior, y conocidas tradicionalmente como “albarizas”. De color blanquecino y naturaleza muy plástica, presentan una gran capacidad para retener la humedad. En la zona más baja de la ladera oeste del cerro es frecuente la surgencia de humedales que son reductos de antiguos arroyos hoy desecados. Estas vaguadas vertían hacia la paleodesembocadura del río Guadalete (Fig. 2), posiblemente a la altura de las antiguas playas de San Telmo, a través de la cañada o Arroyo de la Loba y se inundaban a modo de caños mareales. Los trabajos arqueológicos han detectado, en efecto, entre las laderas del cerro y la zona de los Villares una vaguada natural que atraviesa de Noroeste a Sureste el yacimiento y que resulta ser el cauce de un antiguo arroyo que arrastraba fango y restos de cerámicas romanas muy rodadas (fundamentalmente ánforas y dolia) procedentes del desplazamiento de los vertidos cerámicos del alfar de Rabatún hacia la zona baja de ladera de Montealto. Es precisamente este elemento natural del paisaje antiguo, fosilizado como una vaguada, el que divide las dos áreas del yacimiento que denominamos “Los Villares” y “Pago de Rabatún-Montealto” (supra). La división natural es también cronológica y cultural, pues la zona de “Los Villares” corresponde a una llanura en la que se documentan espacios de habitación de épocas calcolítica, protohistórica y tardorromana, destacando nueve “fondos de cabaña” y diversos “silos” fechados en el siglo VI a. C. que parecen constituir una “aldea” de época Orientalizante tardía (sobre la que puede verse: López Rosendo 2007: 13-14), así como estructuras similares fechadas mil doscientos 283EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura1. Ubicación del yacimiento de Los Villares-Montealto. 284 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 2. Reconstrucción paleotopográfica del entorno de Jerez de la Frontera en época romana (según González Rodríguez et alii 2008). 285EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 años más tarde, en el siglo VI d. C. En la ladera del cerro de Montealto, donde se sitúa el pago de Rabatún, se constatan, por el contrario, estructuras de tipo “industrial” correspondientes a una antigua alfarería romana cuya presentación es el objeto principal de este trabajo. En ella se documenta igualmente una extensa necrópolis superpuesta estratigráficamente al taller alfarero (cf. López Rosendo 2007). 3. EL ALFAR ROMANO DE RABATÚN El alfar de Rabatún se localiza de lleno en el cerro de Montealto que alcanza su cota máxima a unos 90 m s.n.m. La extensión conocida del alfar es hasta el momento de 1500 m2 excavados en la Parcela 1 de la urbanización proyectada (Zona 10: Fig. 3) y sus estructuras arqueológicas más antiguas corresponden a Figura 3. Los Villares-Montealto: zonas de control arqueológico y microtoponimia. 286 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 depósitos documentados en la ladera sur a una cota de 83 m s.n.m., cota que se relaciona con la plataforma más alta excavada hasta el presente. Las estructuras más destacadas son tres fosas (U.E. 640, 650 y 660) de las que al menos dos se excavaron posiblemente para la extracción de arcilla y que posteriormente fueron amortizadas con los desechos de la primera época de producción conocida del alfar (testares). A este momento pertenece probablemente un pequeño horno detectado en la misma área que, por sus pequeñas dimensiones debe relacionarse con la producción de la cerámica común documentada en los rellenos que colmaban la fosa U.E. 650. En una zona baja de la ladera de Montealto, a una cota de 81’5 m s.n.m., se documentaron estructuras correspondientes a un momento más avanzado en la producción de este alfar, ya que el tipo cerámico que predomina en ellas es el ánfora Beltrán lIB, acompañado esta vez por sigillatas hispánicas. Las Beltrán IIB aparecen en superficie por toda la extensión del yacimiento de Los Villares/Rabatún, debiendo corresponder a los últimos testares o vertederos acumulados antes del abandono del alfar. A esta fase corresponden las ánforas depositadas en 1936 en el Museo de Jerez. 3.1. Las estructuras de la fase I 3.1.1. Cubetas de extracción de arcilla La estructura de mayores dimensiones documentada hasta ahora en el alfar de Rabatún se localizó en la zona central de la Parcela 1, en la plataforma de cota superior que baja de la ladera sur de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. A nivel estratigráfico se ha identificado como U.E. 640. Se trata de una gran cubeta (Figs.4 y 5) de extracción de arcilla o barrero, de sección circular, excavada en la marga natural y de unos 4 m de diámetro. En el interior de la fosa y ya desde la superficie afloraban numerosos restos de ánforas y tegulae romanas insertas en una matriz de tierra pardo-grisácea. No existían indicios de combustión, o de tierra roja por lo que se descartó desde el primer momento que se tratase de un horno de fabricación anfórica. La profundidad total de la fosa era de 1, 90 m, y en ella se alternaban depósitos de tierra de color pardo grisáceo con lechadas de marga blanca (Fig. 5) que definen diversas UU.EEs depositadas en un mismo momento o en fechas muy cercanas entre sí. Por lo general las lechadas de marga eran estériles a nivel arqueológico y Figura 4. Primera fase de producción: relleno de la cubeta UE 640. 287EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 la mayor concentración de restos cerámicos se depositaba en los estratos de tierra. No sólo aparecían las ánforas del tipo Dressel 7/11, algunas semicompletas, sino que también recuperamos algunos dolia, lucernas, vasos de Paredes Finas decorados a la barbotina y numerosos elementos constructivos como tegulae, ímbrices o ladrillos, así como restos de fauna que confirman el carácter de fosa de desechos del depósito tras haber funcionado como cantera para la extracción de arcilla (la marga natural del terreno). La U.E. 660 es una segunda fosa asociada a la actividad del alfar y localizada a unos 15 metros al Suroeste de la U.E. 640. Se trata de un depósito de restos de ánforas fragmentados insertos una matriz de tierra parda, con un diámetro en la superficie de l’ 50 m (Norte-Sur) por 1 ‘90 m (Este-Oeste), y una profundidad máxima de 0’37 m, aunque ha perdido gran parte de su estructura original. Los materiales que contenía estaban fracturados e incompletos, por lo que podemos interpretar que en un principio también pudo originarse como una pequeña cantera de extracción de marga, amortizada posteriormente como depósito de desechos. En su contenido se contabilizan 15 bordes de ánforas Dressel 7/11, dolia y jarras de cerámica común. 3.1.2. Zanja ¿para canalización? La U.E. 650 constituye una zanja alargada y recta que posiblemente se excavó en época romana a modo de canalización, tal vez relacionada con el indispensable aprovisionamiento de agua que necesitaban los centros de producción alfarera. Se desarrolla a unos 10 m al nordeste de la UE. 640 y presenta una longitud Figura 5. Rabatún. Fase I: cubeta UE. 640. Planta y perfil. 288 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 máxima de 17 m conservados, aunque, en origen, pudo ser más larga. En su trayectoria, se dirige en perpendicular hacia la carretera N-IV donde apenas contiene material arqueológico en su composición. Presenta una cabecera redondeada, donde alcanza mayor anchura, cerca de 1 m, para ir reduciendo su anchura a medida progresa en línea recta hacia el SE. La anchura alcanzada en su punto medio es de 0,55 m y en el extremo final localizado de 0,35 m. El dibujo de la sección longitudinal presenta una mayor profundidad en la cabecera, donde adquiere forma redondeada y alcanza una cota de profundidad de 0,40 m para ir ascendiendo suavemente hacia el final, donde apenas alcanza una profundidad de 0,20 m. Esta zanja presenta en la zona centro occidental un gran depósito de cerámicas y huesos de época romana altoimperial. La mayor concentración de material arqueológico se acumula a 3’40 m de la cabecera y se desarrolla a lo largo de los tres metros siguientes. Entre los restos documentados destaca una gran cantidad de restos anfóricos (del tipo exclusivo de Dressel 7/11) y cerámica común romana, aunque también se han recuperado algunos fragmentos de lucernas y sigillatas. Junto a los restos cerámicos también se documentan cinco clavos de hierro y numerosos huesos de animales, sobre todo mandíbulas de bóvidos y de suidos. El depósito analizado en conjunto parece de procedencia doméstica, aunque la documentación de 70 bordes de Figura 6. Rabatún. Fase I. Horno cerámico 289EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 ánforas romanas indica que su relleno se hizo no sólo con desechos de tipo habitacional, sino también con descartes de la producción industrial anfórica relacionada con el posible asentamiento romano en las proximidades de Montealto. 3.1.3. Horno de producción alfarera Hasta el momento sólo se ha documentado un pequeño horno alfarero (Fig. 6 y 7), muy arrasado, que por sus dimensiones pudiera servir para la fabricación de pequeños recipientes de cerámica común destinadas para usos domésticos y terracotas, empleadas en algunos rituales funerarios. Por el contrario, no se han detectado los hornos industriales para la fabricación de las ánforas y los dolia, por lo que es de esperar la aparición de hornos de mayor envergadura en los alrededores de las actuales instalaciones de la Confederación Hidrográftca del Guadalquivir El horno se localiza en el extremo oeste del alfar. Se trata de una pequeña estructura muy arrasada que sólo conserva la parte inferior de la cámara de combustión y las hileras inferiores de los ladrillos que constituían el corredor de alimentación del horno o prefurnium. Fue detectada al desbrozar la Parcela 1 como un círculo de adobe de color rojo muy intenso que definía un espacio de combustión. La estructura presenta una cámara casi circular de unos 2 m de diámetro (U.E. 721), orientada hacia el nordeste, con un derrumbe de adobes rojos quemados en el centro de 0’80 m de diámetro (U.E. 728) y pilastras semicirculares adosadas a las paredes laterales de la parte más ancha de la cámara (U.E. 722 y U.E. 723), posiblemente para sustentar un arco de apoyo de la parrilla al que corresponderían los restos del derrumbe central de ladrillos (tipo IC de Cuomo di Caprio: 2007, cf. Coll Conesa 2008: fig. 2). A partir de este punto de arranque del arco, la cámara dejaba paso a un pequeño corredor central o praefurnium (U.E. 724) que conservaba 2,7 m de longitud por una anchura de 0,65 m, en rampa debido a la ladera natural del terreno donde está excavado. Conserva parte de las primeras hileras de ladrillos que constituían el alzado de sus paredes, una hilera con seis ladrillos puestos en plano en la vertiente oeste (U.E. 725) y dos hileras con dos ladrillos en la vertiente este del corredor (U.E. 726). La cámara estaba igualmente excavada en la marga natural del terreno y conservaba una altura de 0,24 m, mientras Figura 7. Primera fase de producción: horno cerámico. 296 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 alargamiento de las asas (que pierden el perfil semicircular, pero mantienen el ligero resalte del codo), y del pivote (Fig. 11: 4) (García Vargas 1998: 87-88). Los ejemplares de la fosa 640 de Rabatún corresponden a esta tipología de Dressel 10B (cf. fig. 11: 2 y 3), y demuestran que las Dressel 10 de cuello alto imperiales mantuvieron la tendencia ovoide del cuerpo propia de sus precedentes republicanos. Es probable que al lo largo de la época julio-claudia se produjera en esta variante un ensanchamiento progresivo de la parte inferior que daría lugar al surgimiento de la tipología más avanzada de las Beltrán IIB, en algún caso a través de un tipo intermedio denominado Dressel 11. El tipo Dressel 10 parece mayoritario entre las producciones imperiales de Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María, donde suele comparecer acompañado de ánforas del tipo Dressel 9 o Dressel 9/10, muy similares en sus parámetros formales, aunque, como se ha visto con cuello y asas más cortos. En Rabatún es posible distinguir dos morfologías de borde que seguramente son indicativos de una cronología ligeramente diferente como se indicará al tratar de la datación de cada una de las estructuras del alfar y de sus materiales. Los bordes de Dressel 10 (y eventualmente Dressel 9/10) de la zanja 650 presentan bordes casi rectos o ligeramente exvasados con desarrollo similar de las molduras superior e inferior y muy frecuentemente una pequeña moldura o listel en la base de esta segunda moldura (Fig. 11: 6, 7, 13-16). Puede decirse que están, morfológicamente, más cerca de las características de los bordes de Ovoide gaditana. Los bordes de la cubeta 640 son, como en la Dressel 9/10 casi completa, más inclinados hacia el exterior, con una moldura superior más saliente y redondeada, y carentes, por lo general, de la fina moldura basal (Fig. 11: 1, 18 y 24). Creemos que esta dicotomía responde a un ligero desfase temporal, con prioridad cronológica de los bordes del primer grupo sobre los del segundo. Los ejemplares del primero serían, pues, residuales en la cubeta 640 (Fig. 11: 19), donde predominan los del grupo segundo, y ambos lo serían en el vertedero 700 (Fig. 11: 8-12 y 20-23). Epigrafía Por otra parte, los únicos elementos epigráficos constatados en el alfar comparecen sobre ánforas de la forma 10 (Fig. 11: 3 y 25) o sobre fragmentos atípicos que, dada su cronología, deben corresponder a estas producciones o a Dressel 9/10 (Fig. 15: 1-2). Se trata de grafitos ante cocturam, a veces muy incompletos, que, cuando pueden ser interpretados corresponden a numerales. Todos proceden, como se hay indicado, de las estructuras de la primera fase de producción: la cubeta 640 (Fig. 11: 3 y 25: numerales sobre el cuello de Dressel 10: XX y II respectivamente) y de la zanja 650 (Fig. 115: 1-2), muy fragmentados y de difícil interpretación, aunque tal vez sean también numerales. 4.1.3. Tercera “generación” de ánforas romanas de la bahía de Cádiz Beltrán IIA Un fragmento procedente de la UE 700 (Fig. 12: 12) puede ser asignado a la forma Beltrán II A, un contenedor salsario característico de la fase altoimperial avanzada que en la bahía de Cádiz no parece comenzar a fabricarse antes de época tiberiana y en cuyo estadio inicial de producción se caracteriza por cuerpos ovoides o piriformes, cuello y asas rectos y altos, borde triangular y ancha boca. Las Beltrán IIA, presentan, pues, características que permiten suponer un desarrollo formal a partir de las Dressel 7 locales (infra), con formas intermedias que se incluyen normalmente bajo la denominación Pompeya VII, pero que quizás sea mejor considerar como Dressel 7 terminales. La Beltrán IIA de Rabatún se aparta de la morfología canónica del tipo en lo que respecta a la forma del borde, menos desarrollado y proyectado que los habituales del tipo, aunque mantiene la tendencia subtriangular. Bordes similares se conocen en otros contextos de producción de Jerez de la Frontera, como el alfar de El Torno-Cementerio de San Isidro (García Jiménez et alii 2004: fig. 4) y Puerto Real (Puente Melchor) a lo largo de los años finales del siglo I y la primera mitad del II d. C (subtipo D: García Vargas 1998: figs. 56: 1, 3 y 5), fechas que resultan consistentes con las que se pueden atribuir a la UE 700 de Rabatún a partir de la TSH del mismo contexto (infra). Beltrán II B Ánfora de amplia boca acampanada, con borde triangular caído y a menudo indiferenciado de un alto cuello que, sin solución de continuidad, da paso a un cuerpo piriforme rematado en alto pivote hueco. Las asas, muy altas, subrayan la longitud del cuello y descansan en unos hombros escasamente marcados. 297EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 11. Rabatún. Primera fase de producción: 1: Dressel 9/10 2-4, 6-16, 18-25: Dressel 10B 5, 17: Ovoide gaditana. 298 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 En los ejemplares de la variante más antigua del tipo (II Ba), se observan el característico borde triangular aún destacado de la pared del cuello mediante una moldura y los hombros ligeramente diferenciados del resto del cuerpo. A partir de los decenios finales del siglo I se constata una segunda variante, Beltrán II Bb (García Vargas 1998: 108-109), que se producirá a lo largo de todo el II d. C. Este subtipo se caracteriza por la sinuosidad de sus líneas y por la esbeltez general. Las Beltrán II B son muy mayoritarias en los vertidos de la U.E. 670 (Fig. 12: 1, 3-7, 8 y 10), donde comparecen junto a IIA y bordes residuales de Dressel 10 (Fig. 11: 8-12 y 20-23) y el “muro” de ánforas U.E. 700 (Fig. 12: 9), de donde probablemente procedan los ejemplares completos del Museo de Jerez de la Frontera. Por lo demás, tal vez merezca la pena considerar que el amplio borde triangular de arranque indiferenciado del cuello no es tal vez sino el final del proceso de desarrollo y estilización de los bordes de Dressel 10 de la fase anterior, en el sentido de una mayor esbeltez y desarrollo de la parte superior del borde, con pérdida final de la moldura inferior que se había ido simplificando ya en las Dressel 10 del segundo grupo. Ello refuerza, a nuestro juicio, la idea de cierta una continuidad morfológica entre las Dressel 10 y las Beltrán II B de Rabatún (infra). 4.1.4. Cuarta “generación” de ánforas romanas de la bahía de Cádiz Puerto Real 1 Un conjunto exiguo de materiales anfóricos (Fig. 13) procedentes del relleno del silo 200 en el sector 4 de la excavación presenta entre sus componentes algunos ejemplares de ánforas Puerto Real 1 (Fig. 13: 1). Se trata de ánforas derivadas de las Beltrán II tardías que se diferencian de éstas por un borde triangular más masivo que el de sus predecesoras, un cuello más corto y ancho, unas asas robustas y cortas, un cuerpo piriforme de grandes dimensiones y un pivote rodeado en su parte terminal, como las Keay XVI que de ellas proceden, por una moldura o anillo (cf. García Vargas 1998, 2001; García Vargas y Lavado Florido 1995, 1996). La cronología de estas producciones, mayoritariamente fabricadas en el alfar de Puente Melchor (García Vargas y Lavado Florido 1995), aunque se conocen otras alfares productores, como el de Albardonero, en San Fernando (Sáez y Sáez 2004) se centra en época severiana, aunque es posible que su fabricación arranque en época tardoantonina, en torno a los años setenta u ochenta del siglo II d. C. El resto de los fragmentos del mismo contexto corresponde a Beltrán IIB avanzadas (Fig. 13: 2-8). 4.2. Cerámica común En muchos alfares de ánforas de la bahía de Cádiz, tanto al norte como al sur del Guadalete, se documenta también la manufacturan de cerámica común y elementos constructivos. Lo habitual es, sin embargo, es que estas producciones hayan recibido menor atención que las ánforas por parte de los investigadores, con lo que el repertorio básico de las formas de cerámica común manufacturada en la bahía de Cádiz en época romana permanece sin realizar [pero vide Sáez Romero (2005) para los repertorios púnicos, cuya tipología aparece siempre precedida por las siglas GDR]. La mayoría de las comunes de Rabatún proceden de los vertidos de la fosa 650, correspondiente a la primera fase conocida de producción. Se trata de un repertorio bastante coherente con unas fechas augusteas, que son las propuestas para estas unidades, si bien no resulta evidente que todas ellas hayan sido fabricadas en el alfar. Por lo que hace a la morfología general, cabe distinguir entre formas abiertas y cerradas. 4.2.1. Comunes de la primera fase detectada de producción Formas abiertas Cuencos. De larga tradición en el elenco púnico y turdetano del SO. En la fosa 640 se documentan ejemplares con forma hemiesférica próximos al tipo GDR 1.3.1. (Fig. 17: 2), así como otros de perfil más bajo, derivados de los GDR 1.2.1 (Fig. 17: 3) y con labio igualmente romo. En la fosa 650 se documentan los de borde apuntado (Fig. 17: 1) similares al tipo púnico-ga- dirita GDR 1.2.2. Cazuelas de borde bífido (Fig. 17: 5-6), más cercanas por su morfología a los prototipos itálicos Vegas 14 que a los púnicos tardíos (GDR 11.1.1). Proceden del relleno de la UE 650. Al menos un ejemplar es una Vegas 14 itálica (Fig. 17: 6). Tapaderas. Cercanas en su morfología a los prototipos itálicos (650) de la forma IT 7F y G (Fig. 17: 7-8). Opérculos o tapaderas de ánfora de botón macizo y ala recta (Fig. 15: 5) y de botón perforado y ala vuelta (Fig. 15: 6). Proceden de los rellenos de la fosa 640. 299EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 12. Rabatún. Segunda fase de producción: 1, 3-10: Beltrán IIB 2: Beltrán IIA. 300 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 13. Rabatún. ¿Tercera fase de producción?: 1. Puerto Real 1 2-8, Beltrán IIB. 301EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 14. Rabatún. Dolia. 1-9: superficie: pastas locales 10-16: primera fase de producción: pastas del valle del Guadalquivir 17-18: primera fase de producción: pastas locales. 302 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 15. Rabatún. Primera fase de producción: 1-2. Atípicos con grafitos ante cocturam 3. Ficha recortada 4. “glande” cerámico 5-6: opercula 7-8: cuencos-tapadera. 303EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 16. Rabatún. Cerámica de mesa datante de la primera fase de producción (relleno de fosa 650): 1. Cerámica tipo Peñaflor 2-7. TSI 304 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Formas cerradas Jarritas de cuello corto y borde moldurado (Fig. 18: 1) procedentes de la fosa 650 y frecuentes en contextos romanos regionales del cambio de Era y época julio-claudia Jarras: de cuello alto y cilíndrico (Fig. 18: 2.) de la fosa 650, que parecen próximas por la forma de éste a los tipos tardogadiritas (GDR 10.0.0), aunque el abombamiento central del cuerpo es propio de las producciones romanas de época augustea y julio-claudia. Ollas de borde horizontal (Fig. 18.4-5). De tradición itálica, se encuentran igualmente bien representadas en contextos augusteos y julio-claudios tempranos del Estrecho, costa mediterránea y valle del Guadalquivir. Conviven en los vertidos ejemplares de procedencia itálica y con pastas locales. Urnas. Se trata de una forma de tradición local-re- gional, con gran tradición en el ámbito cultural púnicoturdetano y en el círculo del Estrecho. Comparecen en la fosa 640 con formas de borde similares a los de las urnas tardogadiritas (GDR 9.9.1) que coinciden con los de las urnas turdetanas de republicana final y augusteas (Fig. 18: 6); en el depósito 650 (Fig. 18: 7), con raíces en las formas gadiritas tardías (GDR 12.2.1), y de nuevo en los rellenos de 640 (Fig. 18: 8) con formas de borde y fondos similares a los de las urnas itálicas IT 1A, frecuentes en el siglo I a.C. y I d.C. Tanto en 640 (Fig. 18: 11 y 13) como en los rellenos de 650 (Fig. 18: 12) presentan bordes muy moldurados. Los fondos rehundidos de la fosa 640 son propios de los prototipos de Gadir y el valle del Guadalquivir (Fig. 18: 9). Tinajas de 650, derivadas de la forma púnica 8.1.2., aunque con labios más moldurados al exterior que los de sus prototipos púnicos. El único ejemplar documentado (Fig. 18:10), corresponde a una producción exógena (Guadalquivir). Tazas (Fig. 18: 3) de la fosa 640 derivadas de la forma 10C en Paredes Finas, con borde alto cóncavo y dos asas; aunque a diferencia de los ejemplares itálicos e ibicencos que parecen servir de modelo, presenta la parte baja del borde y el cuerpo profusamente decorados. A excepción de este detalle decorativo, la morfología, establecida seguramente ya en época augustea como parece sugerir el contexto 646 (interior de fosa 640) en que se documenta, parece haber encontrado un cierto éxito, convenientemente evolucionada, entre las producciones béticas de épocas julio-claudia y flavia. Dolia (Fig. 14: 13-18) de la fosa 640 con borde entrante almendrado ligeramente marcado al exterior y también a veces ligeramente moldurado, asas de cinta acanaladas y fondo estrecho y plano. La mayor parte de ellos, sin embargo, presenta pastas propias del valle del Guadalquivir, por lo que no deben adscribirse a las producciones del alfar. 4.2.2. Comunes de la segunda fase detectada de producción Formas abiertas Morteros de borde rectangular y acanaladura interna (Fig. 17: 7) procedentes del vertedero 700. Lebrillos o cuencos de borde exvasado (Fig. 17: 8) del mismo contexto. Formas cerradas Dolia (Fig. 14: 1-9) de la UE 700 de borde almendrado u ovoide con resalte exterior menos marcado, trayectoria recta del borde con respecto a las paredes del recipiente y a veces moldura o listón marcado en la transición entre el cuerpo y el borde (Fig. 14: 3 y 8). 4.2.3. Comunes de superficie Lebrillos de cuello estrangulado y borde vuelto (Fig. 17: 9-10) similares a producciones gadiritas del tipo GDR 4.1.1., pero sobre todo a las formas tardoturdetanas de épocas republicana y augustea. Deben corresponder a la fase primera. 4.3. Otras producciones 4.3.1. Materiales de construcción. Entre los materiales arqueológicos de los rellenos de la zanja 650 se documentaron algunos descartes de horno y fragmentos de tégulas e ímbrices. Las piezas sin fallos aparentes de cocción muestran pastas en todo similares al del resto de las producciones del alfar. Su escaso número y su carácter incompleto hacen imposible de momento un estudio en profundidad acerca de sus características morfométricas. 4.3.2. Terracotas Lázaro Lagóstena, a quien agradecemos la información, y José M.a Gutiérrez recogieron hace unos años tres o cuatro terracotas del alfar de Rabatún en un reconocimiento superficial del yacimiento anterior a la 305EL ALFAR DE RABATÚN (JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ) Y LA PRODUCCIÓN DE ÁNFORAS Y CERÁMICA... SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 Figura 17. Rabatún. Primera fase de producción (relleno de fosa 650): 1-3 cerámica común local 4: bol de paredes finas itálico de la forma Mayet XXXIII 5: cazuela de borde bífido local 6: cazuela de borde bífido itálica Vegas 14 Segunda fase reproducción: 7: mortero local 8-10: librillos locales. 312 ENRIQUE GARCÍA VARGAS / ESTER LÓPEZ ROSENDO SPAL 17 (2008): 281-313 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2008.i17.12 la paleotopografía del entorno de Jerez indica la proximidad de Rabatún a la orilla del mar y sus esteros en época romana, y, luego, porque no faltan Dressel 9 y 10 fabricadas en San Fernando, Puerto Real y Chiclana; es decir que el panorama geográfico-tipológico del entorno de Cádiz-Jerez es más complejo de lo que estamos en condiciones por ahora de entrever. Pero no es menos cierto que lo que vamos sabiendo de estos alfares del norte del El Puerto y de Jerez justifica una revalorización de la importancia de la producción y la exportación del vino gaditano. Lo mismo pasa con el aceite. Cuando en 1998, uno de nosotros publicó un ánfora olearia completa de la Plaza de San Antonio de Cádiz como Brindisina (García Vargas 1998: fig. 67.1), fue porque no se conocía la adscripción de estas tipologías al área de la campiña jerezana, cuyas pastas son ligeramente diferentes a las “clásicas” de la bahía gaditana. Hoy podemos incluir este ejemplar entre las Oberaden 83 de producción gaditana, como las de Rabatún, y añadir, por tanto, el aceite a las mercancías procesadas y envasadas en ánforas del entorno de la bahía de Cádiz. Las consecuencias de este carácter diversificado de las producciones anfóricas gaditanas no son baladíes, debido a su enorme difusión “internacional”, para los estudios sobre la economía “comercial” durante el Alto Imperio Romano, pero escapan a los modestos objetivos de este trabajo. BIBLIOGRAFÍA ALMEIDA, R. DE (2008): Las ánforas del Guadalquivir en Scallabis (Santarém, Portugal. 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