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Apuntes para la historia de la Tauromaquia en Uruguay

Bracco, Diego

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APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA TAUROMAQUIA EN URUGUAY Diego Bracco* LA RECONSTRUCCIÓN DEL PASADO ruguay, junto con Argentina, Brasil, Cuba, Chile, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Puerto Rico y República Dominicana, fueron definidos hace poco más de una década como países con escasa o nula significación taurina. (López Izquierdo, 1992: 372). A tal circunstancia se llegó por procesos diferentes, abordados de manera desigual y relativamente escasa por la historiografía. Las analogías implican riesgos considerables pero el mínimo papel que ocupan los toros en la reconstrucción del pasado de Uruguay induce a creer que si al presente fuera prohibido el fútbol los historiadores del futuro ignorarían su actual relevancia. Las siguientes anotaciones referidas a la historia de las corridas de toros en Uruguay pretenden evidenciar la relevancia del fenómeno, la multiplicidad de sus matices y, por contraste, el error historiográfico resultante del escaso abordaje. EL ESCENARIO El territorio de la República Oriental del Uruguay es una llanura suavemente ondulada de casi doscientos mil kilómetros Revista de Estudios Taurinos N.º 22, Sevilla, 2006, págs. 203-247 U * Museo Nacional de Antropología. Montevideo (Uruguay). Diego Bracco 204 cuadrados. Su clima es templado y posee una sobresaliente abundancia de agua y pasto. En ese ecosistema, el ganado de origen europeo se multiplicó en progresión geométrica. Tanto que al menos desde 1680 los jesuitas comandaron entradas anuales, practicando arreadas con destino a los pueblos de misiones, que en algunos casos alcanzaron los cuatrocientos mil vacunos. (González, 1968: 204-216). La abundancia era tal que ocasionalmente fue percibida como un problema. Por ejemplo, las autoridades coloniales propusieron desjarretar1millones de toros para obstaculizar la ocupación de lugares estratégicos por eventuales enemigos.2También los equinos fueron sobreabundantes. Incluso en las postrimerías del período colonial hubo frecuentes reclamos por los perjuicios que causaban directamente, como por aquellos que posibilitaban.3 Así, el esbozo de una historia del toreo en Uruguay no puede dejar de considerar que ganado bravío, plena disponibili- 1Forma de inmovilizar ganado cimarrón en la que un jinete a la carrera, portando una medialuna afilada enastada en una caña, cortaba los tendones de las patas traseras de las reses, para luego proceder a degollarlas y a arrancar la piel. 2Para hacer inviable una ocupación en la costa norte del Río de la Plata, el gobernador Robles propuso «desjarretar un millón de toros en dos veranos, y en tres o cuatro, es muy posible no dejar allí cosa de consecuencia». (A.G.I., 1678). 3«Muchos y graves perjuicios experimentan los vecinos ... por causa de la mucha yeguada vaguala que tiene inundado todo el campo donde deben apacentar los ganados vacunos ... Estos animales no sólo hacen el perjuicio de lo que talan con la boca, sino también lo que pisan con los pies en las disparadas, a causa de las muchas correrías que continuamente se están haciendo, y experimentando, por los muchos vagos y ociosos, que estos no se ocupan en otro oficio, Y cuando no se entretienen en este ejercicio de correr yeguas, se ocupan en el robo, bombeando de día las mejores reses que tienen los pobres hacendados, para faenarlas de noche, a horas incompetentes, y luego, a las correrías de yeguas, boleando baguales» (A.G.N.A., 1798: IX-4-9-5). dad de caballos y abundancia de hombres hábiles en el empleo de la violencia fueron amalgama principal en la formación del país. ANTES DE LA INDEPENDENCIA Montevideo fue fundada en la tercera década del siglo XVIII. En 1765 su recién designado gobernador afirmó que su nuevo destino tenía más características de destierro que de premio. De acuerdo a sus apreciaciones la nueva población estaba llena de ratas, había discusiones, rejonazos, puñaladas y continuas quimeras; si no fuera por la abundancia de carne, los vecinos la habrían abandonado; la única actividad rentable era el comercio de cueros, monopolizado por ocho o diez individuos. En suma, si un navío la cañonease, «no dejaría memoria de su pequeñez y miseria». (A.G.I., 1765). Desde poco más tarde hay algunas referencias a la fiesta brava, aunque el desinterés historiográfico por el tema permite conjeturar que probablemente ricas fuentes documentales permanecen ignoradas. José María Cossío dedicó breves párrafos a más de medio siglo de historia inicial de la tauromaquia en Montevideo. (Cossio, 1988: 756-757). Para ello se valió de la narración del memorialista Isidoro de María,4cuyas coloridas descripciones justifican que se las transcriba de modo relativamente extenso. De María destacó que inicialmente se había usado la afición a los toros: «en beneficio de la compostura de las calles que carecían completamente de empedrado. Con este fin, en el año 1776 se construyó una Plaza de Toros en el gran despoblado que existía al Tauromaquia en Uruguay 205 4Isidoro de María nació en Montevideo en 1815 y murió en esa misma ciudad en 1906. Su vasta producción literaria se inició en la década de 1830. oeste de la ciudad ... El constructor fue un don Sancho, español, que hizo de picador en la cuadrilla de aficionados, y un Cosme de banderillero. Se dieron dos corridas, destinando su producto a la compostura de las calles intransitables ... Se lidiaban embolados, como para salvar el bulto de las astas. Cuatro capeadores, dos banderilleros y el picador componían la cuadrilla. Nada de primer y segundo espada. Era artículo que no había en plaza. El circo se llenaba de espectadores. Hombres y señoras concurrían con gran contento a la lidia. Las señoras usaban entonces vestido corto y medias de seda azul con cuchillas de plata a los lados, las pudientes, que por lo regular gustaban lucir, y allá iban con ellas a tomar asiento en las gradas de la Plaza de Toros. Los banderilleros brindaban a los principales, y les llovían onzas de oro, o pesos fuertes, en cada suerte, de que participaban los compañeros.En eso de tirar la plata a los chulos, singularizaba la tradición a la buena señora del Maestre de Campo Durán ... que llevaba especialmente un talego para arrojarles buenos columnarios a los lidiadores. ¡Si sería entusiasta por los toros! Y cuentan que era tuerta, pero tenía gracia para encubrir aquel defecto, con un bonito rulo que usaba sobre el ojo. Una vez, uno de los banderilleros, que era un pardo, brindóle la suerte a una de las damas, pero como esta se hallase desprovista de dinero para corresponderle, se sacó una sortija y se la arrojó con gracia al picaruelo, lo que le valió un palmoteo, y que un galante que se hallaba a su inmediación la secundase en desprendimiento arrojando al afortunado lidiador algunas onzas de oro. La plaza subsistió hasta cuatro años después, en que se dieron otras dos corridas de toros, destinando su producto al pago del terreno comprado para el hospital. Pasaron muchos años sin que volviera a repetirse esa clase de función en Montevideo, hasta el año 23 de éste (se refiere al año 1823) en tiempo de los lusitanos, con ocasión de celebrar- Diego Bracco 206 Tauromaquia en Uruguay 207 se la proclamación de la Constitución Portuguesa efectuada en Oporto5... Tres días duraron los festejos, para los cuales se construyó un tablado en el centro de la Plaza6y algunos palcos a los lados para los espectadores de más distinción. El tercer día fueron los toros, arreglando la plaza desde la noche anterior para lidiarlos ... Se formó de tablazón un gran cuadro en la plaza. En el costado del sud se construyó el toril. Los toros eran embolados. A la voz popular de salga el toro, le daban salida y empezaba la cuadrilla la fiesta. Se componía únicamente de banderilleros y capeadores. No había picador, ni espada. Cada tumbo que llevaban los capeadores era una algazara. Por de contado, la plaza estaba llena de espectadores. Las azoteas, los tejados y los balcones cubiertos de gente. Los del Cabildo los ocupaba el Gobernador, jefes de alta graduación, los cabildantes y otras personas distinguidas. Para hacer la diversión más entretenida, se colocaba un muñeco en medio de la plaza, para que el toro lo embistiese. Dentro de una pipa vacía, se metía un hombre y el toro lo llevaba rodando a topadas con el viviente dentro. Ala voz de ¡a la uña!; ¡a la uña! dada por los portugueses, cargaban todos sobre el toro y lo despachaban ... Después no se dieron más corridas de toros hasta el año 1835, en que la empresa Sierra y Amaya hizo construir el 5Montevideo fue ocupada a principios de 1807 por tropas británicas. Las autoridades españolas recuperaron el control en setiembre, pero poco después de las denominadas invasiones inglesas se produjo la crisis del sistema colonial. Cuando estallaron las guerras de la independencia, la ciudad se mantuvo fiel a España y ello le valió años de bloqueo. Luego fue sucesivamente administrada por representantes de Buenos Aires, Artigas –considerado fundador de la nacionalidad uruguaya–, Portugal y Brasil, hasta 1828. Por otra parte, como se ve por el texto siguiente, el anterior olvida la serie de corridas celebradas entre los años 1792 y 1796. 6Se refiere a la plaza Matriz, entonces centro de la ciudad y en la actualidad, centro del casco histórico. Diego Bracco 208 Circo que subsistió hasta el año 42 a inmediaciones del Cordón, al que se iba de jarana por 6 vintenes en carretilla». (De María, 2004: 29-31) Más adelante, en el libro IV de la obra citada, De María continuó aportando coloridos detalles relacionados con las corridas de toros durante el período colonial: «trayendo a colación lo que quedó en el tintero sobre los cornúpetos de don Sancho ... con motivo de emprenderse la obra de la Matriz Nueva ... surgieron dificultades para ponerla en planta, y noticioso de ellas don Sancho Escudero, aficionado a las toraidas, como buen español, enderezó al Cabildo una propuesta para establecerla ... Don Sancho, por lo visto, no tenía pelo de tonto. Ponía los puntos bien a las íes, sabiendo que tratándose de corridas de toros, irían, como moscas a la miel, los hijos de Adán y Eva, y que desde los graves cabildantes y el señor Gobernador, hasta el último ganapán, irían a los toros, sin mezquinar los pesos. Digo, si pan y toros decían en España, pan y toros había de sonar por aquí entre los hijos de la misma madre. El Cabildo, sin titubear, aprobó la propuesta de don Sancho, por el término de cinco años, y éste procedió a la construcción de la Plaza cerrada ... Empezó la diversión en abril del año 92, un siglo ha, cuando no había otra para el buen vecindario ... Don Sancho estaba en su elemento con los novillos o toros. Sin tamboril que anunciase por las calles la corrida, la Plaza se llenaba, llegando a dar la friolera de ciento veintidós corridas en cuatro años, desde el 92 al 96 ... Eso sí; no todo el lucro era para su bolsillo, sino a beneficio de la fábrica de la Matriz Nueva, que utilizó un buen pucho de 2.340 pesotes para la obra, y del Hospital de Caridad, haciendo extensiva la limosna, como buen vizcaíno, al altar de la Virgen de Aranzazú, en San Francisco». (De María, 2004: 275-277) De los datos aportados por De María cabe inferir que la fiesta brava gozaba de gran popularidad. Lo multitudinario y frecuente de los festejos permite conjeturar que debe conservarse interesante documentación. Así, cabe esperar que futuras investigaciones enriquezcan nuestro conocimiento de ese período del pasado taurino. ELURUGUAY INDEPENDIENTE En los convulsos años que fueron desde 1825 hasta 1830 Montevideo emergió como capital de la naciente República Oriental del Uruguay. Aunque el advenimiento de la independencia no supuso el fin de los conflictos, propició la reanudación de la actividad taurina, que nuevamente tuvo como escenario la plaza Matriz.7 (Schinca, 1979: 70). Poco más adelante las corridas pasaron a realizarse preponderantemente en el Cordón, que actualmente es parte del centro de la ciudad. Desde entonces, muchas fueron descritas por Francisco Acuña de Figueroa, quien disfrutó singular popularidad entre sus contemporáneos. Entre la vasta producción del mencionado poeta cabe destacar la letra de los himnos nacionales de Uruguay y Paraguay. Al efecto que nos ocupa son particularmente interesantes las denominadas toraidas, suerte de crónica en verso de la fiesta brava. (Acuña de Figueroa, 1965: LXXI)8. Tauromaquia en Uruguay 209 7Cita al viajero sueco Carlos Eduardo Bladh. 8«Un género del que puede considerarse inventor a Figueroa es el de las Toraidas... Las incidencias de estos espectáculos ... relatadas por un versificador de la fluidez y el gracejo de D. Francisco, que, por raro caso, era a la par un peri- to en todos los aspectos del arte de Pepe-HiIllo y Costillares, atraen al lector, que reconstruye con su imaginación, el aspecto de las multitudes abigarradas y rumorosas asistentes a los cosos en que se efectuaba la fiesta brava». Diego Bracco 210 No todas las toraidas de Acuña de Figueroa fueron publicadas y parece necesario establecer si las inéditas se han conservado o perdido. Las once impresas por única vez hace más de un siglo fueron las tituladas: bombástica, con morrión romántica, técnico - jocosa, toruna, anticlásica, de Aleluya, rabona, enana, joco - política, y encomiástica. Numerosos indicios del modo en que se desarrollaba la fiesta pueden encontrarse en cada una de esas composiciones. El tiempo en que Uruguay vivía bajo su segunda presidencia constitucional fue evocado en: « “Toraida rabona” A la corrida del 17 de enero de 1837 ¡Salve el bravo Palanca! En hojas de oro Debe su nombre eternizar la historia; Gloria a Cejas, que fuerte y con decoro Mantiene de su lanza la memoria; Al ilustre Patricio, que es del toro El terror y la muerte, ¡salve y gloria! Y a Corona, Arellano y Bequis diestro, ¡Salve también, y gloria y padre nuestro! Si te burlas, lector, con faz toruna De mis versos en forma de novena, Deja al menos que toque parte alguna AZarza y Repollo en esta trena; Los alzaré a los cuernos de la luna Coronados de hinojos y de verbena, Por que entre Tauro y Capricornio eternos Sean los dos constelación con cuernos. Y si la crítica Sin causa sólida Su frente estólida Pretende erguir, Yo con política Su intento exótico Por estrambótico Sabré eludir. Pida un acólito En tono ascético Que amor patético Premie su afán; Que yo en insólito Verso romántico Pido en mi cántico Toros y pan. Y oyó Jove mi voz; Jove que implora Y que debe implorar todo chulillo, Porque a Europa y Pasife antes de ahora Hizo el amor en forma de novillo. Dio sobre el parche la señal sonora El tambor narigudo y amarillo, Y a cada golpe de su ronca caja Respondía mi pecho cual sonaja. ¡Oh! que paisaje tan lucido ostenta El circo ante mis ojos; allí ufano Preparado a la lidia se presenta Cada chulillo intrépido y ufano; He allí Coello, que sus triunfos cuenta; Repollo más acá salta lozano, O prendido a un cancel cual lagartija, Bambolea sus piernas de botija. Aquí, en torno al tío Gil, tocan un cuerno; Allá, haciendo de un trapo banderola, Maestro Juan se prepara echando un terno A plantar rejoncillos por la cola; Alza junto al patriarca sempiterno Tauromaquia en Uruguay 211 Y en vano dirá un censor Que el ver matar animales Engendra hábitos brutales De sangre y torpe furor. Pues en pueblos diferentes, Entre cristianos o moros, Sin haber función de toros Corre la sangre a torrentes. Aplaudo la idea bella De la sociedad taurina, Y el cargo que me destina De miembro honorario de ella. Sé que el virtuoso Pastor De esa villa, el digno Ereño, Es con patriótico empeño Del proyecto promotor. Y cuando un padre de misa, Y no de olla, lo promueve, Un vate seguirlo debe, Aunque venda la camisa. Y yo, hablando sin ficción, En mi rabel insonoro Más quiero cantar a un toro Que a un héroe de quita y pon. Pues en popular querella, Muchos se han visto y verán, Que hoy sobre la ley están Y mañana fuera de ella. Acepto, pues, el honor Con que me habéis distinguido, Y seré, como ya he sido, De los toros el cantor». (Acuña, 1890: v.10, t.6, 309-311). Diego Bracco 218 Tauromaquia en Uruguay 219 Es interesante notar que la iniciativa acontecía en un país que se afanaba por dejar atrás una década de enfrentamientos fratricidas. En el año 1852 la ciudadanía participaba de las ilusiones de la denominada política de fusión, en cuya aplicación se debía obrar por encima de las divisiones partidarias a las que se atribuían los males del pasado reciente. Consecuentemente el poeta expresó: más quiero cantar a un toro / que a un héroe de quita y pon. Sostuvo que de ningún modo el espectáculo podía ser considerado instigador de la violencia que la sociedad uruguaya se empeñaba en dejar atrás porque: «en pueblos diferentes, /Entre cristianos o moros, /Sin haber función de toros/Corre la sangre a torrentes». Y –es necesario insistir en que se emergía de un largo período de guerra civil– sintetizó la utilidad de las corridas aseverando que «nadie cisma en partidos/Ante un toro embestidor». La fiesta brava parece haber recuperado todo su protagonismo en la década de 1850. Entre otros indicadores así lo sugiere la importancia que le concedía la prensa que afortunadamente se conserva con relativa abundancia. Recuadros publicitarios de considerable tamaño anunciaban los festejos y no eran raros los comentarios especializados que se realizaban con posterioridad. Composiciones taurinas del ya citado poeta Acuña de Figueroa fueron publicadas en periódicos, ocupando destacado sitio en la portada. Por entonces, y pese a que ya habían transcurrido décadas desde el fin del denominado período colonial, Uruguay y España no habían establecido relaciones diplomáticas. Tal no impedía que figuras del toreo procedentes de la antigua metrópoli fueran protagonistas. El ya repetidamente citado Acuña de Figueroa describió detalladamente una cuadrilla española que actuó al menos en los años 1856 y 1857. La composición permite observar detalles de los usos locales. Además proporciona información que complementa o corrige biografías. Para mues- tra es interesante tomar una de las entradas del inventario biográfico de diestros que han pisado los ruedos, de José María Cossío, que indica: «Sánchez (Manuel), el Pintor. Matador de antemediados del siglo XIX. Cayó en los ruedos hacia el año 1834, con muchos deseos de hacerlo bien, pero nada más. Fue muy breve su carrera y más todavía la memoria que de ella quedó en los aficionados». (Cossio, 1989: t.III, 890).En contra de lo afirmado en la monumental obra antes citada, Acuña de Figueroa compuso: «“Pinceladas biográficas” Sobre los toreros de la cuadrilla del señor Manuel Sánchez (Alias El Pintor) Lorenzo Delgado, de Jerez de la Frontera - Banderillero bautizado el “Saltarín” Delgado el Saltarín, por su destreza, El de roja capilla y calzón alto, Más lauros gana allí por su guapeza Que moros mató el Cid, y sale salvo; Y más que pelos tiene en la cabeza (Sin que esto sea pulla, por ser calvo) Hace quiebros, voltetas y recortes, Que parece compuesto de resortes. Manuel Fernández (alias Conejo), de Cádiz - Banderillero ¿Y Fernández Conejo? ¡Ah, si pudiera Su apoteosis hacer mi numen flaco! Él con dardo o espada ante la fiera Siempre aparece grande, aunque es retaco; Más yo le haré brillar en la alta esfera, Constelación humana del Zodíaco: Así, a la par de Cáncer o el Cangrejo, Diego Bracco 220 Tauromaquia en Uruguay 221 Entre el León y el Toro habrá un Conejo. Curro Japón, de Sevilla - Banderillero; bautizado Pimpollo Japoncillo en el sumo apogeo, Su destreza y bravura sostiene Cual Pimpollo: en el circo no tiene Superiores ni apenas rival. Banderillas, capote y toreo Desempeña con gloria taurina: Fiel trasunto de aquel Golondrina que dejónos recuerdo inmortal. Francisco Aguilar, de Sevilla - Banderillero; bautizado el Corsario Aguilar el Corsario no cede A Delgado, Japón ni Conejo: ¡Qué destreza, valor y despejo! ¡Sevillano! ... no hay más que decir. Ante el riesgo jamás retrocede: Así todos le aplauden en coro; Y aún le vemos delante del toro Como a esotros la espada esgrimir. Silverio Franconeti (alias el Gordito), de Sevilla - Picador. El novel Franconeti, aunque algo obeso, demuestra en el picar pujanza y tino; Es mozo de valor y hombre de peso: Esto lo sabe y siente su rocino. Unas veces contuso, otras ileso, Tiene su Dios aparte o su destino: Ya vencedor, su aplauso sube al cielo, Ya vencido, su espalda bate el suelo. Dos vizcaínos y un andaluz de la antigua cuadrilla Del Navarro y de Anselmo diligente Nunca el alto valor se desvirtúa: El que quiera negarlo injustamente, Merece de los dos un arrayúa; yo quisiera cantarles dignamente Con la voz de la Preti o de la Grúa; y dedicar también dos gorgoritos En recompensa del andaluz Carlitos. El Paragüero y Britos, picadores de los antiguos, y el jubilado Ignacio Bellido. También al Paragüero cantaría Banderillando de a caballo al toro; Y a Britos, su rival, a quien daría Todo en verso y aplausos, menos oro. A cada uno su ilustre apología Haría; y con justicia y más decoro Al chulillo en receso, no en olvido, Al jubilado sin pensión, Bellido. Manuel Sánchez (alias el Pintor), de Sevilla - Principal y primer espada. Mas Sánchez el Pintor brilla eminente Cual sol de aquella esfera: ¿quién y cuándo Más osado se vio ni inteligente La espada y muletilla manejando? En un embroque tal o un accidente Pone en riesgo su vida; mas salvando De los cuernos del toro, su fortuna Lo eleva hasta los cuernos de la luna. El ínclito Sánchez Con brío y decoro Diego Bracco 222 Desprecia del toro Furor baladí, Y al ver a sus plantas Tendida la fiera, Mil ecos doquiera Repiten así: ¡Sí, sí! Repiten Así. ¡Honor al valiente Y un lauro de Apolo! Domínguez tan sólo Su igual se elevó: Ninguno más alto Renombra reclama, Más digna la fama Jamás resonó ¡No, no! Jamás resonó. El pueblo por premio Donarle debiera Fulgente venera De esmalte y rubí. Grandioso capote De raso celeste, Y espléndida veste De rico ormesí ¡Sí, sí! De rico ormesí. ¡Adiós admirable Pintor sin paleta! Aquí del poeta El canto acabó. Tauromaquia en Uruguay 223 ¡Adiós y permite Que él ponga obsecuente Un lauro en tu frente: No digas que no. ¡No, no! No digas que no. (Acuña, 1890: vV.11, t.7, 326-330) También resultan de una relevancia extraordinaria los versos dedicados a Silverio Franconetti, decisivo en la evolución del cante flamenco. El hallazgo arroja luz sobre sus circunstancias en el Plata, consideradas un misterio por sus biógrafos. El cantaor fue apodado por el público montevideano el gordito de Sevilla. Al respecto Acuña de Figueroa expresó complementando la composición antes señalada: Si el pueblo estos nombres o apodos abona La ley los sanciona ¡Magnífica ley! No importa que alguno Se muestre indigesto: Al menos en esto El pueblo es el rey.11 Cabe agregar que merced al apodo ha sido posible ubicar en la prensa montevideana de la época otros datos referidos a la actuación de Franconetti.12 Como se ha visto, el autor de la letra del himno nacional uruguayo tuvo elogiosas palabras para quien entonces se desempeñaba como picador. No obstante, como consecuencia natural de la expectación que despertaba la fiesta Diego Bracco 224 11 Ibídem, en nota al pie en la propia composición. 12 Algunos datos adicionales fueron publicados por el autor de este artículo en la edición del periódico ABC - Sevilla, 24 de diciembre de 2005, pág. 72. Tauromaquia en Uruguay 225 brava, calidad de toros y toreros era permanentemente motivo de debate. Por ejemplo, esa misma temporada el periódico La Semana comentaba en prosa y en verso: «“Un día de toros en la Unión. Charlatanismo de carteles” ...fuera del mal llamado Río de la Plata, un Cartel de Toros o de Teatros se limita a dos líneas de impresión que contienen lo más esencial de la fiesta. Pero entre nosotros ocupa generalmente una columna de diario o una sábana de papel, pegada a una esquina; y empieza por decirnos que el simpático Manuel Sánchez, alias el pintor matará tantos y cuantos toros con la maestría y gracia que el cartel le atribuye, o que él mismo se atribuye cuando redacta el cartel; todo eso por supuesto, si el tiempo lo permite. Que Repollito o el Gordito,13 Conejo o el Lorito, o cualquier otro chulillo, aunque se trate de un volumen de elefante, harán estas y otras proezas y suertes que son casi siempre blancas o desgraciadas. Infeliz de aquel mortal Que con la fe del creyente Corre al ruido de la gente Tras el cartel del pintor Piensa acaso toros ver? Que toros ni que toreros! Si son vacas o terneros Los del nene lidiador».14 Por entonces las corridas eran un espectáculo generalizado en un país cuyos hombres estaban hechos al manejo de las armas y del ganado bravío. No obstante, falta investigar lo que parece haber sido una variedad local de la fiesta brava. Tal 13 Alias de Franconetti. 14 La Semana - Periódico para todos. Montevideo. (BNM ME: Octubre 26 de 1987, 147). Diego Bracco 226 modalidad era distinguida respecto de las que se practicaban a la española, muy poco frecuentes en el interior. Así, fue destacada la presencia de una cuadrilla peninsular en una localidad situada a unos cien kilómetros de la capital: «“Toros en San José” Según vemos por los anuncios que publican los diarios, el pueblo de San José va a tener en breve una plaza de toros en donde se efectuarán algunas corridas. La cuadrilla que funcionaba en la plaza de la Unión es la que se dispone a viajar, mostrando su habilidad por algunos de nuestros pueblos. No dudamos que el espectáculo de las corridas atraerá en los departamentos mucha concurrencia, sobre todo en pueblo de la población de San José. Mientras aquí se juegan los toros de las elecciones, en los departamentos, donde reina un poco de más calma, habrá tiempo de votar y de ver por primera vez las corridas a la española, ya que no ignoran las que suelen tener lugar entre nuestros paisanos».15 Entre fin del año 1857 y principios del siguiente Uruguay volvió a padecer los rigores de la contienda fratricida. Los enfrentamientos culminaron con la victoria del gobierno, que ordenó ejecutar a casi ciento sesenta insurrectos que se habrían rendido bajo capitulación que les garantizaba la vida. El episodio conocido como hecatombe de Quinteros sepultó esperanzas de alcanzar una paz duradera y reavivó el enfrentamiento entre partidos. Sin perjuicio de los graves sucesos políticos y militares, el público montevideano continuó fiel a las corridas de toros. Así, a las puertas de la primavera austral del año 1858 el periódico El Liberal anunciaba corrida para el domingo subsiguiente. Los precios eran ínfimos y el transporte, gratuito. Se lidiarían seis toros, cuatro de los cua- 15 La Semana - Periódico para todos. Montevideo, (BNM ME: Noviembre 9 de 1987). les tendrían las astas despuntadas. Concluía el suelto pronosticando «que la concurrencia será numerosa: en cambio veremos si son toros o bueyes lo que nos han ofrecido».16 TIEMPOS DE GUERRA Y DESPOTISMO Las esperanzas que originó la denominada política de fusión se desvanecieron tras la ya mencionada hecatombe de Quinteros. En la década de 1860 la guerra civil con ramificaciones internacionales y la participación en un conflicto bélico regional sumieron al país en múltiples dificultades. Al principio del decenio siguiente Uruguay estuvo conmocionado por la contienda fratricida denominada Revolución de las Lanzas. Elevado debió ser el interés por la tauromaquia para que en aquel contexto aciago fuera publicado un manual de treinta y dos páginas destinado a los aficionados. (Rojo, 1870)17 Al referido período de enfrentamientos sucedió una época que la historiografía ha denominado militarismo. Tal período principió en 1875 e incluyendo la transición hacia la democracia finalizó cuando terminaba la década siguiente. Abunda la información taurina referida a los últimos años de ese período gracias a los materiales recientemente donados por don Eduardo Daragnés Tauromaquia en Uruguay 227 16 El Liberal. Montevideo, (BNM ME: 19 de Septiembre de 1858). 17 Recopiladas de las mejores obras del arte, corregidas y aumentadas por... Precio, 50 cents. 18 Don Eduardo Daragnés Rodero hunde sus raíces en la tradición taurina de Uruguay. En agosto del año 2001 donó material a la Biblioteca Nacional, que incluye interesantes carteles y numerosos recortes de prensa. Tal material está en proceso de clasificación y en este artículo se cita como BNB - ME - DD (Biblioteca Nacional de Montevideo - Materiales Especiales - Donación Daragnés). Entre los muchos lazos que lo vinculan al toreo, interesa destacar que es nieto del empresario taurino Antonio Rodero quien arrendó durante varias temporadas la Plaza de Toros de la Unión y en cuya casa falleció el matador Punteret. Diego Bracco 234 sonas para ver su indomable bravura, el propietario ha accedido a exhibirlo en este espectáculo. La lucha terrible que se efectuará entre el Toro y el León se llevará a cabo, estando el terrible León sujeto por una fuerte cadena de alambre y del largo del radio del redondel, sujeto de un gran poste de hierro colocado en el centro de la plaza. Empezada la lucha, ésta dará término cuando una de las dos fieras sea vencida. Hay grandes apuestas»32 En el cartel está escrito a mano: «suspendido». Sin embargo el espectáculo se realizó el domingo subsiguiente. El periódico La Tribuna Popular del 11 de abril de 1887 comentó que ambas fieras no se agredieron.33 UN TORERO Y LA OPINIÓN PÚBLICA Joaquín Sans (a) Punteret actuó en diversas temporadas; ello parece expresar la recíproca preferencia que se dispensaban el torero y la afición montevideana. Así, el trece de marzo de 1887 hubo una corrida extraordinaria en su beneficio. El diestro expresó que tenía «el honor de dedicar su función de gracia a la juventud Montevideana y a la prensa en general».34 Al día siguiente La Tribuna Popular informó que «regular concurrencia asistió al beneficio del simpático y valiente matador de toros Joaquín Sans (a) Punteret».Según el mencionado periódico «estaba allí la creme de la afición taurina».35 El tres de noviembre de 1887, su apoderado firmó en Madrid un contrato, comprometiendo su actuación en la próxi- 32 Cartel. BNM ME DD. 33 La Tribuna Popular. Montevideo. (BNM ME DD: 11 de abril de 1887). 34 Cartel. BNM ME DD. 35 La Tribuna Popular. Montevideo. (BNM ME DD: 14 de marzo de 1887). Tauromaquia en Uruguay 235 Fig. n.º 29.- Contrato en cuyo cumplimiento encontró la muerte Punteret. Diego Bracco 236 ma temporada montevideana. En el cumplimiento de tal contra- to le sorprendió la muerte en tierras que a juzgar por la reiteración en visitarlas, consideraba también suyas.36 Su suerte generó un gran impacto en la sociedad montevideana. Los periódicos comentaron en detalle la cogida de Punteret, su agonía, su muerte y los homenajes póstumos que se le tributaron. Por ejemplo, el periódico La Ilustración del Plata dedicó sus páginas centrales a mostrar gráficamente la cogida sufrida por el diestro. En la página 2 de la misma edición fue publicado el artículo que sigue, rico en interesantes detalles: «Damos algunos datos acerca de Joaquín Sanz (a) Punteret, que de resultas de la cogida de que fue víctima el domingo 26 de febrero, falleció el 28, después de crueles sufrimientos. Cuarenta horas ha sufrido el simpático diestro, demostrando un valor sereno. Léanse los datos que hemos podido obtener acerca del extinto, y en los cuales aparece esbozado el diestro que, muerto en edad temprana, pudo haber dado grandes hechos al arte de Cúchares. Nació en Játiva el año 1852; tenía pues 35 años. Su padre se llamaba Joaquín Sanz; la madre doña N. Almenar; tenían carnicería; Punteret, los ayudó en ella y después de morir su padre, se puso al frente del establecimiento. Desde la edad de 18 años empezó su afición al toreo, toreando en novilladas en los pueblos de la provincia de Valencia. A los 20 años, entró en la cuadrilla de Carrión y después en la de Cirineo, toreando por primera vez en corrida formal en la plaza de Utiel. Después lo hizo en la de Cartagena y luego en la de Valencia. 36 Contrato en formulario impreso firmado entre el representante de Antonio Rodero y el apoderado de Punteret en Madrid. (BNM ME DD: 3 de noviembre de 1887). Ingresó como banderillero en la cuadrilla de Angel Pastor, tomando después parte en muchas corridas con Lagartijo, Carancha yFrascuelo. En la temporada del 81 al 82 vino por primera vez a Montevideo con Lagartija, Carrión y Paco Frascuelo. El 84 volvió con Villaverde, el 87 con Fernando Gómez El Gallo y el 88 por última vez, con el Ecijano, a quien ha dado la Tauromaquia en Uruguay 237 Fig. n.º 30. Fotografía de Punteret existente entre los materiales donados por don Eduardo Daragnés a la Biblioteca Nacional de Montevideo. alternativa de matador.Su alternativa de matador la tomó en Sevilla con Mazzantini y el Espartero y después en Madrid con Salvador Sánchez Frascuelo y Carancha. Como banderillero de Ángel Pastor se había hecho aplaudir mucho, por su limpieza en las suertes y su valor. En Caravaca, toreando con Lagartija, cayó aquel herido en el primer toro y Punteret despachó los 6 toros de la corrida a estocada por toro. (Gran ovación). Este es uno de los hechos que a Punteret elevaron más su reputación. Lagartijo se proponía darle muchas contratas, cuando regresase de su viaje último. Era casado en Madrid con Teresa Lungarela, de la que se separó hace un año; tiene dos hijos; una niña de cuatro años y un niño de 2; la primera vive con su madre; el niño le tiene al cuidado de un ama de cría que reside en Vallecas, pueblo inmedia- to a Madrid. El nombre de Punteret, le venía de que a su padre le daban el sobrenombre de El Puntero que se da en Valencia al que sobresale como hombre de carácter, que pone los puntos a todos los demás. El primer traje con que toreó en las novilladas de Madrid como espada, se lo regaló Hermosilla, quien, a su vez se lo debía como regalo, al que hoy es capitán de artillería en la milicia de este país, Pedro Cazanave. La noche anterior de la corrida, jugando al dominó con algunos amigos en el “Nine Pins”, dióle al Torerin la ocurrencia de pintar en la mesa a un toro agarrando a un torero por el muslo derecho. - Mira, Punteret, - le dijo el Torerín - éste eres tu. - Efectivamente, - contestó Punteret - mañana me va a coger así. Cuando se iba a vestir para ir a la plaza, estuvo dudando si ponerse el terno de lila y oro, o el morado. Con el primero había tenido varias cogidas y encontronazos y le tenía por el traje de la mala sombra. Al fin se decidió, diciendo: - ¿No he de poder yo más que el traje? Camino de la Plaza encontraron un entierro y dijo a los que le acompañaban: Diego Bracco 238 - Malo! Esto es señal de que estamos alguno para hacer lo mismo, ¡Culebrilla!, ¡Culebrilla! - dijo tratando de intimidar con esta frase de mal augurio para los toreros, a los que le acompañaban. Al hacer el paseo antes de empezar la lidia se volvió a sus compañeros y les dijo: - Chicos, a ver quien se acuerda esta tarde de Saleri; delante de los cuernos de los toros. Saleri acababa de morir en México, según noticias que dieron los diarios y que hasta el momento se tienen por ciertas. Además hay el detalle de haberse roto la silla en que pareó, al tiempo de agarrarla, detalle igual que ocurrió el año pasado, siendo también cogido y herido en una pierna. En la plaza de la Unión desde su instalación han fallecido dos toreros: el picador Recoba y el espada Punteret. A las tres se agravó, sufriendo un enfriamiento en las extremidades, acompañado de fuertes vómitos. Por orden de Herrero y Salas se aplicaron dos sinapismos en los brazos y uno en el vientre, administrándole para el interior, pequeñas dosis de café bien cargado. Devolvió el café y quedó muy aplanado. Creyendo favorable la calma, Antonio Rodero se fue a dormir un rato y algunos de los que le acompañaban le dejaron solo, bajo el cuidado del practicante señor Labora. Éste al poco rato, vio síntomas de gravedad en el enfermo y llamó a Rodero. Cuando éste entró a la alcoba, Punteret le agarró una mano y le dijo: -¡Antonio! me muero. - No digas tonterías, - le replicó Rodero - esa es aprensión tuya, y si te empeñas en suponer que te mueres, acabarás por lograrlo. - No es aprensión - insistió Joaquín - este dolor - llevándose la mano al vientre - me mata y para que no digáis que me muero sin despedirme, lo hago de todos con anticipación. Tauromaquia en Uruguay 239 En el semblante de Joaquín se reflejaba, en efecto, la muerte y todos los de la casa se pusieron en movimiento. El practicante Laborda, aconsejó la necesidad de avisar un sacerdote y salió a hacerlo Eduardo Carmona que se encontraba allí en aquellos momentos. Mientras tanto Punteret, agarrando con una mano la de su amigo Peña, con quien vivía y otra de Antonio Rodero, su predilecto amigo; teniendo apoyadas sobre sus rodillas las manos del Panadero, el que más trabajó con él de los que vienen en la cuadrilla, espiró, sin más estertor, ni alteración ninguna de voz ni semblante. La escena que sucedió no es para describir. E.P.37» En la corrida que siguió a la del 26 de febrero, realizada el 11 de marzo de 1888, «en demostración de pesar por el fallecimiento del malogrado primer espada Punteret la cuadrilla se presentó en redondel vestida de luto, esto es, con corbata, faja y medias negras los de a pie y con corbata, faja y borlones negros los jinetes. ... Ecijano traía, además, una capa negra, bordada a oro»38 En fecha imprecisa se organizó otra corrida que una vez más evidencia los vínculos entre fiesta brava y solidaridad. Un cartel en papel sin año anunció una lidia a beneficio del malogrado diestro. Los toros se llamaban: Público - Montevideano - Caritativo - Protege - Huérfanos - Matador - Desgraciado - Herido - Redondel - 26 - Febrero - Último.39 La muerte de Punteret causó honda repercusión en Uruguay y España. José María Cossío le dedicó un espacio tan amplio como el que utilizó para reseñar toda la historia de las corridas de toros en Uruguay. (Cossio, 1988: t.VI. 756-763 y t.IX, Diego Bracco 240 37 La Ilustración del Plata. Montevideo. (BNM ME: Marzo 11 de 1888). 38 La Tribuna Popular. Montevideo, Marzo 12 de 1888. BNM ME DD. 39 BNM ME DD. Tauromaquia en Uruguay 241 262-269). No obstante, vida y muerte del diestro ameritan un texto específico que lo rescate del olvido. Tal parece posible por la abundancia de fuentes, conveniente por lo que tiene de singular su trayectoria y muerte en un ruedo de ultramar y necesario por las consecuencias que su fallecimiento acarreó al desarrollo de la tauromaquia en Uruguay. Fig. n.º 31.- Solidaridad con los deudos del diestro muerto en el ruedo. UNA PROHIBICIÓN La muerte de Punteret modificó el rumbo de las corridas de toros en Uruguay. Un artículo escrito por quien sería un influyente personaje en Uruguay, titulado: “una ley por una cornada”, ilustra el efecto que el fatal desenlace causó en la opinión pública: Diego Bracco 242 «El día 26 de febrero del año de gracia [1888] que corre, el toro Cocinero, de la ganadería de don Felipe Victoria, y tercero de la tarde, dio una cornada al primer espada de la cuadrilla Joaquín Sanz (a) Punteret, a consecuencia de la cual murió el diestro dos días después ... toda la terminología de la horripilación ha salido ayer a luz para fulminar las corridas de toros. Cocinero, era un toro quedao, como se dice en jerga, y que salió del brete como si saliera de la escuela, sabiéndose ya de memoria lo que le iba a suceder, como acontece con la mayor parte de los criollos de la ganadería de Victoria: a los que les tientan el pelo dos o tres días antes de la corrida, para saber si hacen por los caballos, de modo que el toro ya rejoneado en el corral, queda escamado y no embiste sino después de medir bien el golpe. Salió tan alegre Cocinero, y con tantos pies del chiquero, que al Serranito se le hizo bueno para saltarlo de garrocha. Dos veces lo citó en los medios y otras tantas se arrancó el toro con tanta voluntad, que parecía iba a estrellarse en las barreras, pero no bien el chulo armaba la percha para dar el salto, el animal se plantaba sobre los cuatro remos, y en seguida de medir el bulto, de nuevo se arrancaba, rascándole en la embestida las zancas al banderillero, que libró el pellejo merced a ser ligero como gamo y saltador como una langosta. Hubo que renunciar a la suerte, y el toro entró a varas tan receloso e intencionado como ya se mostrara, no embistiendo sino cuando podía colarse sorteando la puya como un tirador de florete esquiva la punta de su adversario. Pasó a banderillas Cocinero tan entero como había salido, y para aplomarlo, Ecijano y Hierro tomaron una capa cada uno por una de las puntas y empezaron a pasarlo citándolo, muy en corto. Dos veces hizo el toro por el trapo ciegamente, pero a la tercera, en vez de acudir al trapo engañoso, miró los bultos y eligiendo al Ecijano, le dio un acosón tal, que por poco lo estrena. Aquel toreo de capa muy aplaudido por el público, fue aguijón para el amor propio de Punteret, quien deseoso de recoger algunas palmas de la cosecha, decidió poner banderillas sentado. Le arrebató a Pepete el par con que ya alegraba al toro, pidió una silla cuyo respaldo se descalabró al cojerla, y la colocó tan malamente, que se puso dentro de la jurisdicción de la fiera, es decir, dentro del radio en que el animal engendra la carrera, y no da por consiguiente tiempo a hacer el cambio. Tauromaquia en Uruguay 243 Fig. n.º 32.- La cornada del 26 de febrero de 1888 que provocó la muerte de Punteret y modificó el rumbo de la fiesta brava en Uruguay Para todos los entendidos en la manera como se producen las suertes, era evidente que Punteret sería cogido en cuanto el toro hiciese por él. Podría del accidente resultar un hocicazo o un varetazo sin consecuencias, pero era indiscutible que el animal arrollara al hombre. Y más claro se presentó el caso previsto cuando el toro no remató la carrera engendrada de primera intención, sino que al ver que el blanco de su ataque se removía, se quedó, y ajustándolo entonces muy de cerca, dio una embes-