Apuntes para la historia de la Tauromaquia en Uruguay
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APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA
TAUROMAQUIA EN URUGUAY
Diego B acco*
LA RECONSTRUCCIÓN DEL PASADO
uguay, jun o con A gen ina, B asil, Cuba, Chile, El
Sal ado , Hondu as, Nica agua, Pa aguay, Pue o
Rico y República Dominicana, ue on de inidos
hace poco más de una década como países con esca-
sa o nula signi icación au ina. (López Izquie do, 1992: 372).
A al ci cuns ancia se llegó po p ocesos di e en es, abo dados
de mane a desigual y ela i amen e escasa po la his o iog a ía.
Las analogías implican iesgos conside ables pe o el mínimo
papel que ocupan los o os en la econs ucción del pasado de
U uguay induce a c ee que si al p esen e ue a p ohibido el ú -
bol los his o iado es del u u o igno a ían su ac ual ele ancia.
Las siguien es ano aciones e e idas a la his o ia de las
co idas de o os en U uguay p e enden e idencia la ele ancia
del enómeno, la mul iplicidad de sus ma ices y, po con as e, el
e o his o iog á ico esul an e del escaso abo daje.
EL ESCENARIO
El e i o io de la República O ien al del U uguay es una
llanu a sua emen e ondulada de casi doscien os mil kilóme os
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 22, Se illa, 2006, págs. 203-247
U
* Museo Nacional de An opología. Mon e ideo (U uguay).
Diego B acco
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cuad ados. Su clima es emplado y posee una sob esalien e
abundancia de agua y pas o. En ese ecosis ema, el ganado de o i-
gen eu opeo se mul iplicó en p og esión geomé ica. Tan o que
al menos desde 1680 los jesui as comanda on en adas anuales,
p ac icando a eadas con des ino a los pueblos de misiones, que
en algunos casos alcanza on los cua ocien os mil acunos.
(González, 1968: 204-216). La abundancia e a al que ocasio-
nalmen e ue pe cibida como un p oblema. Po ejemplo, las
au o idades coloniales p opusie on desja e a 1millones de
o os pa a obs aculiza la ocupación de luga es es a égicos po
e en uales enemigos.2También los equinos ue on sob eabun-
dan es. Incluso en las pos ime ías del pe íodo colonial hubo e-
cuen es eclamos po los pe juicios que causaban di ec amen e,
como po aquellos que posibili aban.3
Así, el esbozo de una his o ia del o eo en U uguay no
puede deja de conside a que ganado b a ío, plena disponibili-
1Fo ma de inmo iliza ganado cima ón en la que un jine e a la ca e a,
po ando una medialuna a ilada enas ada en una caña, co aba los endones de las
pa as ase as de las eses, pa a luego p ocede a degolla las y a a anca la piel.
2Pa a hace in iable una ocupación en la cos a no e del Río de la Pla a,
el gobe nado Robles p opuso «desja e a un millón de o os en dos e anos, y en
es o cua o, es muy posible no deja allí cosa de consecuencia». (A.G.I., 1678).
3«Muchos y g a es pe juicios expe imen an los ecinos ... po causa de
la mucha yeguada aguala que iene inundado odo el campo donde deben apa-
cen a los ganados acunos ... Es os animales no sólo hacen el pe juicio de lo que
alan con la boca, sino ambién lo que pisan con los pies en las dispa adas, a causa
de las muchas co e ías que con inuamen e se es án haciendo, y expe imen ando,
po los muchos agos y ociosos, que es os no se ocupan en o o o icio, Y cuando
no se en e ienen en es e eje cicio de co e yeguas, se ocupan en el obo, bombe-
ando de día las mejo es eses que ienen los pob es hacendados, pa a aena las de
noche, a ho as incompe en es, y luego, a las co e ías de yeguas, boleando bagua-
les» (A.G.N.A., 1798: IX-4-9-5).
dad de caballos y abundancia de homb es hábiles en el empleo de
la iolencia ue on amalgama p incipal en la o mación del país.
ANTES DE LA INDEPENDENCIA
Mon e ideo ue undada en la e ce a década del siglo
XVIII. En 1765 su ecién designado gobe nado a i mó que su
nue o des ino enía más ca ac e ís icas de des ie o que de p e-
mio. De acue do a sus ap eciaciones la nue a población es aba
llena de a as, había discusiones, ejonazos, puñaladas y con i-
nuas quime as; si no ue a po la abundancia de ca ne, los eci-
nos la hab ían abandonado; la única ac i idad en able e a el
come cio de cue os, monopolizado po ocho o diez indi iduos.
En suma, si un na ío la cañonease, «no deja ía memo ia de su
pequeñez y mise ia». (A.G.I., 1765).
Desde poco más a de hay algunas e e encias a la ies a
b a a, aunque el desin e és his o iog á ico po el ema pe mi e
conje u a que p obablemen e icas uen es documen ales pe -
manecen igno adas. José Ma ía Cossío dedicó b e es pá a os a
más de medio siglo de his o ia inicial de la au omaquia en
Mon e ideo. (Cossio, 1988: 756-757). Pa a ello se alió de la
na ación del memo ialis a Isido o de Ma ía,4cuyas colo idas
desc ipciones jus i ican que se las ansc iba de modo ela i a-
men e ex enso. De Ma ía des acó que inicialmen e se había
usado la a ición a los o os:
«en bene icio de la compos u a de las calles que ca ecían com-
ple amen e de emped ado. Con es e in, en el año 1776 se cons-
uyó una Plaza de To os en el g an despoblado que exis ía al
Tau omaquia en U uguay 205
4Isido o de Ma ía nació en Mon e ideo en 1815 y mu ió en esa misma
ciudad en 1906. Su as a p oducción li e a ia se inició en la década de 1830.
oes e de la ciudad ... El cons uc o ue un don Sancho, español,
que hizo de picado en la cuad illa de a icionados, y un Cosme
de bande ille o. Se die on dos co idas, des inando su p oduc o
a la compos u a de las calles in ansi ables ... Se lidiaban embo-
lados, como pa a sal a el bul o de las as as. Cua o capeado es,
dos bande ille os y el picado componían la cuad illa. Nada de
p ime y segundo espada. E a a ículo que no había en plaza. El
ci co se llenaba de espec ado es. Homb es y seño as concu ían
con g an con en o a la lidia. Las seño as usaban en onces es i-
do co o y medias de seda azul con cuchillas de pla a a los lados,
las pudien es, que po lo egula gus aban luci , y allá iban con
ellas a oma asien o en las g adas de la Plaza de To os.
Los bande ille os b indaban a los p incipales, y les llo ían
onzas de o o, o pesos ue es, en cada sue e, de que pa icipa-
ban los compañe os.En eso de i a la pla a a los chulos, singu-
la izaba la adición a la buena seño a del Maes e de Campo
Du án ... que lle aba especialmen e un alego pa a a oja les
buenos columna ios a los lidiado es. ¡Si se ía en usias a po los
o os! Y cuen an que e a ue a, pe o enía g acia pa a encub i
aquel de ec o, con un boni o ulo que usaba sob e el ojo.
Una ez, uno de los bande ille os, que e a un pa do, b indóle la
sue e a una de las damas, pe o como es a se hallase desp o-
is a de dine o pa a co esponde le, se sacó una so ija y se la
a ojó con g acia al pica uelo, lo que le alió un palmo eo, y
que un galan e que se hallaba a su inmediación la secundase en
desp endimien o a ojando al a o unado lidiado algunas
onzas de o o.
La plaza subsis ió has a cua o años después, en que se die on
o as dos co idas de o os, des inando su p oduc o al pago del
e eno comp ado pa a el hospi al.
Pasa on muchos años sin que ol ie a a epe i se esa clase de
unción en Mon e ideo, has a el año 23 de és e (se e ie e al
año 1823) en iempo de los lusi anos, con ocasión de celeb a -
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206
Tau omaquia en U uguay 207
se la p oclamación de la Cons i ución Po uguesa e ec uada en
Opo o5... T es días du a on los es ejos, pa a los cuales se
cons uyó un ablado en el cen o de la Plaza6y algunos pal-
cos a los lados pa a los espec ado es de más dis inción. El e -
ce día ue on los o os, a eglando la plaza desde la noche
an e io pa a lidia los ... Se o mó de ablazón un g an cuad o
en la plaza. En el cos ado del sud se cons uyó el o il. Los
o os e an embolados. A la oz popula de salga el o o, le
daban salida y empezaba la cuad illa la ies a. Se componía
únicamen e de bande ille os y capeado es. No había picado ,
ni espada. Cada umbo que lle aban los capeado es e a una
algaza a.
Po de con ado, la plaza es aba llena de espec ado es. Las azo-
eas, los ejados y los balcones cubie os de gen e. Los del
Cabildo los ocupaba el Gobe nado , je es de al a g aduación, los
cabildan es y o as pe sonas dis inguidas.
Pa a hace la di e sión más en e enida, se colocaba un muñeco
en medio de la plaza, pa a que el o o lo embis iese. Den o de
una pipa acía, se me ía un homb e y el o o lo lle aba odando
a opadas con el i ien e den o. Ala oz de ¡a la uña!; ¡a la uña!
dada po los po ugueses, ca gaban odos sob e el o o y lo des-
pachaban ... Después no se die on más co idas de o os has a el
año 1835, en que la emp esa Sie a y Amaya hizo cons ui el
5Mon e ideo ue ocupada a p incipios de 1807 po opas b i ánicas. Las
au o idades españolas ecupe a on el con ol en se iemb e, pe o poco después de las
denominadas in asiones inglesas se p odujo la c isis del sis ema colonial. Cuando
es alla on las gue as de la independencia, la ciudad se man u o iel a España y ello
le alió años de bloqueo. Luego ue sucesi amen e adminis ada po ep esen an es
de Buenos Ai es, A igas –conside ado undado de la nacionalidad u uguaya–,
Po ugal y B asil, has a 1828. Po o a pa e, como se e po el ex o siguien e, el
an e io ol ida la se ie de co idas celeb adas en e los años 1792 y 1796.
6Se e ie e a la plaza Ma iz, en onces cen o de la ciudad y en la ac uali-
dad, cen o del casco his ó ico.
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Ci co que subsis ió has a el año 42 a inmediaciones del Co dón,
al que se iba de ja ana po 6 in enes en ca e illa».
(De Ma ía, 2004: 29-31)
Más adelan e, en el lib o IV de la ob a ci ada, De Ma ía
con inuó apo ando colo idos de alles elacionados con las co i-
das de o os du an e el pe íodo colonial:
« ayendo a colación lo que quedó en el in e o sob e los co nú-
pe os de don Sancho ... con mo i o de emp ende se la ob a de
la Ma iz Nue a ... su gie on di icul ades pa a pone la en plan-
a, y no icioso de ellas don Sancho Escude o, a icionado a las
o aidas, como buen español, ende ezó al Cabildo una p opues-
a pa a es ablece la ... Don Sancho, po lo is o, no enía pelo
de on o. Ponía los pun os bien a las íes, sabiendo que a ándo-
se de co idas de o os, i ían, como moscas a la miel, los hijos
de Adán y E a, y que desde los g a es cabildan es y el seño
Gobe nado , has a el úl imo ganapán, i ían a los o os, sin mez-
quina los pesos. Digo, si pan y o os decían en España, pan y
o os había de sona po aquí en e los hijos de la misma mad e.
El Cabildo, sin i ubea , ap obó la p opues a de don Sancho, po
el é mino de cinco años, y és e p ocedió a la cons ucción de la
Plaza ce ada ... Empezó la di e sión en ab il del año 92, un
siglo ha, cuando no había o a pa a el buen ecinda io ... Don
Sancho es aba en su elemen o con los no illos o o os. Sin am-
bo il que anunciase po las calles la co ida, la Plaza se llenaba,
llegando a da la iole a de cien o ein idós co idas en cua o
años, desde el 92 al 96 ... Eso sí; no odo el luc o e a pa a su bol-
sillo, sino a bene icio de la áb ica de la Ma iz Nue a, que u i-
lizó un buen pucho de 2.340 peso es pa a la ob a, y del Hospi al
de Ca idad, haciendo ex ensi a la limosna, como buen izcaíno,
al al a de la Vi gen de A anzazú, en San F ancisco».
(De Ma ía, 2004: 275-277)
De los da os apo ados po De Ma ía cabe in e i que la
ies a b a a gozaba de g an popula idad. Lo mul i udina io y
ecuen e de los es ejos pe mi e conje u a que debe conse a -
se in e esan e documen ación. Así, cabe espe a que u u as
in es igaciones en iquezcan nues o conocimien o de ese pe ío-
do del pasado au ino.
ELURUGUAY INDEPENDIENTE
En los con ulsos años que ue on desde 1825 has a 1830
Mon e ideo eme gió como capi al de la nacien e República
O ien al del U uguay. Aunque el ad enimien o de la indepen-
dencia no supuso el in de los con lic os, p opició la eanudación
de la ac i idad au ina, que nue amen e u o como escena io la
plaza Ma iz.7 (Schinca, 1979: 70).
Poco más adelan e las co idas pasa on a ealiza se p e-
ponde an emen e en el Co dón, que ac ualmen e es pa e del
cen o de la ciudad. Desde en onces, muchas ue on desc i as
po F ancisco Acuña de Figue oa, quien dis u ó singula popu-
la idad en e sus con empo áneos. En e la as a p oducción del
mencionado poe a cabe des aca la le a de los himnos naciona-
les de U uguay y Pa aguay. Al e ec o que nos ocupa son pa i-
cula men e in e esan es las denominadas o aidas, sue e de
c ónica en e so de la ies a b a a. (Acuña de Figue oa, 1965:
LXXI)8.
Tau omaquia en U uguay 209
7Ci a al iaje o sueco Ca los Edua do Bladh.
8«Un géne o del que puede conside a se in en o a Figue oa es el de las
To aidas... Las incidencias de es os espec áculos ... ela adas po un e si icado
de la luidez y el g acejo de D. F ancisco, que, po a o caso, e a a la pa un pe i-
o en odos los aspec os del a e de Pepe-HiIllo y Cos illa es, a aen al lec o , que
econs uye con su imaginación, el aspec o de las mul i udes abiga adas y umo-
osas asis en es a los cosos en que se e ec uaba la ies a b a a».
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No odas las o aidas de Acuña de Figue oa ue on publi-
cadas y pa ece necesa io es ablece si las inédi as se han conse -
ado o pe dido. Las once imp esas po única ez hace más de un
siglo ue on las i uladas: bombás ica, con mo ión omán ica,
écnico - jocosa, o una, an iclásica, de Aleluya, abona, enana,
joco - polí ica, y encomiás ica. Nume osos indicios del modo en
que se desa ollaba la ies a pueden encon a se en cada una de
esas composiciones. El iempo en que U uguay i ía bajo su
segunda p esidencia cons i ucional ue e ocado en:
« “To aida abona”
A la co ida del 17 de ene o de 1837
¡Sal e el b a o Palanca! En hojas de o o
Debe su nomb e e e niza la his o ia;
Glo ia a Cejas, que ue e y con deco o
Man iene de su lanza la memo ia;
Al ilus e Pa icio, que es del o o
El e o y la mue e, ¡sal e y glo ia!
Y a Co ona, A ellano y Bequis dies o,
¡Sal e ambién, y glo ia y pad e nues o!
Si e bu las, lec o , con az o una
De mis e sos en o ma de no ena,
Deja al menos que oque pa e alguna
AZa za y Repollo en es a ena;
Los alza é a los cue nos de la luna
Co onados de hinojos y de e bena,
Po que en e Tau o y Cap ico nio e e nos
Sean los dos cons elación con cue nos.
Y si la c í ica
Sin causa sólida
Su en e es ólida
P e ende e gui ,
Yo con polí ica
Su in en o exó ico
Po es ambó ico
Sab é eludi .
Pida un acóli o
En ono ascé ico
Que amo pa é ico
P emie su a án;
Que yo en insóli o
Ve so omán ico
Pido en mi cán ico
To os y pan.
Y oyó Jo e mi oz; Jo e que implo a
Y que debe implo a odo chulillo,
Po que a Eu opa y Pasi e an es de aho a
Hizo el amo en o ma de no illo.
Dio sob e el pa che la señal sono a
El ambo na igudo y ama illo,
Y a cada golpe de su onca caja
Respondía mi pecho cual sonaja.
¡Oh! que paisaje an lucido os en a
El ci co an e mis ojos; allí u ano
P epa ado a la lidia se p esen a
Cada chulillo in épido y u ano;
He allí Coello, que sus iun os cuen a;
Repollo más acá sal a lozano,
O p endido a un cancel cual laga ija,
Bambolea sus pie nas de bo ija.
Aquí, en o no al ío Gil, ocan un cue no;
Allá, haciendo de un apo bande ola,
Maes o Juan se p epa a echando un e no
A plan a ejoncillos po la cola;
Alza jun o al pa ia ca sempi e no
Tau omaquia en U uguay 211
Y en ano di á un censo
Que el e ma a animales
Engend a hábi os b u ales
De sang e y o pe u o .
Pues en pueblos di e en es,
En e c is ianos o mo os,
Sin habe unción de o os
Co e la sang e a o en es.
Aplaudo la idea bella
De la sociedad au ina,
Y el ca go que me des ina
De miemb o hono a io de ella.
Sé que el i uoso Pas o
De esa illa, el digno E eño,
Es con pa ió ico empeño
Del p oyec o p omo o .
Y cuando un pad e de misa,
Y no de olla, lo p omue e,
Un a e segui lo debe,
Aunque enda la camisa.
Y yo, hablando sin icción,
En mi abel insono o
Más quie o can a a un o o
Que a un hé oe de qui a y pon.
Pues en popula que ella,
Muchos se han is o y e án,
Que hoy sob e la ley es án
Y mañana ue a de ella.
Acep o, pues, el hono
Con que me habéis dis inguido,
Y se é, como ya he sido,
De los o os el can o ».
(Acuña, 1890: .10, .6, 309-311).
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Tau omaquia en U uguay 219
Es in e esan e no a que la inicia i a acon ecía en un país
que se a anaba po deja a ás una década de en en amien os
a icidas. En el año 1852 la ciudadanía pa icipaba de las ilu-
siones de la denominada polí ica de usión, en cuya aplicación se
debía ob a po encima de las di isiones pa ida ias a las que se
a ibuían los males del pasado ecien e. Consecuen emen e el
poe a exp esó: más quie o can a a un o o / que a un hé oe de
qui a y pon. Sos u o que de ningún modo el espec áculo podía
se conside ado ins igado de la iolencia que la sociedad u u-
guaya se empeñaba en deja a ás po que: «en pueblos di e en-
es, /En e c is ianos o mo os, /Sin habe unción de o os/Co e
la sang e a o en es». Y –es necesa io insis i en que se eme gía
de un la go pe íodo de gue a ci il– sin e izó la u ilidad de las
co idas ase e ando que «nadie cisma en pa idos/An e un o o
embes ido ».
La ies a b a a pa ece habe ecupe ado odo su p o ago-
nismo en la década de 1850. En e o os indicado es así lo sugie-
e la impo ancia que le concedía la p ensa que a o unadamen e
se conse a con ela i a abundancia. Recuad os publici a ios de
conside able amaño anunciaban los es ejos y no e an a os los
comen a ios especializados que se ealizaban con pos e io idad.
Composiciones au inas del ya ci ado poe a Acuña de Figue oa
ue on publicadas en pe iódicos, ocupando des acado si io en la
po ada.
Po en onces, y pese a que ya habían anscu ido décadas
desde el in del denominado pe íodo colonial, U uguay y
España no habían es ablecido elaciones diplomá icas. Tal no
impedía que igu as del o eo p oceden es de la an igua me ó-
poli ue an p o agonis as. El ya epe idamen e ci ado Acuña de
Figue oa desc ibió de alladamen e una cuad illa española que
ac uó al menos en los años 1856 y 1857. La composición pe -
mi e obse a de alles de los usos locales. Además p opo ciona
in o mación que complemen a o co ige biog a ías. Pa a mues-
a es in e esan e oma una de las en adas del in en a io bio-
g á ico de dies os que han pisado los uedos, de José Ma ía
Cossío, que indica: «Sánchez (Manuel), el Pin o . Ma ado de
an emediados del siglo XIX. Cayó en los uedos hacia el año
1834, con muchos deseos de hace lo bien, pe o nada más. Fue
muy b e e su ca e a y más oda ía la memo ia que de ella quedó
en los a icionados». (Cossio, 1989: .III, 890).En con a de lo
a i mado en la monumen al ob a an es ci ada, Acuña de Figue oa
compuso:
«“Pinceladas biog á icas”
Sob e los o e os de la cuad illa del seño
Manuel Sánchez (Alias El Pin o )
Lo enzo Delgado, de Je ez de la F on e a -
Bande ille o bau izado el “Sal a ín”
Delgado el Sal a ín, po su des eza,
El de oja capilla y calzón al o,
Más lau os gana allí po su guapeza
Que mo os ma ó el Cid, y sale sal o;
Y más que pelos iene en la cabeza
(Sin que es o sea pulla, po se cal o)
Hace quieb os, ol e as y eco es,
Que pa ece compues o de eso es.
Manuel Fe nández (alias Conejo),
de Cádiz - Bande ille o
¿Y Fe nández Conejo? ¡Ah, si pudie a
Su apo eosis hace mi numen laco!
Él con da do o espada an e la ie a
Siemp e apa ece g ande, aunque es e aco;
Más yo le ha é b illa en la al a es e a,
Cons elación humana del Zodíaco:
Así, a la pa de Cánce o el Cang ejo,
Diego B acco
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Tau omaquia en U uguay 221
En e el León y el To o hab á un Conejo.
Cu o Japón, de Se illa -
Bande ille o; bau izado Pimpollo
Japoncillo en el sumo apogeo,
Su des eza y b a u a sos iene
Cual Pimpollo: en el ci co no iene
Supe io es ni apenas i al.
Bande illas, capo e y o eo
Desempeña con glo ia au ina:
Fiel asun o de aquel Golond ina
que dejónos ecue do inmo al.
F ancisco Aguila , de Se illa -
Bande ille o; bau izado el Co sa io
Aguila el Co sa io no cede
A Delgado, Japón ni Conejo:
¡Qué des eza, alo y despejo!
¡Se illano! ... no hay más que deci .
An e el iesgo jamás e ocede:
Así odos le aplauden en co o;
Y aún le emos delan e del o o
Como a eso os la espada esg imi .
Sil e io F ancone i (alias el Go di o),
de Se illa - Picado .
El no el F ancone i, aunque algo obeso,
demues a en el pica pujanza y ino;
Es mozo de alo y homb e de peso:
Es o lo sabe y sien e su ocino.
Unas eces con uso, o as ileso,
Tiene su Dios apa e o su des ino:
Ya encedo , su aplauso sube al cielo,
Ya encido, su espalda ba e el suelo.
Dos izcaínos y un andaluz de la an igua cuad illa
Del Na a o y de Anselmo diligen e
Nunca el al o alo se des i úa:
El que quie a nega lo injus amen e,
Me ece de los dos un a ayúa;
yo quisie a can a les dignamen e
Con la oz de la P e i o de la G úa;
y dedica ambién dos go go i os
En ecompensa del andaluz Ca li os.
El Pa agüe o y B i os, picado es de los
an iguos, y el jubilado Ignacio Bellido.
También al Pa agüe o can a ía
Bande illando de a caballo al o o;
Y a B i os, su i al, a quien da ía
Todo en e so y aplausos, menos o o.
A cada uno su ilus e apología
Ha ía; y con jus icia y más deco o
Al chulillo en eceso, no en ol ido,
Al jubilado sin pensión, Bellido.
Manuel Sánchez (alias el Pin o ),
de Se illa - P incipal y p ime espada.
Mas Sánchez el Pin o b illa eminen e
Cual sol de aquella es e a: ¿quién y cuándo
Más osado se io ni in eligen e
La espada y mule illa manejando?
En un emb oque al o un acciden e
Pone en iesgo su ida; mas sal ando
De los cue nos del o o, su o una
Lo ele a has a los cue nos de la luna.
El íncli o Sánchez
Con b ío y deco o
Diego B acco
222
Desp ecia del o o
Fu o baladí,
Y al e a sus plan as
Tendida la ie a,
Mil ecos doquie a
Repi en así:
¡Sí, sí!
Repi en Así.
¡Hono al alien e
Y un lau o de Apolo!
Domínguez an sólo
Su igual se ele ó:
Ninguno más al o
Renomb a eclama,
Más digna la ama
Jamás esonó
¡No, no!
Jamás esonó.
El pueblo po p emio
Dona le debie a
Fulgen e ene a
De esmal e y ubí.
G andioso capo e
De aso celes e,
Y espléndida es e
De ico o mesí
¡Sí, sí!
De ico o mesí.
¡Adiós admi able
Pin o sin pale a!
Aquí del poe a
El can o acabó.
Tau omaquia en U uguay 223
¡Adiós y pe mi e
Que él ponga obsecuen e
Un lau o en u en e:
No digas que no.
¡No, no!
No digas que no.
(Acuña, 1890: V.11, .7, 326-330)
También esul an de una ele ancia ex ao dina ia los e -
sos dedicados a Sil e io F ancone i, decisi o en la e olución
del can e lamenco. El hallazgo a oja luz sob e sus ci cuns an-
cias en el Pla a, conside adas un mis e io po sus bióg a os. El
can ao ue apodado po el público mon e ideano el go di o de
Se illa. Al espec o Acuña de Figue oa exp esó complemen an-
do la composición an es señalada:
Si el pueblo es os nomb es
o apodos abona
La ley los sanciona
¡Magní ica ley!
No impo a que alguno
Se mues e indiges o:
Al menos en es o
El pueblo es el ey.11
Cabe ag ega que me ced al apodo ha sido posible ubica
en la p ensa mon e ideana de la época o os da os e e idos a la
ac uación de F ancone i.12 Como se ha is o, el au o de la le a
del himno nacional u uguayo u o elogiosas palab as pa a quien
en onces se desempeñaba como picado . No obs an e, como con-
secuencia na u al de la expec ación que despe aba la ies a
Diego B acco
224
11 Ibídem, en no a al pie en la p opia composición.
12 Algunos da os adicionales ue on publicados po el au o de es e a ícu-
lo en la edición del pe iódico ABC - Se illa, 24 de diciemb e de 2005, pág. 72.
Tau omaquia en U uguay 225
b a a, calidad de o os y o e os e a pe manen emen e mo i o de
deba e. Po ejemplo, esa misma empo ada el pe iódico La
Semana comen aba en p osa y en e so:
«“Un día de o os en la Unión. Cha la anismo de ca eles”
... ue a del mal llamado Río de la Pla a, un Ca el de To os o de
Tea os se limi a a dos líneas de imp esión que con ienen lo más
esencial de la ies a. Pe o en e noso os ocupa gene almen e
una columna de dia io o una sábana de papel, pegada a una
esquina; y empieza po deci nos que el simpá ico Manuel
Sánchez, alias el pin o ma a á an os y cuan os o os con la
maes ía y g acia que el ca el le a ibuye, o que él mismo se
a ibuye cuando edac a el ca el; odo eso po supues o, si el
iempo lo pe mi e. Que Repolli o o el Go di o,13 Conejo o el
Lo i o, o cualquie o o chulillo, aunque se a e de un olumen
de ele an e, ha án es as y o as p oezas y sue es que son casi
siemp e blancas o desg aciadas.
In eliz de aquel mo al
Que con la e del c eyen e
Co e al uido de la gen e
T as el ca el del pin o
Piensa acaso o os e ?
Que o os ni que o e os!
Si son acas o e ne os
Los del nene lidiado ».14
Po en onces las co idas e an un espec áculo gene aliza-
do en un país cuyos homb es es aban hechos al manejo de las
a mas y del ganado b a ío. No obs an e, al a in es iga lo que
pa ece habe sido una a iedad local de la ies a b a a. Tal
13 Alias de F ancone i.
14 La Semana - Pe iódico pa a odos. Mon e ideo. (BNM ME: Oc ub e 26
de 1987, 147).
Diego B acco
226
modalidad e a dis inguida espec o de las que se p ac icaban a la
española, muy poco ecuen es en el in e io . Así, ue des acada
la p esencia de una cuad illa peninsula en una localidad si uada
a unos cien kilóme os de la capi al:
«“To os en San José”
Según emos po los anuncios que publican los dia ios, el pue-
blo de San José a a ene en b e e una plaza de o os en donde
se e ec ua án algunas co idas.
La cuad illa que uncionaba en la plaza de la Unión es la que se
dispone a iaja , mos ando su habilidad po algunos de nues-
os pueblos.
No dudamos que el espec áculo de las co idas a ae á en los
depa amen os mucha concu encia, sob e odo en pueblo de la
población de San José.
Mien as aquí se juegan los o os de las elecciones, en los depa -
amen os, donde eina un poco de más calma, hab á iempo de
o a y de e po p ime a ez las co idas a la española, ya que
no igno an las que suelen ene luga en e nues os paisanos».15
En e in del año 1857 y p incipios del siguien e U uguay
ol ió a padece los igo es de la con ienda a icida. Los en en-
amien os culmina on con la ic o ia del gobie no, que o denó eje-
cu a a casi cien o sesen a insu ec os que se hab ían endido bajo
capi ulación que les ga an izaba la ida. El episodio conocido
como heca ombe de Quin e os sepul ó espe anzas de alcanza una
paz du ade a y ea i ó el en en amien o en e pa idos. Sin pe -
juicio de los g a es sucesos polí icos y mili a es, el público mon-
e ideano con inuó iel a las co idas de o os. Así, a las pue as de
la p ima e a aus al del año 1858 el pe iódico El Libe al anuncia-
ba co ida pa a el domingo subsiguien e. Los p ecios e an ín imos
y el anspo e, g a ui o. Se lidia ían seis o os, cua o de los cua-
15 La Semana - Pe iódico pa a odos. Mon e ideo, (BNM ME: No iemb e
9 de 1987).
les end ían las as as despun adas. Concluía el suel o p onos ican-
do «que la concu encia se á nume osa: en cambio e emos si son
o os o bueyes lo que nos han o ecido».16
TIEMPOS DE GUERRA Y DESPOTISMO
Las espe anzas que o iginó la denominada polí ica de
usión se des anecie on as la ya mencionada heca ombe de
Quin e os. En la década de 1860 la gue a ci il con ami icacio-
nes in e nacionales y la pa icipación en un con lic o bélico
egional sumie on al país en múl iples di icul ades. Al p incipio
del decenio siguien e U uguay es u o conmocionado po la con-
ienda a icida denominada Re olución de las Lanzas. Ele ado
debió se el in e és po la au omaquia pa a que en aquel con-
ex o aciago ue a publicado un manual de ein a y dos páginas
des inado a los a icionados. (Rojo, 1870)17
Al e e ido pe íodo de en en amien os sucedió una época
que la his o iog a ía ha denominado mili a ismo. Tal pe íodo p in-
cipió en 1875 e incluyendo la ansición hacia la democ acia ina-
lizó cuando e minaba la década siguien e. Abunda la in o mación
au ina e e ida a los úl imos años de ese pe íodo g acias a los
ma e iales ecien emen e donados po don Edua do Da agnés
Tau omaquia en U uguay 227
16 El Libe al. Mon e ideo, (BNM ME: 19 de Sep iemb e de 1858).
17 Recopiladas de las mejo es ob as del a e, co egidas y aumen adas po ...
P ecio, 50 cen s.
18 Don Edua do Da agnés Rode o hunde sus aíces en la adición au ina de
U uguay. En agos o del año 2001 donó ma e ial a la Biblio eca Nacional, que inclu-
ye in e esan es ca eles y nume osos eco es de p ensa. Tal ma e ial es á en p oceso
de clasi icación y en es e a ículo se ci a como BNB - ME - DD (Biblio eca Nacional
de Mon e ideo - Ma e iales Especiales - Donación Da agnés). En e los muchos
lazos que lo inculan al o eo, in e esa des aca que es nie o del emp esa io au ino
An onio Rode o quien a endó du an e a ias empo adas la Plaza de To os de la
Unión y en cuya casa alleció el ma ado Pun e e .
Diego B acco
234
sonas pa a e su indomable b a u a, el p opie a io ha accedido
a exhibi lo en es e espec áculo.
La lucha e ible que se e ec ua á en e el To o y el León se lle-
a á a cabo, es ando el e ible León suje o po una ue e cade-
na de alamb e y del la go del adio del edondel, suje o de un
g an pos e de hie o colocado en el cen o de la plaza.
Empezada la lucha, és a da á é mino cuando una de las dos ie-
as sea encida.
Hay g andes apues as»32
En el ca el es á esc i o a mano: «suspendido». Sin emba -
go el espec áculo se ealizó el domingo subsiguien e. El pe iódi-
co La T ibuna Popula del 11 de ab il de 1887 comen ó que
ambas ie as no se ag edie on.33
UN TORERO Y LA OPINIÓN PÚBLICA
Joaquín Sans (a) Pun e e ac uó en di e sas empo adas;
ello pa ece exp esa la ecíp oca p e e encia que se dispensaban
el o e o y la a ición mon e ideana. Así, el ece de ma zo de
1887 hubo una co ida ex ao dina ia en su bene icio. El dies o
exp esó que enía «el hono de dedica su unción de g acia a la
ju en ud Mon e ideana y a la p ensa en gene al».34 Al día
siguien e La T ibuna Popula in o mó que « egula concu en-
cia asis ió al bene icio del simpá ico y alien e ma ado de o os
Joaquín Sans (a) Pun e e ».Según el mencionado pe iódico
«es aba allí la c eme de la a ición au ina».35
El es de no iemb e de 1887, su apode ado i mó en
Mad id un con a o, comp ome iendo su ac uación en la p óxi-
32 Ca el. BNM ME DD.
33 La T ibuna Popula . Mon e ideo. (BNM ME DD: 11 de ab il de 1887).
34 Ca el. BNM ME DD.
35 La T ibuna Popula . Mon e ideo. (BNM ME DD: 14 de ma zo de 1887).
Tau omaquia en U uguay 235
Fig. n.º 29.- Con a o en cuyo cumplimien o encon ó la mue e Pun e e .
Diego B acco
236
ma empo ada mon e ideana. En el cumplimien o de al con a-
o le so p endió la mue e en ie as que a juzga po la ei e a-
ción en isi a las, conside aba ambién suyas.36 Su sue e gene ó
un g an impac o en la sociedad mon e ideana. Los pe iódicos
comen a on en de alle la cogida de Pun e e , su agonía, su mue -
e y los homenajes pós umos que se le ibu a on. Po ejemplo,
el pe iódico La Ilus ación del Pla a dedicó sus páginas cen a-
les a mos a g á icamen e la cogida su ida po el dies o. En la
página 2 de la misma edición ue publicado el a ículo que sigue,
ico en in e esan es de alles:
«Damos algunos da os ace ca de Joaquín Sanz (a) Pun e e , que
de esul as de la cogida de que ue íc ima el domingo 26 de
eb e o, alleció el 28, después de c ueles su imien os.
Cua en a ho as ha su ido el simpá ico dies o, demos ando un
alo se eno.
Léanse los da os que hemos podido ob ene ace ca del ex in o,
y en los cuales apa ece esbozado el dies o que, mue o en edad
emp ana, pudo habe dado g andes hechos al a e de Cúcha es.
Nació en Já i a el año 1852; enía pues 35 años.
Su pad e se llamaba Joaquín Sanz; la mad e doña N. Almena ;
enían ca nice ía; Pun e e , los ayudó en ella y después de mo i
su pad e, se puso al en e del es ablecimien o.
Desde la edad de 18 años empezó su a ición al o eo, o eando
en no illadas en los pueblos de la p o incia de Valencia.
A los 20 años, en ó en la cuad illa de Ca ión y después en la
de Ci ineo, o eando po p ime a ez en co ida o mal en la
plaza de U iel. Después lo hizo en la de Ca agena y luego en la
de Valencia.
36 Con a o en o mula io imp eso i mado en e el ep esen an e de
An onio Rode o y el apode ado de Pun e e en Mad id. (BNM ME DD: 3 de
no iemb e de 1887).
Ing esó como bande ille o en la cuad illa de Angel Pas o ,
omando después pa e en muchas co idas con Laga ijo,
Ca ancha yF ascuelo.
En la empo ada del 81 al 82 ino po p ime a ez a Mon e ideo
con Laga ija, Ca ión y Paco F ascuelo.
El 84 ol ió con Villa e de, el 87 con Fe nando Gómez El
Gallo y el 88 po úl ima ez, con el Ecijano, a quien ha dado la
Tau omaquia en U uguay 237
Fig. n.º 30. Fo og a ía de Pun e e exis en e en e los ma e iales donados
po don Edua do Da agnés a la Biblio eca Nacional de Mon e ideo.
al e na i a de ma ado .Su al e na i a de ma ado la omó en
Se illa con Mazzan ini y el Espa e o y después en Mad id con
Sal ado Sánchez F ascuelo y Ca ancha.
Como bande ille o de Ángel Pas o se había hecho aplaudi
mucho, po su limpieza en las sue es y su alo .
En Ca a aca, o eando con Laga ija, cayó aquel he ido en el
p ime o o y Pun e e despachó los 6 o os de la co ida a es o-
cada po o o. (G an o ación).
Es e es uno de los hechos que a Pun e e ele a on más su epu-
ación.
Laga ijo se p oponía da le muchas con a as, cuando eg esase
de su iaje úl imo.
E a casado en Mad id con Te esa Lunga ela, de la que se sepa-
ó hace un año; iene dos hijos; una niña de cua o años y un
niño de 2; la p ime a i e con su mad e; el niño le iene al cui-
dado de un ama de c ía que eside en Vallecas, pueblo inmedia-
o a Mad id.
El nomb e de Pun e e , le enía de que a su pad e le daban el
sob enomb e de El Pun e o que se da en Valencia al que sob e-
sale como homb e de ca ác e , que pone los pun os a odos los
demás.
El p ime aje con que o eó en las no illadas de Mad id como
espada, se lo egaló He mosilla, quien, a su ez se lo debía
como egalo, al que hoy es capi án de a ille ía en la milicia de
es e país, Ped o Cazana e.
La noche an e io de la co ida, jugando al dominó con algunos
amigos en el “Nine Pins”, dióle al To e in la ocu encia de pin a
en la mesa a un o o aga ando a un o e o po el muslo de echo.
- Mi a, Pun e e , - le dijo el To e ín - és e e es u.
- E ec i amen e, - con es ó Pun e e - mañana me a a coge así.
Cuando se iba a es i pa a i a la plaza, es u o dudando si
pone se el e no de lila y o o, o el mo ado.
Con el p ime o había enido a ias cogidas y encon onazos y le
enía po el aje de la mala somb a.
Al in se decidió, diciendo: - ¿No he de pode yo más que el
aje?
Camino de la Plaza encon a on un en ie o y dijo a los que le
acompañaban:
Diego B acco
238
- Malo! Es o es señal de que es amos alguno pa a hace lo mismo,
¡Culeb illa!, ¡Culeb illa! - dijo a ando de in imida con es a ase
de mal augu io pa a los o e os, a los que le acompañaban.
Al hace el paseo an es de empeza la lidia se ol ió a sus com-
pañe os y les dijo:
- Chicos, a e quien se acue da es a a de de Sale i; delan e de
los cue nos de los o os.
Sale i acababa de mo i en México, según no icias que die on
los dia ios y que has a el momen o se ienen po cie as.
Además hay el de alle de habe se o o la silla en que pa eó, al
iempo de aga a la, de alle igual que ocu ió el año pasado,
siendo ambién cogido y he ido en una pie na.
En la plaza de la Unión desde su ins alación han allecido dos
o e os: el picado Recoba y el espada Pun e e .
A las es se ag a ó, su iendo un en iamien o en las ex emi-
dades, acompañado de ue es ómi os. Po o den de He e o y
Salas se aplica on dos sinapismos en los b azos y uno en el
ien e, adminis ándole pa a el in e io , pequeñas dosis de ca é
bien ca gado.
De ol ió el ca é y quedó muy aplanado.
C eyendo a o able la calma, An onio Rode o se ue a do mi
un a o y algunos de los que le acompañaban le deja on solo,
bajo el cuidado del p ac ican e seño Labo a.
És e al poco a o, io sín omas de g a edad en el en e mo y
llamó a Rode o.
Cuando és e en ó a la alcoba, Pun e e le aga ó una mano y le
dijo:
-¡An onio! me mue o.
- No digas on e ías, - le eplicó Rode o - esa es ap ensión uya,
y si e empeñas en supone que e mue es, acaba ás po log a lo.
- No es ap ensión - insis ió Joaquín - es e dolo - lle ándose la
mano al ien e - me ma a y pa a que no digáis que me mue o
sin despedi me, lo hago de odos con an icipación.
Tau omaquia en U uguay 239
En el semblan e de Joaquín se e lejaba, en e ec o, la mue e y
odos los de la casa se pusie on en mo imien o.
El p ac ican e Labo da, aconsejó la necesidad de a isa un
sace do e y salió a hace lo Edua do Ca mona que se encon aba
allí en aquellos momen os.
Mien as an o Pun e e , aga ando con una mano la de su
amigo Peña, con quien i ía y o a de An onio Rode o, su p e-
dilec o amigo; eniendo apoyadas sob e sus odillas las manos
del Panade o, el que más abajó con él de los que ienen en la
cuad illa, espi ó, sin más es e o , ni al e ación ninguna de oz
ni semblan e.
La escena que sucedió no es pa a desc ibi .
E.P.37»
En la co ida que siguió a la del 26 de eb e o, ealizada el
11 de ma zo de 1888, «en demos ación de pesa po el alleci-
mien o del malog ado p ime espada Pun e e la cuad illa se p e-
sen ó en edondel es ida de lu o, es o es, con co ba a, aja y
medias neg as los de a pie y con co ba a, aja y bo lones neg os
los jine es. ... Ecijano aía, además, una capa neg a, bo dada a
o o»38 En echa imp ecisa se o ganizó o a co ida que una ez
más e idencia los ínculos en e ies a b a a y solida idad. Un
ca el en papel sin año anunció una lidia a bene icio del malo-
g ado dies o. Los o os se llamaban: Público - Mon e ideano -
Ca i a i o - P o ege - Hué anos - Ma ado - Desg aciado -
He ido - Redondel - 26 - Feb e o - Úl imo.39
La mue e de Pun e e causó honda epe cusión en
U uguay y España. José Ma ía Cossío le dedicó un espacio an
amplio como el que u ilizó pa a eseña oda la his o ia de las
co idas de o os en U uguay. (Cossio, 1988: .VI. 756-763 y .IX,
Diego B acco
240
37 La Ilus ación del Pla a. Mon e ideo. (BNM ME: Ma zo 11 de 1888).
38 La T ibuna Popula . Mon e ideo, Ma zo 12 de 1888. BNM ME DD.
39 BNM ME DD.
Tau omaquia en U uguay 241
262-269). No obs an e, ida y mue e del dies o ame i an un ex o
especí ico que lo esca e del ol ido. Tal pa ece posible po la
abundancia de uen es, con enien e po lo que iene de singula su
ayec o ia y mue e en un uedo de ul ama y necesa io po las
consecuencias que su allecimien o aca eó al desa ollo de la au-
omaquia en U uguay.
Fig. n.º 31.- Solida idad con los deudos del dies o mue o en el uedo.
UNA PROHIBICIÓN
La mue e de Pun e e modi icó el umbo de las co idas de
o os en U uguay. Un a ículo esc i o po quien se ía un in luyen-
e pe sonaje en U uguay, i ulado: “una ley po una co nada”, ilus-
a el e ec o que el a al desenlace causó en la opinión pública:
Diego B acco
242
«El día 26 de eb e o del año de g acia [1888] que co e, el o o
Cocine o, de la ganade ía de don Felipe Vic o ia, y e ce o de la
a de, dio una co nada al p ime espada de la cuad illa Joaquín
Sanz (a) Pun e e , a consecuencia de la cual mu ió el dies o dos
días después ... oda la e minología de la ho ipilación ha salido
aye a luz pa a ulmina las co idas de o os.
Cocine o, e a un o o quedao, como se dice en je ga, y que salió
del b e e como si salie a de la escuela, sabiéndose ya de memo ia
lo que le iba a sucede , como acon ece con la mayo pa e de los
c iollos de la ganade ía de Vic o ia: a los que les ien an el pelo
dos o es días an es de la co ida, pa a sabe si hacen po los
caballos, de modo que el o o ya ejoneado en el co al, queda
escamado y no embis e sino después de medi bien el golpe.
Salió an aleg e Cocine o, y con an os pies del chique o, que al
Se ani o se le hizo bueno pa a sal a lo de ga ocha. Dos eces
lo ci ó en los medios y o as an as se a ancó el o o con an a
olun ad, que pa ecía iba a es ella se en las ba e as, pe o no
bien el chulo a maba la pe cha pa a da el sal o, el animal se
plan aba sob e los cua o emos, y en seguida de medi el bul o,
de nue o se a ancaba, ascándole en la embes ida las zancas al
bande ille o, que lib ó el pellejo me ced a se lige o como gamo
y sal ado como una langos a.
Hubo que enuncia a la sue e, y el o o en ó a a as an ece-
loso e in encionado como ya se mos a a, no embis iendo sino
cuando podía cola se so eando la puya como un i ado de lo-
e e esqui a la pun a de su ad e sa io.
Pasó a bande illas Cocine o an en e o como había salido, y
pa a aploma lo, Ecijano y Hie o oma on una capa cada uno
po una de las pun as y empeza on a pasa lo ci ándolo, muy en
co o. Dos eces hizo el o o po el apo ciegamen e, pe o a la
e ce a, en ez de acudi al apo engañoso, mi ó los bul os y
eligiendo al Ecijano, le dio un acosón al, que po poco lo
es ena.
Aquel o eo de capa muy aplaudido po el público, ue aguijón
pa a el amo p opio de Pun e e , quien deseoso de ecoge algu-
nas palmas de la cosecha, decidió pone bande illas sen ado. Le
a eba ó a Pepe e el pa con que ya aleg aba al o o, pidió una
silla cuyo espaldo se descalab ó al coje la, y la colocó an
malamen e, que se puso den o de la ju isdicción de la ie a, es
deci , den o del adio en que el animal engend a la ca e a, y no
da po consiguien e iempo a hace el cambio.
Tau omaquia en U uguay 243
Fig. n.º 32.- La co nada del 26 de eb e o de 1888 que p o ocó la mue e
de Pun e e y modi icó el umbo de la ies a b a a en U uguay
Pa a odos los en endidos en la mane a como se p oducen las
sue es, e a e iden e que Pun e e se ía cogido en cuan o el o o
hiciese po él. Pod ía del acciden e esul a un hocicazo o un
a e azo sin consecuencias, pe o e a indiscu ible que el animal
a olla a al homb e. Y más cla o se p esen ó el caso p e is o
cuando el o o no ema ó la ca e a engend ada de p ime a
in ención, sino que al e que el blanco de su a aque se emo ía,
se quedó, y ajus ándolo en onces muy de ce ca, dio una embes-