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Egon Schiele: De los autorretratos del Otro Yo a la santidad del desnudo: un artista maldito

González Ruiz, José

Abstract

A lo largo del siguiente artículo presentaremos parte de la obra del artista austriaco Egon Schiele, ahondando en ciertas temáticas que fueron generales en su obra, intentando relacionar su trágica vida con el motivo de su genialidad, presentando una breve introducción a su infancia, a fin de conocer la relación con su familia, así como algunas de sus relaciones personales, desde su amigo y mentor Gustav Klimt, hasta Osen o Wally. Además, se repasarán sus temas más representativos, su concienzudo y casi obsesivo estudio de la sexualidad, el desnudo, y el alma humana, algo que se traduce en la mayoría de ocasiones en retratos y autorretratos. Asimismo, se analizarán algunas de sus influencias, su narcisismo, el uso de la figura como adalid de la expresión y algunos de sus momentos más trágicos, como su entrada en prisión

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EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 https://dx.doi.org/10.12795/pajaro_benin.2017.i1.03 Egon Schiele: De los autorretratos del Otro Yo a la santidad del desnudo: un artista maldito. Egon Schiele: From the other self´s self-portraits to the holiness of nude: a cursed artist. José González Ruiz. Universidad de Sevilla. Resumen: A lo largo del siguiente artículo presentaremos parte de la obra del artista austriaco Egon Schiele, ahondando en ciertas temáticas que fueron generales en su obra, intentando relacionar su trágica vida con el motivo de su genialidad, presentando una breve introducción a su infancia, a fin de conocer la relación con su familia, así como algunas de sus relaciones personales, desde su amigo y mentor Gustav Klimt, hasta Osen o Wally. Además, se repasarán sus temas más representativos, su concienzudo y casi obsesivo estudio de la sexualidad, el desnudo, y el alma humana, algo que se traduce en la mayoría de ocasiones en retratos y autorretratos. Asimismo, se analizarán algunas de sus influencias, su narcisismo, el uso de la figura como adalid de la expresión y algunos de sus momentos más trágicos, como su entrada en prisión. Palabras clave: Sexualidad, narcisismo, relaciones, expresión, desnudos. 188 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 Summary: Throughout the following article, we will introduce a part of the work of the Austrian artist Egon Schiele, delving into certain general themes of his works, trying to implicate his tragic life with the motive of his brilliance, by giving a brief introduction about his childhood, in order to become aware of the relationship with his family, as well as of his social relationships with Osen and Wally, of his friend and tutor Gustav Klimt. In addition, we will have a look over his most representative themes, his conscientious and almost obsessive study of sexuality, nude, and the human soul, which in most cases is turned into portraits and self-portraits. As well, we will analyze some of his influences, his narcissism, the use of figure as the leader of the expression, and some of his most tragic moments, such as his entrance to prison. Key words: Sexuality, narcissism, relationships, expression, nudity. I Una infancia marcada por la tragedia. El 12 de junio de 1890 nace en el edificio de la estación de ferrocarril de Tulln an der Donau, una pequeña ciudad de Viena, Egon Leo Adolf Schiele, el tercer hijo de Adolf Eugen (1850-1905) y su esposa Marie (1862-1935). Al artista le precedieron sus dos hermanas, Elvira, siete años mayor que Egon, que fallece a la edad de diez, y Melanie. Más joven que él, estará su hermana Gertrude. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 189 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 Adolf y Marie tuvieron tres hijos más, que no sobrevivieron a la infancia 1 . De sus hermanas, su favorita siempre fue Gertrude, a quien Schiele llamará cariñosamente Gerti. Su hermana pequeña será su modelo en innumerables ocasiones; en sus dibujos retratará a la joven, pelirroja, de vientre plano y busto abundante, en poses explícitas y gestos provocativos. Un ejemplo de esto podemos verlo en Muchacha acostada con vestido azul oscuro, (Figura 1) un cuadro donde aparece Gertrude totalmente vestida, incluido zapatos y medias, pero recostada hacia atrás, dejando la joven a la vista su sexo, al levantar el dobladillo de su vestido 2 . Es sabido que gran parte del tormento que persiguió al artista durante su corta vida, viene dado por la visión que tenía de la sexualidad, una sexualidad prohibida e inmoral que refleja en ciertas tendencias incestuosas con su hermana. Su padre, consciente de ello, llegó a interrumpir en una habitación donde estaban los dos hermanos, tras romper la puerta, solo para descubrirlos jugando. Aun así, a la edad de dieciséis años, existen pruebas que demuestran que Egon viajó sin permiso paterno con su hermana, que entonces contaba con doce años, a Triste, donde ambos compartieron una noche de hotel 3 . A principios del siglo XX, Schiele comienza la enseñanza secundaria en Krems, donde se descubre otra de sus frustraciones; 1 BADE, Patrick: Egon Schiele. Londres, Parkstone International, 2011, Pág. 8. 2 Ibid., Pág. 18 3 WHITFORD, Frank: Egon Schiele. Londres, Thames & Hudson, 1985, Pág. 29. 190 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 la de ser un mal estudiante, cuyo único refugio eran sus propios dibujos. Encuentra ahora otra de las trabas que durante su vida se verá obligado a ir sorteando; su padre, aun admirando sus dibujos, los destruye en un ataque de ira 4 . Dos años después de comenzar sus estudios secundarios, su padre lo envía a la escuela regional superior de Klosterneuburg. La infancia de Schiele queda del todo marcada con la enfermedad de su padre, la sífilis, que contrajo en un burdel durante su luna de miel, contagiando a su madre, Marie, cuatro días después de la boda 5 . Adolf, que estuvo marcado para siempre con una profunda depresión, obligado a jubilarse debido a una enfermedad mental, siempre estaba sentado, vestido con su viejo uniforme de trabajo. En el verano de 1904, y tras verse afectado por una parálisis, intentó cometer suicidio arrojándose por una ventana, y en un último acto de demencia, quema todas las acciones que poseía del ferrocarril, dejando a su familia en la más absoluta de las miserias 6 4 BADE, Patrick. Op. Cit., Pág. 9. 5 Ibid. Pág. 10. 6 BADE, Patrick. Op. Cit., Pág. 10. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 191 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 Figura 1. Muchacha acostada con vestido azul oscuro La enfermedad de su padre, su fracaso académico, la ruina familiar, la no aceptación de su arte por parte paterna y sobre todo, sus tendencias sexuales, sirvieron de caldo de cultivo para desarrollar una personalidad sombría, entristecida y que acabará desembocando en un profundo sentido narcisista del Yo, dejando, para siempre, una imborrable marca en su obra. II El estudio del Otro Yo a través del espejo. Es innegable que en la vida de un autor existen obras capitales capaces de hacernos entender, a través de ellas, sus raíces, sus bases y sobre todo, su carácter. La personalidad de Schiele 192 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 quedó latente en sus obras, y un motivo recurrente en su carrera serán los autorretratos, denotando un afán observador, casi maniático, por sí mismo, utilizando los autorretratos para representarse de manera casi simbólica, no reflejando su aspecto de un modo realista 7 . Existen autores que nos facilitan el entendimiento del Yo del artista, tan característico de Schiele. Reinhard Steiner nos remite a artistas como Rembrant, o Durero, advirtiéndonos del gran papel del espejo dentro de la obra de Schiele; un instrumento de descubrimiento de nuestra propia identidad, que nos permite experimentar con nosotros mismos, y que remite al incipiente orgullo del artista del Renacimiento. El autorretrato de Schiele irá evolucionando hasta llegar a un punto en el que el propio individuo se experimenta a sí mismo como dividuo, un ser divisible. Salvo los ejemplos más tempranos, los autorretratos de Egon Schiele no se limitan a ser meros testimonios de una etapa de su vida, ni siquiera teorías sobre el propio yo, sino que mediante extravagantes poses, y gestos repletos de patetismo, destruyen la unidad de la persona. Esta fuerza se traduce en la creación de una tensión entre el Yo real y el Yo enajenado, convirtiendo el cuadro en una prueba de la misma despersonalización. En 1890, mismo año de nacimiento de Schiele, Oscar Wilde publica El retrato de Dorian Gray, una novela que nos sirve como paralelismo con la obra del artista austriaco. En el 7 STEINER, Reinhard: Egon Schiele: 1890-1918: el alma de medianoche del artista, Köln, Taschen, 1992. Pág. 7. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 193 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 libro, el cuadro de Gray envejece de manera constante, mientras que el propio retratado vive en una belleza completamente inalterable, en un estado opuestamente distinto al del cuadro 8 . La novela nos relata esa inversión de la relación entre el original y el retrato, convirtiendo la figura pintada en el auténtico espejo del alma, presentando una serie de rasgos que no quedan latentes en el físico de la persona a la que representa. Para Egon Schiele, el espejo no es un mero medio para establecer su identidad y plasmarla en su obra, sino que a través de él busca su otro Yo, quedando esto recogido en sus cuadros 9 . La imagen del espejo está en estrecha relación con el arte figurativo y con el propio Narciso, que en términos mitológicos, es el héroe originario de la pintura. Alberti, en su “Tratttato della Pittura”, nos dice que el arte ennoblece las cosas, haciéndolas más valiosas, y que toda la belleza de las cosas tiene su origen precisamente en la pintura 10 , presentándonos a ésta como el germen de todo arte, y a Narciso como su inventor; el reflejo de una imagen en el espejo se entiende aquí como una forma primitiva de pintura. Y es precisamente, el propio espejo, el que tiene la capacidad de entender al propio yo, traspasando esto a la pintura. La pintura como el reflejo del verdadero Yo 11 es algo que trata André Gide a finales del siglo XIX en su libro “Traité du Narcise”, 8 WILDE, Oscar: El retrato de Dorian Gray. Madrid, Espasa Libros, 2000. Págs. 13 y siguientes. 9 STEINER, Reinhard: Egon Schiele. Op. Cit., Pág. 8. 10 BATTISTA ALBERTI, Leon: De la pintura. Ciudad de Mexico, Universidad Nacional Autónoma de México. 2004. Pág. 35. 11 GIDE, André: Le retour de l’enfant prodigue; précede de le traité du Narcisse. París, Folio, 1978. Pág. 41 y 42. 194 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 un escrito al que alude Ernst Robert Curtius, crítico y filólogo, para señalar que “el hombre moderno se inclina sobre el espejo del arte para reconocerse a sí mismo en él, y sabe que solo tiene el reflejo de las cosas… que no deja de ser un espectador” 12 . En sus primeros autorretratos, Schiele denota una voluntad de compensar la pérdida tras el fallecimiento de su padre, quien pese a protagonizar episodios como la quema de los dibujos de Egon, fruto de su locura, hubo un tiempo en el que sí pareció alabar la obra de su hijo. Para ello recurrirá a la exaltación grandiosa, y puramente exhibicionista, del propio Yo. El ego del pintor se recibió un gran impulso tras su temprana admisión en la Academia, apareciendo desde entonces en público con un aspecto renovado, elegante, consciente de sí mismo y con la apariencia de un dandy 13 . En los primeros años de la primera década del siglo XX, la tensión en sus autorretratos aumenta de manera progresiva, algo que se traduce en valores expresivos excesivos que resultan en una difícil comprensión como meros autorretratos. Se convierte ahora el espejo en algo deformante que refleja otro Yo, un alter ego totalmente extraño, que da lugar a otros rasgos en esta nueva fase en la personalidad artística de Egon Schiele, algo que se caracteriza por unos constantes intentos de evadir la personalidad fija, con rasgos físicos tales como la delgadez extrema en las figuras, contorsiones imposibles, una mímica tétrica, casi perversa, o un cabello “corto y rebelde que se levanta, electrizado” 14 . Ejemplos 12 STEINER, Reinhard: Egon Schiele. Op. Cit., Pág. 9. 13 Ibid. Pág. 10. 14 STEINER, Reinhard: Egon Schiele. Op. Cit. Pág. 10. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 195 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 de esto lo podemos encontrar en Autorretrato con las manos en el pecho (Figura 2) o Autorretrato con la mano en la cabeza (Figura 3). Figuras 2 y 3. Autorretrato con las manos en el pecho y autorretrato con las manos en la cabeza A raíz de estas características, la pose que adopta Schiele frente al espejo desarrolla progresivamente una dinámica propia y enajenada, apartándose de la representación realista, provocando 202 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 concreta. Esto resulta más sencillo de comprender si recordamos las palabras de Paul Hatvani, que nos dice que “la obra de arte expresionista no solo está unida a la consciencia del artista, sino que es idéntica a ella” 25 . Schiele recrea su mundo interior en sus retratos, dejando al Yo alcanzar una forma espiritual casi divina. De este modo, se opone a desdoblar los sentimientos en un Yo múltiple, por lo que va tomando la forma de un concepto pictórico en el cual se vuelve a establecer de un modo visionario la unidad con el mundo 26 . IV Desarrollo narcisista y amistad con Gustav Klimt. El 1 de enero de 1905 fallece su padre a consecuencia de una parálisis progresiva, dejando al joven austriaco sin uno de sus puntos de referencia más importante. La muerte no era ninguna desconocida para la familia Schiele, y es algo que marcará profundamente su vida artística. La maternidad se convertirá en uno de sus temas centrales, pero la consecuencia inmediata tras la muerte de uno de sus progenitores, y siendo él el único varón del núcleo familiar, fue el intentar equilibrar la pérdida de su padre mediante la intensificación de su propio orgullo. El autorretrato vuelve a presentarse aquí como un medio para representarse a sí mismo, intentando compensar la pérdida de su padre, tratando de sustituir la imagen de la paternidad más 25 HATVANI, Paul: “Egon Schiele”. Der Friede 2. Nº 44, Pág. 23. 26 STEINER, Reinhard: Op. Cit., Pág. 20. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 203 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 idealizada, cayendo rápidamente en el narcisismo que caracterizó a Egon durante toda su vida. Este profundo narcisismo queda patente ya en su más temprano autorretrato, un sencillo busto realizado con lápices de colores que lleva por título Autorretratoespejo 06 (Figura 6). Lo firma en el borde superior, y es que el artista posee, desde su juventud, una tendencia casi maniática de dotar con su nombre y fecha, cuidadosamente escrito, todo aquello de lo que fuera dueño “ya fueran reglas, libros o cualquier cosa, y después todas sus pinturas y dibujos 27 ”. En todos los autorretratos de los años siguientes, encontramos a un joven muy consciente de sí mismo, de porte orgulloso, que se retrata y fotografía con símbolos de una profesión que solo considera apropiada para él. Figura 6. Autorretrato-espejo 06 27 NEBEHAY, Christian M: Egon Schiele Sketch Books. Londres, Rizzoli, 1989, Pág. 28. 204 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 Un año después de morir su padre, impone su deseo de convertirse en pintor, frente a su madre, y a su tutor Leopold Czihaczek, logrando comenzar sus estudios en la Academia de Viena, asistiendo a las clases del pintor de historia y retratista Christian Griepenkerl. Hasta entonces, el joven austriaco tan solo había realizado obras que permitían intuir el talento del pintor. La Academia incluía en sus estudios el desnudo en vivo, ropajes y ejercicios de composición, con una disciplina férrea y practicada desde generaciones atrás. Schiele practicó estos ejercicios en contra de su voluntad, pero sin duda sirvieron para ayudar a perfeccionar su talento para el dibujo, si bien siempre mantuvo una esencia muy personal y no le dejó mayor huella 28 . Mientras asiste a las clases de Griepenkerl, Schiele se queda profundamente prendido del estilo lineal ornamental de Gustav Klimt y de los llamados Secesionistas. En 1907 tiene oportunidad de conocer personalmente a Klimt, quien desde muy pronto se convertirá en su amigo y mentor, haciendo las veces de generoso mecenas del joven austriaco durante el resto de su vida. A través de la influencia de Klimt, Egon Schiele acabará por encontrar su propio estilo pictórico 29 . Es a partir de este momento cuando Schiele pasa a formar parte de una comunidad de artistas muy progresista ya desde el año 87, conocida como la Secesión, que contaba con su 28 STEINER, Reinhard: Op. Cit., Pág. 23. 29 WOLF, Nortbert: Op. Cit., Pág. 53. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 205 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 propio edificio de exposiciones, diseñado en el 98 por Joseph María Olbrich. Durante los tres años acaecidos entre 1906 y 1909, el austriaco pasará por varias fases creativas, evolucionando desde el más estricto academicismo vienés, hasta llegar a un lenguaje formal y fuertemente expresivo, caracterizado por sus singulares cuerpos desnudos, contorsionados, en poses inverosímiles, pasando por la apropiación ornamental de Gustav Klimt. Klimt, considerado el mesías de un nuevo movimiento que fusionaba el arte decorativo con las esperanzas de salvación, fue para Schiele un ideal admirado, lo que se tradujo, pronto, en un primer acto de rebelión contra su profesor, Griepenkerl, y sobre todo, contra el dogmatismo por el que abogaba la Academia. El joven artista adoptó, de manera progresiva, un estilo propio, bajo los principios creativos de Klimt, acentuando la superficie pictórica, basando su obra en la línea pura, cargando el espacio de elementos decorativos. Un ejemplo claro que escenifica el acercamiento entre ambos pintores lo podemos encontrar en Espíritus acuáticos (Figura 7), de 1907. En el cuadro encontramos figuras femeninas que se deslizan de manera horizontal. Un paralelismo innegable con Serpientes acuáticas II, de Klimt. Schiele, aquí, aun siendo innegable el parecido entre las obras, aporta una estructura ornamental muy abstracta, que acaba por perder el erotismo latente en la obra original, y traspasa los límites de lo carnal, pasando a ser una obra con un marcado carácter espiritual. La línea en el 206 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 dibujo de Schiele se convierte en un instrumento autónomo en la interpretación; una línea inmaterial que en su propia angulosidad oculta valores emocionales y marcadamente expresivos. Figura 7. Espíritus acuáticos Mientras que en la obra de Klimt, la figura y la decoración son dos elementos que chocan en una situación de contraste, ejemplificando el naturalismo frente a la estilización, y convirtiendo el cuerpo en un signo ornamental que juega con el encubrimiento y la revelación, en Schiele el juego pasa a ser algo serio; la propia línea es ahora el recipiente del significado, que Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 207 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 avanza de manera autónoma y se libera, sin llegar a la eliminación completa del ornamento. Frente a la simple estilización, Schiele demuestra un estilo cargado de esencia expresiva, algo que será dominante en su obra a partir de la primera década del siglo XX. La admiración que Schiele profesaba por Klimt la expresó de manera concreta en un boceto de una postal para los Wiener Wekstätte. De manera idealista, se toma a sí mismo y a su modelo como tema central, situando a ambas figuras vestidas con túnicas, y coronadas por nimbos, sobre un gran pedestal, estableciendo su propia visión de su relación con su mentor, una relación solemne, casi religiosa 30 . En el año 12, volverá a retomar este tema, pero cambiando la atmosfera de la escena; ahora no hay santidad, las figuras no son más que dos ermitaños, (Figura 8) tal y como señala el título de la obra. La relación entre ambos personajes no se hace a través de la solemnidad espiritual de una religión, sino que queda forjada a través de un equilibrio entre ambos. Klimt, el más viejo de los dos, tiene una apariencia casi cadavérica, y Schiele, el más joven, con gesto sombrío abraza el papel de artista solitario que la sociedad obliga a sufrir 31 . Queda latente la evolución personal del austriaco, y sobre todo, la evolución de su relación con su amigo y mentor. Mientras que en un principio su visión de la relación es casi mística, embaucado por la nueva corriente que enarbolaba Klimt, llegado cierto punto, las aguas se calman, Schiele gana independencia y se acentúan sus capacidades, dejando la correspondencia entre ambos en una situación más sosegada, 30 STEINER, Reinhard: Op. Cit., Pág. 28. 31 Ibid. 208 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 compensada, donde no solo se representa a ambos como iguales, sino que Schiele deja patente, en su juventud y en su gesto, que él es el nuevo artista, casi destinado a desempeñar un papel vital en el arte. Figura 8. Los ermitaños En 1909 abandonará la Academia de Viena, con unos resultados mediocres, y pasa a fundar el Neukunstgruppe, o Grupo de Nuevo Arte, junto con algunos antiguos alumnos de Griepenkerl, y amigos, aunque el grupo no duró mucho. Cinco años más tarde, en un manifiesto realizado para la revista Die Akton, o La Acción, Schiele define al artista como un elegido. “El artista moderno es, y necesariamente tiene que ser, él mismo. Tiene Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 209 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 que ser creador, capaz de construir por sí mismo la base, directo y sin utilizar todo lo pasado y lo heredado. Entonces será un artista moderno 32 ”. Es otra de las muestras de la personalidad del austriaco. Un artista que se hace a sí mismo, o al menos, esa es su convicción. Se siente como un elegido, un ser casi divino que está destinado a ser artista. En 1909, la II Exposición Internacional, sin marcarlo profundamente, sí le inspira lo suficiente para elegir sus instrumentos de expresión. Dicha exposición mostró una impresionante selección de obras vanguardistas europeas, y Schiele tuvo la oportunidad de tomar parte en un acontecimiento significativo. Oskar Kokoschka, que había causado sensación en la I Exposición Internacional, un año antes, presentó en una sala algunos de sus dibujos, y Schiele compartió sala, exponiendo cuatro de sus retratos, logrando casi la misma atención que su compañero. Kokoschka rápidamente advirtió en Schiele una competencia férrea, criticándolo duramente más tarde. Disfrutaba siendo el único artista joven citado por la prensa, despertando irritación, y el austriaco se sintió profundamente atraído por su lenguaje gestual, y acabará por hacer suyas algunas de las características formales de Kokoschka. Esta apropiación se hace palpable si comparamos ciertas obras como Klimt y Schiele con El barco de vela de los muchachos soñadores, o El Profeta con Los marineros llaman. Si a esto le sumamos retratos presentados en la 32 NEBEHAY, Christian: Op. Cit., Pág. 112. 210 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 propia exposición, queda latente que dentro de su estilo decorativo, influenciado por Klimt, Schiele introduce la línea ancha y angulosa, característica innegable de la obra de Kokoschka. Con todos estos elementos, Schiele se centra en la figura humana, aislada, alcanzando la categoría de nuevo artista, convirtiéndose en creador sin alegorías ni mitos, evolucionando hacia un estilo propio y único. Si tenemos en cuenta todas estas cuestiones, es lógico entender por qué Schiele abandona su grupo y se centra en sí mismo. En una carta fechada en la temprana fecha de 1910, se dirige al consejero de la Corte, el Dr. Josef Czermak, advirtiéndole que pronto expondría solo en la galería Miethke, rematando el escrito con una declaración de intenciones, una frase que atestigua su definitivo proceso de formación: “Hasta marzo, he pasado a través de Klimt. Hoy creo que soy otro completamente distinto… 33 ”. V Expresionismo anti-academicista y la sexualidad cómplice. Tras desligarse de su mentor, se decanta por un dibujo perfecto, una cualidad reconocida por el propio Klimt. En 1910, Schiele le propone un intercambio de dibujos. “¿Por qué quiere intercambiar sus dibujos conmigo? Al fin y al cabo, usted dibuja 33 STEINER, Reinhard: Op. Cit., Pág. 26. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 211 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 mejor que yo…”. Klimt no solo aceptó la proposición del joven austriaco, sino que además compró algunos otros, algo que a Schiele le orgulleció “tanto como el cambio 34 ”. La diferencia entre ambos queda más que patente; mientras que Klimt aboga por un estilo contorneado, cerrado, con una línea fluida y suave, que sirve para fijar el cuerpo y que rara vez se asemeja a las de un esbozo, en Schiele encontramos una línea frágil, forzada y quebradiza, que se interrumpe y se acentúa o aclara según lo requieran los distintos detalles, siempre magistral y segura, de un modo tan innegable “que hasta los más escépticos críticos tuvieron que reconocer su genialidad 35 ” En sus dibujos, ni una sola de sus líneas está desperdiciada o sobra. La magnífica habilidad que demuestra para el dibujo, así como la determinación y la seguridad con la que traza las líneas, son innegables. Según Heinrich Banesch, la belleza alcanzada por las obras de Schiele nunca existieron antes de él, puesto que su dibujo era único, y la seguridad de su mano, infalible 36 . El propio Banesch tuvo la oportunidad de conocer de primera mano la manera de trabajar de Schiele, que solía dibujar sentado en una banqueta baja, con el tablero sobre las rodillas, y apoyando la mano derecha sobre la base. A veces también lo hacía de pie, frente al modelo, con el pie derecho sobre la banqueta y el tablero de dibujo sobre la rodilla derecha, aguantándolo por el borde superior con la 34 ROESSLER, Arthur: Erninerungen an Egon Schiele. Viena, Antiquariat, 1948, Págs. 47 y siguientes. 35 STEINER, Reinhard: Op. Cit., Pág. 28. 36 Ibid. 218 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 elementos expresivos, para hacernos una idea de cómo le afectó su reclusión, un acto que él entendió siempre como profundamente injusto. Ejemplo claro de ello podemos verlo en ¡Cautivo! (Figura 9), donde se autorretrata con gesto desencajado y manos en posiciones imposibles, ataviado con una túnica que recuerda a una mortaja, en alusión, quizá, a que la falta de libertad no es sino la muerte en vida. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 219 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 Figura 9. ¡Cautivo! 220 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 VII Inspiraciones e influencias. Si hablamos de composición al referirnos a los dibujos de Neulengbach, es reseñable el hecho de que son ejemplos extremos dentro de la categoría de los experimentos expresivos, cuyo principal objeto es el propio ser humano. Su característica principal reside en las poses, gestos ricos y miradas mímicas, en ocasiones exagerada, siendo las mujeres menos expresivas, o más bien, consiguiendo su expresividad por otros medios 47 . Se nos plantea entonces la siguiente cuestión, la de saber y entender cuáles son las inspiraciones de Schiele en cuanto a la mímica de sus obras, y si existe un lenguaje concreto que nos permita descifrarla. Los estudios modernos sobre el artista sostienen que su obra apea sobre una mitología privada, que se nutre del inconsciente, pero esto es algo que Roessler ya sostenía en 1913. El que fuera considerado un confidente íntimo de Schiele afirmó que “ni siquiera el trato diario con Schiele daba pistas para descifrar su obra”, que su arte era “un monólogo ciertamente demoníaco” siendo algunos de sus cuadros “materializaciones de revelaciones aclaradas en la oscura consciencia 48 . Si sumamos estas afirmaciones al carácter reservado de Schiele, su inclinación por lo místico y esotérico, y su rechazo por el simbolismo heredado, es lógico llegar a la conclusión de que hay muchas obras del artista que no se pueden descifrar. Por su parte, la mímica que desprenden todas sus figuras en mayor o menor medida, sugieren 47 Ibid. Pág. 44. 48 NEBEHAY, Christian: Op. Cit., Pág. 162. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 221 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 unos rasgos propios comparables a otros fenómenos culturales, muy posiblemente inspirados en ellos. Schiele muestra una fascinación por siluetas estilizadas, muy expresivas, y por lo exótico. Especial interés mostró por las figuras pintadas del teatro de sombra de Java, o Wayag kulit. Durante horas, era capaz de jugar con éstas sin inmutarse, sin decir palabra, mostrando gran destreza con los palillos que las mueven. Llegó incluso a comparar la gracilidad de su juguete con la de la famosa bailarina Ruth Saint Denis, a quien admiraba profundamente, aunque irónicamente, ponía por encima a sus figuras 49 . La pantomima, la danza expresiva, y lo dramático en general, influenciaron enormemente a Schiele, que admiraba la danza por su erotismo, enigmático y conmovedor, y por sus movimientos acrobáticos, gráciles y casi hipnóticos. La diferencia entre sus experimentos expresivos y este tipo de danza es la ausencia de una simbología intencionada, y una lascivia marcada, y sobre todo, intencionada. Las figuras del austriaco poseen angulosidad, rasgos físicos tan momentáneos que apuntan, ciertamente, hasta un estado afectivo que se intensifica hacia lo patológico. Otra de sus fuentes de inspiración, y una de las más influyentes, se basa en las experiencias de los enfermos mentales. Domenik Osen, conocido también como Erwin Dom Osen o Mime 49 STEINER, Reinhard. Op. Cit., Pág. 44. 222 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 Van Osen, amigo de Schiele, despertó el interés de las manifestaciones corporales de los dementes al realizar, bajo encargo del Dr. Konfeld, bocetos y dibujos de pacientes ingresados en el manicomio de Steinhof, para documentar una conferencia que había de dar sobre la expresión patológica del retrato 50 . Existen escasas fuentes acerca de Osen, retratado siempre como un excéntrico. Miembro del “Grupo del nuevo arte”, hizo dinero trabajando como escenógrafo, y ejerció gran influencia en Schiele. Su excéntrica personalidad, su mímica exagerada y su aspecto físico, es algo que se refleja en muchas de sus obras, pero sin duda el interés común por la expresión patológica fue lo que más unió a ambos. Otras influencias pueden ser las dadas por obras concretas que versen acerca de la patología humana, desde la de Franz Xaver Messerschmidt, con sus bustos esculpidos llenos de expresiones patológicas, hasta la de Théodore Géricault, con la famosa Serie de los locos, pasando por la de Wilhelm von Kaulbach 51 . VIII La genialidad a través de la adversidad. Egon Schiele fue el producto de una serie de combinaciones que resultaron en la genialidad. Una personalidad forjada en la tragedia, que tan presente estuvo en la vida del artista durante su existencia, desarrollando un fuerte narcisismo debido, 50 NEBEHAY, Christian M: Op. Cit., Pág. 171. 51 STEINER, Reinhard: Op. Cit., Pág. 57. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 223 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 de un lado, a la temprana muerte de su padre, y de otro, a ese convencimiento que tenía de haber sido casi elegido para la profesión de artista, así como unas relaciones personales tan dispares y complicadas, como la pseudo incestuosa relación con Gertrude, su convivencia con Wally, el matrimonio con Edith o la relación que tenía con su propia madre. Siempre tuvo presente la muerte desde un punto de vista casi obsesivo, y parece que casi premonitorio, ya que murió, poco después de su esposa, por gripe española, a la edad de veintiocho años, en 1918. Egon Schiele es, con toda seguridad, la prueba de que la psique, los traumas, una personalidad melancólica y las desgracias vividas pueden ser, en muchos casos, los detonantes de la genialidad. Un ejemplo claro en la Historia del Arte del artista sombrío y maldito que precisamente por eso alcanza la excelencia. En su inflexible radicalismo expresivo, consideró la desnudez y la sexualidad como la expresión más penetrante y sublime de la humanidad, considerándola sagrada. La tesura o la serenidad carecen de interés para él, y sabía que la necesidad de mirar está íntimamente ligada a los mecanismos humanos de atracción y repulsa, y lo más importante, que el cuerpo humano posee el poder de la sexualidad y la muerte. Es precisamente por su manera de vivir, por sus caóticas relaciones y sus más oscuras perversiones, por sus tormentos y sus miedos, por lo que Egon Schiele consiguió siendo tan joven, marcar un hito en la figuración expresionista. Un artista maldito que dejó un legado maravilloso, y que nos tienta a fantasear 224 José González Ruiz EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 pensando en qué podría habernos dejado de haber tenido una vida más larga. Egon Schiele. De los autorretratos del yo a la santidad del desnudo 225 EL PÁJARO DE BENÍN 1 (2017), págs. 187-226. ISSN 2530-9536 Bibliografía. - BADE, Patrick: Egon Schiele. Londres, Parkstone International, 2011 - BATTISTA ALBERTI, Leon: De la pintura. Ciudad de Mexico, Universidad Nacional Autónoma de México. 2004 - GIDE, André: Le retour de l’enfant prodigue; précede de le traité du Narcisse. París, Folio, 1978. - HATVANI, Paul: “Egon Schiele”. Der Friede 2. Nº 44. - KALLIR, Jane: Egon Schiele: Self-portraits and Portraits. París, Parkstone Press, 2011 - NEBEHAY, Christian M: Egon Schiele Sketch Books. Londres, Rizzoli, 1989, - NIETZSCHE, Friedrich: Así habló Zaratustra. Madrid, La esfera de los libros, 2011. - ROESSLER, Arthur: Egon Schiele en prisión. Madrid, Jose J. De Olañeta, 2014 - ROESSLER, Arthur: Erninerungen an Egon Schiele. Viena, Antiquariat, 1948, - SCHIELE, Egon: Escritos: 1909-1918. Madrid, La micro ediciones, 2014. - STEINER, Reinhard: Egon Schiele: 1890-1918: el alma de medianoche del artista, Köln, Taschen, 1992 - WHITFORD, Frank: Egon Schiele. 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