Presentación. Revista de Estudios Taurinos. 40
Abstract
El especial del número 40 de la Revista de Estudios Taurinos constituye un hito dentro de la producción editorial de la Fundación de Estudios Taurinos ya que, por primera vez, nos dirigimos a la totalidad de nuestros colaboradores –alrededor de 250– con la intención de interpelarlos sobre la crisis actual de la Tauromaquia cuyos elementos más amenazadores son, en primer lugar, la deserción masiva del público de las plazas de toros y, en segundo lugar, el ataque feroz de los animalistas.
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PRESENTACIÓN a publicación del número 40 de la Revista de Estudios Taurinos constituye un hito dentro de la producción editorial de la Fundación de Estudios Taurinos ya que, por primera vez, nos dirigimos a la totalidad de nuestros colaboradores –alrededor de 250– con la intención de interpelarlos sobre la crisis actual de la Tauromaquia cuyos elementos más amenazadores son, en primer lugar, la deserción masiva del público de las plazas de toros y, en segundo lugar, el ataque feroz de los animalistas. Como ejemplo dramático de deserción en nuestras propias filas lo tenemos en el grupo de profesores universitarios que acudíamos a la “Grada 4” de la plaza de la Real Maestranza de Sevilla y que hace diez años llegamos a ser una quincena cuando, actualmente, sólo queda uno con abono que, además, no suele asistir al ciclo completo de festejos. Sin embargo, la continuidad, a lo largo de veinte años, de una revista especializada y cualificada en el tema taurino demuestra el interés que las fiestas de toros han suscitado en los ámbitos científicos más dispares por parte de investigadores europeos y americanos. Este número lo hemos querido dedicar a sondear la opinión de la Fundación sobre la Fiesta de Toros en general y su crisis actual en particular. Los que han respondido a la encuesta son en su mayoría colaboradores de la Fundación, bien por ser miembros de ella desde su creación, bien por haber contribuido a sus publicaciones o por haber participado en los Congresos y Jornadas que la Fundación ha organizado, esto es, estudiosos que han volcado sus conocimientos en números pasados de la Revista L Revista de Estudios Taurinos N.º 40, Sevilla, 2017, págs. 17-21
Fundación de Estudios Taurinos 18 o en libros de nuestra colección Tauromaquias (que van desde investigadores stricto sensu hasta profesores universitarios). También figuran algunos a los que, sin pertenecer a estos colectivos, les reconocemos, por sus contactos repetidos con la Fundación y por sus actividades profesionales relacionadas con el universo taurino, una autoridad indiscutible, de modo que entre todos forman un universo homogéneo como exige la consulta sociológica. Mas, después de solicitar a los encuestados que expresasen sus opiniones ante la actualidad procelosa de las fiestas de toros, hemos mantenido tres conversaciones con otros tantos matadores señalados –El Viti, Paco Camino y Curro Romero– que, sin haber sido sus sabias respuestas material de escrutinio para la encuesta, nos han servido de valiosa orientación para nuestro trabajo. Sin estar estas conversaciones ceñidas a nuestro cuestionario, es de subrayar que fueron realizadas bien por miembros de la Fundación bien por personas con conocimiento de causa en las que nuestro instituto había depositado su confianza. El cuestionario sometido a escrutinio ha sido el siguiente: ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Se enviaron 250 cuestionarios y se recogieron 80 respuestas completas, mientras que sólo tres no se ciñeron a los criterios planteados. Dado que la metodología empleada era cualitativa y cuantitativa, hemos realizado, como primer paso, un análisis de contenido de las respuestas en la que se puede observar la gran riqueza de matices que presentan las mismas, lo que permitirá más adelante, proceder, a clasificarlas y a codificarlas con la intención de analizarlas estadísticamente.
Presentación 19 En una primera aproximación introductoria podemos adelantar que ante la primera pregunta, ("razones que avalan su afición a los toros") nos hemos encontramos un amplísimo conjunto de respuestas, pero lo primero que ha destacado es que la más frecuente de las razones que aparecen, con más de la mitad de los encuestados, es el origen familiar, seguida por la tradición, la belleza y el arte. En la segunda pregunta, relativa a las circunstancias actuales por las que atraviesa la fiesta de los toros, los primeros resultados permiten distinguir, dentro de una amplia diversidad, dos bloques bien diferenciados de respuestas, que harían referencia, respectivamente, a problemas "internos" del mundo taurino y a problemas del "exterior" del mundillo. Dentro de los problemas internos pueden distinguirse a su vez aquellos relacionados con el toro, con el torero, con los empresarios, con el público y, en algunas respuestas, problemas que podríamos encuadrar como referidos a todos estos sectores en general. Así, la mayor parte de los encuestados apuntan al toro, al que se reconoce progresivamente menguado y muchas veces, manso o “abueyado”. Esta circunstancia le restaría autenticidad y atractivo a la fiesta, de donde se deduciría la falta creciente de interés por la misma. En segundo lugar, se colocaría la figura del torero: se rechazan tanto los matadores que no atienden la señal de vencidos que hacen los propios toros cuando se rajan y piden la muerte alargando una faena que pierde la dimensión heroica de lidia a favor del “sufrimiento” gratuito del animal, como los que restan emoción al espectáculo haciéndolo relativamente "previsible". Siguiendo bajo el epígrafe de problemas “internos”, se señala también la figura del empresario, que no gestionaría bien los asuntos relativos a la tarificación del precio de las localidades, siendo estos excesivamente altos y no diferenciados, en muchas ocasiones, en función del poder adquisitivo del eventual espectador. Entre otras circunstancias se mencionan
Fundación de Estudios Taurinos 20 asimismo aquellas que podrían agruparse bajo el epígrafe de relacionadas con el público. Aquí se encuentra cierta división de opiniones en cuanto que, para unos, el público joven estaría disminuyendo, mientras otros reconocen cierto rejuvenecimien- to. Público que, por otro lado y para los más, adolecería de falta de formación taurina. Los avances del resultado de la encuesta hacen referencia a los elementos circunstanciales actuales que hemos agrupado bajo el epígrafe de “externos”, y que hemos dividido en sociales, económicos y políticos. A todos estos lo podríamos recubrir, a su vez, con otro elemento circunstancial adicional de carácter exterior a la Fiesta que podríamos encuadrar bajo el título de circunstancias ideológicas. Empezando por estas últimas, destacaría el fenómeno del animalismo. Una vez conceptualizado el término, podemos decir que va adquiriendo cada vez más fuerza plasmándose en formaciones políticas que concurren en todas las elecciones con considerable apoyo popular. Este tipo de ideologías animalistas es con mucho la razón más nombrada por los encuestados (38,64% al 50% de los datos escrutados). Al fenómeno del animalismo, se añadiría, aunque en claro segundo lugar, el alejamiento de valores agrarios/paso de sociedad agraria a urbana. En cuanto a la pregunta sobre las posibles soluciones, las respuestas sugieren que pasarían por determinadas acciones a través de una serie de cauces y que estas soluciones presentan dos grandes bloques. Frente a los problemas internos, se proponen, por una parte, la “modernización”, distinguiéndose una modernización del espectáculo en sí y una modernización de la gestión económica, una mejora de la calidad de los toros, de los toreros y también del público aficionado. Por otro lado, frente a los problemas “externos”, se plantearían un amplio conjunto de acciones concretas que podrían agruparse en aquellas dirigidas a los medios de comunicación de
Presentación 21 masas, al sistema educativo, al mundo de la política y la judicatura, al mundo de la cultura y a la sociedad en general. Como aficionados a la fiesta de los toros, los miembros del Patronato de la Fundación de Estudios Taurinos queremos hacer público nuestro interés y nuestra preocupación por defender una fiesta eminentemente hispánica, fundamentada en la tradición, capaz de suscitar las emociones más dispares y cuyo desarrollo traspasó los límites de la Península Ibérica y Francia para difundirse por tierras europeas, americanas y filipinas. Ese interés es el que nos ha llevado a desarrollar esta encuesta con el fin de medir, con la mayor exactitud posible, cuáles deben ser considerados los mayores males de la fiesta que han producido, indiscutiblemente, entre el público la mayor desafección que hemos conocido, pero también con la intención de proponer soluciones a los problemas que actualmente están acuciando a las fiestas de toros. Soluciones que debemos hallarlas todos en conjunto y defenderlas con la firmeza y perseverancia que reclama nuestra Fiesta. Fátima Halcón Pedro Romero de Solís
ENCUESTAS
Revista de Estudios Taurinos N.º 40, Sevilla, 2017, págs. 25-261 CARLOS ABELLA MARTÍN ESCRITOR. LICENCIADO EN CIENCIAS ECONÓMICAS POR LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Pues avala mi condición de aficionado el hecho de que en este espectáculo he encontrado hondas raíces de admiración hacia el hombre y a sus más nobles virtudes, como su valor para enfrentarse a un animal salvaje exponiendo su vida, en un claro reflejo de auténtico heroísmo, y todo ello para desarrollar un concepto artístico. Además, porque el desarrollo de una corrida de toros es un exponente espléndido de la solidaridad que existe entre los protagonistas, ya sean actores principales o secundarios del mismo. El adversario común es el toro. Todos estos valores se ofrecen en un escenario en el que el espectador es un juez y actor instantáneo pues puede juzgar cada lance, cada situación y sentir miedo, emoción, admiración, indignación, compasión, etc., todo un cúmulo de emociones que no deben esperar solo a la conclusión final de la lidia sino que se manifiestan al compás de cuando ocurren. En esta afición han influido la tradición familiar y, con el tiempo, el progresivo conocimiento del mundo del toro a través de la relación directa con los protagonistas, ya fueran toreros, ganaderos, escritores y aficionados. También la enriquecedora
Carlos Abella 26 relación existente entre la condición de aficionado y la oportunidad de viajar conociendo escenarios, tradiciones, países, costumbres, gastronomías, etc. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La fiesta de los toros padece una cierta crisis, derivada de varios factores: a.- Como consecuencia de la crisis económica se han reducido el número de espectáculos, primando el mantenimiento de los festejos populares (encierros, sueltas de reses), sobre las novilladas y corridas de toros. b.- Al mismo tiempo, se ha producido un cambio de mentalidad en la sociedad española, que influida por actores extraños ha comenzado a dar prioridad emotiva a la defensa de los animales y en particular a manifestarse contraria al maltrato animal, que simboliza casi exclusivamente en el toro de lidia y no en los animales que forman parte de la cadena alimenticia. c.- El acceso al poder municipal, autonómico y gubernamental de grupos políticos de índole populista ha culminado en una actitud contraria a los toros instando la prohibición y alimentando la negación del apoyo institucional a la fiesta. d.- Esta irrupción populista y pro animalista no ha sido rechazada rotundamente ni por unanimidad por los partidos más tradicionales de derecha e izquierda, que por rencillas en otros temas no han plantado cara con idénticos argumentos. Es de lamentar que cierta izquierda asocie la defensa de los toros a una opción exclusivamente “españolista” y tradicional, y que renuncie a la rica tradición cultural de la izquierda partidaria de los toros y encarnada en cientos de artistas de las distintas bellas
JUAN MANUEL ALBENDEA PABÓN LICENCIADO EN DERECHO. POLÍTICO IMPULSOR DEL PROYECTO PARA CALIFICACIÓN DE LOS TOROS COMO BIEN DE INTERÉS CULTURAL ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Es difícil explicar las razones de los sentimientos. La tauromaquia, como la música o la pintura, es un arte. A medida que vas conociendo mejor los entresijos de ese arte, la emoción es mayor. Mis primeras corridas las vi en Madrid con catorce años. Y tuve la suerte de conectar, casualmente, con el Club Taurino Madrileño. Allí comencé mi conocimiento, acudiendo todas las tardes a escuchar hablar de toros a personas que habían coincidido con Joselito y Belmonte. Incluso había uno que había llegado a ver a Guerrita. En conexión con el que después fue crítico de ABC, Vicente Zabala Portolés, fundamos, más o menos con veinte años, la peña taurina “Los de hoy”, siendo Zabala su primer presidente y yo el siguiente. Cuando vine a vivir a Sevilla me aboné a la plaza de toros de la Maestranza, en la que llevo abonado, junto a mi mujer, cuarenta años. Mi vocación taurina me ha llevado a afiliarme a diversas instituciones de aficionados a los toros. Fui uno de los creadores de esta Fundación de Estudios Taurinos, de la que fui su segundo presidente. Más tarde, como diputado a Cortes, fui también socio fundador de la Asociación Taurina Parlamentaria, de la que soy su actual Vicepresidente. También me ha hecho ilusión hacerme socio de la prestigiosa peña madrileña “Los de José y Juan”. He ejercido la crítica taurina con el seudónimo de Gonzalo Argote en los diarios El Correo de Andalucía,El País y El Mundo.
Juan Manuel Albendea 34 Mi afición me ha llevado a ser autor del libro “Desde la Maestranza” y coautor de tres libros más. Todas esas circunstancias y actividades son las que han contribuido a que cada día mi afición a los toros se consolide. Mientras más conocimientos se tienen la afición es más sólida y exigente. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La Tauromaquia a lo largo de la historia ha tenido como toda actividad humana altibajos. Ha llegado a tener hasta prohibiciones. No es este un momento de esplendor, pero tampoco de grave crisis. Sí es verdad que están aumentando los antitaurinos, pero no es menos cierto que nunca, a lo largo de la historia, la Tauromaquia ha tenido una protección legal como actualmente. La Ley 18/2013 de 12 de noviembre la declara patrimonio cultural. Y como tal patrimonio cultural es digno de protección en todo el territorio nacional y como tal los poderes públicos promoverán su enriquecimiento de acuerdo con lo previsto en el artículo 46 de la Constitución. Nunca la Tauromaquia ha estado tan protegida legalmente como ahora. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? La primera solución es rebajar el precio de las entradas. Para ello hace falta la colaboración de los diversos entes. El primero el Estado: debe reducir el IVA cultural y subvencionar los espectáculos taurinos, igual que subvenciona otros espectáculos como el cine o el teatro. También las figuras deben reducir sus honorarios. Es fundamental que la juventud se aficione y para ello es necesario que conozca las corridas. Y en ese terreno, la televi-
Encuesta taurina 35 sión puede ejercer un papel fundamental. Dar noticias de toros en los telediarios, igual que lo hace diariamente con los deportes. Retransmitir las corridas de las grandes ferias, para lo que es necesario la colaboración de las figuras, reduciendo sus exigencias.
ANDRÉS AMORÓS GUARDIOLA DOCTOR EN FILOLOGÍA ROMÁNICA Y CATEDRÁTICO DE LITERATURA ESPAÑOLA EN LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID. CRÍTICO TAURINO Y ESCRITOR ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? ¿Qué razones avalan mi pasión por Bach, Mahler, Velázquez, Cervantes, Giotto, Satie, San Juan de la Cruz, Celibidache, Carlos Kleiber, don Juan Valera, Cortázar? Supongo que ni me lo preguntan. Es mi adhesión libre, desinteresada, a un arte que me da belleza y consuelo. Pues lo mismo debe ser con la Tauromaquia. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La Fiesta siempre ha vivido entre polémicas, que demuestran su vitalidad. Ahora, se añaden a ellas un ecologismo mal entendido, que coloca los supuestos derechos de los animales por encima de los de los seres humanos, y un independentismo que abomina de todo lo que “huela a España”. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Ante todo, buscar la integridad y autenticidad de este arte, empezando por la del toro bravo, que es su base. Como decía Marcial Lalanda, un toro bravo y un torero clásico crean algo único, incomparable.
Encuesta taurina A partir de ahí, respetando lo esencial (el toro y el torero), se deben modernizar muchísimos aspectos secundarios del espectáculo taurino que han quedado muy atrasados. 37
RUBÉN ANDRÉS MARTÍN HISTORIADOR. UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA DE MÉXICO ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? – En la familia, en especial mis abuelos, eran aficionados a los toros. – Provengo de una zona de España, Salamanca, en la que el toro forma parte de la cotidianidad festiva. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? – Creo que la coyuntura es sumamente delicada pues, más allá de los apoyos o ataques por parte de la autoridad o ciertos grupos animalistas, se está dando un cambio a mayor escala en la percepción de los animales. – Este cambio hace muy difícil que espectáculos como los toros tengan un espacio social confiable de cara al futuro. – Las tendencias globalizadoras tienden a uniformizar, en torno a espectáculos como el fútbol. Cuando mis abuelos eran jóvenes, era mucho más importante Juan Belmonte que Ricardo Zamora. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? – Las fiestas de toros tienen todavía un terreno de posible expansión en espectáculos populares como los encierros y recortes.
Encuesta taurina – La afición a estos espectáculos todavía es de amplio espectro y encuentra mecanismos de justificación social. Además, tiene un peso creciente entre la juventud. – Habría que observar e intentar reproducir aquellos aspectos de esos espectáculos que todavía los hacen de amplio espectro de edad y grupos sociales. – Sería volver al punto de partida del espectáculo taurino. 39
FERNANDO DEL ARCO DE IZCO ESCRITOR Y AFICIONADO TAURINO DIRECTOR DE LA REVISTA CAIRELES ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? I.- El toro bravo es uno de los animales más hermosos de la naturaleza, y la Fiesta de Toros forma parte de nuestro Patrimonio Cultural. II.- Me gustan los toros desde que a los ocho años mi padre me llevó a la Monumental barcelonesa y vi torear a Manolete … Pocas cosas tan bellas he presenciado en mi vida. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toro? En principio no son peores que en las diversas épocas en que se prohibieron en España por motivos religiosos o políticos. Hoy son totalmente políticos. Los animalistas, que dicen amar a los animales y se pasean con perros atados a una correa o cuerda, se unen a los separatistas de la Nación Española y manifiestan que la Fiesta de Toros es “una costumbre española”, pero no de su autonomía. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Sucede hoy: a.- Que los medios globales de comunicación permiten opinar al instante a personas que no tienen la menor idea de lo
Encuesta taurina que la Fiesta representó, y representa, para España y muchos españoles. Desconocen la crianza del toro y su entorno. b.- Que se mezcla España y toros dentro de nuestra unidad española utilizándola como barrera política en contra de esta sagrada unidad. c.- Que los medios de comunicación, algunos, en la prensa escrita, en la radio y sobremanera en la televisión, impiden (mejor sería decir prohíben) su divulgación entre el público. La falta de información trae consigo, inevitablemente, el olvido. Al margen debería de “suavizarse” (como se suavizó la suerte de varas al colocarse los petos), alguna parte de la lidia: no debería de verse tanta herida y sangre por los lomos del toro. 41
JAVIER BLASCO MORILLA DOCTOR EN MEDICINA. ESPECIALISTA EN MEDICINA INTENSIVA. PROFESOR UNIVERSITARIO. MIEMBRO DE LA CUADRILLA 5* ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Aunque por razones familiares tuve algunas vivencias camperas de niño algo relacionadas, la elección de mi profesión y la de mis aficiones tomaron caminos distintos a los del mundo taurino. Mi muy reciente afición se basa exclusivamente en haber captado los grandes valores que aporta la fiesta y que se cruzan con la pérdida de los mismos en la que está inmersa nuestra, en esto, decadente sociedad. La “herramienta Valor Taurino” debe de ser utilizada para la recuperación de los valores que la sociedad ha perdido. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La sociedad actual y desde luego la española, está dirigida muy mayoritariamente por el dinero y algo por ideologías rancias y acomodaticias con sentido totalitario. Es inexplicable que, situándose el espectáculo taurino en el segundo lugar tanto en espectadores como en movimiento económico, no esté a ese nivel socialmente considerado. * Cuadrilla 5, fundada en diciembre del 2015 es una tertulia «donde la reflexión y el toreo se hacen uno».
LUIS CALDERÓN LEAL VISITADOR MÉDICO. MIEMBRO DE LA CUADRILLA 5 ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Mis razones son que nací en una familia que, lo mismo por parte materna que paterna, vivía en un ambiente taurino, ya que varios de sus miembros fueron profesionales del toro (matador de toros, picadores, banderilleros), y entre ellos mi padre, novillero y banderillero, mi abuelo paterno José María Calderón Cea, banderillero y mentor de Juan Belmonte. Todo esto hizo que en mi casa se respirase la afición taurina, asistiendo yo, desde muy pequeño a muchos festejos, tentaderos y faenas del campo relacionadas con la crianza del toro bravo. Todo esto hizo despertar en mí una afición que a lo largo de los años se ha enraizado más si cabe, puesto que he profundizado en mis conocimientos a través de múltiples festejos, charlas y discusiones con buenos aficionados y profesionales del toro, tarea en la cual persevero, puesto que en la fiesta de los toros nunca se acaba de aprender. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La situación actual de la fiesta de los toros está muy condicionada por la ya muy larga crisis económica que estamos padeciendo y que ha hecho que el número de festejos haya descendido de forma alarmante, unido esto a la mala imagen que se da de todo lo taurino por parte de algunos partidos políticos. Tampoco ayuda la pobrísima divulgación que hacen los medios
Luis Calderón de comunicación. También creo que los ganaderos tendrían que ser más escrupulosos a la hora de criar y tentar su ganado e imponer su criterio a la hora de seleccionar sus corridas. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Creo que todo pasa por divulgar la afición en todos los medios de comunicación, llevar la fiesta a los colegios, institutos y universidades. Enseñar la crianza del toro bravo, materia prima de nuestra fiesta. Procurar crear abonos más baratos para la gente joven y jubilados. Que los ganaderos se impongan en la selección de sus corridas de toros, y de esta forma se lidiarían los toros que ellos hayan seleccionado y no los que quieran los veedores de los toreros. En definitiva, hacer que nuestra fiesta transmita una sensación de seriedad rigurosa, que creo que le hace mucha falta. 50
JOSÉ CAMPOS CAÑIZARES PROFESOR DE CULTURA ESPAÑOLA. UNIVERSIDAD WENZAO, KAOHSIUNG,TAIWÁN. MIEMBRO DE LA TERTULIA INTERNACIONAL DE JUEGOS Y RITOS TÁURICOS ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Puede que de toda la vida el aficionado a los toros se haya visto obligado a avalar con razones filosóficas e históricas por qué siente, de una manera profunda, los valores que aporta a la vida la fiesta de los toros. Con razones sólidas que justifiquen que una persona (el aficionado), ante las múltiples exigencias de la realidad cotidiana, sea capaz de dedicar tanto tiempo a ver toros. Ernest Hemingway, al comienzo de su obra Muerte en la tarde (1932), se viene a preguntar por la moralidad de las corridas de toros, pues el libro iba dirigido, principalmente, a un público (de la cultura anglosajona) ajeno a lo que se plantea en la fiesta de los toros, donde un animal, el toro, muere en vivo en un espectáculo (propio de la cultura hispana) aparentemente poco moral, crudo y verdadero. Hemingway explica que ver la lidia de toros le hacia sentirse moralmente bien porque durante cada corrida tenía la oportunidad de experimentar «el sentimiento de la vida y la muerte, de lo mortal y lo inmortal», y, a continuación, al finalizar cada función, se sentía «muy triste, pero muy a gusto». Nos encontramos ante una doble función reflexiva y purificadora. Esta valoración realizada por Hemingway toca de lleno un aspecto central y vital en torno a lo que cada aficionado se exige al asistir reiteradamente a una plaza de toros. ¿Para qué sirve ir
José Campos a los toros? Un cuestionamiento que queda satisfactoriamente resuelto al experimentar los amantes de los toros, en la corrida, una meditación plena y fructífera sobre la existencia, que ayuda a entender la vida y da ánimos para seguir viviendo. Un evento que se produce dentro de un ritual al que acude una variada representación de las clases sociales de la comunidad que organiza cada festejo. Así lo dejó escrito Enrique Tierno Galván en su tratado Los toros, acontecimiento nacional (1961), al aludir a la catarsis observada por el colectivo de aficionados y espectadores que se congregan en los cosos taurinos, en la corrida, donde «la totalidad del pueblo convive intensamente en una misma situación psicológica en que las actitudes profundas son substancialmente análogas». Un efec- to de comunión espiritual y de pertenencia a un grupo integrado con esperanza solidaria. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? El fenómeno que está influyendo de forma determinante en la actualidad en la fiesta de los toros es el juicio –de componente político y ético– al que se ve sometida por el movimiento antitaurino, centrado éste en la defensa de los supuestos derechos de los animales en paridad a los derechos humanos. El antitaurinismo se ha convertido en un alzamiento de protesta que se siente fervorosamente crecido y que pretende instalar en la mentalidad de la sociedad que la fiesta de los toros no cumple los principios de una ética posmoderna que mira el espectáculo de los toros exclusivamente desde lo sensitivo. Desde la caída del muro de Berlín (1989), una nueva etapa histórica se ha extendido por el mundo dando la posibilidad de que colectivos diversos de cualquier punto del globo puedan permitirse la valoración de culturas lejanas con derecho de autoridad. Así la globalización mediática en la que estamos inmersos, de raigambre anglosajo- 52
Encuesta taurina na –prioritariamente–, va extendiendo sus estimaciones culturales animalistas al tiempo que sus costumbres. En el entorno taurino, no se ha trabajado una razonada y firme contestación a estos fenómenos sociales que acucian actualmente a la fiesta de los toros y que laboran por su abolición. Los aficionados a los toros sentimos y experimentamos que el festejo taurino es ético y moral porque la naturaleza, y los animales que formamos parte de ella, somos realidades que nos regimos por los principios de la supervivencia y de la lucha, y en ese territorio el hombre está obligado a sobrevivir en el seno del medio natural que la tierra ha brindado. En el sentido de transmitirles a los que no son aficionados, de explicarles, por qué el aficionado admite que un ser vivo, el toro, muera en los ruedos ante un público partícipe, y hacerles comprender ese acto, creo que sería ilustrativo introducirles en el debate que mantiene el filósofo Fernando Savater en su breve, pero sustancioso, ensayo “Nuestra actitud moral ante los animales”, en Tauroética (2010). También convendría señalar a fondo la errónea dialéctica compasiva lanzada por los antitaurinos, desligada de la comprensión llana y lógica del proceso cruel de la vida en la naturaleza, según explica el sociólogo Juan Palette Cazajús en su excelente artículo “Blasfemia”, en ABC (2016). ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? A la hora de buscarle soluciones a la fiesta de los toros para que, en los tiempos que vivimos, se proyecte de un modo adecuado a toda la sociedad, creo que nos enfrentamos con aspectos muy complejos de calibrar. Aun así, considero que darle un aire de modernidad a la entidad taurina deberá ser una labor que comprometa responsablemente a todos los estamentos que forman la cultura de los toros: empresarios, ganaderos, toreros, apoderados, aficionados y críticos. En cada uno de estos 53
José Campos grupos existen distintos intereses a la hora de enfocar el espectáculo y su participación en el mismo. En la manera de ser recibida la fiesta de los toros daría coherencia que aquellos que participan de la comunión táurica siguieran un planteamiento unitario. Desde hace varios años se está fallando en saber dar una respuesta apropiada ante la sociedad en el modo de regir los valores del espectáculo, si bien una respuesta positiva, un mejor manejo, lo observamos en la gestión que realiza gran parte de la afición francesa. Para llegar a las nuevas generaciones no quedará más remedio, y no va a existir otro camino, que ofrecer en toda su grandeza y pureza la fiesta de los toros. El reto mayor le sobreviene a los empresarios, que deberán vender la fiesta de los toros buscando rendimiento a largo plazo. Mediante una política de riesgo en los precios y con el atractivo en los carteles. Sin tener que plegarse tanto a las inclinaciones de los toreros, que por falta de competitividad entre ellos, en todas las ferias, y con ausencia del auténtico toro, de bravura, casta y poder, están quitándole la condición heroica y dinámica a la corrida de toros. Si no se buscan cambios en la competencia y en el respeto al toro va a ser difícil que nuevos aficionados sientan curiosidad por un compartimento de la cultura tan difícil de entender como es el taurino. La temida llegada de Simón Casas a la plaza de Madrid, Las Ventas, es posible que sea eficaz hacia los antitaurinos, pero mantiene las dudas de si su gestión será libre o acomodaticia. Le cito porque es necesario que los empresarios se desmarquen de los intereses endogámicos taurinos que no permiten la competencia entre los toreros, el toro auténtico, la libre expresión del aficionado ni la valoración independiente del crítico. 54
FRANCISCO CAMPUZANO SOCIÓLOGO. MIEMBRO DE LA PEÑA DEL LUNES DEL TORO. ORGANIZADOR DEL TORO ENSOGADO DE GRAZALEMA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Tradición familiar en la cultura de las fiestas de toros, vivencias personales e interés intelectual. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Creo las circunstancias actuales vienen marcadas por: a.- Un debilitamiento de la figura del aficionado/a entendiendo por tal una mezcla de conocimiento y pasión por los toros. b.- En paralelo con lo anterior, una creciente superficialidad en muchas de las personas que acuden a las corridas de toros como espectadores por convencionalismo social o curiosidad c.- Una cada vez más extensa desafección u oposición a la fiesta como consecuencia de una mayor sensibilidad de la población al sufrimiento animal. d.- Pervivencia, incluso fortalecimiento, de las fiestas populares de toros al margen de las corridas en las plazas de toros: encierros, toros ensogados, etc, gracias a su fuerza como elemento de identidad popular, posibilidad de participación directa de los aficionados y mayor capacidad de adaptación a sensibilidades animalistas eliminando formas de daño al animal o excluyendo la muerte.
Francisco Campuzano ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Hace falta crear espacios para el diálogo entre animalistas y taurinos. Hace falta, probablemente, ensayar nuevas formas de tauromaquia capaces de adaptarse a las nuevas sensibilidades. Las fiestas populares de toros, antes arrinconadas y despreciadas por el toreo ortodoxo, tienen ahora más posibilidad de supervivencia que éste. Esto es una fortaleza que debe aprovecharse, favoreciendo su conocimiento científico y divulgándolas entre el público en general. 56
LUIS CAPUCHA SOCIOLOGO Y PROFESOR DO DEPARTAMENTO DE CIENCIA POLÍTICA E POLÍTICAS PÚBLICAS. CENTRO DE INVESTIGAÇAO E ESTUDOS DE SOCIOLOGÍA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Son antes de todo razones de corazón. He nacido en un pueblo muy aficionado, dominando las marismas del Tajo, donde pastaban las principales ganaderías bravas portuguesas, y donde nacieran o crecieran ocho matadores de toros, como José Júlio, José Falcón y Victor Mendes. Además las fiestas populares, con sus “esperas e largadas de toiros”, son muy intensas. Tenía vecinos toreros y de chico jugaba a los toros. Así se formó mi afición. Mucho más tarde, cuando empecé a trabajar, pude dar el salto y ver toros en España (Sevilla, Mérida, Badajoz, Madrid y luego todo el país) y también algunas corridas en Francia, y la pasión se fue consolidando. Conocí a toreros, ganaderos, críticos, artistas y buenos aficionados y fue creciendo, creo, mi cultura taurina. El gusto de la Fiesta lo traspasé a mis estudios en Sociologia. Siempre que podía hacerse, mis trabajos académicos, como estudiante, trataban temáticas taurológicas (la cultura de los toros, el campo social de la tauromaquia, las tertulias de aficionados, el papel de la Fiesta en Vila Franca de Xira, donde nací). Terminada la formación inicial empecé a trabajar como investigador y profesor en la Universidad. Desarrollé proyectos de investigación de tema taurino. Sobre todo, sobre las
Luis Capucha tauromaquias populares. Conocí entonces a personas como Julian Pitt-Rivers, Pedro Romero de Solís, Frédéric Saumade, Fernando Claramunt y muchos otros con quienes aprendí y compartí debates. La afición-pasión fue reforzada con una especie de afición-razón, que buscaba y busca la comprensión del fenómeno cultural y social de la tauromaquia desde la perspectiva sociológica. Cuanto más comprendo la Fiesta, más enamorado me siento de ella y mas consciente creo ser de su importancia como sistema cultural y de valores alternativo a la cultura de masas y al pensamiento único sobre la vida, la naturaleza, los hombres y los animales. Al mismo tiempo que estudiaba el fenómeno taurino como científico me involucré en organizaciones de aficionados en Portugal. Igualmente establecí relaciones de mucha proximidad con pueblos y ciudades de Portugal y España, no solo como espectador de las corridas de toros, sino también como participante festivo. Fui también nombrado miembro de la Comisión Nacional de Tauromaquia del Consejo Nacional de Cultura. Mi compromiso con la Fiesta se tornó, por lo tanto, cada vez más profundo. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Creo que la Fiesta atraviesa un período contradictorio. El espectáculo ha evolucionado muchísimo, con el control creciente sobre el toro que se cría en las ganaderías bravas y el consiguiente refinamiento del arte del toreo. Pero lo que se está ganando en plasticidad, se está perdiendo en dramatismo. Hasta tal punto de que ciertas manifestaciones taurinas con creciente adhesión popular son hoy nada más que efectismo y trampa taurina (véase el caso del rejoneo). Los toros siguen, todavía, matando y pegando cornadas. La verdad esencial 58
Encuesta taurina veló además un código ético que me identificaba en la vida y ante los demás, un anhelo que se nutre de la misma masa de la que nacen las creencias, de la conformidad íntima con algo. Desde entonces he enriquecido esta pasión con la reflexión intelectual de autores como Pedro Romero de Solís (“Tauromaquia, rituales e identidad”, “Fiesta de toros y sociedad”), Víctor Gómez Pin (“La escuela más sobria de vida: la tauromaquia como exigencia ética”), o Francis Wolff (“Filosofía de las corridas de toros”). Puedo decir, así, y a riesgo de parecer pedante, que mi afición a los toros proviene de los libros, que han cambiado definitivamente el sentido de mi mirada y que me han empujado a conocer la fiesta más allá de los ruedos, desde el campo hasta sus protagonistas más directos. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Creo que la fiesta de los toros vive un momento existencial, en el que se juega el ser o no ser. Un momento crítico que se ha acentuado a lo largo de las últimas décadas, tras las que, de ser un espectáculo sociocultural indiscutido, comienza a perder peso por la reunión de una serie de factores externos bien conocidos (culturales, ideológicos y generacionales), y también internos (el tan manido cáncer interno de la fiesta), que parecen sumirla en una cierta decrepitud y apartarla de la modernidad, como abocada a una decadencia que la va desnutriendo de vida. Los fundamentos éticos, culturales y sociológicos de la fiesta, largo tiempo incontrovertidos, se ven hoy convulsionados por este conjunto de factores que sitúan a la fiesta ante una encrucijada de desconcierto dominada por el extremismo antitaurómaco, único capaz de elevar un discurso dispuesto a ser oído. La adecuación moral de la fiesta de los toros a los valores de la modernidad que la alumbraron, como ha explicado bien el profesor Vázquez Alonso, está hoy frontalmente cuestionada 65
Juan Antonio Carrillo desde los frentes animalistas y políticos que estigmatizan la tauromaquia y niegan sus fundamentos éticos y su potencial estético y renovador, que se percibe desde esos ángulos como un vestigio de irracionalidad incívica, de brutalidad que amenaza el valor civilizador de la cultura occidental. Al parecer, la condición de humano contrario a las corridas de toros equivale hoy al de humano evolucionado. Como ha explicado Zigmunt Bauman, la sociedad moderna es una sociedad “líquida”; una sociedad globalizada e hipertecnológica, obsesionada por el consumo y el triunfo del individualismo más egoísta, que carece de referentes externos sólidos y estables. En la sociedad del micro-relato –de los 140 caracteres de un tuit– no parece haber lugar para la épica de los grandes relatos vitales, que la tauromaquia encarna como pocas experiencias en la vida lo hacen. Hoy, las condiciones de actuación de los individuos cambian antes de que las formas puedan consolidarse en unos hábitos y en una rutina determinada. Esto hace que los logros individuales no puedan solidificarse en algo duradero, lo que supone la muerte del mito y de toda forma de ritual, que en definitiva son las bases de la tauromaquia. En este contexto, los espectadores de toros han pasado “de ser un pueblo en fiestas a una secta torturadora”, en la descriptiva y certera expresión del profesor González Viñas. Una minoría maltratadora y sin escrúpulos que, por ello, debe ser perseguida y culturalmente aniquilada. Estoy persuadido de que esta condición minoritaria y ese ánimo persecutorio será cada vez mayor a medida que las generaciones más jóvenes, donde impera el antitaurinismo y la indiferencia ante una fiesta que no entienden desde sus claves culturales, copen el espacio social y el de la opinión pública. Las dificultades de supervivencia que hoy preocupan a los empresarios que ya no llenan las plazas, a los ganaderos que sacrifican madres parideras y a los profesionales que se sienten acosados en las redes sociales que los tratan como 66
Encuesta taurina apestados, se harán aún más evidentes con la progresiva retirada de los apoyos públicos a la fiesta, con las crecientes prohibiciones de los poderes públicos, con la imperante edulcoración del espectáculo derivada de la pérdida de bravura y acometividad y con la enorme dificultad de los protagonistas del sector para hacer frente común y, sobre todo, para construir una pedagogía de la fiesta desde la propia toma de conciencia de su progresiva pequeñez y creciente cuestionamiento. Sin embargo, como diré seguidamente, en esta condición minoritaria, acompañada de una alianza “desde dentro y de verdad” del propio sector para agrupar “de una vez por todas” a todos los que nos sentimos afectados, de la que no deberían por lo tanto quedar al margen los aficionados; en esta condición minoritaria, digo, puede estar la garantía de la no desaparición total de la tauromaquia en el medio y largo plazo. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Recientemente el Tribunal Constitucional ha declarado inconstitucional la Ley catalana que en 2010 abolió la fiesta de los toros porque la Generalitat, amparándose en sus competencias sobre espectáculos y protección animal, vulneró las competencias del Estado para la “preservación del patrimonio cultural común”. El tribunal señala el hecho de que la tauromaquia está presente en la realidad social de nuestro país y es una expresión cultural del mismo, como prueba que el Estado haya dictado un conjunto de normas que declaran formalmente la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial. Por ello, la Sentencia declara que la abolición de las corridas de toros contraviene el art. 149.2 CE, que considera el servicio de la cultura como deber y atribución esencial del Estado, y el art. 149.1.28 CE, que le atribuye la defensa del patrimonio cultural español contra la expoliación. De modo que la prohibición catalana supuso la erra- 67
Juan Antonio Carrillo dicación de una manifestación cultural española digna de protección constitucional, también en Cataluña.La Constitución ampara que los poderes públicos tengan una concepción heterogénea, e incluso opuesta, de lo que deba entenderse como expresión cultural susceptible de protección. Pero esas diferencias no pueden quebrar el orden constitucional de competencias. Nada impide que la Generalitat o cualquier otra Comunidad Autónoma regule los espectáculos taurinos y establezca mayores medidas de cuidado y atención del toro bravo en ejercicio de sus competencias. Y tampoco tienen las Comunidades Autónomas obligación de adoptar medidas de fomento en relación a la tauromaquia. Lo que no pueden hacer es prohibir de plano una manifestación de arraigada tradición cultural en el conjunto del Estado, por muy minoritaria que sea en un determinado territorio, si su contenido no es ilícito o no atenta contra otros derechos fundamentales. En eso consiste precisamente la protección de la diversidad cultural. Los toros son cultura, no tortura. No confundamos las cosas. Los animales no tienen derechos en sentido jurídico estricto. El derecho les reconoce valor, pero no derechos ni obligaciones. El bien jurídico protegido que subyace en la prohibición del maltrato animal es la dignificación de nuestra propia mirada hacia los animales, a los que reconocemos capacidad de sufrimiento, de modo que provocarlo o incrementarlo injustificadamente es incompatible con nuestra eticidad. Pero dicha prohibición no es un valor absoluto. En países donde la fiesta de los toros ha vivido siempre a contracorriente se admiten las corridas como una excepción al maltrato animal justificada en el derecho de las minorías culturales. En lugares como Colombia o Francia, donde la fiesta está ampliamente discutida y territorialmente localizada, el derecho no ha regulado tanto el espectáculo taurino como el ejercicio de la libertad de los aficionados. Estoy convencido de que el futuro de la fiesta en España pasa por asumir su condición cada vez más minoritaria y con- 68
Encuesta taurina trovertida, lo que obligará a cimentar su defensa en el ejercicio de la libertad cultural, como ahora hace el Tribunal Constitucional, pero también –muy especialmente– en el derecho de no discriminación y protección de las minorías. Esta perspectiva, la de protección jurídica de las minorías culturales, no está presente en la sentencia, y hasta parece contradictoria con el nudo gordiano de su razonamiento, que sitúa la tauromaquia como manifestación cultural de carácter “nacional”. Como antes decía, tengo serias dudas que ese asidero jurídico perviva en el futuro, en el que la fiesta cada vez tendrá menos de “nacional” y menor arraigo social. Y no sólo porque algunos territorios la consideren una rancia manifestación de españolidad, sino porque la inmensa mayoría de los jóvenes rechazan el planteamien- to de la fiesta como espectáculo y no se identifican con la concepción de la corrida como expresión rituaria de valores trascendentes. A mi juicio, el apoyo más sólido para defender la tauromaquia de su posible extinción es el derecho de no discriminación y de existir en plenitud que tienen las minorías culturales. Ésa es, también, la clave jurídica para poner freno a los ataques de los antitaurinos que enarbolan un verdadero discurso del odio que se ejerce desde la impunidad de internet y de las redes sociales y al acoso a quienes acudimos pacíficamente a una corrida de toros. 69
MANUEL CASTILLO MARTOS CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA DEL ÁREA DE CONOCIMIENTO DE HISTORIA DE LA CIENCIA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Sentir la emoción de un arte trágico y bello, efímero en cuanto al tiempo empleado en su ejecución, además de irrepetible –no hay dos faenas iguales–, pero que si llega a los más hondos sentimientos queda en la memoria. Me sensibiliza para comprender mejor otras actividades artísticas y culturales. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Hay varios factores responsables: a.- Falta la emoción que proporciona el toro bravo, encastado, con fuerza y trapío. La suerte de varas ha quedado en el “minipuyazo”. b.- No hay diversidad en las faenas, tanto en el primer tercio como el tercero. c.- Los toreros no improvisan delante el toro, es como si vinieran con las faenas preconcebidas. d.- No hay unión entre toreros, empresarios, ganaderos y la Fundación del toro de lidia. Parece que no son conscientes que es necesario revertir la actual situación de crisis que sufre la tauromaquia.
Encuesta taurina ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? I.- Poner en positivo las cuatro cuestiones del punto anterior. Respecto al punto D urge que dichos estamentos determinen las causas que han provocado la situación actual, para solucionarla. II.- Hacer una reflexión que concluya en un argumentario que justifique las corridas de toros en particular y la Tauromaquia en general. III.- Hacer más visible la tauromaquia en TV, periódicos impresos y digitales, radio y redes sociales. Es decir, adaptar la comunicación y propaganda de la tauromaquia a la tecnología del siglo XXI. IV.- Difundir y divulgar más y mejor libros, revistas y artículos de tema taurino. 71
JEAN-PALETTE CAZAJUS FILÓSOFO Y ANTROPÓLOGO. TERTULIA INTERNACIONAL DE JUEGOS Y RITOS TÁURICOS ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? En mi caso personal, joven adolescente francés, no cabe negar el papel inicial de lo que se conoce como exotismo. El exotismo es el sueño de una radical exterioridad. Puede ser trivial punto de fuga o basculación de los ejes vitales y de la propia identidad. Lean a Víctor Segalen. Hoy tras compartir mi vida entre ambas naciones, sigo pensando que la corrida es, fundamentalmente, exotismo absoluto. Entendida como ritual, como misterio en el sentido griego, o como simple espectáculo, “la corrida de muerte” consiste efectivamente en una exteriorización absoluta del sujeto humano fuera de los aplomos cotidianos de su condición básica. Descarto el argumento de la belleza. Primero porque solo surge en muy contadas ocasiones. Luego porque es convención. La tauromaquia no es retórica. Es la respuesta del logos a la etología del toro. En el ruedo reinan las reglas. Si surge la belleza no será perceptible para quien las desconozca. No hay belleza sin educación previa. En los Toros, la belleza es la respuesta fácil que acalla las preguntas complicadas. Antes que de educación, convendría hablar aquí de «iniciación». La excepcionalidad de la corrida de toros se basa en una transgresión fundamental. En la sociedad del simulacro y de la realidad «virtual», la corrida expone, única, la obscenidad de la muerte. La conciencia del aficionado más básico debe estar modelada por esta sagrada premisa.
Encuesta taurina Intuí desde un principio que las palabras básicas que denotaban la corrida de toros, muerte, peligro, belleza, tragedia, sangre, entusiasmo, aburrimiento, vulgaridad, cutrez, verdad, mentira… perdían todo sentido consideradas una por una. La corrida de toros es, parodiemos a Marcel Mauss, un “hecho existencial total”. Siempre me resultó difícil explicar la corrida. Las circunstancias actuales me empujan a intentar entender lo que explica de mí. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La sensibilidad zoófila se ha apoderado de los siquismos humanos. Se trata de una ruptura epistemológica y deóntica brutal. La temática de los llamados derechos animales ocupa el primer plano de las preocupaciones en la sociedad posoccidental. Una sociedad regresiva, de pronto asustada por el pitón buido de la razón y tentada por la necedad enguatada de las creencias, piensa así conjurar la violencia intraespecífica que define su condición. Califican de culminación del proceso de civilización lo que son síntomas de su crisis agónica. Sus salmodias lastimeras calan hondo en un abanico que va desde el fervor místico a la indiferencia benevolente. Tal ideología se extiende de forma viral y hace buena las teorías de Richard Dawkins sobre replicación cultural de los “memes”. Mientras, buena parte de la afición honra el verso machadiano y “desprecia cuanto ignora”. Nada quiere saber sobre sus adversarios, ni quiénes, ni cómo, ni cuántos. Semejantes tropas suelen ser el plato favorito de los desastres. Piensan enfrentarse a una secta necia y minoritaria. Pero ven los estragos de su capacidad de influencia, ven cómo la sociedad se define mayoritariamente opuesta o indiferente a los toros. La pereza discursiva se acuerda entonces del viejo compló judeomasónico, resucitado hoy en catalanopodemita. Aires de caverna soplan sobre tal afición. 73
Jean-Palette Cazajus Creen defender la Fiesta y la trivializan. Son los primeros en tapar su grandeza. Su rancia retórica oculta el temor a enfrentarse a la gravedad de esta relación a vida o muerte con «la sustancia peligrosa de los seres vivos», en palabras de Lévi Strauss. Hace años que afirmo que todo aficionado dotado del cupo neuronal reglamentario es alguien que solo puede cabalgar inconfortablemente el filo de la navaja entre el Sí y el No. Alguien que al final considera no obstante que la aportación de los toros a la inexplicable anomalía humana inclina positivamente el fiel de la balanza. La paleoantropología y la biología evolutivas, la etología, las neurociencias son cada vez más aptas para desbaratar las obsesiones antropomórficas del lamento animalista. Esto solo le puede resultar contraintuitivo al dueño de un cerebro previamente colonizado por semejantes dogmas. No soy el primero en negar toda dualidad ontológica de las sustancias entre el hombre y el animal. O en recusar toda intervención de la trascendencia en el debate. Precisamente porque el hombre ocupa, en tanto que uno más en la cadena de los seres vivos, su sitio en la evolución del genoma, es más fácil evidenciar la inconmensurabilidad de destino entre cualquiera de los animales y el proceso autopoiético y emergente de la particularidad humana. Un buen natural, siempre que el toro “no se deje” ¡claro!, puede calificarse de neguentrópico. El toreo sirve para reactivar en cada ocasión el núcleo fisible del tiempo y de la muerte. El bifaz lítico anunció la hominización. Chronos/Thanatos es el bifaz existencial que anuncia y fataliza la humana condición. El primate se hominizó cuando accedió al tiempo, es decir a la convivencia –¿la connivencia?– con la muerte. Tiempo y muerte se sedimentaron durante milenios en el espesor geológico del lenguaje. Por eso no debemos dudar de que el contenido existencial de cada especie reside entero en lo que cada ejemplar sea capaz de decir de sí mismo. De modo que el toro muere pero solo el 74
Encuesta taurina vivir, es falsificación que el hombre realiza sobre sí mismo»; la pérdida de contacto con la Naturaleza; el desconocimiento de nuestra historia, en la que ha existido, como señalara Ortega, “la trágica amistad tres veces milenarias entre el hombre español y el toro barvo”. Y muchísimas otras circunstancias adversas, propias de esta Edad de Hierro. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Educar a la población haciéndole ver los valores que encierra un espectáculo al que Lorca, nada sospechoso de insensible, calificaba de «la fiesta más culta que hay hoy en el mundo». En la fiesta hay ética y estética, como han puesto de manifiesto numerosos pensadores, poetas y artistas. Pero al mismo tiempo el universo del toro no hay que reducirlo a las corridas, por muy hermosas y espectaculares que sean, sino que hay que seguir profundizando en esa relación del hombre con el toro, del individuo con la Naturaleza a la que pertenece, aunque existan jerarquías. A través del toro puede llevarse a cabo la “sacralización” del paisaje, con la protección de dehesas, marismas y otros espacios naturales, hoy tan amenazados. La desaparición del toro bravo sería una auténtica catástrofe ecológica, y esto deberían asumirlo los dirigentes como una obligación inexcusable. El miedo de tantos que no se atreven a hablar abiertamente de los toros nos revela una sociedad tan hipócrita como inculta, y, por consiguiente, injusta. Algo bueno nos están enseñando nuestros vecinos del norte. Allí no se avergüenzan de reconocerse taurinos, ni plantean absurdas identidades. El sur de Francia está muy cerca. Por ahí puede venir la solución para que la fiesta en España vuelva, como diría un clásico, «a resplandecer con la grandeza antigua». 81
CARLOS CRIVELL REYES PERIODISTA,COLABORADOR DE ELMUNDO DE ANDALUCÍA,COPE SEVILLA Y SEVILLATORO.ES ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? En principio, cada persona es aficionada por distintas circunstancias. En mi caso es por una tradición familiar, que parte de la afición desmedida de mi padre, que fue un entendido veterano que vio toros desde el comienzo del siglo XX. Esta herencia ha tenido posteriormente otros soportes. En primer lugar, el convencimiento de que estamos ante una manifestación cultural única en el mundo en el que un hombre domina a una fiera con su arte o su valor. Las raíces culturales de la corrida, y de todo lo que la rodea, le imprimen un carácter diferente a cualquier otro espectáculo, porque la fiesta y la cercanía de la tragedia se dan la mano. A todo ello debe añadirse la belleza del toro y el que la existencia de la Fiesta lo mantiene como especie. Es un aval muy significativo. Como les ocurre a todos los aficionados, se ama tanto al toro que damos por buenos sus años en la dehesa para salir luego al sacrificio final de la corrida. Es más digno ese final que el de cualquier otro animal en un matadero o como produc- to de la caza del hombre. Finalmente, las aficiones de cada persona pueden no tener más aval que la tradición, el conocimiento, la sensibilidad, la capacidad para la emoción… No hace falta buscar excusas para tener una afición. Y eso también es algo que percibo muchas
Encuesta taurina 83 veces. Amo la Fiesta sin pedirme explicaciones a mí mismo sobre esa pasión. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Debo comenzar señalando que la realidad y el futuro de la Fiesta me parecen muy complicados. Hay muchos motivos. La sociedad española ha dejado de tener al toreo como una de sus referencias. Parece que la corrida de toros no es ni política ni socialmente correcta. Esta falta de presencia en nuestra sociedad tiene muchos motivos. Esa corrección imperante obliga a no difundir los detalles del toreo más que cuando son escandalosos o sangrientos. La juventud no tiene muchas oportunidades de conocer la verdad de la crianza y la lidia del toro. Se les está hurtando en los medios informativos, en las escuelas, en los institutos y en la Universidad el conocimiento de todo lo relacionado con el toreo. Para colmo, la humanización de los animales ha sido la gota que ha colmado ese vaso del rechazo de un espectáculo que es ciertamente duro y cruel, pero que es de una emoción enorme, de forma que cuando se respetan sus fundamentos es algo que puede interesar a muchos que ahora no tienen acceso a esa realidad. Y como remate, la fiesta se ha convertido en la diana de los políticos de izquierda y de los abanderados del separatismo. Es evidente que la prohibición de los toros en algunas comunidades solo tiene como explicación la deriva antiespañola, porque se ha identificado, de forma errónea, la tauromaquia con los símbolos identificativos de España. Y es verdad que el toreo es un emblema de España, pero ello no justifica esa asimilación con la posible abolición sin pensar en la gran cantidad de personas que la aman o en los que viven gracias a su pervivencia. Es decir, esta situación está carcomiendo lentamente la vigencia del toreo. Es lenta pero, de momento, casi imposible de
Carlos Crivell 84 frenar. Por ello mi opinión sobre el futuro no puede ser optimista, aunque creo que el toreo debe ser protegido legalmente en toda España y luego tomar medidas para su desarrollo y crecimiento. Y se quedarán al lado de la Fiesta los que de verdad la defiendan y la promocionen ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros De la respuesta anterior se infieren algunos de los muchos problemas que atenazan y ponen en peligro el futuro de las corridas de toros. Para incentivar el aumento de laafición y una presencia razonable del toreo en nuestra sociedad es necesario que el espectáculo se encuentre protegido contra las corrientes abolicionistas. Por ley, el toreo debe estar presente en toda España. Si en algunas zonas no hay público para mantenerlo no harán falta prohibiciones. De entrada, debe haber seguridad en el futuro. Se debe eliminar la permanente espada de Damocles de que, según sea quien gobierne en cada momento, habrá toros o no los habrá. El segundo aspecto es la promoción, es decir que hay que dar a conocer la Fiesta a todos para que elijan si les interesa o no. Esta tarea es primordial entre los jóvenes. El futuro de cualquier actividad humana está ligado a su permanencia, para lo cual es imprescindible que las generaciones más jóvenes conozcan a fondo todo lo que conlleva la tauromaquia, desde la crianza del toro hasta la lidia final en la corrida de toros. En este aspecto de la difusión es muy necesario que los medios de comunicación le permitan al toreo poder estar presente en la medida en que se producen noticias de todo tipo. No solo hay que ofrecer noticias dramáticas, también las de los triunfos o reportajes sobre cómo se prepara la corrida en sus múltiples facetas. Y si, además, se hace divulgación, mucho
Encuesta taurina 85 mejor. La televisión es el medio más influyente. De todas las cadenas generalistas actuales solo hay un programa semanal de toros en la segunda cadena de TVE. Es muy poco. En cuarto lugar, la corrida debe ser emocionante. Para que ello suceda debe lidiarse un toro que exija a los lidiadores poner de manifiesto su capacidad. En estos momentos, el toro es muy uniforme y la corrida es muy previsible. Si la mayoría de los festejos fueran acontecimientos emocionantes porque ha habido toros íntegros, bravos y encastados, así como toreros artistas y valientes, el germen del toreo crecerá de forma indudable. Hay ahora una crisis de emoción. De esa forma no se ganan adeptos. Finalmente, es absolutamente necesario que las entradas a las plazas sean asequibles para el aficionado. Los precios deben bajar. Sugiero que el 10 por ciento de la capacidad de cada plaza de toros debería ofrecer entradas a un costo inferior a los 20 euros, que deberían estar a disposición de cualquier clase de público. En definitiva, una Fiesta protegida de los vaivenes de la política, bien promocionada y difundida, llevada a la juventud para que la conozca y elija posteriormente si se convierte en seguidor de la misma, con festejos emocionantes gracias a la mejora de la casta del toro, y con entradas más baratas, son algunos de los aspectos que pueden salvar al toreo en el futuro.
FRANCISCO DÍAZ MARCILLA INSTITUTO DE ESTUDIOS MEDIEVALES. UNIVERSIDAD DE LISBOA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Las razones que cimentan mi afición a la fiesta de los toros radican en el estado bravo en que se desarrolla el encuentro entre un animal y un ser humano, donde la inteligencia y pericia del segundo convierte la peligrosidad del primero en arte visual de carácter plástico, que, por naturaleza, es efímero, pero identitario (lo que le ocurra al torero se transmite al espectador) y peligroso (a mayor riego para el que compone las figuras, mayor valoración). ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? En la actualidad la fiesta de los toros vive un proceso de adaptación a los nuevos tiempos. Pasamos por una época histórica donde la relevancia de los animales está equiparándose a la de los seres humanos. Obviamente hay una causa sociológica para este fenómeno: el contacto con la naturaleza en el ambiente urbano está reduciéndose drásticamente al contacto con los denominados “animales de compañía”. Básicamente, perros y gatos (y algunas especies no problemáticas para el ser humano) están sirviendo como excusa social para relativizar el fenómeno de alienación urbana, es decir, una válvula de escape psicológica para sentirse menos culpable como ser social de la progresiva destrucción del medio ambiente.
Encuesta taurina 87 Los toros, en este contexto, son visualizados e interpretados como algo bárbaro y retrógrado que merece la desaparición. No importan los datos empíricos que demuestran que sin corridas los toros bravos están condenados a la extinción. El animalismo busca colmatar el vacío naturalista, por lo que no importa la extinción de determinadas especies con tal de satisfacer un “buenísmo” de corte naturalista. La naturaleza es adaptada a las necesidades del mundo urbano (parque en lugar de bosque; perros y gatos en lugar de granjas; veganismo como nueva religión), todo en pro de una sana vivencia social que destruye la naturaleza pensando en no negarla. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Sinceramente, creo que la solución es complicada, y se encuentra en una doble actitud. En primer lugar, una adaptación a la realidad de hoy, que pasa por saber que la sangre es mucho menos tolerada que antes, y que la mayoría de las ganaderías tienen reses de escaso aguante al tercio de varas y banderillas. Propondría la reducción de ambos tercios a uno, o la transformación en otro tipo de performance. En segundo lugar, propondría la revalorización de la influencia cultural de la tauromaquia, a través de representaciones teatrales gratuitas, conciertos de pasodobles abiertos al público, lectura de poesía de temática taurina, exposiciones, concursos, etc.. El objetivo último sería que el público se diera cuenta de que la tauromaquia no son los cinco minutos del tercio de muleta, sino que, culturalmente, es muchísimo más. Creo que la segunda estrategia sería más útil que la simple reivindicación económica de la importancia de la tauromaquia.
LÁZARO ECHEGARAY EIZAGUIRRE DOCTOR POR LA UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO YLICENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS YSOCIOLOGÍA POR LA UNIVERSIDAD DE GRANADA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? La avalan el saber en ella una actividad única y ancestral, seguramente relacionada con el proceso de cambio histórico y social que ha tenido lugar en Occidente y que quizás, con otros elementos, pueda verse también en culturas tribales. En ella se observa también el inicio de la sociedad del espectáculo y el paso de las sociedades arcaícas a las sociedades avanzadas, sin perder el concepto evolutivo y adaptado a las nuevas tendencias sociales en la medida en que la metodología de actuación se ha ido haciendo cada vez más contemporánea, y acorde a los valores contemporáneos, en la medida en que se ha legislado a favor del animal. El animal es otra de las cuestiones por las que soy aficionado a la fiesta de los toros: el saberlo un animal único, irrepetible, sin parangón pero inservible para otra actividad que no sea el toreo. En menor medida, pero también de forma destacada, me gusta analizar todo tipo de teorías sobre el toreo y sobre su ubicación en la Península Ibérica. Hoy en día es más claro que nunca que aquello que sucede en el escenario taurino guardará una relación con el transcurso político y social de España. El arte, el movimiento, el riesgo la creación de la belleza efímera y voluble son también importantes para mí. Todo pasa en un momento, entre el miedo y el deseo, y cuando surge es
Encuesta taurina 89 inmediato y desaparece y solamente perdura (soportes mediáticos aparte) en la mente del espectador. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La sociedad de los éxitos sin esfuerzo se ha apoderado también del toreo. Siempre ha sucedido que los oficiantes han querido eliminar riesgos, pero hoy en día esa eliminación del riesgo, que también significa una eliminación del esfuerzo que supone enfrentarse con la muerte, ha llegado a situaciones insostenibles, siempre en contra de las características propias del animal y a favor del oficiante, lo que en los altos puestos del escalafón se convierte en indignante. Si ser torero ha sido siempre un oficio de valientes, acaba de convertirse en un espectáculo a la altura de cualquier otro de los de los negocios de show. El valor del torero es algo que ya no se valora, porque cada vez existe en menos de ellos. Se valora la cabeza, la capacidad técnica, pero el valor es una cuestión en la que se autoconvencen los actuantes pero no los públicos. En ocasiones esa tendencia de los profesionales a mermar las características del toro, y con ello las del espectáculo, ha generado que la fiesta se debilite hasta el punto de que es fácil atacarla y destruirla. Una fiesta débil y maltratada por sus propios oficiantes se convierte en un enemigo fácil. La situación política no queda a la zaga: se están utilizando las leyes de consulta en el campo del toreo como experimentos para cuando haya que aplicarlas a los problemas de territorialidad. Al mismo tiempo existen grupos radicales que actúan de forma violenta y con cierta impunidad contra los espectáculos taurinos. Lejos de encontrar el castigo que esos actos requieren, encuentran soluciones judiciales favorables, lo que ayuda a crear tendencia.
Lázaro Echegaray 90 Creo que el país ya no quiere los toros, se desentiende de ellos. Aprovechando esto surgen los radicales violentos. Sería un acto de pluralidad y de democracia dejar en paz a quienes sí los quieren. La fiesta de los toros es cada vez más similar a la política del país, y con eso ya se dice mucho: hablemos de falsarios, cínicos, vendidos, llorones y de fondo, tramposos. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Que los toreros sean de verdad toreros y no alquimistas en el campo, que los taurinos entiendan que la base de esto está en el riesgo que es lo que genera la emoción. Que los estamentos actúen más en favor de la fiesta que en el suyo personal; es complicado pero es la única forma de salvar la papeleta; esta fiesta es así de contradictoria. Pueden aspirar a vivir de ella pero hacerse ricos –toreros aparte– va a ser cada vez más difícil. Si la meta es esa, hay otros campos de actividad donde se puede lograr. Conjugar dinero y miedo dignamente es muy difícil y siempre lleva a generar desigualdades. Lo siguiente es defender al toro como animal único, demostrar su grandeza, insistir en ella, hacer comprender que su defensa está en el toreo y no en los zoos que luego nunca llegarían a existir, o en utopías incumplibles.
DIONISIO FERNÁNDEZ DE GATTA SÁNCHEZ PROFESOR TITULAR DE DERECHO ADMINISTRATIVO DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? En un primer momento, al haber nacido en Villavieja de Yeltes (Salamanca), veíamos los toros y las faenas taurinas en el campo desde muy pequeño. Posteriormente, viví en Ciudad Rodrigo (Salamanca), cuyos Carnavales del Toro son bien conocidos. Aprendí así a conocer el toro, y los herraderos y las tientas, con lo que el paso a las novilladas y corridas de toros fue inmedia- to, viendo buenas faenas en la Plaza de Toros de Salamanca desde los años 70 del pasado siglo (Santiago Martín El Viti, Luis Miguel Dominguín, Andrés Vázquez, Paco Camino, Diego Puerta, Capea, Julio Robles, Manzanares y tantos otros, hasta ahora). Actualmente, sigo disfrutando del valor y el arte taurinos. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Mi opinión es algo pesimista, debido al insostenible e injusto acoso a que nos vemos sometidos los aficionados por la pose de lo políticamente correcto y por los violentos contrataurinos. En un país democrático como España es intolerable esta situación. Ese acoso es muchas veces delictivo, pero muchas veces queda impune, causando gran desazón. No obstante, no me limitarán mi libertad para asistir a las fiestas taurinas, y disfrutar en ellas.
Dionisio Fernández de Gatta 98 ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Solucionado el tema de la prohibición catalana por la STC de 20 de octubre de 2106, que declara inconstitucional la ley prohibitiva de 2010, debería reaccionarse (al nivel político, administrativo, penal y privado) contra cualquier intento de prohibición directa o indirecta de las fiestas taurinas. No será fácil, ante las propuestas prohibitivas y demagógicas de algunos partidos políticos. Elaborar un nuevo marco normativo nacional que adapte, protegiéndola, la tauromaquia a la realidad actual, eliminando problemas de disgregación normativa, incluyendo medidas de protección del toro como eje de la fiesta y previendo medidas de fomento cultural. Tratar de celebrar un gran acuerdo de todas las partes del sector (administraciones, ganaderos, toreros, etc.) para fomentar la fiesta y protegerse frente a los ataques de los contrataurinos y de lo políticamente correcto.
FERNANDO FERNÁNDEZ FIGUEROA LICENCIADO EN DERECHO. UNIVERSIDAD DE SEVILLA. PRESIDENTE DE LA PLAZA DE TOROS DE SEVILLA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Como cualquier afición, no hay una razón lógica objetiva. Esta afición es un cúmulo de circunstancias que se inician en la infancia cuando tus padres te llevan a ver toros y tentaderos. A partir de ahí, es la sensibilidad propia la que hace que aquello, que primero presencias como invitado luego se convierta en algo que pasa a formar parte importante de tu vida. La única razón que ya de adulto avala mi afición a los toros es mi capacidad de emocionarme con todo lo que rodea la tauromaquia, desde la crianza del toro en el campo hasta la corrida en la plaza. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? No es nueva. Desde el siglo XVIII la fiesta ha sido atacada por algunos intelectuales y defendida por otros. Lo que sucede es que en el siglo XXI el “animalismo” se ha puesto de moda en un intento de equiparar humanos-animales. Estamos en un momento convulso que precisa de unión de todos los sectores y armarnos de explicaciones frente a terceros de todo lo que supone la tauromaquia –no sólo la corrida de toros– para poder hacer comprender toda esta filosofía de vida y sentimientos que exceden lo meramente cultural.
Fernando Fernández Figueroa 100 Necesitamos recuperar la pedagogía de los valores de la tauromaquia para hacernos entender, acompañada de una revitalización del espectáculo como equilibrio entre la épica y la estética, dado que se ha volcado últimamente excesivamente hacia este último apartado. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Transmitir los valores que encierra la tauromaquia como el último espectáculo épico que queda en el mundo moderno donde un hombre se juega la vida ante un animal salvaje con un trapo en la mano. Valores respecto a los toreros, como la superación del miedo, valentía ante las situaciones difíciles, inteligencia para luchar contra la irracionalidad, constancia, esfuerzo, dedicación, superación del dolor... Y valores respecto al toro, como su atención y cuidados, su respeto, su belleza, lo positivo del mantenimiento de su hábitat... Todos estos valores deberían, si no enseñarse desde la infancia, sí al menos permitir que puedan ser conocidos por los niños para que los entiendan desde abajo. Pretender que de mayor alguien entienda y se acerque a la tauromaquia es una quimera si no la ha conocido y compartido desde niño. A lo más que podemos aspirar en este supuesto es que, al menos, sea respetada y no rechazada. Debemos volver a situar a la fiesta de toros a la misma altura en calidad y precio que otras ofertas de ocio que hay en España y que le han ido ganando terreno: fútbol, cine, turismo rural, nuevas tecnologías....Volver a reivindicar como seña de identidad propia de España su consideración de “fiesta nacional”, única en el mundo
CELIA FORNEAS DOCTORA EN CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN ESPECIALIZADA EN PERIODISMO TAURINO ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? A decir verdad, yo siempre he sido más aficionada a la crónica taurina que a la fiesta de los toros. Como profesora de Universidad, decidí investigar la crónica taurina, publiqué varios libros y muchos artículos y acabé por comprender que esto no era lo mío, que se me ninguneaba, tal vez, por ser mujer. Pensándolo bien, a mi me gustan los toros porque hay riesgo, belleza y corazón; y sin corazón, por mucho que se utilice la cabeza, falta lo más importante. Aquí ocurre todo lo contrario que con la política; en la política hay que utilizar la cabeza primero y luego el corazón. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Yo, que conozco la historia de la fiesta de toros, sé perfectamente que siempre ha estado sujeta a polémica, que siempre ha estado expuesta a su desaparición y, sin embargo, creo sinceramente que no va a desaparecer. Las circunstancias actuales son fruto de los tiempos convulsos que vivimos, en España y en el mundo.
Celia Forneas 102 ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Soluciones, ninguna. Las soluciones no existen hasta que se encuentran por casualidad. Medidas: yo explicaría la fiesta de toros en los colegios y en todo tipo de asociaciones sin faltar a la verdad.
DOMINIQUE FOURNIER DOCTOR EN ANTROPOLOGÍA POR LA EHESS ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Iba a los toros de Camarga desde mi primera infancia y ahí me llegó lo que llamamos en el Midi la fe en el viou. Y a través de la admiración por el animal, aprendí, a la vez, a respetar al toro bravo, a interesarme por la naturaleza que lo sostiene y por los trabajos de los hombres que lo cuidan y por el arriesgado combate que libran en las corridas. El combate con los toros y el riesgo de muerte del hombre que esta actividad conlleva me obliga a preguntarme por el sentido de la vida y de la muerte.De ahí que me parezca el espectáculo más radical que actualmente existe. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La Tauromaquia sufre actualmente el acoso de peligros tanto internos como externos. Entre los internos destaco dos cuestiones. En primer lugar, la falta de toro, es decir de casta y de variedad de raza, lo que arrastra a las corridas hacia el predominio de una tauromaquia monótona en la que la única sorpresa es la cogida del torero; de ahí que se extienda el recurso del “arrimón”. Y, en segundo lugar, la dudosa gestión de muchos empresarios que, apoyándose sólo en las figuras, no se abren suficientemente ni a los toreros nuevos ni a la diversidad de ganaderías. Y entre las amenazas externas considero, en primer lugar, la evolución del público y, en segundo, el acoso de los animalistas. El público quiere ver el triunfo de un actor mediático:
Dominique Fournier 104 de ahí su fijación por las figuras y su desinterés por los toreros jóvenes que, para medrar, están obligados a repetir el toreo artístico de las figuras. Un círculo vicioso. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Dos soluciones. Una, en el interior del mundo taurino, donde reclamo, por necesario y urgente, que el público, los ganaderos, los toreros y los empresarios se pongan de acuerdo para defender la fiesta a través de la activación de foros de debate y puesta en marcha de plataformas de opinión y acción que desarrollen la investigación jurídica y científica. Y, dos, en el exterior del mundillo taurino, el combate ideológico y científico contra los animalistas con argumentos científicos y humanistas.
ANTONIA GARCÍA PAREJO DOCTORA EN ADMINISTRACIÓN YDIRECCIÓN DE EMPRESAS POR LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? He asistido a los toros en Osuna y toda la provincia de Sevilla y en otras provincias de Andalucía desde muy pequeña. He visto toros por televisión acompañando a mi abuelo desde muy pequeña. Mi abuelo materno y mi padre son las dos primeras personas con las que he compartido afición. Mi adolescencia estuvo marcada por las numerosas corridas de toros retransmitidas por televisión, Tele 5 y Antena 3, donde pude ver a esos toreros jóvenes que despuntaban en los 90, como Jesulín de Ubrique, Rivera Ordóñez, Finito de Córdoba, Miguel Báez El Litri o Manuel Díaz El Cordobés que en dicha época eran de los más televisados. En la Universidad de Sevilla pude asistir al curso impartido por D. Pedro Romero de Solís, “Sociología del Arte y de la Tauromaquia”, hecho que potenció más mi afición. Y posteriormente mi vinculación con el Círculo Cultural Taurino de Osuna, que incrementó mi relación con el mundo taurino, con la participación en Jornadas Taurinas, Concursos de Pintura Taurina, presentaciones de libros, visitas a ganaderías, etc… A partir de este momento conozco a grandes aficionados y profesionales, hasta el momento de realizar mi tesis doctoral gracias a la cual pude entrevistarme con importantes empresarios del sector.
Antonia García Parejo 106 ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Creo que la Fiesta de Toros está pasando por un momento muy crítico por las siguientes razones: – Falta de unión de todos los profesionales del sector: empresarios, toreros, ganaderos, aficionados, etc. – Crisis económica de los últimos años. – Precios altos de los festejos. – Aparición de la corriente animalista y del lobby antitaurino. – Falta de apoyo político: la Fiesta de los Toros es políticamente incorrecta. – Concentración empresarial y profesional, donde ganaderos, empresarios y apoderados suelen ser la misma persona. – Falta de realización de estudios de mercado: el empresariado taurino no se preocupa por las preferencias, gustos y opiniones del aficionado. – Y podríamos ampliar mucho más la lista. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? – Modernización de los espectáculos. – Actualización de la gestión empresarial. – Unión de todos los miembros de la Fiesta. – Elaboración un nuevo reglamento taurino a nivel nacional adaptándolo a las nuevas exigencias de la sociedad. – Realización de campañas publicitarias para mejorar la imagen de la Fiesta Taurina.
Encuesta taurina 113 naturaleza como un mundo que no es el suyo. Si el respeto a la naturaleza estuviera en manos de los primeros la ecología nada tendría que ver con el hecho de que el respeto a la naturaleza esté en manos de los segundos. Los primeros aspirarían a forjar una naturaleza sana porque buena para ese animal que es el hombre; los segundos aspiran a una naturaleza que es como el paraíso perdido, naturaleza de la que ignoran incluso el mal que puede infligir a los hombres.
ISABEL GONZÁLEZ TURMO ANTROPÓLOGA. ESPECIALISTA EN HÁBITOS ALIMENTICIOS ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? La afición se hace al vivir, observar y gustar de algo. Hay aficiones que surgen de un arrebato, pero cuando se ha recibido una afición, en este caso la de los toros, de la familia, y se ha tenido además oportunidad de recrearla con amigos, la afición se hace al tiempo que se elige la vida. De ahí que la afición a la fiesta de toros tenga ese arraigo individual y social. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Las fiestas de toros no son ni podrían ser una pieza de museo. Están impregnadas de humanidad y son vividas al ritmo de los tiempos. No debe extrañar, por tanto, que reciban de parte de la sociedad reacciones intransigentes que también sufren otros ámbitos sociales y culturales. Máxime cuando su fuerte significación cultural en la historia de España y de Hispanoamérica la sitúan en el punto de mira de quienes pretender reconstruir esa historia. En el caso de la tauromaquia, el mensaje antitaurino es sencillo, casi elemental, y de fácil aceptación para unas generaciones que han crecido en la humanización artificial y mediática de los animales. Queda pensar si los años no impondrán a muchos el calibre de la humanidad y el sosiego de la experiencia.
Encuesta taurina 115 Por otra parte, existen debilidades intrínsecas a la fiesta, que abarcan desde la cría taurina al papel que los profesionales despliegan y que solo pueden ser abordadas desde la responsabilidad de los protagonistas. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Los retos que afrontan las fiestas de toros requieren, sobre todo, de vitalidad. Una fiesta viva, con toros que embistan y toreros que representen en la plaza el emblemático papel que han elegido son condiciones indispensables. Pero también los mensajes pueden fortalecerse y potenciarse. Aquellos que han observado y estudiado las fiestas tienen la oportunidad de comunicar mensajes que permitan a otros verbalizar el tumul- to de emociones que viven como aficionados. Del mismo modo, las instituciones responsables están para apoyar y difundir las iniciativas que contribuyen a comprender y divulgar la fiesta. En ese sentido, la Fundación de Estudios Taurinos viene desempeñando, con el apoyo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, un papel fundamental para el mejor conocimiento de las fiestas de toros. Por último, las nuevas tecnologías son hoy indispensables para tan antigua actividad. En ese sentido, se echa de menos una mayor difusión de los estudios y de sus mensajes. Algunos, de mucha enjundia y claridad. Sin ir más lejos, pregones taurinos, como el del filósofo Víctor Gómez Pin, que aportó armas certeras con que enfrentar al coreo antitaurino. Su difusión ha quedado limitada, sin embargo, a la edición en papel para la ocasión, de escasa distribución. Es hora de comunicar a través de los medios sociales actuales. No hacerlo es silenciar a la fiesta.
Isabel González Turmo 116 La labor de los estudiosos y de los medios que vuelcan luz sobre lo que se quiere oscurecer debe ser enfocada y ampliada. Sus mensajes, divulgados a través de las nuevas tecnologías, pueden contribuir a lidiar con éxito el cartel de la dignidad de las fiestas de toros.
FERNANDO GONZÁLEZ VIÑAS ESCRITOR,HISTORIADOR Y ARTISTA PLÁSTICO. FUNDADOR Y DIRECTOR DE LA REVISTA BOLETÍN DE LOTERÍAS Y TOROS ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? La Fiesta, ser aficionado a los toros, es la última oportunidad que nos queda para ser libres en una sociedad amiga de la mentira. Solo la Fiesta nos dice la verdad, solo en ella la muerte no se esconde, solo en ella los filetes tienen aún cuatro patas y ese hecho convierte a los aficionados en los últimos mistagogos capaces de diferenciar la animalidad de la humanidad. Por otro lado, formar parte del reducto de la sociedad despreciado y vilipendiado por la mayoría es ya de por sí un atractivo añadido. Los aficionados a los toros somos los punks del siglo XXI, excepción hecha de no escupirle a las abuelas. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Por un lado, las de siempre: persecución e intentos de prohibición. Por otro, desde el mundo taurino, la renuncia a lo que son sus orígenes (denuncia por ejemplo del Toro de la Vega por profesionales de la corrida de toros, distinguiendo ésta de los festejos populares, a los cuales se les llega a calificar de dañinos, y aceptación de su prohibición) traerá consigo su desaparición. Cuando se reniega de uno mismo, por ignorancia en muchos casos, las consecuencias pueden ser terribles (y merecidas)
Fernando González Viñas 118 Por otro lado, el panorama artístico es desolador. Solo un compromiso absoluto que pasa por ser lo que fuimos (Manolete toreaba Miuras) puede salvar este erial artístico. Es el propio mundo taurino el que ha decidido vivir en la mentira en un mundo donde la verdad es –de modo platónico– absoluta. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? No incentivaría la Fiesta en la sociedad, todo lo contrario: la escondería aún más, alejada de los medios de comunicación, las redes sociales... La Fiesta debe mostrarse como lo que en realidad fue, un rito, un rito oculto. Nuestro camino es el de la francmasonería y la secta, y a partir de ahí, reducidos a lo mínimo, crear un muro de protección. Si ello no fuera posible, la victoria del toro como elemento cotidiano es la que ha dado vida estos siglos a la corrida de toros. La corrida es una ópera: para entenderla y publicitarla hay que dar antes música pop, y eso está en los festejos populares. Solo quien ha vivido de niño lo popular puede acabar creyendo en la corrida, salvo pocas excepciones. La unión de la corrida y su mundo y el de los festejos populares es la única posibilidad de futuro. Por eso, casos como el de no defender el ya mencionado Toro de la Vega, despreciado por revistas, críticos y profesionales del toreo, son una sentencia de muerte futura para la corrida. Una sentencia merecida, por calzonazos.
BERNARD GRAU DIPLOMÁTICO. CONCEJAL RESPONSABLE DE LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS DE BÉZIERS (FRANCIA) ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Mi afición a la fiesta de los toros tiene fecha... Cuando mi padre, catalán, me dijo: «Vas esta tarde a la Plaza de Toros. O saldrás indignado o lo que verás cambiará tu vida». Y la vida cambió. Tenía quince años y empecé a leer todo lo que encontraba alrededor de la Fiesta. La filiación de la tauromaquia primero con la historia de España, las artes que la acompañan y los paisajes que rodean todo el proceso taurino, en mi mente nunca aparecieron separados de la presencia del torero en la arena. Repentinamente sentí como el arte tuteaba las premisas de la muerte, el primero y la segunda cercanos frente a la incógnita del desenlace. La verdad es que gracias a la tauromaquia España estaba al lado mío. Una España plural y la diversidad regalando sorpresas. De Bilbao a Jerez, tantas maneras diferentes de sentir el toreo. Y sin embargo, las mismas reglas (o normas), el mismo guión, los mismos episodios que inspiran la cadencia del toreo. Cierto, hay estilos diferentes al norte y al sur de Despeñaperros. Pero al final el arte vence a la geografía. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? El tiempo presente de la Fiesta es preocupante. No tanto por el avance del movimiento animalista, sino por las posturas
Bernard Grau 120 de los diferentes escalones de la Feria. Los ganaderos, sucumbiendo a las peticiones de las figuras, abandonaron poco a poco las exigencias: el toro bravo es hoy un recuerdo. ¿Quién pudiera imaginar que en Las Ventas, hoy, un toro saliera del tercio de varas con un solo puyazo...? La empresa organizadora del acto no arriesga y compone sus carteles según las figuras. Además, la confusión de los papeles empresario/apoderado va en contra de la calidad de la Fiesta. Y cuando el empresario y apoderado es además ganadero... Al final, el resultado de los errores y los abandonos han dejado a la Fiesta descafeinada. Los aficionados reaccionaron como era previsible: una parte abandonó el coso. A excepción de Las Ventas, hoy, ¿cuántas plazas llenan sus tendidos ? La última Semana Grande, en Bilbao, es desde este último punto de vista cruel : la mayoría de los festejos con media entrada. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Los diferentes elementos de la solución para cautivar la sociedad del siglo XXI están, en gran medida, en las respuestas a los puntos expuestos más arriba. No se puede prohibir al empresario ejercer de apoderado pero las peñas taurinas tienen toda la potestad de poner frenos y limitaciones frente a los carteles presentados. La prudencia aconsejará a la empresa trabajar mano a mano con las peñas, o al menos estará atenta a las propuestas y opiniones de las peñas. La prensa taurina, en ese mismo sentido, tiene la responsabilidad de señalar los errores y las complicidades no virtuosas de la empresa. ¿Existe, hoy, una prensa taurina libre... sobre todos en los periódicos regionales? Parece también importante insertar a los toreros jóvenes en los carteles de las figuras. Igualmente nos parece necesario salir de la dicotomía corridas duras/corridas de arte, porque los toreros convocados por las segundas son poco invitados a participar en las primeras.
Encuesta taurina 121 La cuestión seguramente más seria está en la desafección de la juventud. Una simple mirada a los tendidos, hoy, convence de la gravedad de la situación. Los medios de comunicación tienen que avanzar en propuestas originales para evitar el divorcio de las edades en el mundo de la tauromaquia.
MANOLO GROSSO GALVÁN ESCRITOR. PROFESOR DE DERECHO. UNIVERSIDAD DE SEVILLA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Desde pequeño estuve muy metido en el mundo taurino gracias a la amistad que tenia mi padre con los Sánchez Mejías. De hecho mi amigo José Sánchez Mejías sigue siendo mi acompañante habitual en los festejos taurinos. De ellos aprendí a ver al toro no como un espectáculo sino como un todo que empezaba en la plaza y acababa en el ruedo. Conocer ese mundo me hizo taurino, apreciar desde la crianza del toro bravo a la filosofía que cada profesional tiene en ese mundo. Yo, niño de ciudad, conocí el campo bravo y el sacrificio que lleva cada matador en su interior. La plaza era el colofón de un rito mágico donde se busca la belleza a través del conocimiento del comportamiento del animal. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Ante todo incomprensión y la reducción de algo esencial a algo banal. De rito a espectáculo. Se quiere vender un produc- to donde lo esencial es ver dar quinientos pases, y no es eso: es importante poner en una balanza el conocimiento del animal y la habilidad del hombre que se enfrenta a él. De ahí el auge de las fiestas populares, donde ese comportamiento reflexivo no es necesario. No obstante, soy de la opinión de que esos festejos populares salvarán a la fiesta. En un mundo donde todo es mentira es difícil aceptar la verdad de una fiesta sin manipular.
FÁTIMA HALCÓN ÁLVAREZ-OSSORIO PROFESORA DE HISTORIA DEL ARTE DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA. PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN DE ESTUDIOS TAURINOS ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Mi afición a la fiesta de toros la remonto a mi primera juventud y estuvo vinculada a mi padre, que desde pequeña me llevó a ver las novilladas. Su afición y entusiasmo hicieron que me fijase en un tipo de espectáculo que por entonces no me llamaba especialmente la atención. Me gustaban el ambiente, el colorido, el toro, los toreros, la plaza, elementos más que nada estéticos sin profundizar más allá de lo meramente objetivo. Sin embargo, el interés por la fiesta de toros me llevó a la lectura de libros especializados que cambiaron mi visión. Antiguos y contemporáneos, biografías de toreros, crónicas, toda lectura concerniente a esa temática me interesaba. Ello cambió mi percepción de la fiesta y comencé a fijarme en la bravura del toro, en la lucha del torero, su valor y su arte con el toro, suscitándome un tipo de sentimiento nuevo que podía ir del entusiasmo extremo a la apatía más absoluta, pero nunca llegaba al aburrimiento, al menos en aquellos momentos. Descubría que no había otro tipo de espectáculo que fuese capaz de producirme sentimientos tan encontrados en una sola tarde y por ello me pareció y me sigue pareciendo extraordinario.
Fátima Halcón 130 ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Las circunstancias actuales de la fiesta de toros en España me parecen, cuanto menos, preocupantes. Considero que hay dos problemas fundamentales, uno que atañe directamente al toro y a la propia fiesta y otro a la sociedad. En cuanto al toro, creo que un espectáculo de esta índole necesita un auténtico toro en el ruedo. La falta de casta y de bravura de los toros hace que el espectáculo decaiga produciendo en los espectadores un estado de tedio y cansancio hasta límites insospechados. En este sentido, creo que los profesionales a los que les afecta directamente (ganaderos, toreros o empresarios) deberían hacer un esfuerzo común por devolverle a la fiesta de toros la dignidad que ha tenido y se merece. En cuanto a la sociedad, considero que en estos momentos, la fiesta de toros en España se ha politizado mucho, identificando la afición a cierta ideología, circunstancia que no ocurría hace sólo unos años y que se ha visto agravada con la aparición de tendencias políticas independentistas que la equiparan con componentes básicos de la cultura española contra la que luchan de forma implacable. A ello se unen los movimientos antitaurinos encabezados por los animalistas, que en la defensa de un auténtico ecologismo llevan una campaña en contra desde hace mucho tiempo sin tener en cuenta que la desaparición de la fiesta provocaría un verdadero desastre de tipo ecológico. Unido a esta grave coyuntura, la propia sociedad rechaza cualquier tipo de espectáculo cruento entre otras cosas porque la sociedad actual no está preparada para presenciar la muerte tan de cerca ni para ver las distintas suertes de la fiesta con el toro como protagonista. No basta con argumentar que la vida del toro hasta llegar a la plaza ha transcurrido en verdes praderas, que cualquier otro animal puede tener una vida y muerte infinitamente peor o que el torero puede morir en la plaza al igual que el
Encuesta taurina 131 toro, de nada sirven estas premisas porque los enemigos cuestionaran el sufrimiento y muerte en directo del toro como las bazas fundamentales de su rechazo total. Todo ello se patentiza en una oposición manifiesta a la fiesta de toros con un crecimiento de enemigos acérrimos que tratan de demonizarla y que, por el momento, han logrado prohibirla en algunos lugares de España. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Creo que uno de los problemas que tiene la fiesta de toros en la actualidad es la separación absoluta que existe en la sociedad actual entre el mundo urbano y el agrícola y ganadero. Por ello, se debería cuidar y fomentar desde la infancia la relación con el mundo del toro bravo. En este sentido, creo importante que desde las escuelas o desde los ayuntamientos se creen los cauces para impulsar ese acercamiento y explicarles a los niños las ventajas de la vida del toro de lidia, el medio en el que vive y se desarrolla y las ventajas de esa vivencia con respecto a otros animales. Por otro lado, los aficionados e implicados directamente en la fiesta deberíamos explicarles al resto de la sociedad la importancia de un espectáculo que ha generado a lo largo del tiempo expresiones artísticas relevantes y un sinfín de personalidades de toda índole y condición aficionadas a la fiesta. Todas estas teorías deberían ir avaladas en la insistencia de que no se trata de una afición trasnochada y pasada de moda, sino que por el contrario su vigencia está presente en la juventud, como se puede constatar en la asistencia a los ruedos, sobre todo en aquellas plazas en las que las entradas son más baratas. Al igual que los animalistas están presentes en la sociedad, los amantes de la fiesta de toros deberíamos hacernos ver organizando defensas acérrimas y constantes de nuestro punto de vista.
MARÍA VERÓNICA DE HARO DE SAN MATEO PROFESORA DE HISTORIA DEL PERIODISMO EN LA UNIVERSIDAD DE MURCIA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Admiro la bravura del toro y el valor del torero. La ilusión que me lleva a acudir a la plaza se resume esencialmente en la búsqueda de una emoción que nace de la admiración sincera hacia los protagonistas de ese espectáculo sublime, único y siempre distinto que es para mí una función de toros. Mis abuelos eran aficionados. Ellos me transmitieron el respeto y la sensibilidad hacia la tauromaquia y un temprano interés por el arte, la cultura y la bibliofilia que ha acrecentado mi afición al permitirme ahondar en la comprensión y el aprecio del universo taurino. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Considero que las corridas de toros son el espectáculo más ritualizado, quizá el único que ha llegado a nuestros días, en el que la inteligencia lidia con la animalidad con el único propósi- to de crear un arte efímero de extraordinaria singularidad, cuya comprensión exige del espectador un esfuerzo de interpretación e interacción y una sensibilidad, digamos especial, pues lo que persigue no es el mero entretenimiento sino algo más elevado: la emoción. En los últimos años, la actitud contraria a las corridas de toros ha aumentado y en algunos casos incluso se ha radicalizado en el contexto de una sociedad que prefiere espectáculos ligeros, menos complejos –por mero divertimento– y que está
Encuesta taurina 133 muy sensibilizada con el bienestar animal. Además, esa actitud ha sido instrumentalizada por la estrategia de un potente lobby que poco o nada tiene que ver con los argumentos ecologistas que presuntamente defiende. Otro rasgo de la sociedad contemporánea es su deliberado esfuerzo por ocultar la muerte, como si ésta no fuese consustancial a la vida, y el toreo es una expresión artística donde la muerte da pleno sentido al rito y – como tan delicadamente escribió García Lorca para quienes así lo entendemos– se rodea de la más deslumbradora belleza. Muy probablemente sea esta circunstancia la que mejor explique el comprometido encaje de la Fiesta en los medios de comunicación y su difícil comprensión y/o aceptación por parte de la sociedad. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? En España, la decisión del Parlamento catalán de prohibir los toros en Barcelona –recientemente anulada por el Tribunal Constitucional– motivó una importante respuesta cívica que ha ido creciendo a medida que la campaña de acoso y derribo a la Fiesta, el descrédito de sus profesionales o el insulto a los aficionados por el mero hecho de serlo se han agudizado. En ausencia de un marco legal que blindara el espectáculo y protegiera a sus protagonistas, la afición dio los primeros pasos para exigir respeto y libertad. Las instituciones han reaccionado más lentamente y, aunque se han logrado hitos muy importantes como el reconocimiento de la tauromaquia como patrimonio cultural, de haberse ejecutado el Plan Estratégico Nacional de Fomento y Protección de la Tauromaquia (PENTAURO) anunciado hace unos años quizá se habrían evitado algunos de los males que hoy se padecen. Entre las acciones que tenía previsto impulsar dicho plan, estimo oportuno resaltar el intento de favorecer la presencia de la tauromaquia en los medios públicos de comunicación
Mª Verónica de Haro 134 social. Exceptuando los formatos especializados (dirigidos al público aficionado), la radio y la televisión públicas no prestan al universo taurino (en sus distintas y peculiares expresiones) la mínima puntualidad informativa que facilitaría su comprensión a un público neófito, y creo que el paulatino alejamiento de la tauromaquia de TVE (que se comprometió a reanudar las retransmisiones taurinas después de desterrarlas de su parrilla) ha contribuido a que parte de la sociedad, especialmente los jóvenes, se haya distanciado de una manifestación artística de la que desconoce su liturgia, valor cultural-ecológico y aportación a la economía nacional. Incentivar las fiestas de toros en el siglo XXI exige proteger y difundir los valores de una manifestación artística en peligro de extinción en un mundo global en el que cada vez es más explícita la homogeneización cultural impuesta por el mundo anglosajón.
JOAQUÍN JOSÉ HERRERA DEL REY DOCTOR EN DERECHO ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? En primer lugar razones culturales. Es la expresión artística que, exceptuando obviamente la religión, ha dado lugar a más obras de arte, sin paliativos. Poesía, novela, cine, pintura, artículos periodísticos, arquitectura, moda, escultura, música, copla, ópera, zarzuela, pasodobles, canción. Dado que la tauromaquia es de por sí un arte. Humor, grabados... danza, flamenco... y tantas otras muestras... cartelismo... Cualquier comparación con otros espectáculos en cuanto a la generación de arte resulta ociosa y a su vez ridícula. En segundo lugar, razones familiares. En mi casa se hablaba de toros. Se sentían los toros. Se amaban los toros. De bien nacido es ser agradecido y se debe besar el legado y amor que nuestros padres nos dejaron. En tercer lugar razones metafóricas. Los toros es como la vida. Con sus riesgos, con sus problemas, con noches y días, blancos y negros. Saber torear es saber salir airoso de los problemas de cada día, grandes y pequeños...una enfermedad, un suspenso de un hijo,encontrarse en peligro de muerte, tener un accidente...es la vida misma. Si encima,a pesar de ello, sales de ahí, toreando airoso, tocándote la música y dando una vuelta al ruedo, eres capaz de ir consiguiendo capacidades. De salir bien, con dignidad. De tener amor propio y vergüenza torera.
Joaquín José Herrrera 136 En cuarto lugar, razones estéticas y emocionales. Ver torear es contemplar arte y estética. Es sentir por los cinco sentidos: el gusto, la vista, el olfato, el oído y el tacto; y, un sexto, la emoción. Quizás los ecologistas tengan razón, cuando nos hacen reflexionar sobre las corridas de toros. Quizás Eugenio Noel, Manuel Vicent, Julio Caro Baroja o Luis Solana tengan razón. Pero me quedo con las contradicciones de Antonio Gala cuando nos relata las hermosas palabras que dedicó Abderramán a la hermosa Azahara y ahora yo dedico al planeta cultural de los toros: «No la amo porque sus labios sean dulces, ni brillantes sus ojos, ni sus párpados suaves; no la amo porque entre sus dedos salte mi gozo y juegue como juegan los días con la esperanza; no la amo porque al mirarla sienta en la garganta el agua y al mismo tiempo una sed insaciable; la amo, sencillamente, porque no puedo hacer otra cosa que amarla. Si yo pudiese mandar en mi amor, quizá no la querría, pero a tanto no llega mi poder». Si pretendemos alejar a nuestros hijos de la realidad, de que la muerte no existe y de que todo tiene solución alejémonos de los toros. Al menos respetémoslos. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La politización de la fiesta ha sido un pecado capital. Que nuestras mentes privilegiadas más progresistas hayan sido aficionadas a la fiesta de los toros y esto se desconozca y se deje fuera de los medios de comunicación y de los planes docentes, no tiene justificación ni perdón de Dios. Goya, Picasso, Lorca, Miguel Hernández, Valle Inclán, Gala...: resulta interminable la relación. Sin riesgo no hay toros. Sin el conocimiento del lenguaje taurino y de la historia de la tauromaquia mal se puede formar a un niño. La fiesta sin riesgo es otra cosa. Carece de fuerza dramática. La fiesta sin riesgo, sin
Encuesta taurina 137 verdad, es puro esperpento. Que se permitan toros invalidos, llamados comerciales, cuando lo importante durante la lidia es mantenerlos con fuerza hasta el final, es nuestro mal más grave. Es lógico que así las personas huyan de una lucha que es mentira y falsedad. Sin verdad, sin riesgo, sin autenticidad, sin competitividad, sin heroicidad, es lógico que la gente no vaya. Es racional, porque es una tomadura de pelo. Y esto es lo que esta ocurriendo en un 90 por cierto de los espectáculos. Nos vamos que tener que ir a Bilbao a ver toros. Que la juventud no vaya a los toros resulta por tanto de toda racionalidad. Es el empeño de odiarnos a nosotros mismos y a nuestra cultura. Sin perjuicio de la política de precios. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Los toros es cultura. Los toros es parte de nuestra cultura, idiosincrasia y sociología. Incluirlos necesariamente en partes informativos y medios de comunicación. En la docencia primaria dentro de nuestra historia, arte y literatura. Y por supuesto parece absolutamente increíble que una ciudad como Sevilla, donde la Universidad peca de su alejamiento de la realidad, no sea protagonista en incluir la tauromaquia como referente mundial con el diseño de cursos al efecto, multidisciplinarmente. Tenemos una obligación moral de mantener e incrementar este legado. Los toros tienen que volver a los medios de comunicación. Son más importantes y más cultos que los entrenamientos del Real Madrid y del Barcelona. Fomento de este conocimiento multidisciplinar cultural a la juventud. Fomento de exposiciones culturales. Fomento de capeas. Redución del número de festejos a aquellos en que realmente el toro sea tal, no un simulacro.
CARLOS LORENZO HINZPETER AFICIONADO. MIEMBRO DE BIBLIÓFILOS TAURINOS DE MÉXICO, A.C. ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Soy aficionado desde mi infancia, ya que mi padre me llevaba a las corridas desde niño. Mi primer recuerdo es del día de la presentación de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” en la plaza de toros “El toreo de La Condesa”, en la Ciudad de México, el 9 de diciembre de 1945, cuando yo sólo había cumplido 5 años el mes anterior. Posteriormente seguí asistiendo a los festejos durante muchos años en compañía de mi padre, hermanos y tíos. Hasta que llegue a la adolesencia, donde seguí asistiendo, ya por cuenta propia y en compañía de amigos. Ya adulto adquirí mis Derechos de Apartado en La Plaza México, donde asisto constantemente y he llevado a mis hijos y ahora a mis nietos, para gozar de uno de los mejores espectáculos que existen en el mundo. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Desgraciadamente han surgido asociaciones enemigas de la fiesta de los toros, donde se ha invertido mucho dinero, y con el pretexto de la protección a los animales se han dedicado a atacar los festejos taurinos, esto apoyado por dirigentes políticos que se aprovechan de ello para colocarse en posiciones de liderazgo, por el poco gusto de esos sectores de la población, ene-
Encuesta taurina 145 El Estado debe proteger con la ley las manifestaciones taurinas y poner en valor su peso en la economía del país, en el equilibrio ecológico de unas cuantas regiones y en su trascendente significado histórico y cultural. El mundo académico debería hacer pedagogía de lo que realmente significa la fiesta taurina y, en el seno de alguna importante institución cultural del Estado, contribuir a organizar una magna exposición sobre los toros y los españoles y apoyar la investigación, en todos los ámbitos científicos, sobre este fenómeno, que en mano de otros, por ejemplo, los franceses, sería un monumento cultural de primer orden. Muchas gracias por vuestra iniciativa,
ANTONIO LUIS LÓPEZ MARTÍNEZ DOCTOR EN HISTORIA. UNIVERSIDAD DE SEVILLA. FUNDACIÓN DE ESTUDIOS TAURINOS ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Comenzaré diciendo que yo no soy aficionado a los toros. En mi vida sólo he asistido en un par de ocasiones a corridas de toros y en ambas he de confesar que me aburrí. Si contesto a esta encuesta se debe no a mi afición, sino por mis investigaciones y publicaciones sobre el fenómeno taurino. A este respecto puedo decir que he escrito cuatro libros de tema taurino, dos de ellos publicados en la Colección Tauromaquias, siete capítulos en libros y quince artículos en revistas, además de haber asistido a congresos y seminarios e impartir varias conferencias. ¿De dónde viene, entonces, mi interés por el mundo taurino? Sin duda viene de mi dedicación profesional a la historia y cultura españolas, a las cuales el fenómeno taurino está íntimamente vinculado y no me refiero sólo a la atención que le han prestado numerosos artistas de todo tipo, plásticos, músicos, literatos…, que lo han convertido en protagonista de una parte de su obra. Mi interés por los toros y la cultura española es diferente: lo que me llama la atención es el papel que este fenómeno ha jugado en la misma. Ha formado parte de la vida cotidiana de los españoles durante siglos, hasta el punto de no poder concebir ninguna efemérides de cualquier signo sin recurrir a la celebración de un festejo taurino. Se han celebrado toros para festejar nacimientos, bodas y visitas de personajes reales, victorias en guerras, canonización de santos, algunos de ellos conocidos antitaurinos… Pero también se ha recu-
Encuesta taurina 147 rrido a los citados festejos para financiar la reparación de obras públicas como el empedrado de calles, la apertura de fuentes públicas, el mantenimiento de las murallas de una ciudad, por ejemplo Cádiz. Con los toros se han costeado los uniformes de las milicias nacionales emanadas del liberalismo decimonónico. También los espectáculos taurinos han contribuido a reducir la presión fiscal sobre los ciudadanos, así como se han invocado como justificación para reactivar las decaídas economías locales tras la Guerra de la Independencia. Los toros han formado parte de nuestra vida cotidiana, como queda reflejado en multitud de frases hechas de uso común entre los españoles: «hasta el rabo todo es toro», «hasta la bandera», «que Dios reparta suerte»... Por último hay que aceptar que las fiestas con toros han modelado muchas de las localidades españolas. Parte de las mismas no podían ser comprendidas sin tener en cuenta los espectáculos taurinos que se celebraban en sus calles y plazas. El carácter rectilíneo de las calles que van desde la puerta de la muralla hasta la plaza mayor, las callejuelas que están junto a algunas de estas plazas, las fachadas que flanquean dichas calles y plazas, a las que se abren miradores, soportales, balcones, balconadas y multitud de ventanas para que el público pueda contemplar desde los mismos, así como de andamios y talanqueras, la celebración de dichos espectáculos. De la mencionada función taurina han quedado muestras en la toponimia de muchas localidades con nombres de calles como correderas, toriles, toros, cosos, carreras, etc. Por todo ello, por su íntima relación con la cultura española a lo largo de los siglos es por lo que me ha interesado todo lo relativo a los toros, aunque el espectáculo taurino en sí mismo no me guste, pero tampoco me gusta la Inquisición y difícilmente podríamos interpretar la cultura española a lo largo de varios siglos sin echar mano de su influencia.
Antonio Luis López Martínez 148 ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? El mundo de los espectáculos públicos está permanentemente en crisis. así ocurre con el teatro pero también el cine ha conocido numerosas crisis en su historia y lo mismo ha ocurrido en la artes plásticas. Todas estas crisis han sido de crecimiento y de las mismas han surgido nuevos estilos más fructíferos que los anteriores. También el mundo taurino ha conocido frecuentes crisis y momentos de esplendor a lo largo de su historia. Durante el siglo XVIII fueron frecuentes las prohibiciones por parte de los ilustrados, que les achacaban el fomento de la pereza y despilfarro de las clases populares. En el siglo XIX las corridas de toros se convirtieron en «el pozo de todos los males» para muchos progresistas e intelectuales que criticaban que las tierras en las que se criaban toros estuviesen hurtadas al disfrute social impidiendo aprovechamientos económicamente más rentables y creadores de puestos de trabajo. Durante el primer tercio del siglo XX los denominados “cortijos de toros” se convirtieron en sinónimos de latifundios, principal causa de la desigualdad social en ciertas regiones españolas, a los que había que combatir mediante la Reforma Agraria. Posteriormente las fiestas taurinas han sido invocadas por algunas corrientes políticas de índole independentista como una injerencia de la cultura española centralista en las culturas nacionales de estos territorios y, como tal, símbolo de imperialismo, por lo que abogan claramente por su prohibición. Por último la proliferación de las doctrinas animalistas en las últimas décadas han declarado la guerra abierta a los espectáculos taurinos. Sin embargo, a mi modo de ver, la crisis que afecta al mundo de los toros en la actualidad tiene otras motivaciones diferentes y la hacen más evidente, sobre todo si tenemos en
Encuesta taurina 149 cuenta que ha venido precedida por un período en que hubo la mayor proliferación de festejos taurinos de la historia como se puede apreciar al analizar las estadísticas taurinas. La crisis actual de la fiesta de los toros se debe al final de una época del toreo basada en la irrupción de nuevos grupos de espectadores –turistas y mujeres– anteriormente ajenos al mundo taurino, al estancamiento de los aficionados tradicionales sin que se esté produciendo un relevo generacional y, sobre todo, al final de un modelo de financiación taurina vinculado a las subvenciones públicas, corridas televisadas en los canales autonómicos, ayudas municipales de índole diversa y subvenciones de la Unión Europea a las ganaderías de lidia vía Política Agraria Comunitaria. Todo lo cual ha traído como consecuencia un fuerte descenso en el número de espectáculos taurinos celebrados en los últimos años y que, con algunas recuperaciones pasajeras, no cesará de disminuir en el futuro. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Es difícil, dado lo anteriormente expuesto, que la sociedad del siglo XXI se vuelva a interesar por la fiesta de los toros como lo ha hecho en otras épocas anteriores. A mi modo de ver el fenómeno taurino camina hacia dos escenarios diferentes con protagonistas y tauromaquias diferentes. Por una parte, la reactivación del fenómeno popular plasmada en festejos populares de diversa índole, pero mucho más baratos que los mayores, que acarrean menores costes para las arcas municipales y en los que sí se produce la participación de grupos sociales que han sido marginados, por los precios, de los espectáculos mayores, como son las clases populares y los jóvenes. Por otra parte, la tauromaquia seria, la que tiene lugar en los cosos tradicionales en forma de espectáculos ritualizados y muy caros, con un público más selecto y de elevado poder adquisitivo.
Antonio Luis López Martínez 150 Por ello, a mi modo de ver, no se puede hablar de una crisis de la fiesta de los toros en su conjunto, sino de la crisis de una determinada tauromaquia, la reglada y celebrada en plazas de toros que, por otra parte, no ha sido la única que ha existido y que seguirá existiendo como un espectáculo caro y para un determinado público selecto. La otra tauromaquia, la de los festejos populares, va a seguir existiendo en forma de encierros, becerradas, correbous…, y a ella si asistirán los jóvenes expulsados de la otra por su elevado coste y por su mayor formalismo.
ANDRÉS LUQUE TERUEL PROFESOR UNIVERSIDAD DE SEVILLA. ÁREA DE CONOCIMIENTO HISTORIA DEL ARTE ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? La fiesta de toros me ha interesado desde niño, primero por la curiosidad lógica en un entorno propicio; después, y desde joven, por la atracción que supone la lidia del toro bravo, encastado y poderoso, conforme a una serie de reglas y condicionantes. Pronto fui consciente de la naturaleza del toro y del méri- to extraordinario de los toreros, cuyos planteamientos estructurales y lidia tienen que plantearse en segundos e incluso décimas en las que está en juego la propia vida. Por ello, una razón fundamental fue el toro, su comportamiento, cuanto supone enfrentarse a un animal con ese tamaño, fuerza y carácter. Por supuesto, otra razón importante fue la admiración que me produjo el poder de los toreros, que alcanzó cotas de indudable belleza artística con Antonio Bienvenida, Manolo Vázquez, Curro Romero, Rafael de Paula y Morante de la Puebla; un magisterio técnico excepcional con Paco Camino, Paquirri,Niño de la Capea,Espartaco, Enrique Ponce y El Juli; una pureza profunda con Rafael Ortega, Antoñete,El Viti y Diego Urdiales; una intensidad apasionada con Paco Ojeda, Emilio Muñoz y José Tomás; una elegancia natural con Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez y José María Manzanares; un valor excepcional con Diego Puerta y Alejandro Talavante; el carácter de la lidia antigua con Luis Francisco Esplá y Rafaelillo, etc…
Andrés Luque 152 Junto a ellos, otros motivos de interés fueron la lidia de excepcionales subalternos, como Antonio Chávez Flores, El Tito de San Bernardo, Andrés Luque Gago, Curro Molina y un largo etc.; y los excepcionales pares de banderillas de El Vito, Manolo González, Antonio Luque Gago, Finito de Triana, Manolo Montoliu y Fernando Sánchez, etc... En definitiva, no hay un solo motivo que avale mi afición, sino muchos y variados en permanente evolución. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Las circunstancias actuales de las fiestas de toros se están viendo afectadas por una serie de problemas políticos y sociales que, por una parte, esconden intereses partidistas intencionados y ajenos a la propia fiesta, cuando no económicos e interesados en destruir la dehesa, las industrias ganaderas asociadas, e incluso el concepto de España como Estado; y, por otra, distraen la atención de otro hecho más peligroso aún para el futuro de la fiesta, como es la falta de promoción y las muchas veces penosa gestión por parte de los taurinos en general, que rara vez tienen como objetivo los intereses de los aficionados. Se podrían poner numerosos ejemplos. Uno claro y contundente fue la no contratación de Javier Jiménez en la última feria de Bilbao, habiéndose producido hasta tres bajas. Las sustituciones se hicieron por intereses de representación y no según la demanda de la afición. Más grave aún es el estado en que sale el toro a la plaza, con un comportamiento uniforme y tan tranquilo que el tercio de varas se hace innecesario. No se trata de cambiar el número de puyazos que no resisten, sino que el toro salga con el poder y la fuerza que debe tener. A buen entendedor sobran las palabras: si la carne de lidia no es apta para el consumo humano y hay que incinerar a los toros es que algo está fallando, y, sobre todo, se
Encuesta taurina 153 está defraudando al auténtico aficionado y a cualquier tipo de público, que es quien sostiene la fiesta con el precio de las entradas. Esto es mucho más peligroso para el futuro de la fiesta que las campañas orquestadas y los ataques intencionados desde ámbitos partidistas radicales. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Para incentivar cualquier actividad es preciso darla a conocer con toda su pureza y hacerla atractiva para todo tipo de públicos. Es necesario poner en valor la identidad del toro bravo, reconocerlo como el eje de la fiesta y no como un mero elemen- to necesario y complementario de la celebración, y desde ese reconocimiento proyectar el mérito enorme, inalcanzable, de los toreros. Esto implica la necesidad de la transmisión del conocimiento por medio de auténticos aficionados y expertos a los que hay que fomentar y reconocer, y no mediante las opiniones de los taurinos, casi siempre interesadas. A partir del reconocimiento del toro bravo como eje de la fiesta y la reconstrucción del tejido de afición necesario, se podrían inculcar una serie de valores entere los jóvenes interesados y el público en general, despertando el interés que siempre han tenido estas celebraciones.
JOSÉ MANUEL MACARRO CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA UNIVERSIDAD DE SEVILLA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de los toros? Mi padre era aficionado y me llevaba a los toros desde que era muy pequeño. Socialmente la fiesta tenía un gran arraigo: la gente hablaba de los toreros, seguía sus carreras, éxitos o fracasos. Esto no quiere decir que sólo hablase de toros, pero sí que era un mundo cercano, prestigioso y admirado. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Extremadamente difíciles por varias razones: a.- La sociedad ya no es rural, con lo que se ha roto el lazo con el mundo del toro, su crianza, selección, comportamiento. Por ejemplo, la gente cree que el toro se da tal cual en la naturaleza, ignorando que es una creación cultural del hombre mediante siglos de selección. b.- El toreo está en contradicción con el igualitarismo del mundo actual. Éste intenta ocultar las diferencias entre las personas. Se ha impuesto una estética ramplona que ha entronizado lo funcional y feo, porque nos evita el esfuerzo de elegir, combinar o armonizar, para igualarnos a todos en la negación de la diferencia. El argot coloquial ha empobrecido el lenguaje para velar la excelencia de la expresión culta. El tuteo nos va igualando mientras diluye cualquier apariencia
JOSÉ MARCHENA DOMÍNGUEZ PROFESOR DE HISTORIA MODERNA,CONTEMPORÁNEA, DE ÁMERICA Y DEL ARTE ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? Sobre todo son de índole cultural, por su interés antropológico, sociológico e histórico, y porque creo que, a través de esta peculiar fiesta, podemos encontrar muchos perfiles y claves que atañen a un mejor y mayor conocimiento de nuestra sociedad, nuestro país y nuestras propias señas de identidad, y ello entendido tanto desde su afición como desde su posible objeción. Hay muy pocos ámbitos en nuestras vivencias como país donde lo taurino no tenga presencia, y sólo esto ya es un argumento que merece una consideración palpable y real. Desconocer esta fiesta o, en su defecto, desentenderse de su existencia corre el peligro de ofrecer una visión parcial, incompleta o sesgada de nuestra historia. ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? Al margen de lo que podría suponer referirnos al secular debate entre apologismo y polemismo, entiendo que vivimos un inevitable momento de transición. El perfil, la afición, las preferencias y la vivencia de la fiesta pasan por una situación de evolución-transformación, aunque ello en realidad no ha sido nunca ajeno a su propia historia. El hecho de que los toros hoy en día no sean como hace medio siglo, por ejemplo, no debería ser motivo de preocupación. Sí de debate e interés, ya que como tal
José Marchena 158 me queda claro que la fiesta va a seguir existiendo. Otra cosa es cómo y de qué manera, pero seguirá no cabe duda, por su peso, su impronta y su peculiaridad. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Creo que más que incentivación, cosa que a mi parecer no necesita, pienso que deben de buscarse fórmulas de consenso por el cual pueda persistir la fiesta y su rito, siendo compatible con los valores que hoy en día representan lo que sería el concepto de una sociedad moderna. No soy la persona más entendida ni autorizada para determinar parámetros, pero sí visibilizo la necesidad de coordinar al mundo taurino, a su afición y a sus defensores, con unos estándares que pudieran permitir su normal trasiego por los derroteros celebrativos, sin tener que estar a cada momento justificando dicha legitimidad. ¿Sería pues necesario plantearse en ese debate algunos aspectos relacionados con las acciones que constan en la fiesta, acciones que puedan colindar con la moral, el respeto o la protección? Sería un buen camino, difícil pero quizás necesario, para encajar debidamente a las corridas de toros en el tiempo futuro que es, en definitiva, lo que los aficionados, los que forman parte de este mundo y los que lo estudiamos y admiramos, desean.
ÁNGEL MARTÍN VICENTE BIOLÓGO. ECOLOGÍA DE SISTEMAS AGRARIOS, GANADEROS Y FORESTALES. UNIVERSIDAD DE SEVILLA ¿Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros? No hay ninguna razón que avale mi afición ni la de nadie. Podría decir que he leído mucho sobre toros, pero hay grandes aficionados que no han leído nada y estudiosos del tema que no se consideran aficionados. He asistido a muchísimas fiestas de toros de todo tipo, pero igualmente hay grandes aficionados, o por lo menos ellos dicen que lo son, que no suelen ir. Lo que sí puedo contar es por qué me gustaron las fiestas de toros durante una época. Parte de mi familia y de mis amigos eran y son muy aficionados a la fiesta, pero a mí no me interesaba gran cosa. Los paisajes ganaderos han sido uno de los principales objetos de mi investigación y, como consideraba que la ganadería de bravo era la ganadería extensiva más pura, estaba muy interesado por todos los temas relacionados con el toro en el campo, pero las corridas de toros no me llamaban la atención. Mi afición comenzó cuando me trasladé a vivir a cien metros de la plaza de toros de Sevilla. Allí empezó una inmersión en el mundo de la fiesta, empecé a ir a los toros. Un día en una novillada con la plaza vacía, coincidía con un mundial de futbol, al ver una faena muy buena comprendí por qué iba la gente a los toros. A raíz de esto empecé a ir más, acabé sacándome un abono y leyendo todo tipo de cosas relacionadas con la fiesta, y así, y preguntando mucho, conseguí enterarme más o menos de qué se trataba y,
Ángel Martín Vicente 160 según me iba enterando, empecé a ir a otras plazas, a seguir a los toreros que pensaba que podían hacer un faena que me emocionara y a hablar de toros con todo aquel que se dejara. Después, paulatinamente, se me fue pasando la afición. Dejé el abono, cada vez me aburría más hablar de toros, dejé de leer las crónicas y al mismo tiempo dejé de considerar a las ganaderías de bravo como el paradigma de los paisajes ganaderos al comprobar que muchas de ellas presentaban unas sobrecargas excesivas con suelos eutrofizados y todos los problemas asociados. Actualmente las corridas de toros me aburren bastante. Todavía me divierten los razeteurs, los recortadores, los forcados, básicamente los espectáculos que he visto menos veces, pero voy a verlos si me cogen de camino, ya no voy intencionadamente como antes. Este proceso de mengua de la afición es bastante frecuente. De hecho en mi época de máxima afición lo había observado en otros aficionados y era una cosa que me causaba extrañeza. En mi caso lo que ocurrió fue que al haber visto ya muchas buenas faenas y tenerlas posiblemente magnificadas en mi imaginario disponía de unos referentes que muy pocas faenas alcanzaban; hay una crónica de Gregorio Corrochano en la que dice algo así como «la tarde ha estado muy bien, pero hemos visto tanto...». Cuando el número de faenas anodinas supera el de las interesantes la afición se resiente. Otro factor a tener en cuenta es que al empezar a entender algo de toros, lo que emociona, al menos en mi caso, es la resolución de los problemas; por tanto me divertían los toros problemáticos, que precisamente no les interesan a los grandes toreros que son los que son capaces de resolverlos. Los ganaderos y toreros buscan toros cada vez más previsibles, lo que inevitablemente nos lleva a la pérdida de emoción y al espanto de que haya un señor jugándose la vida ante gente que se aburre.
Encuesta taurina 161 ¿Qué opina de las circunstancias actuales que está viviendo las fiestas de toros? La corrida tradicional no está en sus mejores momentos. Solo hay que ver el público que acude: los que no peinan canas es por calvicie o por unos tintes abyectos que abundan en los ámbitos taurinos y los pocos jóvenes que acuden no visten precisamente a la moda, entendiendo moda en su sentido estadístico, es decir como la mayoría de la gente de su edad. Por otra parte, el alejamiento de la gente del campo y por tanto de todo tipo de ganado hace que la fiesta se vea como algo incomprensible y básicamente cruel y sangriento. Ya no se matan los pollos en las casas y no hablemos de animales mayores, cerdos, chivos, corderos, etc. La idea de la fiesta de toros que tiene la mayoría de la gente es que es una cosa rancia y además cara, y a un grupo cada vez más amplio le parece una barbaridad que se haga sufrir a un animal en un espectáculo. Solo hay que ver la evolución que está ocurriendo en el circo. ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros? Lo primero sería procurar que la juventud se interesara, vista la edad media de la afición actual. Sin un relevo generacional acabará por desaparecer. El problema es ¿cómo se consigue? Si vemos el público que acude a las novilladas de promoción se puede observar que es joven, no abundan las rastas ni los moños samuráis pero son algo más normalitos que los que van a las corridas de abono. Las causas parecen obvias, son muchísimo más baratas, los toros son más pequeños, no se pican y además tiene el componente de concurso. Posiblemente la causa principal sea el precio: el abaratar los precios podría ser una solución.
Ángel Martín Vicente 162 Si comparamos los precios de la plaza de toros de Sevilla con los de un estadio de fútbol de primera división vemos que son parecidos, pero el estadio se llena de gente de todas las clases de edad y tendencias, mientras que la plaza se llena menos y en todo caso el público es mucho más homogéneo tanto en clases de edad como de tendencias. En primer lugar, los abonos de un club de futbol hacen un descuento importantísimo en el precio de la entrada, cosa que no ocurre en los toros; es más las entradas (al menos cuando yo iba) que se reservan anticipadamente se recargan un 10%, mientras en la mayor parte de los espectáculos el sacar las entradas por anticipado supone un descuento. Siguiendo con la comparación con el futbol la mayor parte de la gente que llena un estadio forma parte de un club con el que se sienten muy identificados, mientras la figura del partidario de toreros se ha ido perdiendo por tanto existe menos implicación y menos competición entre los toreros. Pienso que si se abaratara el abono se fidelizaría a la afición. El fomento de peñas que acudan a la plaza posiblemente también animaría a gente joven a ir a los toros y con un poco de suerte podrían coincidir con una faena gloriosa que los convirtiera en aficionados intensos. Pero estos cambios no creo que sirvieran de mucho. Para que perviva la fiesta tiene que cambiar bastante radicalmente, pero entonces no será la fiesta igual que el “Circo del Sol” no es un circo.