Cambios y conocimiento
Abstract
Meditación sobre los cambios y conocimientos estructurales con fines estéticos, desde la óptica de la amplia experiencia del autor.
Full text
RAFAEL LÓPEZ PALANCO CAMBIOS Y CONOCIMIENTO Lección Inaugural leída en la Solemne Apertura del Curso Académico 2001-2002 en la Universidad de Sevilla EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA ColeCCión ÍndiCe
Portada ÍndiCe RAFAEL LÓPEZ PALANCO Catedrático de Estructuras III y Proyecto de Estructuras E.T.S. de Arquitectura de la Universidad de Sevilla CAMBIOS Y CONOCIMIENTO Lección Inaugural leída en la Solemne Apertura del Curso Académico 2001-2002 en la Universidad de Sevilla Sevilla 2015 Portada ÍndiCe ColeCCión
Portada ÍndiCe Colección de Textos Institucionales (Serie: Ciencias) Núm.: 63 Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso escrito de la Editorial Universidad de Sevilla. © EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2015 © C/ Porvenir, 27 - 41013 Sevilla Tfnos.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443 Correo electrónico: [email protected] Web: http://www.editorial.us.es © RAFAEL LÓPEZ PALANCO 2015 ISBNe: 978-84-472-1694-9 Edición digital: Dosgraphic, s. l. < www.dosgraphic.es > Comité editorial: Antonio Caballos Rufino (Director de la Editorial Universidad de Sevilla) Eduardo Ferrer Albelda (Subdirector) Manuel Espejo y Lerdo de Tejada Juan José Iglesias Rodríguez Juan Jiménez-Castellanos Ballesteros Isabel López Calderón Juan Montero Delgado Lourdes Munduate Jaca Jaime Navarro Casas Mª del Pópulo Pablo-Romero Gil-Delgado Adoración Rueda Rueda Rosario Villegas Sánchez Edición digital de la primera edición impresa de 2001
Portada ÍndiCe ÍNDICE Preludio ......................................................................... 11 1er Movimiento (Allegretto) .......................................... 15 2º Movimiento (Adagio) ............................................... 21 3er Movimiento (Allegro vivace) ................................... 33 Coda .............................................................................. 47 Para ir a página pulsar en la línea ☞ Portada ColeCCión
Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe Excelentísimo Señor Rector Magnífico de la Universidad de Sevilla, Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades Académicas y no Académicas, Compañeros del Claustro, Alumnos, señoras y señores:
Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe Preludio
• 13 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe Me corresponde este año el indudable honor de diri girme a la Comunidad Uni versitaria y a sus ilustres invitados para “con arreglo a venerables antiguos y arraigados usos de nuestra Universidad… llevar la voz de la propia comunidad universitaria en el acto solemne de apertura del curso 2001-2002”. Acabo de citar textualmente la carta que de la Universidad Hispalense recibí, con ese elegantísimo lenguaje de universi tario añejo, firmada por el Ilmo. Sr. Secretario General de la misma. Y ante Vds. me encuentro, contento y preocupado al mismo tiempo, dispuesto a iniciar un curso más en mi ya larga vida académica, con la satisfacción lógica de quien ha conseguido llegar hasta aquí y la esperanza, quizá algo menos lógica, de poder seguir siendo útil a la amplísima, cada vez más amplia, comu nidad a la
• 14 • Portada ÍndiCe que elegí pertenecer, en el ya lejano año de 1954, año en cuyo mes de Octubre inicié mis contactos con la enseñanza oficial como Ayudante de Prácticas de Topografía en la Escuela de Ayudantes de Obras Públicas de Madrid, la única que entonces existía. He dicho antes con rotundidad, que me corresponde “el indudable honor” de dirigirme a la Comunidad Universitaria y al releer lo escrito se me ocurre que sí, que es un honor, pero si sigo leyendo la comunicación del Ilmo. Sr. Secretario averiguo que los venerables antiguos y arraigados usos a los que se refiere se basan en la antigüedad, y en la antigüedad del Catedrático al que va correspondiendo el “indudable honor” ¡y antigüedad rima con edad y edad rima con ancianidad! De aquí mi duda respecto a lo indudable del honor que, sin dudar ya, hoy me cabe, porque a pesar de todo no me siendo anciano y quiero sentirme útil aún para mi Comunidad Universitaria.
Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe 1er MoviMiento (Allegretto)
• 25 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe Desde Europa el ábaco pasaría a China y desde allí al Japón. Tal como escribía en aquel momento este paso ocu pa cinco siglos, a contar desde que el Papa Silvestre ii diera al ábaco la forma última de su generación. Pasan otros cuatro siglos para que el “soroban”, el ábaco japonés, pierda las bolitas sobrantes, una en la zona del cielo y otra en la zona de la tierra. Estas bolitas sobrantes no desaparecen simultáneamente. Pasan ahora solamente unos sesenta años entre la supresión de la cuenta que sobra en el “cielo” y la que no es necesaria en la “tierra”. Con la supresión de estas dos cuentas o bolitas se gana en rapidez de cálculo, ahorra movimiento de los dedos y con ese formato del “soroban” hemos llegado a nuestros días. Pero los ritmos de estos cambios se aceleran. Muchos siglos, cinco siglos, cuatro siglos, sesenta años para producir cambios sustanciales en un instrumento, que tan simple nos parece ahora, como el ábaco.
• 26 • Portada ÍndiCe Y este razonamiento, mitad anécdota, aparecía en aquella temprana preocupación por la velocidad de los cambios para ilustrar cómo en nuestra historia conocida la velocidad de los cambios crecía (aceleración, derivada segunda respecto al tiempo, positiva) y cómo me hace temer que también la derivada tercera respecto al tiempo es positiva con lo que quiero decir que la aceleración crece. Un año más tarde durante un Symposium sobre “Historia y Filosofía de la Tecnología”, celebrado en Chicago en la Universidad de Illinois y en las sesiones dedicadas al futuro de la tecnología, volví a plantearme en público este problema y las posibilidades que tenemos de adaptarnos a la aceleración creciente en los cambios. Utilizaba también los cambios en el espíritu de las ciencias, las aparentes incoherencias que la velo cidad en esos cambios introducía en desarrollos que mostraban unas tendencias a producirse en planos paralelos, sin intersecciones, puesto que paralelos. Es cierto que la comunicación, la divulgación no podía hacerse en la misma velocidad en los siglos xvii
• 27 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe y xviii que años más tarde y desde luego no con la actual, ese “en tiempo real” que ahora modifica todos nuestros esquemas de trabajo. No me resisto a repetir aquí algo que he publicado como chocante y que, aunque sea tangencialmente, señala cómo las velocidades crecientes en los desa rrollos científico estructurales producía paradojas curiosas. Cuando en 1678 Hooke publicaba su “De potentia restitutiva”, estableció principios que han seguido y siguen siendo válidos en la actualidad y en cuyo análisis no quiero entrar aquí y ahora. En 1744 Euler y, poco antes, en 1705 Bernouilli, estudiaron y resolvieron el problema de una viga elástica cargada. Fue Euler el que formuló finalmente la teoría que aún hoy aplicamos, incluso utilizando los más modernos métodos matemáticos básicos y los instrumentales, que tanto nos hacen sufrir a los “antiguos” como yo al modernizarse a velocidades vertiginosas.
• 28 • Portada ÍndiCe Sin embargo Montesquieu, en 1720 había dicho en un discurso ante la Academia de Ciencias de Burdeos, en la época en la que florecía el interés por ese tipo de instituciones que ha llegado multiplicado hasta nuestros días, algo tan curioso como lo que transcribo a continuación: “La mayoría de los modernos cree ahora que la transparencia es un resultado de la rectitud de los poros de algunos materiales, a través de los cuales la luz, en su opinión, puede transmitirse fácilmente… En mi opinión no puede existir en la naturaleza un material tan compacto que no permita a algunos glóbulos de luz pasar a su través…” Y aún añade algo más “científico”. “…Puesto que existen animales que son capaces de ver a través de una pared”. Ya puede verse que la velocidad en los cambios, el desarrollo de distintas ramas del saber crecía de distinto modo en los distintos campos de la investigación.
• 29 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe Esta preocupación, constante en mí, se acrecienta y se convierte en inquietud creciente ante la situación actual y casi crónica de nuestra Universidad. Y al hablar de nuestra Universidad quiero hacer más hincapié en el étimo del que procede la palabra Universidad, universo, universal, puesto que entiendo que el problema que nos acucia no es privativo de la de Sevilla, ni de la española. Es, para mí, generalizable y generalizado. Estamos todos casi continuamente inmersos en procesos de cambios de planes de estudio. Y los cambiamos. Utilizamos “planes piloto” y los tratamos como planes inamovibles… hasta el próximo “cambio de plan”. En mi vida de enseñante, que ya va siendo larga, ya sufro en estos años por tercera vez la incómoda situación de tener que convivir con dos sistemas de enseñanza distintos y simultáneos. Pero no preparamos a los jóvenes estudiantes para adaptarse a la velocidad de los cambios y creo que la
• 30 • Portada ÍndiCe razón fundamental es, al menos en mi caso, que no sabemos cómo hacerlo. Terminaba en Chicago mi intervención, en una corta coda final, que titulé “Cabalgando sobre un Tornado”, con una pregunta dirigida a mí mismo y a todos los participantes, una treintena nada más. La pregunta era: “¿Qué podemos hacer? Si miramos al futuro parece muy claro, al menos para mí, lo que debemos hacer; desgraciadamente no veo cómo ha cerlo”. Y ante esta pregunta, algo retórica, la respuesta fue decepcionante. Todos aceptaban tener la misma preocupación que yo planteaba, pero nadie, en el coloquio amplio que siguió a mi presentación, fue capaz de aportar solución alguna. Mario Bunge, con la misma preocupación, tras quejarse de que ante el cambio, los cambios, (aunque en su meditación se autocircunscribe a la Tecnología), no hemos sido capaces de crear ningún código ético, en consecuencia, propone crear, con urgencia y mediante consenso uno doble:
• 31 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe 1. Un Código ético individual para el “Tecnologista” en tanto que investigador “Debería incluir la ética de la ciencia, principalmente la serie de normas éticas que aseguren la búsqueda de la verdad y su divulgación”. 2. Un Código ético social que “impida a los que dirigen la política tecnológica la búsqueda de metas no dignas…”. Ambas propuestas, a mi entender valiosas como principios generales, adolecen del mismo defecto que en mi intervención yo planteaba. Señalar lo que hay que hacer, pero no cómo hacerlo. Es curioso que en el mismo Symposium la comunicación de Mario Bunge suscita una respuesta por parte de Iraj Zandi, profesor en la Universidad de Pennsylvania, en la que abunda en el planteamiento de las mismas dificultades que yo encontraba y encuentro ahora mismo para llevar a cabo ese proceso de mejora de las capacidades adaptativas de nuestros estudiantes, aunque él las extiende a colectivos más generales.
• 32 • Portada ÍndiCe ¿Dónde está una de esas dificultades? Para Zandi, que alaba como yo acabo de hacer, la línea general de actuaciones propuesta por Bunge, en la casi imposibilidad metodológica de definir lo que es “digno“ de lo que ha de ser considerado como “indigno”. Sería relativamente fácil pedir, o desear al menos, que cualquier profesional que reciba un encargo determinado lo rechace si considera que apunta a conseguir algún objetivo indigno, antisocial. Pone Zandi como ejemplo el de un hipotético científico que investiga sobre un mecanismo de disparo de un rayo láser. ¿cómo puede saber ese científico si su trabajo va a ser utilizado para mejorar la cirugía salvadora o para activar un arma de guerra? Claramente coincide con la bondad de la idea de Bunge, pero también con la mía de que lo difícil es encontrar cómo hacerlo real, cómo preparar a nuestros estudiantes para el futuro cambiante que nos espera, pero que nos espera ahí, a la vuelta de la primera esquina.
Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe 3er MoviMiento (Allegro vivAce)
• 35 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe E ste rittornello en mis meditaciones, bastante frecuentes, respecto a la enseñanza, la dificultad de adaptarse al ritmo acelerado de los cambios me ha hecho llegar a conclusiones, inicialmente nada optimistas, respecto a la evolución de la propia Universidad, en cuyo mundo me encuentro voluntaria y satisfactoriamente inmerso. Y esta es la ocasión, probablemente la última que tenga, de dirigirme abiertamente a un conjunto, cautivo por cierto, de oyentes de dentro de la comunidad universitaria. Llego a Sevilla, a la ETS de Arquitectura en 1968 (algo más de 33 años ya, Dios mío) andaluz de sangre, toda del Andévalo, pero refundido y cincelado por una vida internacional bastante agitada, llego a donde quería y me encuentro satisfecho.
• 42 • Portada ÍndiCe de la Universidad, su verdadera “Alma Mater”, quizá por temor a encontrarse con la situación exterior, mucho menos confortable y menos Mater que la propia Universidad. Olvidan, o tratan de olvidar, algo fundamental en cuanto a la capacidad de adaptación a los cambios que estamos experimentando y que es la importancia del conocimiento en sí mismo para soportar el choque del futuro. Así aparece en un libro verdaderamente impactante que se publicó en los primeros años de la década de los setenta. Se titula “Future shock”, y su autor es Alvin Toffler. En los primeros capítulos aparece un apartado que él encabeza como “Knowledge as fuel” y que yo traduzco como “El conocimiento como combustible”. No me parece que sea este el camino escogido en la actualidad por la fase discente de nuestra Universidad para procurar una mejor adaptación a los acelerados cambios que sufrimos.
• 43 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe Al menos es la sensación que recibo al encontrarme año tras año con nuevas promociones. Se que ésta opinión mía no es, no puede ser popular en esta época. Pero en mi antigua preocupación por la adaptación a los cambios que se producen, con ace leración positiva como ya he señalado, en aquella pregunta retórica mía de ¿Cómo hemos de preparar a nuestros alumnos para el cambio que se avecina?, y que sigue sin respuesta, si hay alguna aproxima ción válida a un inicio de camino, es aceptar que el conocimiento es el combustible, “the fuel”, a no olvidar. Con cambios como los que se producían en épocas históricas anteriores, con el ritmo que entonces marcaba la vida de la humanidad, las posibilidades de adaptación de una forma gradual, de acuerdo con los ritmos fisiológicos, por utilizar esta palabra casi como otra cualquiera, habían de ser mayores que las que existen ahora, en nuestros días, en que se suceden a tal velocidad, que la recepción del cambio supera cada hora la capacidad de adaptación de nuestro organismo. Permítanme a modo de suave eutrapelia referirme a algo que hace unos meses leía en una columna de
• 44 • Portada ÍndiCe El País, firmada por Félix de Azúa, profesor de la ETS de Arquitectura de Barcelona (6 de junio de 2001). Un científico de origen ruso, Ellkohom Goldberg, largo investigador sobre los lóbulos frontales del cerebro humano, afirma que en esos lóbulos, justo detrás de la frente, “se protege la parte del espíritu que prevé, que proyecta, planifica, ordena los medios y sopesa las consecuencias. Es el lugar donde bulle la imaginación, la libertad, la inten ción”. Quizá, y aquí aparece la eutrapelia, si se pudiera actuar desde fuera sobre esos lóbulos frontales encontraríamos alguna forma de limitar los efectos devastadores de la aceleración creciente de los cambios que sufrimos y evitar, sobre todo los resultados que afectan a la convivencia. Y dentro del conocimiento, que me parece haber pasado apresuradamente a una segunda o tercera línea en la preparación, siquiera fuese inconsciente, para el cambio, veo que se han abandonado, como decía más arriba, las disciplinas que, a mi entender desarro llan la mente lógica: la Geometría, el Latín, la Filosofía.
• 45 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe La constancia. Casi la pertinacia. Me faltan en la actitud de los alumnos recientes. Perseguir un objetivo digno y perseguirlo hasta alcanzarlo. Empellones fuertes cortos (y por lo tanto menos eficaces) no faltan. Falta la continuidad, el no rendirse. Objetivos a largo plazo y estrategia, no táctica, para conseguirlos. Hace unos meses, visitábamos la Exposición de obras de El Greco en nuestro Museo de Sevilla, espléndidamente guiados por Juan Luis Ravé y nos con taba una pequeña anécdota del pintor que luchó para afincarse en España, en circunstancias no muy propicias. Se le encarga un cuadro que represente “El Expolio”. Pintó más de una docena de veces el mismo tema, pero se refiere al que se guarda en la Catedral de Toledo. El Greco pide 900 ducados y el Cabildo sólo le ofrece 200. Además se le pide, por motivos religiosos, que suprima figuras y alusiones secundarias. Acepta unas cosas sí y otras no pero al final queda para la posteridad una obra de arte por la que recibe 527 du-
• 46 • Portada ÍndiCe cados, pues se le completa el encargo con marcos esculpidos y algunas “cosillas más”. Se entiende que acepte recortes y modificaciones en su plan estratégico de introducción, constante y pertinaz, en el mercado de la época, el que podía darle la necesaria subsistencia y la nombradía a la que él sabía que tenía derecho. Dejo al aire la posible interpretación de las renuncias. Haya discusión interior sobre qué pesa más en cada uno, las renuncias o las realizaciones.
Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe codA
• 49 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe Voy hacia el final de mi intervención, y de nuevo cito el libro “Más Platón y menos Prozac”. Frente al pensamiento, la medicina panacea. No pensar. No conocer. Una píldora que cree el optimismo interior o al menos su ilusión. Casi al inicio del libro aparece una cita de Thoreau que simula guiar el conjunto de situaciones analizadas que forman el corpus del mismo. “Ser filósofo no consiste en el mero formular pensamientos sutiles… consiste en resolver algunos de los problemas de la vida, no en el ámbito teórico, sino en el práctico”. El conocimiento como combustible, y un conocimiento cuanto más amplio mejor. Mientras más am-
• 50 • Portada ÍndiCe plio sea el panorama que cada uno esté preparado a aceptar que cambia, más probable es que las bruscas aceleraciones que sufrimos nos encuentren preparados para sobrevivirlas. Quiero, al final de esta intervención quitar algo de lo que de tono pesimista podría parecer que tiene. No soy pesimista personalmente y, por lo tanto, no me gustaría que fuera ese pesimismo, no mío, lo que quedara como frases finales de mi discurrir. Voy a transcribir unas “recetas” que se relacionan con el queso. Proceden de un opúsculo llamado “Who moved my cheese?, traducido como ¿Quién se ha llevado mi queso? El autor es SPENCER JOHNSON y apareció en 1998. Hay que entender como “queso” el sistema de vida que cada individuo ha incorporado a sus formas, más aún, a su propia vida, hasta el punto de que lo considera “su queso”. Es suyo y cree tener derecho a que siga siendo suyo, sin alteración y sin que nadie más tenga derecho a él.
• 51 • Portada Portada ÍndiCe ÍndiCe En el relato de Johnson la antítesis se establece entre dos parejas. Una que está preparada para aceptar los cambios que se producen inevitablemente y otra que prefiere estabilizarse siempre ante lo que considera como “su queso”. Algunas de las recetas finales dicen: el cAMbio es un hecho (El queso se mueve continuamente) controlA el cAMbio (Huele el queso a menudo para saber si se está enmoheciendo) ¡cAMbiA! (Muévete cuando se mueve el queso) ¡disfrutA del cAMbio! (Saborea la aventura y disfruta del nuevo queso) Creo que, al fin y al cabo, estas frases de Johnson, y algunas más que aparecen en su libro, tampoco responden a mi retórica pregunta de siempre. Sigo sin encontrar las respuestas. Pero también sigo buscán-
• 52 • Portada ÍndiCe dolas; con esa búsqueda encuentro diversión y motivos para seguir manteniéndome activo y luchar contra esa tenta ción de inactividad que a veces se apodera de nosotros al estar cerca de la jubilosa jubilación. Pero si bien no responden todavía a mi pregunta quizá, informalmente, nos proporcionan alguna pista. He dicho.