La fotografía familiar en la era digital: la imagen cotidiana en la emigración gallega
Full text
CAPÍTULO IV LA FOTOGRAFÍA FAMILAR EN LA ERA DIGITAL: LA IMAGEN COTIDIANA DE LA EMIGRACIÓN GALLERA Dr. Víctor Renobell Santarén. Dr. Santiago Prado Conde Universidad Internacional de la Rioja Palabras clave: Antropología visual, álbum familiar, vida cotidiana, emigración gallega, fotografía de familia, historia familiar. 1. Introducción El uso de la fotografía como fuente de información tiene una gran trayectoria en disciplinas como la antropología y la sociología. Desde Mead (1942) o Goffman (1976) hasta Harper (1988), pasando por Ardèvol (1994), Lisón (1999), Pink (2001), entre otros, el cruce de miradas desde el academicismo y la cotidianeidad hace de este tipo de análisis uno de los más interesantes y complejos para analizar la vida social. De hecho, el uso democrático (Freund, 1974) de este tipo de arte medio (Bourdieu, 1965) posibilita el uso de imágenes personales y privadas para la reflexión social y construcción de la realidad cotidiana. Desde este enfoque se ha realizado una investigación sobre más de 1000 imágenes privadas procedentes de familias emigrantes gallegas. Imágenes que van desde finales del siglo XIX hasta los primeros años del siglo XXI. Las fotografías han sido aquellas que las personas han querido acercar, es decir, las que han decidido hacer públicas. Nos encontramos, por lo tanto, ante las típicas fotografías del álbum familias, como las realizadas por motivos festivos, ritos de paso, reuniones familiares, participación en eventos, etc, y algunas otras menos habituales, como fotografías en el puesto de trabajo. Un conjunto de fotografías que nos permiten analizar la historia familiar y social a través de un siglo y nos ayudan a entender también, como expuso Pink (1996: 131), que “la gente utiliza las fotografías para comunicar su propia auto-imagen o la identidad a los otros”, es decir, las fotografías no sirven únicamente para trazar un momento, el estar aquí o dejarlas aparcadas. En la dinámica social y cultural únicamente tienen su sentido si son capaces de compartir algo con quién las va a mirar desde el entendimiento, el conocimiento de lo que puede ver y, sobre todo, desde un campo de significados compartido (Grau, 2002). No se trata de que el tesoro familiar salga a relucir a aquellos que no van a poder entenderlo y ni tan siquiera les - 52 -
interesa, sino para aquellos con los que se puede acompañar su visualización y se accede así al campo del reconocimiento. A través de las imágenes recopiladas y mediante un primer estudio exploratorio nos acercaremos a la emigración gallega en general y a los vecinos de la Terra de Melide (provincia de A Coruña) en particular, puesto que son de los habitantes de dicha comarca de quién se ha recogido las fotografías, desde que comienza la conocida como emigración gallega contemporánea, datada allá por finales del siglo XIX y que se extiende a lo largo del siglo XX, a nuestros días, incluso al siglo XXI, al presente. 2. Acceder al conocimiento mediante la fotografía: la ambivalencia del conocimiento fotográfico Al acercarnos a un archivo en el que el investigador únicamente ha sido receptor pasivo, debemos partir entonces de la diferenciación expuesta por Salomon y Clark (1977), es decir, hay que diferenciar entre el análisis “con” y “sobre” medio visuales y comunicativos. En la investigación "con" imágenes, los esfuerzos se encaminan hacia la búsqueda del medio más eficaz y útil para el proceso de investigación-análisis-enseñanza-aprendizaje, siendo su principal preocupación los mecanismos de entrega de información visual, es decir, las características y potencialidades instrumentales y técnicas de los medios visuales, pasando a segundo lugar lo qué se entrega, a quién se entrega y cómo es entregado (Renobell, 2012). En el sentido expuesto, la variabilidad de formas visuales ligadas a prácticas sociales en las sociedades contemporáneas tiene que permitir ir más allá del simple hecho de señalar la importancia de las imágenes en una sociedad y nos encamina a describir, comprender y explicar cada práctica concreta. Como bien ha expuesto Ardèvol (2002), el análisis cultural de la imagen incluye el estudio de la visibilidad y de la invisibilidad, del hecho de mirar y del hecho de ver, de la identidad y la alteridad, de la integración y la exclusión, de la clasificación y la jerarquía, de lo que se muestra y de lo que está ausente. Teniendo siempre presente, como dice De Miguel y Buxó (1999: 25) que “en cierta medida el mundo se hace accesible, cercano y humano a través de las fotografías”. De hecho, han proliferado el número de exposiciones de fotografías de la vida cotidiana e incluso se han generado libros al respecto (Chaplin, 1994; Grau, 2002; Becker, 1981; Harper, 1996, entre otros). Como bien expone Jordi Grau (2002: 23) “percepción y atribución de significado van íntimamente unidos y se refieren siempre a la aprehensión de realidades externas”. Y así como no hay percepción objetiva, tampoco existen las fotografías objetivas. Primero, porque la fotografía (o cualquier otra imagen creada por el ser humano) es fruto de la percepción de otra persona, lo que significa que interpretando una fotografía, se está interpretando la - 53 -
interpretación de otra persona (Echavarren, 1999). Y segundo, porque el propio medio fotográfico trae consigo unas peculiaridades técnicas y metodológicas que lo separan de toda objetividad manifiesta. Lo cierto es que una fotografía tiene multitud de lecturas, a veces tantas como lectores. El comunicador tiene tres posibilidades no excluyentes: por un lado, buscar en la fotografía la situación de los sistemas convencionales de significación a los que se remite (denotativo); por otro lado, buscar en la fotografía lo que el lector encuentra con referencia a sus propios sistemas de significación y/o con referencia a sus deseos, pulsiones o arbitrios (connotativo); o, finalmente, buscar en la fotografía lo que dice con referencia a su misma coherencia contextual y a la situación de los sistemas de significación a los que se remite (el contexto). Al analizar el contenido de una fotografía el investigador de imágenes se encuentra con estos tres aspectos. Lo denotado por la fotografía deberá ser considerado objetivamente, y lo connotado deberá ser considerado como lo subjetivo, lo simbólico, lo sugerido por la fotografía y deberá ser cuidadosamente estudiado y preservado. La opción denotativa, que perseguiría cierta objetividad, parece la más apropiada para el investigador que se dispone a analizar la imagen para introducirla en un sistema de análisis más excluyente. 2.1. La fotografía del álbum familiar en contextos digitales Hoy en día hemos pasado de la imagen guardada en cajas de zapatos a la imagen digital. La imagen está para compartir la y la mejor manera de compartir la s digitalizando la y enviándola a los familiares cercanos. El mundo digital hay corpora do la imagen cómo fuentes de documentación. La imagen digital ya no pierde calidad ni se deteriora con el tiempo. Lutz y Collins (1992) exponen que en nuestra vida cotidiana las imágenes fotográficas ocupan un sitio importante en la modulación y vehiculación de sentimientos, emociones, conocimientos y valores. Hemos aprendido a mirar las imágenes desde una multiplicidad de formas de mirar. Ardèvol (2002 y 2004) nos ha enseñado que se aprende a mirar y se aprende de modos muy diversos e, incluso, contradictorios y excluyentes. En el álbum familiar nos encontramos, principalmente, fotografías referentes a aspectos relacionados con la familia, tales con ritos de paso, reuniones familiares, viajes o visitas, éxitos de los hijos, etc. Más raramente nos encontramos personas trabajando. Como bien expone Ortiz (2005: 209) “Al hacer un álbum lo que se pretende es construir desde un punto subjetivo una imagen coherente y estructura de un tipo de realidad, como es la vida familiar, de gran complejidad. No es suficiente una foto, como no lo es una frase, para representar esta complejidad”. Si por algo se caracterizan tam- - 54 -
bién los álbumes de familia es para mostrar cómo ha ido cambiando el modelo de familia, la estructura familiar y hacen alusión, por lo tanto, al cambio social. 3. Imágenes de la inmigración gallega Como ya hemos expuesto en la introducción de este trabajo, las fotografías que conforman el fondo fotográfico han llegado a nosotros sin ningún tipo de interferencia por parte del investigador, es decir, las imágenes que las personas han querido trasladar. Se trata, por lo tanto, de un fondo diverso que, sin embargo, cuando comenzamos a solicitarlas teníamos claro que queríamos que fueran de épocas distintas y, sobre todo, de migrantes de distintos momentos temporales y a distintos lugares, tal y como es conocido en la migración gallega. Este proyecto se comenzó en el año 2007 y se estuvieron recogiendo fotografías de personas emigradas durante 4 meses. El proceso de recogida se realizó mediante el contacto con personas conocidas y aplicando así la técnica de bola de nieve. En total, se recogieron imágenes de 27 personas y un total de 1179 fotografías. De algunas personas se pudo recoger, además, información sobre el proceso migratorio y sobre las personas que estaban en la fotografía y qué estaban haciendo. Sobre otras, pues no hay información porque no la suministraron o no conocían a las personas que aparecían en las fotografías, más allá de saber que hay algún pariente o mantienen el álbum familiar que les ha sido legado. Retomamos las fotografías recogidas en su momento para acercarnos ahora, mediante un primer estudio exploratorio, al recorrido por las distintas etapas de la migración desde Galicia. Las fotografías se van a contextualizar en sus respectivas épocas, tanto desde el punto de vista histórico como social y cultural. Así, aunque la variable tiempo nos va servir como elemento estructurante del discurso, nos fijaremos también en distintos elementos, como la sociabilidad, el ocio, la modernidad, el cambio social, etc. 3.1. Un siglo de migración en imágenes La Terra de Melide es una comarca gallega enclavada en el centro de Galicia y está formada por los municipios de Santiso, Toques y Melide. Una comarca rural que cuenta con un centro urbano que sirve de capitalidad (a pesar de que las comarcas no tengan autoridad administrativa en Galicia) y centro de ocio. Sin embargo, definir la Terra de Melide es vincularla a la emigración desde hace, al menos, un siglo. La primera migración, denominada de ultramar, junto a las posteriores al espacio europeo, y las más recientes que se en- - 55 -
cuentran relacionadas con la migración dentro del mismo estado, nos permiten trazar una línea en la que la temporalidad es una de sus características. Investigar sobre la emigración es hacerlo sobre el pasado, el presente y también el futuro, porque no se puede entender la Terra de Melide en particular ni Galicia en general sin acercarnos al fenómeno migratorio. Galicia sería otra sin el impacto que supuso y supone la emigración, como bien refiere Tizón: “Millones de personas desplazadas durante siglos conformaron con sus historias individuales una gran experiencia colectiva que prácticamente afecta a la totalidad de las familias gallegas” (Tizón, 2005: 65). Al hacer un recorrido por la historia de la emigración gallega en general y de la Terra de Melide en particular tenemos que referirnos a distintas épocas de partida y lugares de destinos, así como contextualizarla en el marco global en la que se inscribe. Desde finales del siglo XVIII y principalmente en el XIX debido a que el desarrollo del tren y de los trasatlánticos hizo posible que millones de europeos se dirigieran al continente americano. Muchos países que estaban emergiendo económicamente y necesitaban colonizadores para las nuevas tierras, mano de obra para la industria y mujeres para el servicio doméstico (Soutelo Vázquez, 2005). 3.1.1. Visualidades de la primera ola foto-migratoria gallega Una gran ola migratoria se dirigió desde Europa al continente americano, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Estados Unidos y Argentina fueron los destinos principales de los europeos por el volumen de emigrantes desde el siglo XVIII. Lo que se conoce como la etapa masiva de migración a América desde Europa es protagonizada en el último cuarto del siglo XIX, en lo que concierne al estado español9, por canarios y gallegos, encabezando, por ejemplo, en el bienio 1885-86 las provincias de Canarias, A Coruña y Pontevedra la lista de provincias del estado según su emigración relativa y destacándose netamente de todas las demás (Eiras Roel, 1989)10. Galicia ya contaba en el momento con una experiencia emigratoria previa en el siglo XVIII, cuando el gobernador de Argentina, Bruno Zabala, en el año 1725 trata de poblar con familias gallegas y canarias los territorios de la Banda 9 Se estima que unos 4,7 millóns de españoles arribaron a América entre 1882 y 1935 (Yáñez, 1994b). 10 Aunque la emigración a América absorbió el 85% hay que detacar una importante tasa desde las provincias andaluzas, principalmente Almería y Alicante, al Magreb –Argelia y Marruecos- y a Guinea Ecuatorial– y en menor medida a Filipinas y Australia. También podemos referir aquí a lo que se dio en llamar “emigración golondrina”, por ejemplo a Francia en las campañas agrícolas entre los años 1830-1914. - 56 -
Oriental a raíz de la fundación de Montevideo (Eiras Roel, 1989). Al igual que los restos de europeos, los gallegos se decantan por Argentina -casi la mitad se dirigen a este país-, seguidos de Cuba y Uruguay, quedando en un segundo plano Estados Unidos. Una primera etapa de emigración que puede datarse hasta los años treinta del siglo XX y en el que Galicia fue entre los años 1885-1930 el lugar de donde salían un mayor número de emigrantes, el 41,8% del total, lo que nos permite entender porque el término gallego se identifica en muchos países americanos con el origen peninsular. Una multicausualidad en la que se indica que las causas de la migración pueden ser una resultante inmediata del crecimiento demográfico, de las circunstancias en las que éste se origina y el sistema socioeconómico del contexto. De todas las maneras, Eiras Roel (1989) establece una comparación con distintas provincias españolas y con países europeos que lo lleva a concluir que la densidad de población por sí sola no tiene capacidad explicativa, puesto que tanto las provincias catalanas como las vascas, que presentan una densidad de población similar a la gallega, logran unas tasas migratorias mucho más bajas, o países como Holanda y Bélgica que contaban con una densidad de población mucho más alta que la gallega presentan también una emigración mucho más baja. Por lo tanto, nos encontramos con que la economía enteramente primaria de Galicia, junto a crisis en la agricultura, como por ejemplo a filoxera, o la crisis de los astilleros ferrolanos, o el acceso a la tierra, o el mismo sistema de parcería del ganado… generan mayor explicación que las causas demográficas. Como concluye Eiras Roel, la migración gallega parece tener que ver, para la primera oleada a América, más con causas de tipo económica que con otras. Además de una carencia de industrialización, y situarse segunda en tasa de migración -solo superada por Irlanda- en todo Europa, la emigración gallega responde a la función económica de producir una parte de los recursos fuera del sistema productivo local con el fin de servir de colchón a las precariedades sufridas por los impuestos y las rentas. La emigración sirve para financiar la redención de rentas forales y la liberación del ganado en parcería11 que pagaba a las burguesías propietarias, está al servicio de las necesidades de la explotación agraria del grupo doméstico, o la modernización en técnicas de cultivo, maquinaria, etc. Y asimismo, sirvieron también para que las divisas de los emigrantes enriquecieran directamente a armadores, banqueros y prestamistas, porque no olvidemos que muchas de los pasajes a América se conseguían con la venta de las tierras o mayoritariamente mediante préstamos, e indirectamente a otros muchos. Del mismo modo no podemos dejar de citar el constante afán por ayudar al progreso de este país y la riqueza social que generaron, como ponen de manifiesto Núñez Seixas 11 Contrato entre el propietario de tierras o de cabezas de ganado y el que las cuida, por lo que ambos participan de los beneficios que se generan. - 57 -
y Soutelo (2005), Peña Saavedra (2005) o Malheiro Gutiérrez (2005), con la construcción de escuelas y como los emigrantes transoceánicos fueron agentes fundamentales en el proceso de institucionalización, difusión y modernización de la enseñanza en las localidades de origen y también en los mismos lugares de destino. Este modelo de emigración tenía un perfil muy determinado en cuanto al sexo, la edad y la profesión: predominaban los hombres solteros con una edad entre quince y diecinueve años y que declaraban dedicarse a la agricultura (Pérez Fuentes, 2006). En esta edad las mujeres no emigraban solteras, bien porque eran las edades en las que contraían matrimonio o porque hasta los veinticinco años las solteras no podían emanciparse (Yáñez, 1994b). Los Centros Gallegos funcionaban como lugares de reunión, sociabilidad y, sobre todo, de mantener el vínculo de las distintas personas llegadas desde Galicia. Era una forma de situarse en el nuevo país. Rodearse de paisanos, muchos de ellos parientes y vecinos, conformaba una manera de mantener o construir vínculos y, también, de acceder a empleos. Los elementos de solidaridad mecánica, como señaló Durkheim (1987 [1893]), eran muy importantes, ya que la sociedad del momento era una sociedad cerrada, sin grandes interacciones fuera de los núcleos familiares principales. La pertenencia a un origen común era un elemento claramente substitutivo de la parentalidad ancestral Lo que realmente resulta curioso es que los emigrantes de dos comarcas del interior de Galicia fuesen capaces de construir y mantener dicho Centro. El esfuerzo económico-financiero y social surgía de las aportaciones individuales y la solidaridad por mantener vínculos hacia familiares lejanos con los que había que mantener relaciones para no perder la singularidad identitaria del mismo. - 58 -
Imagen 1. Centro arzuano-melidense de Buenos Aires (Argentina), años 1940-1950. Ejemplar escaneado. Donado por Gastón Lucas Quiroga Imagen 2. Familia Mosteiro García en Buenos Aires (Argentina), años 1930. Ejemplar escaneado. Donado por Milo Mosteiro Mato. De hecho, muchas de las fotografías que se generaban en el proyecto migratorio, más allá de aquellas que aluden a otro tipo de eventos –como bodas, comuniones, etc-, estaban pensadas para enviar al lugar de partida y mostrar que la vida, al menos, iba bien, se mantenían vivos y con buen estado - 59 -
de salud. Las dos imágenes (1 y 2) muestran rasgos de esta faceta social. En la primera vemos como mostrar a tanta gente desde una perspectiva cenital no hace más que denotar la presencia multitudinaria a estos centros, imaginando una perspectiva de comunidad unida en la distancia. La imagen denota la predisposición a la fotografía con los individuos mirando a la cámara en posición de afirmación vital. La segunda imagen es la representación de la costumbre de fotografía a la familia extensa. Hermanos, consuegros y consuegras forman en paralelo disponiendo la separación por sexos y por rangos de afiliación. Eran necesarias este tipo de fotografías para representar a una unidad familiar extensa, al patriarcado que seguía existiendo en la lejanía y que era necesario transcribir en imágenes para su representación al otro lado del océano. 3.1.2. Segunda ola foto-migratoria gallega En la primera mitad de los años treinta la emigración se frenó drásticamente, puesto que la II República fue capaz de generar un enriquecimiento en todo el estado e incluso se registraron saldos migratorios positivos. Pero la guerra fratricida, junto a la represión sociopolítica del franquismo, el hambre provocado por la política de autarquía y el endurecimiento de la política inmigratoria de los países americanos, debido principalmente a la influencia del crack del veintinueve, frenaron la emigración que podemos denominar voluntaria y dieron paso a una de tipo forzosa y de exiliados. De todas maneras, a finales de los años cuarenta y sobre todo con el final de la segunda guerra mundial se impulsó una nueva corriente migratoria americana en la que Argentina siguió siendo el estado principal de recepción y Cuba se cambia por Brasil, Venezuela y México, junto a Chile y Uruguay, y en menor medida Estados Unidos y Canadá. La época del hambre hizo que se vendieran las tierras conseguidas gracias a las divisas llegadas de la emigración en la etapa anterior y que se beneficiaran los allegados al régimen. Las cadenas migratorias a las que nos referimos anteriormente funcionaron de esta vuelta de manera aún más fluida, pues era más que necesaria la emigración para salir del hambre. Nuevamente Galicia vuelve a ser la región que presenta el flujo migratorio más alto, con casi el 46% del total del estado. La emigración se convirtió en la única salida, en la esperanza de mejorar la vida, de ascender en la estructura social, de crear y mantener una familia, de generar riqueza; algo impensable en los años cuarenta en estas tierras y que se sumían en un profundo determinismo las ilusiones de mejora de las personas. Las memorias que se transmitían a los hermanos más pequeños preparaban a estos para que llegados a la juventud emprendiesen el proyecto migratorio, dejando atrás una forma de vida, un territorio, una familia y enfrentarse a un nuevo país en el que muchos encontraron el cariño de los - 60 -
Imagen 9. Trabajadoras en el Instituto de Maternología y Puericultura de la Diputación Foral de Vizcaya, Bilbao, años 1970. Ejemplar escaneado. Donado por Aurora Prado Pintor. Imagen 10. Coche de bomberos de Altos Hornos de Vizcaya, Barakaldo (País Vasco)., años 1980. Ejemplar escaneado. Donado por Manuel López y Pili García - 67 -
La visualidad de esta nueva ola migratoria pasa por fotografiar lugares del entorno laboral-profesional, que representan el motivo principal de la salida del lugar de origen. Tanto la imagen 9 como 10 muestran la representación del éxito laboral, en el campo sanitario y en el prestigio que otorga ser el conductor del coche de bomberos de una de las mayores empresas del Estado en el momento. Si por algo se caracteriza esta etapa de migración dentro del mismo estado es por una nueva forma de entender las relaciones con el lugar de origen. El despegue del Estado Español en los años sesenta va a permitir, principalmente, que la migración se relacione también con el acceso al consumo. Una manera nueva de enfrentar la sociabilidad y el ocio. Por ejemplo, en la foto que se muestra a continuación (foto 11), en el año 1963 la familia que se había juntado en el País Vasco disfruta de un día de domingo en la playa y el donante era la primera vez que iba a la playa (el primero por la izquierda). Imagen 11. Familia Ayude en Plentzia (País Vasco), año 1963. Ejemplar escaneado. Donado por Manolo Amboage Ayude. - 68 -
Imagen 12. Manuel López y Pili García, Campa de Lasesarre (Barakaldo, País Vasco), año 1971. Ejemplar escaneado. Donado por Manuel López y Pili García. En esta época la fotografía se vuelve más cotidiana. Bajo encuadres no artísticos encontramos representaciones visuales de momentos de ocio, momentos familiares y de amigos. El grupo de referencia se vuelve objeto principal de representación. Se socializa entre iguales, que en este caso son otros emigrantes. La solidaridad entre ciudadanos del mismo origen es el nexo de unión y un lugar en el nolugar. Los desplazados son el subgrupo social con más interacción presencial y simbólica. - 69 -
Imagen 13. Manolo Amboage bailando un twist con unos amigos (País Vasco), año 1964. Ejemplar escaneado. Donado por Manolo Amboage Ayude. Imagen 14. Grupo de amigos en despedida de soltero, Bilbao, años 1960. Ejemplar escaneado. Donado por Gerardo Otero Montero y Maricarmen Vázquez Sánchez. - 70 -
Los centros gallegos funcionaban como lugar de reunión, pero comenzaba a generarse un movimiento diferente y diferenciado que buscaba mostrar las diferencias con el lugar de partida. Si algo caracteriza a la migración de estos años, y siguiendo la senda de la migración europea, es el rápido acceso a una mejora económica, a convertirse en propietarios en el lugar de llegada de muchos de estos migrantes y, sobre todo, de invertir también en el lugar de origen. Además, son años en los que se empieza a construir que los distintos destinos de migración dentro del Estado son lugares deseables debido a lo bien que se vive, a las oportunidades laborales, a salarios que permiten realizar una vida diferente y, sobre todo, el deseo de realizar dicho proceso. Además, se podía construir Galicia fuera de ésta, como en la etapa americana, puesto que se generan movimientos muy activos, principalmente en el País Vasco, Cataluña y Madrid. Grupos de música y danza tradicional gallega, mayor contacto con los movimientos culturales gallegos, etc, van configurando un imaginario de que Galicia no se restringe únicamente a las fronteras de un territorio, sino que se encuentra viva fuera de éstas. Es así como podemos entender el gran número de fotografías que nos han llegado de jóvenes nacidos fuera de Galicia y que participan en dichos movimientos. Imagen 15. Grupo de gaiteiros del Centro Gallego de Barakaldo en una actuación en Bilbao, finales de 1980 o principios 1990. Ejemplar escaneado. Donado por Manuel López y Pili García. - 71 -
Imagen 16. Grupo Devalo da Lúa, salido del centro Gallego de Barakaldo, años 1990. Ejemplar escaneado. Donado Por Marco López García. Este proyecto migratorio fue altamente beneficioso también para el desarrollo comarcal. Es decir, el crecimiento del interior gallego se debe también a la inversión de estos migrantes en el lugar de origen. Volver en la época estival y potenciar el consumo, junto a la compra de viviendas, hacen emerger también el ámbito urbano en la vila de Melide y comienzan a generarse relaciones diferenciadas entre el medio rural “negado” y la construcción de la urbanidad. Es decir, comprar una vivienda en el ámbito urbano, regresar en vacaciones y mostrarse públicamente consumiendo en el ámbito de legitimidad que supone la vila permite ser reconocido (García Canclini, 1995) y, al mismo tiempo, generar procesos de distinción (Bourdieu, 1988). 3.1.5. Un mismo origen, un mismo recuerdo y similar recorrido Como hemos ido observando la representación de la emigración gallega sigue varias olas de visualidades contemporáneas. Destacando los aspectos más simbólicos de una unión en solidaridad con los conciudadanos lejanos. La imagen es el nexo de unión con la ciudad natal y siempre es el recuerdo constante. Así la fotografía es documental y simbólica, guarda el recuerdo y fija el origen común y ancestral para las nuevas generaciones. - 72 -
Imagen 17. Adolescentes en Melide, años 40. Ejemplar escaneado. Donado por Manuel Prado Pintor. Imagen 18. Grupo de amigas en Melide, años 1960. Ejemplar escaneado. Donado por Aurora Prado Pintor. - 73 -
El recuerdo del origen común está siempre presente en los que se han ido. En las imágenes 17 y 18 observamos como el recuerdo del origen se guarda con recelo, y las familias emigradas conservan con orgullo las imágenes de su niñez o juventud en el lugar de origen. Pero también en elementos significativos, como se muestra en las fotos 19 y 20, de aquellos que vuelven en las épocas estivales. Imagen 19. Familia emigrada en vacaciones estivales, años 1990. Ejemplar escaneado. Donado por Gerardo Otero Montero y Maricarmen Vázquez Sánchez. - 74 -
Imagen 20. Familia en vacaciones estivales, Visantoña (ayuntamiento de Santiso), años 1980. Ejemplar escaneado. Donado por Manolo Amboage Ayude A pesar de que los años 80 y 90 suponen un pequeño freno en la salida personas destino de la migración, debido al auge de las principales gallegas, que son capaces de absorber buena parte de la población rural, pero los mensajes que se transmiten, principalmente por la migración dentro del Estado, es de la mejora que supone salir de Galicia, de los mayores salarios en Bilbao o Barcelona, generan también que siga proyectándose la migración como una salida a las condiciones en el propio lugar. Como se puede observar en la fotografía 21, dos adolescentes señalan la señal de la carretera que lleva a salir de Galicia y que hay en el centro de la villa de Melide. De igual manera el recuerdo siempre presente del pueblo o lugar de origen queda patente en las pinturas de los emigrantes. En la imagen 22 observamos una pintura realizada en la distancia con los recuerdos del lugar de origen. Imagen 21. Jóvenes en Melide (Galicia), años 1960. Ejemplar escaneado. Donado por Mª del Pilar Laya Currás. - 75 -
Imagen 22. Cuadro al óleo realizado por Milo Mosterio de la Plaza de las Ichoas de Melide. Ejemplar escaneado. Donado por Milo Mosteiro Mato Es así como se entiende, y se ha expuesto en otro lugar (Prado, 2007), que la migración de jóvenes gallegos a principios del siglo XXI se dirija a los destinos de migración clásicos dentro del estado español, principalmente debido al auge de la construcción, pero también a nuevos destinos, como las Islas Canarias. - 76 -