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Propuesta de jardín contemporáneo : arte japonés

Ruano Burgos, María de las Mercedes; Rodríguez Barrera, Fátima

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Propuesta de jardin contemporineo: arte japonb Maria de las Mercedes Ruano Burgos Direcci6n: Fhtima Rodriguez Barrera Las tradiciones artisticas japonesa y occidentales poseen algunas similitudes, cuyo origen pudiera ser cam&; pues no podemos olvidar que Oriente Medio ha sido y es una impanante via de inrercambio cultural entre Europa, Africa y Asia. Desde la Antigiiedtd, las distintas culturas se influendan unas a otras, sportando algunos elementos nuevos. Estos caracteres llegan a Extremo Oriente a travks de Persia, la hda, China y Corea, pero han evolucionado bastante, es decir se han transformado. Arquitectura: similitudes y diferencias. El hombre en sus primeras manifestaciones constmctivas pretende imitar la naturaleza, ejemplo de ello nos encontranos en las edificaciones con salas bisp6stilas, simulando bosques de columnas. La arquitectura accidental y la nipona coinciden en el uso de,elementos simktricos, que los japoneses oponen a la asimetria, logrando una apariencla mb humana y una mayor perfecci6n lineal. La diferencia estk en el gusto por lo simple del arte japonCs. El japonks funde lo natural, es dedr el plsaje o el jardin en su ausencia, con lo artificial, que no es mks que la edificacibn. Prefieren dejar 10s materiales en su color natural, lo que no significa que nunca se policrornen, pues debido a las influencias cantinentales, en alpnos casos, si se han pinrado las paredes. Estdtica japonesa: En Oriente, como en Occidente, la religidn y el pensamiento ejercen una gian influencia sabre su idea de belleza. En Japhn, 10s conceptos relacionadas con la estktica derivan del slntoismo y el budismo de la secta Zen, sobretodo de esta Altima, a travks de la hallan 10s canceptos: iubi, wabi y ihibumi o ~hibui. Sabi indica soledad, desolacibn, establecer una estrecha relacidn can el individuo. Wabi es la unidn m$ cercana con el estado de vida, simplicidad. Y shibumi o shibui significa la belleza que emana de algo concreto y familiar, que se puede alcanzar con facilidad. La belleza en el arte japonks reside en lo puro o simple, cercano o usual y, como su ptoceso creativo parece inacabado, permite seguir, al espectador, el proceso artistic0 que indica el artista; participando en 61, concluye o perfecciona la obra en su interior, la hace propia y, asi, la obra carece de limite cronolbgico. Esta ;ltima cualidad se propone en el arte cantempor6neo internacional del siglo XX. En el arte nipdn, la huella del artista ha permanecido, pero ahora pretenden individualizarla, como el artista occidental. Para 10s japoneses, la namraleza es nna parte mas del universe, en la que, tambihn, induyen a1 hombre. Adem$, en ella se han de identificar ambos, por lo que unen ideal y realidad en el arte. Al igual que la naturaleza no tiene determinadas sus formas, el arte nipbn tampoco. El hombre es un elemento m6s de la naturaleza, por lo que ha de vivir en armonia con ella y procurar que no se degrade. Por el contrario 10s occidentales siempre se han visto superiores a la naturaleza, capaces de dominarla e inclusa perfeccionarla. Contemporaneidad y arquitecrura: En el siglo XM en Occidente, se incorparan nuevos materides constmctivos y se husca una nueva exoresibn formal. Al desarrollarse el Modernismo (seeunda mitad del - - siglo XX en Occidente, influyen en el posterior desarrolla de la arquitectura japonesa cantemporhea, encontrando sus elementos tradicionales de 10s que intentan huir, pera que cansewan, y a los que la arquitectura internacional llega tres.mil &os despuks. Eljardin japonb y el origen de su significado: La simbologia del jardin nipbn nace de sus creencias religiosas, la mitalogia taokta, del hinduismo y del budis~no Mahayama. Sus jardines se disponen se& esta ordenacibn, muestra de ello es la colocacibn de una isla Horai, una piedra Horai, o una isla de las tortugas o de las grullas que representan las isla de 10s inmortales en las que los hombres vivian eternamente y en armonia con la naturaleza y entre si. Otro principia fundamental de su camposicibn es el equilibria &mimica de 10s n6meros impares, originado en la trinidad hudista. Consta de ties elementos, uno grande, una pequeiio y uno mediano, que pueden disponerse segtin la himbuseki-gumi o camposicibn en horizontal y la ianzonseli-gumi a compasicibn en vertical. El sintoismo proporciona 10s conceptos de rhirne o arte de anudar y star, indicando territorialidad; iwukura e iwasaka o arquetipo de la roca, de origen divino, de cuya ordenacibn en un lugar sagrado par el hombre surge la jarheria; y rhinden o estmcturacibn de 10s campor sagrados de arroz, se& sus relaciones geomhticas claras y simples. Fundamentor del jardin japonh contempordneo: El jardin nipbn se caracteriza, desde comienzos del sigh XX, por la piedra natural desbastada toscamente con un sienificado nuevo al considerarse una escultura indeoenJtcnrc, pucr .uircrmrnlclrtc cr.t :onuJr.rl.l~ una picdra 1.tbraJ.i. N., sr L~U~CW in,~r,~r I I n~rur.tlci..~, sln., haccr wtdcnrc 1.1 volu~,t,~.l dcl .tnlrr.i dc m.lnji<,r.~r ~n~l~v~.h~~I~d~.l .I rravbs .lr ~1 c>hc. F\rt cu.~l~.la~l <c, .I~TC cl ~n~<,rr.v~~h~<> internacional de la cultura. Induyen ripidamente 10s materiales sintkticos, lo que plantea un problema formal que, nos indica que en Jap6n ha comenzado la b6squeda de nuevas formas para configurar un jardin, donde se proyecta el egocentrism0 del hombre. La voluntad de manipular y daminar la naruraleza siempre va a estar presente. El artista va a imponei su voluntad a la piedra casi por completo en estrecha relicibn con 10s procesos socibeconbmicos y las carrientes religiosas y filosbficas contemporheas, com6n en la corriente cultural international. La coaoeracibn entre todas las culturas. sin infravaloraciones. ni comoetencia. Lo deben conseguir, pues su origen en esencia pasee similitudes que podemos unir en una hnica raiz cultural que experiments cambios significativos en lo externo. Todas las culruras, tanto orientales como occidentales, tienen 10s mismos temores, envejecer y morir, y todas buscan un fin idLntico: la eterna juventud y/o la inmonalidad, que su aportaci6n y, junto a ella, el mismo ser humano perviva a lo largo de toda la Historia de la Humanidad, en un grado mas o menos direno y en todas las culturas. -Robin Boyd, Nseoar corninorde la 6rquitextuva japonmm, Barcelona, Ed. Blume, 1969. -Fernando Garcia GutiCrrcz, Elnrr~japon&, en Summa Anis, romo XXI, Madrid, Ediroiial Espasa-Cdpe, 1967. -J. J. Manin Gondez, Historia del Avte, Madrid, Editorial, Grcdos, 1992. 4iinrer Nicschke, Eljardinjaponb Eldngulo recio y kfom wturnl, Colonia, Benedikt Tachen, 1993.