Leones de piedra romanos de Las Cabezas de San Juan (Sevilla): a propósito de un nuevo ejemplar identificado
Abstract
Se estudian esculturas romanas de leones de piedra de época republicana procedentes de Las Cabezas de San Juan y de Lebrija (Sevilla), a propósito de la identificación de un nuevo ejemplar conservado en el Museo Arqueológico de Osuna y en el marco de la problemática general de este tipo estatutario en el sur hispano
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1. Este trabajo corresponde a los trabajos realizados en el marco del Grupo de Investigación HUM 402 (Plan Andaluz de Investigación) y del Proyecto PB98-1136 (Ministerio de Ciencia y Tecnología). SPAL 9 (2000): 435-450 LEONES DE PIEDRA ROMANOS DE LAS CABEZAS DE SAN JUAN (SEVILLA). A PROPÓSITO DE UN NUEVO EJEMPLAR IDENTIFICADO1. por JOSÉ BELTRÁN FORTES RESUMEN Se estudian esculturas romanas de leones de piedra de época republicana procedentes de Las CabezasdeSanJuanydeLebrija(Sevilla),apropósitodela identificacióndeunnuevoejemplar conservado en el Museo Arqueológico de Osuna y en el marco de la problemática general de este tipo estatuario en el sur hispano. ABSTRACT We study some Roman Funerary Sculptures in form of lion, that proceed from Las Cabezas de San Juan andLebrija (prov. ofSeville); specifically a piece of the Archaeological Museum of Osuna. And also the problem of this type sculpture in the southern Spain. Palabras claves Escultura funeraria romana. Baetica.Conobaria. Key words Roman Funerary Sculptur. Baetica.Conobaria. Hallanse aquí algunos leones de piedra grandes, y otros pequeños... (Caro 1634: 133 vto.) QuelaactuallocalidaddeLasCabezasdeSanJuan(Sevilla)eraenépocaromanaunlugarenquedebieron ser especialmente abundantes las representaciones escultóricas de leones lo constata de forma fehaciente la explícita indicación que en los comienzos del siglo XVII hace el anticuario Rodrigo Caro en su obra Antigüedades y Principado de la Ilustrissima Ciudad de Sevilla y Chorographia de su Convento Iuridico, ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.24 LEONES DE PIEDRA ROMANOS DE LAS CABEZAS DE SAN JUAN (SEVILLA). A PROPÓSITO DE UN NUEVO EJEMPLAR IDENTIFICADO1 ROMAN STONE LIONS LAS CABEZAS DE SAN JUAN (SEVILLA). APROPOS OF A NEW SPECIMEN IDENTIFIED
436 JOSÉ BELTRÁN FORTES 2. La pieza se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla. Sobre la escultura, Baena (1995). El epígrafe es recogido en CIL II, 1302; CILA 2, 993. 3. Vuelve a indicar Bruna en una obra posterior inédita, cuya copia se conserva en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia (cuyo conocimiento debo a J. Salas Álvarez), que: “...en todo aquel camino del arrecife a los Puertos se encuentran monumentos de antigüedad como Leones de Piedra que sacrificaban a Hércules los peregrinos que iban a su famoso templo deCádiz,delosquehaydossituadosalapuertadelCortijodeAlocaz”(Bruna1790).Frentealaindicacióntradicional,consagrada precisamenteporCaro(1634:133),quefijabaenLasCabezasdeSanJuanlaVgiadelItinerariodeAntonino,esseguralalocalización de esta ciudad romana en las tierras de ese “cortijo de Alocaz”; cfr. ahora Beltrán Fortes 1999. El Arrecife era la denominación de la via Augusta; cfr. sobre los diversos caminos existentes durante el siglo XVIII en la zona, Sillières (1976). SPAL 9 (2000) o Antigua Chancilleria. El erudito andaluz, que debía conocer bien aquellos territorios pues era originario delacercanalocalidaddeUtrera,justificabala–debemospensar–especialabundanciaderepresentaciones leoninas en el sitio cabeceño con la siguiente reflexión: “Hallanse aquí algunos leones de piedra grandes, y otros pequeños; y la razon es, porque los peregrinos que yvanaltemplodeHerculesaCadiz,leconsagravan leones,que era lainsignia,decuyaspieles,elviviendo,andava vestido, por aver vencido el leon Nemeo, y tambien, porque aviendo venido el Rey Teron de la Celtiberia, con una grande armada, a robar las riquezas del gran templo de Hercules Gaditano, y aviendo salido contra el las galeras de Cadiz, en el mayor conflicto de la batalla, parecieron leones en las proas de las galeras, y navios de Cadiz: los quales, echando fuego por la boca, abrasaron toda la armada sacrilega del Rey Teron; y por tan insigne maravilla, le consagravan sus devotos tales efigies de leon; assi lo dize Macrobio. Este milagro, si fue verdaderomilagro(dequeyo dudomucho,porque Herculesfueunhombremortal,nodignodeadoracion)pudo ser lo permitiesse Dios, por enseñar a los hombres el respeto que deven guardar a la religion, y a los templos, pues aun a los violadores de los falsos dioses castiga assi severamente, como tambien premiò la virtud de la otra virgen vestal, acreditando su castidad con sacar del Tiber agua en un harnero: y de la otra, que con una cinta truxo a tierra un navio, que mucha gente no podia mover. Assi que, por el tal milagro los peregrinos, que de todo el mundo venian a Cadiz, por memoria de su devocion, dedicavan estos leones a su Hercules. Y por esta misma causa se ven en muchas medallas de Cadiz rayos en el reverso dellas.” (Caro 1634: 133 vto). En la segunda mitad del siglo XVIII tenemos un nuevo testimonio sobre la presencia de esculturas de leones de piedra en Las Cabezas de San Juan –quizás todavía algunos de los que viera Rodrigo Caro–, así como de otros en el entorno, según manifiesta el eminente prohombre en la Sevilla ilustrada Francisco deBrunayAhumada(sobreéste,vid.RomeroMurube1965).Comoessabido,Brunaincorporóasucolección arqueológicayepigráficaquereuníaenlosRealesAlcázaresdeSevillaunainteresanteesculturacabeceña, aparecida al construir la iglesia parroquial en 1762, que constituye seguramente un pie de mesa decorado con la estatua de Atlas, con un epígrafe dedicatorio al emperador Claudio2, y sobre ella llevó a cabo un estudioque fuepublicadoenelprimervolumende lasMemoriasLiterariasdelaRealAcademiaSevillana deBuenasLetras,editadoen1773.Enesetrabajo,aceptandolaexplicaciónrecogidaeneltextodelutrerano, indica sobre la localidad de Las Cabezas: “EnlaPlazaexisten dosgrandesLeonesdepiedra, delosquesacrificabanporelcaminoàHerculeslosPeregrinos àsufamosotemplo,semejantes àotros, quese venà laspuertasdel CortijodeAlocaz,yotros, quesedescubrieron poco tiempo ha, cavando unas viñas de Paradas, de los quales se ven muchos por toda la ruta del Arrecife.”3 (Bruna 1773: 309). Por último, hemos designificar el ejemplar descabezado que en 1918 fue donado por el Ayuntamiento de Las Cabezas al Museo Arqueológico Provincial de Sevilla y que hoy se expone en la Sala XI de este ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.24
LEONES DE PIEDRA ROMANOS DE LAS CABEZAS DE SAN JUAN (SEVILLA)... 437 4. AgradecemosalDirectordelMuseo,Dr.FernandoFernández,elpermisoparalarealizacióndelasfotografíasconservadas en esta institución. 5. En el territorio estricto que rodea a lalocalidad, en un paisaje de terrazas aluviales,no existen afloramientos pétreos, pero síyaenlascercanosafloramientosmontañososdelsurestedeltérminomunicipalynortedelaprovinciadeCádiz(sierradeEspera). SPAL 9 (2000) museo4(nº inv. 647) (fig. 1). Se trata de una escultura casi completa, aunque tiene significativas pérdidas de la parte delantera de la cabeza y de la pata delantera derecha; lo conservado mide 0,61m de altura, 0,34 deanchuray0,84mdelongitudmáximas,estandoelaboradoencalizablanco-grisáceo,seguramentelocal5. Comoeslatónicamáshabitualenestasrepresentacionesdeleoneshispanorromanoselejemplarcabeceño se eleva sobrelos cuartos traseros mientras apoya las patas delanteras y,como sugiere PérezLópez (1999: 80s.,nº24,conbibliografíaanterior),pudoteneronolacabezadeunanimalbajosugarraderecha.Elemento significativo es la disposición de la melena, mediante una especie de tres anillos concéntricos en los que los mechones se representan de forma esquemática, en un modelo que según la autora citada debe de corresponderalosejemplareshispanorromanosmásantiguosdeépocarepublicana,datadosposiblemente enlasegundamitaddelsigloIIa.C.(PérezLópez1999:20),habiendosidoincluidotambiénconanterioridad por Chapa Brunet (1985: 106) entre los del grupo reciente, de los siglos III a.C. hasta I a.C. Comoseconcluyeenesasdosimportantesobrascitadasenlasqueseestudian–desde diversasperspectivas y planteamientos más o menos amplios– esta serie de estatuaria zoomorfa y frente a las consideraciones del erudito Rodrigo Caro de considerarlos como exvotos en relación con el culto hercúleo, el carácter de estas esculturas de leones es evidentemente funerario yenlazaba en los territorios hispanos con una doble tradición, unaque venía delmundo ibérico –más omenos documentada en los territorios surpeninsulares– y otra del mundo itálico –en relación con las nuevas presencias que la conquista romana aparejó. Según afirmara el profesor Blanco Freijeiro (1981: 128): “Las estatuas de leones como guardianes de tumbas son una típica manifestación de la escultura ibérica desde porlo menosel siglo VIa.C.El mismofenómenoseobservaen Italia, dondesus orígenes seperdíanen el pasado legendario: “Dicen algunos también que el león de piedra que estaba en la parte principal del Foro, cerca de los Rostra, fue colocado sobre el cadáver de Fáustulo por quienes lo enterraron en el sitio donde había caído” (Dion. Halic., Ant. Rom., I, 87, 2). Bajo el influjo romano el león ibérico adquiere una nueva fisonomía: se torna másrealista,puesnoen vano elpueblose ha familiarizadocon élmerceda lasvenationesdelanfiteatro,ysujeta bajo una de sus patas una cabeza de carnero u otra presa semejante” . LaausenciadeesculturasfunerariasdeleonesenelámbitoturdetanodelBajoGuadalquivir(querecogen autores como Chapa Brunet 1985: 138ss., o Pérez López 1999: 22) parece apuntar a que los abundantes testimonios documentados en este ámbito geográfico deben conectarse con la presencia romana en estos territorios. Sin embargo, no debe olvidarse la función que tendrían en ese proceso las perduraciones prerromanas,quepudieroninfluirenlascaracterizacionesdegruposregionales(BeltránFortes1997:119). En ese mismo sentido ha apuntado Lacalle Rodríguez (1998: 167): “Los leones de época reciente se han relacionado con la llegada de Roma a la Península Ibérica... No obstante, las escasasáreasocupadasporestetipodeestatuaria,coincidentesconelfocoantiguodeleonesdel AltoGuadalquivir ysuáreavecina,elBajoGuadalquivir,puedenhacerpensarque el sustrato indígena quelevantabaestosmonumentos antes de la llegada de las legiones romanas pueda jugar algún papel en la nueva manifestación artística” . Como se concluye de la obra ya citada de Pérez López (1999: 17, mapa) existe una clara diferencia formal entre los leones recuperados en el Medio y Alto Guadalquivir –donde, por ejemplo, predomina el gusto por la colocación de cabezas humanas bajo la garra del felino– y en el Bajo Guadalquivir –sólo ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.24
438 JOSÉ BELTRÁN FORTES SPAL 9 (2000) documentándosecabezasdeanimales–,aunqueparaestosúltimosladispersióndecasosrealmenteseconcentra enciudadessituadasalestedelGuadalquivir,desdeGadesyotraslocalidadesdelnortedelaactualprovincia gaditana (Hasta Regia,CarissaAurelia,Cappa,etc.) hasta ciudadesde la actualprovinciasevillana como Nabrissa, El Coronil, Utrera o Vrso, siendo éste el punto más extremo que marca el límite hacia el este de estesectorquepareceresponderdeformamásclaraaunainfluenciaitálica.Bajoesteplanteamientodebemos incluir,pues,elcitadoejemplardeleóndeLasCabezas–ylosotrosejemplaresquerepasaremosacontinuación– entre la serie de leones funerarios de época romano republicana y altoimperial, ya que en algún caso esposiblesudataciónseguraenépocaaugústea,comoocurreconunleóndeSalaria(cortijodeDoñaAldonza, Úbeda, Jaén), que hemos relacionado con su monumento arquitectónico turriforme coronado con edícula yestatuasfunerariasdeunosStlaccii(BeltránFortesyBaenadelAlcázar1996),oconlosleonesdeAugusta Emerita(PérezLópez1999:130ss.,nos 51-53,algunosyaelaboradosenmármol),cuyomomentopostquem lo indica la misma fundación de la colonia, para la que debemos seguir aceptando la teoría tradicional. Sin embargo, por sus características formales el ejemplar citado de Las Cabezas de San Juan podría ser considerado como perteneciente a la serie romana más antigua, encuadrable dentro del siglo II a.C. A este ejemplar conocido desde antiguopodemos sumar ahora otras piezas aparecidas en Las Cabezas de San Juan que representan esculturas zoomorfas similares, de época romana, elaboradas en areniscas locales y de finalidad sepulcral. En primer lugar, mencionaré una pieza casi completa que, aunque aparecida hace ya algunos decenios en la misma localidad de Las Cabezas –en donde se conserva–, ha sido dada a conocer en fecha reciente por López García (1999). Está elaborada en una arenisca local de color blanco amarillento y mide 0,71m de altura, 0,40m de anchura y 1,15m de longitud máximas (fig. 2). Sólo presenta pérdidas significativas en los cuartos traseros (sobre todo ensu parte izquierda),en las pezuñas delanteras yen el frente dela cara, de la que se conserva un fragmento aparte, pero que casa perfectamente, y en el que se advierten la boca abierta con los colmillos y los ojos almendrados (fig. 3). El animal se encuentra en este caso totalmente echado–contraloqueeslanormamáshabitualdelevantarloscuartostraserosoestarcompletamentealzado sobre las patas– y pasa la cola por debajo de la pata trasera derecha, enrollándola en esa parte del lomo. Comoelementodiferenciadorfrente alasseriesmásfrecuentesdeleoneshispanorromanospodemosresaltar tanto el que no doble la cabeza hacia ninguno de los lados y la correspondiente ausencia de la cabeza del animalbajounadelaszarpas,comoel tratamientodela melena,quesóloquedadelimitadaporsurealzamiento conrespectoalcuerpoyalrostroyporunpequeñopiqueteadodelasuperficie.Sonpeculiaridadesformales que –en el estado actual de la investigación y dentro de hipótesis basadas de forma exclusiva en criterios estilísticos–llevanasimismo aproponer unafecha tempranaparasuelaboración enelsigloIIa.C., aunque resaltando esas características excepcionales dentro de la serie de leones de este ámbito territorial de la Hispania Vlterior. Dentro de la serie ciertamente escasa de paralelos en el sur peninsular hispano podemos mencionar un ejemplar que procede de la vecina localidad de Lebrija, por lo que podemos apuntar a producciones de unmismo taller o, a lo sumo, de talleres que seguían normas similares. Se trata de una escultura leonina que se descubrióreutilizada como elemento constructivoenuna casa de Lebrija hacia los años setenta del siglo XX y que se encuentra ahora en una colección particular en la lebrijana hacienda de Micones (Pérez López1999:78s.,nº23)(fig.4),porloquedebecorresponder,pues,a algunadelasnecrópolisdelaciudad romanadeNabrissa(sobreéstaTomassettiGuerra1997).Formalmentepresentabastantesconcomitancias conlapiezacabeceña,comoeltipodeareniscablancoamarillenta,laposicióntotalmenteechadadelanimal,el que no se coloque una cabeza de carnero o de otro animal bajo la zarpa, la ausencia del tratamiento de los mechones de la melena, estando el rostro simplemente diferenciado de la melena por el abombamiento deésta,oelpredominiodeladisposiciónfrontal,aunquecon“...suavegirodelacabezaquesigueelmodelo delostiempos romanos”,segúnPérezLópez(1999:78),paraquien todoelloes explicablepor sufinalidad ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.24
LEONES DE PIEDRA ROMANOS DE LAS CABEZAS DE SAN JUAN (SEVILLA)... 439 6. Uno se conserva en una colección particular y otro acaba de ser recientemente incorporado a la colección arqueológica municipal; cfr. Beltrán Fortes (e.p.). La recuperación del segundo de ellos –donado a la citada colección municipal– se debe a los desvelos de D. Antonio Jiménez y al apoyo del concejal de Cultura D. Francisco López. 7. AmbaspiezasseexponenenlaSalaIIdelMuseo.NuestroagradecimientoasuDirectorporelpermisoparaelestudio.Lasegunda delascitadas,bastantedeterioradayelaboradaenareniscablanco-grisácea,correspondealapartedelanteradelanimal,incluyendo la cabeza, que está ligeramente girada hacia su derecha y decorada con una amplia y naturalística melena; mide los conservado 0,74mdealtura,0,38mdeanchuray0,62mdelongitudyserepresentaríaoriginalmentealzadosobresuspatas.Nodebemospensar que proceda de Las Cabezas de San Juan, ya que no se ha indicado expresamente como en el caso de su pieza compañera. 8. En la actualidad se conserva como depósito ministerial en el Instituto de Historia del Arte del CSIC de Madrid, donde lo hemos consultado y reproducido su fotografía gracias al permiso correspondiente del Dr. Wifredo Rincón. Copia del Catálogo se encuentra en el Ateneo de Sevilla bajo el título “Guía de los Monumentos históricos y artísticos de la provincia de Sevilla, con exclusión de la capital”, según Jiménez (1999: 31). SPAL 9 (2000) como tapadera de cista, a lo que asimismo apuntan sus pequeñas dimensiones –0,19m de altura por 0,34m de longitud–. Aceptando esa función, que explicaría por ejemplo el diverso tratamiento del rostro, más esquematizadoenestecasoqueenelejemplarcabeceñoanteriormentetratado,parecelógicoqueseinscribe enunaformayestiloderepresentaciónescultóricasimilares,propiasdeesteámbitoterritorialyque–parala piezalebrijana–lahace diferentedeotrastapaderas decistasromanorepublicanasquedisponenlafigurade unleóncomomotivoescultórico,comoocurrenosólocontapaderasdecistasdelAltoGuadalquivir(Pérez López 1999: 122s., nos 46-47, de Castulo, 128s., nº 50, de Villarrodrigo) sino en ejemplares de la zona, comoenunapiezadeCarissaAurelia(Espera-Bornos,Cádiz),dondeexisteuntratamientomásnaturalístico de la melena y se dispone la cabeza de un carnero entre las zarpas (Pérez López 1999: 50s., nº 9). Este hecho citado, así como la diversidad formal y estilística constatada en representaciones leoninas deLasCabezasdeSanJuanydeLebrija,hacequenopodamosesgrimircriteriosterritorialesparaladispersión de este tipo peculiar al que nos referimos, por lo que quizás se justifique por una diversidad cronológica o –en cualquier caso– por la coetaneidad del uso de ejemplares que respondían a tradiciones o modelos diversos. Así, en efecto, de la misma Nabrissase conoce desde hace tiempo la existencia de dos esculturas de leones romanos que se integran dentro de las series más frecuentes y en relación con características que son consideradas más vinculadas al mundo romano (Chapa Brunet 1985: 116, foto 10; Pérez López 1999: 74ss., nos 21 y 22). Se trata de leones elevados sobre los cuartos traseros, con la cabeza de carnero bajounadelaszarpas–aunqueenunofaltaporrotura–ymelenadetiponaturalístico,quehacequedebamos datarlos en momentos finales de la época republicana o época julio-claudia (fig. 5). No nos vamos a detener en esta ocasión en el análisis de dos fragmentos de sendos leones de piedra arenisca que se conservan también en Las Cabezas de San Juan6, ya que lo fragmentario de lo conservado (ambos correspondientes a la parte posterior del cuerpo del animal) impide conocer si corresponden auno uotrogrupo,peroentodocasodemuestranesatradicionalabundanciadeleonescabeceñosdeépocaromana a la que se referían los autores antiguos. Finalizaréestebreverecorridodelosleonesdepiedrade estesectormeridionalhispanoconlarecuperación para el acervo cabeceño de otra escultura de león, especialmente “viajera”, de la que se desconocía en la actualidad esta procedencia. La escultura se conservaba en Las Cabezas de San Juan en condiciones que nos son desconocidas –el alto grado de erosión de la piedrapuede hacer pensar incluso que correspondiera a una de aquellas piezas que en el siglo XVIII se situaban en la plaza de la localidad y que citaba F. de Bruna– y a fines del siglo XIX debió ser llevada a la cercana población de Los Molares, en cuyo castillo se colocó formando pareja con otro fragmento escultórico de león. Actualmente, por las circunstancias que expondremosacontinuación,seexponenenelMuseoArqueológicoMunicipaldeOsunacomoprocedentesde LosMolares7.Sinembargo,de laprimeradelaspiezascitadas sípodemosaseverarlaprocedenciacabeceña, segúnsemanifiestaenelCatálogoMonumental deEspaña.Provinciade Sevilla,que elaboróentre1907y 1909 Adolfo Fernández Casanova, aunque quedó inédito8. Adolfo Fernández Casanova (1843-1915) fue ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.24
440 JOSÉ BELTRÁN FORTES SPAL 9 (2000) unarquitectovallisoletanoqueseencargódesde1881delostrabajosderestauracióndelaCatedralHispalense, aunque el derrumbamiento de parte del edificio en 1888 y las críticas generadas hicieron que dimitiera alañosiguienteysetrasladaraaMadrid.Sinembargo,enlosprimerosañosdelsigloXXrealizóelCatálogo Monumental de la provincia de Sevilla, aunque el contenido arqueológico de la obra no es muy alto como frutodelapropiaformacióndelautor–silacomparamos,porejemplo,conelinterésprestadoalosaspectos artísticos y a diferencia de otros Catálogos como los dedicados a Cádiz, Badajoz o Jaén–. Así, sin ningún tipo de estudio o comentario más completo recoge Fernández Casanova bajo el apartado de Las Cabezas deSanJuanlareferenciadeestaesculturaleonina,quedicequeseconservabaentoncesenelcastilloutrerano de Los Molares –perteneciente todavía al término municipal de Utrera–, junto a su fotografía (Fernández Casanova, inédito: tomo I, 59 y lám. 6) (fig. 7) donde se reconoce su colocación en el patio interior del citado castillo, y añade: “...efigie de león propiedad del Sr. Cuadra quien la trasladó a Utrera.” . FueésteEnriquedelaCuadrayCibaja,vecinodeUtrera,quienen1886compróelcastillodeLosMolares procediendo a su restauración (Moreno 1991: 183) y en el marco de aquellos trabajos en circunstancias quedesconocemos incorporólaesculturacabeceñajuntoalotrofragmentoleoninoyacitado.Hacialadécada de los años veinte de aquella centuria el entonces propietario, el Conde de la Maza, vendió la propiedad delcastillomolarense,perosellevóambaspiezasque,posteriormente,ingresanenelcitadoMuseoursaonense. SiobservamoslaviejafotografíaquerealizóFernándezCasanova(fig.7)podríamospensarquenosencontramos ante otroejemplar similar a dos de los descritos de Las Cabezas de San Juan y de Lebrija y fruto de esetallerlocalantescitado,peroelanálisisdirectodelapiezaofreceevidentessorpresas,frutodelaltogrado de deterioro que presenta. La escultura ha sido elaborada en piedra arenisca (fig. 8), que tiene una enorme capadepátinanegruzcacomofrutodesucolocaciónalaintemperiedurantemuchotiempo,aloqueapunta asimismo el profundo deterioro de toda la superficie y, sobre todo, de la parte superior del animal, que ha erosionado la cabeza, lomo y cuartos traseros. Asimismo se le ha recortado la zona inferior de las patas traseras –lo que le da ese aspecto especialmente agachado en la parte posterior–, quizás para facilitar su asiento(originariamenteenLasCabezasobienyaenLosMolares),aunquesereconoceaúnlarepresentación de las costillas en ambos laterales y la cola que sale por debajo de la pata derecha y se enrolla en la parte derechadelcostillar.Lasdospataslastieneextendidashaciadelante,perolaizquierdadispuestaenposición máselevadaycolocadasobreunelementoasimismobastanteerosionadoperoquecorrespondeaunatípica cabeza de carnero. La cabeza del león se dispone girada hacia su derecha y aunque está también bastante deteriorada en su frente, reconociendo sólo la boca, conserva por su parte izquierda restos de la melena, mediante mechones dispuestos de forma naturalística (fig. 9). El carácter naturalístico de la representación parece apuntar a una datación más reciente que la de los otrosdosleonescabeceñosanteriormentetratados,dentrodelaconsideración–quepuedeserevidentemente discutible, pero que es la que se ha empleado hasta el momento de forma mayoritaria (Chapa Brunet 1985; Pérez López 1999)– de que en las formas más “evolucionadas”, que remiten al mundo romano e itálico, se observaría un mayor naturalismo en la representación de las figuras y detalles formales como el giro de la cabeza o la presencia de la cabeza cortada bajo la zarpa. En concreto, la torsión de la cabeza de este leónindicaquesesituaríadecorandolapartesuperiordeunmonumentoadadoocupandolaesquinaizquierda. No se ha documentado arqueológicamente ninguna de las necrópolis urbanas de la ciudad romana de LasCabezasdeSanJuan.Descartadasuidentificacióncon Vgiahemosplanteadolahipótesisdequepueda tratarse de Conobaria (Beltrán Fortes 1999), que aunque recibió la municipalidad en época flavia debió tener un importante desarrollo durante época republicana y, sobre todo, julio-claudia, si nos atenemos a suposicióngeográficaytopográfica–enelrebordedellacusLigustinus,comoasimismoocurreconNabrissa– ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.24
LEONES DE PIEDRA ROMANOS DE LAS CABEZAS DE SAN JUAN (SEVILLA)... 441 9. De esta zona se ha dicho que debe proceder el león casi completo conservado ahora en la colección municipal, de un lugar contiguoaunenormesolarllamado“cerroMariana”(LópezGarcía1999:243).Hemosllevadoacaboexcavacionesarqueológicas de urgencia en la parte alta de este solar –que corresponde a un área intramuros– pero debido a un arrasamiento producido hace varios decenios de la parte superior de los depósitos arqueológicos sólo se documenta una secuencia de ocupación desde época orientalizante (ss. VII-VI a.C.) a turdetana (s. IV a.C.), según Beltrán Fortes y Escacena Carrasco (2001). 10. Sin negar, pues, la tesis general, nos parece que no puede mantenerse esa hipótesis concreta para el caso de esta tumba ya que, por un lado, es evidente que no pueden unirse los restos conservados de la inscripción monumental tal como se propone en el montaje museístico y en el dibujo y, por otro lado, los elementos que faltan al epígrafe funerario –que sólo presenta un cognomen femenino y otro masculino de un séviro augustal– y el tamaño de las letras abogan por un frente arquitectónico de mayores dimensiones. El epígrafe se recoge ya en López de la Orden y Ruiz Castellanos (1995: nº 139). Para el modelo de colocación de esculturas zoomorfas exentas en el mundo ibérico como coronamientos de pilares-estela vid., por ejemplo, Almagro-Gorbea (1983). SPAL 9 (2000) y,especialmente,alosindiciosqueofreceladescontextualizadadocumentaciónarqueológicayepigráfica conlaquecontamos.Así,eltextograbadoenbroncedeunius iurandi prosaluteAugustietDomusAugustae, del 6-5 a.C., y el monumento epigráfico ya citado dedicado al emperador Claudio en el 48 d.C. (González Fernández 1996: 345ss.), o restos de monumentales esculturas marmóreas que debieron de formar parte deunprogramaimperialdeépocaseguramentejulio-claudia(BeltránFortese.p.).Tambiénhanidorecuperándosedeformacasualotroselementosquemuestraneseprocesode“monumentalización”delaarquitectura funerariatípicodenecrópolisurbanassurpeninsularessobretododesdeépocadeAugustoenadelante(por ejemplo, Beltrán Fortes 1990 y 1997; Hesberg 1993; Beltrán Fortes y Baena del Alcázar 1996), que se vinculaalaadopcióndeformasitálicas,comolosmausoleosturriformes–cerradosoconedículasenlasque seexponíanlasestatuasfunerarias–olosdeformaadado,quesecoronabanconpulvinos–imitandounaltar monumental– o con figuras de leones. De la necrópolis oriental9de la ciudad romana de Las Cabezas de SanJuan, que debió ser quizás la más importante,enrelaciónconlasalidaqueconectabaconlacercanaviaAugusta,sehanrecuperadodosestatuas funerarias sedentes de matronas, de arenisca que luego iría estucada, de las que se ha dicho que “...ambas procedendelmismotaller,seguramentedelmismoescultorypodríanserfechadasentornoaltercercuarto del siglo I a.C.” (LeónAlonso 1990: 370, lám. 42, b). De procedencia exacta desconocida dentro del yacimientoarqueológicodeLasCabezasconocemostambiénunpulvinodegrandesdimensiones,elaboradoen arenisca y datable en el siglo I d.C., que coronó un mausoleo en forma de altar (Beltrán Fortes e.p.). Enrelaciónaloindicadoantes delainfluenciadirectadelmundoromano-itálicoenestasmanifestaciones escultóricas de los territorios del Bajo Guadalquivir, es plausible que estos leones funerarios ocuparan de forma habitual una posición similar a la documentada de forma mayoritaria en territorio itálico –como en laconocidatumbapompeyanadelos Stronii–,esdecir,ocupandolapartesuperiordelasdosesquinasfrontales del monumento funerario, generalmente de forma a dado, tal como, tomando como ejemplo una tumba deopusquadratumdelanecrópolisdeGades,mantienePérezLópez(1999:28ss.,figs.18y20)10 (fig.9)–, loqueexplicalatorsióndelacabezadelanimalhaciaunodeloslados,segúnlaposiciónoriginalqueocupara en el coronamiento de la tumba. Si esa torsión más o menos acentuada se advierte en dos de los leones cabeceños, por el contrario en uno de ellos –el conservado actualmente en la Colección Arqueológica Municipal– no se documenta, por lo que asimismo podría pensarse en la colocación sobre pedestales en el entorno de la tumba correspondiente sobre la que ejercería su función apotropaica. ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.24
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