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Posibilidad e Imposibilidad de la Fenomenología: la "VI Investigación Lógica" dee. Husserl y el problema de la Intuición Categorial

Molina Cantó, Eduardo

Abstract

En Este Trabajo Se Estudia La Doctrina Husserliana De La Intuición Categorial Yse La Evalúa Desde Dos Perspectivas. Primero, Se Intenta Comprender La Necesidadde Abordar El Tema Por Parte De La Fenomenología. En Segundo Lugar, Se Enfatizala Paradoja Que Implica Esta Doctrina Respecto De La Distinción Clásica Entresensibilidad Y Entendimiento. Con Esto, Finalmente, Se Pretende Determinar Laimportancia De La Investigación Fenomenológica Respecto Del Problema Delconocimiento Y La Experiencia.

Full text

1 C . ambién el semina io de Zäh ingen, de 1973: «Husse l oca, hace a lo a la cues ión del se en el Capí ulo Sex o de la VI. In es igación lógica con la noción de in uición ca ego ial» (GA 15, p. 373). Pa a un es udio de allado de las elaciones in e nas en e la enomenología de Husse l y la he menéu ica heidegge iana, c . Cou ine (1990), Rod íguez (1997) y la ya clásica ob a de Kisiel (1993). 2 La ci a co esponde al p ólogo a la segunda edición, de 1913. THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 36, 2006. POSIBILIDAD E IMPOSIBILIDAD DE LA FENOMENOLOGÍA. La VI. In es igación lógica de E. Husse l y el p oblema de la in uición ca ego ial Edua do Molina Can ó. Pon i icia Uni e sidad Ca ólica de Chile Resumen: En es e abajo se es udia la doc ina husse liana de la in uición ca ego ial y se la e alúa desde dos pe spec i as. P ime o, se in en a comp ende la necesidad de abo da el ema po pa e de la enomeno- logía. En segundo luga , se en a iza la pa adoja que implica es a doc ina espec o de la dis inción clásica en e sensibilidad y en endimien o. Con es o, inalmen e, se p e ende de e mina la impo ancia de la in es igación enomenológica espec o del p oblema del conocimien o y la expe iencia. Abs ac : In his a icle, I s udy he Edmund Husse l’s doc ine o he «ca ego ial in ui ion» and I e alua e i om wo pe spec i es. Fi s , I y o unde s and he necessi y o examine he opic o he ca ego ial in ui ion om he phenomenology. Secondly, I emphasize he pa adox his doc ine implies ega ding he classic dis inc ion be ween sensibili y and unde s anding. Finally, in his way I a emp o de e mine he impo ance o he phenomenological in es iga ion on he p oblem o knowledge and expe ience. Le plus g and enseignemen de la phénoménologie [...] se ai l’impossibili é de la phénomé- nologie. G. Leb un 1. In oducción Heidegge , en un pequeño ex o publicado en 1963 como homenaje al edi o He - mann Niemeye , desc ibía así su elación con las In es igaciones lógicas: «Cuando a pa i de 1919 yo mismo, enseñando y ap endiendo en la ce canía de Husse l, me eje ci é en la isión enomenológica y puse a p ueba a la ez una com- p ensión de A is ó eles di e sa a la habi ual, se despe ó de nue o mi in e és po las In es igaciones lógicas, y sob e odo po la sex a, de la p ime a edición. La dis inción allí elabo ada en e in uición sensible y ca ego ial se me e eló en odo su alcance como capaz de de e mina el ‘múl iple signi icado del en e’.» («Mein Weg in die Phänomenologie», SdD, p. 86.) 1 El p opio Husse l, po su pa e, conside aba su VI. In es igación lógica como «la más impo an e en sen ido enomenológico» (LU, I, Vo wo , p. 15) 2 , y en pa icula la Sección Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 130 3 Hacemos e e encia al p ólogo de 1920 a la VI. In es igación lógica, donde Husse l a i ma ambién: «Muchos malen endidos de mis Ideas sob e una enomenología pu a hubiesen sido imposibles si se hubiese enido en cuen a es e capí ulo» (ibid.). 4 A quien esponde Fink en su céleb e a ículo de 1933. 5 Pa a una espues a con unden e y minuciosa a la c í ica de Ado no, . el a ículo de Jean Pa o ‡ ka (1977). 6 C . Tugendha , 1977, donde el au o se e ac a de su an igua de ensa de la in uición ca ego ial, sos enida en el lib o de 1967. En la segunda pa e de es e abajo ol e emos sob e él. 7 C . Benois , 1996, p. 33: «Tou coule ai alo s de sou ce, jusqu’au disposi i ca égo ial, que l’en ep ise segunda, sob e «Sensibilidad y en endimien o», p ecisamen e po que ahí se abo daba el ema de la in uición ca ego ial, cues ión decisi a en el desa ollo pos e io de su iloso ía (c . LU, II/2, Vo wo , p. 534) 3 . Aho a bien, el p oblema de la in uición ca ego ial, al menos a pa i de Kan , posee un luga des acado en la mode na eo ía del conocimien o, y es o po azones his ó icas y ilosó icas de en e gadu a. En p ime é mino, po que ya desde Kan el plan eamien o del p oblema enía exigido po la necesidad de esponde a las eo ías acionalis as, de cuño ca esiano o leibniziano, sob e el p oblema de la in uición in elec ual. En e ec o, pa a ales eo ías, la dis inción en e el conocimien o sensible y el in eligible e a p incipalmen e una cues ión de g ados: en un p ime ni el, el in e io , se alcanzaba «con usamen e» lo que en el segundo se conquis aba con «cla idad». Cie amen e, es a dis inción de g ados implicaba ambién una di e encia de na u aleza en e la in ellec io, po un lado, y la imagina io, po o o, pe o no había una dis inción adical en e es as dos uen es del conocimien o, ni de sus espec i os p ocesos y su alcance, según la iloso ía c í ica. Una in eligencia, en endida al modo de Leibniz y Desca es, e a pensada como capaz de accede , in ui i amen e, a sus p opios obje os con e idencia in elec ual, an o a la es uc u a ma emá ica del uni e so como a la esencia y exis encia de Dios, po ejemplo. En es e sen ido, la dis inción en e sensibilidad y en endimien o en la C í ica de la azón pu a e a un ajus e de cuen as y una supe ación de al me a ísica «dogmá ica», y ella apun aba no an o a una dis inción de « acul ades» au ónomas como a la di e enciación c í ica en e ecep i idad y espon aneidad del suje o acional ini o: son cosas dis in as, en e ec o, lo que se nos «da» y lo que se puede «pensa » espec o de eso dado (K V, A 19 / B 33 ss.). En segundo é mino, el p oblema ha sido y sigue siendo un campo de ba alla en la medida que nociones enomenológicas como «in uición ca ego ial» o «in uición de esen- cias» se han asociado, con mayo o meno agudeza, a p ejuicios me a ísicos ya supues a- men e supe ados o po supe a . Tal ue el caso de los p ime os c í icos de Husse l, como el neokan iano Ricke 4 , o el ank u iano Ado no (1956, p. 100 ss.); es e úl imo, además, ex iende su c í ica a p ác icamen e odos los elemen os de la eo ía enomenológica del conocimien o 5 . La posición más ac ual de E ns Tugendha es, desde la pe spec i a del análisis lingüís ico, cla ísima en su exposición del p oblema de una in uición y un obje o ca ego iales, y p opone una du a p ueba pa a los enomenólogos que in en an esponde a sus objeciones. 6 ¿Cómo en ende , en onces, la e oma, po pa e de Husse l, de un plan eamien o en pa e p ekan iano, median e un ocabula io eminen emen e «c í ico»? Es a es la p ime a p egun a que in en a emos esponde en lo que sigue, as eando en la VI. In es igación la necesidad enomenológica de abo da el ema de la in uición ca ego ial y de jus i ica su alidez. Po o o lado, se puede econoce que la noción misma de «in uición ca ego ial» albe ga, si no un con asen ido, al menos una di icul ad implíci a 7 . Desde A is ó eles se ha Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 131 husse lienne semble n’a oi d’au e bu que de e onde , g âce à ce e a me nou elle, pa adoxale en e ou es, e qui pou ai ep ésen e l’ul ime coup de o ce d’une pensée ca égo iale econdui e à sa p op e absu di é (a i me son adéqua ion absolue à l’in ui ion, puisque sa na u e in ui i e même, là où son di o ce a ec l’in ui ion es de enue op lag an ), que cons i ue l’in ui ion ca égo iale.» 8 Recien emen e, Xa ie Tillie e (1995) ha mos ado la pe sis encia del p oblema de la in uición in elec ual en la iloso ía mode na y con empo ánea, haciendo e (equi ocadamen e, a nues o pa ece ) que el p opio Kan man u o una posición ambigua al espec o, sob e odo en la C í ica de la acul ad de juzga (c . Tillie e, 1995, pp. 13-37). Sob e el a amien o de Husse l en pa icula , c . pp. 269-275. Lo que no e cla amen e el au o es que la noción de «in uición ca ego ial» en Husse l no co esponde exac amen e a lo que Kan llamaba «in uición in elec ual». C . ambién Ma ion, 1989, p. 23 ss. 9 Seguimos en es e pun o la conocida y comen ada ase e ación de Heidegge : «Lo esencial de ella [de la enomenología] no consis e en se una ‘co ien e’ ilosó ica eal. Po encima de la ealidad es á la posibilidad. La comp ensión de la enomenología consis e únicamen e en ap ehende la como posibilidad.» (SuZ, p. 38). C . ambién Alliez, 1996. 10 «Signi ica », pa a Husse l, es un ac o; más exac amen e, un «ca ác e de ac o» que modi ica el ac o de exp esa y lo p esupone. Es un ac o undado sob e una ep esen ación in ui i a de la exp esión en cuan o en endido la ca ego ía como la dimensión de lo «p edicable», es o es, de los p edicados que se pueden a i ma de algún suje o. La in uición, a su ez, dice elación a una cosa u obje o que se p esen a a su « isión». ¿Cómo uni ambos elemen os en una sola noción, es deci , cómo puede p esen a se lo p edicable a una isión, a una in uición análoga a la de los sen idos? Se puede econoce en es o el p oblema del acionalismo (el que consis i ía, dicho en b e e y desde una pe spec i a kan iana, en no plan ea se adicalmen e el ca ác e ini o del conocimien o humano), pe o ambién se a a de un p oblema eminen emen e enomenológico, es o es, inhe en e al peculia ema husse liano de los obje os ca ego iales o es ados de cosas. Las c í icas con empo áneas a Husse l ponen en e idencia al di icul ad. Es a es la segunda cues ión que abo da emos aquí. 8 Resol e es a apo ía es, pues, condi io sine qua non pa a pode asegu a al menos la «posibilidad» de la enomenología como iloso ía igu osa. Y decimos «posibilidad» po que c eemos que, as el análisis de allado del p oblema expues o, no puede habla se lisa y llanamen e de la exis encia de una enomenología cien í ica que uncione como « iloso ía p ime a» espec o de o os sabe es y de sus p opios endimien os (C . Ideen I, p. 136; Ideen III, p. 77). A nues o juicio, la doc ina husse liana de la in uición ca ego ial ab e un campo iquísimo pa a la in es igación ilosó ica, pe o supone ambién una modi icación del concep o o odoxo de la enomenología. Es p eciso, pues, econoce los lími es de la labo enomenológica. E alua es a posibilidad, o imposibilidad, a la luz del p oblema de lo ca ego ial, es el obje i o inal de es e abajo. 9 2. El p oblema de la e idencia y la in uición ca ego ial en la VI. In es igación lógica. El p oblema gene al de la VI. In es igación puede plan ea se del siguien e modo: a e igua dónde e mina la me a «conciencia de» y comienza el «conocimien o de». Su in es, po an o, elabo a una eo ía del conocimien o (en endiendo el conocimien o en cuan o modo especí ico del ac o in encional). Las indagaciones an e io es de Husse l en las In es igaciones lógicas han aba cado dos aspec os capi ales de la «signi icación»: 1) su e e encia a la «in encionalidad» y 2) su ca ác e de «idealidad». Pe o la signi icación no es inmedia amen e conocimien o. En el enómeno complejo de la exp esión, encon amos cie os ac os que le dan su signi icación (necesa ios y esenciales pa a la exp esión) y ambién ac os que cumplen esa signi icación (no esenciales, pe o sí « undamen o» de la signi icación). 10 La p egun a que se impone es, Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 132 enómeno ísico (Objek ), ac o que es «ca ác e » de la exp esión en cuan o signi ica i a. Además, en el caso del conocimien o, ella misma es á undada en una in uición del obje o signi icado. 11 Sin emba go, es a decepción nunca es comple a, dice Husse l: debe habe al menos un cumplimien o pa cial que pe mi a la iden i icación del obje o en el que no se e i ican o os aspec os men ados. (LU, II/2, VI, §11.) pues, ¿cuál es la elación en e una in ención de signi icación y su cumplimien o, o cuál es la elación en e signi icación e in uición? En es e sen ido, uno de los g andes p oblemas de la In es igaciones lógicas es el de la e idencia (lógico- o mal, en p ime é mino) po la que se es ablece la iden idad de la signi icación y de la in uición en la que es a signi icación es á undada (es deci , jus i ica- da). Tal iden i icación solo es posible en el o den ideal. Así, lo p ime o que ha hecho Husse l es es ablece la idealidad de los elemen os des inados a se iden i icados y, de es e modo, mos a que es en cuan o «ca ac e es» del ac o y no en cuan o componen es eales que es os elemen os in encionales en an en la conside ación enomenológica. (LU, II/1, V, §§11,16, 20.) Has a es e momen o de la in es igación, Husse l ha analizado en de alle la «pu a» in ención (sin sus modi icaciones pa icula es), la «in ención de signi icación», que es aún acía, que no es p opiamen e conocimien o (LU, II/2, VI, §3). Las in enciones signi ica i- as, dice Husse l, son «po ado as» de un sen ido obje i o, pe o no con ienen ninguna ga an ía de ese sen ido obje i o. Son in enciones obje i an es, pe o no es án en con ac o di ec o con la obje i idad. Es o solo se alcanza en el «cumplimien o» o «impleción» (E üllung). Solo ahí se puede habla p opiamen e de conocimien o. Aquí, el obje o me amen e ep esen ado es «in uido» (§§8-10). El caso con a io es el de la «decepción» (En äuschung): los aspec os men ados se e elan o os que como habían sido men ados. 11 La a ea que se impone en onces, dice Husse l, es i más allá del ac o que con iene la signi icación, a la « uen e» de la signi icación, es deci , al ac o que jus i ica (cumple) la ep esen ación como po ado a de la signi icación en cues ión y que, inalmen e, ga an iza la alidez de la signi icación misma. Como ya se lle ó a cabo el análisis del ac o de signi i- ca y de la exp esión, lo que es a es el análisis de la «pe cepción», como modo p i ilegiado de la in uición. Husse l sos iene que una exp esión (que no es necesa iamen e ex e io izada) undada sob e una pe cepción es un ac o en el que el obje o de la signi icación es el mismo que el obje o de la pe cepción. La pe cepción (ligada a la signi icación que es á undada en una ep esen ación) de e mina la e e encia obje i a de la signi icación —a es e o aquel obje o—, lo que no quie e deci que pa e de la signi icación esida en la pe cepción. La signi icación eside únicamen e en la in ención como «in ención de es o». Pe o sin la pe cepción, es a di ección-hacia se ía acía, sin di e enciación de e minada, imposible en conc e o (c . LU, II/2, VI, §5). Cuando se de e mina, se «cumple» o «llena». Siguen siendo adicalmen e dis in os ambos ac os, pe o se ecub en (sich decken) en el juicio de pe cep- ción. La pe cepción «da» el obje o; la signi icación lo «piensa» (ibid.). El ac o de conoce es, pues, la sín esis de pe cepción y signi icación. Desde el pun o de is a de su unidad es á ica, es la sín esis en e el obje o exp esado y la in ención que lo exp esa. El ac o de pensa el obje o, ac o que da una signi icación al ac o de exp esión, es á undado sob e el ac o de pe cepción y, «a a és de él», ligado a es e obje o de e minado. Po an o, en es a sín esis no se a a de la elación en e las palab as y las cosas y de su posible coincidencia, sino de una elación sin é ica en e ac os, en los que su con enido se Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 133 12 Se a a, en es as dos exp esiones, de la explici ación de dos pun os de is a pa a «un mismo ac o». Según Husse l, es p e e ible enomenológicamen e adop a la segunda denominación, pues los ac os siemp e es án ahí, dice, pe o los obje os pueden no exis i (c . LU, II/2, VI, §8). En es e sen ido, ambién un cumplimien o pe ec o es un caso «ideal» en sen ido kan iano (c . LU, II/2, VI, §37). 13 C . la discusión en Rod íguez, 1997, pp. 86-96, —quien susc ibe, en gene al, las obse aciones de Tugendha en su lib o de 1967— donde el au o se de iene en el ca ác e no- e lexi o de la e idencia, como iden i ica (c . LU, II/2, VI, §6). Así, inalmen e, los dos ac os se unen en un solo ac o in encional, es o es, en la unidad dinámica que se puede llama «conocimien o de un obje o» o bien «cumplimien o de una in ención de signi icación». 12 Aho a bien, p ecisamen e en es e con ex o, Husse l se plan ea la cues ión adical de una eo ía del conocimien o, la que has a aho a había quedado inde e minada y en la que nos concen a emos en lo que sigue. A nues o juicio, es a cues ión posee un doble aspec o: 1) se a a de de e mina es ic amen e qué se ha de en ende po «e idencia» y « e dad» en el conocimien o, y 2) se a a de acla a enomenológicamen e qué es la «in uición» (o «pe cepción» en el sen ido amplio en que emplea Husse l el é mino) en e a los concep- os adicionales de sensibilidad y en endimien o. La doc ina de la in uición ca ego ial iene que e esencialmen e con los dos aspec os del p oblema (c . Ma ion, 1989, p. 24 ss.). Ambas cues iones, ín imamen e ligadas, co esponden a las a eas úl imas a las que apun an odas las In es igaciones lógicas (c . LU, I, §51; II/1, Einlei ung, §1; II/1, I, §§13- 14). En el Capí ulo 5 de la VI. In es igación, Husse l o ece dos de iniciones de «e idencia» (E idenz), que ci amos en ex enso: «Hablamos de e idencia en un sen ido laxo siemp e que una in ención ponen e (p incipalmen e una ase ción) encuen a su con i mación po medio de una pe cep- ción co espondien e y plenamen e adecuada, aunque es a sea una sín esis adecuada de pe cepciones pa icula es conec adas. En es e caso puede habla se con buen sen ido de ‘g ados y ni eles de la e idencia’ [...]. Pe o el ‘sen ido p egnan e’ de e idencia, en la ‘c í ica del conocimien o’, se e ie e exclusi amen e a es e úl imo é mino [Ziel] in anqueable, al ‘ac o de es a sín esis de cumplimien o más pe ec a’, que da a la in ención —po ejemplo, a la in ención judica i a— la absolu a pleni ud de con eni- do, la del obje o mismo. El obje o no es me amen e men ado [gemein ], sino ‘dado’ —en el sen ido más igu oso— al como es men ado e iden i icado con la mención. Po lo demás, es indi e en e que se a e de un obje o indi idual o uni e sal, de un obje o en sen ido es echo o de una si uación obje i a [Sach e hal ] (el co ela o de una sín esis iden i icado a o dis in i a).» (LU, II/2, VI, §38, p. 651.) Cla amen e, es el segundo modelo de e idencia el que le in e esa a Husse l pa a escla ece el p oblema adical del ideal del conocimien o. En el Capí ulo 3 de la VI. In es igación ya había desa ollado el ema de los «g ados del conocimien o», desde los modos más mediados o indi ec os has a el «cumplimien o de ini i o» asequible en la pe cepción (como modo p i ilegiado del da se de las cosas mismas). Toda la a gumen a- ción del Capí ulo 5 apun a a esa desc ipción de la e idencia como conciencia del pu o da se de las cosas mismas, cuyo co ela o obje i o se ía, en onces, la e dad. Husse l de ine, en e ec o, la e idencia como la « i encia de la e dad» (LU, I, §51; II/2, VI, §39). Aho a bien, con oda la ambigüedad que puede albe ga al de inición 13 , queda Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 134 i encia de la conco dancia o iden i icación «no pe cibidas», al como la p esen a Husse l en los pasajes que comen amos, y mues a la di icul ad de ajus a esa de inición con la doc ina de la V. In es igación sob e la i encia y los con enidos ing edien es del ac o (los únicos que pueden se « i idos») a di e encia de lo pe cibido en cuan o obje o ex e no (LU, II/1, V, §3). Pa ece cla o, sin emba go, que es a y o as oscu idades de las In es igaciones lógicas pueden debe se a la al a de una pos u a igu osa espec o de la noción capi al de « ascendencia», lo que implica, is o e ospec i amen e, la ca encia de la doc ina del «nóema» y de la « educción ascenden al» (C . Sché e , 1969, p. 319 ss.). El mismo Rod íguez, sin emba go, econoce que, con odo lo ambiguo que es el a amien o husse liano del p oblema, la ci ada desc ipción de la e idencia es un «indiscu ible da o enomenológico» (1997, p. 92), y así lo en endemos ambién noso os. indicado así el camino de las siguien es indagaciones. Si la e idencia da «el se en el sen ido de la e dad» (LU, II/2, VI, §39), queda po de e mina qué ha de en ende se po «se » o «se e dade o» y qué elación hay en e es e «se » y el «es» de la cópula. Un ejemplo puede acla a es o an es de in oduci el ocabula io écnico de Husse l. Cuando i o la expe iencia de es e lib o sob e el esc i o io y digo «el lib o es á sob e el esc i o io», lo que expe imen o es el es ado de cosas mismo al y como es men ado. No necesi o deci «es e dad que el lib o es á sob e el esc i o io». En es e úl imo caso, enuncio la coinciden- cia en e la mención y la si uación obje i a, y, po an o, obje i o la conco dancia que an es e a me amen e i ida. Es e segundo ac o es una e lexión obje i an e espec o del p ime o, y como al cons i uye una nue a e idencia, undada en la an e io (c . LU, II/2, VI, §39). Es e segundo ac o es una posibilidad siemp e p esen e, a p io i, pa a el p ime o, pe o no se con unde con él (c . LU, II/2, VI, §8; ambién Ideen II, §7). Husse l dis ingue, en onces, cua o sen idos del «se e dad»: 1) la e dad como la conco dancia o al en e lo men ado y lo dado como al; 2) la e dad como idea de la adecuación absolu a de las esencias cognosci i as de los ac os coinciden es; 3) la e dad como el obje o dado mismo al y como es men ado, es o es, el obje o como la pleni ud misma; y 4) la e dad como jus eza o co ección (Rich igkei ) de la in ención con su obje o. (LU, II/2, VI, §39.) A los sen idos 2 y 4 co esponde la e dad como «idea», o como adecuación en gene al en el sen ido de la adicional adaequa io ei e in ellec us, modi icada enomenológicamen- e: lo que se «piensa» en la in ención signi ica i a coincide con lo que se «da» en la si uación obje i a. (En 2, se des aca la coincidencia en e los ac os mismos; en 4, la coinci- dencia en e la in ención enunciada y el obje o mismo). A los sen idos 1 y 3 co esponde la e dad como «se », como el da se de las cosas mismas en el modo en que son men adas. (En 1, se pone el acen o en la iden idad o conco dancia en e lo dado y lo men ado, siendo es a conco dancia i ida ella misma como si uación obje i a; en 3, lo des acado es la cosa misma, la si uación obje i a misma dada o igina iamen e, en pleni ud.) Cla amen e, los sen idos 2 y 4 co esponden a la pe spec i a noé ica, desde el pun o de is a de las Ideas I, mien as que los sen idos 1 y 3 co esponden a la pe spec i a noemá ica. Aho a bien, el «es» de la cópula esul a, en onces, algo comple amen e dis in o al «se » que se ha de inido como se e dade o. El «es» de la p oposición a i ma i a, dice Husse l, solo exp esa la conco dancia en e el suje o y el p edicado, pe o nunca es exp esión del «se e dad» que se i e en la e idencia. La expe iencia del se en el sen ido de la e dad no se con unde con la exp esión del «es» de la p oposición enuncia i a. En la p ime a se i e la conco dancia en e lo men ado y lo dado o el es ado de cosas mismos, de mane a no obje i an e, p e- e lexi a. En la segunda se obje i a la si uación e ec i a y se juzga sob e ella, dando luga a una nue a e idencia. El pun o es, pues, c ucial: el se mismo ha de se buscado solo en la i encia donado a de sen ido, en la que se da o igina iamen e la e dad Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 135 14 Lo que concue da esencialmen e con lo dicho po Heidegge en el §44 de Se y iempo, en e e encia explíci a al Capí ulo 5 de la VI. In es igación (SuZ, p. 218 n.). Nos pa ece cla a, pues, la lec u a heidegge iana de la «di e encia on ológica» en los ex os de Husse l que comen amos. Más adelan e e emos ambién la c í ica de Heidegge a Husse l espec o de es e p oblema. Sob e la impo ancia y especi icidad del sen ido « e i a i o» del e bo se , c . la discusión en Tugendha (1992, pp. 67 ss., 90 ss.), quien sigue las decisi as in es igaciones de Ch. Kahn al espec o. 15 Es a es la e sión husse liana es ic amen e coinciden e con el dic um kan iano: «el se no es un p edicado eal» (K V, A598 / B626). El ag egado o iginal de Husse l end á en el momen o en que se haga la p egun a po lo pues o mismo en los modos de la a i mación y la negación y, sob e odo, po la mane a de accede a ello. 16 En Expe iencia y juicio, Husse l cambia á de opinión al espec o, o o gándole a la a i mación el ca ác e de o iginalidad y en endiendo la negación como de i ada (c . EuU, §21 a). 17 C . Sché e (1969, pp. 285-286), quien hace e e encia a una eseña de Husse l a J. Be gmann, en «Be ich übe deu sche Sch i en», Phil. Mona she e, 1903, pp. 237-259. del mundo. Todo juicio obje i an e se unda, en úl imo é mino, en es a i encia. Dicho de o o modo, p ime o hay que i i en la e dad —el se e dad— pa a pode luego juzga «sob e» la e dad de una si uación obje i a —lo que exp esa el «es» de la cópula. 14 Desde o a pe spec i a, puede deci se que ni el «es» ni el «no es» exp esan «cualidades» opues as del juicio (asen imien o y echazo, po ejemplo, desde un pun o de is a psicoló- gico), sino di e encias en la «ma e ia» misma de los ac os (c . LU, II/2, VI, §39). En e ec o, odo juicio es «ponen e» 15 , an o el a i ma i o como el nega i o. A cada uno co esponde á, pues, una dis in a « ealización», ambas igualmen e o igina ias 16 : el juicio a i ma i o exp esa la conco dancia de la misma mane a que el juicio nega i o exp esa el con lic o obje i o. Desde es a pe spec i a, es líci o habla an o de un es ado de cosas posi i o como de uno nega i o 17 . Cabe p egun a se, en onces, si po debajo del «no es» se puede encon a ambién una expe iencia de la no- e dad, del no-se ( ema que desa olla á ampliamen e Heidegge en su ob a). P ecisamen e con es o se desencadena oda la p oblemá ica de la Sección segunda de la VI. In es igación: «Sensibilidad y en endimien o». En e ec o, Husse l econoce que ha quedado un « acío» en las indagaciones p eceden es. La idea de «cumplimien o» que es á des inada a ealiza la e e encia obje i a de las in enciones signi ica i as no ha sido de e minada aún con su icien e igo . Tal idea, p epa ada ya en la I. In es igación y desa ollada paula inamen e a lo la go de la úl ima, a a iesa a su ez los concep os más o menos ema izados ya de «e idencia», « e dad», «se », «in uición», «pe cepción» y «conoci- mien o». El pun o de pa ida de es a úl ima indagación lo dan los concep os adicionales de sensibilidad y en endimien o. En e ec o, ales concep os, p opios de la mode na eo ía del conocimien o en su conjun o, han se ido pa a dis ibui los ámbi os di e sos de la in uición y el pensamien o. Tal dis ibución —nunca an es pensada con adicalidad enomenológica, según Husse l—, equie e de un cues ionamien o basado en el hecho mismo del conocimien o, sin p esupone los endimien os eó icos de la ma emá ica, la lógica, la ísica o la me a ísica (c . LU, II/2, VI, §66). Un examen «sin p esupues os», como el que se p opone la psicología desc ip i a y eidé ica p opia de las In es igaciones lógicas (c . Au gabe und Bedeu ung, p. 35 ss.), debe ía deja en cla o el o igen mismo de ales concep- os. Es no able que Husse l, econociendo en el plan eamien o kan iano uno de los an eceden es más impo an es pa a la enomenología, se mues e en es e pun o en un luga equidis an e espec o de las g andes co ien es mode nas del empi ismo y el acionalismo ( ep esen adas p incipalmen e pa a Husse l po Locke y Leibniz, espec i amen e). En Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 136 18 Como lo mos a á Husse l explíci amen e en el p ime omo de su Filoso ía p ime a, al e alua el p oyec o en e o de la iloso ía mode na (E s e Ph. I, p. 78 ss.). A nues o juicio, la a ea que se plan ea Husse l en es e pun o es la explici ación del dic um leibniziano: «nihil es in in ellec u, quod non ue i in sensu, excipe: nisi ipse in ellec us» (Nou eaux essais su l’en endemen humain, GP, V, p. 100). 19 Se a a, po an o, de una de las g andes di icul ades de la enomenología, des acada ya po an os c í icos y de endida de las más di e sas mane as. El p opio Husse l lucha con es e p oblema sin llega a esol e lo sa is ac o iamen e en las In es igaciones (LU, II/2, VI, §52). Ve emos, más adelan e, que la ampliación del lenguaje na u al a usos an lejanos a él como el de «in uición uni e sal» (que suena igual que «hie o de made a» según el mismo Husse l, ibid.), di icul a el lle a a buen é mino la in es igación. C . Pa zig, 1971, p. 15. pa icula , el pa en esco con Leibniz es pa en e en el capí ulo que aho a comen amos 18 . F en e a la sepa ación kan iana en e sensibilidad ecep i a y en endimien o ac i o, Husse l a a deslinda di e sos pa es de concep os en los que se da cuen a de la an í esis undamen al en e in uición y pensamien o: 1) La an í esis en e in uición y signi icación; 2) la an í esis en e pe cepción sensible e in uición ca ego ial; 3) la an í esis en e in uición adecuada e in uición inadecuada; y 4) la an í esis en e in uición indi idual e in uición uni e sal (LU, II/2, VI, §66). La p ime a dis inción es la que se ha impues o desde la I. In es igación, donde, sin mayo es de e minaciones especí icas pa a la eo ía del conocimien o, se dis ingue en e los ac os que cumplen in ui i amen e una signi icación, y los que cons i uyen el me o men a signi ica i o. La segunda co esponde a la dis inción, an as eces pospues a en las In es i- gaciones, en e pe cepción e imaginación, di icul ad que se hace pa en e con odo su igo cuando se in oducen los obje os uni e sales en cuan o «esencias» (cua a an í esis), es o es, donde supues amen e se da una in uición que no conlle a nada de sensible, y que es, po an o, «pu a». 19 En lo que sigue nos concen a emos en las dos es an es, que in oluc an a las p ime- as. Toda pe cepción, dice Husse l, se ca ac e iza po ap ehende el obje o mismo, di ec amen e. En sen ido es ic o, se habla en onces de pe cepción sensible, en la que el obje o se p esen a de modo simple, es o es, como dado inmedia amen e. El obje o sensible, eal, se cons i uye, pues, en un ac o uni adial (eins ahlig), es o es, «de golpe», sin necesidad de que o os ac os engan a elaciona los di e sos momen os del obje o o a p oduci la iden idad del obje o consigo mismo (c . LU, II/2, VI, §§46-47). La simplicidad es, pues, la ca ac e ís ica p incipal de la pe cepción sensible, la que ha de econoce se incluso en el p oceso con inuo de la pe cepción, donde sin duda pueden ope a muchos ac os pa ciales, pe o siemp e usionados en el ac o simple y di ec o en el que se da el obje o mismo. A es os obje os, que dema can la noción ue e de ealidad (Reali ä ), se los llama ambién «ele- men os ma e iales» (s o lichen Elemen e), «o igina ios», «p ima ios», y son los que pueblan la sensibilidad en el sen ido es echo de la palab a. Aho a bien, el g an descub imien o husse liano en la sección que comen amos consis e en cons a a que, en el cumplimien o de los enunciados pe cep i os, omados ín eg amen e, siemp e queda un « es o» o «exceden e» (Übe schuss) en la signi icación que no encuen a con i mación en los elemen os ma e iales an es desc i os. A lo que se une es a o a cons a ación: que, sin emba go, el enunciado comple o se cumple plenamen e. Es a sola indicación, es ic amen e enomenológica, bas a á pa a saca odas las consecuencias que se siguen. El «es» de la cópula, el «es» de la exis encia, los enlaces conjun i os, disyun i os, de e mina i os, e cé e a, odos ellos son «elemen os o males» (o «ca ego iales»), po Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 137 20 Husse l in e p e a el «se » de la esis kan iana an o en el sen ido del se exis encial (posición absolu a), como en el de la a ibución y la p edicación (posición ela i a). C ., sob e es a di e encia en e «posiciones» de se , Heidegge , GA 24, p. 52 ss. 21 «El o igen de los concep os de si uación obje i a y de se (en el sen ido de la cópula) no es á e dade amen e en la ‘ e lexión’ sob e los juicios, o más bien, sob e los cumplimien os de los juicios, sino en los ‘cumplimien os mismos de los juicios’.» (LU, II/2, VI, §44, pp. 669-670.) 22 Ya hemos hecho no a la acilación de Husse l espec o de es a dis inción en la época de las In es igaciones lógicas (no así en la de las Ideas). Dicho muy en gene al y sin en a aún en la discusión del p oblema, señalemos que po in uición se en iende la ap ehensión del obje o mismo sin a ende a las di e encias en los modos de es a ap ehensión; po pe cepción, en cambio, hay que en ende el da se de las cosas mismas en pe sona, en ca ne y hueso (leibha ig). G. Pa zig ha mos ado la ambigüedad del a amien o husse liano del p oblema en las In es igaciones, p oblema que adica ía, según el au o , en el in en o de Husse l po es ablece una elación biuní oca en e e idencia y e dad (1971, pp. 23-28). En una elación así, no se ía posible es ablece una dis inción ní ida en e pe cepción e ilusión, pues el ánsi o desde la e idencia enomenal de la pe cepción a la e dad e ec i a es injus i icado, como lo mues a la expe iencia co idiana de ilusiones. Pa a Pa zig, la única solución al p oblema e a el paso al «idealismo ascenden al» de las Ideas con su «disolución del se en la conciencia», es o es, la educción de la e dad a la e idencia (pp. 29-31). Coinciden emen e, Jean Pa o ‡ ka a i ma ambién la necesidad del a ance a la iloso ía ascenden al a pa i del p oblema de la in uición de esencias (1977, p. 156). 23 Sob e el p i ilegio del «da se» espec o del «se is o» en la in uición ca ego ial, c . Ma ion, 1989, p. 51 ss. oposición a los «ma e iales» an es mencionados, que eclaman una indicación del modo de cumplimien o e ec i o que les es p opio. Husse l in e p e a de es e modo la esis kan iana de que el se no es un p edicado eal 20 : «El se no es nada ‘den o’ [im] del obje o, ninguna pa e del mismo, ningún momen- o inhe en e a él, ninguna cualidad ni in ensidad; pe o ampoco ninguna igu a, ninguna o ma in e na en gene al, ninguna no a cons i u i a, como quie a que se la conciba. Pe o el se ampoco es nada ‘adhe ido’ [an] a un obje o; así como no es una no a eal in e na, ampoco es una no a eal ex e na, ni, po ende, una ‘no a’ [Me kmal] en sen ido ‘ eal’ [im ealen Sinne] y en gene al.» (LU, II/2, VI, §43, p. 666.) Dicho en b e e, el se no es nada pe cep ible ni en los obje os simples mismos ni en las elaciones ex e nas en e es os. Pe o ampoco se encon a á el se , acla a Husse l, en la llamada «pe cepción in e na», al modo como Locke explicaba el o igen de los elemen os ideales de la p oposición (c . LU, II/2, VI, §44). El se no es un componen e eal de ningún juicio: la palab a «es» igu a como momen o signi ica i o del enunciado, cie amen e, al igual que las palab as que designan obje os simples, pe o su unción p opia es di e en e a las de es as, como ya se ha mos ado (ibid.). Po an o, Husse l niega o undamen e el o igen « e lexi o» del concep o «se ». Ninguna e lexión obje i an e sob e lo juzgado o sob e el juzga mismo encon a á algo como el «se » mismo. Y con es o ol emos a la cons a ación enomenológica de que, a pesa de odo lo dicho, el se y odos los elemen os ca ego iales se dan ellos mismos en el cumplimien o del enunciado pe cep i o comple o. 21 De donde Husse l ex ae á, consecuen emen e, la necesidad de amplia los concep os de pe cepción y de in uición 22 . En e ec o, solo hay cumplimien o allí donde las cosas mismas se nos «dan» como co ela os de una in uición. Lo men ado en el enunciado pe cep i o, es o es, la si uación obje i a o es ado de cosas (Sach e hal ) comple o, incluyendo los elemen os ma e iales y los o males, debe cumpli - se, pues, en una in uición peculia , a la que Husse l denomina —co ec amen e, en on- ces— «in uición ca ego ial». 23 El co ela o de la in uición obje i a puede llama se ambién «obje i idad ca ego ial» u «obje o ideal». El asgo dis in i o de al in uición, en con aposición a la in uición Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 144 37 Desde es e pun o de is a, es posible e alua posi i amen e la e olución del pensamien o de Husse l desde las In es igaciones lógicas a las Ideas y sus ob as más a días. La doc ina de la in uición ca ego ial juega, así, un papel undamen al en es e desa ollo. Alejand o Vigo ha mos ado cla amen e la ele ancia de la doc ina de la VI. In es igación pa a la elabo ación de la eo ía madu a de Husse l espec o de la in encionalidad, la cons i ución y el análisis gené ico desde la expe iencia an ep edica i a (c . Vigo, 2001; 2002). En pa icula , Vigo ha des acado el luga que ocupan las Vo lesungen übe Bedeu ungsleh e, de 1908, en es e ánsi o. Es in e esan e no a que un análisis de enido de es as lecciones mues a que Husse l apun aba ya desde emp ano en la di ección —que noso os que emos en a iza en es e abajo— hacia una es é ica ascenden al e o mada. Sin en a en es a cues ión, lo único que nos in e esa en es e pun o es des aca una mane a peculia de en ende la enomenología y, en pa icula , lo que de ella e ela la VI. In es i- gación, que es donde, pa a Heidegge , se mues a más pene an emen e el modo de in es iga p opio de la enomenología. Desde es a nue a pe spec i a, la Sección segunda de la VI. In es igación p esen a ía, a nues o juicio, una decisi a sub e sión en el modo de abo da el ema adicional de lo ca ego ial y, a la ez, en el dis ingo en e sensibilidad y en endimien o espec o de la adición mode na. Al comienzo de nues o abajo hicimos alusión a la pa adoja que ep esen a habla de una «in uición ca ego ial», y a a és del análisis de las c í icas de Tugendha des acamos ambién la imposibilidad de jus i ica sa is ac o iamen e una noción semejan e desde cie a pe spec i a. Aho a p e endemos mos a que en esa pa adoja puede adica el apo e más ele an e de Husse l, a sabe , en habe mos ado el anquilosa- mien o de unas nociones sedimen adas que imp egnan incluso nues o lenguaje na u al y en da luga , a a és de la noción de «in uición ca ego ial», a una de e minación es ic a de las elaciones en e lenguaje, pensamien o y pe cepción. En e ec o, si uno se p egun a po el luga que ocupa lo ca ego ial en las In es igaciones lógicas, pod ía deci se que el dominio de las ca ego ías se si úa «en e la g amá ica y la in uición» (según la exp esión de Jocelyn Benois , 1996, p. 55). En cie o modo, puede deci se que oda la VI. In es igación apun a a pensa p ecisamen e ese «en e», que se llama ahí «cumplimien o» y que no queda bien encasillado ni en una pu a in uición ni en una pu a signi icación (o pensamien o). El hecho de que en la in uición ca ego ial se p esen en usionados esos elemen os, que casi siemp e se habían pensado como igu osamen e sepa ados o dis inguidos, sugie e que es en ella donde hab ía que busca la au én ica posición enomenológica espec o del p oblema de sensibilidad y en endimien o. Nos pa ece, pues, que la in es igación enomenológica de Husse l i á ahondando cada ez más, desde las In es igaciones lógicas has a Lógica o mal y ascenden al, en ese momen- o o igina io de la expe iencia, del que nace ían las pos e io es dis inciones en e in uición y signi icación, en e sensibilidad y en endimien o. Si se oma en cuen a sob e odo que es e epa o en e lo sensible y lo in eligible ha ma cado desde su o igen al pensamien o ilosó ico, cabe pensa que la sub e sión husse liana —si la hay, como noso os c eemos— cala en un pun o cen al de esa adición. Tal ez con es o sea posible mos a que el pensamien o de ese «en e», como suge íamos, de e mina no solo un á ea emá ica de la enomenología, sino la in eg idad de la labo enomenológica. 37 Pensemos, en p ime luga , en que la pa adoja es, según el p opio Husse l, el ambien- e i al en el que ha de mo e se siemp e la in es igación enomenológica: «El enomenólogo i e de an emano en la pa adoja de ene que conside a lo au o- comp ensible como cues ionable, como enigmá ico, y de no pode ene de aquí en adelan e o o ema cien í ico que és e: ans o ma la au ocomp ensibilidad del se del Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 145 38 Hemos desa ollado más ampliamen e es os p oblemas en Molina Can ó, 1998. 39 Un momen o in e medio pod ía e se en el olumen II de las Ideas, donde se es ablece la sepa ación en e mundo (Selbs e s ändlichkei des Seins de Wel ) —pa a él el mayo de odos los enigmas— en una comp ensibilidad (Ve s ändlichkei ).» (K isis, §53, pp. 183-184.) En es e sen ido, p ecisamen e, la «e idencia» que aho a ha de pone se en cues ión es es a: que hay un mundo, que hay suje os en ese mundo, y que esos suje os pueden en a en elación con ese mundo de una mane a de e minada (po medio de « ep esen aciones», po ejemplo) y habla an o del mundo como de sí mismos median e un lenguaje ambién de e minado, con mayo o meno exac i ud. Toda la «c í ica de la azón» que se desa olla en Lógica o mal y ascenden al y en buena pa e de Expe iencia y juicio apun a p ecisa- men e a acla a la cues ión del o igen de esas e idencias an incon o e ibles que se han obje i ado en la lógica y en los sabe es cons i uidos, a modo de p incipios y axiomas, y que nos pa ecen, a la ez, an amilia es e inmunes a cualquie c í ica se ia del conocimien o. Husse l mues a que odos los p incipios, dis inciones y au o undamen aciones del sabe es án inad e idamen e ligados —aunque de mane a esencial— a una «p econcepción» del se obje i o y de la e dad (c . FTL, p. 6), lo que ale ambién pa a la « azón común». La a ea que se le p esen a en onces a Husse l es lle a a la luz esa azón la en e que anima odo sabe y oda ciencia —incluida la enomenología misma— y de la que nace odo empeño de conocimien o. No se a a, así, de desc ibi únicamen e esa «expe iencia muda» que an ecede ía a oda ope ación ca ego ial y acional, sino más bien de ahonda en ese in e s icio o iginal que se ab e en e la expe iencia y la azón, en e el silencio y la palab a; se a a, pues, de cala en el o igen de la azón que se inse a en la expe iencia, o de la expe iencia que se comp ende en la azón. Me leau-Pon y desc ibía así es e in en o: «Las necesidades de esencia no se án la ‘ espues a’ que eclama la iloso ía, como ampoco lo son los hechos. La ‘ espues a’ es á más a iba que los ‘hechos’ y más abajo que las ‘esencias’, en el Se sal aje donde es aban indi isos y donde siguen es ándolo, po de ás o po debajo de las di isiones de nues a cul u a adqui ida.» (Me leau- Pon y, 1970, p. 154.) Una desc ipción a en a de esa expe iencia o igina ia descub i ía que no se a a de que haya p ime o expe iencia de cosas simples y luego ac i idad ca ego ial con o mado a de «sen idos ca ego iales». El análisis gené ico lle ado a cabo po la in es igación enomeno- lógica nunca es sepa ación de ealidades. La expe iencia, dice Husse l en á icamen e, no se desa olla al lado de los juicios o iginales, sino en ellos mismos (c . FTL, p. 219); la e e encia a la expe iencia y la e e encia a lo ca ego ial se en emezclan, po an o, en la elucidación del ni el p ima io de la expe iencia judica i a (c . FTL, p. 231). 38 Es e pun o nos pa ece capi al, po cuan o ep esen a un impo an e a ance (señalado po el p opio Husse l) espec o de las In es igaciones lógicas. En e ec o, en la VI. In es iga- ción lógica se in oducía po p ime a ez el concep o de lo «ca ego ial», pe o e e ido exclusi amen e a las sin axis judica i as: lo que undaba esas sin axis e a, al in y al cabo, algo ajeno a oda sin axis. En Lógica o mal y ascenden al, en cambio, se econoce que «incluso la expe iencia undan e iene sus p opios ipos de endimien os sin ác icos» (FTL, p. 220). 39 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 146 «sín esis ca ego ial» y «sín esis es é ica» (Ideen II, §9, p. 18 ss.). Reconocemos, sin emba go, que en nues a in e p e ación o zamos un poco es e ca ác e p og esi o de las posiciones de Husse l. La di ección de su pensamien o e a, cla amen e, ha o más acilan e que como aquí la p esen amos. De odos modos, una mues a de la pe sis encia de los p oblemas aquí comen ados es la da a de los manusc i os que si ie on de base a Expe iencia y juicio, que an desde an es de la apa ición de las Ideas I has a, po lo menos, el año an e io a las con e encias de P aga que die on luga a la C isis. Los manusc i os más an iguos se emon an a los años 1910- 1914; los más impo an es, a los años 1919-1920; los más ecien es, po úl imo, alcanzan has a 1934 (c . EuU, pp. VIII-X; P e acio de L. Landg ebe). 40 Respec o de los desa ollos de la enomenología en el dominio de la a ec i idad, son de los más impo an es, a nues o pa ece , los lle ados a cabo p olijamen e po Michel Hen y en L’essence de la mani es a ion (1990, Sec ion IV). El ópico heidegge iano de la Be indlichkei es, sin duda, el momen o undacional en es e ámbi o de la in es igación enomenológica. 41 Es a lejanía espec o de los emas adicionales de la lógica, sin emba go, pe mi e a su ez una obse ación nega i a como la de Ryle: «In Husse l’s Fo mal and T anscenden al Logic o 1929 he e su i es no hing ha could ea n he p o essional a en ion o a F ege o a Quine. The e is ha dly a wo d o logic in i » (1971, p. 5). 42 Como el p opio Husse l lo había ya indicado, aunque no an adicalmen e, en su In oducción a la Ideas I, y como lo desa olla ía luego Fink ex ensamen e (1933). Es in e esan e, al espec o, obse a que, pa a Heidegge , incluso la «in uición de esencias» de la enomenología se unda en el comp ende exis encial (c . SuZ, §31, p. 147). Nos pa ece que ambién desde un pun o de is a es ic amen e enomenológico es o es absolu amen e co ec o. Una genealogía del juicio plenamen e desa ollada end ía que aba ca ambién, en onces, es as sin axis undan es y pone las en elación con las sin axis concep uales y g ama icales de lo ca ego ial p edica i o en sen ido es ic o. En Expe iencia y juicio Husse l acome e el desa ollo de es a a ea, así como la ampliación consecuen e del concep o de juicio a oda la ac i idad an ep edica i a (c . EuU, p. 63 ss.). Pod íamos deci , en onces, que Husse l amplía doblemen e el dominio de las in es igaciones enomenológicas sob e las sin axis desde la época de las In es igaciones lógicas. En e ec o, ya en el ni el de la mo ología pu a de los juicios ( inculada a la «g amá ica lógica pu a») Husse l indica que las in es igaciones sin ác icas pueden ex ende se hacia las es e as axiológica y p ác ica, dando luga en onces a una mo ología pu a ampliada 40 . Aho a, una ez más, Husse l señala que las in es igaciones sin ác icas pueden ex ende se ambién hacia a ás, po deci lo así, has a el dominio o iginal de la expe iencia. Se puede econoce , pues, que hay aquí un doble sen ido de la sin axis pa a Husse l: po un lado es á la sin axis judica i a p opiamen e dicha, es deci , la sin axis «apo án ica»; po o o lado, sin emba go, es á la sin axis de la expe iencia undan e, cuya exposición iene que se man enida ambién, dice Husse l, en una «gene alidad o mal» —« o mal» en un sen ido co ela i o, desde el pun o de is a subje i o, a lo « o mal» de la analí ica pu a (FTL, pp. 219-220). 41 . El es ue zo de la enomenología se encamina, pues, a descub i lo que Husse l llama el «logos p imo dial» en el que i e odo sabe y que debe halla se p ecisamen e en el momen o o iginal en el que la U -doxa o el se sal aje —pa a usa la exp esión de Me leau- Pon y— se a icula comp ensi amen e como logos. Pe o ¿dónde sucede es o si no es en la expe iencia misma p e- e lexi a en la que el suje o comp ende y a icula inmedia amen e su mundo como un mundo cohe en e de sen ido? Desde es a pe spec i a, el Ve s ehen heidegge iano es un despliegue idedigno del p oblema plan eado po Husse l (aunque mues a ambién cla amen e las limi aciones del andamiaje concep ual del lenguaje enomenológico 42 ). Se puede en ende , así, que la a ea que se plan ea Husse l en sus úl imos esc i os sea p ecisamen e descub i la es uc u a gene al del mundo de la ida y cons ui , de ese modo, una especie de «on ología mundano- i al» que explici e el a p io i mundano- i al que unda, po un lado, odas las di e encias si uacionales conc e as de la ac i ud na u al y, po Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 147 o o lado, odas las ca ego ías del a p io i lógico-obje i o. Según el p opio Husse l, es a a ea debe ía pa i con una «es é ica ascenden al» de nue o cuño, «así llamada —dice Husse l— debido a su elación, ácil de comp ende , con la es é ica ascenden al kan iana, que iene lími es más es echos» (FTL, p. 297; c . ambién CM, §61, p. 173). La idea de es a nue a es é ica ascenden al co esponde pe ec amen e a la sub e sión husse liana del epa o adicional en e sensibilidad y en endimien o. En e ec o, si lo que se ha de in es iga es el momen o o igina io que da luga a al epa o (en sus di e sas modi icaciones), el enomenólogo debe encamina se en p ime luga a la aís hesis pa a descub i allí el nacimien o de la a iculación lógico-lingüís ica. En es e sen ido, la eno- menología no pod ía opone se a un mé odo como el del análisis lingüís ico, si lo que es e quie e es hace comp ensible un momen o an decisi o como el de la «comp ensión del signi icado», ya sea en las si uaciones conc e as del lenguaje o dina io o en sus g ados más o malizados. En lo que el enomenólogo siemp e insis i á es en que oda comp ensión del signi icado es á en aizada en una comp ensión del mundo. Dicho de o o modo, en e o jun o al análisis del lenguaje, el enomenólogo pond á el análisis de la expe iencia. Pe o, se p egun a á (desde Fink has a nues os días), ¿con qué lenguaje habla el enomenólogo de al expe iencia? Po de p on o, es un g an log o pode mos a que la p esuposición del mundo no es una especie de p emisa o hipó esis que asumié amos olun a ia y p o iso iamen e a la ho a de que e conoce , sino, al con a io, que el mundo eal es lo que es pa a noso os únicamen e con y po la p esunción, cons an emen e sos enida, de que la expe iencia con inua á anscu iendo con un mismo es ilo cons i u i o. Es un log o mos a , ambién, que incluso las ciencias ap ió icas, como la lógica, poseen una e e encia a un «mundo posible a p io i», e e encia que signi ica ambién una p esuposición, de no meno impo - ancia c í ica que la del mundo ác ico. Quizá po es e camino —el de la c í ica de las p esuposiciones de nues o sabe —, piensa Husse l, podamos llega a concebi y habla de una expe iencia o igina ia (c . FTL, p. 229). En e ec o, has a en las o maciones de conocimien o más alejadas de la expe iencia hay una p esuposición no explíci a: que ese «algo» acío en que ahí se piensa es, al in y al cabo, un algo posible en la unidad de la expe iencia, en la unidad de un mundo en endido como o alidad de los obje os de expe iencia. T á ese del mundo ác ico o de un mundo posible en gene al —ob enido como una a ian e posible del mundo e ec i amen e exis en e (c . FTL, pp. 231-232)— odo lo que puede se escogido «a bi a iamen e» como sus a o posible de judicación es ya concebido como pe enecien e a un mundo uni a io de expe iencia, y sólo en es a medida la lógica o mal —la «analí ica de la consecuencia», dice Husse l en Lógica o mal y ascenden al— pe manece inmune en e a la a iabilidad de los ma e iales sin ác icos. De es e modo, oda lógica y odo sabe que no se hayan plan ea- do al menos su pe enencia al mundo, pueden se denominados «mundanos», es o es, «ingenuos» en su elación con el mundo. Aho a bien, cuando Husse l habla de «ingenuidad» espec o del sabe en gene al, se e ie e p ecisamen e a una al a de c í ica sob e las p opias p esuposiciones. Pe o hay que dis ingui , en igo , en e dos ipos de ingenuidad bas an e di e en es. Exis e, en e ec o, una ingenuidad de la que odos pa icipamos po el solo hecho de se homb es en el mundo, po se suje os-cue po de e minan es de y de e minables desde una ealidad que nos es esencialmen e ex e io , po se suje os co po ales que exis en conjun amen e con o os suje os co po ales en un mundo común de expe iencia e ec i a y posible. Es a ingenuidad o na u alidad es inhe en e a nues a p opia ida conc e a y no hay c í ica ni iloso ía que Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 148 43 Tugendha en en a el mé odo inmanen is a de las In es igaciones lógicas y su p i ilegio de los ac os del suje o con el modo de p ocede de S awson en Indi iduals (1959), quien, según Tugendha , mues a sa is ac o iamen e que odo obje o es a cons i uido pa a noso os po la in e dependencia de lenguaje y pe cepción (1977, p. 335). De acue do a la in e p e ación que noso os p oponemos, el análisis de S awson —y su eplan eamien o del p oblema kan iano en é minos lingüís icos— debe ía ab i muchos caminos a la in es igación enomenológica de una es é ica ascenden al con enien emen e e o mulada. 44 En el ex o «Mi camino en la enomenología» (SdD, p. 90), concluía Heidegge : «¿Y hoy? El iempo de la iloso ía enomenológica pa ece habe se acabado. Es a iene ya alo de algo pasado, de algo designado de una mane a an solo his ó ica, jun o con o as di ecciones de la iloso ía. Solo que, en lo que iene de más ín imo, la enomenología no es di ección alguna, sino que es la posibilidad del pensa que, llegados los iempos, eapa ece de nue o, a iada, y que solo po ello es la pe manen e posibilidad del pensa , pa a co esponde al eque imien o de aquello que hay que pensa .» pueda desba a a la; posee, dice Husse l, «una legi imidad (Rech ) en sí, po cie o no acla ada y aún no delimi ada, pe o una legi imidad al in y al cabo» (FTL, p. 233). Hay, sin emba go, una ingenuidad de ni el supe io que sí debe queda excluida de oda e lexión se ia sob e la expe iencia y el conocimien o. Es aquella que e ec úa desde un comienzo una cosi icación del mundo de la ida, la que concibe oda conciencia como un pedazo de ealidad y la ealidad misma como un conjun o —cohe en e de suyo, po necesidad o po acción di ina— de cosas y de elaciones causales, y la que ope a, en su «c í ica ingenua», con los modos de deducción de una lógica usual que no ha in es igado sus p opias e idencias (c . FTL, pp. 232 s., 257 ss. y 289 s.). Es p ecisamen e es a ingenui- dad supe io la que debe cae p ime o bajo la c í ica enomenológica, pues, como Husse l mues a en Expe iencia y juicio, nues o mundo de expe iencia es á ya media izado po una « es idu a de ideas», lo que hace que odo sabe sea medido de an emano po el ideal de la exac i ud, sin p egun a se po los lími es y el sen ido de esa exac i ud ideal (c . EuU, pp. 41-44; c . ambién U sp ung de Geome ie, p. 370 ss.). A nues o juicio, es a ac i ud del enomenólogo, a en a a las sedimen aciones y p esuposiciones que pueblan nues o lenguaje y, po an o, nues a expe iencia, mues a que la es é ica ascenden al que se p opone debe implica necesa iamen e el análisis del lenguaje de la pe cepción. 43 Cie amen e la me á o a de la es imen a dela a algo así como el deside á um de una expe iencia desnuda, ajena a oda con igu ación lingüís ica; pe o es más p eciso en ende que las sedimen aciones e idealizaciones que se dan en el lenguaje ope an en él como an iguas me á o as que han e minado anquilosándose en nues o modo de habla y pensa y que imp egnan, de es e modo, ambién nues a expe iencia. Suponemos, pues, que el enomenólogo que se ome en se io es os p oblemas sab á ambién que las nociones de «suje o», «ac o» o «in e io idad» poseen ambién una his o ia que lle a demasiado las e como pa a deja se abandona cómodamen e a ellas. Pe o, ¿se sos end á aún la enomenología sin el ins umen al que ep esen an ales nociones? Ya hemos dicho, sin emba go, que la enomenología al ez consis e p ecisamen e en man e- ne se en esa enc ucijada. 44 La na u aleza, la ealidad, el mundo eal, el se humano eal, el lenguaje de las ciencias y el de la ida co idiana, odo es o, mues a Husse l en sus úl imas ob as, es á comple amen e a a esado po idealizaciones que, mien as pe manezcan ocul as, soca an cualquie in en o de e lexión ascenden al. Así, oda sagacidad ilosó ica se empan ana ine i ablemen e en las ca ego ías ingenuas de la ealidad si no es capaz de ena su «disposición na u al» a la cosi icación y a la absolu ización del se . Si se quie e, pues, sabe con igu osidad qué es el mundo y cómo se e ec úa su conocimien o, en onces hay que a e igua , a la ez, en qué consis e ese sabe mismo y descub i , de es e modo, en qué Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 149 medida es él ambién deudo de lo mismo que p e ende explici a . La c í ica ascenden al de la azón es, en es e sen ido, c í ica del sabe y, en úl imo é mino, au oc í ica del conocimien o enomenológico mismo (c . FTL, pp. 294-295). Es e se ía, pues, el des ino de la enomenología: man ene se iel a la pa adoja que la cons i uye. Y con es o ol emos a nues o pun o pa ida. Pues el enomenólogo, al e lexio- na sob e la in uición ca ego ial, se ecue da con inuamen e a sí mismo que esa in uición es el medio en el que nos mo emos, que i imos en ese pun o in e medio e inasignable que es el «en e» de la in uición y el pensamien o, de las cosas y el lenguaje. La enomeno- logía e lexiona, p ecisamen e, sob e ese da o, y al hace lo pone en ac i idad o a ez las mismas es uc u as que some e a in es igación. En cie o modo, en onces, la enomenolo- gía solo se ía posible some iéndose a c í ica con inuamen e a sí misma. Sin duda, pa a algunos es a pa adoja no es más que la demos ación de la imposibilidad de la enomeno- logía. A noso os nos pa ece más bien que la enomenología no es más que esa pe manen e insis encia de la iloso ía en man ene se en la enc ucijada. * * * Re e encias 1. Ob as de Husse l Au gabe und Bedeu ung: «Au gabe und Bedeu ung de «Logische Un e suchungen»«. En Hua IX. Haag: Nijho , 1968 (2ª ed.), pp. 20-46. T ad. de R. Velozo: «Ta ea y signi icación de las In es igaciones lógicas.» Re is a Venezolana de Filoso ía 4 (1976), pp. 175-203. Bedeu ungsleh e: Vo lesungen übe Bedeu ungsleh e. Somme semes e 1908. Hua XXVI. Haag: Nijho , 1987. CM: Ca esianische Medi a ionen und Pa ise Vo äge. Hua I. Haag: Nijho , 1973 (2ª ed.). T ad. de J. Gaos y M. Ga cía-Ba ó: Medi aciones ca esianas. México: FCE, 1986. E s e Ph. I: E s e Philosophie (1923/1924). E s e Teil: K i ische Ideengeschich e. Hua VII. Haag: Nijho , 1956. T ad. de Rosa San os: Filoso ía p ime a (1923-24). Bogo á: No ma, 1998. EuU: E ah ung und U eil. Hambu g: Claassen, 1948. FTL:Fo male und anszenden ale Logik. Hua XVII. 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