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La fiel pastorcita y tirano del castillo : comedia nueva en tres actos

Rey, Fermín del

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" . ,-/#. COMEDIA NUEVA EN TRES ACTOS, lA*FIEL PASTORCITA YTIRANO DEL CASTILLO. POR FERMIN DEL RET. ^PRESENTADA POR LA CONPAÑIADE MARTINEZ EN ESTE PRESENTE AÑO DE 1?$I, PERSONASES. actores. hhsrio ,Tirano del Castillo dg, Grod Josef Huerta. ? í-gasto ,Pástor ,su hermano. ^Juan Ramos. Ramiro ,Pastor anciano. .* AVicente García. (¡¡¡inundo ,Aicayde del Castillo. ........... 1Francisco López. |>v 'N:La Sra. Maria del Rosario. ¿¿Ja..ate r¡ a.» -sp- —v_„--%La Sra. Manuela Munteis. Melania. j:TLaSra-Vicenta Ferrer. iilviá ,Pastor ;$Miguel Garrido. hstorss yPastoras ,Villanos ,ySoldados. Se finge la Scena en los términos del Justillo de Grod en el Pahtlnad* de Siveria. ACTO PRIMERO. hfoa con dos telinas^ una detrás de otra ,por entre las quales se dexa ver un rio; tire la superícr y:nas Uyana habrá un Castillo con su cerca ómuralla baxa, ha *tener su -puente levadizo por donde se pasa el rio ,llegando áhacer pie sobre la colina de delante. Salen por entre los bastidores Silvio ,Cefisa y Zagales cantando ybaylando. Dentro Ergasio ,éIrene con su cordero blanco en brazos. lmt.CAmemos, Pastores, amantes requiebros aIrene que al día vduplica reflejos. Parleras las aves, acordes los vientos, sonoras las fuentes alternen los ecos-, diciendo que viva por siglos eternos. Cef. ¿Ves como te festejamos mientras de esos vericuetos vuelve tu padre? lren¿ Lo estimo. A aLa fiel ¿Mas quién os ha enseñado esos disparates que cantáis? Silv. Ergasto, que es muy discreto, ylos escribe con tinta como qualesquiera ingenio. Iren. Todo lo que haces me gusta, Ergasto ,mas yo no entiendo por qué ni cómo. Silv. Así dicen las muchachas de mi pueblo, sin saber como ,ni quando, saben lo que no sabemos Erg. Así supiera enseñarte áentender lo que te quiero. Iren . Eso ya lo sé, pero ahora no es ocasión de saberlo. Ce/. Parece tonta la niña. Iren. Voy állevar mi cordero ápacer ai otro lado de irio. 7ef. Mientras es tiempo de ir cada uno ásus tareas, todos te acompañaremos. Silv Dsce bien Censa ,vamos todos aiegres ,diciendo... Cant. Cantemos Pastores ,&c. vanse. JB jxjn el puente levadizo ,salen por la puerta ,ydescienden al tablado Rober~ toftrayendo vielentamente de un brazo áGismundo yMelania. Rob. Sí ,yo he de hablar hoy áIrene. Gism. Pero señor, áqué efecto. Rob. Jamas le doy áun villano razón de mis pensamientos. Gism. ¿Cómo villano? Yo soy el que ácargo mió tengo vuestro castillo. Rob. ¿Y qué importa? ver áIrene es lo que quiero. Mel. Ya os la llevé áque la vierais una vez ,por sus consejos . Rob. ¿Y ahora quién habla contigo? Mel. Yo hablé con el padre vuestro, ycon los iguales suyos en la Ciudad algún tiempo, ygustaban de escucharme, tal vez serás mas que ellos. Rob, Dexemos vachillerias Tastcrcita, que aquí no son de provecho Me ponderasteis áIrene (de quien ni por pensamiento me acordaba) quando vin^_ ácazar áestos desiertos. W La vi ,me agradó su rostro quise recatar mi incendio * entonces ,yahora he venido solo áverla $yporque necios embarazos no se opongan ámis tenaces deseos, vosotros habéis de ser los que me la llevéis dentro del castillo. Mel. Ay que no es nada. Gism. ¿Y cómo hemos de hacer eso? Rob. Determinaos ,óos envió de un puntapié álos infiernos^ Gism. Despacio, Mel. Es capaz de todo. Gism. ¿Mas cómo es posible? Pierdo el tiempo en pensar arbitrios. Rob. Yo la pacienc1'* " ” baso .7 ., üs :-.í v--•;: 'ó. carneóte mi intento no quiero que me censuren de tirano los groseros moradores de estas breñas. Mel. ¿De quando acá tan modesto? Gism. Señor, si lograsteis ver áIrene hermosa ,para ello fue menester engañarla, éhice mal ,lo confieso. La persuadí áque vos erais el Secretario del dueño del castillo de Grod, mas no entendió que erais vos mes > ni después jamas lo supo* Rob. Bien. Ahora puede saberlo. Mel. Si pudiera componerse el asunto sin estruendo. Mirad, el padre de Irene fue ála Ciudad, yaun no o* ¿Quién sabe lo que podra detenerse? En este tiempo pudiera ser... Todo io hace gsi* 3 ytirano quatro áias mas ómenos. %ob. Mejor serian quatro años. El campo me causa tedio, me enfada yno me divierte, hoy mi persona está haciendo falta en Cracovia ála Dieta: ademas de que no quiero tener con ningún villano atenciones ,ni respetos. ¿Y qué me importa que el padre de Irene esté cerca ólejos? ¿Debe un villano dar leyes ásu legítimo dueño? Sepa que su hija me gusta, yquedará satisfecho. jfo/.jQuién él? como os quiere tanto. Rob. ¿A mí? ¿pues yo qué le he hecho? Mel. ¿Yo no lo sé? pero sé que os aborrece en extremo. Dice que hicisteis matar ávuestro hermano pequeño por usurparle el castillo de Grod ,que en áu testamento le dext^i madre ,que era segunda esposa da vuestro padre ,ycon este motivo os hace odioso en el Pueblo. Rob. ¿Eso dice? Si mi hermano falleció en sus años tiernos, porqué ámi... ¿Mas qué me importa ese maldiciente viejo? De Irene me he enamorado: su padre ni aun mi desprecio ®erece, de los demas, ni me obligo ni me ofendo: Vosotros poned por obra *1 instante mis preceptos, porquenada importa tanto Q.Com°quedar yo contento. vas, J1*1'?Y ahora qué dices,hermana? q S'Que es menester complacerlo. 1!m’Tú corrompiste en la Corte ncorazón según veo. ^uiste áCracovia sin mí, •ella permaneciendo °ntra :ni gusto aprendiste 0®o se templa el veneno ela Ciudad con la miel del Castillo. del campo. Engaña al mas tierno paladar lo agrio ylo dulce; pero en fin ,yo no lo entiendo, tú piensa en lo que has de hacer, porque yo ni salgo ni entro. vas . Mel. Lo que pienso es que si yo me encontrara en el pellejo de Irene aun de tanto daño sabría sacar provecho, pero ello es fuerza en ga ñarla para lograr los deseos del amo, que es una furia, ybien mirado no es nuevo dar su mano áuna villana un Polaco Caballero. Estos amores pudieran dirixirse áun fin funesto, demas que si yo amo áErgasto, ypor Irene le pierdo, quando áErgasto pierda áIrene corresponderá ámi afecto. Saie Iren, Melania... ¡Oh Dios! viste» Mel. ¿A quién? ¿Qué buscas con tanto anhelo, Iren. No le hallo. Pobre de mí. Mel. ¿Pues qué has perdido? Iren. Un cordero. Mel. Yo juzgué que era otra cosa, ¿faltan por estos desiertos? Mas de trescientos verás * en aquel valle paciendo de quien tú eres la heredera, simple Irene ,como en juegos pueriles pierdes tus horas, si yo tuviera tu aspecto en otras cosas pensara mas pronto que en los corderos. Iren. Ay que este era muy bonito, tenia rizado el pelo, 2 mas candido que la nieve ymas jugeton que el viento. Al alba yo le solía lavar en los arroyólos yle adornaba de flores* la cabecita yel cuello. Desde al llano ala colína iba tras de mí corriendo, si me sentaba en las yerbas tam- 4La fiel también bacía éí lo tnesmo, me miraba, yparecía sí que me pedia un beso: algún villano pastor me le habrá robado, es cierto. ¿Ay tierno amor mió, dónde estarás, que no te encuentro? Msl. Cierto que me causan pena tus inocentes lamentos, mas un simple animalito sabrá estimar tus requiebros, ese afecto has de ponerlo en quien sea capaz del afecto. Iren. ¿En quién ,Melania? Msl. En el hombre. Iren. ¿En el hombre, que es mas fiero que un toro ,mas cauteloso que ursa zorra ,ymas soberbio que un leen? No, que mi padre me ha metido mucho miedo, donde encontrar un hombre que corresponda ámi genio, yque lealtad éinocencia se compare ámi cordero. Qaantos guian los ganados, quantos labran el terreno son intratables. Mel. Porque son villanos ygroseros, si vieras los cortesanos que diferentes son de estos: ^ ¿mas si no haces la experiencia cómo has de poder saberlo? Iren. No creas que tal haga, porque mi padre me ha hecho temblar con lo que me ha cieno. MeL ¿Qué ha dicho? Iren. Que en qualquier tiempo Ja abeja daña las flores, la humedad álos cimientos _ rcas fuertes ,la hormiga al trigo, vei hombre ála muger. Ti’isL Bueno. irr-n Ysi no mira le prueba. Ei paxarito ligero que para sobre ia liga, 6siempre se queda preso, óde*a ea eüa las plumas, Vastorcita, pues la muger es lo tnesmo, óno huya, ópierde algo. Yo de estas co=as poco entiendo, pero mi padre lo dice. MeL Qué sabe tu padre de eSo. Quando huyó la tortoíilia de su consorte alhagüeño mejor florecen las rosas entre los claveles bellos, ysi la vid no se abraza del olmo se arruina al hielo. Iren. Pues porque te desengañes del mal que nos causan ellos, yo por un hombre suspiro, me afiixo ,lloro ylamento. ^ese? Mel. Por un hombre, ¿y qué hombre Iren. tíi que me hurtó mi cordero. Mel. ¿Y si es muger? mas no son todos iguales, yo tengo noticia de uno que solo por hablarte dará ciento. Iren. ¿Quién es? ¿le conozco yo? ¿algún pastor? Mel. No pe r• te acuerü: dei Señor. Iren. ¿Aquel íán seno que habió conmigo una vez? Me!. ¿Ola ,te acuerdas? Me alegrof ese ha vuelto para hablaros. Iren. ¿Y qué quiere decir eso? Mel. Quiere decir que te quiere. Iren. Que me quiera desde ¿=jos. Me!. ¿Por qué? Iren. ¿por qué? porque es loco. Mel. Si es loco ,amor le hace ser. • Si supieras quantas cosas me ha dicho.., ya no me acue pero en fin ,si tú le h»blfsS* Iren. Yo ,Melania ,no me at re Mel. Es un hombre como t°u03* Iren. Como todos, yo lo creo, mas yo no soy como tod> , ni se habla, con fundaonen^^ mel. Qué importa. Alos cor. mas le agradan los hechos Gue las palabras. Iren. ¿Pues yo efflo. ytirano del Castillo, qué he de hacer con él? tUl- Ir luego ai Castillo, presentarte con el semblante aihagüeno, ypedir justicia contra quien te robó tu cordero. Iren.¿Y tn crees que él podrá hacer cosa de provecho? fflel. Sí. Iren. Yhallar el corderito. Me!. Sí, ¿pues qué duda hay en eso? fulminará la amenaza de su Señor ,yal momento intimará áios pastores las cárceles yel destierro. Atí te hablará sin sombra de señorío ni imperio, ytal vez... dsrá que te ama. Iren. ílso es io que yo no quiero que diga. Mel. ¿Con que no quieres el corderito? eso ueüe dar cerro que por acá tenemos otra usanza ,vtú me has dicho que ios cortesanos diestros utas que las palabras buscan , ,*nias mugeres los hechos. Anda ,no tengas temor, fue es muy afable ymodesto. T£n'Bíea :>o no sé qué no haría Por recobrar mi cordero. Pero :p bf ¡an! ysi Ergasto lo sabe. Yque importa Ergasto. "• 1oeso no lo cg Q,»pero él no quiere C U:na' D;e con algún sugeto voVqUe’** ^sí Ergasto se enfada, npiacerlo. entiendo qual sea de Éis deseos, ‘•‘«'pica tilla? ydirás j",eno tienes afecto i0s hombres. Iren. ¿Pues por qué? ¿agradarle en quanto puedo, yno querer que se aparte de mí se llama quererlo? Mel. Yo creo que sí. Iren. Si siempre al lado mío le V-eo ¿no le he de querer bien? somos amigos desde pequeños, ycomo dice mi padre con el trato va creciendo la amistad. Mel. Ve aquí el motivo de que proceden mis zelos. Iren. cómo he de ir al Castillo si Ergasto no gusta de ello? Mel. Por disgustarle ,yporque me ame yte aborrezca quiert que vayas. Iren. ¿No me respondes? voy ádecírselo ;yvuelvo, ap. si quiere darme licencia para ir. Mel. No me acomoda eso: perderás el corderito si no aprovechas el tiempo. ¿No habla con todas Ergasto? Zno hace su gusto en queriendo, yti donde quiere? Iren. Pues yo sin él no me muevo. Me‘\- Qué necedad ,pero en -fin si quieres hallarle presto, ve subiendo acia el Castillo, que ahora Ergasto ha ido derecho ac;a ,porque ei Secretario le llamo no s€ áqué efecto. Une lo que determinas^ y’dirá que sí corriendo. Yo le voy ádetener ap. si por ventura le encuentro, porque no le hade esta tonta Yse descubra el enredo; éi no se opondrá áque vayas, áeUg. porque un amante discreto debe ,quando no los des, cerrar un ojo álo menos. vase. Iren. Voy ,poro aquí viene Ergasto, quiero salude al encuentro. Mi- 6. Mira, Srgasto... Sale Erg. Irene mía, ¿tú llorosa ,pues qué es esto? tren. Ay que he perdido mi bien. Erg. ¿Tu bien perdiste? no ,dueño mió ,aquí está. Iren. ¿Dónde ,dónde? anda ,traemele corriendo. Erg. Si soy tu bien ,aquí estoy tren. Eh... tu no eres mi cordero. Erg. Yo seré lo que tú quieras por ser tu bien. tren. Lo agredezco, pero este bien suspirado que en mi corderito pierdo en tí no debe de haberle, pues hasta ahora no le encuentro Yo voy adonde él me guia, yo con él retozo yjuego, yo le beso ,yo le abrazo, ymi padre está contento, si tú me miras tal vez, si al oírte hablar me alegro, ósi me das una flor, mi padre regaña luego, con que amarte átí, yamar al corderito es diverso, porque yo no llamo amor álo que causa tormento. Erg. Eso es amor: padecer con gusto por el objeto que se ama, ysacrificar álo agradable lo acerbo. Yo quantas mas penas sufro por tí ,mi bien ,mas te quiero: ypor tener que ofrecer átu amor un culto nuevo, inventaría imposibles, 'atropellaría riesgos. Por tí pasaría ánado el Vístula ,cuyos hielos son prisiones de su curso, por tí abrazaria el fuego, mas tú, cruel ,no me quieres, no ,tu corazón da exemplos de dureza áesos peñascos. Iren. Ay que malos pensamientos: La fiel Pastorcita. mucho mas que ámi cordero sin decirte átí palabra hubiera ya entrado dentro del Castillo. Erg. ¿Para qué? Iren. Para decirle en secreto al Señor que le gobierna el agravio que me han hecho que busquen mi corderito, yque me le vuelvan luego. Erg. jAy mi bien! no hagas tal cosa. Iren. ¿No? ¿por qué? Erg. Yo acá me entiendo, si el sol te mira me enfada, de tu misma sombra temo si te sigue. El Secretario es hombre. Iren. ¿Y qué importa eso? Erg. Puede quanto quiere. Acaso te detendrá ,y... ¿qué sabemos? Iren. Le diré que tengo prisa. t Erg. El poder hace soberbios, te detendrá de las manos. Iren . Le diré que se esté quieto. Erg. Te hará sentar á yverá tu tost.o al menos. Iren. Pues yo le diré que cierre los ojos. Erg.Recursos necios, sabe el cortesano astut mas que el 1 ' mira ,si no te quisiera sabe que huye porque la vayan siguiendo sabe que niega ,ynegando suele conceder. Pero esto no lo entiendes. Piensa en n* Iren. Yo en mi corderito píen* Erg. Yo te daré otro mas grande. Iren. Bien :asi los casaremos. Erg. ¡Oh simplicidad! ¡oh don de naturaleza bello, tú eres el que me enamoras, ytú causas mi recelo. Si estuviera aquí tu Padí no irias, te lo prometo, pero en su ausencia soy quien impedírtelo de o. ,j r? te .Y por qué lo b.» m* ytirano del Castillo. sin tu licencia no quiero ir al Castillo ,mas si no me la das reñiremos. Erg. Ve ,pues ,adonde te guia un inocente deseo, mas quiera el Cielo piadoso que tú yyo no le lloremos: ymira que si te pierde algún tirano el respeto, Irene mia ,ya sabes que te lo advertí primero. vaso. Iren. ¿Qué deberá la inocencia tener de los hombres miedo quando entre osos yleones dicen que vive sin riesgo? El Secretario es un hombre como ios demas yo creo que un hombre no es una fiera prmas que fuere perverso, Isrá -decir quanro guste, ¿y qué tenemos con eso? ¿no destroza un edificio el soplo de qualquiex viento? pastorela .soy simple, mas ouy mlpr tn efecto. Sale Rob. Ve aquí áIrene sola* Iren. Él es. Rob. Atí te buscaba . Iren, Vengo buscándoos» Rob. Pues de ese modo .^estamos los dos de acuerdo, ven. Iren. ¿Adonde? Rob. Ami Castillo. Iren. Aquí diré lo que quiero. Rob. Aquí no puedo escucharte. Iren. Un corderito muy bello han robado. R°b. Compra treinta, dala un bolsillo. Ien•¿Qué me dais aquí? R°b. Dinero. ren. ¿Y qué he de hacer yo con él? Cumplir todos tus desos. Ir&f&En mi vida le he tenido, ni sé loque es, ni le aprecioJe arroja. R°b. Todo es oro ,mírale, yle apreciarás. Iren. ¡Qué necio fue ,según dice mi padre, quien le sacó de su centro! porque según me ha explicado es el ídolo perverso de los mortales ,peligro de la virtud ,ysendero para el vicio. Con el oro en el mundo aparecieron hurtos ,violencias ,estragos, guerras ,discordias yexcesos. Yquando incurren los hombres por él en tantos defectos, ¿qué perderá una doncella honrada en no conocerlo? Rob. Perderá el no disfrutar sus magníficos portentos: con el oro orlarán piedras preciosas ese -cabello que ahora una yotra flor ciñe, frágil despojo del cierzo, éilustraría de colores el iris tus ornamentos: tu pie ,que mal defendido pisa hoy abrojos severos, mañana en una carroza tendrá digno pavimento, yen lugar del agua pura que te ofrece el arroyuelo te dispensarán licores ya la Borgoña ya el Rheno: no antes que despierte el sol saldrás del pagizo lecho, sí de las sedas persianas yde los indianos lienzos, que en colchas ycortinajes pudo esmerar el ingenio, estos prodigios del oro átu perfección ofrezco si mas afable... Iren. Ami no me hace fuerza nada de eso. Pero si refriega el agua mis labios ,¿para qué quiero otro licor que se suba ápredicar álos sesos? Si hieren mis pies abrojos del campo ,para eso tengo *7 li- 8La fiel Pastorcita, iiore el corazón de espinas ven ,que aquí está tu cordero que/ aguza el remordimiento: si adornan frágiles-diores mis vestidos ycabellos .voy menos rica ,mas voy mas honesta por lo menos. Yen fin por todo ese brillo mi felicidad no trueco, yserá mayor si hacéis que me vuelvan mi cordero. Rob. ¿Qué cordero dices? Iren. Uno que me .han robado ,ysabiendo Melania que habíais venido, me dixo que el mejor medio de hacer que pareciese era informaros del suceso. Rob. Si Melania te ío ha dicho bien la puedes creer: (lo entiendo) justamente me ha vendido poco tiempo ha uno muy bello, te le daré si es el tuyo; mas ve tú áreconocerlo, (Gir.n . ve... Pero Gismundo viene: sale ten ,que darle la orden quiero de que te le restituya. ',según eso. tú ,quando Irene la colina haya traspuesto, ap. sin que llegue ápercibirlo haz levar el puente luego, que yo por la puerta oculta que el rio encubre iré presto, vadeando acabailo el rio. Gism. Yen ,que vas por el cordero ádar en manos del lobo. ap. Rob. ¿A qué aguardas? Iren. Voy corriendo: si recobro el corderito, pQP vos le he de dar dos oesos. Va subienda Irene yGismundo por la colina ,yluego que entran al Castillo levan el puente. Rob. Ye ,que jamas fue dichoso quien no tuvo atrevimiento. Sale Silvio con uto corderito viatico en br.vs.os. Silv.Mira ?Irene >¿dónde vas? voces? Iren. Me iré con él Rob. bí cescucnt Rob. Eh, villano, ¿qué das márchate de aquí ,óte estrello de un puntapié. Silv. Ay ,señor mío, ¿pues vo qué daño le he hecho? Rob. Ya te digo que te marches: entre la ira crece el fuego de amor. Si no logra huirme me ha de armar ásu despecho, vase, v. El tal cortesano tiene buenos modales por cierto. ¿Mas dónde va esta muchacha? Sale Cefisa. Silvio, ¿qué haces ahi sus- SUv. Qué sé yo. _(pensoj 'ef. Ay qué corderito tan hermoso. Cepos quedos. Cef. Ay que es el de Irene. Silv. Pues. Cef. Dámele ,que voy corriendo állevársele yáque me pague el haliazgo¡| n V-/ Silv. I. »6*IS* Jl tí Cef. mbien lo puedo d IDánTicío iontazo , Silv. Luego. Cef. ¿No quieres dármele? Silv, No. Cef. Me enfadaré. Silv. Buen remedio. Cef. ¿Qué apuestas que me ledas, vque si yo no le quiero me ruegas con éií Silv. ¿Cefisa, quieres creer que no lo crs°* Cef. ¿Y por qué le has de negar átu Cefisa el consuelo de que te quiera? Silv. ¿Y estotro que tiene que ver con eso. ^ Cef. Que si no haces lo que PIaí?“ es fuerza que de tu afee1- '' viva yo quejosa, yque te pague en el mismo pt Silv. Con que me aborrecerá: si no te doy el cordero. y Cef Ya se ve que sí :¿®aS coí31 . 9 yt-rano te podrá dexar mi pecho de querer? Ay ,Silvio mío, que si me olvidas me muero. Silv. Pobre muchacha, per Dios que de oirla'me enternezco. Cef. Qué no haría yo por tí mas que tú haces ,majadero, por mí. Silv. Darte el cordero: llévatele ,ybuen provecho. Cef. ¿Yo llevármele? eso no, si no tienes gusto en ello. Silv. Si tal ,tómale, bobona. Cef. Ya he dicho que no le quiero. Le vuelve la espalda. Silv. Toma ,tonta mia. Cef. Daca. le tema. Silv. ¡Ola ,qué de prisa has vuelto! Cef. Pues si me lo ruegas tanto::- ves que has tragado el anzuelo, , yvienes ásuplicarme lo mismo que yo deseo. Silv. Pero ya que hecho por tí 3o qy-s quenas |tspero::- 'cor t•< .yverás ••doy pa ;de .ro. &¿A mí tú? Sdv. Yo átí. &/. Anda ,bruto. Sdv. Vaya ella. ve/. Vaya él el puerco. vase. ‘h. Ve aquí lo que son mugeres, hien me decía mi abuelo, ?üe el darlas gusto ha de ser Sa? peiJ* UIC*° yásu tiempo, vase. 1eRosmiro ,pastor anciano ,con su dcayado en la mano. s ,m’Gracias áDios ,ya percibo 3miserable cabaña ^ Ue mis secretos encubre, resto caerá la arrogancia ^tirano. Ya en Cracovia Qoeda viendo mi causa; jftMué será que no S2ls Recibirme ,en las alas amor ,mi amada Irene. JS* Ya ^ue Irene no está en casa yalavar el cordero; del Castillo. que se i¿ ha puesto la lana tan sucia::- ¡pero qué miro! nadie creyó que íiegára su merced tan pronto. Rosm. Mucho en un dia se adelanta. Cef. ¡Como sudáis! Aguardad yos limpiaré el rostro. Rosm. Aparta la mano. Cef. ¿Y por qué ,Señor, hago alguna cosa mala? Rosm. Solo la sombra del mal tal vez ála muger daña. Cef Vos sois viejo. Rosm. El hombre viejo, no obstante es hombre. Cef En la traza. Rosm. La honestidad es cristal que á«n leve soplo se empana, nieve expuesta al Sol ,ycera que se derrite áia llama; pero hablemos de otra cosa. ¿Qué hace Irene? Cef Llorando anda por el eorderito blanco que se perdió en la montaña, yyo por ir ábuscarle vengo casi derrengada. Rosm. ¿Y le hallaste? Cef. Veisle aquí. Rosm. Mucho te debo. Cef Ahora falta que usted me lo recompense. Rosm. ¡Hay tal pedir de muchacha! ¡que ápesar de mis consejos has de ser interesada siempre! Ah malvado interes. Por profunda ,inmensa yancha que sea quaiquier laguna, tal vez se logra llenarla, pero el deseo del hombre ni se llena ,ni se sacia. Cef Vaya ,Señor ,que teneis unas ideas extrañas: ¿si se llama interesado quien busca lo que le falta, cómo se debe llamar Bquien i6 _La fiel mi pecho* Llegara el día en que mi gratitud veas. ¡Mucho te debo! Qué afable destino ,¿qué fausta estrella te inspiró salvar ámi hija? Erg. El acaso me franquea erxlpeño tan venturoso. Dexando aquí áIrene bella, llorando por su cordero que se le perdió en la selva, deseoso de encontrarle, yansioso de complacería, corri la orilla del no, paso ála margen opuesta, éintroducido por donde es mas fragosa la tierra, veo un cruel java!! que con injusta fiereza destrozaba un corderiüo; por el color ylas señas me pareció que seria el de Irene :llego apriesa, pero en vano ,porque ya bulto inanimado era; la compasión yel enojo en vengarle me interesan, ysacando de la cinta el hacha de partir leña, descargo toda mi furia sobre la bruta cabeza; quiero repetir el golpe, veo éIrene bella ;nt& co rriei e,ytoda Sen las venas. Dexo la segur ,arrojo el tosco gaban en tierra, yrompiendo los cristales nuda lograr su detensa. Rostn. Tu gran corazón admiro, pero tu riesgo me altera, sabes que de la otra orilla cic css rio incurre en peni capital todo el que mata ópersigue alguna fiera, porque para si Roberto ese deleite reserva? E>-<r. Ya lo sé ,Rosmiro ,mas "turbó el lance mi prudencia, Pastorcita, Rosm. Sabes que al lícito gusto del que manda se sujetan las voluntades de todos los que le obedecen? Vuela, recoge el hacha, que acaso por sus indicios pudieran descubrir el agresor. Erg. Sí haré :al punto voy por ella. Rosm. Ve Ergasto, yno quiera el Cielo, que porque aIrene le vuelvas su corderito ,peligren tus horas mas placenteras. Desde que al cuidado mío tu buen padre te encomienda en su tránsito bien sabes si te he amado con terneza. Te quiero... aun mas que imaginas; ysi mi muerte debiera dilatarse ,aunque no tuese mis oue dos días... D¿xera mas, ¿aro el secreto importa. Erg. Decid ,pues mas me atortnenti ese silencio que si se me d- -Uí*• la forte • ':'• ;'’’ ; el respetos. 1 Rosm. Ve ,nodales lo que te mando ,y no temas. Erg. Bien ,mas declaradme... Rosm. El tiempo descubre quanto cautela muestra precaución. Erg. Yen tanto... Rosm. En tanto no te detenga , yrecoge la segur antes que alguno la vea. Erg. Sí... pero-frene... si me a Quien declararse suP‘er**" Rosm. Casi el amor que le tg pudo set llave maestra de un secreto que cíñeosnos en mi corazón se encierra^ Vil vi* VA Dent. Past. Vaya -indo J Salen todos los- Pastores, haylando delante e' Mas. Celebrad, Past ores ,&c$» Sale-SHv. Señor., Jtosm. ¡Señor: ¿Con quién habla»? fc.j faltaba ála simpleza del siglo marque un Pastor tal tratamiento admitiera. Señor significa alguna superioridad ,yen esta situación ,la igualdad solo es la felicidad nuestra. $:lv. Todo el que tiene dinero es Señor ,ytú pudieras serlo ,que eres rico ,ytienes vacas ,carneros yovejas, muchos se llaman Señor , yno tienen mas cabeza de ganado que la suya. Rosm. Di que quieres, yno seas hablador. Siív. Digo que un guarda encontró muerto en la selva «n javalí, yásu lado una hacha de partir leña, que se lo contó áRoberto, »-t.. .... •„reta ytirano del Castillo. a^re-urado. no se en qué ofenderos pueda ;ast: jo con el j jane oda priesa. ?U-i*. buscan á ¡Infeliz de mí! ¡Qué escucho! Ergasto ,no te detengas; huye en tanto que el destino su ayrado influxo. modera. rg.Donde he de huir que no encuentre conmigo mi suerte adversa. ilnt'Vete ála Corte ,yencubre ír lu atentado oculto en ella, n7* / Irse Ergasto? ¿Pues oor qué? /• Ay que viene, una caterba egentes por este, lado Í, C°n jÍ anZQOss yescopetas. °°berto ysus guardas son m. Pues para_ hacer la deshecha, ybayle vosotros, , tia mientras llegan, £ r$as /° ’yP°rei la‘ío opuepo talen 07'"'r-~r~ Ks. C^ ut0 yGuardas‘amados;. V-Vbrad pá *tores >&C. ^Señor' march8d*v ¡ansehuyendo *v9fPastores» nuestra inocente aiegria. Yo haré que pronto lo sepas. ¿Donde está Ergasto? Rosm. Nosotros no sabemos... Por las señas íns parece que tú eres elpadre de Irene bella. Rosm. Si señor. Rob. ¿Cómo has podido .«Conservar entre las selvas aJa inclemencia deí tiempo una cara tan perfecta? Rosm, En eso ni sus cuidados ui los míos se interesan. En conservar su virtud contra las máximas necias de la edad presente creo une mas apiauso merezca. Rob'Yo lo dudo. ¿Qué peligros puede oponer la rudeza de un desierto ála virtud? Rosm. En todas partes se encuentran pues la virtud es un vidrio que al menor soplo... Dent. voc, Ala selva. Otros. Por aquí va. Rob. ¿Mas qué es esto? .e habrán hallado, quiere irse caduco, ve tú, yprocura saber qué voces son estas, vas.uno Kosm. Todo está perdido, si ellos por mi desgracia ie encuentran. Iren. ¿Pero qué es esto ,Señor? R°c>. Mostrarte de que manera en un rústico desden un poderoso se venga. Rosm. ¿Y qué áios ojos de un padre habíais contanta franqueza? Rob. ¿Quién eres tú para que me intimide tu presencia? Rosm. Un hombre honrado. Esto basta para inspirarle vergüenza yrubor áun libertino-. Rob. Mi espada en tu sangre yerta... Sacan preso áErg.Gr:m. yGuardas. Gum. §eñor ,traemos áErgasto i8 á tus pies. [cutan. Roh. Infame, llegas ysi es Irene la causa de tu culpa ,también sea testigo de tu escarmiento. "Erg. ¿Qué delito me condena, Stñt.r? Rob. ¿Lo dudas ,villano? ¿tú que mi.v Cotos penetras, ypor un cordero matas la caza que se reserva * para mí? Atadle áese tronco, lo oxe Erg ¿Irene? Rob. Tu cu?pa es esa. Exála el último aliento con las sílabas postreras de su nombre entre los labios. Iren. Señor... Rob. Apártate necia. Rosm. ¿Cómo ,Señor? Dispensadles ámis canas la licencia de las voces ,bien que áprecio de la verdad no me altera 3a muerte ni sus horrores. ¿Aú derramar intentas la sangre de un inocente, por vengar la de una fiera? si las leyes de Polonia algún derecho dispensan sobre el plebeyo áios nobles, será ,si en aquel se encuentra delito alguno ,mas quando no le hay ,dudo que le tengan, si en un cordero que es mió puede un javalí hacer presa, ¿por qué no puedo matar yo áun javalí en su defensa? Muere el cordero sin mas culpa que su poca fuerza, ¿pues por delito no es justo también que el javalí muera? Ademas ,que si la sangre del bruto se recompensa con la del hombre, ¿áqué fin nos grita naturaleza? Aquel fue un irracional, que vive ymuere áobed ¡encía del hombre. Este es un vasallo ...vuestro 5pero en él se ospeda La fiel Vastorcita, lo mismo que en vos ,una alma ilustre ,noble yeterna. Ved ,Señor ,qual es mas digno de que se ame yse defienda, un racional ,que os parece, óun bruto ,que os diferencia. Si fuese aqueste litigio al tribunal de una fiera, absolvería ásu especie, mas vos condenáis la vuestra, Rob. Amigo ,tus argumentos me han hecho notable fuerza, „..í ámi di«rn1na. ' ilIW 1*»*» ** yasí atiende ámi disculpa. Si diez vasallos vendiera, no equivaldría su precio al gusto que me deleita de seguir áun javalí. yen fin haré lo que quiera con vuestras vidas ,pues soy árbitro absoluto de ellas} ysi la razón no vale convénzate la experiencia. Dadme ese venablo. Toma, tómale, ingrata :¿qué tiemblas? Iren. ¿Y qué he de hacer yo.^n Rob. Para que contento mu pues ha de morir Ergasto, pásale el pecho tú mesma. Iren. ¿Yo matar áErgasto? Rosm. ¡Ah monstruo! Rob. Vamos. Iren. ¿Yo manchar la diestra inocente en sangre humanaí Ay Señor ,que la oveJue‘a r nunca dió muerte al cord > ni la tortolílla tierna quitó Ta vida ásu amado, antes si él muere llora e Ergasto me dió la vida, ved si es justa recompens que yo le quite la sU ?** ¡Ay ^mí ¡solo estar me hace temblar... z\¿ ,ja2 Cielos ,la e«cuc,o^ Hierro cruel ,yo te a¿ Señor, yo venet?^Cieiot imagen la obra de yno puedo deshaC e¿igaí Rob, Has de pode* , ytirano del Castillo. torrn el venablo, yno quieras.., ¿Yo he de apagar de ^*9 Jren. Señor::- Rob. ¿Qué dices? jf£n .Que no es posible que te obedezca. f Rcb. ¿No? Veamos cómo puede* excusarte ámi obediencia: muera Ergasto á tu rigor, óai mío tu padre muera. Re coge de un brazo yle pone la espada al pecho, Hiere ,óhiero. Jren. Teñte. Rosm. ¡Ah impío! Erg. ¡Ah cruel ! Rob. No te detengas. fon. ¡Ay padre» ¡Ay Ergasto! Cielos, ¿qué desventuras son estas? Morir mi padre, ómorir Ergasto... Ambas son dos penas tan iguales, que no sé distinguir la mayor de ellas. Mas sí ,que mi padre debe '-‘•i aunque aprecio ¡ga -toda m tú üa%de; Areservar ámi padre ice inclina naturaleza, yiser leal con Ergasto la gratitud me interesa. Rob. Si te detienes ios des tnorjrán ;pues porque veas fio soy cruel coma juzgas, de dos vidas que pudiera S’Jitar, una sola quiero: toas si áresolver no aciertas, tofra que la de tu anciano Pidre ha de ser la primera, iyué estás meditando ?Yo logre. ip. i5 Pí or que ofe íüSar .n°tengo tanta paciencia. en‘Aguarda ,Señor ,que y¿ mV resolveriQué esperas? gasto ,perdona. Debo If ar antes por aquella .p a9*1©animó la mia. Iero ay Diusí La mano tiembla. >en fin ,¿yo he de ser atu misma sangre vierta? esas luces athagüeñas, yyo he de recompensar con la muerte tus finezas? Cómo... Mas mi padre... ¡Ay triste! Padre mío, ¿una hija vuestra ha de ver que vuestro pecho traspaca una mano fiera? &7o:primero en sus entrañas roe abra sepulcro la tierra. JVJuere Ergasto, ymuera Irene, tu al acero, yyo ála pena. Rosm Hja ,detente ,no cortes en su hermosa primavera esa tierna flor :mis años roe avecinan ála huesa; dexa que acaben mis dias, yviviendo Ergasto ,tenga i»n protector tu decoro Contra inhumanas violencias, Rob. Decídase esta disputa. Etg- Decídala ,Irene beiía, mas con una mano enjugue de utr padre lágrimas tiernas, ycon la otra de un amante el infeliz pecho hiera. leen. ¿Y habrá corazón en mí para elección tan horrenda? Es querer que yo no viva querer que uno úotro muera, ya»i porque viváis ambos Irene sola perezca, va áherirse. Rob. Detente ,que aun es muj presto; seria mucha clemencia dexarte morir primero que se cumplan mis idea?. Pero ya que entrambas vidas igualmente te interesan, yo te propondré un "arbitrio con que ni uno ni otro mueran, Iren. ¿Quál es? Rcb. Que me des la mano de esposa ytu desden venzas, Yya ves por ensalzarte quanto humillo mi grandeza. Erg. ¡Ah injusto! Mátame, Irene. Rosm. Desestima su propuesta, yque su espada me acabe. Rob. Callad ,ydetermine ella, 'Cí "Iren. £0 Iren. ¿Y debo ahora resolverme? Ro! \En este instante :¿qué esperas? Iren. ¿Quién dirigirá mi acierto en tanto tropel de penas? •Padre... Rosnr. Morir solicito. Iren. Ergasto... Erg. Mátame. Iren. Es fuerza para hacer lo que decís , tener un pecho de fiera. Wl-enos daño es para todos-- ’ que yo eternamente sienta la pérdida de un amor que la de las vidas vuestras. Señor ,si mi mano quieres ya mi humildad te la entrega. Rob. Yo iá acepto. Rosm. Hija... Erg. Inhumana... Rob. ¿Qué gritáis? Irene sea el árbitro de su gusto. QuanHo áun esposo se entrega no tiene un padre derecho sobre una hija. Irene bella, pues elegiste, prevente ácumplirme tu promesa mientras voy ápracticar quanto en el caso convenga. Desatad áese villano, ytú ,Gismundo ,no pierdas de vista áIrene ,que ahora dexarla aquí libre es fuerza, porque estos antes de tiempo no penetren mis ideás, que después para llevarla no faltará estratagema.’ Si me burla ;ha de tndrir; si tne creyó ,será*necia. vase. Girrn. Yo la espiaré ádistancia, para que ellos no lo entiendan, vas. Rosm. P^dad me causan entrambos, Cef. yes te monstruo me amedrenta; pero si vivó >yo haré que el temor se trueque. Cerca '_ ectá él instante preciso de mi venganza ysu afrenta, vase. Erg. ^i me ah>andonas ,ingrata, yáotro' tu alvedrio entregas La fiel Pástorcita\ nt> me das la vida ,que antes me das la muerte mas fiera. Iren. De otro modo pensarías tú si el corazón me vieras. Erg. ¿Rúes qué es lo que determinas? Iren. Ya lo verás, quando sepas... Erg. ¿Que? Iren. Que siempre soy quien te ama ycon amor no hay violencia. Erg. ¿Cómo? Iren. El tiempo te lo diga, que es quien todo lo revela.. Erg. Mal con tu simplicidad tu disimulo concuerda. Iren. La necesidad alumbra los sentidos áqualquiera. Erg. ¿Y en fin le has de dar la mano áese cruel ? Iren. No lo creas. Erg. ¿Y serás mia? Iren. Tampoco. Erg. ¿No? ¿Pues de quien? Iren. De mi estrella. Erg. No te entiendo. Iren. Eso procuro. Erg. ¿Por qué Iren. Porque es fuerza. Erg. ¿Y tú aseguras que me amas? Iren. ¿Y tú dudas mi firmeza? Erg. Si ,que en amor no hay secreto! Iren. Pero en peligro hay reserva. Erg. Pues en afan tan dudoso:.'*' Iren. En tal conñicto::- Erg. En tal pena::- Les 2. Quiéreme tú, dueño mío, yvengan desdichas ,vengan. agto TERCER- 0* o Cefísa ySilvio con un azadón hombro. Smenester que mvc ESUKU5JIV. 1” -.¡.a alguna cosa esquís para celebrar las bodas. Silv. Yo no creo todavía que se case con Irene el señor. Cef. Ella daría f gracias, jQué tonta es - ytirano $iív. Si átí te quisiera no serias tan desdeñosa. Cef. Yo no. Silv. ¿Posible es que me lo digas en mi cara, quando sabes que te quiero? Cef. Eso no implica, que el querer es una cosa yes distinto el conseguirla. Pongo por caso, tú quieres arrope, vino ycecina, pero como está encerrado nunca te da en las encías. Pues hazte la misma cuenta^ juzga que ei amo me estima, que se casará conmigo después ,yque estoy metida en una torre encantada basta que la hora precisa se cumpla ,yenjuágate la boca con agua fría. Silv. Con que no me quieres. Cef. Antes i^sces lo que yo te diga te Quc¡;- mas. . Silv. iQué he de hacer? Cef. Anda ve de parte mia ydi al amo que si Irene aun se le resiste esquiva yo me casaré con él. Stlv. Eso es ser alcamonías. v^iAy que majadero que eres! Quando una persona estima aotra ,el modo de mostrarlo ^facilitar sus dichas. Querrás que duerma por tí IIT 6 Íhcno yla in mundicia, Pa beodo dormir rodeada í\ aadamascadas cortinas ? Quando yo fuese muger caballero tendrías gustazo de acordarte tiempo fui tu querida. . ;ahora estamos bien iéjos ;\'ff suceda esa dicha. que VÍLacasa este azadoíl> »-voVMrr de ias íifias' del Castillo. Cef. Daca. le toma ,yle arroja Silv. Oyes, ¿y por qué le tiras ? Cef. Porque mis manos no deben tocar ya esas porquerías. Quando vayas áJa Corte traeme unos guantes. Silv. De tripas de calabaza. Cef. Tú piensas que lo que te digo es mentira? Antes de un mes me has de dar, si Dios quiere ,señoría. Silv. ¿Ay ,señoría ?Lo creo como llueven longanizas. Cef. ¿No ama un caballero áIrene? ¿pues por qué yo no podría encontrar otro también? Silv. Tiene razón usiria. Lleve el azadón ácasa si gusta vuestra ilustrísima. Cef. Llévele él. Silv. Yo no le llevo, perdone su señoría. Cef. Ahí se quedará. Silv. Muy bien; ysi se pierde por dicha, usía verá qué palos que la sacuden áusía. vase, Cej . ¿Palos ámí ?Ya pasó ese p'empo. Es cosa fixa que no encuentra la ventura el que no la solicita. Ahora me voy áponer Ja ropa que llevo el dia de fiesta ,yáver al amo, que si me ve aseada ylimpia, puede ser que se le olvide Irene,-,yámi me admita. Sal. MeL ¿Cefisa, qué estás pensando aquí tan entretenida? Cef. Pienso que Irene es muy tonta, porque Roberto la estima, yelia no le puede ver. Vaya... No sé qué baria por llegar áser señora. Mel. ¿Señora tu ?Qué borrica. Cef. ¿Pues qué dificultad tiene? señoras hay muy prendidas que no saben la mitad 21 22 La fiel que yo. Yo sé hacer lexia, sé amasar ,barrer la casa, sé cuidar de la cocina, ysé llevar ios corderos por el rio yla campiña. Mel. Muy buenas son esas prendas para ser señora. Amiga, el gustar áun caballero requiere ciencia distinta, si fuera yo, tal qual, Cef.¿Tu? Ay que tonta presumida; ¿ytú qué sabes hacer? ¿Quieres que yo te lo diga? Mirarte en qualquiera arroyo, recrearte bien de arriba abaxo ,estudiar los pasos yel talle en ía sombra misma* Escucha: allí hay una fuente, mírate ,que eres bonita. Mel. ¿Sí pudieras tú imitarme, tonta ,qué te faltaría ? Cef. ¿Pues qué me falta ,muger, qué me falta ?Dio aprisa. Mel. Lo que no tienes. El juicio. Cef. Oyes ,préstame una libra. Pero no quiero quimeras contigo ,desvanecida: Voy áver si encuentro ai amo, yaunque Irene es tan bonita, puede ser... Qué sé yo. El diablo hace lo mas. Agur chica, vase. Mel. Anda, majadera. Sale Erg. Que hube de enqontrar por mi desdicha con esta muger. Mel. Ergasto áDios, ¿qué no me ve*as ? Erg. Sí ;mas tengo en la cabera otras cosas mas precisas. ^>ero díate ¿has visto áIrene ? Mel. Irene ,sí.,. ¡pobrecita! Ya ves lo que te ha querido, yaun viéndola reducida ácasarse con Roberto presumirás que te estima. Erg. No me atormentes ,Melania, Mel. Pero casada yquerida de Roberto ,qué pretendes Vastorcita, conseguir de ella? Erg. La dicha de amarla. Mel. ¿En los brazos de otro? Eso nadie te lo quita, pero no podrás hablarla ni verla mas en tu vida. Erg. Pues suspiraré por e¡la. Mel. Yte olvidará en dos dias. Erg. Déxame por D;os, Mel. Si quieres saber io que es una fina pasión ,busca una Pastora, ma leal, si no tan linda, , que por tu amor....Ya me entiendes, ADios pues: hasta la vista, vantt, Sale Iren. ¡Bueno! Con que esa oiu¿et es de mi pena el motivo, pues es quien me induxo ahablar, que hasta ahora no te lo he dicho, áRoberto, ¿y tú con ella estás tan entretenido? Yo te digo ía verdad, -•- ini tíii'iiirr" espo Erg. S si es de ¿Po :nto es ñor zei, . m - dueña ros p.¡ ra mesa pena. jcatino te rindieses ,no vertiste mi sangre en aquel conflicto? Ei ser entonces piadosa fue ser muy cruel conmigo, quanto es mayor impiedad perderte ydexarme vivo. Iren. Aguarda. Si mis sospechas son zelos ,según has dicho, las tuyas deben llamarse 6fantasía ódelirio. Si yo le entrego mi mano áun hombre que he aborrecí por amarte ,¿á él que le veng ádar? ¿A tí que te quito? Pues que importa que otro esta belleza consigo, $i tú puedes decir siempre aquel corazón es m‘°* Erg. ¡Ay Irene! De un tan puro el mundo notsoe tu coiazon me baatem s* síítí te bastase el mío. yporque lo veas ,mír3: jj Roberto es tu marido, será mi muger Melania. lrin, ¿Melania? Erg Es igual partido. Jrett. Melania es una traidora. Erg. YRoberto es«n impío. jren. Él me violenta ácasarme. Erg. Yo me violento ámí mismo. Jren. Mas yo no quiero que seas de otra. Erg. Eso es lo que yo digo: si otro te logra ,aunque ámí se dirija tu cariño, siempre es perderte, yno puedo resistir tanto martirio. ytirano del Castillo.23 Yasí juzga, bella Irene, que admitir dueño distinto, sera dar para mi estrago dogal ,veneno ycuchillo. Iren. Ay Ergasto, que bien dices, porque yo pienso lo mismo, mas si me escuso áRoberto, el riesgo no les evito a&vmi anciano padre. ¿Qué he de hace? en tafpeligro? ¿Pero qué he de hacer pregunto? Loque tengo discurrido, yáErgasto decir no quise, porque no intente impedirlo. Darme ia muerte yo misma es el remedio que elijo, pues faltando yo ie faltan •*1 tirano los motivos !"* °dio contra los dos. *Tearrojaré de aquel risco, £n las cándidas espumas pesepultaré del rio. cr°no ;al pie de aquel árbol P°co ha mi padre ha escondido *nuna caxa un veneno an Penetrante yactivo, y^e solo su olor da muerte, Uo es tan cruel suplicio P* ra el miedo natural ®uto el qUehabía elegido. vase. •uyásacarla ,que como terreno está movido podré muy bien con la* manos. Wadie me ve. ..¿Mas qué miro? -Aquí hay un azadón ;esto es que piadoso el destino proporciona los medios, cubando, de que salve el honor mío con mi muerte. Fuerza es apresurar mis designios antes de que alguno venga, ve aquí la caxa. Qué tibio es su peligroso hedor, pues ni apenas le percibo guanta mas darme la muerte, perturbarme el sentido. Quiero abrirla que mas presto. Sale Rob. ¿Qué haces sola en este sitio. Irene ?Qué caxa es esa? Iren. Presto lo sabréis. Rob. No admito áUaciones. se tacita. Iren. Ñola abrais. Señor ,temed el peligro. Rob. ¿Qué peligro? Quita. Iren. Luego no digáis que no os lo aviso. Rob. Uña joya...Un pliego. ¿A ver? ¿Sagrados Cielos, qué miro? Apar- «Rosmiro,amigo ieal, ¡tase de iren, «en el postrer parasismo «de mi vida te descubro «un arcano peregrino, «bien que en confusas señales «antes de ahora le has sabido. «Ese Pastor que he criado, «y átu custodia confio, «es ei hermano menor «de quien posee el Castillo «de Grod. Si acaso algún día «lo permitiere el destino, «publica su amarga historia «que en este trance acredito «con esa joya ,esta carta, «y un juramento que firmo==Alción. ¿Puede ser verdad? jvive entre estos escondidos mi hermano Demetrio! Jren. ¿Cómo ni él se muere, ni yo espiro? Puede ser que este veneno ha. *4 La fiel Pastorcita, haya la fuerza perdido. Rob. ¿Dónde está para que yo haga verdadero su exterminio? ¿Dónde está tu paire? ¿Dónde se oculta ese fementido? tren. ¿Mi padre, qué culpa tiene? ¿No os avisé del peligro? Rob. ¿Lo sabe el traidor? ün vano ocultármelo ha querido. Tren. ¿Pero estáis emponzoñado? Rob. Sí ,me emponzoñó el indigno. Por mi corazón se esparce un veneno tan activo que hasta el alma me penetra. Iren. Yyo tadaviá vivo* ¿pues cómo es esto? Rob. Aquí viene. Sale Rosm. Caduco ,estos son delitos tuyos. ¿Dónde está Demetrio? Rosm. ¡Santo Dios! somos perdidos. ¿Hija, qué has hecho? Iren. Qneria morir ,yno lo consigo. Rosm. Yo te engané por prudencia, tu por error me has vendido. Rob. Amí, traidor me egañaste} al mundo engañas ,indigno, esparciendo la existencia falsa -de un hermano mió que ha tantos años que es muerto. Miente este falaz escrito, yporque llegue ámis manos ámentir has inducido átu hija. ¿Mas si Demetrio vive ,dónde está escondido? Rosm. ¿Dónde está? Eso no se sabe hasta su tiempo preciso, ya lo sabréis algún día que para mí tarda un siglo} pero la espada del Cielo, gefior ,no apresura el filo jamas ,porque siempre tiene ,j as víctimas ásu arbitrio. Rob. pi» dónde está, pues lo sabes. Rosm•aseguráis que ha mentido ec;e pliego que leisteis? Rob. iVPente, sí; pero es preciso que £^edigas quanto ignoro} habla ?ócerrará este fiio eternamente tus labios. Iren. Señor ,tened os suplico. Rosm. Señor ,en mi edad la vida es un afan muy prolijo. Si me la quitáis ahora moriré fiel ámi digno Señor ,mas no morirá hoy el secreto conmigo. Ay quien cuida de Demetrio, El Cielo ha de descubrirlo, ysabe quando ha de ser. Por ahora basta deciros que se oculta en estos valles, que es dueño de aquel Castillo, que yo le guardo ha gran tiempo, que ála Dieta ha recurrido, yque el Cielo le defiende para horror de los impíos. Rob. Pues bien. El Cielo, la Dieta, ei mundo todo, yRosrniro, hablen por Demetrio en tanto que ¿eterno silencio fio tus palabras. Muere. >-rViyv.J 1 I Irei R> Sa ; Rol ¿Que é-e' es? mo. •idad Gixm.’Que ha llegado ahora al Castillo un Ministro de la Dieta, yos busca con gran sigilo. Rob. Que venga toda Cacrovia» Si este fuere un golpe, hijo, acaso de tus ardides, no tardará tu castigo, vase ' Iren. ¿Padre ,qué dia es aqueste. Rosm. Es un dia que suspiro, yquando presente le hallo no le juzgué tan vecino. Por apreso rar su curso, ^ no obstante mis anos tibios, fui áCracovia el otro dia, donde la Dieta roe ha oído. Allí de nuestro tirano la malicia he convencido, yve aquí de ia justicia 'el impulso executivo. Iren. Señor, escucha. Ay Er£j* 2 ya espiró nuestro peligro, voy ábuscarle ydecirle todo lo que ha sucedido. Salen Cefísa ySilvio. £ef. Huyamos, Silvio. Silv. ¿De qué tiene usia tanto miedo? Cef. Huyamos que hay en la selva Soldados. Silv. ¿Y qué tenemos? Cef. Ay Silvio mío, que he visto dos ótres de tan mal gesto que me han dexado asustada. Silv. Borrica ,pues no estas viendo que los Soldados son hombres como los demas. Cef. Mostrenco, ¿qué han de ser hombres ,si son Soldados? Silv. Dexate de eso, ¿y di, quando nos casamos? Cef, Hombre ,no seas' majadero, que yo pienso en ser Señora, izon' para ello. Cadaque aquí viene L*zne Lton '-•:> mf. Pues cálleme*', óalen Ergasfs iirens. Erg. ¿Pues como mi padre Alción me recató este secreto? Iren. Yo ho sé ;lo que es seguro es que del cruel Roberto ya no seremos vasallos. ErS‘ Quien será este Pastor ,Cielos, aquien conservó la vida padre ,para ser dueño ae este Castillo. re». Y° jü2gO j s‘acaso será Fileno. ¿Por qué sospechas en ese y en otro no? rstt‘Porque veo SegUn Roberto se porta, 3ue es otro tanto Fileno: ^es cáracter la soberbia ^jstínSUe aun noble necio. S* rene ,los que son nobles Rl "I" ’Sual£s en genio, cuchos aman la virtud. sostienen con empeño, yen hacer felices fundan toda su grandeza. Luego si alguno su ilustre sangre obscurece con sus hechos es de su índole la culpa; *nas no su nacimiento. f1y° fuese poderoso jamas imitaría áestos. Silv. Si yo lo fuese había de ir en coche águardar ios puercos, oe/. Pues yo había de comer en platos de terciopelo. aren. ¡Ah !¿Si Ergasto fuese noble me amaría? No lo creo. ^rg. ¿Yo dexar de amarte? ¡Yo! ¿ser ingrato áamor tan tierno? Antes verías, Irene, verter las fuentes incendios, nacer en el mar las flores, volver los rios al centro de ias montañas... Pero estas son fantasías ysueños de un amante corazón. Mas porque permitió el Cielo que yo no naciese noble, yrico para poderlo acreditar con las obras. Tren. Yo lo dudo ,porque aun siendo no mas que un pobre Pastor te mudas áquaiquier viento; sino digaio Melania, pues todavía me acuerdo. .Erg.Eso es bueno para tí, que por un villano miedo te ofrecías áun impío de humana sangre sediento. Tren. ¿Y juzgas que lo cumpliese, sin darme muerte primero? Erg. ¿Y crees que yo con Melania tuviese tai pensamiento? Tren. Yo no lo sé ;pero sé que siempre as firme mi pecho. Erg. Pues si lo es ^si todavía me quieres ,haz juramento de ser mi esposa ,que yo igualmente te lo ofrezco, siendo testigos de este acto, Cefísa ,Silvio yel Cielo. D ytirano del Castill. la var, Silv.