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Reflexiones sobre la lengua española en Andalucía

Cano Aguilar, Rafael

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA LENGUA ESPAÑOLA EN ANDALUCÍA RAFAEL CANO AGUILAR Universidad de Sevilla RESUMEN En este trabajo se someten a revisión los conceptos de dialecto, habla(s), etc., aplicados a la realidad lingüística andaluza. Al mismo tiempo, se analizan algunos aspectos históricos de las hablas andaluzas, así como de los estudios dialectológicos sobre éstas. Por último, se estudia la conveniencia o no de establecer una hipotética "norma lingüística andaluza": se concluye que es preferible una norma española general, si bien flexible y capaz de incluir variedades de habla. PALABRAS CLAVE Dialecto - Hablas Andaluzas - Norma lingüística - Historia - Estudio dialectológico - Español general. RÉSUMÉ Dans ce travail les concepts de dialects, parler(s), etc., applies à la realité linguistique andalouse sont soumis à une profonde révision. En même temps, quelques aspects historiques des parlers andalous, et aussi des études dialectologiques sur ceux-ci, sont analisés. En fin, on étude l'opportunité, ou non, d'établir une possible "norme linguistique andalouse": il est conclus qu'il est meilleur de suivre la norme espagnole générale, si bien celle-ci doit être flexible et capable d'inclure les variétés de la langue parlée. MOTS CLÉ Dialect - Parlers Andalou - Norme linguistique - Histoire - Étude dialectologique - Espagnol général. ABSTRACT This study reexamines the concepts of dialect, speech, etc. in the Andalusian linguistic world. At the same time, some historical aspects of the Andalusian speech, as well as its dialectological study, are analysed. At last, the author does research into the convenience (or not) for to set an hypothetic "Andalusian linguistic norm" up: it seems best to follow the general Spanish norm, although flexible and capable to incorporate the speech variety. CAUCE 14-15 (1992) 47-60 47 CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... RAFAEL CANO AGUILAR 0. Nunca es irrelevante la elección del título que pueda darse a un trabajo, ensayo, estudio, etc.: en el título pueden condensarse la intención, el contenido o las implicaciones del texto que viene tras él; incluso, llega a ocurrir que un título condicione el hacer o el interpretar de un texto. En este sentido, no hemos pretendido ser ninguna excepción: al colocar al frente de nuestro trabajo la expresión la lengua española en Andalucía, en lugar de el andaluz, la(s) habla(s) andaluza(s) o alguna otra parecida, hemos adoptado, ya desde el principio, una postura muy clara, la de quienes consideran (y consideramos) que los posibles problemas del funcionamiento lingüístico de Andalucía no pueden entenderse cabalmente si no se ven como problemas de una lengua de alcance mucho más amplio en una región concreta; si nos ceñimos al andaluz, aislándolo, deteniéndonos en su mismidad, corremos el riesgo de deformar la historia y la realidad actual. Naturalmente, los términos, en sí mismos, no son peligrosos (lo es su utilización), y tan legítimo es hablar de el andaluz como de el español en Andalucía (o ...de Andalucía); pero el empleo sesgado de los nombres obliga a veces a reacciones que, si parecen a primera vista desmesuradas, no tienen sino el objetivo de plantear las cuestiones en sus justos términos. Esta evidencia no lo ha sido tanto en los últimos tiempos. Por motivos espurios desde el punto de vista político y aberrantes desde el científico, se ha llegado a plantear, no sólo la hipotética independencia lingüística del andaluz en el futuro, sino incluso su naturaleza diferenciada ab initio respecto del castellano. Al modo en que algunos visionarios y falsificadores de la Granada del XVI afirmaron haber encontrado un "español primitivo", anterior al latín (incluso progenitor de éste)', para algunos coetáneos y coterráneos nuestros el andaluz ha llegado a verse como un idioma en el que habían entrado, a partes más o menos iguales, tartesio, latín (éste poco), árabe (éste mucho) e incluso el castellano, al cual por supuesto no se le dejaba otra función que de la inmisericorde represor del habla propia de los andaluces. En el mismo saco se metían los palmetazos de los viejos maestros perseguidores de ceceos y otros "vicios" y la premática de Felipe II que prohibió el uso del árabe a los moriscos2. 1. Véanse W. Bahner, La lingüística española del Siglo de Oro, Madrid: Ciencia Nueva, 1966, págs. 102 y sigs.; y J. M. Lope Blanch, Estudios de historia lingüística hispánica, Madrid: Arco Libros, 1990, págs. 63-64. 2. Naturalmente, tales "ideas" no han podido configurar un corpus doctrinal coherente. Han ido difundiéndose por medio de la Prensa, diaria o no (en especial, la de menor altura intelectual), y en intervenciones orales en coloquios, mítines, etc. 48 KEY WORDS Dialect - Andalusian speech - Linguistic norm - History - Dialectological analysis - Standard Spanish. CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA LENGUA ESPAÑOLA EN ANDALUCÍA Como es lógico, tales desatinos no pudieron sobrevivir demasiado tiempo (algún eco queda todavía, no obstante). Sólo la ignorancia y, lo que es peor, la consciente huida de la verdad histórica los sustentaron. Ahora bien, hemos de confesar que no fue el tradicional analfabetismo andaluz el responsable. Al igual que en otras Comunidades Autónomas carentes de lengua distinta del español común (el cual, por cierto, es su "lengua propia") fueron sectores supuestamente "cultivados" los que pusieron en marcha tales engendros: si repasamos la lista de los defensores de la "lengua andaluza" se verá que la mayoría gira en torno al mundo de la enseñanza (desde maestros de escuela a profesores universitarios). El resto de la sociedad, afortunadamente, si alguna vez les prestó atención, pronto se cansó de esos devaneos, que, entre otros defectos, tampoco servían para nada. Ahora bien, no por eso la realidad lingüística andaluza ha dejado de ser conflictiva, aunque los planteamientos sean ahora, en apariencia, más racionales. Sin embargo, es muy probable que tal conflictividad se dé más bien en la "espuma" de la vida andaluza que en su realidad íntima. De vez en cuando se oye hablar de "defensa del habla andaluza", cuando no de "protección", de superación de pretendidos "complejos de inferioridad" del hablante andaluz, o de construcción de una "norma lingüística andaluza" que pueda ser llevada a los medios de comunicación (hasta ahora, sólo a los orales). Todo ello contrasta con el escaso interés por el estudio científico de la realidad lingüística de Andalucía: cuando al gran público se le intenta hacer llegar algo de este trabajo callado de los investigadores, casi siempre lo que se da son productos superficiales (incluso "folclóricos" en su sentido más peyorativo), y por lo general de calidad deleznable. Tampoco tienen mucha más suerte los investigadores serios cuando intentan poner algo de orden en el parloteo sobre el andaluz: en el mejor de los casos se les manda al infierno de los "centralistas" y "academicistas". 1. La investigación científica y rigurosa sobre las modalidades lingüísticas andaluzas puede parangonarse en antigüedad a las realizadas sobre cualquier otra habla hispánica: en 1881 el filólogo austríaco Hugo Schuchardt, amigo del folklorista sevillano Machado y Alvarez, Demófilo, publicó en una de las más prestigiosas, entonces y ahora, revistas científicas alemanas3 un estudio sobre la lengua de los "cantes flamencos". Pero no hubo continuación: la Filología prefirió Asturias como campo de estudio y observación; más tarde, Aragón entró también en liza. En estas regiones se hallaba lo que la ideología lingüística de la época buscaba: múltiples dialectos, de estructura complicada, recluidos en valles más o 3. "Die «Cantes Flamencos»", Zeitschrift für Romanische Philologie, V, 1881, págs. 249-322. Recientemente, la validez actual de este estudio ha sido objeto de dura polémica; J. Mondéjar, "De Hugo Schuchardt, del «andaluz» y del flamenco", Archivum, XXVII-XXVIII, 1987-88, págs. 121- 157. 49 CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... RAFAEL CANO AGUILAR menos aislados, donde habían podido desarrollarse casi en estado "puro", alejados de los influjos de la lengua oficial. Andalucía presentaba una situación muy diferente: grandes centros urbanos, fáciles comunicaciones internas (dentro de lo esperable en aquellas fechas), constantes trasiegos de población...; en suma, nada que hubiera favorecido la formación de dialectos incontaminados. De ahí que hasta 1930 no haya sino dos o tres artículos "serios" sobre el andaluz4. En esta década la situación empieza a cambiar: el mejor fonetista del momento, Tomás Navarro Tomás, traza en 1933 la "frontera del andaluz", sobre la base de los tipos de /s/ y /0/, es decir, las zonas de "seseo" y "ceceo"5. Pero el definitivo arranque de la Dialectología andaluza ha de situarse entre el final de los años 40 y el comienzo de los 50: entre 1948 y 1955 se publica el primer estudio sobre un habla local andaluza ("El habla de Cabra", debido a las plumas de unos discípulos de Navarro Tomás: Rodríguez Castellano y Adela Palacio)6; y, sobre todo, en 1955 Manuel Alvar da la primera noticia7 del magno trabajo que había iniciado: el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía, que, publicado entre 1961 y 1973, será punto de obligada referencia para todo aquel que desde entonces se acerque a nuestras hablas. Al mismo tiempo, otra larga serie de estudios debidos a los máximos representantes de la Filología española va a ir sacando a la luz los orígenes históricos del dialecto: el hito inicial lo puso Amado Alonso, al estudiar en 1951 la historia del ceceo y el seseo españoles8. Más tarde, entre 1957 y 1962 Diego Catalán, Rafael Lapesa y Ramón Menéndez Pidal9 sentarían las bases fundamentales de nuestros conocimientos sobre la historia del dialecto; lo realizado después no son, en el mejor de los casos, sino retoques en ese esquema básico, consistentes por lo general en adelantar la fecha de aparición de algunos fenómenos característicos. Pero la investigación dialectal no ha quedado libre de los prejuicios habituales en muchos españoles a la hora de enfocar la forma de hablar de los andaluces. Es sabido que el hablar andaluz es uno de los más fácilmente reconocibles por 4. Entre los que destaca A. Castro, "El habla andaluza", en Lengua, Enseñanza y Literatura, Madrid, 1924, págs. 52-81. 5. T. Navarro et al., "La frontera del andaluz", Revista de Filología Española, XX, 1933, págs. 225-277. 6. Publicado en Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, IV, 1948, págs. 387-428 y 570-599, y en Archivum, II, 1952, págs. 384-407, y V, 1955, págs. 351-381. 7. Las encuestas del "Atlas lingüístico de Andalucía", Granada, 1955. 8. En De la pronunciación medieval a ¡a moderna en español, II, Madrid: Gredos, 1969, págs. 47-144. 9. D. Catalán, "El ceceo-zezeo al empezar la expansión atlántica de Castilla", Boletim de Filología, XVI, 1956-57, págs. 311-315. y "The End of the Phoneme /z/ in Spanish" Word, 13, 2, 1957, págs. 283-322 (traducido en F. Marcos Marín (coord. ), Introducción plural a la gramática histórica, Madrid: Cincel, 1982, págs. 96-129); R. Lapesa, "Sobre el ceceo y el seseo andaluces", Estructuralismo e Historia. Miscelánea-Homenaje a A. Martinet (Universidad de La Laguna), I, 1957, págs. 67-94 (hoy en Estudios de historia lingüística española, Madrid: Paraninfo, 1985, págs. 249-266); R. Menéndez Pidal, "Sevilla frente a Madrid", Estructuralismo..., III, 1962, págs. 99-165. 50 CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA LENGUA ESPAÑOLA EN ANDALUCÍA 10. "Fonética y Fonología andaluzas", Revista de Filología Española, XLV, 1962, págs. 227-240. 11. Pág. 515 déla 8.3ed. (Madrid: Gredos, 1980). 12. A. Narbona y R. Morillo-Velarde, Las hablas andaluzas, Córdoba, 1987, p. 8. 51 los españoles, pero también que ha sido constantemente deformado, caricaturizado y reducido a unos cuantos "tópicos", al mismo tiempo que sus rasgos principales se atribuían a defectos considerados propios de los andaluces; no se mejora nada en conocimiento objetivo cuando la óptica es favorable al ser andaluz y se contempla a éste con simpatía (actitud, por cierto, esta última mucho más usual que la otra, pese a las jeremiadas de modernos andalucistas). Pues bien, tanto una como otra actitud se dan en algunos rigurosos investigadores; ello no afecta a la calidad objetiva de sus estudios, pero revela hasta qué punto puede atribuirse a la lengua lo que, en todo caso, pertenecería a sus hablantes, y revela asimismo que lo que atribuye son precisamente esos rasgos "tópicos". Antonio Llórente, en un excelente estudio sobre la Fonética y la Fonología andaluzas 10, no duda en vincular los fenómenos fónicos andaluces (aspiraciones, caídas de consonantes, etc.), cambios "revolucionarios" según él, a la "pereza articulatoria" (sic) del hombre andaluz; duda, no obstante, en atribuir ésta al clima o a la psicología colectiva. Por su parte, Rafael Lapesa, en su magistral Historia de la lengua española, de forma más matizada y positiva, cree que el andaluz "es el molde adecuado para el ingenio y la exageración, la burla fina y ligera, la expresividad incontenida" ". No es éste el único problema al que se enfrenta la actual Dialectología andaluza. El otro es el de su conformismo teórico, e incluso empírico en bastantes casos. Muchos investigadores, y la mayoría de los aficionados, parten del Atlas Lingüístico elaborado por Alvar y su equipo para hablar de la realidad lingüística andaluza actual, a veces en aspectos no considerados por los autores del Atlas. Es cierto que 30 años no son nada en la vida de una lengua o de un dialecto, pero también lo es que en esos 30 años han pasado muchas cosas en Andalucía: las emigraciones a las ciudades, de Andalucía y sobre todo de fuera de Andalucía, la desaparición de los viejos hábitos rurales y artesanales...; todo ello, unido al peculiar modo de confección de los Atlas (interrogatorios a un solo hablante de la localidad, prefiriéndose siempre hablantes analfabetos y sin viajes a otros pueblos), hace que nos resistamos a creer que el Atlas retrate fielmente toda la realidad lingüística andaluza de hoy. Por otra parte, los estudios dedicados al habla de localidades o comarcas concretas siguen el viejo esquema de casi todas las monografías dialectales tituladas El habla de...: se nos muestra la pronunciación, y el léxico, en especial el de oficios, actividades, etc. típicas o básicas de la zona. Pero, como muy bien dice Antonio Narbona 12, casi nunca se nos muestra "cómo se habla" verdaderamente en esos lugares. Y eso no se refiere sólo a la casi general ausencia de cualquier análisis sobre la estructuración sintáctica del habla viva. CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... RAFAEL CANO AGUILAR Por último, no hay que olvidar que casi todos estos estudios nos ofrecen una imagen bastante homogénea del andaluz desde el punto de vista social. Parecen seguir, demasiado literalmente, la justa observación realizada por Gregorio Salvador en 1964: en la región de diferencias sociales más acusadas, las diferencias sociolingüísticas son muy escasas, de forma que casi del mismo modo habla el señorito que el gañán, y profesores universitarios hay que apenas se distinguen al hablar del más inculto peón 13. Eso puede ser verdad (o quizá no lo sea tanto), pero para que en cualquier ciencia algo se admita como verdad, o se rechace, o se matice, hay primero que comprobarlo y analizarlo. Poco de eso encontramos. Es cierto que en la Universidad de Sevilla se ha emprendido un ambicioso estudio sociolingüístico del habla urbana de Sevilla: pero, aparte de que los planteamientos de base puedan ser más o menos discutibles, los resultados, hasta ahora, no son demasiado concluyentes14. 2. En realidad, a la hora de estudiar los modos lingüísticos andaluces todo es discutible: no sabemos si referirnos a el andaluz o a las hablas andaluzas, pues la elección supone una clara postura en favor del carácter unitario o diferenciado en su interior de la lengua en Andalucía. Pero tampoco estamos seguros de si ésta constituye un dialecto, en su sentido científico más estricto, o sólo una modalidad o variante dialectal: esa es una de las razones que explican la elección del término, tan poco comprometedor, de hablas andaluzas. Es decir, encontramos que no hay ni siquiera acuerdo en el nombre propio (¿es lícito científicamente hablar de el andaluz?) ni en el nombre de clase (¿es un dialecto, o, en caso contrario, qué es?). Los circunloquios que hemos venido empleando a lo largo de este trabajo muestran con claridad nuestras dudas en este terreno. La polémica, que puede parecer insustancial, como toda discusión terminológica, no lo es en absoluto: la elección de los nombres vuelve de nuevo a ser coherente con la interpretación de los hechos. De esta forma hay que entender la reciente polémica entre dos de los mejores conocedores del andaluz: mientras José Mondéjar, uno de los redactores del Atlas, rechazaba en 1986 la etiqueta de dialecto para el andaluz, basándose en su variedad interna, en la escasez de sus rasgos peculiares y en el hecho de que éstos son compartidos con otras variedades lingüísticas (el "español meridional")15, Manuel Alvar, en 1988 16, ha repli- 13. "La fonética andaluza y su propagación social y geográfica", Presente y futuro de la lengua española, II, Madrid, 1964, págs. 183-188. 14. Han sido publicados 5 volúmenes, todos ellos con el título genérico de Sociolingüística andaluza: l. Metodología y estudios (V. Lamíquiz y P. Carbonero), Universidad de Sevilla, 1982; 2. Encuestas del nivel culto (V. Lamíquiz y M. A. Pineda), 1983; 3. El discurso sociolingüístico (V. Lamíquiz y F. Rodríguez-Izquierdo), 1985; 4. Encuestas del nivel popular (V. Lamíquiz y M. Ropero), 1987; y 5. Habla de Sevilla y hablas americanas (P. Carbonero y M.8 T. Palet), 1990. 15. "Naturaleza y estatus social de las hablas andaluzas", en M. Alvar (coord.), Lenguas peninsulares y proyección hispánica, Madrid, 1986, págs. 143-149. 16. "¿Existe el dialecto andaluz?", Nueva Revista de Filología Hispánica, XXXVII, 1988, págs. 9-22. 52 CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA LENGUA ESPAÑOLA EN ANDALUCÍA 53 cado reafirmando la categoría de dialecto, pues, según él esos rasgos no son tan pocos, y además han sido llevados a sus más acabada y extrema realización en el andaluz, el cual, por último, reúne en sí todos los rasgos "meridionales", sólo parcialmente presentes en esas otras hablas. 2.1. La enumeración de los hechos diferenciales del andaluz se ha realizado ya muchas veces, pero no es ocioso repetirla, para tener de nuevo ante los ojos la cantidad y calidad de tales diferencias. En el plano fónico la más notable, como es sabido, y la única que supone con claridad una verdadera divergencia de sistemas es la que llamamos "seseoceceo", fenómeno unitario (pues consiste en la indistinción de /s/ y /6/, en beneficio exclusivamente de articulaciones dentales) pero con muchas variantes internas, y con un complejo reparto social y geográfico. En todos los demás casos: pronunciación aspirada de la jota (y de ciertas palabras escritas con h-), alteraciones de consonantes en posición final de sílaba y de palabra (entre las que destaca la aspiración y pérdida de la -s), o pronunciación relajada de la ch, hay ciertamente mucha distancia respecto de la pronunciación "normativa", pero cabe siempre la interpretación de que nos hallamos sólo ante una realización peculiar de un sistema en todo idéntico al del español común; no olvidemos, por otro lado, que el fenómeno de la abertura de las vocales finales tras dejar caer una consonante, en especial -s, fenómeno que tanto ha atraído a los lingüistas, está muy limitado dentro del dialecto a la zona oriental. Hay, pues, gran diferencia en la forma fónica superficial entre "andaluz" y "castellano", pero el sistema subyacente es idéntico casi por entero. Por otra parte, la distribución y aparición de esos fonemas en las palabras respectivas es la misma entre ambos "dialectos": no podía ser de otro modo, pues estamos ante la misma lengua. Y como estamos en la misma lengua, las divergencias son mínimas en la estructura gramatical: sólo las repercusiones esperables de esas divergencias fonéticas (problemas, por ejemplo, a la hora de marcar el plural de los nombres, o de diferenciar formas verbales terminadas en -s, etc.), ciertos rasgos conservadores, como el correcto empleo de los pronombres lo(s), la(s) y le(s), y alguna reducción como la casi total eliminación de vosotros. En cuanto al vocabulario, las diferencias se hallan, no en el "vocabulario básico" sino en el léxico de oficios, ocupaciones, en nombres de plantas, animales, instrumentos y objetos, etc., es decir, en las "terminologías" más o menos técnicas. Ahora bien, respecto del vocabulario, hay que hacer algunas matizaciones a la tan cacareada riqueza del léxico andaluz: en primer lugar, no se debe actuar acumulativamente, amontonando todos y cada uno de los vocablos específicos que pueden recogerse en Andalucía (muchos de esos vocablos viven en territorios muy limitados, y en absoluto están a la disposición de todos, o de muchos, hablantes andaluces); en segundo lugar, buena parte de ese vocabulario peculiar es propio de actividades que van desapareciendo: la mecanización del campo, por ejemplo, y de labores derivadas de él está relegando al olvido mucho CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... RAFAEL CANO AGUILAR de ese léxico, por lo que a veces el dialectólogo actual tiene la impresión de ser más bien un arqueólogo que no un estudioso de hablas vivas; y por último, si bien parece cierto que los andaluces emplean muchas palabras al hablar, también parece que eso se consigue repitiendo un surtido poco variado. Por otro lado, sena interesante analizar la "riqueza léxica" de los hablantes andaluces que habitan en los barrios de los grandes centros urbanos actuales: eso nos daría idea de ese otro andaluz, popular y urbano, tan desatendido por la Dialectología tradicional, volcada siempre hacia lo rural. 2.2. La Dialectología andaluza ha tratado, sin embargo, bastante menos algunos aspectos que consideramos, si no primordiales, sí por lo menos dignos de atención. Ya hemos aludido a la estratificación social de los usos lingüísticos y a las nuevas formas urbanas del habla andaluza. Pero también hemos de ir olvidando la vieja idea romántica de los dialectos "puros" (no hay peor purista y casticista que el defensor, cuasi rousseuaniano, del hablante popular ingenuo), idea que si alguna vez tuvo razón de ser (lo que no creemos) hoy es absolutamente inviable. La Dialectología ha de ocuparse del entrecruzamiento de normas distintas, de cómo y en qué grado la forma standard del español penetra en los hablantes dialectales, y de cómo el dialecto compite, con ventaja o no, con aquélla En nuestro caso, habría que estudiar los casos en que en hablantes "seseo-ceceosos" puede haber distinción, y por qué motivos, o la recuperación, siempre posible, de la -s final en determinados contextos, etc. Naturalmente, todo esto exige unas técnicas investigadoras más complejas que el viejo en la plaza, el lápiz y el papel, y a veces la grabadora, fuentes e instrumentos habituales de bastantes investigadores (entre los que, por supuesto, me he contado). Por otra parte, hay algunos fenómenos que creemos no están recibiendo la debida atención. Así, la progresiva extensión, sobre todo entre los hablantes rurales jóvenes, de la -s- interior o inicial aspirada (hí heñó, nohotro pahamo la peheta, etc.); el uso de le por lo al dirigirse a alguien con quien se emplea usted (a usted le vi ayer, frente a a él lo vi ayer: distinción que parece darse también en el habla canaria). Y, por último, el olvido más notable es el de la sintaxis del habla andaluza: ahora bien, al entrar en ellas topamos con todos los inmensos problemas que plantea el análisis sintáctico de la lengua coloquial. Si hay una sintaxis andaluza, no puede ser más que la del coloquio (la sintaxis andaluza escrita no es, y no puede ser otra cosa, sino la del español general); pero como apenas se ha estudiado la sintaxis coloquial española en general, es muy probable que fenómenos considerados propios de los andaluces sean extensibles a todo el mundo hispánico 18. 17. Véanse las opiniones expuestas por D. Catalán, Lingüística ibero-románica, Madrid: Gredos, 1974, espec. págs. 229-231. 18. Véanse los estudios de A. Narbona: "Sintaxis coloquial: problemas y métodos" (págs. 149- 169) y "Problemas de sintaxis coloquial andaluza" (págs. 171-202), en Sintaxis española: nuevos y viejos enfoques, Barcelona: Ariel, 1989. 54 CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ... ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA LENGUA ESPAÑOLA EN ANDALUCÍA 55 3. No vamos a insistir en el hecho de que los rasgos lingüísticos andaluces son "andaluces" de forma muy relativa: porque ni abarcan todos a toda Andalucía ni casi ninguno de ellos es privativo de Andalucía (el único, la pronunciación relajada de ch, es aún de alcance muy limitado); otros lingüistas, y yo mismo, se han referido ya a ello en numerosas ocasiones, aunque las consecuencias que pueden sacarse de esa constatación son de lo más variado, y ninguna parece ser más concluyente que otra (recuérdese la polémica entre Mondéjar y Alvar, en la que ambos parten de este mismo hecho para llegar a interpretaciones muy diferentes). Sí me interesa recalcar en este momento que la relativa escasez de hechos andaluces que impliquen diferencias de sistema lingüístico, así como su presencia más o menos compacta en diversas zonas del mundo hispánico, dificulta el recurso a influencias lingüísticas no castellanas en la configuración de los rasgos dialectales básicos. Todos los fenómenos reseñados como característicos del andaluz pueden ser explicados dentro de la evolución del castellano medieval; y su número no demasiado alto permite verlos como divergencias dentro de la lengua: si fueran muchos más habría que ir pensando en interferencias lingüísticas, es decir, en situaciones de bilingüismo como motivadoras de esa alteración del castellano traído por los reconquistadores del XIII y del XV. Ahora bien, como se ha repetido hasta la saciedad, no hay nada en la historia que justifique esa idea. La única interferencia posible tuvo que ser la del árabe de los andalusíes (que no andaluces: Al Andalus era, sin más, la España dominada por el Islam); pero ni hubo base social para ello ni hay constancia de que después de la Reconquista la actual Andalucía fuera bilingüe en ningún momento: sólo lo fue, durante menos de un siglo, después de 1492, el viejo Reino de Granada, pero justamente a él le llegó ya un castellano muy dialectalizado. Lo que conocemos como "dialecto andaluz" nació en el Reino de Sevilla, y a lo largo del s. XIV, y en especial del XV: en esta zona, tras la expulsión de los musulmanes, de las ciudades desde el comienzo de la dominación cristiana y del campo desde la rebelión de 1264, la población de habla árabe fue mínima, marginal, y reducida a ciertos oficios. Las primeras muestras históricas del dialecto se hallan en notarios, poetas de Cancionero, en gentes, pues, muy lejanas a ese mundo de campesinos perseguidos, cristianizados a la fuerza, y deformadores, en venganza, de la lengua de sus opresores que cierta retórica nacionalista puso en funcionamiento hace ya algún tiempo. El origen del fenómeno dialectal andaluz parece haber sido urbano (la ciudad de Sevilla en primer lugar, pero también las poblaciones costeras del Atlántico), y de ahí quizá pasaría al campo, que extremó ciertas soluciones (por ejemplo, así pudo nacer la distinta consideración del "seseo" frente al "ceceo", entendidos a la moderna: en aquella época estos términos no significaban exactamente lo mismo). ¿Puede quedar en nuestro dialecto algo de los viejos mozárabes, los cristianos sometidos en tierras musulmanas? ¿Algún tipo de pronunciación que luego hiciera brotar esas divergencias dialectales? Algunos lingüistas actuales manejan CAUCE. Núm. 14-15. CANO AGUILAR, Rafael . Algunas reflexiones sobre la lengua ...