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Crisis, Xenofobia y repatriación. Los inmigrantes españoles en la ciudad de México, 1910-1936

Gil Lázaro, Alicia

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CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 Crisis, Xenophobia and Repatriation. The Spanish Immigrants in the City of Mexico, 1910-1936 Alicia GIL LÁZARO Universitat Autònoma de Barcelona Fecha de recepción: 31-1-2010; revisión: 15-2-2010; aceptación definitiva: 20-9-2010 RESUMEN: A partir de una reflexión inicial acerca de la incidencia de la crisis económica actual en las poblaciones migrantes, este texto propone una mirada comparativa al pasado a través del estudio de las circunstancias que rodearon la presencia de los inmigrantes españoles en la capital mexicana en el tiempo de la Revolución y hasta la crisis de los años treinta. Se exploran tres líneas de análisis esencialmente: la estrecha relación entre la expansión de la crisis y el aumento de las restricciones en las políticas migratorias por parte de los Estados receptores de inmigración; el crecimiento paralelo de actitudes xenófobas en las poblaciones de dichos Estados y, finalmente, el retorno al lugar de origen como una de las estrategias esenciales desarrolladas por los inmigrantes para enfrentar las crisis recurriendo para ello a las redes sociales y asociativas tejidas en el contexto receptor. Palabras clave: Crisis económica, movimientos migratorios, xenofobia, revolución mexicana, gran depresión, retorno de la emigración, repatriación. ABSCTRACT: The article deals with the influence of economic crisis in migrant groups. It starts with a reflection about the current situation, putting forward a © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 comparative view with a study case in the past, that is, the circumstances around the Spanish immigrants in Mexico City at the time of Mexican Revolution until the crisis of the Great Depression (1910-1936). Three aspects are explored: first of all, the close relationship between the spreading of the economic crisis and the increase of restrains in migratory public policies in host countries. Secondly, the concomitant growth of xenophobic attitudes in native populations and, finally, the return to the homeland as one of the essential strategies developed by immigrants to confront the crisis drawing upon the social and associative networks of migration movements. Keywords:Crisis, immigration, xenophobia, Revolution, great depression, return, repatriation, Mexico, Spain. INTRODUCCIÓN El presente artículo aborda el análisis de la relación entrelas crisis y los desplazamientos de población migrante a través de un estudio de caso: la inmigración española en México en el tiempo de la Revolución y hasta la década de 1930. Nuestro estudio se centra en la población peninsular asentada en la capital mexicana, mayor núcleo receptor de migración española en el país en dicha época. Tres son los ejes sobre los que se construye este examen: por un lado, los cambios que las crisis alientan en las políticas públicas de los Estados receptores de población inmigrante, en concreto hacia un mayor control y mayores restricciones a la presencia foránea dentro de sus fronteras; por otro lado, el aumento concomitante de actitudes de rechazo por parte de las poblaciones nativas hacia la inmigración extranjera; y, finalmente, el retorno al lugar de origen como una de las alternativas para hacer frente a la crisis dentro de las estrategias de las redes sociales desarrolladas por los migrantes de forma cotidiana y universal. La crisis económica actual y sus consecuencias sobreel tejido migratorio expandido en las últimas décadas en Europa —y en concreto en España— nos impulsa a iniciar este texto con una invitación al análisis en perspectiva comparada: las pautas migratorias impuestas por las diversas crisis de la primera mitad del siglo XX pueden resultar familiares a la luz del presente y aportar datos para la reflexión sobre los acontecimientos de la actualidad. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 240 ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 1. CRISIS Y MIGRACIÓN 1.1. Presente. Un «déjà vu» En un artículo publicado en el diario El País en septiembre del 2008, el catedrático emérito de historia económica, Gabriel Tortella, explicaba que las crisis y los ciclos, como su nombre lo indica, aparecen periódicamente y que, más allá de las muchas teorías que se encargan de explicar esto, su recurrencia en realidad se debe, según el historiador, a una sencilla razón: la gente no aprende del pasado. Para Tortella la presente crisis tiene algo de monótono, de repetitivo, de déjà vu1. Durante los tres últimos años (2007-2009), una crisis de origen esencialmente financiero, cuyo epicentro se localizó en Estados Unidos, se ha ido convirtiendo en la más profunda recesión que el mundo haya conocido desde 1929, afectando de forma intensa al conjunto de la economía mundial y propagándose rápidamente a todos los sectores productivos. La magnitud del problema en España se expresa en sus cifras del desempleo —un 17,93 por ciento de la población activa según los últimos informes de 2009—, la caída del consumo privado, de la inversión, de la demanda nacional, de las exportaciones e importaciones y la elevación al diez por ciento del déficit público2. Ante este contexto de crisis el analista Sami Naïr se pregunta: ¿será la inmigración una de las grandes víctimas de la actual crisis económica? La consideración es del todo legítima en tanto diariamente y en casi todos los actuales países receptores de inmigración, se producen ataques cada vez más abiertos contra los logros de los últimos años en materia de derechos de residencia y de integración3.De nuevo España es un buen ejemplo de ello. Como sabemos, en la última década, el casi inexistente crecimiento vegetativo de la población española ha sido suplido por la inmigración masiva, con un resultado de seis millones de habitantes más entre 1999 y 2008, buena parte de ellos de origen latinoamericano4.Las cifras muestran que la incorporación de inmigrantes al ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 241 1. TORTELLA,Gabriel: «Crisis, ciclos e historia». El País,25.IX.2008. «Para la elaboración de este primer apartado hemos consultado el diario El País en su versión digital de acceso gratuito, de modo que no adjuntamos los números de las páginas ni las columnas. Todas las citas se han extraído del enlace: <http://www.elpais.es>. Adjuntamos la fecha de publicación». 2. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (INE): Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, 30.X.2009. 3. NAÏR,Sami: «La crisis y los inmigrantes». El País,18.IV.2009. Véase también de este autor: NAÏR, Sami: «Migraciones: el “codesarrollo” contra la crisis». El País,30.VIII.2009; así como su libro: NAÏR, Sami: Yvendrán… Las migraciones en tiempos hostiles. Barcelona: Planeta, 2006, pp. 125-136. Sobre políticas de integración de inmigrantes, ACTIS,Walter; DEPRADA,Miguel Ángel; PEREDA Carlos (COLECTIVO IOÉ): Inmigrantes, trabajadores, ciudadanos. Una visión de las migraciones desde España.Valencia: Patronat Sud-Nord de la Universitat de València, 1999, pp. 205-225. 4. PRADOS DE LA ESCOSURA,Leandro: «¿Cómo se afronta la crisis esta vez?». El País,01.II.2009; respecto a la inmigración latinoamericana en España —y en concreto argentina— véase las obras de ESTEBAN,Fernando: «Dinámica migratoria argentina: Inmigración y exilios». América Latina Hoy,2003, 34, pp. 15-34; ESTEBAN,Fernando: «Contexto institucional de recepción del inmigrante latinoamericano en España (1985-2000)». ALCÁNTARA,Manuel, ed.: ICongreso latinoamericano de Ciencia Política [CD- ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 mercado laboral sigue siendo importante y las previsiones apuntan a un aumento en los próximos años de las bolsas de trabajadores clandestinos, acompañado de una degradación de las condiciones de vida de los inmigrantes legalmente instalados y una bajada drástica de las remesas hacia los países de origen. Las consecuencias más graves de la crisis para los inmigrantes se concentran, según Naïr, en la disminución de los recursos destinados a políticas de integración, bandera del Estado de derecho en términos migratorios. La crisis alimenta también la competitividad entre trabajadores inmigrantes y nacionales y favorece la retórica de la culpabilización de los inmigrantes5.Por último, y como corolario de todo lo anterior, un aumento de las actitudes xenófobas y racistas por parte de la población receptora se manifiesta diariamente a través de los medios de comunicación, las encuestas de los Observatorios de Migración autonómicos, las actitudes agresivas de los cuerpos de seguridad del Estado, los conflictos crecientes en escuelas, centros de trabajo, y, en definitiva, en las calles de cualquier ciudad española6. En este sentido, el plan de retorno voluntario de inmigrantes incentivado por el gobierno español a fines del 2008, con el fin de alentar a los inmigrantes «no comunitarios» en paro a que regresaran a sus países de origen, no ha hecho sino aumentar la idea de que existe una relación entre la crisis y la presencia de inmigrantes en España y de que, ante esto, la solución pasa por su salida del país7.Si ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 242 rom]. Salamanca, 2002, pp. 135-151; ESTEBAN, Fernando: El sueño de los perdedores. Un análisis del proceso de emigración-inmigración de argentinos a España (1975-2004). Tesis doctoral, Universidad de Salamanca, 2007, pp. 9-15; así como la tesis doctoral de SCHMIDT,Susana: «De Argentina a España: historias vividas e intercambios imaginados en las migraciones recientes». Tesis de doctorado, Universidad de Salamanca, 2009, pp. 189-228. 5. NAÏR,Sami: «La crisis y los inmigrantes». El País,18.IV.2009. El diario español El País informaba en junio de 2009 que la contratación de inmigrantes en origen cayó a mínimos históricos en el primer trimestrede dicho año. La llegada de extranjeros con empleo pasó, de este modo, de 136 604 en 2008 a6.947 en 2009. Véase El País:«La contratación de inmigrantes cayó a mínimos históricos», 09/VI/2009; BÁRBULO, Tomás: «La crisis económica frena en seco la llegada de inmigrantes irregulares». El País,27/IV/2009; y GARCÍA,A.: «La entrada ilegal de inmigrantes baja un 40 % respecto a 2008». El País,15/XIII/2009. 6. FERNÁNDEZ,María: «La contratación de extranjeros desata protestas en Vigo». El País, 26/VI/2009; MARTÍN VIDAL,Albert: «La xenofobia encuentra un oasis en internet». El Público, 26/VII/2009; RAMONEDA,Josep: «El retorno a la tribu». El País,05/II/2009; ALBERT,Manuel J.: «¿Derechos laborales o xenofobia? La huelga del campo cordobés refleja el difícil equilibrio entre crisis e inmigración». El País,01/XI/2009; ALBERT,Manuel J.: «Primarán los jornaleros locales». El País,05/XI/2009; BERDIÉ,Anaïs; CARRANCO,Rebeca: «Los cupos de arrestos a ‘sin papeles’». El País,17/II/2009; AZUMENDI, Eduardo: «Menores cada vez más intolerantes». El País,29/IX/2009; LÓPEZ,A.: «La crisis económica hace aumentar los recelos hacia los inmigrantes». El País,17/VI/2009. Este último artículo resume un barómetro Ikuspegui del Observatorio Vasco de la Inmigración; El País:«Detenidos cinco neonazis por agredir a dos senegaleses». El País, 04/XI/2009; ELPAÍS:«La Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía critica a UGT por ‘xenofobia y discriminación’». El País,25/VIII/2009. 7. BÁRBULO,Tomás: «El ‘cambiazo’ en inmigración. La política de retorno y la directiva europea materializan el giro ante los extranjeros». El País,20/VII/2008; BOLAÑOS,Alejandro: «Portazo a la inmigración. El gobierno cierra la entrada a trabajadores extranjeros». El País,07/I/2009; y BÁRBULO,Tomás: «El fenómeno de la inmigración. 256 inmigrantes se acogen en la primera semana al plan de retorno de Corbacho». El País,22/XI/2008. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 bien en términos numéricos la incidencia del plan ha sido escasa —alrededor de cuatro mil personas han solicitado esta ayuda de las ochenta mil que se esperaba que se acogieran a ella— la campaña de promoción que acompañó su lanzamiento ha tenido sin duda bastante más éxito en crear una imagen de los inmigrantes como responsables de la crisis. La crítica de Naïr apunta a que la campaña fue más bien una cuestión de comunicación dirigida a la opinión pública, que una estrategia pensada y rigurosa para paliar los efectos del desempleo en un contexto de recesión8. Con todo, la Encuesta de Población Activa de octubre de 2009 ha desvelado que, por primera vez en trece años, desde el tercer trimestre de 1996, hay menos inmigrantes viviendo en España que los que había en el registro anterior. La diferencia entre los que han llegado y los que se han ido es pequeña en este cómputo, peronegativa: los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) apuntan que la población inmigrante a finales de septiembre era de 5 342 800 personas, 17.100 menos que en junio. En gran medida, los inmigrantes latinoamericanos han protagonizado este descenso9. Por otro lado, se debe llamar la atención sobre la paradoja que todo esto encierra. Si globalización equivale a liberalización de los mercados y a integración de los mismos, es un hecho que este proceso no está afectando a todos los factores y recursos por igual. El mercado de trabajo es, a escala internacional, el menos integrado de todos. En palabras de Luis Abad Márquez, los gobiernos «pueden haber perdido el control sobre los mercados de capitales pero controlan férreamente las fronteras al paso de los trabajadores»10. Se puede afirmar incluso que los mercados de trabajo se han desglobalizado en relación a otras épocas históricas. Entre1821 y 1932, por ejemplo, más de cincuenta millones de europeos se trasladaron al continente americano en un contexto internacional marcado por el liberalismo, en el cual las contenciones legales ala entrada y salida de trabajadores extranjeros eran bastante pocas, así como laxa su aplicación. En la actualidad, los movimientos migratorios son mucho menos intensos, en términos relativos a la población total, aunque, según Abad Márquez, por la alarma social que generan pudiera parecer que se trata de un fenómeno nuevo11.Sin embargo, frente a esta tendencia progresiva de los gobiernos a proteger sus mercados de trabajo, los movimientos de personas —que por ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 243 8. NAÏR,Sami: «El fracaso del retorno voluntario de los inmigrantes». El País,25/VII/2009; S.O.S. RACISMO,Informe anual 2009:«Directiva Europea de retorno». 9. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (INE): «Encuesta de Población Activa del tercer trimestre», 30/X/2009. El desempleo, además, sube al 28,4 % en la población extranjera, según la Encuesta de Población Activa. JUNQUERA,Natalia: «La inmigración toca fondo. España deja de ser «Eldorado»: caen las llegadas y aumentan los regresos». El País,17/IX/2009. 10. ABAD MÁRQUEZ,Luis Vicente: «Globalización, demografía y migraciones internacionales». Sociedad y utopía: revista de ciencias sociales,2000, 16, pp. 59-63. 11. ABAD MÁRQUEZ,Luis Vicente: «Globalización, demografía y migraciones internacionales». Sociedad y utopía: revista de ciencias sociales,2000, 16, p. 62. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 supuesto responden a la misma lógica de la economía global— tratan de reaccionar por sí mismos, espontáneamente. No cabría esperar otra cosa. 1.2. Pasado. Un «continuum» histórico La historia del siglo XX permite advertir con claridad que las medidas restrictivas de los movimientos migratorios por parte de los Estados son características de los tiempos de crisis. La Primera Guerra Mundial supuso el primer retraimiento importante de los desplazamientos internacionales de población que caracterizaron la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX —lo que se ha dado en llamar la «gran oleada migratoria», que finalizó a principios en los años 30 del pasado siglo— pues, no sólo los países beligerantes por razones militares yde integridad territorial, sino también los neutrales por motivaciones económicas o de falta de seguridad en los transportes, levantaron en estos años de conflicto algún tipo de barrera para cerrar o frenar la salida y entrada de población civil12. Acabada la guerra, la crisis económica post-bélica de principios de los años veinte llevó a los Estados Unidos, principal destino de la inmigración al continente americano, a prolongar la situación restrictiva y a imponer gradualmente nuevas leyes y proyectos para regular y reglamentar las migraciones13,medidas que, antes o después, copiarían la mayoría de los Estados americanos receptores de población extranjera. En líneas generales, los países tendieron a evitar el ingreso de trabajadores foráneos y a emplear criterios cada vez más excluyentes para seleccionar a los inmigrantes que habrían de traspasar sus fronteras14. La crisis económica de la gran depresión significó una ruptura decisiva en la tendencia general de largo plazo del fenómeno migratorio internacional y una profundización aún más radical en las medidas del período previo15.De estos años data una profusa legislación restrictiva que se expandió prácticamente a todos los países americanos. Al aumentar el desempleo debido a la depresión, los gobiernos hicieron lo posible para reservar a sus connacionales los puestos de trabajo disponibles. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 244 12. GOULD,James D.: «European Inter-Continental Emigration, 1815-1914: Patterns and Causes». The Journal of European Economic History,vol. 8, 1979, 3, pp. 593-679. 13. CARDOSO,Lawrence A.: «La repatriación de braceros en la época de Obregón, 1920-1923». Historia Mexicana, XXVI, 1977, 4, pp. 576-595. 14. Entre ellos se puede citar la obligación de contar con capital propio o mostrar una «mayor capacidad de asimilación étnica y cultural al país», así como el establecimiento de cuotas migratorias de entrada dependiendo de la nacionalidad. CASTLES, Stephens y MILLER,Mark: La era de la migración. Movimientos internacionales de población en el mundo moderno.México: Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración, Universidad Autónoma de Zacatecas, Porrúa, 2005, p. 83. “Países con un flujo escaso de inmigrantes foráneos, como México, tendieron a ser más permisivos en cuanto a la aplicación de las restricciones en materia migratoria, estableciendo, además, diversas categorías de extranjeros en función de criterios nacionales o raciales. Véase YANKELEVICH,Pablo: «Proteger al mexicano y construir al ciudadano. La extranjería en los debates el Constituyente de 1917». En: Signos Históricos, n.º 10, 2003, pp. 59-78. 15. ARÓSTEGUI,Julio: «La emigración de los años treinta». Historia general de la emigración española a Iberoamérica. Madrid: Historia 16, 1992, p. 436. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 Apesar de que el cierre definitivo de las fronteras era impracticable, se impusieron requisitos hasta entonces no contemplados en las políticas públicas como la obligatoriedad del uso de pasaportes, visados de entrada, certificados sanitarios y de buena conducta, posesión de recursos económicos, garantía de trabajo asegurado y otros más, al tiempo que se limitaban severamente ciertos aspectos consustanciales a la movilidad transoceánica como la reunión de las familias16. En Estados Unidos se ratificaron una serie de leyes que establecían limitaciones drásticas a los ingresos de personas de cualquier área del planeta, a excepción de los inmigrantes de Europa noroccidental. Su famoso sistema de cuotas según los orígenes nacionales detuvo la inmigración a gran escala hasta los años sesenta y, una vez más, el programa fue adoptado por varios países del continente americano17. Por otrolado, se lanzaron campañas de «americanización» para asegurar que los inmigrantes aprendieran inglés y se hicieran ciudadanos estadounidenses leales. Algunos países latinoamericanos tradicionalmente receptores de población europea suspendieron las entradas por un período, como hizo Uruguay en 1932; otros, incluso, dieron preferencia a ciertas ocupaciones, como dispuso Argentina respecto a la llegada de agricultores. Brasil, por su parte, modificó su Constitución de forma que en 1934 se fijaron, al igual que en Estados Unidos, cuotas por nacionalidad, con el fin de conservar la combinación étnica legada por la inmigración del período masivo18.Incluso países al margen de esa corriente a gran escala, como México, Chile o República Dominicana, no se quedaron atrás en la imposición de límites a la inmigración. En este sentido, el caso de México es paradigmático ya que, tratándose de un país eminentemente expulsor de mano de obra agrícola desde finales del siglo XIX, con una escasa capacidad de atracción de inmigrantes extranjeros en comparación con otros países de la región, impuso también en aquellas décadas medidas de un alto contenido nacionalista, xenófobo en algunos extremos, en el contexto de la construcción del Estado que emergió de la Revolución, medidas que limitaban la entrada de nuevos pobladores tanto como los derechos de los inmigrantes ya establecidos en su territorio. AMéxico y a la situación de los extranjeros residentes en este país en las primeras décadas del siglo XX —en concreto de la comunidad inmigrante española establecida en la capital mexicana— nos referiremos con detalle en las próximas páginas. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 245 16. La reciente reforma a la Ley de Extranjería en España, para continuar con la comparación, ha impuesto medidas como la limitación de la reagrupación familiar de los ascendientes de los inmigrantes a los mayores de 65 años o la exigencia al reagrupante de presentar al menos cinco años de residencia en España. Estos aspectos suponen una importante restricción de derechos fundamentales de los inmigrantes y también la expresión palpable de un cambio de mirada hacia la inmigración en un contexto crítico como el actual. Véase BÁRBULO,Tomás: «El gobierno reforma la Ley de Extranjería». El País,30/X/2009; El País:«El Congreso aprueba la reforma que endurece la Ley de Extranjería». El País, 29/X/2009. 17. CASTLES,Stephen y MILLER,Mark: La era de la migración. Movimientos internacionales de población en el mundo moderno.México: Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración, Universidad Autónoma de Zacatecas, Porrúa, 2005, p. 84. 18. SÁNCHEZ ALBORNOZ,Nicolás: La población en América Latina. Desde los tiempos precolombinos al año 2025.Madrid: Alianza Universidad, 1994, pp. 197-198. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 2. LA INMIGRACIÓN ESPAÑOLA EN MÉXICO EN UN CONTEXTO HISTÓRICO DE CRISIS (1910-1936) 2.1. Números y dinámica migratoria En primer lugar, México, como ya se ha dicho, no formó parte de las naciones que recibieron el aluvión migratorio masivamente, como Argentina, Uruguay, Cuba o Brasil19.Los extranjeros llegados a este país en el tiempo de la gran oleada migratoria fueron ciertamente una minoría comparada con el fuerte crecimiento natural que experimentó la población local en el mismo periodo. Los Censos Nacionales mexicanos de población muestran que los extranjeros conservaron más o menos la misma proporción a lo largo del siglo XX. La tendencia fue creciente hasta la década de 1940, año en el que el porcentaje de población foránea alcanzó el máximo del siglo, un 0,90 del total poblacional. Después comenzó una disminución en su peso relativo. Esto nos habla de un conjunto entre cincuenta y ciento cuarenta mil extranjeros en un país que pasó de poco más de doce millones de habitantes en 1895 a casi veinte en 194020.En la actualidad las cifras se mantienen, en líneas generales, con similares tendencias21. Desde los siglos coloniales y hasta bien entrado el siglo XIX la presencia de españoles residentes en este país fue muy limitada. Las relaciones diplomáticas entre México y España tras la independencia fueron bastante conflictivas y no comenzaron a estabilizarse sino hasta el porfiriato (1876-1910), momento en el que dio inicio un importante proceso de desarrollo económico en México. La comunidad española experimentó a partir de entonces un crecimiento considerable. En vísperas de la Revolución, la población mexicana rondaba los quince millones de personas, mientras que el Censo Nacional de 1910 reveló la presencia de 29.541 españoles, lo que significaba un 0,2 por ciento del total (véanse en los anexos las tablas I, II y III)22. En ese tiempo constituyeron, además, la minoría ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 246 19. México ocupa el séptimo lugar de recepción de inmigrantes en el continente americano (0,4 por ciento de un total de casi 54 millones de individuos desplazados a lo largo del siglo que va de 1821 a 1932), después de los siguientes países: Estados Unidos (que absorbió el sesenta por ciento), Argentina (doce), Canadá (diez), Brasil (ocho), Cuba (1,5) y Uruguay (1,3). Las cifras son de Brinley Thomas (1975) perose han consultado en SALAZAR,Delia: «Las cuentas de los sueños. La presencia extranjera en México a través de las estadísticas nacionales, 1880-1914». Tesis de maestría, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2007, p. 8. Véase también SÁNCHEZ ALBORNOZ,Nicolás (Comp.): Españoles hacia América. La emigración en masa, 1880-1930.Madrid: Alianza, 1988, pp. 25-26; y SÁNCHEZ ALONSO,Blanca: Las causas de la emigración,1880-1930. Madrid: Alianza, 1995, pp. 142-150. 20. PLA BRUGAT,Dolores: «Españoles en México (1895-1980). Un recuento». Secuencia, 1992, 24, pp. 107-110. 21. RODRÍGUEZ CHÁVEZ,Ernesto, et al.: «Aspectos generales de la inmigración actual en México. Algunas tendencias y características de la población nacida en el extranjero residente en México, 2000». Documento de trabajo, México, Centro de Estudios Migratorios, Instituto Nacional de Migración, Secretaría de Gobernación, septiembre de 2009. 22. LIDA,Clara E.: Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español. México: El Colegio de México, 1997, p. 53. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 extranjera numéricamente más importante, un poco más de un cuarto del total de extranjeros que vivían legalmente en el país23. Los inmigrantes españoles se hallaban repartidos por toda la geografía mexicana, pero mantuvieron siempre una alta concentración en las ciudades y especialmente en la capital, donde su número en el año censal citado rebasó el cuarenta por ciento del total de españoles, seguida de otras ciudades como Veracruz y Puebla. Eran en su mayoría varones y formaban parte de una población activa joven (véanse en anexos las tablas IV, V y VI)24. La lucha revolucionaria puso fin a la tendencia ascendente del flujo migratorio español en México, aunado al contexto más amplio de inhibición de los desplazamientos intercontinentales a partir de 1914. Entre 1910 y 1930 el cálculo de entradas y salidas de peninsulares dio un promedio anual de 3.969 llegadas frente a3.608 retornos y durante cinco años de la contienda revolucionaria el saldo migratorio fue negativo (véase en anexos la gráfica I)25.El crecimiento de la población española allí radicada en ese período fue, pues, minúsculo y los inmigrantes presentaron una disposición muy marcada al regreso al lugar de origen. En el censo realizado en 1921 esta tendencia se manifestó en una disminución de casi tres mil individuos respecto al anterior registro de población. Ubicando estas cifras en el contexto latinoamericano, parece indudable que los sucesos mexicanos jugaron un papel esencial en el exiguo aumento de la presencia de inmigrantes — justo en el período de mayor flujo de salida de españoles hacia América, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial (véase en anexos la tabla VII)26. Los años de 1920 volvieron a ofrecer cifras positivas de llegada, momento que coincide, a su vez, con un recrudecimiento de la beligerancia colonial española en Marruecos, lo cual impulsó a muchos jóvenes a emigrar de España de forma clandestina para escapar del servicio militar,que en aquellos años los ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 247 23. PLA BRUGAT,Dolores: «Españoles en México (1895-1980). Un recuento». Secuencia,1992, 24, p. 109. A partir de 1930 los estadounidenses desplazan a los españoles, quienes ocuparon el segundo lugar hasta 1980. Véase también SALAZAR,Delia: «Imágenes de la presencia extranjera en México: una aproximación cuantitativa, 1894-1950». Dimensión Antropológica, 1996, 6, pp. 23-28. 24. El trabajo pionerosobrela colonia española en el porfiriato es el de: MCMAHON,John: The Spanish Immigrant Community in Mexico City during the Porfiriato,1876-1911. Indiana: Universidad de NotreDame, 1974. Véase también KENNY,Michael; GARCÍA, Virginia; ICAZURRIAGA,Carmen; SUÁREZ, Clara Elena y ARTIS,Gloria: Inmigrantes y refugiados españoles en México, siglo XX.México: Ediciones de la Casa Chata, 1979; y el artículo de PÉREZ HERRERO,Pedro: «Algunas hipótesis de trabajo sobre la inmigración española a México: los comerciantes». En: LIDA,Clara E., coord.: Tres aspectos de la presencia española en el porfiriato. México: El Colegio de México, 1981, pp. 103-139. 25. BOJÓRQUEZ,Juan de Dios: La inmigración española en México. Conferencia sustentada ante el grupo cultural Jovellanos del Centro Asturiano de México,el día domingo 25 de septiembre de 1932. México, Crisol, 1932, p. 15. Las estadísticas españolas se hallan en YÁÑEZ GALLARDO,César: La emigración española a América (siglos XIX y XX). Dimensión y características cuantitativas. Gijón: Archivo de Indianos, 1991, pp. 65-69. 26. Además de la falta de estímulo que supuso el conflicto armado, las políticas oficiales mexicanas tampoco favorecieron la llegada de inmigrantes. Véase LIDA,Clara E.: Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español. México: El Colegio de México, 1997, p. 32. Moisés González Navarro cuestiona la fiabilidad del Censo de 1921 por las difíciles circunstancias en que fue levantado. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 El deterioro grave de la actividad económica mexicana se inició con la guerra civil desatada a partir de la insurrección exitosa de este último45. En la primavera de 1914 los ejércitos rebeldes norteños iniciaron su penetración al centro del país con el propósito de echar a Huerta de la capital46.En su avance se apoderaron de los medios de transporte y tanto el abasto de materias primas como la colocación de productos terminados se interrumpieron. Expulsado el dictador Huerta, las desavenencias entre los distintos bandos revolucionarios dieron lugar a una nueva guerra y la economía cayó en una fuerte contracción empañada por la inflación, causada ésta por la emisión reiterada de papel moneda por parte de las facciones en contienda. Según Enrique Cárdenas, la crisis monetaria deterioró enormemente la situación de los asalariados47. A partir de 1914 una serie de malas cosechas, que se prolongaron en los años siguientes, provocaron escasez y encarecimiento de los alimentos en muchos lugares del país. En los meses comprendidos entre1914 y 1916 la Ciudad de México albergaría uno de los momentos más dramáticos del conflicto civil, cuando el hambre hizo presa de sus habitantes. En la raíz de estos sucesos se halla la desarticulación virtual del Estado porfiriano como producto directo e inmediato de la derrota militar que los revolucionarios infringieron al ejército federal en la primavera de 1914; factores cardinales fueron, además, el desquiciamiento del sistema financiero porfiriano, el daño a las formas y ritmos de la producción agrícola en las áreas que abastecían a la ciudad y el desbarajuste del sistema de transporte ferroviario y animal —mulas y caballos— en virtud de la requisa y destrucción de máquinas, carros y bestias, y de los daños en vías, caminos y puentes. Finalmente, entre las causas de la crisis de subsistencia que vivió la capital mexicana se halla el aumento de la importancia relativa de las prácticas monopólicas en la comercialización de productos básicos48. La lucha entrelos vencedores del huertismo a lo largo de 1914 dio por resultado un régimen político nuevo. A finales de 1915 el triunfo constitucionalista fue ya incuestionable y Estados Unidos reconoció al gobierno de Carranza. Además, la economía estadounidense, tras hacer los ajustes necesarios para la puesta a punto de su producción con vistas a la guerra europea, empezó a registrar un auge en 1915 y, debido a ello, la minería y las manufacturas en México comenzaron a recuperarse a principios de 1916. Sin embargo, no fue sino hasta fines de ese año, según Enrique ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 254 45. MAC GREGOR,Josefina: Revolución y diplomacia: México y España,1913-1917.México: Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2002, pp. 33-49. 46. GARCIADIEGO,Javier: «La Revolución». Historia mínima de México. México, El Colegio de México, 2004, pp. 237-241. 47. CÁRDENAS,Enrique: Cuando se originó el atraso económico de México. La economía en el largo siglo XIX,1780-1920. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, Fundación José Ortega y Gasset, 2003, p. 309. 48. RODRÍGUEZ KURI, Ariel: «Desabasto, hambre y respuesta política, 1915». ILLADES,Carlos; RODRÍGUEZ KURI,Ariel (coords.): Instituciones y ciudad. Ocho estudios históricos sobre la ciudad de México. México: Ediciones ¡Uníos!, Colección Sábado Distrito Federal, 2000, pp. 134-135. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 Cárdenas, que los precios lograron estabilizarse y la economía inició su recuperación, con muchas dificultades, pero a un ritmo relativamente rápido49. El gobierno constitucionalista —con hombres como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón a la cabeza— se instaló en la capital tras su triunfo sobre las facciones villistas y zapatistas, habiendo de encarar, en primer lugar, el grave problema de desabastecimiento que todavía vivían los capitalinos. Los zapatistas trataron de boicotear su gestión impidiendo que llegaran a ella suministros indispensables para la vida de sus habitantes. A su táctica de cortar el aprovisionamiento por el sur, se habían sumado otras del mismo tipo que emprendieron los villistas desde el occidente y las de los comerciantes dentro de la propia ciudad. Estos últimos acapararon el maíz, la carne, el pan y otros artículos de primera necesidad para subir los precios exorbitantemente. Es muy probable que el comercio español estuviera relacionado con esta situación, por cuanto buena parte de los grandes comerciantes mayoristas de la capital era de esta nacionalidad. Las acusaciones de las autoridades capitalinas hacia ellos fueron frecuentes, sobre todo una vez que el bando constitucionalista se impuso a las demás facciones y se instaló en la capital50. En situaciones críticas, afirma Ariel Rodríguez Kuri, la sospecha de que las cargas de sufrimiento no se reparten equitativamente y de que existen beneficiarios de las penalidades de la gente, acaban por configurar la lógica del enemigo identificado y, en la visión de los moradores de la capital, en esos meses aciagos, el enemigo que se lucró con el sufrimiento colectivo fue el español. La identificación tradicional que los sectores populares hacían de los españoles como los dueños de empeños y tiendas de abarrotes se convirtió en una asociación generalizada de todo el grupo —patrones, asalariados o chicos de los recados—, con la escasez y la especulación51. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 255 49. CÁRDENAS,Enrique: Cuando se originó el atraso económico de México. La economía en el largo siglo XIX,1780-1920. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, Fundación José Ortega y Gasset, 2003, p. 239. La violencia cedió y poco a poco se recuperó el uso comercial de los ferrocarriles. Las exportaciones se recobraron debido a los efectos de la Primera Guerra Mundial y por la creciente producción petrolera. El nuevo gobierno logró introducir elementos de orden en la vida pública. 50. Centrode Estudios de Historia de México, Fondo Venustiano Carranza (FVC), carpeta 53, folio 5831: Estudio sobreel encarecimiento de la vida en México, hecho por el señor Licenciado Eduardo Fuentes.México, 27/IX/1915. Este documento, aprobado y firmado por el Primer Jefe Constitucional, Venustiano Carranza, constituye la acusación más directa desde el punto de vista oficial a los comerciantes españoles, a quienes se considera como principales responsables de la crisis de abastecimiento. Dentrode la colonia española también se erigieron voces acusadoras: MARCOS,Desiderio: Acaparadores y amoladores. México, 1915, pp. 27-34. Véase también: RODRÍGUEZ KURI,Ariel: «Desabasto, hambreyrespuesta política, 1915». ILLADES Carlos; RODRÍGUEZ KURI,Ariel (coords.): Instituciones yciudad. Ocho estudios históricos sobre la ciudad de México. México: Ediciones ¡Uníos!, Colección Sábado Distrito Federal, 2000, pp. 134-137. 51. ILLADES,Carlos: Presencia española en la Revolución Mexicana (1910-1915). México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1991, p. 75; ILLADES,Carlos: «Los empresarios españoles y la Revolución». LIDA,Clara E., coord.: Una inmigración privilegiada. Comerciantes,empresarios y profesionales españoles en México en los siglos XIX y XX.Madrid: Alianza, 1994, p. 184; RICHMOND, Douglas: «Confrontation and Reconciliation: Mexicans and Spaniards during the Mexican Revolution, 1910-1920». The Americas, vol. XLI, 1984, p. 222. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 Los motines populares surgieron espontáneamente y cargaron contra ellos. Las protestas frente a los expendios de mayoristas españoles —donde se sospechaba que éstos acaparaban el grano— se sucedieron en los meses más difíciles de la crisis. El historiador José Fuentes Mares cita a un cónsul español de este tiempo, quien describe los amotinamientos contra los comercios de los inmigrantes: «y como el 25 de junio —expresa el cónsul— grupos de mujeres y niños hambrientos se lanzaran sobre las tiendas de comestibles, en su mayoría propiedad de españoles, algunos de éstos dispararon sobre la multitud. Era el caos, el drama cada día más amenazador […]»52. La ciudad y sus moradores se volvieron contra el gachupín. Cuenta también Fuentes Mares cómo un aterrorizado (y para colmo recién llegado) ministro de España, José Caro y Szécheny, avisaba de la fuerza destructora de los zapatistas: «cuyo odio constante al elemento español se ha convertido ahora en persecución decidida», por lo que solicitaba la rápida intervención de las naciones europeas ya que de lo contrario podría ocurrir «una verdadera catástrofe para los nuestros»53. Algunos testigos de los hechos retrataron y juzgaron lo acaecido en la ciudad. «Es indudable que la opinión general en México es hostil a los españoles» afirmaba en 1917 el periodista Baltasar Fernández del Cué. Para Fernández las causas del fenómeno eran patentes: «Las violencias de la conquista, del virreinato y de la guerra de la independencia. Y posteriormente, los conflictos de todas índoles a que dan lugar las relaciones de los mexicanos con los inmigrantes españoles»54. Finalmente, con la aprobación de la Constitución de 1917, el proceso revolucionario esencialmente destructivo pasó a convertirse en «un gobierno constructivo y regulador»55.Al calor de la guerra civil mexicana cristalizó un ideario nacionalista, no exento de xenofobia, de ahí que, en respuesta a la intensa xenofilia de la élite porfirista, los revolucionarios exigieran poner límites a la presencia extranjera en todas las actividades del quehacer nacional56.Estos sentimientos, según el historiador Pablo Yankelevich, se expresaron con claridad en la Convención Constituyente de 1917, e impregnaron el conjunto de artículos constitucionales que fueron aprobados con el objeto de proteger a México y a los mexicanos «de la voracidad de los intereses extranjeros»57. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 256 52. FUENTES MARES,José: Historia de dos orgullos. México: Océano, 1984, p. 55. 53. FUENTES MARES,José: Historia de dos orgullos. México: Océano, 1984, p. 51. 54. FERNÁNDEZ DEL CUÉ,Baltasar: Los españoles y el nacionalismo mexicano. Interesante conferencia dada por Baltasar Fernández del Cué en el salón Ibacheta de Pachuca,yen el museo arqueológico de la capital el 25 y 28 de septiembrepróximo pasado. Obsequio de «Iberia», revista mensual española asus lectores, México: Tipografía y Litografía «La Carpeta», 1917, p. 4. 55. GARCIADIEGO,Javier: «La Revolución». Historia mínima de México. México: El Colegio de México, 2004, pp. 250-251. 56. YANKELEVICH,Pablo: «Hispanofobia y revolución: Españoles expulsados de México (1911- 1940)». Hispanic American Historical Review,86, 1, 2006, pp. 31. 57. YANKELEVICH,Pablo: «Hispanofobia y revolución: Españoles expulsados de México (1911- 1940)». Hispanic American Historical Review,86, 1, 2006, p. 31. El autor explica, además, que la aplicación del 33 hunde sus raíces en el significado negativo que tuvo la presencia extranjera en la ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 Entre estos preceptos, el artículo 33 de la nueva constitución mexicana significó el límite máximo al que se podía enfrentar un extranjero, toda vez que otorgaba al presidente de la nación la facultad de expulsar, sin necesidad de juicio previo, a cualquier extranjero cuya conducta se juzgara como «indeseable». La reglamentación a principios de la década de 1930 del artículo 123, el cual fijaba las normas para las relaciones laborales en el nuevo Estado revolucionario, es otro ejemplo más del talante nacionalista de tintes anti-extranjeros de la nueva élite revolucionaria. Volveremos sobre ella más adelante. 3.2. Pasajes de repatriación Como ya hemos dicho, a lo largo de la década revolucionaria y a consecuencia de las crisis provocadas por el conflicto, los españoles sufrieron de diversas formas la crisis, de modo que la falta de trabajo y recursos y la escasez de alimentos, vestido y condiciones mínimas para seguir viviendo en México alcanzaron también a un sector del grupo. La Sociedad de Beneficencia Española describía la situación de indigencia en que vivía dicho sector a fines de 1915: […] Gracias a Dios que hayamos podido, siquiera, sin detrimento de la Sociedad, afrontar la grave situación porque ha pasado y todavía pasa nuestra Colonia […] pues han sido tantos los españoles menesterosos que han recurrido a nuestra beneficencia, y tan altos los precios de drogas y artículos de primera necesidad, por la falta de los mismos y deficiencia de los medios de adquisición […]58. Durante el primer semestre de ese año la institución suministró comidas diarias a decenas de inmigrantes sin recursos, aparte de socorros pecuniarios regulares o extraordinarios y pasajes de repatriación: «Ha sido preciso socorrer a muchos españoles pobres, habiéndose distribuido 28.582 raciones alimenticias desde fines del mes de julio, que se empezaron a dar, aparte de la ropa y otros artículos»; con ello la Sociedad registró en sus actas un fuerte aumento en los gastos de la Casa de Asilo: «Sólo en alimentos se han invertido, durante el semestre, 68.333 [pesos] contra 27.678 que se gastaron en el semestreanterior» (Véase en anexos la tabla VIII)59. En estas circunstancias, para muchos españoles el retorno se convirtió en una alternativa real y deseable para hacer frente a las dificultades. Los viajes de regreso constituyeron, en su mayor parte, una estrategia económica individual o colectiva a cuenta de los inmigrantes o sus familias. Los individuos vendieron sus ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 257 historia nacional y de manera particular durante el Porfiriato, de manera que su invocación devino en una práctica política que involucró, de forma creciente, a diversos sectores populares. 58. SOCIEDAD DE BENEFICENCIA ESPAÑOLA,Memoria anual de 1916.1915, p. 5; GIL LÁZARO,Alicia: «Prácticas mutuales y discursos caritativos. La labor asistencial de la Sociedad de Beneficencia Española de México (1910-1936)». Historia Social,Universidad de Valencia [en prensa]. 59. SOCIEDAD DE BENEFICENCIA ESPAÑOLA,Memoria anual de 1916.1915, 10. La cifra de raciones alimenticias que se cita en el texto permite suponer que al menos unas quince o veinte personas acudían diariamente a la Sociedad a solicitar una comida gratuita. Aumentos similares, según las estadísticas de la Sociedad, se registraron en medicinas y en otros artículos de primera necesidad. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 pertenencias, recogieron sus ahorros (aquellos a los que les quedaran después de la fuerte escalada inflacionaria de 1913-1916), y se marcharon. En múltiples ocasiones los comerciantes o dueños de empresas lograron salvar el negocio en medio de la crisis de modo que no cerraron todas las puertas al regreso sino que dejaron en manos de amigos o parientes mexicanos sus asuntos yse trasladaron provisionalmente a España, a Cuba o a Estados Unidos. La salida en estos casos fue, pues, temporal, y a partir de 1920 muchos de los que habían abandonado el país durante la guerra volvieron y reanudaron sus actividades. Otros inmigrantes, sin embargo, experimentaron mayores dificultades para irse. La crisis los pilló desprovistos de bienes, dependientes de un trabajo y un salario y a expensas de las subidas de los precios, el cierre de las empresas para las que trabajaban o las manifestaciones de violencia. La pérdida del empleo y la escasez de recursos fueron dos de los principales argumentos esgrimidos por cientos de inmigrantes que a lo largo de estos años solicitaron al Consulado General de España en México y a la Sociedad de Beneficencia Española, protección, auxilio económico o ayuda para el retorno. Muchos de ellos fueron repatriados a cuenta del Estado español, a través de la colaboración de las empresas navieras y la organización de las redes sociales de ayuda. Dichas redes estaban basadas fundamentalmente en lazos de familia, perotambién se solían establecer entre individuos de un mismo origen geográfico, personas que compartían una vecindad cotidiana en el puesto de trabajo o el lugar de residencia, así como lazos trabados por la simple amistad y camaradería entrecompatriotas. A lo largo de este período, la fortaleza característica de la red de la inmigración se vio socavada por la guerra y las crisis subsiguientes60. La red constituía el mecanismo más fuerte de los inmigrantes a la hora de asegurar un empleo, una vivienda o en general unas pautas de sociabilidad en el contexto receptor61.La crisis, como decimos, afectó plenamente la parte de su ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 258 60. GIL LÁZARO,Alicia: «Billete de repatriación. El retorno subvencionado de españoles entrela Revolución y los años treinta». Tesis de doctorado. México: El Colegio de México, 2008, pp. 104-160; GIL LÁZARO,Alicia: «Prácticas mutuales y discursos caritativos. La labor asistencial de la Sociedad de Beneficencia Española de México (1910-1936)». Historia Social.Universidad de Valencia [en prensa]. 61. El mejor trabajo sobre redes de inmigración en América, referido a los siglos coloniales, es el de Ida Altman sobrelos extremeños: ALTMAN,Ida: Emigrantes y sociedad. Extremadura y América en el siglo XVI. Madrid: Alianza editorial, 1992, pp. 6-15; esta línea se ha desarrollado ampliamente en Argentina: BJERG,María; OTERO,Hernán (coords.): Inmigración y redes sociales en la Argentina moderna. Tandil: Instituto de Estudios Histórico Sociales, Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, 1996, pp. 81-132. En cuanto a las monografías sobreredes referidas a México, destaca el trabajo de Altman, Ida: «Diego de Anzures y la emigración de Brihuela a Puebla». En: GRAJALES,Agustín y Illades, Lilián (coords.): Presencia española en Puebla, siglos XVI-XX. Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Embajada de España en México, 2002, pp. 43-54; HERRERA BARRERA,María del Socorro: Inmigrantes hispanocubanos en México durante el porfiriato.México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Biblioteca Signos, 2003, pp. 95-139; GAMBOA OJEA,Leticia: «Los españoles en la ciudad de Puebla en 1930». En: LIDA,Clara E. (coord.): Una inmigración privilegiada. Comerciantes, empresarios y profesionales españoles en México en los siglos XIX y XX.Madrid: Alianza América, 1994, pp. 194-214; VILLAVERDE,Elixio: Pioneiros da corriente do Golfo. Santiago de Compostela: Ediciones Xerais, 2003, pp. 127-147; LORENZO RÍO,María Dolores: «Ayúdame que yo te ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 tejido social más sólida y establecida (los inmigrantes con mayores posibilidades de suministrar esta ayuda a sus parientes, paisanos o amigos) de forma que disminuyó su potencial para proporcionar amparo a recién llegados, absorber la expansión del desempleo, amortiguar la falta de recursos de las familias numerosas o cubrir las carencias de ancianos, mujeres solas, viudas, niños, enfermos o accidentados que no trabajaban y, por lo tanto, tenían un acceso más difícil a las ayudas. Todos estos problemas afloraron a lo largo de este tiempo y una red debilitada optó por reorientar y concentrar su esfuerzo en posibilitar la repatriación del mayor número de «indigentes» y «menesterosos», adjetivos con los que se les nombró desde el Consulado y las instancias asistenciales. La repatriación de estos indigentes españoles se hallaba regulada en la Ley de Emigración de 1907, la primera con carácter general aprobada en la España contemporánea62.Su artículo 46 establecía la posibilidad de que el Estado subvencionase pasajes de retorno —hasta un total del veinte por ciento de los emigrantes que hubieran salido de España a lo largo de un trimestre—. Los pasajes serían semi-gratuitos y estarían gestionados por los consulados a través de diferentes acuerdos con las compañías navieras, las cuales estaban obligadas a proporcionarlos63. La selección de retornados por este medio habría de ser exhaustiva para evitar abusos por parte de los inmigrantes. El carácter tutelar que el Estado español, en consonancia con las directrices seguidas por otros países europeos expulsores de población, imprimió a su legislación migratoria, preveía la protección de los súbditos expatriados que estuvieran en malas circunstancias hasta el lugar de origen de modo que una comunicación fluida a lo largo de estos años unió a cónsules con autoridades portuarias, responsables navieros, familias de uno y otro lado del océano y equipos directivos de las asociaciones inmigrantes inmersas en el proceso. En efecto, como se ha dicho, las navieras, tal y como establecía la ley, únicamente proveían la mitad del pasaje. Las asociaciones de los inmigrantes y las redes densas de parientes, amigos y paisanos se encargaban de recaudar los ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 259 ayudaré. La política laboral en el Banco Oriental de México (1900-1915)». En: Secuencia,n.º 64, 2006, pp. 31-48. 62. PÉREZ-PRENDES,José María: El marco legal de la emigración española en el Constitucionalismo. (Un estudio histórico-jurídico).Gijón: Archivo de Indianos, 1992, pp. 86-104; TABANERA GARCÍA,Nuria: «La política migratoria española entrela dictadura y la República (1923-1936): tutela y repatriación del emigrante español en América Latina». Exils et Migrations Ibériques au XXesiécle,1999, 7, pp. 73-93. 63. «Ley de Emigración de 21 de diciembre de 1907». En: INSPECCIÓN GENERAL DE EMIGRACIÓN:Compilación de las disposiciones dictadas sobre emigración,tomo I, II y III, Madrid, 1932-1935; véase también sobre legislación migratorias las siguientes monografías y artículos: PÉREZ PRENDES yMUÑOZ CARRASCO,José María: El marco legal de la emigración española en el Constitucionalismo (Un estudio histórico-jurídico).Gijón: Archivo de Indianos, 1992, pp. 86-104; TABANERA,Nuria: «La política migratoria española entre la dictadura y la República (1923-1936): tutela y repatriación del emigrante español en América Latina». En: Exils et Migrations Ibériques au XXe siécle,núm. 7, 1999, pp. 73-93; GIL LÁZARO,Alicia: «La repatriación gratuita de inmigrantes españoles durante la Revolución Mexicana, 1910-1920». En: Historia Mexicana,vol. LX: 2, núm. 238, pp. 1.001-1.003. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 fondos para cubrir la otra mitad así como los pasajes de tren hasta el puerto de Veracruz, los gastos del hospedaje y alimentación hasta la partida del vapor, los viajes hasta los lugares de origen desde los puertos españoles de llegada y las necesidades intempestivas que pudieran sobrevenir en la travesía. Un intenso trabajo, compartido en la capital mexicana por el Consulado y la Sociedad de Beneficencia, en un lugar destacado, y por una miríada de pequeñas agrupaciones regionales y la acción de las redes sociales primarias, con un alcance un tanto más limitado, posibilitó que a lo largo del periodo de crisis al menos un diez por ciento de los inmigrantes establecidos en la ciudad de México volvieran a España bajo esta modalidad subvencionada64. 3.3. De una crisis económica nacional a una recesión internacional Los años de 1920 a 1934 estuvieron marcados en México por la llamada hegemonía sonorense,una nueva élite nacional cuyos principales representantes provenían de Sonora, un Estado fronterizo del noroeste mexicano. Estos años se caracterizaron por una transformación institucional profunda del Estado y de ciertos sectores de la economía y la sociedad65. Al gobierno de Álvaro Obregón (1920-1924) le preocuparon sobre todo dos cosas: por un lado evitar la intervención estadounidense —para lo cual buscaba conseguir el reconocimiento diplomático— y reanudar,por otro, los pagos de la deuda exterior a fin de recobrar el crédito internacional. A pesar de la depresión mundial de la primera posguerra, el estado global de la economía a principios de la década de 1920 favoreció a Obregón. Las bases sociales del nuevo sistema fueron el ejército, las organizaciones laborales urbanas y las centrales agraristas. El nacionalismo se convirtió en el común denominador de este sistema triangular66. Bajo la presidencia de Plutarco E. Calles (1924-1928) y durante los tres breves gobiernos del llamado Maximato (1929-1934), las condiciones políticas dejaron de tener la prioridad, cediendo el puesto a las cuestiones económicas, especialmente las finanzas, la industria y el comercio. La estabilización financiera fue uno de los principales objetivos gubernamentales puesto que México había incumplido el pago de su deuda externa y no podía obtener de nuevo acceso al ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 260 64. NARANJO OROVIO,Consuelo; MORENO CEBRIÁN, Alfredo: «La repatriación forzosa y las crisis económicas cubanas: 1921-1933». Arbor,536-537, 1990, pp. 203-230; HERNÁNDEZ,Julio; HERNÁNDEZ, Manuel: «Cuba, crisis económica y repatriación». Simposio Internacional La emigración América en el siglo XX,Santa Cruz de Tenerife, 1989, pp. 585-590; MARSAL,Juan Francisco: Hacer la América: autobiografía de un inmigrante español en la Argentina.Buenos Aires: Instituto Torcuato Di Tella, 1969, pp. 377-406; HERNÁNDEZ GARCÍA,Julio del Pino: «Acerca de la repatriación de españoles de Argentina y Uruguay (circa 1930-1932)». Jornadas de Estudios Canarias-América.Santa Cruz de Tenerife: Confederación Española de Cajas de Ahorro, 1990, pp. 99-115. 65. MEYER, Jean: «La reconstrucción de los años veinte: Obregón y Calles». En: ANNA,Timothy, et al.:Historia de México.Barcelona: Crítica, 2003, p. 215. 66. MEYER,Jean: «La reconstrucción de los años veinte: Obregón y Calles». ANNA,Timothy, et al.: Historia de México.Barcelona: Crítica, 2003, p. 217. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 crédito internacional mientras que no hubiera saneado su hacienda67.La casi ruptura de México con los Estados Unidos durante este gobierno y las crecientes dificultades internas coincidieron con el empeoramiento de la situación económica68. Apesar de la depresión provocada por la posguerra mundial, la primera mitad de la década de 1920 fue una «época dorada» para la economía mexicana, debido a las exportaciones de petróleo y otros minerales. Sin embargo, a partir de 1926 las exportaciones empezaron a descender notablemente y esto llevó a que todos los sectores de la economía comenzaran a verse afectados en mayor o menor medida69.El gobierno callista hizo un esfuerzo desesperado por hacer frente a sus compromisos internacionales pero en agosto de 1928 se vio obligado asuspender el pago de intereses sobre la deuda externa. El petróleo fue el detonante de los problemas en la economía mexicana. En 1921, México ocupaba el segundo puesto mundial como país productor (más del 25 por ciento de la producción total mundial), lo que representaba el 76 por ciento de sus exportaciones. Al año siguiente comenzó a caer de forma pronunciada. Durante algún tiempo las exportaciones agrícolas y de metales no ferrosos (cinc, cobre y plomo) permitieron al país soportar la tensión. En 1926, sin embargo, se hundieron las exportaciones de la plata por la caída del precio en el mercado mundial y las exportaciones de metales no ferrosos no fueron suficientes para contrarrestar las dificultades financieras. Este fue el comienzo de la crisis económica de finales de los años veinte, que llegó acompañada por el aumento del desempleo y violentos conflictos laborales70. La crisis del otoño de 1929 en la bolsa de valores de Nueva York arrastró a buena parte del mundo a una depresión económica que tardó años en ser superada. Al final de su mandato, Calles ya estaba resuelto a poner fin a la reforma agraria, perola repercusión de la gran depresión hizo urgente que los siguientes gobiernos mexicanos prestaran una especial atención a los problemas sociales. Los efectos del desplome de Wall Street se sintieron de forma creciente en el país vecino a partir del verano de 193071. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 261 67. HAMNETT,Brian: Historia de México.Cambridge: Cambridge University Press, 2000, p. 251. La alternativa fue la creación del Banco de México, bajo el control del gobierno, del que obtuvo un importante instrumento para financiar sus políticas públicas. 68. CÁRDENAS,Enrique: Cuando se originó el atraso económico de México. La economía en el largo siglo XIX,1780-1920. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, Fundación José Ortega y Gasset, 2003, pp. 334. La característica esencial de la economía mexicana en este tiempo siguió siendo una fuerte dependencia de los Estados Unidos y de la actividad minera, combinación que dio fragilidad a la industria mexicana. Esta circunstancia se hizo visible a partir de 1926 y la depresión de 1929 vino a confirmarla. 69. MEYER,Jean: «La reconstrucción de los años veinte: Obregón y Calles». ANNA,Timothy, et al.: Historia de México.Barcelona: Crítica, 2003, pp. 229-238. A la crisis económica siguió una crisis financiera y bancaria ya que tanto el presupuesto nacional como la balanza de pagos estaban en déficit. 70. MEYER,Jean: «La reconstrucción de los años veinte: Obregón y Calles». ANNA,Timothy, et al.: Historia de México.Barcelona: Crítica, 2003, pp. 240-242. 71. THORP,Rosemary, comp.: América Latina en los años treinta. El papel de la periferia en la crisis mundial.México: Fondo de Cultura Económica, 1989, pp. 31-68. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 México poseía una economía ya un tanto diversificada de modo que el impacto de la depresión no fue tan severo como en otros países latinoamericanos. Todavía en 1930 cerca del 69 por ciento de la población económicamente activa seguía trabajando en la agricultura, pese a cien años de intentos esporádicos de desarrollar industrias manufactureras nacionales. El año de 1929 fue muy seco, por lo que la gran parte de la población mexicana que aún vivía en el campo dedicada a actividades agropecuarias enfrentó graves dificultades72. La crisis en México se tradujo en una reducción de las exportaciones e importaciones, lo que afectó los ingresos del gobierno federal, que dependían en gran medida del comercio exterior. Los peores años de la depresión fueron 1931 y1932; el desempleo se triplicó y la producción agrícola siguió por debajo de los niveles de 1910. Sin embargo, a partir de entonces, la economía comenzó a recuperarse, si bien en 1933-1934 aún no se había recobrado la posición de 1929. Cuando Lázaro Cárdenas llegó a la presidencia en 1934, las repercusiones negativas de la gran depresión para la economía mexicana se estaban empezando a superar73. Fruto de la recesión económica en Estados Unidos y de la expansión en ese país de actitudes fuertemente xenófobas hacia la mano de obra de origen mexicano, México tuvo que afrontar en aquellos años una repatriación masiva de jornaleros agrícolas que se hallaban al norte de la frontera. Un gran número de ellos había permanecido allí ilegalmente y volvió a México cuando no pudo encontrar empleo, tomando parte muchos de ellos en programas formales de repatriación74. Araíz de esta emergencia se modificó nuevamente la política migratoria de México, de modo que en 1929 el gobierno mexicano acordó prohibir una vez más temporalmente la entrada a trabajadores extranjeros para proteger así las fuentes de trabajo de los asalariados del país y de los braceros repatriados. Se estableció además el registro de todos los extranjeros residentes en México y el pago al inscribirse de una cuota de diez pesos destinada a la financiación del gasto de transporte y alimento de los mexicanos repatriados. Estas disposiciones fueron ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 262 72. HAMNETT,Historia de México.Cambridge: Cambridge University Press, 2000, pp. 258-259. 73. TOBLER,La Revolución mexicana Transformación social y cambio político. México, Alianza Editorial, 1994, pp. 459. Dentro del Partido Nacional Revolucionario —la maquinaria político-electoral que presidió a partir de 1929 la vida política mexicana— el debate sobre la economía y la sociedad cristalizó en una posición nacionalista que subrayaba la prioridad del mercado interno y la intervención estatal. Durante el cardenismo se fomentó un tipo de economía mixta asociada con el gobierno de partido único que permitió al país iniciar una nueva fase de crecimiento. 74. GUERIN-GONZÁLES,Camille: Mexican Workers and American Dreams. Immigration,Repatriation and California Farm Labor,1900-1939. New Brunswick: Rutgers University Press, 1994, pp. 247- 261. Organizados por agencias de asistencia pública distritales, en coordinación con otras organizaciones de filantropía —sobre todo católicas— y el Consulado mexicano. Véase también BALDERRAMA,Francisco E.; RODRÍGUEZ,Raymond: Decade of Betrayal. Mexican Repatriation in the 30’s. Albuquerque: University of New Mexico, 1996, pp. 97-125; ALANÍS ENCISO,Fernando Saúl: «Regreso a casa: la repatriación de mexicanos en Estados Unidos durante la Gran Depresión. El caso de San Luis Potosí, 1929-1934». Historia moderna y contemporánea de México,vol. 29, 2005, pp. 119-148. ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 prorrogadas indefinidamente en 1934, haciéndose extensivas a los inmigrantes que no contaran en el momento de su llegada con un capital mínimo de diez mil pesos. Los efectos globales de la crisis frenaron los movimientos intercontinentales de població,n durante el primer lustro de la década siguiente, y amplios sectores de inmigrantes residentes en diversos países del mundo optaron por regresar a sus lugares de origen ante la caída del empleo y de los ingresos. El caos financiero de 1929, con su consiguiente contracción económica general y alto costo social, dejó en México, una vez más, y como ya había sucedido durante la Revolución, un saldo migratorio negativo. Como adelantamos páginas atrás, a fines de marzo de 1931 fue aprobada en México una nueva legislación laboral que reglamentaba el artículo 123 de la Constitución de 1917. En sus líneas generales, la Ley Federal del Trabajo aceptaba la existencia del contrato colectivo, prohibía el cierre de los centros de trabajo por los patronos y restringía su derecho a suspender operaciones y despedir empleados. Reglamentó también la formación de las llamadas «Juntas de Conciliación y Arbitraje», a través de las cuales el gobierno podía intervenir en la solución de los conflictos laborales75. Con el nuevo reglamento, el Estado mexicano trataba de hacer frente a la crisis económica generalizada y a la llegada masiva de braceros expulsados del norte. Las medidas de corte más nacionalista persiguieron la protección del mercado laboral nacional frente a la presencia de extranjeros en sectores que bien podían ser ocupados por la fuerza de trabajo local76.Así, el artículo nueve de las disposiciones generales de la ley estipulaba que en toda empresa, de cualquiera naturaleza que sea, el patrón no podrá emplear menos de un noventa por ciento de trabajadores mexicanos en cada una de las categorías de técnicos y de no calificados, a menos que la Junta de Conciliación y Arbitraje respectiva loautorice77. No era la primera vez que una medida de este tipo se imponía en México. El nacionalismo del Estado mexicano en el medio laboral había comenzado a rendir frutos en el transcurso de las décadas post-revolucionarias, cuando la ubicación política de la clase obrera mexicana se modificó substancialmente78.Desde los ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 263 75. MEYER, Lorenzo: «La institucionalización del nuevo régimen». Historia general de México. México: El Colegio de México, 2000, pp. 867-868. Esta legislación acentuó el poder del Estado sobre los obreros y estaría vigente hasta julio de 1936, cuando fue modificada por el gobierno cardenista. 76. LERNER,Victoria; RALSKY,Susana: El poder de los presidentes. Alcances y perspectivas (1910- 1973). México: Instituto Mexicano de Estudios Políticos, 1974, pp. 100-101. Según las autoras, el nuevo Código laboral contenía en realidad muchos elementos desfavorables para el sector obrero; en un intento de sortear los efectos de la crisis económica, se sacrificaron sus demandas, reduciendo ostensiblemente, por ejemplo, el número de huelgas legales. 77. DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN,28.VIII.1931, 4. Art. 9, «Disposiciones Generales». 78. Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Cajas de la Legación de México en España, caja 378, dossier de prensa, “Propaganda contra México”. En: Diario del Comercio, 31/X/1925; «Un incidente. El comercio español en Méjico». En: El Sol,5/XI/1925. En 1925, en el Estado de Veracruz se reglamentó el artículo 79 de la ley laboral del estado, que exigía que el ochenta por ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 TABLA 4 Población mexicana y española en México D.F. según los censos de 1910-1930 Año Mexicanos en DF Españoles en DF % total españoles 1900 528.277 6.302 1,2 1910 694.881 12.227 1,7 1921 878.756 13.533 1,5 1930 1.192.024 15.259 1,3 FUENTE: SALAZAR,Delia: La población extranjera en México (1895-1990). Un recuento con base en los Censos Generales de Población. México: Instituto Nacional de Antropología eHistoria, serie Fuentes, 1996, pp. 141-145. TABLA 5 Distribución por sexo de la población española en México y el D.F. según los censos de 1900 a 1930 Españoles en México Españoles en el Distrito Federal Años Total Hombres % Mujeres % Total Hombres % Mujeres % 1900 16.302 13.395 82,17 2 907 17,83 6.302 4.959 78,69 1.343 21,31 1910 29.541 22.899 77,52 6 642 22,48 2.227 8.837 72,27 3.390 27,73 1921 26.675 20.203 75,74 6 472 24,26 3.533 9.593 70,89 3.940 29,11 1930 28.855 21.646 75,02 7 209 24,98 15.259 10.932 71,64 4.327 28,36 FUENTE:Población según su lugar de nacimiento. SALAZAR,Delia: Las cuentas de los sueños. La presencia extranjera en México a través de las estadísticas nacionales, 1880- 1914,México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, [en prensa]; y SALAZAR ANAYA, Delia, La población extranjera en México (1895-1990). Un recuento con base en los Censos Generales de Población.México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, serie Fuentes, 1996, p. 101. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 270 ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 TABLA 6 Principales grupos extranjeros México D.F. en los censos de 1900 a 1930 1900 1910 1921 1930 España 6.302 España 12.227 España 13.533 España 15.259 Estados Unidos 2.117 Estados Unidos 3.045 Estados Unidos 2.873 Estados Unidos 3.905 Francia 1.671 Francia 2.009 Francia 1.975 Líbano y Siria 2.186 Reino Unido 624 China 1.482 Turquía 1.455 Francia 1.823 Italia 596 Reino Unido 974 Cuba 918 Cuba 1.004 FUENTE:Población según su lugar de nacimiento. SALAZAR,Delia: La población extranjera en México (1895-1990). Un recuento con base en los Censos Generales de Población. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, serie serie Fuentes, 1996, pp. 141- 145. GRÁFICA 1 Llegadas de españoles a México y retornos a España, 1911-1939 FUENTE:Población según su nacionalidad. México, DIRECCIÓN GENERAL DE ESTADÍSTICA: Anuarios Estadísticos, 1930 y 1939; SALAZAR,Delia: Estadísticas sobre el movimiento migratorio en México, 1908-1950 (inédito). ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 271 ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 TABLA 7 Principales naciones receptoras de inmigración, 1821-1932 PAÍS DE INMIGRACIÓN PERIODO CUBIERTO TOTAL AMÉRICA 53.826.000 Estados Unidos 1821-1932 32.244.000 Argentina 1856-1932 6.405.000 Canadá 1821-1932 5.206.000 Brasil 1821-1932 4.431.000 Indias Británicas Occidentales 1836-1932 1.587.000 Cuba 1901-1932 857.000 Uruguay 1836-1932 713.000 México 1911-1931 226.000 Guayana Holandesa 1856-1931 69.000 Guadalupe 1856-1924 42.000 Terranova 1841-1924 20.000 Paraguay 1881-1931 26.000 ASIA 90.000 Filipinas 1911-1929 90.000 OCEANÍA 3.834.000 Australia 1861-1932 2.913.000 Nueva Zelandia 1851-1932 594.000 Hawai 1911-1931 216.000 Fiji 1881-1926 79.000 Nueva Caledonia 1896-1932 32.000 ÁFRICA 1.437.000 Sudáfrica 1881-1932 852.000 Mauritania 1836-1932 573.000 Seychelles 1901-1932 12 .000 FUENTE:SALAZAR,Delia: «Las cuentas de los sueños. La presencia extranjera en México através de las estadísticas nacionales 1880-1914». Tesis de maestría en historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2007. Tomado de THOMAS,Brinley: «Migraciones internacionales». En: HAUSER,Philip M. y DUNCAN, Otis Dudley: El estudio de la población.Santiago de Chile: Centro Latinoamericano de Demografía, 1975, vol. II: 727. Los cambios en el periodo cubierto por la estimación corresponden a la disponibilidad de estadísticas en las naciones receptoras de inmigrantes. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 272 ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273 TABLA 8 Españoles en México D.F. asociados a la Sociedad de Beneficencia Española, 1910 a 1930 Años 1910 1921 1930 Hombres* 8.837 9.593 10.932 Asociados SBE 4.325 6.894 7.783 Porcentaje 48,94 71,86 71,19 FUENTE:Población según lugar de nacimiento. SALAZAR ANAYA,Delia: La población extranjera en México (1895-1990). Un recuento con base en los Censos Generales de Población. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, serie Fuentes, 1996, p. 101; las cifras extraídas de las Memorias de la Sociedad de Beneficencia Española,años 1910, 1921 y1930, pp. 27, 20 y 14. *Hasta 1928 la totalidad de españoles asociados a la Sociedad de Beneficencia Española eran inmigrantes varones de origen español. A partir de ese año comienzan a admitir asociados cuyo lugar de nacimiento es México (segunda generación) aunque hasta 1930 la cifra es marginal, en torno al uno por ciento. Véase GIL LÁZARO,Alicia: «Prácticas mutuales, discursos caritativos. La Sociedad de Beneficencia Española de México» [inédito]. ALICIA GIL LÁZARO CRISIS, XENOFOBIA Y REPATRIACIÓN. LOS INMIGRANTES ESPAÑOLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO, 1910-1936 273 ©Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª cont., 28, 2010, pp. 239-273