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Vida, y muerte del Cid, y noble Martín Peláez : Comedia famosa

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Kum. iss» COMEDIA FAMOSA, VIDA, YMUERTE DÉLCIDy YNOBLE MARTIN PELAEZ: . DE UN INGENIO DE ZA CORTE. PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA. ELCID. ALTAR FAÑEZ. 'ñoña ELTIRA. ‘MARTIN PELAEZ. LAÍN.' BRJANDA. EL RET DONALFONSO. BERMUDO. CBAPARRÍÑ. RELATO. SOLDADOS. ALTISIDORA. EL RET BUCAR, ARLAJA ,rCELINDA. MOROS, JORNADA PRIMERA. Sale el Rey Bucara Alt ^yMoros. Q(tal ue ávista deValencia está la Infan- Ali. Palas en el valor puso la planta sobre el muro de Murcia ,yvictoriosa deCeíin tu enemigo, como Diosa la respeta til exército árrbgante. Rey. Hoy ha dé entrar triunfante; :* qual Semíramis bella en Babilonia, : cnn todos ios soldados de Esclavonia; bien Solimán ,con mágico desvelo, por el carácter del luciente velo, aseguró que su valor seria laurel de mi dichosa Monarquía. Esta la causa ha sido, que su bélico ardor no he reprimido; por ella pienso ser de la camoaña Emperador de la invencible España. A!i Con Arlaja yCelinda, que Amazonas son de ia Siria Zonas, se atreve áconquistar por maravilla una yotra Castilla, ytanto amor tu exército la tiene ytan gustosa viene * militando en su bélica vandera, como sí Marte fuera su mismo General. Tocan. Rey. Los instrumentos bélicos rompen los sutiles vientos. Ali. Dichoso diá la Ciudad espera. Rey. Venus yMarte baxan de su esfera Tocan cax'as ,ysalen por un palenque la Infanta ,Arlaja ,Celinda, ySoldados. Infant. Alá prospere ,señor, tu vida ,que guarde el Cielo, para que veas unidos átu soberano Imperio desde Zaragoza al Beris, desde Cantabria áToledo, ydesde el fuerte Moncayo álos altos Pirineos. Rey. Hija, en mis brazos recibe el parabién del aliento militar, que te acompaña; ypues el Profeta nuestro Abra- sVida ,yMuerte del Cid brazo de Alá te acredita' - en los Palacios excelsos, tu corazón ,si no mienten los Celestiales quadernos, de la diestra de Mabotña será con valor supremo, , en favor del Alcoranj rayo ,relámpago ytrueno. Sepa yo de tu venida el admirable suceso. . J«/. Oye, señor, mis hazañas. Rey. Prosi|§ii^,^^s..í>íjC Está atento. Supe qué ¿i -Rey de híurcia Celidoro * hizo amistad ,señor, con el Christiano, yque el tributo de fa Luna de oro te negaba el Genizaro tirano. Doy orden al Baxá Mahomedoro, que con el Tercio bélico Africano desde Denia baxasé ala campaña, unióse ámi Valor ,ytembló España. Celidoro ysu gente por la cumbre de un monte divisamos, guando el dia abriendo la pestaña de su lumbre, iba aclarando la tiniebla fria: Descubrióse la inmensa muchedumbre, ypare^ció que el Cielo nos llovía hombres al valle, óque según rodaban, que los ayres turbantes granizaban. En una Alfana Syrka nevada, se presentó Celin baxando un monte, yen otra del Jordánico criada, al paso le, salió Celeridonte: Yo no sé si chocó Sierra nevada con el Alpes ,el Etna ,yel OrontC} sé que al chocar el uno yotro rayo, aquel fué Pirineo ,este Moncayo. Presénteseme el bélico C.elino en un bruto del Betis, indomable, pongo la lanza en ristre, yde camino le paso el pecho con valor notable: Clavéle el cuerpo en el robusto pino, yal dar dentro del pecho vegetable el último suspiro horrible ybronco, el alma le saqué dentro del tronco. Del esquadron de losChristianos soles, ydel quartel de los ginetes canes, se encuentran en Pegasos Españoles Zuleina ,yel valor de ios Guzmanes: Rompen las lanzas ,vuelan los faroles. ,yNoble Martin Pelaez, llevando ios Planetas por imanes' yel mismo Marte, por andar al uso por penachos marciales se los dúo. * El Alfaquí, que el Alcotán emL contra Muza salió de saña árma'do ^ desde la cima de uqa parda peña * álos abismos vino despeñado: * Af Profeta invocó de breña eti breña ysegún era Muza de alentado, * de un vuelo le arrojó desde la loma sobre el gran Paraíso de Mahoma. ' Los dos Reyes, señor, de Andalucía. -Zegrieis yGómeles se encontraron yen las centellas délficas del dia, ’ pesar de la parca se abrasaron: Parecióle ala muerte que podía descansar en el centro que buscaron,, yhalló que en la palestra que ocupal^ las almas inmortales peleabah. Dispararon los dardosy poblando la región del ayre puta, dos nubes parecieron ,dos cometas, émulas de la antorcha mas colura: Subieron en nivel las pardas meta% yal baxar ála esfera mas segura, las puntas por los.rumbos succeshrOS se clavaron en cuerpos medio vivos. Encendióse la guerra poderosa, tocó ámuerte el impulso de las vidai) inundóse de sangre belicosa el arroyo inmortal de las heridas: Arrojáronse al agua tenebrosa las esquadras mas fuertes yatrevida^ ycomo con su sangre les brindaron, en púrpura caliente se anegaron. , Los ginetes de Denia belicosos, que Ceiinda yArlaja gobernaban, cerraron con los Tercios animosos, que ála parte del Norte se quedaban; Avanzáronse tanto, que en los fosos del fuerte de Celin ,donde esperaba» algún socorro, los dexaron muertos, inundando de sangre los desiertos. Fue el despojo, señor, mil prisionef cien carros de marlotas yturbantes, treinta elefantes ,de Africa guerreros, ymil arcos flecheros de diamantes, quatrocientos fortisímos azeros, cien alfanas jordánicas volantes, ¿enñ Ingenh yseiscientos caballos andaluz, hvpogrifos del carro de las luces. ^M^rcia queda,. señor, J los Castillos áe Elebe-í^ué^QS;- ála Alcotana Luna de ValeiSéia, ^_ ylos «ampos de Lotea destruidos, amblando los rebeldes en tu ausencia, ios feudos otra vez restituidos, - desecha la amistad de los CbnstianoSj ycon fama inmortal los Africanos; ; Todo ,señor ,se debe átu Corónay; triunfa ,conquista ,emprende ,áolíci^, postra ,rinde ,sujeta ,perfecciona, tala ,reforma ,da ,castiga ,quita, rompe ,acomete ,ensalza ,sigue ,abona, alcanza ,fortalece ,facilita; (w, ypues nopuede haber quien te lo estórgima el mar ,tiemble el Sut', caduqué el iorbe. Rey. Vuelve otra vez ámis brazos, Sol de la Luna que observa nuestto Alcorán ,pues de todas eresel mayor Planeta; ' yvosotras;' Amazonas '‘ de lafiiobteza Agárena, ‘ llegad ámis brazos. Arlaja.Toázs el valor que nos alienta recibimos de la Infanta. Cel. Como en nuestras almas reyna, la luz de ella recibimos, como del sol las estrellas. " Inf. Supuesto jpues ,que rendido el Reyno de Murcia queda, demos principio, señor, áconquistar nuevas tierras. El Rey Alfonso ha heredado las dos Castillas soberbias por la muerte de su hermano Don Sancho ,que con la flecha óvenablo ,le dio muerte sobre Zamora la bella. Bellido Dolfos ,yahora pretende entrar por Requena^ ásangre yfuego ,talando las Católicas vañderas. > Los Berberiscos ginetes, que se quedaron en Denia, entren mañana ,señor, dé la'Corft, 'i en la Ciudad de Valencia. El Baxá Miramóiin con sus soldados ,la Vega del Turia puede ocupar; - ypor la parte' siniestra ‘-- de las Monmñas áei'SUr ^^ Almozaren nos défl^d®--' las campañas del’ Moral. ' Nuevos trabucos de guerra se traigan de Berbería, ” ycon la-fefiarcial défeUsa que de MatHiecos envié '.3.' ; el gande Mahomad j' Vflletítdir *^'' por señora de las gentes,; '- ; por árbitro de la tierra; por mejor jardín del mundo, ponga sus Ré^ás vaiideras ' sobreiosmuí'QS'deBúrgos,' de.Pamplona>y dé Paíertciü. --r Reyl Vén-áboía- ádescansar; que en la Mezquita te espera casi la Nobleza joda del Reyno ,para, que seas honor^gloria de quanta'S ilustres Matronas Régius defendieren en sus armas ‘ ála gran Casa de Meca. Inf. ¥o espero que aqueste brazo, de Alá soberana diestra, ha de poner las diez Lunas que dexóWuéstto Profeta; ?- ápesar'de Jos ChristianoS;; • sobre 6i Ciudad excelsa' 'fe del gran Alfaquí de Roma, Pontífice de su Iglesia.. varse. Salen el Rey Don Alfonso ,yBermuio. i4//. 'Queel Cid contra^ mi decreto, hasta Toledo ha llegado? '•- Berm. Mil Moros ha cautivado, •icontra el'debido respeto que se debe ála lianza que hiciste sin ambición con el Rey Aiimenon, debida álaconfianza; tus tierras ha destruido per una que te ha ganado: juramento te ha tomado en la traición de Bellido, yásu devocioa ha puesto -A2lo' 4jViia, yMwrte-del ios Capita.nes de fama, yen el Africa le ilama el Arábigo contexto el absoluto Señor, de la bélica campaña, ' yse imagina de España absoluto Emperador, yálas Cortes no ha venido, por su ambición singular. Don Rodrigo de Vivar toda mi gracia ha perdido. Bertn. El áPalacio ha, llegado. Alf. Aiw^eá Castilla le i^orte su valor ,hoy de la Corte ha de salir desterrado: Sale el Lid ,Alvar Pañezy Laíttt Cid. Avuestros-pies hace alarde Don Rodrigo-de Vivar, que en .este .mismo lugar llegó ámerecer;:- Alf.^a. es tarde. Cid. Por su valor ylealtad, en Castilla conocida^ si no la fama adquirida por sus hasañas::- 4//. Alzad. Cid. Parece que con disgusto .,1 - me recibís ,gran señor, , yes justo que ámi valor se favorezca:;- Alf. No es justo. Cid. No es justo? Alf^lUo» Cid. Pues mi fe en qué ,Alfonso, os ha agraviado, qué causa ,señor ,he dado. . para que vos::- Alf^ Yo la sé. Cid. Vos la sabéis ^mi lealtad se amancilla sin honor; 4 si algún aleve traidor de mí os ha dicho:;- Alf. Escijchad. Dias ha ,Cid Campeador,, que me tiene disgustado - vuestra materia de estado, indigna de mi valor. En primer lugar presento ávuestra so berbia idea, que dentro de Santa Gadea me tomasteis juramentó sobre si parte tenia en la muerte de mi hermano, desacato soberano, yespecie de alevosía; jNoble Martin Pelaez, pues fuera mas justa ley . de la nobleza aplaudida, ,que le. quitárais la vida áquien dió la muerte al Rev pues diato alguno en Toledo que quando al muro llegasteis, de Zamora no pasasteis, * ude cautela ,óde miedo. El segundo cargo ha sido tan vnestro como infiel, pues cpn ánimo cruel ^el Reyno. habéis destruido ael Rey Moro de Toledo, que en mi palabra fiado, estaba bien descuidado de semejante denuedo. Quién os dió licencia ávo» para quebrantar las leyes que ajustaron vuestros Reyes, puestos por manos de Di<« sobre la tierra? qué hazaña puede ser la que ha rompido el fuero favorecido por mi Consejo en España ? Fuera de esto ,os he llamado .; álas Cortes ,yfingisteis, que en las guerras anduvisteis conquistándome un Estado. Yquando áCuenca quería con mjs armas conquistar, me diiisteis en Vivar, que experiencia no tenia de la guerra, que era mozo para salir ácampaña, sin castigar en España el desvelo cauteloso de algunos ,que mal contento* • estaban de mi poder: acción de no obedecer ,^ mis bien fundados intentos, siendo así que se condena vuestro consejo fingido, pues os fuisteis atrevido áver áDoña Ximena, yme dexasteis ,Rodrigo, con Ja carga del Imperio, sujeto áque en cautiverio me pusiese el enemigo. Todos estos cargos son ta 1 it mIngenio de la Corte. tan ciegos por la codicia, están pidiendo justicia ámi recia indignación. Vasallo tan atrevido Bo ha de vivir en mi tierra, aliméntele la guerra, pues de la guerra ha vivido. Salid luego desterrado de mi Reyno ,que no es justo que yo reciba disgusto de un vasallo que ha llegado áoponerse ámi poder, llevado de su valor, que el criado ásu señor debe siempre obedecer. La sentencia que os he dado cumplid luego, porque sea, la jura en Santa Gadea escándalo de mi Estado. Los puestos ylos tesoros que adquiristeis en la guerra^ veré si puedo en mi tierra confiscados contra Morosj yesta ley de mi grandeza se cumpla como ella está, porque de no ,baxará álos pies vuestra cabeza. Hace que se va. Cid. Sin oirme os queréis ir ? no ,Rejf Alfonso ,volved, • que os llama el Cid ,deponed vuestro enojo, que cumplir debo. Alf. No es tiempo. Cid. Escuchad. Alf. No teneis que persuadirme. Cid. Oigo otra vez que ha de oinne, señor ,vuestra Magestad; acordaos que soy el Cid. Alf. Ya lo sé jno sois;;- Cid. Yo inteoto:;- Alft Quien me tomó el juramento? Cid. El mismo soy. Alf. Proseguid. Ctd. En primer lugar ,mi espada, yeste brazo ,que os abona, os puso bien la Corona, que aunque estaba laureada vuestra cabeza Real por la justa succesion, sin tomar la posesión os asentaba muy maL Si juramento os tomé no fué contra la lealtad, antes ála Magestad perfectamente aboné. Porque apenas mal contento el vulgo bárbaro vi, quando el daño redimí con la ley del juramento. ./ Si por la junta ólas leyes | os quejáis de enojo ciego, cumpla yo con Dios ,yluego quéjense de mí los Reyes. El traidor que os dixo ,sí, que áBellido no maté, yque de miedo no entré Ja puerta (pesar de mí !) de Zamora ,vive Dios, que os ha engañado en Toledo; decidle que busque al miedo, porque ,hablando entre los dos, si en mi valor se repara, por San Pedro de Cardeña, que si el miedo no me enseña, que no le he visto la cara. Quando áZamora llegué, el traidor ,buscando el centro de su vida ,estaba dentro, cerrada la puerta hallé. Vuestra sangre me obligó áno trepar por el muro, que en él no estaba seguro el traidor que le mató: que en el traidor sin segundo, por San Millan que matara quantos traidores hallara por el término del mundo. Ysi aiguno os ha informado mal de mí: :pero este Solio, de los Reyes Capitolio, es un divino sagrado. El decoro no perdamos al lugar que obedecemos, las pasiones moderemos, jal segundo cargo vamos. l| Vida ,jr Muerte del Si en las Cortes ,si se advierte, no me hallé ,fué porque estaba con los Moros que mataba en las Cortes de la muerte. , No os faltó mi voto ávos, que en la guerra singular hice voto de matar los enemigos de Dios. Los dos vimos en la tierra vuestro valor mejorado, vos en Consejo de Estado, yo en el Consejo de Guerra. No falté ála Magostad, que en las Cortes del valor, cada palabra, señor,’ os valia una Ciudad. Culpáisme porque atrevido, con católico denuedo, hice guerra áel de Toledo 2 el Bárbaro la ha tenido. Qué consejo soberano puede aprobar en su tierra que rompa el Moro la guerra, yno la rompa el Christiano ? No me habléis coa intención, que sé por cosa muy clara, que si áToledo os ganara que aprobárades la acción. Si áCuenca no permití que se conquistase, fué, porque desigual hallé la fuerza que en vos no vi. No está el arte del vencer en la juventud ,señor, la experiencia es en rigor la ciencia del poseer. La guerra se ha de intentar con muy maduro consejo, el poder es un espejo donde se debe mirar. Ysabed ,por maravilla, que os conquistó mi persona desde Toledo áPamplona, desde Galicia áCastUla. Quince Reyes he vencido, diez Castillos he ganado, un Reyno os he conquistado, yuna Provincia rendido. Yfinalmente, aunque vos Cid, yNóhle Martin Pelaez, .me desterréis por estado, no teneis ningún soldado mejor que yo ,voto áDios, . yesta espada. Alf. Basta ,digo. Cid. No basta ,Rey Soberanea que los disgustos de un Rey son muerte de los vasallos. Que os dexé, me decis vos, mejor ,señor, os dexaron en los campos de Viana esos Infanzones bravos. Capitanes de la envidia, lisonjeros de Palacio, quando en poder de quarent* Aragoneses Africanos os llevaban preso ;yyo, dando espuelas al caballo, de los quarema ginetcs diez solos vivos quedaron-, yno quedaron ,que huyeron del noble Cid Castellano. Yalguno que me está oyend» fué el primero que vagando los vientos ,árienda suelta - se puso ,señor ,en salvo. Yo lo digo ,Don Bermudo, miradme bien, que yo os hablo* Alf. Don Rodrigo de Vivar, salid luego desterrado por uii año de mi Corte. Cid. Yo roe destierro por quatro. Aif. Por atrevido os destierro. Cid. No soy sino temerario. Alf. Son muchos vuestros delitos. Cid. Ya he respondido álos cargos. Alf. Sin vos viviré contento. Cid. Vivid, señor, muchos anos* Aif.^o sois vos el Cid Ruy Dia*» el soberbio Castellano ? Cid. Si señor. Alf. Guárdeos el Cielo: Don Bermudo? Berm. Señor. Alf. Vamos. Vánse loi dOt> Alv. Este desprecio has sufrido ? Cid. Es mi Rey ,soy su vasallo. Lain. Ano estar el Rey delante, áDon Bermudo::- Cid. En Palacio W todo es respeto., laín. Alv. Ese, señor ,veneramos. Cid. Ea ,Alvar Fañez ,Laín, del orbe terror yespanto, seguidme, yjuntemos luego nuestros fuertes aliados para cercar áValencia: conquistemos ,Castellanos,^ al Rey AÍfonso otro Imperio, en pago de estos agravios. Alv. Atu lado moriremos, como valientes soldados. tain. Al calor de tu vandera^ todos ,señor, militamos. Cid. De las Asturias de Oviedo hoy ,Alvar Fañez ,aguardo áMartin Pelaez ,mi deudo, que será grande soldado andando e.n mi compañía: tú verás ,Alfonso ,quanto debes estimar ál Cid, áquien hoy has desterrado, por haberte dado Imperios, por haberte conquistado áZamora yáFalencia, áVailadolid yáCampos; pero á,pesar de traidores, esta espada yeste brazo te conquistarán laureles, te darán nuevos Estados, te añadirán nuevos triunfos, ysabrás desengañado quien es el Cid, áquien llaman el soberbio Castellano. Vasa ,ysale huyendo Martin Pelaez ,y su ^adre tras él ,yChafarrín. Peí. Hijo ,dónde vas? espera, qué tienes ?sosiega ,aguarda, qué nuevo impulso acobarda tu sangre de esa manera ? Chaf. Esa gayta óchanfonía que el Cid áesta tierra envió, alos dos nos asustó. Peí. Tú has de mostrar cobardía quando el buen Cid Castellano te llama para que seas honor de Asturias ,yveas de tu Solar soberano de la Corte. el trofeo militar de tus padres adquirido? La cítara que áel oido de Marte suele alentar, te altera? Tocan, Mart. Qué desconsuelo ! Peí. Te atemoriza? JUart. Qué horror! Peí. Te acobardal Maru Qué rigor ! Peí. Te inquieta? Mart. Válgame el Cielo! Chaf. No se canse su mercé, su hijo yyo somos dos gallinas, sí, juro áños. Peí. Calla ,infame. Chap. Callaré. Peí. De la casa yel clarin tiemblas ? Chap. Como tiemblo yo. Peí. Tú eres mi hijo? Eso no, que no es mi sangre tan ruin. Mart. Ay de mí! Padre yseñor, el corazón sosegad, yatentamente escuchad lo que importa ávuestro honor. Estas Montañas de Asturias, que por ios altivos montes de León ,si no atalayas del Occeano ,son torres, son mi Patria :la crianza que me dieron estos robles, fué el pacífico silencio de aquesta soledad noble, en cuyo caos divertido, en cuyo alvergue conforme, la sábia naturaleza, de los militares golpes, de los marciales estruendos, ybelicosos rumores me libró, yen la eminencia de aqueste vecino monte, por merced de las estrellas, con impulsos superiores •me dexó por escondido, , yme perdonó por pobre. Aquí me habéis enseñado ; ásembrar la tierra torpe, áencanecer esa sierra it un Ingenio 8Vida ,yMuerte de los ganados menoresj ydesde que ví la luz del gran Padre de Faetonte^ yme mecieron los hados en la cuna de ese bosque, de esta silvestre Provincia, de este rudo Imperio, donde me crié ,nunca he .salido áextrangeros horizontes; yen su Reyno ,coronado de peñascos yde flores, valles ,arroyos yfuentes, buen Pastor ,ymal Adonis, buen labrador, mal soldado, me aivergo dichoso joven; en cuya segura vida, por no tener ambiciones, por no envidiar las riquezas, por no aprobar los rigores, por no agraviar álos Pueblos, por no robar álos hombres, por no matar por estado, ni desagraviar pasiones, la justicia con que vivo me coronó de favores. Parece ser que llevado vos de aquella sangre noble que os dió el Cielo ,pretendms, porque el Cid la vuestra goce, siendo tan cercano deudo, que yo sea ,óque yo logre, debaxo de su vandera de los Alarbes pendones el triunfo marcial ,ganando eterno lauro ámi nombre: dices bien ,pero sabed, que la armonía del orbe Consta de infinitas cuerdas desiguales en las voces. Yo ,padre yseñor ,no tengo el aliento vital ,donde consiste el marcial estruendo, tan fecundo ,que corone de rsyos al alvedrío. Ko esta arquitectura noble, no este cuerpo organizado, ni estas arterias disformes son alma de este edificio, sino el corazón ,que impone del Cid tíolle Martin Velaety leyes vitales ai brio; yaunque soy noble, se encoge tal vez el ardor viviente, ytímidamente torpe, discurriendo por las venas, le yela ,le descompone, le atemoriza ,le ofende, ycobardemente inmovi^ en la oficina del pecho el alma noble se esconde, porque el caso no le infame, yel lugar no le inficione. Yo no sé de qué procede ’ este, que atrevido rompe los impulsos de la ira: bien sé que debo álas voces de la honra que heredé dé tantos hidalgos noble* acudir ;pero si el Cielo, que reparte por su órden leyes del quinto Planeta, que son los iharciales soles, pequeña pavesa anima áesta materia de bronce; qué chipa tiene el discurso^ si el valor no le socorre? Yo siento en mí por Ja parte de la nobleza un desorden invencible ,un corazón hecho de dos corazones; pero al punto que el temot con arrullos gemidores, con susurro movimiento me yela ,me descompone la ira con la templanza, yávista de ios ardores * el limpio azero suspende, yel corvo alfange depone. Ysupuesto que yo mismo no pude hacerme, yque el golpe de aquesta fortuna adversa nace de impulsos mayores, desadmeen mi humilde esfera, padre yseñor ,sin que noten mis flaquezas inculpables las extrangeras Naciones; aquí viviré seguro, pasando plaza de joven alentado en el discurso. qo( áe un Ingenio fltie-eon cordura los hombres pasarán plaxa de Alcides encubriendo sus pasiones. Querer que vaya ala guerra, es querer ^que me deshonren los amigos yenemigos, que mis faltas no conocen. Filósofo soy ,que busca la quietud entre estos robles, escribiendo sus defectos en las peñas de estos montes, que se ocultarán mejor que entre láminas de bronce. Aquí puedo yo ,señor, dar ávuestra casa honores, sustentando con prudencia en todas las ocasiones el valor que me han negada esos Diáfanos once, impulsos que están {iendiente-s del último yprimer móvil. No violentéis mi alvedrío, ni me saquéis contra el orden que me dió naturaleza ála campaña disforme, áser entre los soldados, que son de Marte leones, fábula de vuestra sangre, yafrenta de mis mayores. No átodos, señor ,nos suenan - bien las militares voces, ni los laudes de Marte animan los corazones de los que están enseñados áoir entre ruyseñores cláusulas dulces del alva, armonía de los orbes. Yo he estudiado en estas hojas, que los záfiros descogen, muchas letras naturales; yála luz de esos faroles he leido que la vida es un tránsito que coge la muerte yla sepultura, en cuya mansión el hombre apénas se acuesta dia, quando se introduee noche. Yo no pretendo ,señor, ir del campo áios salones de la Corte. de Palacio ,ápretender (por haber muerto álos hombres) plaza de fiera ,ni quiero que se vistan mis pasiones de la túnica de Marte. Vístanse los ricos hombres, los guerreros ,los valientes, ylos bravos Infanzones, que ámí me basta ,señor, aquella túnica pobre que nos da la muerte quand» nos da el sepulcro por norte. Suspended ,pues ,el decreto, que no todos los varones de conocidos solares libraron sus pundonores en las armas ,que las letras, con inmortales renombres levantaron muchas casas al solio de los señores. Yo, en efecto ,no he nacido eon aquel ímpetu noble, con aquel valiente ardor, que saca entre ios humores el relámpago viviente, que ostenta luces feroces. Ultimamente, estas breñas por hijo me reconocen, aquí pretendo vivir sin que la guerra me postre, sin que la envidia me acabe, la conquista me corone, la tiranía me alhague, la crueldad me desenoje, la atrocidad me condene, la ciega ambición me estorve, yen fin ,como bruto fiero, sin ley ,sin Dios ,ysin nombre, me coja en pecado aquella vida ymuerte de los hombres. -Chap. No se canse su mercé, su hijo yyo somos dos gallinas ,sí ,juro anos. Peí. Calla ,infame. Chap. Callaré. .^ Pí/ Martin Pelae* ,hijo, advierte que hombre noble nunca ha sido cobarde, porque ha nacido peleando'Con la muerte. a évida ,yMuerte del Cid >yNohk Martin Pelaez, pero quando lo seáis, qué^hombré es éste que ha traído no en el valor lo mostráis, para aquesta guerra el Cid? ni en vuestra espada se ve. Volver el ímpetu atras, ser noble, ysalir huyendo de la batalla', no entiendo que se haya visto jamas. La nobleza yel valor son el imán del acero, ninguno ha. sido primero, todos atraen el honor. El temor siempre es mortal, el pundonor nunca muere, el uno baxeza adquiere, yel otro nombre inmortal. Vos sois noble ycaballero? no lo sois ,sí ,yo lo digo, que el que huye al enemigo, ées cobarde ólisonjero. De qué tembláis en la guerra?» no os embravece el estrago, quando dicen Santiago, cierra España,España cierra? Cuerpo de Dios con el vicio cobarde ,lindos decoros, quando ye mato mas Moros, entonces tenga mas juicio, Qué es huir? por San Millan,. que alabo ámi Dios Eterno quando despacho al infierno las almas del Alcorán. Amigo ,saber morir con honra., vida se llama, que en la gloria de la fama consiste solo el vivir. En ia esfera del honor, yel solio de la grandeza, el valor hace nobleza, yla nobleza valor. Hombre Común puede ser valiente, temprano ótarde; pero hombre noble cobarde, yo no lo puedo creer. Los soldados qué dirán, viendo que sahs huyendo, - Yque se quedan rieiído ^' los perrosdél , '' ‘ Que dirán de déc:d . dirán con cueid® mentido En mesa de los valientes caballeros no se sienta quien hace al valor afrenta, en ia mía hay accidentes, que con la desigualdad queda afrentado el sugeto, ' pues dura tanto el respeto como dura la igualdad. Aquesa mesa se llama Templo ,yMarte no consiente que hombre cobarde se siente en el Templo de la Fama. Para merecerla vos, habéis de matar primero, con el valor yel acero, los enemigos de Dios. Matadlos ,pesar de mí, yde quien os envió ila guerra ,adonde yo iser valiente aprendí: matadlos ,digo ,ómoric como valiente soldado, que no muere el que es honrado} esto os notifica el Cid; yde no, mudád de intentó; entraos áservir áDios, (que aquí no le servís vos) desde luego en un Convento» Obre el valor este día lo que el acero no obró; perded el miedo ,que yo no tengo en mi compañía sino Roldanes, Reynaldos, Alexandtos ,Scipiones, Xerxes, Cesares ,Sansones, Aníbales yBernardos, vase- Mart. Pues no me he caído muert* oyendo tales oprobios, óno es cierto lo que he visM/ óes mentira Id que toco, óes muerte la que poseo; óno es vida la que gozo, úde este siglo he pasad® álo insensible del otro, óestoy sin honra, que porque bien puede ser toem. Corazón ,en quién consiste de un Ingenio de la Corte* este ^defacto alevoso ? Averigüemos verdades^ venid ai teatro honroso de ia honra, ydel vaior, yen su tribunal heroico, ómorir de lo que siento, óvivir de lo que ignoro, que es infamia dcl discurso dexarse llevar del .ocio. La obligación del nacer, es observar con decoro las leyes de haber nacido: la república de todos se defiende con algunos: porque les’ hechos heroicos, como nobles dan nobleza áios unos yálos otros. El noble siempre es valiente: nací noble? Sí; pues cómo soy cobarde? comprehendido soy, por decreto lustroso de la honra, que me obliga desde el nacimiento propio, ádefender con las armas, como hidalgo valeroso, la Fe, la Patria, yel Rey. Luego si no me dispongo ámorir por todos tres, le falto al Rey en lo hereyco, ála Patria en defendelia, ála Fe, dando álos Moros lugar para que la opriman; yen estos actos heroycos, soy infáme Ciudadano, mal vasallo, ysobre todo mal Christiano, pues agravio, por inútil yvicioso, áDios, ai Rey, yálos hombres; caygase-el Etna en mis hombros. Esto consentís nobleza? Esto permitís decoro ? Por esto pasais honor? Esto no vengáis enojos? No es mejor que el sol dispare un rayo caliginoso, que en ceniza me convierta? No es mejor que abran los poros este torreón de arena, en cuyo funesto solio se sepulte para siempre un hombre tan-afrentoso? Apuremos el discurso; con qué se hicieron famosos -los hombres? con el valor: Yeste valor por sí solo, áqué aspira? claro está que átres admirables solios; áia fama, ála nobleza, yála honra: luego átodos afrenta quien no es valiente? Sí ,porque su fama es soplo, su honra nube que pasa, su nobleza humo, ypolvo: Luego si yo no conquisto álanzadas con los Moros estas deidades de Marte, - en rigor, entre los otros, no soy hombre, claro esta; porque si el valor heroj’ co hace álos hombres, yyo no tengo valor notorio, es, que no soy hombre: oh pesia mi corazón pavoroso ! taládrele el menor rayo, apagueje el menor soplo, sufequele el menor fuego, yentre el pesar, yél aliogo, ni viva de las venganzas, ni muera de ios oprobios. - Amí afrentarme ála vísta de Capitanes famosos, quitándome dé la mesa, donde Marte belicoso alimenta rayo árayo los Ministros de su Trono? Amí decirme en mi cara, que volví cobarde' el rostro de los Moros? voto áDios, que si llovieran los Polos mas Alarbes que el Diciembre arroja del Cielo copos, si granizaran las nubes, ódestilaran ásoplos turbantes los Elementos, óse cayeran áplomo, que ha de conocer el Cid, -^Vida, yMiicm dd CU ouc aouciíe diairiante bronco ba descubierto mas Icccs, que rayos ^despide Apolo. Clarín. üso sí, cuerpo de Dios, suene el clarín sonoro;», que ya sabemos la solfa, por dor.de el vaior hcroyco suele cantar ála fama sus concertados elogios. Ya está el Alarbe en campaña, rompamos por entre todos los Esércitos de Agar, ycomo crecido arroyo, que se lleva quanto encuentra por los valles, ylos sotos, asi llevemos cabezas, tantas, que digan los Moros, entre el pavor, yel espanto, entre el temor, yel asombro, que por descuido del Cielo se desató de los Polos, ótoda la quinta Esfera, óel valor de Marte todo. Vare, Haré la batalla ,ysale Cka^jrrin. Chap. Vive Christo, que mi amo se ha vuelto un vivo demonio; por Santiago de Galicia, que vá matando los Moros p»r los campos de Valencia, como si matara pollos. Cómo valiente mi amo, yyo cobarde? eso nolo; por la garra de Sansón, que han de ver estos cachorros, Ko quien lleva el gato al agua, sino los perros rabiosos. oiauí se dá la batalla, entrando álos Moros Martin, yluego tale el Cid, yMartin, Cid. Martin Pelaez, escuchad; salís her;do? de gozo no estoy en mí. Mart. No señor. Cti, Limpiad la sangre del rostro. iyNoble Martin Pelaez, Mart. Esta es gala de laira yse me viene áios ojos. ’ Cii. Siempre Marte entra con s-n oís? Desde hoy os conozco por deudo mió, escuchad; Capitán del tercio os nombro de los Leoneses. Mart. Señor- Cii. Oís? no vi tal destrozo; *” por San Pedro de Cardeña, que ha muerto doscientos Moros, mirad, sobrino, de hoy mas ^ os sentareis con ios otros Caballeros ála mesa: biea podéis, que yo os abono. Chap. Yo con quién he de sentarme! Cid. Habéis andado animoso? Cbap. Dos Moros ymedio he muerto yherido noventa yocho. ’ Salen Alvar Fañex ,yLaln, Cid, Alvar Fafiez, yLaín, ha sido mucho el destrozo? Alv. Ha sido grande, ymayoi ; el estrago poderoso, que Martin Pelaez ha hecho en Jos Valencianos Moros. Laín. Lauro merece inmortal, Ma-t. Capitanes valerosos, lo que ávosotros se debe no ha de gozar con elogios inmortales quien milita debaxo de vuestro solio. Dos Correos de Requena, ahora, señor, llegaron, yestas cartas me entregaron ,: del Rey, yDoña Ximena. C/i. Gran novedad debe haber, esta es del Rey mi señor, ydice: »Cid Campeador, jjconviene que ámi poder, vy ámi servioio vengáis vá Burgos, donde os espero -- vcon aquese Mensagero: . vDios os guarde.íí Qué aguare^ dadme un caballo al momento, la tardanza me condena. Oíd Alv. Leed, señor, de Xitnena la carta. Cid. Es atrevimiento en un vasallo dé ley, de lealtad tan conocida, aunque le importe la vida, faltar un punto asu Rey. Alv. En tanto que procuramos tu jornada, leerás la carta, yde ella sabrás lo que contiene. Cid. Leamos: wMis lagrimas son testigos, vque os fuisteis, Cid Campeador, í>y me dexasteis señor, »>entre vuestros enemigos. »Vosme ordenáis, que ála raya >íde Valencia vaya áveros, wy el Rey, ysus Consejeros «me han mandado que no vaya. «Vos andais entre soldados «conquistando un Reyno al Rey, «y él contra la justa ley, «confiscó vuestros Estados. «Bien claramente se muestra, «que sois distintos en guerras, «vos en darle nuevas tierras, «y él en quitaros la vuestra. j>No permitáis, que yo viva «en tan duro cautiverio, «ni que le deis un Imperio «á quien me tiene cautiva. «Dice Bermudo, señor, «que al Rey no sois obediente. « miente Don Bermudo, ymiente • qualquiera infame traidor, que de aqueste testimonio diere fé, yála campaña salga, yverá toda España. Demándetelo el demonio. Lid. Caballeros ,entretanto que doy la vuelta áRequena, que será muy brebemente. defended aquesta tierra como valientes soldados: pongase toda la fuerza * en esteüsitio; hasta tanto que yo de la Corte vuelva. Vos, Martin Peláez, llevad con cuidado, ydiligencia, antes que yo ilegue áBurgos, los despojos de esta guerra al Rey Alfonso, que sun catorce Alfanas Turquesas, once Cautivos Baxaes, sin otras muchas preseas, que hemos quitado álos Moros, ydecidle, en quanto liega mi valor ádisculparse, que mi lealtad ,yobediencia ese presente le enviar ysepan los que aconsejan álos Reyes, que áios hombres como yo que se gobiernan con rectitud yjusticia, no se confiscan sus tierras. Vase. Mart. ABurgos iré, señor, yaunque sea en la presencia del Rey, sabrá DonBermudo, que esta espada se gobierna por el impulso de Marte, laurel de la quinta Esfera. J^aie ysale Elvira con plumas,ye pada, yBrianda. Briand. Atu grande atrevimiento ninguna acción le disculpa. Elv. Si yo he tenido la culpa, discúlpeme mi tormento: amo, ámi primo, yamor con la fuerza del empeño, ála vista de su dueño hará menor el dolor: vengo ála guerra ábuscaile por centro de mi deseo. Briand. Mira, señora, que creo, que andan Moros en el valle, Elv. El Exército Christiano detras de ese pardo risco ha de estar. Sale la Infanta, ydos Moros. Inf. Vaya la gente Vila^ vMuerte Ísl T^chle Eíartln "Pelaste en ese b'oq'ne sombrío ocüit&adose hasta tamo qu2 por la margen dsl rio baxen todas las Esaaadras, ytodos á un tiempo inistno Ecotnetamos ai Real dd Católico Enemigo. Briand. Perdidas somos, señora, Motos en el bosque he visto. Eh. Si la fuerza de los Hados, óios Astros vengativos se conjuran c«nLra mí, lluevan ios Cielos prodigios. Inf. Espera Aíí, dos Chiisiianas entre esos ramos he visto. Alí. Deteneos ála Infanta. Elv. Valedme, Cielos Divinos. Inf. Quién sois? Elv. Dos Cliristianas áquien el Cielo ha traído átu poder_ por esclavas. Inf. Dó.íde camináis ? Elv. Ai sitio de los Christianos, señora, ámorir de lo que vivo. Ir/f. Amorir ? EJv. Sí ,que el amor tiene seguro el peligro. Inf. Sosiega, Christiana noble, ei alterado sentido, la Infanta soy, ten valor, descansar puedes conmigo: áquién vienes ábuscar ? Elv. Aquien el alma he rendido; tengo aíñof, ysoy mugar. Inf.Q'jé esainor? Briand, Eai dulce hechizo, que entrándose por los. ojos, desbarata los sentidos. Inf. Yo no entiendo esa pasión: son ios Christianos muy finos con las mugeres? Elv. Señora, los Hidalgos bien nacidos, nunca engañan álas Damas. Inf. Seránhombres peregrinos: dónde están esos Hidalgos? porque lo que ámí me han dicho es, que en vuestratierra hay hombres de tan doblados caprichos, que si no engañan sus Damas con mil requiebros fingidos, no les parece que cumplen con quien son, yes desvarío quererles ,sino dexarles. Briand. Seberanamente ha dicho. Inf. Es tu nombre ? Elv. Doña Elvira. Inf. Pues ála guerra has venido áver Christiana ,tu amante, vente áValencia conmigo, que desde allí te enviaré, con ei ^decoro debido átu persona, ála raya de Castilla, que hay peligro si te diera libertad, yahora fuera delito de mi grandeza. Eh. Tu mano, que me concedas te pido, por tan singular merced. Inf. Ea, Agarenos, al sitio dei bosque ,que antes que el Ah \a, relámpago cristalino de ese délfico Planeta, corone de luz ios riscos, antes que el bello topacio, engastado en el anillo Celeste, surque las once campanas de nieve, yvidrio, por esas quatro veredas, que nos señala este risco, hemos de dar en el Campo del Castellano Rodrigo, ese pasmo de la Europa, ese León del Castillo de Marte terror, yespanto de ios Pendones Moriscos, que juro por este rayo de Alá lunado prodigio, esta parca de la muerte, este acerado cuchillo de Mahoma, áquien venera la luz del Lucero quinto, 21 El Cid qtie he de ganalíes el fuerte de Alcocer, aunque cel circo del ultimo Firmamento baxe en alas de Zafiros el Patrón de la Cruz roza, pues para abatir los ricos esplendores de la Aurora, para desplomar Castillos, para conquistar Ciudades, ysujetar Obeliscos, basto yo, que de Mahoma soy esalacion, prodigio, saeta ,cometa ,rayo, relámpago y^ torbellino. -Vanse- Salón,ysalen el Rey Alfonso,yacomñatTiieTíto, yoiTa puerta tarubiea VeiaiT., yChaparrin. •^ador. que el Cid por divina ievj es de la k-altad crisol, yes el mejor Españcl que tiene, ni tuvo-el E.cy. Si habíais porque'^está presente su Tvlagestad, sin segundo ha sido el Cid en el Mundo, yninguno mas valiente. Yen esta acción que defiendo se vé que el Cid ha ganado un Reyno, yvos por Estado, al Rey se le vais perdiendo. Yvá ádecir si os agrada,, de ese temor ásu escudo, lo que vá á. decir Bérmudo, de la lisonja ála espada, Ysustentaré por Dios, que el Cid_, soldado de ley, es para servir el Rey Mart. Martin Pelaez ,gran señor, sobrino del Cid. A'f. Alzad. Aqué YsrÁsi -Mart . Su lealtad, yconocido valor, con un presente me envía, que álos Moros ha ganado, cuyo triunfo venerado de la marcial valentía, dedica ávuestra grandeza, supiieando le reciba, para que su afecto viva, impulso de su nobleza, en el valor singular de vuestro laurél sagrado. Alf. Muy mal consejo ha tomado Don Rodrigo de Vivar. Berm. Pretende el Cid, gran señor, disculpar con el presente su soberbia inobediente, solicitando el favor de tu gracia, habieado sido instrumento de la guerra, con que,ha alterado tu tierra el fiero'Moro atrevido no es bien que tu Magestad reciba ahora presente de un vasallo inobediente. Mart. DonBermudo, reparad mejor vasa lio que vos. Tocan. Yporque ilega áPalacio::: ^fBasta, pues esto hade serp executaa mi poaer. J^ase el Rey. 'Berm. Luego hablaremos despacio. Vase, ysale el Cid. Chap. Qué es despacio? por la cepa primera, que vio Ncé, _ que él ácaballo, yyo ápie, le haré voto á: Dios, que sepa quien es el Cid, mi señor, sí, por San Pedro ySan Pablo. Cid. Qué es esto ? Chap. Haré lo que hablo, por vida del Campeador. Cid. Mattiii Fckez, qué es aquesto? RIart. El Rey, Se^or ,me.desó en esta quadra,yse entró con Don Bermudo. Cid. Que es esto? Sale Bermudof. ySoldados. Berm. El Cid está alii, llegad. II yNoble Martin Palaez. ilevadie preso a León, que asi por su sondicion lo ordena su Magestad: qué aguardáis ? Sol.i. I. Parece error, que tú sin llegar estes: pero yo bastaré pues. Cli. Qué queréis ? Sold. I. Nada, señor; conde habernos de llevar áDon Rodrigo? Berm. ALeón, no se pierda la ocasión. Chap. Por vida:;: — Man. Yo he de matar;:: Cid. S'osegaos. Berm. Obre el valor: qué aguardáis, óqué teméis? Sold. I. Está bien , lleguemos pues. Cid. Qué queréis ? Sold. I. Nada, señor, B¿rm. Oqué costosos retiros! yo solo quiero llegar, para poder blasonar. Cid. Qué queréis ? Berm. Solo serviros. Cid. No se yo si mi lealtad apruebe ese frenesí, pues para servirme á mí, aun no teneis calidad. Haced.de la lengua alarde, sin salir de vuestra tierra, que yo no llevo ála guerra un lisonjero cobarde. No importa, si he de escucharos, que murmuréis en mi ausencia, pues' puedo desde Yaiencia con el aliento m.ataros. Sabed, que aunque está cortada la pluma de vuestra ausencia, que hay muy grande diferencia de vuestra pluma ámi espada. Vos las antiguas noblezas cortáis con vanos errores; pero si esta corta honores» la mía corta cabezas. Muy bien podéis murmurar, soltad la lengua arrogante que claro está que delante de mí no osareis hablar. Yaun creo de mi denuedo, yde vuestro aleve pechi», * que aun ámi sombra sospecho que la tuvieradeis miedo. ’ Berm. Advenid, que manda el Rey que os lleve preso. * Sale el Rey. Alf. Esperad , debe oír la Magestad al reo por justa ley : Don Ri drivo de Vivar se quede solo conmigo en la quadra: por el Cetro, que por impulso divino recibí en Santa Gadéa, que he de ver si Don Rodrigo manda en Castilla. Cid. Señor::: Al/. Seguidme, Vivar, Cid. Ya os sigo. Entran por una puerta ,ysalen pOr otra, yse corre una cortina ,yvente algunos Reyes de España pintados. Alf. En esta sala Real, donde el silencio corona de respeto ámi grandeza, os pretendo hablar ásolas. ABurgos os he llamado, para que las culpas todas, que os imponen mis vasallos, de que yo tengo memoria, las absuelva la inocencia, ólas castigue la honra, porque el Estado no sufre violencias escandalosas. Decidme, con qué pretexto, con las armas vencedoras, rompisteis por las fronteras de 3e un Ingenio de Aragoní yen Zaragoza obligasteis áDon Pedro, Rey de la Provincia toda, áquexarse de las armas de Castilla poderosas, sin tener parte en la guerra, que hizo vuestra gente propia, contra la paz asentada entre estas nobles Coronas? Con qué intento, quando fuisteis ála conquista famosa de Valencia, me llevasteis de Asturias, León, yAstorga Jos Soldados mas valientes, que al lado de mi persona, columnas eran de España, 3'pasmo de toda Europa? Qué os movió. Cid Campeador, áromper con belicosa osadía por Monzón, yAlcocer contra las propias treguas ,que hicisteis por mí con Mahomad Belerboya, obligándole áCastilla ásatisfacer la costa, que al Africano en la guerra le hicisteis con vuestras Tropas! En qué os fundáis en sacar para Ja guerra, que ahora hacéis áValencia, sea por fuerza, óvoluntad propia de ios ricos hombres ,solo los tesoros que ellos gozan? •Jué fin, ocon qué intento fuereis llevar vuestra esposa, yvuestras hijas al Reyno ce Valencia? qué discordia introducís al Estado? Por ventura, en esta gloria del vencimiento, queréis de Valencia la CoLa! pasando desde vasallo ála Diadema costosa de Príncipe soberano, sabiendo vos, que la sombra del reynar ofended quiea Con noble título goza ds la Corte. el lauréi de sus vasallos? \uesira soberbia es notoria: vos las le}'es Militares las hacéis sentencias propias? Ysin dar parte ai Consejo, sois arbitrio de las otras Naciones confederadas álas dos Castillas solas? Qué es esto. Cid Campeador? qué nube vanagloriosa se opone ai íolar antiguo de vuestra nobleza heroica? en qué fundáis estos dueios? Se os borró de la memoria, que soy Don Alfonso el Sexto Rey de Castilla, que goza, por la lidia de los Reyes, la famosa sangre Goda? Hablad, que os he concedido este breve plazo ahora, por no faltar ,como debo, ála parte generosa de la Divina justicia, pues con ella, yla notoria igualdad de mi Conejo, sabré castigar discordias, sabré oprimir vanidades, ysabré ,sin que se opongan vasallos inobedientes al poder de mi Corona, ponerles junto álos pies Jas cabezas sediciosas, que en tales casos no tiene lugar la misericordia. Cid. Estaba considerando, que en aquesta sala propia vuestro padre, que ya asiste en Alcázares de gloria, rae dixo un dia ,viniendo de vencer áLimaona, de los pies ála cabeza bañado de sangre Mora; Cid Rui.Diaz, por vos reino, mas vale vuestra tizona, que quantas corbas cuchillas, que quantas espadas cortan por decreto de la muerte: por ’Vida yMuerte del Cid, yNoble Martin Pelaez. Chap, Ydespués ce cauth’a en mi presencia , te quedes áia Luna de Valencia. R^y. Toma asiento, Christiano va- ,leroso, debido átu nobleza, Cbaji. Si es forzoso , sentémonos también. diey. Qué haces ,villano I Cbap. Sentarse entre estas Moras un ^pbrLtiano.in/.Sepamos tu Embaxa- Mart. Lo que siente (ds mi General.diré muy brevemente. Don Rodrigo de Vivar, Señor de Cardeña yAlva, Conde de Orgaz yAlcocer, G'^'bernador de las Armas de Alfonso Rey de Castilla, Gran Chanciller en su casa, ydel Consejo de Guerra primer Ministro en España; salud ypaz os envía. Dice, que estando cercada por ias Armas de su Rey esta Ciudad coronada de tanto Agareno fuerte Un tiempo, yhoy por la gracia de Dio^i^deparíe suya la vict^B^^^no falta sino el asalto postrero para rendirla yganarla, que os dá de Plazo seis horas para que de la atalaya las llaves de la Ciudad le envies antes del Alva; porque si no, desde luego, requiere^ avisa ydeclara, que ha de llevará cuchillo, sin reservar de tu casa la sangre Real que te asiste toda la Ciudad que basta que ias Armas de su Rey hayan tenido cercada Un año esta gran Ciudad; no indignéis del Cid Ja saña, porque si se enoia, pienso que si sube álas murallas. que se ¡leve de un reves quantas Moriscas gargantas tiene, no"^:olo Valencia, ' pero Marruecos; Aljama, Túnez, Argel, yla gran Casa de Meca, yel arca del Zancarrón de Mahoma, tan venerado en el Asia. Jnf. Con tu licencia pretendo respondelle. Chap. Linda galga. íb/. Embajador ,diie al Cid, que Aitisidora la Infanta de Valencia ,gran Princesa de Denia ,luna Africana, del Alcorán, ycometa de ¡as Esquadras Christianas, no solo quiere rendirle esta Ciudad soberana pero que le notifica, que antes que pase mañana, le ha de echar de todo el Reyno de Valencia, yen su Alfana, que en las ráfagas del viento es hypógrifo con alas, ha de llegar áponer las diez lunas Otomanas, con el Penden de Mahoma, no solo en las torres altas de Burgosi sino en Zamora, Falencia, Toro, Cantabria, Pontebedra, ysobre ei mismo sepulcro, que tiene yguarda Galicia del gran Patrón de los Imperios de España. Mart. Yo te alabo tu ventura. Inf. Yo Christiano, tu arrogancia. ' Mart. Con la paz te ruega el Cid»_ Inf. Yo con la guerra ylas armas. Mart. Lástima tengo átu mucho valor, yhermosura rara. Inf Yo átu presencia, que tieneíj si la vista no me engaña, , valor, nobkza, ypoder, valentía yarrogancia. Mart. La paz se debe admitir. Chap. Mas quiere la paz de Francia» Salen Elvira, yBriar.da. E/í. De un Ingenio, de ¡a Corte. Elv. Qué es Embajador del Cid el que ha llegado? Briand. La infanta está aquí con él. Mart. Qué veo. Chaparrin, se engaña el aliñan, no es esta mi Prima? Chaf- Sí, ycon ella está Brianda. Elv. Cielos ,qué miro ! Briand. Señora. Elv. Vivid, muertas esperanzas. Briand.lÑQ es tu primo yChaparrin? Inf, Cenoces, noble Christiana, áeste Embaxador? Elv. Señora , el Christiano que buscaba quando tu me cautiyastés, es este. J»f. Detente, aguarda, que no has de ir cbé'el. Chap. Qué haremos? Mart. Aunque me mate la guarda, aunque las leyes se rompan, ómorir, ólibertarlas. Chap. Parece cosa imposible; ya voy tentándola espada. Mari. Esto es fuerza, obre el valor. Chap. Lo demas es patarata. Mart. Suplicóte me concedas llevar aquesa Christiana por ser prenda que yo adoro. Chap. Yo llevarme la criada, ápesar de Berbería, del zancarrón, yla pata. Eey. Christiano, esa Esclava noble no es posible que la Infanta te la conceda. Mart. Bien sé. que de una Ciudad cercada no puedo ósea par , 'con vida; perc»^Vmpéño rué fiárita, yo hé de librarla. 2?.ey. 'Qué dices? de mi Palacio no salga con vida. E/n. Válgame el Cielo ! en todo soy desgraciada. ^Rey. Matadlos. C&lin, Muéran. Inf. Teneos. Mart. Quién ha de morir, canalla? Rey. Las lej^es dr Embax-sdot áese Español no le valgan; matadlos digo. Irf. Esperad, no han de decir que las armas de Bucar Rey de Valencia, yAltisidora la Infanta, rompieron con deshonor, aunque haya bastante causa, el derecho de la guerra; fuera de que la bizarra valentía del Christiano, el oponerse ála guarda, el dar su vida ála muerte, por defender ásu dánia, '' mas obliga que desprecia, mas ennoblece que agravia; ysi Christiano no fuera, .él rigiera mis Esquadras, pero es contra mi valor; _ el buscarlo en la campaña es acción de mi grandeza; ya tienes libre la Esclava, sigue, Christiana, tu amanté. Elv. Con la vida ycoa el alma. Mart. Qué me miráis. African os? Chap. Qué me miráis, Africanas? ilfarí. Ño llega alguno? Chap. No llega? Mart. Ven Elvira. Chap. Ven Brianda. Inf. Ala muralla, Soldados, toca al arma. VaaH. Rey. Toca al arma. Salen el Rey Don Alfonso, Alvar ‘FatíST,, yBermado. ^/«.Vuestra Magestád, Señor, en el campo de Valencia , honrando con su presencia ^ vasallas áquien dahonor? Alf. Sólo con Bermüd-o vengo áver al did recatado, mas no sepa qué he llegado, ^ que aunque tan seguro tengo . de un vasallo tan leal ^. el pundonor yla ley, .. debida siempre ásu Rey por derecho natural, ^Da pre- 2^ yMuirte del Cid, y ei Persa íembió mi nombre, ymi pundonor la Francia. :Tres Reyes he conocido, Fernando mi nombre aclama,. Sancho estimó mi persona, yAlfonso mi ilustre casaj pero todas estas glorias, como son nubes que pasan, si con la muerte se olvidan, con la vanidad se acaban. Este León Español, •on la ultima quartana su esfuerzo vital depone, su erizada piel arrastra. Amigos, el Cid se muere, . ya la sentencia está dada en el Tribunal Divino, acudamos luego al alma, que es la joya mas preciosa que nos dio la primer causa. Hijos, el Rey de Valencia pasó ai Africa, mañana coa PJiramoiin su deudo, cubrirán esas campañas de cien mii alarbes Moros; ysi saben (cosa es clara) que yo he muerto, alentarán sus Africanas Esquadras. Embalsamadme, hijos míos, ycon artiScio ymafia ponedme sobre Babieca, que si yo tengo mi Espada, seré terror de los Moros: sacareisme ála batalla, que si tengo la tizona ávista de sus Esquadras, no hay que temer, aunque venga toda el Africa, yel Asia. Sale Bermudo, Berm. El Rey, señor, por la posta de Cuenca ¡lega átu casa. Cid. Qué decis ? Sale el Rey. Alf. No me pudiera suceder mayor desgracia. tidl Señor? Alf. Amigo Rodriga, Sol délas Armas christianas. Marte Español, qué teneis. Rtoile Blartin Velaez. primo, yamigo del'alma? Sentaos. Cid. Perdonad ,sefiep, que ya las fuerzas me faltan. Afi Cómo os sentís? Cid. Como quien pretende hacer la jomad» ultima de nuestra vida. Alf. Nunca á,Valencia Ilegára para ver tan gran desdicha. Cid. Señor ,nuestros gustos pasan | como exálacion que muere, antes de arrajar la llama: Rey Alfonso, dueño mió, ^ que viváis edades largas, ’ pues empezáis áser Sol, no os eclipsen nubes pardas: s buenas Vasallos teneis, i callen todos los Monarca», s que la lealtad Española, j por naturaleza sabia, por decreto de la honra, salo en España se halla. Señor, eiempre ála Noblei» dad los cargos de importancia, que los descuidos de un noble, son aciertos de otras casas: Miradme por los Soldados, que son las columnas sacííi del Imperio, oís. Señor, como áhijos los regala el buen Príncipe ,. yen v?* esoi decoros n» faltan. Muy buenas serán las letras, yes justo, señor, honrarlas» pero advertid, que dos plumas pueden gobernar ei Mapa, pero para defenderos . no bastan muchas espadas.^ Cien hombres en los Cpnsej gobiernan con vigilancia, - yen la guerra muchas mile* aún no gobiernan las almasmas estimo yo un Soldado, que quantos ociosos andan infamando con los vicios la nobleza de su Patria, _ que el uno vela en la ^ yel ©tro duerme en su ie un Ingenio de la Corte, Beldados, Alfonso mío, eue -en ellos siempre descansa el cuidado' de los Reyes, y' el peso de las batallas^ porque os sirvan en la guerra, perdonad algunas faltas, mueran, señor, per la Fé, ^ no mueran por sus. desgracias. AXimena os encomiendo, mirad ,señor ,por mi Casa, como yo he mirado siempre por vuestra Corona sacra, yde rodillas :e:• 'Alf. Qué hacéis ? Cid. Arrojarme ávuestras plantas,' ' pidiéndoos perdón ,señor, de la enemistad pasada. Soldados mios, átodos digo lo mismo, mis faltas han sido grandes, mis culpas confiesa ávoces el alma ; abrazadme, hijos queridos. Alf. Alos -mármoles ablanda. Mart. Qué dolor ! Alv. Qué pena !Cid. ADios, que ya el aliento me falta: misericordia ,Señor. muere, 'Alf. Llore España tal desgracia. Wanse todos, llevándole, yquedan Mam tin yAlvar Fañez, ysale Chaparrin. Chap. Señor, que somos perdidos. Mart, Qué hay de nuevo Chaparrin? Chap. Qué ha de haber, que en esta el Rey Bucar Bencegisí, (Playa en mas de ducientas Naves, que le dió Miramolin, yá desembarcando perros, óMotos de mil en mil: rabiando vienen los perros que no los puedo sufrir, * de haber tenido en sus hombros tanto galgo Berberí, No escuchas la algaravía de los mastines ,decir en lengua podenca, mueran estos Christianos del Cid? Si él muere pienso que iremos amajar esparto, sí, alas mazmorras de Orán. üíí?!-'?. Alvar Fafiez ,repartir Fodenvos nuestras Esquadras. Alv. Aníes que el Bárbaro vil acometa álas murallas, podemos todos ^alir ápresentar la batalla. vasen. Chap. Acabóse ,yo perdí mis esclavos pero antes, por vida de Chaparrin, que he de pringallos primero que su Rey Miramolin me los rescate ábuñuelos : voy el tocino áfreír, yáchamuscarles el alma cen uno yotro pemil. vanse. Vista de Valencia ,ysalen el Rey Bucar ,la Infanta yMoros. Rey. Próspero viento trusimos, las Tartanas, ylas Naves, aquellas cisnes de pino, yestas de Neptuno aves, sobre el salado edificio fueron Planetas errantes. Arl. Nuestra Armada se compone de cinco mil Alfacares, ydiez mil Miramolines, con sel» mil Ginetes Canes. Cel. De improvisó hemes cogido ála Ciudad. Rey. Por qué parte será bien que nuestra gente, óla combata, óla escale? Inf. La puerta de la Marina es la mas segura parte, que podemos escoger para no perder las Naves de vista. Arl. Seguramente será la salida' fácil. Inf. Válgame Alá ,qué silencie tiene la Ciudad !no sale íla eminencia del muro ningún Ministro de Marte. Rey. Cómo con nuestra venida no se ven los Baluartes coronados de Españoles?' Novedad se m-e hace grande ver la soledad que tiene esta fuerza inexpugnable. ^6 Vida ymuirte del Cidy Tiene el Cid con el valor, ardides ,señor ,notables; pero cesen ios discursos, los Miramolines marchen al Puente, yseguidme todoi los mas esforzados Martes: Esta es Valencia, Soldados, la que por largas edades , ápesar de los Christianos, habitaron nuestros padres; pues la perdimos, volved ahora por vuestra sangre, •restaurarla, ómorir como buenos Capitanes. Rey. Ahora, Soldados mios, es el tiempo que reparte nuestro Profeta el valor, nuestros lunados alfanges rayos de Alá se acrediten en ios tronos Militares: al Puente ,Soldados mios, que pues al Campo no salen los enemigos ,nos temen. Inf.La puerta pienso que abren: toca al arma. Todos* Al arma toca. Hase la batalla ysaliendo los Christianos por una puerta, Moros por otra^ ysaldrael Cid después en un caba— lio, yal verle los Moros huyen como espantados ,dando vuelta al talado ,yentrase el Cid. Jnf. Pero este es el Cid, que sale echando rayos de fuego. Rey. Válgame Alá, qué espanUble! retirémonos, que viene este Castellano Marte abrasando quinto encuentra, wttt. yNoble Martin Relaez, Dem. Mueran los perros cobsrf,. SaleMart.No quede vivo ningu^» quemadles luego las Naves ®’ SaleAif. Aún muerto el Cid se de trofeos Militares. Sal. Tod. El Rey Don Alfonso vX Sale la Infanta. Inf. Atus pi«, Christiano Atlante la Infanta llega, pidiendo que tu M.agestad la ampare, dándole el santo Bautismo; porque milagros tan grandes, solo los pu_^de alcanzar quien tiene áDios de su parte. ^f. Sangre Real, que se reduce ála Fé, justo es que alcance el estado que merece: vuestro esposo es Alvar Fañez. AIv. Es premio de tu grandeza. Alf. Vos, Noble Martin Peláez, Virrey de Valencia sois. Mart. Pues hoy mercedes reparte vuestra Magestad, mi prima :t: Alf. Si es blasón de vuestra sangt^ con ella os doy áRequena. Elv. El Cielo tu vida guarde. Brian. Oyes, Chaparrin. Chap. Brianda, pues contigo he de casarme pídele al Rey doce Villas. ' Alf, Demos orden. Capitanea que el cuerpo del Cid se lieTe con triunfo sonoro ygrave áSan' Pedro de Cardefia. Chap. Yporque parece tarde, demos Su ála Comedia del Noble Martía Pelaez. FIN.