Lateralidad y feedback en la toma de decisiones de jugadores sub-19 en fútbol
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PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III LATERALIDAD Y FEEDBACK EN LA TOMA DE DECISIONES DE JUGADORES SUB-19 EN FÚTBOL LATERALITY AND FEEDBACK TO PROMOTE DECISION-MAKING IN U-19 FOOTBALL PLAYERS Manuel García Bautista1, Manuel A. Bejarano Bache2 y Francis Ries2 1Universidad de Sevilla, Entrenador de Fútbol UEFA 2Universidad de Sevilla, Departamento de Deporte y Educación Física, HUM-962 La correspondencia relativa a este artículo deberá dirigirse a Manuel García Bautista (Universidad de Sevilla, Entrenador), Correo electrónico: [email protected]; o a Manuel A. Bejarano Bache, Universidad de Sevilla, HUM-962, y miembro de la Association for Applied Sport Psychology (AASP). C/Pirotecnia S/N. Correo electrónico: [email protected]
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III Introducción “Los que planifican, ganan. Los que no lo hacen, también ganan. Aquellos que improvisan ganan, o los que responden a instintos también lo hacen. Por tanto, podemos afirmar que ninguna escuela es mejor que otra” (Bielsa, en García Bautista, 2023, p. 10). En el Deporte, “jugar bien”, consiste en elegir la opción de juego o, ejecución en el juego (incluida la no ejecución o cambio en el último momento), más adecuada en cada momento y ser capaz de llevarla a cabo de forma eficiente y consciente durante todo el partido (Gréhaigne, Godbout, & Bouthier, 1997). Por tanto, la capacidad de continuas tomas de decisiones apropiadas que afronta el jugador, y el dominio de destrezas propias y las específicas de cada modalidad deportiva, así como su adaptación al contexto para su optimización en la acción concreta, van a hacer que cada deportista, (en nuestro caso futbolistas) “jueguen bien”. En el alto rendimiento, cada deportista normalmente tiene un perfil diferente, especialmente en los Deportes colectivos y en el que nos ocupa, por tanto, destacando, por propia selección, lo que se considera un perfil decisional elevado (Jiménez Sánchez, 2007). En Fútbol, podemos distinguir 5 ámbitos, el técnico, el táctico, el psicológico, el teórico y el condicional. No podemos afirmar que uno vaya por delante del otro en grado de importancia ya que, en el momento de la ejecución (un consecuente acto, omisión de éste (se decide no actuar o se detiene la acción espontánea) o acto mental, Schutz et al., 2006) todos ellos tendrán una participación, y, como componentes, aportarán en el resultado final de ésta, pero también permanecerán interrelacionada con las anteriores, con las posteriores, y las simultáneas. De ahí la importancia del proceso, dentro del cual, destacamos en este caso la importancia de la toma de decisión, y de mantener el proceso en ese estado “cuántico” (de Broglie, 1923; 1924; Davisson, C. & Germer, 1927; Kaiser et al., 2012; Wheeler, 1978). Por ejemplo, cuando hablamos de “técnica”, actualmente ya hablamos de “técnico-táctica” (o lo “técnico-táctico”). Es decir, en este caso va integrado (permite reducir los tiempos de toma de decisión, y acotar, acompasar, e incluso fusionar en uno solo, el proceso de toma de decisión con el de ejecución, según observa la propia teoría cuántica y se ha demostrado y consolidado recientemente (Aspect et al., 1982; 2022; Bell, 1971; 1981; Davisson & Germer, 1927; de Broglie, 1923; Hameroff & Penrose, 1996; 2014; Voss et al., 2014; Windt & Voss, 2018). De igual modo aparece en la propuesta que esos 5 ámbitos o dimensiones (Bache, 2023a; 2023b; Kaluza, 1921; Klein, 1926), están relacionadas entre sí, formando un todo integrado, mayor que la suma de sus partes. (Fuster, 2011; cf. Jonas: 1966, en Ryan, Kuhl & Deci, 1997, p. 704; cfr. Simon: 1962, p. 468). De igual manera, este campo de la Psicología en muchas ocasiones pasa a un segundo plano, sin embargo, la toma de decisiones y la anticipación perceptiva permite y conserva una
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III relevancia muy alta en la performance de deportistas de diferentes modalidades deportivas (Oliver, 2020), en este caso, y quizás especialmente, en el Fútbol. Es por ello, nuestra preocupación que lleva al estudio e intervención de la toma de decisiones. Dentro de este campo, centraremos la investigación en la importancia del feedback (verbal) en la toma de decisiones, ya que por la falta de formación y de herramientas por parte de entrenadores y entrenadores, en múltiples ocasiones, no se consigue el rendimiento óptimo de quienes participan más directamente en las acciones de juego, jugadores, jugadoras y deportistas en general (Bartholomew, Ntoumanis, & Thøgersen-Ntoumani, 2009; Edwards, 2000; Lewis et al., 2014), incluido quienes se encuentran en desarrollo. Aunque debemos destacar que en este caso se realiza desde una óptica profesional, priorizada sobre la puramente académica, dirigida fundamentalmente a obtener los mejores resultados del proceso y durante el proceso, aunque se puedan dar situaciones puntuales que se introdujeron para establecer pequeñas diferencias o categorizaciones en pro de la investigación. Por último destacar que, Thorpe y Bunker (1982) afirmaron que, en todo juego deportivo, hay una toma de decisión que precede a una ejecución. Así lo contempla también Oliver (2020), cuando lo observa como una posibilidad, de gran importancia para los Deportes Colectivos y de Equipo, donde se da un elevado grado de complejidad y de variabilidad, haciendo referencia a la anticipación perceptiva y la atención selectiva, sobre los automatismos, y frente a los categorizados como Deportes Individuales de regulación interna o aquellos donde el modelo de ejecución se prioriza y priman los automatismos sobre el proceso de la toma de decisiones y la adaptación de la ejecución (Oliver, 2020 pp. 93-99). Adelantando sobre el modelo de intervención planteada, cabe señalar que, por ejemplo, al menos en Fútbol el éxito en un pase no depende de la capacidad de ejecución del sujeto únicamente, sino también de su capacidad para aguantar la presión psicológica del partido, o del adecuado estado del terreno de juego. Otras muchas variables pueden afectar incluso a las acciones más discretas, puntuales y de regulación interna, generando limitaciones incluso para la investigación (Bache, 2022). Incluso así, o más aún, en ese entorno de complejidad y variabilidad, donde a menudo se dan o consideran los procesos como cercanos, idénticos, o similares a lo observado en los procesos cuánticos, la toma de decisión de los sujetos ante un mismo elemento técnico puede ser distinta, tanto por factores individuales como contextuales, al atender tanto diferencias individuales, como la variabilidad y complejidad de los entornos. De igual modo puede suceder con sus efectos, como veremos en mayor profundidad más adelante. En este sentido y sabiendo que el Fútbol es un Deporte Colectivo donde se enfrentan 2 equipos formado cada uno por 11 deportistas, en un espacio claramente definido (Castelo, 1999), pero
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III dicho espacio varía constantemente por las interacciones que se dan (Feynman, 1985; Kim, 2004; Wheeler & Feynman, 1949), es decir, de carácter abierto (Gréhaigne, Godbout, & Zerai, 2011; Menaut, 1991), cuyas decisiones son variables sujetas a cambios que modifican la problemática planteada, la intervención que vamos a realizar tendrá como centro de pruebas, el césped, acotado en unas dimensiones reducidas utilizando lo que se denomina situaciones reducidas de juego o de juego reducido o small sided games (SSG por sus siglas en inglés), o juegos reducidos en Fútbol, small soccer sided games (SSSG). En concreto, nuestro protocolo, que explicaremos más adelante, se refiere a un concepto concreto de este tipo de metodologías, que hemos denominado de manera genérica juegos o juego reducido (JR). Los SSG son conocidos en la literatura como “entrenamiento basado en el juego o “acondicionamiento basado en habilidad” (Gabbett, Jenkins, & Abernethy, 2009), son situaciones de juego lúdicas en las que interactúan todos los elementos del juego de una determinada manera (Wein, 1995). Según Casamichana & Castellano (2010), este tipo de tareas se realizan en un espacio de dimensiones reducidas, con la modificación de premisas y con la participación de un número reducido de jugadores con respecto al reglamento de Fútbol 11, permitiendo entrenar, de acuerdo con Casamichana et al. (2015), los aspectos condicionales junto con otros más complejos y propios de (o manteniendo la) lógica interna del Fútbol, como duelos individuales y duelos colectivos (intermotricidad simultánea, colaboración-oposición, red 2-exclusiva estable por equipos), uso simultáneo del balón, secuencia libre de posesiones, espacio polarizado y soporte de marca (Casamichana et al., 2015). Método La investigación se realizó con 18 sujetos de manera incidental, dentro de los cuales se realizó una estratificación y una selección para diferenciar una población diana de 6 sujetos, manteniendo toda la muestra n=18 sujetos de categoría juvenil (entre 16 y 18 años), y teniendo en cuenta todo el contexto (la muestra se encontraba dentro de un contexto con una población de N=458 sujetos; N16-18 = 69 sujetos entre 16 y 18 años). La estratificación siguió una asignación óptima para sobrerrepresentar a la población con mayor variabilidad. La distribución de frecuencias puede observarse en la Tabla 1:
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III Tabla 1 Distribución de frecuencias para lateralidades (18 jugadores) Nota. En negrita resultados destacados. Cz hace referencia a Lateralidad Cruzada. Se realizó un estudio de campo, utilizando un protocolo basado en el diseño y empleo de SSG o SSSG, para producir resultados sobre la toma de decisiones y realizar observaciones sobre el resto de variables, incluida la lateralidad, y la ejecución en función de diferentes feedbacks verbales aportados por su entrenador, de modo que se pudiera observar y atender a posibles influencias sobre la conducta motora, la toma de decisiones. y observar, si existiere, una diferenciación. El protocolo (JR) permite utilizar y ofrecer diferentes versiones en función del número de sujetos (JR6, por ejemplo), que puede emplearse tanto para la práctica profesional como para investigación, a la hora de definirlos como JRn (donde n es el número de sujetos implicados). De igual modo puede catalogarse de otras formas, atendiendo al diseño y las características del protocolo que se quieran señalar o definir, por ejemplo JR6-1toque o JR6-regate+pase. En general, se trata de una investigación-acción-participación (IAP), orientado al avance del conocimiento científico (Whyte, 1989), el desarrollo de la comunidad en el Deporte (Sport for Development, SfD) para la implicación, integración e inclusión así como elevar la atención hacia unos grupos o cuestiones determinadas (Rich & Misener, 2016; Spaaij et al., 2018) y los aspectos educativos que entroncan con el estudio fenomenológico y de asunciones empíricas de manera cualitativa, y el desarrollo profesional-pragmático (Selener, 1992), en este caso por la naturaleza del contexto y sus aplicaciones prácticas. El entrenador como parte de la investigación, participaba ofreciendo feedback, organizando la acción, u ofreciendo puntualmente un feedback verbal de estilo directivo para generar u observar si se generaban, cambios en la conducta, respuestas, éxito y timing. De igual modo se observó de manera cualitativa la capacidad y calidad de la ejecución, en este caso utilizando como acción de juego el regate (y centrándonos en la observación de esta acción ofensiva), puestas en relación a las otras variables, teniendo como principal la
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III cuantitativa y dependiente, éxito de la acción. Cabe destacar que se priorizó, en cualquier caso, el feedback verbal de estilo no directivo y estrategias en la comunicación e.g. las señaladas por Bache (2022), durante la intervención con JR, especialmente atendiendo a la población diana estudiada respecto a sus posibles diferencias de acuerdo a su lateralidad, en lo dispuesto por Dorochenko (2011; 2013), Bache (2012; 2022) sustentados en otros trabajos (Calzada-Reyes et al., 2013; García Coronado & López-López, 2012; Hecht, 2010; Iidaka et al., 2001; Lam et al., 2021; Lapate et al., 2016; Murayama et al., 2015; Nicholls et al., 2010; Ocklenburg & Güntürkün, 2012; Raine, 2002; Raine et al., 1997; Ramírez-Sánchez & Alba-Aragüez, 1993; Roberts & Turnbull, 2010; Sapolsky, 2006; Serpa Florez, 1984; Tirapu-Ustárroz & Díaz-Leiva, 2018; Valencia, 2007; Vega Cauich & Dzib Aguilar, 2015; Williams et al., 2006), permitiendo el desarrollo de acciones abiertas, donde ocasionalmente se producía una acción de regate, y en el contexto natural se ofrecía un feedback verbal de estilo no directivo, puntualmente un feedback verbal de estilo directivo, y otras se dejaba jugar sin intervención. En este caso queda patente que se trataba de una IAP, pero atendiendo a la crítica de Morin (1982) respecto a la independencia observador-investigación, en línea con las observaciones de la propia física (Aspect et al., 1982; 2022; Bell, 1971; 1981), en el paradigma de la complejidad todo sería IAP. De ahí la necesidad de no excluir, de incluir, al observador en la observación (cfr. Morin: 1982, p. 189). Se estudió la lateralidad atendiendo a las recomendaciones y definición de Bache y Naranjo Orellana (2014) para el Fútbol, y la propuesta de ojo director de Dorochenko (2013) utilizando la plantilla y protocolos de Dorochenko (2011; en Bache 2012, p.25) para el estudio de la lateralidad. Además de estudios previos y práctica basada en la experiencia, se estudió la muestra durante toda la temporada, antes de realizar la intervención con el protocolo JR6 dentro de los últimos 3 meses de la temporada en curso. El protocolo JR6 incluía la estratificación para sobrerrepresentar a la población de lateralidad cruzada, y homogeneizar las lateralidades respecto a lo observado en términos de población generales, donde alrededor del 80%-85% o más es de lateralidad diestra, y el 15%- 20% o menos, es de lateralidad zurda (Barrera & Melero, 2006; Chevalier et al., 2009; McManus, 1996; Peterson, 1974; Porac & Coren, 1981; Zurita Ortega et al., 2010). Cada sujeto observado de lateralidad cruzada, dentro de la muestra, que formó parte de la población diana, se denominó jugador independiente (JI) dado que sus respuestas podían ir más allá de lo considerado dentro del propio sistema y su complejidad, incluso más allá de las invariantes señaladas por Parlebás (2001) para explicar la lógica del Deporte en cuestión; pudiendo encontrarse un o unos elementos individuales dentro del sistema cuando este es
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III considerado como una onda (Einstein, 1905; Planck, 1901; 1920), y que en la función de onda fue encontrado necesario y catalogado como “imaginario” (Schrödinger, 1926; 1935a; 1935b), al estudiar los procesos cuánticos. Resultados y Discusión En primer lugar, cabe destacar la disyuntiva entre los modelos y propuestas que consideran o defienden la postura de ambos hemisferios como completamente idénticos, biológica, estructural y/o funcionalmente (Corballis & Beale, 1976; Dräger et al., 2005; Knecht et al.,2000; Oostenveld et al., 2003; Witteman et al., 2011), y los que lo consideran como partes diferentes que conforman el cerebro humano. En ese sentido, biológicamente ya existen trabajos que exponen diferencias, que conllevan a diferencias en percepción, enlazado y comunicación (Abernethy, Mann & Bennett, 2008; Brown, Halpert, & Goodale, 2005; Calzada-Reyes et al., 2013; Iidaka et al., 2001; Koch et al., 2011; Kimura, 1973; Kimura et al., 2004; Lam et al., 2021; Lapate et al., 2016; Loffing et al., 2012; Morris, Ohman & Dolan, 1999; Noesselt et al., 2005; Ocklenburg, S. & Güntürkün, 2012; Schmahmann, Schmahmann, & Pandya, 2009; Tong et al., 2005; Vallortigara & Rogers, 2005) y posibles diferencias en comportamiento (Calzada-Reyes et al., 2013; Kimura et al., 2004; Lam et al., 2021; Noesselt et al., 2005; Önal-Hartmann et al., 2011; Ryan, Kuhl, & Deci,1997; Vallortigara & Rogers, 2005; Williams et al., 2006). Estructuralmente, existen trabajos que muestran claramente que esto es así (Calzada-Reyes et al., 2013; Lam et al., 2021), y apoyando a lo anterior, se aprecian los trabajos destacados de Wada (1949), Wada y Rasmussen (1960), Geschwind y Galaburda (1985), Ardila y Roselli (2007), Sperry (1968; 1974), Broca (1861; 1865; demostrados por Bookheimer, 2002; y Hagoort et al., 2004), y Wernicke (1874) que ponen de manifiesto las diferencias estructurales respecto a la situación diferenciada del Área de Broca y Área de Wernicke, responsables de la función lingüística, producción y procesamiento respectivamente, y llamaron la atención de expertos internacionalmente al respecto del sistema judicial y penal (Redondo & Garrido Genovés, 2013; Raine, 2002; Sapolsky, 2006), y en nuestro caso por las aplicaciones e implicaciones estudiadas y observadas por Bache (2022), en la Educación y las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CCAFD) y en el Fútbol en particular (Bache, 2022; García Bautista, 2023). Es una observación algo “locacionista”, pero si hay una excepción a la crítica del “locacionismo” en Neurociencias, basándose en los resultados presentados con las excepciones por Rasmussen y Milner (1977), se puede considerar esta. Por último, y ya basándose en lo anterior, las diferencias funcionales entre un hemisferio y otro han sido fruto de polémicas a lo largo del final del s. XX y principios del XXI. En ese sentido, y basándose en lo anterior, las propuestas del modelo diferenciado hemisferio izquierdo (HI) y hemisferio derecho
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III (HD) y especialmente las más actuales, muestran claras diferencias entre ambos, indicando la función destacada del HI para el procesamiento del lenguaje literal y semántico, y, por otro lado, de la prosodia, poniendo en relación el lenguaje corporal con los otros aspectos de la prosodia del lenguaje y la comunicación, cumplida por el HD (Belin et al., 2011; Gandour et al., 2004; Goldberg et al., 2015; Grandjean, 2020; Hagoort et al., 2004; Hare & Jutai, 1988; Hervé et al., 2003; Prabhakaran et al., 2000; Schirmer & Kotz, 2006; Tong et al., 2005). Ambos hemisferios se encuentran comunicados, pero esa comunicación se pone de manifiesto a través del cuerpo calloso, elemento que tampoco es idéntico entre sujetos y puede cambiar a medida que se desarrolla o se modifica la propia lateralidad (Quintero Gallego et al., 2003; Luders et al., 2010). Esto sienta las bases para el planteamiento de la importancia y la relación feedback-lateralidad o lateralización cerebral. El problema de enlace, al que se refiere lo anterior, puede deberse principalmente a diferencias de conexión con el sistema límbico (especialmente con la amígdala) con mayor influencia sobre el HD (Iidaka et al., 2001; Lam et al., 2021; Lapate et al., 2016; Morris et al., 1999; Noesselt et al., 2005; Schmahmann et al., 2009) y a diferencias en la velocidad de procesamiento de la percepción y de la información visual, en favor del HD (Ditunno & Mann, 1990; Önal-Hartmann et al., 2012; Prabhakaran et al., 2000; Williams et al., 2006), que justifica que se observen rendimientos destacados de deportistas de lateralidad zurda, con la limitación de que al estar subrepresentados suponen dificultades a la población diestra a la hora de enfrentarles (Dorochenko, 2011; Engquist, 2001; Holtzen, 2000; Inui, 2005; Judge & Stirling, 2003; Loffing et al., 2012; Wood & Aggleton), pero también de lo que se observa, alejándose de trabajos anteriores, en Bache (2022), respecto a similaridad de deportistas diestros cruzados (lateralización hemisférica cerebral derecha, y ocular, por tanto, izquierda, pero manual y/o podal diestra) con quienes destacaban por su rendimiento y habilidad que eran de lateralidad zurda, y mostrando también (ambos grupos, homogéneos zurdos, y cruzados fueran zurdos o diestros) superioridad con respecto a deportistas de lateralidad y lateralización diestra homogénea (lateralización hemisférica cerebral izquierda). En cuanto a los resultados, respecto a la toma de decisiones, en el trabajo orientado al estudio de la efectividad de la metodología SSG o SSSG, en concreto utilizando los protocolo de JR para la mejora de la toma de decisiones en el Fútbol, García Bautista (2023) observa mejoras en el timing, y el éxito en diferentes acciones de juego ofensivo, y concluye que los JR, como parte de la metodología de SSG y SSSG, son un método efectivo para la mejora de la toma de decisiones. Y que, en línea con lo que indica la bibliografía y los avances en las últimas décadas desde Sánchez Bañuelos (1986) y Devís y Peiró-Velert (1992), y otras propuestas en línea con los planteamientos de Schmidt (1982) con respecto a los modelos de procesamiento
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III en paralelo y patrones abiertos (Bernstein, 1982; Schmidt, 1982), pueden ser mejores que otras estrategias, especialmente con respecto a las analíticas, al permitir entrenar todas las dimensiones de forma integrada. Por ello, recomienda el empleo de estrategias globales o más globales, en sus diferentes vertientes, destacando la metodología SSG. Como veremos a continuación, este aspecto se relaciona con los planteamientos de la mecánica cuántica, respecto a los procesos y acciones independientes del tiempo, y su ejecución, por tanto, en T0, algo que podría verse alterado al utilizar el feedback verbal directivo, e introducir al sistema JI y al sistema en general en una dinámica de procesamiento lineal (Abernethy et al., 2008; Ditunno & Mann, 1990; Henry & Rogers, 1960; Khan, Helsen, & Franks, 2010;Rudin, 1968; Sakai et al., 2000; Witkin et al., 1962; 1977), y, por tanto, dependiente del tiempo, o lineal T0-T1-T2…, etc.; y que incluye la toma de decisiones, también del observador al generar lo que se denomina el colapso de la función de onda (Ghirardi et al., 1988; Giacosa, 2014; Heisenberg, 1927; Wheeler, 1978) de manera, quizás, irreversible 9 . Esto es, en términos del sistema general y contexto que nos ocupa, se reduce la efectividad y probabilidad de éxito, cuando (cualquier sujeto) realizaba una finta, porque ofrece pistas al adversario, pero en el caso de sistemas híbridos (Elze, 2013; Gentile, 2000; Marshall et al., 2003), o de los indicados como JI más allá de las observaciones de Gentile (2000), significaría perder la diferenciación o posibilidad de diferenciación con respecto al sistema (denominado inicialmente Field-Independence, Witkin et al., 1962; y diferenciación respecto al sistema general posteriormente, Witkin et al., 1977), cuando la ejecución era independiente del tiempo (o del espacio-tiempo, i.e., field independent), es decir, supone hacerle perder la ventaja (Adelson & Movshon, 1982; Carr & Bacharach, 1976; Ditunno & Mann, 1990; Gibson, 1966; Keele et al., 1985; Murayama et al., 2015; Prabhakaran et al., 2000; Ryan, Kuhl, & Deci, 1997; Sperling & Dosher, 1986), que se ha hipotetizado en relación con la consciencia y las ondas cerebrales gamma (Hameroff & Penrose, 2014) y se ha demostrado como un estado de consciencia de sueño lúcido, alerta y consciencia elevada mientras los sujetos se encontraban despiertos (Voss et al., 2014; Windt & Voss, 2018), y que 9 Tanto la irreversibilidad del sistema, como el colapso de la función de onda se han propuesto como posibilidades, pero se encuentran en debate abierto en la actualidad (Hensen, 2010; Schlosshauer, 2019). La propuesta es la existencia de un sistema de interés S |𝜓 𝑆 〉 = <∑ 6𝑐+ | 𝑆 + 〉 𝑖 ? cada S correspondiéndose con cada deportista JI. Y otro sistema cuántico |𝜓 𝑆𝒜ℰ 〉 = <∑ 6𝑐+ | 𝑠+ 〉 𝑖 ? |𝑎, 〉 |𝑒) 〉 que integra al sistema anterior (S) y al entrenador y demás en línea con el entrenador ( 𝒜 ) y al ambiente (ℰ). El feedback verbal directivo colapsaría la f( 𝜓 ) y daría lugar a un sistema lineal |𝜓 𝑆𝒜ℰ 〉 = ∑ 6𝑐+ | 𝑠+ 〉 𝑖|𝑎, 〉 |𝑒) 〉 ; donde aparecen los observables, haciendo más predecible al sistema, aunque solo fuera por la información del ℰ, quedando: deportista híbrido podría hacer caso, hacer lo contrario, u otra cosa diferente, i.e., 33% p de ser interceptado; y sistema JI, trataría de hacer otra cosa diferente, haciendo lo contrario, o, si fuera capaz de hacer caso, quedaría una p del 50%, o de hasta el 100% de ser interceptado. Ver (Hensen, 2010) para mayor referencia sobre el colapso de la f( 𝜓 ), diferentes sistemas cuánticos pasando a lineales, y decoherencia.
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III no son significativos, y no tiene sentido hablar de significatividad teniendo en cuenta la naturaleza y condiciones de campo y metodología del estudio). Y, por otro pues, que incluso a pesar de que en línea con lo observado por Bache (2022) respecto a sujetos de lateralidad cruzada (Bache, 2012; 2022; Dorochenko, 2011; 2013), y de dominancia del HD (Cohen, 1996; Ditunno & Mann, 1990; Loffing et al., 2012; Prabhakaran et al., 2000; Önal-Hartmann et al., 2012; Richter et al., 1997; Toga & Thompson, 2003), respecto a las posibles ventajas para tareas dinámicas y de percepción visual-decisión-ejecución rápidas (Bache, 2012; Dorochenko, 2011; 2013; Engquist, 2001; Holtzen, 2000; Vallortigara & Rogers, 2005) tipo deportivas, y abiertas (Murayama et al., 2015; Ryan, Kuhl & Deci, 1997), tipo Fútbol, con el feedback verbal directivo los sujetos de lateralidad cruzada, rindieron peor en el regate durante los JR, con un 41% de aciertos respecto al 53% de aciertos de los sujetos de lateralidad homogénea. Cabe destacar aquí lo aportado por Bache (2022) respecto a jugadores de lateralidad cruzada, y, quizás, zurda homogénea, y también diestros cuando eran de lateralidad cruzada (haciendo referencia a la lateralización diestra de mano y pie, pero cerebral derecha y ocular izquierda) en lugar de simplemente deportistas zurdos, como sujetos que podrían destacar en actividades dinámicas y deportivas, que era lo que, hasta recientemente, se proponía en la literatura (Bache, 2012; Dorochenko, 2011; Bache & Naranjo Orellana, 2014; Engquist, 2001; Holtzen, 2000). En línea con estos trabajos anteriores, y aportando información estadística que podría resultar útil para futuros trabajos en la temática o relacionados, en la Tabla 1 se aportan los datos respecto a la distribución de lateralidades de los 18 sujetos que formaban el equipo de Fútbol de 1ª División andaluza, entre los que hemos destacado un 44% y 28% de sujetos con lateralidad podal zurda, y lateralidad manual zurda, respectivamente, cuando los valores esperados en una población normal, de manera aleatoria, es de ≈10%-15% para cualquiera de estas lateralidades (Barrera & Melero, 2006; Chevalier et al., 2009; McManus, 1996; Peterson, 1974; Porac & Coren, 1981; Zurita Ortega et al., 2010). Desde el punto de vista de este trabajo, incluso resultan más interesantes los valores de lateralidad cruzada, habiendo registrado un 11% de sujetos de lateralidad óculo-manual (O-M) cruzada (89% homogénea) y un 17% de lateralidad óculo-podal (O-P) cruzada (83% homogénea). A estos sujetos les acompañaban ciertas características y habilidades en tendencia a elevada creatividad y alta habilidad, junto con otras típicas del Trastorno por Oposición Desafiante (TOD; García Coronado & López López, 2012), además de particularidades comportamentales características individuales, en línea con lo observado por Dorochenko (2011; 2013), Bache (2012; 2022) y otros trabajos (García Coronado & López López, 2012; Tirapu-Ustárroz & Díaz Leiva, 2018), y destacadas en el trabajo de Bache (2022). Por otra parte, en las Figuras 4 y 5 se ofrece la distribución, según lateralidades, de los 18 sujetos que
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III formaban el equipo de Fútbol de 1ª División andaluza, haciendo una comparación con los datos de un equipo de 1ª División española en Bache (2012), donde podemos observar que, en ambos equipos, los datos de lateralidad podal zurda son elevados respecto a lo que cabría esperarse en una distribución aleatoria de una población normal (Barrera & Melero, 2006; Chevalier et al., 2009; Porac & Coren, 1981), con valores, como decíamos del 44% para el equipo de 1ª Andaluza, y del 30% para el equipo de 1ª Nacional, elevados con respecto a la distribución para una población normal. Obviamente, la necesidad de cubrir dos bandas, sugieren que la distribución no sea aleatoria y tienda a equipararse al 50% para cada extremo. Pero no es muy conocido que se debería atender, no solo a la lateralidad podal, sino también al ojo director a la hora de seleccionar a los jugadores y jugadoras en nuestra plantilla, así como a la hora de desempeñar un rol en el campo, en línea con lo señalado por Bache (2012) acorde a lo aportado por Dorochenko (2011; 2013). Y además, cabe señalar que, como indican Bache y Naranjo Orellana (2014): “la lateralidad, como la preferencia sistemática de utilización de uno u otro órgano par del cuerpo (ojos, oídos, manos, pies…) en las actividades de la vida diaria, un fenómeno existente tanto en seres humanos como en animales, puede ser podal, ocular, auditiva, manual, incluso un hombro o una cadera podrían poseer su propia lateralidad. Además, al existir distintas coordinaciones entre los distintos segmentos corporales y extremidades, las lateralidades pueden variar según qué actividad realicemos, dando lugar a un concepto que puede resultar más complejo de lo que se había pensado hasta ahora” (cfr. Bache & Naranjo Orellana: 2014, p. 201) y por tanto debería atenderse también a las interrelaciones y la complejidad que surge de la percepción (lateralidad ocular principalmente), un objeto móvil y un entorno de elevada complejidad y variabilidad, y las lateralidades parciales indicadas, así como su propia interrelación. En lo que respecta a los JI, así como el resto, respecto a la importancia del feedback (verbal en este caso) dentro del sistema complejo, y por la parte psicológica o social que enlaza con, y en parte como también determinante, de dicho sistema y sus posibilidades (o comportamientos, conductas motoras y manifestaciones en forma de acciones e interacciones) podemos destacar la relación que hace Casamichana et al. (2015) entre la complejidad del sistema y la incertidumbre, tanto física como social, al observar que: existe una reglamentación, que condiciona la actuación de los jugadores y jugadoras, limita la motricidad haciéndola sociomotriz, situándola de manera irrevocable en un contexto de incertidumbre social (cf. Casamichana et al.: 2015, p. 50).
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III Figura 4 Comparación de lateralidad ocular entre equipo de 1ª Div. y 1ª Andaluza Juvenil (en %) Nota. Lateralidad ocular es contraria a la lateralización cerebral debido a la decusación de las pirámides. Se compara con equipo de Fútbol en 1ª División española (obtenidos de Bache (2012, p. 25). Figura 5 Comparación de lateralidad podal entre equipo de 1ª Div. y 1ª Andaluza Juvenil (en %) Nota. No aparece ambidextralidad, al poder considerarse un spandrel entre la dicotomía “zurdo”/”diestro” y ser sus resultados inferiores al 1% en prácticamente cualquier población aleatoriamente distribuida. Se compara con equipo de Fútbol en 1ª División española (obtenidos de Bache (2012, p. 25).
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III A la hora de entrenar, existen diversas estrategias aparte de la tradicional, el entrenamiento analítico, y el propio entrenamiento físico o condicional dedicado específicamente a desarrollar alguna de las capacidades físicas, como por ejemplo, entrenar partiendo del error (Oliver et al., 2018), o las planteadas para el desarrollo integral junto con la toma de decisiones a través de los SSG (Casamichana et al., 2015; Gabbett et al., 2009; Wein, 1995). Sin embargo, cabe destacar que, aunque se entrene para jugar bien, ya sea mediante estrategias globales específicas para el Fútbol, como los SSSG, o para cualquier Deporte, como partir del error o los SSG, el propio error forma parte del juego, y si éste es aprovechado o da lugar a una ventaja, o se aplica lo que parece un error técnico para obtener un valor añadido y una superposición de elementos técnicos que se convierten en elementos técnico-tácticos, o una ejecución que ofrece una ventaja espacio-temporal, estaremos ante una verdadera acción atemporal, o que sucede a mayor velocidad que la de la luz, acorde a la propuesta de de Broglie (1923). Esto es lo que sucede cuando un o una deportista ejecuta una acción que supera a la propia complejidad del sistema, y se plantea que iría más allá de la atención selectiva y la anticipación perceptiva. En el caso de las acciones de quienes hemos denominado como JI, puede suceder en cualquier momento, pero también ser considerada como un error, al salirse de los esquemas del conjunto y del propio entrenador. Es por ello que se plantea y se llama la atención acerca de la importancia de comprender o respetar esos procesos de toma de decisión, que pueden surgir en cualquier deportista, pero especialmente en quienes hemos planteado como JI y que hemos relacionado con la lateralidad cruzada. En ese sentido, planteamos, de manera fundamental y general, que el éxito en el Fútbol, puede considerarse que depende de las decisiones del entrenador y el conjunto que las sigue, por supuesto, del entorno y su complejidad, pero también de un elemento imaginario que encontramos coincidente con 𝑖 en la ecuación de Schrödinger (1926). Así, quedaría definido el éxito (É) como: É=T.D.E.+T.D.JI+E.A. ; donde T.D.E. se refiere a la toma de decisiones del entrenador que incluye a todo el equipo que sigue el esquema y orden de juego bajo su dirección y lo entrenado; T.D.JI la toma de decisiones de los JI que forma parte de 𝑖 junto con E.A. que se refiere al entorno o ambiente. Si añadimos su contraparte Oponente (O), quedaría qué el éxito en el Fútbol, É= ( 𝑇.𝐷.𝐸.+𝑇.𝐷.𝐽𝐼 ) − 𝑇.𝐷.𝐸.𝑂.+𝑇.𝐷.𝐽𝐼.𝑂±E.A. ; donde T.D.JI, T.D.JI.O y E.A. forman parte del elemento imaginario o complejo 𝑖 . Ese conjunto final É sería equivalente a la Toma de Decisiones Unificada (T.D.U.), que puede considerarse la T.D.U. del equipo (de nuestro equipo) cuando se mantiene abierta la toma de decisiones y creatividad de los JI de nuestro equipo. Así pues, y lo importante de todo ello, es que podemos entrenar utilizando cualquier estrategia, pero si no se tiene en cuenta el feedback verbal que se aporta (y sus posibles consecuencias a nivel de
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III complejidad, sistemas independientes y entrelazados, y el posible carácter no lineal), tanto en los entrenamientos como en la organización del equipo, planteamos teniendo en cuenta los resultados, que se podría perder, por una parte, lo que pueden aportar los JI, pues aportar un feedback verbal directivo supone limitar las respuestas a lo considerado como correcto por quien organiza y dirige al equipo, y abandonar respuestas más allá de la organización consciente de quien dirige y organiza (con las ventajas, pero también limitaciones, especialmente en lo respectivo a la creatividad y el elemento 𝑖 que se planteó); y, por otra, puede suponer la aparición de respuestas contrarias, y surgir comportamientos deletéreos, propios del TOD, que pueden suponer un detrimento para el rendimiento general y puntual del equipo (se pierde en 𝑖 y se deja de ganar en T.D.E.). También se plantea, pues, que “jugar mal”, o el error en sí, puede suponer una ventaja, o no considerarse como tal, si ello lleva a aparición de elementos técnico-tácticos que van a mayor velocidad de la que todo el sistema puede reorganizarse, y la toma de decisión del resto de participantes (recordamos que el tiempo mínimo para procesar la información visual, que es dependiente de la velocidad de la luz y el procesamiento de esa información en el cerebro, es de ≈0,2s (Hick, 1949; Keele & Posner, 1968) y la toma de decisión ante información háptica o reacción ante cambios inesperados es de ≈0,3s o mayor (Christina, 1970; Fitts, 1966; Hick, 1952; Kahneman et al., 1967; Perreault & Cao, 2006; Suzuki et al., 2014) al tener que procesar y reprocesar o modificar la respuesta ante los cambios repentinos en la información visual presentada, y estos ser dependientes de la luz cuando se es field dependent). Estas respuestas ante el feedback verbal de tipo directivo o no asertivo, se han demostrado cuando la persona se encuentra en situación defensiva, por alteraciones en el funcionamiento de la corteza prefrontal, de manera independiente de la lateralidad, es decir, también en personas diestras y de lateralidad diestra homogénea (Kline, Allen, & Schwartz, 1998; Tomarken & Davidson, 1994), y es algo que sucede de manera independiente del género (Kline et al., 1998). Las reacciones y algunas de las respuestas o comportamientos característicos de las personas de lateralidad cruzada, son similares a las que se observaron en personas en situación defensiva, que mostraron alteración de la corteza prefrontal, solo que, en este caso, las respuestas y reacciones son más constantes y estables, y se altera la corteza prefrontal derecha (Hecht, 2010; Iidaka et al., 2001; Murayama et al., 2015; Ryan, Kuhl, & Deci, 1997; Williams et al., 2006), la cual se ha relacionado tanto con ventajas visuoespaciales y en la toma de decisión en situaciones dinámicas (Brown et al., 2005; Vallortigara & Rogers, 2005), como con el procesamiento de la prosodia pero no de la información literal o el contenido semántico literal de los mensajes (Belin et al., 2011; Gandour et al., 2004; Hagoort et al., 2004;
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III Pichon et al., 2008). También se ha mostrado que se relaciona con el procesamiento de información, sin manejar o tener en cuenta quién emite dicha información (Kreitewolf, Friederici, & von Kriegstein, 2014), lo que podría conllevar a que se muestre desacuerdo o conducta defensiva si no se está de acuerdo con la información, independientemente o sin valorar siquiera si se trata de una autoridad (Kreitewolf et al., 2014; Ryan, Kuhl, & Deci, 1997). En este sentido, se ha observado que la corteza prefrontal del HD puede emitir una inhibición de otras partes del HI, pero no al contrario (Koch et al., 2011). En nuestro caso, aunque algunas de las características del TOD (García Coronado & López-López, 2012) suelen mostrarse de manera habitual en la adolescencia (Brüggemann, 2004; Caspi et al., Dodge & Pettit, 2003; Feltz, 2007; Raine, 2002), fruto, probablemente, de disincronías y del propio proceso paulatino y no-lineal, de la corteza cerebral, de posterior hacia anterior, y, por tanto, de la corteza prefrontal y orbitofrontal como últimos quedando en un estado errático y alternante de desarrollo continuo que se mantendrá en cualquier caso a lo largo de la vida adulta (Moffitt, 1993; Sowell et al., 2002; Thompson et al., 2000), existen diferencias destacadas a la hora de afrontar un feedback verbal de tipo directivo, y, además, la aparición de conductas propias del TOD son más continuas y estables en estos sujetos de lateralidad cruzada, como se planteaba en Raine (2002) y se observa en Bache (2022). Surge de ello, y se destaca, la importancia de un período previo de observación y ensayo, parte de la propia IAP, siguiendo las observaciones de Bache (2022), para superar esas posibles similitudes conductuales erráticas y propias de la adolescencia, que son propias de la etapa y podrían hacernos confundir a los sujetos. También en ese sentido, contribuye la exploración de las lateralidades (Dorochenko, 2009; 2011; 2013; Bache & Naranjo Orellana, 2014) y emplear, por ejemplo, el protocolo de exploración y registro de Dorochenko (2011; en Bache, 2012, p. 25) mediante el cual pudimos realizar una distribución de frecuencias para la lateralidad, que se ofrece en la Tabla 1. Algo digno de mención y que, consideramos, merece la pena destacar es que, en la aproximación con feedback verbal asertivo, bien se permite el debate o así es especialmente percibido por el HD (Beaucousin et al., 2007; Grandjean, 2021, p. 35; Kimura et al., 2004; Paulmann, 2016; Ryan, Kuhl, & Deci, 1997; Wildgruber et al.) y por tanto de especial importancia en sujetos con lateralización o dominancia del HD; así como que, con ello, se estará dando y abriendo la posibilidad a que, sujetos como los JI, puedan aportar al resto, incluyendo a su entrenador o entrenadora, pudiendo elevar la complejidad del sistema y mejorar el juego, o aportar aspectos y nuevas perspectivas a tener presente. En esta línea, destacamos la frase de García Bautista (cfr. 2023, p. 6): si aprendes a enseñar, enseñando aprenderás; que integra y pone en relación
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III lo planteado anteriormente. Propio de ello, y en ese sentido, aunque podamos entrenar utilizando cualquier estrategia y metodología, resulta conveniente e importante ofrecer margen y atender a la modalidad de feedback verbal que se va a aportar, para todo el equipo en general, pero para los sujetos JI en particular. Como puede observarse en las Figuras 6 y 7, algo que destaca en los resultados generales del estudio, es que con el feedback verbal asertivo aparecen más intentos. Figura 6 Comparación de resultados Lateralidad homogénea (LH) vs Lateralidad Cruzada (LCz) en % para Feedback Asertivo Nota. Se muestran los resultados en términos relativos para LH y LCz (aciertos y errores) ante Feedback Asertivo. (Rojo + Verde = Azul).
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III Figura 7 Comparación de resultados Lateralidad homogénea (LH) vs Lateralidad Cruzada (LCz) en % para Feedback Asertivo Nota. Se muestran los resultados en términos relativos para LH y LCz (aciertos y errores) ante Feedback Asertivo. (Rojo + Verde = Azul). Esto podría deberse a que se abre y permite un mayor margen para la creatividad y una menor preocupación, posiblemente, por fallar, o porque una ejecución que no logró superar al adversario se considerara un error. Es algo que fue observado por Argyris y Schön (1974; en Schön, 1992, pp. 127, 226-227, y 254-255), al proponer la existencia de dos modelos o ambientes de enseñanza y aprendizaje; el modelo I, donde el ego y la autoconservación primaban sobre el intento, reduciéndose la exposición y las aportaciones en clase para evitar el error y la posible exposición. Y un modelo II, donde el ambiente era más constructivo, y las aportaciones eran tenidas en consideración por el mero hecho de intentarlo, además de, en ocasiones, ofrecer aspectos inesperadamente útiles, aportando algo y, reduciendo con ello el temor a la exposición, y reduciendo la percepción de la importancia del ego y la autoconservación sobre la autoestima (Argyris & Schön, 1974; en Schön, 1992; pp. 226-227). Con ello, además, no solo se permite enriquecer el entrenamiento y permitir, ya de entrada, la aparición de situaciones y respuestas más allá de la propia complejidad autolimitada por la T.D.E. del sistema, sino que el resto de sujetos podrá aprender por aprendizaje vicario (Bandura, 1965), y tanto el equipo como dirigentes, entrenadores y entrenadoras, pueden
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III aprender también más allá de sus planteamientos iniciales, tanto por aprendizaje vicario, como por aprendizaje social (Bandura, 1965; 1971; 2002). En definitiva, al utilizar un feedback verbal asertivo se mantuvo el porcentaje de acierto en los sujetos de lateralidad homogénea (zurda+diestra homogéneas), promoviendo una mejora cuantitativa y cualitativa (o evitando afectar negativamente) sobre los resultados y la ejecución de los regates en los JR, y se dio un incremento considerable en el número de intentos, como fruto, probablemente, del fomento de un ambiente de práctica y aprendizaje más constructivo. Conclusiones · El empleo de un feedback verbal asertivo parece que fomenta un ambiente de aprendizaje más constructivo, apareciendo un mayor número de intentos independientemente de la lateralidad, mientras que, o bien el feedback verbal directivo reduce el rendimiento, la efectividad, o el éxito en acciones de regate en Fútbol, durante el entrenamiento con JR (SSG o SSSG); o bien (el feedback verbal asertivo) permite que aparezcan mejoras en dicho rendimiento, efectividad o éxito. En cualquier caso, se observó peores ejecuciones y un detrimento técnico-táctico, observado principalmente por lo que parecen interferencias en la toma de decisión y el timing, cuando se empleó un feedback verbal directivo, no apareciendo tales efectos deletéreos y negativos cuando se ofreció un feedback verbal asertivo. · Encontramos evidencias de que, en función de la lateralidad, podrían aparecen diferencias a la hora de comportamiento y reacción, en función del feedback (verbal y prosodia que acompaña) aportado, afectando negativamente al juicio que se hace del feedback verbal y la prosodia por los sujetos, cuando el feedback verbal era directivo o así eran percibidos por los sujetos, así como efectos deletéreos sobre el proceso de percepción-toma de decisiónejecución, cuando los sujetos eran de lateralidad cruzada, y se mantenía una dominancia (por lateralización) del HD. Al igual se ha observado en la bibliografía para sujetos de lateralización de HI cuando circunstancialmente el HD tomaba un carácter de dominancia temporal, y se afectaba a la corteza prefrontal, i.e., en situaciones de conducta defensiva, para ambos sexos (Kline et al., 1998; Tomarken & Davidson, 1994). · En cualquier caso, se observó un aumento considerable del número de intentos (∆ 27,58%) cuando se ofreció el feedback verbal asertivo con respecto al feedback verbal directivo (independientemente de la lateralidad, o teniendo en cuenta a toda la muestra). Por lo que parece que, aunque el feedback verbal directivo pueda tener sus utilidades y cumplir sus funciones en aspectos de seguridad y salud, se debería prestar atención y tener cuidado, incluso en tales casos, y se plantea tener tal consideración en Deportes Colectivos como el Fútbol, especialmente respecto a JI o deportistas de lateralidad cruzada que podamos tener en el equipo.
PSICOLOGÍA SIGLO XXI: UNA MIRADA AMPLIA E INTEGRADORA. Vol. III · Los resultados del trabajo en el empleo de la muestra al completo (los 18 jugadores) utilizando diversos protocolos de JR basados en la metodología de SSG/SSSG (en García Bautista, 2023), fue de una mejora de la toma de decisiones y el timing en diversas acciones individuales y colectivas, apuntando al empleo de estrategias y metodologías globales, como los SSSG en concreto, para el entrenamiento en Fútbol, y posiblemente en otros Deportes Colectivos. · Se contribuye con ello a la disyuntiva entre los modelos que proponen la diferenciación entre hemisferio cerebral izquierdo y derecho, y aquellos que no lo conciben y lo proponen como idénticos, biológica, estructural y funcionalmente; y se dilucidan, en cualquier caso, ciertos aspectos observados desde la práctica, en concreto a través del y en el Fútbol, contribuyendo a aquellos aspectos y otros desde las CCAFD, desde el Deporte y en el Deporte, y en el SfD, y aportando una crítica a los trabajos que estudian estos modelos hacia cualquiera de sus extremos, y cualquiera que sea la línea, tendencia u orientación preferente hacia uno u otro, cuando lo hacen sin tener en cuenta la lateralidad, la existencia de la lateralidad cruzada, la lateralización o dominancia cerebral de sus sujetos, y otros matices de los observados en la bibliografía y en el presente trabajo, como la observación de algunos trabajos que eliminaron sujetos (Moles et al., 2017, pp. 424, 431; Sakai et al., 2000, p. 2692) sin darse cuenta de que las circunstancias referidas podrían deberse al propio feedback aportado a esos sujetos. Referencias Abernethy, B., Mann, D., & Bennett, S. (2008). Dual pathways or dueling pathways for visual anticipation? A response to van der Kamp, Rivas, van Doorn & Savelsbergh (2007). International Journal of Sport Psychology, 39(2), 136-141. Adelson, E. H. & Movshon, J. A. (1982). Phenomenal coherence of moving visual patterns. Nature, 300(5892), 523-525. https://doi.org/10.1038/300523a0 Ardila, A. & Roselli, M. (2007). Desarrollo histórico de la Neuropsicología. En A. Ardila & M. Roselli (eds.), Neuropsicología Clínica, (pp. 1–10). Ed. El Manual Moderno, S.A. Aspect, A., Clauser, J. F., & Zeilinger, A. (2022). Entangled states – from theory to technology. En The Nobel Prize in Physics 2022, The Royal Swedish Academy of Science. Aspect, A., Dalibard, J., & Roger, G. (1982). Experimental test of Bell's inequalities using time-varying analyzers. Physical Review Letters, 49(25), 1804-1807. Bache, M. A. B. (2012). Posibles influencias de la lateralidad sobre el rendimiento deportivo (Tesina de Máster). Universidad Pablo de Olavide (sin publicar). Bache, M. A. B. (2022). Estudio de la conducta de modificación, cambio y aprendizaje en relación con las lateralidades, utilizando el “Praise First Approach” (Feedback tipo “sandwich”). Registro de la Propiedad Intelectual, Gobierno de España. Solicitud RTA-02405-2021; Nº Registro: 04 / 2021 / 5101. Defendido el 13/12/2022. Universidad de Sevilla.
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