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Rabal-Azarías: dos personajes fuera de lo común

Huici, Adrián

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-- -- ----- -- Decia Borges que 10s grandes escritores crean a sus precursores y 10s enriquecen. Algo similar se podria decir del texto filmic0 que matiza, enriquece y permite observar la novela desde otros ingulos, siempre reveladores de una realidad y de un momento determinado de la historia de nuestro pais. En buena medida, pensamos que ese enriquecimiento, esa perspectiva mis amplia e impactante, se debe no s610 a las leves per0 significativas variaciones que sufre el guibn respecto a1 original de Delibes, sino tambiCn y muy especialmente a las soberbias interpretaciones de las que se beneficia la pelicula y, de entre ellas, ninguna mis grande que la composici6n que de Azarias realiza Francisco Rabal, tanto que para cualquiera de nosotros seria pricticamente imposible imaginar a Azarias con otro aspectos, otros andares y otra voz que no sean las del actor. En este caso, el tbpico se cumple plenamente y realmente la interpretacibn de Rabal puede considerarse una verdadera creacibn. Pero ahora dejaremos momentineamente la figura de Azarias-Rabal para referirnos a algunos aspectos de la obra y de ella diremos que tanto la novela como la pelicula pueden y deben leerse en clave simb61ica7 ya que la permanencia en el nivel puramente literal implicaria la desaparicibn del poder semhtico y del gran efecto que producen en el pbblico. En otros tkrminos, si la inilana sblo fuese un pajarraco amaestrado, y el seilorito Ivin bnicamente un terrateniente desp6tic0, si el ahorcamiento de dste fuese solamente un acto de venganza llevado a cabo, confusamente, por un disminuido mental, entonces no excederiamos 10s limites de la llamada Espaiia profunda y de 10s telediarios, es decir, estariamos en Puerto Hurraco y no en la " grin literatura y el gran cine.Y si lo estamos es porque, precisamente, cada -' uno'pe:los elementos de la novela-pelicula es un componente de la realidad m& cruifa y, a lavez, adquiere una dimensi6n simbblica que sobrepasa di- 'A cha iealfdhd, cjue la sobrepasa no como un act0 de evasibn sino de ilumina- .('., clon y conociniiento. - ' En este sentido,'se puede afirmar que el cortijo en el que se desarrollan las vidas lastimosas de unos personajes oprimidos hasta extremos insufribles, a1 menos para la mentalidad actual, por unos terratenientes que ejercer el poder sin limites, ese cortijo bien podria ser una metuora de lo que fue la Espaiia de la posguerra, la Espaiia de la victoria y de 10s vencidos. Se puede establecer una relaci6n de micro a macrocosmos, en la que Paco, Azarias, RCgula y 10s demis asalariados representan a esa enorme masa de hombres y mujeres que con la guerra perdieron todas sus aspiraciones a una vida mejor, mientras que, indudablemente, la marquesa, el sefiorito, el 52 Cuadernos de EIHCEROA - - - - - - - - - - - - - -- - - - -- - -- - - -- - - - - -- -- - - - -- --- - -- -- - -- perdido, a lo cual debemos agregar, siempre en esta misma linea, el entendimiento casi migico con 10s animales que hacen de Azarias un personaje de indudable raigambre franciscana. Azarias es un ser anormal, per0 no s610 porque sea un disminuido mental, sino porque se sale de la norma, del molde en el que, por su origen, deberia encajar. Se trata de un ser que tiene su propio mundo, en el que conviven sin contradiccibn alguna la Nifia Chica, el cirabo o la milana ..., un mundo no violado por 10s amos, a1 menos de momento. En este sentido, podemos decir que Azarias, dentro de 10s de su clase, es el hombre mis libre del cortijo. Asi por ejemplo, es el unico que se permite hacer cosas intitiles para 10s sefiores, como "correr el cirabo", adiestrar animalitos, dormir cuando le da 1a"perezosa"y fmalmente, castigar a Ivh. Por otra parte, y siempre en la linea de la lectura que venimos haciendo, hay una costumbre de Azarias que es todo un simbolo de su ejercicio de la libertad: nos referimos a sus"aliviadas", que se producen en el propio territorio de 10s seiiores. Todos sabemos el desprecio que lleva implicita la expresi6n castel1ana"cagarse en". Paralelamente, resulta patttica la actitud de Paco, desesperado por ocultar las huellas de las aliviadas que no son otra cosa que las marcas indicativas de que en ese cortijo hay un hombre libre. En otros tbminos, podemos encuadrar a Paco dentro de lo que tan acertadamente Erich Fromrn ha llamado {(el miedo a la libertad), en este caso, a la libertad del otro. Sobre la base de lo que hemos dicho, cabe preguntarnos quitn es-verda- deramente Azarias. isencillamente un loco? iUn tonto? iUn santo? Rtgula, su hermapa, lo llama cunocente)), que etimol6gicamente significaGno nocivo","inofensivo", por otra parte, hasta principio del siglo xx, se les atribuia este adjetivo a 10s enfermos mentales y, desde siempre, hemos llamado inocentes a 10s niiios (ya hemos mencionado la conexi6n con la infancia). Inocente, ep ttrminos juridicos, es el "no culpable", lo cual introduce la ir~nia,~ya iuehzarias cometeri un crimen, por lo que deberiamestionarse su carActe,rde inofensivo y de no cu1pable.Y sin embargo, seguimos sintiendo que't) es 3 mi$ inocente de todos 10s seres que habitan este universo, a tal punto c$ie resuita inevitable la conexi611 con la esfera de lo religioso, de lo sagrado, cosa que puede percibirse desde el mismo titulo, ya que como es de todos sabido, 'fSantos Inocentes"son, segh el Nuevo Testamento, 10s nifios (una vez m& la infancia), asesinados por orden de Herodes. Por lo demis, ya habiarnos sefialado el caricter franciscano dehzarias, manifestado en su prodigiosa capacidad para relacionarse y comunicarse con 10s animales, tal y como se demuestra en el episodio en el que es capaz de llamar y 64 Guadernos de ELHCEROA pppp pp ppp atraer a la milana que se ha posado en un tejado, episodio casi calcado de uno de 10s pasajes de las"Florecillas", 10s textos que narran la vida de San Francisco. Pero la relacibn de Azarias con la esfera de lo sagrado es aun ds profunda y previa a las religiones institucionalizadas. Hemos hablado, a1 referirnos a la visibn de una naturaleza incontaminada en la obra de Delibes, de visibn edknica y de paraiso perdido, y ello nos remite directamente a1 pensamiento mitico, que es precisamente el estadio en el que vive inmerso Azarias. Encontramos en este personaje una aprehensibn emotiva de la realidad que nos permite equipararlo con el hombre arcaico, inmerso en la conciencia mitica. Su percepcibn del universo no es racional sino intuitiva. Asi, el oscurecimiento de la razbn le permite establecer una relacibn simpatitica con su entorno -tal y como, se@n Cassirer (1979) opera el pensamiento mitico- y abrirse camino para alcanzar ese mitgico mundo de ensueiio, de lo ilbgico, donde un hombre puede entenderse con un pitjaro hasta llegar a ser uno con 41. Lo dicho nos permite reafirmarnos en el hecho de que Azarias, a1 menos hasta la muerte de la milana, es un hombre edknico. Mixime si tenemos en cuenta que el paraiso suele considerarse una metifora de lo que fue el hombre primitivo, sin conciencia de constituir un ente individual, separado y distinto del mundo que lo rodeaba. Por otro lado, el tiempo en el que discurren 10s dias de Azarias se vuelve repetitive, ritual y, por tanto, circular, mitico, frente a la concepcibn lineal del pensamiento racional. En otros tkrminos, a1 igual que Adin y Eva, Azarias vive en un imbito que fo situa fuera de la historia y aun de la autoconciencia. De hecho, la vida de Azarias discurre como ajena a 10s diversos dramas que tienen lugar en el cortijo: el sometimiento de su familia a1 seiiorito o a1 capataz, que priva de educacibn a su sobrina, Nieves, la fractura de su cuiiado y la crueldad del seiiorito, la vida miserable que todos ellos se ven obligados a arrastrar, etc. Azarias parece preocuparse hnicamente por las aves o por la Niiia Chica, otra criatura irracional, desconociendo que su paraiso es, en verdad, un infierno. En este sentido, Azarias aparece como un personaje bastante insolidario que s610 es capaz de derramar sus ligrimas por la muerte de un bliho y que, consecuentemente, no se resiste (como hace el Quirce, el hijovarbn de Paco) ni mucho menos actua ante tantos atropellos. Sin embargo, manifestando claramente su carkter paradbjico e inclasificable, como buen personaje mitico-edknico, Azarias tambikn probarh del Guadernos de EIHCEROA 65 ---- ----- ----- - - - - irbol del conocimiento y ello lo Ilevara a la desobediencia, a la accibn y la consiguiente ptrdida o expulsibn del paraiso que implica el ingreso en la historia. Ha dicho Erich From que: Reyes, sacerdotes, seiiores feudales, patrones de industrias y padres han insistido durante siglos en que la obediencia es una virtud y la desobediencia un vicio [...I La historia humana comenzb con un act0 de desobediencia, y no es improbable que termine por un act0 de obediencia (1985: 18). El aprovechamiento histbrico de las"virtudes"de la obediencia funciona . perfectamente en el cortijo, donde unos pocos mandan y muchos deben obedecer. Obviamente, no debemos simplificar y en precis0 matizar las afirmaciones de Fromm. En otros tbminos, creemos que existe una obediencia positiva, aquella que se basa en la confianza y en el respeto mutuo, frente a una desobediencia negativa, acritica, basada en la arbitrariedad del que manda. A1 mismo tiempo, podemos hablar de una desobediencia negativa, la que se opone irracionalmente a la autoridad, y de una desobediencia positiva, hndada en la lucha contra la injusticia y el despotismo. Deciamos antes que Azarias es el que desobedece (puesto que no debe haber mayor act0 de desobediencia que matar a1 tirano) y, entre otras cosas, desobedece porque, como ya lo hemos dicho, es el hombre mis libre de entre 10s suyos, por lo que, como vemos, desobediencia y libertad son tbrminos indisociables. Nuevamente, Fromm: Una persona puede llegar a ser libre mediante actos de desobediencia, aprendiendo a decir "no"a1 poder. Pero no so10 la capacidad de desobediencia es condicibn de la libertad: la libertad es tambihn condicibn de la desobediencia (ob.cit.: 19). La desobediencia, por tanto, se asocia no sblo con la libertad sino tambitn, si nos remitimos a1 mito, con el desarrollo humano.Tanto en la tradicibn judeocristiana, como en otras muchas (pensemos en el mito de Prometeo), la ptrdida del paraiso a causa de un act0 de desobediencia implica el acceso a1 conocimiento. Recordemos que Adin y Eva prueban, precisamente, el fruto del irbol dei conocimiento del bien y del mal, y que la serpiente les promete que, a1 probar de dicho fruto,"sus ojos se abririn". En el caso ya mencionado de Prometeo, tste, contra la voluntad de Zeus, entrega el don del fuego a 10s hombres, fuego que es mucho mis que un 66 Cuademos de EIHCERBA