Armas de Huelva en la historia del Museo Arqueológico Nacional
Abstract
En este trabajo se comenta el hallazgo de armas y otros objetos de bronce en los dragados del puerto de Huelva durante la primavera de 1923, los hechos que retrasaron el ingreso en el Museo Arqueológico Nacional de las 397 piezas que se recuperaron y la actuación de J. R. Mélida en defensa de los intereses de la institución que dirigía. Finalmente, se analiza la aportación de los conservadores del Museo a la difusión y estudio de esta colección tras su adquisición por el Estado español en 1924.
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63 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 Armas de Huelva en la historia del Museo Arqueológico Nacional Weapons from Huelva in the history of Museo Arqueológico Nacional María Belén ([email protected]) Universidad de Sevilla1 Resumen: En este trabajo se comenta el hallazgo de armas y otros objetos de bronce en los dragados del puerto de Huelva durante la primavera de 1923, los hechos que retrasaron el ingreso en el Museo Arqueológico Nacional de las 397 piezas que se recuperaron y la actuación de J. R. Mélida en defensa de los intereses de la institución que dirigía. Finalmente, se analiza la aportación de los conservadores del Museo a la difusión y estudio de esta colección tras su adquisición por el Estado español en 1924. Palabras clave: Historiografía. Bronce Final. Río Odiel. Armamento. Colección arqueológica. Objetos de bronce. Abstract: In this paper the discovery of weapons and other bronze items when dredging of the port of Huelva in the spring of 1923 is discussed, as well as the events that caused the delay of the registration of these 397 items in the Museo Arqueológico Nacional and J. R. Mélida’s defense of the interests of the institution he was leading. Finally, the curators’ contribution to the cultural dissemination and study of the collection after its acquisition in 1924 by the Spanish State is analyzed. Keywords: Historiography. Late Bronze Age. Odiel river. Archaeological collection. Armament. Bronze objects. Introducción Según se hace constar en una acta suscrita por el capitán y toda la tripulación de la draga «Cinta» de la Junta de Obras del Puerto de Huelva, las primeras armas de la espléndida colección que a principios de 1924 adquirió el Museo Arqueológico Nacional se extraían el 16 de marzo de 1923 del fondo de la ría del Odiel (fig. 1), aunque fue dos días después cuando en presencia del ingeniero Albelda, que así lo había ordenado, se procedía a vaciar 1Grupo de investigación HUM-650 (PAIDI) y Proyecto HAR2011-27257. Recibido: 31-12-2015 | Aceptado: 28-03-2016
64 María Belén Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 los gánguiles a los que se habían vertido los fangos del dragado y se recuperaban «cuatro espadas de bronce con un nervio central sin empuñadura, dos puñales, una lanza y un trozo de espada todo de bronce»2(Belén, 2015: 289). El 21 de marzo, el diario local La Provincia daba la noticia de «un interesante hallazgo arqueológico» realizado el día 18 anterior cerca del muelle de la compañía minera de Tharsis. La nota corrobora que eran en total ocho piezas y añade que en opinión del ingeniero Albelda, subdirector de las Obras del Puerto, podrían haber pertenecido a guerreros bizantinos vencidos por tropas visigodas, «yéndose a pique alguna de las embarcaciones en donde irían los soldados»3. José Albelda y Albert (1868-1935), nacido en Cartagena (Murcia), desarrolló toda su carrera profesional como ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en el puerto de Huelva. Era Subdirector de la Junta de Obras desde 1918 y en 1930 accedería a la Dirección, permaneciendo en el cargo hasta su jubilación en mayo de 1933. A su profesión unía su interés por la historia y las antigüedades, lo cual le valió la fama de hombre culto que le reconocieron las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia al nombrarlo académico correspondiente por Huelva en 1913 y 1916, respectivamente. Desde 1919 era, además, Secretario de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Huelva. La afortunada conjunción de profesión y proximidad a los órganos representativos de la cultura oficial, explican el papel que desempeñó en la historia que se inició con la recuperación de las armas4. 2En los textos que reproducimos literalmente a lo largo del trabajo, hemos respetado la ortografía del documento transcrito. En los de mayor extensión, utilizamos el signo / para indicar el cambio de página en el original. 3«Interesante hallazgo arqueológico en Huelva», LAPROVINCIA, Diario de la noche, miércoles 21-03-1923 (http://www.huelva.es/- wps/portal/elayuntamiento/archivomunicipal/hemeroteca/laprovincia). 4El proceso se expone con detalle en BELÉN, op. cit.. Fig. 1. Plano de la ría y puerto de Huelva con anotación manuscrita del lugar de hallazgo del depósito (Archivo MAN, exp. 1923/16, f. 13, imagen 1923-16-013r).
65 Armas de Huelva en la historia del Museo Arqueológico Nacional Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 A ese primer hallazgo seguirían otros en el mismo mes de marzo y durante la primera quincena de abril, pero no ha sido posible averiguar ni las circunstancias ni las fechas exactas en las que se recuperaron el resto de los 397 objetos que componían la colección que recibió el Museo Arqueológico Nacional. No he encontrado actas de los dragados posteriores al 16 de marzo en los archivos de Madrid y los intentos que he hecho para consultar la documentación sobre dragados del Archivo del Puerto de Huelva, donde suponía que podría encontrar alguna información al respecto, han resultado fallidos. Los únicos datos sobre nuevos descubrimientos se ofrecen por primera vez en dos comunicaciones que J. Albelda remitió a la Real Academia de la Historia, con fechas de 9 y 22 de abril del mismo año5. En la primera de ellas, daba cuenta de que la draga del puerto había recuperado «durante los ultimos dias del mes de Marzo y los del mes actual una serie de armas de bronce que constituyen un verdadero tesoro por su número y variedad», añadiendo que «los hallazgos siguen en estos días en que la draga de rosario ha atravesado la estrecha zona en donde están enterradas estas armas». En la segunda, se refiere a extracciones de objetos –«muy bien conservados»– a mayor profundidad y añade en tono reivindicativo que «estos objetos por el Reglamento del Cuerpo de Caminos pertenecen al Estado y están bajo mi custodia». Sin embargo, la propiedad de las armas no estaba tan clara para todos y no tardaría en enfrentar legalmente a las autoridades militares y civiles del puerto de Huelva. Un tesoro muy disputado La noticia del hallazgo de las primeras armas trascendió el ámbito local y llegó a oídos de José Ramón Mélida (1856-1933), director del Museo Arqueológico Nacional6y uno de los arqueólogos españoles con mayor prestigio en su tiempo (entre otros, Díaz-Andreu, 2004; Casado, 2006). Desempeñó gran parte de su actividad profesional en la Institución, primero como aspirante sin retribución económica y desde 1881 como funcionario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios7. Durante esos años y hasta 1901 estuvo adscrito a la Sección Primera que entonces se llamaba de Protohistoria e Historia Antigua. Tras su paso por la dirección del Museo de Reproducciones Artísticas (1901-1916), volvió al Arqueológico como Director en 1916, desempeñando el cargo hasta su jubilación en 1930. Desde 1912 (cf. Díaz-Andreu, op. cit.: XCI) compatibilizó su dedicación a los museos con la actividad docente en la cátedra de Arqueología de la Universidad Central. Siempre atento a aumentar las colecciones del centro que dirigía con adquisiciones importantes, Mélida se apresuró a solicitar información por vía oficial y el 26 de marzo se dirigía por carta a Leopoldo Soler, ingeniero jefe del Negociado de Puertos del Ministerio de Fomento, interesándose por el hallazgo. En su respuesta8, este último le adjuntaba copia de una carta remitida por Francisco Montenegro, director facultativo de la Junta de Obras del Puerto de Huelva, confirmándole la extracción por la draga de «espadas, puñales y hierros de lanza, todos de bronce, y por su aspecto y forma de gran antigüedad» y una fotografía 5RAH, Secretaría, expediente personal de don José Albelda y Albert. 6En adelante MAN. 7En adelante CFABA. 8No he localizado la carta de Mélida pero sí la respuesta de Soler en la que se cita la fecha de remisión de aquella (Archivo MAN, exp. 1923/16, f. 2).
66 María Belén Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 con las ocho piezas halladas hasta entonces, las mismas que se mencionan en el acta del dragado y en la nota de prensa citadas. Entraban ahora en escena otros dos personajes claves en la gestión del complejo proceso que acabó con el ingreso de las armas en el MAN, ambos ajenos al mundo de la cultura oficial. Don Francisco Montenegro y Calle, nacido en Jerez de la Frontera en 18619, dirigió el puerto de Huelva desde 1902 hasta su jubilación en julio de 1930 (Mojarro, 2007: 268-269 y 297-299). Por su parte, Leopoldo Soler y Galí inició su carrera profesional como ingeniero aspirante en 1896. Tras pasar por múltiples destinos, en enero de 1920 fue nombrado jefe del Negociado de Puertos del Ministerio de Fomento donde cesó por decisión propia en octubre de 1923, para trasladarse por permuta a otro destino. Diez años después se jubilaría en Madrid, donde había nacido en 186610. El 10 de abril siguiente, Mélida escribía al director general de Bellas Artes, entonces Fernando Weyler Santacana: «Habiendo tenido por conducto particular puntuales noticias del hallazgo de unas antiguas espadas y otros objetos de bronce al practicar el dragado del puerto de Huelva y considerando el interés arqueológico de ese hallazgo, propiedad del Estado, me creo en el deber de significar a V.S.I. la conveniencia de que dichas espadas y objetos encontrados, más las que pueden encontrarse en el curso de los mencionados trabajos, sean enviados a este Museo de mi cargo donde serán incorporados a nuestras colecciones, en beneficio de la cultura pública»11. La defensa de la cultura pública es uno de los muchos signos de la ideología progresista de Mélida, al que sus biógrafos definen como liberal y «regeneracionista de cátedra» (Pasamar y Peiró, 2002: 400; cf. Idem, 1987: 9-10). El regeneracionismo fue el movimiento intelectual que impulsó la profesionalización de la Arqueología en España y con ella cambios importantes en las estructuras educativas y culturales. La relación con la Institución Libre de Enseñanza y con Joaquín Costa marcó sin duda la trayectoria profesional y científica de Mélida (Casado, op. cit.: 51-58). La carta, cursada cuando ya se habían producido nuevos hallazgos, tuvo efecto inmediato. Una R. O. de Instrucción Pública de 13 de abril declaraba la disposición del Ministerio a secundar la petición del Director del MAN. A su vez, el 24 de mayo siguiente, el Ministerio de Fomento dictaba otra R. O. en la que disponía que «por la Junta de Obras del Puerto sean remitidos los mencionados objetos al director del Museo Arqueológico Nacional». Esta disposición desencadenó una dura disputa legal entre autoridades civiles y militares del puerto de Huelva por la propiedad de las armas, pero sospecho que el enfrentamiento, latente hasta entonces, debió iniciarse con la difusión a través de la prensa local del hallazgo de las primeras armas. Es significativo que a partir de entonces no haya más notas de prensa, ni en la comunicación de los nuevos descubrimientos a los órganos administrativos y académicos se vuelvan a dar detalles sobre cuándo se produjeron exactamente los hallazgos, mientras se alude reiteradamente a los derechos del Estado sobre su propiedad y se insiste en demostrar que fueron el resultado de búsquedas intencionadas y metódicas, 9Ministerio de Fomento, Archivo General, expediente personal, leg. 6451. 10 Ministerio de Fomento, Archivo General, expediente personal, legs. 5198 y 6620. 11 Archivo MAN, exp. 1923/16, f. 4.
67 Armas de Huelva en la historia del Museo Arqueológico Nacional Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 acordes con la Ley de Excavaciones y Antigüedades de 1911 y su Reglamento de 1912 (Belén, op. cit.: 293 y 295-296). En sesión de la Comisión Permanente de la Junta de Obras del Puerto celebrada el 18 de junio de 1923 el director facultativo informó sobre la R. O. de 24 de mayo y fue entonces cuando el Comandante de Marina de Huelva, Armando Pontes, manifestó su malestar con la autoridad portuaria por incumplir la obligación legal de comunicar a la Comandancia de Marina cualquier hallazgo «en el mar o en su fondo», según el artículo 206 de la Instrucción de 4 de junio de 1873. A continuación daba cuenta de la infracción al Capitán General del Departamento Marítimo de Cádiz, de la incoación de expediente y del nombramiento como juez instructor del caso del Capitán de Corbeta don Juan B. Bover, que el día 21 siguiente procedía a incautar e inventariar la colección. Un viaje con demora El 30 de junio, Leopoldo Soler comunicaba a Mélida la incautación de las armas, quitándole importancia al retraso que ello supondría para su entrega al Museo. Sin embargo el contencioso fue complicado y las dos partes en litigio se aplicaron para fundamentar sus derechos sobre la propiedad de las armas (Belén, op. cit.: 293-299). Mélida se mantuvo atento al desarrollo del proceso legal, cooperando activamente con la parte que defendía la jurisdicción civil y los intereses de la institución a la que representaba. En la negociación por la resolución positiva del caso, contó con la colaboración de los facultativos F. Álvarez-Ossorio y Ricardo de Aguirre. El primero (1868-1953), tras una larga carrera profesional en el MAN y una experiencia de muchos años como Secretario, le sucedería en la Dirección a fines de julio de 1930 (Marcos, 1993: 82 y 84; Maier, 2010: 621-622). Por su parte, R. de Aguirre y Martínez Valdivieso (1876-1936) había llegado al Museo a mediados de 1916 (Marcos, op. cit.: 86). En octubre de 1930 fue nombrado secretario, cargo que seguía desempeñando cuando fue detenido por la Guardia Nacional Republicana el 26 de septiembre de 1936 (Gracia y Munilla, 2013: 158-159, nota 21, y 167), al comienzo de la que ha sido la etapa más dura en la vida del Museo (Gracia, 2009: 147-164). En una carta manuscrita fechada a 1 de agosto de 1923, en la que se hace constar su carácter particular, R. de Aguirre informaba a Mélida de lo que había averiguado en el Ministerio de Fomento sobre el problema de las armas, que en ese momento parecía estar en punto muerto12: «Mi distinguido Jefe/. Como quedé con V. en no perder de vista el asunto de las armas lo hago hoy para que conozca su estado./ Estuve esta mañana en el Ministerio de Fomento a ver al Señor Soler y este puso ante mi vista 2 expedientes y la comunicación del Ingeniero Director facultativo de las Obras del Puerto dando cuenta/ de la ocupación de las armas por el Juzgado de Marina y me autorizó a que tomase notas para comunicarle el resultado a V., aunque con caracter confidencial y sin que hagamos referencia a la procedencia de las noticias». 12 Idem, f. 21.
68 María Belén Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 Sigue una relación por orden cronológico de documentos de interés sobre el tema, con indicación de su contenido, y continúa: «El Señor Soler no ve inconveniente en que se dicte una R. O. por Instrucción Pública reclamando a Marina las armas con fines culturales, sino más bien conveniente. Yo pienso lo mismo para evitar que corran los plazos legales, que son breves». Sobre este tema vuelve al final de la carta tras hacer un extenso resumen de las actuaciones de Albelda y Montenegro a favor de la causa común: «Por todo ello considero que debe remitirse por Instrucción Pública a Marina una R. O. en que aparezcan/ 1.º La importancia arqueológica de las armas halladas en la ria de Huelva/ 2.º Los objetos hallados pertenecen al Estado (Ley y Reglamento de Excavaciones)/ 3.º No es aplicable la legislación de Marina por referirse esta a hallazgos correspondientes a naufragios de carácter contemporáneo/ 4.º El Ministerio de Instrucción Pública confía en la cooperación a los fines culturales del Ministerio de Marina como lo demostró en diferentes ocasiones con donativos al Museo Arqueológico Nacional y cooperando con sus buques al traslado de antigüedades destinadas a dicho Museo, como lo practicó recientemente con las descubiertas en Bolonia (Cádiz)». Después de firmar todavía añade una nota: «La R. O. proyectada creo conveniente que se tramite pronto, pues la Ordenanza de matrículas de 1802, art. 178, título IV, dice que si en el término de un mes de publicarse los edictos no apareciese quien justifique ser dueño de los efectos se entregará a los que los extrajeron./ La comunicación que envie el Museo creo conveniente consultarla con el Señor Soler». El 16 de agosto, F. Álvarez-Ossorio, director interino en ausencia de Mélida, dirigía un oficio al Director General de Bellas Artes exponiendo el problema de acuerdo con las indicaciones de Aguirre y sugiriendo la conveniencia de que «por ese Ministerio se llame la atención al de Marina con el objeto de que se dé cumplimiento a las citadas Reales Ordenes», con referencia a las de Instrucción Pública y Fomento de 13 de abril y 24 de mayo del mismo año, respectivamente13. El oficio surtió el efecto que se pretendía y el 4 de septiembre el Ministerio de Instrucción Pública lo trasladaba al Ministro de Marina, indicando que «S. M. el rey (q. D. g.) se ha servido disponer de conformidad con lo propuesto en el mencionado oficio, que se interese de V. E. se sirva dar las ordenes oportunas al efecto de que, desde luego, tengan debido cumplimiento las mencionadas Reales Ordenes». Pero Marina no respondió y el 13 de octubre, a petición de Montenegro, Mélida escribía a Gabriel Antón, almirante jefe del Estado Mayor Central de la Armada: «Muy distinguido Sr. mio: Mirando por los intereses de la Arqueología, que son los de este Museo, me permito dirigirme a Vd. para que los favorezca con una sencilla resolución que está en su mano. Se trata de que en las obras de dragado del Puerto de Huelva practicadas por el Estado se descubrieron numerosas armas y otros objetos de la Edad del bronce, que constituyen el hallazgo arqueológico más valioso para el estudio de ésa época; y por una Real Órden del Ministerio de Fomento y dos del de Instrucción Pública se ha dispuesto sean enviados y destinados a este Museo, por ser dichos bronces de propiedad del Estado, conforme a lo dispuesto 13 Borrador manuscrito en el Archivo MAN, exp. 1923/16, f. 25.
69 Armas de Huelva en la historia del Museo Arqueológico Nacional Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 por la Ley de Excavaciones y Antigüedades de 1912 y ser el caso bien claro, tanto más que el hallazgo se ha realizado a 9 metros por bajo del nivel natural del mar. Pero no ha podido realizarse el envio al Museo de tales bronces por haberse incautado de ellas la Comandancia de Marina de Huelva, fundándose en que según una disposición de 1873 esos objetos pertenecen a los obreros de la draga. Yo debo llamar la atención de Vd. acerca del gran peligro que hay en que prospere tal propósito, pues supone la pérdida para la ciencia de esa preciosa colección y la pérdida para España, pues los obreros lo que querrán es vender esos bronces, los cuales irian de cierto a enriquecer Museos extranjeros. Motivos hay de inquietarse. Arqueólogos extranjeros han acudido a ver esos bronces, se han hecho fotografías, se han publicado artículos. La atención de los especialistas está fija en el asunto. Este Museo va a ser el último en ver, estudiar y clasificar esos objetos. Ruego a Vd. pues que mirando por los intereses que invoco resuelva favorablemente a ellos la contestación a las citadas Reales Ordenes para que dicha Comandancia de Marina devuelva la colección de armas y demás objetos de bronce a la Direccion de las Obras del Puerto, a fin de que esta, en cumplimiento de la Real Órden del Ministerio de Fomento, pueda hacer el envio a este Museo. Mucho agradeceré a Vd. y agradeceran todos los que se interesan por la riqueza arqueológica de España, el valioso auxilio que de Vd. solicito». Una semana después, el Almirante respondía que se estudiaría el caso y se resolvería en justicia, teniendo muy en cuenta las razones expuestas por la dirección del Museo14. La preocupación de Mélida ante la posibilidad de que las armas fueran a parar a manos de los dragadores que las habían encontrado, riesgo del que le advertía en su carta R. de Aguirre, estaba justificada. El jueves 25 de octubre se publicaba en el Boletín Oficial de la Provincia de Huelva un edicto del juez instructor de Marina con el inventario de «los objetos artísticos y arqueológicos» extraídos por la draga «Cinta» del fondo de la ría, «para que los que se consideren dueños de los efectos hallados, se presenten a deducir sus derechos en el plazo de treinta dias (30), a contar desde la fecha de la publicación del presente edicto»15. F. Montenegro remitió un ejemplar del Boletín al MAN, según consta en una carta dirigida a Mélida16. El mismo día que cumplía el plazo, desde la Dirección General de Instrucción Pública y Bellas Artes se trasladaba al director del MAN el comunicado del almirante Antón informando de que por R. O. de 15 de noviembre se decía al capitán general del departamento de Cádiz que debía cerrar el expediente de las armas, acatar la R. O. de 24 de mayo dictada por Fomento y devolver la colección a la Junta de Obras del Puerto para que desde allí, a su vez, se remitiera al MAN, «a fin de que adopte las medidas y disposiciones necesarias para que preste a la cultura pública el servicio que a su importancia corresponde»17. El 26 de diciembre Francisco Montenegro notificaba a Mélida que la Comandancia de Marina le había hecho entrega del depósito y, finalmente, el 31 de enero de 1924, F. Álvarez-Ossorio firmaba como secretario del Museo la recepción de dos cajas con las «Armas de bronce de Huelva», abonando las 25 pesetas de su viaje a Madrid18. Luego se comprobaría que estaban las 397 piezas registradas en el inventario del juez de Marina. 14 Archivo MAN, exp. 1923/16, f. 32. 15 Boletín Oficial de la Provincia de Huelva, n.º 193. El edicto tiene fecha de 22 de octubre y n.º 2849. 16 Archivo MAN, exp. 1923/16, f. 34. 17 Idem, f. 38. 18 Idem, f. 41.
Objeto N.º Inventario Catálogos bibliográficos Marina MAN MH Ruiz-Gálvez 1995 Brandherm 2007 Espada 13 32272 - - 62, n.º 59, lám. 11,59 Espada 28 32287 3564 188, la. 23, lám. 4,5 67, n.º 100, lám. 19,100 Espada 34 32293 - - 64, n.º 80, lám. 15,80 Espada frg. 39 32298 - - 71, n.º 134, lám. 23,134 Espada frg. 47 32306 3569 190-1, la. 41 y 48, láms. 7,7 y 8,3 63, n.os 71-73, lám. 14,71-73 Espada frg. 50 32309 2761 191, la. 47, lám. 8,2 67, n.º 98, lám. 19,98 Espada frg. 250 32223 3570 194, la. 68, lám. 8,18 71, n.º 136, lám. 23,136 Puñal 68 32347 3586 198, ib. 106, lám. 10,7 Punta lanza 178 32399 3573 202, Ic. 139, lám. 12,10 Punta lanza 179 32400 - - Punta lanza 187 32408 3572 204, Ic. 159, lám. 13,10 Punta lanza 208 32431 - - Regatón 147 32478 - - Regatón 148 32479 3580 211, Id. 227, lám. 16,12 Regatón 160 32491 3581 215, Id. 277, lám. 17,30 Regatón 239 32547 3583 214, Id. 267, lám. 17,20 70 María Belén Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 A propuesta de Mélida, el 30 de noviembre del mismo año se dictaba una R. O. autorizando a la dirección del MAN para que remitiera «algunos ejemplares duplicados con destino al Museo Provincial de Huelva y el depósito de modelos de la Junta de Obras de aquel Puerto»19. La devolución de parte de las piezas, que estaba contemplada en el artículo 12 de la Ley de 7 de julio de 1911 y había sido solicitada insistentemente por F. Montenegro desde que comunicara oficialmente el hallazgo de las primeras armas (Belén, op. cit.: 299- 300), no se hizo efectiva hasta mucho después. El 14 de julio de 1927 el MAN remitía a Huelva un lote de 16 armas a repartir entre la Junta de Obras del Puerto y el Museo provincial (tabla 1). En este último se conservan las 7 piezas que le correspondieron en el reparto y 3 de las 9 que se quedaron en el puerto; las seis restantes están en paradero desconocido (Belén y Martín, e. p). Posteriormente, y en vísperas de la inauguración de la sede actual el 12 de octubre de 1973, el MAN cedió en depósito otras 38 piezas al Museo de Huelva. Los bronces de Huelva en el MAN (1924-1960) Los primeros estudios sobre las armas se publicaban poco después de su extracción del estuario del Odiel. A fines de abril de 1923 fecha J. Albelda el artículo que recogía la Revue Archéologique en el último número de ese año (Albelda, 1923). En el trabajo del ingeniero podemos reconocer la asesoría científica que el autor había solicitado de J. Bonsor, ya por 19 Comunicado a Mélida en oficio manuscrito por Alfonso Pérez, jefe encargado de la Dirección General de Bellas Artes (Archivo MAN, exp. 1923/16, f. 43). Tabla 1. Relación de las armas remitidas por el Museo Arqueológico Nacional en 1927 a la Junta de Obras del Puerto de Huelva.
71 Armas de Huelva en la historia del Museo Arqueológico Nacional Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 entonces arqueólogo de renombre internacional, que dibujó y fotografió parte de la colección antes de que saliera de Huelva (fig. 2), aunque no parece que publicara nada sobre el tema (Maier,, 1999: 270). El mismo año salían impresos otros artículos de E. Díaz (1923), miembro de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Huelva, y del académico de la Historia M. Gómez Moreno (1923). Desde entonces el depósito subacuático de Huelva ha generado una respetable bibliografía (v.g., Terrero, 1944; Ruiz-Gálvez, op. cit.; Brandherm, 2007), en la que, sin embargo, está poco representada la investigación interna de la institución que lo adquirió. Recogemos a continuación las aportaciones de los facultativos del MAN a la difusión y estudio del depósito de la ría de Huelva desde el ingreso de la colección hasta los años cincuenta, comentando en primer lugar la producción científica y después los catálogos del Museo. Fig. 2. Lanzas y otros objetos de la ría de Huelva. Acuarela de Jorge Bonsor (Archivo General de Andalucía. Fondo Jorge Bonsor, 1. 2, n.º 37. 3).
78 María Belén Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 nista había escrito antes de morir en 1931. Es un libro con el que quiere demostrar que se puede sustituir el «numéro de catalogue morose, à l’étiquette plus breve encore et plus lúgubre qu’un épitafhe», por «l’évocation d’un pays, d’une ville, d’un monument, d’une époque, d’un homme», pero no es un catálogo, sino un recorrido docto, a la vez que ameno, por los temas que interesaban al propio autor. Su análisis de la prehistoria, que considera poco valorada y representada en la exposición, se limita a los contenidos de la estrecha sala I de la planta baja del edificio, sin reparar en que la colección de armas de Huelva se había instalado años atrás en el piso superior, precisamente junto a los exvotos de bronce de los santuarios de Despeñaperros a los que el sabio francés dedica un extenso capítulo de su obra. Tampoco cita entre la bibliografía sobre el Museo una Guía de la Sección Primera que Álvarez-Ossorio publicó con ocasión de celebrarse en Barcelona el IV Congreso Internacional de Arqueología en el marco de la Exposición Internacional de 1929. En ella se comentaban las «Armas de la Edad del Bronce» de la sala XX de forma más sintética y comprensible para no especialistas (Álvarez-Ossorio, 1929: 23, fig. 20). Al intentar reanudar la vida del Museo tras la guerra civil, y dada la situación del país, se montó una exposición provisional «con piezas selectas y representativas» que se conoce como «Museo breve» o «Museo resumido» (Marcos, op. cit.: 87). En ese montaje, instalado en la planta superior del edificio, los bronces de Huelva se exponían en las vitrinas 14 y 15 de la sala I. En la guía, publicada en 1940, se destacaba su excepcionalidad por proceder de un yacimiento representativo del final de la Edad del Bronce, un barco hundido entre los siglos IX-VIII a. C., que permitía explicar los hallazgos aislados de armas que se habían producido en otros sitios de la península ibérica (Museo Arqueológico Nacional, 1940: 15). La guía se publicó sin autoría pero se atribuye al director del centro, Blas Taracena Aguirre (1895-1951), en colaboración con los facultativos Emilio Camps y Luis Vázquez de Parga (Pasamar y Peiró, 2002b: 610). Como suele pasar, la provisionalidad duró más de lo que se esperaba y el proyecto de reinstalación del Museo no culminó hasta 1954. El entonces director, Joaquín M.ª de Navascués (Marcos, op. cit.: 91 y 94), y todos los conservadores del Museo, colaboraron en la guía que recogía la nueva ordenación de los fondos en el recorrido museístico. El «Hallazgo de la Ría de Huelva» se instaló en las vitrinas 10 a 12 de la sala XXVI, situada en la planta principal. Para entonces, las 75 espadas de la guía de 1925 se habían quedado en 40 y en la información que se daba al visitante se decía que era el cargamento de un barco hundido (Museo Arqueológico Nacional, 1954: 183). Con otros criterios museológicos y asumiendo otras hipótesis interpretativas, actualmente se expone sólo una pequeña muestra de las armas y otros objetos del puerto de Huelva como testimonio de «la costumbre de ofrendar bronces a las aguas» (Museo Arqueológico Nacional, 2013: 301-331). Agradecimientos Archivo General del Ministerio de Fomento (C. Pintado). Archivo General de Andalucía (C. A. Font). Museo Arqueológico Nacional (E. Galán, A. Ladero, C. Papí). Real Academia de la Historia (M.ª P. Cuesta y A. Millares de Imperial). Amigos y colegas: C. Albelda, P. Albuquerque, M.ª C. Alonso, E. Ferrer y J. Maier. Evaluadores.
79 Armas de Huelva en la historia del Museo Arqueológico Nacional Boletín del Museo Arqueológico Nacional 34/2016 | ISSN: 2341 - 3409 | Págs. 63-80 Bibliografía AGUIRRE YMARTÍNEZ VALDIVIESO, R. de (1925): «Nuevas adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Año XXIX, n.os 4-6, pp. 232-233. ALBELDA, J. (1923): «Bronzes de Huelva (Espagne)», Revue Archéologique, t. XVIII (Novembre-Décembre), 5ème Série, pp. 222-226. ALMAGRO BASCH, M. (1940): «El hallazgo de la Ría de Huelva y el final de la Edad del Bronce en el Occidente de Europa», Ampurias, vol. II, pp. 85-143. — (1940-1943): «La cronología de las fíbulas españolas de codo», Saitabi, t. I (2), pp. 1-5. — (1957): «Las fíbulas de codo de la ría de Huelva. Su origen y cronología», Cuadernos de Trabajos de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma, IX, pp. 7-46. — (1957-1958): «A propósito de las fíbulas de Huelva», Ampurias, XIX-XX, pp. 198-207. — (1958): Depósito de la ría de Huelva. Madrid: Instituto Español de Prehistoria. (Inventaria Archaeologica, España, Fascículos 1-4: E. 1). — (1975): «Depósito de bronces de la Ría de Huelva», Huelva: Prehistoria y Antigüedad. Madrid: Editora Nacional, pp. 213-220. ALMAGRO-GORBEA, M. (1978): «Las dataciones para el Bronce Final y la Edad del Hierro y su problemática», C-14 y Prehistoria de la Península Ibérica. Madrid: Fundación Juan March, pp. 101-109 y 173. (Fundación Juan March, Serie Universitaria 77). — (2010): «Almagro Basch, Martin», Diccionario Biográfico Español, III. Madrid: Real Academia de la Historia, pp. 31-35. ÁLVAREZ-OSSORIO, F. (1925): Una visita al Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (2.ª ed). —(1929): Museo Arqueológico Nacional. Guía de la Sección Primera. Reseña de las colecciones prehistórica, protohistórica, Edad Antigua y visigótica. Barcelona: Exposición Internacional de Barcelona. BELÉN, M. (2015): «Las armas de la discordia. Documentos sobre el depósito de la ría de Huelva», Navigare necesse est. Estudios en Homenaje a José M.ª Luzón Nogué. Madrid: Universidad Complutense, pp. 288-301. BELÉN, M., y MARTÍN, E. (e. p.): «Buscando armas de la ría en el Museo de Huelva», Homenaje a Juana M.ª Bedia. Huelva: Museo de Huelva. BRANDHERM, D. (2007): Las Espadas del Bronce Final en la Península Ibérica y Baleares. Stuttgart: Franz Steiner. (Prähistorische Bronzefunde, IV, 16). CALVO, I. (1924): «La Edad del Bronce en España», La Esfera: ilustración mundial, año XI, n.º 536. Disponible en: <http://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.cmd?anyo=1924&idPublicacion=6102>. [Consulta: 29 de diciembre de 2015]. CASADO RIGALT, D. (2006): José Ramón Mélida (1856-1933) y la arqueología española. Madrid: Real Academia de la Historia. DÍAZ, E. (1923): «Objetos de bronce en la ría de Huelva», Actas y Memorias de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria, II, pp. 37-40. DÍAZ-ANDREU, M. (2004): «Mélida: Génesis, pensamiento y obra de un maestro», José Ramón Mélida y Alinari, Arqueología Española. Pamplona: Urgoiti editores, pp. IX-CXCIX. GÓMEZ MORENO, M. (1923): «Hallazgo arqueológico en el Puerto de Huelva», Boletín de la Real Academia de la Historia, LXXXIII (cuadernos II-IV, Agosto-Octubre), pp. 89-91. GRACIA ALONSO, F. (2009): La arqueología durante el primer franquismo (1939-1956). Barcelona: Ediciones Bellaterra. GRACIA ALONSO, F., y MUNILLA, G. (2013): El tesoro del «Vita». La protección y el expolio histórico-arqueológico durante la Guerra Civil. Barcelona: Universitat de Barcelona, Publicacions i Edicions. (2.ª ed.).
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