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La lengua como canon y como objeto de crítica en la gramática normativa

Leal Abad, Elena

Abstract

La selección de las muestras de ejemplos que se emplean en la codificación normativa del español está relacionada con las concepciones teóricas que en cada época histórica sirven de base para acometer la reflexión gramatical. La autoridad sobre el uso ha correspondido tradicionalmente en la preceptiva académica a las fuentes literarias, que se han empleado fundamentalmente para ilustrar la pauta normativa tanto en la labor lexicográfica como en la gramatical. La incorporación de nuevas tipologías textuales en la producción académica está vinculada a un cambio en la concepción teórica en la que una lengua ya no es concebida como un bloque monolítico y homogéneo, sino donde la variación lingüística se constituye en rasgo inherente a su misma condición histórica. De ahí que no resulte extraño que en la nómina de textos sea cada vez más frecuente encontrar un amplio corpus conformado por publicaciones periódicas. Esta incorporación de muestras periodísticas en la reciente producción académica, materializada en el Diccionario panhispánico de dudas (2005) y en la Nueva gramática de la lengua española (2009), viene a suplir en cierta medida también el silencio normativo académico ante las dudas y vacilaciones lingüísticas planteadas por los profesionales de los medios de comunicación. Tras el rastreo histórico de la aparición de muestras periodísticas en la ejemplificación normativa académica, se tratará de establecer si se ha producido un cambio en la funcionalidad de estas citas de manera que no sean ya empleadas exclusivamente con la valoración de ejemplaridad idiomática, tal y como se utilizaban fundamentalmente las muestras extraídas de los textos literarios en la labor de codificación tradicional de la Academia, sino también como variantes incorrectas objeto de una crítica más o menos velada hacia determinados usos circunscritos mayoritariamente al discurso periodístico actual.

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clacCÍRCULOclac de lingüística aplicada a la comunica ción 66/2016 Leal Abad, Elena. 2016. La lengua de los medios como canon y como objeto de crítica. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 66, 148-194. http://www.ucm.es/info/circulo/no66/leal.pdf http://revistas.ucm.es/index.php/CLAC http://dx.doi.org/10.5209/CLAC.52771 © 2016 Elena Leal Abad Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación (clac) Universidad Complutense de Madrid. ISSN 1576-4737. http://www.ucm.es/info/circulo LA LENGUA COMO CANON Y COMO OBJETO DE CRÍTICA EN LA GRAMÁTICA NORMATIVA Elena Leal Abad Universidad de Sevilla lealabad en us.es Resumen La selección de las muestras de ejemplos que se emplean en la codificación normativa del español está relacionada con las concepciones teóricas que en cada época histórica sirven de base para acometer la reflexión gramatical. La autoridad sobre el uso ha correspondido tradicionalmente en la preceptiva académica a las fuentes literarias, que se han empleado fundamentalmente para ilustrar la pauta normativa tanto en la labor lexicográfica como en la gramatical. La incorporación de nuevas tipologías textuales en la producción académica está vinculada a un cambio en la concepción teórica en la que una lengua ya no es concebida como un bloque monolítico y homogéneo, sino donde la variación lingüística se constituye en rasgo inherente a su misma condición histórica. leal: gramática normativa 149 De ahí que no resulte extraño que en la nómina de textos sea cada vez más frecuente encontrar un amplio corpus conformado por publicaciones periódicas. Esta incorporación de muestras periodísticas en la reciente producción académica, materializada en el Diccionario panhispánico de dudas (2005) y en la Nueva gramática de la lengua española (2009), viene a suplir en cierta medida también el silencio normativo académico ante las dudas y vacilaciones lingüísticas planteadas por los profesionales de los medios de comunicación. Tras el rastreo histórico de la aparición de muestras periodísticas en la ejemplificación normativa académica, se tratará de establecer si se ha producido un cambio en la funcionalidad de estas citas de manera que no sean ya empleadas exclusivamente con la valoración de ejemplaridad idiomática, tal y como se utilizaban fundamentalmente las muestras extraídas de los textos literarios en la labor de codificación tradicional de la Academia, sino también como variantes incorrectas objeto de una crítica más o menos velada hacia determinados usos circunscritos mayoritariamente al discurso periodístico actual. Palabras clave: Canon lingüístico, ejemplaridad, variación, tradición discursiva, normatividad. Abstract The selection of examples' samples that are used in the regulatory coding of Spanish is related to theoretical concepts which are used as a basis, in each historical period, to undertake grammatical reflection. The authority over the usage has traditionally corresponded in academia to the literary sources, which have been primarily used to illustrate the normative model both in the lexicographical and grammatical task. The introduction of new textual typologies in academic production is linked to a change in the theoretical conception in which a language is no longer conceived as a monolithic and homogeneous block, but where linguistic variation constitutes an inherent feature of the same historical condition. That is why it is not surprising that, in the list of texts, it is increasingly common to find a large corpus composed of periodicals. This incorporation of newspaper samples in recent scholarship, embodied in the Diccionario panhispánico de dudas (2005) and the Nueva gramática de la lengua Española (2009), replaces also clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 150 to some extent the academic silence in relation to the doubts and linguistic hesitations raised by media professionals. After the historical tracking of the appearance of journalistic samples in the regulatory academic modelling, it will be sought to establish whether there has been a change in the functionality of these quotes so that they are no longer used exclusively with the assessment of idiomatic exemplary - as the samples of literary texts were mainly used in the work of academia's traditional coding -, but also as incorrect variants subject to a more or less veiled critic towards certain uses mostly confined to the current journalistic discourse. Key words: Normative model, grammatical canon, discursive traditions. Índice 1. Introducción 150 2. La aparición de la lengua periodística como ejemplificación en la preceptiva académica: recorrido histórico 154 3. La ejemplificación periodística en la reciente producción gramatical de la Real Academia Española: función y valoración normativa 166 4. Normativa académica y libros de estilo: ¿Relación de convivencia y reciprocidad? 185 5. Conclusiones 187 Bibliografía 191 1. Introducción El interés normativo1 hacia la lengua empleada en la prensa no puede separarse de la importancia creciente que el discurso periodístico adquiere progresivamente en la sociedad porque, al constituir la palabra la herramienta de trabajo y al estar la materia 1 Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto de investigación “Tradiciones discursivas, tradiciones idiomáticas y unidades de análisis del discurso en la historia del español moderno” (FFI2014- 51826-P), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 151 informativa directamente vinculada a la actualidad, se necesitan directrices legitimadas por la autoridad lingüística competente que den respuesta a las dudas idiomáticas derivadas no solo de la peculiar situación enunciativa del oficio de informar, que determina toda una serie de estrategias lingüísticas específicas (cita de fuentes, organización jerárquica de contenidos, estilo impersonal, precisión y condensación de contenidos…), sino también de la adaptación idiomática más adecuada ante nuevas realidades y cambios sociales (aclimatación morfológica de extranjerismos, denominación de las profesiones ejercidas por mujeres…)2. La estabilidad de un sistema lingüístico nunca es absoluta porque este debe servir de instrumento de comunicación a una comunidad en continuo cambio –de ahí el carácter de producto histórico de las lenguas3-, lo que origina fluctuaciones o tensiones en los usos idiomáticos. Los medios de comunicación constituyen un buen reflejo de estas vacilaciones y sirven de banco de prueba (dada su permeabilidad ante lo foráneo y su urgente necesidad de denominar nuevas realidades) para que la autoridad académica en materia lingüística establezca y finalmente certifique si el consenso implícito de los hablantes termina aceptando determinadas formaciones como prestigiosas o no. No debe olvidarse que en el imaginario colectivo se atribuye a la Academia la función normativa de discernir entre lo que son cambios arbitrarios en el idioma y aquellos que constituyen modificaciones necesarias en su estructura vinculadas al devenir histórico de la lengua. 2El estudio de la lengua de los medios de comunicación se ha acometido desde perspectivas muy variadas, constituyendo la línea de investigación mayoritaria la que aborda la configuración discursiva de los textos periodísticos derivada de la peculiar situación de enunciación ligada al oficio de informar (Charaudeau 1997 y 2003). Así, existe una amplia bibliografía que da cuenta de cómo la deuda contraída con las fuentes de información condiciona la disposición de la materia informativa y la organización del discurso (Méndez 1998, 1999a, 1999b, 2001a y 2001b) o de cómo el deseo de objetividad en la transmisión de la información origina un tipo discursivo caracterizado por un estilo con pretensiones de impersonal, funcional y conciso. Los estudios que analizan estos aspectos han adoptado tradicionalmente una perspectiva sincrónica y se han centrado más frecuentemente en el plano escrito que en el oral. No obstante, en relación a este último existen trabajos que abordan el análisis del reflejo de lo oral en lo escrito en el caso de los géneros de opinión como las columnas (Mancera 2008 y 2009) o que rastrean la impronta oral como constituyente de los informativos audiovisuales. 3 Se trata de uno de los universales del lenguaje identificados por Coseriu: la historicidad. Todo sistema lingüístico natural se constituye en instrumento de comunicación de una comunidad idiomática que conlleva inherentemente la variación en diferentes parámetros y determina la convivencia de soluciones lingüísticas con diferentes valoraciones asociadas: variación diacrónica, diatópica, diastrática y diafásica. clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 152 No obstante, puede decirse que hasta la más reciente producción normativa académica, materializada en el Diccionario panhispánico de dudas (2005) y la Nueva gramática de la lengua española (2009)4, las dudas lingüísticas planteadas por los profesionales de los medios de comunicación se orientaban a partir de obras que no emanaban directamente de la Academia5, aunque en ocasiones recibieran su respaldo, o incluso se disipaban utilizando como tribuna el espacio cedido por los propios medios, convertidos a menudo en difusores autocríticos de sus propias infracciones normativas6. En este sentido, los libros de norma lingüística7 y los libros de estilo de los medios de 4 La referencia a estas dos obras se hará a partir de ahora empleando las siglas DPD y NGLE. 5 Tal y como señala Vellón (2013: 9), los apartados dedicados a cuestiones gramaticales en los libros de estilo se limitan normalmente a resumir las principales normas gramaticales de acuerdo a la autoridad académica pero en ocasiones estas obras dan respuesta a problemas lingüísticos que no aparecen en las normativas convencionales, como ocurrió con la vacilación en la formación del plural de la palabra talibán¸ que osciló entre los talibanes y los talibán durante mucho tiempo en la prensa española hasta que finalmente el DPD y la NGLE recogieron la pauta normativa. No resulta extraño, pues, que en estas dos obras las citas que ilustran las opciones gramaticales recomendadas en la formación del plural de la palabra talibán estén extraídas de los medios de comunicación. En todos los casos las fuentes periodísticas se utilizan para ejemplificar la norma y no como contraejemplos, para lo que se recurre, a pesar de que la vacilación fue muy habitual en los periódicos españoles (Blas 2002), a la construcción introspectiva: “talibán -na. 1. ‘De cierta milicia integrista musulmana’. Aunque en el dialecto del persa que se habla en Afganistán la forma talibán es plural (singular talib), esta voz se ha acomodado ya a la morfología española y se usa talibán para el singular y talibanes para el plural: «El líder talibán estaba rodeado por las fuerzas que negociaban su rendición» (Prensa [Nic.] 7.1.02); «Los talibanes impusieron la ley islámica a la población» (Universal [Ven.] 15.10.96). Se desaconseja el plural invariable *los talibán” (DPD); “Plantea alguna dificultad la formación del plural de voces que son ya plurales en su lengua de origen. […]. No se perciben como tales en español, por lo que, integrados en nuestra lengua, pasan a formar el plural siguiendo las reglas de la morfología castellana: los confetis, muchos espaguetis, pocos raviolis, etc. […] De forma similar, el sustantivo talibán (plural en pashtu, lengua de Afganistán) forma el plural talibanes […]: Este paquistaní que en principio se unió a los talibanes bajo presión no comprende cómo alimentó esa espiral de violencia (Caretas 18/10/2001) (NGLE, 2009: 151). 6Así, la obra El dardo en la palabra (1997) reúne una serie de artículos que Fernando Lázaro Carreter publicó entre 1975 y 1996 en periódicos de España e Hispanoamérica y su posterior El nuevo dardo en la palabra (2003) los aparecidos en el diario El País desde 1999 hasta 2002. En estas compilaciones, centradas fundamentalmente en aspectos léxicos, se hace una crítica de usos vinculados al discurso periodístico, aunque no en exclusiva, ya que también tiene cabida en ellos el discurso publicitario, político y administrativo. 7Los libros de norma lingüística emanan a veces de las instituciones normativas, como ocurre con El buen uso del español (RAE y ASALE 2013). En otros casos la vinculación es más indirecta por estar la obra escrita a título personal por un académico, como es el caso de El dardo en la palabra (Lázaro Carreter 1997). Estas obras, que constituyen un claro ejemplo de la conciencia crítica de la sociedad hacia los propios usos idiomático, tratan de dar respuesta de manera divulgativa a los problemas de normatividad más recurrentes. No resulta extraño, pues, que en el propio título de muchas de ellas figure la palabra duda, que pone de manifiesto la vacilación de los hablantes ante determinados usos, como sucede con el Diccionario panhispánico de dudas (2005) o Las 500 dudas más frecuentes del español (2013) del Instituto Cervantes. Se trata de una práctica iniciada con la publicación en 1961 del clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 153 comunicación8 suplían en parte el silencio académico ante las dudas idiomáticas seleccionando, sintetizando y contextualizando los problemas de normatividad más frecuentes que planteaba el uso del español a nivel ortográfico, léxico y gramatical en el ejercicio de la profesión periodística. La finalidad de este estudio es establecer cuándo, cómo y por qué la lengua de los medios de comunicación se constituye en modelo de imitación o referencia del canon lingüístico en la tradición gramatical del español, al igual que ha ocurrido habitualmente con las fuentes literarias o con los ejemplos construidos por los propios tratadistas para ilustrar las explicaciones teóricas9. Se trata, pues, de un objetivo triple que conlleva en Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de Manuel Seco. En la reciente producción normativa de la Academia se hace también explícita la actitud de centrar determinadas explicaciones gramaticales a partir de la vacilación (de la “duda”) de los hablantes ante determinados usos idiomáticos: “Hay ocasiones en que las incorrecciones o vacilaciones en el uso de los pronombres átonos de tercera persona no se deben a la tendencia dialectal señalada en el párrafo anterior, sino a la duda del hablante sobre el tipo de complemento —directo o indirecto— que rigen algunos verbos” (DPD “Laísmo”), “Con ciertos verbos y en ciertos contextos sintácticos, es posible que no esté claro para el hablante si el complemento verbal es directo o indirecto, lo que conduce, en ocasiones, a un uso erróneo de los pronombres átonos de tercera persona” (DPD “Loísmo). En este sentido, las recientes publicaciones vinculadas a la norma idiomática del español suelen servir de mediadores entre la RAE y el público en general al hacer más divulgativos los contenidos especializados de las obras académicas. La misma institución académica es consciente de la necesidad de dirigir sus obras también a usuarios con pocos conocimientos lingüísticos, pero que requieren aprender nociones gramaticales para entender el funcionamiento de su idioma. 8La preocupación de los medios de comunicación por utilizar correctamente y de forma adecuada la propia lengua se manifiesta claramente en la existencia de los libros de estilo, en los que el periodismo prescribe y regula su propia producción discursiva: “Los libros o manuales de estilo periodístico –en ocasiones, denominados manuales de redaccióncumplen diversas funciones de gran transcendencia para el desarrollo de las rutinas informativas de los medios de comunicación. […] Desde el punto de vista lingüístico […] los libros de estilo son verdaderas gramáticas de uso que ofrecen respuestas inmediatas a los múltiples interrogantes que se suscitan en la práctica diaria de una actividad cuyo instrumento primordial es la lengua” (Vellón 2013: 9). 9 No debe olvidarse que el carácter normativo de la gramática tradicional recogía aquellos usos que se consideraban modelos idiomáticos dignos de ser imitados por corresponderse con el uso culto en su registro formal. De esta manera, la autoridad sobre el uso ha correspondido históricamente en la preceptiva académica a los autores literarios, a los que se atribuía, incluso, la potestad de dar carta de legitimidad a los cambios lingüísticos al acogerlos en su propia producción. Por el contrario, la manifestación de estos cambios en los textos periodísticos no ha tenido históricamente la misma legitimidad, al ser considerados reflejos de modas pasajeras o de ocurrencias individuales que encontraban poca resistencia a ser acogidos en un tipo de discurso altamente permeable a las innovaciones lingüísticas dada su vinculación constante con la actualidad, marcada en múltiples ocasiones por nuevas realidades para cuya designación no siempre se contaba con directrices académicas: “Cuestión aparte es la de si está facultado para innovar quien usa la voz pública, para coadyuvar al cambio de los usos y para introducir los nuevos. El padre Feijoo reconocía esa potestad sólo a los que llamaba «poetas príncipes». Quizá no haga falta sangre azul literaria para actuar en ese frente, pero sí conviene ser consciente de que lanzar novedades al mercado idiomático es – y ahora apelo a Fray Luis- «negocio de clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 154 primer lugar rastrear históricamente la aparición de la lengua periodística como ejemplificación en la preceptiva académica; en segundo lugar, establecer la valoración otorgada, que puede oscilar desde su consideración como modelo normativo hasta su condición de objeto de crítica por no ajustarse a la pauta académica; y, finalmente, analizar las posibles causas de la selección de muestras extraídas de la prensa, que pueden estar motivadas por la necesidad de dar respuesta a las dudas idiomáticas reales planteadas por los usuarios en general (y por el ámbito periodístico en particular) o ser fruto de las nuevas concepciones teóricas en la reflexión gramatical. 2. La aparición de la lengua periodística como ejemplificación en la preceptiva académica: recorrido histórico La necesidad de la existencia de pautas normativas en materia lingüística asociadas al ejercicio profesional de informar está unida a la importancia creciente que la actividad periodística tiene en la sociedad. No es fácil responder a la pregunta de cuándo nace el periodismo en España por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque habría que precisar qué se entiende exactamente por periodismo para poder delimitar un período concreto de la historia que sirva de punto de partida; en segundo lugar, porque no es conveniente el planteamiento de la pregunta en los términos en los que está formulada, ya que se emplea una metáfora que equipara el surgimiento de nuevos tipos de discurso con el devenir biológico del ser humano. Tal equivalencia no es real puesto que los textos no surgen ex novo, sino que se insertan en tradiciones previas que van determinando su configuración lingüística y sus estrategias discursivas de acuerdo a modelos que se toman como referencia10. Los comienzos titubeantes de este género textual suelen situarse a mediados del siglo XVII, momento en el que se estabiliza una tradición discursiva existente en los dos siglos precedentes en los que, si bien no puede todavía hablarse de textos preperiodísticos en sentido estricto, sí puede decirse que particular juicio», y que una prudente desconfianza ante las ocurrencias propias constituye una gran virtud” (Lázaro 1997: 23). 10 Una lengua se realiza siempre imbricada en una tradición discursiva, por tanto, además de la historicidad de los sistemas lingüísticos hay otra historicidad, la de los productos discursivos que combinan en diferentes proporciones repetición y creatividad y hace que los enunciados sean reconocidos como pertenecientes a una determinada tradición discursiva (Kabatek 2001, 2005, 2007). clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 155 empieza a conformarse un tipo de tradición de carácter informativo con un objetivo público materializado en folletos breves, conocidos en la historia de la literatura mediante nombres diversos: Relaciones, Ocasionales, Avisos… (Borreguero y Octavio de Toledo 2004, 2007, Méndez 2008). No obstante, en la línea de la historicidad de los productos discursivos, consideramos que para tener una visión más completa del proceso de conformación histórica del género informativo hay que retrotraerse a tradiciones discursivas anteriores tales como el género cronístico medieval y las crónicas de Indias. Lo dicho anteriormente pone de manifiesto la dificultad de establecer con nitidez y precisión un límite en el que situar el origen de los textos periodísticos pero sirve de contextualización para abordar el primer objetivo de este trabajo: establecer cuándo la ejemplificación procedente de la lengua de los medios aparece en la producción normativa académica del español, al igual que ha ocurrido tradicionalmente con las fuentes literarias o con los ejemplos construidos por los propios tratadistas para ilustrar las explicaciones teóricas. En su acepción número seis, el diccionario académico define “autoridad” como ‘Texto, expresión o conjunto de expresiones de un libro o escrito, que se citan o alegan en apoyo de lo que se dice’. La autoridad sobre el uso ha correspondido tradicionalmente en la preceptiva académica a la lengua literaria desde su primera obra, el Diccionario de autoridades (1726-1739), porque en él cada palabra y cada acepción figuraban apoyadas por ejemplos de autores literarios. Puesto que en el siglo XVIII se consideraba que el gusto literario contemporáneo estaba corrompido, los ejemplos del buen uso se tomaron preferentemente de periodos anteriores, en especial de los siglos XVI y XVII. Existía, pues, una valoración negativa de la producción literaria del siglo XVIII, eclipsado por el esplendor de los dos anteriores. Sin embargo, no hay que olvidar que este siglo supone el afianzamiento de formas discursivas nuevas ensayadas en la centuria anterior (en el ámbito científico, doctrinal, técnico, etc.) y la consolidación de la prensa en España11, 11 La aparición de las primeras formas de periodismo suele situarse en Europa durante el siglo XVII. A partir de 1605 se inicia una evolución lenta y dispersa de este nuevo medio de comunicación, de manera clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 156 que también contaba con precedentes en la centuria anterior12. Es posible que a la poca estima hacia el gusto literario dieciochesco por parte de la Academia, se añadiera una consideración poco prestigiosa o un juicio de valor negativo desde el punto de vista de la ejemplaridad idiomática hacia estos primeros textos de carácter informativo, elaborados sin ninguna pretensión literaria y con un marcado carácter utilitario y funcional. La redacción rápida y apresurada de estos textos, junto a su carácter efímero los alejaría probablemente del ideal de modelo idiomático que debía ilustrar las voces propias del uso culto formal y, por lo tanto, podría explicar su completa ausencia de una obra como el Diccionario de autoridades. Sin embargo, la producción lexicográfica académica más reciente sí ha tenido en cuenta para su ejemplificación el discurso periodístico. De este modo, aun siendo mayoritaria la autoridad literaria, el Diccionario histórico del español (1933-1936 y 1960-1996) incluye en la nómina de autores y obras que se citan publicaciones periódicas de revistas y periódicos, contemporáneos en su mayoría y editados fundamentalmente en España. Sirva como ejemplo el tomo I (1960), que recoge una amplia nómina13, completada por otras listas de textos recogidas específicamente en los sucesivos fascículos14. La ejemplificación extraída de estas publicaciones tiene una especial presencia en las que “[h]asta finales del siglo XVIII no fueron comunes los periódicos diarios y hasta bien entrado el siglo XIX no empezaron a tomar el aspecto con que hoy aún los conocemos” (Guillamet 2004: 43). 12 La aparición del primer periódico, la Gaceta Nueva, que se documenta en la segunda mitad del siglo XVII, concretamente en 1661. 13ABC. Diario ilustrado de información general (Madrid, 1905 y sigs.), Agua. Revista del centro de estudios, investigación y aplicaciones del agua (Noviembre-diciembre 1967), Arriba, Diario de los literatos de España (ts. 1 a 7 Madrid. 1737), Diario de Madrid, El Alcázar (Diario gráfico de la tarde. Madrid. 1946 y sigs.), El Liberal (Madrid 1879-1939), El Sol. (Diario independiente. Madrid. 1917- 1937), El Universo (Madrid 1900-1926), Ibérica. El progreso de las Ciencias y sus aplicaciones (Revista semanal ilustrada. Tortosa 1914-1951), El imparcial (Diario político de la tarde. Madrid. 1867-1933), Journal of the American Oriental Society, La Codorniz (Revista de humor. Madrid. 1941 y sgts.), La Correspondencia de España (Diario universal de noticias 1855-1924), Madrid. (Diario de la noche. 1939 y sigs.), Madrid Científico (Revista decenal ilustrada de Ciencias, Ingeniería, Artes, Industrias, Curiosidades, etc. t. XVIII [1911] y XIX [1912]. Madrid), El Mundo Deportivo (Desde 1906 al servicio del deporte. Barcelona), Noticias de actualidad (Publicado por el Servicio de Informaciones de los Estados Unidos de América. Madrid 1953-1961), Noticiero español. La realidad de España(Madrid 1946-1951), El Noticiero Universal (Barcelona), Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo (Ayuntamiento de Madrid 1924 y sigs.), La Revista Católica (Publicación quincenal. Santiago de Chile 1905 y sigs.), Revista del Centro de Estudios Extremeños (Barcelona. 1927 y sigs.), Revista de pesca marítima (t.1 Madrid 1885), La Vanguardia Española (Barcelona), Ya (Madrid. 1935-1936, 1939 y sigs.). 14 Así, por ejemplo, el fascículo VIII (1968) incluye en su nómina Jornada (Diario de la tarde. Valencia 1941 y sigts), que no aparece recogido en el tomo primero. clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 163 gramáticas descriptivas del español moderno que más uso hace de fuentes distintas de la propia introspección” (GDLE 1999: XXIX). Esta referencia explícita a la fuente de datos no se corresponde, sin embargo, con la existencia de una nómina concreta de textos empleados en la ejemplificación. Cabe señalar en este sentido que esta gramática, salvo alguna excepción20, no explicita el corpus del que parten los diferentes autores para la especulación gramatical. Así, prácticamente hay que ir capítulo por capítulo para ver en cuáles se manejan datos de los medios de comunicación, en cuáles literarios, en cuáles casi todos son inventados… La presencia de ejemplos extraídos de los medios de comunicación aumenta notablemente en el DPD (2005) que, aunque no es propiamente una gramática, contiene normas gramaticales que orientan al usuario sobre aquellas partes de la lengua española que suelen generar mayor incertidumbre en los hispanohablantes. En consonancia con el carácter panhispánico de la obra, manifestado en su propio título, no resulta extraño que en la nómina de publicaciones periódicas (2005: 842-848) figuren periódicos y revistas tanto de España como de Hispanoamérica21. En proporción a los textos literarios, la presencia de fuentes periodísticas es muy inferior. Se ha contabilizado un total de 161 publicaciones periódicas escritas de las que 97 pertenecen a medios no españoles. Cabe añadir como novedad que el DPD incluye también bajo el epígrafe “Citas de transcripciones del corpus oral de la RAE” (2005: 848) una representación mínima de siete programas de radio y televisión de carácter periodístico, de los que cuatro son españoles: A vivir que son dos días (Cadena SER. España. 1996), Encuesta 112 (Paraguay. 1993), Entrevista (CSHC-87. Venezuela. 1987), Protagonista (Onda Cero. España. 1997), El martes que viene (TVE 1. España. 1990) y Si yo fuera presidente (TVE 2. España. 1983). 20 El capítulo 29 de Rafael Cano sobre “Los complementos de régimen verbal” sí hace explícita la nómina de textos citados, entre los que figuran varias publicaciones periódicas (además de textos literarios): Diario de Córdoba (Córdoba), El Adelanto (Salamanca), El Correo Gallego, El País, Ideal (Almería), La Crónica (Almería), La Jornada (México), La Prensa (México), La Voz de Almería, La Voz de Galicia, Sur (Veracruz, México) y Uno más uno (México). 21Las fuentes de datos no son solo periódicos nacionales y locales de todo el ámbito hispánico sino también revistas especializadas en diferentes áreas temáticas y boletines institucionales. La mayoría de los textos son citados de forma indirecta a través del Corpus de Referencia del Español Actual (CREA). clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 164 La NGLE publicada en 2009 (dos volúmenes para morfología y sintaxis y el tercero para fonética y fonología de 2011), supone una renovación en los planteamientos codificadores de una institución como la Real Academia Española (Méndez 2013) que se fija como objetivo fundamental en esta obra describir pormenorizadamente las numerosas estructuras que son compartidas por la mayor parte de los hispanohablantes, precisando su forma, su significado y su estimación social, así como dar cuenta de las opciones particulares que pueden proceder de alguna variante diferente a esta estructura común en el ámbito europeo o hispanoamericano, tenga o no la consideración de variante ejemplar en su respectivo ámbito geográfico. La transformación en los planteamientos teóricos (Narbona 2013) que subyace en la especulación gramatical de esta obra se refleja también en las fuentes empleadas, que aumentan la diversidad de tipos de textos incluidos en la nómina en consonancia con el deseo de no reflejar solo usos ejemplares sino de dar cuenta también de la variación en sus distintas manifestaciones. Así, conviene tener en cuenta que, aunque no se abandona la ejemplificación construida por el gramático de forma introspectiva, los textos empleados en la ejemplificación de la NGLE se abren a tipologías no presentes anteriormente en los tratados gramaticales, como ocurre con los textos orales, aunque estos tengan una presencia minoritaria en proporción a los escritos22: La Nueva gramática de la lengua española combina las dos fuentes de datos características de los tratados gramaticales clásicos: ejemplos construidos por sus redactores (en nuestro caso, siempre debidamente convalidados por un número suficiente de hablantes nativos y refrendados por las Academias) y ejemplos procedentes de textos. El corpus del que se han extraído los datos que ejemplifican aquí las estructuras gramaticales es uno de los más extensos de cuantos hayan sido nunca utilizados en un estudio lingüístico sobre el español. Contiene textos literarios, ensayísticos, científicos, periodísticos y, en proporción menor, también otros de procedencia oral. Abarcan todas las épocas 22 Los datos proceden por norma general de la lengua escrita, ámbito en donde opera la lengua estándar y, en menor medida, de la lengua oral: p. e., el 90% de datos del CREA son de lengua escrita; de estos datos el 50% se corresponde con autores de procedencia española y el otro 50% con autores americanos que se reparten en proporciones diversas las áreas lingüísticas del español en América (Méndez 2013). clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 165 y todos los países hispanohablantes, pero, como es lógico, son mucho más numerosos los procedentes de obras publicadas en el siglo xx (NGLE XLIV). De este modo, las fuentes literarias siguen teniendo una amplia presencia en la NGLE pero, a diferencia de lo que ocurría con la preceptiva académica tradicional, la autoridad literaria ya no obedece en general a un canon de excelencia (y, por lo tanto, no parece conveniente seguir llamándola propiamente ‘autoridad’) sino de representatividad idiomática: La historia de la lengua literaria es una parte importante de la literatura (y entronca, además, con la historia de las ideas estéticas), pero sus objetivos no pueden confundirse con los que persigue un tratado gramatical descriptivo y normativo. Los autores de quienes se toman los ejemplos aducidos no son propuestos exactamente en cuanto auctores imitandi, tal como sostenía Nebrija en su Gramática castellana (1492): «los poetas i otros autores por cuia semejança avemos de hablar». En efecto, muchos de los que figuran en la nómina no han sido seleccionados tanto en función de un canon literario de excelencia, explícito o implícito, cuanto como representantes de las variedades del español que ha sido posible documentar y analizar. Con todo, la presencia de determinadas construcciones en clásicos antiguos y modernos o en escritores de prestigio se considera un testimonio significativo de su difusión en la lengua culta y un aval de su integración en los registros formales. A su vez, ha sido necesario acudir, en buen número de casos, a ciertas obras narrativas por el simple hecho de que presentan variedades del español popular que era necesario atestiguar —por lo general, puestas en boca de diversos personajes—, y no, en cambio, porque se entienda que tales usos sean dignos de imitación (NGLE XLV). Del texto anterior se deduce que la referencia a autores literarios en la NGLE obedece más bien a un criterio de representatividad de la variedad lingüística empleada tanto para ilustrar el estándar de una determinada zona como variantes lingüísticas no ejemplares, en consonancia con la función que tienen los datos extraídos de las fuentes periodísticas, que a diferencia de lo que ocurría en el DPD, son exclusivamente escritas. Así, de los 361 textos citados en el epígrafe “prensa y otras publicaciones periódicas” (2009: 3796-3798), hay un total de 221 que pertenecen a medios no españoles, clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 166 fundamentalmente hispanoamericanos (también se recogen puntualmente periódicos editados en EE.UU). El análisis efectuado en el recorrido histórico por la preceptiva académica permite establecer un cambio radical en la nómina de textos empleados en la reciente producción normativa de la institución que, además de textos literarios y de ejemplos construidos introspectivamente por el propio gramático, ha incrementado notablemente la presencia de la lengua de los medios. Ahora bien, cabe plantearse si este salto cuantitativo en la nómina de fuentes empleadas en la ejemplificación conlleva un cambio en la valoración de esos textos, es decir, si su función continúa siendo la de ilustrar la pauta normativa, como ocurría en el Esbozo, o, por el contrario, subyace una idea de censura más o menos implícita hacia la incorrección ilustrada con las citas de prensa. 3. La ejemplificación periodística en la reciente producción gramatical de la Real Academia Española: función y valoración normativa El análisis de la función que cumple la ejemplificación periodística empleada en la producción gramatical académica no puede desligarse del estudio de la formulación metalingüística que contextualiza las muestras extraídas de los textos que constituyen la nómina de fuentes, puesto que esta refleja – a veces de manera velada e indirectala valoración normativa que subyace a determinados usos idiomáticos. Casi nuca se emplean los calificativos correcto o incorrecto en la redacción que precede a la ilustración, ya que la crítica no se materializa normalmente de forma tan categórica. De ahí que se empleen expresiones más matizadas que sirven de indicadores de los criterios de vigencia, extensión, frecuencia y valoración de un determinado fenómeno. Antes de acometer el estudio, cabe plantearse dos cuestiones que han de tenerse en cuenta en el análisis concreto de las muestras de prensa obtenidas de la ejemplificación del DPD y de la NGLE23. En primer lugar, ¿qué tipo de género periodístico (noticia, 23 Con el objetivo de establecer un contraste con otras fuentes normativas de referencia anteriores, se utilizarán puntualmente muestras extraídas de la GDLE, a pesar de no ser obra de la Academia. Para ello, clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 167 columna o artículo de opinión, crónica, entrevista…) es el que se emplea en la ejemplificación?; en segundo lugar, conviene plantearse si los textos periodísticos son utilizados exclusivamente como ejemplos de discursos de la distancia comunicativa, como ocurría con las fuentes literarias entendidas como autoridad o, por el contrario, estos textos de prensa se emplean también para ilustrar variantes lingüísticas no estándares en un determinado territorio y, por lo tanto, como muestras de usos idiomáticos no ejemplares, en consonancia con la vertiente descriptiva de la normativa académica24. Ambas cuestiones están íntimamente relacionadas, ya que los géneros periodísticos de opinión ilustran con más frecuencia usos no ejemplares25 o de carácter se han realizado varias calas en aquellos capítulos (1, 21, 22, 25, 26, 27, 29) que recogían los problemas de normatividad asociados habitualmente a la lengua de los medios de comunicación: concordancia, morfología y régimen verbal, formación de género y número, problemas sintácticos en el empleo de los pronombres átonos de tercera persona, construcciones impersonales… 24 En el siguiente texto, extraído del apéndice final de la NGLE (2009: 3719), la aparición del conector pero sirve para contraponer los usos de la lengua culta en el registro formal comunes a todo el ámbito hispánico (y ejemplificados en citas de autores literarios clásicos) a las muestras de lengua procedentes de otros autores (que no representan ya un canon de excelencia) y de los textos periodísticos. La intención de la gramática académica es que estos últimos sean empleados para representar variedades específicas de determinadas zonas del mundo hispánico, se correspondan o no con usos ejemplares en sus respectivos espacios variacionales: «Tal como se explica en el Prólogo, los autores de quienes se toman los ejemplos aducidos no constituyen propiamente, en su conjunto, un canon de excelencia. En esta Nómina, como es lógico, figuran numerosos clásicos hispánicos de todos los tiempos, así como otros autores que, sin haber alcanzado ese rango, gozan de prestigio reconocido. La presencia de ambos grupos en la Nueva gramática documenta los usos de la lengua culta y avala la integración de sus construcciones gramaticales en los registros formales de la lengua. Pero [el subrayado es nuestro] junto a ellos aparecen otros autores —de obras de creación o de libros de múltiples temas, en bastantes casos de gran difusión popular— que simplemente documentan variedades del español en las distintas áreas lingüísticas o en los diversos niveles de realización de la lengua, que aquí se analizan y valoran desde la perspectiva de la norma hispánica. Especial significación tienen en este último grupo los textos de prensa y otras publicaciones periódicas de todo el mundo hispanohablante que la Red universaliza» (NGLE 2009: 3719). 25 Así, las columnas y los artículos de opinión son más proclives a incorporar mecanismos coloquiales con los que se “refuerza la proximidad de la relación entre los interlocutores” (Mancera 2008: 478). Dentro del género de opinión, el editorial, dado su carácter institucional, se presta menos a estos recursos y se suele articular dentro de los límites expresivos del estándar. El reflejo de la variación lingüística en el discurso periodístico queda asociado, no obstante, a otros parámetros (no vinculados al género informativo) que inciden directamente en el empleo de rasgos no considerados estándares y que tienen que ver con el soporte (oral o escrito) por el que se transmite la información, la sección periodística en la que se clasifique la materia (la información deportiva es más permeable al empleo de formas coloquiales) y, finalmente, el grado de trascendencia, formalidad o especialización del tema tratado (Méndez y Leal 2007, Vellón 2013: 21-22). clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 168 no panhispánico frente a lo que ocurre con los géneros informativos, que se articulan casi de forma exclusiva dentro del marco expresivo del estándar26. Dejando a un lado los casos en los que las citas periodísticas reflejan usos poco frecuentes o meramente testimoniales27, lo habitual es que estas muestras se utilicen como modelo de construcciones ejemplares. En otras palabras, los textos extraídos de las publicaciones periódicas se emplean mayoritariamente en la preceptiva académica para ilustrar las pautas, reglas o normas derivadas del proceso analítico de teorización gramatical basado en la conceptualización y establecimiento de categorías. Se constituyen, pues, como paradigma de corrección idiomática y como referencia para la valoración normativa, de ahí que estén antecedidos por expresiones del tipo “se comprueba en los siguientes ejemplos”. Las citas de prensa confirman, pues, la veracidad de la pauta académica28 y se inscriben en lo que “debe ser” de acuerdo a los usos prestigiosos, al igual que las fuentes literarias, a las que con frecuencia aparecen yuxtapuestas en la ejemplificación. En este sentido, los siguientes ejemplos se limitan a dar testimonio de los principios normativos que regulan (a) el uso de los pronombres 26 Esta vinculación histórica entre género periodístico y estándar tiene que ver con una serie de rasgos identificativos de la función comunicativa de los medios. Entre ellos, destacan la función social vinculada al carácter supradialectal del estándar, la identificación entre variedad “neutra” y objetividad (frente a variación estilística y subjetividad u opinión) y el prestigio asociado a lo ejemplar: “El modelo de lengua transmitido por los libros de estilo, sin apenas concesiones a lo que se aleje de la variedad única dominante, dista mucho de lo que es la práctica textual en los diarios y en los informativos actuales. Aun muy lastrados por las convenciones de la denominada ideología del estándar, siguen optando por mantener la identidad informativa del discurso periodístico en torno a la variedad neutra como exponente de la retórica de la objetividad que mantiene su valor caracteriológico de prestigio” (Vellón 2013: 25-26). 27 Como ocurre con la forma maravedises, de raigambre popular y poco empleada ya en las áreas rioplatense y andina: “Las cortes de 1586 confirmaron esta resolución conciliar, y Felipe II puso en rigor la ley respectiva bajo la pena de tres mil maravedises” (Caretas 18/1/1996) (NGLE 2009: 133). También se ilustra con una cita periodística (“Se vinculó a grandes conjuntos de los países aquende la cortina de hierro (Tiempo [Col.] 14/1/1975)”) el adverbio aquende, escasamente usado en la lengua actual (NGLE 2009: 1320-1321). 28 Esta función es habitual también la GDLE, como puede observarse en relación a la alternancia en el régimen preposicional de determinados verbos: “El régimen con en es exclusivo con determinados verbos de actitud mental, en los que viene a señalar el objetivo de dicha actitud: confiar y creer [→§§ 10.8.4 y 32.4.1.4]; con ellos es posible también el régimen directo, […]. Con régimen, ambos verbos equivalen a «tener fe en»: […] b. Confía el PRT en recuperar el registro definitivo como partido [Jornada, 16] (1999: 1827). clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 169 átonos de tercera persona29, (b) la interpretación prospectiva del pretérito perfecto compuesto de subjuntivo o (c) determinados usos de la concordancia: (a) Los pronombres le, les proceden, respectivamente, de las formas latinas de dativo illi, illis. El dativo es el caso de la declinación latina en el que se expresaba el complemento indirecto. Por ello, la norma culta del español estándar establece el uso de estas formas para ejercer dicha función, independientemente del género del sustantivo al que se refiere el pronombre: «Conocí a un cirujano plástico a quien le conté mi problema» (Tiempo [Col.] 1.12.87) (DPD: 2005. “Leísmo”). El complemento de persona es indirecto con los verbos permitir, prohibir, proponer, impedir, mandar y ordenar: […] «Le prohibió salir de la capital hasta nueva orden» (Tribuna [Hond.] 18.6.97); […] «La Policía les ordenó que no lo hicieran» (Clarín [Arg.] 18.4.97). (DPD: 2005. “Leísmo”). Los pronombres la, las proceden, respectivamente, de las formas latinas de acusativo illam, illas. El acusativo es el caso de la declinación latina en el que se expresaba el complemento directo. Por ello, la norma culta del español estándar solo admite el uso de estas formas para dicha función: […] «Estas cosas muchos no las quieren creer» (Vanguardia [Esp.] 6.7.94). (DPD: 2005. “Laísmo”). (b) “Añadió que espera que en un futuro próximo Irán haya resuelto el problema de los rehenes (El País [Esp.] 17/12/1980); Costas ha solicitado que para cuando se haya terminado el proyecto, el Ayuntamiento haya preparado un plan que permita erradicar la totalidad de las chabolas allí levantadas (Canarias 19/9/1996)” (NGLE 2009: 1802). (c) “Si los elementos coordinados se refieren a una misma cosa o persona, el verbo irá necesariamente en singular: «La actriz y cantante está bastante molesta» (Universal [Ven.] 17.4.88). Si los elementos coordinados son gramaticalmente neutros, como infinitivos, oraciones sustantivas o pronombres neutros, el verbo va en singular: «No creo que sumar y restar sea lo suyo» (Sierra Regreso [Esp. 29 Posteriormente se analizarán los casos de laísmo, leísmo y loísmo a partir de textos periodísticos. clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 170 1995]); «Le gusta que la quieran y que la apoyen» (Tiempo [Esp.] 3.12.90); «Ni aquello ni esto hubiera sido posible» (Abc [Esp.]25.1.85)”. (DPD “Concordancia”: 2005). El valor normativo asociado a la lengua de los medios de comunicación hace que en la conceptualización teórica de la NGLE aparezcan algunas explicaciones para justificar un determinado comportamiento lingüístico en el que se atribuye a los medios la función estandarizadora sobre variantes no ejemplares circunscritas a determinados ámbitos geográficos. Así, el retroceso en Andalucía occidental del empleo de ustedes en lugar de vosotros como tratamiento de confianza se atribuye en el siguiente fragmento a la presión niveladora ejercida por los medios: El área andaluza a la que se hace referencia […] abarca fundamentalmente las provincias españolas de Huelva, Sevilla, Cádiz y Málaga, así como algunas partes de Jaén y Córdoba. No obstante, en los últimos años se ha detectado un crecimiento de vosotros/vosotras a costa de ustedes en estas áreas, probablemente motivado por la intensa influencia de los medios de comunicación (NGLE 2009: 193)30. Dentro del marco de usos normativos, la NGLE recoge y analiza usos lingüísticos propios de los medios de comunicación. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el “condicional de rumor”, que se emplea como mecanismo de discurso referido para introducir una cita encubierta con la que el emisor (periodista) no se hace responsable de la verdad de lo enunciado (Méndez 1998 y 1999a). La ejemplificación que ilustra este uso, variante del condicional de conjetura que presenta información de forma cautelosa o no suficientemente contrastada, está extraída de publicaciones periódicas tanto en el empleo del condicional simple (“Se trata, en suma, de evitar que haya partidos que vean en la aprobación de la propuesta autonómica de CIU el precio que el Gobierno estaría [= ‘probablemente está o estaba’] pagando a cambio del apoyo de los 30 La expresión impersonal en la que aparece expresada esta afirmación “se ha detectado” no permite establecer qué datos ha empleado la Academia para realizar tal aseveración, más aun cuando el uso de “ustedes” familiar sigue firme dentro de su área prototípica. Cabe plantearse, además, si la influencia para la nivelación normativa en el empleo de “vosotros” está relacionada más con la escolarización de la población que con la difusión de patrones idiomáticos a partir de los medios de comunicación. clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 171 nacionalistas (Vanguardia [Esp.] 21/4/1994). pág. 1782) como en el compuesto (“Dos periódicos argelinos daban cuenta ayer de una operación en la que habrían [= ‘probablemente habían’] muerto más de 400 militantes (Mundo [Esp.] 15/10/1995). págs. 1794-1795). La mayor frecuencia de una determinada estructura en la lengua periodística también se pone de manifiesto en la explicación del empleo de la forma pasiva del auxiliar en la perífrasis dejar de + infinitivo (NGLE 2009: 3045): En la actualidad, se atestigua la opción de la forma pasiva del auxiliar en la lengua de la prensa con mayor frecuencia que en las demás variedades: El defoliante agente naranja, empleados en los bombardeos estadounidenses sobre Vietnam, y que fue dejado de utilizar en 1971, sigue contaminando el país (País [Esp.] 12/8/2003); Diariamente […] se acumulan 1500 toneladas de basura, las cuales fueron dejadas de recoger en los últimos 15 días (Listín Diario 2/7/2002); Solamente en el condado de Miami-Dade, más de diez mil boletas fueron dejadas de contar (Granma 23/7/2002). La preceptiva académica también pone de manifiesto una tendencia creciente en el idioma que cuantitativamente está asociada al discurso periodístico, al que se le otorga una cierta autoridad en la aclimatación de usos relativamente neológicos, como ocurre con la reciente productividad del prefijo macro-, con el empleo del sufijo –ble con base sustantiva o con los neologismos verbales formados a partir de sustantivos de otros idiomas y conjugados por la primera conjugación: Hace ya seis años empezaron su andadura por el mundo del “macroespectáculo al natura” (ABC 25/6/1993) […] La estructura se basa en cinco macroáreas (País [Esp.] 13/7/1999); La ONU ve así como se diluyen gran parte de las esperanzas depositadas en esta nueva macroconferencia para combatir el cambio climático (Diario Montañés 9/12/2007) (NGLE 2009: 732). En la lengua actual se extienden los adjetivos derivados en –ble con bases sustantivas, especialmente con las que designan cargos, profesiones o dignidades […] aumentan los derivados que corresponden a este grupo en el lenguaje de los medios de comunicación. He aquí algunas muestras: “[…]; Se habla también de algunos cardenales que fueron papables en los últimos cónclaves (País [Esp] clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 172 10/3/1979) […] A este grupo de rectorables se suman otros universitarios que han manifestado su interés por participar en el proceso de auscultación (Excélsior 1/11/1996) (NGLE 2009: 558-559). Han ingresado en español cierto número de verbos en N-ear derivados de sustantivos de otros idiomas, entre los que predomina el inglés. Se atestiguan sobre todo estos nuevos usos en el lenguaje del deporte (batear, boxear, golear, jonronear, noquear), en el de la informática (chatear, formatear, resetear) y en el de los medios de comunicación y reproducción gráfica (escanear, faxear, zapear) (NGLE 2009: 600). Cabe señalar que las citas periodísticas en la NGLE se acumulan en apartados que abordan la formulación lingüística de contenidos recurrentes en la materia informativa ligada a la actualidad, bien por tratarse de realidades que contextualizan referencialmente la información (topónimos, gentilicios, cargos, títulos, dignidades, fechas31…), bien por constituir mecanismos productivos de carácter expresivo y condensado, como ocurre con el empleo de determinados sufijos. Así, de la redacción académica parece inferirse en ocasiones que determinados neologismos recurrentes en la prensa cuentan con legitimidad normativa en el ámbito periodístico: Aunque –landia no tiene origen grecolatino, se asimila al grupo de las bases compositivas cultas para dar nombre a países o regiones (Finlandia, Groenlandia, Islandia). Su productividad es aprovechada por escritores y periodistas para designar territorios o mundos imaginarios, así como para nombrar de forma expresiva otros existentes (NGLE 2009: 786). En la misma línea de permisividad normativa y de necesidad de condensación informativa, habría que señalar la productividad del sufijo –azo añadido a bases sustantivas con nombre propio como mecanismo para denominar acciones o decisiones políticas o administrativas con repercusión pública y de carácter sorpresivo y 31 Véase el gran número de citas periodísticas concentradas en el apartado “Usos deícticos del artículo determinado. El artículo en las expresiones temporales” (NGLE 1999: 1066-1073). clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 179 mecanismos que se emplean para contextualizar y valorar estos casos son muy diversos en cuanto a su valoración categórica. Así, el DPD cuenta con dos símbolos, la bolaspa () y el asterisco (*), que sirven respectivamente para indicar si una construcción es valorada como incorrecta, en el sentido de no adecuarse al estándar, o si es agramatical, en cuanto a que no se ajusta al sistema estructural de la lengua en un momento determinado. En el siguiente fragmento, en el que se presenta como ilustración de una construcción no ejemplar una cita periodística que incurre en el dequeísmo, llama la atención que el alejamiento del estándar en el caso de las fuentes literarias se identifique con un deseo consciente por parte del escritor de manifestar la variación lingüística en el parlamento de sus personajes frente a lo que ocurre en el discurso periodístico, en el que tal alejamiento se atribuye implícitamente a una inadecuación discursiva no premeditada sino fruto de falta de competencia idiomática: El símbolo ( ) se antepone a las citas y ejemplos que ilustran usos incorrectos o desaconsejados. Es, pues, una marca de «incorrección», entendida esta como inadecuación a la norma culta: «El ministro de Salud [...] aseguró de que está controlado el brote de cólera» (NHerald [EE. UU.] 17.2.97). La aparición de este símbolo ante una cita extraída de un texto literario no debe interpretarse, en ningún caso, como censura al autor del texto, pues los escritores de ficción (novelistas y autores teatrales) utilizan los distintos niveles y registros del habla como uno de los modos de caracterización de sus personajes; por tanto, reflejan en sus obras el habla de sus personajes, no la suya propia. Las citas periodísticas ilustran incorrecciones consideradas características de determinadas zonas geográficas atribuidas a la influencia del contacto de lenguas. Así, en Paraguay el bilingüismo guaraní-español trae como consecuencia sobre el español hablado en esta zona el uso exclusivo de le con referentes tanto animados como inanimados, independientemente de la función sintáctica del pronombre y del género de tendencia a no incluir un corpus real aparece en El buen uso del español (2013), obra avalada por la RAE y la ASALE, que se limita a dar explicaciones gramaticales ilustradas con ejemplos construidos. En el caso de Las 500 dudas más frecuentes del español (2013) ni siquiera aparecen ejemplos para ilustrar la pauta gramatical. En ambos casos se trata de obras que abordan la vertiente estrictamente normativa y que no hacen censura explícita en sus prólogos a la lengua de los medios de comunicación. clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 180 su antecedente. En este caso, una vez especificado que se trata de un uso oral, se emplea una muestra periodística -precedida de la bolaspa-, que recoge un intercambio comunicativo en forma de discurso referido: «Si vos esa pregunta le trasladás a Oviedo y le trasladás a Nenín Viveros Cartes y te dicen la misma cosa [...], quiere decir que es un verdadero genio, Nicolás» (Abc [Par.] 19.12.96) (DPD 2005. “Leísmo”). Puede ocurrir que en la ejemplificación de la explicación de un determinado uso idiomático convivan en un mismo fragmento muestras de citas periodísticas precedidas de bolaspa junto a otras consideradas variantes normativas: Cuando se coordinan dos o más nombres concretos cuyos referentes son entidades distintas, lo normal y recomendable es que cada uno de ellos vaya precedido de su propio determinante: […] «Se hizo uso ilegal de mi capital y mis acciones bursátiles» (Proceso [Méx.] 9.2.97); y no «El diestro y toro se funden en una sola figura» (Clarín [Arg.] 17.3.97); «Dejé mi cartera y llaves en la silla de la entrada» (Época [Chile] 1.7.96) (DPD “Concordancia”: 2005). En ocasiones, no se percibe una aplicación sistemática y coherente de la bolaspa en el DPD, ya que con cierta frecuencia aparecen expresiones del tipo “no es aceptable en la norma culta”, que sustituyen el valor asociado al símbolo en otros casos. Es lo que sucede en el siguiente fragmento, que ilustra un uso no normativo de los pronombres átonos de tercera persona: el loísmo. La incidencia de este fenómeno ha sido siempre muy escasa en la lengua escrita, especialmente en singular, y solo se documenta hoy en textos de marcado carácter dialectal; de ahí que no resulte extraño que la cita periodística que se emplea recoja una interacción dialogal a modo de discurso reproducido: No son aceptables en la norma culta usos como los ejemplificados a continuación, en los que lo(s) funciona como complemento indirecto: «¿Tu clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 181 identificación?, me dijo; y lo.di mi acta de nacimiento» (Excélsior [Méx.] 8.6.96) (DPD “loísmo”)35. Las citas periodísticas ilustran también la amplia casuística de circunstancias (NGLE 2009: 1225-1227) que favorece las construcciones laístas en español, “desaconsejadas” por la Academia a pesar de que persistan en la actualidad en algunos núcleos de Castilla, sobre todo de Burgos, Ávila, Segovia y Valladolid, así como en Cantabria y en Madrid y de que se hayan atestiguado en hablantes cultos: “Después de tres años de seguimiento, no se las detectó ningún tumor (Mundo [Esp.] 8/12/1994). Conviene tener en cuenta que la mayoría de las citas periodísticas que ilustran estas construcciones pertenecen a géneros periodísticos no estrictamente informativos36 o se insertan en discursos referidos difundidos a través de los medios de comunicación: La chica anda esperando desde hace más de medio año las vacaciones en el Caribe que nuestro hombre la prometió en un arrebato de lujuria (ABC 26/4/1988). Básicamente la pagan por que se quite la ropa. Es como decir que está vendiendo su cuerpo y haciendo mucho dinero por ello (El Mundo [Esp.] 5/10/1995). A mi hija la robaron los pendientes, las pulseras y el dinero que llevaba, además de intentar abusar de ella (ABC 13/11/1987). Parece muy celosa de su propia intimidad. No se la conoce varón, por ejemplo (Tiempo [Esp.] 9/4/1990). Aunque, tal y como se ha puesto de manifiesto en los párrafos anteriores, se utilicen muestras reales para ejemplificar variantes no normativas, lo habitual es que la NGLE 35 Esta misma cita periodística se emplea en la NGLE (16.10n: 1229) dando la siguiente explicación “Puede favorecer la presencia del loísmo, y también del laísmo, la inseguridad en cuanto al régimen de determinados verbos, acompañada del temor a incurrir en leísmo. Sucede, por ejemplo, con verbos que significan transacción, como dar, dejar, prestar, quitar, vender, etc., en los que el complemento de persona, que es indirecto, puede verse expresado mediante los pronombres lo(s)/la(s), atraídos a esta función desde el directo de cosa, como en […] y lo di mi acta de nacimiento y este, o sea, y me revisaron mis cosas (Excélsior 8/6/1996). 36 Se deduce que pertenecen a géneros de opinión por estar muy marcada la subjetividad del emisor. clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 182 ilustre tales construcciones a partir de ejemplos construidos por el gramático. No obstante, en el primero de los casos es recurrente el empleo de contextos de interacción y discurso referido que el periodista acoge e inserta en el suyo declinando responsabilidad enunciativa: […], el interrogativo cuál solo se flexiona en número. En algunas variedades del español rural (sobre todo el europeo), se documenta la variante en femenino cuála/cuálas, e incluso el neutro cuálo. Se recomienda evitar todas estas formas en cualquier registro lingüístico porque están muy desprestigiadas. En la lengua escrita solo se registran en ocasiones cuando el autor desea que sus personajes reflejen estas modalidades, como en No sabías a cuála mirar de tantas como había bailoteando (Berlanga, Gaznápira). Es también raro el relativo cuala, que se ha documentado en esas mismas variedades y se recomienda evitar. En usos irónicos o festivos, se atestigua el grupo indefinido cada cuala: Hemos pasado del “Mama, Chicho me toca…”, a que cada cuala se toque los sitios de Zaragoza tirando por la parte de los montes de la Puebla (ABC 16/8/2009) (NGLE 2009: 1559). La variante regular habemos, que no ha pasado a los registros formales, se encuentra en el habla coloquial de muchos países hispanohablantes, a veces, incluso, entre personas cultas: Habemos maestros que tienen 25 años de enseñanza (Proceso [Méx.] 12/1/1997) (NGLE 2009: 248). En otras ocasiones la preceptiva académica atribuye al lenguaje periodístico la responsabilidad del incremento de una construcción no normativa fruto de la mayor permeabilidad hacia lo foráneo, como ocurre con la construcción galicista venir de + infinitivo empleada con el valor de acabar de+ infinitivo, uso que considera incorrecto. La crítica es explícita y se vincula no solo a casos de reproducción de discursos ajenos sino a la elaboración discursiva propia del periodista. Ambos casos conviven en la ejemplificación del siguiente fragmento: Se percibe cierto aumento en el empleo, sobre todo en los medios de comunicación, de la construcción «venir de + infinitivo» empleada con el valor de «acabar de + infinitivo», por calco del francés: Esta actuación ha sido un paso adelante. Y más, teniendo en cuenta que vengo de pasar un bache malo clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 183 (Mundo [Esp.] 15/8/1995), El secretario de Estado para Cultura que viene de ser el portavoz de Cultura […] (ABC Cultural 31/5/1996); Demichelis, quien viene de ganar la Copa de Alemania el sábado y hoy quedó a un paso de la Bundesliga, espera jugar de local durante el Mundial (Clarín 3/5/2006)” (NGLE 2009: 2167). Frente a esta censura explícita, en la justificación gramatical de la NGLE hay implícitas y contenidas polifónicamente censuras veladas a lo que se oye en los medios. De este modo, en la explicación gramatical se alude a que un determinado uso “se ha documentado”, que “existen testimonios recientes” de él o que “se registran solo ocasionalmente” pero que en ningún caso se recomienda. En el siguiente fragmento se alude al caso de miembra, que recogieron los medios de comunicación a partir de las declaraciones de la ministra Bibiana Aído: El sustantivo masculino miembro designa cada una de las extremidades articuladas por el tronco del ser humano o de los animales. Se usa como epiceno cuando designa la persona que se integra en un grupo o en una comunidad, pero empieza a ser empleado también como común en cuanto al género en este último sentido: el miembro/la miembro. He aquí algunos ejemplos de este uso, que se considera correcto: “Entre los efectos que le fueron incautados a la miembro de ETA se incluye una agenda electrónica” (Vanguardia [Esp.] 31/8/1994) […] Así pues, se admiten las dos opciones en alternancias como Ella es {el ~la} miembro más notable del equipo. Se ha documentado el sustantivo miembra, que no se recomienda (NGLE 2009: 121). Esta censura velada coincide habitualmente con puntos de la gramática que están en ebullición por tratar aspectos vinculados a cambios sociales, tales como los que tienen que ver con la creación de los femeninos en los nombres de cargos o profesiones antes exclusivas de los hombres. Los medios de comunicación suelen ser los primeros en acoger en sus textos este tipo de innovaciones (reguladas por sus libros de estilo) y, por lo tanto, podría pensarse que este tipo de redacción de la NGLE se refiriera a usos frecuentes en ellos no recomendados por la institución: […] para designar la mujer que ejerce hoy el sacerdocio en ciertas confesiones cristianas no es normal el sustantivo sacerdotisa, pero empieza a emplearse el clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 184 sustantivo sacerdote (una sacerdote), que pasa de esta forma al grupo de los comunes en cuanto al género, como en La sacerdote pudo perdonar (Mundo [Esp.] 9/3/2006) Existen testimonios recientes de la variante sacerdota, que no se recomienda […] (2009: 93). Suelen ser comunes en cuanto al género los sustantivos que designan grados de la escala militar, sea cual sea su terminación: el alférez/la alférez […] Cabe agregar el soldado/la soldado. Se registran solo ocasionalmente usos de la soldada, opción que no se recomienda. Para aludir a las mujeres que poseen esta profesión es común también las mujeres soldado(s), además de las soldados: 1.072 mujeres soldado solicitaron la baja por depresión en el Ejército en cuatro años (Mundo [Esp.] 11/2/2002) (2009: 105-106). Sin adoptar una actitud de crítica categórica, la redacción académica puede llegar a proponer redacciones alternativas a las originales, independientemente de que las construcciones modificadas se asocien a ámbitos discursivos específicos: El uso de la pasiva refleja con complemento agente solo se da, esporádicamente, en el lenguaje jurídico-administrativo: «Los recursos se presentaron por el sector crítico y aún no ha habido respuesta» (Abc [Esp.] 29.1.85); pero incluso en estos casos resulta más natural el empleo de la pasiva perifrástica: Los recursos fueron presentados por el sector crítico (DPD “Se”: 2005). En el lenguaje administrativo, periodístico y burocrático se construyen a menudo grupos nominales con el artículo determinado y el adjetivo mismo (la misma, lo mismo, los mismos, etc.) con el valor anafórico de los demostrativos o los posesivos […]: El fiscal hizo eso después de leer parcialmente la orden recibida de sus superiores para no pedir medidas cautelares y de decir que estaba conforme con la misma (País [Esp.] 17/7/1997). En estos ejemplos, el mismo se emplea exclusivamente con valor anafórico, sin su significado habitual de identidad e igualdad. […] En [el ejemplo] de El País se podría cambiar la misma por ella (NGLE 2009: 1206-1207). De todo lo expuesto anteriormente se deduce que hay una escala de normatividad vinculada a las muestras de publicaciones periódicas que oscila desde la ilustración de la pauta gramatical (lo más habitual) hasta su empleo como variantes incorrectas objeto de censura. En este último caso, lo más frecuente es que se empleen ejemplos que, clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 185 aunque difundidos a través de los medios, no responden a estructuras propias del discurso informativo sino a secuencias de discurso referido más o menos explícitamente marcado en el marco contextual de la cita. 4. Normativa académica y libros de estilo: ¿Relación de convivencia y reciprocidad? La existencia de un asidero legitimado en la autoridad idiomática en el que poder disipar las incertidumbres lingüísticas convive en la actualidad con los libros de estilo que regulan la producción periodística. En este contexto, cabe plantearse si la relación es siempre de coincidencia y reciprocidad37. Tal y como pone de manifiesto Vellón (2013), lo habitual es que los libros de estilo resuman y apliquen la directriz académica. No obstante, en algunos casos se hacen recomendaciones alternativas de uso al considerar que la rígida aplicación de la norma académica mermaría dinamismo, fluidez o claridad al estilo periodístico: Las normas [gramaticales] que se recogen en este capítulo no son, ni pretenden ser, un tratado de gramática, ni siquiera un resumen articulado. Su propósito es otro: refrescar las reglas gramaticales que con más frecuencia se quebrantan y limitar o precisar el uso de algunas de ellas en beneficio de la redacción periodística (El País, 2008: 145). Así, en relación a las concordancias referenciales (ante las que la Academia se muestra cada vez más permisiva), los libros de estilo manifiestan explícitamente la necesidad de no aplicar en todos los casos las concordancias gramaticales que, si bien son las recomendadas como más cultas por implicar mayor dominio de la sintaxis, pueden originar expresiones anómalas en casos determinados en los que la realidad se impone a la gramática: 37 Esta coincidencia es patente en el caso de las normas ortográficas: “La edición de 2010 de la Ortografía de la lengua española ha confirmado cambios en la acentuación de algunos términos como el adverbio solo, los demostrativos este, esta, esto, esa, esos, etc., la conjunción o, palabras que han pasado a considerarse monosílabas y aquellas que permiten doble acentuación. La palabra solo. Se evitará la tilde en dicho adverbio y se podrá prescindir de ella incluso en los casos de ambigüedad. Como recurso para evitar la ambigüedad, se puede sustituir dicho adverbio por sus formas sinónimas solamente o únicamente” (Libro del estilo urgente de la Agencia Efe, 2011: 293). clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 186 Sujeto y verbo han de mantener preferiblemente concordancia de número. Debe escribirse ‘un grupo de personas se reunió ayer’ o ‘el 60% de los encuestados opina…’, pero no ‘un grupo de personas se reunieron ayer’ o ‘el 60% de los encuestados opinan…’. No obstante, no hay que aplicar esta norma a rajatabla y escribir ‘el 5% de las mujeres está embarazado’. Para casos determinados, se puede modificar la concordancia de género y número (El País, 2007: 149-150). El deseo de dar legitimidad a una aplicación particular lleva a buscar fuentes autorizadas alternativas a la Academia que respalden la iniciativa lingüística adoptada por el medio. Así, para justificar la combinación a por, censurada anteriormente por la institución pero recogida como normativa en la NGLE (2009: § 29.5n, p. 2250), se esgrime la opinión de Manuel Seco y María Moliner en el Libro de estilo de El País: La combinación a por, aunque censurada por la Real Academia, puede emplearse. En primer lugar, por lo que Manuel Seco (Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, página 6) llama su ‘ventaja expresiva’. No es lo mismo –explica- ‘fui por ella’, construcción ambigua en cuanto puede significar tanto ‘fui a causa de ella’ como ‘fui a buscarla’, que ‘fui a por ella’, en cuyo caso sólo equivale a ‘fui a buscarla’. En segundo lugar, por lo que él y María Moliner (Diccionario de uso del español, página 832) subrayan: que no es el único supuesto en el que se combinan dos preposiciones. Ejemplos: ‘por de pronto’, ‘en contra de lo dicho’, ‘por entre las nubes’, ‘desde por la mañana’ (El País, 2008: 147). En otros casos, como ocurre con la feminización de los sustantivos que designan profesiones, cargos y títulos, las posibilidades contempladas por la norma académica son restringidas por los libros de estilo aludiendo en muchos casos a la falta de aclimatación social. Así, a pesar de la incorporación de los femeninos por moción al diccionario académico, se sigue recomendando en periódicos de referencia el tratamiento de determinadas profesiones como sustantivos comunes en cuanto al género, independientemente de la línea ideológica del medio: En la última edición de su diccionario (21.ª, 1992), la Real Academia ha recogido (también) en femenino la inmensa mayoría de los cargos, títulos, profesiones desempeñados por mujeres. No obstante, algunos de estos clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 187 femeninos no sólo no están todavía bien asentados en el uso, sino que «suenan» mal a los usuarios, que en ocasiones los rechazan abiertamente. Entre ellos jueza, edila, concejala, bedela y tenienta, que en ABC se mantendrán con género común: (el/la) juez, edil, concejal, bedel, teniente (ABC, 2001: 86). Cargos y títulos observarán rigurosa concordancia de género con sus poseedores. Así, se escribirá ‘la doctora’, ‘la ingeniera’, ‘la diputada’, ‘la jefa’ o ‘la primera ministra’ cuando tales condiciones se refieran a una mujer […]. El hecho de que se escriban en femenino profesiones que en otro tiempo estuvieron reservadas a los hombres no debe inducir a un uso equivocado del idioma. Así, por ejemplo, no debe escribirse ‘jueza’, cuando no se usa ‘juezo’, sino ‘juez’. No ocurre igual con ‘médica’, femenino de ‘médico’ (El País, 2008: 150). juez. En femenino permanece invariable (El Periódico de Catalunya 2002: 190). Finalmente, cabe señalar cómo hay ocasiones en las que la norma académica admite una determinada construcción como correcta haciendo alusión en su formulación a la poca conveniencia de emplearla en los medios de comunicación, según se recoge explícitamente en los libros de estilo, tal y como sucede con el condicional de rumor: Algunos diarios hispanohablantes han optado por excluir este uso particular del condicional de conjetura en sus libros de estilo. No lo hacen, sin embargo, porque exista incorrección gramatical en dicha construcción, sino porque el rumor no debe ser presentado como noticia (NGLE 2009: 1782). 5. Conclusiones Uno de los objetivos planteados en este estudio era explicar los motivos por los que la ejemplificación periodística ha incrementado su presencia en la reciente producción académica. Es evidente que desde la perspectiva normativa existe un marcado interés práctico por acercarse a los puntos de vacilación reales del idioma. No obstante, consideramos que la incorporación de estas muestras procedentes de la prensa está principalmente motivada por la actual política lingüística de la Academia en relación clac 66/2016, 148-194 leal: gramática normativa 188 con la codificación de la lengua española, más cercana a las actuales concepciones de la lingüística variacional38: Al cambiar la concepción centralista de la descripción del modelo de lengua (un centro, anclado geográficamente en la zona septentrional de España, y una periferia, integrada por el español meridional, Canarias y América), cambian también las muestras elaboradas sobre las que se cimienta la codificación gramatical sin perder de vista su labor institucional como garante de la unidad de la lengua que tiende, obviamente, a primar la idea de homogeneidad del español (español culto), por encima de sus diferencia internas (Méndez 2012: 285). Esta renovación en los planteamientos codificadores es fruto de una concepción menos monolítica de la lengua y se materializa en la inclusión de tipologías textuales que habían quedado al margen de las tradiciones lingüísticas susceptibles de irradiar una norma de carácter ejemplar y carentes de interés estilístico y retórico, entre las que se encontraban los textos periodísticos. En este sentido, la producción normativa académica, representada por el DPD y la NGLE, ha aumentado notablemente el número de muestras de prensa utilizadas en la ejemplificación gramatical. Así, de las tres publicaciones recogidas en el Esbozo en 1973 se ha pasado a 316 en la NGLE (2009). A pesar de este notable incremento, no hay -a excepción de los escasos ejemplos contenidos en DPD- una apertura hacia muestras periodísticas procedentes de textos orales. Lo interesante, sin embargo, no es tanto el incremento cuantitativo sino el cambio cualitativo que se aprecia en el tratamiento otorgado a las fuentes periodísticas tanto en lo que se refiere a los géneros más empleados como a la valoración conferida a la cita en la redacción gramatical. En relación al primer aspecto, tanto el DPD como la NGLE acogen muestras que no proceden exclusivamente (aunque sí mayoritariamente) de los géneros informativos (en su mayoría noticias), como ocurría con las primeras manifestaciones en la preceptiva académica, sino que también emplean como 38 “Por su carácter de lengua supranacional, hablada en más de veinte países, el español constituye, en realidad, un conjunto de normas diversas, que comparten, no obstante, una amplia base común: la que se manifiesta en la expresión culta de nivel formal, extraordinariamente homogénea en todo el ámbito hispánico, con variaciones mínimas entre las diferentes zonas, casi siempre de tipo fónico y léxico. Es por ello la expresión culta formal la que constituye el español estándar” (DPD: XIV). clac 66/2016, 148-194