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Novedades en protección solar

Limón Martin, Luis

Abstract

El sol emite constantemente radiaciones electromagnéticas que llegan a la superficie de la piel de la población generándoles numerosos efectos perjudiciales. De todas las radiaciones, la UV es la más importante y la más energética que llega a la piel desencadenando principalmente: el eritema que en su grado máximo da lugar a la quemadura solar, la pigmentación tanto inmediata como prolongada que genera el famoso bronceado, el envejecimiento actínico y en última instancia se llegan a los daños más peligrosos, los daños a nivel del ADN que pueden culminar en cáncer. Otros tipos de radiaciones solares que también afectan a la piel son la radiación visible y la Infrarroja. Estas radiaciones no originan daños a nivel del ADN, pero contribuyen al resto de daños, principalmente origina radicales libres que resultan tóxicos para la piel, y contribuye a la hiperpigmentación y al fotoenvejecimiento. Para protegernos frente a estos daños, nuestra piel tiene unos mecanismos endógenos de protección, pero no resultan suficiente. Es por ello, por lo que se necesita hacer uso de los protectores solares que incluyen principalmente filtros UV. Estos filtros actúan evitando que la radiación UV llegue a la piel y origine daños. En los últimos años, estos filtros UV están causando inseguridad entre los consumidores y están siendo revisados por las autoridades sanitarias. Los protectores solares también contienen otros ingredientes que, aunque no son filtros UV, contribuyen a la fotoprotección. Estos ingredientes son, entre otros, antioxidantes que actúan frenando los radicales libres y enzimas que reparan el daño que se origina en el ADN.

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FACULTAD DE FARMACIA GRADO EN FARMACIA NOVEDADES EN PROTECCIÓN SOLAR Trabajo de Fin de Grado realizado por: Luis Limón Martin Tutorizado por: María Jesús Lucero Muñoz NOVEDADES EN PROTECCIÓN SOLAR Trabajo de Fin de Grado de Carácter Bibliográfico Realizado por: Luis Limón Martin Grado en Farmacia Tutora: María Jesús Lucero Muñoz Dra. y Profa. Titular de Dermofarmacia Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica Facultad de Farmacia Sevilla, julio de 2024 “Para mis padres, que siempre creyeron en mí. Espero que os sintáis tan orgullosos de ser mis padres como yo me siento de ser vuestro hijo.” Luis Limón Martin 1 RESUMEN El sol emite constantemente radiaciones electromagnéticas que llegan a la superficie de la piel de la población generándoles numerosos efectos perjudiciales. De todas las radiaciones, la UV es la más importante y la más energética que llega a la piel desencadenando principalmente: el eritema que en su grado máximo da lugar a la quemadura solar, la pigmentación tanto inmediata como prolongada que genera el famoso bronceado, el envejecimiento actínico y en última instancia se llegan a los daños más peligrosos, los daños a nivel del ADN que pueden culminar en cáncer. Otros tipos de radiaciones solares que también afectan a la piel son la radiación visible y la Infrarroja. Estas radiaciones no originan daños a nivel del ADN, pero contribuyen al resto de daños, principalmente origina radicales libres que resultan tóxicos para la piel, y contribuye a la hiperpigmentación y al fotoenvejecimiento. Para protegernos frente a estos daños, nuestra piel tiene unos mecanismos endógenos de protección, pero no resultan suficiente. Es por ello, por lo que se necesita hacer uso de los protectores solares que incluyen principalmente filtros UV. Estos filtros actúan evitando que la radiación UV llegue a la piel y origine daños. En los últimos años, estos filtros UV están causando inseguridad entre los consumidores y están siendo revisados por las autoridades sanitarias. Los protectores solares también contienen otros ingredientes que, aunque no son filtros UV, contribuyen a la fotoprotección. Estos ingredientes son, entre otros, antioxidantes que actúan frenando los radicales libres y enzimas que reparan el daño que se origina en el ADN. PALABRAS CLAVES Piel, Fotoenvejecimiento, Cáncer, Protector solar, Filtro UV, Antioxidante. ABREVIATURAS CPD.- Dímeros de pirimidina ciclobutano RUV.- Radiación Ultravioleta HEV.- Luz visible de alta energía SCCNFP.- Scientific Committe on Cosmetic Products and Non-Food Products HPI.- Hiperpigmentación post-inflamatoria SCCP.- Scientific Committe on Consumer Products IR-A.- Radiación Infrarroja-A SCCS.- Scientific Committe on Consumer Safety IR.- Radiación Infrarroja UVA.- Radiación UVA MEC.- Matriz extracelular dérmica UVA1.- Radiación UVA1 MMP.- Metaloproteínasas de matriz dérmica UVA2.- Radiación UVA2 RL.- Radicales libres UVB.- Radiación UVB RNS.- Especies reactivas de nitrógeno Vis.- Radiación visible ROS.- Especies reactivas de oxígeno l.- Longitud de onda Novedades en Protección solar 2 ÍNDICE 1.- INTRODUCCIÓN. ............................................................................................................... 3 1.1.- RADIACIÓN SOLAR Y LA PIEL. ............................................................................................ 3 1.1.1.- RADIACIÓN ULTRAVIOLETA. ...................................................................................... 4 1.1.2.- RADIACIONES VISIBLE E INFRARROJA. ....................................................................... 7 1.2.- PROTECCIÓN ENDÓGENA FRENTE A LA RADIACIÓN SOLAR. ............................................ 9 1.3.- PROTECCIÓN EXÓGENA FRENTE A LA RADIACIÓN SOLAR. ............................................... 9 1.3.1.- PROTECTORES SOLARES. ........................................................................................... 9 1.3.2.- FILTROS UV. ............................................................................................................. 10 2.- OBJETIVOS. ..................................................................................................................... 12 3.- METODOLOGÍA. .............................................................................................................. 12 4.- RESULTADOS Y DISCUSIÓN. ............................................................................................ 13 4.1.- FILTROS UV. .................................................................................................................... 13 4.1.1.- FILTROS UV MINERALES. .......................................................................................... 14 4.1.2.- FILTROS UV QUÍMICOS. ........................................................................................... 16 4.1.2.1.- FILTROS UV QUÍMICOS SOSPECHOSOS. ............................................................ 17 4.1.2.2.- NUEVOS FILTROS UV QUÍMICOS. ...................................................................... 21 4.2.- OTROS INGREDIENTES ACTIVOS. .................................................................................... 26 4.2.1.- ANTIOXIDANTES. ..................................................................................................... 26 4.2.2.- REPARADORES DE ADN. ........................................................................................... 28 4.2.3.- PHOTOBIOMEä. ...................................................................................................... 31 4.2.4.- FUTUROS FILTROS UV NATURALES. ......................................................................... 32 5.- CONCLUSIONES. ............................................................................................................. 34 6.- BIBLIOGRAFÍA. ................................................................................................................ 35 Luis Limón Martin 3 1.- INTRODUCCIÓN. La primera civilización en darse cuenta de que el sol tiene efectos perjudiciales para la salud son los egipcios hacia el año 4000 a.C. En esta época y para protegerse usan extractos de plantas, tales como arroz, jazmín o lupino. Más tarde en la antigua Grecia y con el mismo fin, los atletas se cubren el cuerpo con una mezcla de aceite y arena cuando entrenan para los juegos olímpicos. Por tanto, la protección solar se remonta a tiempos muy antiguos, aunque no es hasta el siglo XIX y principios del XX cuando surge el verdadero auge de la protección solar al descubrirse la relación de la radiación del sol con las quemaduras de la piel, asociándose con el cáncer de piel Al mismo tiempo, se diferencian las longitudes de onda (l) eritematógenas de las pigmentarias y surge el término de fotoenvejecimiento. A partir de este momento, se comienzan a desarrollar las primeras moléculas capaces de absorber las l del espectro solar ultravioleta (UV). Entre ellas destacan el salicilato de bencilo (nombre INCI: BENZYL SALICYLATE), el cinamato de bencilo (nombre INCI: BENZYL CINNAMATE), el ácido paraminobenzoico (nombre INCI: PABA), los ésteres del PABA, los derivados del dibenzoilbutano, y el óxido de zinc (nombre INCI: ZINC OXIDE) (Ma y Yoo, 2021). Los protectores solares como tal se desarrollan por primera vez en la década de 1940 y desde entonces evolucionan hasta nuestros días, con el fin de aportar la mejor protección frente al sol. En los últimos años, el uso de estos productos aumenta considerablemente debido, por una parte, a una mayor concienciación de la sociedad sobre los efectos perjudiciales que surgen de la exposición al sol, y por otra, a las campañas realizadas por las autoridades sanitarias sobre el uso de protectores solares para evitar daños que ocasiona sobre la piel (Cole et al., 2016; Geoffrey et al., 2019). 1.1.- RADIACIÓN SOLAR Y LA PIEL. La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y está constantemente expuesta a la radiación solar, contaminación ambiental, patógenos, etc. Actúa como barrera entre el cuerpo humano y el medio exterior. Todos estos factores ambientales provocan un estrés nocivo para la piel, pudiendo originar su envejecimiento prematuro e incluso patologías como cáncer (Lin et al., 2024). En 2017, Krutmann et al. introducen el término exposoma para referirse al conjunto de factores externos e internos, y sus interacciones, que afectan al individuo desde el nacimiento hasta la muerte de forma crónica. Dentro de este concepto se incluyen la radiación UV, la contaminación, el tabaquismo, la falta de sueño, el estrés y la nutrición. Novedades en Protección solar 4 La radiación solar en la tierra emite continuamente radiaciones electromagnéticas que llegan a la superficie terrestre y, por tanto, a la superficie de la piel. El espectro electromagnético solar comprende desde la radiación g hasta las ondas de radio largas. Esta radiación g y la X no alcanzan la superficie terrestre ya que son detenidas por la atmosfera, evitando los riesgos provocados por l muy cortas y altamente energéticas. A continuación, se encuentra la radiación UV (RUV) que se corresponde aproximadamente con el 5% (Figura 1) de la que sí llega y que es la más peligrosa para la piel ya que tiene la energía suficiente para provocar cambios químicos, incluyendo los producidos en la estructura química del ADN (Sarkany, 2021; Tang et al., 2024). Figura 1. Espectro electromagnético (Modificada de Bernerd et al., 2022) 1.1.1.- RADIACIÓN ULTRAVIOLETA. La radiación UV (RUV) abarca un intervalo de l entre 100 y 400 nm, caracterizándose por ser l pequeñas y con una alta energía. A su vez, se divide en tres grupos: UVC (100-290 nm), UVB (290-320 nm) y UVA (320-400 nm). La radiación UVC poseen las l más cortas y más energéticas y son absorbidos en su totalidad por la capa de ozono, no llegando a la superficie terrestre y por tanto a la de la piel; la radiación UVB (UVB) es la más energética que incide directamente en la piel, penetrando a lo largo de la epidermis; y la radiación UVA (UVA) penetra hasta la dermis y, a su vez, se subdivide en UVA2 (320-340 nm) y UVA1 (340-400 nm) (Figura 2) (Tang et al., 2024). La UVB y UVA provocan diferentes daños en la piel que pueden ser agudos e inmediatos o más tardíos, ocasionados por un daño crónico. El principal signo agudo es el eritema y en su grado máximo se produce la quemadura solar, que se caracteriza por eritema, edema, quemazón y dolor intenso. La quemadura solar es causada principalmente por la UVB, aunque también contribuye la UVA, siendo los factores de riesgo más importantes la duración y la intensidad de la exposición a la RUV (Tang et al., 2024). Las quemaduras solares son un importante problema de salud pública y afectan a una parte significativa de la población. Hay estudios que demuestran que afectan al 75% de los adolescentes y adultos jóvenes en los EE. UU. (Holman et al., 2021) y Luis Limón Martin 5 a más del 50% de la población en los países del norte de Europa (Hajdarevic et al., 2016); mientras que otro estudio indica que estas quemaduras solares son un factor de riesgo notable para el desarrollo de melanomas (Rigel, 2010). Figura 2. Impacto de la radiación UV sobre la piel (modificada de Tang et al., 2024). Otro de los efectos agudos de la exposición a la RUV es la pigmentación inmediata, muy diferente a la pigmentación prolongada o bronceado. La inmediata es debida a la UVA, principalmente UVA1, como consecuencia de la oxidación de la melanina existe en la superficie de la piel que genera un falso bronceado por su color oscuro, pudiendo llegar a durar hasta 24 horas. Esta pigmentación no protege frente al eritema y puede enmascararlo, generando una falsa sensación de seguridad en el individuo frente al eritema (Black et al., 1985; Assis et al., 2018). A medida que aumenta la incidencia de la RUV, se produce la pigmentación prolongada que es lo que se conoce popularmente como bronceado (Benyue et al., 2024). La responsable es la UVA1 que provoca la síntesis de melanina en la piel ya que es el mecanismo endógeno de fotoprotección. Existen 2 tipos de melanina: la feomelanina es característica de las pieles claras y está asociada con un efecto protector deficiente y un mayor riesgo de cáncer de piel al bloquear débilmente la RUV; y por otro lado, se encuentra la eumelanina que es característica de las pieles oscuras y que se localizan cerca de los núcleos de los queratinocitos protegiendo al ADN frente a la RUV y la radiación visible (Vis) (Assis et al., 2018). El bronceado de la piel es agradable desde un punto de vista estético, pero toda la RUV que incide sobre la piel para alcanzarlo va a tener un efecto acumulativo debido a su memoria energética. Esto significa que aunque no se manifiesten daños cutáneos inmediatos, a largo plazo se pueden generar envejecimiento prematuro de la piel, envejecimiento actínico y, en última instancia, alteraciones del ADN y muerte celular, desarrollando procesos cancerígenos (Tang et al., 2024). En muchas ocasiones las personas creen estar exentas de los daños de la radiación solar, sin conocer los riesgos que más adelante se pueden desencadenar. Novedades en Protección solar 6 El envejecimiento actínico, también llamado fotoenvejecimiento, es producido por la radiación solar y es un proceso más acelerado que el envejecimiento cronológico. La UVA es la mayor responsable ya que la UVB no penetra hasta la dermis (Tang et al., 2024). Este envejecimiento se produce como consecuencia de un daño directo de la RUV sobre las biomoléculas celulares y de otro indirecto ocasionado por los radicales libres (RL) que se forman debido a la alteración de las moléculas por la incidencia de la exposición solar (Sharma et al., 2024). La UVA desencadena directamente un proceso de degradación del colágeno y, además, inhibe la síntesis de otro nuevo. También provoca una regulación positiva en la expresión y secreción de metaloproteinasas de matriz dérmica (MMP), potentes catalizadores de la degradación de la matriz extracelular dérmica (MEC), que dan lugar a un proceso degradativo de la MEC y la formación de las arrugas. Además, provoca un proceso de reparación de la dermis con tejido fibrótico que va a generar las cicatrices solares. Por otra parte, esta radiación también provoca la síntesis de fibras de elastina defectuosas, originando la elastosis solar, característica del fotoenvejecimiento. Todas estas estructuras de la MEC se van degradando y forman fragmentos que van a dar lugar a procesos inflamatorios, fibrosis tisular y senescencia celular (Sharma et al., 2024). Otro de los daños de la UVA, son los lentigos solares, identificados como manchas en la piel de color uniforme y ligeramente más oscuro que la piel adyacente, y que se deben a lesiones melanocíticas (Wakelin, 2021). De forma paralela a estos procesos, la RUV genera los RL, originando alteraciones a nivel molecular. Se trata de especies reactivas derivadas del oxígeno (ROS) y del nitrógeno (RNS) que pueden superar las defensas antioxidantes del organismo, produciéndose un desequilibrio o estrés oxidativo que tiene numerosas consecuencias negativas (Fisher et al., 2002; Tang et al., 2024). Entre ellas: inflamación, degradación de la MEC, peroxidación lipídica, apoptosis, perturbaciones de la función mitocondrial y capacidad de respuesta inmune comprometida (Sharma et al., 2024). Por todo ello, la RUV genera el fotoenvejecimiento que se caracteriza por los mismos signos que el envejecimiento cronológico, pero más marcados y severos, destacando una pigmentación menos homogénea con numerosas manchas, lentigos, arrugas más profundas, pérdida de la elasticidad, cicatrices solares profundas, telangiectasias, poiquilodermia, etc. (Fisher et al., 2002). Todos los efectos de la RUV, tanto la quemadura solar, la pigmentación y el envejecimiento actínico son los principales daños cutáneos, pero las consecuencias más peligrosas se producen a nivel del ADN y pueden culminar en cáncer. El principal impacto de la UVB a nivel del ADN es la formación de dímeros de pirimidina ciclobutano (CPD) y de fotoproductos (6-4PP) que producen mutaciones y van a dirigir a la célula a un proceso apoptótico para evitar Luis Limón Martin 13 Tabla 1. Resultados obtenidos en la búsqueda bibliográfica para las palabras claves en las bases de datos indicadas. PALABRA CLAVE SCIENCE DIRECT WILEY ONLINE LIBRARY PUBMED SPRINGER LINK GOOGLE ACADÉMICO Solar radiation and skin 37.895 24.973 3.741 37.110 681.000 UV radiation 450.993 223.993 100.268 394.130 4.420.000 IR radiation 393.644 143.377 20.084 369.451 4.910.000 Visible radiation 543.189 784.100 1.116.661 540.102 4.100.000 Sunscreen 23.906 16.336 35.657 16.761 214.000 En segundo lugar, se utilizan otras palabras claves como: UV filter, organic UV filter, mineral UV filter, DNA repair, natural UV filter, antioxidants y photolyases. Tabla 2. Resultados obtenidos en la búsqueda bibliográfica para las palabras claves en las bases de datos indicadas. PALABRA CLAVE SCIENCE DIRECT WILEY ONLINE LIBRARY PUBMED SPRINGER LINK GOOGLE ACADÉMICO UV filter 633.461 334.563 5.323 316.808 5.100.000 Organic UV filter 355.600 228.304 1.058 133.354 3.270.000 Mineral UV filter 98.658 40.123 159 31.003 597.000 DNA repair 338.776 471.471 130.315 297.758 3.270.000 Photolyases 2.858 2.211 1.465 1.173 17.800 Antioxidants 559.465 226.783 754.683 22.920 4.390.000 Natural UV filter 251.286 158.376 808 123.539 3.720.000 A la hora de seleccionar los artículos más relevantes se tiene en cuenta la información recogida en el título y el resumen, el año de publicación, el número de veces que es citado y el prestigio internacional de la revista en el que está publicado. En esta etapa también se consultan las diferentes opiniones finales emitidas por el SCCS sobre los filtros UV y las diferentes regulaciones europeas implicadas. Posteriormente se lleva a cabo la lectura de todos los documentos seleccionados (233 documentos), señalando los aspectos importantes. Siguiendo esta Metodología es posible realizar una revisión bibliográfica del tema propuesto, permitiendo un estudio profundo del mismo para alcanzar los objetivos propuestos. 4.- RESULTADOS Y DISCUSIÓN. 4.1.- FILTROS UV. Los requisitos reglamentarios y las agencias reguladoras tienen como finalidad garantizar la seguridad de los productos cosméticos y el bienestar de los consumidores. En EE. UU., Australia y Japón, los protectores solares se consideran medicamentos. En concreto, en EE. UU. los filtros UV están regulados como fármacos de venta libre y deben seguir las normas de la Food and Novedades en Protección solar 14 Drugs Administration (FDA). Sin embargo, en Europa los protectores solares se consideran productos cosméticos y están regulados por el Reglamento (CE) 1223/2009 sobre productos cosméticos. El Anexo VI de dicho Reglamento incluye la lista positiva de todos filtros UV autorizados en productos cosméticos, actualizándose continuamente e incluyendo nuevos filtros, restricciones en algunos de los ya existentes o excluyendo a otros a causa de su toxicidad. Por otro lado, el Anexo II es la lista de sustancias prohibidas en productos cosméticos donde también se encuentran algunos filtros UV que han sido prohibidos al no ser seguros para la salud de los consumidores. La Comisión Europea trabaja junto con el SCCS a la hora de evaluar la seguridad de todas aquellas sustancias sospechosas de ser peligrosas para la salud del consumidor. En los últimos años se ha investigado mucho sobre los filtros UV y los resultados permiten actualizar los Anexos II y VI del Reglamento (CE) 1223/2009. Al mismo tiempo, se abren nuevos debates y controversias sobre su seguridad (Geoffrey et al., 2019; Pantelic et al., 2023). 4.1.1.- FILTROS UV MINERALES. El Anexo VI del Reglamento (CE) 1223/2009 recoge la lista de filtros UV permitidos en productos cosméticos, sin hacer diferencias entre minerales y químicos. Entre todos ellos, se referencian el TITANIUM DIOXIDE (dióxido de titanio) y el ZINC OXIDE (óxido de zinc) que son los únicos filtros minerales. Ambos filtros UV se obtienen de minerales metálicos que son fuentes naturales, pero puede confundir al consumidor ya que no quiere decir que sean ingredientes naturales (Surber et al., 2022). Para solucionar el problema de blanqueamiento de la piel se reduce el tamaño de las partículas a nano, en concreto, entre 30 y 100 nm, y se dispersa convenientemente para que no se produzcan aglomeraciones. De esta manera el acabado del protector solar es casi transparente. Sin embargo, es en este sentido cuando surge la controversia e inseguridad entre los consumidores, ya que piensan que estas nanopartículas pueden penetrar a través de la superficie de la piel y alcanzar la circulación sistémica, desarrollando enfermedades (Surber et al., 2022). El SCCS concluyó en 2013 (SCCS/1516/13) que el dióxido de titanio en forma nano no plantea ningún riesgo para la salud humana cuando se usa a una concentración de hasta el 25 % como filtro UV en protectores solares aplicados tópicamente. Para tomar esta decisión, el SCCS se basó en estudios en los que se demostró que la penetración del dióxido de titanio nano a través de la piel no ocurre. Sin embargo, sí que encontró evidencias de que estas nanopartículas provocan efectos cancerígenos tras su inhalación, por lo que el SCCS desaconsejó su uso en aerosoles ya Luis Limón Martin 15 que no se podía considerar seguro (SCCS/1516/13). En 2015, se le solicita al SCCS una nueva evaluación de la seguridad del dióxido de titanio nano en aerosoles. Y concluye en 2018, reiterando su opinión de 2013, el uso de su forma nano en aerosoles que provoca la exposición de los pulmones de los consumidores no se considera seguro (SCCS/1583/17). La Comisión Europea adoptó estas opiniones y modificó el anexo VI del Reglamento (CE) 1223/2009. Por otra parte, en la opinión emitida en 2013 (SCCS/1516/13) indica que, aunque no se produzca penetración, sí que pueden penetrar las capas más externas del estrato córneo, los folículos pilosos y las glándulas sudoríparas pudiendo permanecer ahí varios días. Esta permanencia cerca de células vivas durante días puede llegar a ser nociva debido a la actividad fotocatalítica que presenta estas nanopartículas. Al reducirse el tamaño de partícula, hay un cambio en el mecanismo de fotoprotección, se conserva su capacidad de dispersión, pero se aumenta la capacidad de absorción de radiación UV que provoca la excitación de los electrones del material que pueden participar en la formación de RL. Si esto no se controla, se puede generar un estrés oxidativo que terminará afectando a la piel (Sharma et al., 2019). Para evitar esto, el SCCS en su opinión de 2013, señaló la obligación de incluir un recubrimiento adecuado sobre las nano para reducir la actividad fotocatalítica. Entre estos recubrimientos se encuentran: sílice (nombre INCI: SILICA), sílice hidratada (nombre INCI: HYDRATED SILICA), alúmina (nombre INCI: ALUMINA), hidróxido de aluminio (nombre INCI: ALUMINIUM HYDROXIDE), estearato de aluminio (nombre INCI: ALUMINIUM STEARATE), trietoxicaprilisiloxano (nombre INCI: TRIETHOXYCAPRYLYLSILANE) o dimeticona (nombre INCI: DIMETHICONE) (SCCS/1516/13, SCCS/1580/16). Al igual que el dióxido de titanio, el SCCS concluye en 2012 (SCCS/1489/12) que el óxido de zinc en forma nano utilizado como filtro UV es seguro hasta una concentración de hasta el 25 % en el producto terminado, pero no debe usarse en productos en forma de aerosol, para no provocar una exposición de los pulmones a esta sustancia. El SCCS para tomar esta opinión se basa en estudios que demuestran su nula penetración a través de la piel. A diferencia del dióxido de titanio, el SCCS no aporta datos en sus informes sobre el efecto fotocatalítico que puede sufrir el óxido de zinc al reducir su tamaño de partícula y no obliga a incluir recubrimientos sobre las formas nano (SCCS/1489/12, SCCS/1518/13). Sin embargo, en un estudio realizado por Ginzburg et al. (2021) se demuestra que sí que se produce este efecto fotocatalítico, originando productos tóxicos para la piel, y además, también puede degradar los filtros UV orgánicos si se usan conjuntamente, provocando la pérdida de eficacia del protector solar. Uno de los objetivos actuales de los protectores solares es la protección frente a la Vis, ya que se conocen cada vez mejor los efectos que provoca en la piel y que afecta a una gran parte de la población. Estos daños se pueden observar frecuentemente en la práctica clínica, ya que los Novedades en Protección solar 16 pacientes con melasma o HPI se quejan de un empeoramiento de su enfermedad a pesar de aplicarse protección solar con regularidad. Los protectores solares que incluyen filtros minerales en forma nano minimizan el reflejo de la Vis y, en consecuencia, no protegen de ella. Para que un protector solar bloquee la Vis, debe ser visible sobre la piel. Esto provoca un aumento de los protectores solares con color que se consiguen con una mezcla de óxidos de hierro y dióxido de titanio, que son moléculas que reflejan la Vis. Los diferentes tonos de la piel se consiguen utilizando el óxido de hierro en sus diferentes estados de oxidación (rojo, amarillo y negro) en diferentes concentraciones, aportando distintos tonos de color que son muy bien aceptados por los consumidores ya que, además, mejora la apariencia estética. Los óxidos de hierro se consideran seguros porque no se ha demostrado su sensibilidad cutánea (Lyons et al., 2021; Aguilera et al., 2023). 4.1.2.- FILTROS UV QUÍMICOS. Actualmente, en Europa hay 30 sustancias aprobadas como filtros UV por la Unión Europea que se encuentran incluidos dentro del Anexo VI del Reglamento (CE) 1223/2009. De esos filtros UV, 28 son filtros UV químicos, correspondiendo con el 93,5 % del total (Tabla 3). Los filtros UV químicos son los filtros más populares y ampliamente utilizados tanto en protectores solares como en otros productos de cuidado personal. Estos filtros UV son sustancias químicas que actúan absorbiendo la RUV debido al alto grado de conjugación en su estructura química. Cada uno tiene una banda espectral de absorción limitada, por lo tanto, se utilizan principalmente combinados para obtener la protección deseada contra las diferentes l de la radiación solar (Cadena-Aizaga et al., 2020). Tabla 3. Filtros UV químicos permitidos por la Unión Europea junto a sus nombres comerciales comunes y su cobertura espectral (modificada de Pantelic et al. 2023). NOMBRE INCI NOMBRE COMERCIAL ESPECTRO SOLAR CAMPHOR BENZALKONIUM METHOSULFATE Mexoryl SO UVB HOMOSALATE Neo Heliopan HMS UVB BENZOPHENONE-3 - UVA2 / UVB PHENYLBENZIMIDAZOLE SULFONIC ACID Eusolex 232 UVB TEREPHTHALYDENE DICAMPHOR SULFONIC ACID Mexoryl SX UVA2 / UVA1 / UVB BUTYL METHOXYDIBENZOYLMETHANE Parsol 1789 UVA2 / UVA1 BENZYLIDENE CAMPHOR SULFONIC ACID Mexoryl SL UVB OCTOCRYLENE Uvinul N539 UVB POLYACRYLAMIDOMETHYL BENZYLIDENE CAMPHOR Mexoryl SW UVB ETHYLHEXYL METHOXYCINNAMATE Parsol MCX UVB PEG-25 PABA Uvinul P25 UVB ISOAMYL P-METHOXYCINNAMATE Neo Helipan E100 UVB ETHYLHEXYL TRIAZONE Uvinul T150 UVB DROMETRIAZOLE TRISILOXANE Mexoryl XL UVA2 / UVA1 / UVB DIETHYLHEXYL BUTAMIDO TRIAZONE Uvasorb HEB UVB Luis Limón Martin 17 4-METHYLBENZYLIDENE CAMPHOR Eusolex 6300 UVB ETHYLHEXYL SALICYLATE Neo Helipan OS UVB ETHYLHEXYL DIMETHYL PABA - UVB BENZOPHENONE-4 - UVA2 / UVB BENZOPHENONE-5 - UVA1 / UVB METHYLENE BIS-BENZOTRIAZOLYL TETRAMETHYLBUTYLPHENOL Tinosorb M UVA2 / UVA1 / UVB DISODIUM PHENYL DIBENZIMIDAZOLE TETRASULFONATE Neo Heliopan AP UVA2 / UVB BIS-ETHYLHEXYLOXYPHENOL METHOXYPHENYL TRIAZINE Tinosorb S UVA2 / UVA1 / UVB POLYSILICONE-15 Parsol SLX UVB DIETHYLAMINO HIDROXYBENZOYL HEXYL BENZOATE Uvinul A+ UVA2 / UVA1 TRIS-BIPHENYL TRIAZINE Tinosorb A2B UVA2 / UVA1 / UVB PHENYLENE BIS-DIPHENYLTRIAZINE TriAsorb B UVA2 / UVA1 / UVB METHOXYPROPYLAMINO CYCLOHEXENYLIDENE ETHOXYETHYLCYANOACETATE Mexoryl 400 UVA1 BIS-(DIETHYLAMINOHYDROXYBENZOYL BENZOYL) PIPERAZINE - UVA1 4.1.2.1.- FILTROS UV QUÍMICOS SOSPECHOSOS. Existen filtros químicos sospechosos de tener efectos no deseados graves y, por ello, son estudiados en los últimos años por el SCCS para garantizar la salud de los consumidores. Además, generan una creciente preocupación por sus efectos en los seres humanos, ya que pueden producir irritaciones y fotosensibilizaciones cutáneas. Además, se sospecha que pueden absorberse a través de la piel, por lo que es necesario realizar investigaciones para determinar los posibles efectos sistémicos, bien endocrinas, carcinógenos o sobre la reproducción (Abou- Dahech et al., 2022; Moradi et al., 2023). A principios de 2019, la Comisión Europea emite una lista de 28 posibles disruptores endocrinos utilizados en productos cosméticos, de los que 14 deben ser estudiados con prioridad. Posteriormente esta Comisión solicita al SCCS una evaluación de la seguridad de las sustancias en base a los datos e información suministrados. Entre esas 14 sustancias se encuentran los filtros UV químicos: OCTOCRYLENE, BENZOPHENONE-3 (OXYBENZONE), HOMOSALATE Y 4- METHYLBENZYLIDENE CAMPHOR. El octocrileno (nombre INCI: OCTOCRYLENE) es un filtro UV químico muy popular tanto en Europa como en EE. UU. debido a su eficacia, con una l de absorción máxima a 303 nm (UVB) (Prospector, 2024a). Debido a la sospecha que existe sobre su comportamiento como disruptor endocrino y su relación con fotoalergias, se propone al SCCS para su evaluación; aunque en 1994 es objeto de otra evaluación de seguridad realizada en la que se concluye que no es tóxico, irritante ni sensibilizante. En base a la opinión del SCCS de marzo de 2021 (SCCS/1627/21) no se encuentra una relación clara entre la dosis aplicada y la absorción transdérmica, sin embargo, en una revisión bibliográfica realizada por Gholap et al. (2024) se indica que su absorción es baja. En cuanto a su biodisponibilidad, el SCCS opina que es una sustancia lipófila que se metaboliza principalmente a ácido 2-ciano-3,3-difenilacrílico; ambas sustancias tienen una vida media Novedades en Protección solar 18 plasmática larga y una baja tasa de eliminación en orina, por lo que puede ocurrir su acumulación tras aplicaciones repetidas. Sin embargo, los niveles plasmáticos alcanzados por ambas sustancias en aplicaciones repetidas son bajos y no llegan a alcanzar los niveles tóxicos. A diferencia de la evaluación de seguridad de 1994, en esta nueva evaluación se determina que no es irritante para la piel ni los ojos, pero sí es un fotosensibilizante cutáneo moderado. En la revisión bibliográfica realizada por Gholap et al. (2024) se puede leer que esta sensibilización puede estar relacionada con una fotosensibilización previa al ketoprofeno cutáneo, aunque esta fotoalergia también puede ser debida a la reactividad del octocrileno con aminas y alcoholes primarios de ciertos aminoácidos durante la fotolisis. En base a todos estos datos, en 2021 el SCCS concluye que el uso de octocrileno en concentraciones de hasta el 10% es seguro para su uso individual y para su uso combinado en crema/loción, spray, crema facial, crema de manos y lápiz labial. Sin embargo, su uso combinado en spray a presión junto a otras cremas o lápices labiales con una concentración del 10% es seguro cuando se usa en concentraciones de hasta el 9% en el spray. El Anexo VI del Reglamento (CE) Nº 1223/2009 recoge todas las restricciones del octocrileno, indicando que se permite su uso hasta un 9 % en productos pulverizados con propulsor y hasta un 10 % en otros productos. La benzofenona-3 (BF-3) u oxibenzona (nombre INCI: BENZOPHENONE-3) es uno de los filtros UV químicos más utilizado en protectores solares. Protege frente a algunas radiaciones del intervalo UVB y UVA, presenta una l de absorción máxima a 290 nm (UVB) y otra banda de absorción en torno a 330 nm (UVA) (Carvalho et al., 2023; UL Prospector, 2024b). Este filtro químico ya ha sido objeto de varias evaluaciones de seguridad por parte del Scientific Committee on Cosmetic Products and Non-food products intented for Consumers (SCCNFP, 1999) y del Scientific Comittee on Consumer Products (SCCP) en 2006 y 2008 (SCCP/1069/06, SCCP/1201/08). En 2019, la Comisión Europea solicita un informe de seguridad al SCCS en base a los datos e información facilitada por la convocatoria pública. En el informe de seguridad del SCCS (SCCS/1625/20) indica la absorción de BF-3 a través de la piel a partir de los productos de protección solar. Mustieles et al. (2023) coincide también con la opinión del SCCS y propone otras fuentes relevantes de BP-3, como por ejemplo los textiles, el agua embotellada, etc. Concluye que este filtro químico muestra una alta absorción en sangre en cuestión de horas tras una sola aplicación de protector solar en todo el cuerpo y que la piel lo acumula, actuando como reservorio. La excreción se hace a través de la orina junto a su metabolito principal, la BP-1, detectándose también en la leche materna y en el tejido placentario, pero en niveles bajos. En el dictamen emitido por el SCCS (SCCS/1625/20), en cuanto a su evaluación toxicológica, recoge que se trata del segundo fotoalérgeno más frecuente entre los filtros UV y que se dan casos Luis Limón Martin 19 incluso de reacciones anafilácticas. Sin embargo, no es irritante para la piel ni los ojos. Los datos evaluados por el SCCS respaldan la seguridad en términos de genotoxicidad y no se aportan datos suficientes para evaluar la carcinogenicidad; sin embargo, en la revisión bibliográfica realizada por Mustieles et al. (2023) sí que se encuentran resultados que refuerzan la evidencia de los efectos genotóxicos. En esta revisión bibliográfica también se encuentran estudios in vitro que demuestran que a bajas concentraciones de BP-3 y de su metabolito, BP-1, se promueve la proliferación, invasión y migración de células de cáncer de mama. Además, la BP-1 también estimula la proliferación de células de cáncer de ovario y de próstata. Los datos disponibles en el dictamen del SCCS (SCCS/1625/20) sobre las propiedades como disruptor endocrino tampoco son concluyentes; aun así, en base a los datos disponibles, el SCCS concluye que la BP-3 es segura cuando se usa como filtro UV en cremas faciales, cremas de manos y lápices labiales hasta una concentración máxima de 6 %, pero no es segura a estas concentraciones cuando se usan como filtro UV en cremas corporales o sprays a presión, donde su uso se considera seguro hasta una concentración máxima del 2,2 %. También se puede usar hasta una concentración del 0,5 % en productos cosméticos para proteger la formulación, pero en estos casos, los niveles de BP-3 utilizados como filtro UV no deben exceder el 1,7 % en cremas corporales y sprays a presión, y el 5,5 % en cremas faciales, cremas de manos y lápices labiales. Estas medidas dictadas por la SCCS son adoptadas por la legislación europea, quedando recogido en el Anexo VI del Reglamento (CE) Nº 1223/2009. Debido a la falta de datos en el dictamen del SCCS, se esperan nuevas restricciones para este filtro UV. El homosalato (nombre INCI: HOMOSALATE) es un filtro UV químico que absorbe radiación en la región UVB, con una l de absorción máxima a 306 nm (Yazar y Kara, 2020; Prospector, 2024c). Se realizan evaluaciones de seguridad en 2001 y 2007 (SCCNFP, 2001; SCCP/1086/07). En 2019 la Comisión europea solicita una nueva evaluación de seguridad al SCCS en base a los datos e información facilitada por las partes interesadas en la convocatoria pública. En base a estos datos, el SCCS en su dictamen (SCCS/1622/20) confirma la absorción dérmica y su posterior biodisponibilidad sistémica después de la aplicación tópica de productos de protección solar, presentando una vida media larga. También se indica que es irritante ocular, pero que su uso en concentraciones de hasta el 10%, permitida en productos cosméticos, no causa irritación ocular y tampoco es una sustancia sensibilizante. En definitiva, el SCCS opina que el homosalato no tiene potencial genotóxico, aunque tampoco puede sacar conclusiones sobre la carcinogénesis debido a que los datos disponibles son limitados. Por otra parte, considera que sí que hay algunos estudios que indican que tiene efectos endocrinos, pero que las pruebas no son lo suficiente concluyentes como para considerarlo como una sustancia disruptora endocrina. En Novedades en Protección solar 20 junio de 2021 (SCCS/1622/20), en base a los datos aportados el SCCS dicta su opinión indicando que no es seguro cuando se utiliza como filtro UV en productos cosméticos en concentraciones de hasta el 10 %, pero que se considera seguro para el consumidor cuando se utiliza como filtro UV hasta una concentración máxima del 0,5 %. En julio de 2021, con el fin de garantizar una amplia disponibilidad de filtros UV y una protección solar adecuada para los consumidores, la industria presenta un nuevo cálculo del margen de seguridad basado únicamente en el uso de homosalato en productos faciales, y el SCCS concluye que es seguro como filtro UV en protectores solares faciales en concentraciones de hasta el 7,34 % (SCCS/1638/21). El 4-METHYLBENZYLIDENE CAMPHOR (4-MBC) es el último filtro UV químico incluido dentro de las 14 sustancias disruptoras endocrinas que deben ser tratadas con prioridad. Se trata de una sustancia que absorbe radiación dentro del intervalo UVB con un máximo de absorción en 299 nm (Rafeletou et al., 2024; Prospector, 2024d). Este filtro se evalúa varias veces, en 1998, 2001 y 2004 por el SCCNFP (SCCNFP, 1998; SCCNFP, 2001; SCCNFP/0779/04), y en 2006 y 2008 por el SCCP (SCCP/1042/06; SCCP/1184/08). En 2008 se concluye que el 4-MBC se considera seguro para su uso en productos cosméticos en una concentración de hasta el 4 %, sin tener en cuenta la exposición por vía oral o inhalatoria a través de lápices labiales o sprays. Se sabe que cuando se aplica tópicamente puede absorberse a través de la piel y provocar alteraciones endocrinas o inducir respuestas inflamatorias (SCCP/1184/08). Debido a esto, en 2019 la Comisión Europea solicita la evaluación de seguridad del 4-MBC al SCCS en base a los datos e información facilitada por las partes interesadas en la convocatoria pública. El SCCS en su dictamen de 2022 (SCCS/1640/21), confirma la absorción cutánea incluso en niveles superiores a los obtenidos en el dictamen anterior, aunque no se caracteriza como agente irritante ni como sensibilizante, ya que rara vez producía alergia de contacto. El SCCS no puede asociar los datos aportados con efectos adversos sobre la reproducción, tampoco puede obtener conclusiones sobre la genotoxicidad ni la carcinogénesis, pero sí concluye que hay pruebas suficientes de que puede actuar como disruptor endocrino, teniendo efectos tanto en el sistema tiroideo como en el estrógenico, mientras que sobre el sistema androgénico no es tan evidente. Incluso si se excluyera el potencial genotóxico, la nueva reevaluación del 4-MBC establece un nivel de exposición mayor que el del dictamen anterior, por lo que el uso del 4-MBC en protectores solares hasta una concentración máxima de 4 % establecida anteriormente no es, a día de hoy, seguro en relación a los nuevos datos aportados (SCCS/1640/21). En abril de 2024, mediante el Reglamento (UE) 2024/996 se incluye el filtro UV 4-MBC en el Anexo II de sustancias prohibidas del Reglamento (CE) Nº 1223/2009. Luis Limón Martin 21 En 2021 se abre una segunda convocatoria pública sobre otras 10 sustancias disruptoras endocrinas de las 28 que se definieron como tal, entre estas sustancias se encuentra la benzofenona-4 (BF-4) (nombre INCI: BENZOPHENONE-4) un filtro UV orgánico que protege frente a 290 y 330 nm. Este filtro ya es objeto de una evaluación de seguridad en 1999 por la SCCNFP (SCCNFP, 1999), pero en 2021 la Comisión Europea solicita al SCCS su evaluación de seguridad en base a los datos e información aportada en la convocatoria pública. El SCCS en base a los datos aportados opina que la absorción transdérmica de la BP-4 es limitada y no es irritante ni sensibilizante para la piel en las concentraciones utilizadas, pero sí es irritante para los ojos debido a su pH ácido. El análisis de estos resultados permite concluir también que no tiene toxicidad reproductiva, no es genotóxica y no hay indicios de actividad endocrina. Por lo que, en base a estos datos, el SCCS concluye en abril de 2024 que la BP-4 es segura cuando se usa como filtro UV hasta una concentración máxima del 5 % en protectores solares, cremas para la cara y las manos, productos que se dejan actuar y se enjuagan, lápices labiales, protectores solares en aerosol y pulverizadores con bomba, cuando se usan por separado o en combinación (SCCS/1660/23). 4.1.2.2.- NUEVOS FILTROS UV QUÍMICOS. Las preocupaciones sobre los filtros UV químicos que afectan a la salud humana surgidas durante los últimos años, sobre todo por la supuesta absorción transdérmica de algunos compuestos, promueve la búsqueda de nuevos compuestos que puedan actuar como filtros UV y que, ofreciendo una protección UV eficaz, no penetren fácilmente en la piel. Paralelamente a estos procesos de revisión y restricción de filtros UV llevados a cabo por las autoridades europeas, la industria cosmética sigue investigando sustancias fotoprotectoras. En los últimos años sólo 3 nuevos filtros UV son autorizados que están incluidos en el Anexo VI del Reglamento (CE) Nº 1223/2009. Se trata de: FENILEN BIS-DIFENILTRIAZINA (nombre INCI: PHENYLENE BISDIPHENYLTRIAZINE), cuyo nombre comercial es TriAsorBä, METOXIPROPILAMINO CICLOHEXENILIDEN CIANOACETATO DE ETOXIETILO (nombre INCI: METHOXYPROPYLAMINO CYCLOHEXENYLIDENE ETHOXYETHYLCYANOACETATE), cuyo nombre comercial es Mexoryl 400ä, y BIS-(DIETILAMINOHIDROXIBENZOIL BENZOIL) PIPERAZINA (nombre INCI: BIS- (DIETHYLAMINOHYDROXYBENZOYL BENZOYL) PIPERAZINE), conocido como HAA299 o BDBP (Reglamento (CE) Nº 1223/2009; Bacqueville et al., 2022). En diciembre de 2012, el SCCS recibe una solicitud de evaluación de la seguridad de fenilen bisdifeniltriazina, un nuevo ingrediente cosmético destinado a ser usado como filtro UV, pero la opinión final de la SCCS, en julio de 2015 (SCCS/1556/15), dicta que dicha molécula no es segura Novedades en Protección solar 22 para su uso en cosméticos ya que los datos proporcionados son insuficientes y no se puede garantizar su seguridad. En marzo de 2017, el SCCS recibe una nueva solicitud sobre este ingrediente con datos adicionales para demostrar su seguridad, y en julio de 2018, el SCCS redacta su opinión final (SCCS/1594/18). En dicha opinión, se dice que tras los estudios realizados no se obtiene resultados que indiquen que produce irritación, fotosensibilización. Además, la biodisponibilidad con respecto a las vías de absorción oral y transdérmicas relevantes es baja debido a su baja solubilidad. Ninguna de las pruebas realizadas muestra que tenga un potencial genotóxico, mutagénico o disruptor endrocrino. Por lo que, según los nuevos datos proporcionados, el SCCS considera que la fenilen bis-difeniltriazina es segura para su uso como filtro UV en una concentración de hasta el 5 % en productos de protección solar, siempre que no conduzcan a una exposición por inhalación (SCCS/1594/18). La Comisión Europea adopta la opinión final del SCCS de 2018 y, a través del Reglamento (UE) 2019/680, autoriza su uso en las concentraciones mencionadas y modifica el Anexo VI del Reglamento (CE) 1223/2019 incluyendo este nuevo filtro UV. Este nuevo filtro, cuyo nombre comercial es TriAsorBä, es un filtro solar que exhibe un amplio espectro de absorción UVB y UVA, incluyendo la radiación UVA1 hasta 400 nm y, además, presenta una absorción significativa en el espectro de la Vis, concretamente en el intervalo azul que engloba l desde 400 a 450 nm. También presenta cierta propiedad reflectante contra la Vis y, en menor medida, actúa como fotoprotector contra la IR donde se produce absorción y reflectancia de la radiación, pero en niveles tan bajos que es dudoso su beneficio en este rango. En el estudio realizado por Bacqueville et al. (2021) se demuestra que protege contra la oxidación inducida por la HEV, lo que significa que puede ser útil para combatir los efectos característicos de esta radiación, como la pigmentación o la inflamación. Este filtro es especialmente útil en fotodermatosis inducidas por UVA y Vis en el espectro entre 400 y 410 nm. Además se trata de una sustancia que permanece en la superficie de la piel, incluso cuando la piel esta dañada como puede ser el caso de una piel afectada por fotodermatosis (Bacqueville et al., 2021, 2022; Gracia-Cazaña et al., 2024). Bacqueville et al. (2021) realizan una comparación de este nuevo filtro UV y el Tinosorb Sä (nombre INCI: BIS-ETHYLHEXYLOXYPHENOL METHOXYPHENYL TRIAZINE), un filtro UV que actúa en el rango UVB Y UVA (Figuras 4 y 5) y observan que TriAsorBä absorbe en el UVB y UVA, incluyendo la UVA1 a diferencia de Tinosorb Sä que también absorbe en el UVB y UVA, pero no es tan eficaz en el UVA1. Cuando se comparan ambos filtros en el Vis, Tinosorb Sä no absorbe ni refleja, pero el TriAsorBä sí lo hace, especialmente la HEV, disminuyendo a medida que aumenta la l. Luis Limón Martin 29 1) La enzima necesita ser excitada por l de 300 a 650 nm para iniciar el proceso de reparación y después se produce la transferencia de electrones desde el cofactor FADH- a la lesión del ADN. 2) Los electrones inducen la rotura del dímero de pirimidina. 3) Los electrones vuelven a reducir el cofactor hasta formar el FADH•. Tras este proceso, la lesión en el ADN se repara y la enzima queda libre para iniciar el proceso de nuevo (Faraji et al., 2016). Nascimento et al. (2024b) hace una revisión sobre los beneficiosos de las fotoliasas, comparando una formulación de un protector solar que contiene fotoliasas con otra de un protector solar convencional. Tras aplicar ambos productos durante una semana antes de la exposición a la RUV se obtiene que el protector solar con fotoliasas reduce el 93% de la formación de CPD frente al 62% del protector solar convencional. Por otra parte, la queratosis actínica mejora significativamente en los pacientes que son tratados con fotoliasas. En otra revisión bibliográfica realizada por Yarosh et al. (2019) con publicaciones de los últimos 20 años sobre la eficacia de estas enzimas, los autores concluyen que su uso tópico promueve eficazmente la eliminación del daño del ADN y reduce las lesiones de la queratosis actínica. Actualmente, los productos cosméticos que incluyen fotoliasas como compuestos bioactivos ya están disponibles en el mercado en formulaciones de protección solar y en cremas/lociones para después del sol, siendo las fotoliasas procedentes de Anacystis nidulans (organismo planctónico marino) las más utilizadas. Sin embargo, ninguno de estos productos comerciales contiene la enzima purificada, sino el extracto de plancton (nombre INCI: PLACKTON EXTRACT) como fuente de fotoliasas. Debido a los problemas de estabilidad de este ingrediente y para mejorar su penetración, se utilizan los nanoportadores como sistemas de encapsulación, sobre todo liposomas y nanopartículas. Entre los productos cosméticos comercializados, los más destacables son: Ladivalâ Serúm Regenerador Post-Solar de Laboratorios Stada y Eryfotonaâ AKNMSC de Isdin (Figura 9) (Luze et al., 2020; Ramírez et al., 2021; Nascimento et al., 2024a; Nascimento et al., 2024b). Figura 9. Ladival â Serúm Regenerador Post-Solar de Laboratorios Stada (Izquierda) (Farmacia Baricentro, 2024) y Eryfotona â AK-NMSC de Isdin (Derecha) (Isdin, 2024). Novedades en Protección solar 30 Por otro lado, la endonucleasa V T4 originalmente se aísla de Escherichia coli infectada con un bacteriófago T4. Se trata de una enzima que puede escindir los nucleótidos de regiones internas del ADN, en concreto los CPD inducidos por RUV, iniciando su reparación, ya que en caso contrario contribuyen a mutaciones. Para desarrollar su acción la enzima se une al ADN y lo analiza para localizar su lugar de acción, una vez localizado la parte del ADN dañado, la escisión se produce mediante dos actividades combinadas: la glicosilasa que libera una timina del CPD, y la endonucleasa que incide en el esqueleto de fosfodiéster en el sitio de la base que falta, provocando una rotura monocatenaria. Esta escisión del fragmento alterado facilita la posterior reparación natural de la hebra de ADN por parte de la ADN polimerasa y de la ADN ligasa. En ensayos clínicos, la aplicación tópica de endonucleasas V T4 reduce la incidencia de los carcinomas de células basales y de la queratosis actínica en pacientes con xeroderma pigmentario, por lo que sus efectos beneficiosos son evidentes. Ya existen productos cosméticos comercializados que incluyen endonucleasas procedentes de un microorganismo marino, Micrococus lysate. Entre ellos destaca Heliocare 360º AK Fluido (Cantabria Labs) que contiene GenoRepairâ Complex, una mezcla de endonucleasa, glicosilasa y fotoliasa. Otras de las enzimas reparadoras del ADN que se utilizan en protección solar son las exonucleasas, en concreto la oxoguanina glicosilasa 1 (OGG-1) que se obtiene de la especie vegetal Arabidopsis thaliana que reconoce y escinde específicamente el residuo 8-oxoguanina, una alteración en la secuencia del ADN, y que está presente en el producto Heliocare 360o MD AK Fluid (Figura 10) (Cantabria Labs, 2019; Luze et al., 2020; Serrano, 2021; Nascimento et al., 2024b). Figura 10. Heliocare 360º MD AK Fluid (Cantabria Labs, 2019). Un estudio realizado por Serrano (2021) demuestra que la combinación de estas enzimas reparadoras del ADN junto con aminoácidos y zinc logra un efecto sinérgico en el que la capacidad de reparar los CPD aumenta hasta en un 50%. Este efecto se potencia con el zinc y los aminoácidos ya que ayudan a estabilizar el ADN. Luis Limón Martin 31 Los estudios realizados indican que el uso de enzimas reparadoras de ADN, tanto fotoliasas como endonucleasas, protegen contra el cáncer de piel inducido por los RUV en humanos, lo que no significa que estas enzimas tengan un impacto beneficioso también en el fotoenvejecimento. Sin embargo, no logran discriminar entre los efectos sobre la carcinogénesis y el envejecimiento, por lo que se necesitan nuevas investigaciones para demostrar su función en el fotoenvejecimiento (Gupta et al., 2023). 4.2.3.- PHOTOBIOMEä. La microbiota de la piel es vital para tener una piel saludable. La alteración de la microbiota o disbiosis desempeña un papel importante en muchas enfermedades cutáneas. La RUV provoca cierta inhibición del sistema inmunológico del hospedador humano y tiene un efecto antimicrobiano, lo que puede provocar cambios en su microbiota. Además, esta RUV puede modificar los perfiles lipídico y metabólico de la piel, de los que depende la microbiota para obtener nutrientes. Por todo ello, es necesario limitar los efectos de la RUV en la piel y en los microorganismos que viven en ella con el fin de mantener una piel saludable (Grant et al., 2024). Expósito et al. (2023) identifica diversos microorganismos importantes para la protección frente a la RUV, contribuyendo a la fotoprotección: • Staphylococcus epidermidis. Produce ácidos grasos de cadena corta que reduce las citoquinas proinflamatorias e inhibe el eritema solar; además, aumenta la expresión de colágeno en los fibroblastos. • Micrococcus luteus. Produce gran cantidad de carotenoides y sintetiza endonucleasa UV. • Bifidobacterium spp. Produce ácidos grasos de cadena corta que reduce las citoquinas proinflamatorias, protege frente los RL y modula la expresión de MMP, por lo que protege al colágeno de la piel de su degradación. • Malassezia furfur. Produce melanina y otros pigmentos similares a la melanina, que actúan absorbiendo radiación UV. Se trata de un grupo específico de bacterias que bajo la radiación solar sintetizan algunas sustancias beneficiosas para el hospedador humano. Así se describe un nuevo eje biológico: solmicrobiota-piel. En condiciones desfavorables, como puede ser una exposición excesiva a la radiación solar, esta colonia de microorganismos beneficiosos se transforma y comienza a sintetizar sustancias nocivas. En base a ello, se desarrolla Photobiomeä (nombre INCI: GLYCERIN (and) GOSSYPIUM HERBACEUM SEED EXTRACT (and) PUNICA GRANATUM SEED EXTRACT (and) TREHALOSE (and) PENTYLENE GLYCOL (and) FRUCTOOLIGOSACCHARIDES (and) WATER (and) Novedades en Protección solar 32 PHYTIC ACID). Se trata de una combinación de la fracción fitolipídica de Punica granatum, el plasma rico en factores celulares de Gossypium herbaceum y dos azúcares vegetales, la trehalosa y los fructooligosacáridos. Todos estos compuestos, que aportan principalmente polifenoles, como cromóforos vegetales, antioxidantes y azúcares para proteger las membranas bacterianas, contribuyen a proteger la microbiota cutánea frente a la radiación solar y a estimular su metabolismo fotoprotector (Figura 11). Figura 11. Efecto del uso de Photobiome® (Expósito et al., 2023) 4.2.4.- FUTUROS FILTROS UV NATURALES. Recientemente, algunos investigadores muestran un interés considerable por el uso de productos naturales; en los últimos años, se están produciendo hallazgos prometedores que reconocen el potencial de los productos de origen natural como fotoprotectores. Si actualmente no se incluye ninguna sustancia de origen natural en la lista de filtros UV autorizados del Anexo VI del Reglamento (CE) 1223/2009. Sin embargo, la mayoría de estas sustancias se añaden con el fin de incrementar la eficacia de los protectores solares, aunque muchos de ellos son posibles candidatos a filtros UV. Entre estas sustancias naturales destacan los aminoácidos similares a las micosporinas (MAA) de hongos; la escitonemina de cianobacterias; y flavonoides, ligninas y silimarinas de plantas (Aguilera et al., 2023; Gao et al., 2024). Los MAA se consideran candidatos prometedores a filtros UV, teniendo máximos de absorción que van desde 310 nm, MAA-glicina, hasta 362 nm, Usurijene, junto a propiedades antioxidantes. Hasta la fecha se identifican más de 30 MAA diferentes, pero los principales y más estudiados son: micosporina-glicina, shinorina, porfira-334, micosporina-2-glicina, palitina y euhalothece-362 (Figura 12) (Kageyama y Waditee-Sirisattha, 2019). Se trata de moléculas solubles en medio acuoso y con un buen perfil de seguridad para el consumidor. Además, son fotoestables a dosis muy altas de RUV, no son irritantes, no causan reacciones alérgicas ni son Luis Limón Martin 33 fototóxicos. El principal problema que presentan es la cantidad necesaria de sustancia purificada, para lo que se está investigando su síntesis en el laboratorio con el fin de producir MAA similares a los naturales, pero con l de máxima absorción diferentes (Aguilera et al., 2023). Figura 12. Estructuras químicas de los MAA: micosporina-glicina, shinorina, porfira-334, micosporina-2- glicina, palitina y euhalothece-362 (Kageyama y Waditte-Sirisattha, 2019). La escitonemina es un pigmento muy abundante en las cianobacterias que actualmente también se está investigando como posible filtro UV para proteger en el UVA-1 y HEV, ya que tiene un máximo de absorción a 386 nm (Aguilera et al., 2023). Algunos extractos de plantas que contienen sustancias con anillos aromáticos en sus estructuras químicas, como los flavonoides o los polifenoles, pueden absorber RUV, actuando como un filtro UV natural. Estos compuestos vegetales absorben algunas radiaciones en el intervalo de l entre 200 a 400 nm y también tienen propiedades antioxidantes. Dentro de este grupo de filtros naturales obtenidos de plantas, los más estudiados son los flavonoides, una categoría de compuestos polifenólicos (Li et al., 2023). El extracto de Hylocereus polyrhizus es un potente antioxidante y es rico en rutina (Figura 13) y ácidos fenólicos que muestran una buena absorción UVB/UVA (Vijayakumar et al., 2020). Por otro lado, la rutina y la quercetina (Figura 13) de varias especies de plantas como Ginkgo biloba (nombre INCI: GINKGO BILOBA LEAF EXTRACT) o Vitis vinífera (nombre INCI: VITIS VINIFERA FRUIT EXTRACT), son los flavonoides que poseen capacidad fotoprotectora con más frecuencia, pero con baja absorción UVB/UVA; sin embargo, destacan por su elevado poder antioxidante (Li et al., 2023). La silimarina es un extracto obtenido de la planta Silybum marianum y está compuesta por varios flavonoides con una buena actividad antioxidante; sin embargo, poseen baja capacidad de absorción de RUV (Aguilera et al., 2023). Novedades en Protección solar 34 Figura 13. Estructura química de los flavonoides: Rutina y Quercetina. Una revisión bibliográfica realizada por Chu y Nyam (2021) sobre el uso de aceites de semillas en las formulaciones de los protectores solares demuestra que la mayoría potencian la fotoprotección, pero principalmente por sus propiedades antioxidantes y antinflamatorias. Se podría decir que, en general, los compuestos de origen natural destacan principalmente por sus propiedades antioxidantes, pero tienen poca eficacia como filtros UV. Sin embargo, su uso podría ser beneficioso siempre que se usen junto a otros filtros UV sintéticos. 5.- CONCLUSIONES. 1. Es esencial la protección frente a todas las radiaciones, ultravioleta, visible e infrarroja. La radiación ultravioleta, UVB y UVA, es las más perjudicial provocando los daños más graves, incluido el cáncer cutáneo; mientras que las radiaciones visible e infrarroja son responsables fundamentalmente del fotoenvejecimiento. 2. Los filtros UV son las sustancias que realizan la protección solar ya que absorben, reflejan o dispersan la radiación ultravioleta. Tanto los filtros UV minerales como los filtros UV químicos que utiliza la Industria cosmética son igual de seguros para la salud del consumidor. 3. Ante la falta de adherencia del consumidor a los protectores solares con filtros UV por su blanqueamiento, sobre todo facial, se reduce el tamaño de partícula a nanómetros. En estos casos es necesario hacer un recubrimiento para que sean seguros para el consumidor. 4. Existen organismos europeos que velan por la salud del consumidor. En concreto, el SCCS es el comité científico que estudia y publican mandatos y opiniones sobre la seguridad de aquellos filtros UV que sean sospechosos de ser disruptores endocrinos, cancerígeno, mutagénico o que afecta a la reproducción. 5. La presencia de antioxidantes en la formulación de protectores solares permite evitar en gran medida los efectos perjudiciales derivados de la acción de los radicales libres que surgen al incidir la radiación solar, sobre todo visible e infrarroja, sobre las moléculas cutáneas. Luis Limón Martin 35 6. Las enzimas reparadoras de ADN protegen contra el cáncer de piel inducido por la radiación ultravioleta, lo que no implican que tengan a su vez un impacto beneficioso sobre el envejecimiento actínico. 7. El protector solar ideal debe permanecer en la superficie de la piel, reducir la intensidad de las radiaciones ultravioletas, prevenir o minimizar el estrés oxidativo, no absorberse a nivel sistémico y evitar irritaciones o sensibilizaciones, siendo seguro para la salud del consumidor. Los protectores solares con color ofrecen un espectro de protección más amplio y eficaz ya que dispersan y reflejan la radiación visible. 6.- BIBLIOGRAFÍA. Abou-Dahech M, Boddu SH, Devi R, Babu RJ, Shahwan M, Al-Tabakha MM, et al. A mini-review on limitations associated with UV filters. Arab J Chem. 2022;15(11):104212. DOI: 10.1016/j.arabjc.2022.104212 Addor FAS, Barcaui CB, Gomes EE, Lupi O, Marçon CR, Miot HA. Sunscreen lotions in the dermatological prescription: Review of concepts and controversies. An Bras Dermatol. 2022;97(2):204-22. DOI: 10.1016/j.abd.2021.05.012 Aguilera J, Gracia-Cazaña T, Gilaberte Y. New developments in sunscreens. Photochem Photobiol Sci. 2023;22(10):2473-82. 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