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Análisis crítico de los discursos audiovisuales sobre violencia de género : estudio comparado de caso

Zurbano-Berenguer, Belén; Liberia Vayá, Irene

Abstract

La emergencia y liderazgo de los formatos audiovisuales hacen de éstos el foco central de las reflexiones teóricas sobre los discursos mediáticos actuales. Así, la relevancia y penetración social de estos modos de narrar los convierten en los representantes de los discursos sociales y mediáticos actuales lo que, en contraposición al poder que ostentan, incita a la reflexión sobre la responsabilidad que poseen en cuanto a su calidad de principales agentes de construcción de discursos. En este contexto, la información sobre violencia de género se vuelve un asunto de primer orden en los cuestionamiento deontológicos de los entes comunicativos públicos. Los medios de comunicación no sólo son la principal fuente de conocimiento de esta cuestión para la ciudadanía sino que además son señalados social y legislativamente como uno de los agentes de primer orden para la erradicación de esta lacra. Por ello y para continuar una senda menos estudiada que la de la representación en los formatos de prensa impresa, esta comunicación pretende abordar, mediante un estudio de caso, los modos de narración, conceptualización y transmisión de este problema que se hace en los formatos televisivos. Con una metodología comparativa de análisis se ha profundizado en los modos de hacer de cuatro cadenas (dos públicas y dos privadas) en cuanto a un mismo caso de violencia de género viniendo a concluir un excesivo protagonismo de la víctima y el modo de la agresión (elementos del modo sensacionalista) pero también la evidencia de acuerdos y medidas afectivas para la mejora del conocimiento sobre esta realidad y los recursos disponibles para mujeres en situación de violencia.

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Actas – III Congreso Internacional Latina de Comunicación Social – III CILCS – Universidad de La Laguna, diciembre 2011 ISBN: 978-84-939337-6-0 / D.L.: TF: 1.111-2011 Página 1 Análisis crítico de los discursos audiovisuales sobre violencia de género: estudio comparado de caso PDIF Belén Zurbano Berenguer [CV] [email protected] Dpto. Periodismo I. Facultad de comunicación. Universidad de Sevilla Dda. Irene Liberia Vayá [CV] [email protected] Periodismo I. Facultad de Comunicación. Universidad de Sevilla RESUMEN: La emergencia y liderazgo de los formatos audiovisuales hacen de éstos el foco central de las reflexiones teóricas sobre los discursos mediáticos actuales. Así, la relevancia y penetración social de estos modos de narrar los convierten en los representantes de los discursos sociales y mediáticos actuales lo que, en contraposición al poder que ostentan, incita a la reflexión sobre la responsabilidad que poseen en cuanto a su calidad de principales agentes de construcción de discursos. En este contexto, la información sobre violencia de género se vuelve un asunto de primer orden en los cuestionamiento deontológicos de los entes comunicativos públicos. Los medios de comunicación no sólo son la principal fuente de conocimiento de esta cuestión para la ciudadanía sino que además son señalados social y legislativamente como uno de los agentes de primer orden para la erradicación de esta lacra. Por ello y para continuar una senda menos estudiada que la de la representación en los formatos de prensa impresa, esta comunicación pretende abordar, mediante un estudio de caso, los modos de narración, conceptualización y transmisión de este problema que se hace en los formatos televisivos. Con una metodología comparativa de análisis se ha profundizado en los modos de hacer de cuatro cadenas (dos públicas y dos privadas) en cuanto a un mismo caso de violencia de género viniendo a concluir un excesivo protagonismo de la víctima y el modo de la agresión (elementos del modo sensacionalista) pero también la evidencia de acuerdos y medidas afectivas para la mejora del conocimiento sobre esta realidad y los recursos disponibles para mujeres en situación de violencia. PALABRAS CLAVE: Medios de comunicación, violencia de género, violencia doméstica, televisión SUMARIO: 1. Introducción 2. Método 3. Resultados de investigación 3.1. Análisis: el relato televisivo o cómo matan los hombres a las mujeres 3.1.1. Telecinco: la ineficacia de las medidas legales 3.1.2. Cuatro: “agujeros” en la lucha contra la 2 violencia de género 3.1.3. Televisión Española: en primer lugar el agresor 3.1.4. Canal Sur: escueto e impersonal 3.2. Apuntes finales sobre el análisis 3.3. El seguimiento de las recomendaciones 3.4. Conclusiones 4. Referencias bibliográficas 5. Anexo I 6. Notas 1.Introducción La violencia de género es, aún hoy, una funesta realidad –nacional e internacional– que se cobra la vida de miles de mujeres cada año. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia de género está considerada la primera causa de muerte entre las mujeres de 15 a 44 años por encima de guerras, accidentes de tráfico o del cáncer (Carrillo Contreras, 2009) y según la Organización de las Naciones Unidas (NNUU), una de cada tres mujeres en el mundo ha sido golpeada, coaccionada sexualmente o ha sufrido otro tipo de abuso en su vida. En España, los últimos informes estadísticos del ya extinto Ministerio de Igualdadi [1] revelan cómo se siguen sucediendo estas muertes violentas y ni siquiera puede hablarse de una mejoría –numérica– a pesar de los esfuerzos institucionales para la erradicación de la violencia contra la mujer, así como para su protección y la de los menores a su cargo. Ante este problema, los medios de comunicación poseen un indudable papel en la sociedad, a la cual se deben por su función social primigenia. Como puso de manifiesto Miguel Lorente Acosta (2009: 17), delegado del Gobierno para esta cuestión: “los medios de comunicación tienen una responsabilidad esencial en la potenciación de estos cambios [cambio en los valores tradicionales, construcción de nuevos referentes, lucha por la igualdad] (…) y ello pasa en primera instancia por una aproximación profesional a las noticias sobre violencia de género para romper con las referencias que vienen a justificarla como parte de una anormalidad irreal, y para representar los casos como piezas de todo un engranaje que cobra sentido a través de su perpetuación”. En el III Informe Internacional Violencia contra la mujer en las relaciones de pareja del Centro Reina Sofía (Sanmartín et al., 2010, 18) los datos arrojados con respecto a la mortalidad por esta causa en nuestro país –previamente exponemos que cualquier muerte causada por la sinrazón de una violencia de raíces culturales trasnochadas siempre es una desgracia– son especialmente halagüeños si los comparamos con otros contextos no muy lejanos. Según los últimos datos, la tasa nacional española de feminicidios o muertes por violencia de géneroii [2] está por debajo de la mayoría de los países nor-europeos. En una aproximación numérica redondeada, en Europa se dan el doble de asesinatos anuales por millón de mujeres y en América la cifra se quintuplica. Frente a estos indicadores comparativamente bajos, sin embargo, los esfuerzos político-legislativos, sociales y comunicativos relacionados con esta 3 lacra son ingentes. Esto, según el director de la investigación a la que hacemos referencia, podría causar la impresión de que la percepción de este problema en la sociedad española sería como si estuviésemos en una “guerra abierta”. Sanmartín incide también en lo que muchos otros ya han puesto de manifiesto y que en la actualidad se contempla como uno de los grandes riesgos de la información sobre violencia de género: el peligro de imitación o la inducción a la insensibilización por repetición del mensaje, y, sobre todo, la capacidad mediática para sesgar la visión que se tiene sobre la realidad. No es en vano, por tanto, la expresión “los medios construyen la realidad que narran” pues seleccionan los elementos que componen su relato, lo enfocan desde un determinado prisma y lo configuran de una determinada manera atendiendo a una multiplicidad de factores pero, principalmente, al formato en que se presente. En televisión, el enfoque de las noticias referidas a violencia de género acarrea efectos como los confirmados por Vives Cases, Torrubiano Domínguez y ÁlvarezDardet (2009: 594): iii [3] “The presence of IPViv [4] in television news reports would seem to increase the possibility of death from this cause by between 32% and 42%. News reports which focus exclusively on transmitting information about deaths from this cause would also appear to increase the possibility of death by between 28% and 32%. The opposite effect was observed when comparing news items about deaths with those about measures (relating to laws, declarations and interviews with politicians and key figures in the field of violence against women or public acts condemning this type of crime) or other IPV crimes”. (Vives Cases, Torrubiano Domínguez y ÁlvarezDardet, 2009: 594). La importancia de lo expuesto anteriormente deja a los medios de comunicación situados en el epicentro de una responsabilidad difícilmente eludible. En este contexto, la comunicación televisada cobra una especial relevancia. En primer lugar, por ser el formato periodístico que mayor penetración tiene en la sociedad. Los últimos datos del Estudio General de Medios (EGM) correspondientes a la primera ola de 2011, avalan esta afirmación que, por otro lado, es ya una tendencia sólo relativamente reciente. El consumo periodístico ha cambiado y los usuarios han pasado de entrar en contacto con las noticias por la radio a verlas en primer lugar por televisión y, en todo caso, a profundizarlas, en un menor porcentaje, a través de la prensa escrita. Según los últimos datos (EGM, 2011), el porcentaje de penetración de la televisión alcanza las cotas más altas situándose en un 88%. Además, este estudio revela una vez más el tan aludido carácter „democratizador‟ de la televisión, un medio que no parece tener en cuenta variables como la edad, el sexo o la clase social, si lo comparamos con otros soportes como Internet. En este contexto mediático, el discurso periodístico televisivo cobra una gran importancia, por un lado, por la gran penetración de este tipo de discursos y, por otro, porque ha sido sobre el discurso televisado sobre el que se han 4 vertido la mayoría de las críticas en cuanto al tratamiento noticioso de la violencia de género. Casos como el de Ana Orantes, Svetlana e incluso ciertas fases del llamado „caso Neira‟ se han convertido en auténticos focos de atención académica y ciudadana con respecto a la presencia y tratamiento en la televisión de esta lacra social internacional. Desde el ámbito académico Aimé Vega define la responsabilidad de la televisión en la realización de los derechos humanos de las mujeres: “Los medios de comunicación han sido señalados como una institución que tiene la responsabilidad de erradicar la violencia contra las mujeres y, en consecuencia, contribuir a la realización de los derechos humanos de éstas. Al constituirse como una fuente de educación –formal e informal– para la sociedad, al lado de la familia y de la escuela, tienen una tarea central en la búsqueda de soluciones” (Vega Montiel, 2010). No obstante, la televisión no ha sido sólo objeto de críticas, sino que también se le han reconocido algunos logros por parte del mundo académico y periodístico. Es en este sentido que la autora Paula Carballido González, de la Universidad Jaume I, habla de “una actitud proactiva” en referencia a los esfuerzos mediáticos de los últimos tiempos. Señala, además, cuatro puntos de inflexión en la cobertura periodística de este fenómeno: el llamado “caso Orantes” en 1997, el desarrollo de la autorregulación con el acuerdo de colaboración entre el Instituto de la Mujer y RTVE en 2001, el “caso Svetlana” en 2007 y, por último, el “caso Neira” en 2008 (Carballido González, 2009). Llegados a este punto y teniendo en cuenta la gran influencia –tanto negativa como positiva– del discurso televisivo en el tratamiento mediático en general y en la conformación de la conciencia social con respecto al problema de la violencia de género, nos planteamos en la presente comunicación la realización de un pequeño estudio que nos acerque al discurso que la televisión mantiene sobre este asunto, siendo conscientes de que sólo podrá ser una aproximación modesta y parcial, que esperamos profundizar en un futuro, cuando hayamos adquirido la experiencia suficiente. En consecuencia, circunscribimos nuestro estudio a un ámbito muy concreto dentro del discurso televisivo: el análisis de noticias insertas en informativos. Entendemos estas noticias como los relatos periodísticos caracterizados por: a) informar detalladamente sobre el hecho de actualidad; b) poseer los antecedentes y consecuencias del hecho de actualidad con un fin explicativo de cara al público; c) comparar con casos similares que han ocurrido en ocasiones anteriores en otras partes del mundo y las medidas que se han aplicado para dar solución a la problemática generada por estos hechos (AAVV, 2005). Se atenderá únicamente a este género por ser supuestamente el más riguroso y neutral y, por lo tanto, por dirigirse a un receptor que está menos „alerta‟ frente a posibles manipulaciones mediáticas, ya que espera encontrar „la verdad‟, „lo que ha pasado‟. En este sentido, entendemos que las noticias conforman el relato más objetivista dentro del discurso periodístico y sus 5 características principales pasan por ser la veracidad, la neutralidad (algunos autores persisten en hablar de „objetividad‟), la actualidad, la novedad y la proximidad. En cuanto a lo que en este trabajo consideramos noticias que tratan la violencia de género, nos centraremos en la consecuencia final y más trágica de dicha violencia: la muerte. Esta elección atiende a diversas razones: es la forma de violencia con una mayor cobertura en televisión, es una situación dramática en la que hay que tener un cuidado más especial ya que nos encontramos ante la indefensión más absoluta de la fallecida y de su entorno familiar, y, además, está claramente identificada social y mediáticamente como un acto de violencia de género. Es decir, los medios de comunicación no siempre conceptualizan las diferentes formas de agresión a la mujer como formas de violencia de género, sino que las reducen al ámbito de los sucesos, presentando determinados actos aisladamente y no como violencia de género (nos referimos, por ejemplo, a los casos de agresión sexual). Los objetivos que nos planteamos al abordar este trabajo son los siguientes: 1) Reconocer, cuantificar y analizar las formas en que cuatro de las principales cadenas de televisión españolas abordan el problema de la violencia de género a nivel terminológico. 2) Estudiar los principales rasgos de las noticias de violencia de género a fin de sistematizar una caracterización del propio concepto en los medios estudiados como representantes de los medios españoles. Se abordará el estudio tanto a nivel formal como de contenido. 3) Comparar la representación de la violencia de género en estos medios con las principales recomendaciones estilístico-deontológicas al uso a fin de comprobar si no la eficacia de la autorregulación, sí la vigencia de estas normas en la actualidad. La hipótesis de partida está ligada a la premisa de que los medios no llevan a cabo un tratamiento riguroso y profesional de las informaciones de violencia de género, a pesar de que dicho tratamiento está regulado por el legisladorv [5] (y por otros documentos normativos y autorregulatorios), que entiende que el discurso mediático es fuente esencial de promoción del cambio y la sensibilidad social. Además, esta falta de rigor en el tratamiento noticioso redunda en una configuración defectuosa –por fragmentada, dispersa y carente de un uso terminológico claro y consensuado– del propio concepto de violencia de género. 2. Método Para llevar a cabo nuestros objetivos hemos realizado un análisis comparativo de cuatro piezas noticiosas con un mismo referente: el asesinato, el día 6 de diciembre de 2010, de una mujer de 25 años en la ciudad de Barakaldo. Todas 6 las noticias se corresponden con el telediario de la primera edición, es decir, el emitido a medio día (el horario varía según las diferentes cadenas). Las piezas se corresponden con cuatro noticias emitidas en las siguientes cadenas de televisión: Cuatro, Telecinco, Televisión Española y Televisión Andaluza. Es decir, hemos seleccionado cadenas tanto públicas como privadas y todas existentes antes del “apagón analógico”, por lo tanto, con una cierta trayectoria audiovisual a sus espaldas –incluída la reciente Cuatro–. Fuente: Estudio General de Medios, 2011. Para llevar a cabo nuestro objetivo tomaremos como referencia los preceptos del análisis de contenido, definido por Krippendorf (1980) como una técnica de investigación para hacer inferencias reproducibles y válidas de los datos al contexto de los mismos, y por Bardin como un “conjunto de instrumentos metodológicos cada vez más perfectos y en constante mejora, aplicados a discursos (contenidos y continente) extremadamente diversificados” (1986, p.7). Este instrumento constituye un procedimiento singular de las ciencias sociales (cuantitativo y cualitativo) para la recogida y el procesamiento de datos, que persigue la búsqueda de inferencias, la verificación o refutación de hipótesis y el establecimiento de procesos o modelos comunicativos. Es por esto que creemos hallar en ellos el marco metodológico idóneo en el que sustentar nuestra mirada crítica sobre un asunto en el que los expertos ya vislumbran visos de desviación deontológica. Nuestro trabajo constará de tres fases diferenciadas: a) En primer lugar, se atenderá a una descripción de la pieza; b) En segundo lugar, se analizará la noticia conforme a los criterios de análisis diseñados ex profeso y que se detallan en el anexo I; c) En tercer lugar, se comparará la pieza informativa con lo que a nuestro parecer constituye el principal y más completo „decálogo‟ de recomendaciones sobre el tratamiento informativo audiovisual de la violencia 7 de género: el Manual de Urgencia llevado a cabo por el IORTV en 2002, dentro del estudio Mujer, violencia y medios de comunicaciónvi [6]. Para llevar a cabo el análisis en un plano tanto formal como de contenido, nos basaremos en una herramienta cercana a la ficha de análisis que, sin serlo exactamente, puede actuar como guía o marco de focalización de la atención en el visionado y trabajo posterior. En ella se atiende a diferentes elementos encuadrados en dos ámbitos: criterios formales (criterio de ordenación de la información, formato de la pieza, tipo de montaje, etc.) y contenido (estructura de la información, identificación del emisor principal, etc.). Consúltese Anexo I. 3. Resultados de investigación 3.1. Análisis: el relato televisivo o cómo matan los hombres a las mujeres A continuación, aportamos los resultados de los análisis realizados sobre cada una de las piezas informativas escogidas. Dichos análisis se han llevado a cabo de manera individual y ordenada, incluyendo tanto descripciones como comentarios y valoraciones derivados de nuestra interpretación, conscientes de que ésta es una parte imprescindible del ejercicio analítico. Con el fin de facilitar la búsqueda de las noticias y titulares objeto de nuestro estudio en los telediarios completos, aportamos el siguiente cuadro informativo: Cadena Titular noticia Noticia Telecinco 01.04 25.46 Cuatro 07.31 30.11 TVE ------ 18.53 Canal Sur 5.29 35.34 3.1.1. Telecinco: la ineficacia de las medidas legales La primera de las noticias seleccionadas, emitida en los informativos de la segunda edición de Telecinco, tiene una duración de 2:54 minutos y un formato que podemos resumir así: colas + intro + conexión en directo + entradilla en directo + VTR. Se trata de una información anunciada ya en titulares, en el minuto 1.04. Dicha pieza se sitúa en la parte final del informativo, en el minuto 25:46 de un total de 39:38 minutos de duración del telediario. Presenta, además, un titular retrasado en el que se puede intuir ya el foco principal de la noticia y que dice así: “La víctima había denunciado al agresor que tenía orden de alejamiento”. A este respecto, debemos señalar que en los primeros sumarios del informativo 8 también se alude al mismo hecho con un rótulo que dice: “Ni con orden de alejamiento”. En cuanto al tipo de imágenes utilizadas, destacamos que se trata en su totalidad de imágenes propias y circunscritas al lugar del acontecimiento. Éstas se centran fundamentalmente en tres ámbitos: los restos de la agresión (sangre, precintos policiales, cuerpo sin vida, etc.), los servicios de emergencia (personal médico, forenses) y personas del entorno de la víctima (testimonios). Estas últimas, que aparecen en su mayoría como totales, son todas mujeres y ninguna está identificada mediante un rótulo. Concretamente, se trata de una vecina que llamó a emergencias; de la regente de un videoclub donde uno de los agredidos pidió ayuda; de una joven que también fue testigo de la demanda de ayuda por parte del herido; y de cuatro mujeres situadas frente a portales de la calle o puertas de viviendas del edificio que todo el tiempo aparece identificado como el lugar de los hechos. Todos los testimonios son fácilmente vinculables al entorno vecinal de la víctima, hecho que parece legitimarlos. Es más, son estos testimonios los que construyen el relato de los acontecimientos. En concreto, hay uno de ellos que llama poderosamente nuestra atención, es el de una mujer que pone palabras a la supuesta motivación del agresor: “habrá pensado: mira, si no es para mí…”. Este final de frase que queda en el aire es acompañado por un gesto con la cabeza que nos sugiere: “… pues para nadie”. Así, el relato noticioso parece rescatar esta explicación de una vecina sobre los hechos y hacerla suya de alguna forma, aunque nunca abiertamente. A este respecto, consideramos que lo que en realidad está haciendo el periodista de Telecinco que firma la noticia –y por tanto, la cadena misma– es poner en boca de otros lo que realmente quiere decir él mismo. Además, creemos que el discurso periodístico no debería esgrimir bajo ningún concepto una causa de celos para hablar de las razones de un crimen de violencia de génerovii [7]. Por lo que se refiere a los tipos de plano, movimientos de cámara y transiciones, debemos señalar que predominan los planos identificativos (cortos y medios en las declaraciones y en el interior del edificio; más generales en el exterior), las transiciones por corte y los planos fijos. Aunque hay que decir que muchos de éstos están realizados con cámara al hombro, por lo tanto, hay un movimiento ligero en ocasiones y más marcado otras veces. También encontramos panorámicas para mostrar el lugar de los hechos y determinados detalles, así como un zoom de los restos de sangre en el suelo del ascensor que se abre para contextualizar lo que estamos viendo. Asimismo, nos llama la atención el plano con el que se inicia el vídeo: un contrapicado de dos allegadas a la víctima abrazándose mientras lloran, cosa que magnifica la situación y apela, según nuestro parecer, al sentimentalismo. Respecto a la secuencialidad de las imágenes y de la información, es de tipo cronológico. El VTR comienza con una introducción donde se anticipa el desenlace, es decir, la muerte de la mujer, seguida de una recreación de lo 9 ocurrido en estricto orden temporal. Esta segunda parte tiene una mayor duración y, por lo tanto, mayor importancia. La noticia que estamos tratando, podría definirse como una hard newviii [8] que está a mitad de camino entre una información simple (ya que se ciñe al relato de un solo hecho sin relacionarlo con otros) y una información de interés humano, tanto por el interés social de su contenido como por el tipo de relato que se hace. También queremos señalar que se trata de una “noticia ilustrada con imágenes”, ya que en ella no se muestra aquello de lo que se informa de forma directa (el asesinato no está grabado), pero sí que se cuentan los hechos con imágenes reales, testimonios y elementos relacionados directamente con el acontecimiento relatado. En cuanto al tono de la noticia, podemos afirmar que prima la seriedad, aunque aderezada con la pasión del presentador de los informativos, David Cantero, que cuenta los hechos con un marcado sentimentalismo, otorgado sobre todo por el uso del nombre propio de las víctimas. En referencia al estilo, distinguimos el de Cantero –más pasional– del de Asier Bailez, el periodista autor del VTR. El primero insiste sobre todo en el foco de interés de la noticia: la inoperancia de las medidas de protección (en el minuto 25:57 dice: “de poco le sirvió a Cristina la denuncia que puso hace un mes contra su presunto asesino y la orden de alejamiento que había dictado un juzgado”). Por su parte, Bailez parece sostener un discurso más oficial y menos apasionado, con una entonación más rutinaria y suave. El tono del VTR se mueve entre la pretendida objetividad del relato cronológico de los hechos y los matices cercanos y más sentimentales otorgados por los testimonios y por algunos adjetivos utilizados por la voz en off (por ejemplo, “malherido”). La estructura de la pieza es la siguiente: [Colas] Se inicia la información con la frase: “Es la víctima número 67 de la violencia machista”. Se presentan las claves de la información: una mujer está muerta, su novio ha sido herido, existía una orden de alejamiento contra el agresor y ésta sirvió “para poco”. [Plató: introducción del presentador] Se introduce la situación del agresor (ya detenido) y se vuelve a repetir que tenía una orden de alejamiento. [Conexión en directo] Mediante Multipantalla. Se anuncia una concentración de condena y se conecta con el periodista en Vizcaya. [Entradilla en directo] Se dan los detalles sobre la concentración de repulsa. Se informa de un modo algo especial ix [9] de que “el ayuntamiento de Barakaldo había ofrecido a la víctima la posibilidad de residir en un piso de acogida para evitar el acoso, pero ella lo rechazó porque quería seguir viviendo con su padre” (26:35). Se incide en que se habían puesto varias denuncias contra el agresor y que un juez había dictado una orden de alejamiento. [VTR] Se hace alusión a la situación de drama que viven amigos y familiares (ante la cámara aparecen personas del círculo de la víctima con evidentes síntomas de dolor) Tres totales apelan a la situación de desgracia que se vive. 16 La secuencialidad vuelve a ser de tipo lógico. Nos encontramos frente a una noticia “hard” construida mediante imágenes ilustrativas pero sin relación directa con el asunto relatado (a excepción, nuevamente, de los planos con restos de sangre). El tono del periodista es serio y en ningún momento pone un énfasis especial ni realiza entonaciones dramatizadas. La estructura de la información es la siguiente: [Plató: introducción del presentador] La narración se inicia de este modo: “En Barakaldo, Vizcaya, una joven de 25 años ha sido asesinada presuntamente por su ex pareja, quien al parecer también ha herido de gravedad al actual compañero de la mujer…” [Colas] Aparece el titular: “Asesinada por su exnovio en Baracaldo (sic). Contra la violencia machista 900 200 999”. Se cuenta que la mujer agredida falleció en el lugar de los hechos, que el autor está detenido y que el agresor tenía antecedentes y una orden de alejamiento. La información se cubre con las imágenes de recurso ya descritas: banco, bloques de pisos, etc. El foco de atención de la información no es muy evidente, dada la escasa duración de la pieza (apenas 22 segundos). En este sentido, únicamente da tiempo a señalar los datos estrictamente necesarios y, según nuestro parecer, la noticia no se centra en ningún elemento de manera especial. Los rótulos, sin embargo, parecen inclinar la balanza hacia la protección, ya que además de dar el titular principal (“Asesinada por su exnovio en Baracaldo”) muestran el número de atención a las víctimas. No obstante, éste no es el 016, sino el del servicio equivalente de la Junta de Andalucía. El emisor principal vuelve a ser aquí el presentador, ya que no tenemos un VTR sino una información en forma de „colas‟. En cuanto a la terminología, ya hemos aludido a la expresión “violencia machista”, que aparece en el rótulo del titular que anticipa la noticia. En resumen, podemos decir que a pesar de que la pieza cumple con los criterios de noticiabilidad (actualidad, proximidad, relevancia social de la información, etc.), volvemos a encontrar una falta de contextualización y de consulta a fuentes expertas. Pero en este caso, además, no sólo echamos en falta la profundización en la información que se da, sino la inclusión de datos básicos que sí que se ofrecen en otras cadenas (aunque esto se explica principalmente por la escasa duración de esta pieza). Así, aunque el resto de noticias tampoco cumplan totalmente estos criterios, gracias a otros recursos como una mayor duración, la variedad en las fuentes, etc., este hecho queda matizado en cierta manera, lo cual no quiere decir que el enfoque que siguen deje de ser “episódico” y de sucesos (Carballido González, 2009). Sin embargo, en el caso de Canal Sur, la pieza podría considerarse más claramente como una noticia de sucesos: 17 “Aquellas noticias de violencia de género que son cubiertas como noticia-suceso no pueden aportar información que ayuden a las mujeres a comprender el fenómeno de la violencia masculina contra ellas ni a defenderse de un posible hombre violento; ni a los hombres que la ejercen, a detectar la vergüenza social que su actuación merece a la sociedad. Estas son las noticias que apenas rozan el medio minuto de duración, y en las que las imágenes que recurrentemente se ofrecen son las que corresponderían a cualquier suceso y que se reducen, generalmente, al domicilio de la víctima, con planos detalle de porteros automáticos, manchas de sangre, descampados y, en ocasiones imágenes de algún hospital” (IORTVE 2002). 3.2. Apuntes finales sobre el análisis A continuación, resumimos algunos de los puntos centrales del análisis en busca de una imagen clara y comparativa del tratamiento de diversos elementos por parte de las cadenas estudiadas, y posteriormente analizaremos el seguimiento de los códigos de autorregulación. En cuanto al formato de las piezas, éste depende estrechamente del tiempo otorgado, que es también un indicador de la importancia concedida a la noticia, siendo las que disponen de más tiempo las piezas más complejas. El formato también tiene que ver con cierto dramatismo dado por la configuración noticiosa, pero el valor que prevalece es, por regla general, el informativo. Con respecto al foco de atención, destacamos que principalmente lo constituye la agresión física a la víctima y, en segundo lugar, la ineficacia de las medidas legales o el hecho de que el agresor contase con una orden de alejamiento. Cadena emisión T5 Cuatro TVE CanalSur Foco informativo Ineficacia medidas Ineficacia medidas Agresor Protección En el caso de Televisión Española y Canal Sur, sin embargo, la cuestión del foco informativo no está clara, ya que dada la escasa duración de la pieza, sólo se vierten los datos esenciales sin reparar especialmente en ningún aspecto. En el caso de la cadena estatal, nos inclinamos por la idea de que el núcleo informativo lo constituye el agresor, debido a la importancia de esta figura como sujeto de las enunciaciones informativas, al hilo de lo que recomienda el Manual de Urgencia (2002): 18 “El lenguaje es un mecanismo fundamental que influye en la percepción social de los asuntos públicos y por ello sería muy recomendable que el relato de la acción recayera sobre el sujeto activo, es decir, el maltratador, homicida o asesino y no sobre el sujeto pasivo, la víctima, […] Creemos que los medios deberían enfocar al agresor o asesino y visibilizar su comportamiento con verbos activos” Con respecto a la forma de conceptualización, tenemos que decir que ninguna parece abandonar el encuadre episódico ya que se centran en el asesinato en sí, en la agresión, y que sólo en los casos de Cuatro y TVE se procede a ciertos visos de contextualización al llevar a la noticia datos sobre otras víctimas. O, dicho de otro modo, la violencia de género en la televisión viene a ser el relato de cómo los hombres matan a las mujeres. En cambio, no es así como hay que tratar en los medios esta lacra social en absoluto, y a este respecto citamos la siguiente recomendación: “No es una noticia convencional […] Si su inclusión en el informativo o sección no responde a una valoración informativa adecuada, el resultado puede ser pernicioso. Hay que dejar claro que los malos tratos son un problema social, y que la violencia contra las mujeres constituye un atentado contra el derecho a la vida, la dignidad y la integridad física y psíquica de las víctimas; en definitiva, un atentado contra ellas y contra sus derechos humanos […] Los malos tratos son un delito cuyo origen está en la consideración de inferioridad de las mujeres, y no se puede presentar como un crimen pasional […] deben ubicarse en las secciones de sociedad, y nunca como sucesos” (Instituto Oficial de Radio y Televisión, 2002). A un correcto tratamiento mediático de la violencia de género no ayuda precisamente el caos terminológico que encontramos en nuestra actualidad informativa. Máxime cuando algunas de las recomendaciones que se hacen de forma institucional no están en línea con las concepciones generalmente asumidas (evitamos utilizar de forma consciente el término ”consenso”): “Aunque no hay un consenso en esta cuestión, se ha difundido de manera bastante generalizada la calificación „violencia de género […] No obstante, y dado que se trata de comunicar, el término „violencia de género‟ no resulta claro para el público. Será aconsejable, cuando se utilice, acompañarlo de expresiones como „violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico‟, „violencia masculina en la familia‟ o „violencia contra las mujeres en general que facilitan la comprensión de la noticia” (IORTVE, 2002). xiii [13] Autoras de otros ámbitos sí que se muestran favorables al concepto “género”, o rechazan otros términos por considerarlos imprecisos o erróneos, como nueva realidad positiva para re-pensar las relaciones entre hombres y mujeres: “La perspectiva de género permite a la vez tener en cuenta a las mujeres y a los hombres en la sociedad y superar el victimismo y el 19 revanchismo en que tan frecuentemente, aunque fuera con razón, había caído el pensamiento feminista” (Alberdi, I., 2007:15). “The terms family violence and domestic violence will not be used to denote battering because these terms obscure the relationship between gender and power by failing to identify the perpetrators and victims. In fact, in 95% of the cases of domestic or family violence, the victims are women and de aggressors are men” (Meyers, M., 1997:7) Cadena emisión T5 Cuatro TVE CanalSur Terminología empleada V. machista V. doméstica V. de género V. machista Maltrato V. machista 3.3. El seguimiento de las recomendaciones Lejos de pretender realizar aquí una evaluación de la praxis periodística, sí que podemos considerar este apartado como una revisión de la habitualidad televisiva tras las recomendaciones expuestas en determinados momentos. Como decíamos en el planteamiento, nuestras referencias principales son las recomendaciones expuestas en 2002 por RTVE y el Instituto de la Mujer (Manual de Urgencia sobre el tratamiento de la violencia contra las mujeres), que fueron suscritas, además, por varias cadenas privadas y por casi la totalidad de las públicas. A continuación vamos a valorar el grado de seguimiento de cada una de las recomendaciones expuestas: 1Evitar los modelos de mujer que lesionen su dignidad En nuestro caso específico en el que analizamos únicamente la cobertura noticiosa de un hecho concreto, no tiene mucho sentido detenerse en este punto que hace un llamamiento genérico a la industria cultural: “La industria de la cultura difunde un modelo de mujer que atenta contra su dignidad (figura vicaria, objeto, subyugada). Haz lo posible por evitar esos estereotipos. Hay que ampliar la representación de las mujeres en los medios para evitar su victimización” (IORTVE 2002). Si bien es cierto que en nuestra investigación podemos destacar que no se dan estereotipos, tenemos también que reseñar cómo la centralidad informativa con respecto a los sujetos implicados es preponderantemente femenina y ligada a la esfera de la víctima, a la cual se compadece. 20 2Los malos tratos contra las mujeres atentan contra los derechos humanos Ninguna de las noticias analizadas adopta este enfoque de los derechos humanos. En el mejor de los casos, existe una cierta contextualización nacional (número de víctima que ocupa la mujer de cuyo asesinato se informa). Sin embargo, tenemos que reconocer esfuerzos periodísticos por adoptar encuadres temáticos (Carballido, 2009) en los que el caso del que se habla constituya „uno más‟ en una lista amplia de otros. 3No confundir el morbo con el interés social. Aunque en este punto el Manual hace referencia únicamente a testimonios de víctimas (“una víctima de malos tratos puede ser un buen testimonio, pero nunca un gancho publicitario. El infoespectáculo no es el formato adecuado para este tipo de violencia”), podemos aprovecharlo para exponer nuestras dudas sobre la pertinencia del testimonio que abre la pieza informativa de la cadena Cuatro. Dicho testimonio lo constituye la declaración de una de las amigas de la víctima antes de saber que ha fallecido. Sus palabras no aportan nada significativo, ni siquiera se ciñen del problema: “No, yo soy amiga de ella. No sé, me acaban de llamar los colegas que eso que el chaval, el ex novio, que no saben nada de él desde anoche.” 4La violencia contra las mujeres no es un suceso, ni una noticia convencional… ni urgente Ninguno de los casos analizados responde a los preceptos de investigación, detenimiento, contextualización y reflexión expuestos en el Manual. En todas las piezas se exporta el modelo noticioso tipoxiv [14] al caso concreto de violencia de género. Aunque es cierto que uno de los preceptos de los informativos televisivos es la urgencia, por lo que pretender realizar cambios en este sentido supondría un esfuerzo ingente destinado a modificar concepciones editoriales e incluso de la propia ciudadanía, ya que el tratamiento propuesto por el Manual impediría en algunos casos informar del hecho en el momento en el que éste se produce. 5No todas las fuentes informativas son fiables Faltan consultas a expertos y, dentro de los testimonios ofrecidos, predominan en todos los casos los femeninos. Además, ninguno aparece identificado y todos son o bien testigos del hecho o bien personas próximas a la víctima. A pesar de que hemos indicado anteriormente nuestras dudas acerca de la pertinencia de un testimonio en la noticia de Cuatro, también hemos de reconocer que actualmente ya no tenemos que lamentar testigos de la bondad del agresor o amigos que no se expliquen lo ocurrido. 6Dar información útil, asesorarse previamente 21 En cuanto a la información útil, hay un acuerdo mediático sobre la indicación del teléfono contra los malos tratos (016), aunque hemos de señalar que Canal Sur da el número autonómico en lugar del genérico. De nuevo denunciamos aquí la falta de fuentes expertas que contextualicen, expliquen y aporten otros datos y enfoques al tema. 7Identificar la figura del agresor, respetar la dignidad de la víctima En este punto volvemos a destacar el tratamiento que hace TVE, que introduce la noticia con la figura del agresor como responsable de una muerte, a diferencia de las otras cadenas que destacan una nueva muerte. Este dato es importante ya que normalmente el centro de la noticia suele ser la víctima, el dolor, la injusticia y la desgracia, más que la autoría y la responsabilidad (siempre ateniéndonos a nuestro corpus de datos). A este respecto (aunque en el ámbito exclusivo de la imagen en prensa) se ha pronunciado la profesora Balseiro Expósito: “Llama poderosamente la atención comprobar cómo, numéricamente, son menores los casos en los que en las imágenes no se opta por mostrar a la víctima sino al victimario […] A estos últimos sólo se les muestra a cara descubierta cuando la agresión física es especialmente brutal […] cuando el victimario es inmigrante (Imagen 7), toxicómano, alcohólico o proveniente de la marginalidad y, en consecuencia, reúne todas las características que le convierten en el perfecto “chivo expiatorio” que permite mantener en la más completa invisibilidad a “los otros” agresores: los nacionales, los de traje y corbata, „perfectamente integrados y adaptados a la sociedad” (Balseiro Expósito, 2008). 8La imagen no lo es todo, no caer en el amarillismo Lejos de buscarse imágenes recurso o de archivo con las que cubrir la información, se sigue prefiriendo acudir al lugar de los hechos para grabar los restos de la agresión (sangre, precintos policiales), así como la actitud doliente del entorno de la víctima. Esto refuerza el papel de víctima de la mujer y, según perspectivas feministas, favorece la idea (desgraciadamente, aún actual en algunos sectores) de que las mujeres son “menores de edad”, sujetos a los que proteger y cuidar. 9Las cifras pueden referirse a distintas realidades: informarse y explicar “Los datos hacen referencia a distintos tipos de violencia y a distintos ámbitos territoriales: víctimas fuera de una relación de pareja, víctimas que pierden la vida tras un periodo de convalecencia y suicidios provocados por los malos tratos que sólo cuenta como suicidios (IORTVE, 2002)”. En este sentido, cabe destacar que la mayoría de noticias analizadas se centran en las víctimas concretas y que, en caso de dar datos más generales, éstos se ciñen al número de víctimas mortales al año y al porcentaje de éstas que había 22 denunciado previamente. Parece, por tanto, que falta contextualización numérica. 10Los estereotipos y los tópicos frivolizan y banalizan En los informativos analizados no encontramos estereotipo ni tópico alguno. 3.4. Conclusiones Nuestro análisis de la cobertura informativa del asesinato de la mujer de Barakaldo revela un tratamiento realizado a medias desde la conciencia de la relevancia del problema y a medias desde las lógicas productivas imperantes. Por un lado, se aprecia cómo determinados consensos informativos han calado hondo, como el acuerdo de visibilizar siempre el número de atención a las víctimas; sin embargo, también se mantienen los excesos amarillistas sustentados en los criterios de mercado: rapidez, rentabilidad, impacto, beneficio. El trabajo realizado permite vislumbrar esfuerzos considerables en la lucha contra los estereotipos y prejuicios y, aunque tenemos que lamentar la centralidad de la mujer como víctima en la mayoría de noticias (a pesar de serlo en el plano de la realidad, dato que tenemos muy presente pero que podría complementarse con otras informaciones menos “negativas”, porque existen), ésta no es criminalizada, vejada ni cuestionada como ocurría en cualquier medio en momentos pasados. Por otro lado, también queremos insistir en la necesidad de abandonar los tintes sensacionalistas que todavía encontramos fácilmente en las informaciones sobre violencia de género. En este sentido, creemos que determinados testimonios con gran carga dramática y la abundante utilización de imágenes que muestran los restos de las agresiones sirven más para explotar el morbo de los hechos concretos que para concienciar sobre el problema global de la violencia contra las mujeres. Sin embargo, el relato televisivo de la violencia de género es todavía un relato circunscrito al ámbito de las agresiones y los sucesos. A pesar de la conciencia de que es necesario adoptar un modelo distinto al habitual, la televisión sigue manteniendo su rígido formato basado en la imagen, la inmediatez y los detalles. Estamos ante un tipo de información en la que falta contexto, y en la que se abusa de las imágenes de sangre y de los testimonios no expertos que sólo ofrecen su experiencia particular de los hechos. En consecuencia, tenemos la impresión de que ni siquiera una muerte funciona de acicate para hablar de violencia de género, de qué es ésta más allá de la muerte concreta sobre la que se informa, de cómo afecta a todas las mujeres y a lo largo de la Historia, de qué piensan los expertos de la situación actual, de qué medidas existen para frenar este problema y de cuáles están fallandoxv [15]. En definitiva, creemos que los informativos deberían hablar de la violencia contra las mujeres y no de la muerte de una mujer a manos de su pareja. Si de algo tenemos que lamentarnos todavía hoy, es precisamente de esa reticencia 23 a tratar la violencia de género como el problema estructural y social que es. En este sentido aludiámos en nuestro análisis a la falta de los “porqués”, de las causas de la violencia contra las mujeres. Con esto no nos referíamos a las especulaciones del los periodistas sobre las razones de un crimen concreto, sino a la necesidad de una correcta contextualización y a la consulta de fuentes expertas. Asimismo, en la lucha contra un enfoque de la información sobre violencia de género que en muchas ocasiones se parece demasiado al de las noticias de sucesos, tienen gran importancia (y abren sustanciosos caminos para la reflexión) la terminología como síntoma, y el formato como consecuencia. Si damos por aceptada la idea de que los medios de comunicación hacen suya la lucha común contra la lacra de la violencia de género, ciertas desviaciones como las que esta comunicación pone de manifiesto no debe sino contribuir a la reflexión serena sobre las causas de las mismas: ¿Falta de tiempo? ¿Necesidad de mostrar lo que otros muestran? ¿Falta de formación? ¿Rigidez de los formatos? ¿Rigidez mental de quienes perpetúan dichos formatos? La información vertida por los media y el contenido de los códigos deontológicos o decálogos para las buenas prácticas, en ocasiones, como hemos podido comprobar, no coinciden, lo que despierta ciertas dudas en cuanto a la configuración de los procesos periodísticos en nuestro entorno y en cuanto a la finalidad de los mismos. El último estudio sobre tratamiento mediático y conciencia periodística al respecto apunta la necesidad de formación específica de los periodistas. ¿Será entonces que no se está sabiendo hacer? 4. 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(2009): ¿Qué papel pueden tener los medios de comunicación de masas en la erradicación de la violencia de género al amparo de la Ley Integral?, Bernardo Paniagua, Martínez García y Montiel Roig (coords.), Retos de la Comunicación ante la Violencia de género. Marco jurídico, discurso mediático y compromiso social (pp. 4963). Barcelona: Tirant Lo Blanch. Marian Meyers (1997). News coverage of violence against women. Engendering blame Sage Publications: London. Sanmartín J., Iborra I., García Y. y Martínez P. III Informe Internacional. Violencia contra la mujer en las relaciones de pareja (estadísticas y legislación). Valencia: Centro Reina Sofía, 2010. Serie Documentos (vol.16) Vega Montiel, A. (2010). La responsabilidad de la televisión mexicana en la erradicación de la violencia de género contra las mujeres y las niñas: apuntes de una investigación diagnóstica, Nueva época, núm. 13, enero-junio, 2010, pp. 43-68. Vega Montiel, A. (2009). La influencia de los medios de comunicación en la representación social de la violencia de género contra las mujeres y las niñas, Revista da Associação Nacional dos Programas de Pós-Graduação em Comunicação E-compós, vol.12, No.1. Vives Cases, Torrubiano Domínguez y ÁlvarezDardet (2009): The effect of television news items on intimate partner violence murders, European Journal of Public Health, Vol. 19, No. 6. 25 5. Anexo I Elementos a considerar en el análisis de las noticias A) Atendiendo a criterios formales 1Formato de la pieza 2Duración de la pieza y valoración de la misma 3Situación de la pieza en el informativo y presentación inicial en titulares 4Tipo de imágenes ofrecidas. Se atenderá a su descripción a la par que se clasificarán en: a) Propias b) Ajenas 5Inclusión de totales y valoración de los mismos 6Montaje 6.1. Tipo de planos predominantesxvi [16] a) Plano identificativo b) Plano relleno c) Plano semántico 6.2. Criterio de ordenación de la información: tipo de transiciones predominantesxvii [17] a) Secuencialidad fática b) S. lógica c) S. intencional d) S. cronológica e) S. topológica f) S. paradigmática g) S. piramidal o causal h) S. alternativa i) S. asociativa j) S. predictiva 6.3. Recursos expresivos: movimientos de cámara predominantes 7Tipo de noticiaxviii [18] 7.1. Según su trascendencia a) Hard news b) Blank news c) Soft news 7.2. Según su elaboración a) Simple b) De sumario c) De situación d) De interés humano e) Complementaria f) De colorido g) Espacial h) Cronológica 7.3. Según su relación con la imagen a) Sin imágenes ilustrativas b) Ilustrada con imágenes