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La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa: una aportación singular en el arte sacro sevillano del siglo XX

Palomo-Reina, Juan

Abstract

Las pinturas murales que Juan Miguel Sánchez Fernández realizó en 1961 para decorar el inte- rior de la parroquia de Santa Teresa de Sevilla constituyen una aportación original y de gran moder- nidad en la pintura mural y el arte sacro sevillano del siglo XX. A través del análisis de los aspectos técnicos, formales e iconográficos de estas pinturas murales al fresco, el artículo pretende rescatar del olvido esta obra única, que no ha sido anteriormente estudiada, constatar su importancia para la his- toria de la pintura mural en España y ampliar el conocimiento sobre la trayectoria artística y biográ- fica de su autor.

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LA DECORACIÓN MURAL DE JUAN MIGUEL SÁNCHEZ EN LA PARROQUIA DE SANTA TERESA: UNA APORTACIÓN SINGULAR EN EL ARTE SACRO SEVILLANO DEL SIGLO XX JUAN MIGUEL SÁNCHEZ’S MURAL DECORATION AT SAINT THERESA PARISH CHURCH: A SINGULAR CONTRIBUTION TO SEVILLIAN SACRED ART OF THE 20TH CENTURY Juan Palomo-Reina Universidad de Sevilla. España ORCID: 0000-0001-7349-8602 [email protected] Las pinturas murales que Juan Miguel Sánchez Fernández realizó en 1961 para decorar el interior de la parroquia de Santa Teresa de Sevilla constituyen una aportación original y de gran modernidad en la pintura mural y el arte sacro sevillano del siglo XX. A través del análisis de los aspectos técnicos, formales e iconográficos de estas pinturas murales al fresco, el artículo pretende rescatar del olvido esta obra única, que no ha sido anteriormente estudiada, constatar su importancia para la historia de la pintura mural en España y ampliar el conocimiento sobre la trayectoria artística y biográfica de su autor. Palabras clave: Juan Miguel Sánchez; pintura al fresco; pintura mural; arte sacro del siglo XX; Sevilla. The mural paintings that Juan Miguel Sánchez Fernández created to decorate the interior of the Church of Saint Theresa in Seville in 1961 are a relevant contribution of great innovation to mural decoration and to Sevillian sacred art of the 20th century. Through the analysis of the technical, formal and iconographic aspects of these fresco mural paintings, this paper tries to rescue this unique work, that hasn’t been previously studied, to realize its importance for the history of mural decoration in Spain and to expand the knowledge of the author’s historic and biographic information. Key words: Juan Miguel Sánchez; fresco painting; mural painting; 20th century sacred art; Seville. LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Juan Palomo-Reina476 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 TRAYECTORIA ARTÍSTICA El pintor Juan Miguel Sánchez Fernández (1900-1973), tras varios años de formación en la Escuela de Artes y Oficios y en la Academia de Bellas Artes de Sevilla con García Ramos, Mattoni y Gonzalo Bilbao, orientará su quehacer artístico hacia una concepción más moderna de la pintura y del diseño de carteles, influenciado por la novedosa y colorista obra pictórica de Gustavo Bacarisas (1873-1971)1. En el ecléctico panorama sevillano de principios de siglo, destacan, junto a manifestaciones tardías de la pintura de historia y de un anticuado costumbrismo, una pintura luminista de influencia sorollesca y novedosa factura, al tiempo que se da un desarrollo del diseño de carteles. En este campo, Juan Miguel cosecha grandes éxitos, entre los que cabe señalar el primer premio en el concurso de fiestas de primavera de Sevilla de 1925, la tercera medalla en la sección de arte decorativo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926 por su obra fauvista Aurora Sevillana, el primer premio en el concurso de portadas de la revista Blanco y Negro de ese mismo año y el cartel para la Exposición General Española en Sevilla y Barcelona de 1929. A través de su obra cartelística, supera el costumbrismo que domina el panorama sevillano y aporta un concepto más moderno y rupturista, que va a suponer “una auténtica renovación del género”2. Hay que destacar sus magistrales carteles de las fiestas de primavera de 1929, Palomas de la Giralda y Luz y gracia de Sevilla de 1931, considerado, este último, como su mejor cartel, de concepto plano, encuadre dinámico, gran riqueza cromática y un lenguaje sintético que provoca un potente impacto visual con aire alegre y festivo3. Un crítico de la época, comentando este cartel, afirma: “Juan Miguel Sánchez, que es tal vez la sensibilidad más fina en toda la generación de cartelistas sevillanos, ha sentido la necesidad de hacer el cartel de nuestra ciudad rompiendo los moldes tradicionales y ha pintado la Sevilla actual”4. Con respecto a su producción pictórica, hay que señalar el éxito de la exposición individual en San Sebastián en 1939, su participación en distintas colectivas y en las exposiciones nacionales de Bellas Artes, en donde obtiene una segunda medalla en la de 1945 y una primera medalla en la de 1948 con su lienzo La lección de los seises del Museo de Bellas Artes de Sevilla5. 1 Entre los carteles más modernos de Bacarisas que influyen en la producción cartelística posterior, hay que señalar el de las Fiestas de Primavera en Sevilla de 1917 –considerado el primer cartel moderno de Sevilla (Rodríguez, 2000: 506)– y el de la Exposición Iberoamericana de 1929, ambos de concepto plano, vivos colores y gran dinamismo. 2 De la Banda, 2010: 286. 3 Rodríguez, 2000: 533. 4 Rodríguez, 2000: 530. 5 De la Banda, 2010: 263. La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa:... 477 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Mientras que sus carteles y pinturas murales suponen una aportación original y novedosa, su pintura de caballete, por el contrario, se mantiene dentro de una línea más convencional y conservadora, propia de la pintura sevillana del momento. En la polifacética actividad de Juan Miguel, hay que señalar una faceta menos conocida, pero necesaria para comprender en profundidad su obra, que es el diseño de interiores de establecimientos comerciales, actividad que realiza profesionalmente a través de la empresa Sánchez-Gómez, junto al abogado Manuel Gómez Moreno, que desempeña la parte administrativa, ocupándose él de la artística6. Los diseños de estos interiores tienen un aire vanguardista y suponen una gran novedad en el ambiente sevillano, en donde llaman la atención los murales con aire cubista del desaparecido Bar Plata, los de la Horchatería Fillol, que recuerdan el aire fauvista de los murales de la estación de autobuses, los interiores de Almacenes Íñiguez, la Galería Velázquez o la Farmacia Nueva de la calle Francos, entre otros, que llegaron a cambiar los gustos de los viejos comercios sevillanos7. Otro ámbito en el que realiza una singular aportación es el de las artes suntuarias, en donde su creatividad da lugar a originalísimos e innovadores diseños para la cofradía sevillana de los Negritos, de la que fue hermano y director artístico desde 19528. Juan Miguel mostró un enorme interés y entusiasmo ante estos diseños, que pretendió que fueran una obra única y distinta a todo lo que se había hecho en el mundo de las cofradías9. Y, efectivamente, con sus originales y novedosas formas y su diseño dinámico, suponen una renovación del lenguaje tradicional de la Semana Santa de Sevilla, dominado por una estética neobarroca. En 1956 se termina el retablo de madera dorada que diseña para la Virgen de los Ángeles, que iba a ser complementado con un conjunto de pinturas murales en el presbiterio de la capilla de la hermandad de los Negritos, que no llegará a realizar. En 1957 inicia el diseño para los bordados del manto, el palio y la corona de la Virgen, concluyéndose estos en 1961, 1964 y 1970 respectivamente10. Su compromiso en la vida cultural de su época le lleva a ser vicepresidente del Centro de Estudios Andaluces en 1932, presidente del Ateneo Sevillano desde 1932 a 1934 y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla desde 1956. Además, en 1966 recibe la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio y es nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Junto a estas actividades y a su 6 Burgos, 1997: 514. 7 Burgos, 1997: 514. 8 Moreno, 1997: 445. 9 Moreno, 1997: 449. 10 Moreno, 1997: 448-449. Juan Palomo-Reina478 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 quehacer artístico, lleva a cabo una importante labor docente como profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes hispalense, obteniendo en 1943 la Cátedra de Procedimientos Técnicos de la Pintura, que ocupa hasta su jubilación en 197011. En 1973, a la edad de setenta y tres años, fallece en Sevilla. LA PRODUCCIÓN PICTÓRICA MURAL DE JUAN MIGUEL SÁNCHEZ Con un profundo conocimiento y gran experiencia en el manejo de difíciles técnicas murales como el fresco o la encáustica, Juan Miguel llevará a cabo lo mejor de su producción en el campo de la pintura mural, en donde puede ser considerado como uno de los más representativos pintores muralistas de los años cuarenta y cincuenta en España12. Su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de Sevilla en 1956, dedicado a la pintura al fresco, manifiesta su interés por recuperar y profundizar en el conocimiento de esta técnica, de la que describe sus procesos y métodos, y la importancia de transmitirla a las nuevas generaciones de artistas. Con respecto a la necesidad de rescatar esta técnica para la creación artística de su tiempo, subraya “el gran valor plástico de la misma y las posibilidades sin límites que al practicarla nos ofrece, por creer que con la divulgación de esta antigua técnica de pintura mural, después de tanto tiempo olvidada y tantas veces desprestigiada por culpa de falsas manipulaciones de pintores desaprensivos, se hace una buena labor en bien de la pintura de nuestro momento y de la nueva generación de artistas, interesándoles por su cultivo, pues como bien dice el profesor Doerner13, ninguna técnica se presta tanto como esta para las creaciones pictóricas del pensamiento moderno. Y es por ello por lo que me decido a contribuir hoy con mi modesto grano de arena, que no tiene otro valor que el de haber sido obtenido con la experiencia adquirida”14. La decoración mural más antigua que conocemos de Juan Miguel está fechada en 1941 y se encuentra en el vestíbulo de la estación de autobuses del Prado de San Sebastián de Sevilla15. Está compuesta de ocho grandes frescos, de tres metros de altura cada uno, en los que distintos paisajes andaluces y escenas costumbristas del siglo XIX aparecen representados con un aire moderno, que recuerda el sentido constructivista de Vázquez Díaz, adornados con un vivo colorido de estética fauve16. 11 De la Banda, 1987: 112. 12 Pérez, 1997: 522. 13 Se refiere al manual de Max Doerner Los materiales de pintura y su empleo en el arte, publicado por primera vez en castellano en Barcelona en 1946. 14 Sánchez, 1974: 18. 15 Fernández, 2001: 257-268. 16 Guash, 1981: 15. La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa:... 479 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 En 1946 decora el ábside de la parroquia de la barriada de la Electromecánica de Córdoba, con la figura de Cristo resucitado en el centro rodeado de la Virgen María, San Juan Evangelista y los arcángeles San Rafael y San Gabriel17. Su segunda obra importante de temática religiosa es una alegoría de la Eucaristía, de 1949, en el coro de la iglesia de San Luis de Sevilla18, en donde consigue integrar a la perfección su pintura con las ya existentes de Domingo Martínez y Lucas Valdés. En 1953 pinta los murales de la capilla del Carmen en el barrio de Elcano, que representa la llegada de la expedición capitaneada por Juan Sebastián Elcano a Sevilla tras la primera vuelta al mundo, con la imagen de la Virgen del Carmen, en una composición compleja, realizada también al fresco, con gran cantidad de figuras y una rica iconografía19. En 1956 ejecuta los murales de la capilla de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y cuatro años más tarde los murales que son objeto del presente estudio. Además de las anteriores, pinta una serie de murales en los vestíbulos de varios edificios de viviendas en Sevilla. De 1955 son los tres murales del edificio Elcano en la avenida de las Razas, en donde podemos contemplar una composición con figuras alegóricas de Castilla y América, otra con personajes del siglo XVI frente al Guadalquivir en Sevilla y la última que representa una playa de las Indias en primer plano con un mar luminoso al fondo surcado por distintas embarcaciones. Las pinturas al fresco del vestíbulo del número 18 de la sevillana calle Marqués de Paradas representan escenas muy similares a la anterior, de la Sevilla del quinientos, con el río y la Giralda al fondo. Estos murales poseen una gran modernidad por sus formas simplificadas y de concepción plana, su luminoso colorido y los ricos y variados efectos decorativos en los ropajes de las figuras, a base de líneas y puntos de colores, que recuerdan las superficies coloreadas del mural de Santa Teresa. Por otra parte, son varios sus murales desaparecidos, como los frescos del Bar Plata, la fachada del Banco Vitalicio en la plaza Nueva, las pinturas murales de su domicilio en la calle Matahacas, las del salón de actos del edificio de Radio Nacional de España y la decoración de la Horchatería Fillol20. LA DECORACIÓN DE SANTA TERESA, UN PROYECTO SINGULAR La iglesia de Santa Teresa es construida en 1961 por el arquitecto sevillano Alberto Balbontín de Orta (1903-1972) para la nueva barriada sevillana del mismo 17 De la Banda, 1986: 107-109. 18 De la Banda, 2010: 270. 19 Palomo, 2018: 439-456. 20 De la Banda, 1987: 116. Juan Palomo-Reina480 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 nombre. Situada en la plaza de las Moradas, esta modesta construcción, aunque no se encuentra entre las obras importantes de su autor, posee ciertos aspectos originales en el panorama arquitectónico sevillano de los años sesenta21. A diferencia de otras iglesias construidas en estas fechas e influenciadas por los principios de la arquitectura racionalista –como las de San Pablo, Nuestra Señora del Pilar y Nuestra Señora de los Remedios de 1962, y las de San Ignacio de Loyola y San Pío X de 196422–, la iglesia de Santa Teresa presenta una imagen diferente. Mientras que en las anteriores predominan los planos rectos y las líneas verticales y horizontales, en esta se introducen formas curvas que dan lugar a un espacio arquitectónico más dinámico y singular. Pero el aspecto más original, que la diferencia y la destaca de las anteriores, es, sin duda, la importancia que tiene la pintura mural en la decoración de su interior. En otras iglesias sevillanas decoradas con pinturas murales, el protagonismo lo tienen los retablos situados en el presbiterio o en los muros de las naves laterales. En el interior de la iglesia de Santa Teresa, por el contrario, la pintura mural disfruta del protagonismo absoluto al no poseer ningún retablo ni obras escultóricas sobre sus muros. Las pinturas murales se integran a la perfección en las formas arquitectónicas, lo que pone de manifiesto la existencia de un proyecto muy estudiado, en el que posiblemente hubo una estrecha colaboración entre pintor y arquitecto, ambos profesores de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla en estas fechas. Con una planta de 35 metros de largo por 25 de ancho, el templo posee cuatro capillas en los extremos, quedando la zona que ocupa la asamblea litúrgica con forma de cruz griega. Las cubiertas son dos bóvedas semiesféricas rebajadas, coronadas por una cúpula vaída con linterna, que, junto a tres vitrales circulares, ilumina el espacio interior. La fachada principal destaca por su simplicidad, con la puerta en el centro sobre la que se sitúa un gran vitral circular, posee un alero ligeramente arqueado, sobre el que se levanta una original espadaña de diseño sintético, con dos campanas, cubiertas por arquitrabe y frontón partido, en cuyo centro se eleva una hermosa cruz. Sobre la linterna, la original veleta compuesta por una cruz estilizada en el centro, atravesada perpendicularmente por un ancla y tres peces, introduce elementos iconográficos característicos del arte cristiano primitivo en esta arquitectura sacra del siglo XX. Impulsado por la búsqueda de la originalidad, Juan Miguel aporta a este espacio eclesial el aire moderno, novedoso y dinámico que domina en sus carteles, sus interiores comerciales y sus diseños para la hermandad de los Negritos, que 21 En el catálogo de la obra arquitectónica de Alberto Balbontín, aparecen únicamente los dibujos de la planta y alzado de esta iglesia en el apartado que recoge las barriadas que diseñó, no incluyéndose esta construcción en el apartado de iglesias y edificios religiosos. Pérez-Humanes, 2005: 170-171. 22 Capilla/Ramos/Sánchez, 2003: 262. La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa:... 481 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 constituyen, estos últimos, una de las actuaciones más renovadoras de la Semana Santa de Sevilla23. Por tanto, su obra se encuentra en esa corriente de renovación en la que, desde mediados del siglo XIX, numerosos artistas han buscado nuevas formas y lenguajes para el arte sacro de su tiempo. Así, en otros países europeos, cabría señalar a los muralistas de Beuron, Georges Roualt (1871-1958), Georges Desvallières (1861-1950) o Maurice Denis (1870-1943), impulsor de un movimiento de renovación del arte sacro a través de su obra pictórica, sus escritos24 y la fundación de los Ateliers d’art Sacré. Ante estos aires renovadores, el Concilio Vaticano II acabará recogiendo en sus documentos la apertura a una renovación del arte cristiano, cuando manifiesta que “la Iglesia nunca consideró como propio ningún estilo artístico, sino que […] aceptó las formas de cada tiempo, […] también el arte de nuestro tiempo y el de todos los pueblos y regiones ha de ejercerse libremente en la Iglesia con tal que sirva a los edificios y ritos sagrados con el debido honor y reverencia”25. ANÁLISIS FORMAL, TÉCNICO Y CROMÁTICO DE LOS FRESCOS DE LA IGLESIA DE SANTA TERESA La decoración mural de la iglesia de Santa Teresa es, junto a la de la estación de autobuses, la de mayores dimensiones que realiza Juan Miguel Sánchez en toda su carrera artística y es, al mismo tiempo, la más importante de su etapa de madurez. Con sesenta y dos años y cercana su jubilación como profesor en la Escuela de Bellas Artes, se encuentra en plena actividad como pintor muralista. Los frescos de esta iglesia, de distintos tamaños y formas, ocupan catorce paramentos interiores, creando un espacio pictórico exuberante, lleno de elementos decorativos y ricas imágenes que son el resultado de un exhaustivo proyecto mural. Desde un punto de vista formal, la concepción más volumétrica que tenían murales anteriores, como el de la capilla del Carmen de Elcano26, desaparece en estas pinturas, ejecutadas ocho años más tarde, en las que se afirma un concepto plano, más alejado de la representación naturalista, en donde prima la simplificación y estilización de las formas, encontrándose más en consonancia con su lenguaje cartelístico. Cada composición está constituida por líneas que dividen el espacio en 23 Pérez, 1997: 517. 24 En su libro Nouvelles Theories sur l’art moderne sur l’art sacré, 1914-1921, publicado en París en 1922, Maurice Denis expone sus ideas sobre la decadencia, el renacimiento y las nuevas tendencias del arte sacro de su época y sobre la fundación de la Escuela de Arte Sacro. Posiblemente Juan Miguel pudiese haber conocido este libro, dado su interés por crear obras novedosas en el ámbito del arte sacro y por encontrarse esta publicación en la biblioteca de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. 25 Sacrosanctum Concilium,VII, 123. 26 Palomo, 2018: 444. Juan Palomo-Reina482 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 múltiples planos, introduciendo un orden y creando efectos dinámicos mediante recorridos visuales y contrastes entre zonas claras y oscuras. El resultado es un espacio estructurado que evoca la estética cubista27, el constructivismo y algunas obras futuristas. En algunas zonas, las gradaciones conseguidas a través de punteados recuerdan a sus carteles, especialmente el de 1942 y el que contiene la figura de la Verónica, de 1948, cuyo rostro es muy similar al de la santa carmelita del mural que nos ocupa. Otro aspecto de interés es el empleo de la línea para delimitar las formas, recurso que le permite no perder los contornos en la técnica al fresco y obtener un dibujo más rotundo. El tratamiento de las superficies pictóricas es una cuestión muy original en la obra de Juan Miguel Sánchez, ya que el color se aplica a base de pequeños toques separados que recuerda la técnica divisionista del neoimpresionismo –aunque no emplea el recurso del contraste de colores complementarios– y la luminosidad de la técnica musivaria, en la que los tonos separados, contenidos en teselas, se mezclan ópticamente. Con este divisionismo se consigue un efecto dinámico y vibrante y un cromatismo más bien ligero, de poca saturación y gran luminosidad. Otra característica de la pintura de Juan Miguel es su horror vacui, que se manifiesta en un espacio pictórico profusamente decorado, sin apenas zonas vacías, dominando sus composiciones una atmósfera exuberante, muy propia, por otro lado, de la pintura y escultura del barroco sevillano. Con respecto a la técnica al fresco, con la que están pintados los murales de Santa Teresa, Juan Miguel considera esta técnica como única e insuperable, cuando afirma que “la fuerza plástica de este procedimiento no puede superarse y ni siquiera igualarse con ningún otro de los conocidos, ya que se reúnen en él las cualidades más características de todos los demás. Posee de la acuarela su frescura y fluida transparencia, del temple y el pastel el mate impecable y etéreo, y de la encáustica y el óleo su extraordinaria fuerza plástica, unido todo ello a otras cualidades que tanto le caracterizan, como son su empaque sobrio y grave, impuesto por el limitado número de colores y condición de los mismos, que pueden emplearse, y su solidez indiscutible a través del tiempo”28. En el mismo discurso, que está impregnado de su vocación docente, describe con precisión cada uno de los detalles de este procedimiento, que, en los murales de Santa Teresa, aplica con toda corrección, ya que hoy, después de cincuenta y siete años de su realización, se conservan perfectamente, sin apenas grietas, sin alteraciones cromáticas, ni desprendimientos. Para la ejecución de estos murales Juan Miguel aplica varias capas de mortero de cal y arena. A las dos inferiores, que tienen mayor grosor y proporción de arena, se les denomina repellado –compuesta de tres partes de arena y una de 27 Valdivieso, 1986: 481. 28 Sánchez, 1974: 23. La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa:... 483 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 cal– y revoque –formada por el mismo mortero más espeso y rugoso– y a las superiores, que son de menor grosor, se les llama enlucido –compuesta por dos partes de polvo de mármol y una de cal– y estucado –una parte de polvo de mármol y una de cal–, que es la capa sobre la que se aplica el color, mientras está húmeda. Cuando se produce la carbonatación, el color queda integrado en el revestimiento de la pared, formando parte de la misma, a diferencia del resto de las técnicas pictóricas, en las que la pintura es una capa superpuesta al soporte. Al profundo conocimiento de las técnicas se une, en la pintura de Juan Miguel, el empleo de una paleta limitada, consecuencia del uso de técnicas pictóricas y gráficas que conllevan una limitación cromática, tanto la pintura al fresco –en la que se utilizan solo colores estables en contacto con la cal– como las limitadas técnicas de impresión de carteles propias de los años veinte y treinta, que exigían una reducción en el número de tintas. A esto se refiere Juan Miguel cuando afirma que el empleo de un menor número de colores facilita la mejor percepción de la obra mural, y “por ello debe tenerse siempre presente, según mi experiencia, que cuanto mayor es un mural, más necesaria se hace la simplificación en el color y más perjudicial resulta en él el abuso de los tonos enteros. Así pues, mi paleta para esta técnica procuro que sea lo más sobria posible y, por tanto, solo utilizo, generalmente, los colores que doy a continuación: Blanco, la cal; negro, de marfil; tierras, natural y quemada; ocre amarillo, claro y oscuro; rojo, de óxido de hierro; rojo tierra de Sevilla; verde, de óxido de cromo; verde de óxido de cobalto, y azul, de óxido de cobalto”29. En el fresco, los pigmentos, diluidos en agua, son aplicados con rápidas y directas pinceladas, evitando hacer correcciones y superponer sucesivas capas de pintura. Esta manera de trabajar exige una gran destreza y habilidad, que solo se adquiere con la práctica y el estudio de los grandes maestros a los que Juan Miguel profesa gran admiración, como es el caso de Fray Angélico, de quien señala que “tenía por costumbre no retocar ni corregir ninguna obra suya, sino dejarla siempre tal y como había quedado la primera vez, por creer, según decía, que tal era la voluntad de Dios. Con lo que nos hace ver claramente que gran parte de la belleza de los célebres frescos del fraile pintor se debe, sin duda alguna, a su santa costumbre de una parte, y de otra a los profundos conocimientos técnicos que poseía. A esta difícil facilidad de ver, sentir y hacer que está siempre presente en todas sus creaciones y son cualidades fundamentales para poder emplear con éxito el procedimiento pictórico mural de que hemos tratado”30. 29 Sánchez, 1974: 28. 30 Sánchez, 1974: 30. Juan Palomo-Reina490 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 desarrolla un tema bautismal. Se trata de una original versión del bautismo de Cristo. En la pintura podemos ver un paisaje de árboles frondosos y plantas en flor atravesado por un serpenteante río Jordán, en cuyas aguas se encuentra un cordero en primer plano, que simboliza a Cristo, con una cruz de la que pende una filacteria con la inscripción “ECCE AGNUS DEI”, las palabras que Juan el Bautista pronunció sobre Jesús50. Se trata de la única pintura de esta temática que conocemos de Juan Miguel Sánchez. El carácter festivo, alegre y dinámico, que transmiten las distintas composiciones que figuran en esta extensa decoración pictórica mural, son rasgos habituales en la prolífica obra de Juan Miguel Sánchez, a través de la cual intentó aportar formas originales y aires nuevos en un ámbito, como el arte sacro sevillano, en el que ha pesado tanto la fuerte influencia de las formas del pasado. Fecha de recepción: 18 de julio de 2019 Fecha de aceptación: 13 de abril de 2020 BIBLIOGRAFÍA Anónimo (1965): “Tanto monta, monta tanto. 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Foto: Juan Palomo-Reina. Figura 2. Juan Miguel Sánchez, La transverberación de santa Teresa (detalle), 1961, pintura al fresco, parroquia de Santa Teresa, Sevilla. Foto: Juan Palomo-Reina. La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa:... 493 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Figura 3. Juan Miguel Sánchez, Arcángel (muro lateral del presbiterio), 1961, pintura al fresco, parroquia de Santa Teresa, Sevilla. Foto: Juan Palomo-Reina. Juan Palomo-Reina494 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Figura 4. Juan Miguel Sánchez, Composición floral, 1961, pintura al fresco, parroquia de Santa Teresa, Sevilla. Foto: Juan Palomo-Reina. La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa:... 495 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Figura 5. Juan Miguel Sánchez, San Juan Evangelista, 1961, pintura al fresco, parroquia de Santa Teresa, Sevilla. Foto: Juan Palomo-Reina. Juan Palomo-Reina496 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Figura 6. Juan Miguel Sánchez, Decoración de los muros laterales, 1961, pintura al fresco, parroquia de Santa Teresa, Sevilla. Foto: Juan Palomo-Reina. La decoración mural de Juan Miguel Sánchez en la parroquia de Santa Teresa:... 497 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Figura 7. Juan Miguel Sánchez, Árbol con leyenda mariana, 1961, pintura al fresco, parroquia de Santa Teresa, Sevilla. Foto: Juan Palomo-Reina. Juan Palomo-Reina498 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 475-498, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.24 Figura 8. Juan Miguel Sánchez, Anunciación (capilla del sagrario), 1961, parroquia de Santa Teresa, Sevilla. Foto: Juan Palomo-Reina.