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Buenas prácticas ambientales en el sector hotelero del Algarve

Arrais Viegas, María Margarida; Cepeda Pérez, Juan Manuel

Abstract

En las últimas décadas la preocupación por el medio ambiente ha ido adquiriendo una gran importancia. Las empresas no sólo se preocupan de la normativa existente sino también de la sociedad sobre sus actuaciones. La búsqueda de un modelo más sostenible de sociedad se ha transformado en una especie de mar de fondo que se ha ido propagando a escala internacional. La importancia de los graves problemas socioambientales a escala global, que se pusieron de manifiesto en la segunda mitad del siglo pasado, propició una intensa movilización, en el sentido de encontrar un nuevo modelo de desarrollo que permitiese compatibilizar los aspectos económicos, sociales y ambientales. Esta nueva perspectiva se extiende rápido en la actividad turística, la cual posee un enorme potencial para promover mejoras sociales y ambientales, y a través de ellas contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades y los países receptores de turistas. El sector hotelero, como el principal componente del producto turístico, interactúa directamente con el medio ambiente y de su actividad resultan también efectos negativos relevantes. Por ello, a partir de los años noventa del pasado siglo, esta industria comienza a adoptar voluntariamente diversas iniciativas para mejorar su desempeño ambiental. De entre esas iniciativas, las más comunes son los códigos de conducta, las buenas prácticas ambientales, las ecoetiquetas y los sistemas de gestión ambiental (SGA). Con este trabajo de pretende analizar la aplicación de buenas prácticas ambientales en los hoteles del Algarve (Portugal) y así valorar su contribución al desarrollo turístico sostenible de esa región. Palabras clave: desarrollo turístico sostenible, buenas prácticas ambientales.

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BUENAS PRÁCTICAS AMBIENTALES EN EL SECTOR HOTELERO DEL ALGARVE Maria Margarida Arrais Viegas1 Juan Manuel Cepeda Pérez2 Economía y Empresa 1) Escola Superior de Gestão, Hotelaria e Turismo. Universidade do Algarve Terraços do Pinhal, Rua da Moura, nº 38. 8125-449 Vilamoura +351919310477 [email protected] 2) Departamento de Dirección de Empresas y Marketing. Universidad de Huelva Plaza de La Merced, 11. 21071 Huelva +34959217844 [email protected] Resumen: En las últimas décadas la preocupación por el medio ambiente ha ido adquiriendo una gran importancia. Las empresas no sólo se preocupan de la normativa existente sino también de la sociedad sobre sus actuaciones. La búsqueda de un modelo más sostenible de sociedad se ha transformado en una especie de mar de fondo que se ha ido propagando a escala internacional. La importancia de los graves problemas socioambientales a escala global, que se pusieron de manifiesto en la segunda mitad del siglo pasado, propició una intensa movilización, en el sentido de encontrar un nuevo modelo de desarrollo que permitiese compatibilizar los aspectos económicos, sociales y ambientales. Esta nueva perspectiva se extiende rápido en la actividad turística, la cual posee un enorme potencial para promover mejoras sociales y ambientales, y a través de ellas contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades y los países receptores de turistas. El sector hotelero, como el principal componente del producto turístico, interactúa directamente con el medio ambiente y de su actividad resultan también efectos negativos relevantes. Por ello, a partir de los años noventa del pasado siglo, esta 499 industria comienza a adoptar voluntariamente diversas iniciativas para mejorar su desempeño ambiental. De entre esas iniciativas, las más comunes son los códigos de conducta, las buenas prácticas ambientales, las ecoetiquetas y los sistemas de gestión ambiental (SGA). Con este trabajo de pretende analizar la aplicación de buenas prácticas ambientales en los hoteles del Algarve (Portugal) y así valorar su contribución al desarrollo turístico sostenible de esa región. Palabras clave: desarrollo turístico sostenible, buenas prácticas ambientales. Abstract: The search for a more sustainable model of society has been in transformation these past few decades, as a true transnational trend. The emergence of serious socio-environmental problems, during the latter half of the 20th century, started an intense mobilization which aimed to find a new model of development which would allow the equilibrium of economic, social and environmental issues. This new perspective quickly spread out through the tourism industry, since tourism is a crucial factor for economic development, and gathers enormous potential to promote better social and environmental conditions which, in turn, contribute to the sustainable development of communities and in-coming countries. As such, the idea of sustainable tourism became reality while the concept of sustainability became more popular, first as a counter-force to mass tourism and later on as a desirable aim for all types of tourism, now understood as an economic activity to satisfy the environmental and social needs indispensable to human life. The hotel sector, as the main component of the tourism product, interacts directly with the environment and its activity causes important negative impacts. Thus, since the 1990s, this sector began to adopt several spontaneous initiatives in order to improve its environmental behavior. Amongst these initiatives, the most common are the codes of conduct, good environmental practices, eco-tags and the Environment Management Systems (EMS). This study analyses how good environmental practices have been experienced and implemented by hotels in the Algarve region (Portugal) and aims to assess the hotels’ contribution for sustainable tourism in the region. Keywords: sustainable tourism, good environmental practices. 500 1. INTRODUCCIÓN La importancia de los aspectos ambientales dentro de las políticas que siguen las empresas varía considerablemente entre sectores e incluso entre empresas que pertenecen al mismo sector. Durante mucho tiempo el turismo fue considerado una actividad no contaminante y respetuosa con el entorno, de hecho se sigue denominando por algunos “industria sin chimeneas”, para destacar precisamente ese aspecto. No obstante, a medida que aumentaban las preocupaciones ambientales de la sociedad y se desarrollaba el concepto de sostenibilidad, esta percepción inicial sobre este sector se fue poniendo en entredicho debido a las consecuencias ambientales negativas de la actividad turística. Según Hunter y Green (1995), el turismo tiene la tendencia a desarrollarse en áreas geográficas caracterizadas por la existencia de recursos naturales atractivos y diferentes. Sin embargo, los recursos naturales no son infinitamente renovables, de ahí que frente al crecimiento del fenómeno turístico, los autores llamen la atención sobre el riesgo de que la presión ejercida sobre el ambiente pueda ser de tal magnitud que condene la actividad turística a la insostenibilidad y, a largo plazo, al declive. Urtasun y Gutiérrez (2006) destacan que cualquier actividad industrial, por muy contaminante que sea, no se perjudica a si misma de forma tan directa como sucede con la actividad turística, pues mientras en aquellas los impactos ambientales negativos se reflejan fundamentalmente sobre el conjunto de la sociedad, en la actividad turística la degradación ambiental producida constituye una parte inseparable de su propio producto. En efecto, el sector turístico es una de las actividades con mayor interdependencia del entorno donde se desarrolla, dado que por una parte consume recursos naturales y por otra necesita un entorno natural atractivo para su desarrollo, puesto que ése es uno de los principales motivos de atracción turística (Grávalos y Cepeda, 2007). Además, por definición, los servicios tienen que ser consumidos en el espacio físico en el que se sitúa la empresa que los ofrece, no habiendo la posibilidad de trasladar el servicio turístico a otro lugar, ni siquiera sus externalidades negativas. Por ello, los daños ambientales se producen en el mismo espacio físico en el que son prestados los servicios turísticos, degradando así su propia calidad. 501 La tendencia actual de las empresas es, o debería ser, incorporar a su gestión una mayor sensibilidad ambiental, de manera que dejen de considerar el medio ambiente como una potencial amenaza para convertirlo en una fuente de oportunidades. Por lo tanto, el desarrollo turístico también debe fundamentarse sobre criterios de sostenibilidad, que permitan una gestión global de los recursos. Como refiere Cooper et al. (2007), es imposible evitar que haya impactos ambientales, pero es posible, con la planificación adecuada, dirigir el desarrollo turístico hacía un objetivo de minimización de los impactos negativos y a la vez de fomento de los impactos positivos. Para ello es imprescindible la participación activa de todos los actores implicados, tanto del lado de la demanda turística, que exige un ambiente bien conservado, como del lado de la oferta, que depende de esa conservación para sobrevivir. El sector hotelero, como principal componente de la oferta turística, tiene la responsabilidad de controlar sus impactos ambientales, contribuyendo de esta forma a la competitividad del destino del cual es el propio beneficiario. En este sentido, el sector ya comenzó a adoptar de forma voluntaria diferentes instrumentos como son los códigos de conducta, las guías de buenas prácticas, ecoetiquetas y los sistemas de gestión ambiental. La industria hotelera parece haber asumido parte de su responsabilidad en cuanto a su responsabilidad con el medioambiente donde desarrolla su actividad. Como recoge Vargas et al. (2006), se pueden identificar una serie de factores favorecedores y otros limitadores. Los principales factores impulsores de estas iniciativas responsables serían: • Mejora de la imagen. • Ventajas frente a competidores. • Adaptación a la legislación. • Exigencias del mercado. • Ayudas y subvenciones. • Exenciones fiscales. • Sanciones por incumplimiento legal. • Presión por las partes interesadas. En cuanto a los factores limitantes estarían los siguientes: elevada inversión en recursos materiales y humanos, dificultades técnicas y legislativas, la insuficiente formación 502 ambiental de la dirección y la ausencia de valoración por parte de los consumidores y usuarios. Con este trabajo se pretende analizar cómo han aplicado buenas prácticas ambientales en el sector hotelero del Algarve (Portugal) y así valorar su contribución al desarrollo turístico sostenible de esa región, para completar más adelante este trabajo con nuevos estudios de carácter longitudinal que permitan determinar la evolución experimentada en la implementación de buenas prácticas ambientales por los hoteles algarvios. 2. METODOLOGÍA 2.1. Variables de medida Para la evaluación de la gestión ambiental en los establecimientos turísticos destaca como metodología aplicable la basada en las listas de control (checklists), mediante éstas se puede verificar la existencia de comportamientos o determinados elementos destinados a la minimización de los impactos ambientales de la actividad. Aunque la Agenda 21 para la Industria de Viajes y Turismo identifica diez áreas prioritarias de acción para las empresas turísticas (Tabla 1), la gran mayoría de las listas de control consultadas incide esencialmente sobre tres de estas áreas: las relacionadas con la gestión del agua, de la energía y de los residuos. Tabla 1. Áreas de prioridad de la Agenda 21 1. Minimización de residuos. 2. Eficiencia, ahorro y gestión energética. 3. Gestión de recursos acuáticos. 4. Gestión de aguas residuales. 5. Substancias tóxicas. 6. Transporte. 7. Planificación y gestión del uso del territorio. 8. Implicación de empleados, clientes, comunidades locales. 9. Diseño de sostenibilidad. 10. Colaboraciones para el desarrollo sostenible. 503 En las prácticas de gestión ambiental consideradas en el presente trabajo, se incluyen las tres áreas referidas, pero también se consideran otras vinculadas a la propia estructura organizativa de la empresa, como son la participación de los trabajadores y la sensibilización de los clientes, pretendiéndose así llegar a una lista de control que resulte de la conciliación de las áreas prioritarias identificadas en la Agenda 21 con las áreas que más frecuentemente hemos podido observar en la bibliografía consultada. La valoración de las prácticas ambientales consideradas se realizó a través de una escala tipo Lickert de 5 puntos, en el que una puntuación de 1 se corresponde con la inexistencia de esas prácticas y 5 con su total implementación, superando de esta forma la simple medición dicotómica, normalmente utilizada, en función de la verificación o no de un determinado ítem ambiental. La utilización de esta escala permite el desarrollo de una serie de indicadores, denominados Indicadores de Desempeño Ambiental (IDA) o ecoindicadores, que posibilitarán la evaluación del desempeño ambiental del sector hotelero en función de los valores obtenidos y teniendo en cuenta el diferente número de ítems que constituyen cada una de las áreas analizadas. A través de esta escala de referencia se pudo evaluar la eficacia de las prácticas ambientales implementadas por lo hoteles y clasificar las áreas ambientales consideradas en diferentes niveles de desempeño: “elevado”, “medio”, “reducido” o “nulo”. 2.2. Recogida de datos La población objetivo de este estudio fue definida por los hoteles de de 2, 3, 4 y 5 estrellas de la región del Algarve (Portugal), que aparecen en la lista de la Portugal Hotel Guide. Dada la relativamente pequeña dimensión de la población (N = 88), no se procedió a seleccionar una muestra, sino que el cuestionario fue enviado a todos los elementos de la población. El cuestionario utilizado fue elaborado específicamente para este estudio y la inclusión de los diferentes ítems empleados fue el resultado de la investigación bibliográfica de estudios similares y de la opinión de diversos especialistas en la materia. En el cuestionario se identificaron dos bloques de ítems, el primero relativo a la caracterización de la unidad hotelera y el segundo relativo a las prácticas ambientales que en ese momento llevaban a cabo. 504 La caracterización del hotel se refiere a atributos como la localización, antigüedad, número de habitaciones, número de trabajadores fijos, tasa media anual de ocupación, nacionalidad de los clientes, práctica de benchmarking, implantación de un sistema de gestión ambiental y existencia de certificación ambiental. En el segundo bloque figuran las prácticas ambientales cuyo nivel de implementación se valora a través de la referida escala tipo Lickert de cinco puntos. Siendo estas cuestiones las más importantes en el trabajo que se presenta, fue determinada su consistencia interna a través del coeficiente Alpha de Cronbach que presentó un valor de 0.94, indicando una fuerte consistencia. Las prácticas consideradas fueron clasificadas en las siguientes áreas: - Minimización de residuos, reutilización y reciclaje; - Conservación, eficiencia y gestión de energía; - Gestión del agua; - Sustancias y residuos peligrosos; - Ruidos y vibraciones; - Transportes; - Organización y recursos humanos; - Información y sensibilización a los clientes; - Compromiso con la comunidad local. Inicialmente se contactó con los 88 hoteles constitutivos de la población y la entrega de los cuestionarios se realizó de acuerdo con las preferencias que fueron manifestadas por ellos: correo, Internet o entrevista personal. En esta primera fase se obtuvieron 37 respuestas, correspondiéndose con una tasa de respuesta del 42%. En una segunda ronda, con contactos telefónicos y personales, se pudieron consiguir 13 respuestas más, obteniéndose así una muestra final de 50 unidades, que se corresponde con una tasa de respuesta de cerca del 57%. 505 3. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS La presentación de los resultados se ha dividido en dos puntos principales, correspondientes a los dos bloques de cuestiones en los que se ha dividido el cuestionario: el primero relativo a la caracterización del hotel y el segundo relativo a sus prácticas ambientales. Además de los cálculos globales se procedió a la verificación de la existencia de eventuales relaciones entre variables. Los resultados son comentados por las diferentes categorías de variables explicativas sólo para los casos en los que los tests estadísticos confirman la existencia de relación1. 3.1. Caracterización de los hoteles Los hoteles encuestados son mayoritariamente de 4 estrellas (52%) y localizados en la franja costera (68%). Para facilitar el análisis de los resultados se agruparon los hoteles en dos categorías, los de 4 y 5 estrellas por un lado y los de 2 y 3 estrellas por otro, también se clasificó a los municipios en dos grupos: occidentales y orientales. Se pudo constatar la existencia de una relación estadísticamente significativa2 entre estas dos variables: los hoteles de 4 y 5 estrellas se localizan mayoritariamente (71%) en la parte occidental y los hoteles de 2 y 3 estrellas en la oriental (63%). De la misma forma se detecta la existencia de asociación3 entre estas categorías y la situación geográfica (franja costera / centro urbano): los hoteles de 4 y 5 estrellas se sitúan mayoritariamente (88%) en la franja costera y los de 2 y 3 estrellas (69%) en los centros urbanos. Por lo tanto, no es extraña la relación4 según la cual los hoteles situados en la franja costera se concentran mayoritariamente en la zona occidental (71%) y la mayor parte de los urbanos (67%) en la oriental. Los hoteles encuestados tienen una edad media de cerca de 18 años, siendo las unidades de 3 y 4 estrellas las más antiguas (con medias, respectivamente de 21 y 20 años) y las de 5 estrellas las más recientes, registrando una edad media de 14 años.  1 Se utilizaron los tests χ 2 (variable explicativa y dependiente cualitativas) y los tests t para muestras independientes (variables explicativa cualitativa y variable dependiente cuantitativa).Todos los tests fueron realizados para un nivel de significación del 5%. 2 χ2 de Pearson = 4.96; p = 0.026 3 χ 2 de Pearson = 16.82; p = 0.000 4 χ 2 de Pearson = 6.35; p = 0.012 506 • El número de habitaciones varía de acuerdo con la categoría del hotel. Se obtuvo una media de 163 habitaciones, siendo los hoteles de 4 y 5 estrellas los de mayor dimensión. • Las principales nacionalidades de los clientes son, por orden decreciente de importancia: británicos, portugueses, alemanes, españoles y holandeses. Atendiendo a las tres nacionalidades más frecuentes (dentro de las nacionalidades indicadas como mercado principal), se verifica la existencia de relaciones estadísticamente significativa5 entre éstas y la localización del hotel: los turistas británicos y alemanes son más representativos en la parte occidental y los portugueses en la oriental. • La mayoría de los cuestionarios (52%) fueron respondidos por miembros de la dirección (director general, director comercial o subdirector), siendo apenas el 10% de los cuestionarios los que fueron respondidos por el responsable ambiental y esto únicamente en los hoteles de 4 y 5 estrellas. • Con relación a la cuestión sobre benchmarking, la mayoría de los encuestados (53%), respondió que no lo practicaban y en la mayoría de los casos se notaba el desconocimiento sobre estos procesos. Se verificó también la existencia de una relación estadísticamente significativa6 entre esta variable y la categoría del hotel: de los 41 hoteles que afirmaron practicar benchmarking, cerca del 83% son de categoría superior (4 y 5 estrellas). • Con relación al sistema de gestión ambiental, la mayoría de los encuestados (66%) respondieron que no lo tenían implementado en su hotel. En cuanto a la cuestión de certificación ambiental, se verifica que sólo 6 unidades (3 de 4 estrellas y 3 de 5 estrellas), están certificadas con la ISO 14001, registrándose un elevado número de respuestas (37) “no aplicable” a esta cuestión, lo que revela la falta de conocimiento existente sobre esta temática.  5 χ 2 de Pearson = 7.39; p = 0.025 6χ 2 de Pearson = 4.59; p = 0.032 507 mayoritariamente en la parte occidental de la región, zona que tiene como uno de sus principales mercados el alemán, que es particularmente exigente en cuestiones medioambientales. La localización de estos hoteles (el 88% en la franja costera) ejerce también una fuerte influencia en la adopción de estas prácticas, una vez que la legislación ambiental es más exigente con los establecimientos localizados en la franja litoral. Por estas mismas razones no será sorprendente que sean precisamente los hoteles de esta categoría los que más apuestan por la implementación de sistemas de gestión ambiental (de los 17 hoteles que lo poseen, 13 son de categoría superior) y por la certificación (los 6 hoteles con certificación ambiental son todos de esta categoría). A pesar de no haberse detectado una relación estadísticamente significativa entre estas dos variables (SGA e Certificación) y la categoría del hotel, esta última presentaba una asociación con el nivel de desempeño global, de ahí que sean los hoteles de mayor categoría los que mejor se califican en este indicador: de los 26 hoteles clasificados en el nivel medio-elevado, el 73% son de 4 ó 5 estrellas. Por su parte, el nivel de desarrollo global registró una importante asociación con las variables SGA y Certificación, verificándose que entre los 26 hoteles de nivel medioelevado, 15 poseen un SGA y 6 están certificados, mientras que en los 24 hoteles de desarrollo reducido o nulo, sólo existen 2 con SGA y ninguno certificado. De los resultados expuestos se puede entender que la situación ambiental del sector hotelero estudiado estaba lejos de lo ideal: • una gran mayoría de las prácticas ambientales consideradas estaban deficitariamente implementadas; • el recurso a técnicas que pueden contribuir a un mejor desempeño ambiental, como es el caso del benchmarking, es aún reducido y orientado fundamentalmente hacia medidas de reducción energética; • el número de hoteles con Sistemas de Gestión Ambiental es claramente minoritario y sus efectos positivos más visibles se concentran en la gestión de residuos y substancias peligrosas; y finalmente, • la certificación, es una característica de sólo media docena de hoteles con directivos con mayor visión medioambiental. 514 En cuanto al nivel de desarrollo ambiental global manifestado por los hoteles encuestados, se podría decir que aunque la situación no es dramática, la clasificación obtenida tampoco es brillante: se reparten casi igualmente entre el nivel reducido (42%) y medio (48%), siendo sólo un 4% los hoteles clasificados en el nivel elevado. Este resultado desde una perspectiva meramente aritmética se puede considerar de nivel medio, pero en un contexto de sostenibilidad y teniendo en cuenta los objetivos de la Agenda 21, es manifiestamente pobre. Por ello habría que indicar que el sector tiene que apostar más y mejor por la implementación de acciones ambientales que le permitan contribuir de forma más significativa a la sostenibilidad turística de la región. BIBLIOGRAFÍA Almeida, F. (2002): O bom negócio da sustentabilidade. Nova Fronteira. Rio de Janeiro. Álvarez, M.; de Burgos, J. y Céspedes, J. (2001). “Un análisis exploratorio de las estrategias medioambientales y el contexto organizativo de los hoteles españoles”. Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa. Nº8: pp.5-32. Aragón, J. (1998): Empresa y medio ambiente: gestión estratégica de las oportunidades medioambientales. Editorial Comares. Granada. Chan, E.y Wong, S. (2006): “Motivations for ISO 14001 in the hotel industry”. Tourism Management. 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