Full text
LA REPRESENTACIÓN DEL COLECTIVO LGTBIQ+ EN TVE DURANTE LA DÉCADA DE LOS 90 FACULTAD DE COMUNICACIÓN UNIVERSIDAD DE SEVILLA ALUMNO: CARLOS JAVIER SANTANA SUÁREZ TUTORA: INMACULADA GORDILLO ÁLVAREZ TRABAJO FIN DE GRADO DOBLE GRADO PERIODISMO Y COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL
Dedicatoria A mi madre y mi tía Carmela por hacerme un camino de flores para no perderme. A mi padre y mis hermanos por regarlo. A Esther, Maca y Sara por estar. A Cristina, Lucía, y Mercedes por pensarme. A mi primo Miguel y Sevilla por convertirse en hogar. Y a mí mismo por dejarme ser.
RESUMEN Una investigación sobre el tratamiento que la televisión pública hizo durante la década de los 90 de la imagen de la comunidad LGTBIQ+. La mayoría de los estudios relacionados con la representación que se ha proyectado de las personas LGTBQ+ a lo largo del tiempo se focalizan en la ficción serial. Por ello, en esta investigación se abre el campo de estudio y se incluyen los géneros televisivos de entretenimiento y divulgación. Se han escogido programas emitidos en Televisión Española, por su carácter de servicio público esencial, en el que se deben sentir identificados todos los españoles. Además, el marco temporal en el que se centra este trabajo es en la década de los 90, por ser el momento en el que surgen las televisiones privadas y en el que el país ya se había adaptado a la nueva realidad democrática. El objetivo es saber si ha evolucionado de manera positiva este tratamiento a lo largo de la década, por lo que se han visionado formatos de principio y de final de la misma. A través de un análisis del discurso, se han identificado las actitudes y estereotipos más comunes que se atribuyen a las personas y personajes del colectivo representadas en TVE. Asimismo, se han rellenado unas tablas de análisis en las que se observa de manera visual cuáles han sido los fenómenos más usuales ligados a la comunidad LGTBIQ+. PALABRAS CLAVE: LGTBIQ+, estereotipos, representación, televisión pública, evolución.
ÍNDICE: 1. Introducción 2. Marco teórico a. La representación del colectivo LGTBIQ+ en la televisión española 3. Contexto histórico a. La evolución legislativa y social del colectivo LGTBIQ+ hasta década de los 90 4. Diseño de la investigación a. Justificación de la investigación b. Planteamiento del problema c. Objetivos d. Hipótesis 5. Metodología 6. La representación del colectivo LGTBIQ+ en TVE en los años 90 a. Descripción de los programas visionados i. Programas divulgativos ii. Programas de ficción iii. Programas de entretenimiento b. Análisis comparativo de la representación del colectivo LGTBIQ+ entre los programas del mismo género durante la década de los 90. 7. Conclusiones 8. Bibliografía 9. Anexos I. Tablas de análisis 1 3 8 11 15 18 43 48 52
1 INTRODUCCIÓN En nuestra sociedad es primordial identificarse para sentirse parte del grupo, para desarrollar el sentido de pertenencia. La televisión cumple con la función de espejo, todo lo que se emite tiene su origen en nuestra realidad, ofreciéndonos sentimientos de unión y seguridad. Sin embargo, no siempre la imagen que se proyecta se corresponde a la verdad, perpetuando una serie de tópicos con los que es difícil acabar. Por esta razón, desde hace un tiempo, la opinión pública se interesa por la representación que se ha hecho de la comunidad LGTBIQ+ a lo largo de la historia en los medios de comunicación. Hoy somos muchos los jóvenes que tenemos conocimiento de la historia y sufrimiento que han pasado las personas LGTBIQ+ durante el proceso hacia la libertad sexual. En nuestro camino hemos escuchado hablar de nombres como el de Pedro Zerolo o Carla Antonelli, ya que han puesto voz y cuerpo a la lucha de los derechos del colectivo. Los abanderados por la causa se han convertido en referentes para los que hoy en día podemos gritar quienes somos y a quienes amamos. Actualmente, contamos con nuevas figuras reales y ficcionales que tienen más espacios públicos en los que desarrollarse y visibilizarse, dándonos al resto la posibilidad de reconocernos. El colectivo está presente en la sociedad más allá de la defensa de su orientación o identidad sexual, forma parte del debate público en todas sus vertientes, a pesar de que se sigan produciendo escenas de odio y discriminación. Gracias a la evolución de la sociedad hemos sido conscientes de los estereotipos que se han impuesto a las personas LGTBIQ+ y que han afectado a su desarrollo psicológico y social. El colectivo se ha reconocido en personajes y personas cargados de clichés y encasillados en situaciones concretas que se alejan de la normatividad. Durante las últimas décadas, hemos sido testigos de la hiperfeminización en los personajes homosexuales en series cómo Aquí no hay quien viva (Antena 3, 2003) o Aída (Telecinco, 2005) o de la escasa presencia de mujeres lesbianas en las parrillas televisivas de nuestro país. Del mismo modo, nos hemos deshecho de los chistes homófobos y apropiado de insultos vejatorios que ahora nos empoderan, como ‘maricón’. En estos últimos años, tras la serie La Veneno (Calvo y Ambrossi, 2020), se ha hecho un análisis del personaje de Cristina Ortiz durante sus intervenciones en el programa Esta noche cruzamos el Misisipi, en Telecinco. En él se presentó una imagen sexualizada y exagerada de la tertuliana, que causaba cierto rechazo en el imaginario colectivo. Aún así
2 su presencia sirvió como modelo a niñas trans que se sintieron identificadas, como el caso de la escritora Valeria Vegas, cuya historia vital vertebra la trama de la serie. Este ejemplo nos sirvió como punto de origen para nuestra investigación, dado que nos interesaba saber con qué imagen se han identificado las personas LGTBIQ+ durante los 90 y si esta había evolucionado a medida que avanzaba la década. Nosotros optamos por centrarnos en la televisión pública, que era la que más recorrido vital tenía y la que actúa como servicio público de la sociedad española. Además, consideramos que no solamente nos podíamos quedar en los programas ficcionales, sino que nos preocupamos por saber cuál era ese tratamiento en el resto de los géneros televisivos, incluyendo en nuestra investigación a los programas divulgativos y de entretenimiento. Ampliamos el campo de estudio porque habíamos observado un vacío en este sector, ya que la mayoría de las investigaciones relacionadas se focalizaban en el colectivo LGTBIQ+ en las series y películas españolas de los 90. Para poder llegar a unas conclusiones claras sobre la evolución en la representación de las personas LGTBIQ+ en TVE durante la década de los 90, realizamos un análisis del discurso, comparando programas de principio de la década y del final. Para ubicar nuestra investigación, primero hemos desarrollado un marco teórico en el que apuntamos los estudios relacionados y un contexto histórico que nos expusiese la situación social, psicológica y política de las personas LGTBIQ+ en la década. Posteriormente, hemos manifestado las razones por las que optamos por esta investigación y la metodología que hemos usado para elaborarla. Además, hemos incluido una descripción de cada uno de los programas visionados, junto a una tabla de análisis en las que hemos señalado las situaciones que considerábamos imprescindibles en la observación de la imagen que se había exhibido del colectivo en cuestión. Para acabar, presentamos el análisis comparativo de los programas y las conclusiones que hemos extraído del mismo.
3 MARCO TEÓRICO LA REPRESENTACIÓN DEL COLECTIVO LGTBIQ+ EN LA TELEVISIÓN ESPAÑOLA Para poder analizar el tratamiento que Televisión Española (TVE) hizo de la imagen del colectivo LGTBIQ+ en los años 90 es necesario acudir a las fuentes teóricas. Estas nos ayudan a entender la influencia de los medios de comunicación en el imaginario colectivo y la importancia de un discurso bien estructurado y argumentado para la aceptación de nuevas realidades. Hoy en día, la transformación de los valores y actitudes de la sociedad es más fácil y rápida que en los años 90 y épocas anteriores. En la actualidad no solo contamos con la radio, la televisión y la prensa como medios de difusión, sino que los nuevos medios poseen unas herramientas y procesos de producción de la información que son más rápidos y variados. Ahora, somos los usuarios los que acudimos a determinados discursos y medios con el objetivo de alimentar nuestras creencias y valores, aumentando nuestras posibilidades de aprendizaje y pluralidad, pues nosotros decidimos “la jerarquización y la relevancia de los contenidos” (Zambrano et al., 2021, p.1668). Como venimos diciendo, los medios determinan en gran medida la capacidad crítica y cognitiva que tiene la sociedad, pues a partir de su percepción conocemos y aprendemos sobre lo que sucede en el mundo que nos rodea. Por tanto, hablamos de la disciplina denominada “educomunicación”, que Gonzálvez y Contreras entienden como la educación de la ciudadanía a través de los medios de comunicación. A partir de esta se crea la “ciudadanía mediática”, a la que se le aporta unos conocimientos que le permite tomar unas decisiones fundamentadas, imprescindibles en una democracia (2013, p. 133). Por tanto, es obvio que los mensajes enviados a través de los medios de comunicación calan en nuestro intelecto y forjan nuestra opinión pública, haciendo que la sociedad avance o retroceda en unos temas u otros, en función, a lo que dicte la agenda setting del momento (McCombs y Shaw, 1972). En la actualidad, la realidad y las vivencias del colectivo LGTBIQ+ forman parte de nuestro discurso diario, pues no hay más que ver series como Élite (Netflix, 2018) o Sex education (Netflix, 2019), o, incluso analizar la cantidad de personas LGTBIQ+ que trabajan en los medios de comunicación de nuestro país. Sin embargo, el camino para conseguir la normalización de esta realidad y personas ha sido largo y complicado. Por el momento histórico en el que eclosionó la lucha del colectivo, el medio de comunicación que comenzó a dar voz a sus gritos fue la
4 televisión, que, como otros, siempre ha provocado un fuerte impacto sobre la sociedad. Así lo expone Francisco A. Zurian: La televisión se ha convertido en un instrumento de transformación del imaginario común social, reflejando, por un lado, la realidad de cada sociedad concreta en la que se desarrolla […] y, por otro lado, mostrando una gran capacidad de incidencia en la transformación de dicha realidad social por medio de la inclusión (cuando es el caso) de modelos representacionales más ‘vanguardistas’, menos normativos, más emergentes y minoritarios. (2018, p. 244) Con la llegada de nuevos medios como las redes sociales o las plataformas digitales, se pensó que acabaría la etapa de influencia de la televisión, pero esta se ha sabido adaptar a las necesidades de los nuevos espectadores y a los modelos de producción actuales. En los últimos años es común la aparición de personas y personajes del colectivo LGTBIQ+ en nuestras televisiones, sobre todo en la ficción televisiva. Ya en 2009, Orozco y Vassallo, en el anuario de OBITEL, detectaron que cada vez había más personajes gais, principalmente hombres, en los distintos formatos y géneros de televisión, desde realities shows hasta series de ficción (2009, 2010b), incluyendo también los programas de entretenimiento. Anteriormente en Estados Unidos, se habían planteado ya otras investigaciones que se centraban en el estudio de los personajes gais, incluyendo dentro de este concepto a todos los miembros del colectivo. Uno de ellos fue el análisis de tres series de televisión emitidas en 2003 en la ABC, realizado por Avila-Saavedra, en el que reconoce que “la progresividad percibida por la aparición de personajes homosexuales en la televisión estadounidense podría verse debilitada si esta percepción responde a las normas tradicionales de las relaciones sociales 1 ” (2009, p. 6). Es decir, que representar continuamente los estereotipos y clichés atribuidos al colectivo no beneficia a su avance social en la vida real. Además, se hace un tratamiento de la imagen de los gais muy superficial, con el objetivo de no generar incomodidad en el imaginario heterosexual, por ello solo se presenta lo estereotipado, dejando de lado cualquier tipo de representación sexual o de sus deseos personales (Fejes, 2000, pp. 113-117). No obstante, esto no significa que las personas del colectivo no hayan luchado por acabar con este tipo de proyección. Ya en los 70, como informan Fejes y Petrich, los gais y lesbianas se 1 “The perceived progressiveness of gays’sudden appearance on American television could be undermined if it responds to traditional norms of social relations”
5 levantaron en contra de las representaciones que se estaban haciendo en la televisión sobre su comunidad. El primer ejemplo es cuando en 1974, en un capítulo Marcus Welby (ABC, 1969), se mostró a un personaje homosexual como un abusador de niños y a la homosexualidad como una enfermedad tratable. Esto ocasionó el enfado de la National Gay Task Force (NGTF), consiguiendo que, aunque no se cancelase el programa, la ABC insertase un clip en el que diferenciaba a los abusadores de niños de los homosexuales (Fejes F. y Petrich K., 1993, p. 400). Gran parte de los estudios relacionados con el tratamiento que se hace del colectivo en la televisión americana están centrados en la primera sitcom que contaba con un personaje principal homosexual, Will & Grace (NBC, 1998-2020). De esta serie se ha criticado, como señalábamos antes, la ausencia de una representación justa y adecuada de la comunidad, pues caía en los estereotipos y en la necesidad de conseguir la aceptación heterosexual. Concluimos, como indican Kathleen Battles y Wendy Hilton-Morrow, que “hacerse visible es entrar en un discurso dominante que marca los límites de la normalidad, lo que en la sociedad estadounidense contemporánea significa heteronormatividad 2 ” (2002, pp. 101-102). Es significativo que los estudios nombrados se centren en la figura del hombre homosexual, relegando, como en gran parte de la historia, la postura de la mujer lesbiana a un segundo plano, lugar que ocupan en las series de ficción. En muchas de las ocasiones, se presenta a la lesbiana a través de rasgos perversos (Sánchez, 2020, p.117), tanto en programas de ficción como de no ficción. No obstante, la escasa representación es algo que está cambiando, porque en la temporada 2021-2022, la Gay and Lesbian Alliance Angainst Defamation recoge que de los 141 personajes LGTBIQ+ que salen en series de televisión en prime time en programas y plataformas digitales de EE. UU. el 40% son lesbianas, frente al 35% que son hombres homosexuales. La presencia de las mujeres homosexuales en estas series ha aumentado un 22% respecto a la temporada anterior (GLAAD, 2022, pp. 10-11). En España, poniendo el foco de nuevo en los hombres homosexuales, podemos destacar el estudio de Ramírez Alvarado y Cobo Durán. En él se analizan las formas de representación de las nuevas masculinidades en las series de ficción de la televisión española, en las distintas cadenas en la década de los 2000, cuando empiezan a aparecer 2 “To become visible is to enter into a dominant discourse that marks the boundaries of normalcy— which in contemporary U.S. society means hetero-normalcy”
12 idea judeocristiana de la vida era rechazado y condenado. Esta situación provocó el silencio, el sufrimiento y la invisibilización de muchas personas que formaban parte de esta comunidad, por lo que hoy es necesario hacerles justicia. Se puede decir que en España el colectivo LGTBIQ+ tiene una historia (pública) muy corta y estereotipada y los estudios que se han hecho de él son escasos, aunque cada vez cobran más peso en nuestra agenda intelectual y cultural. Por ello, consideramos que es esencial socavar en su relato e intentar poner nombre y apellidos al porqué se han creado una serie de clichés y discriminaciones que aún azotan a los miembros de esta comunidad. Desde sus inicios, la televisión ha sido un escaparate con el que poder identificarse, puesto que en ella aparecen todo tipo de personas y referentes con los que nos sentimos reflejados. Así, es muy relevante saber cuáles han sido los personajes que han abanderado el colectivo, cómo se los ha representado y si esta representación ha sido la adecuada, tanto para la identificación de la comunidad como para la aceptación por parte de la sociedad heteronormativa. Hasta los 80 y 90, fueron muy pocos los personajes LGTBIQ+ que se manifestaron en pantalla, haciendo que el colectivo no tuviera referentes. Como ya sabemos, ‘lo que no se nombra, no existe’, lo cual provocó en ese momento que esta comunidad considerara su orientación o identidad sexual como anómala o inválida. Siempre hemos tenido mucho interés por los distintos formatos de televisión y por las grandes celebrities que salían en ellos como Lola Flores, Carmen Sevilla o Raffaella Carrá. Desde nuestro punto de vista, la televisión y sus programas, tanto informativos como de entretenimiento o de ficción, son un excelente archivo histórico y de recuerdos, que sirve para analizar la evolución cultural y social de un pueblo. Este hecho es muy interesante en el caso de España, pues, a partir de los contenidos televisados podemos analizar el proceso de pasar de un régimen dictatorial hasta una democracia. Además, durante los 90, la tele se caracteriza por la proliferación de formatos de entretenimiento y de ficción, encarnando el espíritu de la sociedad española en la pantalla. Y, aunque muchos la consideren una caja tonta, nosotros apostamos más por pensar que es una caja mágica de la que aprender y sacar valores. Esta es la razón por la que estimamos oportuno analizar la evolución en el tratamiento de la imagen del colectivo LGTBIQ+ en el medio televisivo durante los años 90. Nos decantándonos por programas de Televisión Española, debido a su carácter de servicio público que debe defender la pluralidad en la que se sientan identificados todos los españoles. Además, al ser un ente público facilita la revisión de su archivo de manera
13 gratuita y ofrece una fácil comunicación con el equipo de RTVE, motivos por los que descartamos a las cadenas privadas. En un principio, sopesamos solamente investigar sobre programas de entretenimiento, sin embargo, el material relacionado con el tema es muy limitado, por lo que nos inclinamos hacia programas divulgativos, de entretenimiento y de ficción. La amplitud de este abanico nos da la oportunidad de analizar distintos contextos, situaciones y personas o personajes, permitiéndonos ser más exhaustivos y detallistas. Para poder observar la evolución durante la década de los 90, hemos decidido escoger un programa de principios de la misma y uno del final de cada uno de los géneros, que tengan una temática similar y unos nexos que faciliten su comparación. PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN Como hemos señalado anteriormente, hay una escasez de estudios vinculados a la representación del colectivo LGTBIQ+ en los formatos televisivos de los distintos géneros. Los que existen suelen focalizar el asunto en el cine o, únicamente, en el género ficcional. Además, estos estudios se centran a menudo en la década de los 2000, cuando la comunidad LGTBIQ+ comienza a estar más presente en el debate social, relegando a un segundo plano las representaciones en épocas previas. Por ello, consideramos imprescindible preguntarnos ¿Ha existido una evolución positiva en el tratamiento que los programas de TVE han hecho de la imagen del colectivo LGTBIQ+ durante los 90? ¿Cuál ha sido el discurso televisivo predominante que TVE ha realizado de esta comunidad durante la década de los 90? OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN Objetivos generales: § Evaluar la evolución en el tratamiento de la representación de las personas LGTBIQ+ en los programas de TVE durante de la década de los 90 para estimar si ha existido un progreso positivo o no. § Analizar los estereotipos y características comunes que presentan a la comunidad LGTBIQ+ en los distintos programas de TVE de los 90 para determinar cuál es su origen y si hoy en día seguimos considerando alguno de estos.
14 § Exponer el papel de la televisión como medio fundamental para la representación de los distintos colectivos sociales que permite su identificación. Objetivos específicos: § Identificar qué estereotipos predominan y cuál es el contexto en el que estos se desarrollan. § Demostrar si existe cierta discriminación en las situaciones protagonizadas por personas LGTBIQ+ y por personas heteronormativas. § Reconocer en qué género televisivo existe una mayor inclusión de personas o personajes LGTBIQ+. § Señalar cuál es el efecto que las representaciones, correctas o incorrectas, del colectivo han generado sobre la sociedad. § Demostrar la importancia de la pluralidad, en este caso, sexual, en espacios públicos como RTVE. Otros objetivos: § Resaltar la relevancia de la identificación con referentes para sentirse dentro de la sociedad. § Demostrar la influencia del machismo en el propio colectivo LGTBIQ+, debido a la escasa representación de la comunidad lésbica y trans frente a los hombres homosexuales. HIPÓTESIS Después de haber planteado el problema y los objetivos de la investigación, exponemos una hipótesis principal que vertebra nuestro estudio: 1. Ha existido una evolución positiva en el tratamiento de la representación de las personas LGTBIQ+ en los distintos programas de TVE a lo largo de la década de los 90. Además, incluimos tres hipótesis secundarias relacionadas con la materia: 1) Las representaciones televisivas emitidas en TVE de la comunidad LGTBIQ+ durante los 90 caen en estereotipos y discriminaciones negativas. 2) Existe mayor presencia de hombres homosexuales que de ningún otro miembro de la comunidad LGTBIQ+ en los programas emitidos en los 90 en TVE.
15 3) El género televisivo en el que mayor representación LGTBIQ+ hay es en el ficcional. METODOLOGÍA Para la investigación hemos optado por un análisis crítico del discurso como herramienta del paradigma cualitativo. Es decir, la observación y el estudio de una serie de hechos y características comunes en la representación discursiva (Sayago, 2014) del colectivo LGTBIQ+ en los distintos programas de televisión de TVE durante la década de los 90. Zappatoli expone que el paradigma cualitativo “busca la comprensión de los hechos mediante métodos cualitativos que le proporcionen un mayor nivel de comprensión de los motivos y creencias que están detrás de las acciones de las personas” (2003, p. 194), premisa fundamental para entender las razones por las que se han creado determinados estereotipos sobre la comunidad LGTBIQ+. En esta ocasión, el análisis se centra en documentos audiovisuales y para ello, hemos analizado diferentes programas del principio y del final de la época. El objetivo es ver si existe una evolución positiva del tratamiento discursivo que los formatos de distintos géneros emitidos en TVE hacen del colectivo y cómo esta ha influido en el avance del imaginario colectivo de la sociedad. Flick considera que este tipo de investigaciones son oportunas para observar los cambios que se dan en los procesos sociales (2009), lo cual es esencial en nuestro estudio, pues a medida que evoluciona la imagen mediática que se da del colectivo, cambia la forma en la que la sociedad considera a las personas que forman parte de él. Para el análisis se ha desarrollado una especie de diario de campo en el que se han apuntado los elementos más significativos de cada uno de los programas, que sirven como base para la futura comparación temporal. Estas anotaciones señalan aspectos como los estereotipos o actitudes discriminatorias que se repiten, cómo se trata al colectivo en los programas de televisión, o si hay un comportamiento distinto entre las personas heterosexuales y las homosexuales. De esta manera, a través del análisis del discurso de cada uno de los programas, se puede valorar si las características tienen un origen común (Antaki, C. et al, 2003) y cómo es su evolución a medida que avanza la década. Además, después de haber analizado el discurso y habiendo anotado los puntos más llamativos, hemos rellenado una tabla de análisis en la que sintetizar la investigación, en la que se valora la presencia de distintas variables (situaciones relacionadas con el colectivo)
16 dentro de cada capítulo de los programas que se han analizado. No obstante, no es posible hacer un análisis cuantitativo de la tabla, ya que dichas variables no son exhaustivas y que la muestra de los programas es distinta. Los puntos que conforman esta tabla son: § Presencia de hombres homosexuales/Bisexuales: secundarios o esporádicos § Presencia de mujeres homosexuales/ Bisexuales: secundarios o esporádicos § Presencia de mujeres trans: secundarios o esporádicos § Presencia de hombres trans: secundarios o esporádicos § Presencia de personas no-binarias: secundarios o esporádicos § Protagonismo de hombres homosexuales/Bisexuales: protagonistas § Protagonismo de mujeres homosexuales/Bisexuales: protagonistas § Protagonismo de mujeres trans: protagonistas § Protagonismo de hombres trans: protagonistas § Protagonismo de personas no-binarias: protagonistas § Presencia de estereotipos del colectivo LGTBIQ+: uso continuado de clichés unidos históricamente a las personas del colectivo, como la feminización exagerada de los hombres homosexuales, la promiscuidad de estos, la invisibilización del lesbianismo, la vinculación de la transexualidad con la prostitución o de la bisexualidad con el vicio. § Presencia de insultos / vejaciones hacia el colectivo LGTBIQ+: palabras que las personas normativas utilizan para referirse a las que forman parte del colectivo, como ‘maricón’, ‘bollera’, ‘travelo’, ‘mariquita’, ‘enfermo’, ‘vicioso’ o ‘promiscuo’, entre muchas otras. Además, de actos violentos motivados por la orientación o identidad sexual de la persona afectada. § Presencia de roles de género muy marcados: notoriedad de hábitos socialmente enlazados a los distintos géneros, es decir, características que un hombre y una mujer deben tener según las costumbres sociales y culturales. Por ejemplo, que las mujeres sean las encargadas del hogar y los cuidados o las sumisas de la pareja y que los hombres se dediquen únicamente al mundo laboral o tengan una actitud machista hacia las mujeres, diciendo obscenidades en público o queriendo ser el ‘macho protector’. § Presencia del SIDA /VIH como estigma: uso de esta enfermedad enlazada al colectivo, como si solo fuese un problema de esta comunidad y ellos, sobre
17 todo los hombres homosexuales, fuesen culpables de la existencia de la misma. § Presencia de muestras de afecto de personas del mismo sexo: existencia de escenas o momentos televisivos en los que una pareja homosexual se de un beso o tenga situaciones íntimas como las que protagonizan las parejas heterosexuales. § Escenas de sexo de parejas homosexuales § Reconocimiento públicamente de la orientación sexual por parte de la persona / personaje: normalización en el anuncio de la orientación sexual de una persona, es decir, que reconozca públicamente ser gay, bisexual o lesbiana. § Reconocimiento públicamente de identidad sexual por parte de la persona / personaje: normalización en el anuncio de la identidad sexual de una persona, es decir, que reconozca públicamente ser trans o no-binario. § Presencia de actitudes homófobas: rechazo por parte de personas heterosexuales a los homosexuales. Pueden ser, por ejemplo, situaciones de discriminación laboral por la orientación sexual del afectado. § Presencia de actitudes tránsfobas: rechazo por parte de personas cisgénero a las trans. Pueden ser, por ejemplo, situaciones de discriminación laboral por la identidad sexual del afectado. § Presencia de actitudes comunes en la masculinidad frágil: continua incidencia de características comunes en la personalidad de los hombres, resultantes de la sociedad machista y patriarcal en la que se han desarrollado, lo cual les afecta a la hora de relacionarse, tanto entre ellos como con las mujeres, a las que posicionan en un eslabón inferior. § Visibilización del colectivo LGTBIQ+ en diversos ámbitos sociales: presencia de las personas del colectivo en distintas escenas o momentos en los que lo relevante no se su orientación o identidad sexual, sino que sean protagonistas de tramas o situaciones cotidianas que podrían ser interpretadas u ocasionadas por personas cisheterosexuales. § Representación de diversas realidades familiares: presencia de familias no normativas, como monoparentales o con padres/ madres homosexuales.
18 Por otra parte, la muestra que se ha seleccionado para analizar la evolución de la representación del colectivo en los programas de TVE se construye sobre tres géneros distintos: divulgativo, entretenimiento y ficcional. Se han elegido dos programas de cada uno de ellos, uno de principio de la década de los 90 y uno del final. Del género divulgativo se comparan 3 episodios, cedidos por el Archivo de RTVE, de Hablemos de sexo (TVE, 1990-1991) y 1 capítulo, también aportado por RTVE, de Dos rombos (TVE, 2004-2005), siendo este último de la década de los 2000 por la imposibilidad de encontrar otro similar al primero dentro de la línea temporal que habíamos marcado. En este caso, la muestra es tan baja porque los episodios no estaban digitalizados y el público general no puede acceder a ellos, por lo que tras varias comunicaciones con el archivo de RTVE tuvimos acceso a los capítulos con temática relacionada con el colectivo. Por su parte, del género de entretenimiento se ha optado por la primera temporada de ¡Hola Raffaella! (TVE, 1992-1994), que consta de 10 episodios, y por la penúltima temporada de ¿Qué apostamos? (TVE, 1993-2000), con 13 episodios. Y, por último, del género ficcional hemos seleccionado Eva y Adán, agencia matrimonial (TVE, 1990-91), que cuenta con 20 capítulos, y Tío Willy (TVE, 1998-1999), con 29 capítulos. LA REPRESENTACIÓN DEL COLECTIVO LGTBIQ+ EN TVE EN LOS 90 DESCRIPCIÓN DE LOS PROGRAMAS VISIONADOS DIVULGACIÓN: • Hablemos de sexo (TVE, 1990): Un programa divulgativo sobre sexo ideado y dirigido por el director y cineasta uruguayo Chicho Ibáñez Serrador. Los encargados de la producción fueron Manuel Pérez García y Juan A. Valenzuela. El formato nació en 1990 como el primer programa de la televisión española que trataba el sexo como temática principal desde un punto de vista científico de forma abierta y didáctica sin dar ningún juicio de valor. Fue presentado por la sexóloga y profesora de psicopatología en la Universidad Complutense, Elena Ochoa, quien se convirtió en una de las caras más reconocidas de la televisión española del momento, elegida directamente por el propio Chicho Ibáñez. El programa comenzó a emitirse el 5 de marzo de 1990 y, tras 42 episodios y una sola temporada, acabó el 17 de diciembre del mismo año. Cada episodio duraba alrededor de 45 minutos y en ellos se incluían varias secciones: una breve
19 introducción histórica del tema a tratar, respuestas de gente de a pie de calle a una pregunta sobre la temática, datos de encuestas realizadas sobre el tema seleccionado, preguntas del público a la presentadora, respuestas de personas reconocidas nacionalmente a una pregunta específica, una entrevista en directo con expertos del tema, en ocasiones, testimonios de personas afectadas, y al final de cada episodio, un consultorio telefónico para que la presentadora resolviera preguntas sexuales de cualquier tipo. El objetivo del programa era ofrecer al público de la nueva España democrática un espacio donde acabar con el pudor y el tabú hacia el sexo, profundizando en el mismo desde una perspectiva científica y humana. Este formato introdujo en el imaginario de la época temas como el transexualismo, la homosexualidad, la masturbación o la infidelidad, acercando a la población la tan reprimida libertad sexual. Después del éxito de este programa, otras televisiones generalistas privadas dieron hueco en sus parrillas a formatos similares como Esta noche, sexo (1995) o La noche prohibida (1996) en Antena 3. • Dos Rombos (TVE, 2004-05): Un programa divulgativo sobre sexo emitido en directo, para mayores de 18, y producido por El Terrat. En esta ocasión, la encargada de presentar y dirigir cada episodio fue Lorena Berdún, una psicóloga y sexóloga que anteriormente había trabajado como divulgadora en otros medios como la revista Bravo o el programa de radio de Los 40 Principales En tu casa o en la mía. Se trataba de un formato más divulgativo y lúdico que Hablemos de sexo, pues el tratamiento, aunque siempre desde el respeto, era más dinámico y desvergonzado. Dos rombos se estrenó el 16 de septiembre de 2004, y con tan solo una temporada, se retiró de la parrilla de la Primera el 30 de junio de 2005. Los episodios duraban entorno a una hora y estaban divididos en varias secciones: un consultorio telefónico en el que la presentadora resolvía las preguntas de los televidentes, presentación del tema del capítulo con pequeños vídeos explicativos e históricos, testimonios de personas afectadas, entrevistas en directo sobre sexo a personas famosas, pequeños reportajes sobre temas específicos, preguntas a la presentadora de las personas del público y la intervención de Josep Tomás en la que presentaba curiosidades sexuales (juguetes, posturas, objetos sexuales, etc.).
20 El fin del programa de Lorena Berdún era acabar con los tabúes sobre el sexo y hablar del mismo sin caer en el morbo. Para ello, proyectaba las cuestiones sexuales desde un punto de vista cercano y divertido sin recurrir a los estereotipos habituales. En el consultorio, Lorena acababa con las dudas de sus televidentes respondiendo a preguntas de cualquier tipo como la masturbación, las relaciones de pareja, el uso de juguetes sexuales o enfermedades de transmisión sexual. Según el ABC, durante la emisión del programa, este recibió 58.000 consultas telefónicas y 19.000 a través del correo electrónico, lo cual refleja el fuerte impacto que este generó en la España del momento (C. A. y S. C., 2005). FICCIÓN: • Eva y Adán, agencia matrimonial (1991): Una sitcom dirigida por José Luis Alonso de Santos, Francisco Montolío y Carlos Serrano y producida por Eduardo Esquide y Miguel Vázquez. A cargo del guion estaba Alonso de Santos, junto a Yolanda García, Eduardo Ladrón e Ignacio del Moral. Por su parte, los personajes principales eran Eva (Verónica Forqué), Bruno (Antonio Resines) y Luisa (Chus Lampreave). Esta serie, compuesta por 20 capítulos de 25 minutos, narraba la historia de Eva, una joven psicóloga recién salida del convento, que acude a un banco para obtener un crédito con el que abrir una agencia matrimonial. Su objetivo es formar parejas a partir de los solteros inscritos, siendo ella la casamentera. Eva es una mujer soñadora, con unos propósitos claros, pero muy poco resolutiva para llevarlos a cabo. Se caracteriza por su paciencia y sosiego, es despistada y confía mucho en los demás. En el banco, Eva conoce a Bruno, quien se convierte en su socio y amigo. Es un hombre recién divorciado, recio, poco amable y con una actitud un tanto machista. Bruno no para de bromear con temas sexuales y aparenta ser quien mantiene el sentido común del negocio. Entre ellos hay tensión sexual no resuelta, pues son constantes las situaciones incómodas y de celos que proyectan el amor que se tienen. El condicionante que impide o dificulta la unión, tanto sexual como amorosa, de estos dos personajes es el pasado como monja de Eva, ya que está encadenada a una serie de prejuicios y pudores provenientes de su educación católica. Junto a ellos en la agencia trabaja Luisa como secretaria, una mujer de mediana edad que se define por su actitud cómica y desvergonzada, siendo la protagonista de las situaciones de comedia más divertidas. En varios capítulos intervienen otros personajes de forma esporádica como Mari Paz (Teresa Hurtado),
21 la limpiadora de la agencia que se caracterizaba por ser cotilla y asustadiza; Cleo (Marta Baró), la hija de Luisa que está siempre metida en líos, representando a la juventud punki de los 90; esta es la novia de El Bolas (Vicente Martín), quien siempre la acompañaba en sus hazañas y meteduras de pata; y Arturo Medina (Francisco Merino), el jefe en el banco de Bruno. A la agencia acuden todo tipo de personajes que provocan situaciones rocambolescas, como una mujer que reclama a la agencia que el hombre que le asignaron era gay, aunque luego se descubre que trabajaba como travesti, o un joven ruso que enamora a Eva y le pide que se case con ella, resultando ser un paciente que se había escapado de un psiquiátrico. Estos disparatados personajes fueron interpretados por numerosos rostros conocidos del cine y la televisión española como Florinda Chico, Quique San Francisco, Jesús Bonilla o Adriana Ozores. La serie comenzó a emitirse en TVE el 23 de septiembre de 1990 y, tras una temporada, acabó el 17 de febrero de 1991. Los capítulos son autoconclusivos, cada uno de ellos tiene su inicio, nudo y desenlace y no hace falta ver los anteriores para entender uno en concreto. Como indican Alejandro Melero y Manuel Palacio, cada episodio trataba una temática distinta como los problemas entre amor y religión, la castidad, la sexualidad femenina, las desventajas de ser madre soltera o el sexo extramatrimonia, “en todos los casos, estos conflictos se plantean como resultado de una tensión entre tradición y modernidad” (2020, p. 136). • Tío Willy (1998): Primera comedia española protagonizada por un personaje gay. La serie, idea original de Andrés Pajares, estaba dirigida por Pablo Ibáñez, producida por Valerio Lazarov y escrita, al igual que la anterior, por José Luis Alonso de Santos. Está protagonizada por Pajares, quien interpreta a Willy, y cuenta con numerosas tramas secundarias corales en las que evolucionan las vidas de todos sus personajes. En esta ficción de unos 50 minutos por capítulo, se narra la historia de Guillermo Palacios, conocido como Willy, un español que tuvo que exiliarse a San Francisco antes de la muerte de Franco por su condición de homosexual, ya que era perseguido por la Ley de Peligrosidad Social. Era ATS de profesión, pero tenía una pizzería en la ciudad americana junto a su pareja, Marcelo (Hugo Arana). Willy es un hombre tranquilo, con gran sentido común, trabajador y abierto. Tiene una gran personalidad y se gana el cariño de todas las personas que lo rodean. Willy no reconoce
28 la existencia del colectivo. Algunos de los comentarios homófobos que podemos destacar son: “(La homosexualidad) si es de nacimiento estoy de acuerdo con ella, pero si es por vicio totalmente en desacuerdo”, “la homosexualidad masculina la veo como un hecho normal, pero la femenina no la veo tan normal” o “el cuerpo de la mujer está hecho para el macho y viceversa”. No obstante, también existen declaraciones más abiertas e inclusivas como “las personas pueden hacer con su cuerpo lo que quieran”, “¿Si a la mujer le gusta otra mujer por qué no va a estar con ella?” o “Es una opción más dentro de la sexualidad”. Asimismo, presentan testimonios de rostros conocidos de la época, como Paloma San Basilio, César Manrique o Javier Sabada, con el fin de mostrar la normalización de la realidad LGTBIQ+ en boca de los referentes de la sociedad. Por su parte, Dos rombos no realizaba este tipo de encuestas en la calle, sino que eran las personas del público las que preguntaban a la presentadora, aunque siempre relacionado con aspectos sexuales. Por ejemplo, un joven del público le preguntó a Berdún si es igual la penetración anal con hombres que con mujeres, no tratando el tema homosexual más allá de eso. Aún así, es importante resaltar que Dos rombos, al comienzo del capítulo, presenta un vídeo explicativo en el que muestra cuál ha sido la evolución del colectivo homosexual durante la historia y cómo la moral cristiana ha tenido parte de culpa en su discriminación. En Hablemos de sexo realizan entrevistas a expertos del tema, analizando las cuestiones LGTBIQ+ desde un punto de vista científico. En los capítulos dedicados al transexualismo y al travestismo participan la doctora Amparo Belloch (Catedrática de Psicopatología de la Universidad de Valencia) y el doctor Aurelio Usón Calvo (Catedrático de Urología y especialista en transexualismo). Los entrevistados profundizan en sus estudios sobre identidad y orientación sexual, intentando naturalizar la existencia de estos fenómenos en el público. En los dos capítulos se habla desde el respeto, sin embargo, se exponen las ideas como si fuesen universales y tangibles, no dejando hueco a la amplia diversidad con la que contamos hoy en día. Por ejemplo, en el capítulo titulado ‘Travestismo’ asiste una chica trans, Sara, que ha decidido no operarse sus genitales biológicos porque se siente cómoda con ellos. Ante este caso, el doctor Usón se niega a llamarle “transexual”, pues la clasifica como “travestido, homosexual y, a veces, heterosexual, que disfruta de sus genitales […] Es narcisista y fetichista, porque le gusta, pero de transexual nada”. El doctor considera que Sara tiene un trastorno y asegura que es un hombre vestido de mujer, no dando posibilidad a otro tipo de identidad sexual.
29 Sin embargo, la doctora Belloch tiene un discurso mucho más abierto y equiparable al que mantenemos en la actualidad, pues reconoce que “ser hombre o ser mujer no significa tener pene o carecer de él”. El doctor siempre usa unos términos más concretos y lejanos que la doctora Belloch, siendo constantes las afirmaciones erróneas que hace, como que la transexualidad “es una malformación congénita”. En todos los programas dedicados a la comunidad LGTBIQ+, tanto Elena Ochoa como sus entrevistados hacen alusión a las “cuestiones sociales” como las razones que originan el rechazo y exclusión de las personas no normativas. Es decir, el imaginario cisheterosexual no acepta, por ejemplo, el carácter afeminado de los hombres homosexuales por la construcción social que se ha hecho del hombre como “macho protector”, es más, Ochoa afirma que la presión social es la que genera problemas en estas personas haciendo de su vida una tragedia. Por otro lado, mientras Hablemos de sexo entrevista a expertos del tema, Dos rombos invita a personajes famosos. Por ejemplo, en este capítulo participa la actriz Silvia Abascal, sin embargo, durante la entrevista las referencias al colectivo son muy escasas. De hecho, aunque el foco principal del programa fuese la homosexualidad, la mayoría del tiempo se habla de juguetes sexuales para heterosexuales, la entrevistada no forma parte de la comunidad LGTBIQ+ y el reportaje del final del capítulo está dedicado a Dirty- Princess, una empresa que se encarga de vender bragas usadas. No obstante, durante el capítulo se han tratado asuntos importantes para el colectivo como la ideología que los distintos partidos de la época tenían sobre esta comunidad o la aprobación del matrimonio homosexual como un hecho histórico y progresista. En el plano sexual es destacable la explicitud con la que Dos rombos lo trata, notándose el empoderamiento de la libertad sexual a principio del nuevo siglo. Aunque Hablemos de sexo también lo expone de forma clara, se aprecia un acercamiento más pudoroso y serio. Por ejemplo, en el programa sobre el travestismo, Sara, la invitada, explica sin tapujos que ella se acuesta con hombres y mujeres o Carmen, en el programa sobre transexualidad, quien defiende que “entre un hombre y una mujer que se quieran, se amen y se respeten no debe haber fronteras a la hora del sexo”. Por su lado, Dos rombos habla del tema de una forma mucho más directa e impúdica, por ejemplo, en los testimonios que dan los entrevistados gais y lesbianas, como David Valero que dice “la práctica sexual que más me gusta es la felación” o Carlos Martínez quien reconoce que su fantasía sexual es hacerlo en la playa con dos chicos.
30 2) Programas de ficción: Eva y Adán, agencia matrimonial vs. Tío Willy Las series escogidas para la comparación son dos comedias españolas con 8 años de diferencia. Eva y Adán, agencia matrimonial fue emitida entre 1990 y 1991 y Tío Willy entre 1998 y 1999. La primera cuenta con 19 capítulos de media hora cada uno y la segunda con 29 episodios de 50 minutos. Además, Eva y Adán, agencia matrimonial se desarrolla en capítulos autoconclusivos y Tío Willy lo hace a través de capítulos seriados dependientes unos de otros. o EVA Y ADÁN, AGENCIA MATRIMONIAL Como hemos nombrado anteriormente en esta investigación, Eva y Adán, agencia matrimonial está protagonizada por dos actores muy influyentes de la década de los 90: Antonio Resines, interpretando a Bruno y Verónica Forqué en el papel de Eva. En ella la temática principal es el amor, siempre desde un punto de vista cómico e inverosímil. El amor está presente tanto en las personas que acuden a la agencia en busca de pareja como en los dos casamenteros, quienes mantienen una relación con una palpable tensión sexual no resuelta. Eva y Adán, agencia matrimonial muestra algunas características sociales y culturales propias de la década de los 90, en la que los géneros estaban muy marcados y la diversidad sexual no era una opción. En primer lugar, debemos resaltar cómo se diferencian los roles de mujer y hombre durante toda la serie. El personaje de Eva es despistado, poco realista, iluso y confiado, mientras que Bruno es el “hombre protector” que llega a su vida para ordenarla y ayudarla en su loca realidad. El socio es el prudente de la pareja, el que es consciente de los problemas e intenta ponerles solución, parece estar en un eslabón superior al de Eva. Son constantes los comentarios machistas que hace el banquero, por ejemplo, en el capítulo 6, en el que Eva le dice a Bruno “no hay nada que pueda hacer un hombre que no pueda hacer una mujer. Eres un machista”, a lo que Bruno le contesta “No, porque boxeadoras no podéis ser”. O en el capítulo 3, cuando el socio explica a Eva “necesito desahogar mis masculinos impulsos en violentos trabajos físicos”. Son habituales otro tipo de comentarios que serían rechazados y cancelados en nuestro discurso actual, como “el divorcio a veces es la única alternativa al asesinato” (Capítulo 12) o “aquí el único que se va a quedar viudo voy a ser yo desde que la trinque” (Capítulo 6). Bruno es un modelo de hombre con masculinidad frágil, puesto que rechaza todo aquello que no se ajusta a lo socialmente ligado a los varones. Por ejemplo, en el capítulo
31 19, cuando la pareja necesita dinero para mantener la empresa, Bruno acude como modelo – obligado por Eva - a una sesión de fotos de ropa interior unisex en la que le pagan un buen dinero. En ella, Bruno muestra indignación y desacuerdo, puesto que está “maquillado como una pepona”. Se siente avergonzado por lo que la gente pueda pensar de él, “por eso me miraba la taxista con esa cara, ha debido pensar que era una loca”. O en el capítulo número 14, en el que Eva dice a King Carnera, un exboxeador, que Bruno es gay. Eva inventa esa escusa con el objetivo de que Carnera no pegue a su socio, ya que este pensaba que Bruno era el amante de su mujer. Aunque fuese para salvarle la vida, a Bruno le molesta el pretexto que idea Eva, ya que se presenta la homosexualidad como motivo de menos hombría. En esta línea son habituales los comentarios homófobos que hace King Carnera dirigidos a Bruno: “Usted no puede liarse con nadie por su ‘defesto’”, “Como casi no se le aprecia, pues le confundí con un hombre” o “me alegro mucho de haberle conocido, aunque sea con estos problemas”. A lo largo de los 19 episodios hay muy pocas ocasiones en las que se haga mención del colectivo, solo suelen producirse comentarios esporádicos. No obstante, en el capítulo 5, el mundo homosexual se vuelve protagonista y son persistentes las alusiones y situaciones relacionadas con las personas LGTBIQ+. En él, Araceli, acude a la agencia exigiendo una explicación, ya que el hombre que le asignaron es homosexual. La clienta saca esta conclusión porque un detective ha averiguado que su novio trabaja como artista travestido en un bar al que acuden personas LGTBIQ+, coloquialmente conocido como bar de ambiente. Uno de los motivos que le hace pensar que es gay es que se depila las piernas, siendo un ejemplo de como el cuidado estético siempre ha estado vinculado a los hombres homosexuales. Durante su intervención, Araceli hace una serie de comentarios denigrantes tanto para su pareja como para el colectivo: “A lo mejor no es así por vicio, sino por las malas compañías” o “Se ha vuelto así en un mal momento”. Eva, Bruno y Araceli, junto a Luisa (Chus Lampreave), la secretaria de la empresa, acuden al local donde trabaja Andrés, la pareja de la mujer afectada. El local está lleno de personas del colectivo, sobre todo, mujeres trans y hombres homosexuales. Las mujeres trans que aparecen tienen una actitud extrovertida, están sexualizadas y se dedican a la prostitución. Mientras que los hombres homosexuales son extravagantes, están feminizados y se presentan como promiscuos. Todo el episodio está lleno de estereotipos, insultos y vejaciones contras las personas LGTBIQ+. Por ejemplo, Bruno usa la palabra “maromo” para referirse a los hombres homosexuales y Luisa pregunta de forma cómica sobre las
32 trans “¿Estás seguro de que esas de ahí son hombres? Es que parecen más mujeres que nosotras”. Del mismo modo, se distinguen varias situaciones en las que las mujeres son atacadas por su físico, por ejemplo, cuando Luisa dice “Me han dicho que qué bien me he travestido de tía”, como mofa a su fealdad. O cuando Araceli le recrimina a Andrés que qué pensaría él si ella se hubiese dejado bigote. La figura del hombre, homosexual o no, siempre queda por encima de la femenina. No obstante, también hay testimonios feministas que defienden a la mujer, sobre todo en el personaje de Eva. Por ejemplo, cuando Bruno se siente acosado en el bar gay por los hombres que lo rodean y Eva le recrimina “Acostúmbrate a los hombres. A todos os debería pasar eso para que supieseis qué es el acoso sexual”. Al final del capítulo, en el club aparece el jefe del banco de Bruno, Medina, quien reconoce en ese momento su homosexualidad y trata de ligar con su empleado. Cuando se ven, Medina confiesa a Bruno “Me alegra saber que eres de la cáscara amarga como yo”. El término “cáscara amarga”, que pone nombre a este capítulo, se usa para referirse a aquello que es atravesado, a lo que dista de lo normativo. En su intervención, Medina lanza un guiño al sufrimiento que viven las personas del colectivo con declaraciones como “entre nosotros tenemos que echarnos una mano” o “Por ahora en España no dejan casarse con quien uno quiere”. Durante toda esta conversación, Bruno está enfadado e incómodo, puesto que no quiere que nadie suponga que él también es gay. A pesar de todos los desprecios que se hacen a la comunidad LGTBIQ+ en este capítulo, también se aprecian palabras de apoyo, aunque no de la manera más adecuada e inclusiva. Por ejemplo, cuando Andrés, el travesti y novio de Araceli, expone que “(los gais) son gente estupenda. Tienen sus cosas, pero como todo el mundo”. Es importante subrayar el papel de este último, Andrés, el cual sirve de contrapunto a la masculinidad frágil, ya que defiende la dignidad tanto de su trabajo de artista como la del colectivo. En este episodio, se refleja la unión que ha existido siempre en nuestro país entre las personas LGTBIQ+ y las grandes folclóricas, en las que esta comunidad ha encontrado un reflejo y una inspiración. Por ello, son tantos los travestis que se dedican al mundo artístico, tomándolas como referentes. Por último, es relevante despuntar otras actitudes positivas en estas situaciones, como la de Araceli, quien entiende perfectamente que su novio no es gay, aunque se travista, no dudando en mantener su relación a pesar de que su pareja no encaje en lo normativo.
33 Al igual que Luisa, a la que se le ve muy cómoda en ese ambiente, incluso, les pregunta a sus jefes “¿Por qué no inauguramos en la agencia una sección de matrimonios unisex?”. o TÍO WILLY Esta comedia es la primera serie española protagonizada por un personaje gay, Willy. Andrés Pajares interpreta a Guillermo Palacios, un hombre de mediana edad que vuelve de Estados Unidos para pasar unos días con su familia. Se fue de España antes de la muerte de Franco por su condición de homosexual, temiendo mucho su vuelta, ya que no sabía cuál era el nivel de aceptación en su país natal. Desde el comienzo los espectadores sabemos que Willy es un hombre gay, puesto que lo reconoce en el momento en el que se pregunta así mismo “¿A ti quién te iba a decir que ibas a volver al armario?”. En ese instante, Willy se quita un pendiente que lleva, gesto con el que confirma que va a intentar ocultar su orientación sexual durante su estancia en España. Este silencio por parte del protagonista puede ser motivado por el miedo al hostigamiento tanto social como político que sufrió 25 años atrás. En casa de su hermana Alicia, ella y su marido Alfredo – del que se está separando - saben cuál es la realidad de Willy. Mientras que la primera lo apoya y lo trata con total naturalidad, Alfredo lo desprecia e insulta, su reacción al verlo es “¿Pero de donde sale ahora ese maricón?” Willy siempre le ha tenido inquina a su cuñado, ya que este fue quien lo denunció durante su juventud y por el cual tuvo que abandonar España. En el capítulo 4, cuando ya Alicia y Alfredo están en el momento más tenso de su separación, el marido grita a su mujer “Tu hermano es un maricón y no deberías tenerlo en esta casa con los niños”. Alfredo es el ejemplo claro de hombre de la época, con un carácter agresivo y nula aceptación de la diversidad. La reacción de cada uno de los sobrinos de Willy fue distinta. El mayor, Guillermo, lo trató la primera mitad de la serie con desprecio y repugnancia, ni siquiera aceptó el abrazo de su tío cuando llegó. Es más, en el primer capítulo dice a su madre “¡Es asqueroso mamá! Maricones aparte seguro que se vivía mejor”, siendo un ejemplo claro de cómo los valores y las actitudes homófobas se pueden transmitir de padres a hijos. En el caso de la segunda sobrina, Ana, la reacción fue muy distinta, lo tomó con mucho respeto y comprensión, reconociendo a su madre “Tu hermano gay o no gay me encanta igual”. Por último, Chema, el más pequeño de los sobrinos, no sabe nada de la orientación sexual de su tío hasta el capítulo 3. Se entera porque en el colegio un compañero le dice que su tío es un “jula”, provocando que el niño empiece a alejarse de Willy, a pesar de la confianza
34 que se tenían. El tío se sincera con su sobrino y le cuenta la verdad, que Chema acepta con inocencia y naturalidad, preguntándole “¿Te sientes como un hombre?”, a lo que su tío le contesta “Claro, un hombre puede ser muy hombre y no gustarle las mujeres”. Esta genuina situación sirve para normalizar el reconocimiento de la orientación sexual, sobre todo en los niños, que no han vivido con los prejuicios sociales con los que cargan los adultos. Willy, a pesar de su sexualidad y de haber vivido en San Francisco, seguía manteniendo actitudes y comentarios típicos de la España gris. Son comunes las declaraciones machistas por parte del ATS a su hermana y su sobrina. Por ejemplo, en el capítulo 2 le dice a Alicia “Las chicas sois más fuertes de lo que pensáis” o en el capítulo 4, cuando Willy considera que él es quién debe trabajar ya que es el hombre de la casa. Tanto Ana como Alicia reconocen esas actitudes y se lo recriminan varias veces. Su hermana lo hace en el episodio 2, cuando le dice “Eres tan machista como cualquier hombre machista”. En el capítulo 24, el ATS le dice a su pareja Marcelo “Las mujeres son un peligro. Menos mal que yo tuve suerte”. Willy a lo largo de la serie presenta signos de una masculinidad frágil, por ejemplo, cuando Marcelo trata de acercarse a él en público, lo rehúye para que la gente no descubra su verdadera orientación sexual. La mayoría de los hombres de la serie muestran este tipo de masculinidad frágil. Por ejemplo, Alfredo cuando se separa de Alicia comienza a vivir con su amante, Carmela, quien lo mantiene económicamente durante un tiempo hasta que este encuentre trabajo, situación que molesta al varón. Sin embargo, durante sus años de casado fue él quien mantuvo a Alicia y no le suponía ningún problema. Otro ejemplo es el de Faustino, el portero del edificio que comienza una relación con Rosa, la asistenta de Alicia. En este noviazgo se presentan varias situaciones en las que Faustino trata de no quedar como un “gobernado”, es decir, no quiere que la gente piense que se comporta como Rosa le pide. Por ejemplo, en el capítulo 17, Rosa le dice que se quite la perilla y él intenta hacer convencer a los demás que se la ha quitado porque ha querido. Otra de las situaciones en las que se detecta esta masculinidad es en el capítulo 19 durante una conversación entre Víctor, el primer novio de Alicia tras separarse, y Diego, el profesor y segunda pareja de esta mujer. En ella, los hombres discuten y se tiran indirectas, como la que Víctor lanza a Diego: “Eres de esos que se dedican a quitarle a las mujeres a los demás”. En esa escena discuten sobre cuál de los dos es mejor hombre para Alicia, no teniendo en cuenta los sentimientos de ella.
35 En cuanto a las relaciones se observa una gran diferencia entre la representación de las heterosexuales y las de los homosexuales. En los distintos romances que tiene Alicia, primero con Alfredo, luego con Víctor y por último con Diego se muestran todas las facetas que caracterizan a estos: se besan, se dicen que se quieren, discuten o protagonizan escenas románticas. Sin embargo, el noviazgo de Willy y Marcelo se proyecta de forma cómica y, en ocasiones, demasiado tóxica. En ningún momento de la serie se ve una muestra de afecto natural en las parejas de enamorados, nunca hay besos en la boca, siempre en la mejilla y jamás se refieren al otro como “mi pareja” o “mi novio”, sino como “mi compañero”. Marcelo es un hombre argentino muy celoso, excéntrico, sensible, gritón y exagerado, tiene una forma de ser que provoca varios altercados en la pareja. Durante la primera temporada, cuando aún seguía en San Francisco, Marcelo llama en repetidas ocasiones a Willy para amenazarlo, le decía que o volvía con él o lo dejaba. En el capítulo 10, Marcelo manda al ATS una carta y unas imágenes abrazado a un hombre árabe para ponerlo celoso, aunque Willy no se lo cree. La vez que el argentino viene a ver a su novio a España, monta una escena de celos en la inauguración del consultorio que Willy emprende con Salomé, puesto que esta última le da un beso a su socio. Otro ejemplo, mientras Marcelo ya vive en España, es la trama en la que Willy se apunta a una asociación para ayudar a personas con los anticuerpos del SIDA. El ATS apoya a un joven llamado Jaime que está pasando por este proceso, pero no se lo cuenta a Marcelo, dado el miedo de este último a las enfermedades. Marcelo se piensa que lo está engañando y vuelve a protagonizar otro espectáculo de celos en un parque cuando ve a Willy con el chico en cuestión (capítulo 21). La presión psicológica es tal, que Marcelo le recrimina a su novio que le está generando “un estado depresivo de autolesiones”. Willy en todas las discusiones es el encargado de calmar a Marcelo, puesto que lo ama profundamente, aunque lo desquicia muy a menudo. En esta última escena, la presencia del VIH aparece de mano de un hombre homosexual, como en la mayoría de las tramas de ficción. No obstante, debemos manifestar que, en este caso, no se hace desde un punto de vista estigmatizado, sino que el fin de este personaje es normalizar y eliminar los prejuicios sociales que se tienen de esta ETS. Durante el episodio se envían mensajes para naturalizar y descriminalizar la enfermedad, como Willy que denuncia que “hay gente que se cree que por un simple apretón de manos se contagia”. Al final, cuando ya Marcelo sabe la situación por la que
36 pasa Jaime, los tres brindan y Willy afirma “yo creo que el deseo que pedimos los tres sabemos cual es”. Este no es el único caso en el que se manifiesta el apoyo férreo que el colectivo se da entre sí. Es decir, tras el sufrimiento y el desplazamiento social que estas personas han experimentado, se muestra un trato de amparo y hermandad de los unos con los otros. En el capítulo 7, a Arturo, un cliente habitual del bar al que acude Willy, lo echan de la farmacia en la que trabaja. El motivo de su despido es que no le gustan las mujeres y reconoce que “No podía tener en la farmacia a alguien raro […] su farmacia es de gente seria”. Este hecho cabrea a Willy y a Aguirre, el camarero del bar que también es gay. Los amigos crean un plan para vengarse del farmacéutico homófobo, para lo cual llaman a un joven vecino del edificio, Micky. Los tres hombres acuden a la farmacia vestidos de forma extravagante y exageran mucho la pluma, dejando en evidencia al farmacéutico Prudencio delante de sus clientes. Uno de ellos se queda anonadado tras la llegada de los tres hombres a la farmacia y su reacción fue gritar “Que asco me da esta gente”. Por su parte, Prudencio gruñe “Os odio maricas de mierda”, a pesar de que luego se descubre que este mantiene un idilio con Armando, el empleado al que echó por gay. Finalmente, Arturo, Aguirre y Willy celebran su venganza y lanzan un mensaje a favor de la lucha del colectivo “Porque una vez más la pluma haya salido para vencer a la intolerancia y a la injusticia”. Podemos destacar que, en muchas ocasiones, entre los personajes homosexuales usan el femenino para referirse entre ellos, al igual que palabras como “mariquita” o “maricón”. No obstante, estas últimas suelen ser utilizadas de forma despectiva por personajes homófobos como Guillermo al principio de la serie. Por ejemplo, cuando Willy le ofrece una bofetada y este le dice “Ven a dármela si tienes pelotas pedazo maricón”. En esta serie, también se aprecia cómo el mundo homosexual tiene como ídolos a mujeres folclóricas. En el capítulo 7, Willy reconoce haber cantado en un club por Juanita Reina y 25 años después, vuelve a interpretar a esta folclórica (capítulo 20). Otro aspecto muy importante para comentar es la inclusión de distintas realidades familiares dentro de la serie. En primer lugar, el caso de Alicia, una madre separada con tres hijos. Aunque al principio la relación con su exmarido Alfredo es complicada, al final se llevan estupendamente, siendo un ejemplo del respeto y admiración que puede haber entre familias con padres divorciados. Al otro extremo, está la situación de Víctor, el primer novio de Alicia, que se lleva muy mal con la madre de su hijo. Sin embargo, la
37 relación familiar que más nos llama la atención es la de Eva y Willy, quienes han tenido a su hija Clara a través de inseminación artificial. Eva al comienzo de la serie se enamora de Willy, y aunque sabe que es gay, sigue insistiendo en su amor. Obviamente, no lo consigue, pero le propone tener un hijo juntos. Willy acepta, puesto que como hombre homosexual no puede adoptar y siempre había tenido la idea de ser padre. El ATS en el capítulo 11 se lamenta “Queríamos adoptar a un bebé, pero no pudimos, al fin y al cabo, algunas cosas son iguales en Estados Unidos y en España”. Cuando nace su hija Clara, Marcelo y Willy ya viven en España. Este segundo es reconocido como el padre de la niña, pero a Marcelo lo presentan como un tío, no como un padre o padrastro. Pese a que se manifiesta la diversidad familiar, siguen existiendo unos prejuicios que imposibilitan dar visibilidad a este tipo de familia tal y como la conocemos hoy en día. Con todo esto, se observa un fenómeno extraño, porque, aunque Willy no reconozca a Marcelo ni como pareja ni como padre de Clara, sí que considera a la madre de este suegra y abuela de la niña. Después de haber sido madre, Eva vuelve con un antiguo novio que tuvo, Armando, con el que se casa en secreto. Al comienzo de su relación, este era un hombre noble y estaba muy enamorado de Eva. Sin embargo, a medida que avanza la serie, se convierte en un maltratador que hace de su mujer un saco de boxeo. Willy se da cuenta de esta situación y teme por la vida de Eva y de Clara. El ATS le echa valor y se enfrenta a Armando desde primer momento, sirviendo esto como contrapunto a la posible “poca hombría” que se les había asignado a los gais. En una conversación entre Willy y Armando, el primero amenaza al segundo con pegarle si se entera de que le está haciendo daño a Eva. Armando le contesta con burla “¿Qué dices bonito?”, a lo que Willy responde “Lo que oyes, maricón”. Eva confía mucho en el padre de su hija y lo defiende por encima de todo, en una discusión con Armando le grita “Como no te vayas no me queda más remedio que llamar a Willy, que puede que sea mariquita, pero también es muy capaz de romperte la cabeza”. Con esta trama se hace una representación clara y detallada del proceso de cambio de un maltratador, lo cual ha podido servir de reflejo para muchas mujeres españolas. En esta serie, las evoluciones de los personajes son muy notables. Los casos que más destacan son el del Alfredo y Guillermo. Padre e hijo inician la serie con actitudes homófobas y machistas, sin embargo, al tiempo que progresa la serie, también lo hace el carácter de estos dos personajes. El cambio de Alfredo se produce en el momento en el
44 Desde otro ángulo, 14 años después, Dos rombos proyecta la imagen de esta comunidad centrándose en el aspecto sexual, no entrando en la problemática social o psicológica. Aún así, el asunto se trata desde el respeto y de una manera natural, no diferenciando la realidad sexual de las personas LGTBIQ+ de la de las personas cishetero. En los programas de ficción, esta evolución está mucho más marcada. Eva y adán, agencia matrimonial está protagonizada por una pareja normativa, un hombre y una mujer heterosexual que cumplen con los roles de género de la España del momento. Mientras la trama se desenvuelve, solo hay un capítulo en el que intervienen personas LGTBIQ+ y la representación que se hace de ellas está muy estereotipada. Al contrario, en el año 98, TVE cuenta con Tío Willy, la primera serie en la que un homosexual es protagonista, formando parte de historias que van más allá de su orientación sexual. Willy es un personaje amable, más próximo a lo normativo que a lo diferente, pero que acerca la existencia homosexual a la sociedad de la época. El género de entretenimiento es el que más complicado ha sido evaluar la forma en la que se trata al colectivo, dado el desconocimiento de las orientaciones e identidades sexuales de las personas que intervienen en ellos. Sin embargo, se valora la presencia de personas que se escapan de lo normativo. En ¡Hola Raffaella! hay muchas más mofas relacionadas con el colectivo, puesto que se exagera la feminidad de los personajes homosexuales o se ridiculiza a las personas que se salen de la norma. Por su parte, en que ¿Qué apostamos? hay un total silencio de esta realidad, no se les tiene en cuenta ni para bien ni para mal. Se aprecia alguna broma que podríamos considerar homófoba o tránsfoba, pero este programa lo que más hace es perpetuar los roles de género. La ausencia de referencias al colectivo LGTBIQ+ puede deberse a un proceso lento de concienciación de las nuevas identidades y orientaciones sexuales, por lo que se prefiere obviarlas que incluirlas de manera discriminatoria. A pesar de que hay una evolución positiva, tanto en el número de personas LGTBIQ+ que intervienen como en la forma que hay de hablar de ellos, también se cae en estereotipos históricos y situaciones desagradables, confirmando una de nuestras hipótesis secundarias. En los programas divulgativos, se pasa de mostrar las distintas realidades sexuales de una manera insólita y anómala en 1990, a naturalizarlas de tal manera que no se distingan del resto, en 2004. En el programa Hablemos de sexo se exponen una serie de declaraciones que se sitúan como verdades absolutas, por ejemplo, la imposibilidad de que una persona trans pueda estar conforme con sus genitales
45 biológicos. Este tipo de comentarios invisibiliza otras posibilidades igualmente válidas, dado que las voces y opiniones respecto al tema eran realmente escasas. Por su lado, Dos rombos no teoriza en estas cuestiones, únicamente manifiesta situaciones sexuales, aunque estas puedan provocar que la sociedad encasille a las personas LGTBIQ+ en el vicio y la promiscuidad. Este programa incluye los testimonios y las experiencias homosexuales de un modo corriente, no dando mayor exaltación por tratarse de sexo entre personas del mismo género. En la ficción, a principios de la década, se ve clara la estigmatización del colectivo, puesto que a las personas no normativas se las presenta de forma extravagante y llamativa. A los homosexuales se les proyecta como ‘menos hombres’ y degenerados, y a las mujeres trans como prostitutas y ‘hombres con peluca’. Todo aquello que no encaja con la realidad hetero normativa es exhibido exageradamente, como la feminidad de los gais. Por su parte, la serie emitida a final de la década cuenta con un personaje protagonista homosexual, que también tiene un carácter feminizado, sin embargo, no se le presenta como promiscuo ni vicioso. Las personas LGTBIQ+ en Tío Willy tienen tramas diversas, que no solo residen en su orientación o identidad sexual, sino que son tratados como el resto de los personajes. Aún así, aunque el personaje principal sea gay y tenga pareja, no hay muestras de cariño entre ellos ni escenas explícitamente sexuales, ya que se evitan las situaciones que puedan molestar al imaginario normativo. Willy podría ser un referente para los hombres homosexuales, pues se expone de forma clara y digna el estilo de vida que llevaba un gay en la época, mostrando tanto las partes positivas como negativas de su día a día. Además, manifiesta situaciones concretas como la relación del VIH con el mundo homosexual, pero no lo hace desde la estigmatización, sino que plantea este problema de forma tolerante y sin ningún tipo de juicio de valor. Sin embargo, la realidad homosexual que se proyecta en esta serie sigue estando limitada a lo socialmente aceptable. En los formatos de entretenimiento nos encontramos con clichés típicos, focalizados principalmente en la hiperfeminización de los hombres homosexuales. En el programa de principio de la época, podemos situar más comentarios vejatorios e insultos como ‘maricón’ o burlas por la expresión corporal de las personas, sin embargo, no son situaciones que se produzcan repetidamente. A pesar de ello, se nota una evolución en el programa de final de los 90, puesto que en este no se observa en ningún momento este tipo de discriminaciones. Se aprecian pequeñas declaraciones controvertidas, pero
46 probablemente en esta década no supusiesen un inconveniente en el desarrollo social de la comunidad LGTBIQ+. Actualmente, nos percatamos de ese tipo de comportamientos debido a la sobreinformación con la que vivimos y las numerosas voces que protestan. En todos estos géneros lo que más se echa de menos es la representación de otro tipo de realidades sexuales que no sea los hombres homosexuales. En los programas visionados hay una completa escasez de mujeres lesbianas u hombres trans, a pesar de que ya formaban parte de la sociedad del momento. Como indicamos en una de nuestras hipótesis secundarias, los gais eran quienes más aparecían en la pequeña pantalla, seguido de las mujeres trans. Esto se debe a que el machismo también afecta al imaginario del propio colectivo LGTBIQ+, por el que las experiencias femeninas quedaban invisibilizadas. Esta situación de discriminación fue denunciada en numerosas ocasiones por el colectivo feminista, ya que las mujeres tampoco se sentían identificadas con el debate político abanderado por los gais. En la década de los 90 no existían tantas orientaciones e identidades sexuales como las que conocemos hoy en día, por lo que es evidente la nula presencia de personas bisexuales, no binarias, queer, interesexuales, etc. en estos formatos. Como comentamos, el proceso de representación de las personas LGTBIQ+ es positivo a medida que avanza la década de los 90. En cambio, no sucede lo mismo con los roles de género. En todos estos años se observa la supremacía del hombre heterosexual respecto a las mujeres. Son constantes los chistes machistas y la preminencia de masculinidad hegemónica. Incluso, encontramos masculinidad subordinada en los hombres LGTBIQ+, lo cual puede ser fruto de la homofobia que tienen interiorizada. Por ejemplo, al final de la década, en el programa ¿Qué apostamos? celebramos la ausencia de actitudes homófobas o tránsfobas, sin embargo, se lamentan incesantes situaciones machistas o de acoso sexual hacia las mujeres. En todos estos formatos se perpetúan los roles de género, negando comportamientos no normativos. Se manifiestan ideas como que la mujer no puede hablar sobre su deseo sexual, por ejemplo, cada vez que Raffaella reprende a Loles León en su programa. También se presenta a los hombres como las mentes pensantes y cabezas de familia, ejemplificado en el personaje de Bruno en Eva y Adán, agencia matrimonial o el del propio Willy en Tío Willy. Por tanto, todas las representaciones que se hacen en televisión tienen un efecto sobre la sociedad, ya que este medio se convirtió en la compañía y la forma de aprendizaje de muchas personas. Tal y como manifestamos en otra de nuestras hipótesis secundarias, la
47 ficción fue el género televisivo que más oportunidad dio al colectivo LGTBIQ+, aunque en muchas ocasiones la imagen proyectada cayese en determinados estereotipos. Aún así, es relevante destacar que en esa época el servicio público diese hueco a programas tan controvertidos como Hablemos de sexo o Dos rombos con los cuales se ha abierto camino hacia la ansiada libertad sexual. También se denuncia la falta de personas LGTBIQ+ en programas de entretenimiento, puesto que es más efectivo sentirse identificado con personas reales. No obstante, se agradece la aparición de famosos no normativos que aportasen un rayo de luz a aquello que se escapaba de lo correcto. A pesar de que habían pasado 15 años desde la llegada de la democracia, los 90 pueden definirse como aquellos años de metamorfosis. Con ellos se deja atrás a la España gris y se abren las puertas a las nuevas, válidas y distintas realidades sexuales. El colectivo LGTBIQ+ no contó con una representación acertada y reiterada, sin embargo, era suficiente para lo que se acostumbraba. El principio de la década confirma que se trataba de un colectivo invisibilizado que tras años de lucha consiguió protagonizar una serie, aunque solo se encarnase en un hombre homosexual. Se abandonó la criminalización de los gais por la pandemia del SIDA y se les empezó a poner nombres y apellidos, a pesar de que estuviesen acompañados de actitudes excéntricas y situaciones exageradas. El resto de los miembros de la comunidad LGTBIQ+ ha tenido que esperar algunos años más para empezar a contar con papeles, aunque sean secundarios, en la pequeña pantalla. Por ello, manifestamos la necesidad de más estudios que investiguen sobre los referentes LGTBIQ+, formasen parte de él o no, que sirvieron como espejo para la sociedad durante los años de silencio. También apostamos por más presencia de personas y personajes no normativos en papeles protagonistas y al frente de programas de televisión, alejándonos de lo erróneamente estereotipado y castigado.
48 BIBLIOGRAFÍA • Avila-Saavedra, G. (2009) Nothing queer about queer television: Televized construction of gay masculinities. Media Culture & Society, 31 (1), 5-21. https://doi.org/10.1177/0163443708098243 • Antaki, C., Billig, M., Edwards, D., Potter, J. (2003) El Análisis del discurso implica analizar: Crítica de seis atajos analíticos, Athenea Digital, 1, 14-35. • Avendaño, T. (2011). La televisión abraza al adolescente gay. El País. Recuperado de https://elpais.com/diario/2011/02/04/tentaciones/1296847376_850215.html • Battles K. y Hilton-Morrow (2002) Gay Characters in Conventional Spaces: Will and Grace and the Situation Comedy Genre. Critical Studies in Media Communication, 19 (1), 87-105. • Calvo, K. (2005) Ciudadanía y minorías sexuales: la regulación del matrimonio homosexual en España. Estudios de progreso, Fundación Alternativas. https://www.fundacionalternativas.org/storage/estudios_documentos_archivos/x mlimport-DWnRoi.pdf • C. A., S. C. «Dos rombos» no seguirá en TVE-1. (2005, 21 junio). ABC. Recuperado 22 de abril de 2022, de https://www.abc.es/espana/abci-rombos-no- seguira-200506210300-203289849914_noticia.html • Daufí, L. (27 de septiembre de 1981). Una asociación integrante. La Vanguardia, 53. • De la cuadra, B. (28 de abril de 1983) Despenalizadas la esterilización y la cirugía transexual. El País. https://elpais.com/diario/1983/04/28/espana/420328823_850215.html • Díaz, S. (2020). La movilización contra el estigma del sida: la ramificación del movimiento LGTB español de los setenta a los noventa [Trabajo de Fin de Máster]. Universidad de Granada. • El País (13 de septiembre de 1989) El Parlamento Europeo se opone a la discriminación de los transexuales. El País. https://elpais.com/diario/1989/09/13/sociedad/621640808_850215.html
49 • Elías Zambrano, R., Sánchez-Gey Valenzuela, N., y Román-San-Miguel, A. (2021). La evolución del aprendizaje a través de los medios: publicidad, comunicación audiovisual y periodismo como base de la educomunicación. En N. Sánchez-Gey Valenzuela, M.L. Cárdenas-Rica (Ed.), La comunicación a la vanguardia. Tendencias, métodos y perspectivas (pp. 1664-1675). Fragua. • Fejes, F. (2000) ‘Making a Gay Masculinity’, Critical Studies in Mass Communication, 17 (1), 113–117. • Fejes, F. y Petrich K. (1993) Invisibility, homophobia and heterosexism: Lesbians, gays and the media. Critical Studies in Mass Communication, 396-415. • Flick, U. (2009). An Introduction to Qualitative research. Cuarta edición. SAGE Publications. Londres • Gallo, I. (2004, 16 septiembre). Lorena Berdún estrena en TVE-1 el consultorio sexual «Dos rombos». El País. Recuperado 21 de abril de 2022, de https://elpais.com/diario/2004/09/16/radiotv/1095285602_850215.html • Garaizábal, C. (1998). La transgresión del género. Transexualidades, un reto apasionante. Transexualidad, transgenerismo y cultura: Antropología, identidad y género, 39-62. • Gozálvez-Pérez, V., Contreras-Pulido, P. (2014) Empowering Media Citizenship through Educommunication. Empoderar a la ciudadanía mediática desde la educomunicación. Comunicar, 21 (42), 129-136. • Heredia, I. (2009). Control y exclusión social: la Ley de Vagos y Maleantes en el primer franquismo, VI Congreso de Historia Local de Aragón. Romero Salvador, Carmelo y Sabio Alcutén, Alberto (coordinadores), Ed. Institución “Fernando el Católico y Prensas Universitarias de Zaragoza (CSIC), Zaragoza. http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/28/93/08heredia.pdf • Ingenschay D. (2018). La cultura gat en transiciones (España, Argentina, Chile). Eventos del deseo: Sexualidades minoritarias en las culturas/literaturas de España y Latinoamérica a finales del siglo XX (271). Madrid, España: Vervuert. • Ley 217 de 1933, relativa a Vagos y Maleantes. 5 de agosto de 1933. BOE-A- 1933-6761.
50 • Ley 198 de 1954 por la que se modifican los artículos 2ª y 6ª de la Ley de Vagos y Maleantes. 4 de agosto de 1933. BOE-A-1954-10923. • Ley 187 de 1970, sobre peligrosidad y rehabilitación social. 6 de agosto de 1970. BOE-A-1970-854 • Ley 10 de 1979, de modificación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y de su Reglamento. 11 de enero de 1979. BOE-A-1979-700. • Ley 275 de 1987, por la que se modifica la sección III del capítulo 4.º, título XIII del libro II del Código Penal. BOE-A-1987-25626 • Ley 157 de 2005, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio. BOE-A-2005-11364. • McCombs, M. y Shaw, D. (1972): "The Agenda-Setting Function of the Mass Media". Public Opinion Quarterly, 36, 176-187. • Medianoche, M. (2021, 18 febrero). De la doctora Ochoa a Isabel Gemio: así se hablaba de sexo en televisión en los 90. El Español. Recuperado 21 de abril de 2022, de https://www.elespanol.com/bluper/20210218/doctora-ochoa-isabel- gemio-hablaba-sexo-television/559944478_0.html • Melero, A., & Palacio, M. (2020). Cine y televisión 1986–1995: modernidad y emergencia de la cultura global. En Modernidad y cambio social en la ficción televisiva de los noventa: las series de Alonso Santos (pp. 133–142). Ministerio de Economía y Competitividad. https://doi.org/10.18778/8220-195-6.12 • Monfererr, J. (2003) La construcción de la protesta en el movimiento gay español: la Ley de Peligrosidad Social (1970) como factor precipitante de la acción colectiva. Reis, 102, 171-204. • Orozco, G. y Vassallo, M. (2010) Observación de la ficción televisiva en ocho países iberoamericanos. Comunicación y Sociedad, 13, enero-junio, 13-42. Universidad de Guadalajara. • Petit, J. y Pineda, E. (2008). Movimiento de liberación de gays y lesbianas durante la transición española. En Una discriminación universal: la homosexualidad bajo el franquismo y la transición (pp. 273). Madrid: EGALES S.L. • Ramírez Alvarado, M.d.M. y Cobo Durán, S. (2013). La ficción gay-friendly en las series de televisión españolas. Comunicación y sociedad, 19, 213-235.
51 • RTVE.es. (2014, 29 octubre). ¿Qué apostamos?, la mejor sintonía de todos los tiempos para los usuarios de. RTVE.es. Recuperado 24 de abril de 2022, de https://www.rtve.es/rtve/20141029/apostamos-mejor-sintonia-todos-tiempos- para-usuarios-rtvees/1038200.shtml • Sánchez, S. y González, B. (2020) La diversidad afectivo-sexual en First Dates (Cuatro: 2016-). Análisis de contenido del perfil de los participantes. Masculinidades y cambio social, 9 (2), 113-147. • Sayago, S. (2014) El análisis del discurso como técnica de investigación cualitativa y cuantitativa en las ciencias sociales. Cinta moebio, 49, 1-10. • Ugarte, J. (2008). Una discriminación universal: La homosexualidad bajo el franquismo y la transición. Madrid / Barcelona: EGALES • Vallés D. (2017), La privatización de libertad de los homosexuales en el franquismo y su asimilación al alta en la seguridad social. IusLabor, 1, 1-13. https://raco.cat/index.php/IUSLabor/article/view/327026 • Ventura, R. (2018). LGBT/Queer media studies: aportaciones para su consolidación como campo de estudio [Tesis Doctoral]. Universidad Pompeu Fabra, Barcelona. • Zapparoli, M. (2003). Concepciones teóricas metodológicas sobre investigación. Girasol: revista de la escuela de estudios generales, 5, 191- 198. • Zurian, F. (2018) Representaciones LGTBIQ en la televisión de ficción española, de la Transición a Zapatero. En INGENSCHAY, Dieter (Ed.): Eventos del deseo. Sexualidades minoritarias en las culturas/literaturas de España y Latinoamérica a finales del siglo XX, 244.
52 ANEXO 1 TABLAS DE ANÁLISIS Para señalar de forma gráfica los distintos elementos que hemos usado para elaborar el análisis, hemos diseñado estas tablas que presentan las situaciones que consideramos más oportunas en la representación del colectivo LGTBIQ+. Cada celda de las tablas indica un capítulo del programa en cuestión, si está coloreada significa que en ese episodio se produjo el fenómeno que se expone en la columna izquierda. Las tablas están divididas según los géneros televisivos. PROGRAMAS DIVULGATIVOS Hablemos de sexo Dos rombos Presencia de hombres homosexuales/Bisexuales Presencia de mujeres homosexuales/ Bisexuales Presencia de mujeres trans Presencia de hombres trans Presencia de personas no-binarias Protagonismo de hombres homosexuales/Bisexuales Protagonismo de mujeres homosexuales/Bisexuales Protagonismo de mujeres trans Protagonismo de hombres trans Protagonismo de personas nobinarias
53 Presencia de estereotipos del colectivo LGTBIQ+ Presencia de insultos / vejaciones hacia el colectivo LGTBIQ+ Presencia de roles de género muy marcados Presencia del SIDA /VIH como estigma Presencia de muestras de afecto de personas del mismo sexo Reconocimiento públicamente de orientación sexual por parte de la persona / personaje Reconocimiento públicamente de identidad sexual por parte de la persona / personaje Presencia de actitudes homófobas Presencia de actitudes tránsfobas Presencia de actitudes comunes en la masculinidad frágil Visibilización del colectivo LGTBIQ+ en diversos ámbitos sociales Representación de diversas realidades familiares Presencia / se habla de escenas de sexo de parejas homosexuales