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La "Visión de los vencidos" y la "Brevissima relación": Trauma y denuncia en la construcción del sujeto indígena en México

Leetoy, Salvador

Abstract

Este ensayo tiene por objetivo el análisis de una de las formas de construcción ideológica que subjetiva al indígena a la luz de dos textos: La brevíssima relación de la destruyción de las Indias, de Fray Bartolomé de Las Casas, y la compilación de las crónicas indígenas de la Visión de los vencidos, de Miguel León-Portilla. Estas obras relatan el grave sufrimiento y trauma histórico que dejó la Conquista en los pueblos ab(origen)es de este continente. Dichas narraciones del desastre se convierten en discursos de reclamo y denuncia política que de alguna u otra manera marcarían el tenor de la defensa indígena en los siglos subsecuentes, y por ende, de una de las formas en que sería construida su imagen.

Full text

154 Sección Selec a La Visión de los encidos y la B e issima elación: T auma y denuncia en la cons ucción del suje o indígena en México. La Visión de los encidos and B e issima elación: T auma and c i icism in Indian subjec cons uc ion in Mexico. Sal ado Lee oy (Depa men o Mode n Languages and Cul u al S udies. Uni e si y o Albe a, Canada) This pape aims o analyse one o he o ms o ideological cons uc ion ha makes Indian people a subjec , as i is seen in wo ex s: La b e íssima elación de la des uyción de las Indias, by F ay Ba olomé de Las Casas, and he compila ion o na i e ch onicles Visión de los encidos, by Miguel León-Po illa. These wo ks ell us he g ea su e ing and his o ical auma ha he Conques le on na i e people in his con inen . These s o ies o he disas e become poli ical p o es discou ses, which somehow in o m he na i e de ence in he cen u ies a e wa ds, and so, one o he o ms in which hei image was buil . Abs ac : Resumen: Es e ensayo iene po obje i o el análisis de una de las o mas de cons ucción ideológica que subje i a al indígena a la luz de dos ex os: La b e íssima elación de la des uyción de las Indias, de F ay Ba olomé de Las Casas, y la compilación de las c ónicas indígenas de la Visión de los encidos, de Miguel León-Po illa. Es as ob as ela an el g a e su imien o y auma his ó ico que dejó la Conquis a en los pueblos ab(o igen)es de es e con inen e. Dichas na aciones del desas e se con ie en en discu sos de eclamo y denuncia polí ica que de alguna u o a mane a ma ca ían el eno de la de ensa indígena en los siglos subsecuen es, y po ende, de una de las o mas en que se ía cons uida su imagen. Keywo ds: Ideological cons uc ion / Na i e Ame icans / Spanish Conques . Cons ucción ideológica / Indígenas ame icanos / Conquis a española. Palab as-cla e: Suma io: España s. España: las c ónicas de la Conquis a como espacio de dispu a ideológica. Sub e sión subje i ada: la cons ucción del suje o indígena a pa i de su de ensa y es imonio. 1. 2. Summa y: Spain s. Spain: Conques ch onicles as ideological ba le space. Subjec i e e olu ion: Indian subjec cons uc ion a ising om i s de ence and own accoun . 1. 2. 155 La Visión de los encidos y la B e issima elación Po supues o que en nues a con e sación no apa ecie on pa a nada los mons uos que ya han pe dido ac ualidad. Escilas, Celenos e oces y Les igones de o ado es de pueblos, y o as a pías de la misma especie se pueden encon a en cualquie si io. Lo di ícil es da con homb es que es án sana y sabiamen e gobe nados. Cie o que obse ó en es os pueblos muchas cosas mal dispues as, pe o no lo es menos que cons a ó no pocas cosas que pod ían se i de ejemplo adecuado pa a co egi y egene a nues as ciudades, pueblos y naciones. (Tomás Mo o, U opía.) 1. España s. España: las c ónicas de la Conquis a como espacio de dispu a ideológica. 1 Se conside a impo an e en a iza , a mane a de agencia de esis encia, la ob a indígena como la o igina ia de Amé ica, la cual pos e io men e se usiona e hib idiza con adiciones eu opeas. Al encapsula es a “o iginalidad” a a és de la decons ucción del concep o de abo igen, se in en a ma ca la di e encia de la cosmo isión indígena p esen e en su p opia p oducción cul u al: su in e p e ación de la ealidad, su adición o al ma cando dis ancia del logocen ismo Occiden al, la inco po ación de sus pe spec i as his ó icas, e c. A pa i del siglo XVI, Eu opa se con e i ía súbi amen e en lo iejo pe o igen e, en el espacio doc inal exclusi o de la ci ilización y po ende cen o o ali a io del pasado his ó ico de la humanidad, de donde emanaban los pa adigmas que buscaban in e p e a al mundo del pasado, p esen e y u u o. El llamado descub imien o de Amé ica esul ó más bien, en odo caso, en la in ención de la conciencia eu opea. Eu opa se p epa aba pa a se en el siglo XVI, po p ime a ez, el cen o de un nue o sis ema mundial, cuya llegada a Amé ica le daba la en aja compe i i a de ini i a con espec o a los cen os mundiales an e io es: los mundos Musulmán, Indio y Chino (Dussel, 2001, pp. 11- 12). Su so is icada ecnología mili a , pe o sob e odo sus le ales en e medades, les da ía a los conquis ado es eu opeos la en aja bélica sob e los pueblos ab(o ígenes)1 de lo que llama on Amé ica. Es co ec o Ronald W igh (2003 p. 11), cuando comen a que los eu opeos enían los mejo es ba cos, el mejo ace o, las mejo es a mas; pe o ambién enían condiciones lo su icien emen e desespe adas en sus países de o igen como pa a mo i a el éxodo de su población, y po medio del uso de esos ma e iales y ecnología, oba a o os. En odo caso, los log os de Eu opa e an más ecnológicos que sociales. Así pues, lo que se denomina como descub imien o lo ue en un solo sen ido: en el descub imien o de Eu opa de sí misma. El sen imien o eu opeo pa ecía in e p e a que lo “anac ónico” quedaba sepa ado po el A lán ico, mien as que la e undación de Eu opa se lle a ía a cabo en Amé ica. De i ado de esa de o a his ó ica, las comunidades humanas ue a de los cen os me opoli anos Occiden ales, ue on de- e minados –i.e. po un lado de inidos y obje i ados, y po el o o ex e minados ísica o é nicamen e- a a és de dinámicas de in e p e ación/ ep esen ación eu océn ica: “exis ían” en an o se ían de con a io dialéc ico del suje o eu opeo, de donde es e mismo cons uía su iden idad po medio de su di e enciación con el O o –de la 156 Sección Selec a misma o ma en que Hegel (1976) desc ibi ía la dialéc ica del Amo y el Escla o poco menos de es siglos después. Así pues, la pe i e ia e a eo ía no p axis; no se le es udió pa a se en endida pe se, sino pa a se i de pun o de e e encia de la di e enciación del suje o eu opeo. Ese cen o alienó el uso exclusi o de la his o ia, uni e salizando la cons ucción de egímenes de conocimien o (Foucaul , 1973) de la ealidad social, polí ica y económica del mundo. Es po eso que, como comen a Leopoldo Zea (1976), Amé ica se con i ió en “con inen e ue a de la his o ia –de la única his o ia que es aba dispues o a econoce el eu opeo-, no poseía o a dimensión que la del u u o de ese homb e que la había descubie o y conquis ado, inco po ándola así a su his o ia” (p. 19). Edmundo O’Go man (1958), no a asimismo que e a Amé ica aquella ins ancia “que hizo posible, en el seno de la Cul u a de Occiden e, la ex ensión de la imagen del mundo a oda la Tie a y la del concep o de his o ia uni e sal a oda la humanidad” (p. 99). A pa i de ese momen o, -hace apenas poco más de cinco siglos- ci ilización y occiden alización se con i ie on en sinónimos. No ue ci cuns ancial que en ese p eciso ins an e ambién haya sido inaugu ada la mode nidad –en la España del siglo XVI-, pues lo iejo no sólo quedaba a un océano de dis ancia, sino ambién el pensamien o del mundo iba a gi a condicionado po los cen os de pode dominan e. Lo que no cambio, como siemp e, ue que la ley del más ue e se ía la que decidie a en manos de quién se encon aba el bas ón de mando ci iliza o io. Ci ilización y iolencia son é minos insepa ables el uno del o o. No exis en en ausencia de uno de ellos: la imposición, la b u alidad y el dominio no e an aspec os que pudie an es a a discusión pa a el suje o some ido. Así pues, Amé ica se con i ió en la ca a sis eu opea po excelencia: Eu opa se e- in en a en Amé ica, y po an o Amé ica –como in ención- se de ine asimismo como Occiden e. En ese sen ido, O’Go man ag ega que En e ec o, a la ez que se io en Amé ica un inmenso e i o io legí imamen e ap opiable y explo able en bene icio p opio, una nue a e imp e is a p o incia de la Tie a que el des ino enía ese ada a Eu opa pa a la p osecución de los sup emos ines his ó icos, ambién se la conside ó como un “mundo” de libe ación y p omesa, el mundo de la libe ad y del u u o, La Nue a Je usalem, una nue a Eu opa, en suma, que al en ega sus iquezas ma e iales a la ieja Eu opa se iba insensiblemen e cons i uyendo en el luga que hab ía de supe a la como p opicio que e a pa a ensaya e implan a ideales y u opías que se conside aban i ealizables en las iejas ci cuns ancias. (p. 89) Po o o lado, lo que e an pueblos di e sos con cul u as pa icula es, se ían educidos a indios, un apela i o que ni siquie a el econocimien o eu opeo del e o geog á ico de llega a o a ie a que no e a la India pudo bo a . Así, los abo ígenes ue on condenados a se indios, denominación que pa adójicamen e –al se bau izados a a és de los e e en es del O o al que podían acudi los eu opeos, es deci , los di e sos pueblos asiá icos- ma ca ía i emediablemen e la mane a en que se les subje i a ía a es os pueblos po medio de dinámicas 157 La Visión de los encidos y la B e issima elación de ep esen ación ajenas a su ealidad. Es po ello que es a cons ucción de la his o ia es á undada en la mi i icación de Occiden e como pa angón inobje able, del cual se compa a y se e alúa a las demás cul u as ans o madas en pe i e ia. De acue do a ello, W igh (2003) esc ibe que: La mayo pa e de la his o ia, cuando ha sido dige ida po la gen e, se con ie e en mi o. El mi o es el o denamien o del pasado en pa ones, eales o imagina ios, que esuenan a a és de los más p o undos alo es y aspi aciones cul u ales. Los mi os c ean y e ue zan a que ipos na u alizados, an apa en emen e axiomá icos, que no pueden se cues ionados. Los mi os es án an ca gados de signi icado que i imos y mo imos po ellos. Son mapas po los cuales las cul u as na egan a a és del iempo. Aquellos encidos po nues a ci ilización [Occiden al], en como el mi o del descub imien o [de Amé ica] ha ans o mado c ímenes his ó icos en íconos elucien es. Incluso, desde la óp ica de Occiden e, el mi o del descub imien o es omado como cie o. (p. 4, mi aducción). Así pues, las mencionadas dinámicas de ep esen ación comienzan en el momen o mismo del des-encuen o. Es C is óbal Colón quien de alguna mane a inaugu a el sín oma al que se suje a el educcionismo de la población abo igen en Amé ica como con inen e in en ado; aquel abo igen a ancado de su iden idad po medio de la incomp ensión y la op esión: e a sal aje, e a bá ba o, po más i udes que u iese… ni siquie a impo aban sus asgos cul u ales pa icula es. P oduc o de los iempos, la men alidad colonial domina en la in e p e ación de la ealidad y se le impone al some ido. En ese sen ido, Eu opa in e p e a a Amé ica a a és de sus p opias mi ologías y cosmo isión (wel anschauung). C eó un mundo nue o, exó ico y i gen. Se descub ió incluso a sí misma. Pe o sólo ue un descub imien o pa a Occiden e, sólo és e c eyó su p opio mi o, y luego, po medio de la doc ina y las a mas, expandi ían es a en e medad i al, es a esquizo enia ideológica: Amé ica e a un an asma, e a un espejismo, una in ención, que solo podía se is a con ojos eu océn icos. Pa a los abo ígenes no exis ió nada de eso: e a su mundo, su e i o io, su espacio. Pe o la his o ia la esc iben los encede os, y la esquizo enia se ex endió. Ese e o de ap eciación y educcionismo ideológico se ía epe ido cons an emen e a a és de las c ónicas de es os encuen os. La his o ia de pueblos indígenas se ía in e p e ada en los é minos del dominan e y la Conquis a misma se ía esc i a bajo esa óp ica. Las c ónicas de la Conquis a ue on el esul ado de un ela o del cen o de pode , donde Ame india e a el mo i o de discusión, pe o no de exp esión. Las polémicas y deba es sólo enían cabida den o de los pa áme os ideológicos eu océn icos: al indígena se le explo aba y se le ex e minaba, o bien, se le de endía y se le p o egía a a és de ideologías emanadas del mismo cen o de la Me ópolis, p ác ica aún común en los pe sis en es imagina ios c iollos de las naciones ame icanas con empo áneas. En la cons ucción de la his o ia de la Conquis a se p i ilegió 158 Sección Selec a sólo la oz del colonizado , y cuando el indígena daba es imonio, sólo e a en los é minos dic ados po el discu so dominan e. Si algo dis ingue a las dis in as c ónicas españolas de la Conquis a del siglo XVI es sin duda su cons ucción na a i a poli izada. Apa e de la elación de hechos que dichos ela os p esen aban, es as c ónicas enían en sí mismas un obje i o p imo dial: log a el a o de la mona quía o de la je a quía papal pa a ob ene pode polí ico. No impo ando el eno del ela o, siemp e es palpable el comp omiso incondicional po conquis a es as ie as pa a los eyes de España y el dios c is iano, po medio de la ue za mili a o la e angelización (o ambas). Es impo an e menciona que la mayo ía de las c ónicas ue on esc i as po quienes e an los más econocidos ecopilado es de la memo ia his ó ica en esa época: los eligiosos. Debido a ello, la mayo pa e de es as na aciones end ían un ue e sen ido eológico que de inía a las iloso ías de pode polí ico que egían a España y sus colonias, po lo que es as c ónicas, más allá de su alo his ó ico, ep esen an un espacio de análisis de la agenda ideológica de la época (Ri e a, 1992). Las c ónicas con aban con lujo de de alle los acon ecimien os que se iban desa ollando en el ingenuamen e llamado “Nue o Mundo”, en donde la mi i icación ue moneda co ien e: po un lado, se cons uye una his o ia llena de b a u a y enacidad, donde los conquis ado es e an p oyec ados en una na a i a épica que hacía eco da a las no elas de caballe ía an popula es en el ecién e minado medioe o eu opeo. De es as c ónicas del siglo XVI sob esalen las p opias Ca as de elación de He nán Co és (1985), la His o ia e dade a de la conquis a de la Nue a España de Be nal Díaz del Cas illo (1986), la His o ia gene al de las Indias y Vida de He nán Co és de F ancisco López de Góma a (1979), De la na u al hys o ia de las Indias de Gonzalo Fe nández de O iedo(1959), Demóc a es Segundo o de las jus as causas de la gue a con a los indios de Juan Ginés de Sepúl eda (1951), en e a ios más, quienes sin excepción, pasan en sus c ónicas del asomb o y la admi ación po las cul u as con que se encuen an, has a el epudio po las mismas y la jus i icación de la gue a. Ma io He nández (1985) di ía al espec o: Exis e en esa época una mani es ación cul u al de p ime a impo ancia; son las c ónicas, es deci , lo que esc ibie on los p opios p o agonis as de las conquis as; pueden des aca se es adís icamen e, pues sólo son diecinue e las que cumplen con esa condición. Son, po consiguien e, i encias in o ma i as, o mas de elación cons an es –no ins an áneas- capaces de desencadena la espues a de la pe sona an e la si uación, que al exp esa c eado amen e lo is o y lo i ido, o igina una pode osa co ien e de in o ma i idad, cuyo signi icado –median e el análisis de su es uc u a peculia - sólo esul a p ima iamen e de es uc u a con igu ado a: la e dad de lo is o y lo i ido, en con aposición a la simul ánea p e alencia li e a ia de los lib os de caballe ía, enido como his o ias men i osas; la idea de la ama y del se icio, en con as e con el in e és pe sonal; y po úl imo, la ins ancia exal a i a bajo el ealismo co ec i o de los mismos hechos que desc iben (p. 9). 159 Po o o lado, su gen las c ónicas que denuncia ían los excesos y la b u alidad de la Conquis a, en donde se expone la agedia ame india y la necesidad de de ene la ba ba ie. Es as c ónicas p oponen la doc ina de la e como medio de sal ación de es as cul u as, p i ilegiando la e angelización sob e la gue a como o ma p ime a de colonización. Aquí sob esale la igu a de F ay Ba olomé de Las Casas, quien, po medio de una p olí ica ob a, no esca imó en de alles pa a deja en cla o el g an mal que los conquis ado es y encomende os in lingían a es os pueblos. A él se le unie on o os c onis as ales como Vasco de Qui oga y F ay Vicen e Val e de, quienes ambién epudian la iolencia en con a de los pueblos ab(o ígenes) al conside a lo como un ac o sac ílego y con a io a la ley di ina. A es e ipo de c ónica se le pod ía ag ega aquella esc i a po indígenas con e sos que daban es imonio de los acon ecimien os que i ie on sus pueblos. Es os es imonios ue on auspiciados en g an medida po eligiosos del siglo XVI y XVII, ales como Juan de Zumá aga, Be na dino de Sahagún, Ped o de Gan e, Juan de To a , en e o os. Los dos p ime os esul an de i al impo ancia pa a es e ensayo, ya que son ellos quienes p omue en y exigen al Vi eina o el pa ocinio del Colegio de Tla elolco en los p ime os años de la Colonia, luga donde indígenas con e sos esc ibie on impo an es elaciones de hechos de la Conquis a. Es e úl imo ipo de c ónica, a pesa de se una na ación hecha po oces indígenas, no puede se conside ada del odo ab(o igen), ya que dicha na ación no nace de su inicia i a, sino que su ge del in e és del dominado en conoce el pun o de is a de quien ue a su sal aje enemigo. Además el indígena que esc ibe es anónimo, es una colec i idad, no iene nomb e, es “indio”, y po se lo, le es ex i pada su iden idad pa icula , incluso en la au o ía de su p opia ob a. Es e mismo op eso le pe mi e sólo deci lo que él quie e que diga, y su es imonio sólo se i á pa a deja en cla o que lo que un día ue un impe io, aho a es sólo un ecue do ama go de de o a. Po an o, es os dos ipos de ela os –que pod ían se llamadas como c ónicas indigenis as- pueden se ca alogadas en el mismo espec o: las dos dan e de la agedia indígena en é minos impues os po el discu so eu océn ico. Sin emba go, hay que deja en cla o que las c ónicas de los indígenas con e sos no ue on esc i as a mane a de denuncia, cues ión que segu amen e no hubie a pe mi ido Sahagún, quien a pesa de su muy apasionado in e és en deja es imonio de las cul u as indígenas, e a enemigo acé imo de las “cos umb es demoníacas” de los mismos. En su His o ia Gene al de las Cosas de la Nue a España (en Villo o, 1950)2, Sahagún llega ía a esc ibi : La Visión de los encidos y la B e issima elación 2 Basándose en la misma ob a que Las Casas u ilizó pa a denos a las o mas de la Conquis a, -“La Ciudad de Dios”, de San Agus ín- Sahagún se lanza al esca e de la adición indígena no an o po su in e és en p ese a los usos y cos umb es de es os pueblos, sino po el con a io, pa a mos a y deja un es imonio del “paganismo” y p ác icas demoníacas de los indígenas, po lo que no esca imó en es ue zos pa a que los es udian es indígenas con e sos del Colegio de San a C uz de Tla elolco esc ibie an es a His o ia Gene al en los dos idiomas, en nahua l y en español (B ading, 1984, p.13). Ello signi icó la c eación de un documen o de i al impo ancia pa a el conocimien o del mundo p ehispánico. G acias a es e ges o in ole an e de Sahagún –hace es a ob a pa a mos a la idola ía indígena, y su pos e io de o a po la “g acia” del dios c is iano- se pudo conse a uno de los pocos documen os que se ienen con in o man es di ec os sob e la ida en el México p ehispánico y el g an auma que la Conquis a esul ó pa a es os pueblos. 160 Sección Selec a Así pues, las c ónicas indígenas auspiciadas po el cle o, a di e encia de las a ados lascasianos, no son en un p incipio discu sos condena o ios, sino explica i os de las cos umb es indígenas y su posición an e la de o a. Sin emba go, ensayis as pos e io es de los siglos XVIII y XIX, como F ancisco Xa ie Cla ije o y Se ando Te esa de Mie (ambos clé igos ambién), se ían ue emen e in luenciados po es os úl imos ela os, quienes haciendo én asis en es a e sión de la Conquis a, u iliza ían es os es imonios como elemen os de denuncia que da ían el ono ideológico an i-español –cons uido po las éli es c iollas- que dis inguió a la gue a de Independencia en México, y cuyos ecos aún se escuchan sono amen e en la ac ualidad. Po an o, el an agonismo e iden e en e los dis in os c onis as, ue un e lejo de la lucha de España con a sí misma, o dicho de o a mane a, al e- unda se España en Amé ica se desa ó una lucha ideológica que a aba de impone un nue o o den discu si o. España misma se encon aba en el siglo XVI a ando de c ea su iden idad nacional, po lo que es a lucha y es e a án se asladó a Amé ica. En ese sen ido, Jus o Sie a ue co ec o en deci que la Nue a España ealmen e nació independien e (1950, p. 71), ya que los conquis ado es no gana on ie as pa a una España sumida en gue as in es inas y asediada po o os einos eu opeos, sino que gana on ie as pa a una nue a clase peninsula en Amé ica. La cons ucción de la iden idad e a el g an enigma español, ince idumb e que ambién pe siguió a las colonias de la Amé ica Hispana, que al es a dis ancias geog á icamen e del cen o peninsula , se con i ie on en p oyec os iden i a ios pa icula es del nue o pas iche social ame icano/Occiden al. En suma, la lucha ideológica du an e la Conquis a y la Colonia ue un asun o que se di imía en e colonizado es. Fue una lucha e oz en la cual España en en aba sus de e minaciones ilosó icas emanadas, po un lado, de una eapa ición de un eudalismo medie al, y po o o, del Renacimien o humanis a. Discu sos de dominación y denuncia se en en a ían en es as a enas ilosó icas de o igen geoideológico común. Po an o, la his o ia cons uida po medio de Voso os, los habi an es de es a Nue a España, que sois mexicanos laxcal ecas, y los que habi áis en la ie a de Mechuacan, y odos los demás indios, de es as Indias Occiden ales, sabed: que odos habéis i ido en g andes inieblas de in idelidad e idola ía en que os deja on ues os an epasados, como es á cla o po ues as esc i u as y pin u as y i os idolá icos es que habéis i ido has a aho a. Pues oíd aho a con a ención, y a ended con diligencia la mise ico dia que Nues o Seño os ha hecho, po su sola c eencia, en que os ha en iado la lumb e de la e ca ólica, pa a que conozcáis que Él sólo es e dade o Dios, C eado y Reden o , el cual sólo ige odo el mundo; y sabed, que los e o es en que habéis i ido odo el iempo pasado, os iene ciegos y engañados; y pa a que en endáis la luz que os ha enido, con iene que c eáis y con oda olun ad ecibáis lo que aquí es á esc i o, que son palab as de Dios, las cuales os en ía ues o ey y seño que es á en España y el ica io de Dios, San o Pad e, que es á en Roma, y es o es pa a que nos escapéis de las manos del diablo en que habéis i ido has a aho a, y ayáis a eina con Dios en el cielo (p. 30). 161 es as c ónicas econocía al indígena como elemen o cen al del deba e, pe o no así a su agencia/ esis encia emanada de su p opia condición. 2. Sub e sión subje i ada: la cons ucción del suje o indígena a pa i de su de ensa y es imonio. Como se ha es ablecido en la sección an e io , la elación de hechos de la Conquis a de Amé ica ue an e odo una lucha de pode en la a ena ideológica eu opea. La de as ación, la explo ación y el ex e minio de las cul u as indígenas p o oca ía sen imien os disímiles que jus i icaban dicha de as ación o c i icaban la ba ba ie que se es aba lle ando a cabo. El esul ado de ello ue la alienación de la esis encia indígena: la agencia ab(o igen) e a econocida en el discu so ideológico de los dominado es sólo po medio de la de ensa que es os úl imos pod ían es ablece . Cualquie ac o de suble ación ue a de es e ámbi o pasaba a se un hecho anecdó ico en la cons ucción de la his o ia eu océn ica de la Conquis a, el cual no enía ue za polí ica ác ica. Es e ipo de de ensa p oduci ía la base de lo que pos e io men e se ía de inido como indigenismo: la alo ación, el es udio y la p o ección de los pueblos indios que o man pa e del sis ema de naciones que p oduci ía la Colonia. Es deci , es a de ensa no signi ica el de echo a la au ode e minación de es os pueblos, sino que és os son p o egidos en an o que pe enecen a un sis ema nacional que los en uel e. Dicho de o a mane a: El pueblo ab(o igen) ya no es sobe ano de sí mismo, sino que como cul u a ha sido incluida en el espec o o alizado de la nación. Su alo ación es la de ensa misma de uno de los elemen os undacionales de la nación, pe o su au ode e minación es una o ensa a la misma: el man o p o eccionis a del discu so indigenis a sólo es álido den o de la nación, y po an o, de e minado po el discu so hegemónico que comienza con la Colonia y se ex iende has a nues os días. Es a de ensa indigenis a/ex e na desa a ía una se ie de dinámicas de ep esen ación de las cul u as ab(o ígenes). Veamos po ejemplo a La b e ísima elación de la des uyción de las Indias de F ay Ba olomé de Las Casas (1985) y la compilación de c ónicas indígenas hecha en Visión de los Vencidos de Miguel León-Po illa (1985), ex os que –se pod ía deci - caben den o de esa ca ego ía que hemos llamado c ónica indigenis a. No obs an e, es p eciso hace una sal edad: es e ensayo no p e ende ega ea el pode sub e si o de ambos ex os, ni mucho menos cues iona su g an alo c í ico e his ó ico. Como se ha dicho en pá a os an e io es, es e ipo de c ónicas no pueden sepa a se de su de e minación ideológica que incluso alienan al suje o indígena de su p opia esis encia his ó ica: Po un lado, el discu so lascasiano alo a al indígena sólo en an o que puede e- unda se en él al c is ianismo, es deci , el indígena es aquel “homb e nue o”, po an o p e-his ó ico, que debe se de endido –y edimido de su paganismo- pa a se inco po ado al eino de Dios. Así pues, como homb e de su iempo, Las Casas de iende al indígena po medio de la única a ma que enía: su doc ina eo-polí ica. Las Casas emp endió una é ea La Visión de los encidos y la B e issima elación 162 Sección Selec a lucha en con a de los excesos y abusos a los que e an suje os los indígenas po pa e de los conquis ado es, y u ilizó su p opia e como he amien a de denuncia. Es po ello que sólo podía de ende al indígena a a és de la enuncia de es e úl imo a su p opia condición cul u al, es deci , la con e sión doc inal e a, pa a Las Casas, la única o ma de sal ación –espi i ual y ma e ial- a la que podían accede es os pueblos. Del mismo espec o ideológico del que se de i aba su op esión, ambién emanaba su de ensa: en cualquie a de los casos se iolen aba su p opia pa icula idad cul u al. Po o o lado, a ias de las c ónicas compiladas en la Visión de los encidos ue on auspiciadas po el cen o de pode colonial (polí ico y eligioso), y po an o, ela adas bajo la mi ada igilan e –y edi o a- de los impulso es de es os p oyec os. Po an o, ue on esc i as con ex ualizadamen e po la dis ancia his ó ica, pe o sob e odo doc inal, de los indígenas con e sos o aliados que ela aban es os hechos po disposición eclesiás ica o, en algunos casos, a pe ición de los p opios conquis ado es3. Es a Visión de los encidos na a la des ucción de una ci ilización de la que sólo quedan despojos, es deci , mues an la caída de un g an pueblo que undó a una nación, pe o cuya g andeza es sólo un ecue do. Es a ama gu a de la agedia indígena pa ece ía es ablece que la época del Quin o Sol es un ocaso, que el esplendo es cosa del pasado, un ciclo ce ado que sólo deja espacio a la nos algia pa a los indígenas del p esen e (a los cuales no se les deja ía o a opción que uni se al p oyec o nacional). Esa desolación psicosocial queda ía plasmada en no pocos icnocuíca l, o can os is es, que ue on esc i os po indígenas sob e i ien es a la Conquis a, donde queda la en e un auma his ó ico que cons ui ía imagina ios de ep esen ación indígena –i.e. el “indio” nos álgico al que se le hu ó su je a quía his ó ica- donde la de o a de ini ía la is eza y desolación con la que han sido de e minados en la discu si idad nacional mexicana: Y odo es o paso con noso os. Noso os lo imos, noso os lo admi amos. Con es a lamen osa y is e sue e nos imos angus iados. (p. 166) En el caso de la B e ísima Relación, exis e una cons ucción del mundo indígena que nace de una óp ica judeoc is iana bas an e sui gene is. F ay Ba olomé de Las Casas ue quien, en muchos sen idos, le cambia ía la ca a 3 Es muy impo an e acla a que es e a gumen o a di igido sólo a las c ónicas auspiciadas po las ó denes eligiosas y c onis as coloniales. La compilación que hace León-Po illa incluye algunas uen es que se pod ían conside a o iginales, es deci , un g upo de ela os y exp esiones cul u ales que ue on hechos po inicia i a exclusi amen e indígena. Desa o unadamen e son las menos, ya que la acción bélica y ca equizado a de as ó nume osos y aliosísimos es imonios no solo de la Conquis a, sino de la p opia his o ia de es os pueblos: un desa o unado e nocidio. Así pues, se pod ían exclui de es a ca ego ía ex os como la elación anónima del Manusc i o de Tla eloco de 1528 y los Can os T is es o icnocuíca l, ob as o iginales (i.e. no auspiciadas) que esul a on se e dade as sob e i ien es cul u ales de la des ucción emp endida po los popolocas: los “bá ba os eu opeos”. 169 La Visión de los encidos y la B e issima elación Bibliog a ía. es a mue o, el aido que sob e i ió, la íc ima que ue op imida, el de o ado que se esignó… Ello deja ía mucho espacio a la cons ucción de mi os en la iden idad nacional. Esa lección ue y es pelig osísima y educ i a de la condición del indígena sob e i ien e –e incluso del suje o mes izo cons uido po medio de los discu sos de iden idad- sob e odo cuando se insis e en desen aña los males endémicos del indígena (e incluso del mexicano) po medio de la muy es e eo ipada pe spec i a de una éli e con men alidad colonial, que sigue ep oduciendo es as dinámicas de ep esen ación. Sin emba go, es a agedia his ó ica puede se in e p e ada al con a io, como un documen o que nos dice mucho de lo que es el indígena y el mexicano mismo al que le sob e i e su p opia ab(o iginalidad): más allá de las me á o as, el es ilo na a i o de esos indi iduos i e como pa e de la iden idad de la cual ambién ue on c eado es, y la Visión de los encidos, bien puede se la Visión de los sob e i ien es. Así pues, an o la B e ísima Relación como las c ónicas compiladas po León-Po illa, mues an una pe spec i a simila al ededo de la desg acia que signi icó la Conquis a pa a esos pueblos. Sin emba go, ambos di ie en en el ipo de suje o indígena que cons uyen. Las Casas habla con una g an congoja y u ia en con a de aquellos conquis ado es y encomende os que man ienen al indígena ce cado, en pelig o de ex inción. El ep oche con a sus compa io as es que son ciegos an e el hecho de que los “indios” son la espe anza misma de la econs ucción española y de la doc ina ca ólica, po lo que ello debe de se de enido de inmedia o. La Visión de los encidos, po su lado, na a aquel indígena que peleó has a el úl imo momen o y que ue dolo osamen e de o ado. Es un indígena que llo a su g andeza ex in a (en el caso de las c ónicas esc i as po los mexicas sob e i ien es) o que incluso econoce esa misma g andeza de su o o a op eso (en el caso de aquellas esc i as po los laxcal ecas). En ambos casos, es una his o ia mue a, po lo que el p esen e y el u u o de esos indígenas es incie o an e la o ágine que p o ocó la in asión eu opea en sus idas públicas y p i adas. Pe o es ambién la imagen de un indígena que deja es imonio de lo que ue, po lo que sus aíces se án más pode osas que cualquie de as ación. A ellas se a e a á pa a no ol ida quién es y no quién le dije on que ue a. Alcina, J. (1985) In oducción. En J. Alcina (Ed.), Ba olomé de Las Casas. Ob a indigenis a (pp. 7-59). Mad id: Alianza Edi o ial. B ading, D.A. (1984) P ophecy and my h in mexican his o y. Camb idge: Cen e o La in Ame ican S udies Uni e si y o Camb idge. Colón, C. (1989) P ime iaje de C is óbal Colón cuando descub ió las Indias. En C. Va ela (Ed.) F ay Ba olomé de Las Casas Ob as Comple as: 14. Dia io del p ime y e ce iaje de C is óbal Colón. Mad id: Alianza. Co és, H. (1985) Ca as de elación. En M. He nández (Ed.), He nán Co és. Ca as de elación. Mad id: His o ia 16. Díaz del Cas illo, Be nal, (1986) His o ia e dade a de la conquis a de la Nue a España 14ª. ed. Mexico : Edi o ial Po úa. ■ ■ ■ ■ ■ 170 Sección Selec a Dussel, E. 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