Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático LOS CÓDICES MINIADOS DEL FONDO ZELADA EN LA BIBLIOTECA CAPITULAR DE TOLEDO: HISTORIA DE UNA COLECCIÓN THE ILUMINATED CODES OF THE ZELADA FUND IN THE CAPITULAR LIBRARY OF TOLEDO: HISTORY OF A COLLECTION JAIME MORALEDA MORALEDA Facultad de Humanidades de Toledo (UCLM)- España
[email protected] Resumen: La historia de la Biblioteca Capitular de Toledo hunde sus raíces tras la reconquista cristiana de la ciudad en 1085. El número de códices fue ampliándose con el devenir de los siglos en base a compras, encargos y donaciones. Cabe destacar la aportación de algunos prelados que, como mecenas, permitieron un rápido enriquecimiento de los fondos capitulares. Nos detendremos en los manuscritos de la rica biblioteca del cardenal Francisco Javier Zelada (1717-1801), bibliotecario del Vaticano y Secretario del papa Pio VI. Como bibliófilo reunió en su palacio una valiosa colección de manuscritos, adquiridos en Roma por arzobispo de Toledo, Francisco Antonio de Lorenzana. Esta aportación constituye uno de los fondos más destacados del conjunto bibliográfico capitular, por su calidad y variedad en iluminaciones y ricas encuadernaciones. Palabras clave: Códice, Miniatura, Toledo, Zelada, Biblioteca Abstract: The history of the Chapter Library of Toledo started after the Christian reconquest of the city in 1085. The number of codices increased with the passing of the centuries based on purchases, orders and donations. We can stand out the contribution of some prelates who, as patrons, allowed a rapid enrichment of the capitular funds. We will stop in the rich library of Cardinal Francisco Javier Zelada (1717-1801), librarian of the Vatican and Secretary of Pope Pius VI. He was a great bibliophile, so he gathered in his palace a valuable collection of manuscripts, acquired in Rome by the archbishop of Toledo, Francisco Antonio de Lorenzana. This contribution constitutes one of the most outstanding fund of the chapter bibliographic group, for the quality and variety of its illuminations and rich bindings. Keywords: Codex, Miniature, Toledo, Zelada, Library 190
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático El libro, como transmisor de conocimientos, lo hemos de considerar el elemento imprescindible en la formación del clero, necesario tanto para su enriquecimiento cultural como para la administración misma de los sacramentos, para cuya función se generaron un conjunto de volúmenes litúrgicos indispensables: sacramentarios, leccionarios, libros de coro, antifonarios, misales, rituales, etc. La conservación de los mismos conformó la génesis de las bibliotecas capitulares1. Tras la reconquista de Toledo en 1085 su catedral fue restaurada ex novo , aboliéndose definitivamente en ella la vieja liturgia hispana, lo que dejó en desuso una cantidad ingente de libros litúrgicos2. Al prescindir de los antiguos códices mozárabes fue obligada la ejecución de nuevos volúmenes adaptados al obligado rito romano. Tanto los códices antiguos, ya en desuso, como los de nueva creación, constituyeron el germen de la Biblioteca Capitular toledana, cuyos fondos fueron incrementándose a lo largo de los siglos mediante compras, encargos y donaciones. Desde la perspectiva bibliográfica los fondos capitulares se organizan en tres grandes secciones: el Antiguo Fondo Toledano, el Fondo Lorenzana y el Fondo Zelada, de los que aproximadamente 2500 corresponden a volúmenes manuscritos y 5.500 a libros impresos3. Según una antigua tradición consagrada por el derecho canónico, le correspondía al rey fundador, Alfonso VI, correr con los gastos de ornamentos, vasos sagrados y libros4, por lo que podríamos considerar al monarca castellano el primer donante de libros para uso de los oficiantes, una práctica, la donación, que se convirtió desde entonces en una de las más importantes a la hora de ampliar los fondos bibliográficos en múltiples sedes eclesiásticas5. Sin embargo, aunque durante su mandato se hicieron otros encargos de libros, no podríamos concluir que en su mente, ni en la del primer obispo don Bernardo, se gestara la idea de crear una biblioteca como tal6, pues para entonces la idea de 1 GOZÁLVEZ RUIZ, Ramón: “Evolución histórica de la Biblioteca Capitular de Toledo”, en El libro antiguo español: actas del segundo Coloquio Internacional , Salamanca, 1992, p. 237. 2 En la Iglesia de Santa María de Toledo se copió en 1067, por el arcipreste Salomón, De Virginitate Beate Mariae , de san Ildefonso, hoy conservado en la Biblioteca Laurenciana de Florencia. 3 Habría que añadir las publicaciones que durante los siglos XIX y XX se han ido incorporando al catálogo de la biblioteca. 4 GOZÁLVEZ RUIZ, Ramón: “Evolución histórica de…, op. cit., p. 238. 5 No podemos olvidar los manuscritos litúrgicos del rito romano-galicano que procedían del los monasterios franceses ya adaptados a la reforma litúrgica y que sirvieron de modelo para la creación de los nuevos volúmenes toledanos. 6 GOZÁLVEZ RUIZ, Ramón: “Evolución histórica de…, op. cit., p. 240. 191
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático biblioteca y tesoro no presentaban ninguna diferencia, los libros eran parte integrante del tesoro catedralicio, junto con cálices y reliquias, custodiándose con estos en el sagrario7. Tras las primeras donaciones del siglo XIII, la siguiente centuria sobresalió por un mayor número de canónigos y prelados que dejaron a la catedral primada como depositaria de sus libros, entre ellos el arzobispo don Pedro Tenorio (1377-1399), uno de los más insignes benefactores de la biblioteca al donar en vida toda su posesión bibliográfica, rica y selecta como profesor y rector que había sido de varias universidades europeas8. Fue suyo el mérito de la creación de una auténtica biblioteca, para lo que mandó erigir en 1382 a sus expensas un solemne habitáculo en uno de los ángulos del claustro, unido a la Escuela Catedralicia, donde se custodiarían todos los libros, ahora ya independientes del tesoro9. A finales del siglo XV, periodo condicionado por el naciente espíritu humanista, se nombró por vez primera un bibliotecario, título que recayó en la persona de Francisco Ortiz. De igual manera enmarcamos en estas décadas finales del cuatrocientos las aportaciones del arzobispo Carrillo de Acuña (1446-1482), o las del cardenal Pedro González de Mendoza (1482- 1495), poseedor de ejemplares suntuosos y de gran valor10. El encargo y compra directa de códices necesarios para el culto y la liturgia se sumaron al conjunto bibliográfico en uno de los periodos más esplendorosos de la biblioteca toledana11, abierta ya a un público selecto y erudito que accedía a los libros con una mirada más amplia que la mera necesidad de instrucción en la fe y su liturgia. Entre los siglos XVI y XVIII encontramos respectivamente a dos de los grandes donantes de la historia de la biblioteca toledana: el cardenal Cisneros (1495-1517) y el cardenal Lorenzana (1772-1801). Ambos impulsaron la reforma arquitectónica del recinto de la biblioteca; Cisneros con la intención de dignificarla, pues en su primera visita al lugar, la antigua sala le pareció incomoda, carente de luz, de aire y mal equipada, por lo que planteó su remodelación. Lorenzana, por su parte, la adecuó al imperante gusto neoclásico, cuya estética aún sobrevive hoy; se eliminaron las pinturas al fresco, se blanquearon los muros y se realizó una nueva bóveda de yeso. (Fig. 1) 7 Ibídem, p. 250. 8Destacan los manuscritos adquiridos en su etapa como profesor de la Universidad de Perugia (Italia). 9GÓMEZ CANEDO, Lino: “El arzobispo Tenorio y la Biblioteca Capitular de Toledo”, en Archivo Iberoamericano IV , Madrid, 1944, pp. 109-113. 10 GOZÁLVEZ RUIZ, Ramón: “Evolución histórica de…, op. cit. p. 243. 11 MORALEDA MORALEDA, Jaime: Los códices iluminados para la catedral de Toledo. El esplendor del arte de la miniatura (s. XVI) . Toledo, 2018. 192
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático Francisco Antonio de Lorenzana y Butrón fue un hombre inmerso en el espíritu ilustrado de su tiempo y un gran impulsor y mecenas de las artes. En 1897 fue enviado a Roma por Carlos IV12, promovido a embajador al sobrevenir la República Romana, durante los trágicos acontecimientos de la ocupación francesa de 179813, momento en el que adquirió un conjunto de 41 manuscritos litúrgicos procedentes de la Sacristía de la Capilla Sixtina del Vaticano14. El saqueo de la sacristía vaticana por las tropas napoleónicas dispersó la mayoría de volúmenes que en ella se custodiaban, lo que permitió adquirir a Lorenzana algunos valiosos códices, comprándolos en un mercado de antigüedades. Estos selectos volúmenes fueron trasladados a la iglesia de Toledo15, su sede episcopal, al igual que otros que adquirió de una de las bibliotecas incautadas a los PP Jesuitas a causa de la supresión de la Compañía16. A pesar de su empeño por engrandecer su sede episcopal, nunca volvió a Toledo, pues murió en Roma el 17 de abril de 1804, tras haber renunciado a la sede arzobispal de Toledo, hostilmente presionado desde España. Los importantes códices, la mayoría del siglo XV al XVII, aún lo son más por su espléndido estado de conservación y su lugar de procedencia: el palacio del Vaticano. Utilizados por Papas, cardenales y arzobispos de la Curia constituyen un legado patrimonial, la mayoría de ellos profusamente decorados con miniaturas y ricas encuadernaciones. Otros muchos ejemplares de la sacristía vaticana se fueron dispersando y fragmentando, atesorados hoy en colecciones públicas y privadas. De los 41 códices adquiridos por el arzobispo de Toledo, 27 se custodian en la Biblioteca de la Catedral Primada, 11 en la colección Borbón-Lorenzana de la Biblioteca de Castilla La Mancha y 3 en la Biblioteca Nacional de Madrid. (Fig. 2) Lorenzana contribuyó además a que su amigo, el cardenal Zelada, donara a Toledo buena parte de su colección bibliográfica, más de 1500 ejemplares17, lo que 12 Lorenzana viajó a Roma en 1797 como miembro de una embajada especial compuesta por tres arzobispos que debían tratar asuntos con la Santa Sede, en realidad una excusa para tenerlo lejos de la Corte, donde su presencia importunaba a Manuel de Godoy 13 El 15 de febrero de 1798 el Papa de Roma fue depuesto de su cargo como jefe de los estados pontificios por las tropas napoleónicas y se proclamó la República Romana que dependía de la República francesa. 14 HERNÁNDEZ LAÍN, Pedro Pablo y otros: Códices de la Capilla Sixtina en la Biblioteca Capitular de Toledo , Madrid, 2011, p. 15. 15 El total de códices rescatados por Lorenzana fue 41, de los que 11 pasaron a su biblioteca personal en el Palacio Arzobispal, y que hoy forman parte de la Biblioteca Pública de castilla-La Mancha, en la sección Borbón-Lorenzana. De los 30 restantes 3 están en la Biblioteca Nacional de España y el resto en la Biblioteca capitular de Toledo. 16 Estos volúmenes se custodian hoy en la Biblioteca Pública de Castilla-La Mancha. 17 No sólo vinieron manuscritos sino importantes impresos que trataban de múltiples materias, así como en diferentes lenguas como árabe, hebreo o chino. 193
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático triplicó en número los fondos toledanos, cuya biblioteca pasó a ser una de las principales de España18. Francisco Javier de Zelada nació en Roma el 27 de agosto de 1717 y murió en la misma ciudad el 19 de diciembre de 1801. De ascendencia española, su madre Manuela Rodríguez, era originaria de Oviedo, y su padre, Juan Jacinto Celada, llegó a Roma en 1717 procedente de Murcia, al servicio de cardenal Belluga, quien había ostentaba el cargo de Virrey de Murcia y de Valencia. Su exhaustivo conocimiento de las oficinas vaticanas le llevó a ser considerado uno de los más aptos agentes para gestionar los negocios entre la administración eclesiástica española y la Curia romana. Apoyado y favorecido por su padre, Francisco de Zelada se doctoró en leyes en la Universidad de La Sapienza y se ordenó sacerdote en 1740. Dos años después ya formaba parte de la Prelatura romana, una próspera carrera eclesiástica que le llevó a ser nombrado Auditor de la Sagrada Rota Romana en 1760. El papa Clemente XIII le nombró arzobispo de Petra en 1766 y finalmente Clemente XIV le dignificó con el título de cardenal de la Iglesia en 1973 y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana en 1779. Sus dotes como cardenal le llevaron a ser nombrado secretario de Estado con el pontífice Pio VI, desde 1789 a 1796, si bien, con la llegada de las tropas de Napoleón Zelada se retiró a Toscana. Su próspera y azarosa vida no impidió que prestara esmerada atención a una de sus más interesantes facetas; su sensibilidad hacia la cultura y el mundo de las artes se materializó en una selecta colección de antigüedades, medallas, monedas y libros. Su nutrida biblioteca era visitada con asiduidad por numerosos eruditos, la cual contaba con más de 1.500 códices19. A todos los datos conservados respecto de su colección, añadimos la descripción que el jesuita Juan Andrés realizó de su residencia al visitarla en 1785, entre cuyas estancias describe también la biblioteca: “ La escalera es un museo lapidario, por estar toda ella llena de lápidas griegas y romanas; y llegando a la vastísima librería se ven cinco o seis salas todas llenas de libros, algunos raros, otros preciosos por alguna circunstancia particular y los más muy buenos y magistrales en sus clases, que todas las abraza aquella biblioteca. En dos salas se encierran manuscritos antiguos y modernos, entre los quales además de muchos preciosos por lo que contienen, hay otros recomendables por lo raros, como son un Salterio en lengua 18 FERNÁNDEZ COLLADO, Ángel: Guía del Archivo y Biblioteca Capitulares de la Catedral de Toledo , Op. Cit. p. 244. 19 MAARCANTI, G.: “Note per la storia di alcune biblioteche romane nei secoli XVI-XIX”, en Srudi e testi , Ciudad del Vaticano, 1952, pp. 58-69. 194
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático siríaca de láminas de bronce, otro libro de corteza de árbol, un rótulo de piel de toro, algunos de miniaturas singulares, y otros de alguna otra raridad .”20 Los conflictos políticos que enrarecían la vida en Roma, además de la avanzada edad del cardenal, precipitaron su decisión de deshacerse de su colección. Los numerosos objetos artísticos, así como su monetario, pasaron al Vaticano. En cuanto a los códices manuscritos fueron donados a la Biblioteca Capitular de Toledo, por intermediación del cardenal Lorenzana, quien siempre demostró ser un apasionado bibliófilo. La llegada de los códices a Toledo queda reflejada en las Actas del Cabildo del 27 de julio de 1799, donde se proporciona una información clara y fiable. La donación de Zelada y el envío de la biblioteca habían sido anunciados por el arzobispo Lorenzana desde Florencia al Cabildo toledano, el 19 de mayo de 1798. El encargado de confeccionar un nuevo inventario de la biblioteca capitular desde finales de 1800 fue el prior del convento de los Agustinos, Lorenzo Frías. Éste catalogó en primer lugar el fondo Zelada, para continuar después con el resto de libros acumulados en la biblioteca; el resultado ascendió a un total de 2.458 manuscritos y 905 volúmenes impresos. Los códices del conocido como “Fondo Zelada” llevan desde entonces en su hoja de guarda la signatura asignada por Frías, seguida del nombre “Zelada”. No tuvo que ser fácil la confección de este valioso instrumento, sobre todo en lo relativo a los ejemplares escritos en lenguas orientales (griego, siríaco, árabe, hebreo y chino), a los que hace referencia las Actas del Capítulo: “ los preciosos manuscritos que dicho Señor Zelada había recogido en su larga y brillante carrera, entre los cuales hay muchos códices escritos en lenguas orientales, de los que ninguna inteligencia hay en estos países” 21. Junto a la rareza y exotismo de muchos de los códices, otros tantos nos sorprenden igualmente por su exquisita ornamentación miniada. Un repertorio de viñetas, borduras y letras capitales que van desde las pautas del primer gótico, al esplendor del oro bruñido en los ejemplos del siglo XV, así como aquellos otros de finales de Quattrocento, cuyos rasgos nos revelan su procedencia italiana, tan alejados de 20 Cartas familiares del abate D. Juan Andres a su hermano D. Carlos Andres, dandole noticia del viaje que hizo á varias ciudades de Italia en el año 1785, publicadas por el mismo D. Carlos , Madrid, 1786, Tomo I, pp. 185-186. 21 Actas capitulares del 1 de febrero de 1802. 195
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático la producción local en este fructífero campo de la iluminación de códices litúrgicos. (Figs. 3 y 4) 196
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático Fig. 1. Sala principal de la Biblioteca Capitular de Toledo, fotografía del autor Fig. 2. Misal Romano, Siglo XV, Biblioteca Capitular de Toledo, Fondo Lorenzana 197
Coleccionismo, Mecenazgo y Mercado Artístico: Jaime Moraleda Moraleda ámbitos europeo, americano y asiático Fig. 3. Misal Romano para uso de Juan de Medicis, siglo XVI, Biblioteca Capitular de Toledo, Fondo Zelada Fig. 4. Breviario de la Orden de Predicadores, siglo XV, Biblioteca Capitular de Toledo, Fondo Zelada 198