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El fútbol como ritual festivo. Un análisis referido a la sociedad española

Llopis Goig, Ramón

Abstract

En este artículo se postula que el fútbol puede ser considerado como un ejemplo del proceso de transfiguración social de los rituales y fiestas en las sociedades de la modernidad tardía, y de su encarnación en fenómenos masivos. Para ahondar en esta hipótesis se examina información empírica procedente de diversas encuestas realizadas en Espa- ña durante los últimos años.

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· 115 · EL FÚTBOL COMO RITUAL FESTIVO. UN ANÁLISIS REFERIDO A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA Ramón Llopis Goig (Uni e sidad de Valencia) RESUMEN En es e a ículo se pos ula que el ú bol puede se conside ado como un ejem- plo del p oceso de ans igu ación so- cial de los i uales y ies as en las so- ciedades de la mode nidad a día, y de su enca nación en enómenos masi os. Pa a ahonda en es a hipó esis se exa- mina in o mación empí ica p oceden e de di e sas encues as ealizadas en Espa- ña du an e los úl imos años. PALABRAS CLAVE: Fú bol, i ual es i- o, España. ABSTRACT In his a icle we pos ula e ha Eu opean oo ball (sucke ) can be seen no only as an example o he p ocess o a social ans igu a ion o he i uals and eas s in la e-mode n socie ies, bu also as a mani es a ion o hei end owa ds mass- phenomena. In o de o demons a e he alidi y o ou hypo hesis, ecen empi ical da a om di e en su eys in Spain will be analysed. KEY WORDS: Foo ball, es i e i ual, Spain 1. In oducción “Han su gido de ociones nacionales e in e nacionales a la compe ición depo i a come cial, mediá ica y poli izada. En nues os campeona os y Olimpiadas es án ausen es los dioses que bendecían las helenas. Los poe as que digni icaban han sido sus i uidos po la panoplia ele isi a, los me cade es publici a ios y la p ensa, que se nu e del depo e come cial al iempo que lo omen a. El i uosismo muscu- la , ibal, nacionalis a se enma ca en espec áculos li ú gicos gigan escos, magni icados po el magma ele isi o, cuya inculación al cul o a la salud y a la p oeza co po al es ob ia” (Gine , 2003: 142-3). Conside ado como uno de los enómenos sociales más impo an es del siglo XX, el ú bol es el depo e que cuen a con mayo núme o de p ac ican es y adep os en el mundo. En España, más de la mi ad de la población mayo de edad (54,3%) iene in e és po el ú bol1 y su eno me a ac i o se e leja pe manen emen e en las au- 1Ba óme o de mayo de 2007 del Cen o de In es igaciones Sociológicas (www.cis.es) Anduli · Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 6 – 2006 · 116 · diencias ele isi as: du an e la empo ada 2005-2006, los diez pa idos más is os ue on seguidos po públicos que iban desde los cua o has a los nue e millones de espec ado es2. La ele ancia del ú bol ambién se pone de mani ies o en sus di- mensiones económicas. Du an e el año 2003 gene ó un e ec o sob e la p oducción de cua o mil millones de eu os, lo que suponía casi un 0,9% del PIB Gene al y un 1,2% del PIB del Sec o Se icios3. Pe o además, el ú bol se p esen a en la sociedad ac ual como una ies a, una ies a pa a los que lo p ac ican, an o si se a a de niños, adul os o p o esionales, como si se a a de espec ado es; una ies a en los es adios con capacidad pa a más de cien mil espec ado es pe o ambién en las calles de ba ios ma ginales donde los niños comienzan a da pa adas al balón; una ies a cuando el equipo con el que uno se iden i ica ob iene un o eo que es celeb ado de mane a mul i udina ia en el cen o de la ciudad, pe o ambién cuando ese mismo equipo log a un gol en un pa ido insigni ican e po medio de una adecuada combinación de alen o, ue za y c ea i idad. Una ies a, en in, que no sólo es á en el juego, sino ambién en el ambien e es i o, de amis ad y sociabilidad que en o no al ú bol se gene a (y que an bien han sabido cap a algunos anuncios publici a ios como los o ecidos e- cien emen e po una conocida ma ca de ce ezas), que cons i uye un cla o ejemplo de cómo el encuen o u bolís ico es capaz de gene a ese sen imien o de communi as que pa ece habe se pe dido en la ida co idiana (Tu ne , 1988). Es e abajo p e ende si ua el ú bol den o del espacio es i o de la sociedad española ac ual. Lo que aquí se de iende es que el ú bol es un ejemplo del p oceso de ans igu- ación de los i uales y ies as en las sociedades de la mode nidad a día y de su enca nación en enómenos de masi o seguimien o como los espec áculos depo i os y los concie os musicales. Un obje i o de es a na u aleza esul a ele an e, an o en el ámbi o eó ico como en el empí ico, habida cuen a que las eo ías clásicas de la mo- de nización sos u ie on que la acionalidad y la e iciencia écnica acaba ían ex inguien- do cualquie es igio de acción i ual y es i a, des uyendo con ello la sociabilidad adicional. Según es a isión de la mode nidad, en la sociedad ac ual ya no hab ía luga pa a el i ual, como encuen o comuni a io, emocionalmen e in enso y do ado de una exp esi idad y signi icado exis encial. Se pensaba, desde es e ipo de plan ea- mien os, que la acción i ual y la ies a de end ían elemen os p opios de las sociedades p imi i as, que dec ece ían ineludiblemen e como consecuencia de los p ocesos de ans o mación de las sociedades con empo áneas (A iño, 1992). En es e abajo me p opongo mos a , ecu iendo a ma e iales empí icos de di e - sas p ocedencias, que un análisis p o undo de la e olución e implicaciones del ú bol ac ual es inge no ablemen e la alidez de los plan eamien os an es aludi- dos. El ú bol, y las di e sas mani es aciones sociales que en o no al mismo se han c eado en la sociedad española ac ual, cons i uyen un espacio en el que aún se p ac ica la in e acción colec i a, la sociabilidad densa y el i ual en usias a y emo i o, que, además, se han desa ollado de un modo inusi ado. 2Memo ia de la Liga de Fú bol P o esional 2005-2006 disponible en www.l p.es 3Impac o del Fú bol P o esional en la economía española, in o me publicado po la Liga de Fú bol P o esional (www.l p.es). · 117 · A ículos · Ramón Llopis Goig La pa icipación depo i a, an o en el ni el de la p ác ica como en el ni el del con- sumo, se ha ca ac e izado siemp e po p opicia una up u a con el iempo co idia- no consag ado a las a eas obliga o ias. El se humano, cuando se en ega al de- po e y al juego, es á imi ando un es ado libe ado, i e un iempo di ino, ensaya lo que en sus sueños más ín imos desea ía que uese la ida en e a: es ue zo gene o- so, compe i i idad jus a, solida idad y espe o a unas eglas de compo amien o (C . Ma dones, 1994: 94). Po ello, puede se conside ado como una inigualable me á o a de la ida libe ada y de la sociabilidad humana4. Pe o además, el depo e ac ual se ha ap opiado de muchos de los aspec os implíci os en los i uales adicionales ( eligiosos, es i os, mágicos); ap opiación que le ha pe mi- ido ans e i el au a de lo sag ado a sus obje os, ac o es y símbolos, pa a ans igu a- se en una sue e de li u gia ci il. No en balde, di e sos au o es han iden i icado seme- janzas en e el i ual de un pa ido de ú bol y una celeb ación eligiosa (Auge, 1982, 1999; Ma dones, 1994; B ombe ge , 1995, 2000): un d ama ep esen ado po ein idós o ician es en el ecin o sag ado de un es adio an e la a en a y pa icipa i a mi ada de miles de a icionados, cuyo pun o álgido es el gol, e dade o de onan e del en usiasmo y la ca a sis colec i a. Y ello en un con ex o que ha ido ab iéndose, especializándose, acionalizándose, o ien ándose al log o, con i iéndose en espec áculo de masas y ans o mándose en un p oduc o some ido a las leyes del me cado5. Como ya hemos dicho, en es e abajo examina emos di e sos ma e iales empí icos que mues an la ans igu ación social que ha con e ido al ú bol en un i ual es i o. El abajo se o ganiza en es g andes apa ados. En el p ime o, se p esen an sin é icamen e las bases eó icas de la in es igación. En el segundo, se da cuen a de la me odología, las uen es y las hipó esis. En el e ce o se p esen an los esul a- dos de la in es igación. Finalmen e el abajo se cie a con unas conclusiones. 2. Fies as, i uales y p oceso de mode nización Suele en ende se la mode nización como el despliegue his ó ico de una se ie de endencias p opiciado as de una ans o mación de la o ganización social, en i ud de su capacidad de p opicia p ocesos de di e enciación, acionalización y secula- ización en el seno de la sociedad con empo ánea. Y son es os p ocesos los que inalmen e acaban po si ua en un luga ma ginal a los ac os i uales y es i os celeb ado es del consenso colec i o: es án ue a de luga en una sociedad que se encomienda a la azón, como c i e io de su p opia o ganización. Desde es a pe s- pec i a, suele habla se del decli e de los i uales y ies as de celeb ación colec i a. Los p ocesos de indi idualización expe imen ados po las sociedades democ á i- 4También hay quien ha is o en el ú bol una ep esen ación del d ama del mundo y una imagen ac ual y ida del comba e e e no. Da Sil a, po ejemplo, conside aba que cada uno de los encuen os de una inal de una Copa Mundial de Fú bol, “es, en su na u aleza p o unda, la ep esen ación de un d ama cósmico y una epe ición i ual del comba e sag ado de los o ígenes” (1989: 34). 5Al menos en el caso de la al a compe ición que, no obs an e, unciona como g upo de e e encia pa a nume osos a icionados y p ac ican es. Anduli · Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 6 – 2006 · 118 · cas y el i e enable desa ollo de la indus ia del ocio, hab ían cons i uido los dos p incipales componen es de es e especial ‘conso cio’ que acaba ía po eemplaza e icazmen e las cons eñido as celeb aciones de las sociedades adicionales: “el indi iduo mode no se hab ía lib ado, así, de la one osa ca ga de las coacciones i uales y de las u inas simbólicas” (A iño, 1992: 308). Plan eamien os como el que esquemá icamen e se acaba de p esen a suelen apo- ya se en clásicos de la eo ía social como Max Webe , quien conside ó la his o ia como un p oceso con inuo de acionalización y desencan amien o del mundo, en el que el inc emen o de la acción acional compo aba una educción de la acción má- gica. Median e es e p oceso las e e encias sac as dejaban de se necesa ias y el se humano se con e ía en habi an e de una jaula de hie o (C . Webe , 1984: 165), en el que no había cabida pa a el i ual, la ies a o la eligión. Los p ocesos de mode - nización y secula ización, po an o, con e i ían la acción i ual en insigni ican e. Aho a bien, esul a di ícil a gumen a de ese modo si se econoce la ac ual impo - ancia de algunas p ác icas de ocio, que libe adas de su aspec o u ili a is a, pue- den se conside adas como ese a de i uales. Ac i idades en las que se gene a una pa icipación colec i a e in ensidad emocional y que p o ocan inqueb an ables sen imien os de adhesión, como el ú bol, las ca e as popula es o los concie os musicales, po ci a solo unos ejemplos, o ecen ál ulas de escape pa a las ígidas exigencias de la ida co idiana, ab en campos de in eg ación y o ecen a nues o imagina io un escape pa a sus simbolizaciones (Segalen, 2005: 76). Es po eso que algunos plan eamien os sos ienen que la sociedad mode na “es una sociedad que se ha cons i uido en sus a iculaciones undamen ales po me abolización de la unción eligiosa” (Gauche , 1985: 234). La nues a se ía, pues, una época de c isis de la acción i ual y eligiosa: pe o c isis en el sen ido de que es á p oducién- dose una me amo osis, y no una ex inción, de la misma (Es uch, 1994: 279). Admi ida es a e o mulación eó ica, se ía a ea de la in es igación social a a de econoce la mul iplicidad de os os que puede adop a la acción i ual y eligiosa en la sociedad con empo ánea, y en el que el depo e se ía uno de ellos. Un plan eamien o de esa na u aleza ya se encuen a en Du kheim, pa a quien la secu- la ización compo a la ans o mación de la eligión, pe o no su desapa ición. Du kheim conside aba que llega ía en día en que las sociedades hab ían de ol e a conoce “ho as de e e escencia c eado a” en cuyo cu so su gi ían nue os ideales que hab ían de se i de guía a la humanidad, y de las cuales los homb es end ían la necesidad de conse a su ecue do po medio de ies as que e i aliza ían pe iódicamen e sus u os (C . Du kheim, 1982: 398). De hecho, ya en la in oducción a Las o mas elemen ales de la ida eligiosa, Du kheim señala que los i os son ep esen aciones que exp esan ealidades colec i as, modos de ac ua que nacen en el seno de g upos eunidos, y que es án des inados a susci a , man ene o eno a cie os es ados men ales de es os g upos (C . Du kheim, 1982: 38). Pa a Du kheim, los i os son mani es aciones que suponen una up u a con la ida co idiana, que e ue zan los sen imien os de pe enencia colec i a y que p opo cio- nan a los indi iduos una sensación de o den. Su e icacia, po o o lado, eside en la capacidad pa a p oduci es ados men ales colec i os de i ados de es ado de eunión g upal. Po eso, los i os son, undamen almen e, medios a a és de los cuales se · 119 · A ículos · Ramón Llopis Goig ea i ma pe iódicamen e el g upo social (Du kheim, 1982: 585). Pe o además, en su opinión, sólo puede habe sociedad cuando exis e la necesidad de alimen a y de a ianza a in e alos egula es los sen imien os colec i os (ibíd.: 397). Du kheim a i mó que en las sociedades mode nas la conciencia colec i a se ol ía débil y aga, pe o ambién señaló la necesidad de que la sociedad dispusie a de un sis ema de símbolos y i uales que la hicie a capaz de adqui i conciencia p opia y man ene , en el g ado de in ensidad necesa io, un sen imien o de sí misma. So - p ende po ello que Du kheim igno a a que el depo e, como i ual público, ambién podía p oduci ‘ho as de e e escencia colec i a’. Quizás es e lapso ue debido al len o y débil desa ollo del ú bol en F ancia, en con as e con lo que sucedía en o os países eu opeos (King, 2003). Aho a bien, pese a que Du kheim no ue capaz de a isba la impo ancia del depo e como i ual secula , es posible ace ca se analí icamen e al ú bol con el u illaje concep ual de su ob a. El i ual u bolís ico p opo ciona un in e esan e obje o pa a la in es igación sociológica pues cons i uye un espacio en el que elaciones sociales e in e p e aciones compa idas son e- c eadas de un modo isce al (King, 2000: 14). No podemos ob ia , sin emba go, que las c í icas a los plan eamien os del i ual secula de Du kheim han sido abundan es, y han hecho alusión a cues iones an di e sas como la insu icien e e idencia empí ica en la que se basaba, el concep o subyacen e de in eg ación, la ambigüedad del p opio concep o de i o secula , la in a alo ación de las ac u as y ensiones sociales exis en es en la ida co idiana de las sociedades con empo áneas (A iño, 1992: 317). En cualquie caso, los que o mulan es as c í icas no niegan la posibilidad de una in eg ación sob e la base del i ual y del consenso en alo es comunes, pe o sí sos ienen que, en las sociedades ac uales, los i uales desempeñan una g an di e sidad de unciones y su análisis no es simple ni di ec o. Da cuen a de las implicaciones de es as alusiones se ía una a ea ímp oba, además de innecesa ia, en un abajo como és e. Innecesa ia habida cuen a que el obje i o que ha guiado la in es igación que se p esen a es, en g an medida, independien e de las mismas, ya que únicamen e se p e ende a oja e idencia empí ica que cons a e que el ú bol unciona en la sociedad española ac ual como un i ual es i o capaz de susci a en usiasmo cí ico y de eje ce una unción de in eg ación simbólica. Una hipó esis de es as ca ac e ís icas conlle a la asunción de la sociedad como un sis ema abie o con necesidades uncionales básicas, pe o en pe manen e ans- o mación. Si en o os pe iodos his ó icos es a necesidad ha sido cubie a po la eligión, en las sociedades ac uales lo se á, en pa e, po el depo e. Si es o es así pod á a i ma se que las mani es aciones i uales, es i as o eligiosas cons i uyen elemen os esenciales de la ida humana y, po an o, la mode nización no implica su e adicación, sino únicamen e su econ igu ación social. 3. Hipó esis, mé odo y uen es Como ya hemos adelan ado, es a in es igación p e ende ahonda en hipó esis de la ans igu ación del ú bol como i ual es i o en la sociedad española ac ual y exa- mina su capacidad de susci a en usiasmo cí ico y de ac ua como cemen o so- Anduli · Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 6 – 2006 · 120 · cial a pa i de su capacidad de desempeña una unción de in eg ación simbólica. Pa a abo da es a hipó esis, el abajo se plan ea un obje i o modes o: ob ene in o mación empí ica que pe mi a examina la posible unción cohesionado a del ú bol en con ex os de mode nización. Si bien és a es una esis sob e la cual se han p onunciado nume osos esc i o es, pe iodis as y ensayis as, no exis e en nues o país, has a donde llega nues o conocimien o, ninguna in es igación que haya abo - dado es a cues ión con una ap oximación empí ica. Pa a alcanza dicho obje i o, pa imos de una de inición p o isional que pe mi e con empla las dimensiones que a p io i deben se conside adas. La adición a la que hemos hecho alusión en el apa ado an e io se ha cen ado an e odo en de e mina el ma co social en que se encuad a cada es i idad pa a cap a , a pa i de él, las unciones y signi icados conc e os. Pa iendo de la desc ipción de unos asgos o males básicos, se ci cunsc ibe socialmen e el obje o pa a iden i- ica sus unciones y signi icados. Desde es e ma co, el i ual puede de ini se como “un conjun o de ac os o malizados, exp esi os, po ado es de una dimen- sión simbólica, con una con igu ación espacio- empo al especí ica, ca ac e iza- dos po el ecu so a una se ie de obje os, unos sis emas de compo amien o y de lenguaje especí ico, y po unos signos emblemá icos, cuyo sen ido codi icado cons i uye uno de los bienes comunes de un g upo” (Segalen, 2005: 30). Pa ien- do de es a de inición nues a indagación empí ica se apoya en las siguien es dimensiones: 1) Una dimensión colec i a, ya que el i ual es una uen e de sen ido pa a los que lo compa en y es uno de los p incipales momen os en que una comunidad se ag upa y se mani ies a como al. 2) Una dimensión espacio- empo al, que se conc e a en el luga en que iene luga el i ual, así como en la dis ibución del público en el mismo, y en las up u- as y discon inuidades que el mismo in oduce en la o ganización de la ida co- lec i a. 3) Una dimensión simbólica, ya que el i ual es c eado de sen ido: o dena el des- o den, da sen ido a lo acciden al y a lo incomp ensible; da a los ac o es sociales medios pa a domina el iempo y las elaciones sociales. 4) Y po úl imo, una dimensión me a ó ica, ya que el i ual es una ep esen ación del o den mo al y ep esen a un ideal social. Los da os en los que se basa la in es igación que se p esen a ienen di e sas p ocedencias. Se ecu e a la in o mación de dos encues as ealizadas po el Cen- o de In es igaciones Sociológicas (CIS) du an e los úl imos cua o años6, así como a una encues a ealizada po la Liga de Fú bol P o esional en 20037. 6Se han u ilizado da os del Ba óme o de Mayo de 2007 del CIS, E-2.705 (n = 2.473 en e is as), así como del Ba óme o de Oc ub e de 2003, E-2541 (n = 2.411). 7Se a a de una encues a ela i a a la opinión de los a icionados al ú bol españoles sob e los clubes de ú bol, ealizada en oc ub e de 2003 po la emp esa Análisis e In es igación pa a la Liga de Fú bol P o esional (n = 501). · 121 · A ículos · Ramón Llopis Goig 4. Resul ados En es e apa ado se p esen a la in o mación empí ica ob enida en elación con cada una de las cua o dimensiones del i ual es i o a las que se aludía en líneas an e io es. Se adop a, pues, esa cuád uple clasi icación como c i e io de o ganiza- ción, en cohe encia con el obje i o de es e abajo consis en e en e o za empí ica- men e la hipó esis de que el ú bol ac ual puede se conside ado como un i ual es i o. 4.1. Dimensión colec i a Re i iéndonos a la dimensión colec i a del ú bol lo p ime o que cab ía sub aya es el ele ado in e és que gene a en la población española. Según un ecien e ba óme- o del Cen o de In es igaciones Sociológicas un 54,3% de los españoles mayo es de edad a i ma es a in e esado po es e depo e, un po cen aje muy supe io al que ob ienen las modalidades depo i as que le siguen ( abla 1). Tabla 1. In e és po el ú bol en España (%) Fuen e: CIS, E-2.705 (mayo de 2007). Unidad: Po cen aje. Base o al mues a. En coincidencia con la p imacía de ese in e és, el ú bol es el depo e que en mayo medida mo iliza a los españoles a asis i a p esencia un espec áculo depo i o. Un 54,9% de la población española que asis e con alguna ecuen- cia a espec áculos depo i os a i ma habe acudido a es adios de ú bol, un po cen aje que supone más del iple del ob enido po el balonces o ( abla 2)8. 8La memo ia de la Liga de Fú bol P o esional de la empo ada 2005-2006 o ece in o mación sob e el ele ado con ingen e de pe sonas que cada semana acuden a p esencia un pa ido de ú bol al es adio. Du an e esa empo ada la asis encia media a los encuen os de P ime a Di isión osciló en e los 189.402 de la jo nada 36ª has a los 325.254 de la 27ª. En é minos acumulados, las 38 jo nadas de la Liga gene a on un o al de 9.778.762 asis en es. Fú bol 54,3 Au omo ilismo 29,9 Tenis 29,6 Balonces o 25,9 Mo ociclismo 22,8 A le ismo 15,5 O o depo e 23,0 NS 12,9 Anduli · Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 6 – 2006 · 122 · Tabla 2. Asis encia a es adios de ú bol españoles (%) Fuen e: CIS, E-2.705 (mayo de 2007). Unidad: po cen aje. Base: población española que asis e a espec áculos depo i os. Pe o donde ealmen e se e leja la dimensión colec i a que alcanza el es- pec áculo u bolís ico en España es en las asas de audiencia que gene an las e ansmisiones y p og amas dedicados al ú bol. Según los da os con- enidos en un ba óme o del CIS de oc ub e 2003 ( abla 3), un 53% y un 42% de los españoles mayo es de edad en o escuchan con alguna ecuen- cia p og amas elacionados con el ú bol en ele isión y adio, espec i a- men e. Son unos po cen ajes ele ados que ienen su co ela o en la p ensa esc i a donde un pe iódico dedicado p ác icamen e en exclusi a al ú bol es líde de la p ensa española dia ia, con un p omedio de 2.337.000 lec o es dia ios9. Tabla 3. Audiencia de p og amas y e ansmisiones u bolís icas en España (%) Fuen e: CIS, E-2.541 (oc ub e de 2003). Unidad: po cen aje. Base: población española mayo de edad. SÍ NO NS Fú bol 54,9 43,8 1,1 Balonces o 15,4 80,8 3,8 Mo ociclismo 9,1 86,0 4,9 Au omo ilismo 8,0 87,4 4,6 Tenis 7,5 88,1 4,4 A le ismo 3,9 90,5 5,5 O o depo e 13,8 — 86,2 Tele isión 21,5 14,4 16,7 47,0 0,3 Radio 14,4 12,8 14,5 58,0 0,4 Habi ualmen e Con cie a ecuencia De ez en cuando Casi nunca NC 9Po encima de los 2.182.000 de su inmedia o seguido El País. Da os p o enien es del úl imo in o me anual del Es udio Gene al de Medios (EGM) de la Asociación pa a la In es igación de los Medios de Comunicación (AIMC) que ecoge el pe iodo de oc ub e de 2006 a mayo de 2007. · 123 · A ículos · Ramón Llopis Goig De modo que los medios de comunicación, especialmen e la ele isión, han con e ido los encuen os u bolís icos del in de semana en un i o del que pa icipan millones de pe sonas. Con una pe iodicidad semanal, los a iciona- dos se eúnen en sus domicilios o en locales públicos a la búsqueda de su dosis de emoción y en usiasmo colec i o. La ampli icación que le p opo cio- na la e ansmisión ele isi a le con ie e en po en e o ganizado de los iem- pos de las pe sonas. El día del pa ido es el ‘g an momen o’ de la semana. De él se habla á du an e los días siguien es al encuen o en el abajo, con los amigos y en los di e sos cí culos sociales de cada indi iduo. A mi ad semana deja á de habla se del encuen o del in de semana an e io , pe o sólo po que ya se comienza a habla del que se dispu a á el siguien e in de semana. Además, siemp e hay o as cues iones de ac ualidad que se c u- zan en es e calenda io y que man ienen i a la llama de la con e sación u bolís ica10 . Po ello, no es ex año que un 95% de los españoles conside- en que és e es el g an mo i o de con e sación de los españoles. Po o o lado, un 87% opina que el ú bol pe mi e hace amigos e in eg a se mejo , y un 69% c ee que el ú bol posibili a conjuga dis in as iden idades sociales y cul u ales ( abla 4). Tabla 4. Opiniones sob e el ú bol en España (%) Fuen e: Es udio de Opinión sob e los Clubs de Fú bol, LFP. Unidad: po cen aje. Base: población española con algún in e és po el ú bol. El ú bol se con ie e así en ma e ia p ima pa a la celeb ación de la sociabilidad. Aho a bien, esa no es la única sociabilidad que me ece se des acada. En el es a- dio y en sus inmediaciones, se encuen an los a icionados a a iados con insignias, go as, bu andas con los colo es de sus equipos, que les si en pa a iden i ica se espec o a aquellos con espec o a los cuales se p e ende cohesiona y undi en una unidad. 95 3 2 — 87 10 2 1 69 10 20 1 De acue do Ni mucho ni poco En desacue do Ns/nc En qué medida c ee us ed que el ú bol... Es el g an mo i o de con e sación de muchos españoles Pe mi e hace amigos e in eg a se mejo Posibili a conjuga dis in as iden idades sociales y cul u ales 10 Po ejemplo, el úl imo ichaje, el despido de un en enado , la selección española o las elimina o- ias de la Champions League. Anduli · Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 6 – 2006 · 130 · géne o. Es os úl imos esul ados son indi ec amen e co obo ados po o as es- pues as de los pad es. El 69% y el 66% de los en e is ados conside an, espec i- amen e, que el ú bol con ibuye a su o mación y es una de las mayo es ilusiones de los jó enes. Tabla 9. Opiniones sob e el ú bol en España (%) Fuen e: Es udio de Opinión sob e los Clubs de Fú bol, LFP. Unidad: po cen aje. Base: población española con algún in e és po el ú bol. Se pone así de mani ies o la ue e pe manencia del ideal depo i o, como me á o a que exal a el econocimien o público de las no mas mo ales y los p oyec os colec i os. 6. Conclusiones Es e abajo ha o ecido e idencia empí ica de los di e sos aspec os del ú - bol que pe mi en concebi lo como un i ual es i o en condiciones de mode - nidad a anzada. El análisis sis emá ico de las cua o dimensiones en las que, según hemos p opues o en es e abajo, pueden iden i ica se las ca ac- e ís icas de un i ual secula , es o es, la dimensión colec i a, la simbólica, la espacio- empo al y la me a ó ica, ha mos ado la exis encia de un amplio núme o de simili udes en e el ú bol y los i uales eligiosos. En e ellas cabe des aca su ans o mación en un espacio colec i o de pa icipación social e in e cambio emocional que ac úa como elemen o cohesionado , su con igu ación como un símbolo de ele ada plas icidad he menéu ica que ge- ne a inqueb an ables sen imien os de iden i icación, su conc eción espacio- empo al que le pe mi e in oduci up u as y discon inuidades en la o gani- zación de la ida co idiana, y inalmen e, sus innegables posibilidades me a ó icas como ideal sociocul u al hegemónico que enca na un modo de en ende la ida y las no mas sociales. El ú bol esume y esal a los alo es que ejempli ican los componen es más des acados de nues a sociedad, p opo ciona un sen ido del ‘noso os’ y pe mi- e su celeb ación y au op oclamación. Así, el encuen o u bolís ico p oduce esas ‘ho as de e e escencia colec i a’ (Du kheim, 1982) y ese sen ido de communi as (Tu ne , 1988) que pa ecían habe se e adicado de la ida co idiana De acue do Ni mucho ni poco En desacue do Ns/nc En qué medida c ee us ed que el ú bol... Es una de las mayo es ilusiones de los jó enes Con ibuye a la o mación de los jó enes 66 25 7 2 69 23 5 3 · 131 · A ículos · Ramón Llopis Goig de las sociedades de la mode nidad a día. P oduce una in ensi icación emocio- nal, una ans o mación de la sociabilidad y los sen imien os de cohesión y solida idad que mues an la necesidad de oma en se io su papel en las socie- dades mode nas, donde las o mas i uales pe mi en la exp esión de aquellos alo es y emociones que no encuen an cauces exp esi os en el mundo domés- ico o en el abajo. El análisis del ú bol nos ha p opo cionado una comp ensión más compleja de la mode nidad, cuyo desa ollo no compo a, po an o, la ex inción de oda ac i idad simbólica y i ual. Así, en luga de habla de des i ualización, hab ía que habla de un ‘desplazamien o del campo de lo i ual’, según el cual, como ha a i mado Segalen (2005: 36), los i os se han desplazado, p edominan emen e, desde el co azón de lo social hacia sus má genes, de modo al que pueden encon a se i uales en el ámbi o del ocio y el depo e, y el ú bol es un cla o ejemplo de ello. Todo ello nos pe mi e a i ma que, ac i idades como el ú bol, se han ido es uc u ando a pa i de ans e encias e imi aciones de los i os eligiosos adicionales. Sin emba go, es o no implica que és e puede se conside ado como un sus i u o un- cional de la eligión, ya que la mayo complejidad y el plu alismo de las sociedades ac uales exigen un análisis mucho más p o undo de sus unciones. Po un lado, el ú bol se p esen a como un i ual especialmen e es uc u ado pa a exp esa la con- ciencia iden i a ia g upal, así como pa a celeb a y e o za el sen ido de pe enen- cia. Sin emba go, no es un sis ema de c eencias ni un sis ema doc inal que nos diga de dónde enimos ni adónde amos. En luga de ello, el ú bol nos mues a los alo es hegemónicos en nues a sociedad, las iden idades que compa imos o so- ñamos compa i , la compe i i idad, el papel del aza , la injus icia y la aición en la ida indi idual y colec i a (C . B ombe ge , 2000: 274). Bibliog a ía A iño, A. (1992), La ciudad i ual. La ies a de las Fallas, Ba celona: Edi o ial An h opos. Auge, M. (1982), “Foo ball. De l’his oi e sociale à l’an h opologie eligieuse“, Le Déba , n. 17. Auge, M. (1999), ¿Un depo e o un i ual?. En Segu ola, S. (ed.): Fú bol y pasiones polí icas, Mad id: Edi o ial Deba e. Bellah, R. (1991), The Good Socie y, Al ed A. Knop , Nue a Yo k. B ombe ge , C. 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