Histeria na Mídia. A simulaçao da Sexualidade na Era Digital, de Raquel Paiva; Río de Janeiro: MAUAD, 2000 [Reseña]
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178 SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA en admitir que los hechos son anteriores a cualquier teoría e independientes de ella y constituyen un fundamento fiable para el conocimiento científico. Fiel a esa exigencia metodológica, dedica la primera parte de su obra (capítulos I al VI) a estudiar el origen, la evolución y la consolidación de la crónica taurina, desde los primeros escritos taurinos aparecidos en El Correo Literario y Mercantil, hasta los inicios de la crónica impresionista de Don Modesto. Cuestiona la convención, aceptada hasta hoy, de que la primera crónica taurina sea el relato de una corrida de toros aparecido en el Diario de Madrid el 20 de junio de 1783 y propone, con argumentos sólidos, que sólo puede hablarse con propiedad de primeras crónicas taurinas para designar los relatos aparecidos, años más tarde, en El Correo Literario y Mercantil. El estudio biobibliográfico de las grandes figuras del periodismo taurino del XIX –Santos López Pelegrín, Abenámar; Serafín Estébanez Calderón, El Solitario; Joaquín Simán e Illescas, Pero Grullo; Manuel López Azcutia, Fierabrás; Antonio Peña y Goñi y José de la Loma, Don Modesto– con un demorado análisis de la obra periodística taurina de cada uno de ellos, ilustrado con rica bibliografía y una valiosa reseña hemerográfica, ilustra el proceso evolutivo y de consolidación de la crónica taurina y proporciona al lector el conocimiento, sin apriorismos, de un amplísimo corpus textual, a partir del cual sea posible elaborar una teoría fiable sobre la crónica taurina. Ésta es la tarea que culmina en el capítulo II de la segunda parte «La crónica taurina y su verdad», donde la autora, pionera de los estudios sobre periodismo taurino desde el ámbito universitario, enriquece y amplía las conclusiones de otros trabajos suyos. Precede un capítulo dedicado a la Tauromaquia y al mito en la historia de la tauromaquia moderna que, a mi entender, reclama una contextualización más explícita, que justifique, para los menos iniciados en los estudios de periodismo taurino, su ubicación dentro de esta obra. En suma, un libro de consulta obligada para los estudiosos del periodismo taurino por la originalidad de sus bien documentadas hipótesis y por el caudal de información que atesora. MANUEL BERNAL PAIVA, Raquel (2000): Histeria na Mídia. A simulaçao da Sexualidade na Era Digital, Río de Janeiro, MAUAD. Raquel Paiva, profesora de la Escola de Comunicação (Eco) de la Universidade Federal de Rio de Janeiro ha escrito un excelente estudio sobre la histeria en los discursos de los medios de comunicación actuales. Histeria na Mídia recupera el estilo de los investigaciones más rigurosas sobre el psicoanálisis. El punto de referencia del que parte la autora es el trabajo publicado en 1895 por Freud y Breuer titulado «Escritos sobre la histeria»1que se basa en el caso de Anna O. En dicho caso, surge la efecti1Freud, S. (1895): Escritos sobre la histeria, Madrid, Alianza, 1988.
RESEÑAS DE LIBROS 179 vidad del modelo vitalista o fisicista de la psique que explica como se libera la tensión hablando e interpretando, o sea, trabajando con los significados. Basándose mayoritariamente en las obras de Freud y Lacan, Raquel Paiva podría bien ser una autora enmarcada en el feminismo de segunda generación, aunque es necesario aclarar desde un principio que este no es un trabajo de género, ni siquiera un trabajo sobre el feminismo. No obstante, los hallazgos del psicoanálisis de Freud y Lacan reflejados en este libro y que han demostrado que la conciencia o el «propio yo» no son el centro de la subjetividad, nos lleva a pensar que es el núcleo del pensamiento de esta autora en esta obra. Además, al igual que las filósofas Luce Irigaray, Helene Cixous, Michele Le Doeuff o Julia Kristeva, Raquel Paiva es muy metódica al analizar la tendenciosidad sexual en el lenguaje, las filosofías, las reglas sociales y la propia complejidad de la comunicación. Este es un libro que en pocas páginas apunta y clarifica un gran número de aspectos importantes de la cultura contemporánea y del paradigma de la comunicación mediática. En las páginas de Histeria na Mídia surgen de nuevo los complejos de la Teoría Crítica de la Escuela de Francfort. La controversia freudomarxista que surge de E. Fromm y W. Reich (entre otros) está presente en la obra de Raquel Paiva: la necesidad de una mediación entre las categorías sociológicas y las categorías psicológicas. Según han tratado otros autores, como Enrique Menéndez Ureña, Adorno, Horkheimer y Marcuse se afirmaron en una posición en la cual las categorías sociológicas no pueden reducirse a las categorías psicológicas, «ya que detrás de esta imposibilidad categorial está la imposibilidad de la cosa misma: individuo y sociedad no están conciliados en la realidad, sino mediados por una tensión dialéctica. Esta tensión dialéctica es la que ha de reflejarse también en la relación entre Sociología y Psicología, entre Materialismo Histórico y Psicoanálisis»2. El estudio que Marcuse hace de la obra de Freud apunta en dos caminos con la finalidad de mediar en esta dialéctica categorial. El primero iguala la concepción biológica con la concepción sociohistórica. La segunda, y quizás más interesante para nosotros, es la interpretación que Marcuse hace de Freud contra Freud. Si bien en la teoría psicoanálitica se muestra la imposibilidad de reconciliar al hombre con un mundo represivo. Marcuse afirma que hasta el propio Freud en su formulación teórica deja una salida a la inevitable autodestrucción del hombre frente a la posibilidad de una cultura alternativa y no represiva. Precisamente en este marco teórico es en el que se desenvuelve Raquel Paiva, abriendo múltiples posibilidades y apuntalando la curación social desde el estudio de los casos clínicos. Desde la aflicción individual del paciente que llama «histeria» y su conexión con la fascinación que la sociedad halla en sus propios engendros, la psicología de masas y el análisis del «yo» transforma el desenvolvimiento conceptual de la sociedad del espectáculo y de los efectos del discurso mediático. La sociedad del espectáculo y el conflicto de la transparencia está muy presente en el funcionamiento de los instrumentos mediáticos que son causa de un proceso 2Ureña, E.M.: La Teoría Crítica de la Sociedad de Habermas, Madrid, Tecnos, 1998.
180 SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA circular generador de frustraciones, neurosis, esquizofrenia y otras psicopatologías. Discípula y traductora de la obra de Gianni Vattimo (Para além da interpretação, 1999) observa aquellos elementos opresores de la cultura contemporánea: la supresión de las dimensiones referenciadoras que permiten la producción de sentido y significados (Jean Baudrillard), la estrategia alineante de la producción discursiva de los medios de comunicación de masas o sencillamente, la importancia entre lo real y lo ficticio que coloca al ser humano frente a sus temores y necesidades y su instrumentación como un anestésico que adormece en la pasividad a sus espectadores. Entre las novedades más sobresalientes que presenta la aportación de esta obra, es la definición del discurso mediático como un discurso marcadamente histérico. Para tal argumentación, organiza el texto en capítulos que nos aproximan paso a paso a su hipótesis inicial. Así en el primer capítulo concreta el marco social y tecnológico de estos medios de comunicación (ARepresentaçao; A Mascarada; A«Comunidade Virtual»; O Desenvolvimiento Tecnológico; Casos na Rede). En el segundo capítulo, el objetivo es conseguir una definición científica de la «histeria» que podamos aplicar en el análisis cualitativo, ya que el cuantitativo de la psique resulta insuficiente. Esta división ha sido la más problemática en la obra de Freud, entre el nivel físico y biológico y el nivel simbólico. Muchos autores, entre ellos Habermas, han visto en Freud una intención clara de exponer su teorías en términos positivistas y no en términos simbólicos. El propio Lacan interpreta la obra de Freud en términos matemáticos en los seminarios (en «Encore») de su época más tardía. (O Nome da Histeria; A Possessão Demoníaca; Freud e Histeria; Histeria de Conversão; Histeria de Angustia; Lacan e Histeria; O Real, o imáginario, o Simbólico; Complexo de Édipo; Estructura Histérica; Percurso Histérico; Casos Clínicos; Alguns Casos; Caso Dora). En el tercer capítulo, la autora introduce los conceptos anteriores y desarrolla toda una teoría sobre la histeria en el marco social (Da Histeria no Fato Social; A Estructura Discursiva; O Discurso na Histeria; Grupo e Histeria). Finalmente, en el último capítulo, se analiza la histeria en el marco cultural (Da Histeria na Cultura Contemporãnea; A Implosão do Sentido; Real e Ficção; Fascinação e Sedução). Existen otros trabajos que han tratado la simulación de la sexualidad en esta nueva era digital, pero sin ninguna intención de menospreciarlos, no han sido trazados con el sesgo tan profundo y complejo como el desarrollado por la profesora Raquel Paiva. Podemos citar aquí a otros autores como Sherry Turkle (La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet, 1998), Patricia Wallace (La psicología de Internet, 2001), Mark Dery (Velocidad de Escape, 1996), Graham Gordon (Internet. Una indagación filosófica, 2001), Donna Haraway (Ciencia, cyborg o mujeres, 1995) o Suzan Zickmund (The Cybercultures reader, 2001). Todas estas obras tienen el denominador común de extraer conclusiones sobre el discurso mediático a través de la dimensión sexual del lenguaje y también, recalcan la oportunidad de los medios digitales para engendrar entornos virtuales en los que se establecen simulacros de relaciones interpersonales (amor, pasión, amistad, sexo, etcétera). Sobre ello, dice Patricia Wallace: «El aspecto exploratorio de la sexualidad en Internet puede llegar al límite de lo extravagante y en algunos recovecos de la red parecen darse unas prácti-
RESEÑAS DE LIBROS 181 cas que serían muy difíciles o imposibles de realizar en la vida real por razones de moralidad, reprobación social, riesgo físico y responsabilidad penal»3. Raquel Paiva explica esta cuestión a partir de la «máscara identitaria» que la define como un medio de expresión y al mismo tiempo, un medio de encubrimiento. Según la autora, la tecnología posibilita esta máscara mediante la realidad virtual; un entorno artificial en el que crecen las comunidades virtuales. Sobre esto dice Raquel Paiva: O uso do mascaramento no mundo virtual (Tempo 2) tem um sentido que pode até se aproximar dessa mesma suposição. Entretanto, ao entrar, através da tela do computador, num outro mundo, o sujeito suspende, produz um intervalo na sua identidade real. A nova identidade, sugerida pela adoção da máscara, sente-se liberta para atuar, distante do esmagamento das convenções sociais. Á impressão libertadora soma-se uma produção narrativa, por vezes sedutora, que preenche o lugar da imaginação e da inventidade, excluídas do quotidiano (p. 26). La realidad virtual es un flujo tan intenso de información que puede capturar y aislar al individuo del mundo real. La comunidad virtual es un espacio común que ya no posee dimensiones físicas, sino que son puramente mentales y que normalmente están reglamentadas para que pueda haber una convivencia cordial entre sus miembros. En esta línea, señala Sherry Turkle y Raquel Paiva refleja en los «casos na rede», la identidad del «yo» en la red debe pensarse en términos de fluidez, emergencia, descentralización, multiplicidad, flexibilidad y estar siempre en proceso. La identidad del «yo» va a cobrar una relevante importancia en este tipo de estudio. Pensemos que trabajar con los conceptos psicoanalíticos exige al texto un enfoque interpretativo biográfico. Este es un punto conflictivo4de la teoría de Freud sobre el que reflexiona críticamente Jürgen Habermas. Si el sentido de una hermenéutica tradicional es la interpretación del texto escondido bajo la acción de factores externos, el psicoanálisis descifra textos cuyo sentido permanece oculto tras factores internos. Los textos de la neurosis histérica (en nuestro caso) están escritos en un lenguaje privado, que en la opinión de Habermas, no es conocido ni por el propio sujeto. Frente al síntoma neurótico surge la oposición del paciente. Esta resistencia del enfermo es la señal del conflicto. El texto incompleto es el síntoma neurótico y es capaz de encubrir y descubrir al mismo tiempo los motivos del conflicto. La noción de texto que introduce Raquel Paiva viene de la mano de los semiólogos Ferdinand Saussure y Roland Barthes a través de la dimensión lingüística, que según recoge la autora de Jacques Lacan, permite la estructuración del inconsciente como un lenguaje: A leitura da teoria psicanálitica de Freud realizada por Lacan revê e insere paradigmas própios da antropologia e da lingüística. A inserção da lingüística permite, em especial, a formulação de que o incosciente se estrutura como linguagem. Neste sentido, faz-se prudente retomar a concepção lacaniana a partir da lingüísitca de Ferdinand Saussure; por tanto, reporto –me ao esquema por Gacia-Roza. 3Wallace, P.: La psicología de Internet, Barcelona, Paidós, 2001, p: 201. 4Ureña, M.E.: La teoría de la sociedad de Freud. Represión y liberación, Madrid, Tecnos, 1977.
182 SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA Saussure concebe o signo como uma unidades entre dois pólos –o significado e o signficante– que possui valor a partir de sua localização dentro do sistema da linguagem. É Barthes, em «Elementos de Semiologia», quem reafirma o enriquecimiento da teoria do signo lingüístico a partir de Saussure, em função do princípio da dupla articulação entre «o plano de expressão, e o dos significados, o plano do conteúdo (p. 61). Freud, Lacan y a su vez, Raquel Paiva, interpretan en términos lingüísticos la estrategia empleada por la censura del neurótico para encubrir los motivos vinculados a ciertos periodos de la vida pasada. Sobre ello, Habermas advierte también que en la comunicación explícita, la censura es además responsable del encubrimiento de aquellos símbolos que expresan las motivaciones. Para Habermas, el psicoanálisis es una relación práctica entre el paciente y el médico que debe ayudar a éste a revivir conscientemente la vida pasada. El error que detecta en Freud es aplicar este modelo energético a la solución de problemas que sólo pueden solventar las ciencias objetivas. Por su parte, Lacan enriquecerá más el papel crucial del lenguaje en la sesión psicoanalítica. Para él, el lenguaje no es sólo portador de ideas y de información, ni tampoco se reduce a un instrumento de la comunicación. Lacan afirma que también es muy importante lo que hace imperfecto el acto de la comunicación (los equívocos, las confusiones, los deslices verbales, etcétera). Por otra parte, Raquel Paiva nos muestra cómo Freud también plantea la aplicación del psicoanálisis a la teoría de la cultura. La interpretación de Freud en este marco de la cultura es muy similar a la de Marx. Según Freud, la cultura sería todo aquello que permite al hombre superar los condicionantes animales de su existencia. Tal como señala Enrique Ureña, Habermas distingue una gran diferencia entre Freud y Marx: «Freud concibe el marco institucional en relación con la represión de tendencias instintivas, represión que se ha de imponer en todo sistema de autoconservación, independientemente de un reparto de los productos y de los trabajos basado en una estructura específica de clases… El marco teórico en el que Freud encuadra las relaciones de los hombres entre sí, reguladas institucionalmente es el de una comunicación mutilada a semejanza de la comunicación mutilada del enfermo neurótico»5. En las palabras de Baudrillard que recoge Raquel Paiva, las influencias culturales pueden determinar el carácter neurótico de las civilizaciones. Es necesario pensar que la felicidad no es sólo el leitmotiv de una civilización, sino también el leitmotiv de la cultura de masas. Para la autora, la argumentación se centra en el hecho de que cada período de la escala histórica, la formación económica-social corresponde a una coherencia simbólica dominante representada en una neurosis específica. De nuevo, siguiendo a Baudrillard, podemos aseverar que la información devora sus propios contenidos, como también la comunicación y lo social. Ello es porque en vez de saciar la necesidad comunicativa, esa información se agota en la representación de la comunicación o si queremos expresarlo de otro modo, en vez de producir sentido, se agota en la representación del sentido organizando un gigantesco proceso de simulación. Según Raquel 5Ureña, E.M.: La Teoría Crítica de la Sociedad de Habermas, Madrid, Tecnos, 1998, p. 44.
RESEÑAS DE LIBROS 183 Paiva, los massmedia trafican con desenvoltura por ese proceso marcado por la circularidad. Una erosión del sentido impregnado por un cúmulo de signos, cuyas dimensiones del entorpecimiento y también del reconocimiento son imprevisibles. Raquel Paiva en Histeria na Mídia muestra cómo el lenguaje es capaz de hablar de los hombres que hablan a través de él. Su interpretación de Lacan la conduce a observar las tres órdenes que rigen el sujeto en el psicoanálisis: el lenguaje (ya citado aquí), el imaginario y lo real. El imaginario confunde al sujeto que cree en la transparencia de lo simbólico y por el contrario, es incapaz de reconocer la ausencia de realidad en él. El imaginario es el espacio donde lo simbólico es confundido y se hace una ilusión necesaria. Raquel Paiva apunta que la relación de cambio entre lo real y lo ficticio orquestada especialmente por los medios de comunicación suprimen la dimensión referenciadora y excluyen elementos inherentes a la condición humana, como el sufrimiento o la frustración. Ello describe un mundo de encantamiento, considerando que la fascinación resulta de la neutralización de la implosión de sentido. Delante de nosotros tenemos un brillante estudio sobre la comunicación con antecedentes en el trabajo de Freud y Lacan desde la visión más correcta a nuestro juicio, que es la de dos filósofos revolucionarios y también provocadores6. Realmente, Raquel Paiva ha escrito un magnífico libro en el que reinterpreta magistralmente las teorías psicoanalíticas en el discurso actual mediático, ofreciendo a la vez aportaciones muy enriquecedoras sobre el paradigma comunicativo de las nuevas tecnologías. FERNANDO R. CONTRERAS CHULIA, Elisa (2001): El poder y la palabra. Prensa y poder político en las dictaduras. El régimen de Franco ante la prensa y el periodismo, Madrid, Biblioteca Nueva/Universidad Nacional de Educación a Distancia. El transcurso de más de un cuarto de siglo desde la muerte de Francisco Franco, permite ya un conveniente distanciamiento a la hora de realizar el análisis de la comunicación española durante la larga etapa de la Dictadura, de forma que los datos hablen por sí mismos y releven a los adjetivos y que las vivencias personales –hoy sólo una cuarta parte escasa de los trabajadores de los medios españoles estaban ya en activo durante el franquismo– sean complementadas por la investigación rigurosa que busca testimonios de primera mano, utiliza fuentes ignoradas o injustamente preteridas y busca en fin componer una trayectoria, un panorama tan real como objetivo. La obra de Elisa Chuliá entra de lleno en esta necesaria perspectiva. Utilizando a fondo la entrevista personal con un amplio espectro de protagonistas de la comunica6Recordemos algunas frases atribuidas a Lacan «la femme n’est pas» –la mujer no existe–, o bien esta otra, «la femme n’est pas toute» –la mujer no está completa.