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Guardianas del horizonte: revitalización de las Torres de Marina-Almenaras del Campo de Gibraltar

Rivera Becerra, María

Abstract

Las Torres de Marina-Almenaras del Campo de Gibraltar, erigidas como defensa contra las incursiones corsarias, son testigos de una época en que la vigilancia y protección eran esenciales en el Estrecho. Situadas estratégicamente en acantilados y promontorios, estas estructuras servían como puntos de vigilancia desde dónde divisar peligros en el horizonte. Hoy, muchas de estas torres sobreviven, resistiendo el tiempo y la acción humana, mientras otras se han deteriorado o desaparecido. Este estudio analiza su relevancia histórica y arquitectónica, destacando su importancia en la defensa de la región y su influencia en la identidad fronteriza del Estrecho de Gibraltar. Además, se busca proponer medidas para su conservación y valorización, incluyendo la creación de rutas patrimoniales, con el fin de preservar su memoria histórica y cultural.

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GUARDIANAS DEL HORIZONTE: Revitalización de las Torres de Marina-Almenaras del Campo de Gibraltar 1 Autora María Rivera Becerra Tutora Nieves Martínez Roldán Grupo TFG-A Departamento de Urbanística, Matemáticas Y Física Universidad de Sevilla Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla Trabajo Fin de Grado. Curso 2023/2024 2 Agradecimientos A toda mi familia, en especial a mis padres y hermano, por vuestro apoyo, esfuerzo y amor incondicional que me han impulsado a alcanzar mis metas. Gracias por mostrarme siempre vuestra confianza plena, incluso cuando la mía desaparece. Sin vosotros, realmente esto no habría sido posible. A mis amigos, por acompañarme y hacer que esta etapa, aunque larga y difícil, haya sido también hermosa. Vuestro ánimo y compañía, incluso en las miles de noches en vela, han sido esenciales para mí. A mi abuelo, aunque no hayas podido ver el final de este viaje, tu memoria y ejemplo han sido una fuente constante de inspiración y motivación. Tu amor y sabiduría están presentes en mí cada día. Gracias a todos por ser mi fortaleza y mi guía en este camino. 3 ÍNDICE Resumen / Abstract Palabras clave CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN 1.1. Hipótesis de partida 1.2. Relevancia y oportunidad 1.3. Delimitación del ámbito 1.4. Objetivos generales y específicos 1.5. Metodología CAPÍTULO 2: MARCO HISTÓRICO-TERRITORIAL-URBANÍSTICO DEL CAMPO DE GIBRALTAR 2.1. Medio físico, demográfico, social y económico 2.2. Historia de los municipios CAPÍTULO 3: LAS TORRES DE MARINA-ALMENARAS EN EL CAMPO DE GIBRALTAR 3.1. Historia de las torres 3.2. Conocimiento y funcionamiento 3.3. Terminología torres marina 3.4. Tipología y construcción 3.5. Clasificación y planimetría 3.6. Normativa y protección CAPÍTULO 4: REVITALIZACIÓN DEL PATRIMONIO DE LAS TORRES 4.1. Valores patrimoniales 4.2. Fichas de catalogación 4.3. Estrategias para la revalorización: las torres y su entorno 4.4. Rutas patrimoniales de las torres CAPÍTULO 5: CONCLUSIÓN CAPÍTULO 6: BIBLIOGRAFÍA 4 5 RESUMEN Las Torres de Marina-Almenaras del Campo de Gibraltar, erigidas como defensa contra las incursiones corsarias, son testigos de una época en que la vigilancia y protección eran esenciales en el Estrecho. Situadas estratégicamente en acantilados y promontorios, estas estructuras servían como puntos de vigilancia desde dónde divisar peligros en el horizonte. Hoy, muchas de estas torres sobreviven, resistiendo el tiempo y la acción humana, mientras otras se han deteriorado o desaparecido. Este estudio analiza su relevancia histórica y arquitectónica, destacando su importancia en la defensa de la región y su influencia en la identidad fronteriza del Estrecho de Gibraltar. Además, se busca proponer medidas para su conservación y valorización, incluyendo la creación de rutas patrimoniales, con el fin de preservar su memoria histórica y cultural. Palabras clave: Torres Almenaras, Campo de Gibraltar, Estrecho, Frontera, Defensa, Vigilancia, Patrimonio, Conservación, Rutas. dd ABSTRACT The Marina-Almenara Towers of the Campo de Gibraltar, erected as a defence against corsair incursions, are witnesses of a time when surveillance and protection were essential in the Strait of Gibraltar. Strategically located on cliffs and promontories, these structures served as surveillance points from which to spot dangers on the horizon. Today, many of these towers survive, resisting time and human action, while others have deteriorated or disappeared. This study analyses their historical and architectural relevance, highlighting their importance in the defence of the region and their influence on the border identity of the Strait of Gibraltar. In addition, it seeks to propose measures for its conservation enhancement, including the creation of heritage routes, in order to preserve their historical and cultural memory. dd Keywords: Almenara Towers, Campo de Gibraltar, Strait, Border, Defence, Surveillance, Heritage, Conservation, Routes. 6 7 CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN CAPÍTULO 2 1.1. Hipótesis de partida 1.2. Relevancia y oportunidad 1.3. Delimitación del ámbito 1.4. Objetivos generales y específicos 1.5. Metodología 8 “Los territorios que, de manera permanente, constituyen tierra de frontera, acaban teñidos de caracteres propios tanto en sus gentes como en su fisonomía…poblaciones siempre alerta ante el peligro que puede llegar del otro lado, medie entre ambos tierra o mar, igual da.” Ángel J. Sáez Rodríguez, año 2000. Heredando una tradición centenaria, la cotidianidad de quienes vivían en las costas del Estrecho se caracterizaba por la expectativa de incursiones corsarias. Estos asaltos, respaldados por la oscuridad, buscaban saquear las ciudades costeras en busca de riquezas y gloria. Como respuesta ante este peligro ancestral, surgieron las torres costeras, vigías o almenaras. Estas imponentes estructuras se erigían en la cima de acantilados y promontorios, desde donde se divisaba el horizonte, un horizonte con unos mares que brindaban riqueza y prosperidad, pero también traían consigo la posibilidad de muerte o cautiverio. GGG Hoy en día, muchas de esas torres todavía se encuentran en nuestro litoral del Campo de Gibraltar, algunas desafían el implacable paso del tiempo, resistiendo los elementos erosivos y el impacto humano. Una acción humana que, en algunos casos, ha sido respetuosa con estos monumentos, permitiendo su preservación como testimonios materiales que nos acercan al dramático relato de la vida de las regiones fronterizas. Sin embargo, otras torres no tuvieron la misma fortuna. Algunas fueron mutiladas y la mayoría de ellas se han convertido en espectros del pasado, cuyas imágenes apenas se vislumbran en antiguas cartografías o grabados. Este trabajo busca rescatar esa fascinante parte de nuestra historia. Los restos de estas torres nos transportan a una época en la que las tierras y las aguas del Estrecho constituían una nueva frontera, el límite entre dos mundos enfrentados por razones religiosas que, a pesar de compartir un origen y base moral común, ambos bandos utilizaron estas diferencias para justificar sus expansiones y respaldar sus ambiciones personales. El objetivo es explorar uno de los fenómenos históricos, arqueológicos y arquitectónicos más intrigantes que ocurrieron en nuestra región y en todo el litoral mediterráneo. 1 . 1. HIPÓTESIS DE PARTIDA 15 [Fig. 2. 2.] Rosa de los vientos. Elaboración propia con Photoshop a parr de imagen de Sicily Sailing hps://www.sicilysailingexperience.com/la-rosa-de-los-vientos/ Climatología El clima de la comarca es típicamente mediterráneo, con inviernos fríos y lluviosos y veranos secos y cálidos. Tanto en invierno como en verano las temperaturas están suavizadas por una influencia determinada por su posición geográfica entre dos masas de agua. Siendo la temperatura media anual entre 15ºC y 20ºC. La precipitación media anual oscila entre los 665 y los 1400mm, más acentuadas en las zonas de interior. En verano los frecuentes vientos del este, más comúnmente denominado en la zona como “levante", provocan humedad aliviando las altas temperaturas de la sequía estival. Climatología marítima El estrecho de Gibraltar es una encrucijada de vientos y corrientes marinas. Los vientos que dominan el panorama del Estrecho de Gibraltar son los “levantes” y “ponientes” [Fig.2.2.]. Existe un promedio anual de 280 días al año de vientos frente a sólo 85 días de calma. Los vientos de levantes son de componente Este (E) soplan en cualquier época del año. Es un viento constante y persistente con una velocidad media de unos 50 km/h, puede presentar rachas muy duras que sobrepasan los 110 km/h. El número medio de días de levante en el Estrecho es de 165 días. Mientras que los vientos de poniente son de componente Oeste (O), son especialmente intensos en otoño e invierno. Es un viento racheado y fuerte, pero poco persistente. Su velocidad media es de 30 km/h y con rachas máximas de 90 km/h. El promedio anual es de 60 días al año. Este viento suele venir asociado a densa nubosidad que ocasionan lluvias copiosas. Más escaso, pero más temido es el viento “vendaval” es el de componente Suroeste (SO), que crea temporal de lluvia, viento de gran fuerza y mala visibilidad, se dan por regla general en invierno. El estado de la mar está directamente relacionado con el viento dominante y su fuerza. Así el levante pica el mar, fuerza el oleaje, crea mar de fondo, ambiente de niebla, genera peligrosas condiciones de navegación en el estrecho. El poniente crea oleaje superficial, pero no mar de fondo y buena visibilidad. Las corrientes en el Estrecho son permanentes. Existe una corriente superficial desde el Atlántico hacia el Mediterráneo y otra corriente profunda de dirección Mediterráneo al Atlántico. La particularidad es que al tratarse de un estrecho de tan solo 14 km ambas corrientes alcanzan su máxima velocidad en este punto. 16 [Fig. 2. 3.] Hidrograa del Campo de Gibraltar. Imagen obtenida de Wikipedi a hps://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Campo_de_Gibraltar_rios.png Hidrografía Aunque el Campo de Gibraltar no es muy extenso, se pueden definir cinco importantes cuencas dentro de la comarca. Las formadas por los ríos Palmones, Guadarranque, Genal, Hozgarganta y margen derecho del Guadiaro [Fig.2.3.]. El régimen hidrológico de estos ríos está directamente relacionado con la pluviometría. El embalse del Charco Redondo se encuentra en el cauce del río Palmones. Destacar también que se han catalogado más de 50 charcas en toda la comarca, con lo que da cobijo a una gran variedad de especies vegetales acuáticas. 17 [Fig. 2. 4.] Topograa del Campo de Gibraltar. Imagen obtenida de Wikipedia hps://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Campo_de_Gibraltar_f%C3%ADsico.png Topografía Las sierras del Campo de Gibraltar ocupan la zona central de la comarca [Fig.2.4.]. Aunque no alcanza grandes alturas, los puntos más altos se encuentran en la zona del interior, pico del Aljibe con 1053 m y en la Sierra del Bujeo con 767 m. Las zonas oriental y occidental de la costa campo-gibraltareña se caracterizan por su escasa elevación de terreno y como consecuencia la formación de playas. Desde la ciudad de Tarifa hasta el límite con el término municipal de Barbate y desde la ciudad de La Línea hasta el límite de la provincia de Málaga, está formado por playas de arena fina y gran anchura, salvo en determinados puntos donde se forman cabos, es en estos cabos donde se aprovechaba la orografía para la construcción de torres marinas. Desde Punta Carnero (Algeciras) hasta la Punta de Tarifa está formada por acantilados debido a la proximidad al mar de la Sierra del Cabrito. 18 [Fig. 2. 5.] Medio Natural del Campo de Gibraltar. Imagen obtenida de Wikipedi a hps://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Campo_de_Gibraltar_Medio_Natural.png 2. DIVERSIDAD DE ECOSISTEMAS El Campo de Gibraltar cuenta con Parques Naturales, varios Parajes Naturales y lugares declarados Monumentos Naturales. [Fig.2.5.]. Parques Naturales En esta comarca encontramos dos grandes parques: El Parque Natural del Estrecho [Fig.2.6.]: se extiende desde Cabo de Gracia en el término municipal de Tarifa hasta Punta de San García en Algeciras. Posee una superficie de 19127 Ha, de las cuales un 52% pertenece a zona terrestre y un 48% a zona marina. Además, este parque está declarado como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). Su elevada riqueza paisajística incluye gran diversidad de ambientes: playas, dunas, pinares costeros, acantilados, fondos marinos. El Parque Natural de Los Alcornocales [Fig.2.7.]: con una superficie de 1700 km2, es el mayor de la provincia de Cádiz. Sus sierras y lomas de cotas no muy elevadas están cubiertas de extensas zonas de alcornoques, quejigos y acebuches. En este parque se promueve la explotación sostenible de los recursos forestales, principalmente la extracción de corcho, la ganadería extensiva y el turismo rural y ecológico. Los municipios del interior, son los integrados en este Parque, Jimena, Los Barrios, Castellar y San Martín del Tesorillo. Tienen una enorme importancia desde diferentes puntos de vista: por un lado, por la elevada cuantía de la superficie arbolada por dicha especie, que además genera una importante cuantía de productos directos (corcho, ganado, caza y otros menores: hongos, leñas, brezo, turismo, miel, etc.); por otro, por la importante biodiversidad de los ecosistemas. También destaca desde el punto de vista social por la cuantía de jornales generados y por la integración que implica con la comunidad rural. 19 Parajes naturales El Campo de Gibraltar cuenta con dos parajes naturales de marismas, incluidos en los Espacios Naturales Protegidos de Andalucía. Uno de ellos las marismas del río Palmones (Los Barrios), cubre una superficie aproximada de 53 Ha, encontrándose la mayor parte del espacio natural situada en una isla, dividida en dos mitades por un canal mareal. Otro el Estuario del río Guadiaro (Jimena, San Roque y San Martín del Tesorillo) ocupa 31 Ha en la margen derecha de la desembocadura del río Guadiaro. Además, protegidos como parajes naturales también se encuentra la playa de los Lances y las dunas de Bolonia [Fig.2.8.], ambas en Tarifa. [Fig. 2. 6 .] Parque Natural del Estrecho. Imagen obtenida de Alcornocales hps://centrobalcornocales.com/entorno/parque-natural-del-estrecho/ [Fig. 2. 7.] Parque Natural de Los Alcornocales. I magen obtenida de Alcornocales hps://centrobalcornocales.com/entorno/parque-natural-los-alcornocales/ [Fig. 2. 8.] Dunas de Bolonia. Imagen obtenida de TuDesno hps://www.tudesno.es/andalucia/provincia-de-cadiz/tarifa/sugerencia/espacios-naturales/dunade-bolonia/ 20 Fauna En Europa los contrastes estacionales, tanto en condiciones meteorológicas como en disponibilidad de alimento, provocan movimientos masivos de animales que buscan en cada momento las condiciones más adecuadas para su supervivencia. La estratégica situación geográfica de la comarca del Campo de Gibraltar convierte a la zona en el punto de migración más importante del Mediterráneo occidental. Así, el estrecho de Gibraltar sirve de puente a millones de aves que cada año lo cruzan en sus viajes migratorios entre Europa y África, y de puerta entre el Atlántico y el Mediterráneo a un gran número de especies de peces, reptiles, aves y mamíferos marinos que desarrollan su ciclo vital alternativamente entre ambos mares. Por lo que hacen de la comarca un lugar de interés para los amantes de la observación tanto ornitológica como de cetáceos y demás especies marinas. 21 3. CONEXIONES El Campo de Gibraltar es la comarca más septentrional de Europa. Para llegar a ella, varias son las formas de acceso que la comunican con el resto de provincias a través de carreteras, tren, avión y barco. Autovías y carreteras Por Carretera existen 3 vías principales que comunican el Campo de Gibraltar con el resto de provincias: Carretera N-340 (E-5): desde Cádiz, cuyo recorrido bordea la costa, llegando a la comarca por la ciudad de Tarifa. Autovia A-381: desde Cádiz, Jerez o Sevilla, atravesando el espectacular paisaje del Parque Natural de los Alcornocales, llegando a nuestra comarca por Los Barrios. Autovia A-7 (litoral) y Autopista AP-7 (interior): desde la costa del Sol (Málaga), se unen ambas vías en Torreguadiaro, una pedanía de San Roque. Una red de 18 vías comarcales comunica los 8 municipios, siendo ramificaciones secundarias de las vías principales A7 y N340, que recorren la comarca desde el término municipal de San Roque al de Tarifa [Fig.2.9.]. El autobús es el único medio de transporte público que los comunica y la entidad que los gestiona es el Consorcio Metropolitano de Transportes del Campo de Gibraltar. Las principales estaciones de autobuses de trayectos nacionales se encuentran en La Línea y Algeciras. [Fig. 2. 9.] Conexiones del Campo de Gibraltar. Ima gen obtenida de Wikipedia hps://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Campo_de_Gibraltar_carreteras.png 22 [Fig. 2. 10.] Ferroca rril en Andalucía. Imagen obtenida de Wikipedia hps://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ferrocarriles_Andaluces_1935.png Rutas aéreas Tres son los aeropuertos más cercanos para llegar al Campo de Gibraltar: Aeropuerto de Málaga Pablo Picasso a unos 110 km, es el aeropuerto internacional más importante de Andalucía y el cuarto de España. Aeropuerto de Jerez a unos 90 km, creciendo en importancia, actualmente es el tercero en Andalucía. Aeropuerto de Gibraltar, a escasos 500 m de La Línea de la Concepción, con muy poco tráfico aéreo, solo se comunica con Londres, Bristol, Birmingham y Tánger. Rutas Marítimas Gracias a su situación geográfica y a su amplia oferta de servicios de conexión marítima, el Campo de Gibraltar se erige como el puente marítimo entre el Sur de Europa y el Norte de África. La Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras APBA, es el organismo que gestiona las actividades tanto del Puerto de Algeciras, como el de Tarifa. Puerto de Algeciras: es el principal puerto de movimiento de mercancías de España. Debemos destacar que por sus instalaciones cruzan al año más de 5 millones de pasajeros con destinos africanos, a los puertos de Ceuta y Tánger. Puerto de Tarifa: considerado como frontera Schengen, se ha incrementado notablemente el tráfico de pasajeros y vehículos con el puerto de Tánger. Se ha convertido en el tercer puerto peninsular en tráfico de pasajeros, sólo detrás de Algeciras y Barcelona. Puerto de La Línea. Actualmente sin tráfico externo, se está realizando obras de calado para adaptarlo a la recepción de cruceros turísticos. Vías Náuticas No existen rutas náuticas públicas entre las localidades de la comarca. Pero los municipios con término municipal costero, Sotogrande (San Roque), La Alcaidesa (La Línea), Algeciras y Tarifa, disponen de puertos deportivos, por lo que los usuarios de pequeños barcos pueden realizar rutas y desplazamientos entre ellos vía marítima. Rutas Ferroviarias La línea Algeciras - Madrid es la única vía de ferrocarril que comunica la comarca con el exterior. Esta línea conecta los municipios de Algeciras, San Roque y Jimena de la Frontera, hasta Bobadilla (Málaga) donde enlaza con el resto de red ferroviaria española [Fig.2.10.]. Desde hace años hay un proyecto, el llamado “Tren Litoral” que conectaría Algeciras - Málaga, pero hasta el día de hoy no ha sido aprobado. Este proyecto impulsaría el avance de las comarcas del Campo de Gibraltar y la Costa del Sol. 23 [Fig. 2. 11.] Población por municipio del Campo de Gibraltar en 2021. Elaboración propia a parr de los datos obtenidos por el Instuto Nacional de Estadísca (INE). hps://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/categoria.htm?c=Estadisca_P&cid=1254734710984 DEMOGRAFÍA La población de la comarca del Campo de Gibraltar asciende a 275.571 habitantes, según los datos de 2021 del INE (Instituto Nacional de Estadística). La comarca cuenta con 1.514 km2 de superficie, lo que hace una densidad de población media de 182 hab/ km2. Aunque la realidad es que la repartición demográfica es muy diversa, ya que más del 90% de la población de la comarca se concentra en el arco de la Bahía, es decir en los municipios costeros Algeciras, La Línea y Tarifa y pedanías litorales de Los Barrios (Palmones, Guadacorte) y de San Roque (Alcaidesa, Sotogrande y Torreguadiaro). Mientras que las zonas de interior se encuentran escasamente pobladas, son las correspondientes a Castellar, Jimena y San Martín del Tesorillo. Esto se refleja si se analiza la población por municipios [Fig.2.11.]. Evolución de la demografía g Para estudiar los inicios de población en la comarca del Campo de Gibraltar habría que remontarse a la prehistoria, ya que hay indicios de asentamiento rupestres en las cuevas de Bacinete en Los Barrios o en las cuevas de la Estrella en Castellar. Posteriormente, restos fenicios en la actual Algeciras y Tarifa. Ciudades romanas en Carteia (San Roque) y Bolonia (Tarifa). Más documentación existe de fundaciones de ciudades islámicas en la zona con la invasión árabe, la más antigua Tarifa en el año 711, Castellar y Jimena de la Frontera de esas mismas fechas. Algeciras, aunque fue fundada en esa época, quedó arrasada en el siglo XIV y desapareció como ciudad. El resto de municipios y villas fueron apareciendo tras la toma de Gibraltar en 1704, cuya población huyó asentándose en los alrededores. La primera fue San Roque, le siguen Los Barrios y Algeciras, que volvió a restaurarse, independizándose ambas del término de San Roque en el siglo XVIII. Posteriormente La Línea de la Concepción, originándose como asentamiento en la línea fronteriza de la colonia británica, que consiguió su propio ayuntamiento en el siglo XIX, independizándose también de San Roque. Por último, San Martin del Tesorillo que se emancipó de Jimena de la Frontera en el siglo XXI. 24 [Fig.2. 12. ] Evolución de la población por municipio del Campo de Gibraltar. Elaboración propia a parr de los datos obtenidos por el Instuto Nacional de Estadísca (INE) hps://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/categoria.htm?c=Estadisca_P&cid=125473 [Fig.2. 13.] Evolución de la población del Campo de Gibraltar. Elaboración propia a parr de los datos obtenidos por el Instuto Nacional de Estadísca (INE) hps://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/categoria.htm?c=Estadisca_P&cid=12547347 Una vez realizada esta introducción, basaremos nuestro estudio demográfico en datos recopilados desde el comienzo del siglo XX hasta nuestros días. Analizando las cifras demográficas desde el último siglo hasta la actualidad, es evidente que existe un crecimiento global en toda la comarca. Aunque desglosado por municipios se denota que este aumento no ha sido equitativo en cada uno de ellos. [Fig.2.12.]. Hasta mediados del siglo XX la población más habitada era La Línea de la Concepción, dada su ubicación cercana a la frontera con Gibraltar, era lugar de trabajo y fuente de recursos mientras el resto de España pasaba hambruna tras la Guerra Civil. Posteriormente, en la década de los años 50 y 60 se produce un crecimiento muy elevado en la ciudad de Algeciras, duplicándose su población, que pasa de unos 26 mil a 52 mil en 10 años. También se ve aumentada, aunque en menor medida, en la ciudad de La Línea, incrementando en unos 15 mil habitantes. Este crecimiento es producto del auge en el comercio marítimo y la expansión del Puerto de Algeciras, Así como la construcción de una zona Industrial de empresas innovadoras en esos momentos. Es en esta década cuando Algeciras comienza a ser la ciudad más habitada de la comarca del Campo de Gibraltar, hasta la actualidad. Por el contrario, en los años 70, coincidente con el cierre de la frontera con Gibraltar, se experimenta un estancamiento del crecimiento de la comarca, debido a un fenómeno de emigración por pérdidas de puestos de trabajo, que no se compensaron con las nuevas industrias de la zona. Esto afectó más duramente a la población de La Línea, reduciéndose ésta en unos 10 mil habitantes en 1970. 31 [Fig.2.21.] Vista aérea de La Línea de la Concepción. Imagen obtenida de la Guiarepsol hps://www.guiarepsol.com/es/fichas/localidad/ la - linea - de - la - concepcion - 4129/ La Línea de la Concepción Es la ciudad más moderna, en cuanto a su origen, del Campo de Gibraltar. Su ubicación estratégica entre Sierra Carbonera y el Mediterráneo, ha hecho de esta tierra un codiciado objeto de deseo desde la Antigüedad. Tras la toma de Gibraltar por los ingleses, esta estuvo bajo vigilancia constante y fue sitiada en varias ocasiones sin demasiada suerte para los ejércitos españoles. Los ingleses, más fuertes que nunca, iniciaron una política expansionista, comiendo terreno al istmo, que no estaba contemplado en el Tratado de Utrecht. Ante este hecho, el Gobierno Español con el reinado de Felipe V decidió en 1730 construir una plaza fuerte, una línea de contravalación. Se construyeron dos fuertes, uno situado a levante y otro a poniente del istmo. Entre estos dos fuertes se construyó una gran muralla central con varias plazas de armas, con el propósito de impedir el tránsito y hacer prevalecer los derechos sobre el istmo, además de hacer patente la presencia española en la zona, prohibiendo a los barcos ingleses el atraque fuera del puerto de Gibraltar. A principios del siglo XIX se produce la invasión de la Península Ibérica por parte de las tropas francesas. España había firmado un pacto de defensa con Inglaterra para luchar contra los franceses en la Guerra de la Independencia Española. Con el pretexto del temor a que las tropas de Napoleón Bonaparte, que ya habían llegado a la comarca del Campo de Gibraltar, se adueñasen de esta línea fortificada, los españoles accedieron a que el ejército británico derribase las fortificaciones españolas, procediendo a su voladura en 1810. Tras la destrucción de la línea física que bloqueaba el paso por el istmo, la ciudad continuó creciendo, ya que negociantes, comerciantes, pescadores, ganaderos y agricultores cubrían las necesidades de Gibraltar, suministrándoles alimentos, recreo, diversión y espacio físico para alojamiento. La segregación de La Línea del Ayuntamiento de San Roque fue autorizada en 1870. Así nace con poco más de 300 habitantes La Línea de Gibraltar, nombre que heredó la población de la fortificación junto a la que nació. La ciudad toma su actual nombre de la antigua “Línea de Contravalación de la Plaza de Gibraltar”. En la primera sesión del nuevo Ayuntamiento se procedió a la elección del nombre con el que desde entonces debería ser conocida esta población y de forma unánime se decidió por el de La Línea de la Concepción, por ser la Inmaculada Concepción la patrona del ejército español. Actualmente La Línea es la ciudad con menos terreno de término municipal de la comarca, siendo eminentemente costero [Fig.2.21.], contando con 14 km de playas, y siendo el comercio y el turismo su principal actividad económica. Muy ligada a la colonia británica de Gibraltar, llegando a ser dependientes una de la otra. 32 CAPÍTULO 3 LAS TORRES DE MARINA-ALMENARAS EN EL CAMPO DE GIBRALTAR LAS TORRES DE MARINA - ALMENARAS CAPÍTULO 2 3.1. Historia de las Torres 3.2. Conocimiento y funcionamiento 3.3. Terminología Torres Marina 3.4. Tipología y construcción 3.5. Clasificación y planimetría 3.6. Normativa y protección 33 PERÍODO ISLÁMICO Torres con la función de vigilancia ya existían desde tiempos antiguos, hay datos que fueron usadas en las costas del Mediterráneo españolas y africanas por el Imperio Cartaginés, en la época de Aníbal Barca en el siglo II a.C. Posteriormente, en el siglo VIII, con la invasión árabe, se activó la construcción de torres de vigilancia ubicadas cerca de núcleos de población, en muchos casos fueron aprovechadas o reconstruidas las existentes de construcción cartaginesa. En esta época, el Estrecho constituyó un territorio clave para el asentamiento, la expansión y el crecimiento demográfico de la nueva sociedad de Al- Ándalus. Del siglo VIII al siglo X, durante los emiratos de Abdarrahman II y Abdarrahman III, sería una costumbre la construcción de torres almenaras para la vigilancia del litoral, con objeto de avisar a las poblaciones cercanas. Progresivamente estas construcciones fueron configurando redes de comunicación entre ellas, transmitiendo mensajes de llegada de amenazas marítimas. Con Abderraman III, se desarrolló un plan de construcciones defensivas marítimas en todo el litoral andaluz, con mayor interés en el territorio que abarcaba la zona de Algeciras. En las crónicas islámicas se explica como Abdarrahman III, tras sus conquistas, “disponía de atalayas y puestos de observación en los puertos por donde pasaba”. No se trataba de detener las agresiones de los enemigos, sino de avisar del peligro a la retaguardia. Esa es la función esencial de las almenaras. En la Península hay pocos datos para el estudio de las almenaras construidas en el periodo islámico, solo algún cronista de la época habla de manera superflua de las construcciones en Gibraltar (s.XIV) y la construcción de atalayas (maharis) a lo largo de todo el litoral. PERÍODO REYES CATÓLICOS A finales del siglo XV y principio del XVI, toda la costa del Mediterráneo español estaba amenazada por los ataques de los piratas berberiscos, que desembarcaban en la costa y asolaban los asentamientos rurales de la zona. Estos saqueos perduraron hasta comienzos del siglo XIX. Hasta el siglo XV el litoral estaba pobremente defendido. Con los Reyes Católicos, en el siglo XVI, se comenzó a conformar seriamente la protección de la costa. Se elabora oficialmente un Plan de Defensa del Territorio, que incluía la construcción de un sistema de torres para proteger el extenso dominio de la corona española, alargándose estas construcciones hasta el siglo XIX. 3 . 1. HISTORIA DE LAS TORRES 34 Comenzó así un gran programa de fortificación ante posibles agresiones externas que fue potenciado especialmente durante el siglo XVI, con el rey Carlos I y en gran medida con Felipe II, y se continuó un siglo más por los reyes Felipe III, Felipe IV y Carlos II. PERÍODO CARLOS I Carlos I reinó en todos los territorios hispánicos desde 1516 hasta 1556. Para el estudio de las torres este periodo se alargará hasta 1560, entendiendo que la construcción de las defensas en estos años forma parte de sus políticas defensivas y que su sucesor Felipe II aún no ha intervenido en el asunto. El Plan de Defensa Territorial de Carlos I se enfocaba principalmente en la fortificación de la frontera con Francia y en la costa Mediterránea. En principió centró sus esfuerzos de defensa en la frontera francesa, pero la amenaza del Imperio Turco y la piratería berberisca obligó al rey a dirigir la estrategia hacia el mar Mediterráneo, llegando a formar una red de torres vigía que convertiría la costa en una “muralla”. A principios del siglo XVI se empezaron a erigir torres con la función de alertar la llegada de barcos enemigos a la costa. En principio se usaban como aviso para defender núcleos de población o puertos. Progresivamente se fueron confeccionando redes con torres de avistamiento y aviso a otras torres a través de fuegos y humos, advirtiendo la necesidad de cobijo de los civiles o intervención de tropas. PERÍODO FELIPE II El litoral comprendido entre la frontera con Portugal y la torre de Chullera, reino de Granada, se denominaba la Costa de Andalucía, y correspondía al antiguo reino de Sevilla. Estuvo protegida por cuarenta y cinco torres. Diecinueve de ellas ya estaban construidas cuando el rey Felipe II asumió el reinado. Felipe II fue rey de España desde 1556 hasta su muerte en 1598. De la misma manera que el periodo anterior, se ha alargado hasta 1610 para incluir en el mismo reinado unas pocas torres cuya construcción se puede entender que se demoraron en el tiempo. Durante su reinado, la piratería se tornó insoportable. Entre 1556 y 1620 fue el apogeo de esta actividad tan dañina para los intereses españoles. Los ataques eran rápidos y jugaban con la sorpresa, de ahí la necesidad de las torres que avisaran del peligro. En el proyecto de Felipe II se incluía el estudio de las necesidades de rehabilitación o construcción de torres de vigía en las costas de Cádiz y Huelva. Tras una serie de informes, en 1577 se presentan los proyectos para la ubicación de las torres. La construcción de estas torres tardó en ponerse en marcha. A comienzos del s. XVII el proyecto no se había concluido. Varios fueron los ingenieros que participaron en estos proyectos, destacando a Juan Pedro Livadote. El ingeniero Juan Pedro Livadote es uno de esos técnicos que desempeñó una serie de labores de importancia al servicio de la monarquía española, es un ejemplo de la variedad de funciones que un ingeniero podía tener. 35 Livadote se ocupó desde 1588, sustituyendo a Montalbán, de “mirar que se hagan bien hechas” las torres de la costa de Andalucía, y el 8 de octubre de ese año llegó a Gibraltar con ese fin. Una de las características que se propone en los proyectos y que es base fundamental para considerar una torre en almenara es, “deben distar máximo seis millas y ser visibles entre sí, de manera que se forme una red que posibilite la transmisión del mensaje mediante señales de humo y fuego”. Basándose en que la mejor manera de defenderse de una amenaza no era abortándolas en el mar, pues es difícil controlar todos los lugares por los que el enemigo podría aproximarse, sino procurar defenderse de la amenaza mediante una fortificación imaginaria en la que los vigías eran las torres. PERÍODO AUSTRIAS MENORES Tras el reinado de Felipe II, el Plan Territorial estaba prácticamente desarrollado. De 1616 y 1618 se conservan relaciones del estado de las torres, a continuación, enunciaremos las de la zona de las costas del Campo de Gibraltar, las más próximas a Berbería, que estaban vigiladas por diferentes torres, desde cuyos terrados se podía divisar la aproximación de embarcaciones nada más abandonar la costa africana. Así tendremos una visión general de lo que fue la defensa de la costa del Campo de Gibraltar en el reinado de Felipe II. Existían, la de la Peña, la de la isla de Tarifa, la de Guadamecil, la de las Fontanillas, la de la Punta del Carnero, San García, del Almirante, Entrerrios, Rocadillo, Torre Nueva, Carbonera y Guadiaro. Sus sucesores, Felipe III, Felipe IV y Carlos II, se limitaron a continuar los proyectos inacabados, reforzando la vigilancia y las defensas. Fueron años de actividad berberisca, dotaciones de guardias a pie y a caballo recorrían las líneas de costa entre las torres vigías, formando así una muralla defensiva que aseguraba los dominios. La piratería se fue reduciendo al modificarse las circunstancias que antes le permitían actuar con impunidad. PERÍODO FELIPE V Con el 1º rey Borbón, Felipe V, reinado de 1700 a 1746, la comarca del Campo de Gibraltar mantendrá actividad militar debido a la conquista del Peñón por el poder inglés. Esto afecta a las Torres, que mantendrán su misión de vigía, fueron reforzadas y dotadas de cuerpos de guardia y baluartes. Fue un último rejuvenecimiento antes de su posterior decadencia. 36 ACTUALIDAD El papel fundamental que desempeñaron las Torres en el entramado defensivo de la corona española, no está reflejado en el actual estado de conservación en el que se encuentran la mayoría de estas Torres. Con un alto valor histórico, las torres defensivas son testimonio en ruinas de los conflictos en el Mediterráneo de una extensa época en las que las aguas del Estrecho eran la nueva frontera entre dos mundos enfrentados por dos religiones. Las almenaras entraron en un proceso de deterioro, ruina y derrumbe, debido a su inutilidad dentro de los modernos esquemas de defensa de las costas, resultaban en ocasiones un estorbo para el crecimiento urbanístico. Afortunadamente a día de hoy, se está valorando su atractivo históricoartístico y se ha aplicado a las torres la Ley de Patrimonio, que debe velar por su conservación. 37 "... He tenido por mi parte consideración a que esta costa como la que queda de España es como una cerca de muralla que la cierra toda, y que los puertos y los otros lugares son las puertas del Reyno y los baluartes del y estas torres son las garitas de los centinelas que los velan de día y de noche y que estando está cerca bien reparada y bien guardada estará muy seguro lo demás…” Juan Baustista Antonelli, año 1570. Hace más de un siglo y medio, las torres desempeñaron un papel crucial como una red completa de vigilancia costera, permitiendo una constante supervisión del litoral y, al mismo tiempo, estando conectadas a un eficaz sistema de señales. Incluso llegaron a servir como ejemplo primitivo de enlace telegráfico en una época en la que la humanidad no concebía los medios de comunicación actuales. La expresión coloquial "moros en la costa" utilizada aún en el presente, nos hace reflexionar sobre la magnitud emblemática de este proyecto que integró las costas de diversos reinos peninsulares en un único sistema defensivo. Los frecuentes ataques sufridos de posibles invasores es lo que nos ayuda a entender la necesidad de construir estas torres, las cuales protegieron el litoral y contribuyeron a la concepción de la península como un territorio cerrado y seguro frente a los ataques enemigos por medio de la arquitectura militar. En lugar de enfrentar los ataques en el mar, que resultaba difícil de controlar en su totalidad, la estrategia óptima era fortificar la costa con un sistema defensivo que se extendía tanto en la costa como en el interior, con diversos tipos de fortalezas del que forman parte las torres, cerrando así el territorio, como escribía Antonelli. Esta configuración creaba una especie de muralla imaginaria, en la que el papel de vigías lo desempeñaban las torres, que independientemente de la simplicidad y funcionalidad de su arquitectura eran las piezas esenciales dentro de este sistema defensivo. LINEAS DEFENSIVAS DE LAS COSTAS El linaje de la defensa costera se basaba en un sistema defensivo excepcional que constaba de tres líneas: La primera línea, conocida como la retaguardia, consistía en pequeños núcleos urbanos situados a unos 10 km de la costa. En estos pequeños asentamientos fortificados, la población residía o buscaba refugio en caso de peligro, mientras cultivaban las tierras circundantes en tiempos de paz. La segunda línea, más próxima al mar y situada antes de estos núcleos, constituía la verdadera línea defensiva. Consistía en una serie de fortificaciones como baterías, fortalezas y castillos estratégicamente ubicados en elevaciones con amplia visibilidad y de difícil acceso evitando así ataques sorpresa. Desde estas posiciones, se podía detectar el peligro con anticipación y se podía interceptar con rapidez mediante emboscadas. La tercera línea consistía en los puntos de vanguardia. Estas eran las torres almenaras, las cuales transmitían rápidamente señales de alarma ante la presencia de embarcaciones enemigas. Posteriormente, se les equipó con armamento. Así, el propósito de las torres de vigilancia erigidas a lo largo de la costa era formar parte de un sistema de alerta temprana ante posibles ataques, permitiendo la intervención rápida de las milicias de las fortificaciones y ciudades cercanas. 3 . 2 . CONOCI MIENTO Y FUNCIONAMIENTO 38 Es importante destacar la característica esencial que comparten que tanto las fortificaciones terrestres como las torres costeras es que no pueden operar ni defenderse de manera independiente, sino que desempeñaban un papel crucial dentro de un proyecto militar más amplio, interactuando con otros elementos de defensa. Por lo tanto, este tipo de arquitectura defensiva no puede ser entendido de forma aislada, sino como parte integral de una red defensiva. PERSONAL DE LAS TORRES El personal encargado de la vigilancia en las torres, conocidos como "torreros, guardas o atalayas", era fundamental para la seguridad del territorio costero. Su labor consistía en mantener una vigilancia constante, tanto hacia el mar como hacia las torres vecinas. Cada torre almenara contaba con tres torreros, de los cuales uno permanecía siempre en la torre, mientras de manera periódica, los otros dos peones debían abandonarla para patrullar, a pie, saliendo en sentido opuesto en dirección a las dos torres inmediatas, hasta encontrar, a media ruta, al atajador de la torre próxima estableciendo contacto con la guarnición de estas y compartiendo sus observaciones. Los torreros que realizaban estas rutas pasaban a ser llamados "escuchas". En caso de haber solo dos guardas en la almenara, uno actuaba como escucha y, al regresar, el otro hacía la parte que quedaba por recorrer. En áreas donde las torres estaban ubicadas en terrenos difíciles o extremadamente distanciadas entre sí, esta labor de comunicación de los torreros se realizaba a caballo, siendo entonces denominados "atajadores". La labor de torrero era una de las más arriesgadas y, como suele ser habitual por desgracia en estos casos, recaía en ciudadanos comunes, tales como herreros, campesinos, artesanos o comerciantes. Estos tras haber superado la edad de dieciséis años, debían integrarse en partidas rotativas encargadas de expulsar a los desembarcos berberiscos. Ante una alerta emitida por los torreros o atajadores, la ciudad respondía con la movilización de hombres armados, organizados en unidades preestablecidas, para hacer frente a la amenaza. Mientras tanto, los torreros debían resistir en sus torres, incluso bajo asedio, confiando en que la alarma hubiese hecho efecto y que la ayuda llegaría a tiempo. Por lo tanto, la torre de vigilancia no solo cumplía la función de ser el punto de observación y emisión de señales, sino que también servía como refugio para los torreros, quienes debían de intentar que el enemigo no pudiera entrar durante unas horas. Lo que influyó en su diseño y características constructivas. De hecho, los atacantes siempre consideraban de mayor valor la captura de seres humanos, como se ha hecho desde tiempos remotos. El riesgo del trabajo de torrero no solo radicaba en el daño que podían proporcionarle los enemigos, sino también en la posibilidad de ser capturado por los enemigos perdiendo la libertad y ser vendido como esclavo. 39 FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA DE ALARMA La rapidez y el factor sorpresa de los ataques enemigos resaltaban la necesidad de las torres como sistema de alerta ante el peligro. Las torres se construían a distancias estratégicas entre media y una legua una de otra, aproximadamente entre 2.000 y 5.500 metros, dependiendo del relieve costero y la presencia de edificaciones previas. Cada par de torres debía ser visible entre sí durante el día, como también en condiciones climáticas adversas o durante la noche, la comunicación entre ellas se realizaba mediante señales de fuego o humo, o siguiendo un código establecido. Así, cada torre tenía la capacidad de enviar una señal por sí misma o de retransmitir la recibida de la torre precedente. Los cristianos adoptaron este sistema de los musulmanes, de ahí el término "almenara", aunque su origen se remonta a épocas más antiguas, ya que fue empleado por las torres de Aníbal en las costas de España y África. Cuando un torrero avistaba naves enemigas, su prioridad era alertar sin ser detectado por los piratas. Para ello, se desplazaba un escucha o atajador hacia las torres adyacentes hacia el este y el oeste, transmitiendo la alarma rápidamente y evitando ser avistados por el atacante. Este proceso se repetía en las torres sucesivas, asegurando que la advertencia llegara lo más rápido posible a la fortaleza más cercana. En caso de que esta táctica fuera descubierta, los escuchas debían de realizar de inmediato la alarma desde su torre. Esto se producía mediante señales visuales como ahumadas durante el día o fuego durante la noche, o incluso con disparos de artillería si la torre estaba equipada. En territorio cristiano durante la Edad Media, también se empleaba el toque de campana como señal de alarma. No obstante, se mantenía la necesidad de dar el aviso por tierra, por previsión por si las señales no fueran percibidas por las torres cercanas. Por ello, un jinete partía desde la primera torre hacia la fortaleza más cercana. Una vez allí, la tropa ya se encontraba preparaba para responder según la información proporcionada por el mensajero, con el fin de capturar al enemigo que hubiera desembarcado. Durante el siglo XVII y principios del XVIII, las torres del Estrecho emitían señales diarias a horas establecidas. Si estas señales se transmitían sin interrupción, indicaban que los torreros estaban en sus puestos y alerta, y que no había problemas. En caso de interrupción de las señales, los atajadores se encargaban de investigar la razón antes de activar la alarma general, evitando alarmas innecesarias causadas por descuidos de los atalayas. Sin embargo, mantener este sistema de vigilancia resultaba muy costoso, especialmente considerando la necesidad de artillar las torres, una práctica que se generalizó desde el siglo XVII. Una alternativa para reducir costos, sobre las poblaciones afectadas, era reducir la vigilancia a los meses de primavera y verano, confiando en los frecuentes temporales del estrecho para disuadir a los atacantes norteafricanos. Incluso en el siglo XIX, se usaba como justificación la bravura del mar para no asignar guardias en esas áreas, ya que el propio mar dificultaría los desembarcos berberiscos. Todo esto implicó asumir riesgos considerables. 40 Las torres principalmente se designaban en las áreas fronterizas, y las costas lo son por naturaleza, estas construcciones son principalmente conocidas por su función de vigilancia y defensa. Transmitir alertas sobre posibles amenazas desde sus alturas es una de sus funciones clave. Es la combinación de estas tareas de vigilancia y transmisión de señales lo que determina de manera clara dónde se erigen estos edificios. Para un análisis riguroso, es esencial determinar previamente el concepto que define al tipo de edificio que se está estudiando, al mismo tiempo, que se descarta aquellos que no cumplan con dicha definición. En este criterio, se consideran factores topográficos, funcionales y tipológicos. TOPOGRÁFICO Como se ha comentado anteriormente, sus funciones están intrínsecamente ligadas a su ubicación, para su correcta realización, por ello, este condicionante es clave para la definición que se busca. Nos permite descartar de inmediato las torres ubicadas en el interior, que solían integrarse en un sistema defensivo terrestre fronterizo, y al igual que las que estamos analizando realizan un control de paso, enlazan señales emitidas desde las posiciones costeras con las ubicaciones internas desde donde se espera el auxilio. El marco del estudio se ha reducido para abarcar exclusivamente a aquellas torres situadas dentro del área de influencia costera y con visual al mar, conocidas como torres de marina. Término que aparece con regularidad en documentos militares desde finales del siglo XVI hasta principios del siguiente, que tratan sobre las fortificaciones y torres costeras. Lo retomamos por su precisión y simplicidad, ya que describe claramente su ubicación en la costa y su orientación hacia el mar. La ubicación de estas torres es tan relevante, que jugará un papel crucial en su futuro. Su colocación fuera de las ciudades y distante de las áreas urbanas ha sido fundamental para su preservación. Esto ha sido especialmente notable en casos donde se encontraban en lugares remotos, ocultos o de difícil acceso, o a menudo combinando varias de estas características. FUNCIONAL El término "torre" en castellano abarca dos realidades distintas dentro de las fortificaciones hispano-musulmanas. Una de ellas es la "torre" propiamente dicha, que combinan funciones tanto residenciales como defensivas. Estas construcciones, más sólidas que las que mencionaremos a continuación, están diseñadas para la residencia y, por lo tanto, cuentan con ciertas comodidades de acceso, como la entrada desde la planta baja. Se denominan como torres de alquería. La otra realidad se centra en su función principal, que siempre será la vigilancia, específicamente vigilancia marítima, destinada a avistar la presencia, tanto navíos (torres de vigía o atalayas) como bancos de pesca (torres de jábega o almadraba) y transmitir las señales correspondientes. Aunque también podían compatibilizar estos usos con misiones disuasorias, de poca entidad, generalmente eran incapaces de resistir un asedio prolongado (torres de defensa, artilladas). 3 . 3 . TERMINOLOGÍA TORRES MARINA 47 [Fig.3. 5.] Esquemas del funcionamiento de la Torre Almenara y sus componentes. I magen escaneada obtenida del libro Torres Almenaras (Costa Occidental) TEMBOURY, posteriormente tratadas con Photoshop Aunque su función principal era defensiva pasiva, las torres estaban diseñadas para manejar situaciones de riesgo. Por ello, el acceso a la torre se encontraba elevado, a unos 7 metros, se accedía mediante escaleras que podían retirarse. Además, se añadían matacanes o ladroneras sobre la puerta para proteger el acceso, y saeteras para lanzar objetos que impedían a los asaltantes escalar hasta estos huecos [Fig.3.5.]. El acceso al nivel superior y al techo se efectuaba a través de una escalera de caracol, la cual podía estar totalmente o parcialmente integrada en el grosor del muro, o a través de un orificio en el techo accesible con una escalera. La caja de la escalera desembocaba en el terrado mediante una trampilla o una garita, que podía ser de mayor tamaño para resguardar al torrero y almacenar hachones, o podría haber una segunda garita enfrentada para estos propósitos. La parte superior de una torre almenara servía como un punto elevado desde el cual se podía observar una extensa área de la costa y las dos torres cercanas. Esta cubierta plana podía ser más o menos compleja, pudiendo incluir guirnaldas, canes y parapetos, dependiendo de si estaba equipada o no con artillería. Las torres debían ser resistentes. Se construían con mampostería de piedra o mediante la técnica de tapia, aunque esta última era menos común. Todas las torres que aún existen en el territorio del Campo de Gibraltar están hechas de mampostería. Su arquitectura es puramente funcional, con escasos elementos ornamentales. En general, estos monumentos no son accesibles al público. Su diseño original, previsto para dificultar el acceso del enemigo, sigue imponiéndose. Por lo tanto, actualmente es imposible verificar todas estas características. Solo se puede acceder a aquellas que se han convertido en faros y a las que se les han añadido métodos modernos de acceso, alterando así su apariencia original. Por otro lado, algunas torres restauradas han mantenido su configuración original, lo que incluye la dificultad para escalarlas. 48 Se establece una tabla resumen que despliega toda la información recopilada sobre estas almenaras, dividiéndolas según las dos vertientes de las aguas. Esta tabla incluye el municipio donde se alzan, su datación, y su tipología de planta, además de datos relevantes sobre su estado de conservación, las transformaciones que han sufrido a lo largo del tiempo y, en algunos casos, su desaparición. Esta tabla nos será de gran utilidad para obtener una visión clara y ordenada de todas las torres. Como complemento a esta tabla, se traza una planimetría que ubica todas las torres, revelando su vínculo con la hidrografía y los núcleos poblacionales cercanos. 3 . 5 . CLASIFICACIÓN Y PLANIMETRÍA E: 1/200000 50 Para comprender el estado actual de estas torres, es esencial conocer su situación dentro del marco normativo, tanto en el pasado como en el presente. La primera normativa destinada a proteger estas torres apareció con el decreto del 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles. El primer artículo establece: “Todos los castillos de España, sin importar su estado de ruina, quedan bajo la protección del Estado, que impedirá cualquier intervención que altere su carácter o pueda provocar su derrumbamiento”. Sin embargo, esta ley no promovía la restauración de las torres en mal estado; su propósito principal era registrar las torres existentes y evitar cualquier modificación de las mismas. Es importante señalar que esta ley era una declaración genérica y no consideraba el entorno de las torres, lo que permitió desarrollos urbanísticos desordenados que invadieron el espacio alrededor de estas estructuras, afectando su apariencia actual. El entorno es el área que rodea la edificación y es crucial porque está vinculado al contexto histórico en el que las torres fueron construidas y operaron. En este sentido, las vistas del paisaje donde están situadas son esenciales para su buen funcionamiento, ya que fueron diseñadas para la vigilancia y la transmisión de señales, creando una red de comunicación entre ellas. En 1978, con la entrada en vigor de la Constitución Española, se establece en el artículo 46 que “los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, sin importar su régimen jurídico y titularidad”. La descentralización del Estado en comunidades autónomas delegó las competencias de tutela del Patrimonio Histórico, resultando en dos normativas las del Estado Español y las de la Comunidad de Andalucía. A raíz de la Constitución, se desarrollaron diversas normativas para proteger los monumentos españoles, incluyendo estas torres. En 1985, se promulgó la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, que estableció diferentes grados de protección y valor particular para los Bienes de Interés Cultural (BIC), “inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico (…) zonas arqueológicas que tengan valor artístico, histórico y antropológico”. Esta ley destaca por cambiar el enfoque de una protección puntual de lo monumental a una gestión global del patrimonio cultural. Por primera vez, se considera el entorno de los BIC y se introduce el concepto de “Sitio Histórico”, definido como “el lugar o paraje natural vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado, a tradiciones populares, creaciones culturales o de la naturaleza y a obras del hombre que posean valor histórico, etnológico, paleontológico o antropológico”. 3 . 6 . NORMATIVA Y PROTECCIÓN 51 Con estas regulaciones, se empieza a entender el Conjunto Histórico como parte de una unidad territorial y paisajística, debiéndose considerar todo como un conjunto. Para las torres almenaras, esto implica garantizar tanto la definición del espacio como su adecuada visualización. La proliferación de urbanizaciones y empresas privadas cerca de las torres ha comprometido su conservación, por lo que estas entidades deben asegurar la preservación de las torres debido a su proximidad. El punto de inflexión en materia de paisaje se produjo con la aprobación del Convenio Europeo del Paisaje (CEP) por el Consejo de Europa (Florencia, 2000), abordando el paisaje como patrimonio global, y entrando en vigor en 2004. En 2006, se aprobó el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), introduciendo el concepto de “Patrimonio Territorial”, que integra el patrimonio cultural, natural y paisajístico de un territorio. La ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía enriqueció aún más el concepto de patrimonio, extendiendo su protección a “bienes de la cultura, materiales o inmateriales que revelen un interés artístico, histórico, arqueológico, etnológico, documental, bibliográfico, científico o industrial, incluidas las particularidades lingüísticas” , y creando la figura de “Zona Patrimonial”, definida como “aquellos territorios o espacios que constituyen un conjunto patrimonial, diverso y complementario, integrado por bienes diacrónicos representativos de la evolución humana, que poseen un valor de uso y disfrute para la colectividad y, en su caso, valores paisajísticos y ambientales”. A pesar de la adopción del CEP en 2007, España no implementó un Plan Nacional de Paisaje Cultural hasta 2012, cuyo objetivo es arbitrar mecanismos adecuados para la conservación y gestión coherente del paisaje, reconociendo su fragilidad y valor. Actualmente, el enfoque patrimonial se concentra en aspectos territoriales y del paisaje. El marco legal de protección de los bienes culturales se ha ampliado para abarcar una escala territorial, con el fin de recuperar los valores originales con los que estos bienes fueron concebidos, valores que frecuentemente han sido descuidados o alterados. Sin embargo, ni la categoría de "Zona Patrimonial" de 2007 ni el concepto de "Sitio Histórico” de 1985 logran captar plenamente la amplitud del concepto de Paisaje Cultural en la práctica, ya que tratan el tema de manera fragmentada y dispersa. En este contexto, se hace evidente la necesidad de redactar una normativa específica, para garantizar la protección, gestión y ordenación coherente de estos paisajes culturales. 52 53 CAPÍTULO 4 LAS REVITALIZACIÓN DE LAS TORRES LA REVITALIZACIÓN DE LAS TORRES CAPÍTULO 2 4.1. Valores patrimoniales 4.2. Fichas de catalogación 4.3. Estrategias para la revitalización: las Torres y su entorno 4.4. Rutas patrimoniales de las Torres 54 “La evaluación de los valores es algo esencial en cualquier propuesta de conservación, ya que las decisiones que se toman los condicionan fuertemente”. Randall Mason Assessing values in conservation planning: methodological issues and choices, 2002. El análisis realizado en los capítulos anteriores es fundamental para el entendimiento y comprensión del patrimonio, así como para la toma de decisiones sobre el mismo. Los valores patrimoniales de estos monumentos deben ser un criterio esencial para su análisis antes de cualquier intervención y mantenimiento. Son cruciales para decidir qué y cómo conservar para las futuras generaciones. Se procede a elaborar una propuesta de valores que contribuirá a establecer los criterios apropiados para intervenir en el patrimonio de las torres. Aunque estos valores pueden cambiar con el tiempo, el lugar y las circunstancias en el momento de su evaluación, se consideran esenciales para justificar y guiar cualquier intervención. Los valores a evaluar son aquellos que encontramos en las torres que aún se conservan. Por lo tanto, quedan excluidas de este análisis aquellas torres que eran parte de este sistema defensivo pero que han desaparecido, por la imposibilidad de una intervención o mantenimiento en ellas. Torres desaparecidas: Torre de Punta Paloma, Torre de Punta Carnero, Torre de San García, Torre de Don Rodrigo, Torre de los Adalides y Torre de Sierra Carbonera. Los agentes naturales han sido una causa frecuente de su decadencia. La litología arenosa sobre la que a veces se asientan, debido a su finalidad de dominar visualmente un tramo costero y su proximidad al mar, ha sido un factor clave en la ruina de muchas torres almenaras, como la Torre de Punta Paloma, que su desaparición está directamente afectada por esto. Estas torres fueron diseñadas para la vigilancia y posteriormente reforzadas contra ataques humanos, pero resultaron ineficaces ante la fuerza de la naturaleza. 4 . 1 . VALORES PATRIMO NIALES 55 [Fig.4. 1.] Contextualización de la Torre Cabo de Gracia. Imagen propia Abordamos este análisis de valores separándolo en dos categorías de igual importancia, los valores tangibles y los valores intangibles. Se establecen los siguientes valores tangibles: VALOR HISTÓRICO Es un valor esencial en estas torres, ya que permiten comunicar eventos históricos de nuestro pasado, convirtiéndose en parte de nuestro patrimonio reminiscente. El monumento se valora como un documento que lleva consigo una gran carga de memoria histórica. Facilitan la educación histórica, ofreciendo a las nuevas generaciones una conexión tangible con el pasado. Además, las torres almenaras del Campo de Gibraltar no solo ilustran antiguas estrategias defensivas y marítimas de la región, sino que también representan el intercambio cultural y militar que ha caracterizado esta zona a lo largo de los siglos. Sirven como testigos de cómo las comunidades locales interactuaban con su entorno y defendían sus territorios. VALOR PAISAJÍSTICO Este valor depende de la integración de las torres en su entorno, un factor crucial en su valor patrimonial actual. Se tiene en cuenta su situación natural, su ubicación urbana o rural y su entorno construido. Es un valor destacable en las torres que se integran adecuadamente en el paisaje, ya que conservan el entorno libre y permiten una comprensión integral del monumento en relación con su territorio. Entendiendo así el porqué de su situación, las conexiones visuales, e incluso potencian el propio paisaje como espacios miradores. Torres con integración adecuada en el paisaje: Torre Cabo de Gracia [Fig.4.1.], Torre de la isla de Tarifa, Torre de Guadalmesí, Torre del Fraile, Torre del Lobo, Torre de Entrerríos, Torre del Rocadillo, Torre Carbonera. 56 [Fig.4. 2.] Contextualización de la Torre Cabo de Plata. Imagen propia En cambio, para las torres cuya conexión con el entorno necesita mejora, este valor se ve afectado dadas sus características tipológicas. O bien por la construcción de diversos edificios en sus proximidades, haciendo que se pierdan las conexiones visuales que ayudan a entender la magnitud y el significado de esta red de vigilancia. No existe reconocimiento alguno del paisaje al verse inmersas en plena trama urbana. O bien por las descuidadas transformaciones del entorno próximo, que no busca potenciar o respetar la relación torre-entorno y hacen que el monumento quede descontextualizado. Torres descontextualizadas en el entorno: Torre Cabo de Plata (adosada a una vivienda privada) [Fig.4.2.], Torre de la Peña (en mitad de un camping), Torre del Almirante (restos junto a un instituto), Torre Nueva (al lado de un parking), Torre Nueva de Guadiaro (embebida en el contexto urbano del pueblo), Torre Quebrada de Guadiaro (en un parking). VALOR ARQUITECTÓNICO El valor arquitectónico abarca un conjunto de valores artísticos, funcionales y técnicos, reflejando la trilogía vitruviana: venustas (belleza), utilitas (funcionalidad) y firmitas (solidez). - Valor artístico: Este se refiere a la estética formal de la torre, su composición general y la estética espacial, que la hacen identificable como torre almenara. Torre Cabo de Plata, Torre de la Peña, Torre de Guadalmesí, Torre del Fraile, Torre del Lobo, Torre del Almirante, Torre de Entrerríos, Torre Nueva, Torre del Rocadillo. En el caso de las torres restauradas se podrían dividir en dos: las que han buscado no influir en el aspecto de estas, por tanto, sigue destacando su apariencia característica, manteniendo así este valor. Torres adecuada restauración: Torre Cabo de Gracia [Fig.4.1.]. Y las torres cuya restauración no ha tenido esta consideración y han optado por perder la estética de la torre restaurándola salvajemente, haciendo que pierda parte de su identidad y comprometiendo su valor artístico. Torres desvirtuadas por la restauración: Torre de la isla de Tarifa, Torre Carbonera, Torre Nueva de Guadiaro, Torre Quebrada de Guadiaro [Fig.4.3.]. _DENOMINACIÓN: Torre Nueva de Guadiaro _OTRAS DENOMINACIONES: Torre Nueva / Torre Guadiaro _COORDENADAS GEOGRÁFICAS: 36º18´07” N / 05º16´11”W _MUNICIPIO: San Roque _SITUACIÓN: Situada en el entorno urbano de la actual barriada de Torreguadiaro en el término municipal de San Roque a unos 400 metros de la costa. _VISUAL TEÓRICA: SUROESTE: Torre Carbonera a 6,3 km NORDESTE: Torre Nueva de Chullera 2,7 km (Torre fuera de nuestro ámbito de estudio) L A S T O R R E S A L M E N A R A S E N E L L I T O R A L D E L C A M P O D E G I B R A L T A R IDENTIFICACIÓN DATOS ESPECÍFICOS _CRONOLOGÍA: Finales del siglo XVI _TIPO DE PLANTA: Circular _Nº PLANTAS: Dos estancias _CARACTERIZACIÓN: Arqueológica, Arquitectónica _USO ACTUAL: Sin uso específico _CLASE DE SUELO: Suelo Urbano consolidado _ESTADO DE CONSERVACIÓN: □ Bueno □Medio □Bajo/ Ruinoso _OBRA DE REHABILITACIÓN: □ Sí □ Ampliación □No □ Restauración / Reforma _INTEGRACIÓN EN SU ENTORNO: □ Adecuado □Aceptable □Mejora necesaria PLANIMETRÍA SITUACIÓN DESCRIPCIÓN Torre Nueva de Guadiaro fue construida a finales del siglo XVI ante la necesidad de vigilancia de la zona de la desembocadura del río Guadiaro y en sustitución a la torre Quebrada de Guadiaro que fue destruida por un rayo sin haberse llegado a utilizar. Es una torre de planta circular y forma troncocónica, en su base cuenta con un amplio alambor, de 14 metros de diámetro, teniendo el terrado unos 10 metros de diámetro. Su altura es de 15,5 metros. El interior se divide en dos cámaras de unos 5 metros de altura cada una, cubiertas con bóvedas de media naranja construidas de ladrillo, La puerta-ventana está a 3,5 metros, que se alcanzaba mediante escala de cuerda. El acceso a la planta superior y al terrado se hacía a través de escaleras embutidas en la fachada interna y comunicadas por una escalera de piedra adosada a muro interno y prácticamente destruida hoy. En la plataforma superior desemboca también el tiro de una chimenea, y existen además dos plataformas de piedra para permitir el juego de dos piezas de artillería. Tres ventanas en planta baja y cuatro en la superior se encuentran protegidas por cuatro ladroneras situadas en el terrado. Se tiene indicios que en algún momento del s. XVII contó con dos piezas de artillería de poco alcance y calibre. La dotación por aquella época sería de tres guardas y un artillero. La tipología de esta torre se acerca más a las de la provincia de Huelva, también del XVI y diseñadas para zonas arenosas. PROTECCIÓN OBSERVACIONES Estado Régimen Código Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Inscrito BIC 01110330036 Monumento BOE 29/06/1985 155 En 2019 se produjo una polémica restauración carente de rigor histórico, que consistió en el enfoscado total de la torre, perdiendo así toda su identidad, quedando rehabilitada para fines culturales. 3 / T O R R E N U E V A D E G U A D I A R O REPORTAJE FOTOGRÁFICO Imágenes propias elaboradas por la autora: [Fig 4.23.] Contexto próximo de Torre Nueva de Guadiaro, se encuentra asfixiada por la urbanización [Fig 4.24.] Apreciación de la restauración desafortunada de la Torre. [Fig 4.25.] Foto detalle del acceso de la Torre adaptada con una escalera de piedra. [Fig 4.26.] Foto detalle de una placa que establece la torre como una calle de la localidad. [Fig 4.27.] Visual a la izquierda de la Torre en la lejanía: conexión con Torre de Punta Chullera en Málaga. [Fig 4.28.] Visual enfrente de la Torre: El horizonte marítimo. [Fig 4.29.] Visual también a la izquierda de la Torre pero más próximo: conexión con Torre Quebrada de Guadiaro. [Fig 4.23.] [Fig 4.27.] [Fig 4.28.] [Fig 4.24.] [Fig 4.29.] [Fig 4.25.] [Fig 4.26.] _DENOMINACIÓN: Torre Quebrada de Guadiaro _OTRAS DENOMINACIONES: Torre Vieja de Guadiaro / Torre Caída de Guadiaro _COORDENADAS GEOGRÁFICAS: 36º17´33” N / 05º15´41”W _MUNICIPIO: San Roque _SITUACIÓN: Situada en la actual barriada de Torreguadiaro en el término municipal de San Roque junto a la línea de costa. Se encuentra inmersa en una bolsa de aparcamientos. _VISUAL TEÓRICA: SUROESTE: Torre Carbonera a 6,3 km NORDESTE: Torre Nueva de Chullera 2,7 km (Torre fuera de nuestro ámbito de estudio) L A S T O R R E S A L M E N A R A S E N E L L I T O R A L D E L C A M P O D E G I B R A L T A R IDENTIFICACIÓN DATOS ESPECÍFICOS _CRONOLOGÍA: Finales del siglo XV _TIPO DE PLANTA: Circular _Nº PLANTAS: Dos estancias _CARACTERIZACIÓN: Arqueológica _USO ACTUAL: Sin uso específico _CLASE DE SUELO: Suelo Urbano no consolidado _ESTADO DE CONSERVACIÓN: □ Bueno □Medio □Bajo/ Ruinoso _OBRA DE REHABILITACIÓN: □ Sí □ Ampliación □No □ Restauración / Reforma _INTEGRACIÓN EN SU ENTORNO: □ Adecuado □Aceptable □Mejora necesaria PLANIMETRÍA SITUACIÓN DESCRIPCIÓN Torre Quebrada de Guadiaro es una torre de planta circular de 6 metros de diámetro, con forma troncocónica de 10 metros de altura, construida de piedra en bruto y mortero. La puerta de acceso, orientada hacia tierra estaba a 6 metros del suelo. Esta torre se componía de dos plantas, la primera cámara baja de considerable altura, y 6,20 metros de ancho, cubierta con bóveda de media naranja construida en ladrillo. Esta cámara está enfoscada con mortero de cal hasta la mitad de su altura, quedando el resto de la torre hasta el suelo en piedra viva. En la línea de separación entre el enfoscado y la piedra, existe una sucesión de agujeros del empotramiento de vigas de madera en los muros, por lo que habría existido un forjado de madera sustentado. A partir de este piso se accedía a una planta superior por una escalera embutida, en el muro que presentaba una puerta con arco de medio punto en parte conservado. Fue destruida a poco de su construcción por un rayo a principios del siglo XVI, a partir de entonces dejó de cumplir sus funciones de vigilancia. Entonces, fue sustituida por la Torre Nueva de Guadiaro a unos 400 metros al sudoeste. Actualmente la torre está en un parque de una bolsa de aparcamientos, se conserva menos de la mitad de su construcción y con los restos esparcidos en las inmediaciones de la misma. En 2017 se refuerza la estructura que queda en pie con bloques de hormigón para evitar más derrumbes. PROTECCIÓN OBSERVACIONES Estado Régimen Código Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Inscrito BIC 01110330034 Monumento BOE 29/06/1985 155 La restauración en 2017 para evitar su total derrumbe por la decadencia estructural que presentaba la torre también ha sido muy criticada por la población, rechazados por el contraste impactante entre la restauración y la torre original por los contrafuertes sobre dimensionados usados. 4 / T O R R E Q U E B R A D A D E G U A D I A R O REPORTAJE FOTOGRÁFICO Imágenes propias elaboradas por la autora: [Fig 4.30.] Contexto próximo de Torre Quebrada de Guadiaro, desvirtuada por su posición en un parking. [Fig 4.31.] Apreciación de la desafortunada restauración con los contrafuertes. [Fig 4.32.] Foto detalle del huevo de la escalera y el preocupante estado de conservación. [Fig 4.33.] Foto detalle del sistema de la cúpula. [Fig 4.34.] Visual a la izquierda de la Torre: conexión con Torre de Punta Chullera en Málaga. [Fig 4.35.] Visual enfrente de la Torre: horizonte marítimo [Fig 4.36.] Visual a la derecha de la Torre: conexión con Torre Nueva de Guadiaro. [Fig 4.30.] [Fig 4.34.] [Fig 4.35.] [Fig 4.31.] [Fig 4.36.] [Fig 4.32.] [Fig 4.33.] 67 Los valores patrimoniales nos han proporcionado las claves de lectura y los criterios de intervención necesarios para desarrollar estrategias que potencien las propias las torres almenaras. El objetivo es revelar a la ciudadanía las cualidades o peculiaridades de estas estructuras. El hecho de poder reconocer el paso del tiempo en las torres almenaras resulta fascinante, ya que han sido testigos de innumerables eventos y generaciones, convirtiéndose en un testimonio continuo de la humanidad. A pesar de todo lo expuesto, actualmente no hay una verdadera concienciación sobre el valor de este sistema de fortificación costero, lo que ha resultado en la desaparición de numerosas torres. Muchas de estas estructuras están en proceso de deterioro y ruina, ya que el propósito original que las motivó, la defensa territorial, se volvió obsoleto hace siglos. Hoy en día, estas torres no encajan en los esquemas modernos de defensa costera, llevándolas a su ruina o a su reutilización de manera salvaje. Estas torres sirven como archivos documentales que nos permiten comprender nuestro pasado y nuestra identidad colectiva. Es crucial valorar este patrimonio como legado colectivo y reconocer la necesidad de preservarlo y protegerlo, una tarea en la que a menudo ha habido una falta de sensibilidad. La intervención en el patrimonio no es solo un acto social que afecta a la sociedad actual, sino que también influye en nuestra comprensión y reconocimiento de las sociedades del pasado y en cómo transmitiremos estos valores a las generaciones futuras. Existe una responsabilidad significativa en mantener y preservar este legado, asegurando una continuidad entre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro colectivo. Las estrategias deben buscar nuevos valores que complementen y revitalicen los existentes, pasando más allá de la simple protección a la pro-acción que respete siempre los valores patrimoniales. Existe una estrecha relación entre los valores y los diversos niveles de intervención en el patrimonio arquitectónico, los cuales deben ser destacados y preservados. Estas intervenciones abarcan desde el mantenimiento para conservar su estado, la restauración para recuperar su valor histórico y artístico, la reparación para mantener su integridad y estabilidad, hasta la rehabilitación para mejorar sus valores contextuales y territoriales, así como su funcionalidad. También se incluye la difusión y socialización para fomentar la conexión local con su patrimonio. Se confirma con este análisis que las decisiones para la conservación del patrimonio surgen de la previa identificación de sus valores. Es crucial recordar que la labor de restaurar, rehabilitar, entre otros, implica un doble propósito: honrar el pasado y llevar a cabo una restauración sostenible que satisfaga las necesidades e intereses actuales sin comprometer las interpretaciones futuras. Por tanto, es responsabilidad garantizar que la intervención respete la lectura estratigráfica del documento arquitectónico, preservando las relaciones temporales y contextuales del edificio. 4 . 3 . ESTRATEGIAS PARA LA REVITALIZACIÓN: LAS TORRES Y SU ENTORNO 68 De este modo, para desarrollar una intervención, se proponen las siguientes actuaciones: MANTENIMIENTO Limpieza y adecuación: Tanto el interior como el exterior de la torre, o los restos que se conserven, deben mantenerse limpios y libres de restos de ocupación. RESTAURACIÓN Y REPARACIÓN La intervención sobre un objeto patrimonial debe realizarse con especial cuidado y sensibilidad. La adecuada restauración y reparación de las torres puede revitalizar su atractivo artístico y mantener su autenticidad e importancia histórica. La pregunta clave es cómo llevar a cabo esta intervención. Para ello se establecen unos principios básicos con origen en las Cartas del Restauro. Documentación: Recopilar e incorporar la documentación original para su restauración y reparación. Consolidación estructural: Actuar sobre los elementos para controlar el riesgo de derrumbe y preservar los elementos que aún permanecen en pie, mejorando así el estado de conservación del monumento. Autenticidad e integridad: Respetar la autenticidad e integridad del bien mediante intervenciones mínimas, priorizando la restauración sobre la sustitución, y asegurando la compatibilidad con su carácter cultural y entorno. Reversibilidad: Las reparaciones deben poder ser reparadas. Materiales contrastados: Utilizar materiales fácilmente diferenciables de los originales, para que no sea una imitación o un falso histórico. Los materiales deben ser armoniosos cromáticamente con los originales. Conservación de estratos: Preservar todas las capas del edificio, ya que forman parte de su historia. Eliminando la idea de añadidos o demoliciones. REHABILITACIÓN Paisaje y contexto La fiebre urbanística ha provocado que muchas torres almenaras pierdan significativamente sus valores patrimoniales más distintivos, como su valor icónico y paisajístico. La construcción de edificaciones cercanas ha limitado su espacio de forma absurda, llegando incluso a ocultarlas o enmascararlas, obligándolas a establecer nuevas relaciones con su entorno. 69 Esta investigación se centra en la estrecha relación entre el patrimonio cultural y el territorio, destacando las torres almenaras como elementos defensivos con valor propio, pero también como parte de un conjunto relacionado con el medio natural que las rodea. Limitación urbanística: la expansión urbana debe respetar estos monumentos, proporcionándoles áreas de seguridad para evitar los impactos paisajísticos no deseados provocados por un urbanismo agresivo, como ha sucedido en muchos casos. La determinación de las cuencas visuales de las torres también ayudaría a establecer un nuevo parámetro que añadir a la protección individual de las torres, preservando así su entorno inmediato y adoptando de igual forma medidas para evitar esta expansión urbana. Preservación del entorno natural alrededor de las torres: mantener la biodiversidad y el carácter histórico y estético del paisaje local, potenciando su valor paisajístico y simbólico. Estudio de las cuencas visuales desde los caminos de accesos a las torres: seleccionar y mantener caminos que mejoren la visibilidad y el disfrute paisajístico, establecer medidas para proteger estos espacios y garantizar su buen estado. Función El concepto de reutilización es una medida importante para la conservación, o al menos para evitar la degradación por abandono o falta de mantenimiento. Sin embargo, no debe ser la estrategia principal inicial para la conservación de las torres. La obsolescencia de estas estructuras es una característica esencial que les confiere significado histórico. Rehabilitar algunas torres como faros para navegantes ha sido una alternativa útil que justifica su existencia en tiempos donde la utilidad prima sobre el valor histórico y cultural. No obstante, estas intervenciones, aunque mejoran su valor funcional, han sido muy agresivas y han desvirtuado la esencia original de las torres. La conservación debe basarse en los valores históricos y culturales que poseen, no en criterios de utilidad. La adecuación de la mayoría de torres para ocupar un nuevo uso resulta prácticamente imposible debido a la limitada espacialidad de sus estancias, concebidas originalmente para la función que desempeñaban y no contemplaban su adaptación a otros usos interiores. En este contexto, la rehabilitación debe entenderse como la restitución de las torres a su estado original, no como su transformación para nuevos usos. Por ello, se propone la realización de actuaciones que valoricen la funcionalidad de las torres almenaras, haciendo compatible su conservación con el disfrute del patrimonio, sin comprometer sus valores culturales y paisajísticos. Miradores: Estas torres, originalmente construidas como espacios de vigilancia, están ubicadas en lugares estratégicos y privilegiados. El campo de Gibraltar es un importante corredor para aves migratorias entre África y Europa, así como para animales marinos entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. Por ello, las torres son ideales para convertirse en miradores, ofreciendo vistas panorámicas del entorno y atrayendo a aficionados al paisaje y la fotografía, enriqueciendo así la experiencia turística y cultural de la zona. De este modo, recuperan su función de observación, aunque no con fines defensivos. 70 [Fig.4. 37.] Escalera de acer o inoxidable de la Torre Cope. Imagen obtenida de flickr hps://www.flickr.com/photos/9354861@N06 /1276729680 [Fig.4. 38.] Escalera retrácl de la T orre de Cabo Roche. Imagen obtenida de utreruta hps://utreruta.blogspot.com/2015/06/acan lados-de-conil-cabo-roche.html Centros de interpretación: Las torres pueden adaptarse para servir como centros de información turística y cultural del lugar o del propio sistema defensivo, proporcionando recursos educativos y servicios de orientación a los visitantes. Esto refuerza su papel simbólico y educativo dentro de la sociedad. Eventos y actividades: como puntos de referencia, las torres pueden convertirse en escenarios para eventos culturales, históricos y recreativos, así como para exposiciones y visitas temáticas. Es importante destacar que no todas las torres pueden ser reutilizadas como centros de interpretación, puntos de observación ornitológica o lugares para la contemplación del paisaje La viabilidad de estos usos dependerá del estado de conservación de cada torre y del análisis de su compatibilidad con tales funciones. Las nuevas funciones propuestas demandan un concepto bastante controversial en las torres, la accesibilidad a ellas. En la actualidad, se reconoce que el patrimonio debe ser accesible a la sociedad. Sin embargo, esto contradice una de las características esenciales de las torres de vigilancia costera: su inaccesibilidad. El aspecto más impactante y polémico en la rehabilitación de las torres como faros ha sido la escalera. La adición de escaleras de hormigón armado que dan acceso a la puerta-ventana de la antigua torre almenara, que destacan en el conjunto y que nada tiene que ver con su identidad. La solución adoptada para dotar a las torres de un acceso sin comprometer su identidad es llamativa por su simplicidad. Se propone una escalera exenta helicoidal de acero inoxidable como la utilizada en las torres de vigía de Azohía o Cope. Alternativamente, se podría considerar una intervención aún menos invasiva, con una escalera de acero retráctil, tal como se encuentra en la Torre de Cabo Roche. Esta opción evocaría al acceso original, que también era retirado. 71 Carácter territorial El verdadero valor patrimonial de las torres almenaras no reside en su simpleza individual, sino en la integración de cada torre dentro de un sistema defensivo histórico. Es esencial considerar el patrimonio individual como parte de un conjunto más amplio, sin perder nunca esta perspectiva territorial. Integración en el Planeamiento Territorial: Actualmente, la protección de las torres almenaras en la provincia de Cádiz se gestiona de manera individualizada desde el Planeamiento General. Para una preservación efectiva, es esencial integrar estas torres en el Planeamiento Territorial. Esto implica crear figuras de protección en la normativa de patrimonio, ajustadas a la dimensión territorial de estos bienes que, mediante directrices y recomendaciones específicas, se puede asegurar el mantenimiento de sus valores culturales, naturales y paisajísticos. Creación de rutas patrimoniales de las torres: el proyecto tiene como objetivo desarrollar itinerarios paisajísticos que recorran las torres almenaras del litoral, destacando los valores naturales y culturales del territorio. Para ello, se mejorarán las infraestructuras necesarias, asegurando que los accesos a estos itinerarios sean cómodos y seguros para los visitantes. Se controlarán y adecuarán las áreas circundantes a las torres, eliminando elementos que generen impacto visual negativo y acondicionando las zonas próximas para realzar su valor paisajístico y funcional. Las torres ubicadas en recintos privados, como la Torre de Cabo de Plata situada en el complejo de una vivienda, tendrán acceso público facilitado por los propietarios, integrándolas en las rutas patrimoniales. Este proyecto colaborará con todos los municipios costeros de la comarca para establecer diversas rutas que resalten el carácter territorial de las torres almenaras y su interrelación. DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO La señalización es esencial para la recuperación y difusión del patrimonio. Las torres del Campo de Gibraltar aún carecen de una señalización adecuada, y simplemente ponerlas a disposición del visitante no es suficiente. Es crucial señalizarlas para atraer turistas y lograr una mayor consideración por parte de la ciudadanía. Una señal en una torre comunica su importancia y genera interés. Si esta señalización sigue criterios uniformes y se aplica en todas las torres del sistema defensivo, el mensaje se amplifica y refuerza su presencia en el imaginario colectivo. La presencia en internet es vital para promover esta iniciativa. Una página web dedicada puede mostrar un listado de todas las torres con su ubicación, características principales, imágenes, videos y mapas. Para hacer la información más accesible, una opción efectiva es la colocación de códigos QR en las torres. Estos códigos, que se generan y leen fácilmente mediante smartphones y tabletas, redirigen al usuario a una página web con información detallada sobre la torre, su sistema defensivo, torres cercanas, rutas de acceso y otros recursos culturales. La combinación de señalización física y virtual es fundamental para una difusión efectiva del patrimonio. Esto no solo facilita el acceso a la información, sino que también enriquece la experiencia cultural y turística de los visitantes, promoviendo un mayor reconocimiento y valoración de las torres almenaras. En conclusión, todas estas estrategias fomentan la idea de acercar el patrimonio a la población, tratándolos no como meros objetos de museo, sino conectándolos entre sí como un conjunto integral. 72 Este proyecto no solo contribuirá a la conservación y valorización del patrimonio histórico, sino que también fomentará el turismo sostenible y fortalecerá la identidad cultural de la comunidad local. La naturaleza turística de la costa donde están ubicadas, anteriormente motivo de su demolición, ahora favorece su conservación como parte del atractivo histórico y artístico que se puede ofrecer a los visitantes. A lo largo de estas rutas, los visitantes podrán observar todas las intervenciones para la revalorización del patrimonio de las torres previamente propuestas, su entorno, encontrándonos con enclaves únicos y privilegiados desde donde se podrá ver incluso el continente africano, y reconocer la importancia del conjunto del sistema defensivo. Además, el proyecto integrará elementos patrimoniales adicionales como búnkeres y yacimientos arqueológicos distribuidos a lo largo del litoral, facilitando el reconocimiento del carácter histórico y fronterizo de estas localidades costeras. La iniciativa también busca incrementar el valor de identidad que la población siente hacia estas torres almenaras, haciéndolas más accesibles, conocidas y valoradas. Este itinerario, que abarca todo el litoral de la comarca, ha sido dividido en etapas debido a su gran extensión para facilitar su recorrido. Se establecen 4 rutas patrimoniales que cuentan con las siguientes torres almenaras: RUTA 1: Torre Cabo de Plata y Torre Cabo de Gracia. RUTA 2: Torre de la Peña, Torre de la isla de Tarifa y Torre de Guadalmesí. RUTA 3: Torre del Fraile, Torre del Lobo, Torre del Almirante, Torre de Entrerríos y Torre del Rocadillo. RUTA 4: Torre Nueva, Torre Carbonera, Torre Nueva de Guadiaro y Torre Quebrada de Guadiaro. 4 . 4 . RUTAS PATRIMONIALES DE L AS TORRES 79 Primero se ha realizado un análisis exhaustivo del contexto del Campo de Gibraltar, estableciendo una base sólida para evaluar la viabilidad y el impacto del proyecto en cuestión. El Campo de Gibraltar se distingue por su singularidad geográfica y ambiental en el sureste de Cádiz, estratégicamente ubicado entre el Atlántico y el Mediterráneo, que lo hacen posicionarse como un puente clave entre Europa y África. Su topografía diversa incluye sierras, playas y acantilados, y su clima mediterráneo está influenciado por los vientos de levante y poniente. Esta región es crucial para la migración de aves y la vida marina, promoviendo el turismo y la observación de fauna, con ecosistemas protegidos que sostienen la conservación y la economía local. La población mayormente concentrada en municipios costeros, experimenta un aumento demográfico significativo en verano debido al turismo que destaca como la principal actividad económica. La rica historia y el desarrollo municipal de la región, marcados por su carácter fronterizo y su rol estratégico en diferentes épocas, contribuyen a su valor como destino cultural y recreativo. El Campo de Gibraltar posee un potencial significativo para el desarrollo sostenible, gracias a su biodiversidad, dinamismo económico y combinado con una historia profunda y variada. Posteriormente, adentrándonos en el tema central del trabajo, se hizo un estudio detallado de las torres de marina-almenaras en el Campo de Gibraltar, también conocidas como simplemente almenaras, atalayas o vigías. El objetivo principal es comprender su evolución histórica, desde el período islámico hasta la actualidad, y analizar su funcionamiento y las diversas tipologías que existen. Además, se ha subrayado la importancia de su ubicación estratégica para la protección costera y se ha destacado su relevancia histórica como parte de un sistema defensivo costero integral, diseñado para proteger el territorio español de amenazas marítimas a lo largo de los siglos. Gracias a las dos investigaciones previas se ha procedido a la evaluación detallada de los valores patrimoniales de las torres almenaras del Campo de Gibraltar, destacando su importancia histórica, paisajística, arquitectónica, artística, técnica, funcional y simbólica. Este análisis exhaustivo ha destacado la necesidad de considerar los valores patrimoniales como fundamentales en cualquier intervención. Garantizando así que las torres almenaras del Campo de Gibraltar perduren como legado significativo para las generaciones futuras. A lo largo de los capítulos anteriores, se han presentado y desarrollado extensamente las claves para las estrategias futuras. A continuación, se sintetizan y esquematizan esas claves, reorganizándolas de manera clara mediante la estructura del análisis DAFO: Debilidades 1. Descontextualización en el entorno: Algunas torres han perdido su conexión visual con el entorno debido a construcciones modernas, lo que afecta su valor paisajístico y dificulta la comprensión de su magnitud y significado original. 2. Deterioro y desgaste: Muchas torres se encuentran en estado de deterioro debido a la falta de mantenimiento y restauración adecuada. 3. Estado de conservación variable: La conservación de las torres varía significativamente, con algunas en ruinas o en estado de conservación medio, lo que afecta su valor técnico y funcional. 80 4. Desplazamiento de funcionalidad: Las torres pasaron a ser vistas como un estorbo para el crecimiento urbanístico en épocas más modernas. 5. Accesibilidad limitada: La dificultad para acceder a muchas torres impide su estudio detallado y valoración precisa. 6. Restauraciones inapropiadas: Algunas torres han sido restauradas sin considerar su apariencia original, lo que ha comprometido su valor artístico y autenticidad. 7. Falta de normativa específica: La ausencia de una normativa específica para la protección y gestión de estas torres y sus entornos. 8. Falta de promoción: La escasa promoción turística y educativa sobre la importancia histórica y cultural de estas torres puede limitar su reconocimiento y valorización. Amenazas 1. Desarrollo urbano descontrolado: La expansión urbana y proyectos de construcción cercanos pueden poner en riesgo la integridad y el entorno de las torres almenaras. 2. Vandalismo: La vulnerabilidad a actos vandálicos y daños destruir por visitantes irresponsables pueden elementos históricos y arquitectónicos. 3. Condiciones climáticas adversas: La exposición a elementos naturales como el viento, la lluvia, la proximidad al mar y la litología arenosa puede acelerar el deterioro de las torres. 4. Desinterés institucional: La falta de interés y apoyo por parte de las autoridades locales y nacionales para la preservación de estos monumentos históricos. Fortalezas 1. Conexión con la historia local: Las torres forman parte de la identidad y el patrimonio del Campo de Gibraltar, reflejando una larga historia de defensa costera. 2. Red de Torres: La existencia de una red de torres almenaras a lo largo de la costa crea un recorrido histórico y turístico potencialmente atractivo. 3. Diversidad tipológica: La variedad de diseños y estructuras ofrece una rica diversidad tipológica que enriquece el patrimonio arquitectónico. 4. Resistencia estructural: Algunas de estas torres han resistido el paso del tiempo, demostrando una construcción robusta y adaptabilidad a diversas circunstancias históricas. 5. Documentación y memoria: Las torres se valoran como documentos históricos que llevan una gran carga de memoria histórica, siendo testigos de cómo las comunidades interactuaban con su entorno y defendían sus territorios. 6. Valor histórico, cultural, paisajístico, arquitectónico: Las torres almenaras poseen un alto valor patrimonial más detallado en el apartado de los valores patrimoniales Oportunidades 1. Desarrollo de normativas: La creación de una normativa específica para la protección y gestión de estos monumentos y sus entornos. 2. Proyectos de restauración: Iniciar proyectos de restauración y conservación que puedan asegurar la preservación de estas torres. 3. Atractivo turístico: Estas torres pueden atraer a turistas interesados en la historia, la arquitectura y las vistas panorámicas que ofrecen. 81 1. Educación y concienciación: Programas educativos y campañas de concienciación pueden destacar la importancia de las torres y movilizar apoyo comunitario para su preservación. 2. Apoyo comunitario: La comunidad local puede tener un interés y un orgullo por su patrimonio histórico, lo que puede traducirse en apoyo para la conservación. Por último, se han establecido las intervenciones y propuestas de rutas patrimoniales, que han abordado efectivamente las debilidades y amenazas identificadas en el análisis DAFO, al tiempo que han potenciado las fortalezas y oportunidades de las torres almenaras en el Campo de Gibraltar. Las amenazas, como la expansión urbana descontrolada, se ha controlado mediante la limitación de dicha expansión y la preservación del entorno natural y paisajístico alrededor de las torres. La integración de las cuencas visuales y la preservación de áreas naturales cercanas aseguran que las torres mantengan su valor icónico y su conexión con el entorno, lo que ha reducido el impacto visual negativo y ha mejorado la percepción y comprensión de las torres en su contexto histórico y paisajístico original. Esto protege sus valores patrimoniales, icónicos y paisajísticos. Respecto a las debilidades, la propuesta ha incluido planes específicos de mantenimiento, restauración y consolidación estructural para mejorar su estado de conservación, protegerlas de las inclemencias climáticas, detener el deterioro y asegurar la integridad y estabilidad de las torres. Esto asegura su conservación a largo plazo. Se ha promovido una restauración cuidadosa y respetuosa con la autenticidad e integridad de las torres, utilizando principios establecidos en las Cartas del Restauro. Esto mejora la calidad de las restauraciones, evitando daños adicionales y manteniendo el valor histórico y artístico de las torres. La obsolescencia funcional de las torres se ha abordado con una visión respetuosa de su historia y características originales. En lugar de transformar las torres para nuevos usos funcionales que podrían desvirtuar su esencia, se ha abogado por un uso adecuado de las torres respetando su estado original, como miradores, centros de interpretación y puntos de referencia para eventos culturales y recreativos, que conservan su valor histórico y evitan una reutilización agresiva que pueda comprometer su integridad y autenticidad. La conversión de las torres incrementa su valor educativo, cultural y su atractivo turístico. Esto atrae a un público más amplio, fomenta una mayor conexión de la población con su patrimonio, promoviendo su preservación y valorización y fomenta el turismo sostenible en la región. La propuesta también ha ofrecido soluciones de accesibilidad tanto de los caminos de las rutas como de las propias torres, que no comprometen la identidad de las mismas, como escaleras exentas o escaleras retráctiles, manteniendo su carácter histórico. El turismo sostenible ha sido un aspecto fundamental de la propuesta, especialmente a través del establecimiento de rutas patrimoniales. Al integrar las torres en el planeamiento territorial, se asegura una protección más efectiva y coherente, otro factor más que ayuda a preservar su entorno inmediato y controlar la expansión urbana agresiva. Las rutas patrimoniales destacan la conexión histórica de las torres con el territorio, ofreciendo un recorrido educativo y cultural que refuerza el sentido de identidad y orgullo comunitario, destacando el valor histórico y cultural de las torres, que permiten comprender nuestro pasado y nuestra identidad colectiva. La creación de rutas que conectan las torres permite apreciar su diversidad y su función como sistema defensivo histórico, potenciando el valor conjunto de las torres y ofreciendo una experiencia más rica y completa a los visitantes. 82 Además, la estrategia de difusión del patrimonio mediante señalización física y virtual, incluyendo códigos QR y una página web dedicada, facilita el acceso a la información, enriquece la experiencia cultural y turística de los visitantes, promueve una mayor concienciación sobre su importancia histórica y cultural y valoración de las torres por parte de la ciudadanía. Estas intervenciones y estrategias no solo han permitido abordar las amenazas y debilidades identificadas en el análisis DAFO, sino que también han resaltado la importancia de conservar y potenciar el patrimonio que no debe de ser olvidado. Este enfoque asegura que no solo no se deje en el olvido, sino que se mantenga vivo y relevante a través de su conservación y revalorización, especialmente mediante las rutas culturales propuestas. Estas rutas no solo facilitan la preservación del patrimonio tan aislado en el litoral, sino que también permiten su mantenimiento mediante el uso de alternativas que respeten su estado original. De este modo, se asegura que las torres almenaras no solo sean un vestigio del pasado, sino que sigan siendo un componente vital del presente y del futuro cultural y turístico del Campo de Gibraltar. 83 CAPÍTULO 6 BIBLIOGRAFÍA BIBLIOGRAFÍA 84 BIBLIOGRAFIA IMPRESA Libros SÁEZ RODRÍGUEZ, A.J. (2001). Almenaras en el Estrecho de Gibraltar. Las torres de la costa de la comandancia general del Campo de Gibraltar. Algeciras. Editorial. Instituto de Estudios Campogibraltareños. TEMBOURY ÁLVAREZ, J. (1975). Torres Almenaras (Costa Occidental). Málaga. 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