SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 LA POBREZA EN AMÉRICA LATINA: UN ANÁLISIS DESCRIPTIVO DEL SIGLO XXI Joaquín Traverso-Cortésa, Jaime Ortega-Gutiérrezb, Beatriz Palacios-Florencioc1 a Departamento de Administración de Empresas y Marketing, Universidad de Sevilla, Av. San Francisco Javier s/n, 41018, Sevilla, Spain. b Departamento de Administración de Empresas y Marketing, Universidad de Sevilla, Av. Ramón y Cajal 1, 41018 Sevilla, Spain. c Departamento de Organización de Empresas y Marketing ,Universidad Pablo de Olavide, Crta. de Utrera Km. 1, 41013, Sevilla, Spain. Resumen: La pobreza es un tema notable a nivel mundial y sobre todo para América Latina, siendo para las diferentes administraciones un gran enigma aún sin zanjar. Son muchos los indicadores que existen para medirla, pero ningún método es por sí solo suficiente, por lo que el uso combinado de los mismos puede ser la opción más acertada para la cuantificación de la pobreza. Por ello, el objetivo de esta investigación es analizar y comparar la pobreza, así como su evolución, en los países de América Latina desde el año 2000 hasta la actualidad. Para lograrlo, se utiliza una serie de indicadores obtenidos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De un lado se compara el comportamiento, de manera indirecta, en términos de renta, y de otra se elabora un índice, que de manera directa, mide el acceso a necesidades básicas de la población. Palabras clave: América Latina, Banco Interamericano de Desarrollo, medición, pobreza INTRODUCCIÓN La pobreza es un tema relevante a nivel mundial y de manera especial para América Latina, siendo para los diferentes gobiernos una gran incógnita aún sin resolver (Laverde y Corredor, 2016). No solo afecta a los niveles de ingreso, sino también a una serie de servicios básicos que todo ciudadano debería tener: educación, salud, vivienda digna, empleo, etc. A pesar de que el concepto “pobreza” puede tener diferentes acepciones y alcanza una inmensidad de situaciones, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 1988) lo define como “la situación de aquellos hogares que no logran reunir, en forma relativamente estable, los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de sus miembros (...)”. En términos generales, la pobreza es entendida como la situación de privación que obliga a quienes la padecen a llevar una vida fuera de los estándares socialmente establecidos (Barneche et al., 2010). Así, la Asamblea General de la ONU, en el año 2015, acogió la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En dicho manuscrito se trazaron 17 objetivos, entre ellos: “erradicar la pobreza”. Actualmente, cuando se habla de pobreza, se centra en los conceptos “necesidad”, “estándar de vida”, o “insuficiencia de recursos”. De este modo, los indicadores más utilizados atienden a la satisfacción de ciertas necesidades, al consumo de bienes o el ingreso disponible (Barneche et al., 2010). Por ello, se debe disponer de una adecuada medida de pobreza para tratar este problema (Laverde y Corredor, 2016). Circunstancia aceptada porque de ello dependerá el poder dar soluciones a un grave problema social. Al medir la pobreza podemos saber cuántos pobres hay, dónde están y por qué son pobres; y con ello diseñar políticas y estrategias para que dejen de serlos (Domínguez- Domínguez, Martín-Caraballo, 2006). De esta manera, cuando se cuantifica la pobreza nos encontramos tanto en el ámbito conceptual como en el metodológico dilema entre las nociones de pobreza “absoluta” y “relativa”, entre los enfoques “directo” e “indirecto” y entre las perspectivas “objetiva” y “subjetiva”. Además, ningún método es por sí solo suficiente, por lo que el uso combinado de los mismos puede ser la opción más acertada para la 1 Autor de correspondencia: Tel.: 954 97 81 81 E-mail: traver[email protected] (Joaquín Traverso-Cortés),
[email protected] (Jaime Ortega-Gutiérrez),
[email protected] (Beatriz Palacios-Florencio). 4
SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 cuantificación de la pobreza (Domínguez-Domínguez, Martín-Caraballo, 2006). El presente trabajo tiene como objetivo analizar y comparar la pobreza, así como su evolución, en los países de América Latina desde el año 2000 hasta la actualidad. Para lograr dicho objetivo, se utiliza una serie de indicadores obtenidos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De un lado hemos comparado el comportamiento, de manera indirecta, en términos de renta, y de otra hemos elaborado un índice, que manera directa, mediría el acceso a necesidades básicas de la población. El artículo está estructurado de la siguiente manera: primeramente se hace una revisión de la literatura sobre el concepto de pobreza, tipología y distintos métodos de medición. En segundo lugar se describe la metodología seguida. A continuación se han presentado los resultados obtenidos. Posteriormente se han reflejado las principales conclusiones. Y, finalmente, se han indicado las limitaciones encontradas y futuras líneas de investigación. REVISIÓN DE LA LITERATURA Como se ha indicado en párrafos precedentes la revisión de la literatura sobre la pobreza se ha dividido en tres aspectos relevantes: el concepto de pobreza, los tipos de pobreza y, finalmente, la medición de la pobreza. Concepto de pobreza Los primeros intentos académicos por tratar de definir la pobreza se remontan a principios del siglo XX (Feres y Mancero, 2010b). Desde esos primeros momentos hasta la actualidad se han presentado diferentes enfoques a la hora de definir la pobreza: financiero, económico, biológico, de la desigualdad, relativista, entre otros. De otro lado, según Spicker et al., (2009), se puede hablar de doce grupos de significados agrupados a su vez en 4 grandes categorías: concepto material, situación económica, condiciones sociales y juicio moral. En la categoría de la pobreza como concepto material se integran los significados de la pobreza como necesidad, patrón de privaciones y limitación de recursos. Los significados relacionados con la pobreza como situación económica hacen referencia a términos tales como nivel de vida, desigualdad y posición económica. En el ámbito de las condiciones sociales, los significados identificados por los autores son clase social, dependencia, carencias de seguridad básica, ausencia de titularidades y exclusión. Finalmente, desde la perspectiva de la pobreza como un juicio moral, cabe hablar esencialmente de una privación severa que exige la actuación para remediarla (Spicker et al., 2009). Comentamos brevemente las definiciones sobre el concepto de pobreza desde los distintos enfoques indicados por la literatura (Casero y Trueba, 2006): financiero o monetario, económico, biológico, de desigualdad y relativista. Desde la óptica del enfoque monetario, la distinción entre pobres y no pobres se basa en el establecimiento de un nivel de ingresos que se fija por convenio como línea o umbral de pobreza absoluta. De manera específica el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) establece cómo valor para la tasa de pobreza extrema al % de la población con ingresos por debajo de 3,1 dólares por día. Desde el punto de vista económico, según Sen (2000), se trata de aquella situación que “priva a los individuos de la libertad necesaria para satisfacer el hambre, para conseguir un nivel de nutrición suficiente, para poner remedio a enfermedades tratables, vestir dignamente, tener una vivienda aceptable o para disponer de agua limpia o de servicios de saneamiento”. Para analizar la pobreza desde esta perspectiva debe establecerse un conjunto de necesidades mínimas básicas y determinar el coste de la misma, que servirá como línea de la pobreza. La perspectiva biológica de la pobreza, sustentada sobre la propuesta de Rowntree (1901), señala que la línea de la pobreza debe establecerse en base a los requerimientos nutricionales mínimos necesarios para la supervivencia personal o la eficiencia en el trabajo. 5
SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 La propuesta sobre la desigualdad, originaria de Miller y Roby (1971), toma en cuenta el volumen de las diferencias entre los sujetos que ocupan los primeros y últimos lugares en el conjunto de una población. Finalmente, el enfoque relativista introduce el concepto de pobreza relativa, que toma en consideración la capacidad adquisitiva del salario. Esta revisión de las diferentes acepciones sobre la pobreza nos lleva a la siguiente conclusión, en consonancia con la mayoría de estudiosos sobre el tema (Shams, 2016; Boltvinik, 1999; Feres y Mancero, 2010b; Anónimo, 2014), la pobreza es un fenómeno multidimensional y como tal ha de ser considerado a la hora de su clasificación y medición. Acabamos esta sección con la definición de la pobreza propuesta por la CEPAL (1988): “la situación de aquellos hogares que no logran reunir, en forma relativamente estable, los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de sus miembros (...)”. Tipología de la pobreza. La primera distinción en el estudio de la pobreza es aquella que diferencia entre pobreza objetiva y pobreza subjetiva. La pobreza objetiva se establece a partir de los niveles de renta, totales o per cápita, identificados en la sociedad; de otro lado, la pobreza subjetiva se basa sobre las percepciones que los propios sujetos (u hogares) tienen de sus necesidades. También cabe distinguir entre pobreza absoluta y pobreza relativa. El concepto de pobreza absoluta está relacionado con una serie de necesidades básicas y no depende del nivel de vida de la sociedad. Por el contrario, la pobreza relativa supone la existencia de una privación relativa y la imposibilidad de que se reduzca el número de pobres (Dominguez-Dominguez y Martin-Caraballo, 2006). También es posible hablar de pobreza de renta y pobreza por privación de capacidades (Sen, 2000; Casero y Trube, 2006), además de extrema pobreza o pobreza permanente y de pobreza transitoria (Rojas, 1986). La pobreza permanente se produce entre aquella fracción de la población que carece de los recursos o medios para salir de la situación en que se halla. La medición de la pobreza. Para medir la pobreza los investigadores del tema señalan que deben abordarse dos aspectos esenciales: por un lado la “identificación” de las personas que han de considerarse pobres; y, por otro, la “agregación” del bienestar de tales personas en una medida de la pobreza (Feres y Mancero, 2010 a,b; Wagle, 2002; Chzhen y Ferrone, 2017; Dominguez-Dominguez y Martin-Caraballo, 2006; Barneche y otros, 2010). El proceso de identificación consiste esencialmente en definir un lote o canasta de necesidades básicas y establecer si las misma se cumplen o no. Con este procedimiento es factible identificar si alguien está sumido en una situación de pobreza absoluta. En la práctica existen dos métodos para determinar la situación de pobreza absoluta. En el método indirecto se establece en primer lugar el ingreso mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas y, luego, se identifican las personas cuyos ingresos se sitúan por debajo de dicho ingreso mínimo (línea o umbral de pobreza). El método directo determina el número de personas cuyo consumo real no alcanza a satisfacer alguna de las necesidades básicas. El procedimiento de agregación, de otro lado, pretende complementar las magnitudes de pobreza absoluta establecidas con el mecanismo de identificación. Se trata de establecer líneas de pobreza relativa. Dos son las formas: en función de la renta (método indirecto) y en función del gasto (método directo). En el caso del nivel de renta se consideran pobres las personas cuyo nivel de renta per cápita es igual o inferior a un tercio del PIB del país. En función del gasto o consumo de los hogares las personas pobres son aquellas cuyo gasto es inferior a un tercio del gasto total anual per cápita. Además de estos aspectos hay que tener en cuenta que para la identificación de los pobres se emplean diversos indicadores (Feres y Mancero, 6
SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 2010b), que pueden agruparse en dos grandes categorías: de bienestar y nutricionales. Entre los indicadores de bienestar se encuentran: ingreso, consumo, ingreso del hogar, ingreso per cápita, consumo del hogar, consumo per cápita, proporción del gasto en alimentos. Un indicador nutricional es el consumo calórico de los miembros de un hogar. Según Barneche et al., (2010) los métodos para medir la pobreza, internacionalmente reconocidos, son tres: el método de la línea de pobreza, el método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI) y el método de medición integrada. El método de la línea de pobreza es un método directo que utiliza el ingreso o el gasto de consumo como medidas del bienestar. Se determina el valor per cápita de un conjunto mínimo que garantice la supervivencia. Se identifican tres grupos de sujetos: pobres extremos, pobres no extremos y no pobres. Los pobres extremos son aquellas personas con ingresos per cápita inferiores al conjunto mínimo. Son pobres no extremos los sujetos con gastos (ingresos) per cápita superiores a la línea de pobreza extrema pero inferiores a la línea de pobreza total. Finalmente, los no pobres tienen ingresos o gastos per cápita por arriba de la línea de pobreza total. El método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI) es un método de medición directo. El método parte de una serie de indicadores relacionados con necesidades básicas estructurales (vivienda, educación, salud, infraestructura pública, etc.). Este método consiste en comprobar si las familias han sido capaces de satisfacer las necesidades previamente establecidas. Una familia es pobre cuando no ha conseguido satisfacer alguna de dichas necesidades. El método de medición integrada es un método que combina la información obtenida por los dos métodos precedentes. Con dicha información el método clasifica a la población en cuatro grupos: a) Pobres crónicos: tienen al menos una necesidad básica insatisfecha e ingresos o gastos por debajo de la línea de pobreza. b) Pobres recientes: tienen sus necesidades básicas satisfechas pero sus ingresos están por debajo de la línea de pobreza. c) Pobres inerciales: tienen al menos una necesidad básica insatisfecha, pero sus ingresos o gastos están por encima de la línea de pobreza. d) Integrados socialmente: no tienen necesidades básicas insatisfechas y sus gastos están por arriba de la línea de pobreza. Además, existen otros índices, también mundialmente conocidos, como el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), que se trata de un índice de pobreza estadístico sobre la situación de las personas por países, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desde 2010. Especialmente, el PNUD, es una de las instituciones pioneras en la elaboración de dicho índice, por lo tanto, en el siguiente trabajo se seguirá la metodología utilizada por el mismo. El índice se caracteriza por identificar múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en las tres dimensiones del Índice de Desarrollo Humano (IDH): la salud, la educación y el nivel de vida para la población de 104 países, incluidos varios de América Latina y el Caribe. METODOLOGÍA Para el logro del objetivo planteado (analizar y comparar la pobreza en los diferentes países de América Latina desde el año 2000 hasta la actualidad), se ha utilizado en primer lugar un método directo, es decir, midiendo el acceso a necesidades básicas por parte de la población. Para este emprendimiento se ha empleado un modelo de medición de la pobreza que combina las dimensiones establecidas por el índice de pobreza multidimensional (IPM) con los indicadores creados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Los datos fueron obtenidos del Banco Interamericano de Desarrollo. La composición del indicador es la que se describe a continuación (vd. Tabla 1). 7
SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 Cada dimensión tiene un peso equivalente dentro del índice, específicamente, de un 33,33%. De igual final. Las dimensiones “Salud, Vivienda y Sanidad” y “Educación” se componen de cuatro y tres indicadores, respectivamente. Por su parte la dimensión “Trabajo” se compone de un solo indicador. Se detalla a continuación todos los indicadores y el peso de cada uno en dentro de cada dimensión: •Salud, Vivienda y Sanidad o% De hogares con acceso a servicios de saneamiento mejorado (25%) o% de hogares con electricidad (25%) o% de hogares con pisos de tierra (25%) o% de hogares con servicio de agua de acueducto (25%) •Educación: o% asistencia a la escuela (13-17 años de edad) (33%) o% asistencia a establecimiento educativo (6-12 años de edad) (33%) oPromedio de años de educación finalizados (18-64 años de edad) (33%) •Trabajo: oTasa de empleo / ocupación (15-64 años de edad) (100%) medida que el valor global del índice se aproxime a 100 significará que cada uno de los indicadores analizados, y lógicamente la dimensión a nivel global, estará cubierta al 100%, y por lo tanto la situación será adecuada. El segundo método de análisis empleado ha sido un método indirecto, es decir, hemos analizado la situación de pobreza en términos de renta. Siguiendo lo establecido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se han establecido las siguientes categorías: •Población en situación de pobreza extrema: población con ingresos inferiores a $ 3,1 por día •Población en situación de pobreza: población con ingresos inferiores a $ 5 pr día •Población en situación de vulnerabilidad: población con ingresos entre $ 5 y $ 12.4 por día •Población en situación de riesgo: población en situación de vulnerabilidad más población en situación de pobreza. La información de los ítems utilizados se ha tomado de la proporcionada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para 17 países latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, 8
SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. No existían datos para Jamaica y Panamá. Para al análisis de datos se ha utilizado el programa estadístico SPSS 22. Los datos estudiados se correspondían con el valor que presentaban las variables que componen el índice para el año 2000 o 2001 (en algunos casos la información estaba disponible para un año y en otros presentaban para el final del periodo de análisis, variando desde el año 2014 a 2016. De igual modo se han considerado los valores que presentaban la población en situación de “pobreza extrema”, “pobreza” y “vulnerabilidad”. RESULTADOS Índice de Pobreza En un primer acercamiento al indicador de pobreza (IPM) utilizado debemos indicar que todos los países objeto de nuestro estudio han mejorado dicho índice durante el período de análisis. La mejora ha sido más significativa en los países que partían de un índice más bajo. En esta situación podemos destacar países cómo El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua. En términos porcentuales los dos países que más destacan en esta mejora son El Salvador (21,89%) y Guatemala (16,00%). A “sensu contrario” los países que menos han mejorado su índice de pobreza han sido los países que partían de una situación más favorable como son: Venezuela, Argentina, Chile y Costa Rica. Dentro de este grupo de países, destaca Venezuela donde el incremento porcentual del índice se queda en un 4,53%, y el resto del grupo está en valores del entorno del 5% de crecimiento. de países partían de una situación más ventajosa, y por tanto su grado de mejora estaba mucho más limitado que el resto donde este índice partía de una situación más complicada. Aunque en todos los países se han producido mejoras podemos observar diferencias significativas respecto a la situación de los mismos. De este modo destacamos a países como Uruguay, Argentina o Costa Rica con un valor del IPM netamente por encima de los 80 puntos (de manera concreta 84,6, 82,8 y 81,99 respectivamente). Son estos países los mejores posicionados en el IPM construido. En el lado opuesto tendríamos a países como Guatemala (IPM de 68,49), Nicaragua (IPM de 64,90) y Honduras (IPM de 69,59) que tendrían los valores más bajos. La diferencia media entre unos y otros alcanzaría los 12 puntos. Tal y como veremos más 9
SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 adelante esta diferencia se fundamenta, principalmente, en la población que se encuentra en situación de pobreza extrema. Situación de Pobreza Lo primero a destacar es la situación alarmante en la que se encontraban muchos de los países Guatemala y Perú) más de la mitad de la población estaba en situación de pobreza, es decir, con unos ingresos “per cápita” inferiores a 5$ al día. Incluso se daba el caso extremo de naciones como Ecuador, Honduras y Nicaragua, donde la pobreza superaba el porcentaje del 62 por ciento, es decir, casi 2/3 de la población tenía unos ingresos muy inferiores a los recomendables y donde las desigualdades entre las personas en situación de pobreza y las que no se hacían cada vez más crecientes. Esta situación que se producía a principio de siglo XXI sigue existiendo a fecha de fin del estudio, es decir, 14/16 años más tarde en algunos países. Países como Guatemala, Honduras y Nicaragua siguen teniendo a más de la mitad de su población en situación de pobreza. En contraposición al grupo de países citados con anterioridad podemos observar la situación de países como Argentina, Uruguay o Chile donde el porcentaje en situación de pobreza no supera el 10% al final del periodo de estudio. Es destacable la situación de porcentaje de pobreza, menos del 1 por ciento de su población se encuentra dentro de este grupo, lo cual nos habla de manera muy positiva sobre lo bien que ha avanzado en este aspecto. El esfuerzo realizado por reducir el porcentaje de personas en este tipo de actuación ha sido, en líneas generales, muy intenso. Podemos hablar de un porcentaje medio de reducción entre el 35%-40%. Debemos destacar cuatro países donde el porcentaje de reducción se ha situado por encima del 50%, así tenemos: Argentina (88,94%), Chile (67,46%), Perú (57,44%) y Ecuador (56,17%). 10
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SOLIDARI(E)DAD(E) - Revista Iberoamericana de Empresa Solidaria N.º 1 Pobreza extrema Examinado la población en situación de pobreza extrema, es decir, la población que sobrevive con unos ingresos inferiores a los 3,1$ por día, la situación es igualmente destacable, mirando los datos que hemos analizado. A principio del milenio había tres países: Guatemala, Nicaragua y Honduras que tenían un porcentaje de población superior al 40% en situación de pobreza extrema, seguidos de Bolivia que se quedaba en el 37%. Al final del periodo de estudio Guatemala, Nicaragua y Honduras seguían teniendo un tercio de sus habitantes en esta situación, lo cual es una situación alarmante. En el caso de Bolivia la situación presenta una cierta mejoría ya que la población en situación de pobreza extrema se sitúa por debajo del 20%, aun no siendo un escenario deseable si resalta una mejora notable. Debemos indicar que en todos los países se ha producido un descenso del porcentaje de este grupo poblacional. El país donde se produce una mayor 12