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Defender a el enemigo en la traición que es lealtad y defensa de Carmona : comedia nueva en tres actos compuesta por D.A.R.Y. año de 1802

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£ COMEDIA NUEVA. DEFENDER A EL ENEMIGO EN LA TRAICION QUE ES LEALTAD, Y DEFENSA DE CARMONA. EN TRES ACTOS. COMPUESTA POR D.A.R.Y. ANO DE 1802. HABLAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES. D. Pedro Muñiz, Maestre de Calatrava . Doña Elbira. El Rey D. Enrique el segundo. D. Rodrigo. D. Martin de Cordova , Padre de Carrasco , Gracioso. La Scena es en Carmena y sus cercanías. ACTO PRIMERO. Sahn regio , el R e y y acompañamiento, y el Maestre 4 la derecha ; ( que en glorioso Mausoleo descansa) fué D. Alfonso en éste nombre el onceno, á quien por su gran valor, por su espíritu , y talento el renombre soberano, de Conquistador le dieren es escusado ; pues todos están noticiosos de ello: Que heredó á mi Padre , el Rey y hermano mió D. Pedro, el que en sus primeros años dió muestras de entendimiento, el mas seguro, y capáz, también sabéis , y que luego cambiado su natural en iracundo , y soberbio, el título de cruél adquirió por sus defectos, A de modo, que hecho cuchillo, dél humano ser, le viéron cebado en la humana, sangre de nobles y de pleveyos: No perdonó su impiedad á mí-xnadre, ni á sus mesrcas hermanos, quando Fadrique de Castilla, c»n D. Tello en Sevilla, y en Zamora ai rigor de sus Decretos, embueltós en el humor nacarado de su aliento dexáron escrito al mundo el .lastimoso concepto, ' de -que la-muerte no dexa á les mas altos objetos, quan.dp; esgrime, rigurosa sus duros filos sangrientos: A Doña Blanca ,„ muger destinada á el mismo Don Pedro. cerca.de Xeréz la hizo en un castillo el mas fiero espirar miseramente, ..pues ..su deprabado genia en la humana sangre solo saciaba s.u, sér sangriento, y aunque contra reí furioso destinó el rayo perverso de su iracundo furor, y que d,ps veces expuesto en tic-go eminente, estube, oprimido, vago , y preso, el Cielo quiso librarme, qui^á para que, rompiendo su barbaria, y su impiedad, llegase á ocupar el Cetro en qq.e mi.. Padre mostró su digno merecimiento. En fin, rpynó con. crueldad diez y nueve años y medio, hasta que empeñado yo en. restablecer el B.eyno de mi Padre, desde. Francia, con un poderoso Exército en. los, campos de Montiélj (fáltales desde aquel tiempo) a D. Pedro di la muerte, Á pesar del sentimiento, de que por librar mi vida, matase i mi h^íflaano ínesnso;. Apenas España toda me vió poderoso dueño, me c.oronáron sus hijos, y con devido respeto me aclamáron Soberano de todo el Hispano suelo, sin que quedase Provincia, Ciudad , Villa , ni terreno que no mostrase gustosa mi elección en el suceso. Solo Carmona , esa altiva Ciudad que en benigno Cielo asombro de Andalucía, e» joya de digno aprecio. Por hallarse dentro de ella dos hijos del Rey D. Pedro,, no me cqde la obediencia, y obstinada en mi desprecio, rehúsa llamarme Rey, de suerte que considera que siendo su fortaleza inexpugnable sin riesgos-, los mayores , no es posiole conseguir su rendimiento: Es mi cuidado el mayor, el ver que á reinar empiezo arruinando los vasallos, cuyo afán, cuyo desvelo, me. dá, la pena mas fuerte, J 1 que he sufrido en mucho tiemp 0 "’ Y así .Pedro de Mufiíz invicto Maestre excelso de Calatrava , de mi orden, id á Carmona , y pidiendo entrada á su noble Alcaide Martin dé Córdóba. atento, - m ved' si acaso, con tratados los mas seguros , y diestros podéis vencerle á que’ ai punt® rinda a Carmona-, ofreciendo á ese Alcaide la fortuna en sus mayores aumentos: A vos ilustre Mufiíz, solo confio el acierto de esta cuidadosa empresa, pues vuestros valientes hechos en España eternizados, son avisos del esmero con que vuestra lealtad, por el bien de todo el Reyno grava, en mármol inmortal el honor del timbre excelso, c iue es ilustra , á cuyo intento, ( por ser Car mona Ciudad de honor, valor , y concepto } Yo no dévo permitir que siendo halaja de precio falte así de mi Corona, pues además del desprecia de mirar su inoveiiencia, 7 sus resultas , empeño es ahora de mi valor sujuzgar su orgullo fiero. Pues aunque me sepa mal reducirla á pavimento, ei mas triste , y lamentable, ue de emplear mis esfuerzos en castigar su arrogancia, o icndiria á mis preceptos. Mre. Gran Señor , á tanto asunto, nada que deciros tengo, sino obedeceros , pue« conozco obráis coa acuerdo. Muñí 5 >P ° yaÍS “ ÍS desi 6 n ¡ ° * Mumz, antes qale os bais , u ; er# enteraros muy despacio e Ruellos reqairitnientos que á el Alcaide habéis de hacer; Caminen ahora los tercios hacia Carmona al instante: Hn >. d e ren , dirse á su £ c f, nizas lamentables Mre. Como°;mor U sabe CarmÍeat °- '*"• guando Cotecís d ¿T" para lograr ™ "»' c°* in,,antes ¿ ™ n t/ d e 2S*?® h, f del Alcaide, ha , * solicitaba ocasión P % de repetir mis afectos y amoroso acreditarla’ í sus Ovinos Iu ce f os Zar Zir,! Cadá instante que detengo este gozo , es para ei alma un dilatauo to¿ mérito. a Iré á disponer al puní» mi partida quando::- Sale Carrasco. Car. Hablemos claro m¿ Señor Maestre, on que andamos , ó que hacemos» Mre. Carrasco, sabes que voy á ver á mi amado dueño á CarmonaS Car. A quién , á Elbira 1 . Mre. Sí , Carrasco. Car, Al dulce dueño de vuestra alma , y coracon? Mre. Estoy loco de contento. Car» Y digo habrá quatro veces de rabias, iris, y zelos? Aíre. Krr esta ocasión , por qué? Car. Como sé que amor por ciert® f«rma siempre los enojos para mayores afectos, y nunca faltan pelillos á los amantes mas tiernos. Creí que esta vez también sucedería lo mesmo. Mre. No Carrasco, que ahora voy para otro asunto mas serio. Car. Pues á tí el galantear es asunto,, vocinglero? Mre. Bete , y dispondrás al punto lo preciso , que muy presto hemos de partir ; amor, pues sabes que tus decreto* son leyes , las mas seguras para mi amante deseo, antes que forzosamente llegue á ver al dulce objeto de mi alma , y de mi vida # avísala mi contento, previniéndola la dicha, que con tanto gusto anelo. vas» Car. Buenas albricias me esperan, sortija, ó volsillo es cierto, que de aquesta vez me dam Yo me rio mucho en ésto, ya los veo que* suspiran, ya que se abrasan de zelos, ya que tiernos se enamoro* ya que te despiden serios. Eres cruel dice él, ella dice , eres perverso, él la .dice, ha cocodrilo, ella se enfada , y con esto, al cabo de quatro voces queda en nada, pues risueños, t dándose satisfacciones, se remata todo el ceño con que se ponen mas blandos que natillas en puchero, y con dos ó tres abrazos las furias , y los despechos, tienen en fin. Ah perro amor, como en todo eres travieso, vas. Selva. , salen D. Martin , Barba , y D. Rodrigo. }iod. Grande Alcaide de Carmona,. cuya valiente cuchilla en honor dé la lealtad vuestra fama se eterniza, aunque extrañéis mi cuidado, vuestra prudencia permita que note en vos. las acciones,, que según el Pueblo admira, ó declaran gran peligro, ó anuncian una desdicha. Ausentarse los Infantes, y mantenerse tranquila la Ciudad, á todos tiene en suspensión discursiva. Mart. El que encargado se halla de una obligación precisa tan fuerte é interesante como la que en mí se mira, en mas sabias precauciones se ha de emplear con fatiga. Don Enrique está aclamado de tedo el Rey ño. Camina; airado contra Carmona, las prendas que mas estima, hoy mi corazón las devo asegurar con debida lealtad , porque no se arriesguen teniendo una guerra viva: Don Diego, y Don Sancho, son hijos de Don Pedro, vidas que me interesan al sumo, y como juré en la vida del difunto nuestro Rey, defenderlos, y pePgran. Si Carmona se rindiese, que asegurados subsistan*, es mi deber , y así ocultos en una Aldea vecina teñgo^á los dos , de este modo* los reservo de las iras, de una guerra que amenaza á una Ciudad tan antigua. Rod. Y no confiáis Señor, en las fuerzas que se alistan en Carmona , en la lealtad qué en sus Ciudadanos brilla? Mart. Cómo conozco Rodrigo, que la juventud os priva del mayor conocimiento? Verdad es que enardecida la gente de esta Ciudad, defenderse, determina, que al Rey Don Pedro , leales se. ofrecieron , mas quien quita que algún traidor alevoso nos venda con ignominia? además, que les trabajos ¿ del asedio, las fatigas del asalto , los destrozos del golpe de la. cuchilla, puede abatir á los mismos que ahora tanto se acreditan de arrogantes. Ay Rodrigo* quien en esto se descuida, padece los infortunios, que irremediables admiran. Mis continuas esperiencias, estos temores me abisan; venga pues Enrique , venga con todo el poder que alista, que en cumpliendo mi deber, obra, la suerte propicia, ó adversa , que nada importa si mi fama se eterniza. Rod. Conozco Señor , que obráis con prudencia que me admira tanto , que aprendo de vos afcciones que inmortalizan. Mart, Vamos Rodrigo á cuidar que en las murallas asistan las atentas centinelas, y e l mismo riesgo dirija nuestros cuidados, en tanto, 5 que les cielos determinan, asegurar las lealtades que nuestros pechos abrigan, vans. Sale Elvira con un pequeño retrato,. Elb, Objeto de mi pasión, alma del entendimiento, norte de mi pensamiento, y dueño del corazón, porque tanta dilación en darme el gusto de verte, porque me quitas la suerte de abrazarte cariñosa, quando sabes que. amorosa, solo viyo de quererte. Mas ? hay de mi! que ignorante, hablando estoy á un retrato, y pretendo que con trato me agradezca aquí, lo amante;. Original inconstante borra de su copia el ser,, y dándome un, padecer, que no se puede sufrir, me engaña con no sentir, aunque me mueve, á querer.. El Maestre , ó qué. dolor! me olvida , no hay que dudar,, sino porque en retardar, me acrecienta mi rigor, si es fino su justo amor, cómo me priva de verle, como el riesgo de perderle amenaza al corazón?. í l ue - es poca su pasión quando no llega á moverle,. Paredes que mi pesar estáis con razón mirando, ha Ír e / Ues > <»«» quando ha de durar mi penar Quánto , pues podrá tardar en venir mi dulce empleo? Llegará á colmo el deseo? Será Don Pedio constante llegará::- Eientro Car. Chó rocinante parate que ya la veo. ’ .La voz del criado es ésta sino me engaño. a r v i ^ ale Carra * co, í ar, Y el mesmo que á vuestros pies mujr tend;do vesa , y vesara por siempre el pie, el callo, el zapatillo con que sobstienen Atlantes esos pilares de vidrio, columnas en donde estriva ese órgano christalino. Elb, No digas mas disparates, qué traer de nuevo? Car. Imagino que aunque traigo mucho y buen» las albricias no recibo. Elb. Pues puede de mí quejarte? Car. No x tal , pero lo mas fixo, es agarrar , y agarremos. Elb. Pues toma aqueste bolsillo. Car. Es calderilla, ó es plata? Elb. No gastes en desatinos, el tiempo, dame noticias de mi bien.. Car. Señera , digo que á verte biene constante, tan amante, y tan rendido, que solo quando te nombra está con, sus veinticinco, de suerte que... Sale el Maestre. Mre .Ves Carrasco, y pues ya tiene el aviso de mi llegada el Alcaide, mientras con mi Elbira vivo, avisame si. me busca. €ar. Serás pronto, obedecido, como que. soy tu criado. vas. Mre. Tu adorado dueño mió, en cuyos brillantes astros viva Salamandra, vivo, cómo estás desde la vista? Elb. Sin mirarte mal me animo, ( pues los instantes se me hacen una inmensidad de siglos. Mre. Pues ya. me tienes constante á tus pies siempre rendido. Elb. Dime mi bien, ¿ qué bienes? Mre. Vengo á dos puntos precisos, á tu Padre vengo á hablar, y después q,ue convencido le haga ceder su tesón, tratándole ya el cariño nuestro, quiero darle parte para que los dos unidos cu reciproca amistad, loga evidentes hoy mismo les tratos matrimonial?*, y reas te «aerifico alma , vida , y corazón siendo tuyo yo , y no mió. Elb, Después Don Pedro del alma, de estimarte haber reñido, y mas la fina memoria; en-que te miró rendido, á mi gusto, y á mi amor debo preguntar , *i altivo vienes hoy á que se rinda Carmona al Rey? Mre. El motivo de mi venida esa e», y ajustado su principio, llora Elb. lo demás fácil será: Mas por qué tan de improviso tanto torrente de lágrimas derramas tan hilo , á hilo? dime por qué lloras, dime? Suspende el llanto te .pido, y sacante del cuidado en que afanoso , me miro? Elb. Cómo quieres que no llore, si fundas mal los principios del lazoque solicitas* Mre. De qué modp? Elb. Quando miro, que en vez de venir amante á solicitar cariños de mi Padre, solo ‘bienes á declararte enemigo de &u honor, de su peder, de mi amor , y mi destino. Mre. En qué lo fundas? Elb. Lo fundo que por imposible miro os conforméis en iguales pareceres discursivos: Quando mi Padre obstinado en defender el partido de ios hijos de Don Pedro, jamás cederá rendido ésta pujante Ciudad, luego mira si sé de fijo que en vez de que amigo seas, vendrás á ser su enemigo, y nuestro afflor de esta* lides. solo logrará perjuicios. Mre. No adelantes los pesares, que es muy errado capricho •segurar las desdichas •un antea de haber venido: Le haré cargos, á tu J^adre, le ofreceré los partidos que ei Rey me manda ofrecerle* y á su bien mas reducido le obligaré á qi>e sujete, la cerviz al solio invicto del naciente Rey , porque::*» Sale Carrasco. ‘Car. El Alcaide con sigilo manda que entres. Elb. Ea Maestre, mirad que vais sin advitrio, ó á acabar con nuestro amo^ óá eternizar.el cariño. Aviva las espreSiones, y si le ves reducido para librarme de penas, de pesares , y conflictos, •cabemos de una vez de sentir tantos martirios. Mre. Mas que tu deseo, Elbira, es mi deseo , el destino infausto^nos ha privado de poder estar ya unidos, pues yo siendo de los vandos de Enrique , ai opuesto mió, tu Padre riué de Don Pedro .el más íváfiehte -caudillo; pero de esta -vez intento, que amistad , y amor , unido* á tu Padre , le demuestren mi fineza. Car. Vamos listos que el Alcaide está esperando, Mre. La dilación de perjuicio puede ser, á Dios Eibira. Elb. Bete eon Dios dueño mío, mira.. Sabes qué te quiero? Mre. Ríen lo sé, y estoy creído* que sabes que te lo pago. Elb. En esa esperanza vivo. >° con ella me aliento. E b. Hasta que el hado: Mre.lM destino::- lt9S 2 , De lq S 3tnau t efi 7 eternize los cariños» van te - Gar. No lo dixe?; Ven Vmds. aquello de mi principio,. me quieres; mucho tr.i amorj S* te quiero, si te estimo. Eres mió ? Sí lo soy. Ha pecho cruel 1 Ha enemigo, y después; en abrazarse *e concluye el laberinto de expresiones , y de voces, esto es. mientras sen-novicios* qu<5 en tomando posesión *uele cambiarse el cariño, en odies-, en aborrecí mié ¡ato, en pesares , en desvies, que. de marido» á amantes hay dilatado camine,, pues no son lo que eran antes, . según miro en infinitos. vaf% . “Ion* del Alcázar , y-satén-el Maestre • y Don Martin. Márt. $n este: apartado sitio» á donde cierto el silenci» puede afirmar el cuidado con que sólicito os veo, pedemos los dos hablar; que legun lo que:, comprendo oficioso os miro , y mucho, y así decid vuestro • intento. * Jre ' Verdad es qiiantu decis, La 1 - pid ° Martin » que at ento nexioneis de. mis voces ° E mas prudentesacentos; y porque jamás dudéis ™ latnistad > hablar quiero - ^-dos : maneras , . l a una como muyamigo vuestro, y la Otra, como enviado del Rey. D-án Enrique excel?^ respuesta dar espero sin-que de una ni-otra r-atte "u"Td"f 6 di “ ’ r e s vem “ que a diferentes Señores «stamos los dos sirviendo. se tientan juntos. en dn<- -n Hablad ya. Sl >lat . Mrs. Oidme pues: Muerto el infeliz Don v.a coronado Don Enrique, drQ>< y Su jeto todo el Rey no á este naciente Monarca. Es - extraño , se hace, nuevo, que solo Cormona sea la singular que en el Cetro del heroico sucesor no postre su rendimiento: Esta segura traición, que borron de sus Trofeos, es mancha que hace á su fama aborrecida del Reyno; hablemos claro Martin, á ros? se-acumuló puesto que dicen qu« vos tan solo alentáis el desacierto de exponerla á los peligros que habrá de sufrir en ello; un hombre de vuestra edad, vuestra prudencia , y consejo falta al devido ©menaje, y á el honor de Caballero?- No ha heredado el Reyno Enrique? No.esva su aclamado Dueño? Pues com© podréis cubrir este sospechoso intento, que tan claramente enseña- un capricho poco, cuerdo,, como' amigo el ¡ mas, seguro, y «n-fin, por’ lo que comprendo patente á la vista os pongo los presentes desaciertos, que en nuestra amistad no caben ocultos procedimientos. Y. así heroico Don Martin, mirad mis justos recuerdo* como el seguro cariño; y la amistad, que os profeso mientras que embiado paso á hablar del Rey mi dueño. Se. separan t y se-ponen en acto eleembajada.- El Grande Enrique segundo • de España , Monarca excelso, á vos Don Martin de Córdoba, os tnaada en éste Decreto, que sin réplica , disculpa, . intermisión* ni defecto,, pretexto, invente , ó malicia, entreguéis luego al memento esta Ciudad de Carmena, s blasón del Andaluz Reyno, bajo aquellas condiciones que en su nombre diré luego, y pues quiere como Rey, demostrar que exerze á un tiempo de rigor , y de piedad, me manda os diga resuelto, que si la entregáis , al punto, 1 os hace Alcaide perpetuo de aquesta misma Ciudad, con honores, privilegios, y continuados favores. Y u que sereis en su Imperio el mas querido vasallo; pero que si osado, necio, imprudente, ó caprichoso, mantenéis el desafuero de no entregar la Ciudad con todo el rigor, y el ceño de una Magestad ofendida, de un Monarca el mas severo de vos , y los Carmonenses hará un extrago -sangriento dexando á el mundo, á los hombres en los anales del tiempo, la mas infausta memoria del mas tráfico suceso. Mart. Pues en dos partes habéis hecho presente el intento de vuestra pronta venida, también quiero responderos como amigo, y como Alcaide: Estadme Maestre atento, que habla mi amistad ahora, Se juntan como ar.tes. después hablará mi empleo: No ignoro que murió ya el infeliz Rey Don Pedro, mas tampoco ignoro yo que fué su hermano severo con una industria ingeniosa, origen de éste suceso: Del Invicto Rey Alfonso fué su devido heredero Don Pedro , mas Don Enrique por fuerza ha logrado el Cetro: A esta antiquísima Ciudad con favores mas supremos engrandeció aquel Monarca, dexándola por mas precio sus dos hijos resguardados, de peligros manifiestos. Pues si tanto confió dejCarmona, será efecto de su devida lealtad, entregar estos excelsos hijos de aquel Soberano á su enemigo severo? A mí me hizo su Alcaide, confiando de mi esfuerzo su defensa. Yo ésta sigo. Rey mío, lo fué Don Pedro, y en obedecerle cumplo la ley de mi juramento: Luego poneos de mi parte para seguir vuestro exemplo, que en igual caso como éste hicierais si en tan extrecho caso os hallarais Muñíz; | bien sé que hicierais lo mestrié , que hago yo , pues de otra su £Í fuerais infiel sin remedio: Si Don Enrique á reinar entró por los desafueros de su hermano., los vasallos - no han de ser los que indiscí^ fiscalicen las acciones del Monarca; fué Don Pedro legítimo Rey , Carmona no censura sus defectos, le amó, como á su Señor, tiene dos hijos, si ha muerto/ : no quiere entregarse á quien no tiene todo el derecho: I Procure pues Don Enrique que cedan io$ dos , que luef como á justo sucesor, fle postrarán rendimientos los leales Carmonenses. Su poder reconociendo; ved pues amigo Maestre pues me llamáis poco cuerdo si en defender á Carmona, (el juramento ya hecho como os rengo refeudo) razones seguras tengo; y que lo que hacéis traición es lealtad del mayor precio» como amigo he respondid', ahora como Alcaide empie* 0 ' Se separan c»m en embajada. Maestre de Calatrava diréis que escuchado habernos de Dya Enrique' el designio que en Carmuna mantenemos del difunto Rey ya. dicho, dos pimpollos verdaderos de su brillante poder, que entregaros no podemos, ínterin que aquestos dos no Cedan de su derecko. Asegure Pon Enrique la razón de su deseo, T Carmena á su obediencia le onecerá rendimientos» Mas eso de que oprimidos, quiera sugetarnos fiero no ha de logrado, pues ante# que se rinda por asedio; otra segunda Numancia hará seguro el concepto de que entre sus propias llamas dió fin á sus lucimientos: Esto responde su Alcaide Martin Córdova, y lo mesm® por mí dice k Ciudad, y pues respondido os teng® Se levanta. quando dispusiereis vos á vuestros. Reales volveos* que mas, ño puedo deciros ni, mas responderos debo. ■ i r é. Qué al fi n no os reduciréis? cu¡ L- C 5tubierais en mi empleo mZ h!s ™ viji! «w Decidlo lu ego ? , . Mr'. Que se yo ,. 8 puede ( t6ncei * quedad con Dio,. " que en Mart. Como advierto que conocéis mi razón mas no queréis <Urle Qué desgracias'!)* A,I,i S ° ia » »ufriré 1B0 P s * ademas que con morir * «n ilustre y que ama de mis accione» eternicen mi couceytó 9 Mre. De su constancia Hte idíñUQ* Mari. Si queréis hacer asiento en ia Ciudad esta noche, os prevendré alojamlent®, que una cosa es la amistad, y otra son nuestro* empleos. Mre. Noble Martin , es precis® que vuelva á el Rey. Mart. Pues yo atento (porque nada he de negaros,) voy á disponer resuelto la* defensas necesarias ' contra opositor ran fiero. vas. Mre. Me estorbó con su tesón de mi amor los movimientos, y pues puede ser que mude tal vez de su pensamiento, á despedirme de Elbira, voy á el punto. Entra , y süle del quarto de Elbira , y ve una Carta en el suelo. mas qué veo! Un pliego cerrado miro al paso que está en el suelo, la curiosidad me llama, y mas quando el sobre pliego para Elbira se dirige; el duro afan de los celos me impele, á saber quien es quien la escribe. Lee »Dulce dueño dicen las primeras Letras. Habrá quien mayor veneno Laya sufrido tan pronto? mas ansias seguid leyendo. »Pues que te idolatro amante,' ?>y me correspondes... Cielos, para quando son las iras de ese celeste Emisfério. Ingrata , inhumana Elbira, que hay que dudar , si estoy viendo que correspondido se halla el amante que ha escrito esto, Y pues claramente miro tu falsedad, yo me vuelvo á no mas verte. Sale Elbira. Elb. Por qué adorado dulce dueño te vas sin verme ? Por qué? B IÓ que de.rr.i sangre, y mi faina pueda el indicio inas leve maliciar ante tu Régia Migestad , digo, que miente, que yo pienso con honor por mi Rey , pues siempre ftebeii ios basallos que respetan Jos blasones de los Reyes. Mirar qnt sea el vencer conforme dictan las leyes de la razón , la justicia y el ralor constantes siempre; si aquestas satisfacciones con vos gran Señor , no pueden afianzar mi conducta, sois mi Rey, mas no se quente que Don Pedro de Muñiz, faltando á sus procederes, desdixo de Ja nobleza de sus propios ascendientes. Rey. Satisfecho estoy Don Pedro, conozco quan noblemente obrasteis en esta acción por caballero, y valiente: Y pues el ardiente febo vá á medir el curso fuerta de su continua carrera, vamos valerosamente á conseguir la victoria, que con tanto afan me tiene. tire. Por mas Señor, que procuren obstinados defenderse inútiles sus ádvitrios, perdidos habrán de VQnc.vas. el Rey. Oh quánto padece el alma! pues quando ya felizmente . ae han concluido mis zelos, pues la carta ciertamente que me dió Eibira , asegura su fineza , mi honor quiere, que en contra de lo que adore dirija mi* procederes, por cumplir mi lealtad, y así mis pasiones penen, que antes que amor , es mi honor, y éste debe brillar siempre. Al tiemp* de entrarse sale Carrasco. Car. Escucha Señor un rata, Mre. Que hay Carrasco, cómo bienes? Car. C vh un miedo tan furioso que tá. y eras, si es pie* fuerte. Mre. Pues qué ha habido. ¿(11° P r ° nt j Car. -No es nada, que llegué á vefí* 1 e* los términos fatales .) del nomine recordetis. , > &?re. Cómo? C&r. Como entretenido en juguetes diferentes, de mozas , juegos , y vino, acciones propias , decentes de mi propio nacimiento, llegó el Alcaide á prenderme» ( y i el punto me mandó ahorcó mira tá que buen juguete, si me descuido me toca; pero apenas el vejete, supo que era tu criado, (pues que llegó á conocerme) mandó me dexa.sen libre; y me dixo, vé á el Maestre; dile que por ser criado suyo / la libertad tienes. Que yo soy siempre su amigo» vinejne sin detenerme, y aunque con bastante miedo, castigo.otra vez .rae tienes. Mre. Es Córdova, y tanto basta; to^ mas sígueme , que parece que se disponen las tropa* para el asalto. Car. Y tú puedes contra la que tanto adora* ir á pelear. Mre. Que quieres, primero es honor, que amor, y esto la lealtad me debe. Car. Presunciones que á mí nufl cí me han gustado , mas pues v¿ eíJ acia, aquí todas las tropas, me iré al quartel cornéate de la salud , y de*puc* de saber lo que sucede, en habiéndose acabado, presentaré valiente, que muchos hacen lo mismo. >' salen premiados siempre. Interior de la Ciudad , y salen My in y D. Rodrigo, y los i* oía t. Pues ya se acerca* las y nosotros en silencio ios esperamos armados* Rodrigo, sin detenernos al muro mas principal para que á el mayor aprieto* ó seamos vencedores, ó mueramos como buenos* y así Rodrigo cuidado. &od. No temáis , que mis alientos en defensa de mi Patria, y contra enemigos nuestros rayo seré desatado de las furias del abcrno. vas. Mari. E» hijos á la defensa tocan cajas. i ero tened que otro nuevo atambor anuncia que hay * móvil de mayor recelo, Quién me dirá la ocasión de estos militares ecos? ¿ale Eihira armada con otra , o sino sola. Elb. Yo Señor, que aunque comprenda* falto á tu noble respeto por hija en dexar tu casa por vasalla leal, hoy debo dar muestras de la lealtad que en mi corazón ospedo, y así por cumplir valiente con el valor que en mi pecho inflamado de tu sangre, hoy se arroja con incendio, con quantas qn esas tropas que á distancia te presento, J me , si § uen > hoy se ofrece* • pelear con esfuerzo. f r ^or al Soberano * CUyas ara s hicieron * el juramento preciso que publica este suceso. Lm matronas de Carmena no han sido , ni nunca c menos leales , y así fuerQ1 expuestas á todo riesgo *10 han de decir las . mientras vuestro, ° n as¡ defienden su j usta d ahetltos nosotras en el secm 0 del corazón sofoc» mos espíritu , lf Y porque admíre \% EspáiU antiguos procedimientos, imitando á us Remanas, que en sus lides los incendios los vigores, los ultrages, titanias , y totmentos, mostraron de su constancia ios mas memorables hechos. En defensa de ésta Plaza, y á el rigor de les asedio* seremos incontrastables contra enemigos arrestos. No temáis que por mugere* falte valor, falte aliento, pues si los rayos tomamos, si esgrimimos los aceros, todos los hombres del mundo, son pocos para el esfuerzo de quien determinadas vienen á morir primero asi raare é » uue cmregarse, j _ y valerosos guerreros en los puestos abanzados, en los peligros mas'ciertos destinadas nos veamos, que por ese ardiente feb« luminar que solo pudo hacerle el Criador Eterno. ' Por la sangre que me exmalta. Por la causa que defiendo, y en fin , por mi antiguo honor que heredé de mis abuelos que á vencer , ó á morir vamos (callaamor, que ahora no es tiempo que por tu causa se pierda acción de tan noble empeño, y si muero , muera él.) Y así envistamos luego, y destruyase el contrario, para que quede á los tiempo» memoria inmortal , y dexca á los siglos venideros escrito en bronce y en jaspe que no es devri nuestro íéxA quando se mira inflamado de amor , valor , y denuedo. Mari. Ay Eibira en esta acción me has vuelto en mozo de viejo muestra tu nobleza antigua. y el yalor de tus abuelos. C i8 Dentro el Rey. A la muralla Soldados pues descuidados los vemos. Mari. Tocad á el Arma Soldados, que ya se ha llegado el tiempo de hacer eterna la fama de los Carmonenses pechos, vas. Elb. Eá valientes Matronas, ^ á cumplir con nuestro empeño, vas. Dentro voces. Arma , arma , guerra, guerra. Salen el Rey , el Maestre , y otros. Rey. Pues nadie hay en las Muradlas asaltadlas, mientras entro por las puertas, pues están abiertas. Mre. Señor á ellos. M tiempo de entrar salen D. Martin , y D. Rodrigo ,.y los que puedan. Mart. Rodrig®, que muewan todos, demostrar ahora el esfuerzo. Se retiran el Rey , y lo r suyos. Dentro Rey. Soldados que nos rechazan á retirar. Sale Maestre. Mire. Vive el Cielo, que valientes y arrojados dexan infinitos muertes^ vencido nos ha D. Martin: Soldados , volved al puesto,. Sale el Rey. Rey. Inútil es ya Maestre, reducirlos , vamos luego á defender nuestros Reales. Mre. Ese es el mejor acuerdo, vense . Sale D. Martin solo. Mart. Pues huyen precipitados la cuesta abajo , y dispersos: Soldados acometamos. ¿ el Real, que si le rompemos es nuestra toda la gloria, y d*l contrario escarmiento, vas. Sale el Rey. Rey. Solo me han dexado todos, porque mi campo desecho triunfantes los Carmonenses, consiguen mi abatimiento^ por donde podré llegar á mi tienda mas derecho. Sale D. Rodrigo y otros. Rod. El Rey es solo , prenderle* me importa. Sale el Maestre. Mre. Primero batalla yo la vida perderé en defensa de mi dueño, «lúe aunque venga todo el mund® he de libraros resuelto, que ésto importa mas que todo. Rod. Acude Martin que es tiemp® de coronar nuestra gloria. Mre. Sálvate Señor muy presto, mientras que con mi valor hoy vuestra vida defiendo.. Rey. Mucho te debo Muñiz. Rod. Qué así estorbes mis intentos- Mre. Soy rayo que incontrastable abraso con mis alientos. Sale D. Martin. Mart. A la muralla Soldados, que hay peligro. Rod. Aqueste riesgo de mi Alcaide aquí te libra de no morir á. mi acero. vth Mre. Quizá la suerte contraria mudará tu pensamiento, y pues que libre ya el Rey debo volverme i mi puesto por aquí::,- Sale cayendo Deña Elbira. Elb. Cielos valedme, que tropezando y cayendo vengo á dar. Mre. Entre mis brazos como tu debido centro. Elb. Don Pedro. Mre. Elbira querida,, com© vienes con tal. riesgo de esta suerte por aquí? jfl Elb. Maestre mi hado adverso ha dirigido su influjo contra mí con tanto ceño. Mre. De qué modo?. Elb. Como estando peleando entre los tercios, en defensa de la Plaza «ntre ei polvo , y el estruend t me dexaron indefensa los que me iban siguiendo y perturbada y confusa di en tus brazos. 1 9 Mre. Porque en dio» encuentres seguridad quando exponiéndote á un riesgo por ser contra mí, resucita ' te bienes así. ~ Elb. Lo mesmo haces tú , y el imitarte no es encarecido yerro, «1 tuyo si que es, y grande, pues siendo tan cavallero, veniste contra quien amas, ( ó lo dices por lo menos, pues puede también ser falso) es un arrojo el mas fiero, y acredita que estás cerca de olvidarme. Mre. Eso te niego, pero vente ya conmigo; y no perdamos el tiempo. Elb. Luego me aprisionas? Mre. No que antes te libro del riesgo. Elb. Libertarme, y conducirme á mi enemigo, no creo que puedas asegurarlo. Mre. Escucha , y verás si es cierto; C&rmona aunque mas resista, ha de ser á sangre y fuego destruida, estando tú en la Ciudad, de los riesgos de su ruina has de sufrir los estragos mas sangrientos, luego si te llevo yo á mi campo , pruebo en esto que por libertar tu vida , e e „ a r i , síono > h “ > a que Iueg. ei e lazo amable ™ u ni "v cist ° d ' s e °- m : S ; a “Padre libertaste de la traición, ( q ue d supe al instante) po[ é con la hija no hacp« i •> Porgul allí la que a mi vista pusieron y el noble no ha de sufrTr ‘ » su vista desafueros que los forma la mal ’ da , y apoya el sangriento furor de un set como aseguraba tengopero el llevarte ecmr.ig® mi vida, y mi í rr-c r sustento; la vida porque sin verte no vivo , y á el amor de if con el triunfo de tenerte siempre á mi lado , con es* afirmaré tu constancia y mi dicha en lo que , espero; y pues tengo esta ocasión, no desperdiciarla quiero. Elb. Esas acciones::- S ate Carrasca Car. El Rey::- mas Señor , que es lo que ve® el Maestre, y Doña Elb ira, mas torrijas habrá presto. Mre. Qué dices del Rey , Carrasco? Car. Que te busca , y que al momento vayas de prisa á su tienda. Mre. Sígueme Elbira , no el lienz® dés á los ojos , suspende ese llanto ahora, Elb. Me veo lejos de un Padre que ama, y conozco el sentimiento que ha de tener quando sepa que estoy en el campo vuestro. Car. Anda Señora , no sabe que ha de encontrar mas consuelo con un marido buen mozo, que no con un Padre viejo? Mre. Carrasco, qué es lo que. dices?» Car, Lo que digo. Mre. Amor, pues llevo todo el bien que solicito, ya vencedor me contemplo- Elb. Aunque con mi amante voy; de hija me llama el afecto, y lo que el uno consuela, forma el otro sentimientos, vanse. Interior , y sale Dan Martin. Mart. Pues vuelven escarmentados, y asaltarnos no han podido, quejando por memorables á los venideros siglos la cuesta de los fiúaigos, por el triunfo con* gélido voy á el Alcázar , y a Elbira diré lo que ha sucedido, C a a© A el entrar se le Don Rodrigo Red. Detente Señor , detente, que un fracaso sucedido de tan completa victoria ha obscurecido los brilles, Mart. Pues qué hay? Rod\ Que Doña Elbira presa está , el Maestro mismo al Real del Rey la conduce. Mart. Que me dices... Sin sentido me ha dexado aquesa nueva: De qué fortuna , ha servido ésta cantada victoria, íi me cuesta el excesivo precio de una hija que amo? Yo falíezo... Yo no vivo, Rod. Vamos Señor á el Alcázar. Mart . No es posible Don Rodrigo,, y en tanto que puedo hallar consuelo , al tormento mió proseguid en la defensa. Rod. A eso Señor , me retiro, tos. Mart: Ah pobre... Ah infeiize viejo, ya tu contento has perdido,, pues se halla presa tu hija, yá sí el Rey busca partidos. Será fuerza que le rinda esta Ciudad... Mas qué digo? Así la pasión de Padre mi lealtad ha confundido? Puede ser mi hija jamás mas que de mi Rey los hijos?. Eso no, viva mi honor, antes sen ellos , mis bríos, aunque ¿ Elbira vieran hecha lamentable desperdicio de mis enemigos fieros. <No movieran de sus quicio» esta fábrica arrogante de la, defensa en que insisto, además, que si el Maestre se la llevów, es amigo, y por ella mirará, y quando no, pecho mió tu lealtad es el afán de tu honor, piérdanse hijos, intereses , y grandeza, poderes, y señoríos en defensa de mi honor, que todo es poco , si piiro que antes que todo es el Rey* que aquel que es vasallo digno* sacrifica á su Monarca, quanto vale , y quanto ha sido» Sepulténse las pasiones de mi paternal cariño, para que quede á Ja fama,, y en los marmoles escrito de la lealtad de Carmona\ los hechos esclarecidos, viendo que por defenderla Martin de Córdova invicto/ sus mismos hijos desprecia, por no faltar á el devido «menaje , y juramento que á ti Rey Don Pedro le hi¿»? de defender á Carmena, y á sus, dos amantes hijos.- ACTO TERCERO. Salen el Rey , y el Maestre en tienda del Rey. Rey. Ya pues Muñíz valeroso, que Carmona se vé estrecha, y que me llama un cuidado á Sevilla , ¿ vuestra quenta, (pues á marchar voy al punto); dexo tan constante empresa. &lre. Sí á mi cuidado fiáis el conquistarla , y vencerla, yo veré de reducirla á su devida obediencia. Rey. Pues en esa confianza, que mi marcha se prevenga' oprimidla , sugetadla, haced que Carmena vea ensu último esterminio, su desgracia manifiesta, y aunque de vuestro valor fio mayores empresas, tomad, Maestre esa Orden, á solas podéis leerla, y execulad lo que dice, tan segura como expresa. Le dá un pliego , y se vJ, Mrc. Ea leal corazón, para ahora, es la entereza* fil Rey me esu acrio* 31 en que su fama se efnpena,. y nu amor á Elbira. quiere, de modo, que en contrapuesta Valánza, n-á- mi Rey sirvo, contra mi dueño, que egerza. «1 rigor es sin remedio. En dos dudas tan acerba* íni lealtad toda para sí, * la voluntad sujeta, pues aunque amo sin igual,, sini igual. es mi nobleza en obedecer á el Rey, j r o . P '¡* Sto no es bÍ2 « que pierda, los momentos de ésta Orden ne da saber lo que espresc. Lee » Maestre, Pedro de Muñíz,, ^apenas leáis aquesta «haced; lltmada á Carmona,, ”y decid , que si desean evitar tanto rigor ’rcomo sufren , luego veiega. ??Martin al punto á Sevilla,, ”á tratar de combenieñcias,. dc . ajustes, entre tanto,, atareis una. corta tregua, «volviendo i Elbira á Carmena, momento que obedezca, *f su Padre... Qué escucha Cielos? Aparar de mí la prenda que reservada en los Reales,- es lo que mas me interesa? ;° ' he de volver hoy. á Eibka?' Como es fácil de diverla, > que . sufra del asedio de lZT’ * a5 trs S e dias, ae Unta rumainum ana í primero... Mas tente l en g Ua y d.«7 l ,UÍ ' n pueda wrt- J darte leyes espera. ,J ’ ts m?:- C * ^ Prfcnda ama d a , ts mi Vmr , «s quien u ttna J J arrastra mi voluntad *' oonL^í n , F uede co «tra ella «Ponerse? Quién? irnirk» v quien vale , * w v • v u i tíl •"«cho maj , u e va] - - ” i s Elbira ? N„ *.*»• quién puede ser? qu ^ n t lealtad, la que sin Ril eterni b a, ® wil ) y voluntad ’ sen de parte de mi ciega pasión , y el entendimiento, que justo me representa que antes que todo es el Rey, desvia estas dos potencias, y él como dueño absoluto «ni corazón señorea, diciendo que ceda amor, supuesto que honor se arriesga. Vien entendimiento dices, y así, aunque mal les parezca á . Jos que de shs pasiones no dominan la, influencia, Elbira vuelva á Carmona supuesto qrte el Rey lo orde*\ que tiempo puede que llegue,- que sin quefaite á la excelsa nobleza que me dirige, áfavor de Elbira sea quieu de la lealtad , y amor forme la unión mas estrecha,. y dote al mundo memoria de mi ilustre descendencia, y así- Sale Elbira. Elb. Hasta quando habéis deacrecentarme las penas? Yo sin saber de mi Padre Vivo en continua tristeza,, y vzjs sin que me alibi.eís fomentáis mayor, mi queja;- decidme Señor Don Pedro, tendré alivio ?... Mas las señas de vuestro rostro me anuncian, alguna airada tormenta; calíais , y. me dais un pliego? Si es de mi muerte, sentencia viniendo por vuestra mano, la recibo muy contenta.. Lee el pliego. Y est© os causa pesadumbre?. aunque mi razón pudiera quejarme de vos, aL ver que en la prisión , y mis quejas sne digisteis , que el traerme. era evitando severas aflicciones y peligros, en volverme , veo cierta» dos fortunas, una es,. yecá mi Padre , aunque sea pur muy pequeños momentos, y la otra dar completa vuestra justa servidumbre, pues el Rey sabrá que en ella vuestra dama abandonáis por sus leyes mas seberas, y que yo valgo muy poca para que causaros pueda contraste en el resolver, y así. •Míre. Suspende la lengua Elbira , suspende , mira que si me obligas, hoy pierda el honor por el amor, y faltando á mi obediencia no vuelvas á la Ciudad, ni yo rendirla pretendo. Elb. Y rae crees tan Ilusa, me juzgáis á mí tan necia que os quiera ver hecho objeta de una fiera inobediencia? No Maestre , mucho os quieto, y pues que así lo confiesa mi voz, puedo permitir que faltéis á vuestra excelsa lealtad i N® Don Pedro , no, llevadme á Carmona, y sea la exáctitud de la Orden cumplida como es de deuda. Mre. Pero dudas de mi amor? Elb. Si dudara, no te hiciera estas justas reflexiones, además , que aunque padezca, como en tí brille el honor, vengan sustos, penas vengan, que todas han de ser pocas para abatir mi entereza, y si acaso en el desastre de Carmona pereciera mi vida porque tu brilles, será mi ventura cierta. Mire. Con esas voces me afirmas mas tu cariño, y protesta hago á el Cielo, y á los hombres, al mundo , y á quantos sepan mi honor , y mi nacimiento, que yo haré que todos vean como Don Pedro Muñíz pagó con mayor firmeza á su amante Dcgía Elbira sus continuadas finezas. , Elb. Que los riesgos de rni P& üíe mires, es lo que interesa mi corazón, que yo siempre seré tuya muy devoras. Mre. Vive segura, pues y® pereceré en la contienda, de tu Padre con el Rey, ó lograré que estas guerras en paces mas venturosas, se cambien , y con presteza. Elb. Pues guíame hacia, la Pi* 2 *' Mre. Vas confiada? Elb. Quién lleva en el alma tu esperanza nada duda. Mre. Pues abrevia tiempo tu curso, porque España, y el Orbe sepa» quanto hize por mi honor, mi lealrad , y por la prenda» que objeto de mi cariño es dueño de mis potencias. 1 Murallas de Carmona , y en ^ Don Martin y Don Rodrig 6 ' Mart. De un General el cuid^* es mas viva centinela, pues mientras otros descansé con justa razón el vela: Pero di me corazón, como puedes : en las penas que ?te oprimen por tu hija, no acordarte qué está presa? Por esa misma razón no me acuerdo , son inmen 5 * las fatigas de esta Plaza, de la memoria desechan los afectos paternales, y como causa primera á la segunda no dan lugar de acercarse de ell^í y y puesto que yo me olvid 0, mas este rumor tan cerca del enemigo, á qué fin? Que miro, si no me cieg a mi deseo , ácia los muro? el Maestre ahora se acero*# y á Elbira trae f qué d corazón titubea. Sale el Maestre , E l bira,y Soldados . Mre. Ha del muro de Carmona? Mart. Qué mandáis de esa maneca?- M'e. De parte del Rey deciros lo que su piedad ordena; titubeando esta Plaza €n su próxima tragedia,, se mira ya reducida á su segura miseria, quando abatidas sus casas,, 7 sus murallas abiertas «le su ruina fatal, yá á su evidencia se acerca;, el augusto vencedor, quando con rigor debiera esperar en su escarmiento, la justicia, mas completa, (pues ella misma ,, en sí misma , razón y poder ohstenta) benigno,. cxerce piedades con amor , y con finesa, y así Martin por mí os dice,, que si queréis que susc-cnda. ’ los rigores del extrajo.' que él en el día os 'espera en Sevilla , «i d*.:-de.- marcha con precisión., que allí, ciertas, lograreis justas piedades,, y que por las diferenciasde los convenios y. paces, los dos bien podréis hacerlas: Vue á sí. mismo, porque veáis ÍntenW *r a Sevilla, que sean los infantes los q üe v » tratar::- yan ***”' detente, espera, que los infantes no deh* tr en rehenes , y voluntad ,a i ^e 8 * a ponerme en la 4el Rey. ia Elb. Padre que decís, así esponeis la vida. Mart. Necia,. no tienes que replicarme» Yo he de ir á ver si se templa el Rey con Carmona afable, y benigno se demuestra, que en afirmando las paces, . y que los infantes vean que cumplo con mi deber, mas que tni vida se pierda. Entra Eibira en la Ciudad, y no penséis que yo tenga temor- en ir á Sevilla, puesto que solo me lleva el buscar la justa paz que hoy á. tantos interesa. ■ E/í'.-Pero amado Padre mió, abandona tu entereza una Plaza , y una hija,. ¿ Unco -peligro expuestas, pues (altando vos, nos (alta la mayor defensa. Márt. Yó sé que dexo en Rodrigo, otro yo mista®, en tí queda’ tu honor per constante escudo y tu Rodrigp te acuerda que juraste como y© defender dos vidas, y ésta Haza, cumple tu deber, J aunque mimuerte la sepas, obrar como buen vasallo sin que el interés te venza: Pronto soy convos Maestre, vamos hija.- Elb. El Cielo quiera que las penas que me asaltan, no sean mas que apariencia. Entra Eibira , y vaja de la muralla I).. Martin y D. Rodrigo. Sale Carrasco. Car. Era hora de que te halla» Mre. Carrasco, que traes. Car. Escierta ia noticia que tne han dado de que el Alcaide por fuerza á ver á el Rey va á Sevilla? Mre. No hay duda. Car. Pues ahora es ella; 2 4 «pinas ¿I fuera esté, acometerlo* debieras, y hacer de los Carmonense* pepitoria. Mre. Que mal piensas, sería, inumana acción, pues están las treguas hechas^ y# e ra faltar á los pactos* res á dispoaerte apriesa, que acompañando á el Martic á Sevilla has de ir. Car. Qué buena! eso es lo que yo deseo, porque así de esa manera veré á mis mozas queridas, aquellas de la barquera á quienes dexé unos quarto^, y recogerlos es fuerza. Mre. No hablas sin© disparates. Car. Pues yo tengo calavera para otra cosa, Señor. Mre. Vamos llegando mas cerc* á recibir á el Alcaide. Car. Cuidado de aquestas tregua» no resulten muchos daños. Mre. En asuntos no te metas, que no son de tu talento. Car. Pues es acaso de piedra, el mío, y el tuyo es de feligrana , ó manteca. Mre. Ves á lo que te he mandado. Car. Obedezco. . vau Mre. El Cielo quiera que una quietud mas propicia, concluya tan dura guerra. vas. Casa de Martin , y sale éste , Do» Rodrigo, y Doña Elhira llorando. Mart. No llores amada Elbira de mi dever el empeño me reduce á ir á Sevilla, y á completar si es que pued» una paz tan deseada: Si mi vida precio fuese de k quietud que deseo viejo, y cansado que importa una vida mas ó ménos? Consuélate amada hija, mi honor me obliga á este hecho si no hiciera lo que hago cumplid» coa los precepto* de la lealtad que tne inflañia* . Viviría si por cierto, mas viviera sin honor hecho del mundo desprecie» Quisieras tener un Padue ajado? no,.ames reuuioj esto puede consolarte, además que nunca creo qu-e pueda un régio Monarca hacer un borro» tan feo como castigar á un hombre, que á 1» ley de un juramente sacrifica sus deveres. J£,lb. Es verdad , yo lo confieso, debeis hacer lo que hacéis, pero el corazón opreso el separarse de ves me causa el mayor tormento* , ¿Rod. Faltándonos vos Señor, faltan todos los ..cimientos de nuestro empeño, y es f&.cü morir sin tener remedio. jBflart.N o quiero mas detenec al Maestre i yo os protest© de que nunca faltaré de lo que ofrecido tengo, ¿mes lo mas que puede ser ■ esque.se diga en los tiempo* Martin Córdoba murió por su honor-y per los medio* de acrisolar su ¿ealtad, en favor L deJ :Rey Don Pedro. #4 Elb. Oh , quiera Dios que no llerf ese trance tan funesto, ó antes acabe mi vida á golpes del sentimiento. v****' Campo del Rey vajo las muralla ^ Car mona cotí tienda á la derecha ® foro de donde sale el Maestra Mre. Quien duerme cuidadoso no ^ cansa, > ayer marchó el .Alcaide, y h °1 9 el sueño privándole les ratos mas preci s0 ^, al despertar el alva , me despi®^ en quietud está el campo $ eS Carmona • f confiada en la tregua, todos q u * c ü f 7 «a U resollido* <¿d Rey ÜM* *»*?*T*iri arder todo ?st§ tacen- ? acabaf an breve estas contiendas, a mi amor dirigiera mis intentos, y salamandra ardiendo pues Elvira munera entre mis brasas el deseo toesta sola esperanza masqueescucho can que novedad perturba este sosiego .SWe Carrasco. de 0 i q R U e e v V á v e n c °- ah0radeI Cami ™ pliego y * Senor > t rai S° este ^ Sabré que determina. Cielo Sant^ch^* ™ sL suceso. qU£ S ° Ipe fa * al > cruel G ’- < ter,h p u est »^ e „d ria dudas. asco - ho que de S r ; Q u ? me mandas? M Sabrasl ° en breve tiempo. Car. Que IaverTnf ^ t Unia ' á mí me aq0este * Carrasco, marcha á Se” íf 10 ’ Carrasco espera L ’ vete Carrasco, no bayar"' 0 ’ estáte Carrasco quieto, ’ 5 J S tan ‘ ° Carras quear, ««Carrasco soy entero, «tas aqut vuelve el Maestre, sIu 7m con Un P' ie g°- Ve i CarmonaTí R„/“ tU ^ ia ‘ que la defienda ^ R °drig 0 ssv/*íaa c. s c r ,tri,vi 5 S “ ”- es un vonismo empleo- * Pero á conductor de carr se gana poco dinero pero si lo debo hacer Para q U e yo me deten „ quanto mas tarde p c S °* W«aBios qu4iP e or > ent «t entradas ! P e lle j», no le deaen . Y Salida » Mvralltt dt cjl ** Pel °- ®««. e,Re y Rey. No os canseií 5 . M a€stre) no, insufrible es lo soberbio de este Alcaide, y con su vida, he de hacer un escarmiento; sin quqllegase á Sevilla, su tenacidad me ha hecho volver por no reducirse, y vive níi poder regio que ha de saber soy Enrique, su Monarca verdadero. Sale Car. La respuesta de tu carta á la Muralla bien presto, dará Rodtigo, según me ha dicho en este momento. Ala Muralla Rodrigo y Elvira. Kod. Ya Monarca obedecido te miras como has dispuesto, de que salgamos á oir lo que pretendes, te advierto, que el pueblo solo á defenderse o a morir está resuelto. Rey. Pues atended Carmoneases de mi justicia el decreto. Sacan á Martin entre soldados' con cadenas. este veis en prisiones, este vasallo altanero, este que de vuestra ruina, es el único fomento, negado á quantos partidos mi benignidad ha hecho viene á ser víctima ahori de mi poder , y pue s ciegos estáis en la confianza de lograr con duros medios, no domellar la cerviz á mi valerosa cetro; irritado justamente, aquí mi enojo severo os le presenta con fin de que vea por sí mismo vuestra ruina, sino es que la suya llega primero, y así, ó entregaros rendidos, dando a los infantes presos, o Martin en este punto muere al golpe mas funesto, y no os parezca que aunque sufráis el mirarle muerto, se librarán los infante- 3 * nl.Rey Don Sebastian , y Portugués inas heróyco, Reynar después de morir. El Rico avariento. Los Riesgos que tiene un coche. El Rigor.de las desdichas, y mudanzas de fortuna. El Rosario perseguido. Saber del mayor peligro triunfar solí una muger. Sancho Ortiz de las Roelas. Sansón. El Secreto entre dos amigos, La Señorita mal criada. El Señorito mimado. Ser vencido y vencedor. Sesostris, Rey de Egipto. La Silesia, tragedia. La Sofonisba , tragedia . Sueños hay que verdades son. La Tamara. También lidia una muger con otra muger por zelos. El Tancredo, tragedia. Tener zelos de sí mismo. El Tercero de su afrenta. ElTetrarca de Jerusalen. El Texedor de Segovia , dos partes. El Tirano de Lombardia. La Toma de San Felipe. El Tormento del Demonio. Los Trabajos de David. Los Trabajos de Job. Los Trabajos de Tobías. El Traidor contra su sangre. El Triunfo del Ave María. El Triunfo de Judit, y muerte de Olofernes. Triunfos de lealtad y amor: la Cleonice. Triunfos 4c valor y honor te de Rodrigo, La Vanda de Castilla. La Vandolera de Italia. La Venganza en el despeño. Verse y tenerse por muertos. . Las Víctimas del amor: Ana y Sil ™* Lá Vida es sueño. Vida y muerte del Cid. El Viejo y la Niña. El Vinatero de M?drid. La Virtud aun entre Persas. :? La Virtud consiste en medio. Las Vivanderas ilustres. Piezas en un acto Marco Antonio y Cleopatra. Don Antón el holgazán, unipersonal’ El Cochero Domingo, unipersonal• < El Tiñoso, ó Traga-Aldavas, unipefS 'j| Don Líquido , ó el Currutaco vistió se , unipersonal. 1 La Pasión ciega á los hombres , ptw personas \ El Armesto, unipersonal. Cárlos XII, unipersonal. Atolondrado. Los Criados embusteros. Séneca y Paulina. El Mayor Rival de Roma, Viria** El Aguador de Paris. Otelo ó el Moró de Venecia. El Viajante desconocido. El Imperio délas Costumbres. Ifigenia en Aulide. Las Víctimas del Libertinage. Amalia ó la ilustre Camaritaaa* El Error y el honor. ^ La Reconciliación ó los dos herm a,J Sigérico , tragedia.