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http://www.ugr.es/local/recfpro/rev171ART13.pdf GÉNERO Y EDUCACIÓN FÍSICA. ANÁLISIS DE BUENAS PRÁCTICAS COEDUCATIVAS Gender and Physical Education. Coeducative best practices analysis VOL. 17, Nº 1 (enero-abril. 2013) ISSN 1138-414X (edición papel) ISSN 1989-639X (edición electrónica) Fecha de recepción 30/11/12 Fecha de ace p tación 22/03/2013 J oaquín Piedra, Rafael García-Pérez, Á gueda Latorre, Carlos Quiñones Universidad de Sevilla E-mail: [email protected], [email protected], agu[email protected], [email protected] Resumen: Este trabajo, dentro del proyecto de investigación TEON XXI, analiza y describe buenas prácticas de Educación Física con perspectiva de género. Aplicamos la teoría sociológica de doing gender al desarrollo de criterios sobre cómo construir una nueva cultura de género en las escuelas, implicando los planos socioculturales, relacionales e individuales en un microanálisis etnográfico. Se interpreta el ajuste entre dichas prácticas y las necesidades del contexto educativos en que tienen lugar. Se investigan cuatro modelos de prácticas, la selección muestral es de tipo teórico, aplicando una estrategia de máxima variación apoyado en un proceso de vagabundeo y localización en bola de nieve de informantes y ejemplos claves; proceso que culmina con la selección, grabación y análisis de los casos ilustrativos. Se utilizan indicadores concretos y contextualizados para a la interpretación analítica, tales como: eficacia, efecto transformador, sostenibilidad, legitimidad y replicabilidad. El trabajo de campo implica analizar fuentes documentales, así como registros de observaciones participantes y entrevistas en profundidad a expertos/as, mediante análisis de contenido. Los resultados permiten dotar al profesorado de ejemplos, pero también aportar criterios, modelos e indicadores para que el profesorado pueda reflexionar sobre la calidad y bondad de sus prácticas considerando determinadas circunstancias contextuales y necesidades específicas. Palabras clave: género, educación física, buena práctica, innovación educativa, equidad de género. Abstract: This paper, within the TEON XXI research project, examines and describes best practices in Physical Education with gender perspective. We apply sociological doing gender theory for developing a criterion about how to build a new gender school culture, involving sociocultural, relational and individual levels in an ethnographic microanalysis. The adjustment between these
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 222 1. Introducción La inclusión de la perspectiva de género en la escuela, y particularmente en las clases de Educación Física, ha seguido un camino no exento de altibajos. En la actualidad, los estereotipos “tradicionales” de género relacionados con la actividad física y el deporte, persisten en el alumnado de Primaria y Secundaria (Blández, Fernández y Sierra, 2007). Entre el conjunto de contenidos que se imparten en la Educación Física se encuentran actividades que conllevan una importante carga cultural de género (Soler, 2009), manteniéndose todavía la visión binaria del cuerpo masculino y femenino opuestos entre sí, limitando la construcción corporal de la mujer hacia la apariencia y la delgadez (Azzarito, 2009). Es fundamental destacar el papel que desempeñan la escuela y la Educación Física como mediadores para la transmisión o la compensación de las desigualdades de género vinculadas con el cuerpo y la actividad física (Fernández, 2002). Nuestro trabajo pretende analizar una variedad de prácticas que se están desarrollando en las clases de Educación Física en los centros educativos de Andalucía, que proporcionan experiencias de aprendizaje al alumnado y profesorado. Este trabajo se enmarca dentro del proyecto de excelencia TEON XXI, cuyo marco institucional es el I Plan de Igualdad entre Hombres y Mujeres en Educación puesto en marcha por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía en 2006. Este proyecto tiene como objetivo la creación de herramientas online para el diagnóstico de género, la creación de una red de profesorado activo en coeducación y el registro y difusión de buenas prácticas de coeducación. 1.1. El doing gender como enfoque de análisis de las prácticas educativas El enfoque doing gender (West y Zimmerman, 1987) concibe el género como una forma de dar sentido a las acciones, como un sistema de significados que organiza las interacciones y les da una direccionalidad. Desde esta perspectiva, el género se entiende, no como un atributo de las personas, sino como algo que las personas hacen (Crawford y Chaffin, 1997; Crawford, 2006; Ridgeway, 2009), es decir, como una construcción social que emerge en la interacción de las personas en contextos socioculturales. Este enfoque ofrece un modelo para analizar y estudiar el modo en que se hace género en la escuela. Nos permite analizar las prácticas educativas orientadas a transformar el conjunto de significados sociales atribuidos y asociados a la masculinidad y a la feminidad, y que pueden condicionar o limitar el desarrollo educativo del alumnado. Brown y Evans practices and the school requirements where these take place are also interpretated. Four models of practices are investigated; the selection sampling is theoretical, applying a maximum variation strategy support in a mapping process and location by snowball of informant and key exampling. The whole process culminates with a selection, saving and analysis of illustrative cases. Concrete and contextualized indicators are used for an analytic interpretation, such as: effectiveness, transforming effect, sustainability, legitimacy and replicability. This fieldwork entails analyzing documentary sources, as well as participant observation and in-depth interviews with experts, through content analysis. The results enable to give examples to the teachers, but also provide criterions, models and indicators for teachers to reflect about quality and favorable practices considering certain contextual circumstances and specific needs. Key words: Gender, Physical Education, best practices, educational innovation, gender equity.
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 223 (2004) afirman que las formas de transmitir la disciplina, así como el discurso que genera, inciden de manera directa sobre el alumnado perpetuando o eliminando los estereotipos y roles sexistas. Este proceso doing gender ocurre a distintos niveles, pudiendo observar y analizar las prácticas desde diferentes planos: social, interactivo e individual. La principal ventaja del uso de esta teoría en la escuela es la posibilidad de articular el análisis de la realidad escolar en base a distintos niveles, abarcando así la totalidad del espectro de estudio. En un planteamiento inicial, Bascón et al (2010) definen los tres niveles de la siguiente manera: En el plano sociocultural, este proceso se lleva cabo a través de la reproducción y mantenimiento de una ideología de género. Bonal (1997) señala que la ideología de género es un factor clave para entender las resistencias de los centros al cambio educativo y su implicación en dichos procesos en materia de igualdad. En el ámbito escolar, este plano supone estudiar el centro educativo como contexto social de actividad, su entorno (étnico, cultural, clase social), la distribución y uso de espacios en el centro, las relaciones de poder, los materiales y contenidos del currículum, etc. En el plano interactivo, se consideran y analizan las interacciones y comportamientos diferenciales en función del género. Esta perspectiva estudia el modo en que hombres y mujeres se comportan y son tratados en interacciones cotidianas, los diferentes modos en que niños y niñas son socializados en las interacciones o el diferente tratamiento que reciben en la escuela y la familia. En este plano, se revela importante considerar las costumbres, dinámicas y prácticas que se establecen a nivel interpersonal en las relaciones en la comunidad educativa. En el plano individual, las personas acaban haciendo suyo el discurso socialmente construido, asumiendo el género como una categoría dicotómica que reside en el interior de las personas. Esto supone aceptar la distinción de género como parte del autoconcepto. Trabajos precedentes muestran la aplicación de este enfoque en Educación Física (Fernández y Piedra, 2010; Piedra, García-Pérez, Rebollo y Ries, 2011; Piedra, García-Pérez, Fernández y Rebollo, 2013). 1.2. Las buenas prácticas como perspectiva teórica en educación El término buena práctica surge en el ámbito empresarial, ligándose a la eficacia y competitividad económica. Desde mediados de los años 90 se ha ido extendiendo y generalizando su uso en las políticas sociales y educativas, aplicándose a diversos ámbitos (Escudero, 2009). En educación, es posible reconocer sus aplicaciones en relación con la vulnerabilidad y exclusión educativa así como en la integración de las nuevas tecnologías en la educación. Sin embargo, hasta ahora muchas de las buenas prácticas surgen más de los esfuerzos y compromisos individuales que de un planteamiento general coherente (Flintoff, 1993). La aproximación al concepto de buena práctica resalta algunos aspectos que sirven de base para el establecimiento de indicadores de análisis de buenas prácticas. Sin embargo, como demuestra el trabajo de Saavedra, Bascón, Prados y Sabuco (2013) es difícil definir una buena práctica, ya que se trata de un concepto que abarca varias dimensiones y en el que confluyen varios criterios.
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 224 Marquès (2002) define la buena práctica docente como las intervenciones educativas que facilitan el desarrollo de actividades de aprendizaje en las que se logren con eficiencia los objetivos formativos previstos y también otros aprendizajes de alto valor educativo. Estos trabajos destacan la eficacia, es decir, el cumplimiento de objetivos educativos como indicador de evaluación de una buena práctica. Boza y Toscano (2011) señalan que una buena práctica educativa surge de los propios protagonistas, con frecuencia del profesorado de los centros, que buscan innovaciones educativas, configurándose como proyectos compartidos con la comunidad educativa, con especial implicación de la familia. De Pablos, Colás y González (2010) plantean que para comprender y analizar una buena práctica educativa es preciso tener en cuenta el contexto, el ambiente y el tejido socioeducativo que rodea dicha práctica. Otros trabajos ponen el acento en los efectos de la práctica en la cultura organizativa de los centros educativos, es decir, en el cambio en los significados asociados a la forma de trabajar y organizase. González (2007) afirma que en educación el concepto “buena práctica” se utiliza para hacer visible aquellas prácticas que tienen el potencial de generar un cambio positivo en los métodos de hacer tradicionales. Además, una buena práctica “debe de asegurar que su acción se mantendrá en el tiempo, por lo que debe garantizar cambios duraderos” (Boza y Toscano, 2011, p.3). Entre otras características, Epper y Bates (2004) consideran que una buena práctica la hace extrapolable a otros contextos, es decir, “tiene o podría tener valor de modelo o estándar” (Cid Pérez-Abellás y Zabalza., 2009, p.3). Estos trabajos ponen el acento en la posibilidad de replicabilidad o exportabilidad de una práctica a otros contextos. Escudero (2009) plantea que las posibilidades de transferencia de una buena práctica no derivan especialmente de su desarrollo en contextos singulares, sino del conjunto más amplio de condiciones y relaciones sociales, económicas y políticas dentro de las cuales ésta surge, se desarrolla y logra ciertos efectos positivos. Boza y Toscano (2011) van más allá y plantean que la transferibilidad de una práctica depende de la posibilidad de conformar progresivamente equipos docentes de carácter colaborativo que trabajen a partir de sus propias necesidades, constituyéndose en una red de apoyo para integrar a nuevos docentes. Estas aportaciones sobre buenas prácticas educativas han permitido a Bascón et al (2010) y Rebollo et al (2012) elaborar un sistema de indicadores para identificar y analizar buenas prácticas en materia de igualdad de género y que será el que emplearemos para el análisis de las prácticas de este estudio: eficacia (cumplimiento de los objetivos previstos), efecto transformador (cambios que produce en la cultura organizativa de los centros), sostenibilidad (carácter sostenido en el tiempo durante al menos 2 años consecutivos), legitimidad (ajustada a necesidades de la comunidad educativa), y replicabilidad (posibilidad de ser replicable y transferible a otros centros). En este mismo monográfico, el trabajo de Saavedra et al (2013) propone una herramienta observacional de medición de estos mismos indicadores desglosados en cinco criterios de calidad. Estos investigadores plantean que la consideración de buena práctica puede aplicarse a actividades que no cumplan la totalidad de los criterios. Son muchas las prácticas escolares que no cumplen criterios o los cumplen en menor medida, aunque pueden ser complementados por otros y, aún así, ser consideradas como adecuadas. En el citado trabajo se resaltan los dos primeros criterios como los más difíciles de lograr dado que implican la utilización de sistemas objetivos de evaluación de la práctica que no suelen estar extendidos en los centros escolares.
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 225 1.3. Buenas prácticas coeducativas en Educación Física En el contexto de la Educación Física, Hills (2007) indica que las implicaciones para la enseñanza incluyen la necesidad de incorporar prácticas inclusivas que reconozcan la diversidad de las experiencias de las niñas, sus intereses y necesidades, propiciando la reflexión sobre el vínculo entre las actividades y las relaciones sociales, y la influencia de amistades y redes sociales. En este contexto, Thomas, Lee y Thomas (2008) definen una buena práctica, más que como la actividad en si, como el modo de hacer algo que maximiza las oportunidades de mejorar la experiencia. El Seminario “Mujer y Deporte”, compuesto por conocidas y experimentadas estudiosas y estudiosos en el ámbito deportivo en España y Latinoamérica, propuso en 2008, una guía de Buenas Prácticas sobre Mujer y Deporte. Las recomendaciones que se incluyen son: - Impulsar la aplicación del principio de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en todos los ámbitos del deporte. - Promover y facilitar la participación en las actividades físico-deportivas de las mujeres. - Asegurar la participación de las niñas y jóvenes en las clases de Educación Física. - Fomentar un modelo de práctica físico-deportiva exento de estereotipos de género. Estas propuestas deben ser la base de cualquier buena práctica coeducativa en Educación Física. Toda actividad coeducativa ha de ir encaminada a propiciar la igualdad entre hombres y mujeres, eliminar estereotipos sexistas y hacer partícipe a las chicas del deporte y la actividad física. La revisión de la literatura, nos expone algunos, pocos sin embargo, ejemplos de buenas prácticas docentes en coeducación en el ámbito de la Educación Física. Uno de ellos es el expuesto por la profesora Jan Wright (1999) y puesto en práctica en una región de Australia en la década de los 90. En ella se planteaban talleres profesionales de trabajo para el profesorado de Educación Física hacia el género, demostrándose que dichas actividades motivaban iniciativas en las escuelas. 2. Planteamiento y objetivos del estudio La mejora de la docencia en pos de una educación más igualitaria para chicos y chicas requiere de esfuerzos por parte, tanto del profesorado como del propio sistema educativo. Esta investigación pretende dar a conocer diversas prácticas de innovación educativa con perspectiva de género realizadas desde la asignatura de Educación Física en las escuelas, así como los factores que se han tenido en cuenta en su realización. La información de este estudio proporciona una descripción y valoración de una variedad de prácticas en Educación Física que servirán de modelo de análisis, contribuyendo a la construcción de género en la escuela. Los objetivos de la investigación son los siguientes: - Identificar, localizar e iluminar un conjunto de buenas prácticas en coeducación del área de Educación Física.
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 226 - Analizar y evaluar las prácticas coeducativas en el área de Educación Física, según el contexto y los factores presentes. 3. Método La investigación se desarrolla aplicando una metodología cualitativa de corte etnográfico para el estudio de cada caso. Este método permite hacer emerger hipótesis inductivas, o abductivas en la línea que las propone Peirce (1978), para la generación de Teoría Fundamentada (Glaser y Strauss, 1967; Denzin y Lincoln, 1994) sobre la calidad y adecuación de las prácticas coeducativas seleccionadas, todas vinculadas al currículum de Educación Física. En definitiva, utilizamos un enfoque etnográfico por su utilidad para comprender, interpretar e informar acerca del vínculo entre la acción coeducativa concreta y el contexto en que es desarrollada; así como el cambio e impactos esperables en la cultura escolar desde diversos planos. En este estudio se utiliza una estrategia multicaso en paralelo, iluminando cuatro casos de innovación educativa con perspectiva de género en Educación Física. El análisis de cada caso considera el contexto socioeconómico, la cultura del centro y las identidades de sus participantes (especialmente el alumnado en formación; pero también el profesorado u otros agentes como las familias). Se describen y explican las características y sentido de cada práctica vinculada a su contexto, considerando su ajuste sociocultural. En este sentido, no se trata tanto de explicar la bondad genérica de unas prácticas coeducativas, sino de comprender por qué hemos llegado a considerar dichas prácticas como “buenas” en base a criterios científicos que iluminan su naturaleza y utilidad para construir la igualdad de género desde las escuelas. a) Muestra Se estudian cuatro casos, considerados “prácticas coeducativas en la especialidad de la Educación Física”, en centros educativos formales de Andalucía. El proceso metodológico ha implicado una progresiva focalización, desde la realización de entrevistas a informantes claves y la localización de prácticas innovadoras en Educación Física con perspectiva de género en un proceso de “vagabundeo” (Goezt y Lecompte, 1988, p. 108) y localización en “bola de nieve”, hasta la observación, grabación y análisis de los casos ilustrativos. Por tanto, la muestra la componen estas cuatro prácticas coeducativas desarrolladas en diferentes centros de enseñanza primaria y secundaria. Para su elección contamos con la colaboración de expertos y expertas en Educación Física con perspectiva de género. Estas personas, informantes claves del estudio, han sido localizadas y entrevistadas a través de los Centros de Profesorado. En la selección de casos se ha seguido un muestreo no probabilístico, de tipo teórico, adoptándose una estrategia de máxima variación (Miles y Huberman, 1994) y utilizando algunos criterios de inclusión (ver Tabla 1). Por un lado, consideramos un conjunto de criterios más externos, relacionados con el entorno político geográfico del centro y la tipología de éste. Éstos son: la zona geográfica (rural/urbana), la cultura profesional del contexto (industrial/agrícola/pesquera/minera/turística/…), la existencia de población inmigrante, el nivel económico y cultural de la zona (alto/medio/bajo), el tipo de centro (concertado/público) y enseñanzas que imparte (Primaria/Secundaria), el tipo de localidad (rural/urbana), etc. De otro lado, también se valoran criterios de inclusión más internos en función de las necesidades formativas y cultura del alumnado del centro y del profesorado de
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 227 Educación Física; considerando: sexo del profesorado responsable (hombre/mujer) y experiencia (novel/experta) como agentes coeducativos; y, según la naturaleza de la práctica, consideramos: la temática de género y Educación Física abordada, el origen de la iniciativa y su impacto ajustado al contexto. Los 4 casos seleccionados como muestra para su estudio en profundidad son: Práctica 1: Museo de la Mujer en los Juegos Olímpicos. Desarrollada en el COLEGIO CARDENAL SPÍNOLA de Sanlucar la Mayor (Comarca del alto Aljarafe de Sevilla). Práctica 2: Sesiones de Educación Física Coeducativas. Desarrollada en el IES SAN JUAN de San Juan de Aznalfarache (Comarca del Área Metropolitana de Sevilla –zona Oeste-). Práctica 3: Educar para la Igualdad y la Educación Física. En el CEIP FRANCISCO GARCÍA AMO de Nueva Carteya (Comarca de la Campiña Este- Guadajoz de Córdoba). Práctica 4: En el recreo jugamos todos y todas. CEIP LOS ROSALES de Mairena del Aljarafe (Comarca del Área Metropolitana de Sevilla –1ª corona de áreas residenciales-). Tabla 1. Caracterización básica de los casos seleccionados como muestra para el estudio Práctica TIPO DE CENTRO NIVEL DE ENSEÑANZA ZONA GEOGRÁFICA NIVEL SOCIOECONÓMICO SEXO EXPERIENCIA en coeducación 1 Concertado Secundaria Urbano Alto Hombre Novel 2 Público Secundaria Urbano Bajo Mujer Experta 3 Público Primaria Rural Medio-bajo Hombre Experto 4 Público Primaria Urbano Medio Mujer Experta * Se presentan en esta tabla sólo los criterios externos, los criterios internos se presentan en los resultados del estudio. b) Instrumentos y procedimiento Las etnografías se desarrollan con técnicas de observación participante para captar e interpretar la naturaleza, la dinámica y las características de cada práctica en su contexto, apoyada mediante el análisis de fuentes documentales (materiales, textos, fotografías y vídeos), lo que se complementa con entrevistas en profundidad para desvelar otros aspectos no observables y usándose ésta también como fuente de triangulación de datos y para la comprobación con los participantes. La búsqueda y selección de casos “en bola de nieve” durante el vagabundeo, mediante contactos y entrevistas breves con expertos y expertas en “Educación Física, Género y Coeducación”, facilita la progresiva focalización sobre los cuatro casos. En conjunto, desde el proceso espiral de focalización hasta el estudio profundo de los casos, el trabajo de campo abarca prácticamente el curso académico 2009/10. Las 4 prácticas fueron estudiadas presencialmente, tomándose notas en los cuadernos de campo y grabaciones de audio y vídeo, con el consentimiento de la Dirección y el Consejo Escolar de cada centro. La recogida de datos se realiza participando y grabando en las actividades, así
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 228 como recopilando todo el material documental sobre las mismas; además de registrarse y transcribirse las entrevistas al profesorado responsable de cada práctica de Educación Física y a los responsables del Plan de Igualdad en los respectivos centros. Para las grabaciones en los centros se utiliza una videocámara JVC Everio GZ-MG27E y una cámara fotográfica SONY Cyber-shot DSC-W35; y, para las entrevistas únicamente se emplea una grabadora de voz OLYMPUS VN-2100PC. c) Análisis de datos Se realiza un análisis de contenido de las transcripciones de las entrevistas, los diarios de observación participante y las grabaciones de las actividades. Se pretende generar y verificar hipótesis inductivo/abductivas sobre categorías e indicadores de buenas prácticas, de forma sistemática y describiendo las prácticas en su contexto específico. La obtención de las categorías se logró por saturación informativa hasta la consecución del número de categorías mínimas, más significativas para el equipo de investigación, para lo que se elabora una propuesta consensuada. Estos criterios constan en la tabla 2: Tabla 2. Criterios de buenas prácticas Lo que hace que estas micro-etnografías constituyan una aportación científica es precisamente el juego de criterios e indicadores que se desarrollan para reconocer el vínculo y ajuste de las acciones coeducativas concretas al contexto y finalidades educativas, considerando sistémicamente el ajuste desde las tres perspectivas de análisis propuestas en el marco teórico para la construcción de una cultura de género en los centros: sociocultural, relacional y personal. Con estos criterios, se realiza la descripción y “reconstrucción analítica” de las prácticas, del contexto sociocultural y personas y grupos que participan. Para ello, tomamos las ideas teóricas sobre “buenas prácticas”, identificando su emergencia en los casos del estudio. Además, las referencias a los tres planos interdependientes antes señalados que propone el enfoque doing gender, nos permiten interpretar con mayor profundidad la incidencia y adecuación real de estas acciones coeducativas en sus contextos socioculturales de referencia. Parte del análisis cualitativo se realiza con el programa Atlas/ti 6.2 para probar y afinar el sistema de categorías. 4. Resultados A continuación presentamos cada una de las 4 prácticas seleccionadas. Cada práctica la estructuramos en cuatro partes: en una primera parte, se expone el contexto y se describe la propia actividad; en la segunda parte, se analiza la actividad en función de los criterios planteados teóricamente; en la tercera parte, desde las tres perspectivas del doing gender, se realiza un estudio de la práctica; y, por último, se reflejan las conclusiones respecto a la práctica. - EFICACIA - EFECTO TRANSFORMADOR - SOSTENIBILIDAD - LEGITIMIDAD - REPLICABILIDAD
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 229 4.1. Práctica 1: Museo de la Mujer en los Juegos Olímpicos a) Contexto y procedimiento de investigación Son múltiples los autores que recuerdan la pobre presencia de las mujeres en la historia del deporte (Mateos, González, Sánchez-Mosquera, Martínez-Vidal y Martínez-Patiño, 2010) y en los medios de comunicación (Romero, 2008; Vázquez, 2006). Por lo tanto, todo intento de hacer visible a la mujer deportista, que con sus éxitos es un ejemplo a seguir para las niñas, debe ser aplaudido y potenciado. La primera práctica se desarrolla en un centro educativo concertado de la provincia de Sevilla, y surge a iniciativa de un único profesor, de Educación Física, que es quien la lleva a cabo. Dicha actividad, encuadrada dentro del Día de la Mujer Trabajadora (8 de Marzo), consiste en construir con el alumnado de 3º de ESO un pequeño museo de las Olimpiadas en el que se destaque la participación y el papel de la mujer en el mismo. Los objetivos planteados son acercar el rol de la mujer en el deporte Olímpico al centro escolar, concienciar al alumnado y profesorado de los valores del deporte como camino para la coeducación y, por último, crear una escuela y entorno escolar coeducativo. El grupo de clase se divide por grupos con un cometido diferente cada uno: uno se encarga de crear la publicidad del evento; otro se encarga del stand 1 donde se explica la historia de los Juegos Olímpicos; en el stand 2 se resalta la participación de las mujeres en las Olimpiadas; en el stand 3 se destacan las deportistas femeninas más importantes; el stand 4 donde se muestra la evolución en la indumentaria deportiva femenina; por último el stand 5 es donde, de manera audiovisual, se muestra la creación de esta actividad. La implicación del alumnado que ha llevado a cabo la actividad ha sido todo un éxito debido a que todos/as están muy concienciados de la importancia de una escuela formada en valores de igualdad y respeto. (Profesor responsable) La visita al museo del alumnado se planteó como obligatoria, de tal modo que, por turnos, todas las clases de Primaria y Secundaria realizaron la visita. También se establece la jornada como de “puertas abiertas”, pero la participación en palabras del organizador ha sido escasa. Entre las causas de la pobre participación podemos encontrar la poca eficacia de la publicidad del evento: La difusión en sí de la actividad, ha sido publicada en la página web del centro y a través de cuartillas publicitarias los días anteriores a la exposición, provocando que la difusión del evento no haya sido todo lo satisfactoria que deseábamos. (Profesor responsable) En base a las observaciones y grabaciones realizadas, podemos decir que se visibiliza la práctica deportiva de la mujer y se fomenta la práctica de actividad física entre las chicas, así como el respeto hacia las mujeres entre los chicos. b) Criterios de análisis Observamos como la práctica es un sistema eficaz para rescatar la historia de importantes deportistas femeninas y promover el sentimiento de “apropiación” de las niñas. Se cumplen, por tanto, los objetivos de visibilizar a la mujer deportista y fomentar un deporte coeducativo.
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 236 A nivel de coeducación, se trata de un centro sinérgico en el que se realizan actividades conjuntas entre diferentes áreas y organizadas por la coordinadora de coeducación. En cuanto al claustro de profesorado se aprecia poco apoyo en las propuestas e incluso dificultades por su parte. Yo he tenido, por parte del Claustro, reticencias a la hora de aceptar los juegos a la hora del recreo. (Profesora de Educación Física) La implicación y participación del alumnado es buena al realizarse en horario escolar, pero con muchas reticencias iniciales entre los chicos. Cuando hacemos los grupos y las niñas tienen que elegir a los niños, a veces el niño protesta porque no quiere, pero eso es así, es una lucha. (Profesora de Educación Física) Aún así, observamos resultados apreciables en esta práctica: se desarrolla el respeto a los demás compañeros y compañeras a pesar de las posibles diferencias, se fomenta el interés por otras actividades deportivas no tradicionales y se fomenta la participación de las chicas en actividades físicas durante el recreo. b) Criterios de análisis Estamos ante una práctica coeducativa eficaz que rompe la hegemonía y omnipresencia del fútbol en los recreos, relegándolo a otros espacios y dejando el principal a otros deportes o actividades no impregnadas del carácter sexista del deporte tradicional. Por eso, se trata de una propuesta coeducativa legitimada. Yo planteé en el Claustro que pensaba que la pista era un espacio de poder masculino. Eso sentó así como, ¡uh! ¡Vaya lo que dice esta mujer! Porque los conflictos que vemos en el patio vienen por la cuestión de la pista. La pista es un espacio donde todo el mundo quiere, quiere utilizar, pero siempre ha sido utilizado, históricamente en todos los centros en los que he estado, por los niños, y además por los niños más fuertes. Los más débiles, incluso dentro de los niños, no se les ha dejado entrar. (Profesora de Educación Física) Sin embargo, el efecto transformador de la cultura de género en la escuela es, en opinión de la profesora, reducido entre el alumnado. ¿Se han notado cambios en cuanto a, no sé, antes, por ejemplo, no se conocía el balonmano y ahora te piden que en vez de darles un balón de fútbol le dejes un balón para jugar al balonmano? En la hora del recreo no, ahora, lo que sí es verdad es que ellos disfrutan cuando trabajamos, pero de motu propio el balón… a mí no me ha pasado. (Profesora de Educación Física) Además, la falta de implicación del profesorado en la actividad hace que no se pueda realizar con normalidad y en su integridad. Esta falta de apoyo ha hecho que la actividad no se esté llevando a cabo en estos momentos. Ahora mismo se hace en la medida que yo puedo. (Profesora de Educación Física) Con todo ello, teniendo en cuenta las características de la propuesta, podemos afirmar que es una actividad replicable y exportable a otros centros en diversos niveles educativos.
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 237 c) Niveles de análisis según la teoría doing gender Desde el prisma Sociocultural, el entorno que rodea al centro es positivo para el desarrollo de prácticas coeducativas -las familias y el entorno no ponen impedimentos para llevarlas a cabo -; sin embargo, el pobre apoyo del profesorado dificulta las propuestas, reduciéndose a aquellas que con carácter individual realiza el profesorado. Desde el marco relacional, al cambiar la dinámica de patio en los recreos, se fomenta la interacción de chicas y chicos, habitualmente agrupados por sexos e intereses. Por último, desde el nivel de estudio individual, se aumenta la motivación de las chicas y de los chicos menos habilidosos hacia la práctica deportiva, se fomenta y trabaja el respeto a los demás y aumenta el abanico de posibilidades de ocio del alumnado. d) Conclusiones sobre la práctica En base al análisis realizado, sería aventurado catalogar esta práctica como buena ya que, a pesar de que cumple con los criterios de eficacia, legitimidad y replicabilidad, estamos ante una actividad que no ha tenido una continuidad en el tiempo y el efecto transformador demostrado no es resaltable. Al igual que sucede con anteriores prácticas y en la misma línea que Saavedra et al (2013), el no cumplimiento de todos los criterios planteados, no desacredita la labor y la pertinencia de esta práctica en un centro, aplaudiendo y valorando el calado de esta práctica en el cambio de cultura de género en la escuela. 5. Discusión Los resultados obtenidos en este estudio corroboran la utilidad del enfoque doing gender como base de análisis de buenas prácticas coeducativas en Educación Física. Este prisma de trabajo ayuda a clarificar y mantener la relación entre la práctica y los diversos contextos en los que se llevan a cabo, o donde potencialmente podrían aplicarse (Escudero, 2009). Por lo tanto, no solo es importante identificar las diferencias y discriminaciones de género que se producen en la escuela, sino que es vital considerar la cultura de género que la escuela, el profesorado o las familias quieren construir desde diferentes planos (sociocultural, relacional y personal) a través de la enseñanza, particularmente de la Educación Física (Scraton, 1990, cit. en Flintoff, 1993). Esta investigación demuestra que existe una variedad de prácticas coeducativas en Educación Física que se están realizando en la actualidad en los centros docentes de Andalucía y que reconocen la labor de los docentes de esta área implicados en la eliminación de discriminaciones en las aulas por razón de género. Sin embargo, como apunta la investigadora británica Anne Flintoff (1993), y se evidencia en algunas de las actividades analizadas, las buenas prácticas son más fruto del esfuerzo personal y aislado de una persona sensibilizada, que consecuencia de una planificación coherente y organizada. A pesar de que a través del análisis no hemos podido clasificar todas las actividades como buenas prácticas coeducativas, sí que existen indicios claros de que dichas actividades se perfilan como buenas prácticas en un futuro a medio y largo plazo. El hecho de que las prácticas analizadas no cumplan con todos los criterios de catalogación, no quiere decir que no sean actividades útiles, interesantes y pertinentes para trabajar la igualdad entre mujeres y hombres a través de la actividad física y el deporte. La complejidad en la definición de
Género y educación física. Análisis de buenas prácticas coeducativas 238 buena práctica, así como la multidimensionalidad de las mismas hacen difícil la clasificación de las mismas como buenas (Saavedra et al, 2013). Por lo que animamos a que se sigan realizando y se vayan extendiendo y aplicando en otros contextos ya que pueden ser prácticas verdaderamente efectivas. Aunque las prácticas sean exitosas y eficaces en los lugares donde se desarrollan, su replicabilidad en otros centros dependerá de los contextos en los que se quieran llevar a cabo. Como afirma Bonal (1997), el tipo de barrio en la que está ubicada, el grado de participación de las familias, la variabilidad del profesorado, etc. son algunos de los factores que permitirán o imposibilitarán la puesta en práctica de las actividades. Es por ello que, aunque se catalogue una práctica como buena, no tenga por qué ser igual de efectiva en todos los contextos donde se apliquen. En algunas actividades estudiadas en esta investigación es precisamente el contexto el que permite el éxito de la práctica. Estando además en consonancia con los principios propuestos en las escuelas andaluzas por el I Plan de Igualdad entre Hombres y Mujeres de la Junta de Andalucía, particularmente el principio de transversalidad, como sucede en la práctica 3, que al tratarse de una localidad pequeña, administración y centro educativo pueden trabajar conjuntamente para que prospere la actividad. Algunas de las prácticas tienen además la ventaja de estar en consonancia y caminar en la misma dirección que las propuestas de las autoridades deportivas (Consejo Superior de Deportes) y las relacionadas con la mujer (Instituto de la Mujer). Éstas llevan varios años publicando materiales científicos y divulgativos encaminados a hacer presente la práctica deportiva de las mujeres en la alta competición. Véanse documentos como el estudio número 39 sobre ciencias del deporte titulado “Las mujeres en la alta competición deportiva” editado en 2001 por el Consejo Superior de Deportes (CSD), o la publicación “Siempre Adelante: mujeres deportistas” editado por el Instituto de la Mujer en 2005. También con el objeto de reconocer el valor deportivo de las mujeres deportistas, el CSD en colaboración con el Instituto de la Mujer, otorga desde 2006 los premios a las mejores deportistas jóvenes por sus rendimientos académicos y deportivos. Todas estas actuaciones se complementan y permiten ahondar en la obtención de resultados que posibiliten una mayor y mejor práctica deportiva de las chicas. Los beneficios y ventajas que, a través de propuestas como las anteriormente mencionadas, se obtienen, son muestras con las que discutir y rebatir a aquellas personas defensoras de una educación segregada o diferenciada (Barrio, 1995), que actualmente se está extendiendo en algunos sectores educativos. Esta educación diferenciada sostiene una educación en la que niños y niñas obtienen un aprendizaje más eficaz cuando lo hacen de manera dividida por sexos. Sin embargo, está condicionando y alterando la necesaria interacción entre chicos y chicas, de manera que las relaciones sociales están mermadas y limitadas, creándose de esta manera una situación antinatural. Por último, debemos reconocer las bondades y la utilidad del conjunto de indicadores de análisis de buenas prácticas coeducativas propuesto por Bascón et al (2010) y Rebollo et al (2012) tales como la eficacia, la sostenibilidad, la legitimidad, el efecto transformador y la transferibilidad. Sin embargo, y en esta misma línea se plantea el estudio de Saavedra et al (2013), debemos seguir trabajando en la validación de dichos criterios con estudios más en profundidad con prácticas coeducativas.
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