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Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones Sociales del Periodismo (Feminista): El Caso de The Morning Show

Garrido Muñoz de Arenillas, Rocío; Zaptsi, Anna; Vera Moreno, Blanca

Abstract

La televisión, como agente socializador, tiene la capacidad de promover, mantener y desafiar las representaciones sociales que las audiencias construyen sobre ciertos temas y colectivos, especialmente, cuando no tienen un contacto real con estos. Así, las representaciones ficticias del periodismo contribuyen a la opinión pública sobre esta profesión y quienes la ejercen. Estas representaciones suelen basarse en estereotipos de género que infravaloran a las periodistas e infrarrepresentan su diversidad. La televisión streaming, unida a movimientos feministas como el #MeToo, han mejorado la presencia y representación femenina en las pantallas. Como ejemplo, este artículo ofrece un estudio de caso basado en la serie The Morning Show. Concretamente, tras un análisis psicosocial por pares (aplicando dos libros de códigos a los 30 episodios de sus tres temporadas), presentamos escenas que epitomizan las características de hacer periodismo feminista: (1) crítica a la forma convencional e hipermasculinizada del periodismo, (2) transforma las estructuras y lógicas de las empresas periodísticas, (3) visibiliza y focaliza en las voces y experiencias femeninas (y otros colectivos subalternizados), (4) se dirige al bien común y la justicia social, (5) denuncia las consecuencias de la precariedad y violencia que soportan las periodistas, mostrando sus formas de resistencia, y (6) integra una mirada sistémica del periodismo. Asimismo, señalamos representaciones de periodistas que desafían los estereotipos y reflejan su diversidad (étnico-cultural, sexual y de género, funcional y de apariencia física). Finalmente, discutimos las principales contribuciones teóricas y aplicadas, especialmente dirigidas al fomento de la equidad en la industria periodística y audiovisual.

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Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones Sociales del Periodismo (Feminista): El Caso de The Morning Show Psychosocial Analysis of New Social Representations of (Feminist) Journalism: The Case of The Morning Show Rocío Garrido [email protected] Universidad de Sevilla Anna Zaptsi [email protected]s Centro Universitario EUSA (Sevilla) Blanca Vera [email protected] Universidad de Sevilla Resumen La televisión, como agente socializador, tiene la capacidad de promover, mantener y desafiar las representaciones sociales que las audiencias construyen sobre ciertos temas y colectivos, especialmente, cuando no tienen un contacto real con estos. Así, las representaciones ficticias del periodismo contribuyen a la opinión pública sobre esta profesión y quienes la ejercen. Estas representaciones suelen basarse en estereotipos de género que infravaloran a las periodistas e infrarrepresentan su diversidad. La televisión streaming, unida a movimientos feministas como el #MeToo, han mejorado la presencia y representación femenina en las pantallas. Como ejemplo, este artículo ofrece un estudio de caso basado en la serie The Morning Show. Concretamente, tras un análisis psicosocial por pares (aplicando dos libros de códigos a los 30 episodios de sus tres temporadas), presentamos escenas que epitomizan las características de hacer periodismo feminista: (1) crítica a la forma convencional e hipermasculinizada del periodismo, (2) transforma las estructuras y lógicas de las empresas periodísticas, (3) visibiliza y focaliza en las voces y experiencias femeninas (y otros colectivos subalternizados), (4) se dirige al bien común y la justicia social, (5) denuncia las consecuencias de la precariedad y violencia que soportan las periodistas, mostrando sus formas de resistencia, y (6) integra una mirada sistémica del periodismo. Asimismo, señalamos representaciones de periodistas que desafían los estereotipos y reflejan su diversidad (étnico-cultural, sexual y de género, funcional y de apariencia física). Finalmente, discutimos las principales contribuciones teóricas y aplicadas, especialmente dirigidas al fomento de la equidad en la industria periodística y audiovisual. Palabras clave Representaciones sociales, periodismo feminista, #metoo, interseccionalidad, televisión streaming Abstract Television, as a socializing agent, has the ability to promote, maintain and challenge the social representations that audiences build on certain issues and groups, especially when they lack real-life contact with them. Thus, fictitious portrayals of journalism can influence public opinion about the profession and those who practice it. Unfortunately, these representations often rely on gender stereotypes that undervalue and underrepresent female journalists and their diversity. Streaming television, along with feminist movements such as #MeToo, has increased the presence and representation of women on screen. This article provides a case study based on the series The Morning Show. Specifically, we present scenes that epitomize the characteristics of feminist journalism after a psychosocial analysis by peers (applying two codebooks to the 30 episodes of its three seasons): (1) critique of the conventional and hyper-masculinized form of journalism, (2) transformation of the structures and logics of journalistic enterprises, (3) visibility and focus on female voices and experiences (and other subaltern groups), (4) seeking the common good and social justice, (5) exposing the consequences of the precariousness and violence that journalists endure, while also showcasing their forms of resistance, and (6) integrating a systemic perspective into their work. Additionally, we highlight representations of journalists who challenge stereotypes and reflect their diversity in terms of ethnicity, culture, sexuality, gender, ability, and physical appearance. Finally, we discuss the main theoretical and applied contributions, particularly aimed at promoting equity in the journalistic and media industry. Keywords Social representations, feminist journalism, #metoo, intersectionality, streaming television Recibido: 26/01/2024 Aceptado: 27/03/2024 Cómo citar: Garrido, R.; Zaptsi, A. & Vera, B. (2024). Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones Sociales del Periodismo (Feminista): El Caso de The Morning Show. Dígitos. Revista de Comunicación Digital, 10: 122-147. DOI: 10.7203/drdcd.v0i10.290 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 123 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 123 Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones Sociales del Periodismo (Feminista): El Caso de The Morning Show 1. Introducción La televisión es un poderoso agente socializador que, como medio de comunicación de masas, juega un papel crucial en la construcción de la realidad y sus representaciones sociales (Tania Rodríguez, 2009; Daniel Genner and Sara Süss, 2017). Numerosos estudios han mostrado cómo las narrativas de ficción pueden reforzar, promover o cambiar las actitudes y valores de las audiencias en torno a un tema o colectivo (Anne Hamby, David Brinherg and James Jaccard, 2018; Emily Moyer-Gusé, Katherine R. Dale and Michelle Ortiz, 2019; Edward Schiappa, Peter B. Gregg and Dean H. Hewes, 2005). Siguiendo a Albert Bandura (1986): “muchas de las ideas erróneas que las personas desarrollan sobre determinadas ocupaciones, nacionalidades, grupos étnicos, roles sexuales, roles sociales y otros aspectos de la vida se cultivan a través del modelado de estereotipos por parte de los medios de comunicación” (p.8). Por ello, el estudio de las representaciones sociales es fundamental para el desarrollo de las ciencias sociales y de la comunicación, especialmente cuando la audiencia no tiene un contacto real con estas realidades (Serge Moscovicci, 1988; Rocío Garrido y Anna Zaptsi, 2021). En este sentido, las representaciones cinematográficas y televisivas sobre el periodismo contribuyen significativamente a la opinión que las audiencias tienen sobre esta profesión y sobre quienes la ejercen (Matthew C. Ehrlich, 2009; Chad Painter, 2019; Joe Saltzman, 2005). Citando a Brian McNair (2010, p. 16): “las películas son el medio central de creación de mitos de nuestras sociedades. Las películas sobre el periodismo, por extensión, son el principal espacio cultural en el que las sociedades articulan los valores periodísticos, los exploran e interrogan, y critican la aplicación de estos valores”. El periodismo es una profesión recurrente en la cultura popular, encontrando tanto en el cine como la televisión numerosas historias centradas en la industria y sus profesionales (Painter, 2019; McNair, 2010). Sin embargo, si se introduce una perspectiva de género en el análisis, es frecuente encontrar representaciones hipermasculinizadas que ofrecen una imagen de las periodistas sesgada y relacionada con estereotipos de género (Howard Good, 1998; Valencia, Maria José Cantalapiedra, Cesar Coca, Aingeru Arratibel, Simón Peña y Jesús Ángel Pérez, 2008; Joe Saltzman, 2003). Asimismo, se ha señalado que los personajes de periodistas suelen incluir poca diversidad (e.g., étnica-cultural, sexual y de género, funcional o de apariencia física) y que, en caso de incluirla, estos son cosificados, sexualizados o su aportación se reduce a esta condición (Maxime De Wulf, Helskens, Frederick Dhaenens and Sarah Van Leuven, 2023; Matthew C. Ehrlich and Joe Saltzman, 2015; Amanda Rossie, 2009). Más allá de los estereotipos, estas representaciones también reflejan la realidad de las redacciones occidentales, donde las periodistas—y, especialmente, las personas que encarnan minorías subalternizadas—deben afrontar numerosos obstáculos para acceder al mercado laboral, mantenerse en él y promocionar a mejores puestos (David H. Weaver, Lars Willnat and Cleveland Wilhoit, 2019). Sin embargo, además de reflejar la realidad y ejercer su función de denuncia social, la ficción puede desafiar las estructuras existentes al dibujar nuevas representaciones sociales (Ehrlich, 2015). Esta capacidad de los medios para imaginar sociedades más igualitarias e inclusivas ha cobrado especial relevancia gracias a iniciativas feministas dentro del mundo Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 124 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 124 audiovisual. Movimientos como el #MeToo o el Times’ Up han puesto el foco en el análisis crítico de las producciones de ficción desde una perspectiva de género interseccional (Garrido y Zaptsi, 2021). Pero no solo con el objetivo de señalar los sesgos y desigualdades en términos de presencia y representación femenina y minorías sociales, sino también identificando buenas prácticas. Por ejemplo, ofreciendo personajes femeninos que desafían los roles y estereotipos de género, desestabilizando el status quo desde su complejidad y diversidad (Garrido y Zaptsi, 2021). En esta dirección, este artículo presenta un estudio de caso de la serie The Morning Show (2019- ), mediante un análisis psicosocial de las representaciones sociales que ofrece del periodismo (feminista) y de las mujeres periodistas. Esta serie, enmarcada en la era del #MeToo, por un lado, desarrolla nuevas narrativas que pueden contribuir a romper la desigualdad de género dentro y fuera de la industria. Por otro lado, representa mujeres periodistas que van más allá de los arquetipos clásicos: mujeres complejas y diversas que resisten y luchan contra el sistema patriarcal. Así se muestra la serie como ejemplo de buena práctica en términos de presencia y representación femenina que permiten imaginar nuevas formas (feministas) de hacer periodismo. A continuación, se describe brevemente el marco teórico que nutre este trabajo, desde las representaciones sociales al contacto parasocial. Posteriormente, se presenta cómo han evolucionado las representaciones del periodismo y las periodistas en el cine y la televisión, para centrarnos en los estereotipos que aún dominan la pantalla y los desafíos que siguen existiendo, especialmente desde una mirada feminista interseccional marcada por movimientos como el #MeToo y el Time’s Up. Posteriormente, detallamos el método. Finalmente, presentamos y discutimos los resultados siguiendo los objetivos planteados: (1) ofrecer nuevas formas (feministas) de hacer periodismo y (2) caracterizar perfiles más diversos de mujeres periodistas. 1.1. Las Representaciones Sociales y su Influencia en el Contacto Parasocial y la Identidad Social Los medios de comunicación juegan un papel esencial en la producción de conocimiento sobre los grupos y objetos sociales, es decir, de sus representaciones sociales. Citando a Rodríguez (2009), las representaciones sociales se definen como “el sistema holístico, organizado, de ideas, creencias, imágenes y actitudes que se elaboran en torno a un objeto social relevante dentro de un grupo social (…) que se generan, permanecen y transforman mediante los procesos comunicativos cotidianos y mediáticos” (p. 15). La Teoría de las Representaciones Sociales (Moscovici, 1988), parte de la premisa de que la comunicación de masas es crucial para que los individuos elaboren sus representaciones o imaginarios sobre el mundo que le rodea, desde un trasfondo sociocultural compartido, ya sea por la consolidación de las ideas existentes o por la introducción de nuevas ideas. En esta dirección, Moscovici (1988) propone cómo las minorías activas pueden desafiar y cambiar las representaciones sociales dominantes y cómo estas pueden evolucionar en función de la velocidad y complejidad de la comunicación mediática disponible. En esta línea, cabe plantearse quién domina la industria audiovisual y la creación de contenido y qué impacto tiene esto sobre las audiencias. Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 125 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 125 Siguiendo a Robert Farr (1986), “numerosas representaciones son sociales porque son transmitidas por los medios de comunicación” (p. 496). Por ello es tan relevante analizar críticamente el contenido transmitido por la televisión, como espacio público privilegiado, sobre temas o grupos sociales con los que las audiencias no tienen un contacto directo. Aquí juega un papel fundamental la Teoría del Contacto Parasocial (Schiappa et al., 2005), que explica los procesos por los cuales las audiencias adquirieren una serie de ideas y actitudes hacia determinados colectivos a través de los personajes televisivos que los representan (Brandley J. Bond, Brandon Miller and Jennifer S. Aubrey, 2018; Sabina Lissitsa and Nonna Kushnirovich, 2021). Estos procesos son muy parecidos a los que se dan cuando tenemos contacto directo con personas reales, por lo que podemos desarrollar estereotipos y prejuicios sobre ellos (Schiappa et al., 2005). Especialmente, estos sesgos adquiridos a través del contacto parasocial son más fácilmente extrapolables a la vida real si no se tiene contacto directo con dichos colectivos (Bond et al., 2018; Paz Cánovas Leonhardt y Piedad Sauquillo Mateo, 2008). En este contexto, las representaciones televisivas estereotipadas sobre grupos minoritarios/subalternizados no solo dificultan su integración social al tener un impacto negativo en términos de contacto parasocial intergrupal. También influyen en la autopercepción que tienen de sí mismas las personas que pertenecen a estos grupos minoritarios/subalternizados (Díaz- García et al., 2020). Afecta a su identidad social, ya que dota de significados negativos el contenido asociado a su grupo de pertenencia o categoría social (Bárbara Scandroglio, Jorge López y María del Carmen San José, 2008). Así, se generan conflictos personales que afectan a la salud mental de estas personas, como evidencia Laverne Cox en Disclosure: “estaba siendo criada para ser exitosa y enciendo la televisión y veo esas imágenes que no se correspondían con la persona que yo era y me hacían odiar todo lo trans que había en mí” (Netflix, 2022). Por todo ello es fundamental analizar de forma crítica cómo ha sido representado el periodismo y, en concreto, las mujeres periodistas en televisión. Cuestionado cómo se construyen sus representaciones sociales y cómo estas pueden influir en las audiencias, tanto en las generales (en línea con el contacto parasocial), como en las especializadas (en línea con la identidad social). Esta última, además, podrá tener gran impacto en los y las profesionales del futuro, quienes encontrarán (o no) referentes en las historias televisivas. 1.2. Las Representaciones del Periodismo y los Periodistas El periodismo ha desempeñado un papel destacado en Hollywood desde los primeros años de la industria cinematográfica (McNair, 2010). Por su naturaleza como práctica profesional, este genera historias fácilmente traducibles a relatos cinematográficos o televisivos, muchos de ellos basados en hechos reales (McNair, 2010). Siguiendo el análisis de Painter (2017) sobre la evolución del periodismo en el cine, las películas clásicas a menudo ofrecen tramas donde los periodistas luchan por la verdad y la justicia, desempeñando el arquetipo de héroe. Por ejemplo, en It Happened One Night (1934), el personaje interpretado por Clark Gable ayuda a una joven a escapar de su padre controlador. El cine moderno, por su parte, complejiza esta imagen, enfrentando dilemas éticos y profesionales a veces ambiguos. Por ejemplo, en Spotlight (2015), retrata el proceso de periodismo de investigación desarrollado en el periódico The Boston Globe, que expuso el escándalo de abuso sexual infantil en la Iglesia Católica. Como en otras películas modernas, se pone en valor la ética periodística, el trabajo duro para verificar fuentes y las dificultades que supone desafiar a instituciones poderosas. Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 126 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 126 Como en la mayoría de las representaciones profesionales, el perfil de periodista que impera en la ficción es el del hombre blanco, cisgénero, heterosexual, competente y de éxito. Cuando la periodista es una mujer, entonces aparecen retratos negativos y estereotipados que marcan la desigualdad de género (De Wulf Helskens et al., 2023; Good, 1998; Chad Painter and Patrick Ferrucci, 2015; Saltzman, 2003). A diferencia de otros personajes femeninos ficticios, reducidos a amas de casa y esposas/novias (Andre M. Lindner, Melissa Lindouist and Julie Arnold, 2015; Amanda Lotz, 2010; Alexandra Sink and Dana Mastro, 2016), las periodistas han sido caracterizadas con mayor agencia y profesionalidad (Good, 1998; Saltzman, 2003). Sin embargo, simultáneamente, presentan una serie de características que las estereotipan y reducen la complejidad de los personajes. A continuación, se presentan las más frecuentes. En primer lugar, el conocido como ‘sob sisters’ (del inglés ‘sob’, sollozo) las dibuja como compasivas, excesivamente sensibles e inestables (Good, 1998; Saltzman, 2003). Esta tendencia de dejarse llevar por sus emociones hace que se involucren personalmente en las historias que cubren—alejándose así de la preciada objetividad periodística—y a colocarse en roles subordinados (De Wulf Helskens et al., 2023). Por ejemplo, la serie Sports Night (1998-2000) muestra a las periodistas como poco profesionales, incluso con menos conocimientos deportivos en comparación con sus compañeros, de los cuales son dependientes (Chad Painter and Patrick Ferrucci, 2012). Esto ocurría hasta con las jefas de redacción, quienes “estaban ahí para despistar a los espectadores sobre el sexismo” (Painter, 2019, p.14). En segundo lugar, es usual presentar a las reporteras como objetos sexuales y románticos. Así, están dispuestas a utilizar sus dotes de seducción y sexuales para conseguir sus objetivos profesionales (Painter and Ferrucci, 2015; Saltzman, 2003). Este tópico podemos encontrarlo en numerosas producciones, tales como House of cards (2013-2018), donde una joven periodista mantiene relaciones sexuales con una fuente poderosa a cambio de información, mostrando pocos escrúpulos y ninguna ética profesional (Chad Painter and Patrick Ferrucci, 2017). Asimismo, las periodistas, aunque aparentemente independientes, suelen mostrar un profundo deseo de enamorarse, a menudo de sus mentores, jefes o compañeros (Ehrlich, 2009; Valencia et al., 2008). Incluso personajes de corte más liberal, que pretenden romper con esta imagen a través de su libertad sexual, como Carrie Bradshaw (S.J. Parker) en Sex and the City (1998-2004), mantienen una preocupación constante por su apariencia y por ser objeto de deseo (Painter, 2019). No casualmente, además, esta periodista se centra en cuestiones sexoafectivas en su columna. Es decir, trabaja con contenido “blando”, asociado a la prensa femenina, lejos del contenido “duro” asociado la prensa de verdad, hecha por hombres (María Isabel Menéndez, 2019). En tercer lugar, es frecuente la infantilización y eterna juventud de las periodistas. Así, muchas se presentan en el inicio de su carrera o incluso se ridiculiza su crecimiento profesional, el cual está atrofiado por la hipermasculinización del entorno donde trabajan (De Wulf et al., 2023). Por ejemplo, The Bold Type (2017-2021) ofrece una mirada crítica sobre las complejidades que enfrentan las reporteras jóvenes (De Wulf Helskens et al., 2023). Según Valencia et al. (2008), esta representación ficticia reproduce las brechas de género existentes dentro del periodismo real, marcadas por: (a) los cánones de belleza que imperan delante de las cámaras, por los que el aspecto físico de las periodistas prima sobre sus competencias profesionales, reduciendo su empleabilidad a medida que envejecen; (b) las dificultades para la conciliación de la vida familiar y laboral, especialmente para aquellas que son madres; y (c) el techo de cristal, que impide a las mujeres alcanzar la madurez profesional y ocupar puestos de responsabilidad. Además, las mujeres que ostentan puestos de poder suelen ser representadas mediante rasgos típicamente masculinos como Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 127 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 127 la ambición, autoritarismo, agresividad, autosuficiencia y/o cinismo (De Wulf Helskens et al., 2023; Saltzman, 2003). Finalmente, la televisión ofrece perfiles poco heterogéneos de periodistas, infrarrepresentando su diversidad étnico-cultural, sexual y de género, funcional y física (De Wulf Helskens et al., 2023; Elrich et al., 2015; Rossie, 2009). Y cuando aparecen, se representan como un elemento exótico, sexualizado y/o la narrativa se focaliza en las desigualdades derivadas de su condición (étnica, sexual, funcional, etc.), como si fuera su único elemento definitorio (Mary Kidd, 2016; Stacy L. Smith, Marc Choueiti, Katherine Piener, Ariana Case and Angel Choi 2017). Así, estos personajes “se basan en mitos patriarcales que infravaloran la experiencia de las mujeres y refuerzan las visiones tradicionales de la masculinidad y la feminidad” (Carolyn Z. Enns, 1994, p. 128), por lo que estamos ante un doble reto. Por un lado, fomentar la inclusión de mujeres y personas diversas delante y detrás de las cámaras, en la línea del Times’ Up. Por otro, identificar buenas prácticas contemporáneas que desafíen los estereotipos, poniendo en valor aquellas producciones que reflejan un panorama audiovisual más inclusivo y equitativo (Enns, 1994; Garrido y Zaptsi, 2021). 1.3. Contribuciones del #MeToo y el Time`s Up a la Igualdad e Inclusión en la Televisión El movimiento #Metoo es considerado como uno de los hitos clave de la cuarta ola del feminismo (Rosa Cobo Bedia, 2019), sosteniendo sus elementos clave. Por un lado, las TICs como aliadas para la movilización feminista y su globalización y, por otro, el reconocimiento de la diversidad de las mujeres y sus luchas. La popularización del #MeToo surgió de la mano de la actriz Alyssa Milano, quien en octubre de 2017 puso un tweet que decía: “Si has sido acosada o agredida sexualmente, escribe #MeToo (yo también) como respuesta a este tweet”. Rápidamente el hashtag se hizo viral y fue difundido por millones de mujeres en todo el mundo. En las primeras 24 horas, fue usado 12 millones de veces y durante el primer mes fue compartido en 85 países (CBS, 2017). Este movimiento ha logrado romper la cultura del silencio y crear conciencia sobre la prevalencia de la violencia sexual, destigmatizar a las víctimas y fomentar comunidades online de confianza, así como condenar el patriarcado y a sus perpetradores (Bianca Fileborn and Rachel Loney-Howes, 2019). El movimiento, que tuvo un gran impacto en la industria audiovisual, se ha extendido a muchas otras áreas, denunciando y cancelando a hombres poderosos de alto prestigio (e.g., Harvey Wenstein, Bill Cosby, Plácido Domingo), incluidos reputados periodistas (e.g., Matt Lauer, Charlie Rose, Patrick Poivre d'Arvor). A pesar de los logros alcanzados, #MeToo también ha sido objeto de críticas. Principalmente, por ser liderado por mujeres de Hollywood e infrarrepresentar la diversidad de las mujeres, así como por no lograr un impacto sociopolítico sostenible a largo plazo (Fileborn and Loney-Howes, 2019). En respuesta, en enero de 2018 se fundó el movimiento Time’s Up, liderado por mujeres como Shonda Rimmes, Eva Longoria y Viola Davis. Este surge con la intención de desarrollar acciones concretas que den respuesta no solo a la violencia sexual, sino también la brecha salarial, el techo de cristal y otras formas de discriminación hacia las mujeres, teniendo en cuenta su diversidad étnico-cultural, sexual y de género, funcional, etc. Así, Time’s Up aboga por cambios sistémicos en pro de la igualdad y equidad (The New York Times, 2018). Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 128 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 128 Desde su creación, Time’s Up ha promovido iniciativas como el #4percentchallenge, cuyo objetivo es incrementar la participación de mujeres detrás de las cámaras. El nombre del desafío hace referencia al análisis de películas más taquilleras durante el período 2007-2017 realizado por la Escuela de Comunicación y Periodismo Annenberg de la USC (Smith et al., 2017), que reveló un porcentaje sorprendentemente bajo de mujeres directoras en la industria cinematográfica. Además, Time’ Up, claramente influenciado por el movimiento Black Lives Matter y los movimientos LGBTQ+, recibió elogios por su compromiso con la visibilización de mujeres diversas y generar oportunidades para que sus voces sean escuchadas de manera equitativa (Yohanna Desta, 2018). Estos movimientos han tenido un impacto significativo en el cine y la televisión. Por ejemplo, impulsando narrativas centradas en las vivencias de las mujeres desde las voces de las mujeres (e.g. Barbie, The Handmaid’s Tale, Scandal), desafiando los estereotipos de género (e.g. Brave) e integrando mayor diversidad delante y detrás de las cámaras (e.g., POSE, Orange is the New Back). Grandes feministas y pensadoras ya abordaban estas cuestiones años atrás, como Laura Mulvey en su ensayo Placer visual y cine narrativo (1975) donde se introduce el concepto de ‘the male gaze’ (la mirada masculina), que explica cómo los creadores masculinos (cishetero blancos) han plasmado en las representaciones culturales, su forma de entender el mundo, contribuyendo a la creación de personajes femeninos e historias estereotipadas y planas, que no son fieles a la complejidad de la vida real. Especialmente, la nueva era televisiva (Peak TV) está avanzando hacia nuevos formatos de consumición adaptados al ritmo de la sociedad, ampliando la mirada y, por tanto, diversificando sus contenidos y los perfiles de quienes los crean (Tom Huddleston Jr., 2017; Blanca Vera, Rocío Garrido y Anna Zaptsi, 2023). 2. Método 2.1. Objeto de análisis: The Morning Show En este estudio de caso se llevó a cabo el análisis de la serie televisiva The Morning Show (2019- actualidad; en adelante TMS). Esta serie fue intencionalmente seleccionada, ya que narra la historia del programa matutino TMS y de sus periodistas en la era #MeToo. La serie está inspirada en el escándalo de Matt Lauer, un reportero estadounidense que fue despedido de ‘NBC News’ por conducta sexual inapropiada en 2017. Así, TMS relata desde la ficción el sexismo imperante en la cadena de televisión ‘United Broadcast Association’ (UBA) y cómo contribuyen las periodistas a generar cambios estructurales, relacionales y profesionales. Su primera temporada se enfoca en la denuncia del acoso sexual y los efectos del #MeToo. La segunda introduce su interconexión con el racismo y heterosexismo, desde el contexto del Covid-19. Finalmente, la tercera hace hincapié en la responsabilidad social del periodismo en la era de la televisión streaming, ejemplificando el periodismo feminista como buen periodismo. Esta serie posee varios criterios de inclusión (CI) que la hacen de gran interés para un análisis psicosocial desde una perspectiva feminista interseccional (Garrido y Zaptsi, 2021; Amanda Lotz, 2001). La Tabla 1 muestra la ficha técnica de la serie, así como los datos relativos a los criterios de inclusión: (CI1) ser una serie popular emitida en una plataforma streaming; (CI2) con una alta presencia femenina detrás de las cámaras; (CI3) alta presencia y protagonismo femenino delante de las cámaras; (CI4) inclusión de diversidad en sus personajes; (CI5) y que trata temas relacionados con el sexismo y otras formas de opresión. Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 129 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 129 Tabla 1. Ficha Técnica de TMS y Criterios de Inclusión (CI1) Datos de emisión y popularidad. Medio de difusión: Apple TV+. Emisión: 1 de noviembre de 2019-actualidad (3 temporadas). Es la serie más vista de Apple TV+ (Mike Fleming Jr, 2023) (CI2) Alta presencia femenina detrás las cámaras. Kerry Ehrin (showrunner), Jennifer Aniston (productora ejecutiva), Reese Witherspoon (productora ejecutiva), Mimi Leder (directora y productora ejecutiva), Kristin Hahn (productora ejecutiva), Erica Lipez (guionista), Michelle Denise Jackson (guionista), etc. (CI3) Alta presencia y protagonismo femenino delante de las cámaras. Protagonistas femeninas: Alex Levy (Jennifer Aniston), Bradley Jackson (Reese Witherspoon), Mia Jordan (Karen Pittman), Stella Bak (Greta Lee), Christine Hunter (Nicole Beharie), Laura Peterson (Julianna Margulies). Protagonistas masculinos: Cory Ellison (Billy Crudup), Charlie "Chip" Black (Mark Duplass), Paul Marks (Jon Hamm), Mitch Kessler (Steve Carell). Otros personajes femeninos: Hannah Shoenfeld (Gugu Mbatha-Raw), Maggie Brener (Marcia Gay Harden), Cybil Reynolds (Holland Taylor), etc. Otros personajes masculinos: Yanko Flores (Néstor Carbonell), Daniel Henderson (Desean Terry), Hal Jackson (Joe Tippett), etc. (CI4) Inclusión de diversidad en sus personajes. Diversidad Étnico-cultural: Mia (Afroestadounidense), Stella (Asiáticaestadounidense), Hannah (Afroestadounidense), Daniel (Afroestadounidense), Yanko (Latino estadounidense), Julia (Afrolatino estadounidense), etc. Diversidad Sexual y de género: Bradley (bisexual), Laura (lesbiana), Daniel (gay). Diversidad funcional y de apariencia física: Cybil (anciana), Fred (anciano), Amanda (apariencia andrógina), Paola Lambrusquini (apariencia descuidada). (CI5) Abordaje del sexismo y otras formas de opresión. Aborda directamente el acoso y abuso sexual, techo de cristal, conciliación familiar, aborto, etc. También denuncia el racismo, heterosexismo, edadismo, etc. Fuente: elaboración propia 2.2. Diseño y procedimiento El diseño de este estudio es de carácter cualitativo, centrado en el análisis de la serie TMS, por el cual se presentan escenas que epitomizaban, por un lado, los elementos definitorios del periodismo (feminista) en la era #MeToo y, por otro, representaciones de mujeres periodistas que desafían los estereotipos, ofreciendo imágenes más complejas e interseccionales. Para ello, las investigadoras elaboraron dos libros de códigos para el análisis y selección de escenas. El primer libro de códigos identificaba las características del periodismo en la era #MeToo, siguiendo la propuesta de Laura Martínez-Jiménez, Rosa-María Martín-Sabarís, Belén Zurbano- Berenguer y María Sánchez-Ramos (2023) sobre los sentidos comunes que caracterizarían al periodismo feminista. Estos son: (1) la crítica a la forma convencional e hipermasculinizada de hacer periodismo; (2) la transformación de las estructuras y lógicas organizativas de las empresas periodísticas; (3) la visibilización y focalización en las voces y experiencias de las mujeres (y Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 130 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 130 otras subjetividades vulnerabilizadas); (4) el desarrollo de un periodismo basado en el bien común que contribuya a la justicia social, identificando el periodismo feminista con el buen periodismo; (5) la denuncia de diversas formas la precariedad y violencia que soportan las periodistas, mostrando sus consecuencias y las diferentes formas de resistencia y (auto)cuidado; y (6) la necesidad de integrar una mirada sistémica del periodismo. El segundo libro de códigos examinaba la diversidad de los personajes femeninos, en términos: (1) étnico-culturales (2) sexuales y de género, y (3) funcionales y de apariencia física. De esta forma, desde una perspectiva interseccional (Kimberle Crenshaw, 1991), se reconoce la heterogeneidad de las mujeres a la vez que se muestran las diferentes formas en que sufren el patriarcado y otras formas de opresión interconectadas (e.g., racismo y xenofobia, cisheterosexismo, capacitismo, edadismo y otras opresiones derivadas del físico). La interseccionalidad tiene en cuenta el contexto, identificando los elementos estructurales que perpetúan la opresión de las mujeres y otros colectivos subalternizados (Patricia Hill-Collins and Sirma Bilge, 2020). Para el análisis, las dos primeras autoras de este artículo actuaron como codificadoras independientes, aplicando los libros de códigos a los 30 episodios que componen las tres temporadas de la serie. Tras la evaluación individual, se compararon los resultados, recogiendo las escenas señaladas por ambas investigadoras. Finalmente, por consenso, se seleccionaron las escenas más apropiadas para ejemplificar los hallazgos, las cuales se presentan a continuación. 3. Resultados y Discusión Los resultados se presentan siguiendo los sentidos comunes que caracterizarían al periodismo feminista (Martínez-Jiménez et al., 2023), usados en el primer libro de códigos de análisis. De forma transversal, se añade la perspectiva sistémica, por la que señalamos escenas que representan los diferentes niveles del periodismo: personal, relacional, organizacional, comunitario y sociopolítico. De igual forma, añadimos de forma transversal la perspectiva interseccional, ofreciendo ejemplo de mujeres diversas, las opresiones que afrontan y sus formas de resistencia. 3.1. Crítica a la Forma Convencional e Hipermasculinizada de Hacer Periodismo La serie critica abiertamente la forma convencional e hipermasculinizada de hacer periodismo, tanto a nivel estructural como a pie de calle. La primera temporada comienza con la denuncia de abusos sexuales por parte de Mitch, copresentador de uno de los programas matutinos más antiguos y exitosos del panorama televisivo estadounidense, a una de sus compañeras. Así, se pone de relieve el ambiente tóxico y sexista que domina la UBA, donde impera una ley del silencio promovida por los altos cargos. Esto se muestra de forma clara cuando Hannah va a denunciar al jefe de la cadena, Fred, que ha sido violada: “Mitch Kessler me invitó a su habitación a ver una película y acabó…”, pero las palabras le fallan por el nerviosismo (T1, Capítulo 8). En respuesta, ante la clara vulnerabilidad de ella, Fred le propone un ascenso para mantenerla callada y controlada: “No hace falta que lo digas. Me han hablado de ti, he oído que trabajas muy bien. Podrías ser coordinadora en muy poco tiempo”. Hannah pregunta si “¿es así cómo funciona?” y, finalmente, acepta. Por supuesto, no se toman medidas contra Mitch. Aquí la serie hace un guiño directo al #MeToo: cuando Fred vuelve a su mesa de producción, está televisándose un reportaje sobre Harvey Weinstein. Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 137 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 137 Figura 5. Visibilizando relaciones afectivo-sexuales entre mujeres no heterosexuales Fuente: elaboración propia (imagen tomada de Apple TV+) 3.4. Desarrollo de un Periodismo (Feminista) Basado en el Bien Común y la Justicia Social La serie muestra los intentos de las periodistas por desarrollar un periodismo que promueva la justicia social. Esto pasa no sólo por luchar por la igualdad dentro de la empresa, sino también mostrándose como modelos para otras mujeres—como Bradley al revelar su aborto o Laura su orientación sexual. La serie, aunque no reconoce explícitamente el periodismo feminista, aborda de manera implícita diversas luchas asociadas a los feminismos. Desde perspectivas tradicionales, se centra en temas como la hipersexualización femenina, el acoso sexual laboral, la brecha salarial y las dificultades para la conciliación. Además, se exploran luchas vinculadas a feminismos desde las periferias, como los feminismos negros o decoloniales. La serie destaca las complejas intersecciones entre género, origen étnico, orientación sexual, etc., que afectan a los personajes y sus formas de resistencia (ver apartado 3.3). En un giro de la trama, la serie hace un guiño a los ecofeminismos a través de la cobertura de los incendios forestales de Malibú. A pesar de la creciente relevancia del movimiento #MeToo dentro de la cadena, Fred ordena que Bradley y Alex informen sobre el desastre. Bradley aboga por un enfoque más profundo y crítico, alejándose de historias más suaves, “en lugar de alimentarles a la fuerza con un montón de basura brillante que les seda haciéndoles creer que sus vidas son estupendas porque han salvado a unos perros”. Propone denunciar que magnates locales, incluido el director de la cadena, han contratado bomberos privados para salvar sus propiedades, ignorando el resto de las casas y el entorno. A pesar de la resistencia de Chip, Bradley convence a Cory de contar la historia, aunque más como una estrategia para destituir a Fred que por un compromiso ético con la verdad periodística. Chip confiesa que, aunque antes tenía una visión del periodismo más orientada a la justicia social, su posición actual le limita, animando a Bradley a desafiar la dirección y publicar la historia, “Oye, Bradley, ¿y si decimos '¡a la mierda Fred!' y publicamos la historia de todos modos?” (T1, Capitulo 6). Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 138 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 138 TMS presenta a Bradley como una periodista honesta, dedicada a descubrir la verdad y comprometida con un periodismo transparente en beneficio común (Figura 4). Sin embargo, cae en estereotipos al retratarla como una 'sob sister' excesivamente emocional y como la cuidadora principal de su hermano drogodependiente, a quien no sabe poner límites. Durante la tercera temporada, al cubrir los asaltos al Capitolio, descubre que su hermano es uno de los asaltantes. En un dilema ético, elige proteger a su familia borrando imágenes del incidente, poniendo en riesgo su carrera. Aprovechando la cobertura interna, consigue el puesto de presentadora de noticias de la noche. Aunque revela la verdad a Corey—quien luego usara esta información en su contra, para chantajearla—la oculta a su pareja y a Alex. La periodista modelo se ve comprometida por sus ambiciones al encubrir a su hermano mientras impulsa su carrera, incluso a expensas de sus valores y relaciones personales. Figura 6. Reflexión de Bradley sobre el papel del periodismo Fuente: elaboración propia (imagen tomada de Apple TV+) La serie vincula las formas alternativas de hacer periodismo (feminista) con la idea de buen periodismo. Evitando caer en la simplificación de que las mujeres son inherentemente buenas como periodistas, madres o parejas, la serie introduce personajes femeninos que desafían la noción de “guerra de sexos”. En lugar de ello, destaca la necesidad de establecer una “guerra contra el patriarcado” que influye en todos, incluyendo a mujeres que perpetúan dicho sistema. Cybil Reynolds, la anciana presidenta del consejo directivo de la cadena, simboliza este patriarcado, heredando no solo la cadena de su abuelo, sino también sus valores y métodos para generar beneficios. Cybil ejerce su poder, especialmente contra otras mujeres, y desarrolla formas de liderazgo marcadamente masculinos (Saltzman, 2003). Sin embargo, a pesar de este poder, los hombres—subordinados—le muestran faltas de respeto, derivadas de la intersección entre su género y edad. Cory intenta sustituirla—a ella y sus ideas obsoletas—con la entrada de Paul Marks, un multimillonario nada interesado en el periodismo ni en su función social. Paul Marks aparece en la tercera temporada como posible comprador de UBA durante su crisis financiera. Presenta el capitalismo voraz y el camino de los medios de comunicación a ser devorados y servir a las grandes multinacionales que gobiernan el mundo. Su principal objetivo son los viajes espaciales y fin verdadero es influir en los medios de comunicación comprando UBA para luego venderla y así financiar su programa espacial personal. En una sesión de Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 139 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 139 preguntas y respuestas, Alex confronta a Paul sobre rumores relacionados con el software de vigilancia de su empresa, haciéndose eco de las palabras de Laura: “¿Debería un multimillonario con una aversión exagerada a la prensa dirigir una prestigiosa empresa de medios de comunicación en un momento en que la verdad importa más que nunca?” (Temporada 3, Capítulo 6). En el mismo capítulo, comienza su relación romántica, volviendo a llevar a Alex al estereotipo romántico desde el que se enamora de sus compañeros y superiores (Painter and Feruci, 2015; Saltzman, 2003). Paul luego se muda con Alex y parece que tienen planes de realizar una estrategia para vender UBA y construir algo nuevo donde Alex sea la líder—de nuevo, poder otorgado por un hombre, su novio. Bradley comparte con Alex preocupaciones sobre posibles irregularidades en la empresa de Paul, así como que las vigila. Alex, intrigada por su naturaleza periodística, lo confirma y empieza una estrategia maestra de alianzas con otras mujeres influyentes como Laura, que nos recuerda a la sororidad y el empoderamiento colectivo. Así, la serie acaba con la interrupción del acuerdo entre Paul y UBA, ofreciendo Alex una oferta alternativa que no pueden rechazar. Alex explica a Paul que su acción es una respuesta a sus intentos de silenciar a un periodista, rectificando sus actos ante las advertencias de que su relación podía ser vista como un conflicto de intereses, y alejándose por fin de los estereotipos que la encorsetaban. 3.5. Resistencia y (Auto)cuidado Frente a la Precariedad y Violencia que Soportan los Periodistas TMS no solo denuncia de diversas formas la precariedad, violencia y resistencia que soportan las periodistas, sino que muestra sus consecuencias (e.g., la muerte por sobredosis de Hannah al revivir su violación en la entrevista con Bradley, la inestable vida personal y laboral de Mia, el techo de cristal que Alex tiene que romper para formar parte de la junta directiva, la brecha salarial y el racismo que tiene que afrontar Chris), sino también cómo están mujeres practican la resistencia y el (auto)cuidado. A lo largo de la serie vemos varias alianzas y amistades entre mujeres. Alex y Bradley son escritas como rivales, pero finalmente están muy unidas. En el último capítulo de la primera temporada, Alex confesó que habían sido deshonestas con la audiencia sobre ellas mismas. Alex y Bradley informaron rápidamente de las acciones de Fred cuando estaban a punto de cortar la señal. Alex también admitió su propia responsabilidad, reconociendo que nunca señaló acciones sospechosas y cómo Fred había creado un ambiente de trabajo tóxico. Se disculpó por lo que había hecho y dijo que haría todo lo posible para arreglarlo. También animó al público a emularla y denunciar a los Freds de sus propias vidas. A continuación, el estudio interrumpe la emisión. Su buena relación y la sororidad que practican se hace evidente cuando, en una entrevista, Maggie intenta repetidamente que Bradley hable mal de Alex, sin éxito. Posteriormente se tornan las posiciones y es Maggie quien es entrevistada por Bradley en la UBA para promocionar la publicación de su libro sobre Alex. Aquí Bradley señala la crueldad de Maggie al publicar la historia sexo-afectiva entre Alex y Mitch, después de que Alex acudiera a ella rogándole desesperadamente que no lo hiciera. Bradley dijo entonces a todo el mundo que creía que las historias del libro de Maggie mostraban a la antigua Alex, mientras que ella conocía a la nueva Alex, quien era una nueva persona. Su amistad se suscribe en estas palabras: “Quiero que sepas que puedes confiar en mí, que puedes contarme cosas, que puedes ser vulnerable”, le dice Bradley a Alex (T2, Capítulo 1). Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 140 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 140 También es de destacar la sororidad entre Mia y Stella. Desde esta alianza estos personajes pueden hablar de los problemas a los que se enfrentan la empresa y ellas, así como darse consejos mutuamente en los momentos más vulnerables. En el capítulo 7 de la Temporada 3, Mia le recuerda a Stella que “sólo hay un número limitado de empleos en los puestos más altos” y que “los hombres blancos no los abandonan voluntariamente”. También le recuerda que no es que ella esté por encima de ensuciarse las manos. A lo que Mía contesta: “la única diferencia entre nosotras y ellos es que nosotras dejamos que los fantasmas nos atormenten (…) Yo soy un peón; tú estás en el juego”. El estrecho vínculo de Stela con Mia y con la nueva presentadora de TMS, Chris, revela cómo las tres mujeres racializadas están formando una alianza, ya sea tomando copas u ofreciéndose apoyo en la oficina. Y, sin embargo, Stella tiene más poder que estas dos compañeras de trabajo, y lo que hará mientras continúa la crisis financiera de la UBA es incierto. Es refrescante ver cómo se desarrolla esta relación llena de matices y de apoyo entre dos personajes que hasta ahora habían quedado relegados a un decepcionante segundo plano. Por otro lado, la serie muestra cómo durante la evolución del programa, las periodistas van también evolucionando, profesional y personalmente, a través la deconstrucción y construcción feminista. Un ejemplo emocionante de ello es cuando Alex le pregunta a Laura por qué empezó a distanciarse de ella cuando eran jóvenes y trabajaban justas. Esta le recuerda que a Alex le gustaba cotillear sobre su sexualidad creando rumores en su entorno contra Laura. Le pide cuentas sobre su homofobia, haciendo hincapié en que “somos nuestros actos”. Alex asume su responsabilidad, le pide disculpas y reconoce que, si Laura se le hubiera pedido rendir cuentas en ese momento, ella lo habría negado (Figura 7, T2, Capitulo 9). Así la serie muestra también la importancia de la rendición de cuentas y el pedir disculpas por los errores, incluso cuando una ya no es lo que fue, sino una mejor versión (probablemente, más feminista). Figura 7. Alex rindiendo cuentas y pidiendo perdón ante errores pasados Fuente: elaboración propia (imagen tomada de Apple TV+) Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 141 Dígitos. Revista de Comunicación Digital | 10 | 2024 ISSN 2444-0132 141 4. Conclusión En definitiva, podemos reconocer que TMS promueve en las audiencias una mirada sistémica y feminista del periodismo, así como una representación de las periodistas compleja y diversa. A través de sus personajes, la serie aborda cuestiones como la discriminación de género, la desigualdad salarial y el acoso sexual en el ámbito laboral, lo que contribuye a una conversación importante sobre la igualdad de género en la industria audiovisual. Tras el análisis psicosocial presentado, podemos concluir que esta serie es feminista (Garrido y Zaptsi, 2021; Lotz, 2001), tanto en contenido (por los temas que trata y cómo lo hace) como en su forma (teniendo una alta presencia femenina y de diversidad tanto delante como detrás de las cámaras). Así, desde la ficción podemos imaginar otras formas de hacer periodismo que desafíen las estructuras de poder—patriarcales, racistas, heterosexistas, capitalistas, etc.—desde dentro. TMS ofrece personajes femeninos complejos y multidimensionales que, aunque enfrentan desafíos realistas en el mundo del periodismo, pueden alcanzar el éxito profesional a pesar de los obstáculos, lo que refleja las experiencias de muchas mujeres en la vida real. De esta manera, se representa la introducción del feminismo en el periodismo (y las producciones audiovisuales) como una contribución a formas de comunicación transformadora (Nancy Fraser, 1995). La serie desafía y cuestiona los estereotipos y los roles de género dentro de la industria mediática. No solo muestra el impacto devastador del acoso sexual en las víctimas, sino que también pone de relieve la importancia de la denuncia y la solidaridad para combatir esta injusticia sistémica. Igualmente, nos ayuda a analizar críticamente las estructuras de poder patriarcales que perpetúan la discriminación en el lugar de trabajo (y fuera de él), desde una perspectiva psicosocial. Es decir, identificando los múltiples niveles (i.e., individual, relacional, organizacional, sociopolítico) en los que actúa el patriarcado. Esta complejización nos permite abandonar retóricas vinculadas a la culpabilización de las víctimas—recurrente en estos casos—o a la demonización de los hombres que abusan de su poder. Asimismo, TMS invita a las audiencias a acompañar todo un proceso de empoderamiento feminista, donde las protagonistas evolucionan desde la toma de conciencia de las inequidades, hasta el desarrollo de competencias, recursos y alianzas para la toma de acción personal y colectiva (Anna Zaptsi y Rocío Garrido, 2021). Los personajes femeninos perseveran y defienden sus convicciones con determinación y resistencia demostrando la importancia de la autoafirmación, el cuidado y la defensa de los derechos de las mujeres en el lugar de trabajo. Su ejemplo puede inspirar a las espectadoras a encontrar su propia voz y a abogar por sí mismas en cualquier situación, así como a desarrollar lazos de sororidad ante las injusticias. Asimismo, ofrece modelos positivos para las futuras periodistas (Vera et al., 2023). No en vano, TMS presenta una alta presencia femenina no solo delante de las cámaras, sino detrás, lo cual va en la línea de lo que ya Moscovici (1988) adelantó en sus propuestas sobre las minorías activas. Gracias a las plataformas streaming, la integración de mujeres (y otros colectivos subalternizados) en los equipos de producción es mayor, lo cual combate la tradicional mirada masculina y complejiza las historias y sus personajes (Garrido y Zaptsi, 2021). Por todo ello consideramos que TMS supone una buena práctica dentro de esta nueva era televisiva. Futuras investigaciones deben profundizar en cómo este tipo de producciones tienen un impacto en las audiencias, tanto generales (a través del contacto parasocial) como especializadas (a través de la identidad social), contribuyendo a un panorama más igualitario y equitativo. Análisis Psicosocial de las Nuevas Representaciones… Rocío Garrido, Anna... 142 Dígitos. 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