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Huella ecológica de la recuperación de edificios: recalce en condiciones de emergencia: 40 viviendas cercanas al río Gualdalquivir.

Alba-Rodríguez, María Desirée; Ferreira Sánchez, Antonio; Marrero Meléndez, Madelyn; Ramírez de Arellano Agudo, Antonio

Abstract

Las intervenciones en edificaciones en circunstancias de emergencia, y en concreto los recalces de cimentaciones, son circunstancias poco documentadas, debido a la complejidad técnica y la tendencia a evitar hacer públicos datos que puedan conllevar responsabilidades. Esto deriva en la necesidad de hacer proliferar comunicaciones sobre intervenciones de este tipo para que técnicos, ingenieros y arquitectos cuenten con referencias fiables en momentos críticos de toma de decisiones. Otra causa que pone de manifiesto la necesidad de profundizar en el conocimiento de estas intervenciones de emergencia, deriva de la urgencia con la que han de acometerse. Esta urgencia genera que los proyectos no cuenten con estudios previos lo suficientemente extensos para barajar un amplio abanico de posibilidades hasta dar con la solución más óptimas a nivel técnico y económico. Ni que decir tiene, que ante esta urgencia en la intervención, se obvian aspectos de gran repercusión en la actualidad como son el impacto ambiental y social de las soluciones finalmente adoptadas. La subsanación de estas necesidades pasa por la documentación de estudios de caso que manifiesten las problemáticas surgidas, para ello se profundiza en el método de micropilotes finalmente aplicado en el estudio de caso: edificio de 40 viviendas cercanas al Río Guadalquivir, afectado por la construcción contigua de un aparcamiento subterráneo, derivando en la necesidad de actuar en condiciones de emergencia para subsanar los daños ocasionados. De la experiencia analizada se han evaluado aquellos aspectos que infieren en el éxito de la intervención, para dar carácter integral a dicha evaluación, además de la viabilidad técnica de la solución del recalce, se ha profundizado en la evaluación de los distintos costes que la integran. Nos referimos no solo los costes económicos, sino que abogando por una mejora en la sostenibilidad en estos procesos, se analizan los costes ambientales de la recuperación. Para desarrollo de este último punto se emplea el indicador huella ecológica, aplicándolo de manera novedosa a sistemas y procesos de recuperación de edificios. A través de esta visión técnica, económica y ambiental se consigue percibir con mayor criterio la coherencia de la decisión de emplear la técnica del micropilotaje para la recuperación de la cimentación.

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Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 10 INDICADORES TÉCNICOS PARA PRIORIZAR EL ORDEN DE ACTUACIÓN EN LA REHABILITACIÓN INTEGRAL DE VIVIENDAS SOCIALES 1López Mesa, B.; 2Gairín Alastuey, M.; 3Monzón Chavarrías, M.; 4Rubio del Val, J. 1y2Unidad predepartamental de Arquitectura, Universidad de Zaragoza c/ María de Luna 3, Edificio Torres Quevedo. 50018 Zaragoza. 3Esehache, consultoría acústica, Zaragoza. 4Area Rehabilitación Urbana, Sociedad Municipal Zaragoza Vivienda San Pablo, 61. 50003 Zaragoza. e-mail: [email protected]; [email protected]; [email protected]; [email protected] RESUMEN Para abordar la rehabilitación integral del parque edificatorio de vivienda social española, cuya necesidad se ha puesto de manifiesto en varios informes recientes, es preciso desarrollar indicadores de apoyo en la toma de decisiones sobre el orden de actuación. Sería de gran utilidad para la Administración contar con indicadores grafiables en planos que permitan identificar, en función del presupuesto disponible en cada momento, los conjuntos de viviendas que con mayor urgencia requieren rehabilitación tanto por su nivel de vulnerabilidad física como social. Tras la realización de un estado del arte de los informes existentes aplicables a la priorización de la rehabilitación de la vivienda social y su análisis crítico, observamos que es necesario crear nuevos indicadores de vulnerabilidad física, dado que esta dimensión se encuentra insuficientemente desarrollada, particularmente en lo referente a indicadores sobre la eficiencia energética y la calidad acústica de los edificios. Para la propuesta de nuevos indicadores en estos ámbitos, nos apoyamos en el modelo de indicadores ambientales denominado Presión-Estado-Respuesta (PER), propuesto por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que distingue entre indicadores de presión, que describen las variables que causan los problemas (por ejemplo, viviendas sin calefacción), indicadores de estado, que describen el estado del medio ambiente (por ejemplo, emisiones de CO2 por uso de calefacción) e indicadores de respuesta, que demuestran los esfuerzos de la sociedad para solucionar los problemas (por ejemplo, la tentativa que existió de penalizar el exceso de consumo de luz). Basado en este modelo, cuya lógica de causalidad redefinimos para su aplicación al caso de la edificación, decidimos la conveniencia de desarrollar indicadores de estado sobre consumos energéticos y nivel de molestia acústica. Estos indicadores requerirán asimismo el desarrollo de otros indicadores de presión previos, que son asimismo enunciados en la presente ponencia. Keywords: rehabilitación integral, vivienda social, indicadores de vulnerabilidad física, esquema Presión-Estado-Respuesta (PER), eficiencia energética, protección frente al ruido. Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 11 1.- La necesidad de desarrollar indicadores de apoyo en la priorización del orden de actuación en la rehabilitación de la vivienda social. Es en el marco más amplio y general de los derechos que todos los ciudadanos tenemos a un medio urbano cuyos usos se basen en el principio del desarrollo sostenible, recogidos por la actual Ley del Suelo (Artículos 1 y 2 del Texto Refundido 2/2008), en desarrollo de los derechos básicos sobre este tema recogidos en los artículos 45 a 47 de la Constitución española, en el que se debe inspirar la necesidad de hacer efectivos estos derechos en todas las partes de la ciudad. “La Constitución se ocupa de la regulación de los usos del suelo en su artículo 47, a propósito de la efectividad del derecho a la vivienda y dentro del bloque normativo ambiental formado por sus artículos 45 a 47, de donde cabe inferir que las diversas competencias concurrentes en la materia deben contribuir de manera leal a la política de utilización racional de los recursos naturales y culturales, en particular el territorio, el suelo y el patrimonio urbano y arquitectónico, que son el soporte, objeto y escenario necesario de aquéllas al servicio de la calidad de vida” [1]. Por razones históricas y de origen, muchas áreas construidas en nuestro país en las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, adolecen de los atributos y condiciones de calidad ambiental y urbanística, que otras, urbanizadas en épocas más recientes, sí disponen. Así lo expresaba el preámbulo de la Ley sobre la mejora de barrios, áreas urbanas y villas que requieren una atención especial [2], aprobada por la Generalitat de Cataluña el 2 de junio de 2004, reguladora del conocido Plan de Barrios desarrollado durante más de siete años continuados en esa región española, que han incluido a 141 barrios de toda Cataluña, movilizado más de 1.300 millones de euros en subvenciones de varias administraciones y beneficiado a casi 1.000.000 de habitantes. “Entre estos espacios, destacan algunas áreas donde se concentran procesos de regresión urbanística, problemas demográficos (causados por la pérdida o el excesivo crecimiento de la población) y carencias económicas y sociales. Son, en muchos casos, barrios viejos o cascos antiguos, extensiones suburbanas realizadas sin una planificación ni dotación de equipamientos apropiados, polígonos de viviendas o áreas de urbanización marginal. En estas zonas, confluyen a menudo problemas de diferente naturaleza, que afectan en muchos casos el estado de conservación de las edificaciones, la urbanización y las redes de servicios; la existencia de espacios públicos; la dotación de equipamientos; la concentración de grupos de ciudadanos con necesidades especiales; la accesibilidad viaria y en transporte público; el desarrollo económico; la actividad comercial, y la seguridad ciudadana. Estas circunstancias afectan negativamente el bienestar de los ciudadanos que residen en estas áreas y son un impedimento para la cohesión social y el desarrollo económico” [2]. No parecen admitir dudas los datos destacados por varios informes y estudios recientemente, entre otros [3] y [4], de que el parque edificado español necesita intervenciones de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas que permitan hacer efectivo para todos, el derecho constitucional a una vivienda digna y adecuada, así como la exigencia del deber de sus propietarios de mantener los inmuebles en adecuadas condiciones de conservación. Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 12 Más del 58% de dicho parque edificado es anterior al año 1980 y existen, aproximadamente 25 millones de viviendas, de las que la mitad tienen más de 30 años y cerca de 6 millones cuentan con más de 50 años. El único instrumento que actualmente permite determinar el grado de conservación de los inmuebles, la inspección técnica de edificios, no sólo es insuficiente para garantizar dicho objetivo, y así se pone de manifiesto desde los más diversos sectores relacionados con la edificación, sino que ni siquiera está establecido en todas las Comunidades Autónomas, ni se exige en todos los municipios españoles. En la UE-15, el peso medio de la rehabilitación y mantenimiento de edificios sobre el total de la construcción era en 2009 del 36%, porcentaje que en los últimos años se ha intensificado. Sin embargo, en España, la rehabilitación y el mantenimiento de edificios existentes representan tan sólo el 25% de la producción total. Esta diferencia se pone de manifiesto en la Tabla 1, en la que se relaciona la inversión en obra nueva con la aplicada a la rehabilitación, en los principales países de la Unión Europea (UE) [5]. País Alemania Italia Reino Unido Francia España Total UE-5 Inversión 1,81 € 1,56 € 0,91 € 1,15 € 0,77 € 1,26 € Tabla 1. Inversión en rehabilitación por cada € en nueva planta en 2009 en los cinco grandes países de la UE (fuente de los datos: ITeC – Euroconstruct, diciembre 2009) [5] A ello hay que unir la gran distancia que separa nuestro parque edificado de las exigencias europeas relativas a la eficiencia energética de los edificios y, a través de ellos, de las ciudades. Casi el 58% de nuestros edificios se construyó con anterioridad a la primera normativa que introdujo en España unos criterios mínimos de eficiencia energética: la Norma Básica de la Edificación NBE-CT-79 (sobre Condiciones Térmicas en los Edificios) del año 1979. La UE ha impuesto como objetivo para el año 2020 reducir el 10% de las emisiones de los sectores difusos, entre los que se encuentra el de la edificación, con respecto al año 2005. El esfuerzo que deben hacer los Estados miembros para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a fin de cumplir estos compromisos, implica en España, una reducción de 26 millones de toneladas de CO2, lo que significa que la edificación debe adaptarse cuanto antes a las nuevas pautas de comportamiento de lo que se conoce como “economía baja en carbono”. Por otra parte, si la carga del sector residencial en su conjunto, sobre el CO2, es muy importante, más lo es aún en las viviendas de baja calidad, que en España se sitúan entre las construidas en las décadas de los 50, 60 y 70. Además, en la estrategia “Europa 2020”, se han incluido como objetivos 20/20/20, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, al menos en un 20 % en comparación con los niveles de 1990, el incremento del porcentaje de las fuentes de energía renovables en el consumo final de energía, hasta un 20 % y la mejora en un 20 %, de la eficiencia energética. España está, por tanto, lejos de poder atender sus compromisos internacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y de mejora de la eficiencia energética. Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 13 Para abordar la rehabilitación integral del parque edificatorio de vivienda social española, cuya necesidad se ha puesto de manifiesto en varios informes recientes, como acabamos de ver, se hace necesario a nuestro juicio desarrollar indicadores de apoyo en la toma de decisiones sobre el orden de actuación. Sería de gran utilidad para las administraciones contar con indicadores grafiables en planos que permitan identificar, en función del presupuesto disponible en cada momento, las áreas o los conjuntos de viviendas que con mayor urgencia requieren rehabilitación tanto por su nivel de vulnerabilidad física como socioeconómica. De hecho, en el proyecto de Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas, aprobado por el Consejo de Ministros del día 5 de abril de 2013 se alude a la “información al servicio de las políticas públicas para un medio urbano sostenible” como una parte importante de los futuros instrumentos al servicio de las nuevas políticas de rehabilitación urbana que se quieren impulsar y favorecer con la nueva Ley, y así se señala en la disposición adicional primera: Para asegurar la obtención, actualización permanente y explotación de la información necesaria para el desarrollo de las políticas y las acciones a que se refieren los artículos 3, 4 y 5, la Administración General del Estado, en colaboración con las Comunidades Autónomas y las Administraciones Locales, definirá y promoverá la aplicación de los criterios y principios básicos que posibiliten, desde la coordinación y complementación con las administraciones competentes en la materia, la formación y actualización permanente de un sistema informativo general e integrado, comprensivo, al menos, de los siguientes instrumentos: a) Censos de construcciones, edificios, viviendas y locales desocupados y de los precisados de mejora o rehabilitación. b) Mapas de ámbitos urbanos deteriorados, obsoletos, desfavorecidos o en dificultades, precisados de regeneración y renovación urbanas, o de actuaciones de rehabilitación edificatoria. Queda, por tanto, de manifiesto que el desarrollo de indicadores para el apoyo en la priorización del orden de actuación en la rehabilitación de la vivienda social es una línea de investigación que nuestra sociedad requiere para poder contribuir a que el ciudadano acceda a un medio urbano cuyos usos se inspiren en el principio del desarrollo sostenible, así como para alcanzar los compromisos que nuestro país ha adquirido en materia de reducción de gases de efecto invernadero. El objetivo de esta ponencia es explorar las líneas de investigación necesarias para el desarrollo de indicadores que resulten útiles en la priorización de las viviendas sociales a rehabilitar. 2.- Metodología de investigación. Con el objetivo de definir líneas de investigación necesarias en el marco del desarrollo de indicadores para el apoyo en la priorización del orden de actuación en la rehabilitación de la vivienda social, en esta ponencia realizamos un estado del arte y análisis crítico del estado actual de la cuestión, estudiando: a) En primer lugar, los trabajos recientes aplicables a la priorización de la rehabilitación de la vivienda social, para concluir en la necesidad de creación de nuevos indicadores de vulnerabilidad referidos a las condiciones físicas, Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 14 dado que esta dimensión como defenderemos posteriormente se encuentra insuficientemente desarrollada. b) A continuación, analizamos los pros y contras de posibles estrategias de obtención de nuevos indicadores de vulnerabilidad física. 3.- Estado del arte y análisis crítico de indicadores aplicables a la priorización de la rehabilitación de la vivienda social Los indicadores son una guía muy importante para la toma de decisión al trasladar conocimiento a unidades manejables de información [6]. Podemos distinguir entre indicadores simples e indicadores sintéticos o índices. Los primeros hacen referencia a valores obtenidos de la realidad directamente y los sintéticos o índices resultan de combinar varios indicadores simples, mediante un sistema de ponderación. Dos tipos de indicadores han tenido un desarrollo importante en la toma de decisiones políticas: los indicadores ambientales, desarrollados para medir y calibrar el progreso hacia la mejora del desarrollo sostenible, y los indicadores de vulnerabilidad, desarrollados como señales de alarma para prevenir daños económicos, sociales y ambientales. Los indicadores ambientales surgieron como respuesta a la creciente preocupación social por los aspectos ambientales, herederos de la dilatada experiencia existente en el campo de los indicadores socioeconómicos. La definición que propuso la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente para un indicador ambiental fue la de “variable que ha sido socialmente dotada de un significado añadido al derivado de su propia configuración científica, con el fin de reflejar de forma sintética una preocupación social con respecto al medioambiente” [7]. Así por ejemplo un indicador ambiental podrían ser las emisiones de CO2 equivalente asociadas a una determinada actividad, que proporciona una información sintética sobre el fenómeno conocido como cambio climático. La publicación “Indicators of Sustainable Development: Guidelines and Methodologies” [8] desarrollada por la Comisión para el Desarrollo Sostenible (CSD) de la Organización para las Naciones Unidas (UN) es considerada el punto de partida para el desarrollo nacional de indicadores de sostenibilidad. Existen diversos modelos para organizar los conjuntos de indicadores. El esquema más completo es el DPSIR (en inglés, “Driving forces – Pressure – State – Impact – Response”), con cinco categorías de indicadores:  D: Indicadores de causa, son los factores que influencian las variables relevantes como el número de habitantes por vivienda.  P: Indicadores de presión, describen las variables que directamente causan los problemas ambientales. Por ejemplo, viviendas sin calefacción.  S: Indicadores de estado, muestran el estado actual del medio ambiente. Por ejemplo, emisiones de CO2.  I: Indicadores de impacto, describen los últimos efectos de los cambios de estado. Por ejemplo, el número de personas afectadas por las pérdidas en las cosechas debido al cambio climático.  R: Indicadores de respuesta, demuestran los esfuerzos de la sociedad para solucionar los problemas. Por ejemplo la tentativa que existió de penalizar el exceso de consumo de luz. Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 15 El modelo DPSIR es una extensión del modelo PSR (Pressure-State-Response), ambos desarrollados por Anthony Friend desde los años 70, adoptados en los informes del Estado del Medio Ambiente (SoE) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) como herramienta para la gestión medioambiental [9]. Los indicadores de vulnerabilidad y riesgo introducen el principio de prevención a la toma de decisiones. Se comenzaron a desarrollar como herramienta de prevención de las consecuencias de los desastres naturales y tecnológicos [10], y continuaron su desarrollo en diversos campos, entre ellos, el de las políticas medioambientales y en el ámbito social. El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas ofrece la siguiente definición del concepto vulnerabilidad: “un estado de alta exposición a ciertos riesgos e incertidumbres, en combinación con una habilidad reducida para protegerse a uno mismo contra aquellos riesgos e incertidumbres y hacer frente a sus consecuencias negativas (…) afectando tanto al individuo como a la sociedad como un todo”. La cuantificación de la vulnerabilidad suele realizarse teniendo en consideración diversas dimensiones, la física y estructural, la social y económica, y la ecológica y ambiental. Aplicado al análisis urbanístico de barrios, el Ministerio de Fomento utiliza el término vulnerable para indicar que “el espacio se encuentra frente a una posible situación crítica, de forma que, de no actuarse sobre las bases del conflicto, el área entrará en crisis, pudiéndose producir una degradación funcional y social del ámbito que lo conduzca a la marginación” [11], poniendo énfasis en la dimensión social de la vulnerabilidad de los barrios. Tres iniciativas recientes españolas han abordado el desarrollo de indicadores para el diagnóstico de barrios: a) El Análisis urbanístico de Barrios Vulnerables [11] y el Atlas de la Vulnerabilidad Urbana en España [12] del Ministerio de Fomento, que contaron como antecedente el primer Informe sobre Barrios Desfavorecidos realizado por el Ministerio de Fomento, el INE y el Instituto Juan de Herrera, que identificó y delimitó las Áreas Vulnerables en el Estado Español según el Censo de 1991. La idea de partida en el Análisis urbanístico de Barrios Vulnerables [11] y el posterior Atlas de la Vulnerabilidad Urbana en España [12] es que la vulnerabilidad de un territorio tiene que ver con dos dimensiones. Por un lado, la constituida por condiciones de desfavorecimiento social y estructural para desarrollar proyectos vitales. Por otro lado, la vulnerabilidad es también un estado psicosocial que afecta a la percepción que los ciudadanos tienen del territorio en donde viven y de sus propias condiciones sociales, que puede derivar en procesos de malestar que no se correspondan con indicadores objetivos de vulnerabilidad. Por este motivo, se plantean los indicadores en torno a cuatro grandes ejes: la vulnerabilidad sociodemográfica (5 indicadores relativos al envejecimiento demográfico, complejización de la estructura de los hogares, inmigración extranjera proveniente de países no desarrollados), la vulnerabilidad socioeconómica (6 indicadores relativos al desempleo, precariedad laboral, bajos niveles formativos), la vulnerabilidad residencial (5 indicadores) y la vulnerabilidad subjetiva (6 indicadores). El Atlas permite el uso de índices sintéticos según criterios sociodemográficos, socioeconómicos, residenciales y subjetivos. De los 21 indicadores, se consideran Indicadores Básicos de Vulnerabilidad Urbana (IBVU): Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 16 porcentaje de población en paro, porcentaje de población sin estudios y porcentaje de población en viviendas sin servicio o aseo. El Atlas ofrece asimismo dos grandes índices sintéticos de Desigualdad, calculados a partir de los IBVU: el IDS (Índice de Desigualdad Socioeconómica) y el IDU (Índice de Desigualdad Urbana). Para el estudio se utiliza como fuente principal el Censo de Población y Vivienda de 2001, que ya incorporaba un bloque referente a la percepción que las personas de referencia de cada hogar tienen sobre el entorno residencial, con lo que el Atlas permite analizar la vulnerabilidad objetiva y la subjetiva a nivel de sección censal. Además, permite comparar los indicadores e índices sintéticos de cada sección censal con el valor del indicador en el contexto municipal, regional o nacional. Los indicadores de vulnerabilidad física en este Atlas corresponden a los de vulnerabilidad residencial y a algunos de los de vulnerabilidad subjetiva. Concretamente, los indicadores de vulnerabilidad residencial empleados son:  Porcentaje de viviendas con una superficie útil menor a 31 metros cuadrados.  Superficie media de la vivienda por ocupante.  Porcentaje de personas residentes en viviendas sin servicio y aseo.  Porcentaje de viviendas situadas en edificios en mal estado de conservación.  Porcentaje de viviendas situadas en edificios construidos antes de 1951. Los indicadores de vulnerabilidad subjetiva están basados en el porcentaje de viviendas cuya persona de referencia tiene una percepción negativa de la delincuencia o del espacio físico del barrio, referida a:  Ruidos exteriores.  Contaminación y malos olores provocados por la industria, el tráfico, etc.  Malas comunicaciones.  Zonas verdes en su proximidad (parques, jardines, etc.). b) El Diagnóstico de las necesidades de intervención en la renovación del parque edificado de la Comunidad Autónoma del País Vasco [13]. Este trabajo, realizado por TECNALIA, contando con la colaboración de los grupos de investigación giau+s de la UPM y caviar‐calidad de vida en arquitectura de la UPV, ha derivado en la confección de un Mapa de Áreas Vulnerables, cuya metodología y resultados, constituyen un referente y un buen camino a seguir, en nuestra opinión, para este tipo de trabajos en nuestro país. El estudio analiza hasta un total de 65 indicadores diferentes (4 de estabilidad, 16 de habitabilidad, 13 de accesibilidad, 29 de vulnerabilidad social y 3 de eficiencia energética), referidos a diferentes parámetros de vulnerabilidad física y socioeconómica, posteriormente reducidos a 41 mediante un proceso de depuración. Como en el mismo informe se reconoce, al haber estado la elección de los indicadores condicionada por la disponibilidad de datos estadísticos, los parámetros de estabilidad y eficiencia energética cuentan con un número reducido de indicadores en comparación con los focos de habitabilidad, accesibilidad y vulnerabilidad social. De los 41 indicadores propuestos, finalmente 10 factores se han obtenido mediante el método de Análisis Factorial de Componentes Principales, que explican el 69% de Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 17 la varianza, para detectar y visualizar en los 250 municipios y 1698 secciones censales de esa Comunidad Autónoma, las áreas con mayor o menor vulnerabilidad física y social. Estos factores son, según el método de Análisis Factorial, variables hipotéticas que resumen varias variables observables [15], es decir, índices que combinan varios indicadores simples, y comprenden: 1. Densidad. 2. Vulnerabilidad socioeconómica. 3. Vulnerabilidad por estado del edificio. 4. Vulnerabilidad por envejecimiento. 5. Vulnerabilidad por malas comunicaciones y servicios. 6. Vulnerabilidad por distancia al trabajo. 7. Baja ocupación de viviendas. 8. Vulnerabilidad por inmigración. 9. Vulnerabilidad por no eficiencia en la calefacción. 10. Vulnerabilidad por entorno urbano deteriorado. Para el análisis de la vulnerabilidad de barrios se pueden usar los 10 factores (o índices) de vulnerabilidad o los indicadores más relevantes obtenidos a través del análisis factorial, que quedan reducidos a 23, recogidos en la Tabla 2. c) Trabajos sobre la identificación y medición de indicadores de la calidad y cualidad urbanas por la prestigiosa y conocida Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, a cuyo frente se encuentra Salvador Rueda desde su fundación en el año 2000 [14]. Esta línea de trabajo destacable, que ya tiene algunos años de investigación y de aplicación a ciudades y áreas urbanas de nuestro país, ha dado lugar al desarrollo de un conjunto de 53 indicadores para gestionar la sostenibilidad urbana: - Ocupación del suelo (compacidad, densidad) - Habitabilidad del espacio público (11 indicadores sobre calidad del aire, acústica, confort térmico, accesibilidad, etc.) - Movilidad sostenible (7 sobre proximidad a redes públicas de transporte, reparto del viario público, etc.) - Complejidad urbana (4 sobre diversidad de funciones, proximidad de actividades comerciales, o equilibrio entre actividad y residencia) - Metabolismo urbano (14 sobre el uso de recursos energéticos, residuos, contaminación lumínica y otros) - Biodiversidad urbana (6 sobre superficies verdes, calidad arbolado, ocupación de suelo, etc.) - Cohesión social (6 sobre envejecimiento, segregación social, vivienda pública o de protección oficial, equipamientos públicos y accesibilidad a los mismos, etc.) Vulnerabilidad social Inmigración Porcentaje de población NO española Tipología de hogares Porcentaje de hogares monoparentales Porcentaje de hogares con 1 o 2 personas solas mayores de 65 años Nivel económico Índice de status bajo Régimen tenencia vivienda Porcentaje de hogares de vivienda en NO propiedad Habitabilidad Superficie útil vivienda Porcentaje de viviendas de menos de 45 m2 en la sección Sup. útil viv./hab. en la sección Índice inverso de m2 por ocupante en la vivienda Instalaciones en la vivienda Porcentaje de viviendas sin calefacción Porcentaje de viviendas sin WC Estado del edificio Porcentaje de edificios ruinosos o en mal estado Actas del I Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-eficientes 18 Entorno urbano Porcentaje de población que se queja de entorno urbano Densidad servicios comerciales Porcentaje de locales comerciales vacíos Accesibilidad Acceso a edificio Porcentaje de edificios SIN portal accesible y SIN ascensor Tiempo de desplaz. al trabajo Porcentaje de personas a más de 30 min del trabajo Malas comunicaciones Porcentaje de población que se queja de malas comunicaciones Estabilidad Año de construcción Porcentaje de edificios construidos antes de 1980 Estructura del edificio Valor de escala de la estabilidad de la estructura Eficiencia energética Instalaciones de la vivienda Porcentaje de edificios SIN instalación de gas natural Porcentaje de viviendas con calefacción individual Densidad de la sección Densidad de viviendas Media de viviendas por edificio Densidad de población Densidad de población (habitantes/hectárea) Ocupación de vivienda Porcentaje de vivienda principal Tipo de edificio Tasa de edificios para uso de vivienda Tabla 2. Indicadores de vulnerabilidad de barrios en el estudio del País Vasco (en cursiva los de vulnerabilidad física) [13] Coincidimos con los estudios anteriores, en que la reducción del análisis del parque de viviendas existente a exclusivamente factores físicos del mismo (edad, estado de conservación, etc.) o sobre la componente energética del mismo, por muy importante que sea ésta, es un planteamiento reduccionista, que se ha demostrado insuficiente. Deben tenerse en cuenta otros factores e indicadores además de la vulnerabilidad física, teniendo especial importancia la dimensión socio-económica de las áreas en las que dicho parque residencial se encuentra, si se quieren acometer políticas serias y rigurosas en nuestro país de estímulo de la rehabilitación edificatoria y por extensión de regeneración urbana. No obstante, cabe señalar que si bien la dimensión socio-económica se cubre suficientemente bien desde el uso de información estadística a escala de sección censal proveniente fundamentalmente de los Censos de Población y Vivienda, las cualidades físicas, sobre todo las referidas al comportamiento energético, acústico y a la estabilidad, puede diferir significativamente de un edificio a otro situado en el mismo barrio, por lo que la escala a aplicar debería ser diferente, y por tanto también los métodos de obtención de datos. Con nuevos métodos se podrá ampliar el número de indicadores de vulnerabilidad física referidos a las cuestiones energéticas y de estabilidad, considerados escasos por los propios estudios analizados. Por ello, a continuación realizamos una propuesta de indicadores de vulnerabilidad física. 4.- Propuesta de indicadores de vulnerabilidad física Para analizar los indicadores de vulnerabilidad física referidos al ahorro de energía, la acústica y la estabilidad de los edificios en los estudios anteriormente mencionados, vamos a aplicar el modelo simplificado de indicadores de sostenibilidad denominado PSR, en castellano PER (Presión-Estado-Respuesta). El esquema PER, aplicado a los indicadores ambientales, está basado en una lógica de causalidad: las actividades humanas ejercen presiones sobre el ambiente (presión) y cambian la calidad y cantidad de los recursos naturales (estado). Asimismo, la sociedad responde a estos cambios a través de políticas ambientales, económicas y sectoriales (respuestas). Este modelo puede plantearse bajo otra lógica de causalidad a la edificación: los edificios residenciales y sus entornos urbanos ejercen presiones tanto sobre el ambiente como sobre las personas (presión) y cambian la calidad y cantidad de los recursos naturales, así como el nivel de confort, gastos y salud de las personas (estado). La sociedad responde a estos