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¿Filosofía en el mundo enredado?

Guzmán, Javier-Eladio

Abstract

Esta comunicación se plantea el reto de pensar cómo afecta a la producción de contenidos pertenecientes al área de conocimiento de la Filosofía el nuevo espacio comunicativo de las redes sociales: lo filosófico en la era de la reproductibilidad socio-tecnológica de los significados. Parafraseando el célebre artículo de Walter Benjamin de 1936, la obra filosófica ha sido siempre fundamentalmente susceptible de reproducción; lo que los humanes habían pensado con rigor podían repetirlo otros humanes (más bien vía oral al principio, luego a través de la escritura y de la publicación de textos); tras una historia que algunos anunciaron su finalización y otros se empeñan vía legislativa en recortar la Filosofía se enfrenta en los inicios del siglo XXI a la posibilidad que tienen muchos ciudadanos de expandir textos / imágenes / vídeos (en potencia) al resto de ciudadanos del mundo (aunque en la práctica solo a la mitad) con gran facilidad gracias a una estructura en red – un fenómeno ciertamente nuevo -, aunque con ciertos condicionantes. Nuestra pregunta es en qué medida afectan dichos condicionantes al comunicador en Filosofía.

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CAPÍTULO III ¿FILOSOFÍA EN EL MUNDO ENREDADO? Javier-Eladio Guzmán Institución Educativa SEK Palabras clave: Filosofía – redes sociales – escritura – pensamiento – comunicación – argumentación. Philosophy – social networks – writing – thinking – communication – argumentation. Parafraseando a Walter Ong podemos decir que, en esencia, similares objeciones comúnmente impugnadas hoy en día contra las redes sociales (como que más bien se comunica sin realmente saber o que pueden desinformar o que pueden romper la conexión con lo real) fueron dirigidas por Platón contra la democracia y los sofistas; en la misma línea (de parafraseo del autor de Oralidad y escritura: tecnologías de la palabra) también podemos señalar que resulta fácil apreciar que vivimos en una época de cambio social raudo y radical (al punto de que nuestro mundo sea uno enredado), con todo, resulta menos sencillo comprender el hecho de que tal cambio afectará inevitablemente las características de aquella disciplina que contribuyó tanto a reflejar como a moldear nuestra sociedad: la Filosofía. Esta comunicación se plantea el reto de pensar cómo afecta a la producción de contenidos pertenecientes al área de conocimiento de la Filosofía el nuevo espacio comunicativo de las redes sociales: lo filosófico en la era de la reproductibilidad socio-tecnológica de los significados. Parafraseando el célebre artículo de Walter Benjamin de 1936, la obra filosófica ha sido siempre fundamentalmente susceptible de reproducción; lo que los humanes habían pensado con rigor podían repetirlo otros humanes (más bien vía oral al principio, luego a través de la escritura y de la publicación de textos); tras una historia que algunos anunciaron su finalización y otros se empeñan vía legislativa en recortar la Filosofía se enfrenta en los inicios del siglo XXI a la posibilidad que tienen muchos ciudadanos de expandir textos / imágenes / vídeos (en potencia) al resto de ciudadanos del mundo (aunque en la práctica solo a la mitad) con gran facilidad gracias a una estructura en red – un fenómeno ciertamente nuevo -, aunque con ciertos condicionantes. Nuestra pregunta es en qué medida afectan dichos condicionantes al comunicador en Filosofía. - 39 - Para responder debemos dar previamente micro-respuestas a ¿qué significa hacer Filosofía en 2017? / ¿qué significa comunicar en Internet? / ¿qué significa comunicar en las redes sociales? / ¿cuáles son las peculiaridades comunicativas de Facebook, Twitter, Instagram? / ¿qué hacen los formados en y profesionales de la Filosofía en las redes sociales? / ¿cuáles son las principales dificultades y ventajas con que se enfrenta el individuo con formación en Pensamiento Filosófico, con oficio en la escritura filosófica y exposición pública, a la hora de trasladar sus proyectos reflexivos al MUNDO enredado? Qué significa hacer Filosofía en 2017? Cuando murió Gustavo Bueno el 7 de agosto de 2016 fue recordado como uno de los pocos españoles que había construido un sistema filosófico propio (en su caso el materialismo filosófico o Teoría del Cierre Categorial), lo que generó en algunos (Manuel Cruz, un servidor) la exposición pública de una duda con visos de convertirse en crisis de identidad: ¿si, como sostenía Bueno, UN PENSAMIENTO SIN SISTEMA NO ES FILOSOFÍA, entonces, hace falta haber desarrollado todo un entramado teórico bien articulado entre sí que (no solo) explique – (sino que, sobre todo) comprenda – (a la par que) critique nuestra realidad para poder ser considerado filósofo? En tal caso, la nómina de filósofos españoles se reduciría a Suárez (por su sistematización del tomismo, escotismo y nominalismo) / Amor Ruibal (con su correlacionismo) / tal vez Zubiri (quien produjo al menos un pensamiento riguroso y de fina originalidad con su Teoría de la Inteligencia Sentiente) / el propio Bueno / Trías (con su pensar acerca del límite). Pero, ¿qué es un sistema filosófico? De forma general y meramente aproximativa podemos decir que un sistema filosófico es un conjunto de proposiciones conectadas de tal forma que una mayoría deriva de una minoría bajo una voluntad de organización, no habiendo ningún elemento aislado, siendo el contenido de las proposiciones relativo a los fenómenos que resultan problemáticos al humane - a saber, el mundo / el conocimiento / el propio humane / el lenguaje / nuestras acciones / y las distintas complejidades que configuran en cada tiempo nuestros temas -; y si la derivación queda especificada por medio de unas reglas de inferencia el sistema además será formal. Coherencia ordenada de aserciones con vocación universal y normativa. La Filosofía, de aparecer como sistema, tendría que ver con cierta manera de estructurar el lenguaje para atender lo complejo bajo una intencionalidad explicativa – comprensiva - crítica. La anterior delimitación nos sugiere dos preguntas: (1) ¿hay filósofos ahora en España, en Europa, en el mundo?; y, (2) ¿se puede hacer Filosofía en las redes? - 40 - Ante (1) habría que contestar que más bien hay profesores de Filosofía (que es lo que siempre se han considerado Lledó y Savater) / analistas (productores de fragmentos bajo parámetros de claridad propios de la concepción analítica de la Filosofía, como García-Carpintero) / pensadores sobre la actualidad (como Manuel Cruz) / candidatos a productores de un sistema filosófico (como Marina en torno a la inteligencia o Javier Gomá en torno a la idea de ejemplaridad) / especialistas en Ética (como Victoria Camps); el hispano Mario Bunge sería responsable del último sistema filosófico potente: el sistemismo (ejemplo vigoroso de una filosofía exacta, científica, útil en su ambicioso Tratado de Filosofía en ocho volúmenes de 1974 a 1989 y más obras); por Europa se escuchan las voces polémicas, cultas, lúcidas y potentes de Sloterdijk / Finkielkraut / Zizek, Onfray, de una lucidez imprescindible y de una potencia inclasificable, pero voces carentes de voluntad totalizante, de intención de sistematismo filosófico, que leen el mundo bajo una orientación interdisciplinaria y lo escriben con una retórica atípica, provocadora, hiperbólica, metafórica, directa (cada cual con su voz propia, con su particular modelo narrativo); todavía están vivos Apel, Habermas, Albert pero hace tiempo ya de la disputa sobre el positivismo en la sociología alemana Teoría Crítica de la Sociedad versus racionalismo crítico; y en el ámbito anglosajón sobresalen los discursos de ambición práctica (que no sistémica) de Peter Singer y de Martha Nussbaum con su Enfoque de las Capacidades – las mejores versiones del utilitarismo y del contractualismo respectivamente -, también gozamos todavía de la vitalidad de Daniel Dennett y sus perspicaces aportaciones sobre los fenómenos mentales, la libertad y las creencias religiosas. En la actualidad filosófica del siete de abril de 2017 no apreciamos sistema filosófico alguno de reciente construcción. Tampoco ejemplos de grandes obras filosóficas, como las producidas a lo largo del siglo XX (algunas con intencionalidad propositiva, de orden, de coherencia, abarcadora, normativa y de universalidad y otras no tanto): Principia Ethica (1903) de Moore / Pragmatismo (1907) de James / Principia Mathematica (1910 – 1913) de Russell y Whitehead / Ideas (1913) de Husserl / Los problemas de la Filosofía y del Dogma (1914 – 1936) de Amor Ruybal / Tractatus (1921) de Wittgenstein / Economía y sociedad (1922) de Weber / Filosofía de las formas simbólicas (1923, 1925, 1929) de Cassirer / Los reinos del ser (1927) de Santayana / La construcción lógica del mundo (1928) de Carnap / La rebelión de las masas (1930) de Ortega / Filosofía (1932) de Jaspers / La lógica de la investigación científica (1934) de Popper / El ser y la nada (1943) de Sartre / La sociedad abierta y sus enemigos (1945) de Popper / Investigaciones filosóficas (1954) de Wittgenstein / La condición humana (1958) de Arendt / Los usos de la argumentación (1958) de Toulmin / Tratado de la argumentación (1958) de Perelman y Olbrechts-Tyteca / Verdad y método (1960) de Gadamer / Cómo hacer cosas con palabras (1962) de - 41 - Austin / Las palabras y las cosas (1966) de Foucault / Los lenguajes del Arte (1968) de Goodman / El Arte y sus objetos (1968) de Wollheim / Actos de habla (1969) de Searle / Teoría Estética (1970) de Adorno / Teoría de la Justicia (1971) de Rawls / Transformación de la Filosofía (1973, 1976) de Apel / Liberación animal (1975) de Singer / Reivindicación de la razón (1979) de Cavell / Mil mesetas (1980) de Deleuze y Guattari / Ensayos sobre acciones y acontecimientos (1980) de Davidson / Teoría de la acción comunicativa (1981) de Habermas / La transfiguración del lugar común (1981) de Danto / De la Problematología (1986) de Meyer / La Pintura como Arte (1987) de Wollheim / La conciencia explicada (1991) de Dennett / Sobre las emociones (1999) de Wollheim. En medio de este desamparo teórico que nos caracteriza una excepción hoy en día de labor filosófica seria y pertinente es el método del belga Michel Meyer de la Problematología o Estudio del Cuestionamiento, consistente en interrogar el hecho mismo de cuestionar, en diálogo con la Tradición Filosófica, enfoque al que incorpora una renovación de la Retórica mediante análisis de los dispositivos de persuasión. ¿Hace falta elaborar un sistema filosófico o un conjunto bibliográfico similar para ser crítico y constructivo en Filosofía?, ¿la forma del sistema filosófico es compatible con la naturaleza de nuestro mundo enredado? Alguien con oficio filosófico puede construir, aparte de comunicaciones orales, textos breves en forma de artículos o largos en forma de libros (ya sea una recopilación de artículos o una unidad textual), y mientras esté argumentando con rigor a través de CONCEPTOS vinculados (ya sea por continuidad, reforma o ruptura) a la Tradición Filosófica estará haciendo un OBJETO filosófico, artefacto que podrá tener todos los rasgos que definen a un sistema filosófico o no, circunstancia esta que no devalúa su condición de pieza filosófica, pues, de hecho, los sistemas filosóficos son más bien una excepción entre las obras filosóficas, en especial en nuestro presente. La historia de la Filosofía no ha producido tantos filósofos. Puede haber filósofos con un sistema poco iluminador (como el deísmo de algunos ilustrados, o el positivismo de Comte [por ignorar que el Arte es conocimiento]) y pensadores sin sistema interesantes (como el iniciador de la Tradición Filosófica Ibérica – Llull -, quien no innovó un sistema pero sí un método, o las iluminaciones de Averroes / Balmes / Feuerbach / Brentano / Frege / Ortega / Mumford / Turing / Blanchot / Adorno / Grice / Davidson / Steiner / Badiou / Zeldin / Groys); también hay casos de filósofo brillante con sistema iluminador (como la Semiótica de Peirce). Así pues, podemos conceder que condición necesaria y suficiente para ser filósofo es poseer un sistema filosófico, mientras que quien produzca un objeto (ya sea textual o visual o audiovisual) en modo argumentación conceptual con uso de terminología filosófica sin llegar a la sistematización no será un filósofo pro- - 42 - piamente dicho (o solo lo será en sentido amplio) pero sí un agente en conocimiento filosófico / un trabajador intelectual en Filosofía. Aparcamos la duda de que quien hace Historia de la Filosofía ¿qué está haciendo? (Pues, Historia de la Filosofía; a no ser que pase a evaluar, en tal caso el escritor en Historia Crítica de la Filosofía también sería un operario filosófico). ¿Y qué son los ensayistas?; pues, pensadores. El pensar podrá ser más o menos lógico, más o menos literario, poético, metafórico, plástico, visual o cinematográfico, pero si no se está argumentando no se está en el área de conocimiento de la Filosofía. El conjunto #Pensamiento# es más amplio que el conjunto #Filosofía#. Falta argumentación, pues no hay Filosofía; hay argumentación, puede haber Filosofía (si el tratamiento conceptual es riguroso). ¿Qué significa comunicar en Internet? Esa cosa harto peculiar llamada ‘Internet’ requiere un entramado eléctrico e industrial complejo, lo cual no nos obliga a caracterizar este fenómeno como principalmente tecnológico, cuando, en realidad, se trata del mayor intercambio de significados de la historia. Si Internet es el medio semántico de nuestro tiempo, ¿es también nuestro mensaje?, ¿el mensaje que el mundo se lanza a sí mismo?; al menos es uno de los temas de nuestra actualidad, forma parte de la ontología de nuestro presente, de las cosas que manejamos y por lo menos nos condicionan, sino nos determinan o manejan o espían. La distinción de Internet con otros medios viene motivada por (1) la facilidad tecnológica y económica para que prácticamente cualquiera pueda publicar contenidos en un espacio virtual de fácil acceso también prácticamente casi para cualquiera; (2) la posibilidad de interactuar (incluso en tiempo real y hasta simultáneamente) con otros individuos o grupos; y, (3) la posibilidad de vincular contenidos. Pero, ¿quién navega sobre quién?, ¿nosotros por Internet o Internet por nosotros? (idea sugerida en el diálogo del Simposio 6). De entrada, comunicar difundiendo – participando – enlazando es afín al espíritu dialógico de la Filosofía, que no deja de ser cierta forma peculiar de llevar una conversación; (al menos emergió como diálogo). Por lo que Internet y Filosofía no son conjuntos disjuntos. Dos fenómenos que cuentan tanto con entusiastas como con detractores, aunque la Red despierta mayor entusiasmo que el Saber Filosófico. Ambos dos son productos del afán de universalidad. Dos fenómenos cuyo contacto nos cambia, sino nos transforma. McLuhan en Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano (de 1964) ya nos previno del modelaje que sufre nuestro modo de pensar tras percibir el mundo a través de los medios de comunicación; advertencia que hace suya como amenaza respecto a Internet Nicholas Carr en Superficiales (de 2010), cuya tesis es que la peculiaridad de la Web – el flujo veloz de información – pasa a ser la peculiaridad - 43 - de nuestras mentes: entidades abiertas a un flujo veloz de información; por lo que nuestra capacidad de contemplación se debilita, nuestro cerebro se vuelve cada vez más eficiente para ojear fragmentos a la par que simple y distraído a golpe de picoteo rápido y notificaciones. El trabajador en Filosofía siempre se las ha visto con grandes cantidades de datos, sobre todo a partir de la Ilustración, (siendo Marx y Russell casos extremos), información a la que otorga un sentido y que transforma en un pensar riguroso y argumentativo sobre las complejidades que nos importan; pensamiento, no obstante, no especialmente preocupado por la rapidez en hacerse público (pues el anhelo de presentar un sistema o entramado conceptual sin fisuras animaba a no tener prisa, a ir puliendo lo escrito). (En este sentido son famosos los casos de Wittgenstein y su ritual perfeccionista de escritura, quien solo publicó un libro en vida – el Tractatus – [aunque elaboró varios textos], o Rawls, cuya obra magna – Teoría de la Justicia - no publicó hasta los cincuenta y es fruto de más de dos décadas de reflexión, o Verdad y método de Gadamer, publicada a sus sesenta, el trabajo de toda una vida intelectual.) Visto así, la lentitud filosófica (propia de una actividad que exige dar sucesivas vueltas a un mismo asunto) y la velocidad internáutica serían casi que incompatibles. O no tanto, pues el sistema académico de los adiestrados en Filosofía en muchas universidades del mundo (como en las estadounidenses) les anima o empuja a producir una buena cantidad de “papers” y presentarlos sin tardanza en congresos y revistas académicas (si quieren progresar en el mundo institucionalizado universitario). La tesis de Carr vendría a decirnos: leer libros hace que tu mente se vuelva atenta, concentrada y reflexiva, en cambio manejar Internet hace que tu mente la imite y se vuelva como un procesador de datos rápido pero plano, campo abonado para la mediocridad y el narcisismo. A decir verdad, la Filosofía ha generado varios narcisistas, y no se salva de habernos dejado obras mediocres. Afortunadamente no hace falta elegir y podemos emplear parte de nuestro tiempo diario tanto a navegar electrónicamente como a leer en papel Filosofía; también podemos leer Filosofía en la propia red de redes. ¿Qué le pasa a nuestro cerebro, entonces?, ¿se vuelve más veloz a la par que profundo o más superficial a la par que lento? Esperamos impacientes el próximo informe neurocientífico al respecto. En Internet cabe prácticamente todo, incluso bastante Filosofía. Hay muchas páginas divulgativas, pero no tantas productoras en Filosofía. Ciertamente, las tesis filosóficas de Gustavo Bueno (sus disputas con la realidad y con los otros) son localizables en una importante cantidad de textos suyos y de vídeos (algunos de más de dos horas de duración) en varias páginas web, como http://www.fgbueno.es/: artículos y conferencias que, si bien no agotan toda su producción, sí nos aportan luz suficiente para hacernos una idea de su sistema filosófico y de sus aportaciones. Por su parte, el británico Nigel Warburton (nacido en 1962) ejerce de FILÓSOFO virtual en - 44 - su blog Virtual Philosopher http://www.nigelwarburton.typepad.com/. Cabe decir que la modalidad bloguera de comunicar en Internet ha cedido protagonismo ante la praxis microbloguera. ¿Qué significa comunicar en las redes sociales? Las redes sociales constituyen un tipo de páginas de Internet peculiares: permiten el agrupamiento masivo en torno a la posibilidad de compartir textos / imágenes / vídeos susceptibles de interacción (a un nivel en cierta medida decidido por los usuarios) con los demás. El usuario puede utilizar su nombre real o uno ficticio, y poseer más de una cuenta; todo esto permite la multiplicidad de roles desde un mismo individuo. Mayoritariamente se emplean para subir escenas positivas de nuestra cotidianidad en una publicitaria exhibición de yoes felices; aunque también podemos transmitir indignación / información sobre el presente / chistes / opiniones / quejas / insultos / y hasta posverdad. Facilitan que uno pueda ser el cronista / fotógrafo / periodista de su propia vida; también el comentarista de la de los demás; a la par que suministrador de miles de elecciones – la materia prima para los algoritmos sobre nuestras preferencias -. Favorecen la profusión de múltiples sentidos tan emergentes como evanescentes (aunque repetibles) a partir de un sentido inicial (tal como nos cuenta César Alberto Pineda en Alberto Contante, 2013: 14). Otra característica es el desplazamiento de la conexión con el mundo real a la conexión con el mundo social digital, como si hubiese que desconectar de uno para poder estar en el otro; esto puede conducir a la creencia de que solo existe lo interactuado en el mundo enredado (una versión ciertamente tecnológica del idealismo); esto no tiene por qué acarrear pasar del mundo físico, incluso puede provocar cierta tendencia por vivir experiencias interesantes dignas de ser compartidas en las redes (¿en una suerte de trastorno de publicación compulsiva?). Otra peculiaridad de las redes sociales es que provocan tanto el consenso como el disenso, pero para cambiar las cosas necesitamos llegar a acuerdos, algo infrecuente en las conversaciones que se establecen; tampoco las propias redes sociales han llegado fruto de un acuerdo ni resultado de un referéndum. El éxito de esta herramienta tecnológica es que satisface nuestra necesidad antropológica de ser escuchados y entendidos. El MUNDO ENREDADO es instantáneo / directo / expresivo / relacional / interactivo / adictivo / desestructurado (pues tiende a juntar a similares entre sí o a individuos con intereses en común – Innerarity, 2015: 206 -) / lúdico / estratégico / causa de infracciones contra los derechos de la personalidad (Miguel Asensio, en Innerarity 2013) / ¿falso? / ¿verídico? / ¿irreal? / ¿democrático? / ¿libre? / ¿liberalizador? (a juicio de Evgeny Morozov en El desengaño de Internet de 2011 no, pues la promesa de que iban a desmoronarse dictaduras a golpe de - 45 - tuit se mostró excesivamente confiada con el poder movilizador de las redes) / ¿un derecho? / ¿una ventana a nuestro cerebro? / ¿la transformación del espacio privado en otro espacio público? / ¿una pérdida? / ¿una ganancia? / ¿un escenario en construcción? / ¿el contexto? / ¿una máquina de generar identidades? / ¿la promesa de máquinas semánticas inteligentes? / ¿solamente el complejo cultural de las interacciones de efectos tecnológicos (es decir, cada uno de los usuarios) que le dan cuerpo? (según Paul Mathias en Innirarity 2013) / en fin, también EL ESPACIO INTENCIONAL DE un nuevo SUJETO EN MODO AUTOPROMOCIÓN (a juicio de Paul Mathias no) / en definitiva: postureo. En la estructura de cada contenido social virtual participa la Tradición Lingüística y hasta Visual entera. Las prácticas sociales digitales no funcionan como afectos, y mucho menos como la exhibición de objetos privados (en realidad nunca tuvieron tal condición, porque emergieron con vocación de ser publicitados); sin llegar a ser todos argumentos en el sentido estricto del término sí albergan la promesa de un argumento: pueden funcionar como los distintos elementos de una línea de fuga argumental, nuestra propia marca personal o senda experiencial. ¿Cuáles son las peculiaridades comunicativas de Facebook / Twitter / Instagram? Facebook te permite publicar fotografías / vídeos / textos / notas, y su uso es variado: desde reflejos felices y exhibicionistas de nuestro tránsito cotidiano, pasando por denuncias de todo tipo, permitiendo interactuar con otros individuos, emergiendo la posibilidad de una conversación, que suele quedarse en posibilidad y suele derivar fácilmente en un intercambio de insultos; se escribe mucho, se intercambian muchos pareceres (normalmente eco de unos pocos lugares comunes) pero se piensa poco. Twitter presenta una característica propia: los textos no pueden sobrepasar los 140 caracteres, lo que le otorga un tono más concreto, directo, pues tienes que decir mucho o poco en poco; además permite que muchos individuos vayan aglutinando sus comentarios sobre un mismo tema del día, lo que genera una continua reinterpretación del sentido. Tanto en Facebook como en Twitter puedes comunicar únicamente mediante la escritura, pero tienen más seguimiento los textos en conjunción con una imagen, lo que ya nos pone sobre aviso de un aspecto expresivo: a pesar de que el escritor de cuestiones filosóficas siempre ha sido consciente de la fuerza de las imágenes para transmitir (antiguamente la Pintura y luego la Fotografía y el Cine) siempre ha actuado como si el medio plástico - visual no fuese el suyo, como si no fuese adecuado para los conceptos y sí - 46 - para los perceptos / afectos. Existe también la posibilidad de transferir imágenes con un breve texto incorporado. Ahora hay que tomar conciencia de que pensar en red exige tanto el tratamiento de palabras como de imágenes; y no podemos olvidarnos de la facilidad que tenemos ahora muchos de grabar un breve vídeo y subirlo. Estas novedades tecnológicas que nos ofrecen los dispositivos con los que muchos convivimos transforma la idea de que el filósofo sea un ser de letras: ahora será un ser de letras, pero también de imágenes y de vídeos. Instagram emergió como espacio en el que exteriorizar fotografías, aunque también permite incorporar pequeños fragmentos y vídeos de hasta un minuto; con todo, aquí la letra actúa más como acompañamiento de la imagen o como intercambio de comentarios; en Instagram prima lo visual sobre lo lingüístico; de ahí que la calidad media de las fotografías subidas sea superior a las incorporadas en las otras redes. ¿Hasta qué punto los profesionales de la Filosofía son capaces de explotar el potencial de las redes sociales? No estamos ubicados en la Sociología de la Filosofía, no hemos realizado ningún estudio empírico; tan solo nos servimos de nuestra experiencia. Esta nos dice que los profesionales de la Filosofía pueden disponer de algún perfil social pero que no suelen hacer uso del mismo para comunicar tesis filosóficas propias, como mucho el anuncio de alguna conferencia o evento. Como es el caso de (nuestros amigos barceloneses, los profesores universitarios) Manuel García-Carpintero o de Josep Maciá o de Marina Garcés o de Pau Alsina: comunican vía artículos / conferencias / incluso libros, pero no en red. El especialista de la Universitat Autònoma de Barcelona en Filosofía de la Computación Jordi Vallverdú sí que suele dejar entradas acerca de su trabajo sobre sistemas cognoscitivos y afectivos en robots en su perfil de Facebook; lo que nos da pie para comentar que subir artículos de un blog no es lo mismo que utilizar el propio muro; (en el primer caso se publicita el uso de un blog, en el segundo caso se está usando Facebook como medio expresivo). El profesor de la Universidad de Córdoba Manuel Bermúdez sí que lleva a cabo una apuesta consciente de producir píldoras reflexivas (vídeos de escasos minutos) para abrirlas al mundo enredado a partir de la página http://www.filosoque.com/tag/manuel-bermudez-vazquez/, diseñando (a partir de marzo de 2015) un curso en línea (llamado “Introducción a la Filosofía Práctica”) de divulgación de contenidos filosóficos para acercar el pensamiento sobre los problemas de la realidad a un público amplio; un proyecto ciertamente pionero en el ámbito universitario en español encuadrado en crear un lugar para el análisis y la reflexión, un propuesta que utiliza las ventanas de Facebook y de Twitter: @filosoqué, que, precisamente, “tiene como misión reivindicar la Filosofía y el Pensamiento Crítico a través de las - 47 - De entrada, todos los contenidos reticulares son retóricos, en el sentido de que intentan hacer creer algo a alguien; para que, además, sean filosóficos su constructor debe tener éxito en conseguir que funcionen bien como argumentos, bien como puntos de una línea argumental. El tema del papel de la Filosofía o al menos del análisis filosófico en el mundo enredado está estrechamente vinculado con la cuestión de la inutilidad / utilidad de la Filosofía hoy en día; cuestión sobre la que dejo aparecer este vídeo de nuestro discurso de 2’ pronunciado el 30 de marzo de 2017 en la Facultad de Comercio de la Universidad de Málaga. https://www.facebook.com/javiereladio/posts/10208987017209422?comment_id=10209004768853202&notif_t=like¬if_id=1491423561508215 La toma de conciencia de las nuevas herramientas tecnológicas que exige nuestra tecnosociedad nos conduce a considerar un nuevo significado del rol del profesional de la Filosofía como FIGURA social: como individuo formado en la Tradición Filosófica pero actualizado en DISEÑADOR de objetos de sentido textuales / visuales / audiovisuales que ve a las redes sociales no como una curiosidad social susceptible de estudio, tampoco como mero campo de experimentación de formas comunicativas en Pensamiento (aunque este objetivo sea lícito y aconsejable para progresar como - 54 - pensador en red), sino como ESPACIO intencional de construcción de DISCURSOS filosóficos, con todo el rigor metodológico, conceptual y creativo que requieren los distintos temas de nuestro tiempo. El PENSADOR vanguardista tiene que ser un CONVERSADOR presencial y reticular. De ahí que no debe centrar su esfuerzo público solo en producir contenidos; estos deben constituir la primera tarea social, y la segunda dialogar. Ni en la Academia ni en el resto de la sociedad debe imperar la prioridad de la producción a costa de apenas escuchar a los demás. Se escribe mucho, pero se interpreta poco, y se contesta menos. Se piensa poco, y todavía menos en compañía. Si la Filosofía quiere seguir siendo el Pensamiento de su tiempo debe construirse en el medio de nuestro tiempo donde se duplica (incluso en directo) y comenta parte de la vida, y se da el mayor encuentro intersubjetual de la historia: las redes sociales. Conclusión: pese a las dificultades del proyecto, el ANALISTA digital de hoy en día debe intentar solventar el reto de generar Pensamiento Filosófico en las redes sociales para aclararnos sobre las COMPLEJIDADES que nos atraviesan, dificultad creativa a resolver intercactuando con los demás: en un pensar colaborativo: la CIBERFILOSOFÍA en modo reticular, un área de conocimiento que no pertenece estrictamente ni a las Humanidades ni a la Ciencia ni al Arte, aunque atraviesa a las tres tecnológica y socialmente. La Filosofía emergió como cierto pensar en directo; ya va siendo hora que recupere esa condición (aunque no exclusivamente en modo oral), pues no solo es una posibilidad de nuestra actualidad sino además una necesidad. Ningún día sin pensar en red; ¡compartamos! / ¡conversemos! en REDES SOCIOCULTURALES de conocimiento y de compromisos entrenados en Filosofía Digital. Cuando tanto Internet como el mundo enredado quede insertado tecnológicamente en nuestros cerebros, ¿seremos un solo organismo biotecnológico? Apéndice: No somos ingenuos. Somos conscientes de que la web 2.0 nos puede alejar de los logros emancipadores de la Ilustración y arrojarnos a una nueva servidumbre (aunque su signo tecnológico aparente progreso), (tal como nos advierten en el contexto educativo Carlos Fernández, Olga García y Enrique Galindo en la página 18 de Escuela o barbarie); y que, en tal caso, practicar Filosofía Reticular podría hacer de la Filosofía una aliada o cómplice del economicismo en su misión de ubicarnos en esta nueva dominación en modo 2.0. Pero incluso para denunciar el anterior peligro precisamos enredarnos, comunicar allí donde acontecen los contenidos. ¿Usar las redes sociales con fines filosóficos implica comprometerse con la tesis del optimismo tecnológico? También somos conscientes de que en el - 55 - mundo enredado todos somos animales de laboratorio; o lo que es lo mismo, trabajadores sin cobrar. No hay sitio ni tiempo para la mística. BIBLIOGRAFÍA CARR, N. (2011), [2010]: Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, Madrid, Taurus. CHAMPREAU, S. e INNERARITY, D. (coordinadores), (2013): Internet y el futuro de la democracia, Barcelona, Paidós. CONSTANTE, A. (coordinador), (2013): La Filosofía y las redes sociales, México, UNAM. FERNÁNDEZ, C., GARCÍA, O. y GALINDO, E. (2017): Escuela o barbarie, Madrid, Akal. INNERARITY, D. (2015): La política en tiempos de indignación, Barcelona, Galaxia Gutenberg. MOROZOV, E. (2012), [2011]: El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red, Barcelona, Destino. ONG, W. J. (2011), [1982]: Oralidad y escritura: Tecnologías de la palabra, México F.C.E. - 56 -