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Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista

Cortina Orero, Eudald

Abstract

La Revolución Sandinista atrajo la solidaridad de numerosos contingentes internacionalistas que, desde la etapa insurreccional y durante la reconstrucción de Nicaragua, se incorporaron al proceso revolucionario nicaragüense. En función de fuentes orales, profundizamos en las experiencias de colaboración e integración de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Con este objetivo, analizamos las redes que permitieron su vinculación al proceso sandinista, la inserción en los diversos periodos y ámbitos del proceso revolucionario, y las tensiones que estas experiencias generaron al interior del MIR, en el marco de su estrategia de movilización antidictatorial.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista1 Notes on the Internationalist Experiences of the Chilean Revolutionary Left Movement (MIR) during the Sandinista Revolution Eudald Cortina Orero2 Universidade de Santiago de Compostela (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1405-8188 Recibido: 17-05-2022 Aceptado: 30-07-2022 Resumen La Revolución Sandinista atrajo la solidaridad de numerosos contingentes internacionalistas que, desde la etapa insurreccional y durante la reconstrucción de Nicaragua, se incorporaron al proceso revolucionario nicaragüense. En función de fuentes orales, profundizamos en las experiencias de colaboración e integración de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile con el 1 Artículo desarrollado en el marco del programa Juan de la Cierva, financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI), IJC2020-045767-I/MCIN/AEI/10.13039/501100011033, y la Unión Europea, NextGenerationEU/PRTR. 2 ([email protected]). Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Actualmente es investigador contratado Juan de la Cierva en la USC, institución en la que se desempeñó como investigador posdoctoral entre 2016 y 2019. Estudia los procesos de movilización revolucionaria en América Latina, campo en el que ha publicado numerosos trabajos sobre experiencias guerrilleras en Argentina, El Salvador, Uruguay y Venezuela, entre los que se incluyen los libros La guerra por otros medios. Comunicación insurgente y proceso revolucionario en El Salvador, 1970-1992 (2017), y Grupo Obrero Revolucionario. Autodefensa obrera y guerrilla (2011). En la actualidad desarrolla el proyecto “Movilización transnacional y transformaciones de la Nueva Izquierda latinoamericana”. Es fundador y coordinador del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (CeDeMA) e integra diversas redes y grupos de investigación como la International Research Network on the Revolutionary Left, el Grupo de Trabajo CLACSO "Antiimperialismo: perspectivas transnacionales en el Sur global", Redisca, la Red para el Fortalecimiento de las Ciencias Sociales en el Salvador (RFCS), HistAmérica y GEISAL. Entre 2020 y 2021 se desempeñó como investigador en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en el marco del proyecto "Nuevos actores en las relaciones internacionales contemporáneas durante los procesos de descolonización de África, Asia y América Latina (1810-1990). Redes políticas, alianzas y cooperación Sur-Sur". 512 Eudald Cortina Orero Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Con este objetivo, analizamos las redes que permitieron su vinculación al proceso sandinista, la inserción en los diversos periodos y ámbitos del proceso revolucionario, y las tensiones que estas experiencias generaron al interior del MIR, en el marco de su estrategia de movilización antidictatorial. Palabras-clave: Internacionalismo, Militancias Transnacionales, Revolución Sandinista, MIR, FSLN Abstract The Sandinista Revolution attracted solidarity from many internationalist groups that joined the Nicaraguan revolutionary process since the insurrectionary stage and during the reconstruction of Nicaragua. Based on oral sources, this article analizes the experiences of collaboration and integration of militants from the Chilean Revolutionary Left Movement (MIR) with the Sandinista National Liberation Front (FSLN). With this objective, we analyze the networks that allowed their link to the Sandinista process, their insertion in the different periods and spheres of the revolutionary process, and the tensions that these experiences generated within the MIR, in the framework of its antidictatorial mobilization strategy. Keywords: Internationalism, Transnational Militancy, Sandinista Revolution, MIR, FSLN “PAT. BRAVO GN. Nº49/150009 Abril 9/1979. A las 12.20 hrs. de este mismo día donde fue atacada la Pat. JOAQUÍN (Hda. Orosí) fueron encontrados dos terroristas muertos, uno de ellos portaba una cédula de identificación de la Rep. de Costa Rica Nº 8049665 a nombre de JUAN ERNESTO CABEZAS TORREALBA, nacionalidad chilena y naturalizado en Costa Rica, seudónimo (HERNÁN)”3. Con esta escueta nota interna, las fuerzas somocistas informaban de la presencia de combatientes internacionalistas en apoyo al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en el conocido como Frente Sur, ubicado en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica. Cabezas Torrealba integraba el primero de los contingentes vinculados al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile que se incorporaron al proceso revolucionario sandinista durante la etapa insurreccional. No sería el único mirista en morir en Nicaragua antes del triunfo sandinista. A finales de junio lo haría Mario Guerra Ruiz (Olivares Mardones 2017: 28). Como Cabezas Torrealba, Guerra formaba parte 3 Partes de informes del Cuartel General de la Guardia Nacional de San Carlos, Río San Juan, 1979. Ref. ASD-067, IHNCA. 513 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 de un sector de la juventud del Comité Local del MIR en Costa Rica que, a finales de 1978 y desobedeciendo las órdenes partidarias, cruzó la frontera para incorporarse a las filas del FSLN4. Este artículo tiene como objetivo analizar las experiencias internacionalistas de los militantes del MIR que se integraron a la Revolución Sandinista. Lejos de pretender agotar el estudio de estos procesos, el texto se plantea como una aproximación inicial que permita profundizar y problematizar estas experiencias militantes transnacionales. En esta línea, buscamos, en primer lugar, identificar los vínculos orgánicos que a lo largo de la década de los setenta fueron consolidando el MIR y el FSLN, y examinar la heterogeneidad de redes que permitieron la vinculación de militantes chilenos al proceso revolucionario nicaragüense. En segundo lugar, analizamos las dinámicas de los diferentes contingentes miristas, abordando su inserción en los diversos ámbitos del proceso revolucionario y proponiendo una periodización de esta experiencia. Finalmente, nos detenemos en el impacto de la práctica internacionalista sobre el MIR y sus militantes. En relación con lo organizativo, reconstruimos la estructura interna del MIR en Nicaragua y enmarcamos esta experiencia internacionalista en el contexto de la llamada Operación Retorno. Por último, apuntamos a un proceso de reformulaciones en términos militantes, ligadas al desarrollo de la actividad política desde la nueva institucionalidad revolucionaria y a una progresiva tecnificación de la actividad internacionalista. Si bien el estudio de la movilización revolucionaria en América Latina ha tendido al enfoque nacional y al análisis de caso (Rey Tristán 2014), la dimensión transnacional de este proceso viene adquiriendo un notable interés por parte de los historiadores y de las ciencias sociales. Identificamos en este campo tres grandes aportes. En primer lugar, la perspectiva regional propuesta por Marchesi (2009) para el estudio de las organizaciones que hicieron parte de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR). En segundo lugar, los trabajos que han puesto el foco en la interacción entre militantes y organizaciones revolucionarias latinoamericanas (Harmer y Martín Álvarez 2017, 2021; Cortina Orero, 2017, 2020, 2021). Y, en tercer lugar, el enfoque propuesto por Martín Álvarez y Rey Tristán (2012, 2017, 2018) y Kruijt (Kruijt, Rey Tristán, Martín Álvarez, 2020), quienes insertan los procesos revolucionarios latinoamericanos en un ciclo de movilización a escala global que, siguiendo la propuesta de Rapoport (2004 y 2017) identifican como oleada de la Nueva Izquierda. 4 Entrevistas a “Carmencita”, integrante del primer contingente de miristas en Nicaragua, desarrolló su actividad en Frente Sur y el Frente Interno; al triunfo se integró al Ejército Popular Sandinista (EPS). Santiago de Chile, 6 de mayo de 2017; y Carlos Zarricueta, miembro de la dirección del Comité Local del MIR en Costa Rica e internacionalista en Nicaragua. Desarrolló su actividad en el Frente Sur y en el Ministerio del Interior. Santiago de Chile, 16 de agosto de 2017. 514 Eudald Cortina Orero Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 Los trabajos que han abordado la experiencia de los militantes internacionalistas chilenos en la Revolución Sandinista se han centrado, generalmente, en la participación de combatientes, tanto en el periodo insurreccional como en las estructuras de seguridad conformadas al triunfo revolucionario. En este ámbito encontramos un nutrido grupo de obras con un enfoque memorialístico elaboradas por los propios militantes, familiares, periodistas e historiadores (Bonnefoy, Pérez Silva y Spotorno 2008; Friedman 2008; Carrera Carmona 2010; Pérez Silva 2013; Cortés Iturrieta y Pérez-Guerra, 2015; Olivares Mardones 2017). El grueso de las investigaciones históricas ha atendido principalmente la experiencia de militantes comunistas –y socialistas– formados como oficiales en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cubanas e integrados al proceso sandinista (Figueroa-Clark 2011 y 2011b; Pérez Silva 2012 y 2017; Pérez 2012 y 2013; Rojas Núñez 2013; Álvarez y Bravo 2016). Lo numeroso de este contingente, su incidencia en el desarrollo de la insurrección y en la conformación del Ejército Popular Sandinista (EPS), así como el impacto que esta experiencia internacionalista tuvo en el viraje del Partido Comunista de Chile (PCCh) en su estrategia antidictatorial –mediante la conformación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR)5– explica el interés fundamental sobre este caso. Pese a los lazos históricos que lo vincularon al FSLN y la relación privilegiada que ambas organizaciones establecieron, el estudio sobre la participación internacionalista del MIR en Nicaragua ha quedado, hasta el momento, limitado a su inclusión en obras generales (Figueroa-Clark 2011b) o en estudios que centran su enfoque en los internacionalistas del PCCh (Rojas Núñez 2013; Olivares Mardones 2017). Por el contrario, la proyección internacionalista del MIR ha sido objeto de numerosos trabajos en función de su integración a la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), que agrupó desde 1974 al MIR, al Partido Revolucionario de los Trabajadores- Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) de Argentina, al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) de Uruguay, y al Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia6. Atendiendo a esta notable ausencia de fuentes secundarias, este artículo se fundamenta en una base de fuentes orales, compuesta por 18 entrevistas personales realizadas por el autor en Chile, México y Nicaragua, a militantes internacionalistas del MIR, responsables de esta organización en Nicaragua, e integrantes del Comité Central y de la dirección exterior del MIR. Se apoya 5 Inicialmente concebido como aparato militar del PCCh, el FPMR surgió en 1983 en el marco de la Política de Rebelión Popular de Masas. En 1987 un sector de esta organización se desligó del Partido Comunista, conformando el FPMR-Autónomo. 6 En torno a esta coordinación regional, pueden consultarse: Marchesi (2009, 2012 y 2019), Slatman (2010), Chamberlain (2012), Pimental da Silva (2014 y 2016), Sandoval (2016), Sujatt (2016) y Valdés Navarro (2018). 515 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 también en entrevistas realizadas a cuadros del FSLN y de otras organizaciones chilenas –Partido Socialista y PCCh– vinculados a los procesos revolucionarios en Centroamérica, y en fuentes documentales procedentes, principalmente, del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA) y del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (CeDeMA). En cuanto a la estructura del artículo, dividimos el texto en cuatro apartados. En el primero, abordamos el surgimiento del MIR y su proyección internacionalista. Seguidamente, identificamos la construcción de los vínculos entre el MIR y el FSLN a lo largo de la década de los setenta. El tercer apartado profundiza en la incorporación de combatientes internacionalistas y el apoyo del MIR a los esfuerzos insurreccionales del MIR. Y, por último, analizamos la integración de la militancia mirista en el proceso de reconstrucción de Nicaragua. 1. Proyección internacional del MIR El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 generó un ciclo generalizado de movilización revolucionaria en América Latina. Desde inicios de los sesenta, numerosas organizaciones revolucionarias emergieron a lo largo del continente al calor de este proceso rompiendo la tradicional hegemonía de los partidos socialistas y comunistas. Este ciclo, que identificamos como oleada de la Nueva Izquierda, impactó sobre diversas corrientes políticas y generaciones militantes, y tuvo como características principales el uso de la violencia como medio de intervención política, la identificación con los procesos de descolonización del Tercer Mundo y el progresivo protagonismo del estudiantado universitario (Martín Álvarez y Rey Tristán, 2012). En este marco, se conformó en agosto de 1965 el MIR chileno, como resultado de la confluencia de corrientes trotskistas, sectores anarquistas y jóvenes militantes procedentes de las juventudes del PCCh y del PS (Palieraki 2014). Esta amplia composición marcó también la existencia de conflictos generacionales, que implicaron visiones encontradas sobre el proyecto revolucionario. Si entre 1965 y 1967 el MIR estuvo dirigido por una generación de viejos militantes trotskistas, la elección del Miguel Enríquez como secretario general determinó la consolidación de una nueva generación en ámbitos de dirección. Una joven generación que emergía desde la militancia universitaria y que expresaba una gran fascinación por la Revolución Cubana y defendía la lucha armada como una estrategia viable para la revolución chilena. En torno a 1969, el cambio generacional al interior del MIR se había completado y ese mismo año la organización realizó sus primeras acciones armadas (Palieraki 2008). 516 Eudald Cortina Orero Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 Desde su nacimiento, el MIR se caracterizó por una fuerte proyección internacional al observar el “carácter mundial” como el rasgo sobresaliente del proceso revolucionario, que quedaba definido, también, por la crisis de los partidos de la izquierda tradicional, la emergencia de nuevos movimientos revolucionarios en América Latina y el triunfo de los procesos de liberación en África y Asia7. El MIR adoptó un apoyo crítico al campo socialista, distanciándose de lo que definió como países con “direcciones burocráticas”, y dando un apoyo frontal a la Revolución Cubana y las guerras de liberación en los países coloniales y semicoloniales. Cuba no solo fue asumida por el MIR como un referente simbólico, sino como un ejemplo para los revolucionarios latinoamericanos en términos de métodos de lucha y por su fuerte componente antiimperialista y latinoamericanista8. Al respecto, Palieraki (2008) señala que el MIR articuló la tradición latinoamericanista y nacionalista del Partido Socialista –de cuyas filas procedía una gran parte de la militancia mirista–, con nuevas formas de movilización política como la lucha armada. Desde esta impronta latinoamericanista, el MIR puso énfasis en la vinculación con otras organizaciones revolucionarias latinoamericanas con el objetivo de conformar un “movimiento unificado” que permitiera coordinar y acelerar el proceso revolucionario9. Bajo esta premisa, el MIR, junto al PRT-ERP argentino y los Tupamaros comenzaron en 1972 a plantear la conformación de una organización internacional que diera respuesta a una proyección “estratégica continentalista”, a la vez que resolviera las necesidades particulares de cada organización (Marchesi 2019: 144-145). Marchesi afirma que para el MIR era esencial construir una retaguardia estratégica ante la posibilidad de una salida autoritaria en Chile, mientras que el MLN-T, prácticamente desarticulado en Uruguay, buscaba garantizar la supervivencia orgánica en el exterior. Por su parte, el PRT-ERP acababa de romper su vinculación con la IV Internacional, haciendo necesaria una rearticulación de sus relaciones internacionales acordes a su proyección guevarista. Así, en noviembre de 1974, y con la incorporación del ELN boliviano, la JCR vería la luz pública. En su declaración fundacional, se asumió como resultado de la estrategia guevarista de “revolución socialista continental” y de la concepción “internacionalista” de las organizaciones integrantes. Estas definiciones se entrelazaron con una vocación latinoamericanista, estableciendo una continuidad con las luchas independentistas. La JCR asumió expresamente el “carácter continental de la lucha”. Desde su perspectiva, la existencia de un enemigo común –el imperialismo norteamericano–, con una estrategia 7 MIR. Declaración de principios del MIR. Chile, septiembre de 1965. [Consultado en: https:// cedema.org/digital_items/379] 8 MIR. Programa del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Chile, 15 de agosto de 1965. [Consultado en: https://cedema.org/digital_items/4050]. 9 MIR. Programa del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. 517 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 internacional orientada a frenar la revolución socialista en América Latina, demandaba una respuesta coordinada desde el campo revolucionario10. Si el proceso de la Unidad Popular (UP) en Chile generó un marco propicio para el acercamiento entre las organizaciones que posteriormente conformaron la JCR –permitiendo también el refugio de la golpeada militancia tupamara–, la instauración de las dictaduras en Uruguay y Chile (1973), obligó a un nuevo redireccionamiento de estos militantes hacia Argentina. Con el golpe de Estado en este país –marzo de 1976–, la movilización del MIR y del resto de organizaciones de la JCR adquirió un marcado carácter transnacional. Los vínculos internacionales, que habían quedado restringidos al ámbito regional o adoptado un carácter secundario, pasaron a ocupar un papel preponderante para la supervivencia política y la proyección orgánica de estos grupos. Para el MIR se cerraba el último refugio en el Cono Sur, acrecentando el exilio disperso al que se vio obligada la organización, tras la aniquilación de dos direcciones políticas en 1974 y 1975 (Goicovic 2016: 175). Mientras buena parte de su dirección se afincó en Cuba, los militantes del MIR asentados en América Latina, Europa, Canadá y Estados Unidos irían conformando comités locales que permitieron sostener la estructura partidaria a la vez que ampliar el marco de relaciones en los países de destino. En este ámbito, las acciones de denuncia internacional y de solidaridad con el pueblo chileno, impulsadas desde las bases miristas, se desarrollaron a la par que se estrechaban lazos orgánicos con otros movimientos revolucionarios, caso del FSLN11, y Estados revolucionarios como Libia. 2. De la Unidad Popular al Frente Sur: los vínculos entre el FSLN y el MIR Así como el proceso de la UP permitió estrechar los vínculos entre los grupos del Cono Sur que conformaron la JCR, el proceso allendista facilitó la conexión con otras organizaciones revolucionarias latinoamericanas y alentó los vínculos personales que estuvieron en la base de las redes del MIR en Centroamérica. En este periodo, según el testimonio de Gladys Díaz, se habrían establecido los primeros contactos entre el MIR y el FSLN en la figura de Tomás Borge12: 10 JCR. A los pueblos de América Latina. Noviembre de 1974. [Consultado en: https://cedema.org/ digital_items/89]. 11 Aunque no es objeto de este trabajo, diversos autores han abordado los vínculos del MIR en Europa, particularmente la relación establecida con Euskadi ta Askatasuna (ETA) (Domínguez 2010; Salinas 2014; Re y García Gutiérrez 2016). 12 Estos contactos, sin embargo, no parecen haber tenido el carácter orgánico que adquirieron durante la segunda mitad de los setenta. 518 Eudald Cortina Orero Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 La relación nuestra con los sandinistas es una relación más antigua que la que ellos hayan tenido con nadie en Chile. Ellos vienen a pedir apoyo durante la UP a los partidos de izquierda creyendo que los iban a auxiliar. Tomás Borge siempre lo destacaba: ‘Estaban todos tan ocupados que nadie nos quiso recibir. Y los únicos que nos recibieron fueron los miristas’13. Durante el periodo de la UP, Chile se convirtió en refugio para diversos exilios latinoamericanos. La oposición a Somoza no fue una excepción. Numerosos jóvenes nicaragüenses llegaron al país para estudiar en el Instituto Pedagógico y en la Escuela de Economía. Carlos Zarricueta integraba la estructura universitaria del MIR y estudiaba Educación Física en el Pedagógico. En este centro estableció lazos personales con algunos alumnos nicaragüenses. Entre ellos estaba Bayardo Salmerón, estudiante de la Escuela de Sociología del Pedagógico y presidente del centro de alumnos que controlaba el MIR (Hertz, Ramírez, Salazar 2016). Tras el golpe, Zarricueta quedó descolgado del partido. Su madre y su hermano fueron apresados y a principios de 1975 optó por salir del país. En abril de ese año llegó por sus medios a Costa Rica. Allí volvería a tomar contacto con Salmerón, quien ya había adquirido mayor responsabilidad como militante del FSLN. Zarricueta prosiguió sus estudios en la Universidad de Costa Rica y se integró al Comité Local del MIR. Desde los dos espacios fue estrechando sus vínculos con el FSLN. En 1977 participó en la organización de un congreso de Sociología en Honduras que, desde una fachada académica, buscaba establecer relaciones con otras organizaciones estudiantiles para fortalecer la lucha sandinista14. Paralelamente, la actividad en el Comité Local del MIR en Costa Rica fue ampliándose desde las acciones de solidaridad al FSLN al apoyo logístico15. Un camino similar recorrería “Carmencita”, integrante del primer contingente vinculado al MIR que se incorporó al Frente Sur. Exiliada a Costa Rica en septiembre de 1975, se vinculó al Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA). Había militado en Chile en el ámbito estudiantil en las filas del MIR. Al llegar a Costa Rica estaba alejada ya de esta organización y no volvería a ligarse orgánicamente hasta el triunfo sandinista. Fue también en el ámbito estudiantil, como estudiante de Sociología, donde se vinculó al FSLN: “Ahí empiezo a conocer gente y a reconocer a los compañeros. Casi todos habían estado acá [en Chile]. Pero eran mucho más mayores que yo. Y ahí empezaron a contactarme rápidamente. Por ejemplo, con Oscar Pérez 13 Entrevista a Gladys Díaz, miembro del Comité Central del MIR, encargada de Relaciones Internacionales y responsable del MIR en Nicaragua entre 1980 y 1985. Durante este periodo, Díaz fue asesora política de Borge. Santiago de Chile, 18 de agosto de 2017. 14 Según el testimonio de Zarricueta, de este congreso participaron destacados intelectuales como Theotonio dos Santos, Vania Bambirra, Rui Mauro Marini o Agustín Cueva. 15 Entrevistas a Carlos Zarricueta. Santiago de Chile, 16 y 18 de agosto 2017. 519 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 Cassar”16. Mientras estos vínculos entre militantes chilenos y nicaragüenses se fueron construyendo desde el ámbito de la solidaridad y de la movilización estudiantil, las relaciones orgánicas entre el MIR y el FSLN tuvieron como epicentro La Habana y como facilitador al Departamento América. “Felipe”, protagonista de estas conversaciones y posteriormente combatiente internacionalista en Nicaragua, explica que la relación formal entre ambas organizaciones se estableció a partir de 1975, a raíz del asalto a la Casa de Chema Castillo17: “Nuestra relación se da con ese grupo de dirigentes que sale de la cárcel, o con los que hicieron la operación, que también eran cuadros. Tuvimos varias reuniones donde ellos nos contaron no solo la situación política… Se desarrolló un vínculo orgánico estrecho. Daniel Ortega duró poquito. Bueno, estaba ahí, pero no se vinculó más. Pero con otros miembros de ese comando sí. [Eduardo] Contreras, Hugo Torres, [Germán Pomares] ‘Danto’… incluso una vez estuvimos con Carlos Fonseca, la primera vez… Benito Escobar. Ahí entramos en contacto en La Habana y ahí comienza la relación”18. Cuando el MIR retomó y consolidó el contacto con el FSLN esta organización se encontraba en pleno proceso de atomización en tendencias. Entre 1975 y 1979 al interior del FSLN se conformaron la Tendencia Proletaria, la Insurreccional o Tercerista y la Tendencia Guerra Popular Prolongada (GPP) (Monroy-García 2015: 51-52). Aunque los vínculos se mantuvieron con los tres sectores, especialmente en Cuba, México y Costa Rica donde las estructuras internacionales del FSLN tuvieron mayor desarrollo, la principal relación entre el MIR y el FSLN se dio con la tendencia GPP. En Costa Rica, el vínculo formal se estableció con Gioconda Belli, encargada de la GPP en este país, mientras que la coordinación operativa se daba con “Marcelo” o el propio Borge19. Esta mayor proximidad a la GPP se expresó inicialmente en términos de concepciones ideológicas y a lo largo de la década consolidó un vínculo más directo y cercano con este sector del sandinismo: “No hay distanciamiento 16 Entrevista a “Carmencita”. Santiago de Chile, 6 de mayo de 2017. Óscar Pérez Cassar se incorporó al FSLN en el año 1972. Refugiado en Costa Rica en 1975 estudió Sociología e Historia. Tras haber pertenecido a la tendencia GPP del FSLN se vinculó al tercerismo en 1977. Reingresó a Nicaragua en 1978, como responsable del Frente Interno. 17 El 27 de diciembre de 1974 un comando sandinista asaltó la casa del ministro José María Castillo, en la que tenía lugar una fiesta privada en homenaje al embajador de EEUU en Nicaragua, Turner Shelton, con amplia presencia de funcionarios y diplomáticos somocistas. El FSLN consiguió con esta acción la liberación de ocho dirigentes y militantes presos que, junto al comando, fueron recibidos en Cuba. 18 Entrevista a “Felipe”, internacionalista del MIR en Nicaragua. Ciudad de México, 26 de abril de 2018. Atendiendo a la solicitud del entrevistado empleamos un pseudónimo que no corresponde al de su militancia. 19 Entrevista a Carlos Zarricueta. Santiago de Chile, 16 de agosto de 2017. 526 Eudald Cortina Orero Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 o de Patricio Cid, que llegó a Nicaragua en 1980, también bajo el auspicio del gobierno holandés, para desarrollar los equipos técnicos de radiología en el país42. ‘Camilo’ recorrería el mismo camino desarrollando su actividad profesional en el Hospital Lenin Fonseca y el Hospital Militar. Su inserción en el proceso sandinista se dio desde un ámbito técnico, sin embargo, a su llegada a Nicaragua se le asigna la responsabilidad de las actividades “cerradas” del MIR en Nicaragua, actividad que desarrolló entre 1980 y 1983: Era un trabajo de apoyo material a la gente que pasaba, a los militantes que estaban funcionando en Nicaragua, en el EPS especialmente. Era apoyo médico, cuando necesitaban, apoyo económico en algunos momentos. Ese tipo de cosas. […] Era el apoyo a todos los compañeros combatientes o que estaban en Nicaragua, o que venían de paso a Chile, o que iban a El Salvador43. Mientras esta oleada de militantes del MIR desarrolló su práctica internacionalista desde la actividad profesional durante la reconstrucción de Nicaragua, el grueso de combatientes que habían participado en el proceso insurreccional fue incorporándose a las estructuras de seguridad del Estado44. El vínculo privilegiado que el MIR había construido con Tomás Borge, ministro del Interior, facilitó que buena parte de los miristas se vincularan a alguno de los organismos dependientes de este ministerio. En agosto de 1979 se conformaron las Tropas Especiales Pablo Úbeda del MINT. En el desarrollo de esta estructura se integraron varios militantes del MIR, como el propio Zarricueta y el ‘Viejo Raúl’, quien durante la Unidad Popular había integrado el Grupo de Amigos Personales (GAP), la estructura de seguridad personal de Salvador Allende. La actividad de estos internacionalistas se orientó a asesorar al primer comandante de las Tropas Especiales, Ramón Cabrales. Al poco tiempo, previo al inicio de la lucha contra la Contra viajo a Cuba con todo ese batallón para que recibieran una instrucción más regular. Después ellos regresan y yo me quedo un tiempo en Cuba haciendo una incursión en las Tropas Especiales cubanas. Y regreso y me integro a la Policía Sandinista45. Otros, como el ‘Negro Iván’ se integraron al área de Inteligencia de la mano del coronel cubano Andrés Barahona López, ‘Renán Montero’, en la Dirección de la Seguridad del Estado46. Esta integración al MINT lejos de ser coyuntural, se prolongó en algunos casos como el de ‘Felipe’ hasta la derrota 42 Entrevista a Patricio Cid. Santiago de Chile, 28 de marzo de 2017. 43 Entrevistas a ‘Camilo’. Santiago de Chile, 21 y 23 de agosto de 2017. Atendiendo a la solicitud del entrevistado empleamos un pseudónimo que no corresponde al de su militancia. 44 Encontramos excepciones como la de Álvaro Díaz, integrante del segundo contingente de miristas formado en Costa Rica, que quedó vinculado a Henry Ruiz en el Ministerio de Economía. 45 Entrevista a Carlos Zarricueta. Santiago de Chile, 18 de agosto 2017. 46 Ídem. 527 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 electoral del FSLN en 199047. Aunque con menor presencia mirista –el ejército quedó en manos del sector tercerista–, algunos militantes del MIR participaron en la conformación del EPS. En este marco, ‘Carmencita’ se integró a la Escuela Carlos Agüero en tareas de formación y capacitación del nuevo ejército regular y, posteriormente, se integró a la sección política del Estado Mayor del EPS. Lejos de quedar limitados a los miristas que habían participado de la tarea insurreccional, durante el periodo 1982-1986 un nutrido grupo de jóvenes militantes del MIR se integraron a estructuras militares nicaragüenses como parte de su formación. ‘Víctor Rodríguez’ recibió en Alemania, donde se encontraba exiliada su familia, la propuesta de retorno en 1980. Integrante de la Juventud del MIR en Europa fur instruido en Cuba durante tres años, junto a un grupo de miristas conformado por jóvenes exiliados en Cuba, en su mayoría familiares de dirigentes del partido. En mayo de 1983, a través del comandante sandinista Marcos Arévalo, recibió el ofrecimiento de integrarse al proceso sandinista junto a un grupo de siete miristas. A su llegada a Nicaragua el contingente se integró a una estructura dependiente del Ministerio del Interior, Lucha Contra Bandas Somocistas (LCBS) y, posteriormente, a las Tropas Guardafronteras del EPS. Tras un breve regreso a Alemania, se reincorporó al proceso sandinista vinculándose al MINT hasta 199048. El mismo año que ‘Víctor Rodríguez’ acababa su instrucción en Cuba, llegó a la isla Oscar Barrera. A diferencia del primero, Barrera procedía del interior de Chile: En el 83 se me pide salir a escuela a Cuba. Porque estaba muy costoso por problema de red. Por seguridad y, dos, para adquirir una experiencia mucho más práctica. Pensábamos que teníamos la fuerza y la capacidad para revertir la situación. […] Todavía estaba activo el Plan 78 a pesar de que nosotros estábamos conscientes de que era un fracaso49. Barrera explica que recibió instrucción durante un año en Cuba –Pinar del Río y Punto Cero–, junto a un grupo de 18 jóvenes miristas. A principios de 1985, la organización les planteó realizar una experiencia práctica en Nicaragua. Solo cuatro de ellos aceptaron, agrupándose en La Habana con un pequeño contingente procedente de Europa50. El grupo se asentó en Pochimil, desde donde se integraron al Batallón de Lucha Irregular (BLI) “Simón Bolívar”. Tras año y medio en Nicaragua, Barrera regresó a Cuba reintegrándose a un grupo de militantes que debía retornar a Chile. A esa altura, 1986, la crisis interna iniciada en 1984, como resultado del fracaso de la Operación Retorno, 47 Entrevista a ‘Felipe’. México, 26 de abril de 2018. 48 Entrevista a ‘Víctor Rodríguez’. Managua, 9 de mayo de 2018. 49 Entrevista a Óscar Barrera. Concepción, 21 de julio de 2017. 50 Entre ellos estaba el ‘Chico Alejo’, José Muñoz Alcoholado, quien años después conformó el MIR-Ejército Guerrillero de los Pobres (MIR-EGP) en el marco del proceso de dispersión orgánica. 528 Eudald Cortina Orero Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 había alcanzado su momento definitivo con la división del MIR en dos grupos: el sector agrupado en torno a la figura de Andrés Pascal Allende y el MIR- Renovación (Goicovic Donoso 2016: 126). Como hemos ido señalando a lo largo del texto, la participación internacionalista de los militantes del MIR en Nicaragua aparece atravesada de principio a fin por la Operación Retorno. Si inicialmente la integración de combatientes del MIR a Nicaragua fue vista por su dirección como un factor que desviaba la atención sobre el proyecto estratégico. Lo que implicó la expulsión de quienes se integraron al proceso sandinista. Por el contrario, a lo largo de la primera mitad de los ochenta y hasta el quiebre del MIR, observamos cómo Nicaragua actuó como un espacio seguro para el MIR, que permitió la formación práctica y el tránsito de militantes que retornaban a Chile. Nicaragua era una estación de término para algunos, en el sentido de que hubo compañeros que se integraron al ejército sandinista, y para otros era un lugar de paso porque no se podía volver directamente desde Cuba. Entonces, estaban ahí un tiempo en Nicaragua, a veces volvían a través de otros países, volvían a Europa y desde Europa reingresaban a Chile51. Por otro lado, cabe también reflexionar en torno al papel que desempeñó Nicaragua en la generación de nuevos vínculos orgánicos y la proyección de nuevas redes de activistas transnacionales que, como en el caso del MIR, posibilitó la incorporación de militantes internacionalistas a otros procesos revolucionarios. En este sentido, Gladys Díaz señala el tránsito de militantes miristas de Nicaragua a El Salvador y Guatemala, y el papel conector que desempeñó la estructura del MIR en Nicaragua: Para las direcciones era mucho más fácil llegar a Nicaragua que llegar a Cuba. Además que llegaban a Cuba por Nicaragua. A veces las solicitudes de ellos me llegaban a mí y yo se la hacía llegar a ellos. Pero quien tomaba la decisión de los envíos era la dirección superior52. Conclusiones Si bien el MIR se caracterizó desde su surgimiento, en 1965, como una organización con una fuerte proyección internacional, la instauración de las dictaduras militares en el Cono Sur determinó un proceso de movilización definido por su carácter transnacional. El vínculo con otras organizaciones revolucionarias, que durante la primera parte de los setenta había quedado 51 Entrevista a ‘Camilo’. Santiago de Chile, 23 de agosto de 2017. 52 Entrevista a Gladys Díaz. Santiago de Chile, 17 de agosto de 2017. 529 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 restringido a la región a través de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), se convirtió en una necesidad para la supervivencia como organización. Estas conexiones se establecieron en diferentes niveles: desde la actividad de los comités de solidaridad en los países de exilio hasta el vínculo conspirativo con otros movimientos o Estados revolucionarios. Como observamos para el caso del MIR, estos lazos no quedaron limitados al área latinoamericana, siendo significativa la participación de actores del Sur global como Libia en el desarrollo de estas redes militantes transnacionales. En cuanto a las relaciones entre el MIR y el FSLN, aunque hemos podido rastrear vínculos que se remontan al periodo de la Unidad Popular, no fue hasta 1975 cuando se produjo un vínculo orgánico de relevancia. La existencia de un espacio de refugio, como lo fue Cuba para ambas organizaciones, permitió concretar un acercamiento que se fundamentó en la existencia de proyecciones estratégicas e identidades colectivas compartidas. Los lazos entre ambas organizaciones no quedaron limitados a una conexión formal en niveles de dirección, sino que se asentaron en función de redes académicas, profesionales y solidarias, que alentaron, como en el caso del Comité Local del MIR en Costa Rica, una práctica común. Desde 1978, el MIR apoyó los esfuerzos insurreccionales del FSLN, en dos ámbitos. Mediante la difusión del proceso revolucionario nicaragüense en la esfera internacional –sirva como ejemplo la organización, a inicios de 1979, del encuentro de organizaciones revolucionarias latinoamericanas en Trípoli–. Y en el terreno logístico, organizando la internación de armas desde Costa Rica a Nicaragua. En función de estas experiencias de colaboración, algunos militantes del MIR decidieron integrarse como combatientes al proceso insurreccional que avanzaba el FSLN. Esta decisión llegó a tensionar el proyecto estratégico del MIR en el periodo –la Operación Retorno–, lo que ocasionó la expulsión de algunos militantes internacionalistas que decidieron desoír las órdenes que ponían el foco en organizar el reingreso de militantes a Chile. Con el triunfo de la Revolución Sandinista, se produjo una nueva oleada de internacionalistas del MIR a Nicaragua. A diferencia de la etapa insurreccional en la que la práctica solidaria se había concentrado en la tarea militar, el periodo de reconstrucción del país se caracterizó por la heterogeneidad de militancias internacionalistas. La integración de miristas en las estructuras de seguridad del Estado, se enriqueció con la incorporación de militantes técnicos que aportaron al proceso revolucionario desde su experiencia profesional en el ámbito de la salud, la economía o la comunicación. En cuanto a la inserción de estos militantes, observamos cómo la relación privilegiada que el MIR mantuvo con la tendencia GPP del FSLN marcó notablemente los espacios que finalmente ocuparon en las nacientes estructuras del Estado como el Ministerio del Interior. 530 Eudald Cortina Orero Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.21 Finalmente, identificamos que las experiencias internacionalistas de los miristas en Nicaragua quedaron enmarcadas no solo en el proyecto estratégico de retorno, sino también en el proceso de dispersión orgánica que a mediados de la década de los ochenta experimentó el MIR. En este punto, consideramos necesario profundizar en las redefiniciones que derivaron de la experiencia militante en Nicaragua, así como el papel que desempeñó este país en la proyección de nuevas redes transnacionales, que alentaron la incorporación de militantes internacionalistas a los procesos revolucionarios en Guatemala y El Salvador. 531 Apuntes sobre las experiencias internacionalistas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno en la Revolución Sandinista Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 511-534. 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