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CIBERDEMOCRACIA Y EMPODERAMIENTO SOCIAL. NOTAS PARA UNA CRÍTICA TEÓRICA99 CYBERDEMOCRACY AND SOCIAL EMPOWERMENT. NOTES FOR A THEORETICAL CRITIQUE SIERRA CABALLERO, Francisco (Universidad de Sevilla) [email protected] Resumen: Los escasos estudios sobre nuevas tecnologías, tradicionales en la Comunicología Iberoamericana, y la política científica adversa de financiación de estudios orientados a una visión crítica, social y humanista del uso y apropiación social de las redes digitales, desde el punto de vista del impacto en los procesos de empoderamiento, sostenibilidad y desarrollo local, hacen necesario en la era del algoritmo, la cooperación científica y el esfuerzo intelectual para pensar e intervenir en un campo cuyos temas, implicaciones metodológicas y alcance social pueden calificarse, al menos, de Capitalismo Cognitivo. En las últimas décadas, el desarrollo de la revolución digital y la expansión acelerada de nuevos medios telemáticos no solo han alterado el mapa cultural de los sistemas de comunicación humana. El alcance de los cambios en curso asociados con el desarrollo de nuevas tecnologías de información electrónicas incluye una profunda transformación del sistema de organización de la vida pública basado en nuevas pautas, sistemas y culturas de información. En este marco, las formas de resistencia y contradicciones derivadas del proceso de expansión de competencias y de la red de comunicación y la infraestructura requieren un mayor esfuerzo de reflexividad de los procesos construidos como resultado de esta transformación estructural que introduce la Teoría Crítica. La revolución digital como, reflexivamente, sobre la función de la crítica y la práctica teórica misma. En este texto, vamos a tratar de pensar en un objeto que apenas ha sido explorado a pesar de la centralidad o relevancia que ha estado adquiriendo en unos pocos años como un ensayo o construcción de un plan de trabajo en proceso de ser proyectado como parte de la I+D que comienza este año. Palabras clave: Ciberdemocracia, empoderamiento, ciudadanía digital, Teoría Crítica, movimientos sociales. Abstract: The scattered and scant studies on new technologies, traditional in the Ibero-American Comunicology, and the adverse scientific policy of financing of studies oriented to a critical, social and humanistic vision of the use and social appropriation of the digital networks, from the point of impact on processes of empowerment, sustainability and local development, make necessary in the era of algorithm, scientific cooperation and intellectual effort to think and intervene in a field whose themes, methodological implications and social reach can be qualified, at least, of Cognitive Capitalism. In recent decades, the development of the digital revolution and the accelerated expansion of new telematic media have not only upset the cultural map of human communication systems.The scope of the changes underway associated with the development of new electronic information technologies includes a profound transformation of the system of organization of public life based on new guidelines, systems and cultures of information.In this framework, the forms of resistance and contradictions arising from the process of expanding competencies and the communication network and infrastructure require a greater effort of reflexivity from the processes constructed as a result of this structural transformation that introduces the Critical Theory. the digital revolution as, reflexively, about the function of criticism and the theoretical practice itself. In 99 Este texto forma parte del Proyecto de I+D "Ciberactivismo, Ciudadanía Digital y Nuevos Movimientos Urbanos" (CiberMov) financiado por el Programa Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia, Subprograma Estatal de Generación de Conocimiento del Ministerio de Economía y Competitividad (Ref: CSO2016- 78386-P). Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 386
this text, we are going to try to think about an object that has hardly been explored despite the centrality or relevance that it has been acquiring in a very few years as an essay or construction on a work plan just in the process of being projected as part of the R & D that starts this year. Key Words: Cyberdemocracy, empowerment, digital citizenship, Critical Theory, social movements. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 387
1. Introducción Los dispersos y escasos estudios en materia de nuevas tecnologías, tradicional en la Comunicología iberoamericana, y la adversa política científica de financiación de estudios orientados a una visión crítica, social y humanística del uso y apropiación social de las redes digitales, desde el punto de su impacto en procesos de empoderamiento, sostenibilidad y desarrollo local, hacen necesario en la era del algoritmo, la cooperación científica y el esfuerzo intelectual de pensar e intervenir en un ámbito cuyas temáticas, implicaciones metodológicas y alcance social pueden calificarse, cuando menos, de centrales en el Capitalismo Cognitivo. Pues estamos ante un campo que determina y, sin duda, terminará por definir, a medio y largo plazo, las identidades y posición económica de las culturas locales y periféricas en el proceso intensivo de globalización en torno a los nuevos sistemas de procesamiento de información y conocimiento social. En las últimas décadas, el desarrollo de la revolución digital y la expansión acelerada de los nuevos medios telemáticos no sólo han alterado de raíz el mapa cultural de los sistemas de comunicación humana. El alcance de los cambios en curso asociados al desarrollo de las nuevas tecnologías de la información electrónicas comprende incluso una profunda transformación del sistema de organización de la vida pública a partir de nuevas pautas, sistemas y culturas de la información. “Las nuevas tecnologías impactan en los subsistemas de producción, distribución y consumo, por un lado, y en los mecanismos de reproducción social y del poder, por otro. Cambian, también, las nociones de tiempo y espacio, de poder y libertad, lo individual y colectivo, lo público y privado, nacional e internacional, productivo e improductivo” (Zallo, 1992 : 45). En este proceso, la transformación cultural del ecosistema informativo por acción de los nuevos sistemas de mediación simbólica representa una impugnación radical de las formas de socialización y reproducción del saber y las prácticas sociales de la modernidad con el proceso de semiotización y estetización de la vida cotidiana que incluso apunta una fuerte reconversión de las dinámicas científico-tecnológicas que regulan las relaciones del campo del conocimiento y la producción social general a partir de la socialización del conocimiento y la transformación de las formas colectivas de trabajo que representa el paradigma de la cibercultura.. Como bien apunta Negri, nuestro tiempo es el tiempo del sujeto cyborg, es el tiempo de la fábrica social, de la sociedadempresa o, en otros términos, del sujeto trabajador polivalente como valor, como fuente y única garantía de reproducción y valorización del capital. El proceso de informatización de la economía y de espectacularización del Capital, los logros de la denominada eufemísticamente nueva economía supone, en este sentido, un proceso revolucionario de reorganización territorial, simbólica y normativa de la vida social en el capitalismo, en el que lógicamente junto a procesos de racionalización y reestructuración de la economía tienen lugar amplias diferencias entre clases y grupos sociales, entre unidades económicas integradas y entre espacios geográficos local, nacional y regionalmente. En este marco, las formas de resistencia y las contradicciones derivadas del proceso de ampliación de las competencias y de la red e infraestructura de comunicación exige de la Teoría Crítica un mayor esfuerzo de reflexividad tanto de los procesos construidos como resultado de esta transformación estructural que introduce la revolución digital como, reflexivamente, sobre la función de la crítica y la propia práctica teórica. En nuestra comunicación vamos a tratar algunas fuentes de referencia, a modo de notas al margen, para pensar un objeto apenas explorado pese a la centralidad o relevancia que ha venido adquiriendo en muy pocos años. Tómese esta comunicación como un ensayo o construcción sobre plano de obra apenas en proceso de proyección como parte del I+D que inicia el presente año. 2. Nuevas formas de acción e identidad colectiva Hoy es comúnmente reconocido por el conjunto de las Ciencias Sociales que, en el nuevo contexto de la globalización, el ser y actuar de los movimientos sociales, cobran nuevo significado y una Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 388
importancia estructural decisiva. El advenimiento de la llamada sociedad de la información, la complejidad del desarrollo tardocapitalista y la expansión del consumo cultural se ha traducido, en los últimos años, en un movimiento de creciente fragmentación social y de multiplicación de la diversidad de las contradicciones sociales , dando pie a la configuración de numerosos movimientos con identidades , objetivos e intereses particulares en relación al sistema social : La diferenciación de campos, actores y formas de acción no permite seguir con la imagen estereotipada de los actores colectivos moviéndose en el escenario histórico como los personajes de un drama épico ; igualmente desacreditada se encuentra la imagen opuesta de una masa amorfa guiada exclusivamente por sus instintos gregarios (Melucci, 1994 : 155). Más bien al contrario, el efecto directo del proceso de globalización ha sido la creciente diferenciación de las formas y estilos de vida, así como la mayor vinculación de los diversos grupos humanos con los intereses relativos a la calidad de vida y las formas locales de lucha y reivindicación social. Como ha sido ya subrayado por numerosos autores, en la nueva sociedad tribal, hemos pasado de un orden bipolar a la complejidad polisémica de los discursos y las prácticas políticas plurales , siendo los movimientos ciudadanos la más visible constatación del cambio y el pluralismo distintivos de la nueva sociedad del conocimiento en la que los movimientos sociales constituyen un objeto privilegiado de análisis social. El estudio de estas nuevas modalidades de acción colectiva configura hoy un campo interdisciplinario decisivo, de gran amplitud y complejidad en su tratamiento metodológico. Melucci ha llegado incluso a criticar lo que se ha dado en llamar nuevo "paradigma de los movimientos sociales" por su progresiva ontologización. La creciente importancia asignada a la pluralidad de significados y a las formas de acción implícitas en estos nuevos fenómenos colectivos, que afectan a diferentes niveles de la estructura social, es reveladora no obstante del alcance y determinación de estas dinámicas constructivas de intervención, desde el punto de vista de la comprensión de las nuevas lógicas sociales, lo que, en coherencia, exige un mayor esfuerzo de estudio y apertura de la investigación a la diversidad de estos nuevos actores colectivos emergentes. Ahora bien, el concepto de movimiento social se ha tornado tan complejo, teórica y analíticamente, en los últimos años que , al convertirse en el centro de la acción y el cambio social tardocapitalista , la ambivalencia y pluralidad de las experiencias existentes dificultan conceptualmente su identificación, al punto de crear en ocasiones ciertas ambigüedades, confusas no sólo entre los estudiosos de la ciencia política y la sociología , sino incluso entre los propios sujetos y actores participantes que forman parte integral , o al menos creen formar parte , de eso que llamamos nuevos movimientos sociales. Los intentos por unificar la definición de este tipo de acciones colectivas han fracasado en la mayoría de los casos a la hora de lograr el consenso sobre el sentido y función de este tipo de organizaciones. En otros casos, las aproximaciones conceptuales al nuevo campo que definen estas organizaciones sólo se han podido llevar a efecto mediante la búsqueda de un mínimo común denominador. Diani , por ejemplo , ha definido la teoría de los nuevos movimientos sociales a partir de cuatro aspectos básicos : la constitución y organización informal en redes ; la construcción de valores y creencias compartidas ; el desarrollo de la acción compartida en áreas de conflicto ; y la independencia de las actividades del colectivo frente a la esfera institucional (Revilla, 1994 : 185) por entender, en este último caso la Sociología, que los movimientos sociales constituyen una forma dinámica y flexible de reconstitución de la identidad colectiva , fuera del ámbito de la política formal. Otros autores, en cambio, han llegado a la conclusión de destacar básicamente tres características principales , entre las señas de identidad que distinguen a los nuevos movimientos sociales , a saber : la racionalidad estratégica en la coordinación de esfuerzos y la movilización de recursos ; las nuevas formas organizativas , con el objetivo de garantizar la cooperación asociativa ; Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 389
y la reflexividad como toma de conciencia sobre el papel y los factores determinantes en el juego de poderes que , por supuesto , también condiciona la actividad de este tipo de organización. Como resultado de esta misma confusión y complejidad en la definición de este campo objeto de estudio, los nuevos movimientos sociales han sido analizados a partir de muy distintos enfoques teóricos desde tantos marcos conceptuales como programas de investigación ha desarrollado la Sociología. No procede discutir aquí, al respecto, las distintas concepciones conocidas sobre las formas abiertas de movilización social como objeto de conocimiento. Nos conformaremos, por lo pronto, con tratar a continuación de describir las bases conceptuales desde las que pensar e intervenir en la comunicación según una concepción cultural constructiva y dialógica de la dimensión disruptiva que en la acción colectiva introduce la tecnología, y en particular la revolución digital. Frente a un concepto instrumental y positivista de la movilización social y al modelo analítico fundamentado en el interés y el cálculo individual de la organización de la acción colectiva, aquí estaríamos a favor de la idea del movimiento social como un actor colectivo que interviene en el proceso de transformación desde una visión dinámica del cambio social. Esto es, el movimiento social se constituye sobre lo manifiesto y organizativo de su estructura, pero en función de lo latente, imaginario o simbólico, como punto de identificación que agrupa lo colectivo. Siguiendo el camino avanzado por la nueva sociología europea, coincidimos por tanto en lo esencial con el planteamiento básico del enfoque de la identidad colectiva que interpreta la acción social como fruto del valor añadido que los actores asignan a las señas de identidad, entendida ésta como interactiva y compartida, es decir, más como proceso que como producto. Desde esta perspectiva, los movimientos sociales son conceptuados como espacios simbólicos de producción imaginaria, regulados por un código, un lenguaje, una expresividad propia , y , en última instancia , por una identidad que determina y orienta el sentido último de la acción. Melucci distingue, en este sentido, tres dimensiones elementales que entretejen el proceso de identidad: 1. Las estructuras cognoscitivas relativas a los fines, medios y ámbitos de acción. 2. Las relaciones entre los actores que negocian, se comunican y adoptan colectivamente las decisiones operativas. 3. Las inversiones emocionales, las plusvalías afectivas que invierten en su conocimiento dichos actores. Si bien en los últimos años los investigadores han resaltado la importancia del segundo y tercer elemento, cabe coincidir con Pizzorno que la base de tales interacciones se estructuran a partir del principio de identificación de los intereses comunes. Para que se pueda hablar de un interés colectivo y del desarrollo de sus expectativas es necesario referirse a un proceso de identificación en el cual se articula un proyecto de grupo que da sentido a las preferencias y expectativas colectivas e individuales. Precisamente , en el círculo de reconocimiento , según Pizzorno , se comparten y estructuran las apropiaciones simbólicas. Es decir , sólo desde la pertenencia a una identidad colectiva se refuerza la identidad personal. Y justo a partir de la acción se construye el mundo de vida , en el sentido de percepción del pasado-presente hacia el futuro , hacia la construcción de proyectos colectivos desde el ámbito de una topología imaginaria. Es decir , todo movimiento social siempre es más que lo que la organización abarca. En cuanto agente movilizador que desarrolla su trabajo en constante y continua acción pública , Raschke señala que un movimiento social se define por una alta interpretación simbólica ; es decir , el grupo que se constituye como movimiento social se caracteriza por un pronunciado sentimiento de nosotros. Desde una perspectiva sociosemiótica , podemos considerar estos colectivos como instancias generadoras de signos que fortifican su integración y consolidan la identidad de sus miembros. Los individuos que participan en los movimientos sociales actúan a partir de la Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 390
información a la que socialmente pueden acceder y que, en muchas ocasiones, el propio grupo les proporciona , configurando a través de múltiples mediaciones su actitud , sus aspiraciones y su comportamiento. Las dimensiones culturales y normativas que conforman el lenguaje de interacción del grupo constituyen por tanto la base de referencia que identifica mutuamente a los miembros del movimiento social por oposición a otras instituciones y organizaciones sociales. Melucci llega, en este sentido, a definir analíticamente todo movimiento social como una forma de acción solidaria que se desarrolla a partir del conflicto, rompiendo los límites del sistema en que ocurre la acción. Con los primeros análisis de Touraine , sabemos que , en el marco del nuevo modelo de producción del tardocapitalismo , los conflictos que se originan a partir de los desequilibrios sistémicos explican en parte el impulso y desarrollo de los nuevos movimientos sociales frente a las formas sofisticadas de control y dominación social. Touraine vincula la noción de movimiento social a las determinaciones de clase. Luego, como consecuencia, los movimientos sociales serían aquellas prácticas de acción colectiva orientadas a la transformación de las relaciones de dominio. Ahora bien, centrarse en las estructuras de determinación puede llevarnos a desestimar los factores de identidad como elementos secundarios. Raschke , en este sentido , propone separar analíticamente todo movimiento social de la evolución general de la sociedad : Si bien en las fases tempranas del desarrollo de los modernos movimientos sociales la - supuesta - dirección del movimiento de la sociedad aún no estaba separada del colectivo de acción que se refería a ese cambio social , cada vez se diferencia de forma más fuerte en los movimientos y en la ciencia social el hecho de que la dinámica del movimiento no es idéntico a la dinámica de la sociedad (Raschke, 1994 : 127) Reconocer no obstante la autonomía de los movimientos sociales no implica aceptar su indeterminación: Ni los modelos macroestructurales , ni los basados en las motivaciones individuales tienen capacidad para explicar las formas concretas de acción colectiva o la implicación individual en tales acciones. Entre el análisis de los determinantes estructurales y el de las preferencias individuales falta el análisis del nivel intermedio relacionado con los procesos a través de los cuales los individuos evalúan y reconocen lo que tienen en común y deciden actuar conjuntamente (Melucci, 1994 : 167) Un movimiento social , como escribe Ledesma , no es un datum , algo fijado de antemano , sino un proceso ; es decir , el movimiento social es , y no es , un resultado específico de la acción del movimiento. Más aún, es un proceso colectivo en el que los actores negocian y renegocian continuamente todos los aspectos de su acción. Es a través de este proceso de contrato comunicativo, en el diálogo y la participación pública como se crean nuevos códigos culturales y posibles alternativas simbólicas a nivel interno y externo, en el momento de construcción de la identidad común. La generación de información, la comunicación de significados y el intercambio de signos constituyen por lo mismo objetos esenciales en la actividad del grupo. Los movimientos sociales pueden ser concebidos así como sistemas de comunicación estructurados en múltiples redes de relaciones sociales, donde los grupos formales actúan como nodos encargados de recepcionar y retransmitir los mensajes que propician las movilizaciones tendentes a reivindicar tanto cuestiones concretas y puntuales, como genéricamente nuevos modelos culturales. En otras palabras, los movimientos sociales son sistemas de acción que operan en campos socioculturales a través de los cuales limitan y ofrecen determinadas posibilidades de transformación del contexto. En esta línea, Gusfield asocia los movimientos sociales con las exigencias socialmente compartidas para operar un cambio en las estructuras o el orden social. El objetivo del cambio está implícito en Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 391
la mayoría de las definiciones conocidas. Por ejemplo, Giddens se refiere a un interés común que requiere de un reconocimiento público o , en caso contrario , forzará el cambio para su aceptación. Mientras que Touraine incluso reduce el concepto de movimiento social a aquellas organizaciones, como en su origen el movimiento obrero, cuyo comportamiento colectivo implica una lucha histórica en pos del cambio y el progreso social; es decir , en palabras de Alberto Melucci , los movimientos sociales se reconocen por un "comportamiento conflictivo que no acepta roles sociales impuestos por las normas institucionalizadas , anula las reglas del sistema político y/o ataca la estructura de las relaciones de clase de una sociedad dada " (Pérez Ledesma, 1994 : 62). Desde este punto de vista , los movimientos sociales serían portadores de una racionalidad del mundo de vida que , frente a las formas de racionalidad instrumental propia de las instituciones , busca transformar la sociedad. El contenido, de hecho, de los nuevos movimientos sociales vendría delimitado básicamente por la toma de "conciencia de los límites civilizatorios alcanzados por las sociedades modernas en su continua expansión " (Riechmann/Fernández Buey, 1994 : 13) tanto a nivel social como culturalmente, resultando así el contexto comunitario de cambio un problema de revalorización de la identidad colectiva de los actores y grupos sociales. Todo grupo , así como los sujetos a título individual , participan permanentemente en el capitalismo de un proceso colectivo de construcción de la identidad propia y ajena. Tal proceso es por completo indeterminado y abierto. Ello , lógicamente , provoca problemas de identidad y de ideología. Con su identidad - como comenta Rodríguez Villasante - , porque las pulsiones del ello preconsciente están siempre presentes y afectan al estilo y personalidad del grupo. Con su ideología , porque las justificaciones que vienen del super-yo meten los acentrales históricos locales en cantidad de ritos y mitos fundantes de tales pretendidas racionalizaciones " (Rodríguez Villasante, 1994: 39). Todo grupo que interviene en el campo de las relaciones sociales intenta por lo mismo promover activamente sus representaciones distintivas con fines hegemónicos. Máxime en un contexto de cambio acelerado y de desintegración social, como el que actualmente domina en los sistemas sociales basados en la información y el conocimiento que, en coherencia, requiere de planteamientos culturalmente orientados por la praxis. Los procesos de hibridación cultural y de reorganización del universo simbólico, producto de un mercado en imparable progresión globalizadora, ha generado, por necesidad, nuevos modos de asentamiento de las identidades culturales , fragmentando los discursos grupales en la intersección entre lo masivo , lo culto y lo popular. " El tema de la identidad sociocultural cobra cada vez más relevancia a medida que se desarrolla la sociedad industrial capitalista , pues su dinámica de mercantilización de cada vez más esferas de la existencia humana , la expansión de la racionalidad instrumental y la colonización del mundo vital corre los vínculos sociales y las identidades socioculturales tradicionales " (Riechmann/Fernández Buey, 1994 : 66). De aquí la necesidad de comprender el sentido de ese espacio o mundo de vida en el que los nuevos movimientos sociales perciben que hay que intervenir frente a las formas de control social producto de una racionalización tecnológica exacerbada, considerando sobre todo que la identidad cultural es un factor primordial de comprensión y dominio cognitivo del entorno. De acuerdo con Giddens, " la política moderna de emancipación está siendo complementada y modificada por la emergencia de una política-de-la-vida , que tiende a centrarse en problemas que fluyen de la realización personal pero afectan a las estrategias globales y que nos lleva a reapropiarnos de cuestiones existenciales y morales básicas " (Giddens, 1993 : 143). En función de su importancia reguladora de la acción, esta política de la subjetividad es estratégica en la valorización del problema de las mediaciones culturales y mediáticas que conforman la estructura fragmentada e inestable de la lógica cultural posmoderna. La valoración de los espacios y mundos de vida ha traído en esta línea como consecuencia la politización de la vida doméstica, llevada a la Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 392
praxis por algunas fuerzas políticas, como lugar para la convergencia (fusión) , como espacio no tópico para lo imaginario (u-tópico), para la autodeterminación. Las teorías sobre los movimientos sociales como promotores de la acción colectiva y la identidad cultural acentúan por ello la importancia de la atribución de sentido en el proceso de "liberación cognitiva" que se genera a través de la transformación de la conciencia de los actores sociales implicados , al interpretar el paso de una actitud pasiva a una actitud netamente reivindicativa y de participación social , centrándose en las interacciones que nuclean la solidez del grupo y el alcance de su acción pública. Estos elementos deben ser considerados en su justa y debida importancia tomando , como decimos , en cuenta especialmente contextos como el actual , en el que se ha experimentado un desarrollo ilimitado de la dimensión simbólica. Máxime cuando el problema de la identidad cultural es un problema de participación que consiste fundamentalmente en la apropiación simbólica de los contenidos simbólicos distribuidos por canales como las redes sociales. En las sociedades tardocapitalistas regidas como vimos por una alta densidad y distribuciòn de información , la producción simbólica ocupa un lugar privilegiado en la construcción de los mundos de vida. Ya que , según Melucci , en los sistemas en que la producción material se transforma en la producción de signos y relaciones sociales , el área central de conflicto se sitúa en torno a la habilidad de los grupos e individuos para controlar las condiciones de formación de su acción. El sentido que atribuyen los nuevos movimientos sociales a la acción social sitúa epistémicamente a la pedagogía de la comunicación a este respecto como un potencial eje que puede vertebrar localmente las posibilidades de éxito de los proyectos sociales emancipadores. En otras palabras , la comunicación, o la tecnopolítica especíicamente, se constituye en el principal medio de intervención y transformación social , pues a partir de las construcciones simbólicas los sujetos pueden apropiarse de la logosfera , y del territorio , en su participación a través de los movimientos sociales , frente al excesivo volumen de información desestructurante , logrando reconocerse y reconocer socialmente a “los otros”. La comunicación puede, por un lado, favorecer que el movimiento social genere identidad, diferencias e integración simbólica. Por otro lado, dialógicamente, la pedagogía de la comunicación puede además conseguir que las redes generen diálogos y sentido compartidos en la competencia entre grupos, ya que , desde este marco teórico , el movimiento social asume la configuración de área , de red social en la cual se forma , se negocia o se recompone una identidad colectiva. Los nuevos movimientos sociales pueden en este sentido ser definidos como redes de formación de sentidos , generadores de espacios públicos de gestión , de presentación y de reconocimiento , y como movimientos autoconstruidos , cuyas " prácticas significativas están impregnadas de valores afectivos y pueden expresarse independientemente de las estructuras formales de la sociedad " (Ramírez, 1996 : 33). La vinculación con los otros, el diálogo para la acción transformadora son aquí decisivos , resultando por ello los aspectos comunicacionales factores estructurantes en todo movimiento. Como bien indica Marcelo Pakman, toda organización social se construye a través de diferentes tipos de historias : a) Los relatos , leyendas , narraciones , fantasías y documentos en las que lo central son los aspectos representacionales del intercambio verbal. b) Las historias de las que somos parte. c) Y las historias encerradas que somos y habitamos como "precipitados formales biológicos , tanto filogenéticos (como la estructura de especie de nuestra corporalidad que nos hace, por Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 393
ejemplo, tener brazos y no alas) como ontogenéticos (como las cicatrices que nos marcan) y culturales (desde los modos de caminar de nuestra tradición cultural-social hasta las estructuras arquitectónicas que habitamos y los medios tecnológicos que utilizamos , ambas extensiones pero también organizadores de nuestra experiencia cotidiana...)" (Pakman, 1995 : 300). Parafraseando a Revilla , podemos concluir por tanto, en este punto, que la faceta principal de los movimientos sociales es precisamente la interconexión de los individuos involucrados en el proceso de identificación en su trabajo autoorganizativo de producción del mapa cognoscitivo que la caracteriza como código distinto a otros códigos culturales. La interconexión se entiende como un factor clave de la emancipación de los sujetos en su esfuerzo por dialogar e interpelarse al interior de sí mismos y con los otros. Este es el núcleo central de nuestra propuesta en la definición del problema que nos ocupa como una cuestión de carácter metodológico que remite a una lectura socioanalítica y dialéctica de la mediación social de la galaxia Internet. 3. Movimiento, acción colectiva y bien común La conceptualización de los movimientos sociales como acción participativa lleva a valorizar la acción social de estas organizaciones como una suerte de alternativa cultural creada desde las redes de relaciones sociales según principios de identidad y solidaridad colectivas. En otras palabras, los movimientos sociales son definidos aquí como una apuesta por la autoorganización de la ciudadanía favorecedores del proceso de construcción dialógica del sentido y las identidades culturales que estructuran nuestro comportamiento. La vinculación de las prácticas comunicativas con la extensión , experiencia y objetivos generales de los nuevos movimientos sociales se fundamenta , en este sentido, en dos premisas fundamentales para una mirada distinta sobre la problemática que esboza la tecnopolítica contemporánea: 1º) La autonomía del campo de la comunicación constituye un área privilegiada de intervención cultural , pues es en este proceso en el que se formulan los perfiles y tendencias del espacio público. 2º) Las propuestas pedagógicas que , bajo la excusa de adhesión a la modernidad tecnológica , sectorializan y fragmentan el estudio y la enseñanza de la comunicación , sacándola del contexto como fenómeno político y cultural son , como señala el profesor Soares , absolutamente inadecuados, por lo que resulta imprescindible su integración dinámica e integral en estrategias de desarrollo protagonizadas por los movimientos sociales. En cuanto agentes colectivos de construcción y dinamización social del conocimiento , los movimientos sociales pueden en esta línea provocar la reflexión histórica necesaria para un cambio social que reestructure de manera ecológica el sistema dominante de comunicación. La articulación de las diferencias de identidad de los nuevos movimientos sociales tiene así en la pedagogía de la comunicación un instrumento de mediación cultural privilegiado , de cara a la extensión de redes y "conjuntos de acción", favorecedores de dialécticas culturales y comunicativas, en las que se descubran sentidos y necesidades latentes que hay que hacer aflorar. El objetivo de impulsar redes de usuarios y ciudadanos con participación de profesores , especialistas y profesionales de la comunicación no es otro sino favorecer la organización popular de la información a través de una lectura crítica del entorno. La descodificación de la imagen del grupo y de sus representaciones de la realidad , mediatizadas por el sistema informativo , ayudaría Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 394
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