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Escenarios para una estadística sobre innovación de dimensión regional: su aplicación en Andalucía

Jordá Borrell, Rosa María; Lucendo Monedero, Ángel Luis

Abstract

A lo largo de los últimos veinte años, la innovación y el cambio tecnológico se han convertido en temas cada vez más importantes en el análisis económico y en la toma de decisiones políticas, de manera que su interrelación con la riqueza y el crecimiento económico ha situado a la dimensión regional de estos parámetros en el centro de atención de los investigadores. El estudio de la innovación en la empresa se ha constituido en una materia de investigación fundamental para el conocimiento del impacto del proceso de innovación en el desarrollo de las regiones y para conocer su repercusión en la formación de los correspondientes sistemas de innovación. Por ello, un aspecto a destacar de la nueva «economía del conocimiento» es su carácter territorial, debido al efecto de «proximidad» connatural a esa escala. Esta cuestión, que hasta ahora no se había contemplado a la hora de abordar la construcción de estadísticas de innovación de tipo regional, plantea una serie de problemas complejos de carácter cualitativo (aspectos conceptuales básicos como la diferencia entre los sistemas de innovación nacional/regionales, la definición de las actividades innovadoras, etc.) que se suman a otras dificultades de tipo cuantitativo (ausencia de datos sistemáticos fiables, escasez de análisis específicos, desconocimiento del número real de empresas innovadoras, etc.) que obstaculizan el estudio de la innovación empresarial en la región. Estas carencias nos llevan a plantear, como objetivo principal del artículo, una serie de propuestas (escenarios) para construir estadísticas sobre innovación regional aplicadas a Andalucía que permitan estudiar el proceso de innovación empresarial con un enfoque sistémico; proporcionen un conocimiento general sobre la estructura y los efectos de dichos procesos en el ámbito territorial; contemplen la especificidad regional, y sean comparables a distintas escalas (ámbito autonómico, nacional e internacional), tal y como proponen las directrices de la OCDE y Eurostat.

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ESCENARIOS PARA UNA ESTADÍSTICA SOBRE INNOVACIÓN DE DIMENSIÓN REGIONAL. SU APLICACIÓN EN ANDALUCÍA. Rosa Jordá Borrell y Ángel Luis Lucendo Monedero Universidad de Sevilla, e-mail: [email protected] RESUMEN: El estudio de la innovación en la empresa y en el espacio se ha convertido en un tema de investigación fundamental para el conocimiento del impacto del proceso innovador en el desarrollo de las regiones y para conocer su repercusión en la formación de los correspondientes sistemas de innovación. Hasta ahora no se había contemplado la importancia de la especificidad regional a la hora de abordar la construcción de estadísticas de innovación a esa escala. Este hecho plantea una serie de problemas complejos de carácter cualitativo (aspectos conceptuales básicos como la diferencia entre los sistemas de innovación nacional/regionales, la definición de las actividades innovadoras, etc.); que se suman a otras dificultades de tipo cuantitativo (ausencia de datos sistemáticos fiables, escasez de análisis específicos, desconocimiento del número real de empresas innovadoras, etc.), los cuales obstaculizan el estudio de la innovación empresarial en la región. Estas carencias nos llevan a plantear, como objetivo principal del artículo, una serie de propuestas (escenarios) para constuir estadísticas sobre innovación regional aplicadas a Andalucía que permitan estudiar el proceso de innovación empresarial con un enfoque sistémico y que proporcionen un conocimiento general sobre la estructura y los efectos de dichos procesos en el ámbito territorial. Todo ello, sin afectar al nivel de comparabilidad de las mismas. PALABRAS CLAVE: Escenario, estadística regional, innovación, Andalucía. ABSTRACT: KEYWORDS: , regional statistics, innovation, Andalusia. 1. INTRODUCCIÓN A lo largo de los últimos veinte años, la innovación y el cambio tecnológico se han convertido en temas cada vez más importantes en el análisis económico y en la toma de decisiones políticas, de manera que su interrelación con la riqueza y el crecimiento económico han situado a la dimensión regional de estos parámetros en el centro de atención de los investigadores. El estudio de la innovación en la empresa se ha constituido en una materia de investigación fundamental para el conocimiento del impacto del proceso de innovación en el desarrollo de las regiones y para conocer su repercusión en la formación de los correspondientes sistemas de innovación. Por ello, un aspecto a destacar de la nueva "economía del conocimiento" es su carácter territorial debido al efecto de "proximidad" connatural a esa escala. Esta cuestión, que hasta ahora no se había contemplado a la hora de abordar la construcción de estadísticas de innovación de tipo regional, plantea una serie de problemas complejos de carácter cualitativo (aspectos conceptuales básicos como la diferencia entre los sistemas de innovación nacional/regionales, la definición de las actividades innovadoras, etc.); que se suman a otras dificultades de tipo cuantitativo (ausencia de datos sistemáticos fiables, escasez de análisis específicos, desconocimiento del número real de empresas innovadoras, etc.) que obstaculizan el estudio de la innovación empresarial en la región. Estas carencias nos llevan a plantear, como objetivo principal del artículo, una serie de propuestas (escenarios) para constuir estadísticas sobre innovación regional aplicadas a Andalucía: a) que permitan estudiar el proceso de innovación empresarial con un enfoque 2 sistémico; b) que proporcionen un conocimiento general sobre la estructura y los efectos de dichos procesos en el ámbito territorial; c) que contemplen la especificidad regional; y d) que sean comparables a distintas escalas (ámbito autonómico, nacional e internacional) tal y como proponen las directrices de la OCDE y EUROSTAT. 2. EVOLUCIÓN DE LAS NORMAS Y CRITERIOS PARA LA REALIZACIÓN DE ESTADÍSTICAS SOBRE INNOVACIÓN A escala europea, se ha avanzado poco en el marco teórico para la realización de estadísticas sobre innovación regional, debido, por una parte, a que los organismos internacionales que marcan las pautas han dado poca importancia a la especificidad de la dimensión regional, y, por otra, porque construir estadísticas apropiadas para esta escalal entraña resolver problemas complejos de dificil solución. Así, si observamos lo sucedido en los organismos de estadística de ámbito regional, sólo se ha progresado en la construcción de indicadores sobre innovación a esta escala a partir de la explotación de datos recogidos a nivel nacional (es el caso de los Institutos Estadísticos de las CC.AA. en España), poniendo el énfasis en la normalización y homologación de éstos, sobre la base de un mismo concepto de innovación que permita establecer la comparación a todas las escalas. En la actualidad, los organismos que establecen las normas para llevar a cabo estadísticas sobre innovación son la OCDE y EUROSTAT, si bien conviene llamar la atención que éstos han dictado directrices fundamentalmente para poner en marcha estadísticas de carácter estatal, salvo en el caso de la publicación del Manual Regional. Las instituciones estadísticas de los países occidentales siguen estas pautas adoptando como modelo los manuales de Frascati y de Oslo. Incluso fuera del ámbito de la OCDE, concretamente en América Latina, estas orientaciones también han servido de base para la normalización y la construcción de estadísticas nacionales sobre innovación tecnológica. En España, el organismo estatal que asume esos principios de carácter internacional es el INE. 2.1. Base teórica de las principales normas internacionales sobre estadística de innovación. Los primeros antecedentes estadísticos sobre los estudios de innovación se sitúan en los años 60 con el Manual de Frascati, centrándose únicamente en las estadísticas de I+D. Esta concepción del proceso de innovación implica suponer que las nuevas tecnologías se desarrollaban fuera de la economia, de forma que el sistema ciencia-técnología y el de carácter económico se consideraban como entidades separadas y, hasta cierto punto, independientes. Además, el proceso de innovación tenía lugar pasando por distintas etapas: investigación, invención, innovación y difusión. A su vez, la investigación se llevaba a cabo a través de diversas fases: conocimientos científicos básicos, tecnológicos e ingeniería práctica. Debido a esta hipótesis de linealidad, la I+D se consideró el principal indicador de las actividades de innovación prácticamente hasta los años 90. En el transcurso de ese periodo las estadísticas que se realizaban para el análisis de la innovación se podían resumir en tres grandes categorías: inputs en I+D, patentes e indicadores bibliométricos. Las limitaciones de estos datos son bien conocidas. Por un lado, las cifras de I+D no tienen en cuenta los resultados de la innovación y, por otro, tienden a subestimar la actividad innovadora de las pequeñas empresas, ya que numerosas firmas innovan dedicando pocos recursos a I+D. La información sobre patentes es insuficiente porque no todas las firmas siguen la misma política en materia de depósitos, por ejemplo las actividades de servicios. Además, éstas se refieren a la fase de invención pero casi nunca aluden a la de comercialización y, por tanto, no aparece reflejado el impacto económico de la 3 misma. Por otra parte, tienden a menospreciar el proceso innovador de las grandes empresas ya que éste es mucho más amplio que la actividad de I+D patentada. Por último, los datos bibliométricos se centran en la investigación básica, pero no en el proceso de innovación. Estas limitaciones del modelo lineal llevaron a considerar que la innovación es un proceso complejo que sobrepasa los límites marcados por las actividades de I+D. Tales hechos originaron la redacción del Manual de Oslo (OCDE, 1996) que planteaba un cambio metodológico y el estudio del proceso innovador apoyado en la demanda del mercado y en el análisis del output. De esta forma el método lineal seguido por el Manual de Frascati fue superado por el denominado de enlace en cadena -o modelo interactivo- (KLINE Y ROSENBERG, 1986), el cual englobaría la dimensión sistémica de la innovación realizada por las grandes empresas, las PYMEs, los centros de investigación, organismos tecnológicos, etc., lo que daría lugar a un modelo aplicable en principio a territorios de carácter estatal, dado que las regiones como después veremos, requieren del desarrollo de directrices adaptadas a las específidades de esta escala. El marco teórico que inspira el Manual de Oslo, el de Kline y Rosenberg, reconoce la organización sistémica del proceso innovador (en la empresa y en el espacio), las principales especificidades del modelo lineal, incorpora las aportaciones más relevantes de la teoría del cambio tecnológico procedentes del pensamiento evolucionista (NELSON y WINTER, 1982, DOSI,1992), tales como la existencia de mecanismos de selección, el carácter acumulativo del conocimiento, la diversidad de trayectorias, la definición de la tecnología como compleja, diferenciada y multifuncional, etc.; y enuncia el concepto de sistema nacional de innovación. De ahí que este manual haga ver a sus lectores que la innovación tecnológica es el resultado de las características del entorno nacional cuya estrategia se centra en la transformación de la estructura productiva, en el proceso de cambio de las empresas. De esta forma, en el diseño de la encuesta recomendado por el Manual, se tiene en cuenta los vínculos de la firma con el resto de los elementos del sistema nacional de innovación incluyendo en las unidades productivas a proveedores y clientes, instituciones, centros de investigación, mercados, etc. poniendo de manifiesto la importancia de la transferencia y de la difusión de innovaciones (información, conocimiento, etc.) en el espacio (MORRILL, GAILE y THRALL, 1988). Igualmente, se hace hincapié en las vías y las redes a través de las cuales circulan la información y el conocimiento, factores éstos muy importantes para medir el aprendizaje tecnológico y el alcance de los spillovers o fenómeno del desparramamiento, resultantes del desarrollo del sistema ciencia tecnología industria nacional. Es decir, el Manual de Oslo adopta, por una parte, las ideas de Lundvall (1992) el cual considera que un sistema de innovación está constituido por elementos y relaciones interactuantes en el marco de la producción, de la difusión y de la utilización de nuevos conocimientos y económicamente útiles. Por otra, retoma el enfoque del modelo de Porter y la geografía de organización (VELTZ, 2000) al considerar el territorio como una matriz de organización e interacciones sociales viendo lo que sucede entre los actores tecnológicos del espacio (entre empresas y entre empresas e instituciones). Pero todavía no contempla las diferencias existentes entre los sistemas nacionales y los regionales de innovación, como después veremos. En consecuencia, cuando se siguen las directrices del Manual de Oslo cabe medir: a) los inputs del proceso innovador o análisis de gastos; b) los impactos que tienen lugar en las empresas y en el espacio resultante derivado de las inversiones en nuevos y mejores productos y procesos; c) el análisis de algunos aspectos de la difusión de las innovaciones en el mismo sector y en otras actividades empresariales; d) y por último, es posible abordar 4 muy someramente el efecto producido por las innovaciones no tecnológicas como la cooperación, las de organización y las de gestión; poniendo de manifiesto que las innovaciones conllevan una serie de actividades sistémicas, científicas, tecnológicas, organizativas, financieras y comerciales a nivel nacional. 2.2. Directrices para la elaboración de estadísticas de innovación regional: el Manual Regional. Si la aportación del Manual de Oslo consistió en incorporar a la innovación tecnológica las teorías evolucionistas y sistémicas, y en mostrar como se deben recoger los datos de ámbito estatal, el posterior Manual Regional se redactó con el objetivo de orientar sobre las posibilidades de construir indicadores estadísticos de actividades regionales de I+D e innovación en sentido estricto 1 (OCDE, 1997) que fueran comparables a otras escalas, pero sin cambiar las bases teóricas. Dicha homologación presupone la obligatoriedad de usar conceptos comunes y equiparables contenidos en el Manual de Oslo. Así entre las principales directrices que este Manual aporta para la construcción de indicadores regionales destacan las siguientes:  La unidad informante (entidad de la cual se recogen los elementos de información deseados) referente a la empresa a escala regional debe ser la unidad local (UL) o, en caso de necesidad de un análisis por actividad económica, la unidad de actividad económica al nivel local (UAE local). La UL es una empresa o parte de empresa sita en un lugar delimitado topográficamente.  Los procedimientos para establecer indicadores regionales de innovación pueden seguir distintos métodos. El método ascendente ( bottom up ) basa la estimación de los indicadores regionales en la información disponible en el ámbito de la UAE local o UL que se agrega hasta que se establece el nivel regional considerado. Este método tiene la ventaja de que se apoya directamente en datos regionales y la agregación puede detenerse en cualquier nivel regional intermedio. Pero a pesar de esta cualidad el coste económico sería excesivo para una región como la nuestra como después veremos. El otro procedimiento planteado es el descendente, el cual se centra en la distribución de una cifra nacional entre las regiones, sin intentar distinguir la UL de la UAE local, por medio de una clave de distribución que refleja lo más fidedignamente posible la variable que ha de estimarse. La principal ventaja de esta forma de recoger la información es la coherencia numérica entre los indicadores nacionales y regionales. En su contra tiene que las estimaciones no se basan directamente en datos regionales. Junto a estos métodos aparecen múltiples procedimientos mixtos como resultado de las combinaciones de los métodos ascendentes y descendentes puros en los diferentes niveles de agregación.  El desglose por actividad económica es importante para las estadísticas de innovación en el sector empresarial (FELMAN, 1994). Normalmente se clasifican las empresas por su actividad principal. Esta propuesta es aconsejable en el ámbito nacional, planteando problemas a escala regional. Así, empresas que participan en más de una actividad económica suelen concentrar las actividades en regiones diferentes, no ejerciendo cada una de las UL todas las actividades económicas de la empresa. Este hecho puede asociar a las UL actividades que realmente no realizan. 1 El concepto de innovación en sentido estricto abarca únicamente la parte de la estructura del proceso de innovación que tiene que ver con las innovaciones tecnológicas y no tecnológicas fundamentales; si bien no contempla otras, que podemos denominar “menores” como son la introducción y adaptación de tecnología, las innovaciones de mercado, las relativas a la gestión de calidad, logística, comerciales etc. 5  Por último, es conveniente tener en cuenta que la agregación a escala nacional de la información obtenida de la UL puede conducir a resultados diferentes de los recogidos al nivel de empresas. Según el Manual, esto se debe a que a la recogida de datos a escala regional está menos perfeccionada que a nivel nacional donde existe una mayor tradición y más recursos disponibles. Por tanto, hasta ahora los métodos que generalmente se han seguido para la elaboración de unas estadísticas sobre innovación regional han sido los de tipo descendente. En España ( por ejemplo, en Cataluña y Andalucía), el procedimiento más adoptado ha consistido en: a) partir de las directrices aprobadas por los organismos internacionales (OCDE y EUROSTAT); b) asumir la metodología seguida por el INE; y c) comprobar si existen fuentes de información fiables a nivel regional para elaborar esas estadísticas sobre innovación. Pero como después veremos, este procedimiento resulta inadecuado para conocer el proceso de innovación empresarial ya que no tiene en cuenta la especificidad regional, sobre todo cuando nos referimos a las CCAA. periféricas. 3. NECESIDAD DE UN NUEVO MARCO TEORICO PARA LA ESTADÍSTICAS DE INNOVACIÓN REGIONAL Si tenemos en cuenta las cuestiones que el Manual Regional aporta para elaborar estadísticas de innovación a escala regional, la medición de los procesos innovadores se centraría únicamente en conocer los rasgos cuantitativos (la construcción de nuevos indicadores apropiados a la escala regional) de las innovaciones fundamentales o “mayores”, dejando de lado, una serie de aspectos cualitativos de la estructura del proceso innovador que demandan el desarrollo de un aparato teórico específico para lo regional. Aparato teórico que estaría ligado al avance de las ideas evolucionistas y de los sistemas regionales de innovación. En concreto, algunos de estos temas que habría que considerar serían: a) Conviene diferenciar entre los sistemas de innovación nacionales y regionales. Según Autio (1998), estos últimos se definirían como sistemas sociales compuestos por subsistemas interactivos, donde por una parte, cabe destacar el susbsistema de aplicación y explotación de los conocimientos y, por otro, el subsistema de generación y difusión de los mismos. Las interacciones dentro de las organizaciones y subsistemas, y entre ellos, dan lugar a flujos de conocimientos que impulsan la evolución de los sistemas regionales de innovación. Por lo tanto, en la realidad no existe un sistema nacional, sino muchos sistemas regionales (RICYT, OEA y CYTED, 2001). Las relaciones de las empresas con su entorno resulta fundamental, y varía entre regiones, con lo cual la consideración de la localización geográfica es esencial para analizar las diferencias inter e intrarregionales. En este sentido, la consolidación de un entorno es producto de la acción de agentes de distintas regiones que en su compleja estructura tienen que superar una masa crítica mínima para que pueda ser un factor de apoyo a la innovación regional. Ese entorno tiene sólo parcialmente su origen en cada región, pero su repercusión es puramente regional, y depende de las carácterísticas estructurales de las empresas de la región. Por todo ello, las actividades interregionales incrementarán la competitividad, tanto de las empresas locales como de las regionales (KOSCHATZKY, 1998). De aquí se deduce la idea de territorialidad, que es una de las dos dimensiones que tiene la especificidad de la innovación regional. 6 El Segundo informe sobre la cohesión económica y social adoptado por la Comisión Europea (2001a) señala que, aunque siguen existiendo diferencias significativas a nivel nacional es mucho mayor la distancia entre regiones, especialmente en cuanto su capacidad de generar, absorber e integrar las innovaciones tecnológicas y transformarlas en crecimiento económico. Los datos y los análisis basados en las últimas estadísticas disponibles sobre ciencia, tecnología e innovación elaboradas por la Comisión Europea indican que la disparidades tecnológicas entre las regiones menos favorecidas y las centrales (medido a partir el gasto en investigación e innovación) han aumentado en vez de disminuir. Esta diferencia de nivel tecnologico entre regiones se manifiesta porque el sistema regional de innovación en las regiones menos favorecidas se caracteriza por el escaso desarrollo y la naturaleza fragmentaria de sus distintos subsistemas y agentes de innovación (LANDABASO, OUGTHON y MORGAN, 2002), especialmente el relativo a la generación y difusión de conocimientos. Desde el punto de vista espacial, esa disparidad se concreta en la formación de sistemas locales de innovación inconexos centrados en los núcleos que estructuran la economía regional (en España, las capitales de provincia) sin que llegue a existir un verdadero sistema regional de innovación(JORDA BORRELL, 2003). Esa situación deviene de las caracteristicas de la estructura industrial y de los servicios avanzados en las regiones periféricas. La heterogeneidad entre sectores es un aspecto básico para entender la relación tecnología-estructura industrial regional. Así, utilizando la taxonomía de Pavitt y de Soete Miozzo, en las regiones menos favorecidas predominan las actividades “dominadas por proveedores” y las de “producción a gran escala” que son las de menor capacidad de generar I+D e innovación. Por ejemplo, en el caso de la CC.AA. andaluza el 52,4% de las firmas innovadoras industriales y de servicios corresponden a la categoría de “dominadas por proveedores”, y el 25,1% pertenecen a la clase “producción a gran escala” (RUÍZ RODRÍGUEZ, 2003). Estos hechos se autoalimentan porque: el tipo de I+D que realizan estas regiones no es fundamental, sino que se genera sobre todo desarrollo tecnológico; y porque predominan las pymes que compiten en mercados relativamente cerrados, teniendo escasa capacidad de eslabonamiento. Por otra parte, el gasto en I+D en servicios sólo recoge una pequeña parte del esfuerzo innovador de las empresas. Éstas innovaciones están ligadas a cambios incrementales en procesos, en la organización y en los mercados ya que la naturaleza de éstas radica fundamentalmente en la gestión de información más que en la acumulación de conocimientos, lo que hace que en general sea muy dificil protegerlas mediante patentes (SUNDBO y GALLOUJ, 1998; MILES, 1994). En Italia, por ejemplo, sólo el 24% de los costes totales de innovación en servicios fueron en gastos de I+D, mientras que en el sector manufacturero alcanzaron el 36% (SIRILLI y EVANGELISTA, 1998). b) El Manual Regional adopta la definición de innovación del Manual de Oslo (desarrollo y/o mejora de nuevos productos y procesos) y por tanto, acepta las mismas bases teóricas (conceptos y procedimientos) en lo referente a la medición de las actividades de innovación. Sin embargo, la aplicación de este segundo Manual en la región requeriría un esfuerzo por enriquecer el aparato teórico del mismo, derivado de su dimensión regional y de las limitaciones que plantea para su utilización en determinados niveles de desarrollo regional, tal como ocurre en Europa. Lo que implica no sólo tener en cuenta el análisis de la innovación tecnológica en sentido estricto (que 7 es una parte de la estructura del proceso innovador), sino además incorporar otros conceptos como los del esfuerzo y la gestión de la actividad innovadora (por ejemplo, añadiendo la gestión de calidad o los relativos a la adaptación y a la adopción de la tecnología). En principio, esto debería haber sido un objetivo prioritario del Manual Regional, puesto que la medición de las actividades de I+D e innovación (para construir indicadores regionales), debe abarcar los distintos niveles de desarrollo del proceso innovador regional de acuerdo con la definición de sistema regional de innovación (AUTIO, 1998; CHICA, JARAMILLO Y LUGONES, 1998). Esta sería una segunda dimensión característica de la especificidad de la innovación regional: aportar las particularidades que adoptan los procesos de innovación en las regiones con distinto nivel de desarrollo, sin que su medición conlleve problemas de homolagación y comparabilidad internacional de los indicadores. En consecuencia, el método más adecuado para desarrollar unas estadísticas de innovación regional sobre la base de su especificidad, sería un procedimiento de tipo ascendente, previamente aprobado por las administraciones, de forma que proporcione un marco para la homolgación de dichas estadísticas. Éste debería basarse en datos regionales, lo que supone la elaboración de un directorio de empresas, hacer un estudio muestral y poner en marcha una encuesta de innovación propia. Si los procedimientos basados en el método ascendente solucionan los aspectos relativos a la especificidad regional, sin embargo, originan nuevas dificultades de tipo cuantitativas, que no apareceran con la aplicación de los métodos descentes. Esos problemas son: 1. en la actualidad resulta difícil comparar estas estadísticas con las de tipo nacional e internacional. Para ello sería necesario un nuevo marco jurídico dentro de la Unión Europea que proporcione la elaboración de estadísticas armonizadas a nivel regional. En este sentido, el Parlamento Europeo ha aprobado una propuesta para mejorar el sistema Comunitario de Información Estadística sobre Ciencia, Tecnología e Innovación, incluída la mejora y actualización de las normas y manuales existentes (COMISIÓN EUROPEA, 2001b). 2. el desarrollo de tareas de recogida de información es problemática por falta de tradición, recursos económicos y humanos, existencia de duplicidades entre varios organismos, etc., como es es el caso, por ejemplo, de los Institutos Estadísticos de las CC.AA españolas. 3. debido a su complejidad, la elaboración de estas estadísticas pueden tener un alto coste, exigiendo al organismo encargado tener un mínimo de recursos humanos especializados y dedicados casi exclusivamente a esa materia 2 ; además de poseer una infraestructura técnica que posibilite las tareas de elaboración, recogida de información, tratamiento, explotación... de los datos. Ni siquiera CC.AA,. con un volumen elevado de recursos, como el País Vasco o Cataluña, se plantean la elaboración de una estadística de innovación propia siguiendo este método. Como hemos visto y dada la complejidad del proceso de innovación, la aplicación de un método descente o ascendente puro no soluciona todos los problemas planteados para la elaboración de unas estadísticas innovación adecuadas a la especificidad regional. Por tanto, es necesario proponer distintos escenarios alternativos a los procedimientos puros que se 2 Generalmente los técnicos de los Institutos de Estadística Regionales se ocupan de las estadísticas de distintos temas, pudiéndoles calificar en ese sentido de polívalentes. No se especializan en una o en dos materias, para ello estos Organismos deberían disponer de muchos mas recursos. 8 adapten mejor a la disponibilidad de medios financieros y humanos con los que cuenta la región objeto de estudio, en este caso Andalucía. 4. PROBLEMÁTICA DE LA ESTADISTICA NACIONAL PARA EL ESTUDIO DE LA INNOVACIÓN EN ANDALUCÍA A escala nacional sólo el INE realiza estadísticas sobre innovación 3 . De éstas cabe extraer los únicos datos existentes sobre actividades innovadoras para Andalucía. El hecho de obtener información de dimensión regional de unas estadísticas realizadas a escala estatal, supone aceptar las directrices del Manual de Oslo (considerar una parte de la estructura del proceso innovador, utilizar un método descendente, etc.), lo que desvirtúa la realidad de las actividades innovadoras desarrolladas en el tejido productivo andaluz. Debido a: a) Una inadecuada representatividad de la muestra nacional para Andalucía, que implica una selección incompleta de empresas innovadoras andaluzas por sectores económicos y, sobre todo, por tamaño empresarial ya que el INE, para realizar su encuesta de innovación tecnológica, selecciona una muestra representativa de empresas clasificadas según sector, tamaño y provincia. Así:  Respecto a los sectores, la encuesta sobre innovación tecnológica del INE del 2000, a diferencia de la de 1998 4 , amplía a 52 el número de actividades económicas de las empresas españolas susceptibles de ser encuestadas. Concretamente se contemplan las siguientes ramas de actividad de la CNAE- 93: C (industrias extractivas), D (industrias manufactureras), E (producción y distribución de energía eléctrica, gas y agua), F (construcción), G y H (comercio y hostelería), I (transporte, almacenamiento y comunicaciones), J (intermediación financiera) así como las actividades englobadas en K 5 (actividades inmobiliarias y de alquiler y servicios empresariales como actvidades informáticas e I+D) y las relacionadas con los servicios públicos (N y O). Con la inclusión de esos nuevos sectores se mejora la fiabilidad del método descendente al reducirse las diferencias de representatividad entre CC.AA con distinto nivel de desarrollo. Sin embargo, en las encuestas anteriores las empresas de Cataluña, el País Vasco o Madrid tenían mayor probabilidad de ser elegidas que las andaluzas por poseer estas CC.AA. un número más elevado de firmas innovadoras de los sectores contemplados en el cálculo de la muestra de la encuesta de 1998. Aún así, en la actualidad, se dejan fuera ramas de actividad económica tan importantes para nuestra región como Agricultura, ganadería, caza y selvicultura (A), que tienen una gran representatividad (Tabla 1). Tabla 1. Gastos en innovación y su distribución por actividades innovadoras según rama de actividad principal de la empresa. Año 2002 (Mill. de euros). 3 En 1994, el INE empezó a elaborar la Encuesta sobre Innovación Tecnológica en la Empresa. Con la publicación de los resultados del INE, a partir de 1996, se da continuidad a estas estadísticas que se han visto ampliadas con las de 1998 y 2000 (INE, 1996, 1998 y 2000). 4 En ese año, el INE sólo consideró estudiar el ámbito poblacional de empresas industriales españolas cuya principal actividad económica correspondía a las secciones C (industrias extractivas), D (industrias manufactureras) y E (producción y distribución de energía eléctrica, gas y agua) así como las empresas de servicios de telecomunicación (CNAE 64.20). 5 Un hecho que explica lo incompleta que era la muestra de la Encuesta del INE de 1998 respecto de la realidad empresarial andaluza, es que no tuvo en cuenta el sector K, el cual supunía el 18,8% del VAB de Andalucía en 1996 (JUNTA DE ANDALUCÍA, 1997). 9 RAMA DE ACTIVIDAD ESPAÑA ANDALUCIA ANDALUCIA/ ESPAÑA % Gastos en innovación % Gastos en Innovación % 1. Industrias extractivas y del petróleo 77.935 0,8 1.827 0,3 2,3 2. Alimentación, bebidas y tabaco 701.949 6,9 103.796 16,4 14,8 3. Textil, confección, cuero y calzado 290.957 2,9 12.393 2,0 4,3 4. Madera,papel, edición, artes gráficas 682.639 6,7 41.239 6,5 6,0 5. Química 731.143 7,2 33.986 5,4 4,6 6. Caucho y materias plásticas 238.484 2,3 16.804 2,7 7,0 7. Productos minerales no metálicos 417.053 4,1 19.770 3,1 4,7 8. Metalurgia 316.917 3,1 13.414 2,1 4,2 9. Manufacturas métalicas 386.306 3,8 9.841 1,6 2,5 10. Maquinaria, material de transporte 2.794.085 27,5 172.673 27,2 6,2 11. Industrias manufactureras diversas 213.051 2,1 12.950 2,0 6,1 12. Reciclaje 5.391 0,1 0 0,0 0,0 13. Energía y agua 82.098 0,8 4.575 0,7 5,6 14. Construcción 292.534 2,9 8.773 1,4 3,0 15. Comercio y hostelería 353.901 3,5 19.072 3,0 5,4 16. Transportes, almacenamiento 238.578 2,3 11.029 1,7 4,6 17. Correos y telecomunicaciones 393.333 3,9 69.683 11,0 17,7 18. Intermediación financiera 363.829 3,6 16.328 2,6 4,5 19. Inmobiliarias, servicios a empresas 1.378.854 13,6 33.485 5,3 2,4 Total 10.174.259 100,0 634.056 100,0 6,2 Fte.: elaboración propia a partir del INE 2002.  Respecto al tamaño empresarial, el INE escoge a todas las firmas de más de 250 empleados y las empresas incluidas en la rama 73 de la CNAE-93. El resto de las firmas, una vez clasificadas en los anteriores sectores, se seleccionan a partir del conjunto de empresas que tienen al menos 10 personas ocupadas remuneradas y posteriormente se estratifican según el tamaño en los siguientes intervalos: de 10 a 49 asalariados, de 50 a 249 asalariados, y 250 y más asalariados. La anterior encuesta de innovación tecnológica de 1998 consideraba todos los estratos, es decir, de 1 a 4; de 5 a 19; de 20 a 49; de 50 a 199; y 200 y más, lo que ya implicaba la selección de un menor número de firmas andaluzas debido a que en la estructura empresarial de nuestra CC.AA. predomina la micro y la pequeña empresa (Tabla 2). Por tanto, si la encuesta del año 2002 desestima las empresas de menos de 10 empleados, la muestra será aún menos representativa de la realidad andaluza. Por ello, algunos autores (MARKLUND, 1998) sugieren incluir en la muestra empresas de menor tamaño, sobre todo las correspodientes al sector servicios avanzados, porque son generalmente pymes (Tabla 2). Así por ejemplo, en Suecia si las pequeñas y medianas empresas se contemplan en la medición de la innovación, la participación de los servicios en la rama 73 de la CNAE-93 se duplica; y si observamos lo que ocurre en Andalucía, donde los servicios avanzados representan el 13% del VAB del año 2000, el 68% de estas firmas con sede central en nuestra región tiene menos de 10 empleados. 16 y/o modelos de utilidad, especificando en caso afirmativo el número y referencia concreta). Adopta algunos aspectos del concepto de innovación tecnológica. Y si se asumiera el cuestionario del IFA como modelo de encuesta para la estadística sobre innovación tecnológica en Andalucía, sería necesario enriquecerlo incorporando todas las variables posibles que considera el INE: - Tipo de innovaciones tecnológicas desarrolladas por la empresa: producto y/o proceso. - Personal empleado en actividades de I+D - Carácter sistemático o no sistemático de la I+D. - Gastos en innovación, discriminando según distintas actividades innovadoras. - Introducción de innovaciones no tecnológicas. - Participación en Programas de I+D e Innovación. - Redes de innovación de la que forma parte la empresa - Socios que constituyen las redes VENTAJAS - Elaboración de una estadística propia de la CC.AA. de Andalucía que integraría a empresas andaluzas, establecimientos y a firmas de todos los sectores de actividad, entidades que el INE no había contemplado hasta el momento. - Facilidad para la actualización continua de información y, por tanto, garantía para la periodicidad de la estadística ya que el IFA cuenta con recursos humanos destinados, exclusivamente, a esta tarea. De esta forma, existe la posibilidad de tener una temporalidad acorde con la del INE (bienal) que permitiría la comparabilidad de los datos. - Bajo coste en la elaboración de esa estadística debido a que se parte de un directorio existente (IRTA) que se actualiza continuamente. - Posibilidad, además, de estudiar el subsistema científico por tipo de entidades, sectores y localización. Tabla 3. Clasificación CNAE de las actividades empresariales contemplada por el IRTA SECTORES CNAE ACTIVIDADES ECONÓMICAS EMPRESAS (%) A AGRICULTURA, GANADERIA, CAZA Y SELVICULTURA 5,77 B PESCA 1,76 CA Extracción de productos energéticos 0,59 CB Extracción de otros minerales, excepto productos energéticos 1,27 DA Industria de la alimentación, bebidas y tabaco 11,35 DB Industria textil y de la confección 2,05 DC Industria del cuero y del calzado 0,49 17 DD Industria de la madera y del corcho 0,49 DE Industria del papel; edición, artes gráficas y reproducción de soportes grabados 1,76 DF Refino de petróleo y tratamiento de combustibles nucleares 0,29 DG Industria química 5,48 DH Industria de la transformación del caucho y materias plásticas 2,54 DI Industrias de otros productos minerales no metálicos 4,11 DJ Metalurgia y fabricación de productos metálicos 5,68 DK Industria de la construcción de maquinaria y equipo mecánico 5,19 DL Industria de material y equipo eléctrico, electrónico y óptico 3,82 DM Fabricación de material de transporte 2,45 DN Industrias manufactureras diversas 1,37 E PRODUCCION Y DISTRIBUCION DE ENERGIA ELÉCTRICA, GAS Y AGUA 2,74 F CONSTRUCCIÓN 3,52 G COMERCIO; REPARACIÓN DE VEHÍCULOS DE MOTOR, MOTOCICLETAS Y CICLOMOTORES, Y ARTÍCULOS PERSONALES Y DE USO DOMÉSTICO 6,16 H HOSTELERIA 0,10 I TRANSPORTE 2,84 J INTERMEDIACIÓN FINANCIERA 0,29 K ACTIVIDADES INMOBILIARIAS Y DE ALQUILER; SERVICIOS EMPRESARIALES 23,87 M EDUCACIÓN 0,20 N ACTIVIDADES SANITARIAS Y VETERINARIAS, SERVICIOS SOCIALES 0,39 O OTRAS ACTIVIDADES SOCIALES Y DE SERVICIOS PRESTADOS A LA COMUNIDAD; SERVICIOS PERSONALES 0,98 Otras 2,45 Total general 100,00 Fuente: Elaboración propia a partir del IFA INCONVENIENTES - Pobreza de información relativa al proceso de innovación de Andalucía, sobre todo en el supuesto de asumir el cuestionario tipo diseñado por el CESEAND debido al escaso número de variables cuantificables por lo que sería necesario su enriquecimiento. - Los resultados no son comparables con la estadística nacional y/o internacional. - Aunque el IRTA contiene un elevado número de empresas innovadoras andaluzas, superior a la muestra del INE para nuestra región, no recoge la totalidad de éstas, por lo que es necesario crear un directorio donde se incluya la población total de firmas innovadoras andaluzas. - A pesar de que este directorio se actualiza de forma continua, bienalmente el IFA recoge un cuestionario de los registros del IRTA que tan sólo es respondido por el 10% de éstas, lo cual da idea de la cautela con que habría que utilizar esta fuente. 18 - Al disponer únicamente de datos de carácter nominal del subsistema científico, tecnológico y productivo innovador no cabe hacer un estudio de los flujos del sistema ciencia tecnología industria. Por otra parte, el análisis espacial de cada uno de los subsistemas sería de corto alcance, dado que el número de variables incorporadas es muy reducido. En consecuencia, este escenario sería adecuado para elaborar estadísticas de innovación en Andalucía debido a que el IRTA representa una infraestructura ya consolidada, lo cual ahorraría costes. Sin embargo, su puesta en marcha resulta poco viable por la pobreza de su contenido y porque los recursos que habría que emplear para enriquecerlo serían elevados. 6.4. Escenario 4. Elaboración de una estadística propia sobre innovación a partir de la elaboración de un directorio de empresas innovadoras. El principal objetivo de este escenario es obtener información directa sobre el proceso de innovación en las empresas andaluzas. Ello sería posible mediante la realización de una encuesta sobre innovación que realizaría el IEA basándose en el directorio de empresas innovadoras andaluzas, previamente elaborado. Por tanto, se trata de un procedimiento mixto en el que predominan los aspectos ascendentes. Dadas las caracteristicas de las actividades de innovación que se llevan a cabo en nuestra región se asume un concepto de innovación donde se contemplan las innovaciones mayores y las menores. Así se podría conocer con mayor exactitud la aportación de esas innovaciones al crecimiento económico en las regiones periféricas, como por ejemplo Andalucía. Y de esta forma, también se obtendría una información completa sobre el subsistema empresarial de innovación regional. Además, la definición de innovaciones menores se puede complementar con la idea de innovación como proceso social e interactivo (LÓPEZ y LUGONES, 1998). Lo que implicaría, por un lado, subrayar la importancia de las relaciones, vínculos y las complementariedades que una firma establece con las demás (cliente-proveedor, cooperación, subcontratación, etc.) y con distintos organismos. Y por otro, evaluar mejor el impacto de la difusión de las innovaciones, tanto en la empresa como en el territorio. La elaboración de un directorio de empresas innovadoras andaluzas para la puesta en práctica de este escenario requiere: a) La identificación de todos las empresas y establecimientos andaluces que realicen actividades de innovacion mayores y menores. En las regiones periféricas, el número de empresas y establecimientos industriales y de servicios avanzados que hacen I+D e innovación tecnológica es muy reducido. Concretamente en Andalucía, las primeras suman alrededor de 300, mientras que las segundas suponen 1040 (incluídas las que hacen I+D)(JORDA BORRELL, 2000b). Si a esta cifra le añadimos aquellas que hacen innovaciones menores (que son 737), el total de empresas innovadoras (1777) significan el 6,2% del conjunto de empresas y establecimientos localizados en Andalucía. b) asumir parcialmente la metodología del INE teniendo en cuenta que el ámbito de estudio se extendería a todas las empresas y establecimientos que radican en Andalucía con al menos una persona ocupada remunerada, cuya principal actividad económica se corresponde con los sectores CNAE que selecciona el INE más el agrario. c) De acuerdo con la definción de innovación que hemos adoptado, habría que diseñar un cuestionario dirigido tanto a empresas como establecimientos donde se considerara 19 el concepto de innovación en sentido estricto de acuerdo con el INE, y que además se incorporara nuevas variables correspondientes a las innovaciones menores, las relaciones de las firmas y la difusión de las innovaciones. Así, con estas aportaciones se daría cabida a las recomendaciones de la UE relativas a la produción y desarrollo de estadísticas comunitarias (COMISIÓN EUROPEA, 1997). VENTAJAS - Adecuación de la población a la realidad innovadora andaluza a partir de un directorio nuevo que incorporase las empresas y establecimientos innovadores andaluces ya que se tendrían en cuenta aquellos que realizan innovaciones menores. - Incorporación del establecimiento como unidad de análisis lo que posibilita un mejor conocimiento de la estructura del proceso innovador en Andalucía. - Ajuste de la distribución territorial de las empresas innovadoras a la realidad económica andaluza. - Temporalidad bienal de la estadística coincidiendo con la del INE. - Capacidad para estudiar las relaciones del subsistema empresarial de innovación, tanto de las firmas que generan y difunden conocimientos, como de las que únicamente los introducen y los aplican. Desde un punto de vista espacial con la información extraida del nuevo cuestionario se puede hacer un análisis territorial al tenerse en cuenta las interrelaciones de las empresas y/o establecimientos con el entorno y con el exterior, así como la difusión de las innovaciones. INCONVENIENTES - Dificultades a efectos de comparabilidad de la estadística regional con la nacional e internacional aunque se puede evitar tabulando aparte los sectores y actividades innovadoras no contempladas por el INE. - Coste alto de la estadística debido a que el IEA deberá asumir todos los costes, humanos y económicos, para llevarla a cabo. Teniendo en cuenta todo lo expuesto, el desarrollo de este escenario sería la propuesta más adecuada para construir una estadística de innovación regional que nos permita conocer las características del proceso de innovación empresarial andaluz, de acuerdo con la especificidad de la innovación regional. Pero debido al alto coste que supondría el desarrollo de este escenario, en la actualidad esta propuesta resulta bastante inviable. 6. BIBLIOGRAFÍA AUTIO, E. (1998): “Evaluation of R&TD in regional systems of innovation”, European Planning Studies, vol. 6-2. BLASCO VIZCAINO, C., GONZÁLEZ FAJARDO, F. Y PODADERA RIVERA, P. (1998). “La innovación en el sistema productivo andaluz”. II Congreso de Ciencia Regional de Andalucía. Jaén. CASTELLS, M. y HALL, P. (Directores) (1992): Andalucía: innovación tecnológica y desarrollo económico. Espasa Calpe. Tomos I y II. Madrid. 919 pp. 20 CHICA, R. JARAMILLO, H. Y LUGONES, G. (1998): Hacia la Normalización de Indicadores de Innovación Tecnológica en América Latina [en línea]. COMISIÓN EUROPEA (1996). La Dimensión Regional de las Estadísticas de I+D e Innovación. Manual Regional. Luxemburgo. OCDE. COMISIÓN EUROPEA (2001a): La dimensión regional del Espacio Europeo de la Investigación [en línea]. Doc. 549 final Bruselas. 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